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Rituales indígenas y otras escenificaciones

turísticas en los Altos de Chiapas

Eugenia Bayona Escat*

Resumen: Desde hace unas décadas, nuevas actividades turísticas han invadido el mercado inter-
nacional. El turismo alternativo es realizado por un tipo de viajero que busca experiencias autén-
ticas a través del contacto y la inmersión en mundos considerados tradicionales y exóticos. Este
trabajo se enmarca en la región de los Altos tzotzil-tzeltal de Chiapas, México, lugar que se ha
convertido en un centro de atracción turística en los ámbitos nacional e internacional, debido al
interés de los turistas por observar y experimentar de cerca la vida indígena. El estudio analiza la
puesta en escena que realizan los indígenas para cumplir con las expectativas de los turistas. Se
pretende demostrar que en dicha escenificación hay un dominio de una clase político-religiosa
que controla numerosas actividades económicas y extiende su influencia al ámbito del turismo.
Palabras clave: turismo étnico, escenificación, consumo cultural, élites indígenas.

Abstract: For several decades, new tourism activities have invaded the international market. The
kind of visitor who pursues alternative tourism seeks authentic experiences through contact with
and immersion in worlds they consider to be traditional and exotic. This article refers to tourism
in the Tzotzil-Tzeltal highlands of Chiapas, Mexico, an area which has become a national and
international tourist attraction, given the interest of tourists in closely observing and experienc-
ing Indian life. The study analyzes the staging presented by the Indians to meet the expectations
of tourists. It sets out to show that in this staging the political-religious class which controls nu-
merous economic activities also extends its influence into the field of tourism.
Keywords: Ethnic tourism, staging, cultural consumption, Indian elite.

E
n la actualidad, la región de los palmente en la atracción que tiene la
Altos Tzotzil-Tzeltal se ha con- antigua ciudad colonial de San Cristó-
vertido en uno de los destinos bal de las Casas, capital de la región,
turísticos más importantes del estado junto a los numerosos municipios indí-
de Chiapas, cuyo éxito se basa princi- genas a su alrededor, que han sido pro-
*Profesora ayudante, doctora en el Departa-
mento de Sociología y Antropología de la Facul- consumo. Turismo étnico y consumo cultural.
tad de Ciencias Sociales de la Universidad de Correo electrónico: m.eugenia.bayona@uv.es
Valencia, España. Línea principal de investiga- Este trabajo forma parte del proyecto de investi-
ción: Migración indígena a las grandes ciudades gación “Consumo e imaginarios culturales”, con
de México y los procesos de inserción laboral y investigadores de la Universidad de Valencia en
social de los inmigrantes; estrategias, redes so- convenio con el Centro de Estudios Superiores
ciales, organización familiar y del trabajo, en­ de México y Centroamérica (Cesmeca) de la Uni-
claves étnicos, economía informal, comercio y versidad de Ciencias y Artes de Chiapas.

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movidos por la industria turística tanto las Casas, que alberga una gran rique-
por sus diferencia culturales como por za monumental. La ciudad se declara
su glorioso pasado maya. Debido a la Zona de Monumentos Históricos en
constante llegada de turistas nacio­ 1986 por el Instituto Nacional de An-
nales y extranjeros a la región, en al- tropología e Historia (inah) y posterior-
gunas localidades indígenas se ha mente, en 2003, es catalogada como
desarrollado una serie de servicios y Pueblo Mágico por la Secretaría de Tu-
escenarios turísticos que han origina- rismo. Desde los organismos estatales
do un lucrativo negocio para la pobla- se emprende un proceso de rehabilita-
ción local. El desarrollo de estas ción del patrimonial histórico de mo-
actividades no ha sido fruto únicamen- numentos, casas coloniales, iglesias y
te de la industria del turismo, centrali- plazas principales, al mismo tiempo
zada principalmente en la cabecera de que aparecen las primeras agencias de
la región, sino también por la partici- viajes y servicios asociados, como hote-
pación de algunos colectivos indígenas les, restaurantes y tiendas, para pro-
que controlan numerosas actividades mocionar la ciudad como un atrayente
relacionadas con el mercado turístico. destino turístico. Actualmente, la re-
En algunos lugares se ha permitido el gión se halla enclavada en el circuito
acceso a iglesias o recintos sagrados turístico conocido como “Mundo maya”,
para presenciar rituales, entrar en ca- que incluye las ruinas de Palenque, el
sas particulares para observar el pro- Caribe y la península de Yucatán, en la
ceso de elaboración artesanal, visitar que se promociona un escenario mítico
cementerios y montañas sagradas, o de modernos descendientes de anti-
recorrer los parajes naturales de la guas culturas prehispánicas.1 Las acti-
zona a pie o a caballo. En otros munici- vidades turísticas se han extendido de
pios, en cambio, se ha prohibido la en- la ciudad a los municipios indígenas, a
trada de turistas o se ocultan espacios sitios arqueológicos cercanos y a rutas
y actividades que se consideran priva- en los paisajes naturales de la región,
das o sagradas y no se le permite a los con la participación de numerosos
extraños observar. agentes globales y locales entre inver-
El turismo en la región de los Altos sionistas, empresarios, constructores,
es un fenómeno relativamente recien- políticos, comerciantes y guías turísti-
te gracias, en parte, al levantamiento cos, además de los habitantes indíge-
del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (ezln) a principios de 1994, 1
El proyecto turístico “Mundo maya” empe-
zó a desarrollarse en 1989 por la Secretaría de
que convierte a la región en un centro Turismo de México, junto con los países vecinos
internacional de lucha revolucionaria Belice, El Salvador, Guatemala y Honduras. Se
indígena. No obstante, desde la década basa en un acuerdo internacional para coordi-
de los setenta había un interés por nar y fortalecer acciones de promoción y comer-
cialización de la ruta maya y facilitar las
parte del gobierno por las posibilida- inversiones extranjeras y nacionales (http://
des turísticas de la zona, sobre todo en www.sectur.gob.mx/es/sectur/sect_Programa_
la ciudad colonial de San Cristóbal de Mundo_Maya).
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nas y mestizos que han contribuido a demandada. La eficacia simbólica de


