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13. Fijación del nitrógeno molecular

ú nicamente los procm-iotas son capaces de captar de la reserva atmosférica


de nitrógeno al nitrógeno molecular (N2) y de fijarlo. En parte en formas de
vida libre, en parte en simbiosis con plantas superiores, pueden pasar al N 2
inerte a una combinación orgánica, y lo incorporan directamente o a través
de las sustancias celulares a la proteína del sucio. La fijación simbiótica del
N~ por leguminosas posibilita una ganancia de nitrógeno de 100-300 kg N
por hectárea y año. Se calcula que los microorganismos de vida libre fija-
dores de N2 aportan al suelo entre 1-3 kg N/(Ha.a). Al suelo pueden llegar
además cantidades considerables de nitrógeno combinado con las lluvias a
partir de la atmósfera; según cual sea el grado de contaminación del aire
entre 3-30 kg N/(Ha.a). (Ciclo del nitrógeno, pág. 9 y siguientes.) Medidas
y cálculos aproximados indican que en el año 1974 se fijaron en Ja tierra
175· 106 tm N, de ellos 90· 106 tm en tierra de explotación agrícola; 40· 106
tm N se lijaron por el proceso químico de HABER-Bosrn. La fracción prin-
cipal de la fijación de N2 la proporciona la simbiosis de los rizobios.
La lijación biológica del nitrógeno es un proceso de reducción. El sistema
de la nitrogenasa transfiert: 6 [H] al N 2 y libera 2 [H] como hidrógeno
molecular. El amoniaco es el primer producto demostrable de la reacción.

N:N + 8 [H) _¡:-~~-~~~-=-~~Ñ---~H·;·~ 2 NH3 + H,


' '
nitrógeno l_____ ~!~~!~! ..........~!~~~:!~~---·j amoniaco

La diimida y la hidracina se indican exclusivamente para considerar posi-


bles productos intermedios ligados al enzima. Los sistemas enzimáticos
de la 11itroge11asa de muchas bacterias fijadoras de nitrógeno aislado~
hasta el momento son muy parecidos entre sí. Su característica más impor-
tante es la elevada sensibilidad frente al oxígeno, tanto in situ como in
\·itro. Hay que tenerla en cuenta en todas las consideraciones.

13.1 Fijación de nitrógeno por bacterias simbióticas


Debido a la elevada ganancia en nitrógeno, la lijación simbiótica de nitró-
geno se conoce ya desde antiguo y se ha utilizado en el marco del '"barbe-
cho" y del cultivo rotatorio con el nombre de ·'abonado verde'·.
BouSSINGALLi dio los primeros indicios acerca de la incorporación de nitrógeno
por parte de los tréboles y de las judías. El establecimiento de la relación entre los
442 13. Fijación del nitrógeno molecular
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nódulos de las lcgum1no"" y la liJac1ón de ni1rógeno se debe a HLLlRIHil.I y


WH,FARTH ( 1886- 1888 ). Las judías i.<ílo crecen en ausencia de nitrógeno combina.
do si sus raíces presentan nddulos; los nódulos se forman por iníección de los pelos
radicales por parte de bacterias del sucio ( Fig. 13. 1).

13.1.1 Nódulos en las raíces de las leguminosas


Lru. bacterias que pronx:an los nódulos de las leguminosac;. lac; bacterias de
los nódulo'>. \e reúnen en el género Rhi-::.ob111m. Los bacilos de vida libre en
el suelo. Grnm negativos. 'ºn aeróbicos e..,trictos y crecen con compuestos
orgánicos como nutriente-.. Alguna-. cepas pueden crecer autotróficamen1e
con H~. Según la especificidad por el hospedador y por otrac; características
se diferencian tres ... ubgrupos (Tab. 13.1); cada uno tiene un nombre gené-
rico distinto: ( 1) Rhiwlnum: a él pertenecen las bacterias de los nódulos de
crecimiento rápido de nuestras plantas de cultivo. (2) Bradyrhi:,obi11111 japo-
11ic11111. el grupo de los simbiontes de la soja de crecimiento lento. y {1)
A:.orhizobium caulinoclam, una bacteria que forma nódulos en el tallo.
Casi todas las leguminosas pueden formar nódulos con rizobios. Una
determinada cepa de Rhizobi11111 puede establecer por lo general una rela-
ción simbiótica con varias especies de leguminosas.

