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Historia de la literatura argentina 1] Desde la Colonia hasta el Romanticismo € Centro Editor de América Latina gauchesca: su concepto.— jcia fines del siglo XVIII nace y Ee tipieza a desarrollarse en el enton- VETS terrtorio del Rio de la Plata un po de literatura de caricter popu- Reis, en un comienzo anénima, cuya Rliracteristica general consiste en Gjroyectar hacia el canto el Smbito Hriral del pals, las costumbres de los sfombres de campo, sus personajes jplcos, todo ello a través de su tra. Heecicién y su vocabulario. Es lo que ENamamos literatura gauchesca, euya Piifusién alcanza hasta el iiltimo ter- Eeio del siglo XIX. Refleja actitudes Eederivadas de ia educacién espafols, es como el culto por las armas, GE (a habilidad del jinete, y el senti- PE siento implicito de la libertad. Se Ez ispecto, pues parece desprenderse el mismo tipo de vida caracteristico Jal gaucho, jinete solitario de las Ma- jlo. en un dmbito que, como el de la Pampa, parecia ofrecerse ante él como |iefun horizonte sin limites ni ataduras SL4 historia parece haber cixcunserip- F340 al gaucho a la epopeya de las gue Fieri ‘conta Jos expatoles, balo Feaudillaje de Giiemes; y asi Jo tomé Ua literatura a través de Lagones, por ‘ejemplo, en.La. guerra gaucka. Pero ‘en realidad el gaucho ha vinculado fambién su nombre con muchos epi- solios bélicos de- nuestra indepe: Keg dencia, y estavo presente en las cam- jeafias ‘de los caudillos montoneros, Fen las hachas por Ia organizacion na” .iona] ~sin excluir el perfodo rosista, con sus Colorados: del Monte— hasta Caseros, momento en que la cam- Jfpaia se empieza a poblar de extran- Hees, de gringos, como los lamaba, FF5ty a los quie ve como intrusos que se Droponen desplazarlo, ‘Aun dentro de la dinfmica general sede nuestra emancipaoién de Espavia, Fol utilizacién de un lenguaje ristico, Pees fue en suesta Itertura, ot Hessieno de independencia. E] impulso ha insistido mucho en este iltimo fe furas desiertas que debié aprender Plas ‘manejarse con la independencia fh opia de un estilo de vida errabun- Gaucho de principios del s. XIX. Litografia coloreada de D'Hastrel + garrucho, muy extendido en Rio Grande La palabra gaucho EI origen de Ja palabra gaucho es uno de los tantos problemas que ain no han logrado solueién. Entre las més difu mencionarse las siguientes: del quechus, huacho, animal que ha perdido su madre; el nifio buérfano, de padres desconocidos; del araueano gachu, proviene huaso 0 guaso, como en Chile, gente del campo; del_portugués del Sur, zonas de las primitivas vaquerias y del contacto con los £ Aesjarreteadores (cortar el garrén a los > vvactinos para cuerearlos); ete. ‘Ademés fa historia del nombre Mama ‘a puntualizar otras denominaciones come: vagabundo 0 vagamundo (1642), 2 changador (1734); ganderio (1746); gaucho, ‘que aparece hasta las tiltimas Investigaciones en el afio 1771, sobre Ia Banda Oriental; guasos~(1789}; camiluchs (1798). Los sltimos estusios realizados sobre la etimologia de gaucho, podemos anunciarlos asi: Augusto’ Meyer (‘Gaticho, historia de una palavra”, en su libro Prosa dos pagos, Rio de Janeiro, Livraria Sio José, 1960) muestra las evoluciones de su significado en base a documentos histérices, tal como lo hace Ricardo Rodriguez Molas en Antighedad y sigaificado histérico de Ia] palabra gaucho (1774-1805) en Boletin del {} Tastituto de Historia Argentina ‘ abril-junio 1956; y luego Fernando C. i Assungao, en su Nacimiento del gaucho en la Banda Oriental (Montevideo, | 1958), siempre sobre gauderio (del idor, parésito, vagabundo), ‘a fos paulistas; eran gauchos todos aquellos que suministraban el cuero; también los contrabandistas en la runtera del Uruguay q Wo Grande en Sfaldontde »"en el Paraguay: Itodlfo A. Borel punta | fobre Grchofia(Gxodernos del Halon, | Bs Avy mim 2 106) sue j i Marcos’ A. Morifiigo propone en el fn, 109 del Boletin de la Academia Argentina de Letras, jul-dic. 1963, otra etimologia