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Introducción a los Fundamentos

teóricos de la Psicología Proyectiva

Los d o s t r a b a j o s que. constituyen la p rim era parte han encontrado eficaz y com pensador pensar y h a­
pueden ser considerados como un a introducción a los b lar sobre los fenóm enos psicológicos, las clasificacio ­
métodos proyectivos a través de un exam en de sus nes qu e h an considerado útiles, los conceptos q u e h an
fundam entos teóricos. A p artir de la form ulación ex­ dem ostrado ser fructíferos p ara la construcción de
plícita de la hipótesis proyectiva, que hizo L aw ren ce hipótesis y modelos, y aq u ellas partes del le n g u a je
K. Frank~ en 1939, los métodos proyectivos no sólo estadístico y m atem ático qu e h an probado su valor en
lian tenido un a ap licación cada vez m ás vasta, sino las investigaciones psicológicas.
que su núm ero , alcan ce y objetivos se han am pliado El creciente núm ero de estudios g e n é t i c o s y d in á ­
consecuentem ente. Los procesos en esta área d urante micos de la personalidad h a alcan zad o en los últim os
la ú ltim a década abrieron, como consecuencia in e v i­ años proporciones realm ente notables. Estas in d a g a ­
table, una brecha cada vez más ancha entre los d iver­ ciones sobre la personalidad h an sugerido conceptos,
sos tests proyectivos y sus subestructu raciones teóricas. hipótesis y modelos, y h an proporcionado inform ación
En toda cien cia o d iscip lin a se da u n a interacción con­ qu e p ued e ser em pleada para v erificar la "verd ad ”
tinua entre la teoría y la práctica. En la psicología de las proposiciones psicológicas. LIn ejem plo p ro ­
proyectiva se hace cada vez más necesario lograr una m in en te de un concepto que h a contribuido a e stim u ­
integración de la teoría y la práctica, como paso nece­ lar y g u iar la investigación es el del sí mismo ( s e lf )
sario para un continuo en riq u ecim ien to m utuo del qu e e n . la actu alid ad goza de gran difusión.
empirismo y la estructura conceptual. - L as hipótesis y los modelos corresponden en g ran
A m edida q u e la construcción de nuevos tests pro­ m edida al reino de la especulación y, por lo com ún,
yectivos pro sigue feb rilm ente, surgen pruebas ab ru­ no es posible d istin g u ir n etam en te unas de otros.
madoras de q u e los métodos han com enzado a sobre­ Lina hipótesis es u n a proposición q u e el investigad o r
pasar sus bases teóricas y de que ha llegad o ya el tiene motivos para creer que p u e d e resultar “verd a­
momento de proceder a u n a rigurosa revisión de los d era”, esto es, qu e puede ser con gruen te con u n con­
fundam entos teóricos básicos. Los dos capítulos que ju n to su stancial de datos relacionados. U n ejem p lo
siguen están dedicados a tales cuestiones. de ello es la noción de que es posible considerar la
Al igu al q u e otros científicos, los psicólogos desarro­ perso nalid ad como un a Ge s t a U que sigue u n curso
llan cinco clases p rin cip ales de m ateriales: 1) instru­ dinám ico en el tiempo. Los modelos pueden ser sim ­
mentos in telectu ales y conceptos; 2 ) descripciones de plem ente una forma elaborada de hipótesis; supuestos
relaciones específicas situación-persona, como los es­ y conclusiones deducidas que deben ser congruentes
tudios genéticos y dinám icos de la personalidad; 3 ) con un conjunto de proposiciones y, por ende, su s­
hipótesis; 4 ) modelos fisiológicos y psicológicos; y ceptibles de ser considerados como probablem ente
5 j proposiciones de cierto grado de g en eralid ad que “verdaderos". T ales modelos a m enudo ayud an a a f i­
lian dem ostrado ser congruentes con conjuntos más n ar los conceptos y las h erram ientas de an álisis e xis­
o menos am plios d e ' datos fisiológicos y psicoló­ tentes y, con frecuen cia algo m enor, desem peñan un
gicos. p apel en el desarrollo de n uevas hipótesis.
Los instrum entos in telectuales y los conceptos de la En psicología, los modelos tien en la im portante
ciencia de la psicología consisten en u n a m u ltitu d de v en taja de exigir que el in vestigad o r form ule e x p lí­
definiciones, distinciones y construcciones que p erm i­ citam en te sus supuestos. De ah í que el proceso de
ten ordenar los datos psicológicos. Los instrum entos construcción de modelos con tribu ya a dar precisión al
intelectuales y los conceptos, cu alesq u iera sean su pensam iento psicológico, obligando al investigador a
clase y grado de g en eralid ad , representan los hábitos reconocer las lim itaciones del con jun to p articu lar de
de pensam iento de los psicólogos, la m anera en que supuestos con que opera, y ayud án d olo a reconocer,
acaso a aceptar, posibilidades altern ativ as que, de otra
m an era, quizás no h ub iera entrevisto. La actu al con ­
* L . K. F ra n k : “P ro je c tiv e M e tlio d s for tlie S t u d y of
P erso n a lity'1. J o u r n a l o f P s y c h o l o g y , v o l. 8, 1 9 3 9 , p á g s. 389- cepción del yo, el ello y el superyó, tal como*! fu e
413. origin alm en te desarrollada por F reud y elaborada! por
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24 I N T R O D U C C I O N A L O S F U N D A M E N T O S T E Ó R IC O S

m uchos otros autores, nos m uestra u n m odelo que d ad deben ser factib les de rep etirse y de ser conoci­
p u ed e poseer g ran valor heurístico p ara las form ula­ das, p ara q u e los datos qu e proporcionan sean áílm i
ciones psicológicas clín icas. tidos en el co n jun to gen eral de conceptos y propc
E xisten motivos p ara creer q u e la psicología de siciones qu e re su ltarán útiles en el estudio de la per
ia perso nalidad — esp ecialm en te d u ra n te las últim as so n alid ad y en la evalu ació n p sico lógica clín ica.
dos décadas— h a logrado acrecen tar con siderab lem en ­ L a cuestión re la tiv a a la v alid e z y co n fiab ilid ad de
te el núm ero de sus h erram ientas in te le ctu ale s y el los diversos métodos proyectivos p reocupa a un n ú m e ­
vo lu m en de los estudios relacionados con la "personali­ ro considerable de especialistas profesionales, y los
dad total”, en con traste con in vestigacio n es m ás frag­ desarrollos en psico logía p ro yectiv a deben ten d er a
m en tarias, así com o a d esarrollar hipótesis más im ­ satisfacer las d em an d as con respecto a esta cuestión.
portantes y p o ten cialm en te m u y prom isorias. L a h i­ S in em bargo, toda u n a ab rum ad ora exp erien cia pro­
pótesis pro yectiva co n stitu ye un ejem p lo qu e puede fesio n al dem uestra la necesidad — por lo m enos en lo
ser c o n tin u am en te som etido a u n a verificación cru­ q u e se refiere a los tests proyectivos— de con sid erar la
c ia l, distin ta de la exp erim en tación p ropiam ente d i­ v alid ez y la co n fiab ilid ad de los procedim ientos pro­
cha, por m edio de c u a lq u ie ra de los métodos proyec- yectivos como algo qu e pro bab lem en te será de un
tivos o de u n a com binación de ellos. orden m u y d istin to del de nociones sim ilares su b y a ­
C ad a vez re su lta m ás ev id en te la n ecesid ad de m a­ centes a los tests psicom étricos. Por detrás de la pre­
n e ja r la hipótesis p ro yectiva con su m a c au tela. Por ocupación m an ifiesta por la v a lid e z y la c o n fia b ili­
ejem p lo, existe la p osib ilid ad de extrap olar im p ru ­ d ad, es probable q u e h aya un a serie de reservas con
dentem ente esta noción más a llá d el m arco para el respecto al co n jun to de proposiciones sobre el q u e
q u e fu e id ead a. C on todo, h a y otra consideración, realm en te se basa la hipótesis proyectiva. E n el sen ­
acaso más im p o rtan te en el presente. Por detrás de tido m ás am p lio de la expresión, tales proposiciones
la hipótesis p ro yectiva m ism a h ay toda u n a m atriz d erivan del p sico an álisis, y es necesario establecer su
de supuestos q u e p ro bablem ente d ifieren de un psicó­ n atu raleza esp ecífica antes de poder ab rir nuevos ca­
logo proyectivo a otro y que, en g ran m edida, se h an m inos en psicología proyectiva.
m an ten id o h asta ah ora im plícitos. S i aspiram os a que M ás im p ortan te aú n que la exp licitació n p le n a de
la psicología p ro yectiv a alcan ce m ayo r aceptación y las proposiciones p sico an aliticas sobre las q u e descansa
valid ez, es esen cial q u e tales supuestos se form ulen la psicología p ro yectiva, es la realizació n de u n serio
de un modo totalm ente exp lícito, y es necesario que esfuerzo por relacio n ar más estrech am en te la psicolo­
se los someta a verificación a fin de d eterm in ar si g ía an alític a y la no an a lític a con u n a corriente que
reú n en la v alid e z y g en eralid ad establecidas dentro probablem ente h a de cer m u y beneficiosa p ara am bas.
del área de in vestigació n en la q u e se los u tiliza. En cierta m ed id a, los dos cap ítu lo s qu e sig u en a p u n ­
R e su lta eviden te q u e las condiciones de verificab ili- tan en esa dirección .
En e s te piu-MER tra b a jo , el D r. L eo p o ld B e lla k traza el d a b le que e n c o n trará a c e p ta c ió n a su d e b id o tiem po. Su
desarrollo h istó rico d e l co n cep to d e p ro yecc ió n , q u e ah o ra se in te n to d e re fo rm u la r los co n cep to s p sic o a n a líric o s básicos
u tiliza tan a m p lia y lib re m e n te . A fin d e v e rif ic a r ex p eri- e n térm in o s d e l pro ceso d e d isto rsió n a p e rc e p tiv a y la te o ría
m en talin e n te la d escrip ció n c lín ic a o r ig in a l d e la p ro yecció n g u e s tá ld c a d e l a p r e n d iz a je r e q u e rirá sin d u d a n u ev o s trab ajo s
hecha po r F re u d , h a lló n e c e sa rio v o lv er a d e f in ir los p ro ­ e x p e rim e n ta le s y u lte rio re s in v e s tig a c io n e s.
cesos perceptunlfcs in v o lu c ra d o s en lo q u e con ocem os como S in em b argo , su fo rm u la c ió n d e la teo ría d e la p erso n a­
métodos p ro yectiv o s. S i L ie n p r e f ie r e u t iliz a r los térm inos lid a d , b a sad a e n esta re c o n c e p tu a liz a c ió n , a y u d a r á a reso lver
“psicoi& gía a p e rc e p tiv a ” y " d isto rsió n a p e r c e p tiv a ” en lu g a r a lg u n o s d e los p ro b le m a s co n q u e se e n fr e n ta e l clín ic o q u e
de la te rm in o lo g ía m ás f a m ilia r , la co n trib u c ió n d e B ellalc lo u tiliz a - m étodos p ro yectiv o s. C o n s titu y e u n p aso ten d ie n te a
ubica c la ra m e n te en la c o rrie n te p r in c ip a l d e la psico lo gía sa lv a r e l abism o q u e to d a v ía se p a ra la p sic o lo g ía no a n a lí­
proyectiva. tica d e la a n a lític a . E l tra b a jo sig u ie n te co m p leta y corro­
Si su te rm in o lo g ía re s u lta c o n v in c e n te y ú t il, es in d u ­ bora este paso.

Sobre los problemas del concepto de proyección


U N A T E O R IA D E L A D IST O R SIÓ N A P E R C E P T IV A

L e o p o ld B e lla k

“PnOYECCíÓN” es un térm ino qu e hoy día se utiliza ción es u n proceso q u e consiste en atrib u ir los pro­
con suma frecu en cia en psicología c lín ic a, dinám ica pios im pulsos, sen tim ientos y afectos a otras personas
y social. F ran k ( 8 ) 3 su g ie re q u e los métodos proyec­ o al m undo exterior, como un proceso defensivo que
tivos son típicos de la ten d en cia gen eral h acia un nos p erm ite ign o rar estos fenóm enos "indeseables” en
enfoque dinám ico y h olístico en la cien cia psicoló­ nosotros mismos. S u trab ajo sobre el caso de Schre-
gica reciente, así como en la cien cia n a tu ra l. En el ber ( 1 1 ) , v in cu lad o con la paranoia, constituye un a
contexto de su artícu lo , establece u n p aralelo entre elaboración ulterio r de este mismo concepto. En po­
las técnicas proyectivas y la posición d el an álisis es­ cas palab ras, el p aranoico tien e ciertas ten dencias ho­
pectral en la física. m osexuales qu e transform a, bajo la presión de su
El térm ino “proyección" fu e introducido por Freud superyó, de "yo ¡o amo” en “yo lo odio”, u n a form a­
ya en 1894, en su trab ajo “N eurosis de an gu stia”, ción reactiva. L uego proyecta o a trib u ye este odio
donde afirm aba: “La p siq u is d esarrolla u n a neurosis al objeto amoroso o rigin al, convertido así en el per­
de angustia cuando no se sien te en condiciones de seguidor. La atribu ció n del odio probablem ente tien e
' realizar la tarea de con tro lar la excitación ( s e x u a l ) lu g a r porque 1a em ergen cia del odio en la conciencia
' que surge endógenam ente. Es decir, actú a como sí está prohibida por el superyó, y porque es más fácil
hubiera proyectado esa excitació n en el m undo ex­ hacer fren te a un p eligro extem alizad o q u e a uno in ­
terior". terno. E n térm inos m ás específicos, el superyó in h ib e
la expresión d el odio porque lo d esap rueb a m oral­
En 1896, en su trab ajo "L as neuropsicosis de de-
m ente.
ofensa" ( 1 0 ) , siguió elab o ran d o su concepto de pro­
A sim ism o, H e a ly , B ron n er y Bow ers ( 1 6 ) definen
te c c ió n y afirm ó m ás e x p lícitam en te q u e la proyec­
la proyección como “un proceso defensivo, dom inado
3 Las cifras en tre p a ré n te sis co rresp o n d en a la s re fe ren c ia s por el p rincipio d el p la c e r, por el c u al el yo Ian^a
¿■'que figu ran a l f in a l d e c a d a c a p ítu lo . sobre el m undo exterio r deseos e id eas inconscientes
í!:4r' oí
fe. 25
26 L A W R E N C E E D W IN A B T Y LE O PO LD BELLA K

que, si p en etraran en la con ciencia, re su lta ría n p eno­ se comprobó qu e tam b ién la euforia se proyectaba e
sos p ara el yo ”. las historias del T est de apercepción te i» á tic a . En es
A u n q u e el concepto de proyección surgió en cone­ m om ento se m e ocurrió que era im p osib le in c lu ir est;
xión con las psicosis y las neurosis, fu e aplicado más situació n en el concepto de proyección com o m eca­
tarde por F reud a otras formas de la conducta; por nism o de defensa, puesto qu e o b viam en te no había
ejem p lo, como m ecanism o p rin cip al en la form ación n ecesid ad de que el yo se protegiera con tra los efec­
de creen cias religiosas, hipótesis p lan tead a en El -por­ tos "desorganizadores” de la euforia. Es posible supo­
v e n i r d e u n a i l us i ó j i ( 1 2 ) y en T ó t e m y t a b ú ( 1 3 ) . n er u n a situació n así, por ejem plo, c u a n d o la euforia
In clu siv e en este contexto cu ltu ral la proyección con- resu lta in ad ecu ad a, como frente a la m u erte de una
tinuaba_ siendo un proceso defensivo fren te a la an sie­ persona h acia la q u e se exp erim en tan sentim ientos
dad. S i b ien F teu d consideró o rigin alm en te qu e la re­ am b ivalen tes. Con todo, ésa no era la situació n que
presión era el ún ico m ecanism o de defensa, en la se daba en el experim ento. Por lo tan to , era necesa­
ac tu alid ad la lite ra tu ra psico an alítica enu m era por lo rio seg u ir exam in and o el concepto d e los fenómenos
menos diez m ecanism os. A u n q u e la proyección está proyectívos y su gerir u n a revisión d e los procesos
firm em en te establecid a como uno de los procesos de­ subyacen tes.
fensivos m ás im portantes, se ha trab ajad o re la tiv a ­ Como ocurre tan a m enudo, re ley e n d o cuidadosa­
m en te poco sobre e lla. Sears ( 2 6 ) d ice: "Probable­ m en te la obra de F reu d (sigu ien d o u n a referen cia del
m ente el de ‘proyección’ sea el térm ino menos ad e cu a ­ Dr. E rnst K ris) se comprobó que F reu d había a n ti­
d am en te d efin id o en toda la teoría p sico an alítica” . cipado n uestra posición actual. D ice en T ó t e m y t a­
Con todo, h a y u n a la rg a lista de trabajos sobre la pro­ b ú ( 1 3 ) , pág. 857:
yecció n, p articu larm en te a p artir de la clín ica psico­
a n a lític a , así como algunos de tipo académ ico. P ero la p ro yecc ió n no está e s p e c ia lm e n te c r e a d a con fin e s
El uso más am p lio del térm ino "proyección” se ha d e d e fe n sa ; tam b ién su rg e cu an d o no l i a y co n flicto s. L a
dado en el cam po de la psicología clín ica, en relación p ro yecc ió n d e p e rcep c io n es in te rn a s a l e x te rio r es u n m e c a ­
con las llam ad as técnicas proycctivas. Éstas in c lu y en n ism o p rim itiv o q u e, p o r ejem p lo , in f lu y e tam b ié n sobre
el T e st de R orschach, el T est de apercepción tem á­ n u e s tra s p ercep c io n es se n so ria le s, de m o do q u e n o rm a lm en ­
tica, el T est de Szo ndi, el T est de frases incom pletas y te d e se m p e ñ a el p a p e l p r in c ip a l en la c o n fig u r a c ió n de n u e s ­
m uchos otros. En todos estos tests se presenta al exa­ tro m u n d o ex terio r. B a jo co n d icio n es q u e no están aú n
m inado un n úm ero de estím ulos am biguos y se lo s u fic ie n te m e n te d e te rm in a d a s , in clu so la s p erce p c io n e s in te r ­
in v ita a responder a ellos. S e supone que, en esa n a s d e procesos id e a c io n a le s y em o cio n ales se p ro yectan al
form a, el exam in ado proyecta sus propias n ecesid ad es ex te rio r, com o la s p e rc e p c io n e s se n so ria les, y son u tiliz a d a s
y tensiones, y q u e éstas, ap arecerán como respuesta a p a ra c o n fig u ra r el m u n d o ex terio r, c u a n d o d e b e ría n p erm a ­
los estím ulos am biguos. n e c e r d en tro d e l m u n d o in tern o .
L a defin ició n de proyección ofrecida previam en te
fue ú til para nuestros propósitos hasta qu e surgió un Y en la pág. 879:
problem a cru cial en relación con intentos de in v e sti­
gación e xp erim en tal de los fenóm enos q u e se m e n ­ L o q u e nosotros, ta l com o el ho m bre p r im itiv o , proyectam o s
cionan en otra p arte ( 3 , 4 ) . El p rim er experim ento e n Ja re a lid a d e x te rn a , no p u e d e ser otra cosa q u e el recono­
consistía en irrita r a un núm ero de sujetos y p re se n ­ c im ie n to d e u n estad o e n q u e u n a cosa d a d a e stá p resen te
tarles lám in as del T est de apercepción tem ática bajo a los se n tid o s y a la c o n c ie n c ia , ju n to a la c u a l existe otro
condiciones controladas. En el segundo experim ento, estad o en q u e la cosa está l a t e n t e , pero p u e d e re ap arecer, es
los exam inados recib ían la orden posthipnótica de e x ­ d e c ir, la c o e x iste n c ia d e p ercep ció n y re c u e r d o o, para g e n e ­
p erim en tar agresión (sin tener conciencia directa de ra liz a r, la e x iste n c ia d e procesos p síq u ico s in co n sc íc n te s j u n ­
e lla ) m ien tras relatab an historias sobre las lám inas. to a otros conscientes..
En ambos casos, los exam inados se com portaron de
acuerdo con la hipótesis proycctiva y exhibieron u n C reo qu e este p en sam ien to de F re u d , q u e no fue
aum en to sig n ificativ o de la agresión, en com paración ulterio rm en te elaborado o sistem áticam en te form ulado
con las respuestas qu e dieron cuan d o no se sen tían en n in g u n a p arte, y cu ya expresión carece de la sofis­
agresivos. D e m odo sim ilar, cuando a los exam inados ticación de la sem án tica m oderna, c o n tie n e todo lo
se les dio la orden posthipnótica de sentirse su m a­ necesario para u n a teoría co n gruen te de la proyec­
m en te deprim ido s e in felices, se comprobó qu e en sus ción y la percepción en general.
relatos p ro yectab an tales sentim ientos. H asta a q u í no El supuesto básico de Freud es q u e los recuerdos
hab ía n ecesidad de m odificar el concepto de p ro yec­ de los perceptos in flu y e n sobre la p ercepción de es­
ción como la adscripción al m undo exterior de se n ti­ tím ulos contem poráneos. L a in te rp re tac ió n del T est
m ientos in acep tab les p ara e! yo. de apercepción tem ática se basa sin d u d a en ese
C on todo, cu an d o se m odificó el experim ento, en el supuesto. C on sid ero qu e la p ercep ció n pasada del
sentido de q u e la orden posthipnótica consistía en exam in ad o de su propio padre in f lu y e sobre su p er­
qu e el exam in ad o debía sentirse sum am ente eufórico, cepción d e las fig u ra s paternas en, las lam inas del
P SIC O LO G IA P R O Y E C T IV A 27

