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PUERTO MONTT, ocho de octubre de dos mil catorce.

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VISTOS:
A fs.1, corrección de la demanda a fs.11 y rectificación de la
misma a fs.16, comparece don Hernán Alfonso Hagedorn Hitschfeld,
abogado, con domicilio en Urmeneta 305, oficina 802, Puerto Montt, en
representación de doña María Lastenia Calisto Cárdenas, viuda, cajera,
R.U.N.9.597.813-4; de don Diego Eduardo Rivera Calisto, soltero,
R.U.N.17.817.639-0; y de don Manuel Andrés Rivera Calisto, soltero,
trabajador dependiente, R.U.N.10.948.085-1; todos domiciliados en Pasaje
Juan Klenner S/N, Calbuco, y expone:
Que, interpone demanda de indemnización de perjuicios por
responsabilidad extracontractual en la muerte de don Manuel Heriberto Rivera
Ulloa, en forma solidaria, en contra de la empresa Cultivos Marinos Chiloé
S.A., Rut Nº79.784.980-4, del giro acuícola, representada legalmente por don
Francisco Miranda Morales y don Luis Prieto Bruggemann (rectificación de
fs.16), ignora profesiones, ambos domiciliados para estos efectos en Avenida
Diego Portales 2000, Piso 10, Puerto Montt, y en contra de la empresa CPT
Empresas Marítimas S.A., del giro de su denominación, Rut Nº83.562.400-5,
representada por su gerente corporativo don Sergio Smith, ignora profesión,
ambos con domicilio en Avenida Vitacura 2939, Piso 20, Edificio Millenium,
comuna de La Condes, Santiago.
Que, a través de la presente demanda, pretende y
consecuencialmente solicita, se condene a las demandadas al pago de las
sumas que se señalaran a favor de sus representados, conforme a los
antecedentes de hecho y de derecho que expone.
Que, don Manuel Heriberto Rivera Ulloa, buzo mariscador, cuyo
último domicilio fue en la ciudad de Calbuco, R.U.N. 8.783.747-5, falleció con
fecha 06 de agosto de 2012. En vida contrajo matrimonio con fecha 3 de abril
de 1980 con doña María Lastenia Calisto Cárdenas, de dicho matrimonio
nacieron dos hijos: don Manuel Andrés Rivera Calisto, y don Diego Eduardo
Rivera Calisto.
Que, don Manuel Heriberto Rivera Ulloa (corrección de fs.11),
quien a la fecha de ocurridos los hechos que originan esta demanda contaba
con 53 años de edad, gozaba de una salud estable y buena, llevando una vida
cotidiana, personal y laboral normal. De oficio “buzo mariscador básico”, al
momento de su fallecimiento se desempeñaba hace 5 años, bajo dependencia
y subordinación, para la empresa Cultivos Marinos Chiloé S.A., de acuerdo al
contrato de trabajo celebrado con fecha 01 de junio de 2007, en virtud del cual
debía desempeñar las funciones de buzo de operaciones, en los diversos
centros de cultivos que dicha empresa mantiene en la zona sur del país,
percibiendo una remuneración mensual aproximada de $650.000.
Que, el día 06 de agosto de 2012, la embarcación “Seivag”,
perteneciente a la empresa CPT Empresas Marítimas S.A., a cargo del capitán
don Luis Carrera Vergara, aproximadamente a las 13,00 hrs., finaliza la faena
de carga de peces y zarpa desde el centro de cultivos Puelche, comuna de
Hualaihué, de propiedad de la empresa Cultivos Marinos Chiloé S.A., con
destino a Dalcahue, pero no logra ejecutar adecuadamente la maniobra y
queda atrapada entre las balsas jaulas de dicho centro de cultivo. El capitán de
la referida embarcación, solicita al asistente de centro del lugar, patrón de nave
menor don Héctor Patricio Díaz Soto, que le proporcione apoyo con buzos para
resolver la situación, a lo que este accedió comunicándose con el Jefe de
Centro don Raúl Roberto Bravo Sanhueza, ingeniero de ejecución de pesca y
patrón de nave menor, quien a su vez ordenó a los buzos don Manuel Rivera
Ulloa y don Claudio Rojas Meza, supervisor de buzo mariscador intermedio,
que concurriera al lugar a prestar ayuda al capitán de la referida motonave, en
su fallida maniobra de zarpe.
Que, por instrucciones del supervisor de buzo, don Claudio Rojas
Meza, el buzo don Manuel Rivera Ulloa, se sumerge para inspeccionar el
estado y situación de la nave. Al emerger le indica al Sr. Rojas, que la proa
había quedado entre una “pata de gallo” perteneciente a la maniobra de fondeo
de las balsas jaulas y unos tensores de la malla lobera. El buzo don Manuel
Rivera Ulloa es enviado nuevamente a sumergirse para proceder al corte de los
tensores y elementos que mantenían atrapada a la embarcación, cumpliendo
las labores de asistente de buzo el Sr. Rojas, quien luego de unos minutos
siente un tirón en la manguera, asumiendo que le pedía una mayor longitud de
la misma, al no estirarse, procedió a recogerla sintiendo que estaba atorada.
Luego le pidió al asistente de centro, quien estaba en la proa del barco que
verificará si se veían burbujas de aire, informando negativamente. Finalmente,
y en forma repentina, aflora el cuerpo del Sr. Rivera, flotando boca abajo y casi
sin signos vitales. Pese a las maniobras de primeros auxilios y resucitación
efectuadas por el personal del barco y luego por personal médico, don Manuel
Rivera Ulloa, fallece debido a asfixia por sumersión.
Que, de acuerdo a las investigaciones realizadas por los
organismos, y servicios especializados en la materia, el fallecimiento del
trabajador se produjo por la concurrencia de diversos errores e infracciones a
los procedimientos que deben y debieron seguirse para realizar los trabajos y
maniobras que provocaron su muerte, de los cuales tiene absoluta
responsabilidad tanto su empleador como el capitán de la embarcación a que
se ha hecho referencia.
Que, de acuerdo a la investigación realizada por la Gobernación
Marítima, la muerte del Sr. Rivera, se habría producido al proceder éste, por
instrucciones de su jefe directo, avaladas por el capitán de la motonave
“Seivag”, a cortar elementos de tensión que mantenían atrapado al referido
barco, los que al ser liberados y como consecuencia del reacomodo de los
mismos, le quitaron al buzo el cinturón de plomo y la manguera de aire,
aprisionándolo contra el casco de dicha motonave, para finalmente fallecer
ahogado.
Que, la misma investigación, realizada por los expertos en la
materia, arrojó los siguientes errores e infracciones a los procedimientos del
trabajo que debía realizarse:
1.- El trabajo de buceo fue realizado sin la autorización de la Autoridad
Marítima Local, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 602 del Reglamento de
Buceo para Buzos Profesionales y Anexo “D” de la Circular DGTM y MM A-
42/2002 de 02 de junio de 2006.
2.- Hubo falta de planificación de las labores necesarias para liberar el barco,
tanto por parte de las personas que la llevaron a cabo y muy especialmente por
parte del capitán de la nave afectada, lo que a su vez los llevó a ignorar y
prevenir las consecuencias de las acciones realizadas. Así lo concluyó el
ingeniero en prevención de riesgos de la Gobernación Marítima de Puerto
Montt, don Rino Gadaleta Machado.
3.- Las labores no se ejecutaron con la totalidad del personal necesario, ya que
dichas disposiciones reglamentarias, además, exigen que estas labores se
ejecuten por el buzo con el siguiente equipo humano de apoyo: Un supervisor
de Buzo Mariscador Básico y supervisor de categoría superior; un asistente de
buzo. En el caso que nos ocupa, el supervisor don Claudio Rojas ejerció una
doble función, desempeñándose además como asistente de buzo.
4.- El equipo de buceo utilizado por el buzo accidentando se encontraba
incompleto, ya que no utilizaba arnés con escape rápido reglamentario,
dispositivo consistente en una serie de correas con hebillas, en el cual se
afirma el regulador. De acuerdo a los informes periciales mencionados, esto
último adquiere relevancia dado que al tener el buzo afectado la manguera
pasada debajo del cinturón de plomo, al perder dicho cinturón producto del
corte de tirantes efectuado, el buzo perdió también su fuente de alimentación
de aire, situación que no hubiese ocurrido de haber contado éste con el equipo
correcto.
5.- El buzo Sr. Rivera no estaba capacitado para ejecutar las labores que se le
encomendaron, de acuerdo a lo informa por el Sr. Alejandro Ross Urquieta,
capitán de navío y asesor de buceo profesional de la Gobernación Marítima de
Puerto Montt.
Que, lo anterior queda claramente establecido en el Reglamento
de Buceo antes citado, artículo 104 g) que define al Buzo Mariscador Básico –
título que poseía la víctima- como aquel dedicado a la extracción, explotación y
comercialización de recursos hidrobiológicos y trabajos de buceo en
acuicultura. La letra i) del artículo citado, señala que la persona en posesión de
la Matrícula de Buzo Comercial, está autorizado para poder desarrollar
cualquier trabajo submarino.
Que, los errores de procedimiento, de planificación, así como la
ausencia del equipo y personal adecuados proporcionados a un buzo
mariscador básico que no estaba preparado para ejecutar las labores
encomendadas, ejecutadas bajo la supervisión y responsabilidad directa del
jefe de centro de Cultivos Marinos Chiloé S.A. y del capitán de la nave
“Seivag”, perteneciente a CPT Servicios Marinos S.A., constituyeron una
actuación u omisión temeraria e irresponsable que provocó el accidente y la
muerte de don Manuel Rivera Ulloa, por asfixia por sumersión.
Que, no hubo exposición imprudente ni culpa de la víctima en el
accidente, un buzo con 30 años de experiencia y recientemente certificado en
sus competencias laborales como buzo mariscador básico, otorgado por el
organismo gubernamental Chile Valora, ya que se limitó únicamente a cumplir
las instrucciones de su jefe directo, en virtud, del vínculo de subordinación y
dependencia que le impone el contrato de trabajo, ejecutándola con el equipo
que éste le proporcionó y bajo su directa supervisión, así como la del capitán
de la nave en cuestión, quien por su título y experticia en la materia debió
haber adoptado también las providencias necesarias para haber evitado esta
clase de accidente y no haber permitido una actuación riesgosa e inadecuada
por parte del jefe de centro a quien le solicitó que participará con su personal
no calificado en la liberación del barco atrapado, por maniobras de zarpe mal
ejecutadas.