para gaucho. Desecha Ia araucana de guacho por razones de significaciéu y porque esta dltima mantiene air. hoy la carga seméatica |. Es Ia Gniea palabra de ese origen que ha realizado la. metitesis gua-gau; tampoco hay en espafol palabras con esa sflaba inicial (a excepeién de gaucho, gaudén y _ gaudeamus). Propone, en consecuencia, tun étimo guaraniz ca‘icho, borrachin, ‘yor usada todavia hoy en el guarani de Corrientes, y denominacién despectiva’€ injuriosa que los indios de los siglo XVI y XVIII usaban entonces en la Banda Oriental del Rio de Ja Plata. El paso de caticho a gaticho y Inego gaucho pudo gcurrir al incorporarse Ia voz, al espafol “o por influencia de gauderio” ee es rermcn de alejamiento de la tradicién penin- sular, de unificacién con el propio suelo, de construir una nueva patria, contribuy6 al desarrollo de esta lite- ratura en formacién, Fue asi como, por conducto del romanticismo, los gauchescos aprovecharon el paisaje rural, las costumbres. bien distintas de sus habitantes, tendiendo al olvido de lo ciudadano y tratando de cap- tar lo popular, a veces con ta cola- boracién de la miisica, tanto en el interior como en_las zonas aledasias y provinciales. Esta literatura bus- caba ademas conmover a un audi- torio en st mayoria analfabeto, que se extasinba con las noticias y ‘suce sos relatados por los poemas y las letras de tono menor. El dialecto entraba con su facilidad porque era algo que no requeria atencién previa. Se interpretaba, y, mAs atin, se int lo que no estaba dicho de modo expli- cito. Y mientras en los niicleos dadanos este lengusje sonaba con aspereza_y chocaba contra las for ‘mas coltas, en el ambiente popular lograba una penetracién creciente y un desarrollo cada vez més impreg- nado del consentimiento activo, Nada parecia. ofrecer resistencia a este modo de expresién. El poema gau cchesco Ilegaba al pueblo todo. ‘Sus antores sabfan que en los cielitos, en Tas payadas, en los trocos, se concen- traba una corriente literaria, Habian comenzado por ofrecer piezas de toque politico, y siguieron por ese rambo. Y asi ocurié succsivamente con Hidalgo, Ascasubi 0 José Her- nindez. Pero a esto deberi volverse en su. oportunidad, Poesia gauchesca y poesia trac cional. ~ Antes es preciso deten se en él propio concepto de poesia gauchesca. En principio, no debe confundirsela ‘con la poesia tradicio- na’, latente ya desde los tiempos de la colonizacién. En esta éltima, nos Tegan enraizados los viejos roman- ces de matones, las rondas, las can ciones, los villancicos y las coplas, los temas con héroes legendarioy-y' caballeros, reyes y pastores, ete. Est el material que traen consigo las iia’ sas conquistadoras del siglo XVIAIy riqueza espiritual que se tranmpait con las espadas y las oraciones, dois los guerreros y sus caballos, con los" sacramentos y el latin, com las gif. / tarras y los marinos. Poesia, tradicio. nal que est fondamentada ene 4 anonimato, que sefleja un arte personal, que habla sido recogida Fos libros de ‘corde Ios Hlonlegri Tas hojas sueltas o In memoria de lee ura y la tadicién oral, Estos ele mentos tradicionales “se ‘contarninan en tierras de América, se reelaborin con palabras, costumbres, acciden, tes, nombres, que Te iimprimen ceils tno local "pero siempre bajo ua tai histories pura, La poesia esp Tole do los sigios KV y KUL aparece fn la memorizaciéa de los viejos al; deanos de nuestro interior, en lis ricas comarcas de Cuyo —que ‘cont prendian las actuales provincias dé” Mendoza, San Juan y San Luis be la gobermacién del “Tucumin ex tendida a Tas actuales provincias de Salta, Jujuy, Tuewman, Santiago del Estero y Cordoba, en ef litoral y en bs pomp Tas soormes recon ciones efectuadas por Joan” Alfonso Carrizo y sus continuadores ofrecen,* ua material sorprendente que pees” caleularse aprosimadamente en unit 1500 ompoiciones mayores'y unt 15.000 menores. En el primer tercio del siglo XIX surgen entre nosotros los poetas asi nimos y los payadores, improvisade tes 0 