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RESPONSABILIDAD PROFESIONAL. GENERALIDADES. NEGLIGENCIA.

A este tipo de responsabilidad, pertenecen aquellos actos o hechos de un


funcionario o empleado, que sin tipificarse como un delito, son hechos y actos que
perturban el normal, cabal y adecuado cumplimiento de las funciones asignadas a la
persona.
La acción u omisión de las funciones de una persona, que de una u otra manera
perjudique el correcto desempeño de un determinado ente, conlleva una
responsabilidad y una sanción disciplinaria, sanción que será gradual según la gravedad
o levedad de la falta, y de las consecuencias de esta.
La responsabilidad del notario surge de su actuación como profesional del
derecho que tiene a su cargo una función pública. Dicha función consiste en recibir,
interpretar y dar forma legal a la voluntad de las partes, redactando los documentos
adecuados a ese fin, confiriéndoles autenticidad, conservar los originales de estos y
expedir copias que den fe de su contenido.
La disciplina es la base fundamental para que toda organización se afiance en
su ámbito y trasciende el mismo con jerarquía, imponiendo el respeto y la
consideración que le es debida. Cuando un notario infringe normas profesionales,
éticas y deontológicas, faltando a los deberes que atañen a su función, no solo lesiona
derechos de particulares, sino también los de la institución a la que pertenece,
obstaculizando la consecución de sus objetivos y dañando su imagen.
Las sanciones que acarrea la incursión de un notario en la responsabilidad
disciplinaria son establecidas en nuestro país por las leyes locales.
La falta susceptible de sanción disciplinaria es todo acto u omisión del
funcionario, intencional o culposo, que viole los deberes funcionales. Su gravedad es
apreciada discrecionalmente por la administración, a fin de establecer si el hecho
merece ser sancionado y que sanción corresponde aplicar.
El notario va a ser responsable profesionalmente ante el incumplimiento e
inobservancia de la ley notarial o reglamento notarial, o de las disposiciones que se
dictaren para la mejor observancia de estos o de los principios de ética profesional, en
cuanto estas trasgresiones afecten la institución notarial, los servicios que le son
propios o el decoro del cuerpo.
Uno de los elementos que deben darse para que se configure esta clase de
responsabilidad es la culpa o el dolo. Aquí tratamos de la culpa, por lo tanto nos
olvidaremos de las acciones dolosas.
La culpa puede ser:
 Culpa grave, negligencia grave, culpa lata, es la que consiste en no manejar los
negocios ajenos con aquel cuidado que aun las personas negligentes o de poca
prudencia suelen emplear en sus negocios propios. Esta culpa en materias civiles
equivale al dolo.
 Culpa leve, descuido leve, descuido ligero, es la falta de aquella diligencia y
cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios. Culpa o
descuido, sin otra calificación, significa culpa o descuido leve. Esta especie de culpa se
opone a la diligencia o cuidado ordinario o mediano. El que debe administrar un
negocio como un buen padre de familia, es responsable de esta especie de culpa.
 Culpa o descuido levísimo es la falta de aquella esmerada diligencia que un
hombre juicioso emplea en la administración de sus negocios importantes. Esta
especie de culpa se opone a la suma diligencia o cuidado.
Ahora bien, una de las maneras en que se puede presentar la culpa es a través de
la negligencia. Esta es definida como “cualquier conducta que cae por abajo de los
estándares reconocidos de la conducta establecida por la ley para la protección de
otros contra riesgos irrazonables de daño. Una persona ha actuado negligentemente si
se ha alejado de la conducta esperada de una persona razonablemente prudente
actuando bajo circunstancias similares”.

