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TEMA 29. EL TEXTO DIALÓGICO.

ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS

INTRODUCCIÓN
DIALOGÍSMO Y DIÁLOGO

1. EL TEXTO DIALÓGICO

1.1 TIPOLOGÍA
1.1.1 DIFERENCIA DIÁLOGO / CONVERSACIÓN
1.1.2 LA INTERACCIÓN VERBAL
1.1.3 OTROS GÉNEROS DIALOGADOS

1.2 ESTUDIO DE LOS GÉNEROS DIALOGADOS

2. ESTRUCTURA

2.1 ESTRUCTURA FORMAL

2.2 LOS TURNOS DE HABLA (ESTRUCTURA EXTERNA)

3. CARACTERÍSTICAS DEL DIÁLOGO

3.1 LINGÜÍSTICAS

3.2 PRAGMÁTICAS

4. EL DIÁLOGO LITERARIO

CONCLUSIONES
Bibliografía
Loli Gimeno TEMA 29 EL TEXTO DIALÓGICO. ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS Australia 2017

TEMA 29. EL TEXTO DIALÓGICO. ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS.

INTRODUCCIÓN
Cuando hablamos de texto dialógico, lo hacemos acerca de una de las tipologías establecidas para organizar
y clasificar la diversidad textual existente; es decir, identificamos y distinguimos el conjunto de rasgos
comunes y diferenciales que son atribuidos a los escritos a partir de los trabajos elaborados por la Lingüística
del texto.
Con anterioridad, a mediados del siglo XX se producirá un punto de inflexión que parte de la dicotomía
planteada por Saussure entre lengua y habla. Hasta ese momento, el estudio tomaba como referencia la
lingüística de la lengua. Ello suponía centrarse exclusivamente en la descripción del código; se entendía pues
la comunicación como un proceso de codificación y descodificación. No obstante, en la segunda mitad del
siglo XX, crece el interés por elaborar una lingüística del habla. Para ello, resulta necesario previamente
superar los límites impuestos por dos principios básicos del análisis lingüístico: el inmanentismo –que
suponía casi la exclusión del significado- y el límite oracional. Los estudiosos llegan a la conclusión de que, en
efecto, el código es imprescindible, pero en el habla intervienen más que palabras (hablantes, oyentes,
relaciones entre ambos, situación…). En consecuencia, se produce un cambio de enfoque. Se abandona el
estudio de los objetos simples para abordar el análisis de los complejos; esto es, a finales de la década de los
sesenta del siglo XX nace la Lingüística del texto a partir de la consideración de este como unidad
comunicativa.
Tomando como referencia la definición aportada por E. Bernárdez, extraemos una serie de rasgos que son
propios del texto: se trata de la unidad lingüística comunicativa fundamental, es producto de una actividad
verbal, posee una vocación social, está motivado por una intención y se estructura según unas reglas. A
partir de esta propuesta, podemos establecer que el texto como unidad básica de comunicación se define
por tres propiedades fundamentales: la adecuación, donde se relaciona el texto con la situación en la que se
produce; la coherencia, propiedad necesaria para que exista correspondencia entre los significados; y la
cohesión, que permite a la coherencia global manifestarse en lo escrito y que sea reconocida.
Una vez definido el texto como unidad de comunicación y antes de entrar de lleno en las peculiaridades del
narrativo, resulta necesario detenernos en el concepto de tipología textual. Los hablantes somos capaces de
reconocer y agrupar los escritos dependiendo de sus estructuras. En este sentido, una de las aportaciones
más importantes llega de la mano de T. Van Dijk, autor que distinguirá entre superestructura (la estructura
interna global del texto) y macroestructura (organización formal externa del texto).
A principios de los años 90, éste será el punto de partida de Adam, quien aportará dos conceptos
fundamentales: competencia textual (capacidad del hablante para interiorizar unos esquemas formales para
cada tipo de texto –narrativo, descriptivo, expositivo, argumentativo y dialógico- y para reconocerlos y
elaborarlos según la intención que persiga) y, sobre todo, secuencia textual. Con este último concepto,
Adam reconoce el hecho de que en cualquier texto pueden convivir pasajes descriptivos con narrativos, o
que, por ejemplo, explicación y argumentación pueden darse en la misma unidad comunicativa. De esta
manera, facilita el estudio de los rasgos propios de una secuencia, al tiempo que propone el término de
“secuencia dominante” para la adscripción del texto a uno de los tipos establecidos. Dicho de otra forma, un
texto se catalogará como dialógico si las secuencias dominantes son de esta tipología, aunque contenga
otras como, por ejemplo, narrativas o argumentativas. Este hibridismo, que es común a todas las tipologías
textuales, es una propiedad clara en el texto dialógico.

La importancia de los textos dialógicos es enorme, pues en sí mismos encierran nuestra capacidad de
comunicación. Es possible que a lo largo de un día no emitamos o recibamos un texto expositivo o
descriptive, pero es casi imposible, si vivimos en sociedad, que no participemos activamente en un diálogo.
Su freccuencia de aparición en la vida cotidiana, por tanto, es enorme.

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MARÍA MOLINER define el diálogo como «la acción de hablar unas con otras dos o más personas,
contestando cada una a lo que la otra ha dicho antes». El diálogo ha sido objeto de interés no solo por sus
formas lingüísticas o literarias, sino tb pq se proyecta a su temática religiosa, política y filosófica, de modo
que se ha convertido en objeto fundamental de algunas investigaciones hermenéuticas. Así, GADAMER
hablaba de la «lógica de la pregunta y la respuesta» y LORENZEN de una «lógica dialógica» que podría
liberar el lenguaje científico de la subjetividad. La noción de diálogo se encuentra también en algunas
concepciones derivadas de la fenomenología que fundan y hasta identifican la comunicación y el diálogo,
como ocurre en M. SCHELER, para quien la intersubjetividad llega a ser primaria, respecto a la subje-
tividad, ya que el Tú, en su sistema filosófico, se halla inscrito en el Yo de forma original.

DIALOGÍSMO Y DIÁLOGO
A partir de BAJTIN se denomina dialogismo a la concurrencia de voces distintas en forma de diálogo
interior, exterior e incluso de monólogo, lo que engarza con la definición que da BOBES NAVES, que realza
el hecho de que el dialogismo tiene en cuenta al receptor antes de formular su mensaje y, por tanto, es la
relación que un emisor (por el mero hecho de serlo) y el receptor traban entre sí a partir de la idea que el
mismo emisor se forma en él y que se proyecta sobre el discurso para presentarlo del modo más
adecuado al ser y al entender del receptor. Es decir, el dialogismo consistirá en la adaptación que hace el
emisor del mensaje para adecuarlo a las expectativas del receptor. Por ello, es una característica común en
los textos que tienen valor social. El dialogismo está en todos los textos literarios y no literarios, y supone
unas relaciones entre el lector y el autor que dan lugar a las estrategias con las que el autor planifica la
lectura de su lector ideal. Además, incluye la capacidad de retroalimentación que se establece desde el
receptor sobre el emisor y condiciona el mensaje que éste ultimo cifra para áquel, aun cuando el diálogo
en sí mismo no se produzca.