Agrega, que la autopsia fue realizada por el médico legista don
Germán Quappe de la Maza, quien informa el 07 de agosto de 2012, como
causa de la muerte: “asfixia por sumersión”, agregando que “las lesiones
encontradas son compatibles con antecedente de compresión abdominal por
embarcación”.
Que, señala como fundamento de derecho la Ley Nº16.744, sobre
Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, indicando que en
relación al artículo 5, el trabajador fallecido prestaba servicios laborales en
virtud de un contrato de trabajo y bajo la supervisión directa de su jefe, en el
centro de cultivo Puelche, comuna de Hualaihué, perteneciente a la empresa
Cultivos Marinos Chiloé S.A., habiendo fallecido producto de las lesiones
sufridas mientras ejecutaba las labores de buceo que se le encomendaron.
Que, la ley antes citada, en su artículo 65 y siguientes, pone a
cargo del empleador la responsabilidad del cumplimiento de todas las normas
de seguridad con el fin de precaver la ocurrencia de accidentes en el trabajo,
prevención que por los hechos ya expuestos, especialmente la falta de
planificación de la labor, de competencias del buzo afectado, del equipo
inadecuado que le proveyó el empleador, nunca existió, y por ende da origen a
la responsabilidad extracontractual del empleador y de la empresa propietaria
de la embarcación, la que a través de cuyo capitán debía supervisar y controlar
las labores y maniobras ejecutadas en el mar en su favor y a petición de éste,
quedando obligados a la indemnización de los perjuicios causados; ello, debido
a su grave falta al deber de cuidado, impuesta por legislador y a la infracción de
la reglamentación correspondiente. Además, el jefe directo del trabajador
afectado, don Claudio Rojas, era además el supervisor de buceo en la faena y
responsable por tanto de la seguridad del buzo, estando establecida su
responsabilidad en el Reglamento de Buceo para Buzos Profesionales,
aprobado por el D.S. Nº752 de 1982 en relación con el artículo 604 del citado
Reglamento. Dicha persona cumplía también la función de asistente de buzo,
labor que debía ejecutar un tercero, al tenor de lo establecido en el artículo 104
letra e) de dicho Reglamento, y el artículo 102.
Que, el artículo 68 inciso 3° de la Ley N°16.744 obliga a las
empresas a proporcionar a sus trabajadores los equipos e implementos de
protección necesarios, hecho que no ocurrió, al tenor de lo establecido por el
capitán de navío y Asesor de Buceo Profesional don Alejandro Ross Urquieta,
en su informe a la Gobernación Marítima de fecha 29 de agosto de 2012.
Que, en su artículo 60 dicha Ley otorga acción contra el
empleador en el caso de accidente laboral.
Que, en relación al artículo 184 del Código del Trabajo, en el caso
de autos, se encuentra de manifiesto que en dicha maniobra no se adoptaron
las medidas necesarias para proteger la vida y salud de los trabajadores, ya
que el trabajo no se planificó por quienes debían hacerlo (capitán de barco y
supervisor de buceo) ni se autorizó por la autoridad marítima; tampoco se le
proporcionó al trabajador el equipo de buceo adecuado.
Que, menciona también los artículos 905, 909 y 914 N°2 del
Código de Comercio, los cuales dejan de manifiesto la responsabilidad del
capitán y en consecuencia la del propietario de la nave o armador, en el
accidente que sufrió don Manuel Rivera Ulloa, por cuanto no verificó en modo
alguno, sino que permitió y solicitó que se ejecutarán trabajos de buceo para
liberar su nave, con infracción a las normas legales y reglamentarias antes
invocadas, incurriendo en una conducta culposa.
Agrega, que ha existido una actuación antijurídica por parte de los
demandados, puesto que han infringido varias normas jurídicas, reglamentarias
y principios inspiradores del ordenamiento, acción que ha ocasionado daño a
un tercero, haciendo aplicable las reglas que gobiernan la responsabilidad por
incumplimiento extracontractual. Mencionan como fundamentos los artículos
2314, 2329 y 2317 del Código Civil, este último artículo de estimarse que los
demandados se encuentran en la situación prevista por la norma, solicita se les
condene en forma solidario al pago de las indemnizaciones demandadas. En
subsidio, para el evento que los antecedentes del proceso y conforme a
derecho se estableciera que alguno de los demandados no estuviere en la
situación de las normas citadas, solicita se le condene en forma simplemente
conjunta, por partes iguales o en la proporción que el tribunal determine,
conforme al mérito del proceso y a la equidad.
Que, de acuerdo a los hechos expuestos, es evidente el daño
moral que las actuaciones imprudentes y culposas por parte de los
dependientes de los demandados, provocó a sus representados, al causar con
ello la muerte de don Manuel Rivera Ulloa, dejando una viuda y a dos hijos sin
padre. El daño moral que esta familia ha padecido debido a su trágico
fallecimiento ha sido inmenso y para la determinación de su monto se debe
considerar el inestimable dolor que experimentaron como familia, teniendo en
consideración que el Sr. Rivera era el soporte emocional, afectivo y económico
del núcleo familiar.
Que, el Sr. Rivera estaba casado con su representada doña María
Lastenia Calisto Cárdenas, hacia 32 años y durante el matrimonio lograron
constituir una familia compuesta por dos hijos, los demandantes Manuel Andrés
y don Diego Eduardo, Rivera Calisto, de 32 y 20 años de edad,
respectivamente.
Que, el daño moral que han padecido se avalúa en la suma de
$80.000.000 para la cónyuge sobreviviente, y la suma de $50.000.000 para
cada uno de sus hijos. En consecuencia, se demanda por la suma total de
$180.0000.000, cantidad que en todo caso nunca podrá reemplazar la pérdida
del Sr. Rivera, cónyuge y padre.
Previa a las citas legales solicitan al tribunal tener por interpuesta
demanda de indemnización de perjuicios por responsabilidad extracontractual
en juicio ordinario en contra de Cultivos Marinos Chiloé S.A., representada
legalmente por don Francisco Miranda Morales y don Luis Prieto
Bruggemann, y en contra de la empresa CPT Empresas Marítimas S.A.,
representada por su gerente corporativo don Sergio Smith, todos ya
individualizados, y en definitiva acogerla en todas su partes, declarando que se
condena a los demandados en forma solidaria, o en subsidio, en forma
simplemente conjunta, a indemnizar los perjuicios causados a los demandantes
por concepto de daño moral la suma de $180.000.000, desglosada en la forma
que se ha señalado en el cuerpo de la demanda.
Todo lo anterior con los reajustes e intereses correspondientes
devengados desde la fecha del accidente y los que se devenguen hasta la
fecha de su pago efectivo, con expresa condenación en costas.
En subsidio, el monto que el tribunal determine conforme a
derecho, equidad y al mérito de autos.
A fs.88, don Mario Canale-Mayet Alviña en representación de la
demandada CPT Empresas Marítimas S.A., contesta la demanda.
A fs.96, don Bruno Andaur Hidalgo en representación de la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A., contesta la demanda.
A fs.121, la parte demandante evacua el trámite de réplica.
A fs.126, don Bruno Andaur Hidalgo en representación de la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A., evacua el trámite de dúplica.
La demandada CPT Empresas Marítimas S.A., no evacuo el
trámite de dúplica.
A fs.137, se llevó a efecto el comparendo de conciliación con la
asistencia del apoderado de la parte demandante y del apoderado de la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A., y en rebeldía de la demandada CPT
Empresas Marítimas S.A. Se llamó a las partes a conciliación y esta no se
produce entre los comparecientes. En cuanto a la conciliación con la
demandada CPT Empresas Marítimas S.A., no se produce por su inasistencia.
A fs.140 se recibió la causa a prueba, y se fijaron dos puntos de
prueba, agregándose un punto de prueba a fs.149, se modificó el punto de
prueba Nº2 y se agregaron cuatro punto de prueba a fs.153.
A fs.303, se citó a las partes a oír sentencia.-
CONSIDERANDO:
EN CUANTO A LA TACHA DEL TESTIGO HUGO ENRIQUE
DIAZ VILLARROEL FORMULADA POR LA DEMANDADA CULTIVOS
MARINOS CHILOE S.A. EN LA AUDIENCIA DE FS.171 Y SIGUIENTES
(fs.180):
PRIMERO: Que, en la audiencia de fs.171 y siguientes (fs.180), la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A. tacha al testigo de la demandante
don Hugo Enrique Díaz Villarroel, por la causal señalada en el artículo 358 Nº7
del Código de Procedimiento Civil, toda vez que aun cuando el testigo
responde negativamente a la pregunta en torno a la existencia de una amistad
con los demandantes, se evidencia en sus otras respuestas la existencia de
este vínculo propio de una relación de 30 años con los demandantes en virtud
del cual manifiesta haber prestado apoyo siempre que estos lo han requerido
luego de la muerte del Sr. Rivera, a cuyo funeral asistió. Por tanto, solicita se
acoja la tacha y se declare inhábil.
SEGUNDO: Que, la parte demandante evacua el traslado
conferido respecto a la tacha del testigo en la misma audiencia, señalando que
solicita el rechazo de la tacha deducida, con costas, en atención a que de los
dichos del testigo no es posible establecer de manera alguna la amistad íntima
que exige la normal legal invocada.
TERCERO: Que, el tribunal rechazará la tacha formulada por la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A. en contra del testigo don Hugo
Enrique Díaz Villarroel, por no encontrarse acreditado en autos los hechos
graves para calificar de íntima la amistad entre el testigo y los demandantes.
De las preguntas para tacha formuladas antes de prestar declaración el testigo,
no se puede concluir que el testigo tachado sea íntimo amigo con la parte que
lo presenta, esto es, los demandantes.
