Está en la página 1de 3

EL DERECHO COMO CONTROL SOCIAL

Durante la historia del derecho se ha buscado incansablemente ciertas respuestas a qué es


derecho, por ello, Eduardo García Máynez, cuando expone el concepto de derecho, se
toma el tiempo para repetir lo que el filósofo Kant, exponía en su tiempo: “los juristas
buscan todavía una definición para su concepto de derecho”. Del mismo modo, se ha
trabajado relevantemente en busca de las funciones del mismo, es decir; que papel cumple
el derecho dentro de la sociedad. Con todo esto, se pretende señalar, que al hablar del
derecho y sus funciones equivalen a grandes debates inacabables, los cuales encierran
dentro de sí, diversas acepciones e incluso teorías.
Ahora bien, en el presente trabajo toca analizar las funciones del derecho dentro de la
sociedad, reduciéndose a una sola perspectiva, la funcionalista, la cual, considera al
derecho como control social. Frente a este tema, hace falta precisar que las interrogantes
sobre la función del derecho siguen vigentes, dicho de otro modo, siguen consiguiendo
nuevas respuestas de diversas reflexiones hechas por los peritos de esta área.
De este modo, el tema de las funciones del derecho según Manuel Atienza, alcanza dos
sentidos, por ello expone: “la función social del derecho es objeto de análisis de naturaleza
eminentemente teórica y conectados con algún tipo de filos0ofía social. En el segundo de
los sentidos, la función social del derecho es un tema de investigación de carácter
eminentemente empírico y perteneciente a la sociología del derecho.”1 Dados estos dos
sentidos o si vale el término, estos dos aspectos, se puede decir que la teoría funcionalista,
la cual tiene sus orígenes en E, Durkheim, Max weber, Parsons, Luhmann, entre los
principales representantes, se inclina por el primer sentido que considera Manuel Atienza,
donde el análisis es teórico y de tipo social.
Por tanto, pertenece a este trabajo analizar el primer sentido de la función del derecho,
recogiendo las reflexiones de los autores citados, quienes buscan el equilibrio de la
sociedad teniendo como base fundamental precisamente el papel del derecho dentro del
sistema social.
Por consiguiente hace falta citar cómo se entiende el concepto de sociedad para esta
corriente, de modo general, Manuel Atienza dirá que: “la sociedad se concibe
esencialmente como un sistema, compuesto por diversos elementos, instituciones que se
coordinan e integran entre sí, con el fin de preservar y mantener la unidad de la sociedad,
el orden social.”2
Reforzando esta concepción global de Manuel Atienza, es necesario acudir a Alberto
Montoro Ballesteros, quien realizó un estudio sobre Luhmann, éste concluyo, que la
sociedad para Luhmann, es entendida no como la suma de individuos, sino como un

1
ATIENZA. MANUEL., “Introducción al derecho”, p. 59.
2
IBID., P. 60.
sistema (totalidad de estructura sistemática), integrada, a su vez, por una pluralidad de
subsistemas que tienen su propia estructura y autonomía.3
Partiendo de este punto, un sistema viene a ser todo tipo de familias, empresas,
sociedades, iglesias, estados, etc., quienes viven relacionados o integrados entre sí, con la
finalidad de fomentar acciones concretas, las cuales, hagan posible subsistir y mantenerse
en su medio ambiente con la capacidad de resolver los casos caóticos que se atraviesen a
lo largo del tiempo.
Por otra parte, siguiendo lo acotado por Alberto sobre Luhmann, la sociedad alcanza dos
características: la primera conocida cómo la autoreferencia que alude a la distinción entre
el sistema y su entorno, viendo en el sistema un todo cerrado en donde todas sus
operaciones y elementos aparecen referidos a sí mismos. La segunda se refiere a la
autopoiesis lo cual significa que los sistemas sociales, igual que los sistemas psíquicos y
orgánicos, tienen la capacidad de producir, ellos mismos, los elementos que los integran,
construyendo su propio espacio de operación y reducción de la complejidad.4
De este modo, la sociedad viene a ser la suma de subsistemas, los cuales están
conformados por los diversos campos como la economía, la política, la religión, la
educación, el derecho, etc.
En definitiva, dentro de la perspectiva funcionalista cuando se habla de control social, se
hace referencia precisamente al control de la sociedad expuesta anteriormente. Sin
embargo sigue quedando la sensación en cuanto al control, se puede decir, de qué control
se habla o a qué actitudes se controla.
Primero que nada, el control dentro de esta perspectiva alcanza un doble significado, en
un primer momento como todos conocemos, el de supervisar, lo que se caracteriza como
el papel de un mecánico, que revisa y supervisa su máquina, con la cual se traslada de un
lado para otro. Así, la sociedad vendría a ser como dicha máquina y el estado junto al
derecho se asemejaría al mecánico quien se encarga de supervisar. Por otro lado,
deletreando la definición de control dentro del compendio de introducción al Derecho de
la facultad de derecho y ciencias políticas de la UPLA., el control es entendido tal y cómo
lo concibe la cibernética, uno de sus máximos representantes de ésta área dirá que la
cibernética es la ciencia de la comunicación y del control, traduciendo a este término no
solo como supervisión, sino de guía y gobierno, es decir; el derecho y el estado en esta
acepción, dejan de ser el mecánico de dicha máquina para hacer el rol de conductor de la
misma.
Al mismo tiempo, hace falta hacer la diferencia de control en general y el control en
sentido restringido. En el primer caso, el control vale para todas las instituciones sociales,
donde todas tienen por objetivo regular o controlar dicha sociedad, de ahí que, se puede
controlar la sociedad desde la moral, desde la religión, desde la educación, etc. y no
solamente desde el derecho. En la segunda cuestión, el control se reduce a algo muy
concreto y precisamente es de este control del que habla la perspectiva funcionalista, se
trata de acentuar al control solamente en las actitudes desviadas. Aquí fue la teoría

