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SESIÓN 06: GEOMORFOLOGÍA DINÁMICA Y CLIMÁTICA: SISTEMAS

MORFOGENÉTICOS

1.- SISTEMAS MORFOGENÉTICOS

Los sistemas morfogenéticos son el conjunto de elementos, agentes y procesos en equilibrio


que actúan combinadamente sobre la corteza terrestre generando las formas del relieve,
imprimiendo en ellas, características propias del equilibrio sistémico (ver figura 1).

Figura N° 1: Sistemas Morfogenéticos

Una teoría geomorfológica de importancia, es la del equilibrio dinámico, cuyo principal


ideólogo es el geólogo suizo Gilbert. De acuerdo a esta teoría, todos los paisajes naturales
poseen una característica particular: son dinámicos. En ellos ocurren diferentes procesos
como consecuencia de la evolución de sí mismos. Estos procesos ocurren debido a las
transformaciones de la materia como resultado de los aportes de energía sobre el sistema
terrestre.

El medio físico natural o Geosistema, está compuesto, por diferentes subsistemas


interrelacionados entre sí. Esta interconexión se produce por el flujo de materia y energía a
través de los distintos subsistemas. Por ejemplo, cuando la litosfera aporta cierta cantidad de
material parental adicional al stock, rápidamente se genera un proceso de compensación
como es la pedogénesis. La dinámica del sistema natural implica una adaptación a los
cambios que se producen al interior de un subsistema o en otro subsistema. Un ejemplo de
interior de un subsistema: aumento del caudal como consecuencia de las lluvias.

a) Teoría de la Biorexistasia

Debido a que el equilibrio morfodinámico (Estado en que los procesos se manifiestan de


manera tal que existe una adecuada adaptación a las transformaciones producidas por la
circulación de la energía sobre la materia) es precario, es decir, se manifiesta raramente sobre
la superficie terrestre, generalmente predominan los procesos destructivos sobre los
constructivos o viceversa. La teoría de la biorexistasia indica que cuando los procesos
morfogenéticos son más activos que la pedogénesis, el paisaje se encuentra en rexistasia
(Los procesos destructivos son más activos que los constructivos). Por el contrario, cuando
los procesos pedogenéticos son más activos que los morfogenéticos, predomina la biostasia
(Los procesos genéticos son más activos que los destructivos). Desde el punto de vista del
equilibrio morfodinámico, estos últimos son áreas menos activas donde procesos de
meteorización están actuando in situ. Por tanto, el equilibrio morfodinámico es estable y los
procesos genéticos se encuentran compensados con aquellos destructivos.
Degradación del suelo

La degradación del suelo es un proceso antrópico que afecta negativamente la biofísica


interna del suelo para soportar vida en un ecosistema, incluyendo aceptar, almacenar y
reciclar agua, materia orgánica y nutrientes. Ocurre cuando el suelo pierde importantes
propiedades como consecuencia de una inadecuada utilización. Las amenazas naturales son
excluidas habitualmente como causas de la degradación del suelo.

En numerosas ocasiones la degradación del suelo se ve acelerado por la intervención


humana. Los principales procesos de degradación del suelo son:

 Erosión acelerada: Arrastre de materiales del suelo por diversos agentes como el agua
y el viento, lo cual genera la improductividad del suelo.
 Salinidad del suelo y sodificación: Acumulación excesiva de sodio y sales solubles en
la parte donde se desarrollan las raíces de los cultivos.
 el aumento de la densidad aparente del suelo, en las capas superficiales o profundas
y sus resultados es el deterioro gradual de la materia orgánica y la actividad biológica.
 Contaminación química: Los vertidos antropogénicos y el uso excesivo de fertilizantes
y biocidas para el control de plagas y enfermedades, producen la contaminación
química de los suelos.
 Pérdida de nutrientes: Empobrecimiento gradual o acelerado del suelo
por sobreexplotación o monocultivo, lo que trae como consecuencia la baja fertilidad e
improductividad de los suelos.
 Sellado y urbanización: La cubrición del suelo con elementos sintéticos (cemento,
asfalto, etc.) implica su desaparición. La nueva superficie, generalmente impermeable,
es poco apta para el desarrollo de la vegetación y la retención de agua y nutrientes.
En muchos casos, el fenómeno afecta a los suelos de fondo del valle, con alto potencial
productivo.