EN CUANTO A LA TACHA DEL TESTIGO HUGO ENRIQUE
DIAZ VILLARROEL FORMULADA POR LA DEMANDADA CPT EMPRESAS
MARÍTIMAS S.A. EN LA AUDIENCIA DE FS.171 Y SIGUIENTES (fs.181):
CUARTO: Que, en la audiencia de fs.171 y siguientes (fs.181), la
demandada CPT Empresas Marítimas S.A. tacha al testigo de la demandante
don Hugo Enrique Díaz Villarroel, por la causal señalada en el artículo 358 Nº7
del Código de Procedimiento Civil, la que funda en lo señalada por lo
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A., y además por el hecho de que la
amistad íntima exigida por la disposición adjetiva señalada queda de manifiesto
la íntima relación que mantenía el testigo con la cónyuge y padre de los
demandantes situación que hace presumir que esa relación continuaba con la
familia del fallecido, solicitando al tribunal se acoja la tacha.
QUINTO: Que, la parte demandante evacua el traslado conferido
respecto a la tacha del testigo en la misma audiencia, señalando la amistad
íntima debe serlo con la persona que lo presente y no con un tercero ajeno al
juicio, actualmente fallecido, asimismo, tal amistad debe ser manifestada por
hechos graves, situación que no lo constituye de modo alguno la existencia de
una relación laboral tenida por el testigo con el cónyuge fallecido y padre de los
demandantes.
SEXTO: Que, el tribunal rechazará la tacha formulada por la
demandada CPT Empresas Marítimas S.A. en contra del testigo don Hugo
Enrique Díaz Villarroel, por los mismos fundamentos dados al resolver la tacha
formulada por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A. en contra del mismo
testigo, y que se encuentran consignados en el considerando tercero de esta
sentencia.
EN CUANTO A LA TACHA DEL TESTIGO EDUARDO RENE
LABBE PEÑA FORMULADA POR LA DEMANDANTE EN LA AUDIENCIA DE
FS.185 Y SIGUIENTES (FS.188):
SEPTIMO: Que, en la audiencia de fs.185 y siguientes (fs.188), la
parte demandante tacha al testigo de la demandada Cultivos Marinos Chile
S.A., don Eduardo René Labbe Peña, por la causal señalada en el artículo 358
Nº5 del Código de Procedimiento Civil, en atención a que el testigo ha
manifestado ser dependiente de la parte que lo presenta y carece en
consecuencia de la imparcialidad necesaria para declarar en este proceso.
OCTAVO: Que, la parte demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.,
evacua el traslado conferido respecto a la tacha del testigo en la misma
audiencia, señalando que se rechace la tacha deducida, toda vez que el
accidente que motiva estos autos ocurrió durante una faena que se ejecutaba
en dependencias de su representada, participando en ella sus propios
trabajadores y de otra manera no podría ser posible para su parte presentar
testigos que hayan presenciado los hechos acaecidos en el Centro de Cultivo
Puelche.
NOVENO: Que, el tribunal rechazará la tacha formulada por la
demandante en contra del testigo don Eduardo René Labbe Peña, por no estar
acreditado en autos que el testigo sea dependiente de la parte que exige su
testimonio. En efecto, la pregunta para tacha consistió en preguntarle al testigo
tachado para quien prestaba servicios el día 06 de agosto de 2012. No se
encuentra establecido que a la fecha de la presentación de la lista de testigo,
esto es, el 23 de agosto de 2013 (fs.156) prestaba servicios para la parte que lo
presenta.
EN CUANTO A LA TACHA DE LA TESTIGO ROXANA DEL
PILAR BECERRA MUÑOZ FORMULADA POR LA DEMANDADA CULTIVOS
MARINOS CHILOE S.A. EN LA AUDIENCIA DE FS.171 Y SIGUIENTES
(fs.194):
DECIMO: Que, en la audiencia de fs.171 y siguientes (fs.194), la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A. tacha a la testigo de la demandante
doña Roxana del Pilar Becerra Muñoz, por las causales señaladas en el
artículo 358 Nº4 y 7 del Código de Procedimiento Civil, al haber reconocido
expresamente ser dependiente y tener una relación de amistad con el Sr.
Manuel Rivera, de lo cual se deduce fundadamente que mantendría las mismas
relaciones con los demandantes de autos.
UNDECIMO: Que, la parte demandante evacua el traslado
conferido respecto a la tacha del testigo en la misma audiencia, señalando que
respecto a la tacha del Nº4 del artículo 358 del Código de Procedimiento Civil,
la testigo en su declaración no ha referido ser criada o doméstica ni
dependiente de la parte demandante, sino que ha señalado haber mantenido
una relación laboral con el cónyuge y padre fallecido de los demandantes, pero
no en calidad de criada o doméstica. Por su parte, respecto a la causal Nº7,
tampoco se aprecia de la declaración de la testigo, que mantenga una íntima
amistad con los demandantes sino que declara haber sido amiga del buzo
fallecido. Hace presente, que esta acción es por daños por repercusión, es
decir, por el propio daño que ha sufrido la familia por el fallecimiento del buzo,
que en ningún caso se ejercen acciones que a él le haya podido corresponder
en vida.
DECIMO SEGUNDO: Que, se rechazarán las tachas del artículo
358 Nº4 y 7 del Código de Procedimiento Civil, por no encontrarse acreditadas
en autos. La primera, no se encuentra probado que la testigo tachada tenga la
calidad de criada doméstica o dependiente de la parte demandante, así como
también, los hechos graves que determinen la amistad íntima con la parte que
la presenta.
EN CUANTO A LA TACHA DEL TESTIGO LUIS MAURICIO
CARRERA VERGARA FORMULADA POR PARTE DEMANDANTE EN LA
AUDIENCIA DE FS.198:
DECIMO TERCERO: Que, en la audiencia de fs.198, la parte
demandante tacha al testigo de la demandada CPT Empresas Marítimas S.A.,
don Luis Mauricio Carrera Vergara, por la causal señalada en el artículo 358
Nº5 del Código de Procedimiento Civil, en atención a que el testigo ha
manifestado ser dependiente de la parte que lo presenta y carece en
consecuencia de la imparcialidad necesaria para declarar en este proceso.
DECIMO CUARTO: Que, la parte demandada CPT Empresas
Marítimas S.A., evacua el traslado conferido respecto a la tacha del testigo en
la misma audiencia, señalando que se rechace la tacha deducida, toda vez que
el accidente que motiva estos autos ocurrió durante una faena que se
ejecutaba en dependencias de la demandada principal, participando en ella sus
propios trabajadores y los de su representada, de otra manera no podría ser
posible para su parte presentar testigos que hayan presenciado los hechos
acaecidos en el Centro de Cultivo Puelche.
DECIMO QUINTO: Que, el tribunal acogerá la tacha formulada
por la demandante en contra del testigo don Luis Mauricio Carrera Vergara, por
cuanto éste al formularle las preguntas para tacha, señala que trabaja para la
empresa demandada CPT Empresas Marítimas S.A., es decir, la parte que
exige su testimonio.
EN CUANTO AL FONDO:
DECIMO SEXTO: Que, el presente juicio versa, según los hechos
y fundamentos de derecho detallados en la parte expositiva de esta sentencia,
en la pretensión de los demandantes doña María Lastenia Calisto Cárdenas,
don Diego Eduardo Rivera Calisto, y don Manuel Andrés Rivera Calisto, en
contra de Cultivos Marinos Chiloé S.A., representada legalmente por don
Francisco Miranda Morales y don Luis Prieto Bruggemann, y en contra de
la empresa CPT Empresas Marítimas S.A., representada por su gerente
corporativo don Sergio Smith, sean condenados en forma solidaria, o en
subsidio, en forma simplemente conjunta, a indemnizar los perjuicios causados
a los demandantes por el fallecimiento, de su cónyuge y padre don Manuel
Heriberto Rivera Ulloa, por concepto de daño moral la suma de $180.000.000,
desglosada en la suma de $50.000.000 para cada uno de los hijos y
$80.000.000 para la cónyuge demandante, con los reajustes e intereses
correspondientes devengados desde la fecha del accidente y los que se
devenguen hasta la fecha de su pago efectivo, con expresa condenación en
costas. En subsidio, el monto que el tribunal determine conforme a derecho,
equidad y al mérito de autos.
DECIMO SEPTIMO: Que, a fs.88, don Mario Canale-Mayet
Alviña, en representación de CPT Empresas Marítimas S.A., contestó la
demanda solicitando se niegue lugar a ella, en todas sus partes, al menos en
relación a su representada, en los siguientes términos:
Que, el día 6 de agosto de 2012, siendo las 15:00 horas, la nave
mayor especial, wellboat, de propiedad de su representada CPT Empresa
Marítimas S.A., denominada “Seivag”, que se encontraba acoderada, atracada,
a uno de los costados de la jaula de mantención de salmones para su crianza
y/o cultivo de propiedad de Cultivos Marinos Chiloé S.A., una vez que había
succionado los peces existentes en ella y así cargado en los estanques con
que la nave cuenta para su traslado hasta el centro de matanza y faenamiento
a que serían conducidos, se vio impedida de zarpar debido a la existencia de
elementos que la hacían firme a la jaula. El centro de cultivo es conocido con la
denominación de Puelche, y se ubica en la comuna de Hualaihué.
Que, la nave se aprestaba a desatracar desde las instalaciones
indicadas, con el propósito de iniciar su navegación hasta el centro de matanza
y faenamiento, el capitán de la misma pudo percatarse que ella se encontraba
asida, agarrada, atrapada, por cables o amarras propias del centro y en
particular de la jaula, las que tiene por objeto mantener la jaula amarrada al
fondo marino a objeto de impedir su desplazamiento, y necesarias para
mantener adheridas las redes que la constituyen y evitan la fuga de los peces y
el ingreso de depredadores.
Que, comunicado este hecho, al jefe del centro de crianza de
salmones, éste indicó al capitán de la nave que no se preocupara ya que
destinaría personal de su dependencia para que procedieran a zafar la nave,
razón por la que el capitán dio orden de parar los motores, levantar todos los
elementos de amarra y esperar las indicaciones del centro para zarpar. Así fue
como el Sr. Rivera se lanzó al agua, previo a manifestar que le dieran algunos
segundos para soltar la amarra que se había producido. Después de algunos
momentos emergió el buzo don Manuel Rivera Ulloa, manifestando que uno de
los cables de fondeo y el adminículo de fondeo del mismo, mantenía atrapada
la parte baja de la proa de la nave, cosa que hacía necesario cortarlos para
poder liberar al buque y luego reposicionarlo, pidiendo se le proveyeran los
elementos y herramientas necesarias para ello, para una vez que le fueron
entregados por personal del centro de cultivo y de su propiedad, volver a
sumergirse con el propósito de efectuar el corte y la consecuencial liberación
de la nave.