Estadios de la nodulación. La simbiosis de las leguminosas con los ri zo-


bios no es cíclica. fato quiere decir que las bacterias no se encuentran en
las semillas. Las bacterias penetran en los pelo\ radicales jóvenes desde el
suelo. Cuando los do\ miembro:-. de la '>irnbiosis entran en contacto. tiene
lugar el reconocimiento. Las leguminosas contienen lectinas: éstas so'l
glucoproteínas que unen e'>pccílicamente a polisacáridos. Están mu)
extendida., en la naturaleza } llenen probablemente en general funcio nes
de reconocimiento. La-. rnterrclac1ones entre las lectinas de la pared exter-
na de lo'> pelos radicab. jÓ\enes } lo\ polisacáridos de las capas exterio-
res de la pared celular de la'> bacteria'> '-C han investigado en la simbiosí"
entre el trébol} Rl11;:.ob111111 trifoli1. Se da una unión exclusivamente c uan-
do los do\ miembro'> son los adecuados; no todos los Rhi-:,obium pueden
unirse a todas la., leguminosas y \1Ce,crsa. Si tiene lugar la fijació n. el
extremo del pelo radical se cuna. la'> bacterias penetran y crecen como un
cordón de infección. que está rodeado por un manto de celulosa de la
célula radical. e infectan a otra\ células de la corten radical. Se destruyen
la!> células normales diploidcs. Cuando llegan a una célula tetraploide, de
las que siempre ex Í\te alguna. se reproducen los rizobios. se producen fac ·
tores de crecimiento y se multiplican las células de la corteza radical. Los
nódulos son el resultado de esta inflamaci6n de los tejidos provocada por
los rizobios con aporte de factores de crecimiento, probablemente cito-
quininas. Las bacteria'> se reproducen muy rápidamente, crecen formando
-- 13.1 Fijación de nitrógeno por bacterias simbióticas

A
443

Flg. 13.1 Fijación simbiótica de nitrógeno en los nódulos radicales de las legu-
mlnosas. A Ralz de guisante con nódulos; B corte a través de un nódulo totalmen·
te formado; e corte de una célula llena de rizobios; o las bacterias contenidas en las
células tienen formas diversas (bacteroides); E penetración de las bacterias en la
punta de un pelo radical y crecimiento del tubo de infección a través de la corteza
radical. Dibujos muy esquematizados.
444 13. Fijación del nitrógeno molecular

Tab. 13.1 Subgrupos de bacterias formadoras de nódulos en las leguminosas.

Género y especie Planta


Rhizobium leguminosarum Guisante
Rhizobium melftoti Alfalfa
Rhizobium trifolii Trébol
Rhizobium phaseoli Judía
Rhizobium lupini Lupino

