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4ª Jornadas de Investigadores en Formación

Los productos de la investigación: divulgación, popularización e intervención en


ciencias sociales
16 y 17 de abril de 2015
Instituto de Desarrollo Económico y Social

Marina Sanchez de Bustamante


Universidad de Buenos Aires
Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA)
Maestranda en Comunicación y Cultura (UBA)
marina.sdb@gmail.com
Eje: Género y diversidad. Derechos, problemáticas y asimetrías de poder.
Título de la ponencia: Sexualidad, economía doméstica y crisis conyugal. Desigualdades de
género en la revista Ser Padres Hoy

Sexualidad, economía doméstica y crisis conyugal. Desigualdades de


género en la revista Ser Padres Hoy.

¿De qué modos se presenta el vínculo conyugal en una publicación gráfica sobre embarazo
y cuidados infantiles? ¿Qué valores y sentidos circulan en torno a los roles de género en las
formas en que sus textos narran las experiencias de pareja? Las revistas de crianza
constituyen un espacio de difusión de saberes acerca del ejercicio del rol maternal: sus
contenidos se agrupan por áreas temáticas que incluyen distintos tipos de conocimientos
(pediatría, puericultura, nutrición, educación, entre muchos otros) y ofrecen explicaciones
sobre criterios y conductas apropiados para cuidar a los hijos. De ahí que -como parte de
los discursos sociales sobre la maternidad- estas superficies significantes operan como
“pedagogías públicas de la vida cotidiana” (Luke, 1999) y participan en la construcción del
marco normativo que delimita las formas en que las mujeres deben vivir la experiencia del
rol materno.
Esta ponencia se centra en algunos aspectos de una investigación desarrollada como tesina
de grado1 (Sanchez de Bustamante, 2013) en la que se analizó la representación de la

1
Se realizó un análisis crítico-cultural de los contenidos de la revista Ser Padres Hoy sobre un corpus que
comprendió ejemplares del mes de octubre publicados entre los años 2000 y 2010.

1
maternidad en la revista Ser Padres Hoy, una publicación gráfica dirigida a mujeres, de
gran trayectoria en el mercado editorial argentino. Al indagar dicho título, se identificaron
algunas operaciones simbólicas que construyen la maternidad como la consagración de la
feminidad; como un deseo innato que habita en todas las mujeres y que la vuelve una
experiencia ineludible; como un estado de dedicación intensiva guiado por saberes
expertos. Pero, además, se concluyó que el modelo de madre jerarquizado es el biológico y
se inscribe exclusivamente en el marco del vínculo conyugal heterosexual, lo que implica
que la identidad femenina heterosexual se fija como la frontera de lo inteligible y,
simultáneamente, se delimitan –al invisibilizarlas- otras formas de identificación sexo-
genéricas como abyectas (Butler, 2005).
En relación a esta delimitación de la identidad materna en la escena matrimonial
heterosexual, la publicación alude a un vínculo que se transita con ciertas dificultades y
divergencias entre los miembros de la pareja. Así, si en lo que respecta al ejercicio de la
maternidad se representa centralmente una “madre feliz”, en lo referido a la conyugalidad
aparece una “esposa en crisis” preocupada por la estabilidad de la alianza familiar. Entre las
causas que se exponen para explicar tal estado de insatisfacción, aparecen como tópicos
reiterados la dimensión erótico-sexual y la administración del dinero en la vida en pareja.
Este trabajo se detendrá en tales aspectos (vida sexual y gestión de la economía doméstica)
para analizar los significados que se despliegan en Ser Padres Hoy en torno a las prácticas
de varones y mujeres sobre estos temas, en virtud de que permiten visualizar las maneras en
que algunos contenidos de la cultura de masas estabilizan determinados sentidos, prácticas
y valores respecto a los roles de género.

Deseo sexual y vida conyugal: un problema para las madres


Como se mencionó, al indagar Ser Padres Hoy se detectó un encadenamiento significante
en notas que tematizan la inquietud de las madres-esposas por los encuentros sexuales con
sus maridos. Al sistematizar el material, se identificaron distintas situaciones de la vida
sexual matrimonial (el puerperio, la falta de atracción en la pareja y el interés por la
innovación sexual) a partir de las cuales la revista, como enunciador, construye un sentido
de la sexualidad en el matrimonio heterosexual con hijos como “un problema” para las
madre-esposas, lo que le permite ofrecer consejos a las lectoras.