Que, al rato de sumergirse, la persona que apoyaba las labores
de buceo, también dependiente del centro de cultivo, y desde las instalaciones
del mismo, a viva voz solicitó a personal del centro que procedieran
visualmente a distinguir al buzo y su posición, cosa que resultó negativa. La
persona que daba apoyo de aire al buzo procedió a recoger la manguera con la
que se le suministraba, tirando fuertemente de ella, sin que al final de la misma
se encontrará el señor Rivera, una vez que este llegó a la superficie, sino sólo
el regulador del aire y el cinturón que mantenía los pesos necesarios para
permitir el hundimiento del buzo.
Que, el personal del centro se lanzó al agua para proceder al
rescate del Sr. Rivera, cuyo cuerpo fue subido a la superficie, y luego, izado por
personal del centro de crianza y cultivo a sus instalaciones, en donde
procedieron a efectuarle maniobras de reanimación, sin resultados positivos.
Señala, que lo narrado, corresponde a la realidad de lo
acontecido, demuestra sin posibilidad de cuestionamiento, que la nave se
atoró, se atrapó con elementos del centro de cultivo y crianza; que ni el capitán
de la nave ni los restantes miembros de su dotación, exigieron asistencia de
personal de buceo, sino que solo hicieron presente el hecho; que personal
superior de dependencia de Cultivos Marinos Chiloé dispuso que el Sr. Rivera
Ulloa se colocará los equipos adecuados para ingresar al agua y realizar la
inspección y posterior faena de liberación; que los elementos para todo lo
anterior eran de propiedad del centro y proveídos por su personal; que
conforme a ello no cupo participación alguna ni del capitán de la nave, ni a los
miembros de su tripulación, ni en forma directa ni indirecta, dado que ante la
ocurrencia de hechos como los relatos son los centros de cultivo quienes
proceden a soltar la nave, conforme a la costumbre imperante.
Que, en cuanto a los requisitos de la responsabilidad
extracontractual, ninguno de los requisitos concurre en relación a su
representada, por cuanto su representada no era sujeto del contrato, y en esta
condición no le eran exigibles la adopción de medida de protección del
trabajador, tampoco se le puede atribuir culpa en su actuar.
Que, respecto a lo prescrito en el artículo 184 del Código del
Trabajo, la demandada principal Cultivos Marinos Chiloé S.A., ha dado estricto
cumplimiento ejerciendo el control suficiente y que le está permitido respecto
de sus trabajadores a fin de que utilicen los elementos de seguridad, respeten
las normas de higiene y desarrollen las labores con apego a las normas de
seguridad.
Que, respecto a su representada la acción de perjuicios es del
todo improcedente, desde el momento que no concurren a su respecto los
requisitos de culpa y nexo causal exigidos por el legislador para hacer exigible
la responsabilidad civil extracontractual pretendida por los actores, resulta
conveniente y procedente señalar que en rol de empleadora, la sociedad
Cultivos Marinos Chiloé S.A., adoptó la totalidad de las medidas necesarias
para proteger eficazmente la vida del señor Rivera Ulloa durante las labores
que desarrolló para liberar la nave de propiedad de su representada. De
estimarse lo contrario, debiera concluirse que el señor Rivera Ulloa se expuso
temerariamente al peligro y a las consecuencias dañinas sufridas, al haberse
arriesgado a una faena que no conocía, para la que no se encontraba
preparado, utilizando equipos inadecuados, lo que no se condice con la vasta
experiencia con que contaba en este tipo de maniobras y al hecho de que se
encontraba en posesión de sus permisos y títulos necesarios para el ejercicio
de la actividad, máxime cuando el desarrollo de una actividad de buceo
importa, el asumir por parte del buceador un riesgo en forma voluntaria y
consciente desde el momento en que se introduce en un elemento que es
ajeno a su naturaleza.
Que, los actores demandan el llamado daño moral reflejo o
perjuicio por afección, en atención a que los efectos dañinos de la muerte de su
cónyuge y padre, en su caso, les ha acarreado dolor.
Que, el daño moral debe ser acreditado, por quien lo alega, dado
que el daño reflejo pertenece a quien lo sufre y no a la víctima inmediata. Debe
acreditarse en atención como en la especie aconteció, que entre la víctima
directa, don Manuel Rivera Ulloa, y su cónyuge e hijos ella no era férrea.
Que, corresponde analizar a los sujeto activos de la acción
deducida, la que tiene la calidad de cónyuge sobreviviente de la víctima, doña
María Lastenia Calisto Cárdenas, quien contaba a la fecha de la ocurrencia del
accidente con 50 años de edad, y de hijos del matrimonio, señores Manuel
Andrés y Diego Eduardo, ambos de apellido Rivera Calisto, de 32 y 20 años de
edad, respectivamente.
Señala, que los hijos de don Manuel Rivera Ulloa, son personas
mayores de edad, quienes realizaban y realizan labores remuneradas
tendientes a procurarse su propio sustento, sin haber tenido dependencia
económica de su padre a la época de la muerte de éste y que pese a tener la
calidad de solteros, no vivían en la casa del fallecido.
Que, hasta donde han podido indagar, la relación familiar de la
víctima no era del todo buena, como se podrá apreciar a lo largo de la
tramitación de la causa.
Que, se demanda en autos a las sociedades Cultivos Marinos
Chiloé S.A. y CPT Empresas Marítimas S.A., en forma solidaria, o en subsidio,
en forma simplemente conjunta, al pago de las indemnizaciones que se
solicitan. Sólo cuando un delito o cuasidelito ha sido cometido por dos o más
personas, cada una de ellas responderá solidariamente del perjuicio causado
(artículo 2317 del Código Civil), es decir, debe existir pluralidad de sujetos y
unidad de hecho.
Que, para que exista solidaridad deben concurrir,
copulativamente, los siguientes requisitos: pluralidad de sujetos, divisibilidad
del objeto, unidad de la prestación, y texto expreso de la ley o expresa
declaración de voluntad que la establezca. La solidaridad es excepcional y
conforme a ello debe ser expresa en todos los actos que no lo establezca la ley
(artículo 1511 del Código Civil).
Que, su representada no puede ser condenada solidariamente al
pago de ningún tipo de indemnización, que pudieran eventualmente declararse
en esta causa, por cuanto no tiene ni ha tenido la calidad de autor del delito o
cuasidelito, ni de cómplice o encubridor; no ha participado en los hechos que
causaron el daño; no ha existido causalidad entre su actuar y el daño causado;
no ha infringido norma reglamentaria o legal que le haya impuesto un deber de
cuidado, no se ha aprovechado de dolo ajeno, es decir, no ha existido
participación culpable ni dolosa que le haya hecho acreedora de la calidad de
sujeto pasivo de la acción.
Agrega, que tampoco procede la solidaridad conforme a las
normas contenidas en el Código del Trabajo ni la Ley N°16.744.
Que, la acción de indemnización de perjuicios deducida en contra
de su representada resulta improcedente y carente de causa, en atención a
que no se cumplen los presupuestos exigidos por la legislación sustantiva y
adjetiva vigentes.
Que, su representada no concurrió en modo alguno, no realizó
ninguna conducta tendiente a instruir u ordenar al Sr. Rivera Ulloa al ejecutar
las labores de inspección y posterior liberación de la nave; no le proveyó
elementos para que desarrollara esas labores; no realizó ningún acto del cual
pudiera derivarse, causarse el daño a la persona mencionada; la demandada
solidaria no se encuentra en el lugar ni estado en que deba responder por el
hecho ajeno, de forma que los actores, ni en su calidad de herederos ni de
terceros independientes, cuentan con los requisitos exigidos por la legislación
vigente para deducir demanda de indemnización de perjuicios en contra de
CPT Empresas Marítimas S.A., acción que, consecuencialmente, carece de
causa.
Termina solicitando tener por contestada la demanda, y en
definitiva, conforme a las probanzas que se allegarán y rendirán, negar lugar a
ella en todas sus partes, respecto de la demandada solidaria CPT Empresas
Marítimas S.A., con expresa condena en costas.
DECIMO OCTAVO: Que, a fs.96, don Bruno Andaur Hidalgo, en
representación de Cultivos Marinos Chiloé S.A., contestó la demanda
solicitando el total rechazo de ella, en los siguientes términos:
Que, no existe acción u omisión imputable a su representada, que
haya originado o causado la muerte del trabajador, desapareciendo en
consecuencia también la responsabilidad de causalidad entre el supuesto daño
alegado en la demanda y la supuesta conducta que se pretende atribuir a
Cultivos Marinos Chiloé S.A., elementos indispensables a efectos de configurar
responsabilidad extracontractual.
Que, se acreditará que las imputaciones que los demandantes
efectúan respecto de su representada no son efectivas, y aunque así lo fueran,
no tienen relación de causa-efecto con el accidente, por lo que se hace
improcedente cualquier clase de indemnización.
Que, en primer lugar, controvierten en forma expresa y categórica
todos y cada uno de los hechos que sirven de fundamento a la demanda, ya
que no reconocen la forma en que estos habrían sucedido, en especial por el
hecho de que su representada no tiene responsabilidad alguna frente a los
perjuicios demandados y por los supuestos incumplimientos o negligencias que
se acusan en el libelo.
Que, efectivamente ocurrió un accidente en el centro de cultivo
Puelche, que causó la muerte del Sr. Manuel Rivera Ulloa. Sin embargo, no
comparten que haya existido una acción u omisión negligente por parte de su
representada que haya causado directa o indirectamente la muerte del
trabajador.
Que, si bien los demandantes enumeran una serie de actos
culposos, no se refieren de forma alguna a la relación causal que existiría entre
éstos y el fallecimiento del trabajador, requisito ineludible de toda acción de
responsabilidad extracontractual.
Que, los demandantes han omitido intencionalmente dos aspectos
fundamentales en su libelo. Uno de ellos, radica en analizar si el trabajador
mantuvo una conducta diligente en su actuar. Y el otro aspecto, necesario y
fundamental en materia de responsabilidad extracontractual, es la relación de
causalidad que debe existir entre la acción u omisión culposa y el daño.