T A T , y qu e esto constituye un a m uestra válida y tiva qu e un organism o hace de una percepción. Esta
confiable de sus percepciones h ab ituales de figuras defin ició n , y el uso del térm ino "apercepción”, ñas
paternas. T an to la exp erien cia c lín ica como la inves­ p erm ite su gerir, a los meros fines d e una hipótesis
tigación exp erim en tal corroboran ésta opinión. M is de trabajo, q u e p u ed e haber un proceso hipotético de
propios experim entos han dem ostrado qu e la conduc­ percepción no in terp retad a, y qu e toda interpretación
ta del exp erim en tador p ued e sacar a luz sentim ientos su b jetiva co n stitu ye u n a d i s t o r s i ó n a p e r c e p t i v a d in á ­
que, en su origen , probablem ente estuvieron relacio­ m icam ente sig n ific ativ a; en cam bio, tam bién podemos
nados con la fig u ra p atern a. S i b ien estos sen tim ien ­ establecer, operativam ente, u n a condición de p ercep ­
tos ten ían un a in flu e n c ia gen eral susceptible de ser ción "objetiva” cognoscitiva, casi p u ra, en la que u n a
dem ostrada, au n q u e tem poraria, sobre la percepción de m ayoría de exam in ad os concuerda sobre la c alid ad
estím ulos, las diferen cias in d iv id u ales se m antenían exacta de un estím ulo. Por ejem plo, la m ayoría de los
de acuerdo con la estructura gen éticam en te d eterm i­ exam inados están de acuerdo en qu e la lám ina 1 del
nada de la personalidad. T A T m uestra a u n m uchacho jun to a un violín. A sí,
.Parecería, pues, qu e los recuerdos de perceptos in ­ podemos establecer esta percepción como una norm a,
fluyen sobre la percepción de estím ulos contem porá­ y decir que todo aqu el que, por ejem plo, describe esta
neos y no sólo con fines estrech am en te definidos de lám in a como un m uch acho ju n to a un lago (com o o cu­
defensa, tal como se afirm ab a en la definición o rigi­ rrió con u n p acien te esquizofrénico) distorsiona aper-
nal de proyección. Nos vem os obligados a suponer cep tivam en te la situació n que sirve de estím ulo. C on
q u e t o d a percepción actu al su fre 1a in flu en cia de la todo, si perm itim os qu e cu alq u iera de nuestros e x a ­
percepción pasada, y qu e la n atu raleza de las p ercep­ m inados prosiga con la descripción, encontram os qu e
ciones y su interacción m u tu a constituye el campo de cad a uno de ellos interpreta el estím ulo de d istin ta
la psicología de la p e rso n a lid a d 1. m an era; por ejem p lo, como un m uchacho feliz, un m u ­
Es necesario describir la n atu ralez a de estos proce­ chacho triste, am bicioso, exigido por los padres. P or
sos perceptuales e in ten tar lu ego u n a form ulación de lo tanto, debem os establecer qu e la percepción p u ra ­
una psicología p síco an alítica de la personalidad basada m ente cognoscitiva sigue siendo u n a hipótesis y q u e
en esas concepciones. toda persona distorsiona aperceptivam ente, siendo sólo
de grado la d iferen cia entre u n a distorsión y otra.
En el uso clín ico del T A T se h ace evidente q u e
estamos frente a distorsiones aperceptivas de distinto
A P E R C E P C IO N Y D IS T O R S IÓ N A P E R C E P T IV A
grado. El exam in ad o a m enudo no tien e conciencia de
n in g u n a sig n ificació n subjetiva en la historia q u e
No parece m u y co n venien te u tiliz a r el término "pro­
relata. En la p ráctica clín ica ( 5 ) se ha comprobado
yección” para los procesos p ercep tu ales generales que
q u e basta p ed irle qu e lea la trascripción • de su relato
acabamos de describir, en vista de la historia del con­
para colocarlo así a u n a distancia suficiente de la s itu a ­
cepto y de sus ap licacion es clín icas actuales. Por otro
ción como para p ercib ir que los aspectos errados de
lado el térm ino "percepción” ha estado tan ín tim a­
ella son im p utab les a él mismo. Sólo después de u n a
mente ligado a un sistem a de psicología que no se
considerable p sicoterapia puede lleg ar a ver sus im ­
ocupa de t o d a la p erso nalid ad , que vacilo en seguir
pulsos más laten tes; sin em bargo, quizás nunca p u ed a
utilizándolo en el contexto de la psicología dinám ica.
"ver” las menos aceptables de sus distorsiones su b ­
Si bien la term inología no co n stitu ye aq u í un asunto
jetivas, sobre cu ya presencia c u a lq u ie r núm ero de ob­
de im portancia cru c ial, su giero que en ad elan te se u ti­
servadores in d ep en d ien tes estaría de acuerdo. Se ju s ­
lice el térm ino “ap ercepción” e. D efino la apercepción
tifica, pues, in tro d ucir una cantidad de términos para
como una interpretación (d in á m ic a m e n te ) significa-
la distorsión ap ercep tiva de distintos grados, a los
fin es de su correcta iden tificació n y com unicación
■* Esta teoría, en su se n tid o m ás am p lio — esto es, q u e la
percepción "s su b je tiv a y c o n s titu y e el d ato p rim ario d e toda
la psicología— no es, d esd e lu e g o , o rig in a l d e F re u d . L a
frase de H u m e : " N i h i l e í l u i i r U e U e c t u q u i d n o n a n t e a f i i e r i t F O R M A S DE LA D IS T O R S IÓ N A P E R C E P T IV A
i n s e n s i b u s " , c o n fig u r a p r á c tic a m e n te u n a teoría p e rc e p tu a l
de la p erso n alid ad . D e l m ism o m odo, e l id ea lism o filo só fico ,
como El m u n d o c o m o v o l u n t a d y T e v r n s e n i a ó á n de S ch o p en - P ro y ec c ió n
• hauer y el estado tra sc e n d e n ta l d e K an t, rep resen ta u n a po­
sición sim ilar. S e sugiere qu e el térm ino "proyección” quede reser­
6 P retiero la s ig u ie n te d e fin ic ió n (to m a d a de C . P . vado para ~e! ■grado m áxim o de distorsión ap ercep ­
; Ilerb art, P s y c h o l o g i c a i s W i s s a t i s c h u f t , p a rte III, sección 1, tiva. El polo opuesto sería, hipotéticam ente, u n a p er­
capítulo 5, p á g . 15, ta l com o se la cita en D ago bert D. R u ñ e s cepción totalm ente objetiva. O rigin alm ente se d escri­
( e d .) , en D i c t i o n a r y o f P h i l o s o p h y ) : “ A p ercep ció n ( d e l la tín
; '■a d y p e r c i - p e r e , p e r c ib ir ) : en p sic o lo g ía , el proceso por el
bía la proyección en el psicoanálisis clínico como inh e-
’í cual u n a n u ev a e x p e r ie n c ia es a s im ila d a y tran sfo rm ad a por
residuo d e la e x p e rie n c ia p a s a d a d e c u a lq u ie r in d iv id u o p a ra 0 D eb e e n te n d e rs e q u e estas d iv ersas form as d e d isto r­
i>(constituir u n a n u e v a to ta lid a d . E l re sid u o d e la e x p e rie n c ia sio n es a p e rc e p tiv a s no e x iste n n e c e sa ria m e n te en esta d o ^ p u ro
pasada recib e e l n o m b re d e m a sa a p e rc e p tiv a " . y a m en u d o co e x isten e v id e n te m e n te u n as con otras. |
28 LAW REN CE E D W IN ABT Y LEO PO LD BELLAK
A

ren te en p artic u lar a la psicosis y en gen era], a ciertas p u e r ta y Je d ic e a le g re m e n te : " H ola, Jo e, ¿ q u é p u ed o h a c e r


defensas n euró ticas y a algu no s procesos "n orm ales” p o r t í ? ” Y Jo c re sp o n d e, e n o ja d o : “ ¡P u e d e s g u a rd a rte tu
de la m ad u ració n . Podem os d ecir que, en el caso de m a ld ita co rta d o ra d e c é s p e d !’'
la verdadera proyección, no se trata sólo de u n a ad s­
cripción de sen tim ientos y afectos inconscientes, al E l a n á lisis de esta h isto ria revela lo sig u ien te: Joe
servicio de la defensa, sino q u e aquéllos son in acep ­ q u ie re algo , pero im a g in a un a n egativ a. H a apren­
tables p ara el yo, por lo q u e se atrib u yen a objetos del dido ( d e sus padres, sus herm anos, e tc .) que quizás
m u ndo exterior. T am b ié n cabe agregar qu e e s i m p o ­ su p ed id o no se vea satisfecho. Esto lo enoja. Por
s i b l e h a c e r l o s c o n s c i e n t e s , excepto m ed iante prolon­ lo tanto p ercib e a jiin com o enojado con él mismo,
gadas técn icas terap éu ticas especiales. Este concepto y su resp uesta an te la agresión im ag in ad a es: "Odio
in c lu y e el fenóm eno observado en un p aran o id e, qu e a Jim p o rque éste m e odia".
p u ed e ser esen cialm en te expresado como el cam bio En form a más d e ta lla d a , es posible ver este proceso
desde el "yo lo amo" inco nscien te, al "él m e odia”, de la sig u ie n te m an e ra: Jo e qu iere algo d e Jim . Es t o
consciente. En este caso, la verdadera proyección es evoca la im agen de p e d ir algo a un contem poráneo,
en re alid ad un proceso m u y com plejo, q u e p ro bab le­ su h erm an o , por ejem p lo, visto como un in d ivid uo ce­
m ente in vo lucra los sig u ien tes cuatro pasos: loso, encolerizado, qu e se n egará. A sí, el proceso po­
d ría ser sim p lem en te: la im agen de Jim es apercep-
a) "yo lo a m o ” ( u n o b je to h o m o s e x u a l): un im p u lso tiv am en te distorsionada por el recuerdo d el percepto
in a c e p ta b le d e l e llo ; -del h erm an o, lo c u al con stitu ye un caso de transfe­
b) fo rm a ció n r e a c tiv a : “Y o lo od io"; re n cia in ad e c u ad a del ap ren d izaje. In te n ta ré exp licar
c) la a g re sió n tam b ié n re s u lta in a c e p ta b le y se re p rim e ; m ás tard e por q u e Joe no puede reap ren d er si la
(1) po r f in , e l p ercep to se tran sfo rm a en "É l m e o d ia ” . re a lid a d d em uestra q u e su concepción original era
erró n ea. S e establece el hecho em pírico de que tal
Por lo com ún, es sólo esto últim o lo qu e lle g a a la con d ucta neuró tica por lo común no cam bia, salvo
con ciencia. c o n u n a psicoterapia.
S u g iero q u e este proceso se denom ine ■ p r o y e c c i ó n Joe se d iferen cia del p aran oid e no sólo por la m e­
i n v e r t i d a , en contraste con la proyección sim p le, con ­ nor rig id e z con q u e m an tien e sus proyecciones, sino
siderada a co n tin uació n . E l p rim er paso en el proce­ tam b ién por la m enor frecu en cia y exclu sivid ad , así
so in v o lu c ra por lo g en e ra l la intervención de otro com o p or el m enor grado de ceguera o incapacidad
m ecanism o de defensa, la form ación reactiv a. B as­ p ara tom ar con ciencia de la m edida en q u e la distor­
tará dccir a q u í que, en el caso del paran oid e, “yo lo sión es ev id en tem en te su b je tiv a y "ab su rd a”.
odio” recib e aprobación, m ientras que "yo lo am o” El sig u ie n te e s u n proceso b astante com ún. A l­
(d e modo h o m o sexual) es socialm ente desaprobado, g u ie n lle g a tarde al trab ajo la m añ an a d el lun es y,
cosa q u e ap rendió desde tem prano, en relación con su m in uto s después, c r e e , inco rrectam en te, qu e su jefe
p adre, corno un im p ulso peligroso. Por lo tanto, en este lo m ira con fastidio. E n estos casos se h ab la de "una
caso "yo lo odio” an u la y reem plaza al sen tim iento co n cien cia cu lp ab le"; esto es, se com porta como si el
amoroso. A sí, en la proyección invertida, en realid ad je fe su p ie ra qu e ha ¡leg ad o tarde, cu an d o en !a re a li­
encontram os prim ero el proceso de la form ación reac­ dad aq u él p ued e ign o rarlo . E llo sig n ific a qu e ve en el
tiva y lu ego u n a distorsión aperceptiva q u e trae ap a­ je fe la cólera qu e ha lle g ad o a esperar en tal situ a ­
rejad a la atrib u ció n del sen tim iento subjetivo al m u n ­ ción. E sta conducta se com prende m ejo r como un a
do exterio r, como un a proyección sim ple. distorsión sim ple (a so c ia tiv a ) a través de la tran sfe­
ren cia d e ap ren d izaje, o, en situacio n es m ás com ple­
jas, como la in flu e n c ia de im ágenes p rev ias sobre las
P ro y e c c ió n sim p le
presentes.
Este tipo no es n ecesariam en te de sign ificació n c lí­ S e n sib iliza ció n
nica, ocurre a diario y se e jem p lifica m u y b ien en el
sig u ien te ch iste: S i m odificam os el caso anterior, en q u e u n a perso-
^ n a lle g a tard e al trabajo, y lo convertim os en un a situa-
Jo e S m ith q u ie r e p e d ir p resta d a la cortad ora d e césp ed de ■ ción en ia qu e el je fe exp erim en ta u n cierto enojo
J im Jo n e s . M ie n tr a s c ru z a s u p ro p io ja rd ín , p ie n s a en cóm o h acia e l em pleado im p u n tu a l, observam os un fenó­
Je p e d irá la co rtad o ra a Jo n e s . P ero ento nces p ie n s a : “Jo n e s m eno nuevo. A lgun o s in d ivid uo s p u e d en no p ercib ir
d irá q u e la ú lt im a v ez q u e le p e d í a lg o prestad o se lo d ev o lv í el eno jo en absoluto n i reaccionar fre n te a él, m ien ­
su c io ”. Jo e en su f a n ta s ía le c o n testa q u e es ta b a en la s tras q u e otros lo observan y reaccio nan . En el se­
m ism a s c o n d ic io n e s en q u e Ib h a b ía recib id o . E n to n ces su ­ gun d o caso, com probarem os que estos in d ivid uo s son
p o n e q u e Jo n e s le re sp o n d erá q u e p ro b a b lem en te le a rr u in a rá los q u e tien d en a p ercib ir enojo in clu so cuando éste
e l cerco c u a n d o p a se la co rta d o ra p o r en c im a. A n te lo c u a l no existe o b jetivam ente. S e trata de u n hecho clín ico
Jo e r e p l i c a . . . , y así c o n tin ú a la su p u esta d isc u sió n . C u a n ­ b ien conocido, al q u e se hace referen c ia como la
do J o e lle g a por fin a la ca sa d e J im , éste se e n c u e n tra en la “se n sib ilid a d ” de los neuróticos. Ejn lu g a r de la crea­
P SIC O L O G ÍA P R O Y E C T IV A 29

ción tic un percepto o bjetivam ente inexistente, nos q u e se hacen juicio s más certeros sobre la ig u a ld a d
e n c o n t r a m o s ahora con m m p e r c e p c i ó n m á s s e n s i b l e de tam año entre la m em oria p ercep tu al del disco y e t
d e e s t í m u l o s e x i s t e n t e s ’’ . L a hipótesis de la sen sibi­ h az de luz.
lización sig n ifica m eram en te qu e un objeto que en caja Q u e la p e r c e p c i ó n cnttista — la percepción d e ob­
en u n a p auta preform ada se percibe más fácilm en te jetos alim en ticio s deseados en condiciones de h am b re
que otro qu e no en caja. S e trata de un hecho am p lia­ fren te a estím ulos q u e no rep resentan o bjetivam ente
mente aceptado, por ejem p lo, en lo s ' problem as p er­ tales objetos— con stituya una form a d e la proyección
cep tib les de la lec tu ra, en los que las palabras p re­ sim p le o sea un proceso distinto, d ep en d e de cuestiones
viam ente ap ren d id as se perciben con m ucha m ayor b astan te su tiles. Sanfo rd ( 2 4 ) y L ev in e, C h e in y
facilidad por su co n lig u ració n que por su ortografía: M u rp h y ( 1 9 ) , h an dem ostrado el proceso en form a
Creo qu e la sen sibilización es tam bién el proceso exp erim en tal. Podemos decir qu e u n a m ayor n ecesid ad
que tuvo lu g a r en el experim ento realizado por Le- de com ida lleva- a evocar objetos alim en ticio s, y que
vine, C h ein y M u rp h y ( 1 9 ) . C uan d o dichos in v esti­ estos recuerdos de perceptos distorsionan apercep tiva-
gadores hicieron p asar h am bre a un núm ero de su je ­ m en te todo percepto contem poráneo. E l ún ico a rg u ­
tos y luego les m ostraron m uy fugazm ente lám in as m ento qu e puedo proponer para establecer u n a d ife ­
en las que, entre otras cosas, había productos a lim en ­ ren cia con respecto a la proyección sim p le, es el de
ticios, encontraron dos procesos: a ) cuando ten ían q u e tratam os aq u í con im pulsos básicos sim ples qu e
hambre, los sujetos veían com ida en las lám in as aun lle v an a distorsiones gratificadoras sim ples y no a las
cuando no la h ab ía, y b ) los sujetos p ercibían correc­ situacio n es más com plejas posibles en la proyección
tamente figu ras de alim en tos con m ayor frecuen cia sim p le.
cuando ten ían ham bre. E videntem ente, en sem ejante El concepto del "m ecanism o paja-viga" * (m o ie -
estado de caren cia h ay u n a m ayor eficacia cognosci­ b e a m v i e c h c m i s m ) de Ichheiser ( 1 8 ) tam bién p u ed e
tiva del yo p ara reconocer objetos q u e podrían poner in c lu irse en el concepto de sen sibilización . Ich h eiser
fin a esa caren cia, y tam b ién fantasía com pensatoria su giere qu e se h able de ese m ecanism o en los casos de
simple de realización de deseos, qu e los autores lla ­ distorsión de la percepción social en los que u n in d i­
man percepción aurista. A sí, pues, el organism o está viduo tien e exagerad a conciencia de la p resen cia de
equipado para la adap tación a la realid ad y tam bién u n rasgo ind eseab le en un grupo m inoritario, a u n q u e
para la gratificació n su stitu tiv a cuando la gratificación no p ercibe ese mism o rasgo en sí m ism o. E n otras
real no existe. Esto co n stitu ye, en realid ad , un au m en ­ p alab ras, podemos decir qu e h a y u n a sen sibilización
to de la eficacia de la fun ció n yoica en respuesta a p ercep tu al (co existen te con la ceguera respecto d el
una em ergencia, u n a percepción m ás certera de la proceso mismo y de la existen cia del rasgo en sí m is­
comida en el estado de ham bre. C reo que este pro­ mo, in h eren te a todo m ecanism o d efen sivo ) debida
ceso tam bién p u ed e in c lu irse en nuestro concepto de a la propia selectivid ad qu e opera inco nscien tem en te
• sensibilización, y a qu e el ham bre evoca im ágenes a li­ y a la distorsión aperceptiva.
menticias y los estím ulos alim en ticio s reales se p erci­
ben con m ayor facilid ad . E x te m a liz a c ió n
Un experim ento realizado por B run er y Postman
(7 ) sigue posiblem ente el mismo principio. Los auto ­ La proyección in vertid a, la proyección sim p le y la
res lucieron qu e sus sujetos ad ap taran un haz circu lar sen sibilización , en este orden, son procesos de ios c u a ­
variable de luz al tam año de un disco circu lar sos­ les el in d iv id uo no tiene por lo com ún conciencia. Es,
tenido en la p alm a de la mano. Los juicio s p e rc e p tib ­ consecuentem ente, d ifícil conseguir que u n a p e r­
les se hicieron bajo la in flu e n c ia de diversos grados de sona tome con ciencia de esos procesos en sí m ism a.
shock y tam bién d u ran te un período de recuperación. Por otro lado, todo terapeuta ha tenido la e x p erien ­
Los resultados correspondientes al estado de s h o c k no c ia de un exam in ad o qu e le relata u n a historia sobre
variaron notablem ente. D u ran te el período p o s t s h o c k , u n a de las lám in as del T A T de la sig u ien te m a n e ra :
sin embargo, las desviaciones del tam año percibido "Ésta es un a m adre qu e m ira dentro de la habitación
con respecto al tam año real fueron m u y notables. p ara ver si Jo h n n y ha term inado s u s deberes, y lo
Los autores propusieron ten tativam ente una teoría de rep rend e por ser perezoso”. A l rep asar las h isto rias
vigilancia selectiva. En térm inos de esa teoría, el or­ d u ra n te el interrogatorio, el exam in ad o p u ed e decir
ganismo hace sus discrim inacion es más certeras bajo esp o n tán eam en te: ‘‘Supongo q u e eso era lo q u e o cu­
condiciones de tensión. P ero cuando se aliv ian las ten­ rría con mi m adre y conm igo, a u n q u e no m e di
siones, prevalece la exp ansivid ad y es más probable cu en ta cuando le h ice el relato”.
que se cometan errores. Podemos agregar la hipótesis En térm inos psicoanalíticos, se podría d ecir q u e el
,de que la tensión trae como resultado inm ed iato una proceso del relato fue preconsciente. N o era cons-
mayor percepción de la im agen en la m em oria, y de
* T ra d u c c ió n a p ro x im a d a con a rre g lo a l d ich o p a u l a r
Edoardo VVeiss d escrib ió u n proceso m u y s im ila r con " v e r la p a ja en e l ojo a je n o y no v e r la v ig a en el propio
e l nom bre de o b je tiv a ció n . ir.]
30 L A W R E N C E E D W IN A B T Y LE O PO LD BELLAK