2
En primer término, el puerperio o período pos-parto se enuncia como un lapso en que el
estado emocional y el deseo sexual de las madres son alterados como consecuencia del
alumbramiento y los cuidados del bebé:

Un recién nacido requiere de toda la atención de la mamá, que, por si fuera poco,
termina de pasar por una prueba físicamente bastante dura. No es de extrañar que
esté cansada, que no se sienta bien y trate de posponer el contacto sexual con su
compañero2.

Las dificultades para concretar un encuentro íntimo se explican desde un registro cómplice
y comprensivo con las mujeres puérperas; de modo que la descripción del contexto en que
se presentan (el desgaste y el malestar físico del parto, sumado al cansancio por los
requerimientos de cuidados del bebé) opera argumentativamente como un atenuante del
conflicto latente (el varón quiere retomar los encuentros sexuales y la mujer posponerlos) al
sugerir que existe un motivo válido para una conducta elusiva. Pero, además, el uso del
subjetivema “mamá” – el término elegido para nombrar a la mujer- conlleva un sentido des-
erotizante, en tanto que lo que enfatiza es el vínculo afectivo entre madre e hijo. La
operación atenuante es reforzada con la siguiente afirmación:

Muchas mujeres rehúyen hacer el amor por miedo a que la penetración resulte
dolorosa3.

La idea del intercambio erótico -que circula en Ser Padres Hoy- se centra en las relaciones
sexuales con penetración, lo que sustenta la presunción de que la madre-esposa elude el
encuentro íntimo ante la posibilidad de que sea doloroso. El supuesto del temor, a su vez,
habilita explicaciones tranquilizadoras:

En general, las relaciones sexuales completas (con penetración) pueden reanudarse a


partir de la tercera o cuarta semana después del parto, tanto si éste fue vaginal como
por cesárea. […] Es normal que al principio, pero sólo al principio, se sientan
molestias que desaparecen en poco tiempo. Si persisten, es mejor visitar al
ginecólogo para que averigüe la causa4.

2
Ser Padres Hoy, “Cuándo y cómo reanudar las relaciones sexuales”, Nº153, 2001.
3
Ibíd.
4
Ibíd.

3
Como se señalaba, la concepción de la sexualidad heterosexual en Ser Padres Hoy iguala el
acto sexual al coito y estabiliza su sentido como práctica que no puede ser reemplazada ni
desplazada del escenario sexual de una pareja sin el costo de que el encuentro sexual sea
“incompleto”: tener relaciones sexuales implica que el varón penetre y que la mujer sea
penetrada, por lo que el universo de la experiencia sexual queda reducido a una única
práctica erótica.
Un segundo aspecto relacionado con la significación de la sexualidad como problema de lo
conyugal aparece referido en términos de “ausencia de atracción sexual” en la pareja. Pero
la misma situación es presentada de diferente modo cuando la publicación personifica los
enunciados en la voz femenina o en la masculina.
Por ejemplo, en un recuadro titulado “Mi marido ya no me atrae”, la falta de deseo sexual
femenina se identifica como “algo que puede pasarle a una mujer después de varios años de
matrimonio”. Los enunciados del recuadro, cargados de imperativos, establecen que la
mujer debe hablar con el varón, analizar cómo ha sido su matrimonio y por qué siente que
su pareja ya no le gusta. Además, si el marido se muestra desinteresado en la pareja, si no
se cuida o se arregla para ella, la mujer “deberá pensar también si ella sigue siendo la
misma que era cuando se casaron”. Las aseveraciones delimitan la responsabilidad
femenina como causante del problema y las instrucciones determinan que la madre-esposa
genere estrategias para resolver el asunto:

Un viernes puede mandar a los chicos con los abuelos, reservar una mesa en un
restaurante e invitarlo a cenar para poder hablar tranquilos y sin interrupciones.
Entonces le explicará con delicadeza y total sinceridad lo que ella piensa: que está
preocupada por si le pasa algo […]. Después, podrá, explicarle que ella no está bien
así; que extraña al hombre del que se enamoró y que todavía son jóvenes para llevar
una vida así, pero que está dispuesta a hacer lo que sea necesario para que todo
vuelva a ser como era antes5.

En contraposición a estas instrucciones, otro recuadro que aborda el mismo problema


conyugal, pero que representa la voz de la experiencia masculina, (“Quiero a mi mujer pero
no siento ningún interés por el sexo”) aconseja de un modo diferente a los varones:

5
Ser Padres Hoy, “Mi marido ya no me atrae”, Nº201, 2005.

4
Para recuperarlo [al sexo como hábito], lo primero que hay que hacer es dejar de
preocuparse, ya que eso sólo sirve para dificultar más las cosas. […] Lo ideal es que
la pareja se ponga de acuerdo y reserve un tiempo para ellos. No se trata de fijar días
para hacer el amor, sino de planificar encuentros, salir juntos, hablar de sus cosas 6.

Ante una situación idéntica (desinterés sexual por la pareja) las instrucciones son
diferentes: la mujer debe ocuparse y buscar soluciones, el varón puede vivirlo con menos
presión. ¿Cómo interpretar esta desigualdad de mandatos? Entendemos que está sustentada
en una mirada naturalizadora de atribuciones culturales a los géneros: la pérdida de deseo y
la pasividad sexual son cuestiones asociadas a las mujeres, mientras que en los varones
sería un estado excepcional y sencillo de superar. Sobre tales concepciones sociales, afirma
Fernández que la conyugalidad ha sido la forma secularizada de control de la sexualidad de
las mujeres y que un factor central es la pasivización de su erotismo: “su pasivización
sostiene, aún hoy, tanto la actividad del erotismo masculino como la conyugalidad
monogámica unilateral” (1993: 189).
Si la pasivización es un recurso que regula y administra la subjetividad sexual de las
mujeres, y se expresa en una apropiación desigual de los bienes eróticos, tal operación
simbólica puede inferirse en la superficie discursiva de Ser Padres Hoy en el tercer tópico
que se identificó sobre la tematización de la sexualidad conyugal: la voluntad de la madre-
esposa de innovar en sus experiencias eróticas.
“Las relaciones sexuales no tienen por qué ser un fracaso aunque no se parezcan en nada al
sexo que se refleja en el cine”, dice la bajada de la nota “Sexo salvaje. ¿Sólo en las
películas?”. Los planteos enunciados en el artículo dan cuenta de que la pretensión de
superar la monotonía sexual de la pareja puede ser un intento favorable, pero algunos de los
argumentos expresados se acercan mucho a una perspectiva conservadora:

Mientas que antes era un tema tabú, ahora parece que hay que contar hasta al vecino
cuántas veces lo hacemos a la semana y cómo, cuándo, dónde y en qué posturas.
[…] cuando se hacen encuestas serias sobre el tema, los datos obtenidos nada tienen
que ver con esta sensación de que la humanidad, excepto una misma, claro, vive en
una perpetua orgía. Aunque no queramos reconocerlo, la postura del misionero
sigue siendo la estrella, y la siguiente es la de la mujer encima. […] si una pareja

6
Ser Padres Hoy, “Quiero a mi mujer pero no siento ningún interés por el sexo”, Nº201, 2005.

5
disfruta enormemente haciendo el amor a la manera tradicional, no tiene por qué
cambiar7.

Si, por un lado, la revista configura una zona dedicada al placer -desde un contrato de
lectura cómplice (Verón, 1985) que utiliza un registro irónico-, por el otro, pone límites a
las fantasías eróticas. Es decir, se reconoce como una estrategia válida la exploración y la
innovación sexual, pero paralelamente se advierte que la experiencia puede ser frustrante:

Si realmente sentimos curiosidad y nos interesa probar cosas nuevas, adelante; es


perfecto introducir algún cambio en la relación, como un juego más, pero probar
algo no significa necesariamente que nos tenga que gustar. […] El sexo tiene
muchas posibilidades y es muy divertido explorarlas, pero sin ponernos metas
excesivas8.

Puede observarse que el discurso configura una madre-esposa a la que le interesa vivir con
plenitud y satisfacción su sexualidad (quiere probar, quiere explorar). Sin embargo, ese
mismo discurso se vuelve controlador y limitador de la experiencia femenina cuando
establece cuáles son las formas de canalizar la audacia sexual:

Una relación sexual puede ser muy divertida si empezamos a hablar y juguetear en
la cocina, mientras preparamos la cena juntos, con insinuaciones, caricias, roces,
frases de doble sentido… ¿Y qué importa si termina en la cama y en la postura del
misionero? Cuando hay chispa, deseo y juego también resulta fantástico9.