Que, en cuanto a los hechos, el día 6 de agosto, en el Centro de
Cultivo Puelche, y como es normal en época de cosecha, desde las 11:00
horas hasta las 13:05 horas, había estado realizando labores de carga la nave
“Seivag”, capitaneada por don Luis Mauricio Carrera Vergara.
Que, alrededor de las 13:20 horas y cuando la nave había
terminado su operación de carga y había iniciado su maniobra de zarpe, el
capitán del barco se percató que no le era posible realizar dicha maniobra, por
lo que solicitó que personal del centro inspeccionara las redes, con el objeto de
cerciorarse si alguna de estas había sido afectada por la maniobra e impedía la
realización del zarpe. Por esta razón, don Claudio Rojas Meza, supervisor de
buceo, acudió junto a don Manuel Rivera al sector afectado. Una vez en el
lugar y encontrándose las máquina Seivag completamente detenida, don
Manuel se sumerge y se percata que el “Reticulado Madre” de las redes en las
que realizaba la operación, impedían esta maniobra, por lo que para evitar
afectar las redes y su contenido, se hacía necesario girar la nave para que
pudiera realizar el zarpe de proa. Esta situación fue informada al capitán de la
nave, quien decidió realizar la maniobra con ayuda de la propulsión de la propia
nave y apoyada por el bote desde la popa.
Que, lamentablemente esta maniobra, no resultó efectiva, y la
nave nuevamente quedó detenida, ante lo cual el capitán del Seivag,
nuevamente detuvo sus motores, con el objeto que se pudiera descender y
establecer que había sucedido. Don Manuel volvió a descender por el costado
de la nave y luego de unos minutos sale a la superficie, indicándole al Sr. Rojas
que esta vez la nave había quedado atrapada en unos tensores de las redes
loberas, y que esta situación estaba afectando a las mismas y que podría en
definitiva romper las redes y afectar su contenido. Adicionalmente, señaló que
la solución era bastante sencilla ya que sólo se necesitaba cortar unos tensores
para que el riesgo de las jaulas desapareciera, precisando que la nave no
estaba afectada de manera alguna y que no habría sufrido un acorbatamiento.
Que, don Manuel era trabajador de la empresa Cultivos Marinos
Chiloé desde el año 2006 como buzo de operaciones y contaba tal como lo
señalan los demandantes, con más de 30 años de experiencia y dentro de sus
labores de rutina se encontraban la extracción de mortalidad, inspección de
redes, instalación y corte de tensores hasta una profundidad de 20 metros,
según se desprende de la solicitud de faenas, timbrada y autorizada por la
autoridad marítima. Desde que trabajaba en la empresa, había cortado
probablemente ciento de tensores, y reparado asimismo una cantidad similar
de ellos.
Que, don Manuel se sumergió nuevamente, con el objeto de
cortar tensores de las redes y evitar cualquier daño a estas, sin tener que
realizar labor alguna en la nave, que se encontraba en perfecto estado, y sus
hélices y motores detenidos.
Que, según les informó el Sr. Rojas, a los pocos minutos de
sumersión sintió que don Manuel solicitaba más manguera por lo que le dio
varios metros adicionales, sin embargo esta no se estiraba, por lo que comenzó
a recogerla percatándose que no había burbujas, y le pidió al asistente de
centro que se encontraba en la cubierta del Seivag, que revisara a ambos
costados de la nave en busca de burbujas, las que no estaban presentes. En
ese mismo momento, se percataron que don Manuel salía a la superficie boca
abajo e inconsciente. Inmediatamente se le sacó del mar, y se procedió a
realizar las maniobras de resucitación, con apoyo del personal del barco, para
luego ser trasladado al Centro Hospitalario más cercano en donde no fue
posible evitar su fallecimiento.
Que, de acuerdo a lo narrado y dada la basta experiencia del
trabajador, lo que también fue sostenido en la demanda, constituye un hecho
no controvertido que el trabajador se encontraba muy capacitado para evaluar
los riesgos que implicaba una faena determinada, pudiendo distinguir si ese
trabajo era o no de su competencia o se encontraba apto según sus
capacidades. En el caso concreto, fue el propio trabajador quien evalúo la
faena y determinó que la misma no revestía riesgo ni se excedía de sus
competencias.
Que, el día de los hechos, el trabajador evalúo los riesgos
existentes y de acuerdo a sus conocimientos y experticia, tomó la decisión de
ejecutar el corte de tensores. Si bien en lo abstracto existe un contrato de
trabajo y relación de dependencia con la empresa, en lo concreto la persona
que analizó la situación y quien propuso la solución, fue el mismo Sr. Rivera.
Señala, que suponer que por el solo hecho de existir relación
laboral y que el accidente se habría producido con ocasión del trabajo, implica
el establecimiento de responsabilidad extracontractual por parte de la empresa,
resulta propio de los sistemas de responsabilidad objetiva, lo que para este tipo
de responsabilidad no aplica. Si de la prueba se demuestra que las condiciones
en que se debían realizar las labores no eran las adecuadas para la función de
un buzo mariscador, se deberá concluir, que fue el propio trabajador quien tomó
la decisión de hacerlo, constituyendo una exposición imprudente al riesgo
generado por la misma víctima.
Que, más allá de las medidas de seguridad o protección que
pueda adoptar su representada, el trabajador debe realizar sus funciones con
la debida diligencia, esto es, lo que se conoce como autocuidado, adoptando
todas las precauciones necesarias para ejecutarlas.
Que, alegan la inexistencia de relación causal, refiriéndose a las
imputadas negligencias que los demandantes acusan en el libelo.
Que, en cuanto a la supuesta falta de autorización de la Autoridad
Marítima Local, se debe tener presente que la faena encomendada a don
Manuel Rivera, estaba plenamente autorizada, ya que estaba dentro de
aquellas labores para las cuales se encuentra capacitado un Buzo Mariscador
Básico o Buzo de Operaciones, como se denominan las tareas que realizan en
la acuicultura. Don Manuel Rivera, se encontraba en posesión de la “Matrícula
Correspondiente”, y contaba con la solicitud de buceo visada por la Autoridad
Marítima, documento que le fue otorgado con fecha 13 de julio de 2012, con
vigencia hasta el 10 de agosto de 2012. La respectiva autorización marítima se
obtuvo y fue debidamente timbrada por la autoridad marítima.
Que, en cuanto a que no hubo planificación de la faena. La faena
a realizar consistía en la protección de la biomasa contenida en las redes, a
través del corte de los tensores de las mallas loberas, lo que permitiría aflojar la
red lobera y superar el riesgo para las redes. En ningún momento, se realizaría
trabajo alguno sobre la nave, ya que esta se encontraba en perfecto estado.
Tampoco se realizaría labor alguna sobre elementos de la maniobra de fondeo
de jaulas. La única situación que apremiaba era cortar tensores para
salvaguardar las redes, maniobras que debía realizarse a no más de 4 metros y
para lo cual don Manuel estaba plenamente autorizado y capacitado. La faena
que realizaría don Manuel, se trataba de un típico trabajo de buceo de
acuicultura.
Que, en cuanto a que las labores no se habrían ejecutado con la
totalidad del personal necesario. Conforme a la solicitud presente y autorizada
por la Autoridad Marítima, los trabajos a realizar tenía como máximo una
profundidad de 20 metros, límite máximo que debe alcanzar un Buzo
Mariscador Básico. Para este tipo de faenas, el Decreto Supremo Nº752, que
aprueba el “Reglamento de Buceo para Buzos Profesionales”, determina en su
Anexo B el personal mínimo para realizar este tipo de trabajos de buceo
profesional (medio respiratorio: Aire) en su punto 1, debiendo contarse con 1
Buzo Mariscador Básico o Superior y 1 Asistente de Buzo Mariscador Básico,
Buzo Mariscador Básico o Superior. Cumpliendo la faena con el personal
mínimo requerido. En las faenas participó el Sr. Claudio Rojas Meza, quien si
bien es Supervisor, ofició como Asistente de Buzo Mariscador Superior,
mientras que el Sr. Manuel Rivera Ulloa se desempeñó como Buzo Mariscador
Básico.
Que, en cuanto a que el equipo de buceo se encontraba
incompleto. Señala, que la empresa da cabal cumplimiento a lo dispuesto en el
artículo 68 de la Ley Nº16.744 sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades
Profesionales.
Que, consta de las “Actas de Entrega Elementos de Protección
Personal” de la empresa Cultivos Marinos Chiloé, que don Manuel Rivera
recibió conforme todos y cada uno de ellos aceptando el hecho que dichos
elementos eran de uso obligatorio. Asimismo, don Manuel recibió la
correspondiente Charla de Inducción de la Ley Nº16.744, Decreto Supremo
Nº40, artículo 21 sobre la “Obligación de Informar de Los Riesgos Laborales de
Los Trabajadores”.
Que, en relación a la utilización del arnés reglamentario, este
implemento de seguridad sólo se utiliza al momento de realizar las faenas, por
lo que no se entrega de manera personal a cada trabajador, sino que estos
implementos se encuentran al interior de cada bote o embarcación utilizada
para el traslado de buzos que realizan las faenas, y son los mismos buzos
quienes deben asegurarse de utilizarlos.
Que, en este punto se debe tener presente lo manifestado por la
autoridad marítima en Resolución Ord., Nº12.050/155 Vrs, del Sr. Gobernador
Marítimo de Puerto Montt, en concordancia con el artículo 901 del D.S. 752.
Que, el día 06 de agosto, don Manuel contaba con todos los
elementos de seguridad para realizar la faena encomendada, pero
lamentablemente estos no fueron suficientes para evitar el accidente ocurrido.
Que, en cuanto a que el Sr. Rivera estaba totalmente capacitado
para realizar faenas. Otras de las supuestas negligencias que afirman los
demandantes, es que el Sr. Rivera no se encontraría capacitado para realizar
las faenas que le fueron encomendadas, él fue quien evaluó los riesgos de la
faena y quien tomó la decisión de ejecutarlas.