Por otro lado, es importante destacar que la desertificación es una degradación de tierras que
ocurre en áreas áridas, semiáridas y subhúmedas del mundo. Estas áreas de secano
susceptibles cubren el 40% de la superficie terrestre, poniendo en riesgo a más de 1.000
millones de habitantes que dependen de esas tierras para sobrevivir.

La degradación de las tierras causa pérdidas de la productividad agraria en muchas partes


del mundo.

Causas

La degradación del suelo es un problema para las personas, en gran medida vinculado a
las actividades agropecuarias, aunque también hay otras actividades humanas que pueden
causarla. Las causas principales son:

 Actividad agropecuaria y forestal: La roturación, cultivo y explotación ganaderas y


la tala indiscriminada o intensiva cambian la cubierta vegetal, aportan biocidas y
pueden esquilmar los nutrientes del suelo. En muchos casos, prácticas de cultivo
inadecuadas, deforestación3 o pastoreo excesivo favorecen la erosión. Este problema
es frecuente en zonas semiáridas, donde el aprovechamiento de la vegetación como
combustible y la presión ganadera excesiva eliminan la cobertura vegetal.
 Desarrollo del territorio y actividades urbanas e industriales: La expansión urbana
que sustituye el suelo por superficies impermeables y el impacto asociado al entorno
urbano e industrial da lugar a usos y residuos que reducen la calidad del suelo.
 Actividades extractivas: La minería y la extracción de combustibles fósiles tiene un
importante impacto sobre el suelo y el paisaje, dejando áreas degradadas y
situaciones de contaminación química.
 Actividades de ocio: El desarrollo económico y la tendencia a llevar a cabo
actividades recreativas en entornos naturales conlleva riesgos de contaminación y
erosión (abandono de residuos, erosión por tráfico de vehículos, etc.) si no se toman
las precauciones adecuadas.

La degradación del suelo afecta a una parte importante de las tierras cultivables del
planeta, disminuyendo la riqueza potencial y dificultando el desarrollo económico. En último
término, la degradación del suelo y su pérdida de capacidad productiva anulan las mejoras
conseguidas en la mejora de rendimiento de los cultivos y pueden llegar a amenazar la
seguridad alimentaria de la población.

A menudo asumimos que la degradación de la tierra sólo afecta a la productividad del


suelo. Sin embargo, los efectos de la degradación de la tierra a menudo tienen más
impactos significativos sobre la recepción de los cursos de agua (ríos, humedales y lagos)
desde el suelo, junto con nutrientes y contaminantes asociados con el suelo, se entregan
en grandes cantidades a los ambientes que responden negativamente a su entrada. Por lo
tanto, la degradación de la tierra tiene efectos potencialmente desastrosos en lagos y
embalses que están diseñados para aliviar las inundaciones, proporcionar riego y generar
energía hidroeléctrica.

Conservación del suelo

Es parte de la conservación de las tierras por medio de la protección, mejoramiento y el uso


de recursos naturales, acorde a principios que asegurarán el más alto beneficio económico y
social al hombre y su ambiente, ahora y en el futuro.

Problemas principales

La erosión, la compactación, el aumento de la salinidad y de la acidez del suelo son los


mayores problemas relacionados con el uso inadecuado del suelo, pudiendo tener relación
directa con la escasez de alimentos en un futuro no muy distante. Sin prácticas adecuadas
que protejan el suelo, el resultado puede ser un profundo desequilibrio del sistema
productivo.

Con más de siete mil millones de personas habitando la Tierra, la humanidad está obligada
a disponer de más de mil millones de hectáreas agrícolas para poder subsistir. Las áreas
de suelo con un uso inadecuado reducen significativamente su potencial productivo, por lo
que hoy día se trabaja para renovar y acondicionar las técnicas productivas y para
preservar los recursos naturales y del suelo en particular. Se debe observar que los
recursos son limitados, no pudiendo ser desperdiciados.

Los problemas que dañan el suelo son diversos, casi todos ellos causados por el hombre:
el uso excesivo de los recursos naturales como la minería a gran escala, que causa la
rotura de los suelos de los alrededores; la tala indiscriminada de árboles, que lleva al suelo
a degradarse por quedar expuesto a los elementos (viento y lluvia); y la agricultura
intensiva, que desgasta los minerales del suelo.

