Está en la página 1de 1

10 CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN ORADOR

Te explicamos cómo es un buen orador, cómo debe ser su preparación y gestualidad, y cuáles son sus características
principales.
¿Qué es un orador?
Un orador es aquella persona que habla ante un público, y para ello, se sirve del recurso de la oratoria, la cual es definida
como el arte de hablar con elocuencia (la capacidad de persuadir).
Si bien el orador puede tener otros objetivos (por ejemplo, contar una historia), siempre quiere provocar algún tipo de efecto
en su audiencia (convencerlos de su postura, motivarlos, informar un descubrimiento, alertarlos, plantear un problema,
interesarlos en una historia, etc.).
En última instancia, la persuasión del orador apunta a provocar el interés de su público, para poder transmitir eficazmente
su mensaje. La oratoria puede ser individual (una sola persona se dirige a un grupo) o grupal (dos o más personas alternan su
participación en el discurso, dirigido a un grupo).
Características de un buen orador
1. Presencia
Un orador debe vestirse adecuadamente, pero siempre teniendo en cuenta el público ante el cual se presenta.
Su postura debe ser erguida (con los hombros ligeramente hacia atrás), mostrando decisión y seguridad.
Su presencia no debe ser estática sino que debe moverse para dirigirse a distintos sectores del público y para mostrar
su entusiasmo y transmitirlo a la audiencia.
2. Preparación
Debe dominar el tema, los argumentos que desarrollará pero también anticipar las preguntas que pueden dirigirle.
Su conocimiento sobre el tema que desarrollará le permite mantener un discurso fluido, sin titubeos que pueden provocar la
desconfianza o disminuir el interés del público.
Por otro lado, la preparación también incluye la puntualidad, conocer el recinto donde se realizará la presentación y saber
con qué elementos tecnológicos contará (micrófono, proyector, etc.)
3. Práctica
Conocer el tema no es suficiente para poder expresarlo con efectividad. Un orador practicará en privado la mejor forma de
exponer sus argumentos, combinando contenidos, tono de voz, gestualidad, ritmo y cualquier otro elemento que incluya en
su disertación.
4. Credibilidad
Si bien en su preparación deben anticiparse posibles preguntas, si no puede responder a alguna, es preferible que admita sus
limitaciones que intentar engañar a la audiencia con falsas respuestas.
5. Dicción
Las palabras deben ser pronunciadas de forma correcta pero también clara, con una modulación distintiva de cada
consonante y vocal.
6. Vocabulario
De la misma forma que la vestimenta, el vocabulario siempre debe adaptarse tanto a la temática tratada como al público. Si
es necesario utilizar una palabra específica para designar un concepto de alguna disciplina (biología, filosofía, medicina, etc.)
que el público probablemente no conozca, el término se utilizará sólo luego de haber sido explicado de forma amena, clara y
concisa.
7. Ritmo
La exposición de un buen orador debe ser dinámica, utilizando diversas técnicas digitales o visuales que ayuden a mantener
la atención del público. Parte de ese dinamismo implica también hacer las pausas necesarias al hablar, para señalar etapas en
el discurso, crear expectativa o facilitar la comprensión del mensaje.
8. Argumentación
El orador debe ser consciente de los fragmentos de su exposición que son más propensos al debate. Por eso su preparación
debe incluir argumentos para defenderse ante las críticas esperables.
Si bien el orador debe mostrarse convencido y firme en su posición, también debe escuchar las opiniones de la audiencia y
respetar a aquellos que disientan con sus opiniones.
9. Gestualidad
La gestualidad tanto del rostro como del cuerpo debe ser utilizada para enfatizar los mensajes verbales, para favorecer la
empatía del público o para mantener el dinamismo de la exposición.
Sin embargo, debe utilizarse de manera consciente como un medio de comunicación no verbal, y nunca abandonarlo al azar,
ya que si no es utilizado de forma adecuada puede convertirse en un distractor o incluso contradecir el mensaje que quiere
transmitirse.
10. Contacto visual y verbal
Al establecer contacto visual con diferentes miembros del auditorio se promueve la atención e integración hacia el tema que
se está exponiendo. Además, debe apelarse a la audiencia utilizando con frecuencia en su discurso la segunda persona del
singular.