Que, los actores pretenden imputar responsabilidad a su
representada bajo la hipótesis de que todos los supuestos actos u omisiones
negligentes que acusan en su demanda, causaron en definitiva la muerte del
Sr. Rivera. Sin perjuicio de ello, y a pesar de que han desmentido todas las
supuestas negligencias, ocurre que los demandantes no aclaran ni tampoco
precisan cuál de todos los actos u omisiones habría causado el fallecimiento
del trabajador, no existiendo en consecuencia, una relación causal que haga
procedente una indemnización por responsabilidad extracontractual.
Que, los demandantes han citado una serie de normas relativas al
cumplimiento de normativas de seguridad en materia laboral, demandándose
responsabilidad extracontractual y no responsabilidad por accidentes de
trabajo.
Que, en cuanto a los requisitos de procedencia de la acción
intentada:
Que, en cuanto a la acción u omisión atribuido por los
demandantes a Cultivos Marinos Chiloé S.A. La demandante le atribuye varios
incumplimientos a la normativa legal en materia de seguridad, en particular, las
supuestas deficiencias en los componentes del equipo de buceo, no siendo las
imputadas deficiencias la causa basal del accidente. No existiendo acto ni
omisión imputable a su representada del cual pueda derivar la responsabilidad
extracontractual que se pretende.
Que, en cuanto a la ausencia de culpa o dolo atribuible a Cultivos
Marinos Chiloé S.A. Eliminando el anterior requisito desaparece cualquier culpa
o dolo que se pueda imputar a su representada. Las medidas para garantizar y
proteger la salud del Sr. Rivera se cumplieron cabalmente y su representada
actuó con toda la diligencia debida, cumpliendo la normativa aplicable.
Que, no obstante, el cuidado empleado por su representada, no
fue posible evitar la ocurrencia del accidente, debido precisamente a que el
actuar negligente u osado del trabajador escapa de los parámetros normales
que se tuvieron a la vista en la evaluación de riesgos y establecimiento de
medidas de seguridad, sobre todo considerando que el trabajador fue quien
evaluó los riesgos y quien decidió resolver la situación.
Que, en cuanto a la ausencia de relación de causalidad entre la
supuesta omisión imputada a su representada y los daños que se alegan en la
demanda. No existe relación de causalidad entre las conductas imputadas a su
representada y la muerte del Sr. Rivera. No existen culpables, ni responsables
por la muerte del trabajador. Todos los antecedentes e investigaciones vertidas
en el caso, apuntan a una responsabilidad o negligencia del trabajador en su
propia actuar al existir despreocupación de su parte en su indumentaria y al
haber ejecutado una faena compleja, sin solicitar ayuda o colaboración de otros
buzos. No existiendo antecedente que pueda imputar responsabilidad a su
representada por los hechos acaecidos.
Que, en cuanto al daño moral alegado por los demandantes.
Existe una total ausencia de fundamentos que justifiquen la procedencia de tan
abultada indemnización, al tener el carácter de reparadora, como toda
indemnización extracontractual.
Que, se ha omitido toda referencia al origen y determinación del
daño que alegan haber sufrido los demandantes, pretendiendo configurar el
daño moral por el sólo hecho del parentesco.
Que, el daño moral supuestamente a reparar es de los hijos,
mayores de edad, y de los cuales se desconoce la relación que tendrían con su
padre. En cuanto a la circunstancia de que la cónyuge del Sr. Rivera, la Sra.
María Calisto Cárdenas, se encuentra demandando daño moral, alegando un
supuesto daño emocional, toda vez que según la información que manejan, se
habría separado del Sr. Rivera hace algunos años, desapareciendo en
consecuencia el vínculo emocional y de pareja que los unía. Lo anterior pone
en duda el verdadero lazo afectivo que existía entre el Sr. Rivera y los
familiares que demandan en autos.
Que, sin perjuicio de las alegaciones efectuadas, y para el
improbable caso que se declare responsable a su representada en los hechos
que causaron la muerte del Sr. Rivera, y en consecuencia, se le condene al
pago de indemnizaciones en favor de las demandantes, atendido el
comportamiento negligente del occiso ya explicado, que ocasionó su
lamentable deceso, se hace aplicable la directriz de compensación de culpas
contenida en el artículo 2330 del Código Civil, que se sustenta en el principio
de la buena fe y la proscripción del enriquecimiento sin causa. En efecto, la
actitud negligente del Sr. Rivera deberá ser necesariamente tomada en cuenta
a objeto de determinar prudencialmente el monto a indemnizar, debiendo
procederse en este evento, a la reducción de la misma.
Termina solicitando tener por contestada la demanda interpuesta
en contra de Cultivos Marinos Chiloé S.A., y rechazarla en todas sus partes,
con costas.
DECIMO NOVENO: Que, en lo principal del escrito de fs.121, la
parte demandante evacuó el trámite de la réplica en los siguientes términos:
I.- En relación a la contestación presentada en autos por la demandada CPT
Empresas Marítimas S.A., expone:
Que, su planteamiento confirma la ausencia de argumentos para
soslayar la evidente responsabilidad del capitán de la nave y en consecuencia,
del armador, en todo lo que guarda relación con la navegación de la misma y
maniobras de carga, descargar, atraque y desatraque.
Que, la contraria no se hizo cargo en su contestación de los
artículos 905, 909 y 914 Nº2 del Código de Comercio.
Que, de ser efectivo que el capitán de la nave solo se mantuvo
como espectador en las faenas de liberación de la nave realizadas por personal
del Centro de Cultivo, ello confirma su responsabilidad civil en los hechos, ya
que era él la persona que no sólo debía dirigir las faenas por exigirlo las
normas legales y reglamentarias sobre navegación, sino que era la persona
preparada profesionalmente para planificar el trabajo, autorizarlo, medir las
consecuencias de las medidas que se adoptaren y velar por la seguridad de
quienes en ese momento laboraban para él, cosa que no habría hecho según
afirma esta contestación.
Que, en relación a la calificación del Sr. Rivera, es la propia
Autoridad Marítima la que en su informe o investigación sumaria estableció que
la función que se le encomendó a la víctima debió realizarla un buzo con
matrícula de buzo comercial, calidad que no revestía la víctima.
Que, respecto a la relación de causalidad entre el actuar
negligente del capitán de la nave y el accidente con resultado de muerte del
buzo Sr. Rivera, resulta evidente que debido a la falta o errada planificación e
incluso de participación del capitán en las decisiones que debían adoptarse
para liberar la nave, aunque menos las prohibió, llevó a que el buzo sin estar
preparado para ello cortara los tirantes o cables equivocados o que no haya
previsto el movimiento del reticulado madre de las jaulas, luego del corte de un
elemento de tensión de las mismas, los cuales al reacomodarse, le quitaron al
buzo el cinturón de plomo y las mangueras de aire, aprisionándolo contra el
casco de dicha embarcación, para finalmente fallecer ahogado.
Que, tampoco es posible sostener que hubo exposición
imprudente al daño por parte del Sr. Rivera, ya que como lo reconocen los
demandados, éste fue expresamente mandado por su jefe directo o a lo menos
acompañado por éste a realizar esta faena y lo hizo, como se ha dicho, bajo la
supervigilancia, aparente a lo menos de éste y la aprobación o como mínimo
bajo la observación del capitán del barco.
Que, en relación al daño, pretenden minimizarlo, porque los hijos
serían adultos, y porque tal vez la relación matrimonial no sería buena,
antecedentes que son de carácter subjetivo, y que sólo pretenden economizar
la justa indemnización que corresponde pagar cuando se causa la muerte a un
trabajador.
Que, la responsabilidad solidaria de los demandados es
plenamente aplicable al caso, por mandato del artículo 2317 del Código Civil,
ya que existe pluralidad de sujetos activos en la comisión del ilícito e
infracciones de normas legales y reglamentarias.
II.- En relación a la contestación presentada por la demandada Cultivos
Marinos Chiloé S.A., replica lo siguientes:
Que, sostiene que el capitán del barco solicitó expresamente al
personal del centro de cultivo Puelche, que inspeccionará el barco,
desvirtuando la tesis de CPT Empresas Marítimas S.A., en orden a que fue el
centro de cultivo quien actuó de propia iniciativa y realizó las faenas por su
cuenta.
Que, resulta absurdo sostener que las decisiones y maniobras o
trabajos necesarios para liberar a la nave quedaron únicamente a cargo del
buzo Sr. Rivera, debido a su experiencia y que por lo tanto se hizo mal y se
ahogó.
Que, se sostiene que hubo exposición imprudente al riesgo,
aunque sin precisar en modo algún en que consistió esta exposición
imprudente y ni siquiera que parte del trabajo la ejecutó indebidamente.
Tampoco se hace cargo de la circunstancia de haber sido enviado por su jefe
directo a petición del capitán de la nave y a vista y a paciencia o bajo la directa
supervisión de éstos a realizar tales delicadas labores. Pretende minimizar el
riesgo implícito en las labores que se le encomendaron, asimilándolas a la
simple recolección de peces de mortandad o a la cotidiana instalación y
mantención de redes, lo que queda desvirtuado a la luz, de los hechos y del
gravísimo resultado obtenido.
Que, no es efectivo que existiera la totalidad del personal
necesario en las mencionadas labores, ya que reglamentariamente se exigen
tres personas y no dos como se indica en la contestación, ya que el texto
reglamentario y el informe de la autoridad marítima es claro en este sentido.
Que, respecto del arnés de escape rápido reglamentario del cual
el buzo carecía al momento del buceo, pese a estar presente su jefe directo y
el capitán de la nave, se reconoce en la contestación que no se entregaba de
manera personal a cada trabajador.
Que, los incumplimientos mencionados en la demanda
constituyen precisamente la causa del accidente y el efecto del mismo, cual es
la muerte del trabajador, por lo que la existencia de este requisito se encuentra
plenamente explicada y establecida.
Que, respecto a la impugnación del daño moral y de la reducción
del mismo, se remite a lo expuesto en relación a la contestación de la
demandada CPT Empresas Marítimas S.A.
Termina solicitando se tenga por evacuado el trámite de la réplica.
VIGESIMO: Que, a fs.126, don Bruno Andaur Hidalgo en
representación de la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A. evacuó el
trámite de la dúplica en los siguientes términos.
Que, ratifica lo sostenido en la contestación de la demanda, con
las siguientes precisiones:
Que, la demandante no ha podido establecer con claridad la
causa directa del accidente.