La degradación

La degradación de suelo es uno de los mayores problemas que confronta la Agricultura a


través de todo el mundo. La Deforestación, el cultivo intensivo de Tierras vulnerables,
el Sobrepastoreo y el pobre manejo del suelo y el agua, reducen la capacidad productiva
de los suelos y colocan impedimentos a incrementar la producción de
alimentos, Forrajes y Combustibles.
Se diferencia de la Degradación erosiva (por agua, viento y gravedad) aquella
degradación de tipo no erosiva, la cual incluye Degradación química (déficit de
nutrientes, Toxicidades, Salinidad, etc.), física (compactación), y biológica (pérdida de
materia orgánica, enfermedades, malezas, etc.).

En estos apuntes se da énfasis a la Degradación hídrica y Eólica, pero no se debe


pensar que la erosión por problemas de gravedad (Deslizamientos de tierra, Lodo, etc.)
y La desertificación que es también un proceso complejo de degradación (limitado
a Ecosistemas áridos y Semiáridos) es menos importantes.

 Capacidad de uso
Es un sistema de clasificación de las tierras con fines de protección y conservación.
La regla es que ningún predio debe ser usado más allá de su capacidad para
sostener un estable y permanente perfil de suelo.

 Erosión hídrica
Comprende la degradación generada por las gotas de lluvia (salpicadura) y el
escurrimiento de las aguas sobre el suelo. Esta última, puede ser en una forma
precanalizada (erosión de manto), ligeramente canalizada (canalículos o surcos) o
fuertemente canalizada (cárcavas o zanjas). Todas ellas son de carácter
superficial.

 La erosión eólica
Se trata de un problema de impacto ambiental, de significado económico, ocurrente
tanto en el sitio de origen como en el de destino de las partículas. La erosión eólica
daña al suelo, los cultivos y al ambiente; a través de una reducción en la
productividad del suelo, afectando la emergencia de Plantas, calidad y
rendimientos e incrementando los particulados atmosféricos.

En Climas áridos y semiáridos, principalmente, prevalecen las condiciones conducentes


a la Erosión por viento, la cual se verifica cuando el suelo está suelto, seco y finamente
granulado, la superficie del suelo es lisa y la Cubierta vegetativa está ausente o
esparcida y cuando el área susceptible es suficientemente grande.

Comparada con la Erosión hídrica, en la Erosión eólica las partículas más desprendibles
son de menor tamaño y las velocidades críticas son mucho mayores. Las razones deben
estar relacionadas a la muy superior diferencia entre las densidades de las partículas y
la de los fluidos. Un grano de arena en el aire es casi 2.000 veces más masivo que el
fluido circundante, mientras que es 2,65 veces más masivo en el agua. Por otra parte, El
viento afecta una superficie más extensa que el Agua. El viento, por cierto, es la fuerza
responsable deslizamiento cárcava que está detrás del soplido del suelo. Los vientos
suficientes para causar erosión eólica son clasificados como de flujo turbulento de capas
límites sobre superficies relativamente ásperas.

b) Influencia climática

El sistema morfoclimático es el dominio o contexto climático bajo el cual se han generado las
formas del relieve. De esta manera, las geoformas heredadas han sido generadas bajo
paleoclimas mientras que las formas actuales se generan bajo climas recientes.

En consecuencia, el clima ejerce una influencia directa sobre los agentes geomorfológicos y
una influencia indirecta que es resultado de la presencia de diferentes tipos de vegetación.
Por tanto, cada región climática presentará un modelado característico. Este dominio climático
directo o indirecto sobre el relieve se denomina sistema morfoclimático.
El clima actúa directamente sobre el relieve a través del condicionamiento de los agentes
exógenos realizando un trabajo morfogenético. Y en forma indirecta mediante la creación de
condiciones óptimas para el desarrollo de masas vegetales, las cuales actúan directamente
como agentes biógenos o como formadores de suelo (pedogénesis). Por tanto, es posible
establecer una relación relativamente directa entre el clima, la vegetación, el suelo y el relieve.

De esta forma se pueden distinguir relieves zonales, es decir, cuya modelación ha sido fruto
directo de las condiciones climáticas imperantes al momento de su generación; relieves
intrazonales, es decir, aquellos cuya modelación depende de agentes exógenos que actúan
independientemente de las condiciones climáticas pero que modelan en forma distinta según
el clima; y relieves azonales, cuya modelación depende de agentes endógenos o de agentes
exógenos que no son influenciados directamente por el clima como son la gravedad y el mar.

De este modo, es posible distinguir siete grandes dominios climáticos asociados a regiones
morfoclimáticas: