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Acción colectiva Collective action and

y movimientos de citizen opposition


oposición ciudadana movements as
como contralores comptrollers of
de decisiones government decisions:
gubernamentales: an overview from
Una mirada desde la analytical sociology1
sociología analítica1 Francisco Alberto Báez Urbina2
Francisco Alberto Báez Urbina2

Resumen Abstract
El presente artículo describe teóricamente, desde la This paper describes theoretically, from an
perspectiva de la sociología analítica, la estructura de analytical sociology perspective, the structure
dos mecanismos psico–políticos que resultan adecua- of two psycho–political mechanisms which are
dos para describir y explicar la no cooperación en la suitable for describing and explaining the lack
provisión de bienes públicos. Posteriormente, apun- of cooperation in the provision of public goods.
tando a una antropología comportamental más plu- Then, some critics are mentioned against the
ral, y luego de ilustrar sucintamente dichos mecanis- assumptions on behavior foreseen by standard
mos con algunos casos concretos acaecidos en España rational choice, pointing out to a more diver-
y América Latina, se señalan algunas críticas a los su- se behavioral anthropology and illustrating
puestos de comportamiento previstos por la elección the aforementioned mechanisms with speci-
racional estándar. Finalmente, se entregan algunas fic cases in Spain and Latin America. Finally,
reflexiones sobre la consideración de las oposiciones reflections regarding citizens opposition as

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ciudadanas como contralores sociales frente a decisio- social comptrollers of government decisions
nes gubernamentales. are provided.
palabra clave: MOVIMIENTOS SOCIALES KEYWORDS: URBAN SOCIAL MOVEMENTS,
URBANOS, ACCIÓN COLECTIVA, BIENES PÚBLICOS. COLLECTIVE ACTION, PUBLIC GOODS.

Fecha de recepción: 04.03.13 Received: 04.03.13


Fecha de aceptación: 10.09.13 Accepted: 10.09.13
1 Este trabajo es producto de una investigación doctoral realizada 1 This paper is part of a doctoral thesis conducted from 2003 to
entre los años 2003 y 2009 que recibió aportes de la Fundación 2009 funded by the Jaume Bofill Foundation (research projects),
Jaume Bofill (proyectos de investigación), de la agencia AGAUR the AGAUR agency (Project 2005ACOM00064 and Research
(Proyecto Código 2005ACOM00064 y Estancia de investigación stay outside Catalonia BE2008 A Mode), Barcelona, Spain, and
fuera de Catalunya BE2008 Modalidad A) en Barcelona, España, MIDEPLAN–CONICYT, Chile (President of the Republic Scholar-
y de MIDEPLAN–CONICYT en Chile (Beca Presidente de la Re- ship 2008–2009.)
pública 2008–2009). 2 Chile. PhD in Sociology, Autonomous University of Barcelona.
2 Chile. Doctor en sociología por la Universidad Autónoma de Bar- Professor, Faculty of Legal and Social Sciences, University of
celona. Docente Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales, Uni- Desarrollo. Email: franciscoBáezurbina@hotmail.com.
versidad del Desarrollo.
Correo electrónico: franciscoBáezurbina@hotmail.com.

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decisions: an overview from analytical sociology / Francisco Alberto Báez Urbina

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Introducción propia del marxismo analítico para poder ubicar
las motivaciones utilitaristas en un contexto teóri-
Es la desigualdad de una carga y no su peso lo que co motivacional de mayor complejidad. Finalmen-
generalmente provoca resistencia te, se entregan, algunos comentarios tendientes a
(Tocqueville) intentar caracterizarlos como contralores ciudada-
nos frente a decisiones gubernamentales a veces
Actualmente, los movimientos de oposición ciu- moralmente espurias.
dadana de carácter urbano (MOC) están teniendo
una presencia cada vez más fuerte en la agenda pú- Definiremos este tipo de movimientos como mo-
blica y mediática debido a la creciente movilización vimientos sociales normalmente urbanos que
de la ciudadanía en oposición a la implantación de aglutinan a agentes que normalmente reaccionan
proyectos de uso colectivo en ciudades metropoli- oponiéndose a aceptar un equipamiento que será
tanas. En esa línea, y a propósito de la reactivación de utilidad a la población en general. Son parte de
de la acción colectiva y los movimientos sociales las diversas reacciones observables en el espacio
urbano–regionales en Chile, proponemos una lec- urbano y que, vistas desde la TER de la corriente
tura teórica de estos hecha desde la perspectiva de principal (homo œconomicus), reflejan las discre-
la sociología analítica3. Relacionado a ello, en el pancias existentes en lo social sobre las asimetrías
presente artículo describiremos, desde los supues- de la estructura general de coste–beneficio que hay
tos motivacionales de la Teoría de la Elección Ra- detrás de la provisión de bienes públicos: proce-
cional estándar –TER– (motivaciones utilitaristas so de cooperación o de acción colectiva a escala
de carácter excluyente orientadas a resultados), la local, regional o nacional. Por tanto, la existencia
estructura de dos mecanismos psico–políticos que de MOC en la ciudad reflejará el desacuerdo exis-
resultan particularmente adecuados para describir tente en lo social sobre los términos de la acción
y explicar la no disposición a la cooperación en colectiva general (a escala nacional o internacio-
la provisión de bienes públicos (BP). Posterior a nal, dependiendo del bien de que se trate); es decir,
ello, y después de mostrar resumidamente algunos sobre la distribución equitativa de la carga (costes
ejemplos de movimientos que servirán para ilus- y/o externalidades negativas) propia de la produc-
trar los mecanismos vertidos, se entregaran algu- ción de un BP. Así, que haya acción colectiva opo-
nos conceptos de la perspectiva pluri motivacional sitora en la ciudad significará que no hay acuerdo

3 Báez, 2012.

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inter agente (en términos sectoriales o territoria- principio de autoridad supra individual que decide
les) sobre la estructura general de costes presen- por el colectivo de forma vinculante. Si la primera
te en la provisión de BP de carácter urbano. Una puede entenderse dentro de un orden ideal espon-
acción colectiva, desde una perspectiva analítica, táneo, la segunda sólo podrá ser entendida desde
será una acción emprendida por dos o más agentes una noción de necesidad de orden instituido que
que, bajo el ánimo de procurarse beneficios com- presuponga algún tipo de diseño institucional6.
partidos relevantes, logran establecer y coordinar
esfuerzos comunes. Ahora bien, un problema de
acción colectiva se dará cuando, debido a que los Dos mecanismos recurrentes
agentes racionales carecen de incentivos para pro- de oposición ciudadana: la no
curar la consecución de un bien colectivo, actúan
en beneficio propio y en detrimento de resultados
cooperación en la provisión
sociales deseables4. Consistirá en una situación de de BP desde los modelos
intercambio en la que es mejor para todos que al- económicos estándar
gunos cooperen en la consecución de los objetivos
comunes trazados –sean cuales sean– a que nadie La utilidad del análisis de la tensión teórica entre
lo haga. Pero, aunque pueda ser mejor para todos racionalidad individual y racionalidad colectiva ra-
que todos o algunos lo hagan a que nadie lo haga, dica en poder describir lógicamente situaciones de
desde la perspectiva de cada uno de los involucra- no cooperación que regularmente se observan en
dos, siempre será mejor o más rentable no hacerlo, la provisión de BP. Dentro del contexto de las mo-
es decir, abstenerse de cooperar y que sean otros tivaciones maximizadoras excluyentes, el utilita-
los que hagan lo que hay que hacer por el bien de rismo de base de la teoría económica, proponemos
todos. Como sabemos, en escenarios descentrali- dos patrones que resultan particularmente perti-
zados, dicho problema suele resolverse mediante nentes a este respecto. Ambos mecanismos pueden
una secuencia virtuosa de motivaciones indivi- ser caracterizados como estructuras que pueden
duales a la acción colectiva: utilitaristas, altruistas reconocerse con relativa frecuencia en la provisión
psicológicas, altruistas morales, etc5. Por el con- de BP, que pueden ser consideradas como parte in-
trario, en escenarios centralizados, sólo se resol- tegrante de las causas próximas que alimentan los
verá mediante la acción de algún agente externo o MOC, y que en algunos casos generan los conflictos

4 Elster, 1991 y 2006; Olson, 1992; Ostrom, 2000. 6 Báez, 2009 y 2011.
5 Elster, 2003; Bowles, 2004.

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de implantación entre administración y ciudadanía.
En ambos, parte de la ciudadanía, esto es, la direc-
El mecanismo NIMBY de
tamente involucrada o afectada contada individual- oposición ciudadana: la no
mente, suele optar por una estrategia de actuación no cooperación por principio
cooperativa opositora frente a la ciudad. En ellos, si la
implantación les acarrea costes individuales adiciona- Uno de los mecanismos de psicología política que
les, el patrón reflejará claras preferencias no coopera- desde la TER pueden explicar mejor las oposiciones
tivas a la implantación del bien. Esta actitud ha sido sociales a la provisión de BP es el mecanismo NIMBY.
recogida y categorizada en el campo de los estudios Se trata de un mecanismo o patrón regular, o no de
medioambientales bajo la figura de dos patrones re- ley, que reproduce un comportamiento ciudadano
gulares de aparición sucesiva7: el patrón NIMBY (not sistemático montado sobre una estructura de prefe-
in my back yard o NO en mi patio trasero) y el patrón rencias reconocibles y que se da frente a determina-
NIABY (not in anyone´s back yard o NO en ningún pa- das decisiones políticas de inversión pública que ne-
tio trasero). En el primer modelo, individuos egoístas cesariamente implican transferir determinados costes
–maximizadores excluyentes– se oponen al lugar de adicionales a los vecinos del lugar de implantación.
la implantación del bien deseado haciendo un cálculo Estos costes adicionales van generalmente asociados a
de utilidad exclusivamente auto interesado, pesando la localización de proyectos de inversión pública que
la variable espacial, geográfica, territorial. Esto es, generan externalidades indeseadas para determina-
sí condicional a la localización del bien: prefieren el dos entornos o barrios. Concretamente, se trata de un
bien A pero en otro sitio. En el segundo, en tanto, los patrón de comportamiento no cooperativo de carác-
opositores, agentes igualmente egoístas aunque con ter racional e individual que se da en grupos latentes
matices –egoísmo de segundo orden–, no se opon- frente a la exigencia gubernamental de afrontar un
drán condicionalmente al lugar de emplazamiento, coste adicional asociado a la provisión de un BP8.
sino incondicionalmente a la inversión de recursos en El mecanismo NIMBY sirve para recoger la reacción
un BP determinado. Esto es, se opondrán categórica política y localmente organizada que involucra la mis-
y terminantemente a la utilización de una solución ma estructura de decisiones individuales y que, una
técnica determinada considerada como nociva para vez agregadas, constituyen un fenómeno político de
poder resolver un problema social determinado con- relativa envergadura, por lo menos a nivel territorial.
siderado relevante. La no cooperación no sólo se presenta como la simple

7 El primero es cronológicamente anterior al segundo. 8 Olson, 1992.

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respuesta esperadamente no cooperativa del maximi- es la misma a nivel individual que a nivel colectivo.
zador excluyente o free rider, sino como la respuesta Es decir, el free rider como agente individual no coo-
prontamente organizada de agentes que se ven com- perador frente a un esfuerzo colectivo, o el free rider
pelidos o forzados, por alguna agencia de gobierno, como agente colectivo corporado determinado frente
a consumir un bien de uso colectivo que dicen no a un colectivo corporado mayor10. Esto es, mientras el
necesitar, y que mermará beneficios y utilidades indi- beneficio esperado de la acción es colectivo, público,
viduales, tanto en los planos objetivo como en el sub- universales (lo reciben también los gorrones que no
jetivo9. Dicha situación, involucra asumir costes indivi- se movilizan), los costes siempre serán individuales,
duales que según los movilizados reducirán la calidad privados, particulares, por lo que existirá una tenta-
del entorno urbano propio o próximo. En estos casos, ción muy fuerte de gorronear, es decir, de esperar que
se les obliga a asumir personalmente efectos colate- sean otros los que se movilicen por la obtención de
rales negativos de un bien no excluyente y universal, tales beneficios; más aún si se intuye que la adminis-
que indiscutiblemente reportará beneficios para toda tración tendrá éxito en la implementación11. En este
la comunidad general, léase, la ciudad, la región, el caso, esperarán que sean otros entornos o barrios los
país, etc. En tal caso, pagar el coste para la comunidad que contribuyan en la implementación del BP, situa-
local será sinónimo de aceptar que con sus impuestos ción que deja entrever claramente la tensión teórica
se financie un BP que reportará externalidades nega- evidente entre intereses privados e intereses generales.
tivas que sólo ellos deberán asumir. Para el colectivo El cuestionamiento general entonces será: ¿por qué
local próximo, el precio a pagar por ese tipo de accio- debemos permitir la implantación de ese bien acá?,
nes colectivas siempre reducirá proporcionalmente el
¿por qué debemos aceptar sus efectos negativos?, o
beneficio individual reportado a obtener por el bien
más bien ¿por qué nosotros, y solo nosotros, debemos
en cuestión, ya que, a diferencia de lo que obtendrán
aceptar pagar parte de los costes indirectos de un bien
los entornos espacialmente no tan próximos a su zona
que beneficiará a todos? 12
de implantación, de dichos beneficios tendrán que
descontar los costes adicionales de instalación o im- Como dicha situación se da de manera estándar
plementación de dicho bien. La lógica que hay detrás y recurrente, ya se trate de carreteras, vías de alta

9 Emplazamiento de cárceles, vertederos, plantas faenadoras, 10 Donde cuenta la amplitud o de los intereses.
etc. 11 Olson, 1992; Elster, 1995, 1997, 2006, 2006b; Paramio, 2005.
12 Cumplirían con la norma no cooperativa estándar del free ri-
der prevista en el DPS (no coopero pues, dadas mis creencias,
el otro no lo hará; aunque sería mejor para ambos si ambos lo
hiciésemos).

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velocidad, centrales termoeléctricas, cárceles, hospi- psicología política interesante, puesto que, en el mar-
tales psiquiátricos, refinerías, vertederos, dispositi- co de la provisión y el consumo de BP, reproduce las
vos de atención a grupos sanitarios marginales, etc., circunstancias descritas tanto en el problema del BP
el mecanismo se hace ubicuo y adquiere relevancia (Dilema del Prisionero Simple: DPS) como en la Ló-
analítica y aún teórica. Visto desde la perspectiva gu- gica de la Acción Colectiva (LAC)13, y da cuenta de
bernamental, el impacto o resultado no buscado de una respuesta individual sistemática y recurrente de
la decisión de inversión será la oposición ciudadana, oposición de agentes sociales determinados a inicia-
mientras que desde la ciudadanía local el impacto o tivas gubernamentales específicas. Su efecto ampli-
resultado no buscado de la decisión de inversión se- ficado, en este caso la oposición ciudadana al BP, o
rán los efectos negativos asociados a la localización del free riding organizado, representa un macro efecto con
bien en el propio entorno. Es comprensible entonces características idénticas en los más variados casos,
cómo, desde la TER, no parece individualmente ra- mostrando, a nivel agregado, la suficiente regularidad
cional aceptar ser la minoría afectada que pague por empírica como para proponer una pequeña teoría que
los costes de provisión de un bien que genera benefi- recoja y sistematice dichos comportamientos. Se trata,
cios por definición universales pero que exige que los pues, de un mecanismo que describe un patrón de
costes sean absorbidos localmente. De manera agre- comportamiento recurrente, una pequeña teoría que
gada, esta situación provocará el fenómeno político describe tanto las causas próximas como sus efectos
que nos interesa: la movilización de la no coopera- esperados14. No obstante, obviamente dicha evidente
ción ciudadana como efecto reactivo inmediato ante regularidad no alcanza el estatuto de ley, puesto que,
la imposición de parte de la administración guber- hipotéticamente, pueden existir una serie de condi-
namental a tener que consumir un bien que servirá ciones concomitantes que hagan que, bajo su opera-
teóricamente a toda la comunidad, pero por el cual los ción, dicha reacción simplemente no se produzca15.
vecinos de la localidad diana tendrán forzosamente
que pagar costes sociales adicionales. De esta mane- La oposición no es directamente a la provisión del
ra, el fenómeno NIMBY constituye un mecanismo de bien, sino al pago unilateral del coste adicional, es

