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UNIVERSIDAD PERUANA LOS ANDES

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

Mg. Madeleine Paredes Gutarra

ASIGNATURA: Técnicas de entrevista y registro


LA ENTREVISTA SEGÚN LAS CORRIENTES PSICOLOGICAS

La influencia de los modelos teóricos es grande, ya que es a partir de ellos cuando se


determinan variables tales como la estructura de la entrevista, el tipo de preguntas etc,
así como su interpretación.

Si bien son varios modelos existentes, en este caso se va a hacer mención a los tipos de
entrevista más utilizados y que se basan en modelos concretos.

ENTREVISTA CONDUCTUAL. Es sin duda el procedimiento de evaluación conductual más


frecuentemente utilizado, siendo en su conjunto menos directiva que la denominada
directiva. Teniendo en cuenta los aspectos formales de la entrevista podría decirse que su
evolución durante una sesión es progresiva dado que, por lo general, se comienza con
preguntas abiertas y sobre una base más o menos estructurada, para de forma progresiva
pasar al estilo de entrevista estructurada. En ella se enfatizan los factores ambientales y el
entrevistador debe obtener información sobre las variables externas que facilitan la
conducta, las variables externas que la mantienen, así como sobre los factores
ambientales que inhiben o favorecen la aparición de las conductas. Su objetivo principal
es el de determinar las unidades conductuales definidas topográfica y funcionalmente
(Llavona 1983). Pone énfasis en los acontecimientos específicos antecedentes y
consecuentes. En su desarrollo según Maloney y Ward (1976), se distinguen tres fases:
inicial, que será facilitadora, intermedia, cuya función será la de clarificar y especificar, y
por último la final, centrada en la aclaración de dudas y la contrastación de la información
obtenida.
Esta opción de entrevista también se diferencia de otras en el tipo de relación que se
establece y se mantiene entre el entrevistado y el entrevistador. En general se hace
hincapié en los aspectos racionales de la interacción que en los emocionales. Ello es
debido a que se parte de la creencia de que una aceptación incondicional por parte del
entrevistador, como se produce, por ejemplo en la entrevista centrada en el cliente, hace
que se refuercen tanto las conductas adecuadas como inadecuadas, lo que puede tener
como consecuencia la no consecución de los objetivos de la entrevista.

Lo expuesto no significa que el entrevistador conductual no adopte actitudes permisivas y


tranquilizadoras. Un buen entrevistador tiene que ser capaz de distinguir que actitud debe
tomar teniendo en cuanta el problema que presenta el cliente así como el tipo de
información que debe transmitir. Todo ello ayudará a nivelar las expectativas del cliente
creando una atmósfera más real y distendida. Por todo ello, desde la perspectiva
conductual la entrevista es considerada como un elemento muy importante dentro de la
terapia del comportamiento. Desde esta perspectiva y siguiendo a Villarreal (1981), puede
decirse que los objetivos de la entrevista conductual son los siguientes:

a) Crear un buen marco de interacción entre el entrevistador y el entrevistado.


b) Recabar información sobre las pautas de comportamiento del cliente
c) Delimitar los objetivos que se pretenden, así como las técnicas más adecuadas
para conseguirlos.
d) Consolidar las conductas fijadas.

LA ENTREVISTA CONDUCTUAL tiene por objetivo fundamental: Modificación de aquellas


conductas desadaptativas que son específicas y manifiestas, teniendo en cuenta, si fuera
necesario, las cogniciones y emociones que las acompañan.

El valor terapéutico de esta entrevista radica en dos principios:

1. Existen relaciones funcionales entre las verbalizaciones de una persona y su


conducta específica en el medio ambiente.
2. Las verbalizaciones de los sujetos, especialmente las emocionales, se vinculan con
los componentes fisiológicos de las respuestas emocionales.

La entrevista conductual es propuesta como una técnica auxiliar de los programas de


modificación de la conducta.

Sus funciones son:

 Crear un marco de interacción con el terapeuta.


 Reunir información sobre las pautas de comportamiento del paciente.
 Evaluar los datos obtenidos para delimitar objetivos y ver las técnicas a emplear.
 Evaluar momento a momento los resultados del tratamiento seleccionado.
 Modificar o mantener determinadas clases de conducta.
 Los hechos que interesan son:
 La conducta verbal.
 La conducta no verbal.
 Las respuestas fisiológicas del paciente.