Que, para que proceda la indemnización de perjuicios por
responsabilidad extracontractual no basta con enumerar diversas negligencias,
debe precisarse cual de todas ellas causó finalmente el fallecimiento del Sr.
Rivera.
Que, no existe relación de causalidad que haga procedente una
indemnización de perjuicios.
Que, en relación al autocuidado del trabajador. El fallecimiento del
trabajador fue producto de un accidente. La falta de cuidado por parte del
trabajador es un hecho que la misma autoridad marítima ha sostenido luego de
concluir con su investigación, en la Resolución ORD. Nº12.050/155 Vrs.
Que, en cuanto a la exposición imprudente al riesgo por parte del
trabajador. El Sr. Rivera se expuso imprudentemente al riesgo, fue quien evaluó
la situación y los riesgos de la faena que lamentablemente terminó con su vida.
Frente a esto, los demandantes han precisado que el Sr. Rivera no tenía la
calidad suficiente como para evaluar los riesgos y tomar la decisión de realizar
las faenas.
Que, si el trabajador decidió realizar el trabajo, a pesar de no
tener preparación necesaria, es sencillamente porque adoptó una conducta
osada y se expuso imprudentemente al riesgo.
Que, en cuanto a la existencia del personal necesario para
desarrollar la faena. Su postura obedece a lo regulado en el Reglamento de
Buceo, en su Anexo B.
Que, respecto al uso del arnés de escape rápido. El uso de los
materiales de seguridad son de responsabilidad exclusiva de cada buzo, por
expresa mención del artículo 901 del D.S. 752.
Que, su representada cumplió a cabalidad con su obligación
preventiva, pero a pesar de ello, no pudo evitarse el accidente. La obligación
legal consiste en prevenir y no en garantizar la protección de la vida y salud de
los trabajadores. Los elementos de seguridad siempre estuvieron al alcance del
Sr. Rivera, pero es él quien debe procurar y asegurarse del uso de ellos.
Que, todo indica que los materiales de seguridad no fueron
utilizados por el trabajador, lo que se corrobora con la resolución del
Gobernador Marítimo.
Que, en cuanto al daño moral, el demandante deberá acreditar el
vínculo emocional o de afectividad que existía entre el Sr. Rivera y su familia.
Que, no existe una relación de causalidad entre la negligencia que
se le imputa a Cultivos Marinos y el fallecimiento del Sr. Rivera.
Que, pueden haber existido negligencias, pero ninguna de ellas
tuvo injerencia directa con el accidente. Y al no existir relación de causalidad,
no se reúnen los requisitos para que proceda la responsabilidad
extracontractual.
Termina solicitando se tenga por evacuado el trámite de la
dúplica.
VIGESIMO PRIMERO: Que, la demandada CPT Empresas
Marítimas S.A., no evacuo el trámite de dúplica.
VIGESIMO SEGUNDO: Que, a fs.137, se llevó a efecto el
comparendo de conciliación con la asistencia del apoderado de la parte
demandante y del apoderado de la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A., y
en rebeldía de la demandada CPT Empresas Marítimas S.A.
Se llamó a las partes a conciliación y esta no se produce entre los
comparecientes.
En cuanto a la conciliación con la demandada CPT Empresas
Marítimas S.A., no se produce por su inasistencia.
VIGESIMO TERCERO: Que, a fs.140 se recibió la causa a
prueba, y se fijaron dos puntos de prueba, agregándose un punto de prueba a
fs.149, se modificó el punto de prueba Nº2 y se agregaron cuatro punto de
prueba a fs.153. Durante el término probatorio y en las etapas procesales
pertinentes las partes rindieron las siguientes pruebas:
1.- Certificado de nacimiento de Diego Eduardo Rivera Calisto, R.U.N.
17.817.639-0, figura como nombre del padre el de Manuel Heriberto Rivera
Ulloa y como nombre de la madre el de María Lastenia Calisto Cárdenas,
guardado en custodia con el Nº4080-2012, acompañado por la parte
demandante.
2.- Certificado de nacimiento de Manuel Andrés Rivera Calisto, R.U.N.
10.948.085-1, figura como nombre del padre el de Manuel Heriberto Rivera
Ulloa y como nombre de la madre el de María Lastenia Calisto Cárdenas,
guardado en custodia con el Nº4080-2012, acompañado por la parte
demandante.
3.- Certificado de matrimonio celebrado entre Manuel Heriberto Rivera Ulloa y
María Lastenia Calisto Cárdenas, fecha de celebración 3 de abril de 1980,
guardado en custodia con el Nº4080-2012, acompañado por la parte
demandante.
4.- Prueba testimonial rendida por la demandante. En efecto, en audiencia de
fs.171 declaran los testigos don Alejandro Ross Urquieta, don Rino Salvatore
Gadaleta Machado, don Héctor Patricio Díaz Soto, don Hugo Enrique Díaz
Villarroel, y doña Roxana del Pilar Becerra Muñoz, legalmente examinados que
dan razón de sus dichos que se encuentran consignados de fs.171 a fs.184 y
de fs.194 a fs.197.
5.- Prueba testimonial rendida por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
En efecto, en audiencia de fs.185 declaran los testigos don Claudio Andrés
Roja Meza, y don Eduardo René Labbe Peña, legalmente examinados que dan
razón de sus dichos que se encuentran consignados de fs.185 a fs.193.
6.- Prueba confesional rendida por la demandante. En efecto, en audiencia de
fs.204 absuelve posiciones don Francisco Javier Miranda Morales en su calidad
de representante legal de la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A., al tenor
del pliego de posiciones agregado a fs.203.
7.- Copia Informe Técnico emitido por don Carlos Herrera Mota, Consultor en
Prevención de Riesgos IST-Gerencia Zonal Sur Austral, agregados de fs.205 a
fs.209, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
8.- Copia Carta Ord.Nº12.000/302 de fecha 14 septiembre de 2011, emitida por
Ricardo Concha Amaya, Capitán De Corbeta LT, Capitán de Puerto de Puerto
Montt a Cultivos Marinos Chiloé S.A., agregados a fs.210, acompañado por la
demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
9.- Copia Denuncia individual de accidente del trabajo (DIAT), agregados de
fs.211 a fs.212, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
10.- Copia Certificado médico de defunción y estadística de mortalidad fetal,
agregados a fs.213, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé
S.A.
11.- Copia Informe de Autopsia Nº192-2013, agregados de fs.214 a fs.215,
acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
12.- Copia Oficio GM.PMO.ORD.Nº12.050/251 VRS, agregados de fs.216 a
fs.218, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
13.- Copia Acta de entrega elementos de protección personal de fecha 10 de
junio de 2011, agregados a fs.219, acompañado por la demandada Cultivos
Marinos Chiloé S.A.
14.- Copia Acta de entrega de fecha 26 de febrero de 2011, agregados a
fs.220, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
15.- Copia Registro de Inducción Gerencia Producción Agua Mar, agregado a
fs.221, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
16.- Copia Informe Investigación de Accidente, emitido con fecha 20 de octubre
de 2011, agregados de fs.222 a fs.224 acompañado por la demandada Cultivos
Marinos Chiloé S.A.
17.- Solicitud para trabajo de buceo hasta 20 metros de profundidad en faenas
de acuicultura empleando aire como medio respiratorio, agregados a fs.225 a
fs.226, acompañado por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
18.- Copia Investigación Sumaria Administrativa instruido por la Dirección
Regional del Territorio Marítimo y Marina Mercante, Gobernación Marítima de
Puerto Montt, guardado en custodia Nº4228-2013, acompañado por la
demandante.
19.- Copia contrato individual del trabajo Nº2412, suscrito con fecha 01 de julio
de 2007, entre Cultivos Marinos Chiloé S.A. representado por don Hugo
Orellana, en calidad de empleador, y don Manuel Heriberto Rivera Ulloa, en
calidad de trabajador, guardado en custodia Nº4228-2013, acompañado por la
demandante.
20.- Certificado de atención en salud mental, emitido por Claudio Flores,
Psicólogo Programa Salud Mental, Hospital Calbuco, agregado a fs.232,
acompañado por la demandante.
21.- Certificado extendido por Claudio Flores, Psicólogo, agregado a fs.233,
acompañado por la demandante.
22.- Documento que indica en su parte superior Servicio de Salud, Asistencia
Pública, emitido por Claudio Flores, Psicólogo, agregado a fs.234, acompañado
por la demandante.
23.- Documento que indica en su parte superior Servicio de Salud, Asistencia
Pública, emitido por Claudio Flores, Psicólogo, agregado a fs.235, acompañado
por la demandante.
24.- Documento que indica en su parte superior Servicio de Salud, Asistencia
Pública, emitido por Manuel Saavedra Castillo, Médico Cirujano, agregado a
fs.236, acompañado por la demandante.
25.- Liquidación de remuneraciones, de María Calisto Cárdenas, agregado a
fs.237, acompañado por la demandante.
26.- Oficio FL Nº675/2013, emitido con fecha 20 de diciembre de 2013 por
Jaime Aguayo Sánchez, Fiscal Jefe Fiscalía Local Hualaihué, agregado a
fs.284, mediante el cual se adjunta copia simple de la causa Ruc 1200782315-
9, la cual se encuentra guardada en custodia con el Nº86-2014.
27.- Copia correo electrónico, emitido por Claudio Niklitschek Emig, Secretario
Fiscalía Marítima, Gobernación Marítima de Puerto Montt a Hernán Hagedorn,
agregado a fs.290, acompañado por la demandante.
28.- Oficio DCTM Y MM.ORD.Nº12.600/80 2ºJ.C.P.M, emitido con fecha 04 de
febrero de 2014 por Gonzalo Codina Díaz, Capitán de Navío, Subdirector
Subrogante, agregado a fs.294, mediante el cual se adjunta copia autorizada
Investigación Sumaria Administrativa, efectuada por la Dirección General de
Territorio Marítimo y de Marina Mercante, el cual se encuentra guardado en
custodia con el Nº750-2014.