Así, afirma BENVENISTE, «desde el momento en que (el locutor) se declara locutor y asume la lengua, sitúa
al otro enfrente de él, sea cual sea el grado de presencia que atribuya a este otro. Toda enunciación es,
explícita o implícitamente, una alocución, supone un público». Por lo tanto, así entendidos diálogo y
dialogismo, en el texto literario cabe afirmar que el diálogo es un fenómeno del discurso y que el
dialogismo lo es de todo el proceso de comunicación.
Por tanto, dialogismo no es igual a diálogo. Puede exisitir dialogismo sin diálogo (por ejemplo, al mandar
una carta a un extranjero y simplificar el nivel de nuestro léxico para hacernos entender ya que estaríamos
adaptándonos a sus características). Sin embargo, el diálogo supone una manifestación comunicativa
donde hay simetría de roles entre emisor y receptor que intercambian contantemente sus papeles. En ese
proceso, lo común es que emisor y receptor se adapten a su interlocutor, por tanto en el diálogo siempre
hay dialogismo. (En el diálogo simpre hay dialogismo – en dialogismo no siempre hay diálogo).
Nosotros desarrollaremos el tema en torno al diálogo y no al dialogismo, que como hemos visto es un
concepto mucho más amplio y que abarca casi toda la comunicación.
¿Cuáles son entonces las claves para reconocer esta tipología tan empleada? Responderemos a la pregunta
partiendo del concepto de diálogo y su tipología; seguiremos con la exposición del modelo jerárquico para
explicar la estructura del texto dialogado; nos introduciremos posteriormente en sus caraterísticas
lingüísticas y pragmáticas para cerrar con la importancia de los diálogos en la literatura.

1. EL TEXTO DIALÓGICO
El diálogo se define como una cadena de intervenciones lingüísticas organizadas en un progresivo
presente con los interlocutores cara a cara, en situación compartida. Son dos o más en funciones
alternativas de E-R (Se produce intercambiabilidad cifrando y descifrando mensajes)(BOVES NAVES).
El diálogo puede ser analizado desde tres perspectivas principales: como un proceso interactivo, que forma
parte de las relaciones sociales y que como tal, puede ser objeto de una pragmática, bajo los enfoques
metodológicos de esta ciencia; como una construcción verbal, objeto de una investigación lingüística; y
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como un recurso literario, cuya presencia en el discurso está determinada y a la vez condiciona a otras
formas que están en relación con las voces, el género, la distancia narrativa, y de las que da cuenta una
teoría literaria.
Como señalan CALSAMIGLIA y TUSÓN (Las cosas del decir, 1999), la CONVERSACIÓN espontánea es el
género dialogal por excelencia, que sirve de base para las relaciones humanas que se crean y se mantienen
a través del diálogo, y se enrarecen o terminan cuando el diálogo se hace difícil o se rompe. Aunque
autores como WERLICH o BEAUGRANDE no incluyen la conversación entre las bases textuales porque
parecen resistirse a la formalización, son muchos los estudios que sí lo hacen.
Desde una perspectiva pragmática, los rasgos característicos del DIÁLOGO son:
a) Es un proceso semiótico interactivo en el que concurren varios sujetos, lo que le da un carácter social
y le impone una normativa.
b) Es un proceso que se desarrolla con la alternancia de turnos y, en consecuencia, tiene la forma de un
discurso fragmentado.
c) Es un proceso semánticamente progresivo que se dirige hacia la unidad de sentido en la que
convergen todas las intervenciones.
A los actos verbales hay que añadirles las acciones no verbales de los sujetos que están en la situación, que
condiciona asimismo el progreso del diálogo y lo hace tenso, distendido, dramático…Pertenecen, entre
otros, al mundo del paralenguaje, ña proxé,ica y la cinésica.
Por su carácter social, se aprecia en el diálogo la libertad de intervención: no admite jerarquías y, de hecho,
se anula cuando no se respetan de forma democrática los turnos de intervención. La participación de los
hablantes, además, ha de ser activa: hay que intervenir, bien con la palabra, bien con signos kinésicos y
proxémicos para mostrar que se está escuchando y demostrar que ha entendido.
También es el carácter social el que impone que haya una fase previa de norma social con intercambio de
palabras de saludo, o para evitar el silencio, lo que GREIMAS (Semántica estructural, 1971) llama
«elementos encuadrantes del diálogo».
Los turnos de palabra son definitorios a la hora de distinguir conversación de diálogo, puesto que las
normas que rigen las primer son más versátiles. Las normas sociales y semánticas garantizan la producción
de sentido que se va construyendo a través de las intervenciones. BOBES NAVES distingue entre:
a) Normas semánticas: todas las condiciones externas y formales necesarias para iniciar, proseguir y
terminar el intercambio verbal y que afectan al sentido que se va logrando con el diálogo. Grice es
quien ha explicado estas normas semánticas (véase 3.2.).
b) Normas de cortesía conversacional: afectan únicamente a la conducta de los sujetos del diálogo.

Los sujetos de diálogo establecen entre sí, locutor y alocutor, relaciones de procesos de expresión e
interpretación. La intervención competente de los locutores se orienta por tres criterios generales:
1) Las modalidades del habla: disposiciones de los sujetos que garantizan que saben, pueden y
quieren hablar.
2) El valor semántico y formal de los enunciados
3) Las normas lógicas, semióticas y gramaticales de todo discurso, cuyo conocimiento y uso es
obligatorio para los sujetos del diálogo.
Al ser lenguaje en el presente, se usan signos no verbales que han de ser interpretados para que el diálogo
avance. En el diálogo intervienen, además del locutor e interlocutor, que producen un efecto feedback sobre
el discurso, unos posibles «locutores tapados» que dan lugar a procesos de comunicación indirectos.
TANNEN (Talking voices, 1989) recoge y resumen las estrategias de complicidad que están omnipresentes
en cualquier intervención verbal que quiera llegar a tener éxito, que busque la colaboración del interlocutor.

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Estrategias que trabajan con la forma:
 RITMO: (SCULLON «The rithmic integration of ordi- nary talk» 1982): Hay un acuerdo en los tempos,
tonos, fuertes y pianos en la conversación para que no falle el acuerdo y poder seguir adelante.
 REPETICIÓN: se da en todos los niveles (fonemas, morfemas, grupos de palabras…) como forma de
facilitar la producción y la planificación del discurso.
 Figuras de estilo: están en relación con la repeti- ción. Las más frecuentes son anáfora, epífora,
antítesis, asíndeton, isócolon, anadiplosis, quiasmo.
Estrategias que trabajan con el significado:
 INDIRECTIVIDAD: afirmar las cosas de una manera indirecta sirve para salvar las apariencias y la
propia imagen si la contribución conversacional pudiese ser no bien recibida. Aumenta la sensación
de participación.
 TROPOS: metáforas, metonimia, ironía… También es frecuente la aposiopesis, el comportamiento del
hablante como si no supiese o quisiese continuar.
 DIÁLOGO REPORTADO: es el uso del estilo indirecto en la conversación, que da vivacidad al discurso
al crear diversas voces, poniendo en funcionamiento la imaginación del receptor.
 IMAGINERÍA y detalle
 NARRACIÓN que, para SACKS (El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, 1986) es el
principio organizador de toda conversación.
Así pues, el diálogo y la conversación dominan nuestra actividad verbal cuando nos relacionamos con los
otros elementos del grupo social. El monólogo lo reservamos para la introspección: cuando vamos en
autobús, conducimos, pensamos qué es lo que hemos de hacer a continuación o analizamos las posibilidades
de una situación (BASSOLS y TORRENT, Modelos textuales, 1997).