cíen te m ientras se desarrollaba, pero h ub iera resu ltad o distorsionadas como sea posible. Por otro lad o , si se
fácil q u e lo fu era. E llo im p lica qu e se trata de u n a presenta u n a de las figuras del T est de Stanford-Bi-
con figuración lig eram en te rep rim id a dé im ágenes, c u ­ n et — la q u e representa u n a lu ch a e n tre »u n hombre
yo efecto o rganizado r podía ser evocado fácilm en te. blanco y u n grupo de indios— la situació n está bas­
Sugerim os el térm ino "extern alizació n ” para tal fen ó ­ tante bien d efin id a como para provocar la m ism a res­
m eno, con el m ero fin de facilitar la descripción c lí­ puesta er\-la m ayoría de los niños com prendidos entre
nica de un proceso frecuente. los diez y los doce años de edad.
b ) El grado exacto de adap tación tam b ién está de­
P e rc e p c ió n p u ra m e n te co g n o sc itiva y otros a sp ec to s term inado por la A n f g a b e o disposición. S i se le pide
d e la re la c ió n estím u lo -resp u e sta al exam in ad o q u e describa la lám ina, h a y m ás con­
ducta ad ap tativ a qu e si se le p id e q u e re late u n a his­
L a p ercepción p ura es el. proceso hipotético en
toria sobre ella. En este ú ltim o caso, tien d e a d ejar de
relación con el c u al m edim os la distorsión ap ercep tiva
lado m uchos aspectos objetivos del estím ulo . Si se
de tipo subjetivo , ó bien es el acuerdo subjetivo y
h ace sonar un a alarm a an tiaérea, la co n d u cta del exa­
o perativam ente defin id o sobre el significado de un
m inado tien d e a diferir enorm em ente si h a tenido
estím ulo con el q u e se com paran otras in terp retacio ­
exp erien cias sim ilares, espera escuchar la sirena y
nes. N os proporciona el extrem o de un con tin uo en
sabe q u é h acer en tales circu n stan cias. S i l respuesta
el c u a l todas las. respuestas v arían . En tanto h ay
será d istin ta de la del exam in ado qu e desconoce ¡a
acuerdo gen eral en el sentido de qu e la con d ucta es
sign ificació n del sonido y q u e p uede in terp retarlo co­
racional y ad ecu ad a a u n a situació n dada, podemos
mo la trom peta del Ju icio F in al o el a n u n cio de una
hablar de c o n d u c t a a d a p t a l i v a frente al estím ulo "ob­
interru p ció n del trabajo y actu ar en con secuencia,
jetivo ”, q u e considerarem os a continuación.
En m is experim entos previos se comprobó q u e era c ) L a n atu raleza del organism o qu e p ercib e deter­
posible provocar agresión en los exam inados, y q u e m ina tam bién la proporción entre la co n d u cta adap-
esa agresión era "p ro yectad a’' en sus relatos, de acuerdo tativa y la proyectiva. El experim ento d e Levine,
con la hipótesis de la proyección. T am b ién se en co n ­ C h ein y M u rp h y demostró la sen sib ilizació n , y hemos
tró q u e ciertas lám in as provocan con m ayor frecu en cia com probado q u e la gen te distorsiona ap ercep tivam ente
respuestas agresivas, in clu siv e bajo circu nstan cias nor­ en grados variables. Incluso la m ism a p erso na puede
m ales, si el exam in ador se lim ita a pedir un relato reaccio nar de m aneras com pletam ente d istin ta s a un
basado en ellas. A sim ism o se comprobó que a q u ella s estím ulo cuando acaba de despertarse y cuan d o está
lám in as q u e por su propia n atu raleza sugieren agre­ en pleno estado de v ig ilia.
sión se prestan m ucho m ás fácilm ente a la proyección Otros aspectos de la producción d el exam inado
de agresión qu e otras, cuyo contenido no la su giere. — por ejem plo, los qu e surgen en resp u esta, a las
lám in as del T A T — se h an considerado en forma más
S e crce q u e el prim er hecho (q u e un a lá m in a que
sim ple en un. trabajo p revio ( 3 ) . M e referí en esa oca­
m uestra una fig u ra agazap ad a y un a pistola, por e jem ­
sión a lo q u e A llport denom inó "conducta expresiva".
plo, conduce a m ás relatos de agresión qu e otra que
Al h a b la r de a s p e c t o s e x p r e s i v o s de la con d ucta qu e­
presenta u n a tran q u ila escena cam p estre) es p re cisa ­
remos decir qu e si u n a v aried ad de artistas están so­
m ente lo q u e el sentido com ún nos haría esp erar. En
m etidos a condiciones id én ticas, no podernos esperar
térm inos psicológicos, ello sig n ifica sim p lem en te que
producciones creadoras idén ticas. H ab ría diferencias
la re s pxi e s i a e s, e n p a r l e , f - u n c i ó n d e l e s t í m u l o . En
in d iv id u ales expresadas en la forma en q u e esos artis­
térm inos de la psicología aperceptiva, sig n ific a qu e
u n a m ayoría de exam inados concuerdan en alg u n a tas hacen sus p in celad as o usan el c in cel; habría d ife­
apercepción básica de un estím ulo, y que ese acuerdo ren cias en los colores que eligen y d ife re n cias en la
representa n uestra d efin ició n operativa de la n a tu ra ­ organización y d istribución del espacio. En otras pa­
leza "o b jetiva” del estím ulo. La conducta co n gruen te labras, ciertas características p red om in an tem ente mio-
con estos aspectos de Ja- realid ad -''objetiva’' d el estí­ n eu rales, como M ira ( 2 1 ) las d en o m in a, determ in a­
rían ciertos rasgos de los productos.
m ulo ha sido deno m in ad a c o n d u c í a a d a p t a l i v a por
Gordon W . A llpo rt ( O - En la lám ina 1 del T A T , La conducta expresiva d ifiere en c u an to a su n a tu ­
por ejem p lo, el exam in ad o se adapta al hecho d e q u e raleza de la adaptación y la distorsión aperceptiva.
en e lla fig u ra u n violín. D ada u n a proporción fija de ad ap tació n y distorsión
ap ercep tiva en la respuesta de un exam in ad o a cu al­
q u iera de las lám in as del S tan fo rd -B in et, las personas
C ab e en u m erar algu no s principios:
p ueden variar en cuan to a su estilo y su organización.
a) E l-g ra d o de conducta adaptntiva varía in v ersa­ U n a p u ed e u tilizar frases largas con m uchos a d jeti­
m ente ni grado de exactitu d cíe la defin ició n d el estí­ vos; otra, frases cortas y fecun d as, con u n a secuencia
m ulo. L as lám in as del T A T y las del R orschach son estrictam en te lógica. S i los in d ivid u o s escriben sus
relativ am en te no estructurad as con toda in ten ció n , a respuestas, puede haber variaciones en cuan to a la
fin de provocar tantas respuestas ap ereep tivam ente m an era de espaciar las p alab ras. Si h a b la n , pueden
P SIC O LO G IA PRO YECTTV A 31

diferir en cuanto a la velo cid ad , y el tono y el volu­ ción en tre el test proyectivo y el plan eam ien to d e ,,
men de la voz. T o das estas son características perso­ u n a p sicoterapia es estrech a, como lo dem uestra u n
nales de n atu raleza b astante estable en cad a exam i­ cap ítu lo posterior sobre el T est de apercepción te­
nado. Del mismo modo, el artista p uede c in celar pres­ m ática. T e n ie n d o esto en cuenta, se considerarán las ■
tando atención al d etalle y con precisión, o bien ele­ sig u ien tes cuestiones; problem as d e psicoterapia y a l­
gir una forma menos rigurosa. P ued e e le g ir una orga­ gunos problem as dinám icos especiales vistos en térm i­
nización sim étrica o d escen trada. Y tam bién como nos de la apercepción.
respuesta a la alarm a de ataq u e aéreo, u n a persona C reem os q u e el p sicoanálisis es u n a teoría del ap ren ­
puede correr, agazaparse, saltar, cam inar, hablar, y d izaje q u e se ocupa esp ecialm en te de la historia de la
hacc:r cada u n a de estas cosas de un modo estrictam en ­ ad qu isició n de perceptos, su interacción recíproca y
te personal. su in flu e n c ia sobre la percepción de estím ulos posterio­
Entonces, si la adap tación y la distorsión apercep- res. E sta form ulación constituye por el momento u n
tiva determ inan q u é hace cada uno y la expresión inten to ru d im en tario , y tien e como m ero fin el de
determina c ó m o lo hace, es inn ecesario acen tu ar que establecer el m arco gen eral de referen cia p ara la teo­
siempre se p uede p re g u n tar c ó m o cada uno hace q u é . ría d e la apercepción y a presentada. La reform ula­
La conducta adaptativa, la aperceptiva y la expresiva ción sistem ática de todas las doctrinas p sico an alíticas
siempre coexisten. y su verificació n exp erim en tal deben qu ed ar p ara el
En el caso de la producción artística, por ejem plo, futuro 8.
la proporción entre el m aterial adaptativo y el aper- El ap ren d izaje de perceptos se form ula p rin cip al­
ceptivo, y entre éstos y las características expresivas, m ente en térm inos de la teoría de la lib id o, es decir,
puede variar de un artista a otro, desde luego , y en un a serie de proposiciones genéticas relativas a la p er­
cierta m edida, de un producto de un mism o artis­ so n alid ad . La com pleja constelación del triángulo edí-
ta a otro. Asim ism o, la conducta expresiva in flu y e pico y su destino con stitu ye un concepto nuclear. La
sobre las producciones del T A T y exp lica las d iferen ­ in teracció n leg a l de perceptos y los recuerdos de ellos
cias individuales en cuan to estilo, estructura de la está im p lícitam en te p resente en lo q u e F reud dice so­
oración, proporción verbos-sustantivos ( 8 ) y otras ca­ bre p arap raxias y form ación de síntom as y del carác­
racterísticas form ales. Los rasgos expresivos revelan, ter. L a in flu e n c ia de los perceptos pasados sobre la
pues, c ó m o un in d ivid uo h ace algo; la adap tación y apercepción contem poránea está invo lucrad a en el
la distorsión aperceptiva nos dicen q u é es lo que hace. concepto de m ecanism o de defensa y en la in terp reta­
ción gen ética de la conducta contem poránea.
A la lu z d e este enfo que, es posible considerar
■INTENTO DE IN T E G R A R L O S C O N C E P T O S
q u e la teoría de la lib ido contiene proposiciones rela­
,'DE LA D IS T O R S IO N A P E R C E P T IV A Y LO S
tivas a la historia de la percepción de estím ulos ¡pra-
;• C O N C E PTO S P S 1C O A N A L 1 T IC O S B Á SIC O S
les, a n ale s y gen itales, y a la reacción de los adultos
significativo s (fig u ra s p a re n ta les) fren te a ellos. P u es­
lí’ji. La psicología aperceptiva y sus instrum entos clín i-
to q u e el p sicoanálisis se desarrolló como u n a cien cia
5$eos tienen sus orígenes tanto en el p sicoanálisis como
em p írica c lín ic a , en la qu e recién ahora com ienzan a
Kj.;én la psicología clín ica acad ém ica (sobre todo las teo-
m an ifestarse los p rincipios de un a m etodología, no dis­
i¡í¿iías dinám icas de la psicología de la G estalt relativas
tin gue entre hipótesis subyacentes sobre ap rend izaje y
¡|;j.al aprendizaje y la p ercep ció n ). N o obstante, cabe
resultados concretos. D escribe el efecto de la frustra­
¿jseñalar una deplorable fa lta de integración de ambos
ción oral tem prana en u n in d iv id uo sin afirm ar exp lí­
¡^métodos de enfoque y una falta de com prensión mu-
citam en te que la ley de la p rim acía es congruente con
|;i.tua entre los defensores de la psicología p sico an alítica
los supuestos relativos a la im portancia de las p rim e­
la no analítica. Lín trab ajo de Abt in clu id o en este
ras exp erien cias. N o explora sistem áticam ente, en' tér­
volumen ofrece un exam en sistem ático de la distorsión
minos de recom pensa y castigo, el efecto qu e la reac­
^ p e rc e p tiv a (psicología p ro y e c tiv a ) dentro d el marco
ción m atern a tien e sobre la adquisición de hábitos de
p il e la psicología no a n a lític a contem poránea. A q uí
h ig ien e, pero, no obstante, considera ( y en u n a form a
l^déseo mostrar que los conceptos psicoanaliticos bási-
q u e aú n debe expresarse en términos exp erim en tales)
jgcos pueden ser expresados en forma experim ental-
el efecto qu e la im agen de la m adre ten d rá sobre la
^ táen te verificable, como problem as de la teoría del
p ercepción posterior de las funciones corporales. Esto
||aprendizaje y sobre todo, de la distorsión aperceptiva.
es, el recuerdo del percepto correspondiente a la m a­
Creo que esa reform ulació n es im portante puesto
dre ten d rá u n a in flu e n c ia decisiva sobre las percepcio­
¡qx|t:¿ el psicólogo clín ico q u e u tiliza técnicas proyec-
nes posteriores. Es posible expresar: "El niño se id en ­
jjktivas a menudo en cuen tra necesario em p lear u n en-
tifica con la m adre", como el hecho de qu e el n iñ o
^aoque psicoanalítico, y lo h ace con recelo innecesario
^ .^ in su fic ien te claridad. A l mism o tiem po, el psicólo- 8 N o d eb e en te n d e rse q u e éste co n stitu y e otro in te n to d e
|||?0 ¿’clínico^se ve llevado en m uchos casos a tratar al n e o fre u d ía n ism o ; a n te s b ie n , tie n e com o fin d esarro lla r m e­
||paciénte que ha exam in ad o m ed ian te tests. L a re la­ to d o ló g ica m en te la s e n s e ñ a n z a s d e F re u d . /
32 L A W R E N C E E D W IN A B T Y LE O PO LD BELLAK

p ercib a a la m adre y conserva un recuerdo de ese m odificado por los diversos perceptos aprendidos.
percepto. El niñ o ap ren d e a asociar el p lacer o la e v i­ A dem ás, cad a percepto es m odificado pT¡t todos los
tación de la an h ed o n ia con el percepto m aterno. dem ás y se ín tegra con ellos.
A p ren de a com portarse d e acuerdo con las norm as de El p sico an álisis ha preferido h ablar colectivam en­
la m ad re a fin de e v itar la an hedo nia q u e p ued e ori­ te de los perceptos qu e determ in an la c o n d u c ta ten­
g in arse en la re alid ad in o rgán ica ( e l niñ o p ued e q u e ­ d ien te a e v itar las d ificu ltad es de la re a lid a d y a
m arse ) o en la desaprobación m aterna, q u e podría v erificar las proposiciones lógicas: el yo. T a m b ié n lia
asu m ir la form a d e retiro d el amor o castigo físicam en ­ elegid o id en tific a r como id eal del yo los perceptos
te doloroso. El recuerd o p ercep tu al d e la m adre se yoicos q u e están más d efin id am en te asociados con me­
convierte en u n a im ag en orientadora, m otivada por el tas de largo alcan ce, o más estrech am en te circuns­
deseo de evitar la an h ed o n ia, q u e ejerce u n a in flu e n ­ criptos y m ás d efin id am en te configurados según el
cia selectiva sobre la con d ucta; llega a ser p arte d e la m odelo d e u n a persona p articu lar. Los p erceptos que go­
autoestim ación d el n iñ o , o un "id eal d el yo’’, en el b iern an la conducta "m oral” son co lectivam en te deno­
le n g u a je freud ian o . En re a lid a d , desde luego , no h ay m inados superyó. O rig in alm en te ¡as im á g en e s de los
un percepto ún ico de la m adre, sino toda u n a serie de progenitores (o las de otros adultos sig n ificativ o s que
perceptos, como y a lo h a señ alado P au l S ch ild e r ( 2 5 ) . asum en aq u el ro l) con stituyen la rep resentació n de la
H a y u n a m adre q u e d a, u n a m adre qu e tom a, u n a sociedad qu e, desde luego , se am plía m ás tarde.
m adre qu e lim p ia, u n a m ad re que ju e g a , etc. El per­ A l p rincipio, F reud llegó a esas p ercep cion es a tra­
cepto de la m adre d ifie re según la edad del n iñ o , y cada vés de las reconstrucciones logradas con ad u lto s — esto
percepto se superp o ne a otro. A sí, el percepto d e la es, al desglosar el percepto total de un a fig u r a materna
m adre, digam os, cuan d o e l n iñ o tien e catorce años, es p ud o lle g a r a sus partes constituyentes h istó ricas. M ás
el resultado fin al de todos los perceptos de la m adre ad elan te, sus reconstrucciones se vieron confirm adas
hasta ese m om ento. Este com puesto, según los concep­ p o r la observación d irecta de niños. E l psicoanálisis
tos de la psicología de la G estalt, será algo más que se ocupa tam bién de las leyes según las c u a le s los per­
la sum a de los perceptos. T e n d rá su propia co n fig u ra­ ceptos in tegran configuraciones a través de su inter­
ción. acción reciproca. El m ejor ejem plo de este proceso es
Podem os decir qu e el psicoanálisis se ha interesado el trab ajo onírico en e l qu e la sim b o lización , la con­
p articu larm en te en el destino y la organización selec­ d ensación y el desplazam iento son los procesos que
tivos de e s t a s h u e lla s m n ém icas. F reud h ab ía descu­ lle v a n a la configuración fin al del su eñ o m anifiesto.
bierto qu e los prim eros perceptos aprendidos se h ab ían
L a t e o r í a d e l os m e c a n i s m o s d e d e f e n s a es, en reali­
v u e lto irreconocibles p ara el in d iv id u o y p ara el obser­
dad, u n a teoría relativ a a la in flu en cia selectiv a de los
vador en el proceso d e in tegración de los perceptos.
perceptos m ném icos sobre la p ercepción de hechos
D ijo qu e se h ab ían v u elto i n c o n s c i e n t e s . L a técnica
p sico an alítica estaba d estin ad a a reconocer las partes contem poráneos. C ad a m ecanism o de d efen sa es una
q u e co n stitu yen el todo inm ed iatam en te observable. hipótesis relativa a la leg alid ad de la interacción de
L as im ágen es o níricas y su an álisis por m edio de la im ágen es bajo d eterm in ad as circu n stan cias. Por ejem ­
asociación lib re co n stitu yen quizás el m ejor ejem plo. plo, si u n a m adre exp erim en ta sen tim ien to s agresivos
El sueño m an ifiesto es la G estalt fin al. L as "asocia­ h acia su h ijo jun to con sentim ientos am orosos, uno de
ciones lib res’’ revelan las partes qu e form aron la im a­ los resultados posibles de este conflicto d e sen tim ien ­
gen y nos p erm iten ordenar los hechos del sueño en tos sería lo que el p sicoanálisis d escribe como forma­
la co n tin u id ad de la corriente de procesos del p en sa­ ción reactiv a: la m adre puede no p ercib ir en absoluto
m iento. El p r i n c i p i o d e s o b r e d e t e r m i n a c i ó n de Freud sus sentim ientos agresivos y m an ifestar, en cambio,
p uede expresarse como u n a m era dem ostración del excesivo amor. Podemos reform ular esto diciendo que
p rin cip io gucstáltico de qu e el todo es más q u e la la sig u ien te leg alid ad está im p lícita: cu an d o un estí­
sum a de las partes. m u lo evoca recuerdos de perceptos q u e provocan a cti­
S i la auto estim a (p e rs o n a lid a d ) puede verse como tudes agresivas y gratificad o ras a la vez, y la actitud
un sistem a com plejo d e perceptos de n atu ralez a d iver­ agresiva ha sido objeto de desaprobación, entonces se
sa, q u e in flu y e n selectivam en te sobre la, conducta, no su prim e lo desaprobado y se refuerza lo q u e se ap rue­
tie n e n in g u n a im p o rtan cia q u e el organism o .se consi­ ba, Esta afirm ación convierte la form ació n reactiva
dere en el m om ento de n acer como lir ia : l a h u t á ]rasa, en u n concepto exp erim en talm en te v e rific a b le , por le
q u e las p au tas ap ren d id as posteriores h an de éstiu ctu - m enos en p rincipio. D esde luego, p o d ría n plantearse
ia r por entero, o b ien como determiHadó p o r'tan n ú ­ m u ch as otras hipótesis com plem entarias p ara adecuarse
m ero de factores de n atu ralez a ontogenética, fam ilia r o al m odelo com plejo de las situacio n es e n la vida real.
biológica g en e ral. P a ra n uestra teoría, carece de im ­ A dem ás, los principios de la G estalt q u iz ás resulten
p o rtan cia q u é im p ulso biológico postula u n a escuela, m ás adecuados p ara tal fin . S e p u ed e dem ostrar exp e­
sea u n im p ulso se x u al, agresión, necesidad de seguri­ rim en talm en te qu e cu an d o una im ag en " b u íh a " y u n a
d ad o evitació n de la an hed o nia, por sí solo o com bi­ im agen “m ala” se exponen en foriTyi sim u ltá n ea el re­
nado con otros. C u a lq u ie ra sea el im p ulso , está su ltado es un a im agen "buena” refo rzad a, m odificada
PSIC O LO G ÍA P R O Y E C T IV A 33