la recreación y escenificación turística los rituales permite concentrar en un
de la región. mismo espacio creencias, prácticas y
En los Altos, la ruta calificada como valores locales, que tienen las caracte-
“maya” por las instituciones locales y rísticas adecuadas para ser considera-
gubernamentales y por las agencias das una manifestación auténtica y, a la
turísticas de la zona, incluye la visita a vez, convertirse en un apreciado objeto
dos comunidades indígenas cercanas a de consumo externo.
la ciudad de San Cristóbal: San Juan Para estudiar este interés que tiene
Chamula y Zinacantán, y se organizan el turista por conocer y experimentar
tours desde la ciudad para que los tu- la vida indígena es necesario adentrar-
ristas conozcan de cerca la vida indíge- se en las nuevas demandas y formas
na. El turismo hacia los dos municipios de viajar que aparecen en la década de
indígenas se organiza por agencias los ochenta; el turismo alternativo, con
que contratan en su mayoría a guías sus derivaciones en el ecoturismo, tu-
no indígenas, aunque hay excepciones rismo étnico, cultural o rural, protago-
y algunos indígenas que viven ahora nizado por un tipo de viajero que se
en la ciudad de San Cristóbal se han traslada a lugares cada vez más remo-
convertido también en agentes turísti- tos, supuestamente menos comerciali-
cos. Sin embargo, es necesario pedir zados y al margen de un turismo de
permisos para entrar a ambos muni­ masas estandarizado, y busca lugares
cipios, pagar por la entrada de los au- que se revalorizan como interesantes
tobuses y hacer acuerdos con las por su carga histórica, sus bellezas na-
autoridades indígenas para visitar e turales o su población autóctona. Espe-
informarse sobre los espacios que están cíficamente para el turista étnico,
autorizados conocer. La visita de ambas interesado en pueblos indígenas, nati-
comunidades se efectúa en un mismo vos, aborígenes y étnicos, entre otros,
día y en cada una de ellas se muestran calibra la autenticidad de su experien-
diferentes aspectos de la cultura “tradi- cia por las actividades de contacto que
cional” indígena: en Zinacantán el esce- realiza con el “otro”; participación en
nario turístico se construye mediante la rituales y danzas, visita a casas parti-
exhibición de la producción y venta de culares y a mercados autóctonos, así
textiles, promocionadas por los guías como la adquisición de objetos de arte-
como “auténticas artesanías mayas”, sanía como parte del consumo turístico
mientras en San Juan Chamula se (MacCannell, 2003; Santana, 2003a,
oferta un recorrido por algunos espa- 2003b; Smith, 1989; Van Den Berghe,
cios sagrados e incluye la observación 1994). La demanda de este tipo de tu-
de “auténticos rituales indígenas”. En- rista se centra en el consumo de las
tre las actividades culturales que se costumbres “típicas y exóticas” de los
muestran a los turistas, los rituales in- pueblos indígenas (Smith, 1989), pero
dígenas, presentados como auténticas también de la cultura en sus rasgos
ceremonias mayas, son la parte más más esenciales, basados en sus carac­
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terísticas y rasgos descontextualizados, población receptora; se ha reestruc­


que se muestran como un espectácu­ turado el espacio, se ha invertido en in-
lo para el viajero y se convierten en fraestructura de hospedaje y ser­vicios
ob­jetos potenciales mercantilizados asociados, y también se han reinventa-
(Green­wood, 1989). do una diversidad de atracciones en
En esta búsqueda de lo auténtico y escenarios frontales para cumplir con
alejado de la cotidianeidad, donde lo las expectativas de los turistas (Boisse-
diferente y singular aparece como algo vain, 2005; MacCannell, 2003).2
anhelado y soñado, los imaginarios se Este texto contribuye a la discusión
convierten en potentes canalizadores sobre la representación y mercantiliza-
del significado del “otro”. Ese “otro” ha ción de la cultura desde este interés
sido definido en el escenario turístico que suscitan los indígenas y lo étnico
con una variedad de tópicos culturales en el mundo global. Revisa un contexto
entre ancestral, exótico, primitivo o es- local mercantilizado por y para el turis-
piritual (MacCannell, 2003), y ha sido mo que ha convertido a los in­dígenas
construido en una maquinaria de me- en protagonistas y les ha permitido en-
dios de comunicación como si viviera trar en el mundo de la escenificación
en otro plano y hubiera escapado de la mostrando sus estilos “tradicionales”
sociedad consumista actual. Urry de vida. Se trata de un contexto intere-
(2002) señala cómo se construyen for- sante para analizar por qué en los Altos
mas sistematizadas para los turistas a ha sido la propia población indígena la
través de imágenes generadas por los que se ha apropiado de una identidad
medios de comunicación, como la tele- cultural “indígena” para exhibirla ante
visión, el cine, la literatura o la prensa, el mercado turístico. A pesar de que exis-
entre otros, que consolidan un tipo de te un discurso nacional que ha desa-
viaje turístico de pautas guiadas en rrollado la línea de un pasado colonial
busca de un mundo recreado como es- (San Cristóbal de las Casas) o ha privi-
pectáculo para el viajero. Así, la mira- legiado el discurso patrimonial históri-
da turística construida con antelación co de las ruinas mayas, los indígenas
transforma los entornos turísticos en controlan rutas y acceso a sus munici-
iconos globales, en señas y referentes
particulares de cada lugar, y los con- 2
Dean MacCannell (2003) retoma los con-
vierten en paraísos atemporales que ceptos de Erwin Goffman de front y back para
derivan en una codiciada mercancía. elaborar su teoría del escenario turístico. En la
Como consecuencia de este interés por región frontal se desarrolla un entorno escenifi-
cado de recorridos y tours turísticos y lugares de
el “otro”, y concretamente la revalori- servicios y ocio como restaurantes, hoteles y
zación de la imagen del indígena a tiendas. Pero la zona trasera es el espacio de las
nivel internacional, algunas zonas han formas de vida locales y ocultas al turista. En
vivido transformaciones diversas en muchos casos son lugares marcados por la mar-
ginación y pobreza, que no han sido escenifica-
su paisaje y su estructura interna, al dos ni alterados para la mirada del turista y
mismo tiempo que diversos cambios que ejemplifican la realidad vivida por los anfi-
económicos y socioculturales entre la triones.
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pios, se han convertido en guías o ellos; pero por otro, el turismo también
transportistas, las mujeres en artesa- puede convertirse en un importante ve-
nas o comerciantes, y algunas elites hículo de empoderamiento y autorre-
controlan el proceso de escenificación presentación en los escenarios frontales
junto con negocios a gran escala aso- como lugares propicios para manifes-
ciados al comercio turístico. El tema de tar, legitimar y reivindicar las prácticas
la representación que utilizan los indí- locales. Ambas cuestiones nos remiten
genas para presentarse ante los turis- a preguntas cómo se involucran los in-
tas permite analizar el ámbito de la dígenas en estos procesos de mercanti-
escenificación con los escenarios fron- lización y escenificación turística; si son
tales que se muestran y los traseros manipulados y controlados por agentes
que se esconden, así como examinar e instituciones externas para mostrar
los elementos que se seleccionan para una visión ideal del indígena acorde
esta representación y quiénes son las con los imaginarios turísticos o, por el
per­sonas que tienen legitimación para contrario, tienen la capacidad para con-
escoger lo que debe mostrarse u ocul- trolar los recursos y derivar en benefi-
tarse. Interesa también indagar en las cios personales y comunitarios.
consecuencias que este tipo de mer­ La agencia local en el ámbito del
cantili­zación tiene entre los an­fitriones turismo implica tener la capacidad de
y si existen beneficios no sólo económi- seleccionar, manipular, e incluso in-
cos, sino de prota­gonismo en un escena- ventar, una serie de escenarios fronta-
rio contextual adecuado para negociar les que pueden servir, no sólo para
posiciones sociales, le­gitimar y reivindi- acoplarse a los invitados, sino también
car las prácticas locales. para activar cultura, tradición e iden-
Puesto que la “cultura indígena”, tidad e interpretarse y representarse a
entendida como una artefacto de pre- sí mismos en el presente (Cohen, 1988;
sentación ante los turistas, es la que se MacCannell, 2003; Salazar, 2006; San-
convierte en un objeto de consumo y tana, 2003b; Urry, 2002). Desde esta
garantiza el éxito del turismo étnico en perspectiva, la agencia local se relacio-
la zona, se entiende que se convierta na automáticamente con el poder local,
en uno de los recursos principales para que necesariamente va a estar frag-
que el proyecto turístico sea viable. mentado y repartido entre algunos lu-
Ello nos remite revisar dos cuestiones gareños a expensas de otros con menor
importantes relacionadas con la forma posicionamiento y al margen de la
en que la población indígena enseña y toma de decisiones. De lo que se trata
exhibe su cultura e identidad para es de indagar si el ámbito del turismo,
acentuar su autenticidad a los ojos del que convierte a ese “otro” en un objeto
visitante; por un lado, esos “otros”, aho- consumible, propicia los espacios ade-
ra indígenas, exhiben un ideal típico cuados para que los locales tengan la
de identidad y cultura indígena que posibilidad de autorrepresentación y
puede estar relacionada con las pro- adquirir mayor agencia social y empo-
pias visiones que los turistas tienen de deramiento, ya sea utilizando un tipo
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de esencialismo estratégico como alu- cas de mercantilización global. Utilizo