Bradyrhizobium japonicum Soja


Azorhizobium caulmodans Sesbania

células de aspecto irregular, bacteroides, que pueden tener un volumen


más de LO veces superior al de los rizobios. Los bacteroides se encuentran,
por último, libres o en grupos rodeados por membranas en el citoplasma
de las células vegetales. El tejido relleno de bacterias adquiere una tonali-
dad roja; contiene el pigmento leghemoglobina. AJ envejecer los nódulos
se vuelven verdes, debido a la degradación de la leghemoglobina a pig-
mentos biliares verdes (biliverdinas). Si muere el nódulo. los rizobios que
todavía estaban en un gran número en reposo, se liberan y se multiplican
alimentándose de los productos de degradación del nódulo.
Función de los bacteroides y de la leghemoglobina. Los bacteroides fi-
jan nitrógeno. Durante la fase de fijación de nitrógeno los bacteroides son
alimentados por la planta con ácidos dicarboxílicos de 4 carbonos, como
malato, succinato y fumarato. En contraposición a los rizobios libres, Jos
bacteroides no pueden utili?ar azúcares. Los bacteroides secretan iones
amonio, que aparentemente establecen un enlace orgánico gracias a Ja glu-
ramina-si11tetasa de las células vegetales vecinas (apartado 7.6). La rela-
ción planta-Rhizobium es por tanto una verdadera simbiosis.
La dependencia mutua de ambos miembros se pone aún más de manifies-
to en la leghemoglobina, que desempeña un papel esencial en la fijación
del N 2• La formación de la leghemoglobina es una capacidad específica de
la simbiosis: el grupo prostético, el protohemo. es sintetizado por los bac-
teroides, la parte proteica por el vegetal. La leghemoglobina es semejante
a la mioglobina y en los nódulos se presenta predominantemente en la
forma de hierro (II); tiene una elevada afinidad por el oxígeno. Se puede
considerar que la leghemoglobina facilita el transporte del oxígeno desde
la membrana envolvente a través de un espacio sin posibilidad de convec-
ción hasta la superficie de los bacteroides, e incrementa. por tanto, la velo-
cidad del transporte de oxígeno. Sus características garantizan que los bac-
teroides dispongan de suficiente oxígeno para la ganancia energética y
para el crecimiento, sin que se den presiones parciales de 0 2 excesiva-
13.1 Fijación de nitrógeno por bacterias simbióticas 445

mente elevadas que influirían en la fijación de N2 por los bacteroides. La


presencia de leghemoglobina asegura aparentemente una protección total
frente a las lesiones del sistema enzimático fijador de Ni por el oxígeno
(véase apartado J3.3). Los rizobios son las únicas bacterias fijadoras de N2
que disponen de una hidrogenasa (aunque no todas las cepas) que tiene
una función protectora frente al oxígeno. Es poco probable que los rizo-
bios de vida libre sean capaces de fijar N 2 en el suelo. Tan sólo en pocas
cepas de Rhizabium se ha podido demostrar actividad nitrogenasa en
colonias cultivadas sobre agar. La formación de la nitrogenasa es depen-
diente de la presión parcial de 0 2en las colonias.
Nódulos en el tallo. En algunas leguminosas aparecen nódulos en el tallo.
Éstas albergan cepas de rizobios, que se reúnen en Azorhizobium cauli110-
dans. Estas leguminosas, p. ej. Sesbania rostrata, crecen en hábitats
húmedos del África tropical y de la India. Los nódulos aparecen en tallos
aéreos y sumergidos. El conocimiento de esta simbiosis en el tallo aún es
muy reciente. Se espera que la sensibilidad frente al 02 del sistema de fija-
ción del N 2 sea menor que en otros sistemas.

13.1.2 Nódulos en las raíces de no leguminosas


Existe también una serie de dicotiledóneas superiores, que no pertenecen
a las leguminosas, que disponen de nódulos radicales capaces de fijar N1.
La fijación de N2 se basa igualmente en una simbiosis con procariotas. En
la mayoría de Jos casos el endosimbionte es aquí un actinomiceto. y per-
tenece al género Frankia.
Entre las plantas que albergan actinomicetos se cuentan tanto leñosas como
herbáceas. Están extendidas por todo el mundo y aparecen como plantas
pioneras en los hábitats pobres en nitrógeno. El aporte de nitrógeno de por
lo menos algunas de esta plantas supone 150-300 kg N/(Ha.a) y es por tanto
de una gran importancia económica. Entre las plantas fijadoras de Ni más
efectivas se cuentan la casuarina (Casuarina equisetifolia), el aliso (Alnus),
el espino amarillo (Hippophae) y Ceanothus; menos efectivos son el mirto
de Bravante (Myrica), Dryas, el árbol del paraíso (Elaeagnus) y Shepherdia.
En las plantas leñosas los nódulos radicales pueden alcanzar el tamaño de
una pelota de tenis. Se trata de raíces ramificadas en forma de coral, muy
imbricadas, que han detenido su crecimiento. En Casuarina los nódulos
forman un manojo de raíces engrosadas con crecimiento geotrópico nega-
tivo. Las bacterias simbióticas infectan exclusivamente las células del
parénquima cortical. Igual que en las leguminosas la infección de las raí-
ces tiene lugar a partir del suelo y por los pelos radicales. Tienen e.n
común con los nódulos de las leguminosas la presencia de leghemoglob1-
446 13. Fijación del nitrógeno molecular