1.1 TIPOLOGÍA
Dentro de los textos dialógicos existe una multiplicidad enorme. Hay que pensae que desde que nos
levantamos hasta que nos acostamos estamos participando en diálogos. Las interacciones personales son
ilimitadas; igual ocurre con los diálogos. Por ello selecionaremos las más importantes. Empezaremos por los
que hemos mencionado la conversación y el diálogo.

1.1.1 DIFERENCIA ENTRE DIÁLOGO Y CONVERSACIÓN


Antes se ha apuntado a una de las diferencias entre el diálogo y la conversación, la libertad en sus turnos
de palabra. Pero esto no es lo único que distingue ambas formas. Aunque las dos son formas fundamental/
orales y consisten en un intercambio verbal entre varios interlocutores en turnos de palabra diferentes, sus
finalidades difieren.
La conversación es un intercambio comunicativo oral y presencial con el que queremos darnos a conocer a
los demás, conocer sus opiniones, ideas y sentimientos, y estrechar las relaciones sociales. El diálogo tiene
voluntad teolológica (no aleatorio/fin) más definida, contrastar ideas y llegar a un entendimiento, un
consenso.
La conversación es el género interactivo primario y esencial en el uso del lenguaje, el modo en que se
aprende la lengua materna y las normas interactivas y sociales. Es esencial para el desarrollo de la
personalidad y para el proceso de socialización de las personas. Su finalidad no está tan definida como la
del diálogo o el texto escrito, sino que se construye en común por los concurrentes. Podría decirse que en
sentido estricto hay una relación de hiperónimo (conversación) e hipónimo (diálogo).

BRIZ («Turno y alternancia de turno en la conversación», Revista Argentina de Lingüística, 16, 2000)
caracteriza la conversación frente a otros discursos dialogales como un discurso: oral (una modalidad o
realización producida por el canal fónico), dialogal (por la sucesión de intercambios), inmediato (que se
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desarrolla en la coordenada espacio-temporal aquí-ahora-ante ti), cooperative (pues se obra conjunta/ con
otro y su intervención), y dinámico por la continua permuta y cambio de papeles y de interlocutores (de
hablante a oyente, de oyente a hablante, por la alternancia de turnos no negociada de forma previa). Así
esquematizaremos:

CONVERSACIÓN -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. FINALIDAD INTERACCIONAL La finalidad es estrechar lazos sociales. “Se charla por charlar” (con
familiars, amigos, vecinos…). No quiere decir que no se transmita ningún tipo de información, sino
que el objetivo fundamental gira en torno a la union social.
2. INTERCAMBIALIDAD DE ROLES ENTRE EMISOR Y RECEPTOR pero sin obligación de equilibrio.
3. NO INSTITUCIONALIZACIÓN es libre temáticamente y formalmente. No está sujeta ni rasgos
ceremoniales (juicio, boda…) ni a normas ráigidas que regulen turnos de palabra.
4. DISPERSIÓN TEMÁTICA Puede acercarse a la divagación. Cuenta poco la coherencia semántica pq
discurre al hilo de diferentes ocurrencias. El pp. cohesionador es la continuidad de sus replicas.
5. ECUADRAMIENTO Existe un pp. y un final de la conversación que a menudo depende más de las
circunstancias pragmáticas (el tiempo libre, las actividades…) que del asunto a tratar.
6. EL TONO DE LA CONVERSACIÓN SUELE SER FAMILIAR Y CERCANO Y EL REGISTRO COLOQUIAL

DIÁLOGO ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1. FINALIDAD PRÁCTICA buscar el acuerdo o desacuerdo en relación con uno o varios temas. Es una
finalidad más práctica que lúdica por lo que ser dialogante (la búsqueda del acuerdo) no tiene que
ver con ser buen conversador (matiz lúdico de la conversación).
2. INTERCAMBIALIDAD DE ROLES ENTRE EMISOR Y RECEPTOR Todos los participantes tiene que
hablar y hacer su aportación al sentido global en el sentido de estar de acuerdo o en desacuerdo
con todos los matices intermedios posibles. No hablar es descortés, pues se esperan acciones a
partir del diálogo. Tampoco se puede descalificar ni imponer argumentos.
3. INTERVENCIONES ADECUADAS AL TEMA QUE SE ESTÉ TRATANDO No se toleran digresiones ni
temas secundarios salvo en minima medida.
4. UNIDAD TEMÁTICA Y BÚSQUEDA DE CONSENSO Hacen del diálogo un discurso más cerrado. Se
termina cuando hay acuerdo y sise interrumpe, debe reiniciarse por donde se comenzó.

1.1.2 LA INTERACCIÓN VERBAL


El carácter esencial de los textos dialogados consiste en ser una interacción verbal de varios contertulios.
Los diálogos son esencialmente orales, pero pueden ser transcritos, caso del diálogo teatral o del
construido dentro de una narración. En uno y otro caso la escritura es un código que acoge al código
primario en el que se produce y se concibe esencialmente el diálogo.
El diálogo escrito, trasunto literario de un diálogo oral, ha constituido un género literario desde que Platón
lo consagrara para exponer, argumentar y contraargumentar teorías. El Renacimiento vuelve al diálogo
como vehículo de la aceptación de perspectivas múltiples y posiciones contrarias sobre un mismo tema,
como sucede con el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, Diálogo sopra l’amore de Marsilo Ficino o los
Diálogos de amor de León Hebreo.
Pero el diálogo no literario es una comunicación oral, presencial e interactiva. Como tal se va
construyendo en un discurso espontáneo regido por leyes implícitas de tipo lingüístico y social. F. CARTON,
por eso, determina que el discurso oral interactivo es el resultado de las decisiones que los hablantes van
tomando en función de los objetivos que persiguen, decisiones que tienen que ver con tres planos:
a) PLANO INTERACTIVO: afecta a decisiones de mantenimiento de la palabra, rechazo, interrupción,
imposición, toma de palabra, papel del diálogo, etc.
b) PLANO TEMÁTICO, con decisiones sobre la negociación del tema que se va a tratar, la introducción o no

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de una información, eludir una cuestión, cambiar el tema.
c) PLANO ILOCUTIVO, con decisiones que afectan al modo en que el hablante aborda o enuncia un
contenido.
Desde la perspectiva de la interacción, la diferencia entre las situaciones cotidianas y las formales puede
considerarse cuantitativamente. En las primeras, la necesidad de «conquistar» la colaboración de nuestro
interlocutor puede alcanzar hasta la negociación del tema; en las segundas, mediatizadas por el género al
que se adscribe la comunicación, la importancia de las estrategias de interacción es esencial para que el
hablante alcance sus objetivos.