13 Olson, 1992; Aguiar, 1991, Ostrom, 2000; Marí–Klose, 2000.


14 Los mecanismos son tipos de explicaciones sobre la formación
de preferencias y sus estados agregados, y aportan micro fun-
damentos a las explicaciones causales e intencionales de los
fenómenos sociales. No son leyes ni tampoco descripciones, es
decir, admiten comportamientos anómalos dentro del modelo
(Elster, 1995; Lizón, 2007).
15 Boudon, 1981; Schelling, 1989; Jordana, 2007; Lizón, 2007.

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decir, a las externalidades negativas asociadas a su implícito de coste-beneficio les lleva a coaligarse y ge-
implantación. De esta manera, se explica por qué par- nerar movimientos de oposición, primero espontá-
te de la comunidad local decide movilizarse contra la neos, pero luego organizados local y/o políticamente.
administración para no asumir los costes sociales in- Es entonces cuando se observa el efecto o fenómeno
directos –o externalidades negativas– de la provisión NIMBY: quiero el bien o servicio, pero no en mi pro-
de este tipo de proyectos de inversión. Para ello, uti- pio barrio. Esto es, deseando el bien y bajo el objetivo
lizan las más variadas argumentaciones, aunque en de la protección de la propia comunidad, la población
el fondo casi siempre existe el mismo argumento casi resiente el coste comparativo de acogerlo en su entorno
invisible: la creencia de la desvalorización del barrio, inmediato por las razones ya expuestas, oponiéndose
de sus viviendas y sus propiedades como externalidad directamente a su provisión.
negativa asociada a la implementación del mal públi-
co de que se trate. Nadie contraría la idea de fondo, Así, pues, si por un lado, en la provisión de BP se dan
nadie se opone concretamente a que el gobierno cen- los siguientes supuestos o premisas teóricas extracta-
tral invierta en infraestructura pública. El problema das de los modelos de la TER de la corriente princi-
radica en quién y cómo se han de asumir los costes pal: 1) el comportamiento racional de los agentes16;
adicionales asociados a su provisión. Así, los vecinos 2) la formación de preferencias dentro de sistemas o
de las respectivas comunidades locales desaprueban estructuras de interdependencia17; 3) los efectos no es-
la decisión gubernamental sobre el lugar de emplaza- perados de la acción de agentes intencionales18; y 4) la
miento y la consideran una contribución individual tensión entre racionalidad individual e irracionalidad
excesiva e injusta por parte de la autoridad. Su cálculo colectiva graficada en el DPS y en la LAC. Y si, por

16 “Una acción es racional si satisface tres requisitos de


optimalidad: la acción debe ser el mejor método para sa-
tisfacer los deseos del agente, dadas sus creencias [...]
las creencias del agente deberán ser óptimas o estar bien
fundamentadas, dada la información que él o ella posea”
(Elster, 2000, p. 252).
17 Las elecciones de los agentes se forman en sistemas integrados
y coordinados de interdependencia recíproca, esto es, las deci-
siones de unos afectan involuntariamente las decisiones de los
otros.
18 Los sistemas de acción interdependientes generan resultados
no esperados (externalidades) tanto favorables como no favo-
rables: los llamados efectos de mano invisible o los llamados
efectos perversos.

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otro lado, la no cooperación ciudadana se relaciona vecinos reactivos de la comunidad local arroje un sal-
con: 1) las propiedades de los tipos de bien del cual do negativo para una determinada comunidad local
hablamos (bienes de consumo universal y no exclu- (priman los costes operacionalizados en externalida-
sivos, suministrados por el Estado y de cobertura des negativas a asumir), aunque su consecución gene-
local); 2) las creencias de la comunidad local sobre re efectos conjuntamente positivos para la comunidad
las ventajas o beneficios y desventajas o costes de la en general (priman los beneficios).
implantación de ese bien o BP en su comunidad; 3)
El NIMBY se muestra así como un patrón de com-
la escasa información con que cuentan; y 4) el estilo
portamiento individual o corporada que puede
de toma de decisiones y de implementación adoptado
reconocerse siempre que exista una estructura
por la administración (una gerencia pública no parti-
de preferencias no incentivada a la cooperación,
cipativa, no proactiva, y sin la implementación de In-
y que al producir un resultado ineficiente o su-
centivos Selectivos –IS– compensatorios); el rechazo
bóptimo al universo, obliga al gestor a diseñar es-
individual movilizará una estructura de preferencias
trategias que intenten resolverlo; todo ello, si éste
tendiente a la no cooperación que, en el agregado so-
desea una apropiada implementación de BP21. Sin
cial, acabará produciendo la movilización de un buen
embargo, nada quita que puedan darse otros tipos
número de vecinos.
de estructuras de preferencias, como por ejemplo
Se produce así la arquitectura central del mecanismo preferir cooperar incondicionalmente (altruista
NIMBY: La racionalidad individual de la no coopera- incondicional militante: los kantianos cotidianos
ción, bloquea temporal o definitivamente procesos de elsterianos), preferir cooperar condicionalmente
suministro de bienes de uso colectivo deseables por (búsqueda de beneficio medio: intento, mediante
la ciudadanía, pero que el gestor, en sus intentos de la conformación de coaliciones, de reducir cos-
provisión, pretende imponer sin compensaciones pro- tes incluyentemente: el cooperador condicional
porcionales o incentivos compatibles adecuados. En de Schelling o el hommo reciprocans de Bowles
ese sentido, y siguiendo a Alberdi19 y a Jordana20, se & Gintis)22, o no cooperar con una alternativa A
ha de esperar el surgimiento de movimientos de este pues se prefiere una alternativa B como es el caso
tipo cuando el cálculo coste-beneficio hecho por los que a continuación se analiza 23.

19 Alberdi, Peña e Ibarra, 2002. 21 Boudon, 1981; Lizón, 2007.


20 Jordana, 2006. 22 Schelling, 1989; Bowles & Gintis, 2001.
23 Báez, 2009 donde se expone la vinculación entre preferencias
racionales, morales, cuasi morales y cooperación.