por algunos aspectos de ia im agen "m ala”. El amor tada al quedar separado de la m adre; esto es, la situ a ­
materno como resultado de la form ación reactiva pre­ ción actu al correspondía a u n a p auta p reexisten te.
senta los rasgos restrictivos de la sobreprotección; esto L as contribuciones o rigin ales de F reu d , relativas a
es, parte de la agresión o rigin alm en te coexistente se la am n esia h istérica o al origen traum ático de las
manifiesta bajo la n u eva ap arien cia. De hecho, la neurosis, a las p arap raxias o a los sueños, fueron en
formación reactiva p uede expresarse adecuadam ente, re alid ad hipótesis concernientes al ap ren d izaje, el ol­
como por ejem plo en el p rin cip io de G uth rie sobre vido y los métodos de evocación (h ip n o sis, p ersu a­
la discrim inación con dicion ad a, qu e H iig ard form ula sión y asociación lib re ).
de la siguien te m an era ( 1 7 ) : “S i dos estím ulos son
suficientem ente d istin g u ib les, es posible enseñar al
organismo a responder a un o de ellos y a d ejar de A L G U N O S P R O B L E M A S D IN Á M IC O S
responder al otro. E llo se logra m ed iante métodos E S P E C IA L E S V IS T O S C O M O C A S O S .
de.contraste. Esto es, uno de los estím ulos se refuerza DE D IS T O R S IO N A P E R C E P T IV A
regularmente, y lo contrarío se hace con el otro. La ex­
tinción selectiva qu e sobreviene es conocida como dis­
criminación condicionada, porque el organism o ha H ipnosis
aprendido a reaccionar d iferen cialm en te ante los dos
e stím u lo s ...” Com o ya se señaló, el paranoíde reac­ L a hipnosis es uno de los procesos en los que es
ciona o rigin alm en te an te el objeto amoroso hom o­ posible alterar tem porariam ente la apercepción de un
sexual con amor, y luego con odio — como en la típica sujeto e intro d ucir gran des distorsiones. A u n q u e no
ambivalencia del h ijo con respecto al padre. T ie n e un a esperam os resolver los problemas de este fenóm eno
imagen del padre am ado (com o el gran protector) altam en te discutido, podemos tratar de com prenderlo
y una imagen del p adre sádico-agresivo (o rig in ad a en con la ayud a de los conceptos presentados hasta ahora.
la escena p rim a ria). Estas im ágen es pueden destruir El proceso hipnótico com ienza con u n a dism inución
aperceptivamente c u a lq u ie r otra percepción de figuras g rad u al de las funciones aperceptivas del sujeto y u n a
masculinas. M ed ían te la d iscrim inación condicionada lim itació n final de estas funciones a las apercepciones
■. a través de las costum bres sociales y el tem or al padre, de la voz del hipnotizador (se trata sin d u d a de un a
la respuesta de am or se e x tin g u e y la respuesta de apercepción, ya q u e distintos sujetos a m enudo dan
"'odio se sigue proyectando. a las instrucciones hipnóticas distintos sig n ificad o s).
: La teoría freu d ian a de la neurosis siem pre se ha Este proceso de exclusión de la apercepción es sim i­
formulado como u n a form ación de transacción. Esto lar al que tiene lu g a r en una persona cuan d o se dis­
es, describe la m ejor G estalt posible en un sistema pone a dormir. D e hecho, la teoría de F erenczi sobre
dado de fuer/as: el ello, el yo, el superyó y la re a li­ la hipnosis sugiere q u e el hipnotizador rep resenta a la
d a d . La teoría de F reud sobre el desencadenam iento im agen patern a o m atern a que en el pasado arrulló al
una neurosis ad u lta p ued e form ularse de la si- niñ o o le ordenó dorm ir. En nuestros térm inos, el h ip ­
?í!guiente m anera: "una neurosis se vuelve m anifiesta notizador es apercep tivam ente distorsionado por los
(¿'.cuando una constelación contem poránea de fuerzas recuerdos de im ágenes del progenitor. En consecuen­
'¡■.¡.coincide con el patrón de u n a situación in fan til trau- cia, si el proceso hipnótico es eficaz, estas im ágenes
'|;mática". Bajo tales circu n stan cias, la neurosis consti- de los progenitores, a través del hipnotizador, contro­
C-tuye una repetición de la p au ta de reacción previa- lan la percepción de cu alq u ier otro estím ulo tal como
Kj.mente establecida. Por ejem p lo, un paciente estaba los padres en la tem prana in fan cia, d u ran te la cual no
¡^Casado con una m u jer m ucho m ayor, qu e lo dom inaba había diferen ciació n entre pensam iento y realid ad .
diversos modos. H u érfan o de padre desde la- in- L a obediencia a las órdenes posthipnóticas dem ues­
Bfancia, su crianza había estado totalm ente en manos tra en forma co n clu yen te que los recuerdos de im á­
® e ’ la madre. C u an d o su esposa lo abandonó, este genes de los que el sujeto no tiene con cien cia y de los
Sopmbre, bien adaptado en otros sentidos, comenzó a qu e no puede tom ar conciencia, p u ed en tener u n a
¡P$tier ataques de an siedad agu d a. C uan d o por casu a­ in flu e n c ia controladora sobre la acción. El recuerdo
l i d a d volvió a la ciu d ad cercan a en la que había na- del percepto que el sujeto tiene del hipnotizador dis­
stddo y que había visitado con frecu en cia d urante los torsiona apercep tivam ente el estím ulo a c tu al. Por e je m ­
|||ños anteriores, entró al azar en una gran tienda, y se plo, cuando el hipnotizador p regu nta al sujeto cómo
¡Ipintió molesto y cada vez más ansioso a m edida qu e se siente su silla, aq u él p ued e saltar obed ien tem en te
^C ercaba a la salida. En ese momento evocó espontá- como si la silla estuviera calien te. En Jos experim entos,
Eateámente que, siendo niño, su m adre lo había perdido ordené a los sujetos qu e se sintieran enojados o d ep ri­
||<k^yjsta y él se había qu ed ad o llorando en la puerta midos. Esto es, el sujeto evocaba u n a situació n pasada
ffife'ésa.m ism a tienda. D e in m ed iato experim entó un de enojo o depresión, y el recuerdo de esa situació n
llltóadido alivio. La exploración demostró que el aban- distorsionaba la apercepción de las lám in as del T A T
lljw h o 'd e que lo h iciera objeto su esposa había produ- en tal forma que sugería situaciones sociales q u e invo­
llIjqQ jen él un terror sim ilar a la emoción exp erim en ­ lu crab an agresión, aflicció n , etc.
34 L A W R E N C E E D W IN A B T Y LE O PO LD BE LLA K

F e n ó m en o s p sico ló g ico s c o lectiv o s penosas p autas anteriores m ed ian te i n s i g h t y condicio­


n am ien to , dentro de la situació n tran sferen cia!, y me­
Los fenóm enos psicológicos m asivos p u ed en en ten ­
d ian te la elaboración en su m und o externo.
derse en form a m u y sim ilar a la hipnosis. Como
L a situació n tran sferen cia! p ued e ser d escripta, pues,
Freud señaló en su "Psicología d e las m asas y a n á ­
como u n a relació n en la qu e el paciente distorsiona su
lisis del yo” ( 1 4 ) , cad a in d iv id u o in tro yecta a la
apercepción d el an alista c o n im ágenes cad a vez más
"m asa" o grupo como u n factor transitorio dentro del
tem pranas de los progenitores y otras fig u ras sig n ifi­
yo y el superyó. Podem os decir q u e, m ientras el in d i­
cativas de los prim eros años de su vida.
viduo form a p arte del grupo, "ve el m undo a través
de los ojos de la m asa”. El grupo es tem porariam ente
visto como un a fig u ra auto ritaria, y, al ig u a l qu e en Psicosis
In hipnosis, la apercepción d el grup o ad q u ie re u n a En los delirios y las alucin acio n es psicóticas pode­
in flu e n c ia controladora sobre casi todos los otros re­ mos decir q u e las im ágen es tem pranas h a n surgid?;
cuerdos de im ágen es. Así, el lin ch am ien to , l a ' Fuga con tan ta fuerza q u e ejercen sobre la ap ercepción del
aterrorizada y la belicosidad sobrevienen debido a u n a m undo contem poráneo u n a' in flu e n c ia distorsionadorn
facilitació n de los im pulsos prim itivos. m ayor qu e en c u a lq u ie r otra situación.
S i decim os qu e n uestra apercepción a c tu a l es una
T ra n s fe re n c ia G estalt, un cuad ro com puesto por todas las apercep­
ciones p reviam en te ap rend id as, entonces cabe afirm ar,
A u n q u e el térm ino "tran sferen cia” se u tiliza a m e­ esqu em áticam en te hablan do, que ciertas im ágen es tem­
nudo con cierta falta de rigor, qu isiera lim ita r su p ran as de n atu ralez a atem orizante fuero n tan intensas
significado a la relació n em ocional entre el p acien te en un p acien te dado como para distorsionar poderosa­
y su p sico an alista. U n a p arte in te g ral de esa relación m en te todas las im ágen es posteriores q u e p odrían ha­
es el hecho de q u e e l an alista con stituye, por lo m e­ ber sido de u n a n atu ra lez a m ás innocua.
nos en teoría, u n a fig u ra q u e no in terv ien e activ a­ En gen eral, la distorsión aperceptiva afecta al prin­
m ente en las relacio nes em ocionales y q u e se ab stien e cipio sólo un grupo p eq ueño de estím ulos. En el
de_castigar, elo g iar o reaccio nar m an ifiestam en te a los p aran oid e precoz, sólo invo lucra a un in d iv id u o o a
estados de ánim o del p aciente. unos pocos. A veces, la distorsión o rigin al no es nece­
La tran sferen cia im p lica q u e el p acien te tran sfiere sariam en te ab surd a y p ued e obligar al observador a
al an alista sen tim ien to s p reviam en te aprendidos. A sí, dedicar largo tiem po a su verificación. A m edida qué
espera del terap eu ta críticas, castigos o alaban zas y la enferm ed ad avan za, las distorsiones d el paciente
a m enudo distorsiona ap ercep tivam ente sus reacciones. su elen acen tu arse y ab arcar un área cada vez más ex­
Es parte de la tarea an a lític a mostrar al p acien te, en tensa. La sistem atización del paran oide se ram ifica
los momentos adecuados, la d iferen cia entre sus d is­ cada vez m ás h asta qu e involucra al m u ndo entero,
torsiones y los hechos. a todo su cam po aperceptivo.
La falta de resp uesta del an alista ejerce un efecto
único , q u e d istin g u e la situació n tran sferen cia! de T era p ia
toda otra distorsión aperceptiva de un a figura p aten ta!
sim ilar. C u an d o un paciente descubre qu e un a m anera Es posible reform ular la teoría p sico an alítica de la
p a rlic u la r de tratar de m an ejar la relación fracasa, su r­ terapia en la sig u ien te form a (6 ,):
ge otra pauta de conducta. Por ejem plo, un paciente C o m u n i c a c i ó n : El p aciente se com un ica con el an a­
alardeab a m ucho en cierto mom ento de su an álisis, se lista por m edio de asociaciones libres. En esta forma,
jactab a de sus conocim ientos y trataba de d ivertir a! el an alista llega a conocer la conducta del paciente en
an alista. C u an d o éste se lo señaló, y resultó ev id en te num erosas situacio n es y en cuen tra algu n o s denom ina­
qu e no respondía a las exh ib icion es del p acien te, éste dores com unes en las p autas de conducta del paciente.
reaccionó con agresión y, más tarde, con ev id en te
ansiedad y d ep en d en cia. Podemos decir qu e este p a­ I n t e r p r e t a c i ó n : C u an d o el an alista se ha fam iliari­
cien te había desarrollado o rigin alm en te un cierto n ú ­ zado con d eterm in ad as situacio n es de v id a d el paciente,
mero de p au tas de conducta para m an e jar su an siedad. p ued e p ercib ir un cierto denom inador com ún en las
C u an d o su p au ta más recien tem ente ap rend id a fra ­ p au tas de conducta y señ alárselo al p acien te en las do­
casó, hizo u n a regresión a u n a p auta p rev ia, tal como sis q u e le parezcan ad ecu ad as en las d istin tas opor­
M o w rer ( 2 2 ) lo demostró en otro contexto, y luego tun idades.
a otra aún m ás p rim itiva. E ven tualm en te, su relación a) E studio h o rizon tal: El terap eu ta p uede encon­
con el a n alista se asem ejó a la q u e h ab ía tenido con trar un denom inador com ún en las p au tas de conducta
sus padres cuan d o era m u y pequeño. Por ejem plo, y las relacio nes interp érso nales correspondientes a la
cuan do revivió su tem or edípico al padre, tomó con­ situació n de vida .con tem po rán ea d el p acien te, y cabe
c ie n cia de sus tem erosas expectativas. A prendió que h ab lar de este proceso como de un estudio horizontal
esos tem ores eran in fun d ad o s; esto es, reaprendió las de pautas.
PSIC O LO G IA . P R O Y E C T IV A 35

b ) E studio v e rtic al: T a rd e o tem prano resultará po­ (esto es, percepción sig n ific a tiv a ) de los denom inado­
sible rastrear, m ed ian te la asociación lib re o de otra res com unes de su conducta tal como le son señalados^
m anera, el desarrollo histórico de esas pautas en la por el terapeuta. E l problem a se ve bajo u n a n u e v a
vida del p acien te, y lle g a r así a una disposición tem pra­ luz y se m an eja de otro modo desde ese m omento en
na, más o menos claram en te d efin id a. Podemos h ablar ad elan te.
de esta p arte de la investigació n terapéutica como del En este proceso p ueden distin guirse dos partes:
estudio vertical de las p au tas de vida. A m enudo es
necesario señ alar tanto el denom inador com ún vertical a ) I n s i g h t in te le c tu a l: El p acien te puede p ercib ir la
como el horizontal de la conducta actu al del paciente, in terrelación de sus distintas p autas horizontales y
a fin de lle g ar a u n a solución de sus problemas. verticales; p uede verlas como casos especiales de un a
clase gen eral o, en términos guestálticos, aprende por
c ) R elación con el terap e u ta: Como caso especial
i n s i g h t y exp erim en ta cierre. Los fragm entos de su ce ­
dentro de las situacio n es de vid a actuales de la pauta
sos aislados se convierten en un todo m ném ico, y tien e
horizontal, en su relación con las pautas históricas
lu g a r un proceso' de reestructuración y reap ren d izaje.
más tem pranas, la relación con el terapeuta p uede exa­
minarse esp ecíficam en te m ed ian te lo que se conoce b ) I n s i g h t em ocional: El p aciente reproduce el ■
en psicoanálisis como a ná l i s i s d e la s i t u a c i ó n t r a n s f e - afecto correspondiente al i n s i g h t in te le c tu a l: alivio , a n ­
rencial. siedad, cu lp a, felicid ad , etc.
Así, pues, la in terp retació n sign ifica q u e el tera­ S i sólo se logra un i n s i g h t in telectu al, es posible
peuta señala a] p acien te los denom inadores com unes alcan zar resultados lim itados o no terapéuticos, p orque
en sus p autas de conducta, horizontal, vcrticalm ente la reestructuracipn em ocional constituye un a p arte
y en relación especial con el terapeuta. En los tres esencial del proceso terapéutico, sea que se lo conciba
casos, el terapeuta com prueba c|iic el paciente padece como un proceso m etapsicológico-libidinal o como un
de distorsiones «p ercep tivas de las situaciones de vida. proceso de ap ren d izaje en térm inos de la psicología
La interpretación consiste en realid ad en señ alar los académ ica convencional. El afecto debe formar p arte
d e n o m i n a d o r e s c o m u n e s d e las d i s t o r s i o n e s n p e r c e p ■ de la G estalt de un a experiencia terapéutica.
tivas y, en ciertos casos, en dem ostrar las relaciones de
situaciones previas con recuerdos de perceptos en los E l a b o r a c i ó n : El paso siguien te en la terapia consiste
que surgieron esas distorsiones aperceptivas. El proceso en la elaboración del nuevo i n s i g h t :
involucra el an álisis de la apercepción com pleja actual
hasta llegar a las partes qu e co n stitu yen el todo. a ) in telectu alm en te: El p acien te aplica ahora lo
que ha aprendido que corresponde a un as pocas s itu a ­
Será útil presentar un breve ejem plo. El paciente
ciones, señ aladas por el terapeuta, a otras situaciones
' puede presentarse con un problem a de ataques de
a las qu e se ap lica el mismo denom inador gen eral. Si
ansiedad difusa. P uede ocurrir qu e estos ataques ap a­
rentemente incom prensibles se produzcan típicam ente se le señaló la existencia de un a p auta de distorsión
cuando el p acien te está en contacto con u n a autoridad ap ercep tiva en conexión con su em pleador a c tu a l,
rígida que despierta h o stilid ad en él. C uan d o ha sur­ con su maestro, su an alista y su padre, ahora p uede re­
gido esta pauta horizontal, tam bién es posible h allar, cordar situaciones que involucran a un tío, a un o ficial
superior en el ejército, a un herm ano m ayor y a otros
. en un momento u otro, un a p a u ta vertical: el paciente
frente a los cuales reaccionaba de m anera sim ilar.
.'tuvo una relación más o m enos específica con el padre,
quien o rigin alm en te provocó esos sentim ientos de hos­ b ) terapéuticam en te (em o c io n a lm en te): En la s itu a ­
tilidad y la an siedad con siguien te. LIn estudio ulterior ción terapéutica, conocida en térm inos psicoanaliticos
: revelará toda una historia de relaciones con auto rid a­ como situación tran sferen cia!, el p aciente o rigin alm en ­
des sim ilares, previas a la situació n actu al, y una ac- te "tran síiere” las pautas em ocionales de con d ucta,
■titud sim ilar frente al terap euta. ya descriptas, y las elabora. ^
■ I ns i g h t : El desarrollo de i n s i g h t es el próximo paso c ) en la con ducta: Fuera de la sesión terap éutica,
; en el proceso terapéutico. D el térm ino " i n s i g h t " se el p aciente sigu e enfrentando situaciones ya e x am in a­
. abusa casi tanto como del térm ino psicoterapia. A das, y otras nuevas, sim ilares a las señ aladas por el
menudo se lo utiliza para referirse sim plem ente a que an alista. M ien tras está en situaciones reales, ’ tien e
el paciente tien e con ciencia de estar m en talm en te en- conciencia del i n s i g h t que ha alcanzado recien tem ente.
~fermo. Esto.se hace sobre todo cuando se habla de psi- Bajo la in flu en cia de ese nuevo “s et m ental”, re ac ­
: cóticos, sin exp licar por lo com ún nada más que eso. ciona de m anera progresivam ente distinta ante esas
t En el contexto de la psicoterapia d inám ica, i n s i g h t situaciones, siguien do la dirección correctiva su gerid a
;■debe tener este sig n ificad o : la c a p a c i d a d d e l p a c i e n t e por el an álisis de la situación. Los nuevos problem as
f para p e r c i b i r la r e l a c i ó n e n t r e u n s i n t o n í a d a d o y las q u e surgen son reanalizados, y el problem a se elab o ra
f. di st o rs i ones a p e r c e p t i v a s p r e v i a m e n t e iI n c o n s c i e n t e s , m ed ian te un a adaptación y readaptación persistentes
J s u b y a c e n t e s a s u s s í n t o m a s . En términos más estric- entre la disposición m ental y la realid ad . %
^tos, definim os i n s i g h t como la apercepción del paciente S i bien la teoría guestáltica del ap ren d izaje propior-
36 L A W R E N C E E D W IN A B T Y LE O PO LD BELLAFC

ciona la m ejor exp licación para e l proceso de i n s i g h t flu e n c ia e stru c tu ra d o s de los recuerdos de las aper­
y los aspectos p u ram en te in te le ctu ale s de la elab o ra­ cepciones p asadas sobre las presentes. A sí, la teoría
ción, co n vien e ver la elaboración en la terapia y en la d in ám ica d e la psicología psico an alítica d e la per­
conducta como u n a cuestión de condicionam iento y so n alid ad p u ed e considerarse en térm inos d e la historia
recon dicion am iento , y como un problem a en el q u e la de las apercepciones pasadas (p o r ejem plo, d e los pa­
p rueb a y el error, así como la recom pensa y el castigo, dres, e tc .) y de su in flu e n c ia sobre las apercepciones
conducen al m ejor resultado fin al. de cad a in d iv id u o de su m undo contem poráneo. El
p sico an álisis surge así como u n a teoría d el ap rendizaje
a p lic ad a a la génesis de los recuerdos de perceptos y su
RE SU M E N in teracció n m utua leg a l. Estos últim os encuentran
expresión en la teoría d e los m ecanism os d e defensa,
Se v u e lv e a exam in ar el concepto de proyección. la form ación de síntom as y d el carácter. L as hipótesis
M is investigacio n es exp erim en tales previas h ab ían de­ propuestas fueron ten tativ am en te ap licad as a u n a com­
m ostrado q u e la d efin ició n de la proyección como un prensión de la hipnosis, los fenóm enos psicológicos de
m ecanism o de defensa era in ad ecu ad a. En cam bio, se grup o , la tran sferen cia, las psicosis y los procesos invo­
com prueba q u e la proyección es uno de los procesos lucrados en la terapia p sico an alítica, en u n intento de
de la "distorsión ap ercep tiv a”. E stas distorsiones aper- in te g ra r conceptos qu e son im portantes p ara el clínico
cep tivas se ven claram en te como resultado de la in ­ q u e u tiliz a -métodos aperceptivos.