En tanto que la cultura de masas rigidiza al tiempo que flexibiliza el conjunto de valores y
clasificaciones que presenta, incluso en un mismo objeto cultural (McRobbie, 1998), la
configuración sexo-genérica de la madre-esposa de Ser Padres Hoy se sugiere audaz, pero a
la vez se la constriñe a prácticas conservadoras (la posición del misionero) que se adecuan a
los límites establecidos por el paradigma hetero-normativo de la alianza familiar.

Los lugares comunes de la economía doméstica


El otro tópico sobre la relación de la pareja que tematiza Ser Padres Hoy se vincula con los
acuerdos y desacuerdos sobre la economía doméstica: “el manejo de la economía genera
7
Ser Padres Hoy, “Sexo salvaje. ¿Sólo en las películas?”, Nº177, 2003.
8
Ibíd.
9
Ibíd.

6
muchos conflictos” afirma una nota a doble página en la que se exponen sobre situaciones
conflictivas en torno a la administración del dinero en la pareja. El artículo, que se organiza
con el estilo pedagógico de la publicación (plantear una situación para, seguidamente,
aconsejar y sugerir conductas que pueden resolverla) enfatiza en la construcción de
acuerdos para establecer en qué se gasta el dinero y quién lo debe administrar, entre otras
cuestiones. Aunque en términos generales el tono de la nota parece expresar la voluntad de
ubicar con equilibrio e igualdad a los cónyuges, en las escenas que la revista propone se
traslucen algunos estereotipos de género frecuentes en el imaginario social de nuestra
cultura.
Por ejemplo, un testimonio ofrece el caso de una pareja en la que el marido se ocupa de las
tareas domésticas, de la crianza de la hija de ambos y de la administración del dinero. Pero
cuando se desarrolla la explicación del caso, se detalla que el marido –fotógrafo de
profesión- al quedar desempleado pensó en organizar una exposición, lo que derivó en el
acuerdo conyugal de que quedara a cargo del ámbito doméstico, lo que le posibilitaría
ocuparse de su proyecto. Lo consensuado por la pareja fluye sin conflictos, pero –de
acuerdo a los datos referidos en el relato- la situación de dependencia económica del varón
respecto a la mujer sería temporal, consensuada y fácil de modificar.
En otro pasaje de la nota se alude a una situación inversa en la que es la mujer la que se
queda en el hogar y se encarga de la casa y la crianza. En el planteo, el enunciador revela
que las labores domésticas deben ser concebidas como trabajo no remunerado y también
advierte que la dependencia económica puede experimentarse como humillante para la
mujer. Aún con este reparo, al contraponer los testimonios, encontramos que las historias
seleccionadas instalan una situación de excepción para el varón y un escenario estable o
“normal” para la posición femenina.
Pero, además, un apartado de la misma nota profundiza la caracterización de los perfiles de
género, ilustrando situaciones conflictivas en las que se ubica a los varones con la cualidad
de “tacaños” y a las mujeres como “derrochadoras”:

Juan Cruz aporta más porque su sueldo es más alto y, como es muy tacaño, se cree
con derecho a controlar los gastos comunes. […] Mercedes y yo ganamos lo mismo,
pero desde el principio ella quería tener su cuenta aparte. El problema es que usa

7
demasiado la tarjeta de crédito y yo siempre tengo que andar cubriendo sus números
rojos10.

Puede observarse que la revista utiliza términos peyorativos (“tacaños y derrochadores”)


para ambas conductas. Incluso las caracteriza como negativas porque “manifiestan
inseguridades, ansiedades y otros conflictos internos (…)”. No obstante, recurre a
estereotipos tradicionales de género que –en el imaginario social- comportan valoraciones
diferentes: mientras que el varón tacaño cuidaría la economía familiar de los gastos
superfluos, la mujer derrochona expresa una conducta irracional e individualista.

A modo de cierre
El objetivo de esta ponencia fue abordar las maneras en que una revista de crianza
representa el vínculo conyugal y dar cuenta de las atribuciones simbólicas que despliega en
torno a los roles de género.
Al focalizar en el tópico de la sexualidad, se detectó que se la instituye como un problema-
que aunque se inscriba en la relación matrimonial- parece inquietar centralmente de las
mujeres. Si bien el énfasis puede deberse a que la publicación se dirige a un universo de
lectoras mujeres, el recuadro que aconseja a los varones minimiza la dificultad cuando es
personificada en la posición masculina y, en cambio, reclama la búsqueda de soluciones a
las madre-esposas cuando viven con desinterés el sexo matrimonial. También se señaló que
la sexualidad se reduce, en los contenidos abordados, a la genitalidad, más específicamente
a la penetración del varón a la mujer; y que el deseo por la exploración erótica femenina es
limitado por operaciones retóricas de control sobre las prácticas sexuales.
Si, como enunciador pedagógico, Ser Padres Hoy evidencia una mirada desigual en el
modo que interpela a mujeres y varones, no queremos soslayar que en tanto la maternidad y
la sexualidad son pensadas socialmente como dimensiones escindidas de la experiencia
femenina, la publicación complejiza el modelo materno que ofrece a las lectoras al reunir
esas dimensiones (instituye el goce como un espacio legítimo para la madre-esposa); no
obstante lo hace desde una perspectiva conservadora que puede interpretarse como
cuidadosa de la función reproductiva y siempre dentro de la matriz heteronormativa. Por

10
Ser Padres Hoy, “Hablar de dinero para llevarse mejor”, Nº213, 2006.

8
eso entendemos que si las narrativas de Ser Padres Hoy configuran un sujeto femenino que
entrama lo sexual y lo materno, no trastocan las desigualdades de género respecto a los
bienes eróticos.
Lo mismo puede señalarse sobre el tópico de la administración económica doméstica en
una nota donde, a pesar de que presenta cierto registro discursivo “igualitario” de los
géneros, se terminan incluyendo el lugar común de la mujer que usa compulsivamente la
tarjeta de crédito y derrocha el dinero de la familia. Este estereotipo, -consolidado y
reiterado en las imágenes de la mujer que ofrecen los medios masivos 11- pone a circular la
idea de la mujer como una esclava de impulsos irracionales y como un sujeto egoísta que
satisface esos impulsos en detrimento de la economía conyugal.
Como reflexión final, creemos que el análisis de los mecanismos de representación de las
identidades sexo-genéricas que circulan en los medios de comunicación resulta
significativo en tanto constituyen uno de los espacios de configuración de imaginarios,
valores y subjetividades (Arfuch, 2002); pero que la problematización sobre estos modos de
clasificación y simbolización de sujetos y prácticas no implica una lectura lineal acerca del
impacto o los efectos sobre las audiencias (lo que ha sido discutido ampliamente desde los
Estudios Culturales). En este sentido, para un análisis más completo será oportuno indagar
qué sentidos sobre las feminidades contemporáneas habilitan estos textos en las personas
que los consumen.

Bibliografía
Arfuch, Leonor (comp.) (2002): Identidades, sujetos y subjetividades, Buenos Aires,
Prometeo.
Butler, Judith (2005): Cuerpos que importan. Sobre los limites materiales y discursivos del
sexo. Paidós, Buenos Aires.
Fernández, Ana María (1993): La mujer de la ilusión. Pactos y contratos entre hombres y
mujeres. Buenos Aires, Paidós.

11
Recientemente, el Observatorio de la Discriminación en Radio y TV publicó un informe sobre los reparos
que se le presentaron a la agencia Young & Rubicam por la campaña “Mujeriegas” para la firma Alto
Palermo. En dicha publicidad, el organismo detectó el estereotipo de las mujeres como
consumistas/derrochadoras de dinero. El análisis y el spot pueden verse en
http://www.obserdiscriminacion.gob.ar/?p=2956#more-2956 (fecha de consulta 11/3/2015).

9
Luke, Carmen (1999): “La infancia y la maternidad y la paternidad en la cultura popular y
en las revistas de cuidados infantiles” en Luke, Carmen (comp.) Feminismos y pedagogías
de la vida cotidiana. Madrid: Ediciones Morata.
McRobbie, Angela (1998): “More!: nuevas sexualidades en las revistas para chicas y
mujeres”, en Curran, James; Morley, David y Walkerdine, Valkerdine (comps.) Estudios
culturales y comunicación. Análisis, producción y consumo cultural de las políticas de
identidad y el posmodernismo. Buenos Aires: Paidós.
Sanchez de Bustamante, Marina (2013): Todas madres. Un estudio sobre la representación
de la maternidad en la revista Ser Padres Hoy. Tesina de licenciatura. Ciencias de la
Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.
Verón, Eliseo (1985): El análisis del “Contrato de Lectura”. Un nuevo método para los
estudios de posicionamiento de los media, en Les medias: Experiences, recherches
actuelles, aplications, IREP, París.

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