1.3 OTROS GÉNEROS DIALOGADOS


Desde el ámbito periodístico existen, además de los comentados, otros géneros interlocutivos y
conversacionales. Fundamentalmente los tres siguientes:
La ENTREVISTA, que ha sido estudiada por HAVERKATE -”La entrevista periodística. Análisis discursivo e
interaccional” Oralia 1998- como evento de habla, diferente a la conversación, que es una situación de
habla. En la entrevista existe un reparto de funciones, el entrevistador pregunta y el entrevistado
responde. El contenido de la entrevista puede ser narrativo, expositivo, argumentativo o polémico, en
función del motivo por el que se hace la entrevista y las características del personaje entrevistado. El
objetivo de la entrevista es transaccional, obtener una serie de informaciones de quien las posee. Así se
caracteriza porque uno de los interlocutors especializa sus turnos en la emission de preguntas y el otro
en las respuestas. Hay una asimetría entre entrevistador y entrevistado. Rasgos:
 El objetivo es que el emisor conozca elementos desconocidos para él del receptor. Es el
conocimiento del receptor.
 El emisor se informa previamente a la entrevista para orientar el contenido de sus preguntas.
 El diálogo está medio predeterminado pues las preguntas que le dan origen ya están previstas
en la mayoría de los casos.
 Se suele articular en el sentido pregunta-respuesta.
El DEBATE Es un texto dialogístico en el que se contraponen ideas entre intervinientes con puntos de vista
distintos e incluso opuestos. Se caracteriza por ser polémico y argumentativo, se enfrentan opiniones,
posturas personales, intereses, ideologías, etc. El objetivo de los contendientes es demostrar
argumentativamente que las tesis que defienden son mejores que las de los rivales. Por tanto su
finalidad es dalir vencedor del intercambio por ofrecer argumentos más elaborados e incontestables. En
la tradición escolástica se practicaba como ejercicio dialéctico, son muestra de ello Elena y María,
Griegos y Romanos del Arcipreste de Hita y las disputas de las Armas y las letras. Suele tener turnos
regulados por un moderador (en ocasiones los turnos están prefijados) y un público que establece la
opinión sobre la mejor defensa. Hoy en día se practica en mesas redondas, coloquios, paneles, foros de
debate presenciales y a través de internet.
La TERTULIA es una dicusión informal entre varios interlocutores sobre uno o varios temas (normalmente
con carácter especializado) con finalidad más lúdica que el debate aunque tb se contraponen ideas
opuestas. Ha pasado a medios de comunicación, especialmente la radio, para captar la atención y darle
un aspecto interactivo al mensaje del medio correspondiente.

Existen otro tipo de textos dialogados que están mucho más FORMALIZADOS y que tienen un plan
predeterminado (peticiones de mano, juicios, boda, etc…). Se caracterizan por:
 Intercambios con un fin social muy concreto.
 Se emplean de manera constant verbos realizativos o performativos en los que según la teoría
de Austin “hablar es hacer”. Es decirl el contenido del acto es la propia emisiónn de las parabras
rituales: jurar, prometer, decalar, casar …
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 Están fuertemente normalizados desde las normas que afectan al desarrollo de la conversación
hasta el vestuario o los turnos y las formulas léxicas ritualizadas.
Las formas breves tb son importantes como la petición, la invitación, la felicitación o el pésame. Se
caracterizan por: su brevedad (se suelen articular en un par de emisiones); su alto grado de
previsibilidad y formalización; están ritualizadas debido a la tensión que muchas de estas situaciones
implican; su finalidad muy marcada de interacción social y el uso de verbos performativos o realizativos
ya señalados por Austin.
Sobre tipos de texto conversacionales, existen muchos trabajos empíricos que describen los rasgos
característicos de la denominada conversación espontánea, la forma más común y esencial que puede
adoptar el intercambio verbal. Además, se distinguen otras clases de conversación, como la discusión, el
debate, la entrevista o la tertulia, con rasgos propios en cuanto al número de participantes en la interacción,
organización y gestión de los turnos y normas de intervención. Recientemente, las tecnologías de la
información y la comunicación han creado géneros conversacionales nuevos, con características propias,
como los chat o los foros de discusión en internet. Estos GÉNEROS DE DISCURSO VIRTUALES (sincrónicos y
asincrónicos) ya han sido objeto de descripciones precisas (por ejemplo, F. YUS, Ciberpragmática. El uso del
lenguaje en internet, 2001) desde la corriente denominada Comunicación Mediatizada por Ordenador (CMC:
Computer Mediated Communication en inglés).

1.2 ESTUDIO DE LOS GÉNEROS DIALOGALES


(Los géneros dialogados se estudian desde dos perspectivas fundamentalmente: el análisis inductivo de la etnología del habla y el análisis
textual del discurso del análisis del discurso y la lingüística del texto.)

Los analistas de la conversación han abordado el intercambio conversacional desde dos perspectivas
fundamentalmente: las unidades que se distinguen en una conversación, esto es, su estructura, por un
lado, y los tipos de intercambios verbales distintos que pueden describirse, por otro. En cuanto a la
estructura de la conversación, la escuela de Birmingham (J. SINCLAIR Y M. COULTHARD 1975) ha descrito la
organización conversacional prototípica, descripción desarrollada posteriormente por investigadores de la
escuela de Ginebra (E. ROULET et al. 1985). Organizadas de forma jerárquica de mayor a menor, las
unidades que constituyen una conversación son las siguientes:
UNIDADES DIALOGALES
INTERACIÓN O INCURSIÓN es el contituyente máximo que coincide con los límites de la interacción: es
coextensive con ella. Corresponde en su conjunto al hecho o evento comunicativo, al conjunto de la
conversación.
SECUENCIA (TRANSACCIÓN O EPISODIO) está formada por un intecambio o conjunto de intercambios ligados
por un fuerte grado de coherencia semántica y pragmática. Son “ámbitos temáticos homogéneos” que
presiden la macroestructura de las acciones. Se refiere a una unidad temática caracterizada por el cambio de
actividad discursiva o bien por la alteración de interlocutores. En una iteracción conversacional prototípica
se reconocen secuencias dialogales de apertura, de desarrollo (distintos bloques temáticos llamadas tb
cuerpo de la interacción) y secuencias dialogales de cierre.
INTERCAMBIO es la unidad dialogal más pequeña formada al menos por dos intervenciones con alternancia
de locutores. En estos pares mínimos una intervención es iniciativa y otra reactiva, es decir, las
intervenciones son solidarias, una exige a la otra, formando lo que se conoce como un par adyacente:
pregunta-respuesta, saludo-saludo, apreciación-minimización, crítica-protesta.. Estos pares adyacentes
responden a lo que se conoce como organización preferencial, lo esperable, comunicativamente hablando,
en la actuación del otro. (Romper expectativas=desagradecido, maleducado, insociable…)
UNIDADES MONOLOGALES
INTERVENCIÓN (move en inglés) es la unidad máxima emitida por un solo locator y designa cada una de las
aportaciones de los participantes. Es su contribución al intercambio. Está formado por actos de habla (en el

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nivel de actuación lingüística) o por ENUNCIADOS (como resultado de dicha actuación) vinculados por una
estrategia única de acción e intención (A.Briz). Se reconocen dos tipos de intervenciones:
INICIATIVAS provocan actos de habla en otros.
REACTIVAS están provocadas, y por tanto, subordinadas a las anteriores y dependientes de ellas.
REACTIVO-INICIATIVAS intervenciones mixtas que surgen como respuestas y a la vez suscitan otra.
ACTO DE HABLA es la unidad minima emitida por un locutor. Solo o combinado con otros actos de habla
constituye la intervención. Se trata, por tanto, del menor acto de enunciación, que pudiera llamarse tb
enunciado (pq es el menor acto que puede realizar un hablante al emitir un enunciado). Dentro de la teoría
de los actos de habla formulada por J.L.Austin y completada por J.Searle, cuando un hablante emite un
enunciado está acometiendo a la vez tres tipos de actos solidarios:
ACTO LOCUTIVO acto d proferir un enunciado
ACTO ILOCUTIVO la intención con que el hablante ha proferido esa secuencia: ordenar, prometer,
preguntar, asertar…
ACTO PERLOCUTIVO acto de producer efectos en el receptor (Resultado)
Aunque normalmente se identifica acto de habla con las funciones ilocutivas e interactivas de los
diferentes movimientos; una intervención puede estar formada por un único acto o por más de uno.
G. BROWN Y G.YULE (1983) distinguen entre el uso interaccional y el uso transaccional del lenguaje. En la
conversación transaccional, el lenguaje se utiliza para transmitir información o discutir contenidos; en la
conversación interaccional, en cambio, se emplea para desarrollar y mantener una relación social o para la
expresión de uno mismo.

2. ESTRUCTURA
2.1 ESTRUCTURA FORMAL DEL TEXTO DIALOGADO
CALSAMIGLIA Y TUSÓN VALS (op. cit.) distinguen una doble perspectiva en la estructura dialogal:
Secuencial en el sentido de cualquier fragmento o enunciado sólo se puede interpretar de forma cabal en
función de lo que se ha dicho y lo que se dirá a continuación (por la misma persona o por otra);
Jerárquica en tanto que nos señala la existencia de unidades de diferente rango o nivel imbricadas unas en
otras de menor a mayor (explicadas en el punto anterior) en la construcción conversacional, desde la unidad
mínima molonogal —el acto— hasta la unidad máxima dialogal —la interacción—; es preciso advertir que no
se debe perder de vista la posibilidad de que la articulación de los diversos niveles sea compleja, ya que
pueden aparecer unidades secundarias incrustadas en unidades directoras.

Estos elementos proceden del análisis de ATKINSON Y


HERITAGE (Structure of Social Action. Studies in Conversational
Analysis, 1984) que determinan que para analizar la
conversación se prefieren las secuencias y turnos de
habla antes que las frases y los enunciados aislados
como unidades básicas.
Podemos distinguir en la intervención confirmadores (¡A
tu salud!, ¡A tu salud!) y reparadores (Gracias, De nada).
Además, en la intervención se distinguen dos aspectos:
EL CONSTITUYENTE DIRECTOR: el acto de habla que da
sentido a la intervención, le aporta fuerza ilocutiva y, por
lo tanto, no se puede suprimir.
EL CONSTITUYENTE SUBORDINADO: actos que apoyan,
justifican, preparan y argumentan a favor del AD.
Con todo ello tiene que ver con mucha fuerza la noción de acto de habla propuesta por SEARLE (Expression and
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entendido como unidad mínima monológica que constituye la


Meaning. Studies in the theory of Speech Acts, 1979)
intervención centrada en la fuerza ilocutiva (hasta el punto de hacerse equivalente al acto de habla). En
general podemos decir que son las actividades distintas que podemos llevar a cabo con el lenguaje:
agradecer, bautizar, explicar… Una gran serie de acciones que este autor clasificó en cinco grandes grupos:
expresivos, directivos, conmisorios, representativos y declarativos.
Así pues podríamos encontrar este esquema, propio de la escuela de Ginebra. La conversación es un
producto lingüístico hecho a varias voces en el que los participantes interactúan de manera alternante. El
modelo jerárquico (ya comentado) confirmado por la ESCUELA DE GINEBRA parte de la hipóteis de que las
conversaciones naturales están formadas por un conjunto
jerarquizado de unidades de distinto nivel que mantienen
esntre sí relaciones o funciones. Así, siguiendo el principio
de composicionalidad, los actos de habla se combinan
para formar una intervención; las intervenciones se
combinan para formar un intercambio; los intercambios
forman secuencias en las que se reconoce un tópico o
tema que les da coherencia y las secuencias se integran
en la interacción, que es la unidad máxima.
Además, ADAM (Les textes: types et prototypes, 1992) defiende que en un intercambio dialógico suele haber unas
secuencias de obertura y cierre muy ritualizadas, que tienen una función claramente fática. Son expresiones
del tipo «—Perdone, ¿le molesta que le haga una pregunta», «Ha sido muy amable, gracias». También ha-
bla de las transacciones, núcleo y verdadero motivo del diálogo. De este modo, para Adam el esquema del
texto dialogal sería:
 Intercambio de apertura
 Intercambio transaccional (el esquema anterior)
 Intercambio de cierre

Por último, tenemos la perspectiva de VAN DIJK (Estructuras y funciones del discurso: una introducción interdisciplinaria a
la lingüística del texto, 1980), quien establece una estructura basada en cinco fases posibles. La primera y la
última encuadradas dentro de la función fática y las tres fases centrales como un grupo de carácter
recursivo:
OBERTURA: saludos, presentaciones, frases de preparación.
ORIENTACIÓN: prepara el tema de la conversación; sirve para controlar y comprobar el interés del
interlocutor («¿Sabes lo que pasó ayer?»)
OBJETO DE LA CONVERSACIÓN: es la parte central; se comunica un suceso, se pide, se ordena algo…
Los objetos en un diálogo pueden ser múltiples, incontables.
CONCLUSIÓN: frases de síntesis y evaluación. Si los interlocutores advierten el olvido de algún tema,
se vuelve a la orientación (por eso las fases 2-3-4 son recursivas)
CIERRE: puede ir desde el uso de formas lingüísticas hasta el de otro sistemas semiológicos,
fundamentalmente kinésicos y gestuales (un abrazo, un beso, un apretón de manos…)

2.2 LOS TURNOS DE HABLA


(BRIZ, op. cit.) La palabra «turno» es sinónima de orden. Un mecanismo de orden en la vida y en el
lenguaje. Dar el turno es favorecer o hacer posible una acción, es un mecanismo de regulación social en
cualquier interacción. La conversación, manifestación prototípica de la interacción lingüística, queda
regulada a partir de este orden social, con la característica añadida de que la toma y cesión de turnos, es
decir la alternancia de habla, no está prevista ni establecida previamente, sino que se produce sobre la
marcha.