memorizantes de coplas y i! thas, que difundirin mediante versie octosilabos y acordes de guitarra esé tipo de poesia, Los tonos dentso dé su pobreza melédica no ofrecen ui gran variedad, Pero se adaptan a di tintas formas de piezas, desde 16s romances a las décimas. Con Tos pig yadores, como bien To expresa Brus Jacovella en su trabajo Las especit, literarias en verso, la rovelacién et tica de In poesia fue “no tanto 4 solaz, come noticisa, profética, lizadora, idealizadora y didéctica, un medio social sin. escrtura, SG iglesia, sin escuela, sin presin sgdut (por regir un tipo de comunidad fala), ef payador era. el letradet ey maestro, el periodista, el conser yl predicador”. Debo anadicofy sto que era deber ineludible, cia do se enfrentaban dos_cantores al payar de contrapunto. Francisco g}s4 Vier Muniz, hacia 1845, define tate modo las exigencins y adiesta tniento en ol arte de payar: “Impios Visar, entre dos, cualquier asuita cantindolo en verso contradictoriofal Son de dos guitarras. La dificult Drineipel para. ambos vates, consi] fn la prontitud inmediata de rod guciény en el deber tan forzoso, a5 Sempre, de versificar sobre matin] alusive a a expuesta pore] comteny dor, y en la necesidad de cenirsefal consonante del dlkimo verso de age] que es, para ambos, regularmetiy dn coarteto”. Esta parte final tg] oct aplicacién, ya que se watitdy ewes ilamados encadenados 0360 plas eheadenadas, pero no. siempre fueron de obligatorio empleo cali Jos payadores, como puede interpi tarse en Mu Coneuerda, si, con una de 15" quisimas. relerencias documenta de que disponemos, la de Concolit convo o Carré de in Vandera ciel Tacurillo de ctegos caminantos (GP Ty Vil), de 1773, Cuenta all tos patstnos —aque lame gnuder entonan, acompafiados por ristey guitarra, coplas improvisadas, ie Srentadas, dejos memorizados de;Bie4 Jas aprendidas por trasmision’ 6 Ge sus abuelos © padres, vers clones que estropean —dice— pathy rdimento expresivo, “que mente ruedan sobre amores", 0 Milicioas, picareseas, cargadal Sitira. Es un antecedente historic) ia forima de entablar estos due os, que hiego encontzaremos mitivos ensayos dramaticos Sainete El-amor de la estanciertag Bio hacia 1787, se quiere evar a la Boa Ia vida de estancia, centro de Frivencia para ol hacer rural y las fois costumbristas de nuestro F siapo. El personaje femenino, Chepa, ifestanciera, debe clegir entre dos ndientes, un portugués y up CU Gucho afincado, tradicional. La pre- Hon del padre, que sostiene: “mas Fale ua paisano nuestro / aunque Pigs cuatro trapos", hace definic BAS clecciin. Para ello se enumeran fiy'el habla regional las costumbres jié enlazar, voltear, jinetear, los te- fas del caballo, los pelajes, el lazo, iis boleadoras, ete. Estin floreciendo igs; elementos que _encontraremos ete utilizados por los poetas hhescos. Eleuterio J. Tiscomia, en Kittabajo sobje Lov origenes de Ua esa gauchesco, destaca “algunas jizigenes y comparaciones que de- fidestran, desde la primera hora, la féidencia spiritual del paisano a fZBtiarlo todo con el caballo, resorte facial de su vida". Y continda: pBrotan, impregnadas de_realismo, Eeé-un alma enamorada. El ristico [itzncho, sintiendo la fuerza de su in por Chepa, ve que el amor es BE coballo desbocado, imposible de Fofrenar; cuando mira‘a la estanciera Faro, enlazado por primera vez; para (los ojos de Ia amada son espuelas Bie lz pican los Hares, y, ahora que Be tiene en sus manos, puede decirle mos ahora cust era el ame iente de la sociedad argentina a. fi- es del siglo XVIII, donde se des- iwelve ‘cl gaucho, En principio, ftuvo rodeado de elementos fisicos dénacables como las llanuras y su #stasa poblacién, por el ganado, tanto euro como eaballar, que debia re- frre grandes distanclas ea procura ui2:\na mejor alimentaci6n, y cuya Bitiplicacién se supone era abun- dante, Asi, los pobladores, salvo aquellos afincados en Buenos Aires © ciudades importantes como Santa Fe, Corrientes y otras similares en el resto del pals, eran atraidos