R E F E R E N C IA S

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V r c u d , e d ita d o por A . A . B rill, N u e v a Y o rk, M o d ern a n a ly t ic C o n c e p ts” . S o c ia l S c ie n c e R e s e a r c h C o u n c i l
L ib r a r y , 1 9 3 8 . B u l l e t i n , N 9 53, 1 9 4 3 .
En EX t k a b a jo q y r sigue, Lawrence E dw ín Abt Intenta dcpendencia y originalidad, ante* que una denseitradán de
sv a n u ^ ’ aún m is e n ' e l enlace tic la Leería y lo* in¿ todos actitud competitiva a incapacidad para accptar la ^autoridad
piiculógicos pcoyectivo* y e l r a t o de la ciencia psicológica,- pertonifipada per iu padre intelectual, la psicología aesdé*
ardíante el exam en y la formulación de toda la matriz de mica. • , i •
íup u d lctí, conccpcíoncs y proposiciones que hasta ahora *¿lo A u n q u e eiie capítulo considera rJ campo desde una direc­
han e ró tid o en • form a im plicita. jToda nueva generación ción distinta de ia del precedente, en diversos puntos de
de psicólogo* en frenta un dilem a: ortodoxia y erais indepen­ im portancia los crixcrioí sobre la personalidad resultan idén­
dencia, libertad versus desvia cionismo, sccerián, arm a, apos- ticos. Tom ando los métodos proycctivos como punto de par­
Usía. El Dr. A b t considera que, tal como *e la form ula tida, A b t llega a una teoría holirta de 1« peuon alid ad que
en U actualidad, U psicología proyecriva es una pócología de Intenta Integrar lo? enfoques del campo genético y el din£-
protesta, lo cual c o n stiiir)t para ¿1 una m uestra de w n i Ío- mico en una form a que resulte útil al clínico.

!Una teoría de la psicología proyectiva


- Lawrence Edwin Abe

p h o t e c t i v a es e l nombre que puede darse


P s ic o l o g ía La estructura de esta joven ciencia de la psicología
a un p u n to de vista cada vez m is sistemático que proyectiva, de la cual sólo se ha levantado el prim er
se desarrolla en la psicología contem poránea. El tér­ piso, descansa, según eren, sobre una base de concep­
mino se refiere a un conjunto m is o menos común de tos bastante firm es, de amplia generalidad e im portan­
supuestos, hipótesis y proposiciones q u e , si bien no cia teórica y considerable nplicaeión, que han surgido
han alcanzado aún la etapa d e la form alización, están en los últimos años, sobre todo dentro de las ciencias
encontrando s u expresión especifica en manos de los de la conduct.i. U n examen del m ovim iento de ideas
clínicui que utilizan los métrxlus proycctivos de una u en algunas otras cicncias, particularm ente la biología
otra dase, en el estudio y diagnóstico de Ja personali­ y la física, dem ostraría, sin embargo, que un punto.de
dad. La matriz conceptual d d punto de vista proyec- vista similar y un enfoque similar del objeto de esas
tivo en psicología consiste en una serie de conceptos, ciencias están com enzando a m anifestarse en e lla s 10.
tanto implícitos como explícitos, sobre la personali­
dad, «si como p i s i g u a s concepcionci relativas a la 10 Pueden tliicerr.lrse varin tcndendai slgnincadvii en la
naturaleza y la tarca de la ciencia en general *, y me ciencia, que representan el más reciente cllina de Ideas: I )
hay uno menor necesidad dr iIkoIuioi y mentx confianrjj en
parece improbable, en esta etapa dé su form ulación,
ellos; 2 ) enneeptm como 'Verdad última", "liecbo” dcnlííico
que íc llegue a algún acuerdo general con respecto u y las llamadas "leves de ]a Tiaruraíera'* hoy día se descartan o
ttxlas las cuestiones teóricas fundam entales entre quie­ se rct-struclurun fundamentalmente; 3 ) Jos dentificos consi­
nes e^ián comprometidos o identificados con el uso de deran que Ins "licchos” constiruyeiT-bipótesii de trabajo con
métodos proycctivos en el estudio, el diagnóstico o la ncTto valor heurístico en lugar de una validez establecida;
4 ) la ciencia, como sistema de ideas, no trata hechos defini­
terapia de la personalidad. tivos y verdades inmodificablcs, sino mis bien lo que es rela­
tivo y condidonal, plástico y fluido, 'dentro del -fluir de la
• Toda la Jr/ctrina de la causalidad en U tienda esli su­ cxistrncia; 5 ”) enmo sistema, la rienda no tiene ninguna rea­
friendo un procesa de refiít mutación, y comienzan a surgir lidad aparte Je los personas que la construyen y la aplican;
nuevos patrones de causalidad. Se expresan en un», creciente 6 ) ningún problema científico puede tener significado algu­
tendimda' dcntiflca al orgsnicismn, y en !a Insistencia en no a menos que implique un problema de medidón »flún
el prindpio de que toda« las furnia! y entidades legitimas una escala, cuyo orden es el de un continuo; 7 ) el hecho
estudiadas por los cicntif'cca delxjn pensarte en términos da mis simple en la cienda requiere derto ju ld o de valor Incluso
lútemat en continua evoludán. oaroo una primera fiproximadón.
37
38 LAW RENCE ED W IN A B T Y LEOPOLD BELLA K.

En este cap itu lo , h e intentad o dar sólo lo* primeros cho, es probable q u e los más ferv ien tes adeptos d el
pasca en el largo proceso tendiente a desarrollar lo conductism o sean los primeros en n eg ar esa proposi­
qu e; según espero, será even tualm ente un punto de ció n , pero creo q u e ello sólo se debe a qu e h an dado
vista proycctivo p le n am e n te m aduro en psicología, cu­ por sentadas d u ran te tanto tiem po las concepciones
yo alcance y vaJor p u ed an fin alm en te lle g a r a conductistas qu e, según creo, caracterizan su posición
atraer gran n úm ero de adeptos. Doy esos pasos in ic ia ­ teórica.
les en forma p re lim in ar, con ta debida c au tela, porque D entro de toda c ie n c ia podemos d iscern ir qu izás dos
no paso por alto , la n ecesid ad de elaborar un a teoría tipos 'distinto s, pero en buena m ed id a com plcm enta-
con gruen te y fru c tífe ra de la personalidad, a p artir de rios, !dc in vestigació n cien tífica q u e cabe llev ar a
la cual el p u n to de vista proycctivo pueda desarro­ cabo.. E l p rim er tipo es fran cam en te conductista, y el
llarse, y de la q u e qu ep a esperar el alien to q u e tan segurjdo, p rin cip alm en te fu n cio n al. N orthrop ( 1 3 ) h a
e sen cial es p ara: su crecim iento. D ada la falta de un a abo reja do este- p roblem a sin rtxleos e n su recien te
teoría ^realm ente d ril de la personalidad, del tipo qué discurso como p resid en te de la C om isión de H isto ria
lk- psicología p ro yectiva tanto necesita, sólo puedo su­ y Filosofía de la C ie n c ia d e la A m erica n A isocia tio n
g erir jos lin cam ien to * gen erales de u n a teoría de !a fo r t h e A dvanc& nent o f S cie n fe z '
psicología p ro yectiv a; . incluso ia escabrosa geografía
da u n j territorio nuevo d ign a de un m apa. En' una invesrigación conductista, ta pasan por alto lo*
componentes interno* del sistema y lixi relaciona dentro da
¿J. Lk atención está centrada, en cambín, en lo que ocurre
coa respecto a U respuesta del siurma cuando, siendo todo
I, i O R IG E N E S DE LA PSIC O L O G ÍA
! , '• • • P R O Y E C T IV A lo dexnix. constante, se hace que un estímulo especifico o u a
Injmt * Incida sobre ¿L
, ! j. j . i
M e' parece ú ú i considerar la psicología proyectiva , . En! un estudio funcional, en cambio, el tema central
|com a 'u n a psicología de protesta. Como psicología de que k Investiga es La estructura intrinteca j Ua propiedades
protesta, es u n p ro d u cto 'característico -oe ■la escena ' internas del listema mismo. En ate tipo d e estudio, ¡n p vt
psicológica contem poránea. Desde un punto de vista y outjrut sólo se utilizan para arrojar luz sobre el carácter
m etodológico tanto com o conceptual, puede consi­ del sistema que loa vincula.
derarse que ]a psicología proyectiva representa u n a pro­ ¡
fu n d a revuelta contra m uchas de las principales co­ C reo qu e la psicología p royectiva se ocupa e v id e n ­
rrie n te s 'd e 1* psicología académ ica, con la cual tiene tem en te de u n estud io funcional del in d iv id uo , en el
u n a .d e u d a tan enorm e. E l.p u n to de vista proycctivo sen tid o d e N o rtiiro p , y qu e d ebe estar p len am en te
en pskxdog{2 es Defámente opuesto a la tradición nor­ d isp uesta a d e ja r de lado todo tipo d e investigación
team erican a d el ccoducnsm o, qu e sigu e saturando un con ductista. R esu lta ev id en te q u e u n a evaluació n fu n ­
se tte r m u y am p lio de l» psicología académ ica contem ­ cio n al de la p erso nalid ad siem pre debe expresarte en
p o rán ea. D e sd i luego , es in n egab le qu e vivim os y térm inos dinám icos, y el punto d e vista proycctivo en
trabajam os en u n a época de m uchos conductísmos psicología está h on d am en te com prom etido con u n e n ­
m odificados j sofisticados — m olar y m o lecular, ló­ foque dinám ico y no estático d é la conducta^ U ñ
gico y operativo— de modo qu e resulta d ifícil deter­ punto de vista d in ám ico para la psicología p ro yectiva
m in ar p recisam en te qu é entendem os por u n a tradición exige qu e considerem os toda con d ucta como activa e
de conductism o en la psicología norte;: m ericana aca­ in ten cio n al — activa en sentido de. q u e el in d iv i­
d ém ica. Pero considero q u e quienes propugnan esc* d uo tien de a d esarro llar u n a relació n con el m u n d o
criterio* c o n d u c tis ú i m ás sofisticado* tienen u n a enor­ de la realid ad física y tocia], e in te n c io n al o fu n cio n al,
m e d euda con su padre Intelectual, W atso n . , en el sentido de q u e la conducta d el in d iv id uo ap u n ta
A i referirm e «si a la psicología proyectiva y sus a u n a m eta. : D entro d el m *rco d e la psicología p r o - !
o rígen es, no creo h aber presentado al conductism o, en yectiv a, pues, la conducta siem pre e s tá _ d ir ig id a jia c ia .
n in g u n a de su« m ú ltip le* form al actuales, como un u n a m eta, y busca e lim in a r o red u cir la pauta de esti­
en em igo Im aginario q u e el nuevo punto d e vista deba m u lació n q u e la provocó.
atacar vigorosam ente. A ntes bien , m e "parees posibla D ecir q u e la psicología pfflyectiva in siste en u n « n í-
dem ostrar q u e lo* principio* y nociones c o o d u ctú tai, lixiY dinám ico y fu n cio n al de la perso nalid ad sig n ific a
e n ' u n a u otra form a, constituyen los lup uestcs «ub- su gerir qu e no se o cupa de segm ento* aislado* d e con ­
y a c e a te a con q u e trab aja n u n núm ero »b ru n u d o t da d u c ta , sino más b ien de los té c n lc u Im portantes y r a is i
psicólogos norteam ericanos contem poráneos11. D e be- ___I ; . ,
' ' : ; I. ■. I ’■ 'd a U versión canductisU original da W ataon. Con todo,
Una corrobor*ci<Sa de esta tlirnitcíiVl pueda' encos­ «crib ot "Muchos d« los poatuladot h i s ü » de lo formulación
tran* ea eJ trabajo de K. W . Spencs “The PoeíuUtr-s irxi h an ,d a encontrar« en lai variedades actuales da ennduedsmo
M rtboda o l 'Beharlorisn»"", tn e ln ó m e ro ¿* marco de 1948 ■f, lo qua es 'mis importante, quizij, en la* repuesto* subya­
de. U P iy c h e ü g to J Harías». L oejp de conriclenr l u ¿ l r m u cente« de trabajo da la gran m ateria de lo* patólogo» |nor­
formulaciones (¿¿cicas que jcd b en «1 nombra da “cooducti»- teamericano* contemporáneo*". ' ■
mo”, Spence lugícr« q»a Hoy en di* no quedan dcfansoct* * Inpvt - m ty u ti Ingreso-egreso; entrada-salida. [X.]
PSICOLOGIA pn O Y L O riV A

compleja* por medio de las c u a l« el individuo busca 1. Ln general existe estrecho acuerdo entre ambas
organizar su experiencia con el ambiente físico y teorías con respecto :t l;i cstrm m r.i y el desarrollo de
tocia! y adaptarla según sus singulares necesidades. l,a la personalidad. U self fieudi.m o de estructuración
psicología proyectiva quiere investigar el papel de todas múltiple no es esencialmente distinto, desde un punto
I las funciones y proceso* psicológicos (¡tic actúan dentro de vista cuncepitial, de la división de la prrsotu en
dcJ contexto de la personalidad total. Por ende, ei regiones que establece J-ewin. !j)s intercambios d in á­
. p u n ta de vista proycclivo utiliza un criterio bolista, micos y económicos que, según se |Kftlulu en el puco-
por el que la conducta en una modalidad particular de □nálisH, tienen logar con respecto al ello, el yo y el
expresión, se estudia dentro de la m atriz de la persona­ superyó, encuentran una expresión paralela en el sis­
lidad total, y debe ser com prendida en relad ón con tema de barreras de Lcwín y las clases de movimientos
todas ]aa 'otras expresiones de conducía del individuo. a través de ellas.- . ’ -
Las producciones proyectivas de los individuos deben 2. La psicología de la Gestalt es celebre por su in­
considerarse, por Jo tanto, como meras partes de un sistencia en la totalidad del organismo, y por su
todo. Es este enfoque del estudio y el diagnóstico de afiimapión de que el todo tiene prioridad sobre las par­
la personalidad, m is aún que las limitaciones especí­ tes. De u n modo organísmico, la psicología de la
ficas de los diversos tests proyectivos, lo que explica Gestalt considera al individuo como un s iste m a re au ­
nuestra necesidad de utilizar diversos métodos p ro torregulación. De acuerdo con ei punto de vista gucs-
yectivos, así c o m o ' técnicas no proyectivas, para la táhico, los cambios y las m odificaciones del organismo
evaluación y d diagnóstico de cada personalidad. E se logran de acuerdo con leyes económicas. El en fo ­
inclusive cuando nuestros insistentes esfuerzos por que psicoanalírico de cuestiones • similares. y de las
com prender la totalidad del proceso de la personali­ proposiciones correspondientes es básicamente el m is­
dad Kan proporcionado un gran caudal de datos de mo, y hay en realidad m uy poco conflicto.
conducta, la psicología proycctíva sostiene que, en 3. El psicoanálisis postula una relación operativa
el m ejor de los.-®i*6os, hemos logrado sólo un corte íntima y esencial entre los mecanismos y dinamismos
transversal de la G estalt tem]>oiaI que es el proceso de |>sicológicos que funcionan dentro del individuo y la
la personalidad. cultura y el ambiente socioantrnpológicos de que siem ­
Los elementos dinám ico, funcional y bolista en la pre forma parte. La aplicación hecha por J. F. Drtnvn
psiciilogía proyectiva pueden rastrearse con bastante de los principios teo ló g ico s a la psicología social, y
Facilidad hasta ciertos desarrollos históricos dentro de las notables contribuciones de Lew in y sus colabora­
las ciencias de la conducta. En primer lugar cabe dores en la investigación acción y otras áreas relacio­
mencionar, |>or su enorm e im portancia, el desarrollo nadas durante la última década, señalan una congruen­
cia de criterios.
v la elaboración de las pro|k»icior>ej psicoanallticas,
4. Tanto lu psicología de la G estalt como el psico­
con su insistencia en el carácter motívudo de toda
análisis utilizan un enorme núm ero de construcciones
conducta y tu dedicación a una visión histórica (gené­
independientem ente derivadas, que sus cread or« p u e­
tica) y longitudinal de la personalidad. En el mercado
den emplear como eficaces herram ientas interpretati­
actual de ideas y concepciones psicológicas, el pensa­ vas en la descripción de la personalidad. Estudias re­
miento psicoanalítico disfruta, desde luego, de gran cientes en la metodología científica sugieren que el
aceptación; y es bien sabido que muchos de sus con­ método hipotético deductivo es quizás el más fructífero
ceptos y proposiciones han invadido incluso les baluar­ para el progreso científico. Este método, en todas sus
tes tradicionalm ente fuertes de la psicología académica. variaciones, fomenta el desarrollo y la utilización de
Un segundo desarrollo histórico de gran significación construcciones operativam ente derhadas, que son sim i­
para la psicología1 proyectiva, en gran medida inspi­ lares a les conceptos de persona, vector, valencia, di­
rado en los hallazgos -experimentales y que, por lo mensión de realidad y otros similares en la psicología
tartto, tiene para la m ayoría de I03 p i lc ó lo ^ norte­ d f la G rV n h x y a los conceptos de yo, libido, y cons-
americanos fundam entos m i' seguros y rrspct-b!cs q-Ji: :rücui)i.es sinii\ircc u iiliz iJ js en el pensamiento psico-
los que pro(>orciona la riqueza de datos clínicos, es la analftico.
psicología de la G estalt. i En cada uno de'fstos dos puyjos de vista sistemáticos
T al como Broivn ( 3 ) lo ha señidadc. los criterios sólo ^ c o n d u c ta d e\individuo se observa en un amplio
del psicoanálisis y ' de la psicología de la Gestalt contexto de situacidpes distintas. En ambos’ sistemas
concuerdan significativam ente en muchos puntos esen­ teóricos, los datos dü conducta se organizan según la
ciales, de modo que su incorporación a la ciencia en teoría general del punto de vist.1 particular mediante
desarrollo de la psicología proyecliva se ha logrado con conceptos similares a los señalados. En ambos casr»,
un m ínim o do confusión conceptual. En las dos teo­ el resultado suele ser una integración o estructuración
rías de I* psicología poderm s discernir las siguientes do las formulaciones descriptivas e interpretativa^ re­
áreas Importantes de acuerdo bájíco que resultan lignl- lativas al Individuo, ju conducta y el campo e^i el
fícatiyas para la fic o lo g ía proyectiva: cual aquélla tiene lugar.
PSICOLOGIA PnOYF.CTIVA