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La variante NIABY: la del NIMBY en que no reconoce estímulos IS a la
cooperación frente a un tipo de bien ofertado des-
incondicionalidad y el de las agencias públicas, es decir, la comunidad
argumento técnico local prefiere incondicionalmente una solución
técnica alternativa (un bien) B frente a la solu-
ción propuesta A, aún disponiendo de una oferta
Si desde el punto de vista teórico los movimientos
pública de incentivos25. En este caso, las razones
NIMBY son oposiciones sociales compuestas por para rechazar la promoción o implementación
un grupo agregado de maximizadores excluyentes del BP están asociadas, más que a la localización
que se oponen espontáneamente a un proyecto de o a los costes adicionales localmente concentrados
provisión de BP apelando a los intereses propios que el emplazamiento pueda conllevar, a la na-
(reflejado en el argumento geográfico o de locali- turaleza misma del BP que se quiere promover:
zación), los movimientos NIABY, como patrón de ¿por qué aceptar la inversión de recursos en ese
comportamiento no cooperativo, representan una bien y no en otro que resuelva mejor o definitiva-
variante o contrapartida del mecanismo anterior, mente el problema? Es decir, si en el primer caso
aunque un poco más elaborada y compleja24. En la crítica era a la localización, en esta variante,
tanto la crítica como la oposición van dirigidas
efecto, el patrón NIABY, o el NIMBY de segunda
expresamente a la innecesaridad del BP propues-
generación según algunos, comparte con el prime- to (tanto a la decisión de suministro como a la
ro las mismas condiciones de aparición, o campo agenda gubernamental en que tiene cabida o que
causal, pero conjuntan de manera distinta los fac- le da soporte), no dando margen alguno a la po-
tores desencadenantes de la no cooperación. Se sibilidad de establecer procesos negociadores ni
trata, pues, de una variante particular del DPS que mediadores, ya sean durante el diseño (ex ante) o
se presenta como un mecanismo específico y que durante la implementación del proyecto.
implica un tipo de comportamiento no cooperativo Como vemos, si en el NIMBY el comportamien-
de carácter incondicional frente a un bien determi- to no cooperativo frente a un BP determinado es
nado, en este caso, un proyecto de inversión en in- condicional a la localización, donde el argumento
fraestructuras urbanas. Desde la TER, se diferencia es: sí al BP, pero en otro sitio, en el NIABY, el

24 En un continuo de caracterización de complejidad política, el 25 Estructura de preferencias que indica la no cooperación incon-
NIMBY podría ser considerado como de carácter primario y em- dicional como estrategia dominante.
brionario, y el NIABY como de carácter más reflexivo y maduro.
Es decir, el NIABY entendido como una versión políticamente
más compleja y avanzada que el NIMBY.

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comportamiento no cooperativo es incondicional impacto mediático a la agenda de inversiones ur-
a la oferta de IS (positivos o negativos, tangibles o banas, los resultados esperados por los opositores
intangibles). Es decir, la oposición es a la naturaleza tienen dimensiones y alcances diferentes. En ese
del bien y a la agenda política que le da soporte (cesan sentido, si en situación NIMBY lo que la no coope-
su accionar cuando se implementa centralmente un ración ciudadana pretende es la recolocación del
bien de carácter alternativo más preferido: no al bien proyecto, en una situación NIABY lo que se bus-
A, sí al B). Es decir, si en el primer caso la preven- ca es la paralización del mismo. De esta forma, en
ción de la oposición puede ser gestionada mediante este último escenario lo que tout court se preten-
incentivación externa de carácter económico (com- derá evitar será la promoción del proyecto, situa-
pensaciones focalizadas territorialmente) o político ción que provocará que no habrá beneficio para
(inclusión, persuasión, pedagogía política, etc.), antes ninguna de las partes en juego: ni para la comuni-
(diseño participativo) o durante la implantación (ne- dad local ni para la comunidad general ni para la
gociación política); en el segundo no hay posibilidad administración de gobierno28. Así, todos se verán
de gestionar oposiciones mediante dicha estrategia, atrapados involuntariamente en una situación de
lo que involucra un tipo de oposición ciudadana más intercambio definida como de equilibrio ineficien-
radical y compleja que el anterior, y la necesidad de te. Tal oposición frontal a la iniciativa de inversión
recursos de gerenciamiento más sofisticados por parte pone sobre el escenario sociopolítico un tipo de
del gobierno26. situación mucho más aguda y problemática que la
En términos de impacto, y respecto de las diver- evidenciada en el primer mecanismo reseñado. De
sas implicaciones políticas del bloqueo ciudadano, hecho, desde la perspectiva gubernamental, ello
si bien en ambos mecanismos se cumplen los su- implica o bien la paralización de la agenda de in-
puestos de la TER 27, los resultados son distintos versión, o bien el replanteamiento de la gestión y
y se diferencian claramente el uno del otro. En un nuevo cálculo sobre el control de recursos polí-
efecto, pese a que en ambas variantes la actividad ticos con que se cuenta, o con que se debe contar, a
opositora representa un freno ciudadano de alto nivel local o regional para revertir dicha situación

26 Lo que deja entrever cierta crítica a la agenda gubernamental, 28 Esto, bajo el supuesto de que los políticos 1) maximizan utilida-
a los objetivos y la orientación de la política pública. Incluso a la des individuales recibiendo aprobación mediante votos y privi-
concepción de la democracia que hay detrás (representativa o legios de acuerdo al éxito de sus gestiones por proveer BP; y 2)
deliberativa). que no intentan ganar elecciones para elaborar programas, sino
27 Para ambos, el problema se define dentro del campo del DPS y que por el contrario, elaboran programas para intentar ganar
están indefectiblemente dentro del problema de la LAC. elecciones (Cfr. textos de Buchanan o Downs, por ejemplos).

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de bloqueo, como por ejemplo, adherencias elec- también son maximizadores egocentrados (igual-
torales, liderazgos locales, presencia partidaria en mente egoístas), puesto que al conseguir sus obje-
instituciones, redes locales del propio partido, etc. tivos de manera eficiente (sean los que sean, dadas
sus creencias y dada la información disponible),
Por último, quisiéramos agregar que pese a que
claramente obtienen utilidad. Es decir, operarán
en algunos casos puntuales (como, por ejemplo, el
instrumentalmente con una estructura de prefe-
de los ambientalistas radicales)29 se podrían hacer
rencias similar a la del primer modelo32, sólo que
lecturas alternativas que asociaran algunas acti-
con una complejidad mayor: no es que en mi es-
tudes NIABY con motivaciones no estrictamente
cala de preferencias no quiera A, como en el caso
egoístas, argumentando, por ejemplo, que éstos
NIMBY, sino, que prefiero el bien A al bien B33.
no cooperan con decisiones gubernamentales
que atentan contra un supuesto interés general30 A lo más, podrían estar motivados por una norma
(lo que técnicamente los instalaría por fuera del cuasi moral de carácter cívico, por un altruismo
campo del cálculo del interés propio)31, lo cierto de carácter psicológico (no moral), condicional y
es que, desde los supuestos de base del modelo orientado a resultados34, o por un conjunto de in-
TER, los agentes NIABY, al igual que los NIMBY, tereses de mayor amplitud (universalismo), lo que

29 Como los movimientos ambientales que se oponen a la destruc- 32 Motivaciones egocentradas excluyentes.
ción de RUC como la tala indiscriminada de bosques, la destruc- 33 Lo que redundará en un NO obstructivo, ya no sólo contra la lo-
ción de ecosistemas protegidos, la sobre construcción del lito- calización, sino contra el bien mismo.
ral, donde a lo mejor cabría clasificar o interpretar las razones de 34 Lo que los ubicaría dentro del campo de la maximización inclusi-
algunos movimientos o de algunos de sus dirigentes o miembros va: individuos motivados por la norma cívica o de honestidad y/o
como cercanas a cierto contenido cívico–patriótico. de justicia (Báez, 2009).
30 Debido a la complejidad de las externalidades de los BP, es bas-
tante difícil determinar con claridad cuáles son en realidad las
consecuencias de determinado BP para la sociedad; de ahí que
muchas veces estos procesos estén mediados por la lucha polí-
tica de intereses de diferentes grupos por determinar lo que es
realmente un BP o las visiones dominantes que les da soporte y
legitimidad (Jordana, 2006).
31 Lectura alternativa que podría llegar a situarlos cerca de lo que
en el medio ambientalismo militante se ha dado en llamar Enfo-
que de las Necesidades Sociales (Gerrard y Simpson, 1995; Mar-
tín–Crespo, 1996), perspectiva que describe un ambientalismo
radical contra la industria de residuos tóxicos y que podría ser
encasillado desde la teórica o supuesta movilización de prefe-
rencias (sociales) no estrictamente egoístas.