por la vida facil, el bao precio de la came y la posibilidad de vivir sin trabajo alguno. Era cuestién ~como lo des- criben los viajeros— de subir a un * caballo, armar sl laz0, arrojarselo a tun animal gorco y canear para esa circunstancia. Aillares de vacunos sélo fueron muertos para sacarles ‘el matambre u otras presas codiciadas y se cazaban también avestruces, flan- dies, gamas, ete. Existid una’ co ciencia de soberbia, de independe: cia, sin ataduras a las autoridades, ya ‘que éstas poco 0 nada hacian. Suma. remos ol contrabando que extinguié Jas manadas cimarronas y el cuieram- bre que iba a la zona riograndense del Brasil, Mas tarde, serdn los asal- tos y robos a las ciudades de Colonia y Montevideo, por una parte, mien- tras las poblaciones indigenas de nuestro pais conservaban todavia una paz que terminé a fines del siglo XVIIL Después vienen los malones, el latrocinio de las estancias —inclu- yendo sus moradores y las famosas antivas, en una nueva hicha que Mega hasta 1878 con la campafia del desierto cumplida por el general Julio Argentino Roca. Las numerosas con: tingencias militares, los limites alte- rados en todas las fronteras, los re- | negados que preferian huir 0 emi- rar, las bandas armadas y el cuatro- rismo, proveen a fa sociedad de un tipo singular, gil sobre el caballo, habil con el cuchillo y la lanza, pero también irresponsable y ladino. Va- gabundos es otro de los motes que reciben estos desertores, peones de toda clase. Un historiador, Vicente Sierra, en su Historia de la Argentina, 1700-1800, reduce la “poblacion de la campaia rioplatense a cuatro clases: hhacendados ricos, hacendados pobres, changadores y gauchos”. Busquemos ahora una aclaracién para cada una de elles: “El hacendado rico que, Los romances y la literatura popular Si verdaderamente se sostiene que nuestra poesia popular esté fundamentada en Ia poesia tradicional, tr difundida, memorizada, por los conguistadores del siglo XVI, en ella florecen los romances viejos, los narratives, los matonescos (el valentén vvalgar, luego el cuchillero que se desgracia entre paisanos criollos, el orillero en iltima instancia, en el borde Tindante de campo y ciudad) y los histérieos o noticieros. En Espaiia los romances surgen desde los siglos X y XI como cantares de gesta. 4 Eran narrados 0 cantados por los juglares, que hacian de este oficio un medio de vida, utilizando también la misiea, Ja mimiea, el sentido festive 0 dramaticos fen resumen, se trataba de un especticulo 'o diversién publica. Estas - narraciones ofrecen al oyente una rica variedad de matices. Estin destinadas al pueblo, pero éste no es solo un receptor de la letya, pues-al eseucharla acepta y memoriza Ios pasajes que mayor placer le han proporcionado, de modo que a la vez se convierte en un transmisor de ellas. Pero como al transmitirlas las modifica, surgen de alli dos variantes: primero: la creacién o improvisacién del juglar o cantor que promueve laf primera versin del romances segundo: lu captacién y variedad que le imparte en forma individual cada oyente y que luego trasmite por sus propios medios. La obra original —llamémosla literaria~ se despersonaliza, desapareciendo su primer autor para hacerse pueblo, ‘obra de todos y con el tiempo | tradicional, Las palabras de j don Ramén Menéndez y Pidal son claras: = oyentes de una larga recitacién pica se encarifaban con algvin episodio més feliz, haciéndolo repetir a i fuerza de aplausos, y luego que el juglar acababa su largo canto, se dispersaban 197 eeer08 evando en su memoria aquellos versos repetidos, que luego propagaban por todas partes. Pues bien, esos breves Fragmentos, desgajados de un antiguo cantar de gesta y hechos asi famosos y populares, son, ni mas ni menos, los romances més viejos que existieron. Algunos, aunque’ pocos, se conservan alin, tra generacién en genera Ia época de la imprenta que los salvé del olvido...” La poesia asf tomada y reelaborada por el pueblo, en Ia ‘trasmisién oral se_denomina