Iclims. Sospecho que cvw desarrollos en la psieologín T C M ) ! : N C ! \K CONC'I I» l'UALF.S


proM tíiva íc caracterizaron m is jxir su ra p e ta o la mo- l.'OIYI L'.MI’OH \ M -A S
du lid jd científica norteam ericana prevaleciente que por liN L A P S IC O l O C IA r iS O Y U C n V A
su adecuación ai tratam iento de los datos proycctivos.
A sí como el reciente increm ento del interés por las Si consideramos el Conjunto de hipó4esis y pro|x>
producciones pToyectivas de cualquier tipo puede en­ sicionc's q u e caracterizan actualm ente el punto de
tenderle como una' suerte de protesla contra la este­ vista proyecíivo, podemos discernir un número ¡im i­
rilidad de grqn p arte de la actual psicología 'de labo­ tado de tendencias en la conccptualización, que es
ratorio, su insistencia en un estudio de los!procesos posibl^ considerar como hitos en el camino hacia una
psicológicos’ r a i l sim ples y su limitación i la investi­ ciencin genuina de la psicología proyectiva. C ab e de­
gación de problemas para los cuales ya se cuenta con cir qufc esos hito# constituyen el clim a explícito de
numerosas técnicas, dei mismo'modo,' en los inteníos ideas dn que los tests proyectivos y los principios psi­
de protesta mismos h a y u na necesidad intensa e In­ cológicos proyectivos encuentran expresión a través del
sistente de m antener la labor jnvesíigadora en psico­ trabaje! diario de los clínicos. A l exam inar el núm ero
logía proyectiva d en tro de los limites de respetabi­ más bien pequeño de tendencias1 conceptuales que son
lidad científica que exigen los prejuicios profesionales concretam ente explícitas y no implícitas hoy día, com­
contemporáneos. S in duda, como Allport ( 2 ) lo ha prendemos que se ha dedicado mucho más esfuerzo
sugerido hace poco, e l'in te ré s insólito por las produc­ al desarrollo y la aplicación de los tests' proycctivcs
ciones proyecrivas con stitu ye en sí mismo un gesto de que al intento cuidadoso y cabal de form ular una
irreverencia científica por parte de quienes no con- teoría de la psicología proyectiva, tan necesaria para
cucrdan con la abrum adora exigencia de objetividad nosotros.
en psicología a, cu alq u ier precio. Es posible discernir las siguientes tendencias signi­
M e parece probable q u e un' compromiso más deci­ ficativas en la conceptualización de la conducta y la
dido. por p an e la psicología proyectivai con un personalidad de la psicología proyectiva:
enfoque idiográfíco p ara el tratam iento de los datos 1. La personalidad se considera cada vez más como
proyectivos, habría traído aparejado, entre otras cosas, un proceso antes que como una colección o un con­
un mayor énfasis en el análisij de contenido que en ju n to Tele rasgos relativam ente estáticos que el indi­
el análisis form al, au n qu e este punto es sin duda viduo ¡utiliza para- responder a los estímulos.
discutible. Asim ism o, resulta evidente que la inves­ La esencia de cualquier proceso, desde luego, es
tigación en psicología proyectiva ha seguido, en reali­ el hecho de que recorre un curso dinjjcnjcq. en ci
dad, ambas corrientes de investigación; pero se ha tJcjTijTO. Para la psicología, cí resultado ae considerar
visto obstaculizada, en los -casos en que so utilizó un a ía personalidad como un proccso es que el
enfoque idiogT.áfica, por el hecho de que íóla se han cuadro que surge de b aplicación de un grupo de
dado los primeros pases vacilantes en la cuandficaaón tests proyectivos en el estudio de un individuo siem ­
y el traiam íento de los datos idiográficos. Quizás, pre está lim itado por la exigencia de que la conducta
como sugieren algunos autores, los tests proyectivos- proyectiva accesible al análisis represente, en el m ejor
realm ente se prestan con m ayor facilidad al tipo de cíe~!os_casoí, sólo un corte transversal del proceso de
investigación nom otética. D e ser así, creo que ello la personalidad^ total! Se convierte en sólo una parte
-/i¡o se debe a que no se han realizado intentos caba­ de esc td ío -7em poralm cnte extendido que es la per­
les |Hjr idear instrum entos y procedimientos proyec- sonalidad.
livos que no estén basadas en un interés por establecer A l utilizar los datos proycctivus pura la in terp re­
leyeí generales de la estructura y el funcionam iento tación,' por lo tanto, el terapeuta debe estar dispuesto
J e la personalidad. ! i 1 . a ir más allá de la conducta proyectiva misma, me-
C’"mo Allport sugirió en .ilguna ocasión, e) Interéi <lianti' el pr,<cso de deducción, para llegar a una
|Kir establecer leyes g e n e ra la del funcionam iento de i oncC|K.ii’iM (I, I exam inado <pif abarque parte de >^u
l,i jw rsonalid.id se basa, en últim a instancia, en la du­ historia pisad.i y alt>u:ia\ de su^ orientaciones io n
dosa proposición de que la causalidad psicológica ei respecto al futuro cercano. S i el terapeuta ha de
,ilgo genera!, m áí q u e única y netam ente personal. levantar una estnictui.i de -Holiicciones justificadas
1.a pricologí.i proyectiva sostiene firm em ente que la ■;obie el individuo que está estudiando, debe estar
tau.salidad psicológica es sicrr.prj y en trvlns partes d isp u o ln ,i\oidenar sus Jatos y sus concepciones según
úni< emente persona! y nunca rimplemcntc: ger.cn!, ui. ü ¡cnt¡a (V !s peran; ilidud qu<-, en sí misma, eslé
y esta insistencia surge de Ij profunda convicción de en condicione^ de pin; «ircionnr conceptos dinámicos.
(|ue hay considerable justificación teórica, tanto en tarea J e . ohstm ii semejante tc'oría de la jicrsona-
psio.logia como en otras ciencias, para estudiar al lidad, :id(cu;'Ja\a la ■•fganiv uiiwi de diversos <lat<s
indiyiduo como tal y no como a un representante proyectivos, iccié^ e:.tá en sus comienzos. 1
de una clase 'de individuos. • cuyos miembros, según 2. L i personalidad estudiada por medio de proce­
se supone, poseen u n n ú m ero finito de rasgos deter­ dim ientos proyectivos es vista como un procesq cons­
m in a re s en cantidades variables. ! 1 tantem ente sometido a la influencia de las intcraccio-
42 LAW R E N C E EDWIN ABT Y LEOPOLD BELLAK

n ts de] in dividuo con ru s am bientes físico y social, proposidones sobre la p erso nalid ad : d inám icas (d e l
por un lado, y d el estado y la in ten sid ad de sus nece­ cam p o ) y gen éticas (h istó rica s y del d esarro llo ). ' •
sidades, por el otro. A u n q u e los psicólogos proyectivos aceptan q u e los
Según este criterio , la p erso nalid ad es el proceso que tests p to ytctivo s proporcionan, en el m ejor d e los casos,
el individuo u tiliza para o rgan izar sus experiencias en sólo un en fo que tran sversal para la evaluación’: de la
términos de un m u ndo cam b ian te de realidad física personalidad, en g en e ra l sostienen q u e l a personali­
y so d a!, y p a ia ad ap tar esa re alid ad a tus propias dad comc| proceso es u n a entidad en con tin uo desarro-
necesidades y valores. T a n to la realid ad física como fío q u e actúa, desde e l n ad m íe n u P h a st¿~ fe r m uerte.
la -so d a l resu ltan m o dificadas p ara el ind ivid uo en la 7 ísC pucsT p ro p u gn an el estudio y la consideración
direcdó n d eterm in ad a por sus sistem as d e necesidades de la perso nalid ad com o u n a suerte de G estalt tempo­
y valores, y lo q q e se v u elve im portante es la con cep -1 ral y afirm an la n eaesid ad d e . datos relad o n ad o s con
ción que el in d iv id u o tie n e ¡J e .s u re la d ó n con los un en fo que ionjíutudinal de la personalidad.' Los mér
am bientes físico y so d al. Esta co n cep d ón de rela­ todos proyectivos,\ tp licad o s en diversas etap as d d pn>*
d ó n única del in d ivid u o con e l m undo d e la realidad, ceso d e la p erso n alid ad , representan intentos analíticos
física y social es lo q u e F ran k ( 8 ,, 9 ) llam a el "mundo, de d a b q ra r en sección transversal u n a . serie más
privado" de la perso na.. N o sólo ;las necesidades d d j sustancia d e d cd uccíb ncs, relativas a lo*, factores ge- ■
i individuo, sino tam b ién tu s valores, io n determ inantes, néticos s gn ificativo s q u e h an m oldeado la personali­
de la conducta en tanto actú an p ara crear el m undo dad tal como ésta se p resen ta en u n m om ento dado de
en que el in d iv id u o vive y hacen posible las formas su historia.
ún icas en las qu e ap ren d e, a través de 1a experiencia-, A través d e u n proceso de d ed ued ó n clín ica, d
a llegar i un acuerdo con las e x ig e n d a s que el in ^ psicólogo proyectivo a m enudo puede u tiliz a r los he­
biente físico y d , so d al le im p on en.. chos subjetivos y objetivos qu e Ja exploración de la
T a l visión de la p erso na y su rd a d ó n con el p erso nalidad le proporcionan, para establecer una serie
m undo acentúa la p to p o sid ó n de q u e la cultura y la de hipótesis d in ám icas y genéticas sobre el individuo,
personalidad form an un con tin uo y de <jue es pura qu e representan p ara el terapeuta u n a form ulación
teoría exigir que se las sep are y se las trale en una de diversos grados de a d c c u a d ó n ^
form a qu e. no sea totalm ente interd epend iente. 5. H a y u n c recien te interés en la form ulad ó n de
i 3. H ay un a c e d e n t e te n d e n d a dentro de la psico­ un cuad ro de la "p ersonalidad como u n todo”.
logía proyectiva a apoyarse en la teoría del campo El cuadro d e la "p ersonalidad como u n todo” que
como marco de referen cia adecuado p ara organizar puede lograrse m ed ian te el em pleo de los dates pro­
los datos proyectivos de la conducta 1J. yectivos sólo se ap lic a evidentem ente a u n a form ula­
La conducta se estudia siem pre como un a función ción en sección tran sversal d e la unidad e in tegrad ó n
de las rcladones p ersona-situación, y lo* términos di­ de los ijroccsos p arciales d e la personalidad en un
námicos utilizados para d escribir tales reladones de­ momento dado de la h isto ria d d in d ivid uo estudiado.
rivan a u n m ism o ’ tiem po de la psicología de la R esulta ev id en te p ara todos, salvo los excesivam ente
C estalt y del psicoanálisis. Esta te n d e n d a en la con- entusiastas, q u e las técn icas proyectivas n o apuntan
ceptualización es con gruen te con la proposición de a u n a form ulación c o m p le t a ae la personalidad lota/7
qu e la cultu ra y la p erso nalidad son continuas y deben lo c u a l está en re a lid a d más a l l a o e la capacidad
ser tratadas como variab les interd ep en d ien tes, e in siste de los clín icos contem poráneos, sino q u e intentan
en que todos los datos proyectivos de la conducía proporcionar u n a se rie d e form uladones descriptivas
deben ser organizados según un m arco de referen da significativas sobre la personalidad, qu e pueden resul­
m-tualmente existen te, c u y a n atu ralez a tam bién es ne- tar ú tile s p ara u n propósito p articular y , a menudo,
^isario explorar an tes de form ular deducciones legí- m uy lim itado.
l iinas acerca d el in d iv id u a E l proceso d e lim ita r, en forma realista, las metas
Les diversos tests proyectivos no estud ian tanto el y los logros p o te n d a le s de los métodos proyectivos, no
aspecto c u ltu ra l d el com plejo cultura-personalidad, es esen cialm en te d ecep cion an te. Se trata sim plem en­
como las formas altam en te in d iv id u ales en que la per­ te de estu d iar tan tas variab les de la personalidad como
sona reacciona en el cam po psicológico y repite o sea posible con los in s tr u m e n to s je qu e se dispone, y
abandona, las p au tas y las prácticas recurrentes de) de absteperse d e colocar al individuo en alg u n a cate­
cam po c u ltu ral en q u e tie n e lu g a r su conducta. goría su p e rfid a l de con d ucta. En su A ssessm en t o f
4. Bajo la In flu e n d a d el pensam iento piicoanalíticoi, M e n , M u rra y y sus colaboradores h an plan teado lu
h ay u n a m arcada te n d e n d a a. establecer dea clases de esencia jle este p ro b lem a:

H La “leería dej campo" en preelegía t í refleje en « t t Identificar a un Hombre como Introvertido, por ejemplo,
contesto al concepto de un sistema de rariablci interdepen- no nos proporciona Información alguna en cuanto a «u nivel
dicntcu La conducta d rl organismo se considera en cualquier de energía, las fluctuaciones de su estado de ¿niroo, sus liga­
niunvento de cu histeria como la m u ltan te de la totalidad de duras em ocional« duraderas, sus sistemas de pertenencia, su
todas la* variables pertinentes que actúan dentro de! campo
j dentro del organismo. ideología Ipolítica, el patrón de sus fantasía» eróticas, 1* í°f-
PSICOLOGIA PFIOYECTTVA 43
l
ci« su coacícncii, lus principales cíilejms, su InteK- es la selectividad general de todos lea procesos p et-
geixda, tu iniciativa y iut recurre«, tu grsdo da autoconHunza, ccptualcsT^Abrumadoras pracb:is tc-óricas y experim en­
lúa. metas fu oda men talca, iu nivel do aiplracíón, *uj prírv- tales sugieren que la selectividad de los estiiiujios
a*p¿Í£4 aptitudes y muchos oíros elemento« importante* (1 4 ). puede considerara: cómo una función d c lo s ’j'rnarco'i
i -
de referencia1* del individuo.- T oda la corriente de
6; H ay u n a m arcaba tendencia a construir un es-' n p5KcIogM experimental lia soportado, entre otras, la
quem a conceptual en términos del cual puedan h a - . carga dfj establecer duram ente c! principio de que es
ceise fo n n u la d cn es da personalidades distinta* con • necesari^ considerar que lc-j estímulo» no tienen en
propósitos c lín ico s,. i ■ . l : I ,.' • i-; y por sj mismos niVgún vaior aKsólutd de ¿tlm uTo.
Hn la psicología, proyectiva e n ' particular^ existe la ! Sobre la báse de a ío s de esfuerzos experinlentalcs
convicción de q y e h a y una necesidad apremiante ,d<y' se ha llegado a cstaBIccer que cada estímulo se percibe
construir u na teoría cada ■vez más amplia, coherente y siempre en relación con la configuración de otros estí­
utdizable de la personalidad, que satisfaga en- mayor mulos entre los que aquél aparece enclayadq en la
grado d ¿ lo q u e puede lograrse hoy la doole finalidad realidad .o con los cuales ha llegado a relacionarse fu n ­
de la ciencia: explicación de la [conducta pasada del cionalmente a través de lá experiencia pasada d d
individuo y predicción de su conducta futura. Al­ in d ivid u a K ochler sugiere, desde el punta de vista
gunos investigadores han expresado la esperanza, sur­ de la psicología de la Gestalt, en qué form as y bajo
gida no «51o de la s . dificultades pajadas sino también qué condidoncs las características de un estím ulo es­
de las presentes, de: poder llegar a alguna suerte de tán determinadas por su relación con una configu­
esquema conceptual com ún de la personalidad que ración total de la que forma p aite IS.
haga plena justicia a todos los criterios sectarios exis­ En términos de una abrum adora cantidad de p ru e­
tentes, sin provocar u n a sangría profesional. bas, qua no es necesario citar aquí, podemos suponer
Considerable n d m ífo de Investigadores dentro de qus la selectividad gcncrnl encontrada en tedos los
la psicología proyeiiTín parecen convencidos da qus la actos pcrccptualcs del individuo está determ inada o,
solución radica en la construcción gradual da una más precisamente, ci unu función d e.cierto s factores
serie lógica y psicológicam tnte congruente de concop-, itiícmoc y KdtnusTTUa \3 p ercep d ón . que..actúan en
tos y variables que. puedan definir*« operativdments forma "legair*"
y jcm ctsrss al , test crucial dei la experim entación. , Cáji'dcsde su> principio», la psicología da la G o ta lt
H ista <\ue no. se h aya elim inado acabadamente la ma­ ha prestado fundamenta] atenciun experim ental a la
le z a conceptual, la psicología proyectiva como forma investigación y el descubrimiento de las leyes q u e
de considerar la conducta de personas reales c a _sitiu- gobiernan ¡os factores externos cu b percepción. Afios
cíone» leales ten d rá probablem ente un desarrollo m uy de labor en esta área han dadn como resultado u n
le n ta ; conjunto significativo de datos experim entales y u na
cantidad de conclusiones sosteníales y estables de am ­
plia Keneralidad. M ás recienteniente, debido a una
N A T U R A L E Z A Y PA P E L necesidad cada vez más aprem iante de com prender las
D E L A PE R C E PC IO N formas en que el individuo se ve a sí mismo en rela­
ción con el m undo real, Rogers ( 1 8 ) y otros, v in cu ­
Puesto q u e todo* los métodos proyectivos, en una lados con el punto de vista no directivo, han com en­
forma o en otra, dependen de la acción de los meca­ zado a investigar lo que ellos denom inan el "marco
nismos p ercep tuales del individuo, la psicología p ro interno d e referencia" del in d iv id u a Para algunos
^•ctiva necesita lle g a r i algu n a ruerte de acuerdo colaboradores de Rogers, el marco in terno de referen-
tentativo en cuan to a la naturaleza y la fu n d ó n de !a d a puede considerarse en térm in o s)del concepto d tl
percepción. H e sugerido ya qu e el punto de vista sí mismo, que en la actualidad recibe gran a ten d ó n
prqycttivo tien e ¡u n a gran deuda no sólo con la psico­ teórica y experimental.
logía da La G estalt, cuyo p rincipal esfuen o experi­ Ruimy (17), quu intentó hacu poco codificur y pru-
m ental fia ap un tad o a un estudia de los procesos per- mover la idea del concepto del sí mismo dentro del
ccn tu a lcj y vu -papel en el gobierno de l i conducta mateo de la ta iría de la consulta no directiva, ofrece
del urganiim o, lin o tam bién con el núcleo principal las siguientes hqiótcsis sobre el papel de los factores
de la psicología experim ental g en era!, y, en gran internos! en la percepción, que en gram m edida resu l­
m edida, con la - labor experim ental reciente y sign ifi­ tan congruentes con la posición teórica dentro de la
cativa dentnp de lá psicología social. Estos diversos psicología proyectiva que propugno aquí:
enfoques convergentes d el problema de la percepción1 1, El concepto d el, sí mismo es un sistem a percep-
hacen posible las etap as in iciales del desarrollo de un a' ! ¡
teoría básica de la percepción q u e debe- ser de gran, 18 Se remití a! lector a la revisión de 1947 Je la G r& ilt
utilid ad en la psicología proyectiva: P ara nuestros fines, Psychalogj de Koehler, para una fíirmuiaciáa completa y lu­
cida del enfoque configurariv-n de las formas en que la*
el prim er factor sign ificativ o q u - surge de los variados características del estímulo están determinadas por su ^elación
esfuerzos exp erim en tales en el campo de la percepción con el campo en el que *parece. j
PSICOLOGIA i’ UOYECTIVA 45