de Spivak,3 donde se representen con el término ruta de lo sagrado para con-
discursos dominantes para capturar ceptualizar un tipo de tour turístico en
espacios de representatividad, o a tra- el que lo “maya” se asocia a ámbitos de
vés de la transformación, resistencia y espiritualidad indígena como una es-
lucha por la producción de sus propios trategia de presentación que los loca-
significados. les utilizan ante los foráneos. A partir
El trabajo se enfoca principalmente de este análisis se pretende demos­
en el municipio indígena de San Juan trar cómo la industria del turismo sir-
Chamula, que acoge a numerosos visi- ve para acrecentar el poder de las
tantes, quienes recorren las calles elites indígenas que controlan el mer-
principales de la cabecera municipal y cado en el municipio, representan un
se detienen en mercados y tiendas de escenario de rasgos esencialistas y
artesanías, visitan el cementerio local atemporales adecuados para el consu-
y entran a la iglesia de san Juan Bau- mo turístico y legitiman un discurso
tista para presenciar los rituales y acoplado a sus intereses jerárquicos.
ceremonias que se celebran en su inte-
rior. Las autoridades del municipio son EL PODER DE LAS ÉLITES EN SAN
las encargadas de cobrar la entrada a JUAN CHAMULA
la iglesia, además de permitir el acceso
a algunos espacios considerados de in- Los Altos Tzotzil-Tzeltal es actualmen-
terés turístico o prohibir y ocultar te una de las regiones más densamen-
otros para no romper con la auténtica te pobladas y marginales del estado de
representación indígena que busca el Chiapas.4 Está formada por 17 munici-
visitante. El texto analiza esta puesta pios y en el año 2010 la población total
en escena turística en la que se han sumaba 601 190 habitantes, que signi-
seleccionado los ámbitos sagrados ficaba 12.5% a nivel estatal. Se carac-
como los más emblemáticos para la ex- teriza por ser una de las regiones con
hibición turística, concretamente los mayor porcentaje de hablantes de len-
rituales que se exhiben en la iglesia, gua indígena de tres o más años
que pueden ser estudiados como ex- (75.2%), sólo superado por la región
presiones del particularismo cultural Tulijá Tzeltal-Chol en el norte del es-
local indígena y, a la vez, como escena- tado de Chiapas (89.7%). Su población
rios turísticos que entran en dinámi- indígena se concentra en 15 de los 17
municipios y mayoritariamente habla
3
Gayatri Chakravorty Spivak (1988) ha uti-
la lengua tzotzil (62.3%) y la tzeltal
lizado el concepto de esencialismo estratégico
para explicar el uso de las nociones dominantes 4
El estado de Chiapas cuenta con 121 mu-
por parte de los subalternos, los grupos sociales nicipios que se agrupan en 15 regiones socioeco-
olvidados (campesinos, obreros, mujeres, tribus nómicas. La población se caracteriza por ser
y otros grupos fuera de la modernidad) para que mayoritariamente agrícola (47%), con una pro-
logren una representatividad política y cultural porción elevada de población indígena (27.3%)
dentro de la sociedad dominante. (Inegi, 2000, 2010, www.ceieg.chiapas.gob.mx).
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(37.2%). Según el Consejo Nacional de cas y religiosas más adineradas, que