108 Nº 79 / Noviembre 2013 / Volumen Nº 28: 97-122 ARTÍCULO: Acción colectiva y movimientos de oposición ciudadana como contralores de
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se denominaría comportamiento cívico patrióti- generacional), llegando incluso a asumir indivi-
co. A este respecto, el autointerés puede no estar dualmente altos costes de organización, moviliza-
reñido completamente con la provisión de BP. En ción y operación con la idea de preservarlos36. En
este sentido, debemos concordar con Hardin cuan- este sentido, podemos encontrar un gran número
do señala, respecto del interés de algunos agentes de colectivos que hacen de su interés personal el
por proveer BP (políticos de carrera, aunque dicha conseguir bienes de uso universal, como las ONG
consideración puede extenderse a la esfera social ambientalistas, p.e. De hecho, respecto de esto Jor-
privada), que: “los empresarios políticos son gente dana señala: “Sin embargo, ello [la dificultad para
que, por razones de su propia carrera, consideran proveer BP desde la maximización excluyente] no
que es de interés privado trabajar para proveer be- es obstáculo para que existan asociaciones que
neficios colectivos a grupos relevantes”35. Es decir, persigan la consecución de bienes colectivos para
independientemente de los políticos de carrera, el conjunto de la sociedad, a partir de la sensibili-
existen individuos o grupos (por fuera del ámbi- zación especial de sus miembros sobre determina-
to del Estado) que por las razones que sean están dos problemas globales (como puede ser la defensa
dispuestos a proveer por sí solos por la provisión del medio ambiente o lucha por la paz)”37.
de un BP determinado que sirva al colectivo en
Pues bien, si por apelar a intereses transgeneracio-
general.
nales, por ejemplo, algunos de estos movimientos
Por su parte, y en el plano corporado, desde sensi- (o algunos de sus dirigentes) podrían ubicarse por
bilidades cívico–patrióticas (o de altruismo psico- fuera de los campos motivacionales propios del au-
lógico, no moral, el cual induce comportamientos tointerés y del cálculo netamente utilitarista (ca-
realmente desinteresados), por ejemplo, algunos yendo dentro de posturas menos ortodoxas desde
grupos de activistas movilizados por razones de el punto de vista motivacional, esto es, no estricta-
defensa y rescate de bienes de uso colectivo podrán mente egoístas), lo cierto es que, desde los supues-
desplegar actuaciones militantes y permanentes en tos de racionalidad estricta previstos en la TER, y,
contra de decisiones gubernamentales o empresa- aunque en dicha actitud opositora pueda haber in-
riales (la no cooperación vertical entre ciudada- volucrados juicios de carácter i) ético (no quiero un
nía y agente gubernamental que afectan o pueden BP que devaste un recurso de uso común –RUC38 –,
afectar a generaciones futuras: la cooperación inter es decir, no quiero una autopista que destruya un

35 Hardin, 1991, p.111. 36 Della Porta y Piazza, 2008.


37 Jordana, 2006, p. 320.
38 Bienes no excluyentes pero rivales.

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bosque milenario), ii) estético (no quiero un verte- (bien A o bien B para resolver P)41, e independien-
dero que afee una playa o un valle), o iii) de otra te de las razones de la no cooperación (la retórica
naturaleza (no creo en las decisiones de los políti- expuesta), ambos mecanismos, en última instan-
cos de tal partido o no creo en este sistema político cia, cumplen con los supuestos de la racionalidad
por la razones que sean), que puedan –a simple estricta de la TER y ambos responden a la lógica
vista– ubicarlos por fuera del campo de las pre- planteada en el DPS y en la LAC: la racionalidad
ferencias individuales maximizadoras del modelo de la no cooperación. Por tanto, suponen la puesta
estándar, la mayoría de los agentes que componen en operación de motivaciones maximizadoras de
ambos tipos de movimientos39, salvo contadas ex- carácter instrumental. Tal vez la única diferencia
cepciones, están motivados instrumentalmente sea que en el NIMBY las preferencias sean del tipo
por la maximización de utilidad (de primer orden egoísta de primer orden (prima mi propio bene-
en el caso NIMBY y de segundo orden en el caso ficio personal) y, que en el NIABY sean del tipo
NIABY), y por tanto, responden a la estructura de egoísta de segundo orden (cuenta el beneficio del
preferencias prevista normativamente en el mo- resto, aunque siempre primará más el propio).
delo TER40. Es decir, pese a que haya juicios no Como complemento, debemos señalar que es real-
estrictamente racionales de por medio, como opo- mente difícil identificar lo genuinamente desin-
nerse por razones doctrinarias (las involucradas teresado y distinguirlo del interés personal. Así
en los ideales del activismo ecologista militante, como también lo es realizar una acción puramente
p.e.), la racionalidad de la acción de oposición in- altruista que no incluya placer o disfrute egoísta de
volucrará una estructura de preferencias ubicable primer orden en el ejecutante. En este sentido, es
dentro de los supuestos teóricos de la TER puesto bastante difícil establecer a ciencia cierta lo genui-
que si la acción logra resultados, de todas maneras no en la acción altruista pues, incluso cuando el
se percibirá algún tipo de beneficio. De esta mane- agente, cooperando, atenta contra su propio inte-
ra, aunque el espectro de bienes preferidos por di- rés, de todas maneras recibe algún tipo de utilidad
chos agentes sea más amplio y complejo (distintos marginal de retorno, sea del tipo que sea. A dichos
tipos de soluciones, distintos tipos de bienes), aun- intereses les denominamos cívico–patrióticos, una
que estos tengan órdenes de preferencias distintos forma de altruismo psicológico, mas no moral. En

39 Incluidas sus propias dirigencias: militantes activistas que in- 41 “La política no es (…) un simple problema de gestión, sino (…)
tentan obtener beneficio propio medido en prestigio, p.e. una oferta de ideas y de programas, visiones colectivas a largo
40 Báez, 2009. plazo (…) Se habla mucho sobre gestión y muy poco sobre políti-
ca” (Bohigas, O., El País, 09/01/2008).