Bajo el prisma de la teoría del aprendizaje, la entrevista de evaluación y la terapéutica son


difícilmente deslindables.

Sin embargo:

 La entrevista de evaluación está estructurada para recoger datos. Puede realizarse


con al ayuda de diversos modelos (Kanfer y Saslow, Lazarus, etc.).
 La entrevista terapéutica integra diversas técnicas de modificación conductual
(condicionamiento verbal, retroalimentación, modelado, etc.).

Las técnicas de la entrevista conductual suelen ser:

 Condicionamiento verbal.
 Modelado.
 Instrucciones.

Instigación verbal: Presentación de estímulos verbales que incrementan la posibilidad de


emisión de una respuesta, que, en situaciones no terapéuticas, suele estar controlada por
estímulos menos notorios.

La clase de estímulos empleados son: nombres de objetos, personas o lugares,


descripciones de los elementos anteriores, preguntas directas o indirectas, palabras o
frases relacionadas con la conducta, etc.

Se dirige a fomentar conductas que el paciente tiende a evitar por haber sido castigadas
anteriormente.

Especialmente útil en conductas no asertivas, algunas compulsiones y fobias (favorece la


instalación de una conducta antes evitada y la extinción de la ansiedad concomitante).

Ensayo conductual: Emisión de una conducta por parte del cliente, ante una petición
explícita del terapeuta quien, así, tiene la oportunidad de reforzar o extinguir algunas
facetas de dicha conducta.

Suele emplearse en relación con conductas no asertivas, y en general, ante situaciones


interactivas en las que el paciente no sabe comportarse con fluidez.
Retroalimentación: Consiste en la enunciación de aquello que el terapeuta considera
correcto o incorrecto de la conducta del paciente.

Las retroalimentaciones positivas mantienen e incrementan la frecuencia de la conducta.

Las retroalimentaciones negativas son aquellas que modifican la topografía o la tasa de la


conducta.

La retroalimentación funciona como una señal para acciones posteriores y en esto se


diferencia del refuerzo y del castigo.

El contenido de una retroalimentación puede constituir un poderoso estímulo


discriminativo para la emisión de respuestas verbales y no verbales.

Una de las consecuencias de la retroalimentación consiste en la potenciación del cambio


porque permite al cliente observar y analizar su comportamiento en términos distintos a
los empleados habitualmente.

Los sondeos: permiten buscar información en forma activa y directiva.

La entrevista conductual:

 Presta una atención exclusiva a la conducta del paciente tal como se produce en su
presente interacción con el medio. Lo que se quiere es hacer más adaptativas las
respuestas que ya están en el cliente, favoreciendo el aprendizaje de conductas
alternativas y la extinción de comportamientos que tienen una influencia negativa.
 No concede mucha importancia al estilo interactivo de los entrevistadores, aunque
reconoce la influencia positiva de una relación cordial y relajada. En este sentido, el
énfasis siempre ha recaído en los aspectos racionales (más que en los emocionales)
de la interacción.

Concretamente, Bandura y Walters han criticado duramente la actitud de aceptación


incondicional propuesta por los terapeutas fenomenológicos. Estos autores afirman que
tal actitud refuerza tanto las conductas adecuadas como las inadecuadas, e incluso
refuerza las respuestas incompatibles.

Los entrevistadores conductuales se comportan de forma permisiva y acrítica durante las


entrevistas iniciales, con objeto de facilitar el rapport, mediante la extinción de la
ansiedad del cliente.

Como parte de su actitud permisiva y tranquilizadora, el entrevistador ofrece tres tipos de


comentarios:
El primero se refiere a la naturaleza de la enfermedad del paciente. El paciente recibe
alivio de los comentarios comprensivos, tolerantes y tranquilizadores de su interlocutor.

El segundo tipo de comentarios ofrecen información sobre la génesis y explicación de sus


dificultades. Su importancia reside, no tanto en las propias explicaciones, sino en la
convicción que expresa el terapeuta.

Por último, el entrevistador conductual previene a sus pacientes en relación a la inutilidad


de los esfuerzos prematuros por vencer sus dificultades.

ENTREVISTA CENTRADA EN EL CLIENTE

Es un tipo de entrevista inestructurada o semiestructurada en la cual, fundamentalmente


es el entrevistado quien determina la dirección de la misma y, por lo tanto, las áreas u
objetivos en las cuales se centra están determinadas por él. Su principal representante ha
sido Carl Rogers y el objetivo era el de estimular un intercambio emocional entre el
entrevistador y el entrevistado en el cual el primero presta apoyo y ayuda a descubrir los
sentimientos al segundo. Con lo cual el entrevistador hace lo posible por quedar al
margen de la acción del entrevistado, dirigiéndole y persuadiéndole para que estudie su
propia imagen en el espejo que el entrevistador le presenta.

Así pues, el objetivo central de esta entrevista es que el cliente comience a percibirse así
mismo de una forma más positiva, el cliente no es un “enfermo” sino una persona con una
forma peculiar de percibir su conducta.

En este tipo de entrevista se destaca la importancia de saber escuchar, que es totalmente


distinto a no hablar, ya que escuchar supone una actitud activa para comprender y
aceptar lo que el entrevistado dice sin emitir juicios.

El entrevistado, expresa sus opiniones, emociones, sentimientos, etc, al tiempo que


realiza conductas observables y el entrevistador “debe” reflejar, como un espejo cuanto
dice el entrevistado, dejando pasar al otro lado del espejo la información no pertinente,
sin emitir juicios, lo que facilita la comunicación. Por lo dicho puede afirmarse que en
muchos caos, la entrevista no directa puede ser más directiva que la entrevista directiva,
dado que el entrevistador “guíe” mediante técnicas sutiles la dirección de las
verbalizaciones del encuestado. Esta actitud implica que se está prestando atención y se
está dando la oportunidad al entrevistado para que defina o redefina sus actitudes y
controle la situación evitando divagaciones. Sin embargo esta misma actitud supone que
el entrevistador debe evitar: demostrar demasiada familiaridad, hacer preguntas directas,
emitir juicios, discutir, generalizar”, apresurarse y hablar demasiado.
Resumiendo, la entrevista centrada en el cliente, también denominada fenomenología, es:
flexible que la entrevista conductual el “aquí – ahora” adquiere un sentido singular ya que
está referido, no tanto a la conducta explícita del cliente como a la intervención
establecida con el entrevistador: y, por último el cliente experimenta deforma agradable
el proceso cambiante de su propia experiencia; así pues la incongruencia que experimenta
es mínima.

ENTREVISTA PSICOANALÍTICA

En este tipo de entrevista se da una situación muy peculiar: la comunicación no se


produce frente afrente, ya que el entrevistador se sitúa “detrás” del cliente, como
consecuencia la comunicación es eminentemente verbal y únicamente el tono de voz
adquiere importancia. Desde esta perspectiva se define que esta situación favorece la
comunicación de aspectos relacionados con el inconsciente y elimina la posible ansiedad
que puede generar el entrevistado. La actitud del entrevistador es siempre permisiva, lo
que significa que no juzga, no censura, etc. La atmósfera es siempre distendida, ya que
durante su desarrollo no aparecen señales de rechazo o desaprobación. El entrevistador
debe comunicar al entrevistado sus sentimientos de aceptación.

Sin embargo, cuando se van confirmando las hipótesis sobre los “problemas” el
entrevistador empieza a participar bajo dos formas: una de interrogatorio, en la cual
formula preguntas específicas y concretas o bien solicita más información y otra, de
interpretación, que exige aclaraciones de las relaciones entre lo dicho, las sensaciones y
los hechos (Bingham y Moore, 1973).

El desarrollo de la entrevista se ve influido por: la formación de defensas, regulación y


control de tendencias, aspectos e impulsos, relación con otros, autorrepresentación,
funcionamiento integrativo sintético, regulación de estímulos, regresión adaptativa al
servicio del YO y, por último percepción de sí mismo y sentido de la realidad.

Así pues, la entrevista psicoanalítica se caracteriza porque adquiere una gran relevancia el
mundo interno de la persona y tiende a estructurarse en un clima interpersonal aséptico
donde la comunicación verbal adquiere una gran relevancia. Por ello, este tipo de
entrevista difiere básicamente de las anteriores en que:

a) Pone su énfasis en la interpretación, lo que puede conducir a un deterioro de la


información.
b) Por su resistencia al análisis objetivo de la información
c) No tiene como objetivo facilitar la comunicación como ocurre en la entrevista
centrada en el cliente, sino que tiende a que sea el propio entrevistado quien se
exprese a sí mismo, llegando a comprenderse apoyado en la actividad
interpretativa del entrevistador.

ENTREVISTA HUMANISTA

La perspectiva humanista comienza a desarrollarse en 1960 como el movimiento


cognitivo. Actualmente en Estados Unidos de Norteamérica se lo conoce como la
tercera fuerza en Psicología, después del Psicoanálisis y el Conductismo.
El humanismo surge en oposición al auge de las teorías sociológicas que definen al
hombre como un producto de su ambiente.
Las ideas que se destacan son:

1) La importancia que se le asigna al individuo, a la libertad personal, al libre albedrío,


a la creatividad individual y a la espontaneidad.

2) Se hace hincapié en la experiencia consciente.

3) Se pone énfasis en todo lo relacionado con la naturaleza humana.

Las raíces del movimiento humanista fueron William James, la Teoría de la Gestalt,
Adler, Jung, Horney, Ericsson y Allport.
También surge a partir de conceptos de la Fenomenología, precursora de la Gestalt,
cuyos principales representantes fueron Husserl, Muller, Stumpf, y que estudia el
fenómeno o experiencia inmediata tal como se produce independientemente del pasado.
El Humanismo forma parte de una perspectiva fenomenológica más amplia. Considera
al Conductismo muy limitado por reducir al ser humano a la condición de una máquina
programable.

El Humanismo también se opone a los que considera aspectos deterministas y


degradantes del Psicoanálisis Freudiano, criticando la insistencia de Freud en explicar la
psiquis normal a partir de la patología y poner énfasis en todos los aspectos negativos
de la naturaleza humana, como el sufrimiento, los celos, el odio, el temor, el egoísmo.

En cambio, los humanistas desean destacar la salud mental y todos los atributos
positivos de la vida, como la felicidad, la satisfacción, el éxtasis, la amabilidad, la
generosidad, el afecto, etc.
Maslow y Rogers compartían esta visión.
Maslow (1908-1970) fue el padre espiritual de la Psicología Humanista.

El resultado de sus investigaciones dio origen a la teoría de la autorrealización.


La motivación innata en todo ser humano es realizar su potencial usando sus aptitudes y
capacidades, logrando así una sensación de plenitud; esa autorrealización la denomina
experiencia cumbre.
Para alcanzar la autorrealización personal, debemos satisfacer las necesidades en el
siguiente orden jerárquico

1) Necesidades fisiológicas
2) Necesidad de seguridad
3) Necesidad de amor y pertenencia
4) Necesidad de aprecio
5) Necesidades cognitivas (relacionadas con la adquisición de conocimientos)
6) Necesidades estéticas (sensibilidad hacia el arte)
7) Autorrealización (ser todo lo que uno es capaz de llegar a ser. Plena realización del
potencial.

Carl Rogers (1902-1987) sostiene una similar teoría de la necesidad última de


autorrealización y destaca un impulso innato hacia ese propósito.

La diferencia con Maslow es que a su proceso de autorrealización lo considera


constante y continuo.
Rogers sostiene que la crianza y sobre todo el papel de la madre es un factor básico para
lograr una personalidad adulta.

La Psicoterapia de Rogers se centra en la persona, que él llama cliente y no paciente,


porque no es pasivo sino activo y responsable en el proceso de mejorar su vida,
debiendo decidir conscientemente y racionalmente qué está mal y qué debe hacer al
respecto.

El terapeuta es como un confidente o consejero que escucha y alienta en un plano de


igualdad, con una actitud comprensiva, entendiéndolo. A esta actitud que debe tener
terapeuta la denomina “encuentro”.

Personajes importantes en la corriente humanista


CARL ROGERS

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