OBLIGACIÓN DE INSCRIBIR
Dentro de las responsabilidades que tiene el escribano dentro de su función,
está la obligación de inscribir. Esta obligación trata sobre el deber que tiene el notario
de realizar los trámites correspondientes para hacer ingresar la información dentro de
los correspondientes registros sobre los negocios que instrumenta el escribano, en su
labor diaria.
Este deber deriva del principio de comunicación del derecho notarial, por el
cual hace público a terceros la existencia de determinados actos de real importancia
económica y es por ellos que son registrables. Tienen importancia tanto para el sujeto
titular como para terceros la publicidad que se haga.
Dentro de los registros a los cuales debe concurrir al escribano a cumplir su
trabajo, lo más comunes son el Registro de la Propiedad Inmueble de cada provincia en
donde se asienta los datos en detalle del inmueble, por ejemplo su ubicación, medidas,
superficie, linderos, etc. Además precisan quien es el propietario del inmueble, la
cadena de transferencia que dio como resultado llegar al actual dueño, el porcentaje
en caso de condominio, los gravámenes que pesan sobre el inmueble, por ejemplo
hipoteca, embargo, usufructos, inhibiciones y toda otra restricción al dominio que
pueda surgir, así como también de las respectivas cancelaciones. Para inscribir los
actos la ley 17801 establece que deben contener el código de identificación otorgado
por la AFIP, más comúnmente llamado CUIT/CUIL
Dentro de los actos que se inscriben podemos destacar las compraventas,
hipotecas, donaciones, boletos de compraventa, cesiones de boleto, usufructo,
anticresis y cualquier constitución, modificación o cancelación en los derechos reales
sobre el inmueble.
Con respecto a este registro recordemos que el escribano de pedir el
certificado al registro de la propiedad inmueble. En el certificado consta el estado
actual del inmueble, así como las la libre disposición del dueño y los gravámenes que
registra.
Con el certificado, el escribano obtiene desde el día que lo requiere, prioridad
indirecta, también llamado bloqueo registral, por el cual no tendrá efecto sobre el
inmueble los actos jurídicos que ingresen con relación al inmueble especificado. Los
plazos de vigencia, que son corridos de los certificados, en los cuales se debe
instrumentar el acto, y también de vigencia de la prioridad indirecta son de 15 días
para los escribanos con asiento dentro de la capital, 25 días para aquellos escribanos
que tengan asiento en el interior de la provincia y 30 días para aquellos escribanos con
asiento fuera de la provincia, ya sea para notarios de otra provincia o de otro país.
Cuando el registro expide un certificado, no puede expedir otro en el tiempo de
vigencia del certificado pedido (artículo 27 ley 17801). Además el registro hace una
anotación en el respectivo folio sobre el pedido de certificado para dejar constancia de
ello.
Con respecto a quienes pueden pedir el certificado, la normativa de la ley 1482,
en su artículo 160, de la provincia de Corrientes no admite que otros escribanos que
no sean de la jurisdicción de Corrientes realicen este tipo de pedidos, es decir que si un
escribano de otra provincia requiere un certificado para realizar un acto jurídico sobre
un inmueble de esta provincia necesitara de un escribano correntino para requerir el
certificado y en la nota de pedido deberá hacer constar para quienes y para qué acto lo
solicita.
Si el escribano no cumpliere con el plazo vigencia pierde la prioridad indirecta y
además debe requerir nuevamente un certificado para realizar el acto, ya que según la
ley 17801 es necesario que el escribano tenga a la vista el certificado para realizar, el
acto sino deviene nulo, por falta de la documentación necesaria, así también lo
establece el artículo 136 de la ley 1482 (Art. 23). Lo podría conllevar responsabilidades
tanto disciplinarias como civiles, por su falta de diligencia. Debe hacer dar cuenta en la
escritura del pedido de los certificados.
Luego si se realiza dentro del plazo de vigencia del certificado, sobre el acto que
otorga, debe inscribir en un plazo de 45 días el acto en el registro de la propiedad para
que tome conocimiento el registro y sea oponible a terceros. Si así lo hiciere el acto
tiene efecto retroactivo desde el día en que se realizó (artículo 6 ley 17801), por
ejemplo que se inscribió 30 días después de instrumentado el acto. Si no es diligente
con respecto a esta responsabilidad, los actos que se inscriben después de los 45 días
se hacen oponibles, recién en la misma fecha que se los inscribe, a lo que llamamos
prioridad directa.
Si no cumpliere con las formalidades, los actos del escribano, el registro los
puede rechazar, mandarlos a rectificar. En este último caso se los inscribe
provisoriamente por un plazo de 180 días. Si se corrigen las deficiencias del
instrumento, la inscripción queda subsanada. Si no se subsana en 180 días se tiene
como no inscripta. Ante este tipo de decisiones el escribano tiene los correspondientes
recursos administrativos, para que se reconsidere la resolución que rechaza. Para
rectificar un asiento es necesario acompañar el instrumento original, es decir el que
contiene los defectos, más el instrumento subsanado (artículo 36 de la ley 17801)
Cuando alguien peticiona al registro una inscripción este da un orden y un
número, que marcan la prioridad que tiene el registro con respecto a los actos que
ingresan. El artículo 16 establece las excepciones a las registraciones de determinados
actos a los efectos de la continuidad del tracto con respecto al documento que se
otorgue, en los siguientes casos:
a) Cuando el documento sea otorgado por los jueces, los herederos declarados o
sus representantes, en cumplimiento de contratos u obligaciones contraídas en vida
por el causante o su cónyuge sobre bienes registrados a su nombre;
b) Cuando los herederos declarados o sus sucesores transmitieren o cedieren
bienes hereditarios inscriptos a nombre del causante o de su cónyuge;
c) Cuando el mismo sea consecuencia de actos relativos a la partición de bienes
hereditarios;
d) Cuando se trate de instrumentaciones que se otorguen en forma simultánea y
se refieran a negocios jurídicos que versen sobre el mismo inmueble, aunque en las
respectivas autorizaciones hayan intervenido distintos funcionarios.
En todos estos casos el documento deberá expresar la relación de los
antecedentes del dominio o de los derechos motivo de la transmisión o adjudicación, a
partir del que figure inscripto en el Registro, circunstancia que se consignará en el folio
respectivo.
También debe cumplir en la registración en la Dirección General de Catastro
debiendo notificar el cambio de dominio a este registro así como también en el
Registro de la Propiedad Municipal para anoticiar a estos órganos estatales los
cambios y que no pesen sobre el anterior dueño los deberes con respecto a estos
órganos.
Otros registros a los cuales recurre son el registro de buques que depende de la
Prefectura Naval argentina, en donde se registra las hipotecas y prendas que se
realizan sobre los buques y artefactos navales. En el registro de aeronaves,
dependiente de la Administración Nacional de Aviación Civil, en donde se registra las
hipotecas realizadas sobre las aeronaves, que se puede constituir sobre sus diferentes
partes.
En la Inspección General de Personas Jurídicas donde registra las distintas
constituciones de sociedades en las que interviene el escribano, donde existe un libro
correspondiente por cada tipo de sociedades, como por ejemplo el libro de sociedades
por acciones, el libro de sociedades de responsabilidad limitada, etc. Esto da cuenta de
la existencia de las sociedades haciendo oponible a terceros la existencia de ellas.