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efecto, el patrioterismo cívico no es altruismo abs-
tracto ni utópico (como el moral). Aunque a veces,
Algunos casos que sirven
y por la retorica que apela al interés general, pueda para ilustrar los mecanismos
ser confundido con este, el NIABY en sentido es señalados
altruismo psicológico porque se complacen con la
suma del bienestar propio (primer orden) más el Vistos estos dos mecanismos o patrones regulares
del resto (segundo orden), asignando siempre más cuya estructura de preferencias nos pueden ayudar
importancia al primero que al segundo. Como tipo a comprender teóricamente el por qué de la oposi-
de movimiento que apela a la provisión de bie- ción ciudadana a la provisión de BP (MOC o freeri-
nes alternativos y que aglutina sensibilidades que ding organizado), mencionaremos sucintamente al-
apelan a valores de cierto civismo (los ambienta- gunos casos de MOC de España y América Latina
listas o los patrimonialistas), habría que asociarlo que nos sirvan para ilustrar los contenidos vistos
con el patriotismo cívico, el móvil de grupos que hasta acá.
se identifican con valores más universales. En tal En el contexto español, el caso del MOC contra
dirección, el niabysmo, como lo cívico patriótico, el paso del tren de alta velocidad AVE por el cen-
involucraría una actitud racional (lo instrumental) tro de Barcelona, y particularmente por debajo de
y egoísta de segundo orden. monumentos patrimoniales emblemáticos como
En definitiva, independientemente de las razones el Templo de la Sagrada Familia, claramente es
de la no cooperación (geográficas o técnicas al- un MOC tipo NIMBY. Ahí, la variable crítica de
ternativas, estrictamente egoístas o cívico–orien- la oposición es la variable localización (dimensión
tadas), dados ciertos deseos, la cantidad de infor- territorial-espacial), lo que nos lleva claramente a
mación disponible y ciertas creencias sobre las las motivaciones de carácter egoísta de primer or-
oportunidades disponibles, logrando los objetivos den, es decir, motivaciones instrumentales orien-
trazados (la racionalidad de los medios) se obten- tadas al resultado. Sobre los actores involucrados,
drá beneficio de primer o segundo orden. Sea el baste mencionar, por ejemplo, las posiciones del
caso de la obstrucción a la construcción de un re- propio Patronato de la Sagrada Familia, organiza-
clusorio en mi barrio, o el caso de la oposición a la ción privada sin fines de lucro de carácter religio-
privatización de la educación pública. so–patrimonial que, con apoyo de diversos actores

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políticos de la derecha política catalana y madrile- localización de obras importantes de infraes-
ña, se negó abierta y sistemáticamente al paso del tructura pública, pudimos observar la irrupción
tren de alta velocidad por el centro de la ciudad, y masificación de diversos MOC a la instalación
y, más aún, por debajo del templo. En su afán por de CAD. Se instaló un movimiento social veci-
alegar los peligros y riesgos que dicha iniciativa al- nal que rechazó sistemáticamente este tipo de
bergaban para la estabilidad de las instalaciones dispositivos tildándolos de equipamientos per-
mencionadas, se coaligó con otros muchos actores versos que promovían el uso abusivo de drogas
relevantes, o menos relevantes, y entabló campa- ilícitas atrayendo consumidores y generando
ñas importantes contra el proyecto. Si bien tuvie- mercados barriales de venta de drogas ilegales.
ron eco en la opinión pública, perdieron frente a Incluso, apelando a cierto déficit democrático
los actores promotores de la iniciativa. (autoritarismo en toma de decisiones munici-
Complementariamente, y en el mismo ámbito ca- pal), se manifestaron sistemáticamente en con-
talán, podemos mencionar otros casos igualmente tra de los intentos de la autoridad sanitaria para
interesantes, aunque de carácter mucho más redu- proveer dispositivos de atención y prevención
cido y local. Entre otras, el movimiento suscitado psicosocial que mejorara la vida de este grupo
ante la iniciativa de la administración sanitaria au- vulnerable. Lo que nunca dijeron fue que dichos
tonómica de proveer Centros de Atención a Dro- dispositivos psicosociales de apoyo a la pobla-
godependientes en (CAD) la ciudad, la oposición ción consumidora de drogas hacía bajar lateral-
regional a la Línea de Muy Alta Tensión eléctrica mente el precio del suelo. Respecto de este tipo
implantada entre Francia y España, o las oposi- de MOC podemos mencionar tres casos acaeci-
ciones de los vecinos del estadio Camp Nou quie- dos en Cataluña entre los 90 y los 2000: la im-
nes rechazaron la construcción de departamentos plantación de un Espacio de Venopunción Asis-
sociales el 2007 cuando la directiva del FC Bar- tida en el Hospital de Vall d’´Hebrón en 2005 en
celona intentó remodelar una de sus instalaciones Barcelona y la implantación de dos dispositivos
deportivas. de atención psicosocial para usuarios de dro-
gas: uno en Lleida en 1995 y otro en Cerdanyola
Pero detallemos uno de ellos. En Barcelona,
2003.42
durante una década aproximadamente, y como
elementos que alimentaron lo que dio en de- Por su parte, en el 2009 tuvimos la oportunidad
nominarse “la cultura del NO ciudadano” a la de observar dos casos en la Zona Metropolitana del

42 Báez, 2006.

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Valle de México: los de la Delegación de Tláhuac y puesto que la oposición espacial territorial co-
los del sector poniente de la capital. Mientras en habitaría, tanto con la crítica identitaria, en el
el primer subcaso, las oposiciones fueron a la co- primero, como con la crítica ambientalista, en el
nexión de ciertos sectores rurales o suburbanos del segundo. Así, la oposición convive a veces con
valle de México a los ejes actuales de desarrollo los argumentos culturalistas de la necesidad de
de la mancha urbana, es decir, a los planes de de- respeto y rescate a las tradiciones sociales, eco-
sarrollo urbano destinados a incorporar el sector nómicas y culturales indoamericanas, y a veces
sur oriente de la ciudad a la capital metropolitana con la necesidad de aplicación de tecnologías
mediante la construcción de la línea 12 del metro alternativas que apelen a la cooperación trans
y otros,43 en el segundo, las oposiciones fueron a generacional: oposición a la destrucción de los
la construcción de vías de transporte que conec- acuíferos existentes en el entorno que beneficia-
tarían el Estado de México con el DF (y ni hablar rán a las generaciones futuras.
de la oposición a la construcción del aeropuerto de
Ahora bien, si hemos revisado algunos casos de
la Ciudad de México a comienzos del gobierno de
MOC en España y México, los mecanismos men-
Fox, uno de los movimientos social–territoriales
cionados también pueden ser utilizados para ex-
más importantes de la década pasada que echaron
plicar una serie de movimientos cada vez más fre-
por tierra el gran proyecto de inversión de la admi-
cuentes en Chile. Así, si respecto de los NIMBY
nistración panista).
más puros podemos observar actualmente, por
En estos dos subcasos habría indicios de mo- ejemplo, las movilizaciones ciudadanas en Santia-
vimientos NIMBY, pues en el primero de ellos, go contra las antenas de celulares, las oposiciones
se apeló claramente a la localización de instala- ocurridas en 2012 contra la construcción de un
ciones urbanas de sello liberal (la gran ciudad paso nivel en la zona sur oriente de la ciudad, o las
avanza comiéndose a los pueblos aledaños), y oposiciones contra la instalación de dependencias
en el segundo, los vecinos de clase alta de los industriales criadoras de cerdos (Freirina en la III
barrios en cuestión reclamaron fuertemente por Región o Montenegro en la RM), respecto de los
la construcción de la autopista cerca de sus vi- NIABY más nítidamente visibles podemos contar,
viendas. Ahora bien, en ambos sub casos la ac- por ejemplo, el movimiento ambientalista contra el
titud NIMBY se mezclaría con la retórica NIABY proyecto HidroAysén o los movimientos contra las

43 Sucursales de bancos, supermercados, y otros íconos materia-


les del desarrollo urbano neoliberal periférico.