dad de que actúan los factures internos en la per­ sus tres lii|«j(esis pueden sostenerse cxpcriincntalincn-
cepción. Es posible dem ostrar que incluso frente a tc. Leviue, C liein y M u rp h y ( I I ) , que hablan estu­
un cam po de estímulos no estructurado, la conducta diado un poco antes la relación en tre la intensidad de
del in d iv id u o ' siempre debe considerarse, como lejjal; una necesidad, en ese caso el ham bre, y el monto
|*cro la legalidad de tal conducta surge d ? necesidades de distorsión perceptual que resulta de ella, ofrecieron
y ’ valores: de naturaleza tanto fisiológica! como: psico­ datos que son en gran medida congruentes con los
lógica, que uctúun d en tro del in d ivid u o. El Irabajo hallazgos de B runer y Coodm an. Adem ás de estos dos
de M u n a y ( 1 2 ) con niños sugiere q u e el estado, de estudios, centrados en el pajic-l de los factores subjc-
las necesidades del in d ivid u o es de enorm e significa- , tivos en la percepción (desde puntos de vista algq dis­
cíSrT en la conducta pcrceptuaíTV loa estudios de Stern tin tos), h ay algunos otros trabajos, en tre los cuales los
y MacDc¡riaI«r"’( 2 3 ) , tam bl¿n con niños. Indican la dej Dcmbo (6 ^ y Sliosbcrg ( 2 2 ) resultan representa­
im portancia d e l estado de ánimo en la percepción que tivos, que ofrecen pruebas con respecto a otras cundi-
tiene el niño la apariencia de otras personas." ; cienes y procesos dinám icos del individuo que-afectar*
hecho de q u e h a y urt cam bio en la importancia la naturaleza de sus actos pcrceptualcs.
reladva de, los Jfactorej internos y e x te n ú a en, la per­ pom ^ resultado de todo ese conjunto de pruebas que
cepción, en rela ció n i con la n aturaleza d e loa diversos ■ sel ha establecido y da las consecuencias teóricas
campos de estím ulos q u e 'p u e d e n presentarse- a un que derivan de di, podemos considerar la percepción
individuo, constituye el fundam ento en que todos los com o un proceso activo c intencional que involucra
métodos prbyc-ctivos descansan en últim a instancia. Si a todo c{ organism o e n relación^ con su campo. Por
no fuera posible establecer una seria de situaciones su naturaleza, la actividad perceptual tiene raices ijiiu
^con ¡as que la persona puede relacionarse bajo condi- llegan m uy hondo en la m atriz total- de las experien­
(.iones razonablem ente controladas, en las que los fac- cias pasadas de! individuo, y las actividades pereep-
i'torcs perceptuales .subjetivos se con vierten • en \deter- . tulles' del in d ivid u o se extienden hacia el futuro pura
!'m inantes d et^ iyos' de la conducía dis un individuo, mdldcan su orientación. Poc lo tanto, todos lus pro­
• creo que no contaríam os con las oportunidades para la ceros perccptualcs n o sólo están íntim amente ligados
I investigación y el análiias do la eitru ctu ra de la per- con las experiencias pasadas separadas y distintas del
' simalidad í que los rests proyectivos proporcionan. individuo, q u e han llegado a organizarse en la con-
El trabajo eX|>erimcnt;d de B ru n er y sus colabora­ I ducta pnni proporcionar cierto significado y unidad en
dores en H arvard , ofrece pruebas experim entales de­ el presente, sino que también están hondamente vin cu ­
m ostrativas d c i‘ predom inio de lo« factores Internos lados con su anticipación de! fu tu ro , sobre todo de!
sobre los externos en la percepción, bajo condiciones fu tu ro cercano, del q u e puede considerarse que cons­
de laboratorio en que e! campo J e estím ulos se pré- tituyen unit suerte d e reflejo. A lgu nas ¡michas su-
wrnta vago y ambiguo. Uruner y G oodm an ( 4 ) , por • gicren que, como resultado de sus actividades perccp-
ejem plo, hari estudiado el papel de la necesidad y el tuales pasadas, e! Individuo tiende a construir o ad­
valor como; factores en la distorsión perceptuál y han q u irir un sentim iento de certidum bre con respecto a
desarrollado tres hipótesis em píricas q u e deben veri­ las consecuencias de sus experiencias pcrceptualcs p re­
fica ría ; ■ ! ‘> sentes. Perceptes q u e en ti pasado-,fueron validadus
por sus experiencias pos<eriore3T evidentem ente tien ­
, L C u a iila m ayor es t i valor social de un pbjelo, den a fijarse como tendencias de respuesta perceptual
h u í s susceptible será a la organización im puesta por y 3 llevar a un s e n t i m i e n t o de bienestar o seguridad.
d e ta m in a n tes de la conducta. S e rá pcrceptualm entc L is perceptos que no lian tenido una validación p'S-
■aleccionado entre objct'is [lerccptunles alternativos, terior en la conducta tienden a producir un estado de
"cgará a fijarse tum o m u tendencia de respuesta per tensión y se ex|x_-riincntan eurao m alestar o ansiedjd.
ceptuul, y a acentuarse pcrceptualm entc. N o puede ealicr m ayor duda de que una de las
Z C um tío m ayor es la necesuhid in dividual de un principales funciones de la percepción, cunsiderada en
ubjeto socialm ente valorado-, más m arcada ser i la ac- el sentido más am plio, es la de perm itir que el orga­
nismo se proteja contra situaciones y circunstancias
■m oción de los determ inantes de la conducta.
I , que le resultan nocivas y_^penosas y que no contri-
E, La am bigüedad perceptual fu cilita la actuación , b uyen a su bienestar y supervivencia. Los actos per-
de. los d eterm in an tes, de la conducta sólo en la medida ceptuales establecen la base para que el individuo
en que reduce la acción de los d cterjn in an tei autóc­ pueda ejercer una cierta previsión con respecto a si­
tonos, sin, ^edu^ir la eficacia de, ¡os determ inantes efe tuaciones y circunstancias pqtcncialm ente nocivas. Por
.la . c o n d u c t a . . ¡ . i '. tal, razón, en tre m uchas otras, cada acto separado de
i■ :- . percepción in volu cra necesariam ente un juip'o de a l­
S u s experim entos son útiles en tan to sugierejn con gún tipo por parte d el individuo con respecto a las
bastante cjlaridad q u e la necesidad y e l valor son de consecuencias que u n determ inado curso .de acción
hecho factores organ izad ores en la percepción; y I3ril- p uede tener para ¿I. ¡ . ! ' ;
,ik c y G oodm aij ofrecen pruebas jndicadoras de que £n la actualidad, se está reuniendo lentamentfc
46 LAW R EN C E E D W IN A B T Y LEOPOLD BELLAK

serie d e p rueb as algo su tiles, la c u al com ienza a su­ cad a ten dencia a p o n er en fu n cio nam iento e l m eca­
gerim os q u e u n a |d e 'la s f u n c io n a jm p o rtan tes de la_ nism o •"pt’óytícíivor C iia n d ó e l’ niccahism o proyectivo
percepción es Ja pe actu ar como u n a defensa y o ica . e n tra jen juego , p erm ite a] yo adaptarse a relaciones
P es t m ah ~ B rü n er y M fG Iñ n ic i Q 6 X o frcrcn un ejem ­ nueva* ■ adecu ad as con la realid ad físic a y social.
plo d el típo d e prueba* q u e k está acu m u lan d o : C om o consccn^’n ria d el fun cio nam iento d e l m ecanism o
"L a o rien tació n según e l valor no sólo contribuye proyectivo bajo ta le s condiciones, el m onto de an siedad
a la »elecd ó n j la acen tu ació n de' cieito s perceptos en: q u e experimenta<^1 in d iv id u o tien de a d ism in u ir h asta •;
detrim ento d e Otica, sino q u e tam bién levan ta barreras \e l p uh to en q u a é s t e vuelve a sen tirse' aliviad o y
contra p ererp tes ¿ hipótesi* in co n g ru en te! c o n 'lo s va­ ; segu ra, i I 1 1 '
lores d el in d iv id u o o q u e co n stitu yen u n a' am enaza A l iform ular es|e proceso, he u tilizad o como prin-
1para aqu éllo «. ' S u gerim o s que: un m ecanism o de fle- ■ a p io jcential e l , concepto d e homeostasi* psicológica,
fensa sim ilar : a la ’ represión ' a c tú a : en la conducta q u e, sin d u d a, es u n a construcción d e a m p lia gene-
p a c e p tu o L " ! i;', ¡ ¡ i.■ • ¡ raiida^l y ap lic a d ó n . P arece razonable su p o n er q u e ‘la
■ D entro : d d ’ m arco d e la psicología proyectiva, mi proye<;dón no es el ú n ico “paragolpes” psicológico q u e
fo rm u líd ó n re su lta algo d istin ta. C reo que los pro­ e l yo ’ u tiliza p ara m an ten er u n n iv el d e an sied ad
cesas p ercep tu aie? actú an d e tal modo qu e perm iten tolerable. D ebem os su p o n er qu e tam b ién se em plean
ai in d iv id u o ! m an ten er u n estado o u n n iv el de a n ­ otros sistem as d efensivos; Postm an, B r u n a y M cG in -
siedad p ara e l c u a l ha ad qu irid o , a través d el apren­ n ies, en la c o n trib u d ó n y a citad a, su gieren qu e su*
dizaje,/ un g ra d o , adecuado d e toleran cia. E l monto . datos .experim entales lle v a n a la c o n d u sió n de qu é la
de an sied ad <que luna persona h a ap rend id o a tolerar . represión es otro m ecanism o de defen sa q u e p uede
es; s in ‘ d u d a, una, fu n d ó n d e un n úm ero considerable estar Involucrado e n la b úsqueda d e u n estado o cori-
de variab les de l a ; p erso nalidad, q u e según podemos d id ó ri de hom eostasis psicológica. S i b ie n se afirm a
suponer, e s tin apartadas de d istin tas m aneras y en q u e el ind ivid uo tam b ién parece u tiliz a r otros m eca-
d istin tas m ed id as; por las exp erien cias d e l in d iv id u a ¡ n isiu as de d efensa cu an d o enfren ta u n cam po de
El p sico an álisis h a acen tuado el p rin a p io de q u e cada estím ulos en e l q u e la dim ensión de am b igü ed ad es
persona posee p n con jun to de m ecanism os d e defensa m ayor, resulta ev id e n te q u e, para la psicología pro-
queNse u tiliz a n en' form a in d iv id u a l y qu e actúan de y ec tiv a, la a c tu a a ó n d d m ecanism o p royectivo es d e
tal modo q u e d p ivel d e an sied ad p ued e m antenerse sum a i im portancia'. E n psicología pro yectiva nos in te ­
dentro d e lím ites m an ejab les. [Evidentem ente,- u n a de resa sobre todo el e stu d io de Ip conducta p royectiva y
las fu n d o n e s de la percepción es la de p e r m itir que sólo secu n d ariam en te e l exam en y la e v a lu a d ó n d e
alguno* de k a m ecanism os da d efen sa psicoanallticos otras m anifestaciones d e conducta a e l in d iv id u o .
actú en d e ta l m an era q u e ¿1 in d iv id u o p ueda m ante­ S i el p rincipio d e toleran cia a la an sied ad y la n e­
n er un n iv el b astante constante de ansiedad. Las cesidad del in d iv id u o d e tratar de m an ten er u n n iv e l
pruebas en este cam po su gieren , sin lu g a r a dudas, de an siedad al q u e h a llegad o a acostum brarse a tra­
qu e la p ercep dó n desem peña un p ap el significativo vés de 1 ap ren d izaje, ton válidos y de a m p lia gen era­
en el proceso da la bom eostasis psicológica, qu e se lid ad , tal como creo, entonces pódem e» suponer q u e
logra din ám icam en te a través d el fu n d o n am ien to de procesos dinám icos como la actuación d e l m ecanism o
los distinto* m ecanism os de defensa. proyectivo tienen lu g a r constantem ente en las exp e­
Sobre la base de d e rla s hallazgos experim entales rien cias d iarias del in d iv id u o , a m edida q u e se ve o b li­
qu e su rgen tanto del laboratorio como de la psicología gado a en fren tar toda suerte de cam pos d e estim u les ,
social, sospecho q u e a m edida q u e e l cam po de estí­ física y socialm entc am biguos, con respecto a los c u a ­
m ulos se v u e lv e m enos estructurado — proceso que les debe lograr a lg ú n tipo d e ad ap tad ó n ad ecu ad a. En
o bliga al in d iv id u o a depender cad a vez m is de los tales situaciones co tid ian as qué' exigen al in d iv id u o
factores Interno* o subjetivo* en Ja percepción— iu u n a serie de ad ap tacion es adecuadas y so cialm en tc p er­
n ivel de an sied ad tien d e a aum en tar de modo con­ tin en tes, considero q u e tanto la re a lid a d física com o •
siderab le. , ; i ! la social lle g a n a inv estirse realm ente con las n e c e s i ­
E viden tem en te no e* el cam po d e estím ulos mismo dades, los valores, la s fan tasías, etc., d el p ercip icn te,
lo q u e cataliza la an sied ad . M ás b ie n , considero res­ q u ien los transform a d e tal "modo qu e por lo com ún
ponsable d e ello al h ech o de q u e el cam pa de esti­ experim enta un au m en to m ínim o en e l n iv e l de a n ­
mulo* am b igu o exige q u e el in d iv id u o b usq ue nuevas siedad que está en condiciones de soportar.
o ricn tad o n es en la conducta, u tilic e p autas de con­ A sí, resulta ad ecu ad o hdblar de u n a p ercepción q u e '
ducta an tig u as o Inadecuadas, o establezca nuevas se- está d irigid a por deseos, necesidades, v alare s, fan tasías,
c u e n d a s de con ducta. E l proceso d inám ico de adaptar etcétera. A l u tiliz a r as( estos térm inos in te n to su g e rir
la conducta a u n a n u ev a relación situ ario n al es pro­ q u e las exp erien cias p ercep tuales d el in d iv id u o lle g a n
bablem ente lo q u e e xp lica el aum en to en el monto a eolorenrse con eso s-elem en to s d e su p erso n alid ad , y
de an sied ad q u e e l in d iv id uo exp erim en ta. Estoy q u e esos elem entos o com ponentes de la p erso n alid ad
con v e n a d o de q u e cu an d o e l n iv el de ansiedad h a­ son responsables d e u n a distorsión d e la re a lid a d fí­
b itu al ap rendido ¿* so b rep asad o ^ ap arece un a m ar­ sica y social por la c u a l la segurid ad e in te g rid a d q u e
PSICOLOGIA PRO YECTIVA 47

e x p e rim e n ta d p ercipicnle se ven amenazadas en un vea colocada en una situación en la que, como e!
grado mínimo. C reo que este proceso encuentra un exam inado mismo a veces lo expresa, "las reglas ha­
excelente ejem plo en la aplicación del Test de Rors-_ bituales del ju ego” no parecen aplicarse. La experien­
.chach. cia clínica con una cantidad de métodos proyectivos
A l responder a las láminas del Rorschach, por ejem ­ ha engendrado mi convicción de que, cuando alguna
plo, el exam inado ofrece un considerable núm ero de tarea psicológica está mal definida, y cuando además
respuestas que pueden clasificarse como F En tér­ el campo de estím ulos es m uy ambiguo o nuevo en la
minos de la teoría y la práctica del Rorschach, P -f- experiencia del exam inado, éste tiende a reaccionar
conslituye una m edida directa de la fortaleza o inte­ con ansiedad, que puede ser mínima o intensa. C u a n ­
gridad del yo, en tanto significa q u e el yo percibe la do la cantidad de ansiedad aum enta, debido a los
realidad, tal como está representada por las láminas, esfuerzos de! exmVnnado por relacionarse con un cam ­
con óptima exactitud — esto a , que la mayoría de las po de estímulos nuevo y no estructurado, el m eca­
distorsiones perceptuales que pueden haber sido in tro­ nism o proyectiva entra en acción. S i esta.form ulación'
ducidas por los deseos o im pulsos del exam inado han del proceso es correcta, la función de la percepción,
sido rechazadas qi mantenida^ en u n n iv e l' mínimo! tal edmo Kc sugerido, consisto en dism inuir el m onto
Desde otro p u n to de vista, las producciones proyec- de ansiedad experim entada por-el individuo, de modo
tivas en , el protocolo de Rorschach q u e \ te clasifican que pueda establecer una nueva rela d ó n con el am­
como respuestas E -j-, m iden las fu n d o n e s de prueba de bienté físico y el sodal, que le perm itirá m anejarles
realidad del yo y expresan, por lo tanto, la cualidad con un m áximo de desenvoltura y comodidad. '
de! contacto del yo con la realidad y u n índice del Esta es precisam ente la situadón que por lo común
papel de lis fu n ciones extrayóicas en la percepción y, en fren ta un in d ivid u o cuando se le administra un
por deduedón, en la personalidad del exam inado. test proyectivo y, en términos de la form ulad ón que
Se podría o b jsia r que esta tesis p uede ejem plificarse h e ofrecido, no m e parece difícil com prender por
mediante el T e a de Rorschach pero no demostrarse q u é ocurre tan a m enudo que el in d ivid u o procede
fácilm ente con algunot otros prccedim iente« proyec- a dotar a los m ateriales proyectivos con tus propica
tives. C reo que tal objeción n o es válida. Por ejem­ deseos, im pulsos, fantasías, ra lo rd , etc. En p rín d -
plo, SLiosberg ( 2 2 ) Ha dem ostrado q u e los niños des­ pio, puede presentarse casi cualquier tipo de m aterial-
arrollan un sentido del significado de les objetos y los estím ulo a una persona para provocar una conducLa
hechos que es más flu id o en las situaciones ládicas p royectiva. Lo im portante « ;el grado de estructura
que en otras. H csnburgei ( 1 0 ) , Erikson ( 7 ) y M u- del cam po de estímulos, y lo esencial es la form a en
rray ( 1 2 ) , u tilizando las llam adas técnicas lúaicas y q ue fe interpreta la reaedón del exam inado. El grado
otros métodos proyectivos, I)an h ech o ; uso de 'esta de estructura del cam po de estimules puede ser con­
mayor flexibilidad del juego , para estudiar los desee« siderable, pero es preferible m antenerlo en un n ivel
más profundos y reprim idos, en lea nífSoj, y de ese m ínim o, a fin de que lo* factoies in tem oi o subjeti­
trabajo han surgido algunos ejem plos fascinantes de vos de la p erccp d ón puedan entrar en acdón, perm i­
conducta proyectiva. Todos estos intentos experim en­ tiendo así q u e e l individuo atribuya a las íitu ad on es-
tales tienen en com ún el hecho de que en las si- estím ulo sus propias necesidades, valores, fantasías, etc.,
tu a d o n a lúdicas lo* niños 'se sienten característica­ en la m ayor medida posible.
m ente más seguros y protegidos y que, cuando se les El T A T , por ejem plo, presenta i l exam inado una
presentan campos, de estímulos ambiguos, tienden a scrid de tarcas que son nuevas, y campos de estímulos
producir datos proyectivos que reflejan sus necesida­ suficientem ente ambiguos y no estructurados como
des, deseos, tem ores, etc. D e acuerdo con nuestra para llevarlo a proyectar ru propio m undo emociona!,
form ulación, parecería que las proyecciones de los n i­ a ofrecer sus concepciones privadas de] m undo físico
ños en tales situad on es se deben a que el m aterial- y social, y a m anifesiar sus esfuerzos por organizar
estímulo ptesentado provoca u n a reorganización de su su conducta y relacionarse con esos m undos. Lo que
relación con d am biente físico y social. surge de esos diversos intentos de proyecrión, y de i
Ls m ayoría de las personas fe sienten m is segura» sus esfuerzos p or relacionarse con el ambiente físico
y protegidas cuando se les perm ite actuar en térm i­ y so d al con el que está intSVaduando, es una especie
n o de lo que es viejo y habitual en »u experiencia, de radiografía del individuo, tal com o Frank ( 8 ) ha
y cuando deben en fren tar situaciones nuevas y des­ caracterizado este proceso. Los datos proyectivos su­
conocidas, experim entan inseguridad, malestar e In­ gieren en qué térm inos la persona se v é a tí misma
cluso ansiedad. C reo que este fenóm eno es lo que en 'relación” c o f f'é r ambiente físico y sodal, mientras
explica los frecuentes sentim ientos de esfuerzo y evi­ intenta adaptarlos a , sus necesidades y valores pccu-
dente ansiedad con los q u e tantos exam inados pare­ ljaies. U n exam en de las 1Aminas del T A T demues­
cen reaccionar .cuando se les presentan materiales-es­ tra que han sido cuidadosamente elegidas e ideadas
tím ulo ofrecidas por las diversos tests proyectivos. A p ara ofrecer una serie de {'ampos de estímulos insó­
m enudo, q u iz is casi siem pre, esos m ateriales son litam en te ricos y variados. A través del uso de' los
nuevos y desc¿noddos, y hacen que la persona se datos de! T A T , a menudn podemos construir una
48 L A W R K N C E E D W IN AHT Y LEOPOLD M r.LLAK