EXTENSIÓN DE LA COMPETENCIA
Es necesario aclarar, antes de hablar de la competencia que la actividad
notarial presenta una bifurcación en relación a su actividad, que se divide en función
profesional y función fedataria.
La función notarial profesional, lleva a un vínculo directo entre quien lo
requiere y quien brinda el servicio. Normalmente para ello se requiere, título
habilitante, una condición de moralidad probada por parte del sujeto y estar colegiado
a la institución que lo nuclea.
Por su parte la función notarial fedataria es mucho más compleja. Para el
ejercicio de esta actividad, se requiere además de los requisitos ya mencionados, el
concurso de acceso a la función, reglamentado a través de un examen escrito y oral el
cual debe ser aprobado por el postulante, el Poder Ejecutivo Provincial es quien
determina conforme a las necesidades de población y de trafico económico la
designación o no del postulante. Luego, ya en el ejercicio de su función fedataria,
queda sometido al contralor del Estado y del Colegio de Escribanos.
Para el ejercicio de esta función fedataria se requiere contar con la “COMPETENCIA”
necesaria.
Así, podemos decir, citando a Pelosi, que la Competencia es “la aptitud legal
atribuida a un órgano o profesión” y aclara que esa competencia está dividida en
razón de materia, territorio, personal y temporal.