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termoeléctricas que se han intentado instalar en el
norte del país (incluso, visto desde la perspectiva
El pluralismo motivacional:
de la necesidad de una solución técnica alterna- algunas críticas a los
tiva a un problema social estándar, en este caso, supuestos comportamentales
una concepción distinta a la provisión mercantil
de la educación, el propio movimiento estudiantil
de la TER
surgido a partir de 2011 también podría ser consi- Ahora bien, sabemos que las motivaciones utilita-
derado un NIABY). ristas de carácter egoísta no son las únicas dispo-
Como vemos, de acuerdo a la TER, un agen- nibles. En esa dirección, si las críticas a los supues-
te racional (individual o colectivo) siempre se tos de comportamiento de la TER hechas desde el
rehusará a cooperar con un bien que servirá pluralismo motivacional se encuentran en otros
a toda la comunidad. De hecho, de acuerdo a documentos del autor45, podemos señalar resu-
esta perspectiva, su estructura de preferencias midamente acá algunos tópicos. Primero. Desde
siempre asumirá el siguiente ordenamiento: su el monismo motivacional utilitario, los modelos
opción preferida siempre será la no cooperación económicos han intentado resolver el problema
unilateral (no coopero), luego preferirá la coo- de la cooperación a través de distintas formali-
peración universal (cooperan todos), luego la zaciones del DPS46. Así podemos decir que, en
no cooperación universal (no coopera nadie), y su versión estándar, la teoría económica ha pre-
por último, la cooperación unilateral (coopero tendido lograrlo mediante la introducción de los
solo).44 En esa dirección, tanto los casos de reac- IS, distintas versiones del contrato social y, en el
ciones ciudadanas de oposición a la provisión caso de Schelling47 (1989), mediante la formación
de BP, como los campos en los que estos casos de coaliciones. Dentro de ello, particularmen-
se dan, pueden llegar a ser innumerables. En te interesante también resulta la incorporación
ese sentido, y por cuestiones de espacio, la rese- del parámetro de iteración con el que Axelrod48
ña de casos en que se puede rastrear motivacio- (1984) formaliza el Dilema del Prisionero Iterado
nes instrumentales egocentradas la dejaremos (DPI) y, con él, la norma de la cooperación por re-
hasta acá. ciprocidad. Segundo. Profundizada por Bowles y

44 Elster, 2006. 45 Báez, 2009


46 Ibid.
47 Schelling, 1989.
48 Axelrod 1984.

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Gintis49, y a propósito de la norma de la reciproci- reconoce como relevantes otras normas y emocio-
dad fuerte, esta idea tiene sus fundamentos en los nes humanas que, a más de la regla maximizadora
trabajos pioneros que en el campo de la biología y del egoísmo tout court, operan regularmente en
hicieron Trivers50 y Sober y Wilson51 . En efecto, contextos de interacción humana. Tal es la idea
Trivers acuñó el concepto de altruismo recíproco implícita en la norma de la reciprocidad fuerte de-
para señalar comportamientos altruistas referidos sarrollada por Bowles y Gintis53.
a terceros en contextos en los que se tiene una ex- Y tercero, si la cooperación entre maximizadores
pectativa fundada de correspondencia futura, cate- es posible, cabe señalar que también existen moti-
goría que, poco más tarde, serviría como insumo vaciones que escapan al cálculo de utilidad propio
para los desarrollos teóricos de la cooperación por de la teoría económica y que igualmente constitu-
reciprocidad de Axelrod (1984) y para los estudios yen elementos relevantes para este tipo de análisis
paralelos en teoría de juegos evolutiva.52 La idea social54. Entre tales motivaciones pueden incluirse
es adoptada e introducida en las ciencias sociales muchos de los mecanismos sub intencionales que
por Axelrod en 1984 mediante el Dilema del Pri- van más allá del instinto egoísta y la motivación
sionero Iterado en el que el modelo de base se for- maximizadora y a los que en las últimas décadas
maliza mediante la introducción del parámetro w, han apuntado las así llamadas bounded rationalities
o la sombra del futuro, que garantiza información (cfr. textos de Gigerenzer y Selten). En esa línea
de interacciones anteriores y permite introducir Elster55 ha venido desarrollando un esbozo para-
la estrategia del tit–for–tat. Así, ante la certeza de lelo de teoría de las motivaciones humanas que
intercambios futuros con agentes bien identifica- igualmente alude a otras emociones y normas so-
dos, agentes igualmente egoístas y sin relaciones ciales, cuasi morales y morales que, junto con el
de parentesco, logran cooperar dentro de un esce- egoísmo y la norma de maximización explícita-
nario de iteración (juegos repetidos) indefinida y mente recogidas por la TER, constituyen disposi-
sin autoridad central, y en donde lo racional será ciones o capacidades pre intencionales y no cons-
la norma de la reciprocidad. Así, aún dentro del cientes que pueden acabar resolviéndose en otros
horizonte del comportamiento maximizador de tantos motivos conscientes que impulsan la acción
la utilidad individual, la buena teoría económica intencional. En ese sentido, explicita la reducida

49 Bowles y Gintis, 2001.. 53 Bowles y Gintis, 2001.


50 Trivers, 1971. 54 Báez, 2009.
51 Sober y Wilson, 2000. 55 1991, 2006a, 2007.
52 Ibíd, 2000.

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antropología subyacente en los modelos económi- debe adentrarse en el estudio de la psicología mo-
cos, a la vez que pretenden complementar el estre- derna (post cognitivista) y forjar una concepción
cho espectro de los intereses fundados sólo en la de hombre que antropológicamente supere al homo
emoción básica del egoísmo y la norma endógena economicus tradicional. Con ello no sólo se preten-
de la maximización de beneficios. den esclarecer fuentes alternativas de motivación,
sino, también, mostrar cómo creencias, normas
De este modo, desde el último Elster56 se puede co-
y emociones se refuerzan entre sí diversificando
nectar con una psicología cognitiva fundada sobre
y complejizando de manera sugerente el triángu-
una noción antropológica más compleja y capaz
lo clásico acción, deseos y oportunidades que ha
de dar cuenta del continuo que va de lo visceral
constituido la base de las distintas versiones de la
(emociones e instintos básicos) a lo racional (cálcu-
TER; todas ellas, montadas sobre el supuesto de
los objetivos sustentados sobre motivaciones cons-
un homo economicus reducido a un único conjunto
cientes). Es así como en su célebre tríada interés,
motivacional. De ahí el interés final por los trabajos
razón y pasión, ya daba cuenta del paso de estados
de este último Elster en los que argumenta a favor
preintencionales o subintencionales a motivacio-
de una teoría de las motivaciones humanas que in-
nes conscientes consecuencialistas (orientadas al
troduzca normas y emociones como mecanismos
resultado) o no–consecuencialistas (que encuen-
pre intencionales que disponen o capacitan para
tran su significado en la propia acción).
acciones de contenido moral y social que trascien-
Efectivamente, no todo comportamiento ha de es- den el estrecho horizonte de la maximización de
tar necesariamente orientado al resultado e irrevo- utilidad. En ese sentido, a la vez que permite fijar
cablemente regido por la norma de maximización el espacio de utilidad real de los modelos econó-
de utilidad. El comportamiento humano responde micos, la propuesta elsteriana sirve para señalar los
a un amplio abanico de motivaciones de distinto límites antropológicos asociados al monismo mo-
signo y carácter; que a la postre, se acaban po- tivacional que alienta a la teoría económica, permi-
tenciando unas a otras según aseguren resultados tiéndonos percibir la diferencia entre motivaciones
sociales relevantes en determinados contextos de estrictamente orientadas a la utilidad personal,
interacción. Es por ello que, cualquier programa motivaciones orientadas a la utilidad colectiva y
de investigación actual que pretenda seriamente motivos deontológicos o no consecuencialistas
abordar el comportamiento intencional humano, que pueden operar detrás del comportamiento