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Como hemos visto antes, una conversación, desde el punto de vista de su estructura interna, se organiza
en unidades «monologales» o inferiores (Acto de habla e Intervención) y unidades «dialogales» o
superiores (Intercambio y Diálogo). Externamente se estructura en turnos de habla. A partir de éstos se va
regulando la actuación lingüística, la participación de los interlocutores en la conversación y se logra que la
conversación progrese dentro de un orden, un orden social, que puede variar de acuerdo a ciertas culturas.
Según lo anterior, teórica y metodológicamente, conviene mantener separado el estudio de unas y otras
unidades, puesto que hacen referencia a órdenes distintos, respectivamente, a un orden estructural
interno y a un orden externo de carácter social.
Una conversación, como producto lingüístico, se articula internamente en constituyentes dialogales o
superiores, los cuales resultan de la combinación de unidades menores o monologales. Como manifestación
lingüística dinámica es un discurso que progresa de acuerdo con el reparto, permuta y cambio de papeles
enunciativos. Quién y cómo se repartan los papeles, de qué modo progresen, se ordenen y distribuyan esos
papeles son hechos externos y lineales, que no afectan al armazón estructural jerárquico. Ello explica, por
ejemplo, que la conversación, el debate, la entrevista, el juicio oral, etc., sean productos discursivos similares
en cuanto a su estructura interna y, sin embargo, constituyan distintos tipos o géneros discursivos
atendiendo a su diferente dinámica interactiva y, en concreto, al modo y manera de alternar y distribuir el
habla, un hecho este, sin duda, más de carácter sociocultural.
Briz define el turno de habla como «como hueco o lugar de habla re-llenado con emisiones informativas
(comp. Gallardo 1993, Gallardo 1996 y Gallardo 1998) que son reconocidas por los interlocutores mediante
su atención manifiesta y simultánea (Sacks et al. 1974), la unidad que hace que la conversación progrese
dentro de un orden (Fant 1996: 150)».
El límite de un turno es el final de una intervención iniciativa de un hablante A. Habrá un nuevo turno y, por
tanto, alternancia de turno cuando la intervención reactiva de otro hablante B sea solicitada o, simplemente,
reconocida y aceptada como tal por A. El final de dicha intervención será ahora el límite de un nuevo turno y
así sucesivamente.
Alguien que ha sido aceptado y elegido como miembro representante de una junta en una sociedad
cualesquiera tiene voz y voto; en cambio, el mero asistente a dicha junta sólo tiene voz. Convengamos que el
emisor emite sonidos, tiene voz. El hablante, además de voz, tiene la facultad concedida por el grupo de
interlocutores para participar en un momento dado. Por consiguiente, entendemos que un hablante lo es
cuando ha sido seleccionado, elegido como tal por algún interlocutor presente en la interacción; si no es así,
las emisiones de éste quedarán como tales, será únicamente emisor; de otro modo, tendrá voz, pero no
voto, habrá intervenido, si bien no habrá obtenido el turno.
Respeto o transgresión de las reglas de alternancia de turno:
1. TENER EL TURNO: Un participante A es aceptado o ratificado por los hablantes.
2. DAR O CEDER EL TURNO A UN INTERLOCUTOR: A través de recursos verbales o extraverbales.
3. CEDER EL TURNO A CUALESQUIERA: Cederlo estén o no seleccionados.
4. AUTOSELECCIÓN (robo de turno: lucha por ocupar el turno de habla) à DESÓRDENES:
a. Arranque simultáneo
b. Fenómenos de habla simultánea
c. Escisión conversacional (con cuatro participantes)

Hay intervenciones que quedan como simples emisiones, por lo que a ojos de los demás, ese participante
sigue siendo oyente.
En suma, la alternancia de turno es un proceso regulado por los participantes en la conversación que resulta
de la sucesión y sincronización en el reparto y combinación de los papeles interactivos: Hablante, Oyente,
Emisor, Receptor.
Loli Gimeno TEMA 29 EL TEXTO DIALÓGICO. ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS Australia 2017

3. CARACTERÍSTICAS DEL DIÁLOGO


3.1 CARACTERÍSTICAS LINGÜÍSTICAS

TIEMPOS DEL PRESENTE Al tratarse de una comunicación cara a cara y en la que el context es tan
importante, los tiempos verbales empleados son los que podríamos denominar deícticos; es decir, los de
presente y tiempos absolutos (situados a partir de nuestra percepción del ahora contextual), como el
presente de indicativo o pretérito perfecto.
DEÍCTICOS Por la misma razón, pues como dice Escandell entender un mensaje es asignarle referents, se
usan muchos deícticos. Al tratarse de una comunicación cara a cara y hablarse de la propia situación, los
deícticos son los elementos más útiles en este sentido ya que nos permiten referirnos a los elementos de
aquí y ahora de forma rápida y efectiva. Se emplean en todas sus formas: demostrativos (este, esta, esto…) y
adverbios (aquí, ahora, hoy…)
INDICES HACIA EL RECEPTOR (tú, usted, ti, para ti, te, contigo) Se emplean de manera constant para
demostrar que es vital su participación como receptor active en el proceso. Tb podemos advertir esas
marcas dedicadas al receptor en las interrogaciones, las exclamaciones, el uso imperative o el uso de la
segunda persona verbal.
PARES ADYACENTES: dos turnos conversacionales consecutivos que se caracterizan por que la presencia de
una primera parte requiere una determinada segunda.
METALENGUAJE para rectificar, aclarar o afianzar la comunicación. Ello se debe a que en este tipo de
comunicación son bastante communes los cambios de estrategia y hasta los errores debido a la rapidez con
que la comunicación se desarrolla.
KERBAT ORECCHIONI ha puesto de manifiesto que el uso del lenguaje en los múltiples modos de
interacción cotidiana (conversaciones, coloquios, transacciones comerciales, entrevistas, docencia,
actuaciones parlamentarias, etc.) implica tres aspectos de un mismo proceso:
 Una alocución, es decir, la existencia de un destinatario que se encuentra inscrito en el discurso del
locutor desde el momento mismo de la codificación del mensaje: bien explícitamente (con
marcadores apelativos de alocución), bien implícitamente (elección del estilo, tono, estrategias de
argumentación)
 Una interlocución, esto es, un intercambio de palabras o indicación reactiva de tipo gestual,
paralingüística. La explicitud del intercambio es lo que crea la estructura dialogal de los discursos.
 Una interacción, en el sentido de que el hablar implica siempre una sucesión de cadenas
bidireccionales de estímulo-respuesta, de modificaciones de la conducta en función de las
intenciones y de los objetivos que se persiguen.
Además de esto, al ser un género eminentemente oral, algunas de las características de la lengua oral son
frecuentes en el discurso dialogado.
Además, ROULET (De la structure de la conversation à la
structure d’autres types de discurs 1988) destaca la
importancia de CONECTORES CONVERSACIONALES,
marcadores de la estructura de la conversación que no
tienen contenido pero indican el encadenamiento
ascendente o descendente en la jerarquía
conversacional. Él los clasifica en interactivos (pues,
entonces…), consecutivos: por lo tanto, así,
también…) y conclusivos (finalmente, en el fondo, de
todas maneras, al fin y al cabo…).
Estos conectores tb fueron estudiados por MARTÍN
ZORRAQUINO Y PORTOLÉS en la Gramática Descriptiva de la Lengua Española. Según ellos, la
conversación contituye una forma de comunicación peculiar que determina o favorece la presencia de