VIGESIMO CUARTO: Que, con las pruebas rendidas en la causa,
singularizadas en el considerando anterior, constitutivas de presunciones
judiciales por ser graves, precisas y concordantes, se acreditan los siguientes
hechos:
1.- Que, el día 6 de agosto de 2012, en el centro de Cultivo Puelche, ubicado
en Hualaihué, perteneciente a la empresa Cultivos Marinos Chiloé S.A., llegó
alrededor de las 11.00 horas la embarcación de nombre “Seivag”, Matrícula CB
81 97 de propiedad de CPT Empresa Marítima S.A. a cargo del Oficial de
Marina Mercante don Luis Mauricio Carrera Vergara, con el objeto de
transportar peces vivos desde la jaula Nº111 de ese centro a otro centro de la
misma empresa ubicado en Dalcahue, finalizando dicha labor alrededor de las
13.00 horas.
2.- Que, aproximadamente a las 13:20 horas, se autorizó el zarpe de la
embarcación “Seivag” por personal de dicho centro de cultivo. Al realizar dicha
maniobra la embarcación quedó atascada con una de las líneas submarinas
que une las jaulas Nº110 y 111 del centro de cultivo, solicitando el Oficial de
Marina Mercante a cargo de la motonave la cooperación de funcionario de
dicho centro.
3.- Que, con objeto de cooperar en la operación de destrabar la embarcación,
el Jefe de Turno del Centro de Cultivo don Raúl Roberto Bravo Sanhueza, le
ordenó al buzo comercial don Claudio Andrés Rojas Meza, que se dirigiera al
lugar junto a don Manuel Rivera Ulloa, con el objeto de hacer una inspección
submarina de lo ocurrido.
4.- Que, al llegar al lugar el buzo don Manuel Rivera Ulloa realiza una primera
inmersión para detectar el problema, saliendo a la superficie, informando al Sr.
Rojas Meza lo sucedido, autorizando éste a cortar las líneas para liberar la
motonave, procediendo el Sr. Rivera Ulloa a sumergirse nuevamente, y pasado
unos 10 minutos éste aparece flotando al costado izquierdo de la embarcación,
desprovisto de la boquilla de la línea de aire, sin el cinturón de lastre y sin su
cuchillo de buceo.
5.- Que, don Raúl Roberto Bravo Sanhueza, don Claudio Andrés Rojas Meza y
don Manuel Heriberto Rivera Ulloa, a la fecha de ocurrido el accidente
trabajaban para Cultivos Marinos Chiloé S.A, desempeñándose el primero en
su calidad de jefe turno, el segundo como supervisor de trabajo de buceo y el
tercero como buzo de operaciones.
6.- Que, don Manuel Rivera Ulloa fue contratado por la empresa Cultivos
Marinos Chiloé S.A., en calidad de buzo de operaciones, estando en posesión
de licencia de buzo mariscador básico y pescado artesanal vigente a la fecha
de ocurrido el accidente.
7.- Que, don Claudio Andrés Roja Meza, tenía la calidad de supervisor de
buceo, y estaba en posesión de los títulos de patrón nave menor, supervisor
buzo mariscador intermedio, contratista buzo comercial y buzo comercial,
vigente a la fecha de ocurrido el accidente. En su calidad de supervisor de
buceo, tenía las responsabilidades, obligaciones y atribuciones que le confiere
el artículo 901 del Reglamento de Buceo para Buzos Profesionales, Decreto
Supremo Nº752.
VIGESIMO QUINTO: Que, de los hechos acreditados en el
considerando precedente y de la prueba rendida en la causa singularizada en
el considerando vigésimo tercero de esta sentencia, se concluye que tiene
responsabilidad en la muerte de don Manuel Heriberto Rivera Ulloa, el
supervisor de buceo don Claudio Andrés Rojas Meza trabajador de la empresa
Cultivos Marinos Chiloé S.A., por haber ordenado una faena de buceo sin la
autorización requerida por el artículo 602 del Reglamento de Buceo para Buzos
Profesionales, Decreto Supremo Nº752, y haberle ordenando a un buzo
mariscador básico realizar una actividad que estaba fuera de sus competencias
técnicas (las competencias técnicas de un buzo mariscador básico están
descritas en el artículo 104 letra G-1 del Reglamento antes citado).
VIGESIMO SEXTO: Que, atendido lo expuesto en los
considerandos precedentes, se concluye que la empresa Cultivos Marinos
Chiloé S.A. es responsable del accidente laboral que le causó la muerte al
trabajador don Manuel Heriberto Rivera Ulloa, por cuanto otro trabajador de su
dependencia, en el caso sub lite el supervisor de buceo don Claudio Andrés
Rojas Meza, le ordenó al Sr. Rivera Ulloa que realizará una faena vulnerando
las disposiciones legales del Código del Trabajo (artículo 184), y disposiciones
ya citadas del Reglamento de Buceo para Buzos Profesionales.
VIGESIMO SEPTIMO: Que, de acuerdo a los hechos establecidos
en el considerando vigésimo cuarto, se concluye que la demandada CPT
Empresas Marítimas S.A. no tiene responsabilidad en el accidente laboral que
le causó la muerte al Sr. Rivera Ulloa, por cuanto el personal de dicha empresa
sólo solicito la cooperación de los trabajadores de la empresa Cultivos Marinos
Chiloé S.A. y no ordenó las faenas que se realizaron, razón por la cual tribunal
rechazará la demanda en contra de la demandada CPT Empresas Marítimas
S.A.
VIGESIMO OCTAVO: Que, encontrándose acredita la
responsabilidad de la empresa Cultivos Marinos Chiloé S.A. en el accidente
laboral que le causa la muerte al trabajador don Manuel Heriberto Rivera Ulloa,
lo que el tribunal debe determinar es si los demandantes sufrieron los daños
morales que cobran en la demanda.
VIGESIMO NOVENO: Que, con el mérito de los certificados de
nacimiento de don Diego Eduardo Rivera Calisto y de don Manuel Andrés
Rivera Calisto, se acredita que los demandantes son hijos del trabajador
fallecido don Manuel Heriberto Rivera Ulloa; y con el certificado de matrimonio
se acredita que la demandante doña María Lastenia Calisto Cárdenas era la
cónyuge del mismo trabajador, documentos guardados en custodia con el
Nº4080-2012.
Que, con los hechos acreditados en el párrafo precedente se
concluye que los demandantes sufrieron el daño moral que describen en la
demanda, precisamente por el grado de parentesco que los unía con el
fallecido, daño que se regula de acuerdo al mérito de la prueba rendida, en la
suma de $25.000.000 para cada uno de los hijos demandantes, y $50.000.000
para la cónyuge demandante.-
Y, vistos, además, lo dispuesto en el artículo 1698 del Código
Civil; 144, 160, 169, 170, 254 y siguientes del Código de Procedimiento Civil;
184 del Código del Trabajo; Decreto Supremo Nº752 Reglamento de Buceo
para Buzos Profesionales; Ley Nº16.744; se resuelve:
1.- Que, se RECHAZA la tacha del artículo 358 Nº7 del Código de
Procedimiento Civil formulada por la demandada Cultivos Marinos Chiloé S.A.
en la audiencia de fs.171 (fs.181) en contra del testigo de la demandante don
Hugo Enrique Díaz Villarroel.
2.- Que, se RECHAZA la tacha del artículo 358 Nº7 del Código de
Procedimiento Civil formulada por la demandada CPT Empresas Marítimas
S.A. en la audiencia de fs.171 (fs.181) en contra del testigo de la demandante
don Hugo Enrique Díaz Villarroel.
3.- Que, se RECHAZA la tacha del artículo 358 Nº5 del Código de
Procedimiento Civil formulada por la demandante en la audiencia de fs.185
(fs.188) en contra del testigo de la demandada Cultivos Marinos Chiloe S.A.
don Eduardo René Labbe Peña.
4.- Que, se RECHAZAN las tachas del artículo 358 Nº4 y 7 del
Código de Procedimiento Civil formulada por la demandada Cultivos Marinos
Chiloé S.A. en la audiencia de fs.171 (fs.194) en contra de la testigo de la
demandante doña Roxana del Pilar Becerra Muñoz.
5.- Que, se ACOGE la tacha del artículo 358 Nº5 del Código de
Procedimiento Civil formulada por la demandante en la audiencia de fs.198 en
contra del testigo de la demandada CPT Empresas Marítimas S.A. don Luis
Mauricio Carrera Vergara.
6.- Que, se ACOGE la demanda de indemnización de perjuicios
por responsabilidad extracontractual formulada en lo principal del escrito de
fojas 1 y siguientes, por don Hernán Alfonso Hagedorn Hitschfeld, en
representación de doña María Lastenia Calisto Cárdenas, de don Diego
Eduardo Rivera Calisto, y de don Manuel Andrés Rivera Calisto en contra
de la empresa Cultivos Marinos Chiloé S.A., Rut Nº79.784.980-4,
representada legalmente por don Francisco Miranda Morales y don Luis
Prieto Bruggemann. En consecuencia, se ordena a la demandada pagar las
siguientes sumas de dinero por concepto de daño moral:
6.1.- A doña María Lastenia Calisto Cárdenas la suma de $50.000.000.
6.2.- A don Diego Eduardo Rivera Calisto la suma de $25.000.000.
6.3.- A don Manuel Andrés Rivera Calisto la suma de $25.000.000.
7.- Que, las sumas ordenas pagar devengarán los intereses y
reajustes correspondientes desde la fecha en que ocurrió el accidente, esto es,
el 06 de agosto de 2012.
8.- Que, se condenada en costas a la parte vencida.
9.- Que, se RECHAZA la demanda de indemnización de
perjuicios por responsabilidad extracontractual formulada en lo principal del
escrito de fojas 1 y siguientes, por don Hernán Alfonso Hagedorn Hitschfeld,
en representación de doña María Lastenia Calisto Cárdenas, de don Diego
Eduardo Rivera Calisto, y de don Manuel Andrés Rivera Calisto en contra
de la empresa CPT Empresas Marítimas S.A., Rut Nº83.562.400-5,
representada legalmente por don Sergio Smith, sin costas por haber tenido la
parte vencida motivos plausibles para litigar.-
ANÓTESE Y REGÍSTRESE.-
ROL Nº5500-2012

DICTO DOÑA IRIS CATALINA OBANDO CARDENAS, JUEZ


TITULAR. AUTORIZA DON HECTOR MAURICIO OJEDA CORTES,
SECRETARIO SUBROGANTE.-

En Puerto Montt, a ocho de octubre de dos mil catorce, notifiqué por el estado
diario la resolución que antecede.