na. T an sólo recientemente se ha demostrado una cepa de Rhizabiwn como


endosimbionte en una planta que no pertenece a las leguminosas, Paras-
ponia parviflora (un olmo). Esta cepa pudo transferirse incluso a lcgum¡.
nosas. Los nódulos fijan nitrógeno activamente.

13.1.3 Simbiosis con cianobacterias fijadoras de N2


Las cianobacterias (pág. 135 y sig.) también establecen simbiosis con
plantas superiores comportándose como el miembro fijador de Ni . En el
helecho acuático Azo/la que se encuentra en la superficie de las aguas tro-
picales estancadas, se han encontrado cianobacterias en huecos entre los
tejidos de las hojas. El simbionte es Anabaena azollae. Mientras que las
especies de vida libre de Anabaena únicamente contienen pocos hetero-
cistos (5%) en los tricomas de Anabaena simbióticas se presentan hasta un
15-20% de heterocistos. Esta relación indica ya por sí sola una fijación
efectiva de Ni. Medidas de la actividad de la nitrogenasa confirman esta
suposición. k:.olla crece sobre la superficie de las aguas de los campos de
arroz inundados y si se trabaja convenientemente pueden cubrir todos los
requerimientos de los arrozales en cuanto a nitrógeno. La ganancia en
cuanto a nitrógeno en la simbiosis de Anabaena con Azol/a supone unos
300 kg N/(Ha.a). Entre los musgos hepáticos (Blasia pusilla, Anthoceros
pw1ctatus, Peltigera) y Nostoc se establece una simbiosis semejante.
En el arbusto tropical Gunnera macrophylla se encuentra Nostoc puncti-
forme en la zona inferior del tallo, localizado en unas drusas especiales en
el inicio del peciolo foliar. Este Nostoc también forma heterocistos y sin-
tetiza 11itroge11asa.

13.2 Fijación de nitrógeno por bacterias de


vida libre y cianobacterias
La capacidad para fijar el N2 está ampliamente extendida entre las bacte-
rias de los suelos y las aguas. En todos los grupos fisiológicos hay algún
representante capaz de fijar nitrógeno más o menos eficientemente. La
gran mayoría de las bacterias pertenecientes a los grandes grupos de pro-
cariotas fototróficos, las bacterias rojas del azufre y sin azufre, así como
las cianobacterias, son capaces de fijar N 2 (Tab. 13.2). Esta capacidad es
de significación ecológica. Como bacterias fijadoras de nitrógeno se han
reconocido Xanthobacter autotrophicus. Alcaligenes latus y Derxia gum-
mosa entre las bacterias autotróficas, Klebsiella pneumoniae y Baci/lus
polymyxa entre las anaeróbicas facu ltativas, clostridios, metanógenos y
reductoras de sulfatos (sulfurógenas) entre los anaeróbicos estrictos. La
13.2 Fijación de nitrógeno por bacterias de vida libre 447

fab. 13.2 Algunas bacterias de vida libre fijadoras de nitrógeno. Grupos fisio-
rc>gicos, géneros y especies.

Aeróbicos respiratorios Respiratorios anaeróbicos Fototróficos


estrictos

Azotobacter chroococcum Desulfuricantes Anoxigénicos


Azotobacter vinelandii Desulfovibrio Chromatium
Azomonas agilis Desu/fotomaculum Rhodospirillum
Afcaligenes latus Rhodopseudomonas
xanthobacter autotrophicus Metanógenos Rhodobacter
Beijerinckia indica Methanobacterium Heliobacter
Oerxia gummosa Methanosarcina Ch/orobium
Azospirillum lipoferum
varios metilotrofos

Anaeróbicos facultativos Fermentadores obligados Oxigénlcos


Klebsiella pneumoniae C/ostridium Mayoría de
Bacillus polymyxa cianobacterias

demostración sin ninguna duda de la fijación de Ni en los metanógenos,


pertenecientes a las arqueobacterias, fue muy sorprendente. La investiga-
ción de un gran número de bacterias se ha faci litado en gran manera por
la introducción de la técnica isotópica (demostración de 15 N) y de la cro-
matografía gaseosa, con cuya ayuda se demuestra fácilmente el etileno
formado a partir del acetileno por los fijadores de Ni . No obstante, la
demostración se sigue haciendo todavía por comprobación del crecimien-
to. Es posible que incluso la mayoría de las bacterias dispongan de la
información genética para la fijación del N 2, pero que los genes no se
expresen como consecuencia de adaptaciones a determinados hábitats.
Mientras que la mayoría de Jos fijadores de N 2 aeróbicos únicamente pue-
den fijarlo bajo presiones parciales de Oi bajas, el grupo de Azotohacter
está adaptado al aire. A;:.otobacter chroococcum, A. vinelandii, Beijerin-
ckia indica, Derxia gummosa y A;:.omonas agilis pertenecen por tanto a las
bacterias fáciles de aislar, incubando, bajo atmósfera de aire un medio de
cultivo sin nitrógeno inoculado con agua o suelo. A. chroococcum es sig-
nificativamente más abundante en suelos pobres en nitrógeno que en los
abonados. ricos en nitrógeno.
En las riLOsferas de algunas plantas se encuentran acúmulos de bacterias
fijadoras de N2 ; entre ellas, A;:.otobacter paspali en las raíces superficiales
de Paspalum notatum y Awspirillum lipoferum en la rizosfera de
Digiwria decumbens. Como los dos miembros obtienen un beneficio, esta
asociación se califica de simbiosis.
448 13. Fijación del nitrógeno molecular

La fijación de nitrógeno por las cianobacterias de vida libre es de una


significación no despreciable, por lo menos en los arrozales [30-50 kg
N/(Ha.a)J. En aproximadamente 40 especies de cianobacterias se ha pod 1
do demostrar en cultivo puro la capacidad para fijar Ni . Las cianobactc-
rias se cuentan entre los pioneros en la colonización de suelos pobres (vol-
cánicos) y se encuentran en ambientes extremos, como la Antártida a tem-
peraturas próximas a la congelación, y en fuentes termales. Viven de
forma aislada o en simbiosis con hongos en forma de líquenes. En las
aguas continentales y en zonas del mar se dan anualmente las llamadas
"floraciones'', desarrollos masivos de cianobacterias bien conocidos. Aún
no ha podido calcularse qué porcentaje de ganancia de nitrógeno y de pro-
ducción de biomasa corresponde a las cianobacterias en el mar.
Oligoelementos necesarios par a la fijación de nitrógeno. Para la fiJa-
ción de N2 se requiere molibdeno y níquel. Hay dos procesos en los que
las bacterias requieren molibden o: la fijación d e Ni y la red ucción de
nitra tos. Los enzimas clave para ambos procesos son molibdoproteínas.
El níquel es un componente de las hidroge11asas. Como todos los fijado-
res de N 2 disponen de una hidrogenasa (excepto algunos riLObios) el
níquel es de gran importancia para todos los fijadores de Ni .
Ya hace 50 años que H. BORTELS descubrió que el molibdeno era necesa-
rio para la fijación del N2. y que a veces se puede sustituir por vanadio. Los
trabajos genéticos han demostrado que A::.otobacter vinelandii y Xa11t/10-
hacter awotrophicus disponen de dos agrupaciones de genes. una que codi-
fica para la síntesis de una 11itroge11asa que contiene molibdeno, y la otra
para la formación de otra hidrogenasa que contiene vanadio. Totalmente
inesperada fue la comprobación de que también hay actividad sin oligoele-
mentos, y A. vinelandii puede fijar N2 incluso cuando se han deleccionado
los genes para las dos nitrogenasas (dependientes de Mo y V). La 11irroge-
11asa que se forma entonces es una simple proteína sulfoférrica.