Población (Conapo), en 2010 la región han construido grandes casas y han
tenía un nivel de marginación muy alto, abierto nuevos negocios, como tiendas
con una mayoría de población campesi- de artesanía y alimentos, e incluso al-
na empobrecida que sobrevive con una gunas cafeterías para los turistas. Los
agricultura de autoconsumo de produc- parajes que rodean a la cabecera no
ción familiar (maíz, frijol, algunas hor- son visitados por los turistas. Allí, se
talizas y verduras) en tierras poco concentran pequeñas localidades o
fértiles y desgastadas por la constante casas distantes unas de otras, donde
sobreexplotación (Conapo, 2010; Inegi, la población campesina sobrevive de la
2000, 2010).5 producción agrícola y de la escasa co-
San Juan Chamula es el municipio mercialización de excedentes.6 Algu-
indígena más poblado de toda la re- nas mujeres indígenas producen y/o
gión, y en 2010 tenía una población de venden artesanías para el mercado lo-
76 941 habitantes, con una mayoría cal con beneficios escasos por la com-
de población de tres o más años que petencia existente ante la demanda
habla lengua tzotzil (99.9%) (Inegi, turística. Además, desde la década de
2010). La cabecera municipal se en- los noventa se ha producido una con-
cuentra a sólo 10 kilómetros de la ciu- centración de tierras para el cultivo en
dad de San Cristóbal y se ha convertido manos de propietarios indígenas enri-
en un lugar de visita obligada para los quecidos que inauguran monocultivos
tours turísticos que recorren la región. y agudizan las diferencias entre una
Los autobuses hacen un recorrido por minoría indígena rica y una mayoría
las principales calles de la cabecera del pobre. La migración temporal o defini-
municipio y visitan el cementerio y la tiva, tanto nacional como internacio-
iglesia principal de san Juan Bautista. nal, se ha convertido en la mejor
La cabecera funciona principalmente opción para los jóvenes, junto al traba-
como centro político, ceremonial y ad- jo asalariado, cada vez más escaso, en
ministrativo para sus habitantes, y ciudades como San Cristóbal que de-
es un importante centro de distri­ manda mano de obra para los servicios
bución y venta de productos agrícolas turísticos (Pineda, 1995; Rus, 2011; Vi-
y otros enseres. Desde la última dé­ queira, 1995, 2002: 75-105).
cada se ha convertido también en el En el municipio se practica una for-
lugar de residencia de las clases políti- ma de autogobierno o la “costumbre”,
el cual se lleva a cabo bajo el poder de
5
En el año 2000, 56.7% de la población ocu-
las autoridades político/religiosas que
pada de la región de los Altos de Chiapas se dedi-
ca a la agricultura, seguida de 14.5% en la 6
En San Juan Chamula, los trabajadores
industria manufactura y 8.7% en el comercio agropecuarios representan 63.4%, seguida del
ambulante, con la alarmante cifra de 47.9% de la 22% en la industria y 9.4% en el comercio, aun-
misma no recibe ningún ingreso o está por deba- que se da el caso de personas que combinan va-
jo de recibir un salario mínimo (65 pesos por día) rias ocupaciones para enfrentar la subsistencia
(Inegi, 2000, 2010, www.ceieg.chiapas.gob.mx) familiar (Inegi, 2000).
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apelan a una serie de normas sociales lios ceremoniales) (Pineda, 1995; Rus,
que deben ser acatadas para el buen 1995b; Viqueira, 1995). Actualmente,
funcionamiento comunal. El gobierno la mayoría de los negocios relaciona-
de las elites, formado por unas cuantas dos con el turismo son manejados por
familias y parientes allegados, impo­ dichas elites, que controlan el traspor-
ne un discurso de conservación de la te de la ciudad hacia los municipios, el
“costumbre” y tradiciones indígenas, pago de la entrada a las cabeceras mu-
creencias, saberes y normas, algunas nicipales y los recintos sagrados e in-
de las cuales dicen que provienen de cluso poseen el control de algunas
sus ancestros mientras otras son fruto cadenas comerciales de artesanías
de la resistencia colonial. Ante los tu- mercantilizadas como indígenas.
ristas, estas mismas elites manejan el La tradición basada en la “costum-
discurso de una tradición cultural his- bre” indígena tuvo su primera ruptura
tórica y se presentan como “los otros”, en la época colonial, a partir del proce-
con una especificidad indígena que les so de concentración y reubicación de la
confiere cierto exotismo, adecuado población indígena de los Altos alre-
para el consumo turístico.7 No obstan- dedor de un núcleo central, la actual
te, el dominio que las somete hunde ciudad de San Cristóbal de las Casas,
sus raíces en diversas estrategias con que se convirtió en el centro estratégi-
ciertos intereses comunes y abusos de co escogido por los colonizadores por
poder, que involucra el fortalecimiento su ubicación en una de las rutas de
de lazos familiares, de amistades y conquista hacia el sur.8 Si bien en los
compadrazgo, y la utilización de deu- primeros años de la colonia, la repú-
das, favores y amenazas como meca- blica de españoles y la república de in-
nismos de coacción social. Todos estos dios mantenían una cierto equilibrio
mecanismos les permiten crear redes entre gobernadores hispanos y elites
eficaces para ir subiendo en la escala indígenas, con la llegada de los domini-
política y religiosa, y controlar nego- cos en la segunda mitad del siglo xvi,9
cios como el transporte regional y los
medios de producción y distribución de 8
Villa Real, posteriormente denominada
productos (agrícolas, bebidas y utensi- Ciudad Real, se fundó en el año 1528 por el con-
quistador español Diego de Mazariegos, con una
estructura típicamente colonial: un centro en el
7
Para profundizar en el discurso tradiciona- que residían los colonizadores y una serie de ba-
lista que las elites utilizan ante los turistas es rrios de indios a su alrededor, cada uno de los
interesante el análisis de la Guía San Juan cuales estaba destinado a albergar a una o va-
Chamula, Chiapas. Historia de un pueblo y sus rias etnias indígenas: mexicas, tlaxcaltecas,
tradiciones, que se vende en la cabecera como mixes y mixtecos, zapotecas, quichés, tzotziles y
propaganda turística y ha sido redactada bajo tzeltales, entre otros (Paniagua Mijangos, 2010).
la supervisión de los representantes políticos 9
La orden de dominicos, encabezada por
del municipio. Este documento ilustra el discur- fray Bartolomé de las Casas, llegó a la región en
so esencialista que utiliza la clase política para 1544 con la misión de evangelizar a los indios, a
presentar al indígena de Chamula caracteriza- la que posteriormente se unirían franciscanos y
do mayoritariamente por su particular cosmovi- curas seculares (Paniagua Mijangos, 2010, Vi-
sión ritual y ceremonial. queira, 1995, 2002: 109-158).
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los indígenas de los Altos fueron des- genas con la intención de controlar
plazados y reubicados en terrenos más mejor la política, los negocios del co-
cercanos a la capital. Se formaron los mercio y la contratación de mano de
pueblos de indios, aislados unos de los obra por medio de la figura del en­
otros y diferenciados por vestimenta, ganchador, que funcionaba como un
lengua y santos protectores, que debían intermediario entre propietarios y tra-
pagar tributos en especie o dinero a la bajadores de las fincas, y que utilizaba
colonia, y básicamente funcionaron la estrategia de la deuda para obligar
como reserva de mano de obra para la su trabajo prolongado en la finca. Di-
distribución y transporte de mer­ cha estrategia consistían en ofrecer el
cancías o para trabajar en ciudades, pago del trabajo por adelantado, y de
plantaciones o haciendas ladinas. Para esta forma, obligar a los indígenas a
un mayor control político, se formaron permanecer en las fincas hasta que el
cabildos en las cabeceras con población dueño consideraba que la deuda esta-
indígena, sin títulos ni derechos de su- ba saldada. Las deudas se heredaban
cesión, que servía de intermediarios de padres a hijos, además se contraían
entre el poder colonial y el pueblo indí- nuevas deudas con los gasto en las fin-
gena, con cargos como alcalde, regidores cas, de manera que el trabajo en las
y otros menores. En el ámbito religioso plantaciones se convertía en perma-
se nombraron fiscales, maestros de coro, nente y obligatorio (Gosner, 1984; Rus,
sacristanes, escribanos y mayordomos 1995b; Viqueira, 1995, 2002: 109-158).
de las cofradías, alrededor de curas o Los cabildos indígenas continuaron
párrocos españoles que detectaban el funcionando hasta la revolución mexi-
poder en torno al culto católico y exigían cana de 19l0, cuando se implantaron
contribuciones monetarias o en mano dos instituciones políticas en los mu­
de obra y productos agrícolas. nicipios indígenas, el ayuntamiento
Aunque hubo intentos para enfren- tradicional y el ayuntamiento consti-
tar el abuso colonial, los indígenas tucional, el primero regido por ancia-
nunca llegaron a realizar un movi- nos indígenas como una continuación
miento conjunto10 y la población ladina del antiguo cabildo, y el segundo por
mantuvo su privilegio, incluso con el secretarios ladinos que mantenían el
desplazamiento de algunos pobladores control mestizo sobre la población indí-
de la ciudad hacia las cabeceras indí- gena. En 1951 se fundó en San Cristó-
bal el primer Centro Coordinador
Tzeltal-Tzotzil, promovido por el Insti-
10
Dos revueltas merecen ser señaladas; en
1712 con la rebelión de indígenas tzeltales con-
tuto Nacional Indigenista (ini), con un
tra las autoridades religiosas y civiles en Can- programa que incluía la integración de
cuc y otras zonas cercanas de los Altos y la Selva la población indígena a la nación me-
y posteriormente, entre 1869 y 1870, la llamada diante la construcción de nuevas infra-
“guerra de castas” de indígenas tzotziles. Para
una mayor comprensión de ambas revueltas
estructuras educativas y sanitarias, la
véase J. P. Viqueira (2002: 201-258) y de J. Rus inversión en técnicas para el cultivo y
(1995a). la manufacturación, y la capacitación
40 Eugenia Bayona Escat