1. MATERIAL: es el contenido de la labor notarial, sobre que puede recaer. Abarca


toda la actividad de la función notarial fedataria, por lo tanto el notario es competente
en razón de la materia en forma amplia, salvo que la propia ley lo prohíba o que deje
reservado para otro ámbito determinado.

2. TERRITORIAL: se refiere a la porción geográfica dentro de la cual el notario


puede ejercer sus funciones, se lo conoce bajo el nombre de “demarcación”. En
Corrientes la competencia es de carácter departamental, donde el escribano fija su
domicilio para el ejercicio de sus funciones, asiento de su oficina y por excepción
extiende a toda la provincia, siempre que no sea “habitual”.

Los efectos de estos actos, contenidos en el art. 980 del Código Civil que
determina que “para la validez del acto como instrumento público, es necesario que el
oficial público obre en los límites de sus atribuciones, respecto a la naturaleza del acto,
y que se extienda dentro del territorio que se le ha asignado para el ejercicio de sus
funciones….”
Estas disposiciones, se encuentran atenuadas en los artículos 981 y 987 del
código civil: “Son sin embargo válidos, los instrumentos hechos por funcionarios fuera
del distrito señalado para sus funciones, si el lugar fuese generalmente tenido como
comprendido en el distrito” (981); “el acto emanado de un oficial público, aunque sea
incompetente, o que no tuviera las formas debidas, vale como instrumento privado, si
está firmado por las partes, aunque no tenga las condiciones y formalidades requeridas
para los actos extendidos bajo formas privadas” (987).
En el primer caso, partiendo de la premisa errore communis facit juris, se
mantiene la validez del acto para todo aquel que hubiere sido instrumentado en un
lugar “generalmente tenido como comprendido en el distrito” y en el segundo caso,
haciendo valer el instrumento como privado si está firmado por las partes, aunque no
tuviera las formas debidas o el oficial público sea incompetente.

3. PERSONAL Y DEL INTERES: nuestra ley notarial no legisla sobre este principio,
por lo tanto debemos regirnos por el artículo 985 del Código Civil que establece “son
de ningún valor los actos autorizados por funcionarios públicos en asunto en que él o
sus parientes dentro del cuarto grado fuesen personalmente interesados; pero si los
interesados lo fueren solo por tener parte en una Sociedad Anónima o ser gerentes o
directores de ellas, el acto será válido”.

La regla es la plena competencia del notario en todos los casos y con todas las
personas, siendo la excepción la del mantenimiento de la imparcialidad del notario, en
consecuencia, se prohíbe al escribano intervenir en los casos en que estuviere
personalmente interesado.
El art. 985 plantea una doble condición para que se dé la incompatibilidad: una
es el parentesco y otra es el interés del funcionario público. Con respecto al primero, el
4to. grado es sin distinción de consanguinidad o afinidad para la jurisprudencia. Lo
segundo debe entenderse a que se refiere a un interés encontrado con lo legítimo.

4. TEMPORAL: Francisco Siri, agrega esta clasificación. Se refiere al momento


desde el cual la ley le permite actuar en ejercicio de sus atribuciones hasta el momento
en que determina que ya no puede hacerlo más. Comprende el ámbito temporal en
que es legítimo el ejercicio de la función.

FUENTES:
 http://www.gerencie.com/sobre-la-responsabilidad.html
 http://abogados.lawinfo.com/recursos/lesion-personal/-qu-es-negligencia-
.html
 Tratado De Derecho Notarial, Registral E Inmobiliario – Cristina Armella –
Editorial AD-HOC Villela Editor