13.3 Bioquímica de la fijación de nitrógeno


La fijación de nitrógeno transcurre en un sistema enzimático, el sistema de
Ja 11itroge11asa; tiene dos componentes. la 11itroge11asa y la nitrogenasa·
reductasa (Fig. 13.2). Ambos componentes están asociados y se localizan
en el citoplasma y son extraordinariamente sensibles al óxigeno. Esta
característica justifica el por qué las bacterias anaeróbicas facultativas úni-
camente lijan nitrógeno en condiciones anóxicas. las cianobacterias sólo
en los heterocistos y los rizobios sólo en presencia de leghemoglobina.
Ambos componentes son proteínas sulfoféfficas. La 11itroge11asa es el
componente mayor y tiene cuatro subunidades (ex~. ~2) cada una de las
cuales contiene un átomo de molibdeno. Las proteínas tienen un potencial
13.3 Bioquímica de la fijación de nitrógeno 449

nttrogenasa
energía

fermentación
111..
ATP- -Pr _~ a mtrogenasa
,.....


·-- -..
.- - H2; H,C;CH
fotosíntesis
, . e- - Fd, Fld - a '• - - • • ~ _.. NH 3+ CH,; N 2+ H,O
<------~ : ... N2+ NH
equivalentes nitrogenasa-
de reducción reductasa

f ig. 13.2 Esquema general de la fijación de nitrógeno. Fd =ferredoxina; Fld =


Flavodoxina.

redox negativo. Los electrones suministrados por la ferredoxina y la fla-


vodoxina se transfieren primero a la nitrogenasa-reducrasa. y posterior-
mente con consumo de ATP (unos 16 mol ATP/mol N2) a la 11itroge11asa.
Esta proteína molibdénica cataliza la verdadera reducción del N 2. Simul-
táneamente se reducen 2 H+ a H2. El sistema en1.imático no sólo reduce N2.
sino también acetileno (etino), azida. óxido nitroso. cianuro. nitrilos. i~o­
nitrilos y protones.
La técnica metodológicamente más simple para demostrar la nitrogenasa
se basa en Ja reducción del acetileno. El acetileno es reducido a etileno
(eteno) que puede determinarse cuantitativamente de una forma muy
cómoda mediante cromatografía de gases. Hasta ahora todas las bacterias
fijadoras de N2 y sistemas simbióticos reducen el acetileno. El sistema
alternativo de la nitrogenasa, que tiene vanadio como metal pesado carac-
terístico, reduce aún un paso más el acetileno. hasta el etano. Por ello.
ambos sistemas pueden diferenciarse bien i11 1>ii'o.
La en er gía necesaria en forma de ATP para la fijación de N 1 puede su-
ministrarse por ferm en tación , fotosíntesis o respiración (Fig. 13.2).
Las cantidades necesarias de poder reductor y de ATP son tan altas, que
se manifiestan en los rendimientos celulares de crecimiento. Si . por
ejemplo, se cultiva una bacteria fijadora de nitrógeno con una canti-
dad limitada de azúcar en un medio con amonio y otro sin él. el rendi-
miento del crecimiento es superior en el primero. en el que no tiene que
fijar Ni .
Papel d e la hjdrogenasa. El sistema de la 11itroge11asa de toda!> las bac·
terias produce H2 además de NH 1; se consideró este hecho inicialmente
450 13. Fijación del nitrógeno molecular