3
MONTORO BALLESTEROS. ALBERTO., “El funcionalismo en el derecho: notas sobre N. Luhmann
y G. Jakobs”, p. 367.
4
IBID., P. 368. Citado.
funcionalista, quien se encargó de analizar este tipo de control, hasta llegar a plantear una
de las teorías más relevantes.
Volviendo a Manuel Atienza, quien considera que: “se an formulado muchas teorías para
explicar la desviación. Una de las más conocidas e influyentes es la que anunció el
sociólogo norteamericano Merton a finales de los años 1930, sobre las huellas de la teoría
de la anomia de Durkheim. Según Merton, toda sociedad señala a sus miembros objetivos
a alcanzar así como unos medios lícitos para ello, pero desigualmente repartidos. De esta
tensión entre fines culturales y medios institucionales surgen diversos tipos de respuestas,
de comportamiento por parte de los miembros de la sociedad.”5
En esta perspectiva, la desviación engloba todo aquello que tenga que ver con la
tergiversación de los medios y fines que se plantee un grupo social. Por ello se hablará de
varios tipos de desviación como: innovadora, ritualista, apática y rebelde. Además, la
desviación aparece como anormalidad, como violación de normas y como resultado de la
atribución de un estigma, por ejemplo: la corrupción. De tal manera que detrás de toda
conducta catalogada como desviación se encuentra el delito.
Por tanto, el control frente a las conductas desviadas viene a ser, desde el punto de vista
de la perspectiva funcionalista como aquel que regula y que lleva a la sociedad a fomentar
el equilibrio, sin embargo, en este postulado, hace falta esclarecer que el control no se da
solamente desde el derecho, sino también desde la moral, la religión, la costumbre, etc.,
por ello, cuando se hace referencia al control, se dirá que existe un control conforme y
otro desconformo, es decir; cuando es conforme está de acuerdo con la moral, la religión,
el derecho, etc., y cuando es desconforme puede estar de acuerdo por ejemplo, para la
moral, pero no para el derecho.
Además, el derecho desde el funcionalismo, no solo se encarga de controlar las conductas
indeseadas, sino también de promover las conductas deseadas, de allí, que el derecho
alcanza la capacidad de controlar las actitudes después de la experiencia y antes de ésta.
Finalmente, frente al control de quienes detentan el poder público, tiene que ver con los
órganos o instituciones jurídicas, dicho de otra manera, las instituciones se controlan una
entre otras, por ejemplo: el legislativo controla al gobierno y así sucesivamente, de tal
manera que el control tiene el mismo peso para todos.
Con estos parámetros, el control del derecho se refiere a la conducta de los ciudadanos en
general, o si se quiere a la conducta de las autoridades, órganos jurídicos, etc.

5
ATIENZA. MANUEL., “Introducción al derecho”, p. 63.