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La función tutorial y el acompañamiento a las trayectorias

Clase 5: Hacia un proyecto Institucional de tutorías

En las clases anteriores, explicamos que la función tutorial, es decir: el acompañamiento a los
jóvenes en sus trayectorias escolares es responsabilidad de la institución en su conjunto. Sin
embargo, son muchas las veces que sobre los tutores pesa la expectativa de que resuelvan todos
los problemas de un estudiante, de un grupo o del curso entero. Cuando esto sucede, podemos
quedar atrapados en la demanda, intentando responder en forma individual ante las problemáticas
planteadas. Lejos de encontrar soluciones, lo que sobreviene es la sobreexigencia con las
consecuentes sensaciones de impotencia, soledad, frustración.

Demandas como “Fijáte qué podés hacer con primero cuarta, son apáticos, no les interesa nada de
nada, o con Diego, que falta seguido y cuando viene está en otra" dan cuenta de expectativas
desmesuradas sobre el rol. Entonces, es importante que tengamos algo en claro: la existencia de
una figura específica en la cual se localice la función —tutor, docente responsable de curso o
cualquier otro modo que se denomine— no significa que sea el único responsable del
acompañamiento de las trayectorias, ni que sobre él recaigan todas las problemáticas de los
estudiantes.

Trabajamos, además, sobre la importancia de superar un enfoque de las tutorías centrada en los
individuos para avanzar en la construcción de un enfoque institucional. Y si lo denominamos
institucional no es solo porque involucra al colectivo docente, sino porque amplía la mirada más allá
de los sujetos, incluyendo también las prácticas docentes e institucionales.

Si tenemos en cuenta que las trayectorias no son construcciones meramente individuales,


podremos comprender que todo accionar centrado en los sujetos va a encontrar pronto su límite.
Será necesario que revisemos y modifiquemos —cuando sea oportuno y cuando esté en manos de
la escuela— aquellas condiciones pedagógicas e institucionales que pueden estar obstaculizando las
trayectorias.

Hasta aquí lo que ya hemos visto. Pero, ¿por qué en algunas escuelas las tutorías logran
consolidarse como proyecto mientras que en otras los tutores actúan en solitario? En esta clase nos
preguntaremos acerca de las condiciones y los procesos institucionales que facilitan la
conformación de un proyecto institucional de tutorías.

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Los invitamos a escuchar las palabras de una directora de una escuela secundaria de adultos, antes
de que comencemos a pensar qué cuestiones es importante consensuar para luego plasmar en este
proyecto:

Entrevista a Martha García, Directora de la UGEE 1, secundaria de adultos de


CABA. (audio clase 5.wav)

La agenda de las tutorías


Las tutorías son una estrategia que alcanzará su forma definitiva en relación con las características
de cada escuela, y también con las necesidades de los estudiantes a lo largo de la escolaridad y los
diferentes momentos que marca el ciclo lectivo. La pregunta que deberíamos hacernos es entonces
¿qué tutorías para qué escuela? En este sentido es que decimos que el proyecto institucional de
tutorías se inscribe en el marco del proyecto educativo institucional. Cuál es el sentido que
adquiere el acompañamiento en esa escuela, en ese contexto, con esos estudiantes en particular;
qué cuestiones priorizar en relación con cada una de las dimensiones; qué focalizar en cada año y
con determinado grupo de estudiantes; qué estrategias implementar; cómo distribuirlas en el ciclo
lectivo son las cuestiones que deberíamos considerar con el compromiso de la escuela en su
conjunto.

La información cualitativa y cuantitativa nos permitirá identificar los problemas que afectan las
trayectorias de los estudiantes: en qué años se produce mayor desgranamiento de la matrícula; en
qué asignaturas presentan mayores dificultades para aprobar; qué porcentaje de estudiantes se
inscribe y finalmente aprueba las asignaturas pendientes; qué porcentaje termina de cursar quinto
año adeudando asignaturas, entre otra. Una vez presentada esta información de algún modo
dinámico a los docentes e identificadas las problemáticas, es importante promover la reflexión
acerca de las tareas a desplegar por las tutorías. Para ello, pueden recurrir a actividades como La
agenda de las tutorías (en Caja de recursos).

Definir alcances y límites del rol


Imaginemos dos situaciones que podrían tener lugar en las escuelas, para comprender lo complejo
que resulta enmarcar los alcances y los límites del accionar tutorial:

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1) Mariana es tutora de tercer año. Finalizado el primer trimestre analiza las
calificaciones de los estudiantes. Sale a la luz que en Biología el 60% del curso
tiene notas por debajo de las que se requieren para aprobar la asignatura.

2) Los estudiantes de cuarto cuarta plantean la dificultad que tienen con el


docente de Psicología: no explica, en clase les habla sobre cuestiones personales,
pero luego en las pruebas les exige y muchos de ellos obtienen bajas calificaciones.

¿Cuál es el aporte del tutor una vez que identifica un problema que podría haber pasado
inadvertido o ser advertido por los docentes en forma individual sin que nadie haga nada al
respecto? ¿Qué debería hacer en cada uno de estos casos? Una primera respuesta podría consistir
en hablar con su colega; sin embargo, podría ser una fuente de malestar o conflicto, porque, en
definitiva, el tutor no tiene posición jerárquica frente al resto.

Por eso es importante que se formulen acuerdos acerca de los alcances y los límites del rol, que
deberán plasmarse al inicio del proyecto y revisarse constantemente sobre la marcha. Deben existir
y preceder a quienes ejercen el cargo, y estar establecidos entre todos y no sólo en el equipo de
tutores.

¿Cómo debería actuar el tutor ante situaciones como las mencionadas para constituirse como nexo,
para articular los diferentes puntos de vista, para promover la construcción de una mirada integral
que da lugar finalmente a una intervención integral? ¿Cómo debería actuar para brindar una
respuesta superadora de la que habría dado si hubiera actuado sin la colaboración del resto de sus
colegas? Estas son preguntas que ameritan una reflexión del conjunto de los docentes. También
hay una actividad a tal fin en la Caja de recursos.

La conformación del equipo de tutores


Aunque lo más frecuente es que cada tutor tenga asignado uno o más cursos o grupos de
estudiantes, en algunas escuelas es el equipo quien se hace responsable en forma conjunta del
acompañamiento a todos los cursos. En uno u otro caso, la conformación de un equipo de tutores y
la existencia de espacios de trabajo o reuniones sistemáticas es fundamental, ya que permite
intercambiar puntos de vista, compartir estrategias e intervenir en conjunto cuando sea necesario.
Y es importante que los estudiantes –también los docentes y el resto de los actores- conozcan la
existencia de este equipo, de este modo se amplían las posibilidades de acudir a uno u otro tutor.

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Muchas veces pueden necesitar la intervención urgente un día que no se encuentra el tutor, en
otras oportunidades cada estudiante puede construir una relación de confianza con alguno de ellos
y es importante que pueda elegir a quien acudir en búsqueda de respuesta.

¿Cómo elegir tutores?


La elección de los tutores y los mecanismos para llevarla a cabo es otro asunto a tener en cuenta en
el proyecto institucional de tutorías. La situación varía en cada provincia y en cada escuela, de
acuerdo al grado de institucionalización de las tutorías: en algunas son docentes de la Planta
Orgánica Funcional y ya tienen horas asignadas, mientras que en otras es necesario elegirlos año a
año. En este último caso es importante saber cómo hacerlo, quién los elige y a través de cuáles
procedimientos.

Veamos qué dice la experiencia acumulada al respecto. En algunas escuelas los eligen los directivos,
siempre teniendo en cuenta aquellos docentes que se ofrecen para desempeñar el rol. En otras, son
los estudiantes, generalmente sobre una terna de docentes que se hayan propuesto. Para el primer
año, es habitual que sean elegidos por los directivos, ya que los estudiantes no conocen aún a sus
docentes y las tutorías son necesarias desde el inicio del ciclo lectivo. En otras oportunidades, las
escuelas implementan una estrategia mixta: los estudiantes eligen sobre la base de una
preselección realizada por los docentes. Todas las estrategias son válidas, pero no es ésta una mala
idea si tenemos en cuenta que el tutor es referente frente a los estudiantes pero también lo es, de
algún modo, frente a sus colegas. Más allá de cuál sea el procedimiento que finalmente se
implemente, es importante trabajar qué significa ser tutor y qué hace un tutor con los docentes y
con los estudiantes, para que puedan elegirlo con conocimiento de causa.

Otra cuestión a reflexionar: en algunas escuelas es un docente del curso, mientras que en otras no
necesariamente. Ambas opciones son válidas y cada escuela tendrá los argumentos para decidirse
por una u otra, sin embargo, debemos reconocer que cuando se elige entre los docentes del curso
se facilita el contacto más cotidiano, el conocimiento de los estudiantes y de la dinámica del grupo,
por lo que se trata de un colega más a la hora de pensar estrategias con el resto de los docentes.