de jóvenes indígenas. La política indi- para los santos y rezar para la comuni-
genista formó jóvenes maestros indí- dad. Los mayordomos reciben el bas-
genas bilingües y promotores del tón de mando durante un año para
desarrollo y la salud que se incorpo­ regir y simbolizar su cargo. Dichos
raron a las filas de la burocracia re­ cargos son jerárquicos y se buscan po-
gional. Gradualmente tomaron las sibles candidatos con el suficiente
riendas del poder en sus municipios y pres­tigio y solvencia económica para
sustituyeron a los antiguos poderes y ostentarlos y ascender a las altas esfe-
cargos políticos, y se convirtieron en ras políticas y religiosas.11 En el último
valiosos aliados políticos del Partido escalón de difícil acceso se encuentran
Revolucionario Institucional (pri) que los principales, hombres ancianos que
detectaba el gobierno. Se legitima así han pasado por todos cargos políticos y
una nueva clase de dirigentes indíge- religiosos, y forman parte del “consejo”
nas, los cuales se convierten en repre- de autoridades más respetadas y con-
sentantes oficiales de las autoridades sultadas en el terreno de las tradicio-
tradicionales que se rigen por la “cos- nes y la costumbre indígena.
tumbre” y asumen los cargos principa- Las fiestas en honor a los santos se
les en el ayuntamiento constitucional, consideran parte esencial de la vida
legitimado por los gobiernos estatal y comunitaria y hay numerosos eventos
federal (Pineda, 1995; Rus, 1995b, que involucran a todo el municipio. A
2011; Viqueira, 1995). los santos castellanos se les piden fa-
En el caso específico de San Juan vores, se les ofrece gratitud por las pro-
Chamula, las elites mantienen en la mesas cumplidas, se les colocan velas
actualidad el control de gran parte de para orar y deben ser custodiados por
los territorios y parajes del municipio los mayordomos durante todo un año.
mediante cargos políticos y religiosos Se trata de nombramientos obligato-
que se alternan y entrelazan. Los car- rios para legitimar una membresía co-
gos políticos, como los de presidente munitaria y requieren gastar más de
municipal, regidores, jueces, escriba- lo que se tiene en los cuidados, celebra-
nos o policías, tienen la obligación de ciones y fiestas, a las que se invitan a
mantener el orden público, recaudar y representantes políticos y religiosos, y
administrar fondos, organizar labores a la comunidad en general. Mucha de
en la comunidad e impartir justicia, lo la población indígena que vive en estos
que les permite obtener beneficios y parajes está exenta de la participación
adquirir suficiente capital social para de estos costosos cargos por carecer de
ascender en la escala social. A este
aparato político se une un complejo sis- 11
En San Juan Chamula, el sistema de car-
tema de cargos, en el que las autorida- gos aparece en el siglo xix como una práctica re-
des políticas designan a una serie de ligiosa heredada de la época colonial y como
consecuencia de la legitimación de las estructu-
oficios masculinos religiosos, las ma- ras de poder caciquiles que se independizan de
yordomías, cuyas obligaciones son cui- las cofradías religiosas ladinas (Paniagua Mi-
dar y limpiar la iglesia, celebrar fiestas jangos, 2008; Viqueira, 2002: 47-74).
Rituales indígenas y otras escenificaciones turísticas en los Altos de Chiapas 41

los suficientes recursos económicos y social donde las elites imponen y de­
contactos sociales para su acceso. Ade- fienden sus estructuras de poder asocia-
más, las rígidas estructuras indígenas das a una religión tradicional indígena.
no permiten rupturas que cuestionen En torno al ámbito sagrado y su repre-
su autoridad, lo que ha conducido a sentación ritual, los dirigentes alegan
violentas expulsiones de indígenas que a la defensa de la “costumbre” que no
se convierten al protestantismo u otras sólo les permite conservar sus intereses
religiones para enfrentarse al caci- económicos y caciquiles, sino legitima
quismo indígena persistente.12 La ex- una desigualdad de unos pocos ricos
pulsión por motivos aparentemente ante muchos pobres.
religiosos y más concretamente políti-
cos, esconde una rebelión interna de LA RUTA TURÍSTICA DE LO SAGRADO
algunos indígenas que se oponen a
contribuir con los pagos anuales para Uno de los mayores atractivos turísti-
las numerosas fiestas dedicadas a los cos de San Juan Chamula consiste en
santos y a la participación ritual me- observar algunos de los rituales que se
diante los obligatorios cargos religio- celebran en el interior de la iglesia
sos. Una buena parte de la población principal de San Juan Bautista. La
expulsada representa la más pobre y oferta turística de lo sagrado se ha or-
marginal del municipio, que vive de ganizado como una especie de peregri-
una agricultura de autoconsumo y no naje para el visitante y, antes de entrar
puede competir con las grandes exten- al recinto sagrado, los guías llevan a
siones de cultivo de los dirigentes y de los turistas por los lugares principales,
los comercios a gran escala, algunos les enseñan el cementerio y sus cruces
de los cuales están asociados a la ven- mayas de diferentes colores según la
ta de los objetos necesarios para las edad de los difuntos,13 recorre calles
ceremonias religiosas. El campo reli- con algunas fachadas de casas adorna-
gioso en San Juan Chamula se ha con- das con arcos de flores para exhibir un
vertido en un ámbito de lucha y conflicto cargo de mayordomía o se detienen en
alguna intersección de calles para en-
señar altares adornados con cruces es-
12
Desde la década de los setenta se produ-
cen conflictos político-religiosos en algunos mu-
tilo mayense de color verde. También
nicipios indígenas, principalmente en Chamula, recorren las numerosas tiendas de ar-
pero también en Chalchiuitán, Chenalhó, Mi- tesanía de la zona y de otros lugares,
tontic, Chanal, Pantelhó, Zinacantán, Amate- mientras los niños y las mujeres con
nango del Valle, Oxchuc o Venustiano Carranza.
Entre las religiones que profesan se encuentran
sus trajes tradicionales venden ámbar,
las iglesias Nacional Presbiteriana, Bautista, collares, bolsos, rebozos y huipiles en
Iglesia de Dios, Pentecostés, Iglesia Evangélica,
Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jeho- 13
Los colores de las cruces en el cementerio
vá, Sabático, Asamblea de Dios y Cristiana, y de están relacionados con la edad de los fallecidos:
reciente aparición la religión musulmana (Can- blanco para los recién nacidos, azul y verde para
tón Delgado, 1997; Melel Xojobal, 2000; Mor- los adolescentes y adultos, y negro para los an-
quecho, 1992: Robledo Hernández, 1997). cianos.
42 Eugenia Bayona Escat