como sorprendente, ya que parecía que se desperd iciaba poder reductor


El hecho de que todas las bacterias fijadoras de N1 dispongan de un~
hidrogenasa ligada a membrana!>, parece apoyar que tiene una función
protectora para el s istema de Ja 11itroge11asa sensible al oxígeno. El hidró-
geno parece utilizarse para reducir el oxígeno que difunde a la célula y
"desactivarlo" en forma de agua (Fig. 13.3).
Esto está en consonancia con la demostración de Hi en la capa de aire
próxima a los campos de tréboles. Muchos rizobios, entre ellos R. trifo-
lii, no contienen ninguna hidrogenasa, por lo que no pueden activar el 1-{,
y éste pasa a la célula vegetal y a la atmósfera. Es comprensible que a
muchos rizobios les falte la hidrogenasa porque en ellos la protección
frente al oxígeno se la proporciona la leghemoglobina y no existe ningu-
na presión de selección para un segundo sistema de protección. Medidas
de rendimientos en soja inoculadas con una cepa de Bradyrlzizabium
japonicum formador de hidrogenasa (a) y con un mutante sin lzidrogena-
sa de la misma cepa (b) indican que la reutilización del hidrógeno pro-
ducido por el sistema de la nitrogenasa conlleva una ganancia energética
en la célula y un aumento en el rendimiento. La presencia simultánea de
nitrogenasa e hidrogenasa en todas las bacterias fijadoras de Ni (inclui-
dos Jos rizobios) es de importancia secundaria desde el punto de vista de
la eficiencia energética; lo esencial es la función protectora.
Regulación de la fijación de Nz. La nitrogenasa es sintetizada en muchas
bacterias únicamente en aquellas condiciones en las que es necesaria para
el crecimiento, esto es, en ausencia de una fuente utilizable de nitrógeno

sustrato orgánico

Fig. 13.3 Fijación de nitrógeno en algunas células con respiración aeróbica.


Se indica el catabolismo del sustrato, la reacción catalizada por el s istema de la nitro·
genasa (rojo), la transferencia del NH3 a un enlace orgánico y el papel del H2. El H2
incrementa el consumo del oxígeno que difunde al interior de la célula y contribuye
a la protección de la nitrogenasa.
13.3 Bioquímica de la fijación de nitrógeno 451

combinado. Los iones amonio reprimen la síntesis de la nitrogenasa. En


algunas bacterias la actividad del enzima ya presente puede verse también
disminuida por los iones amonio. En la regulación de la síntes is de ta
nitrogenasa aporta aparentemente un papel importante la glutamina-sinte-
rasa (apartado 7 .6). La glutamina-sintetasa y la glutamato-sintasa sirven
a Ja bacteria para transferir iones amonio a un compuesto orgánico, cuan-
do estos iones se encuentran en baja concentración. Este sistema tiene una
ele vada afinidad por Jos iones amonio y determina que su concentración
celular sea baja. A l elevarse la concentración de los iones amonio en el
ento rno y por tanto también en el interior de la célula, tiene lugar una
represión de la síntesis de Ja g/11tamina-sintetasa y como consecuencia de
la 11itrogenasa.
Transferencia genética de los genes nif. La capacidad de fijar Ni pudo
transferirse de una bacteria a otra por contacto directo entre las células.
Esa transferencia de los genes nif de Klebsiella pneumoniae a Escherichia
coli por conjugación y la localización de los genes nif en un plásmido dan
pie a la esperanza de que los genes nif puedan ser transferidos a otras espe-
cies bacterianas y quizás incluso a organismos eucarióticos. Como para Ja
fij ació n de N1 hacen falta además de la nitrogenasa otras proteínas sulfo-
férricas específicas y se ha de asegurar la protección de la 11itrogenasa
frente al oxígeno, estos experimentos están sometidos todavía a grandes
dificultades.