tradicional (poesia elaborada “por” el pueblo), mientras que la poesfa popular es elaborada “para” el pueblo o para la colectividad. Asi se justifiea que se la defina, en el primer caso, de folklériea (folklore literario © poéi Hegar a ser literatura folklérica (con divulgaeién escrita, caso de Hernindez con Martin Fierro). Volviendo a los romances, su forma estréfiea mas tipica se conoce asit €l romance asonante monorrimo, exclusivo para las composiciones Uegadas de Espaiia (8-abebdbebtb....) y en el romance criollo, donde entra ta cuarta estréfica, con rima constante © al menos asonante, formado fen S.abebdefeghih. Entre estos se conocen los Casos, las relaciones jocosas, los animalisticos, ete. Con aplicacién de cuartetas (abcb), se encuentran los histiricos 0 noticieros, como también algunos pocos de tipo _matonesco. Esta poesia folkléricn se difunde por el canto, mientras que In gauchesea (sobre el gaucho y no del gaucho) si bien “a lo mistico”, se divulgé por medio del folleto 0 el libro. Con ia utilizacién de un enguaje mis refinado, apareceré luego la literatura nativista, descriptiva y lirica (Rafael Obligado), mis elegiaca que polémica. Al margen de la literatura quedan aim los payadores, ‘con una ereacién efimera, personal, improvisada, de Ia que solo se conservan transcripciones de dudosa autenticidad. -0) mientras que to popular puede como tal, no pasaba de ser un pard~ sito terrateniente, era por lo general uun comerciante acomodado, cuya la- bor se limitaba a embarcar cueros y tomar mereaderias de Espafia por el valor de los embarques. El hacen- dado pobre vivia, @ principios de siglo, sujeto al fruto de dos o tres mil cabezas vacunas, en un casco de dos © tres Ieguas en,las que marcaba, amansaba y mantenfa a su hacienda fen rodeos... Faenaba las vacas esté: riles y los novillos gordos. La carne de novillos se curaba al viento, 1o ue se llamaba “charquear”. El ga- nado cimarrén no daba mis producto que cf cuero... Los changadores eran los contratados para la tarea de Ja matanza, Trabajaban a raz6n de tanto por cuero entregado al terrate- niente. Para los changadores todo el campo era un palenque y todo el suelo una camiceria... La produc- cidn de cueros, que a fines del siglo alcanzé la cifra de un imillén de pie- za, llevé a la campafia toda casta de gentes, libres e independientes de toda potestad, sin casa ni arraigo De esta clase surgié un tipo social gue fue llamado geucho; hombres hébiles, conchabados mientras du- raba Ja faena”” Pero los hechos histéricos modifi- cardn estos conceptos, pues el criotlo asi_ubicado se puede situar hasta 1810 como alzado, delincuente o refu- giado entre los indios o los portugue~ ses. De 1810 a 1852, las luchas de la independencia 0 la anarquia lo uti- Jizan, sin que con ello varie su tipo ni pierda su propio rumbo, Posterior- mente debera ajustarse a la organiza~ ‘cin nacional. Lo arrastrarén entonces al fortin y a Ja guerra del Paraguay, Jo persigne el juez de Paz, lo va inva- diendo el inmigrante, y' empieza a transformarse en el paisano gaucho. Este se afinca, se asimila, acepte ol cambio del medio ambiente y coope- ra con su trabsjo, ya a caballo —co- mo siempre— 0 en tareas agricolas En Ascasubi se verd cémo la estan: ps wpe bs cia obra sobre el gaucho a Ja mantra > de una organizacién total, aplicin. dole nuevas corrientes a su ductilidad vagabunda. Se prefiguea ya eile gaucho el tipo del resero también Fuoron arrieros los gauchos que tu zaban ganado a Chile de Norte a Sur de Salta 0 Mendoza, y entrecruziton sus hébites con los fiuasos del pats limitrofe-, que conel tiempo data ! el personaje de Ricardo Ciiralde Don’ Segundo Sombra. Gaucho jn: quieto que esta siempre dispuest = partir, como impulsado por una tesidad de huella de pampa, de bef Zonte sin fin, : Corresponde aqui recordar las ¥e- presentativas caracterizaciones. ie | fraza Sarmiento del rastreador, del baqueano, del gaucho mato, del din. tor, en su Facundo, Pero estos fuera esquemas, bocetos generales hecho & grandes trazos. Cada uno de allay confronta una vifela y un pequéta retrato, pero todos tienen rassos ge-,+ | mis propios de In ideals cién del escritor que de la realidad misma. Mis esclarecedor resulta el testimonio de otro. personaje. singe lar, el general Lucio V.