56 Elster, 2006a, 2007.

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de quienes cooperan siguiendo normas sociales por el descrédito y la sospecha (el interés egocen-
o cuasi morales, o principios morales inapelables trado puro v/s el interés egocentrado de segundo
(kantianos o altruistas incondicionales). orden actuante contra los intereses supuestamente
cortoplacistas de la inversión público-privada (y/o
nacional-transnacional) en materia medioambien-
La contraloría ciudadana tal, por ejemplo).
Independientemente de los motivos subyacentes, Ahora bien, dentro del juego social de intereses
para interpretar los MOC como mecanismos de entretejidos, y como señala Elster57, en algunos ca-
contraloría ciudadana, debemos partir del supues- sos, la no cooperación –entendida como no parti-
to de que el estilo de política de carácter asociable cipación–, si es redefinida como abstención activa,
a un tipo de razón de carácter legalista (razón bu- adquiere significados diferentes y de contenidos
rocrática), está cediendo y está dando paso a espa- progresistas y críticos ante tal o cual proyecto con-
cios de gobernanza de carácter más bien relacio- siderado por algunos agentes corporados de pre-
nal y a estilos de coordinación más deliberativos y ferencias intensas como nefasto para los intereses
menos autoritarios. En tal dirección, creemos que generales. Efectivamente, en el caso de un MOC
las mencionadas redes de base territorial –conser- medioambiental, por ejemplo, si un agente colec-
vadoras (NIMBY) o crítico/progresistas (NIABY)– tivo se opone a una determinada decisión guber-
no están ancladas ni en los partidos políticos ni namental, pues cree que esta representa intereses
en los grupos de presión tradicionales de carácter sectarios al estar coludida con intereses empresa-
económico típicos de la sociedad industrial fordista riales, al oponerse, aunque a vista de la opinión
(obreros o patronales), sino que tienen un tipo de pública o de los medios represente la estrategia no
base de carácter territorial no partidista de cuño cooperadora con el país o la ciudad (diferentes ca-
o bien egoísta o bien cívico de nuevo tipo. En este sos NIABY donde la oposición es la de una ciuda-
sentido, lo social no político egoísta (NIMBY) ape- danía activa, consciente y cívica), puede que esté
laría a la no interferencia de la política en la vida de contribuyendo concreta e indirectamente a preve-
los particulares (expresados territorialmente), en nir o a bloquear decisiones o acciones de inver-
tanto, lo social no político de carácter cívico (NIA- sión corruptas o clientelarmente interesadas que
BY) apelaría a un control ciudadano más exhausti- vayan teóricamente en contra del interés general.
vo de las decisiones políticas siempre amenazadas De esta manera, la oposición de ciertos colectivos

57 Elster, 1990.

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a proyectos de provisión centralizada de BP que En tal sentido, coincidimos con el neo republica-
representan a veces la estrategia no cooperativa nismo cívico cuando señala que “la vida colectiva
ante el interés general (como los casos NIMBY debe ser el producto de acuerdos colectivos entre
que, siendo guiados por intereses principalmente iguales, y no el resultado de las preferencias de
egocentrados y de carácter excluyente, impiden la algunos”58. De ahí que por fuera de las conside-
localización de una infraestructura de uso públi- raciones de la libertad negativa del liberalismo, el
co, p.e.), en un marco de intereses mayores como republicanismo se preocupe por fortalecer el po-
los intereses nacionales, los supranacionales o los der público para hacerlo permeable a la voluntad
inter generacionales (cooperación con las gene- ciudadana, esto es, multiplicar los espacios para
raciones futuras), por ejemplo, pueden represen- la reflexión colectiva y la deliberación conjunta
tar la estrategia opuesta, es decir, la cooperativa, acerca de lo que es la comunidad en general (es
en donde organizaciones de carácter altruista se necesario generar más instancias de deliberación
oponen a la destrucción de recursos públicos (in- pública respecto de intentar responder qué es lo
fraestructuras), comunes (pastizales) o gratuitos que se necesita y cuál debe ser la estructura de cos-
(aire). En ese sentido, desde el punto de vista de tes equitativa para dar soporte a las necesidades de
la obtención de transparencia en los procesos de inversión requeridas para el bien general). En esa
toma de decisiones y de claridad en la rendición línea, el Estado ausente del liberalismo debe ser
de cuentas públicas, a veces los MOC (fundamen- reemplazado por un Estado más activo en la pro-
talmente NIABY) pueden lograr impactos positi- moción de espacios de socialidad más horizontales
vos para el colectivo: frenar la especulación inmo- e inclusivos. La neutralidad liberal debe dar paso
biliaria, procesos de corrupción urbanística o de al compromiso con una concepción del bien públi-
clientelismo político alentados por parte de ini- co, y la custodia de la privacidad propia del liberta-
ciativas gubernamentales de dudosa reputación. rismo conservador (Nozick) debe complementarse
En tal dirección, pueden considerarse instrumen- con tipos sociales más cercanos a motivaciones no
tos ciudadanos de control de decisiones guberna- puramente ego centradas como la virtud cívica,
mentales espurias (a propósito de esto, Bowles, por ejemplo (neo republicanismo cívico). En de-
2004, señalará, que los agentes interactuamos en finitiva, las dificultades en la interpretación dicen
juegos estratégicos de distinta naturaleza de ma- relación con la multiplicidad de motivaciones a la
nera permanente). acción (racionales o irracionales desde el punto de

58 Gargarella, 2002, p.97.

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vista de la racionalidad estándar) y con las diferen-
tes razones esgrimidas por los actores en el campo
Conclusiones
de lo público, campo, por definición, de alta com- Se ha intentado caracterizar los MOC mediante
plejidad tanto en relación a su producción como dos mecanismos no cooperativos trabajados des-
a su gestión. No obstante ello, dichas dificultades de la TER. La utilidad de pequeños estudios sobre
de interpretación se pueden lograr transparentar al este tipo de movilizaciones y acciones colectivas
menos en cierto grado inyectando información al a favor o en contra de la implementación de un
proceso de toma de decisiones sobre las necesida- determinado bien o servicio colectivo parece in-
des de inversión y la estructura general agregada de discutible. Permiten poner de manifiesto la rele-
costes involucrada, situación que acarreará, además, vancia relativa de modelos simples de respuesta en
y como externalidad positiva, tanto la incentiva- la descripción ordenada y sistemática de una rea-
ción de la participación social y política (la infor- lidad cada vez más reiterada en el contexto de las
mación diluye el DPS), como la producción de una democracias liberales contemporáneas, los MOC.
sensación ambiente de pertenencia económica a la La heterogeneidad de las motivaciones en juego
comunidad país. Es preciso producir instrumentos hace ver la necesidad de desagregar cuidadosa-
de planificación, coordinación y negociación entre mente los datos hasta dar con los verdaderos prin-
las partes involucradas tendiendo en vistas la utili- cipios motores, esto es, con los diferentes agentes
zación permanente de procedimientos horizontales reales y recuperar otros mecanismos aparte de los
y deliberativos que transparenten y que vuelvan a netamente racionales (supra intencionales: normas
evidenciar, después de 30 años de neoliberalismo y sub intencionales: emociones) como generadores
extremo, que todo proceso de constitución social o potenciales de razones igualmente vigentes y vale-
urbano no es más que el producto del conjunto de deras dentro del mismo movimiento de oposición
los intereses corporados puestos en el juego políti- y presión. Únicamente atendiendo al conjunto de
co y económico general. El modelo autoritario no intereses en juego, y bajo conjetura de confianza
funciona en sociedades democráticas que ponen en real sobre las intenciones probas del agente guber-
práctica sus derechos y visibilizan sus intereses. Una namental (no colusión con privados), el gestor pú-
ciudadanía empoderada exige que se oigan todas las blico podrá hacer una apreciación adecuada de lo
voces e intereses involucrados (transparentación de que en efecto está pasando, llegar a un diagnóstico
intereses) y la existencia de procesos deliberativos aproximado y empíricamente plausible de la situa-
que ofrezcan buena información sobre las diferentes ción, y plantearse un diseño de estrategias o po-
alternativas y sus costes. líticas públicas adecuadas para contener, disolver

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la presión social y, en su caso, prevenir la caída —  El problema de la acción colectiva y los movi-
de confianza y credibilidad de las instituciones, mientos de oposición ciudadana a la provisión
el efecto perverso al que suelen llevar este tipo de de bienes de uso colectivo: El trazado del AVE
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