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determinados marcadores del discurso. Además de la función transaccional (de transmitir inormación), la
conversación favorece la función interaccional del lenguaje (uso del lenguaje para reforzar lazos sociales)
y ésta, a su vez, trae como consecuencia el uso de determinados marcadores para, entre otras cosas,
cambiar de tema, organizar el turno de palabra o establecer indicadores de cortesía. En ocasiones, estos
marcadores conversacionales constituyen en sí mismos un enunciado. Se pueden divider en:
MARCADORES DE MODALIDAD EPISTÉMICA Constituyen en sí mismos una aserción que refleja
como enfoca el hablante el mensaje que el marcador introduce según dicho mensaje se considere
evidente (claro, en efecto, naturalmente, sin duda, desde luego, por supuesto) o conocido a través
de otro (por lo visto, al parecer).
MARCADORES DE MODALIDAD DEÓNTICA Reflejan actitudes del hablante que indican que acepta,
admite, consiente (o no) lo que se infiere del fragment del discurso al que remiten y por tanto
implican una valoración con su consiguiente aprobación o rechazo (bueno, vale, de acuerdo).
ENFOCADORES DE LA ALTERIDAD Se trata de marcadores dirigidos al oyente y en ocasiones a
ambos interlocutores. Reflejan rasgos interjectivos (interjecciones propiamente dichas o signos
que funcionanx como interjecciones). Tienen multiples usos y unas variadas posibilidades
combinatorias aunque suelen aparecer en modalidad exclamativa (Bueno, hombre, mire, mira,
oye, oiga, vamos, por favor, permiso).
METADISCURSIVOS CONVERSACIONALES Forman parte de los procedimientos que utilizan los
interlocutores para construir la conversación. Contituyen enunciados autónomos y van destacados
por pausas más marcadas que las que afectan al resto de marcadores. Participan de la función
fática del lenguaje: su objetivo esencial es regular el contacto entre los hablantes (ya, bueno, bien..)
La integración de todos los componentes dialógicos se hace, generalmente, gracias a la integración
argumentativa que suele acompañar la mayor parte de la conversación.

3.2 CARACTERÍSTICAS PRAGMÁTICAS (este apartado no me ha dado


tiempo de acabarlo bien pero me tengo que ir de viaje) Queda pendiente.
PRINCIPIO DE COOPERACIÓN – GRICE
IMPLICATURAS – GRICE
TEORÍA DE LA RELEVANCIA — SPERBER & WILSON
FUNCIONES
ROULET (op. cit.), distingue entre:
FUNCIONES INTERACTIVAS RITUALES: («una pregunta…», «le molestaría que…?»). Suele ir al principio
y al final. Desde la antropología ya se había puesto de manifiesto lo delicado de estos segmentos.
Todas las culturas dedican un tiempo más o menos largo a las fórmulas ritualizadas. Cuanto más
alejadas (por edad, sexo, cultura…) estén los interlocutores, o cuanto más peligroso o escabroso sea el
tema, más esfuerzo de invierte.
FUNCIONES INTERACTIVAS ARGUMENTATIVAS: Recordemos para ello cómo se ha usado el diálogo
escrito desde Platón. Si nos centramos en la terminología austiniana, diremos que una pregunta es un
acto ilocutivo del emi- sor que produce un efecto perlocutivo en el receptor. Bellès, además, recuerda
multitud de otras utilidades de las preguntas, como puede ser dar órdenes, pedir servicios, recordar
una obligación…
El CANAL es un elemento fundamental en la conversación. Es destacable el hecho de que sea
preeminentemente oral, ya sea cara a cara o por teléfono; sin embargo, en los últimos años el diálogo
escrito ha florecido gracias a los chats y las nuevas tecnologías.
BAÑÓN HERNÁNDEZ ((La interrupción conversacional, 1977) ha estudiado, desde un punto de vista
Loli Gimeno TEMA 29 EL TEXTO DIALÓGICO. ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS Australia 2017

pragmalingüïstico,
el proceso de las interrupciones conversacionales. Este fenómeno se produce en la conversación siempre
que alguien está hablando o que haya señales que indiquen que desea seguir hablando, a pesar de lo cual
un segundo hablante desea tomar la palabra, de lo que ya hemos hablado más arriba.
DEBORAH TANNEN (Género y discurso, 1996) considera que a veces manifiesta relaciones de poder social, pero
que a pesar de ello también refleja otro tipo de relaciones sociales e interlocutivas. El concepto de
interrupción no puede ser interpretado de la misma forma en los estilos denominados ‘de elevada
implicación’ (en los que apenas hay espacio entre turno y turno), que en los llamados ‘estilos de elevada
consideración’.
INTERRUPCIONES DE LA CONVERSACIÓN
CESTERO MANCERA12 establece una distinción entre la inte- rrupción del turno voluntaria e involuntaria.
La primera se produce cuando los conversadores no atienden, conscien- temente, las indicaciones de sus
interlocutores (no prestan atención al significado de las marcas de proyec- ción, indicación y finalización
que se emiten en el turno en marcha). La segunda se produce cuando los conversa- dores no interpretan
bien o no reconocen el valor significativo de las marcas que se emiten en el turno en marcha, se trata de
alternancias anómalas de las que exis- ten muy pocos ejemplos en la conversación en lengua española (un
5,4%). Además, esta autora distingue entre las interrupciones:
- JUSTIFICADAS:
• Final inminente del otro turno y contenido pre- decible.
• Breve y pertinente: supone un enriquecimiento.
• Breve y cooperativo.
- INJUSTIFICADAS:
• Inexplicable
• Explicable por el context

4. EL DIÁLOGO LITERARIO
En primer lugar, hay que señalar la existencia de un género literario específico llamado precisamente
DIÁLOGO, que se basa en el uso de esta variedad de discurso y que se desarrolló fundamentalmente en la
literatura grecolatina (diálogos platónicos, diálogo lucianesco o sátira menipea y diálogos ciceronianos) y
durante el Renacimiento.
El diálogo literario tiene la finalidad estética de romper la monotonía de la expresión monologal, o la
enunciación objetiva de un narrador extradiegético, para dar paso a las voces alternantes de los
personajes, así como una finalidad mimética. En cualquiera de los géneros pueden encontrarse diálogo, y
cuando aparece hay que remitirlo a los personajes de ficción.