- Mansi, quien en su libio Una excursifn a ot Indios ranqueles (1870) aos ha dejade dos’ especies distintas y aceptables | Dice Manslla: “Camilo es un paisin’ | gaucho, pero no es un gaucho. Son dos tipos diferentes. Paisano gain, es el que tiene hogar, paradero fia, habitos de tabajo, respeto. pot. B | autoridad, de euyo lado estard slem: pre, aun contra su sentir. E} gaveio: | eto es el eriollo errante, que. bon esti aqui, matiana alld; jagador, pe denciero, enemigo de toda disciplins que huye del servicio cuando le to aque se refugia entre Ios indios si d una puiialada, 0 gana la montooert sta asoma, 4 En otro tipo de ejemple, ol gave Martin Fierro, de José Herninteé ‘comprendia ambos especimenes,“!2! como se_muestran en los divepo® aspectos de su vida. Antecedentes.— La descripcién por la literatura de este tipo gauches- ‘co se remonta, como ya ha quedado Gicho, a Jos primeros tiempos de su plasmacién humana y social. En una *relacién” de la lucha entre espatio- les y portugueses en In Colonia de Sacramento en 1778, que no es una yoesia gauchesca o escrita a lo gau- resco, coma deberia decitse con més propiedad, se dan en décimas algu- nos pormenores del suelo uruguayo y de las faenas propias del medio: En el pais expresado cualquier soldado infante dexa de serlo al instante, y s© pasa a ser montado: para el més leve recado, ‘que a un sirviente se le ofrece ‘a donde vien le parece pilla un cavallo corriendo y aunque el duefo le esté viendo ninguna pena merece. Las volas, cwchillo y lazo en dicho pais infiero, que mucho més, que el dinero para comer son del caso, para cualquiera que de paso 42 le antoxa alguna res la bolea por los pies, el lazo le arroxa al cuello ‘entra el cuchillo al desillo, y'se la come después Otro antecedente que suele men- cionarse es el romance compuesto por el_canénigo Juan Baltasar Maciel (1727-1788), el mismo a quien se atri- uy6 durante macho tiempo El amor de la estanciera, titwlado: “Canta un guaso en estilo campestre los triun- fos del Excelentisimo Sefor don Pe dro de Cevallos” (1777). Tanto por sx metro como por el hecho de ser atribuido a un guaso, y por algunas referencias de color local (como su preliminar: aguf me pongo a cantar, comtin en el folklore literario, elsica forma de introduecién que Hlega al preladio que lanza ,Martin Fierro), puede ser recordado como un prece- dente gauchesco. Lo mismo sucede con Juan Gualberto Godoy (18h +1864), mee en Mendoza, de vidi activa, de miltiples oficios, periodig ta y tedactor de algunos periédit como Eco de los Andes, Iris As tino y El Huracén, entre 1824 para terminar con El Coracero (18%6} donde figuran poesias con tem populares. Citaremos un “cilito™ De Buenos Aires escriben que en la casa de Quiroga se siente un olor a soga que asusta a los que allé vienen’ Allé va cielo y més cielo; todos dicen que viene eso de que le anda oliendo a soga 4 Juan Facundo el pescuezo Y finaliza diciendo: Cielito, cielo que no, cielito de hermosa esfera; de esta hecha la montonera para siempre se acabé. Pero su recuerdo literario esti fun dado en un largo poema_ titulado% “Confesion histériea en diélogo quel hhace ef Quijote de Cuyo, Francisgy Corto, a un anciano que tenia ya ii ticias de sus aventuras, sentado.a olla del fuege, Ia noche que co hasta el pajonal, lo que escribié a visi amigo", Este folleto, desnparecidi, para. los estudios correspondiente& fue hallado rocientemente por el is vestigador Félix Weinberg. Algundi fragmentos fueron recogidos en “lt teadicién oral y reproducidos por Jul Draghi Lucero en su Cancionero P pular Cuyano (Mendoza, 1938). Pei fa figura principal de In poesia ga chesoa, su iniciador formal, es, s duda alguna, Bartolomé José Hidalgdiy Hidalgo, el