los alrededores de la iglesia. Chamula molestar a los creyentes que parecen


es el lugar propicio para la recreación ajenos a la muchedumbre que los visita
del exotismo sagrado que el turista diariamente. El recinto tiene una forma
busca. Las agencias promocionan un rectangular que recuerda la nave cen-
discurso sobre la autenticidad indígena tral de una iglesia, unas cuantas venta-
basada en un pasado maya; la conser- nas y está prácticamente iluminada por
vación de la lengua autóctona tzotzil, las velas que los creyentes colocan en
los trajes característicos hechos de lana mesas ante los santos o sobre el suelo
de borrego, considerado un animal sa- recubierto de juncia, un tipo de hoja de
grado; la agricultura mesoamericana pino que también es utilizado en las
que combina maíz, frijol y calabaza, la iglesias católicas de otros municipios.
alimentación tradicional, a base de tor- La juncia tiene un significado sagrado
tillas de maíz hechas a mano y cocina- porque se piensa que el creyente no
das a la leña, la antigua construcción debe tocar directamente el suelo si acce-
de casas de adobe, y las numerosas fies- de a un recinto para orar y suplicar ante
tas y rituales en honor a santos católi- los santos. El recinto no posee altar ni
cos que esconden antiguas creencias bancos para sentarse; es un espacio
mayas sobre seres sobrenaturales. prácticamente vacío para que los practi-
Chamula es además un lugar sagrado cantes puedan hacer sus ofrendas de
que ofrece la posibilidad de visitar un rodillas o sentados sobre la juncia. A los
auténtico santuario indígena, caracte- lados se encuentran, juntas, una tras
rizado por su espiritualidad y por los otra, las vitrinas que albergan a los san-
tratamientos terapéuticos y chamáni- tos a la derecha y a las vírgenes a la iz-
cos que acercan a los visitantes a los quierda. La estatua principal de san
orígenes místicos de la humanidad. Juan Bautista, el santo patrón del mu-
Las elites indígenas son las encarga- nicipio, ocupa la parte superior de la
das de promover la cultura indígena, y iglesia que sustituye a la imagen de Je-
exhiben de manera particular las prác- sucristo, quien tiene otras iglesias cató-
ticas rituales como uno de los aspectos licas. Santos y vírgenes son estatuas
más interesantes de su tradición. La pequeñas, hechas de pasta o madera,
iglesia se halla custodiada por las auto- con caras y tez blanca, algunos con bar-
ridades municipales, que exigen un ba, que recuerdan a los conquistadores
pago monetario para entrar al recinto. europeos, y visten trajes bordados de
Consideran el centro cere­monial como colores brillantes e hilos dorados, con
el “ombligo del mundo”, donde se puede túnicas largas con bordados y capas cor-
observar una vida ceremonial en estre- tas. Llevan además collares, brazaletes
cho contacto con la madre tierra y el y un espejo colgando que simboliza el
cosmos.14 No se permite hablar ni utili- “ojo sagrado” para darle claridad al
zar cámaras en su interior ni tampoco mundo y para poder ver a todos sus cre-
yentes.15
14
Guía San Juan Chamula, Chiapas. Histo-
ria de un pueblo y sus tradiciones. 15
Ibidem.
Rituales indígenas y otras escenificaciones turísticas en los Altos de Chiapas 43

A la iglesia de San Juan Bautista variedad de refrescos, desde los hechos


acuden todos los creyentes a rezar, ha- de cola y otros de variedad de sabores.
cer sus súplicas y pedir bendiciones a Las velas se utilizan de diferentes ta-
los santos o curar sus males con la maños y colores, y según la gravedad
ayuda del curandero (i’lol o pulsador), de la enfermedad se tienen que que-
quien por medio de rezos y “limpias” mar por completo porque representan,
cura a los enfermos y recupera su alma al igual que las flores, el alimento de
perdida.16 Toma el pulso del enfermo y Dios (o dioses) y de los santos.18 La ga-
determina la naturaleza de la enfer- llina o el pollo (o en su caso los huevos)
medad: el espanto, algún “mal” que le se pasan por el cuerpo del enfermo
han echado, la pérdida del alma o ma- para hacer las limpias y luego se sacri-
les por trasgredir normas sociales y fican porque han absorbido el mal y ya
morales. Por las curaciones se exigen no son comestibles. Igualmente, el licor
sumas de dinero según la gravedad de de caña de azúcar (posh) y los refrescos
la enfermedad, y se deben comprar se soplan, se beben o se rocían por el
toda una serie de productos necesarios cuerpo para quitar enfermedades y
para el culto, parte de los cuales se ha- fortalecer a la persona. Algunos de es-
llan en los establecimientos de comer- tos objetos sagrados, como las velas,
ciantes en estrecha relación con las las flores o el incienso de los copales,
elites políticas. El curandero utiliza en son también utilizados cuando los fie-
sus sesiones terapéuticas flores, velas, les rezan en la iglesia y colocan estos
incienso, gallinas, huevos, bebidas al- objetos sagrados durante las súplicas y
cohólica, como el ceremonial posh,17 y hacer ofrendas a los santos.
Los guías explican que en el muni-
16
La concepción de la persona entre los tzo- cipio se practica un catolicismo tradi-
tziles y tzeltales de los Altos se compone de un
cuerpo y varias almas, entre las que se encuen-
tran el Ch’ulel y animales compañeros, denomi- den el producto en los parajes del municipio y al
nados chanuletik o wayjel. El Ch’ulel es el alma resto de comunidades de la región de los Altos.
que cada persona posee en su interior y puede 18
Por ejemplo, para la enfermedad del Muc-
desprenderse del cuerpo debido a una caída, ta Chulelal (enfermedad del alma grande) es
susto o durante el sueño, y debe ser llamado por necesario comprar: una vela blanca (para Dios
el i’lol para que la persona recupere su salud. que está en el cielo), dos velas de oro (para envi-
Los niños son los más propensos a padecer el dia y mal echado), dos velas amarillas (para en-
desprendimiento porque todavía tiene un alma vidia y mal echado), y dos velas rojas (para
débil. Por su parte, el wayjel viaja durante el envidia y el mal que le han echado). Para curar
sueño y puede extraviarse o no encontrar el ca- y prevenir enfermedades: 13 velas chicas de co-
mino de regreso, por lo que requiere también la lor blanco, 13 velas chicas de color oro, 13 velas
ayuda del i’lol para volver a encontrar el cuerpo chicas de color amarillo y 13 velas chicas de co-
que habita (Guiteras, 1965; Pitarch, 1996). lor rojo; para curar el espanto, dos velas chicas
17
Licor de caña de azúcar. Antiguamente te- de color blanco y una vela chica de color oro. La
nía una utilidad básicamente ritual en fiestas y presencia de velas negras ante el enfermo o sus
en curaciones, pero en la actualidad se vende en familiares implica que se trata de una enferme-
comercios en la ciudad. Los mayores producto- dad incurable y cercana a la muerte (informa-
res de esta bebida alcohólica se encuentran en ción obtenida en el Museo de Medicina Maya de
el municipio de Chamula, quienes a su vez ven- San Cristóbal).
44 Eugenia Bayona Escat