sólida estructura d ed u ctiva con respecta a la form a ciones mctixlolúj^icas y conceptuales Sum amente dispa­
en que una p erson alid ad dada trata de relacionarse res, en su m ayor p arte es posible reducirlas n un n ú ­
con otras personalidades. D ebido a la naturaleza de los m ero m uy reducido de postulados sobre la naturaleza
campo* de estím ulos ofrecidos por el T A T , los datos de la personalidad, q u e los defensores del punto de
proycctivos que resultan de la aplicación do las lám i­ vista proyectivo pu ed en aceptar, au n qu e con algunas
nas a m enudo son sum am ente útiles para captar las reservas.
orientaciones interpersonales del exam inado y perm i­ Podemos co n sid erar estas form ulaciones ten tativ as
tir que el clín ico establezca deducciones sostenibles com o ejem p lo d e alg u n o s de los denom inadores m enos
con respecto a las actitudes intcrpersonales y los sen­ com unes q u e en este mom ento sirven , de un modo u
tim ientos del exam in ado hacia casi todas las figuras otro según la s c ircu n stan cias, como supuestos de tra ­
significativas de su vida. b ajo a un co n sid erab le núm ero de clíñ ictjs v in c u la ­
: Desde luego, los tests proycctivos se lian aplicado dos con el p u n to J e vista proyectivo. Las concepcio­
; sobre todo en el estu dio y el diagnóstico d e la perso­ nes de la p erso n alid ad q u e form ulo ten tativam en te
nalidad. N o obstante, ,cs una experiencia com ún para. , a q u í .deben co n sid erarse sólo como hipótesis, cu ya f u n ­
el clínico- com probar q u e la aplicación de un test pro^ ción es la d e o rien ta r e in sp irar investigaciones sóbre­
yectívo a m en u do tien e un v a lo r terapéutico para el la p erso n alid ad en psicología proycctiva. La ú n ic a
■ exa m in a d o 1*. S i la ten d en cia general d e nuestra tech ju stific ació n q u e estas hipótesis p ued en tener en la
ría de la percepción es válida para- la psicología pro-, actu a lid a d es la d e q u i: ayu d an al psicólogo proyec-
yectiva, este resultado n o debería sorprendem os. Pó­ tiyo a o rg an izar los datos derivados de la a p lic ació n
deme» suponer q u e la adm inistración a un exam inado d e tests próyectivos en patrones significativo « qu e p u e ­
• d e 'u n a serid :;d e cam pos ¡ de. estím ulos variados pot d an re su ltarle ú tile s p ara (n te q n e ta r la conducta p ro ­
m edio de métrico* proycctivos puede realm ente ayudar. ycctiv a.
5'' a| inrfividnrt i .N tm iniiir ;u n ivel d e ansiedad, al brin­ . Los diversos postulados relativos a la n atu raleza d e
d a rle 1 una oportunidad para la catarsis. Suporw o l.i i>ciMinVidnd q u e parecen ú tiles en psicología p ro ­
Jos m ateriales q u e sirven como estím ulo exigen que el ycctiv a, p u td e n fui m ularsu 'd e l sig u ien te modo:
su jeto se adapte a u n a n u eva re ljc ió n con su am­
biente físico y social. En el ptpceso de lograr una 1. La perxonalulad e i un sistem a q u e actúa en e l
nueva orientación, se recu rre al icecanisrao proycc- in d ivid u o como una organización en tre e l estim ulo y
th-o y puede h a b er una discim ución de la ansiedad. la rtsjruesta q\c in ten ta rclativizar. Este p o stu la Jo
acen tú a la natítrnlcz.a condicional y relativa de u n
J :. . ■- ! ■ estím ulo, y su giere q u e lodo estím ulo es eficaz p ara
- A L G U N O S P O S T U L A D O S SO BR E provocar u n a resp uesta sólo en la m edida en q u e lia
' ; • ' L A P E R S O N A L ID A D , lleg ad o a relacio n arse con un organism o en fu n c io n a ­
m iento . U n estím u lo ad q u ie re la cap acid ad de re la ­
D entro de, la relativa esterilidad de gran parte de cio n arse c o n un organism o en fun cio n am ien to a t r a ­
U psicología académ ica actuaL podem os d istinguir una vés del ap re n d izaje d e ese organism o.
tendencia crecien te e n tre los psicólogos, norteam erica- Los estím ulos fre n te a los q u e u n a persona p u e d e
! -nes i buscar ,u n a solución a través de un estudio m is ap ren d er a reaccio n ar depen den de las n ecesid ad es
a-,i serio e in te n íjv o de la personalidad. Es significativo y los valores p ec u liare s e in d iv id u a les de esa p erso na.
que, . d u ran te las dos últim as décadas, la literatura Los estím ulos q u e poseen la cap acid ad de sa tisfa ce r
psicológica sobre la personalidad h aya alcanzado di- h s necesidades d e u n in d iv id u o tien d en a evocar res­
m enrione» gigantescas. Ello se debe, ep parte, a u n puestas, y u n a d e las fun cio nes de la p erso n alid ad ,
creciente descontento con el progreso de la ciencia de como sistem a q u e fu n cio n a dentro del in d iv id u o e n tre
laboratorio y, en parte, a u n interés realista por las el estím ulo y la resp uesta, es la d e seleccionar, e n tre ■
contribuciones potenciales que la ciencia de la psicolo­ la m iríad;! d e c stlin u h a q u e incid en co n stan tem en te '
gía puetiu h íc c r en unn dpoca de crisis. C om a Iq sobre la persona, a q u ello s qu e llevan a u n a red u cció n
• tu g ljíó rip fifn iw c lg ( 1 9 ) , lo* últim os aftoi hs^hd^ u n 'c i n iv el tic m otivación a t r u v í i if e lu satisfacció n
; bldo u n a con vergen cia gradual do criterios teóricos en . J|e necesidades. ""*■ I
c u m io a ,la n atu raleza d e la personalidad. A pesar de En u n n iv el fenom enológico, la selección de e s­
q u e t u s form ulacion es teóricas han .surgido de posi- tím ulos a los q u e el in d iv id u o p ued e reacciona* se
: 1 ¡! J;.- !• ! • i ■ i ‘ logra m ed ian te un proceso q u e podemos lla m a r “a t e n ­
. '* Como jr* iflim iim a . U reacción Inlrtal del Individuo
nielq i«] un aumento do la |amiedad. A 'nxjdida que el tert
c i ó n s ele ctiv a " . Este proccso es u n a activid ad de lo s
*e dcstiroÜM, ¿ n embarca, su cdnduct» sa ejubtiiza, y la ten­ piecanism os p ercep tu alcs. Los estím u lo s1 q u e ev o can
dón j 14 irtc M a d tienden * recuperar el nivel previo i l .test. tespuestas se seleccio n an por su contribución a la s u ­
' Es puticuIatnsenU durante el Interrogatorio —U éste forma p erv iven cia y el b ie n estar d el in d iv id u o , en el se n tid o
parto' del procedimiento del • teit— , cuantió puede produ­ m ás am p lio . E l proccso d e aten ció n selectiva es ¡jm a
cirse tina TentUidéa dá W ientlmientot can la consiguiente
dluninud&a dñ I» tm ledad. En principio, una situación ri-- ac tiv id ad d e la p erso n alid ad q u e sen sib iliz a a l in d i­
mi lar puede producirse con cualqulet text psicológico., viduo fren te a estím u lo s q u e prom ueven su b ie n e s ta r
I
PSICOLOGIA 1’llO YECTIVA

c in tegridad y desarrolla en 61 una falta de sensibtli- No se puede considerar que ningún tt-sl provectivo
d j J para con los estímulos que no prom ueven talos “inid;i ’ l:i personalidad total, y ningún inventario
fines. no proyectivo de la |x.'rsonalidad puede evaluarla cu
A ií comu un in d ivid u o adquiere atención selectiva tixla la riqueza de su m ^anizacíón y diferenciación
con rer¡(x.tlo a clases (le estím ulos m ientras aprende corno proceso, lln cambio, debemos suponer q u e es
i organizar e integrar sus diversas experiencias, pode­ |xkí Mc evaluar «.-(tures relativam ente limitados de la
mos suj'tmer que tam bién desarrulla una "inatención umfiRuraeum de !,i personalidad, m ediante lina cuín-
'efectiva" ( S u llív a n ) , u n proceso q u e no constituye : Ilinación de todos los instrum entos, tanto ¡Hovcctiym
propiam ente una fu n ción de los m ecanismos porcen­ como no pruyectivos, con que contamos en 1a actuali-
tuales, y que, según s u é n e n lo s , tiene lugar fuera Je dad. Puesto que puede considerarse a la personalidad
la conciencia IT. como una configuración de e.vfcnsión tcnijioral, la ta ­
rea de evaluar o determ inar la jx.-r5oualid.ul implica
Z Lii personalidad como organización es de carác­
un procedimiento sum amente complicado, en el que
ter dinám ico y m otivacw nal. S u capacidad para selec­
se ut'liz;in muchos mótenlos evaluativos para olxi-ner
cionar e interpretar i’ stíninlos, por iix lado, r pura con ­
!.iri<-\!;- corles transversales que pueden resultar
tro lar y fija r las respitc\tas, ;<«■ otr ¡, constituye una
útiles para establecer una serie de deducciones sobre
m edida de s¡c integridad y su w tu la d coma sistema
el carácter longitudinal del proceso de la personalidad.
en funcionam iento. Este postulado ts u na piedra fu n ­
dam ental en la teoría de la pt.Tsoiialid.id do A llpo rt O ) La naturalc-Ai cujifÍRurativa de la personalidad jus­
y m aceptación por p arte d rl psicólogo proyectivo in ­ tifica un enfoque inultidim cnsional del análisis, repre­
volucra un derrocam iento virtu al del estím ulo y unn sentado por los. diversos jirocedim ientos proyectivos.
Cada aspecto de la configuración liarnada personalidad j
firm e : introducción da la personalidad como con­
que cual(|uicr método proyectivo dado intenta cscla- |
ju n to de "variables in tervin ien tes” y como un sistema
reccr dclx.- cnniiidcrarsc nilti como unn expresión d rl !
rclativizan tc--d en tro de la vieja fórm u la conduetlstu,
jiroccso de la [>enonalidad total, y siempre a la luz ;
E-FL
de las otras expresiones d e'ccn d ucta del individuo. /
La personalidad como una organización dinámica
que in tervien e entre el esíim ulu y la respuesta es res­ 4. El crecimiento y el dtmirrollo de la personalidad
ponsable do la hoinetjstasi* psicológica que tiene lu ­ íb basan m Li diferenciación y la intef’rx ió rt. Este
gar en la conducta. C ab e decir que la conducía se ha postulado sostiena que el crecim iento y el desarrollo
ruch o perturbada, por ejem plo, cu an d o la persona­ de la personaÜdad- dependen de dos p roersts fum la-
lidad com o sistema u organización dinám ico y meti- nientales: aprendizaje y m aduración. El aprendizaje
vacional es incapaz de relativizar el estím ulo jr la y La maduración son conjuntam ente responsables de
respuesta. D ebido 3 lá pérdida da la bom eattasis psi­ la diferenciación y La integración, las cuales carocte-
cológica. Ltj antijíuas tendencias de respuesta» percep­ riran el proceso de la personalidad de diversas m añe­
tib le s d d individuo, adquiridas en gran parto 3 travos ros ea las distintas ciapsa ¿ e ja curso tem poral.
iiel aprendizaje* ya no resultan fu n c io n a l« . La parsona
ya no puede seleccionar en la realidad física y iccial 5. Ex ru crecim iento y desarrollo, la personalidad
acu elles estímulos a qua s-s ha acostúm bradd 3 respon­ sufra la In fltííx d a de !cs ¡a c to rti am b U n ia lu ; de
der. La 'legalidad" da la conducta paaada »a pierde, estos últimos, los culturxU s son da fundam ental im­
y la persona debe establecer tendencias de respuestas portancia. Este postulado no niega d papel y la signi­
nuevas y a m enudo inadecuadas. Suponem os, sin em ­ ficación de lo* factores hereditarios como determ inan­
bargo, que la introducción de n u evas pautas de res­ tes do la personalidad, pero acentúa la proposición de
puesta es le^al y debe entenderse en térm inos de la que los determinantes ambientales de la personalidad
necesidad del in<$viduo de afirm ar su integridad y son significativam ente influyentes, puesto que perm i­
autocongruencia sobre una nueva base.
ten al individuo org:inÍ2 ar sus distintas ^xpcrícncias
3. La p e r s o n a lid a d e i u n a configuración. La perso­ y su conducía a los fines de una satisfacción más ade­
n alid ad consiste en u n a am p lia v aried ad de funciones cuada de sus ncfcsidades únicas..
y procesos psicológicos, y suponem os q u e la formación C reo que estos cinco p a u la d o s sobre la naturaleza
de la personalidad sig u e las leyes d e la psicología de de la personalidad son útiles en la psicología proyec-
la C e sta lt relativas al desarrollo de c u a lq u ie r otra con­ tiva en tanto resulta posible utilizarlos como marcos
figuració n. de referencia para pensar sobre la personalidad. In-
ilu s o p u id en resultar útiles para ayudar al clínica a
^ En la formulación t(d Sulllvan, la "Inatención »elec­ organizar las producciones proyectivas de sus exam ina­
tiva” cj una técnica utilizada por el lístenla <3«! si mismo para dos de tal modo que lu* datos proyectivo* adquieran
conttnUr U cantidad de ansiedad e*pe*lmentada. Sullivan
m ayor significado. El evidente que la aceptación au n ­
cunudera que a t e procedo (fene.lügaí í uefíí da la pefcepcMji,
p a o no« apartaría mucho del tema Indicar «n q u í forma « i que sólo tea de algunas di- las hipótesis sobre la nuiu-
concepción de La tlijiniiióñ ¡paiatiaica, Importante , en este ralcM de la jK-rsonalidad exi^e que el psicólogo -pro-
contento, ft reí»don* con «I Jitocao d« Inaomcián »electiva. yectivo utilice una amplia variedad de procedí m ientra,
50 L A W R E N C E ED W IN A B T Y LEOPOLD BELLAX

tanta proyectivcs como no proyectivos, para explorar cología aplicada de l.i personalidad capaz de atraer a
la riqueza de la personalidad. los psicólogos tendencia experim ental y clínica.
Los diversos postulados que te h an bosquejado re­ 1 le presentado una teoría esquemática de la percep­
presentan sólo los com ienzos del desarrollo de una ción qúc p uede ser útil para com prender la psicología
teoría de la personalidad, que debe ser de interés cen­ proyectiva. P or cierto que otras form uladones de la
tral para todos en ¡a psicología proyectiva, si aspira- naturaleza y el papel de los procesos perceptuales son
. mes a que los' métodos proyectivos q u e se utilizan ac­ posibles] y útiles, pero creo q u e el enfoque de la p er­
tualm ente logren u n a m ayor aceptación dentTO de la cepción! aquí ofrecido puede ayu d ar a com prender por \
herm andad psicológica. Los psicológos académicos no i qué la p e rc e p d ó n es una suerte ¿ft vía regla p ara lá
sólo tienen e! derecho sino tam bién la responsabilidad : investigadón de 3af necesidades, los valores,, k s de­
de insistir en que el clínico haga exp líc íta s'y Jaiblic^s sees, las! fantasías, los im pulsos, etc., del individuo, que
las< ideas y 'c o n c e p c ie n e t' qué guían su labor' a in Ie s 1í Jes diversos procedim ientos proyectivos pueden p on er
procedim ien tcá p ro y e c tiv o s ,' C ualesq u iera 'íis n sus nu:Mt:o ulcaí^re. ,Hs dcscripto las condiciones bajo
otras caraccerísticai,'la ciencia e s 'u n a i\ctividad hum a­ • las que^ según .creo, los p n x a * s perceptuales actúan
na. y sus procedim ientos y operaciones deb<m ser pú­ , para m antener e l'n iv e l .de ansiedad del individuo, y
blicos y 1rcpctibles. N ó es 'posible 1sostener, y nunca . h e ofred d o u n a teoría sobre la form a en que el m eca­
lo ha sido, que el psicólogo como cien tífico puede uti- nismo proyectivo pu^dc verse llam ado a actuar.
Ü zar fcqnccpíos q u e ’ son más esotéricos que públicos. Los cinco postulados sobre la personalidad, q u e d e­
Las coiKcpdones q u e gu ian a lá psicología proyectiva ben utilizarse como hipótesis a verificar a través de
deben explicitarse de m odo que sea p o sib le ' Someter-. los datjjs clínicca y proyectivos, representan - sólo el
las eventualm ente a] test de la experim entación y se ¡ armazón én tom o de] cual es necesario construir u na
conviertan asi en un gru po de deducciones justificadas. ■ teoría de la personalidad am plia y útil. Se los in clu y e
Desde luego, se'K an propuesto algunas form ulado- ¡ únicam ente a causa de rpi convicción de que la psico­
nes teóricas sobre la personalidad, d¡e las cuales quizás logía proyectiva tiene la responsabilidad de hacer ta n
la de M u rra y ( 1 2 ) sea la m is amplíaT~Tódas esas ■ explícitas com o pueda las coocepcicocs sobre la per­
leerías de 3a perseaajid ad tienen en com ún, sin em ­ sonalidad q u e utiliza. Evidentem ente, hay m uchas
barga,; e l.h c c h o .d e q u e n o h a n disfrutado, de amplia ’ concepciones im plícitas que los clínico* em plean en
aceptad ón •e n tre quienes trab ajan d en tro del marco ! su labor con los testa -proyectivos, pera ü'enea la res­
prpyectivo.' Los clínicca q u e u tilizan testa proyectivos ! ponsabilidad de form ularias. Es probable que ellas
i.'ecfsitan urgentem ente una teoría de la personalidad, representen sus propias predilecciones teóricas y no
y sus esperiencias : diarias deberían ofrecer una opor­ cuestiones sobre las cuales se llegue fácilm ente a a l­
tunidad para poner a prueba su valor al utilizarla para ■ gún acuerdo m u tu o 18. i i
organizar sus dates proyectivos. £sa teoría te ju sti­ H e señalado la im portancia que atribuyo al desa­
fica n o sólo porque necesitam os orden, sino m is bien ■ rrollo de una teoría de Ja personalidad que puede ser
porqué puede estim ular y guiar una serie de experi­ particularm ente útil para los psicólogos proyectivos.
m entos cruciales, c u y a 'fu n d ó n fin al p uede ser la de 1 A n te la falta de u na teoría de este tipo, es evid en te
d esarrollar!p len am en te n u e v a i perspectivas y concep­ que lo? tests proyectivos probablem ente encontrarán
ciones sobre la personalidad. ■ 1 *' '1 difícil alcanzar una m adurez que Ies permita com pe­
tir plenam ente, en u n mismo n ivel, con los enfoques
previos del estudio de la personalidad.1 Los : p sicó­
logos proyectivos siguen expresando sentimientos de
I
, :t:■i":i ; \‘ y CONCLUSIONt , . i
' ' ' ,■ Inseguridad que no se deben tan to a su origen com o al
desprecio ciego y ren u en te que hacía tiles m anifies- ■
En éste capítulo he in tentado .describir parte del
. tan los psicólogos scaídémlcos,' quienes insisten en que
clima teórico en el que la naciente psicología proyec-
i sntcs tjo ^ ue los t* proyectivos puedan aceptarse en
tlva se está desarrollando^ y .n lg y n a s d« lai concepcio­
r,la corriente 'central de la psicología norteam ericana,
nes m is significativas q u e han contribuido a' conver­
!deben d em ostrarjsu valid ez y^goníiabiiidad tal com o
tirla en un enfoque ú til y respetable del estudio y
i, lo han hecho lea tests no proyectivos. ¡ ¡
el diagnóstico de la personalidad. N o todas lai in flu e n ­
i C reo que los tests proyectivos han surgido d e un
cias que ha su frid o el p u n to ' de vista proyectfvo en
clim a de opinión tan radical y distinto del que hizo
p sicología! son de Igual im portancia, y h e'sefia lad o
como las más significativas aquellas q u e más 'concuéi- 19 A menot que los clínico« manifiesten explícitamente sus
dan con m is propica prcconceptos.' O tros probable­ conctpdones, denle luego, no. Lay manera de saber en qué
m ente acentuarían ten d en cias- m uy :dlstiritaíi Pero, medid*! aquéllas han llegado a integrarse en la teoría de la
cualquiera te a 'la m anera de form ular él nuevo cam­ psicología pro y reí ¡va tal como te la formula aquí. Ca^e *os-
pechar, *ln embargo, que mucha» de las roncepdone» |írapU-
po de la psicología p ro yectiva;; hó' me parees prem a­
' atas ¿9 loa clínico« que trababan con tests :proyectil es do
tu ro sugerir q u e el puihlo d e Visia jiroyectiv«? repre­ : pcrtenccrn a la cUte susceptible de un* rápida1 ¡ntegysctón en
senta un en foqu e d istinto y único d el área de la psi­ 1m concepciones sctnaUj de k psicología proyacilva. ’
PSICO LOGIA PR O YE CT IVA * 51

piftible utrcs procedim ientos p ara la evalu ació n de la tipos. Por fortuna para la psicología pruyectiva, esta
|XTMjnalidud, q u e su validez y c n n fb b ilid ad n unca situ ació n se rixo iux e cada vez m ás; y cabe esperar
podrán establecerse en la m ism a forma. E xigir a los q u e la labor de los próximos años nos proporcione los
métodos proyectivos el cum p lim ien to de esos requ isi­ elem en to s necesarios para m an ejar los datbs de la p er­
tos es p lan tear u n a e xigen cia im posible d e satisfacer. so n alid ad , c u a lq u ie ra sea su tipo, en forma m is ad e­
Los tests proyectivos h an puesto en ev id en cia q u e c u ad a l *.
debemos estar dispuestos a abandonar la distinción
espúrea entre datos cu an titativos y cu alitativ o s. A m ­ l® Y* *e han dado vario* pav» imp«>rtantes en cita direc­
ción. Por ejemplo, v^asc "A Validation Design for Quali­
bos tipos d e datos su rg en en el estudio d e la persona­ tativ« Studie* of Personality’*, de L. J. Cronbach, en cl
lid ad , y debemos desarro llar técnicas para e l trata­ número de noviembre-diciembre de 1948 dcl Jo u rn a l o f
m iento de lo» datos q u e no* perm itan m an ejar ambos • ContulÜ n% P t y c h o lo t y .

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