NARRACIÓN
Las posibilidades de expresión y de relación que tiene el diálogo se realizan de un modo particularmente
complejo en el discurso de la novela y el relato. El narrador realiza un monólogo para un lector ausente,
aunque pueda representarlo de algún modo en el texto, y abre así un proceso dialógico, siempre a
distancia.
El diálogo de personajes, en alternancia con el monólogo, lo encontramos en las novelas de todos los
tiempos, pero el discurso indirecto libre es un procedimiento de cuyo potencial solo a partir del Realismo y
el Naturalismo el novelista toma conciencia.
Cuando se habla del dialogismo en la narración, se hace referencia a la concurrencia de voces de
personajes y de entes extratextuales. BAJTIN llamó a este fenómeno «polifonía».
En los relatos es bastante habitual introducir diálogos y ello tiene consecuencias en la narración:

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 Supone una interrupción del hilo narrativo con lo que afecta al ritmo de la narración. Hay que tener
en cuenta que el diálogo tiene su propio ritmo. Puede ser rápido (por intervenciones cortas de los
personajes) o lentos (por largos parlamentos) lo que contribuye a acelerar o decelerar la narración
 La introducción de diálogos constituye uno de los pilares de la creación y caracterización de los
personajes. El diálogo los dota de vida propia y profundidad psicológica
 En ocasiones, el diálogo es incluso vehículo de la acción narrativa, cuando ésta se centra en los
procesos internos de los personajes más que en la acción externa.
Hay varias formas de introducir la voz de los personajes dialogando:
ESTILO DIRECTO Las palabras se citan textualmente (sin traslación verbal) por lo que se da mayor
sensación de inmediatez y objetividad
ESTILO INDIRECTO Las palabras se citan con traslación verbal y por medio de un verbo dicendi. Supone
un distanciamiento.
ESTILO INDIRECTO LIBRE Es característico de la novella moderna, donde el autor reproduce partes del
discurso de los personajes como partes del propio relato son que se reproduzca explícitamente un
monólogo o un diálogo. No es estilo directo ni indirecto. Asú pues, es una posibilidad narrative en la
que el autor se “esconde” de manera sutil tras los parlamentos de los personajes, realizando las
traslaciones verbales y muchas veces hacienda juicios valorativos. Este estilo exige más atención al
lector pues éste debe discriminar a quien hay que atribuir el discurso, si al autor o al personaje. Hay
traslación verbal, pero no dicendi. Se descubre que se trata de un discurso citado pq utiliza el punto de
vista y el lenguaje del personaje: es como si el narrador imitara en ese momento la forma de
expresarse del personaje.
EJEMPLO DIRECTO Pepe preguntó: “¿Volveré?” Y el mismo se contestaba: “Yo qué sé”
INDIRECTO Pepe se preguntaba si volvería y se contestaba que él que sabía.
INDIRECTO LIBRE Pepe estaba pensativo. ¿Volvería? Él qué sabía. ¿Qué sabía él?

LÍRICA
En principio el poema es la forma de expresión de una subjetividad, la del poeta, y no tiene necesidad de
acudir a la forma dialogada. La lírica cambia en el tiempo y cada una de las propuestas históricas que hace
responde a una poética determinada y a unos códigos culturales concretos.
Este discurso tiene, además del emisor y sus destinatarios internos que forman parte del poema, unos
receptores exteriores que por lo general no coinciden con los internos. Aunque aquí hay salvedades, como
la «poesía de circunstancias» del Renacimiento y el Barroco, como la «Oda a la flor de Gnido» garcilasiana.
En el momento en que el diálogo real entra más hondo en las formas líricas en las poéticas «realistas» del
grupo de los cincuenta. Cernuda y su «diálogo dramático», que parte de los románticos ingleses, también
tiene afán de comunicación. Se trata en muchos casos de un diálogo abierto con el lector, claro y directo,
como en «A sus paisanos» («No me queréis, lo sé, y que os molesta cuanto escribo»)., o Gil de Biedma en «El día de
hoy».

TEATRO
Denominamos texto teatral al que se nos muestra a través de diálogos. El teatro es un género que surge de
la representación de diálogos. En este texto, el autor, a partir de la replicas entre los actores debe dar cuenta
de un universo imaginario completo aunque tb incluya elementos de índole no conversacional. El teatro
ofrece directamente los diálogos de los personajes y suprime de su ámbito el mundo del narrador, que solo
aparece esporádicamente en las acotaciones.
Sus principales características son:
Loli Gimeno TEMA 29 EL TEXTO DIALÓGICO. ESTRUCTURAS Y CARACTERÍSTICAS Australia 2017

 Presencia de dos o más INTERLOCUTORES cara a cara.


 PERTINENCIA Vinculación de la palabra a la acción. Desde una perspectiva semántica, en el diálogo
teatral apenas se aborda lo obvio, lo insustancial o lo insgnificante. No hay formas vacías.
 CARÁCTER FACTITIVO Las palabras de los personajes obligan a actuar o modificar la actitud de los
interlocutores. Consecuencias.
 FICCIÓN DE LA ESPONTANIEDAD En el texto teatral existe un compromiso con el artificio de forma
que se pretende un equilibrio entre mostrar la realidad discursiva de los hombres y la creación
artística en sus frases.
 SITUACIÓN EXTRALINGÜÍSTICA que sirve de marco (delimitada en acotaciones y el propio diálogo).
 CONTEXTOS diversos para cada personaje.
 AUTOSUFICIENCIA para referirse a la acción y caracterizar a los personajes. Las replicas no quedan
subordinadas a instancia discursive superior como en la novella. No hay por tanto un narrador que
presente o introduzca los parlamentos sino que los personajes hablan de sí mismos. (Este estatuto
de todas formas queda alterado en según que manifestaciones del teatro moderno).
 ARGUCIAS CONSTRUCTIVAS Al tratarse el diálogo de la única posibilidad del teatro, el autor debe
utilizarlo como estrategia de construcción narrativa por medio de formas como el acecho (escucha
de una conversación por parte de un personaje oculto) o la información sumarial (un actor da
informaciones sobre los hechos que no han sido vistos en escena).

CONCLUSIONES (Y este todavía peor que las características pragmáticas pero te lo


paso y ya lo acabaré…. Igual se te ocurre a tí una maravillosa conclusión…yo ahora
no puedo más) Menos mal que estás ahí Bea!!!!! Para comunicación de
sensaciones y control de tiempos!!!! Gracias.
- La consideración dialogal de Bajtín y Lotman
- Psicología de la adquisición del lenguaje y los turnos de palabra
- Aplicaciones didácticas
o El MCER
o El currículo

Bibliografía
(tb para revisar. Hay mucha bibliografía en el tema)
Bassols, Margarida; Torrent, Anna, M. Modelos textuales. Teoría y práctica. Barcelona. Octaedro. 1997.
Gallardo Paúls, Beatriz. Prácticas de Lingüística. Nau Llibres. Valencia. 1995.
Gallardo Paúls, Beatriz. Comentario de textos conversacionales. I. De la teoría al comentario. Arco libros. 1998.
Cortés Rodríguez, Luis; Bañón Hernández, Antonio M. Comentario lingüístico de textos orales I y II. La tertulia, el
debate y la entrevista.
Reyzábal, M.Victoria. La comunicación oral y su didáctica. La Muralla. Madrid. 1993.
González Nieto, Luis. Teoría lingüística y enseñanza de la lengua ( Lingüística para profesores) Cátedra. Madrid. 2001.
Cassany , Daniel et al. Enseñar lengua. Barcelona.. Grao. 1994.
Bosque , Ignacio et al. Lengua castellana y literatura I. Madrid. Akal. 1998.

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