precursor. — Su vidi EI poeta ‘riophatense, Bartolomé, Jo Hidalgo nacié en Montevideo el 2] de agosto de 1788; sus padres fuerol Juan Hidalgo y Catalina Jiménéys ambos argentinos. La familia estabgy’ compuesta por cuatro mujeres; oe eh Slosé Cervasio Artigas “leo de juan Manuel Blanes raiz de la muerte de su padre, en 1800," debié enfrentar el -manteni- miento de la familia, “Ya he dicho —afirma Hidalgo— que soy de una familia. muy pobre, pero honrada; aque soy hombre de bien y que esto es todo mi patrimonio.” Nada se puede afirmar de su instruccién, salvo que debié participar de la impartida por Tos padres franciseanos, y su propia obra nos aproxima a su conocimiento de ls neoslisicos espaioles, tanto Tos Viricos como los draméticos, de acuer- do con las exigencias del gusto de su época. No debieron serle descono- idos los romances y Ia tradicional sabiduria popular espasola, sin duda todavia vivas en su propio hoger, tanto en la tertulia como en Ia lite satura de cordel que debié circular or sus manos, Algunos critics, to ven como oficial de peluqueria —ra pista para Ricardo Rojas, 0 barbero, como lo censura Lugones—, pero en 1803 aparece como empleado de tienda de don Martin Artigas, el pa- dre de su gran amigo y compaiero, José Artigas, libertador y jefe de los patriotas uruguayos. Pasa luego a ser empleado del Ministerio de la Real Hacienda (1806), por su préctica con- table, pero el 20 de enero de 1807 participa contra los invasores ingleses en Ia refriega de El Cardal, luego de haber sentado plaze en ef batalla dle milicianos. Vuelto a su puesto bu- roeritico, en 1811 se vincula con los partidarios de Artigas, y llega a Pay- sandit y Salto, Inchendo contra los portogueses. Compone en esta fecha su “Himno Oriental”, por cuya causa fue declarado “benemérito de la Pa- tria” por el Triunvirato que formaban Chiclana, Sarratea y Paso. Los fun- damentos de esta resolucién se basan fen las deciaraciones del comandante cordobés José Ambrosio Carranza, donde se alude al poeta en estos tér minos: “...don Bartolomé Hidalgo, quien no se ha separado de mi lado, Hevando la direccién de mis consejos y trabajando en obsequio de la patria {odo cuanto le era posible en el car- Referencias y semejanzas entre gauchesca, nativismo y folklore | Len- guaje | Ristico Comin Temas | Risticos Risticos Huma- Autor |Letrado Letado And- pif.’ | Im- Im Canto sin | prenta —_prenta Versifi- | Arte Arte Arte cacién | mayor mayor menor ymenor —ymenor Cuadro comparativo de Bruno C. Jacovella (Folklore Argentino, Buenos Aires, Ed. Nova, 1959) 201) Es ‘ray Francisco de Paula Castarieda 1776-1832) \ramético polemista, y figura polémica tin hoy, frs » caracter ue enfrent6 las reformas rivadavianas, ‘speciaimente las de orden religioso, y las teas de Ia Hustracién, especialmente \ilosofia de los sensualistas ¢ idedlogos fanceses que ensefiaba Juan Cri afinur en el Colegio de In Union del Sud aire 1819 y 1820. Habia nacido en tuenos Aires en 1776. Se ordens como teerdote en Cordoba en 1800 y en la rniversidad de dicha ciudad dicto fosofia. De nuevo en Buenos Aires, fundé \s primera escuela de dibujo (1815) y |oco.después cobré relevancia por su isstenida labor periodistica, especialmente gp, que provisionalmente le di, de Comisario y Director, por sus cono- cimientos, gapaces de encargarse de cualquiera mayor comisién”. El mis- mo ‘poeta lo aclara afios més tarde, contestando un ataque del Padre Cas- tafeda: “Que sirvié a la patria de A811 @ 1815; que tuvo bajo su cui- dado més de $ 80.000 en efectivo, y iitiles del ejército, y $ 3.000 en es- pecies; que estuvo en el sitio contra Montevideo y en los 22 meses del nuevo sitio, sin que jamais faltara a su deber; que en 1818 vino a Bue- nos Aires, donde se le ofteciS un cargo en la sceretaria de Gobierno que no acept6, porque no habia ve- nido a buscar’ empleo sino a traba- jar, como estaba acostumbrado ah cetlo para mantener a_su madre” Prosigue Lauro Ayestarin (La pri. mitioa poesia gauchesco en ol Uru-