cional, mezcla de un culto católico en y se les cuelgan espejos como “ojos jus-
honor a los santos con otras creencias ticieros”.
mayas, entre las que se encuentran las A los turistas se les permite la en-
ceremonias en cerros, cuevas y manan- trada al recinto siempre que no moles-
tiales, el reconocimiento de varias al- ten a los creyentes. De hecho, nadie
mas, junto a la práctica de curanderos mira a los visitantes, como si los loca-
y rezadores de los cerros.19 La iglesia es les hubieran pactado una indiferencia
el entorno propicio para crear la esce- ante su presencia, de vez en cuando
nificación del tiempo eterno, con el entran algunos mayordomos, hay can-
paso al mundo indígena como ese tos y oraciones, curaciones con gallinas
“otro” que práctica rituales antiguos y y refrescos, y creyentes que rezan y pi-
conserva una cultura ancestral más den plegarias. Al mismo tiempo, otros
sabia y natural que la del mundo ac- curanderos ofrecen sus servicios a los
tual urbano. Las explicaciones hablan visitantes que lo deseen y cobran por
de rituales mayas ante santos católi- sus servicios, por tomar el pulso y rea-
cos, en un recinto que actúa como si lizar limpias del cuerpo; soplando bebi-
fuera un gran hospital, donde se sanan das y rezando varias oraciones. En
los males del alma, más que del cuer- estas curaciones escenificadas no se
po, mediante “una tradición milenaria utilizan ni velas ni animales, y se reali-
en estrecho contacto con la naturale- zan en una esquina de la iglesia, una
za”. Para ello se requiere la interven- tras otra según la demanda de los tu-
ción de expertos en la materia y el ristas. Además, ante la salida de la
consumo de una gran variedad de obje- iglesia y ante la imposibilidad de to-
tos sagrados. Se habla de un sincretis- mar fotografías en casi todo el mu­
mo religioso por la combinación de nicipio, se ofrecen pequeñas guías
prácticas y creencias mayas y católi- turísticas redactadas por los propios
cas; se cree en santos protectores pero mandatarios que explican la historia
a la vez en almas que abandonan cuer- local de sus tradiciones milenarias.
pos, que enferman y requieren la aten- También se venden postales económi-
ción de curanderos. Se utilizan objetos cas, incluidas las imágenes en el inte-
sagrados como velas o incienso y ofren- rior de la iglesia, que permiten al
das para los santos, así como refrescos turista llevarse algún recuerdo visual
por sus propiedades gaseosas que su- de la zona.
puestamente limpian el cuerpo, al Los turistas se nutren de los este-
igual que las gallinas y sus huevos. Los reotipos sobre lo que representa el in-
santos, por su parte, tienen trajes y dígena tradicional, y requieren de un
cara de europeos, pero se les colocan escenario adecuado para autentificar
adornos indígenas, se les bordan flores sus imaginarios y su propia experien-
cia turística. Los locales ofertan un es-
19
Datos obtenidos en el trabajo de campo
pectáculo con una ruta de escenarios
durante los viajes turísticos que se realizan dia- sagrados y rituales en el que caben
riamente en la cabecera de San Juan Chamula. múltiples actividades: curaciones, ple-
Rituales indígenas y otras escenificaciones turísticas en los Altos de Chiapas 45

garias y ceremonias, y para éstos, se o al contrario, para ocultar algunas


utilizan una serie de objetos, como ani- máquinas eléctricas, como aparatos de
males, velas, incienso y refrescos que música o televisores, en tanto implican
los convierten en materia perfecta una incorporación al moderno mundo
para la explotación turística. El entor- tecnológico capitalista. A las mujeres
no y la práctica ritual es percibida por que venden o pasean por las calles sólo
el turista como un escenario auténtico se les permite vestir con el traje carac-
y como símbolo de una espiritualidad terístico chamula, con algunas varia-
indígena que se inscribe en tradiciones ciones en colores y bordados, pero
milenarias. Además, el encuentro con siempre bajo la atenta mirada de las
el auténtico indígena no requiere de autoridades tradicionales. Por su par-
grandes conocimientos sobre el lugar te, el mercado de artesanías colocado
ni tampoco implica contactos profun- estratégicamente en las calles que ro-
dos y duraderos con los autóctonos. Al dean la iglesia, contrasta abiertamen-
contrario, las visitas se efectúan du- te con el mercado central de frutas,
rante una mañana y en pocas horas, se verduras y otros enseres (ropa occiden-
permite a los turistas pasear por las tal, películas, música y aparatos eléc-
calles principales y por un recinto sa- tricos, entre otros). Si en el primero
grado, que es como un teatro viviente eres bien recibido para consumir obje-
en el que los visitantes se sitúan en el tos de artesanía que se venden como
palco y los actores representan el pa- locales y provienen de sitios lejanos, en
pel acordado. El turista se convierte en el segundo te conviertes en un trans-
un observador pasivo y, en cierta for- gresor de un espacio privado de uso
ma, en un intruso que no desea inter- únicamente local, que no ha sido to­
venir ni alterar la autenticidad de lo davía escenificado para el consumo
que está viendo, porque se ha construi- externo. En Chamula, el mercado tu-
do una frontera simbólica inquebran- rístico exige la puesta en escena de lo
table entre el “nosotros occidentales” más vistoso y posible de ser mercanti-
consumistas de la cultura y “ellos in­ lizado, al mismo tiempo que requiere
dígenas” situados en una dimensión el ocultamiento de los procesos inevita-
sagrada. bles de transformación, desigualdad o
Para cumplir con las expectativas incorporación al mundo global en el
de los visitantes, los locales han tenido que ya vivimos todos.
que eliminar partes del proceso que no Pero en Chamula no está en juego
son tan vistosas y ocultar, tras un esce- únicamente el mercado de lo sagrado y
nario trasero, las diferencias sociales la exaltación turística de una forma de
que emanan del control político y reli- vida espiritual, sino la propia repre-
gioso del municipio. De esta forma, du- sentación de la sociedad chamula que
rante las visitas turísticas, algunas reivindica tradiciones indígenas como
puertas y ventanas de las casas priva- auténticas y en consonancia con un
das permanecen cerradas para no ob- pasado glorioso. Los rituales que se
servar su interior de escasos recursos, exhiben ante los turistas no son esce-
46 Eugenia Bayona Escat

nificaciones, copias o simulacros repre- social del creyente (Guiteras, 1965;


sentados para observadores externos, Pitchard, 1996). Se trata de una esce-
sino expresiones simbólicas de un nificación local que se representa a sí
mundo legítimo indígena que, a pesar misma, que a la vez que expresa soli-
de ser presentado como culturalmente daridad, legitima continuamente el
inmutable, se halla incrustado en el orden detectado por los representantes
presente contemporáneo y posee múl- del orden político y religioso que obli-
tiples transformaciones asociadas al gan a seguir las tradiciones comunales
turismo. La continua llegada de visi- (Douglas, 1973).
tantes, la indiferencia de los locales El proceso de comercialización de
cuando asisten a los rituales, los cu- su cultura ha implicado la revalora-
randeros que ofrecen su servicio a los ción de lo propio y de tradiciones a las
turistas, el pago de entrada o el comer- que se les confieren nuevos valores je-
cio de postales, guías y souvenirs en las rárquicos y exclusivos, potenciados y
calles alrededor de la iglesia principal resguardados por la élite privilegiada
son una buena muestra de ello y de (Cohen, 1988). Es cierto que el turismo
cómo el turismo se ha convertido en también ha contribuido a generar nue-
una actividad cotidiana para sus habi- vos recursos entre hombres y mujeres
tantes; pero a la vez los rituales sirven que consiguen hacer negocios asocia-
para exhibir una identidad local y dife- dos, como es el caso de algunos comer-
renciada ante los turistas, y al mismo ciantes que han obtenido puestos de
tiempo proporcionan el escenario ade- venta de artesanías, o algunas mujeres
cuado para leerse a sí mismos, exhibir indígenas que se dedican a la produc-
y comulgar con la adscripción comuni- ción y venta de textiles u otras arte-
taria (Boissevain, 2005). El escenario sanías consideradas tradicionales con
ritual sirve para ilustrar la posición gran auge en el mercado local y regio-
social que tiene cada uno y a la que se nal. También hay vendedores ambu-
accede cumpliendo los requisitos nece- lantes que les venden a los pasajeros
sarios de ascenso con complejas ma- de los autobuses de turistas, mujeres y
yordomías y donaciones económicas niños que venden ámbar, collares y
cada vez más elevadas ante la disputa pulseras, rebozos y bufandas, o posta-
por conseguir mayores recursos. Es, les y guías, mientras otros niños piden
además, el lugar donde se ponen en dinero o quieren convertirse en guías
práctica todos las normas y obligacio- que explican los misterios del interior
nes sociales, donde en algunos casos la de la iglesia. De alguna u otra forma, el
salud y la enfermedad se relacionan turismo se vive diariamente en la ca-
con el buen o mal comportamiento de becera y se ha incorporado a la eco­
una persona hacia sus vecinos, donde nomía informal de muchos de sus
entran disputas y diferencias que en habitantes, quienes deben ocultar su
muchos casos nada tiene que ver con el real situación de pobreza y necesidad
universo sagrado, o donde los santos de vender su estilo de vida ante los tu-
protegen o castigan según la conducta ristas. Sin embargo, el problema real
Rituales indígenas y otras escenificaciones turísticas en los Altos de Chiapas 47

es que se exhibe y se proyecta una tuales de rezo y curación que incorpo-


identidad de muchos para el beneficio ran creencias en almas perdidas y
de unos pocos. El control de la escenifi- enfermas. La vida cotidiana sería ese
cación y de la autorrepresentación no espacio trasero, como diría MacCan-
se hallan en manos de los pobres ni nell (2003), que es necesario ocultar
tampoco la ideología que lo sustenta, para escenificar otra realidad al no
sino de los que toman decisiones y se cumplir con los requisitos turísticos.
benefician de negocios ahora asociados De hecho, como señala Boissevain
a un turismo que busca en ese “otro” el (2005), mantener al turista en las zo-
reducto de un paraíso perdido y añora- nas frontales puede ser una estrategia
do por el mundo occidental. para evitar la invasión turística de la
vida cotidiana, y alejarlo de esos espa-
REFLEXIONES FINALES cios traseros donde, precisamente, los
locales se desenvuelven en una reali-
Cada día el turismo mercantiliza un dad incrustada en los procesos des-
espacio de teatralización y exhibición iguales del mercado global. Al fin y al
de culturas que se construyen para cabo el turista es un viajero transi­to­
una audiencia externa y recuperan o rio y anónimo, que acude por pocas
reinventan toda una serie de escena- horas y se queda con la visión momen-
rios estereotipados. Como sostiene tánea que le muestran los locales, la
Santana (2003b), el turismo alienta la que han heredado de imaginarios y
creación de muchas simulaciones y pa- la que los guías turísticos terminan
reciera que es precisamente esta si­ por fijar en sus memorias.
mulación lo que tiene más éxito en Además, el turista cultural adopta
nuestros días, aunque el escenario un actitud como de veneración y mitifi-
debe ser presentado como auténtico y cación de los monumentos y personas
lo suficientemente atractivo para que que observa como si fuera un peregri-
la demanda no decaiga. Esto implica no de la modernidad (Lagunas, 2006),
utilizar una serie de signos y discursos y a pesar de querer traspasar de la re-
identificables como objeto turístico y gión frontal a la trasera para encon-
que sean reconocidos por los imagina- trar la autenticidad y vivir “la vida
rios que circulan a nivel global. En el local tal como se vive”, se queda con lo
caso de San Juan Chamula la oferta presentado, escenificado y relatado
turística no escenifica la vida cotidiana como auténtico. Algunos autores han
y habitual, sino la extraordinaria y sa- señalado que el viaje turístico tiene un
grada como algo exótico y atrayente. El interés más individual que de trans­
“otro indígena” se caracteriza por su formación social y se convierte en una
espiritualidad, por el contacto con la práctica ritual moderna, para algunos
madre tierra y el cosmos, por sus espa- considerada como peregrina (MacCan-
cios sagrados, por las fiestas y ceremo- nell, 2003), para otros como un acto
nias en honor a los santos, por las sagrado y un rito de paso para llegar a
cruces que decoran sus calles y por ri- una trasformación personal en el re-
48 Eugenia Bayona Escat

torno (Graburn, 1989). Así, en el caso poder con personas que tienen una po-
de Chamula, los turistas aparecen aje- sición más privilegiada que otras y
nos e indiferentes a la realidad que es- ocupan un lugar destacado en la in-
tán viendo y la “vida local” se adorna dustria del turismo con amplios bene-
con tópicos exóticos ocultando la po- ficios simbólicos y económicos. Por eso
breza y marginación de sus habitan- la oferta turística de San Juan Chamu­la
tes: el alimento básico y escaso se no puede ser pensada únicamente como
convierte en particular, la vestimenta un producto mercantilizado, sin tener
de manta en exótica, las artesanías en en cuenta el papel que ocupan las elites
souvenirs, las casas de adobe sin infra- como parte de su le­gi­timación política.
estructura interna en tradicionales, Son los que han seleccionado una ruta
las fiestas en expresiones comunales de lo sagrado como una estrategia con-
de equilibrio interno y los rituales de siderada adecuada para su presenta-
curación en expresión de una medicina ción social y los que han convertido la
alternativa más eficaz que los tra­ iglesia, como otros espacios frontales,
tamientos utilizados por la medicina en el lugar idóneo para exhibir y nego-
moderna. ciar su identidad, tanto hacia fuera
En Chamula ocurre una combina- como hacia dentro. Se presentan en un
ción de exhibición y presentación iden- espacio de “otredad” donde es permiti-
titaria en estos espacios frontales. Las do mostrar la diferencia, aunque para
personas que viven diariamente del ello han tenido que adaptarse, o más
turismo como guías, comerciantes o bien, apropiarse de un esencialismo
vendedores ambulantes, entre otros, estratégico (Spivak, 1988), del discurso
sobreviven y viven cotidianamente en institucional y de mercadotecnia turís-
estos espacios frontales con la venta y tica que representan al indígena casi
exhibición de su cultura e identidad. mítico, que conjuga pasado prehispáni-
Pero no se trata tan sólo de recalcar co, espiritualidad y conocimientos an-
que muchas personas escenifican y a cestrales. Pero en estos espacios donde
la vez viven en estos espacios fron­ la “otredad” es permitida, los indígenas
tales, sino de indagar si han podido se reapropian de este discurso esencia-
pasar de ser únicamente objeto de con- lista para posicionarse y utilizan una
sumo, de escenificación. Esto último construcción imaginada de su pasado
implica transformar ese espacio fron- para interpretarse en su presente.
tal en un ámbito estratégico para la Son, en el fondo, espacios híbridos
presentación externa, implica también construidos por el mercado y el consu-
tener legitimación y poder de decisión mo de mercancías y bienes simbólicos,
para permitir o prohibir la entrada de donde existen todo tipo de imaginarios
visitantes externos y distinguir los ele- e imágenes globales. Pero también son
mentos más emblemáticos para su espacios políticos, con una fuerte carga
presentación. simbólica para los locales, que les per-
Como hemos visto, este proceso de mite a algunos manifestar poderes y
agencia está inmerso en relaciones de posiciones, controlar recursos y mani-
Rituales indígenas y otras escenificaciones turísticas en los Altos de Chiapas 49

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