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Definir espacios que habiliten el trabajo colaborativo de los docentes
Con frecuencia, aun en los casos en que los tutores cuentan con tiempo asignado para espacios de
reunión, no sucede lo mismo con el resto de los docentes. ¿Cómo promover el trabajo colaborativo
cuando no todos los docentes cuentan con tiempo asignado para tal fin? ¿Qué espacios y
dispositivos podemos prever para salvar este obstáculo? ¿Cómo coordinar horarios de reunión
cuando lo habitual es la fragmentación horaria? No hay una única respuesta, sino que lo
recomendable es tener a mano y combinar diferentes opciones: reuniones de docentes, grupos en
el espacio virtual, cuaderno de comunicaciones. Es importante que encontremos los intersticios
institucionales para dar lugar al intercambio, en espacios más o menos formalizados de encuentro.
Y en la medida de lo posible, que tratemos de encontrar algún espacio de reunión de profesores
por curso como, por ejemplo, en jornadas, encomendando al grupo alguna tarea o cuando participa
de alguna otra actividad.

Tiempos y espacios con los estudiantes


Un proyecto institucional de tutorías debe prever los tiempos de trabajo con los estudiantes. En
algunas provincias las tutorías cuentan con un espacio previsto en la estructura curricular, pero esto
no sucede en todas ni en la mayoría. ¿En qué momentos trabaja el tutor frente a los estudiantes?
¿En contraturno, prehora o extensión del turno? ¿En hora libre o interrumpiendo algunas
actividades? ¿En pareja pedagógica en la hora de algún docente? Nuevamente lo aconsejable es
que se combinen estas alternativas, pero siempre contando con el consenso de los docentes. La
acción tutorial puede requerir una reorganización de los espacios y los tiempos tradicionales,
promover nuevos agrupamientos de los estudiantes, el trabajo en pareja pedagógica entre el tutor
y los docentes, entre otras cuestiones. Pensemos por ejemplo si nos proponemos organizar alguna
actividad como la presentación de la escuela (búsqueda del tesoro), o un cine debate para la
reflexión sobre problemáticas relevantes, o un encuentro de los primeros años para trabajar temas
comunes tales como la lectura y la escritura. También en relación con este aspecto, el equipo de
conducción tiene una función indelegable, ya que facilita las condiciones institucionales para que
nuevos formatos de tutorías puedan tener lugar.

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Fotografía: Presente. Retratos de la educación argentina - 1a ed. Buenos Aires:
Ministerio de Educación de la Nación, 2015.

Canales de comunicación
Otro aspecto a definir institucionalmente es cómo y a través de qué canales se comunicarán los
tutores con los diferentes actores involucrados: los docentes del curso, el resto de los docentes de
la escuela, los preceptores, la conducción y, también, con los estudiantes y sus familias. Para una
mejor comunicación es importante saber diferenciar lo urgente de lo que puede esperar. Alguna
información requiere celeridad como, por ejemplo, el caso de un estudiante que debió faltar y se
reincorpora a la escuela, otra podrá esperar un momento de reunión o de encuentro. Lo
importante es ser efectivos, lograr formalizar canales de comunicación sin que ello reste
espontaneidad ni eficiencia, que todos sepan cuándo encontrar a los tutores, cómo pueden hacer
para reunirse con ellos, entre otras cuestiones. En el caso de las familias, suele dar resultado
establecer un horario para la recepción, siempre teniendo en cuenta que puede haber situaciones
que ameritan ser atendidas en lo inmediato.

Circuitos de la información
Las tutorías develan información sobre la vida de los estudiantes que, en muchos casos, pertenece
al ámbito privado. ¿Qué comunicar y qué no? ¿A quiénes y de qué modo? ¿Dónde y cómo registrar
esta información? Son preguntas que debemos hacernos en un proyecto institucional de tutorías,
para garantizar la privacidad a la que los jóvenes tienen derecho. Qué es privado y qué es público es

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una construcción social y subjetiva, por lo que lo que puede serlo para uno no necesariamente lo
será para otros. Por esta razón, más allá de los consensos que hayan logrado alcanzar los docentes,
conviene explicitar al joven cómo se va a intervenir, preguntándole si está de acuerdo en que se
transmita esa información.

Hacer visible el trabajo de las tutorías


Es importante que docentes, estudiantes y sus familias conozcan el proyecto de tutorías y el modo
en que se va implementando durante el año. Para hacer visible el trabajo del equipo de tutores es
posible recurrir a diferentes estrategias: las entrevistas individuales o grupales con los diferentes
actores, la participación en jornadas institucionales con o sin estudiantes, la exhibición de lo
producido a través de diferentes medios como, por ejemplo, una cartelera, la revista, la radio
escolar o el Facebook de la escuela. Esta información da lugar a que valoren la estrategia, y se
comprometan activamente con ella. También es importante que a inicio del ciclo lectivo el equipo
de conducción asuma la presentación del proyecto, del equipo, de los roles, de la agenda prevista
para el año. De este modo, contribuye a la legitimación del rol, que es condición para facilitar la
tarea tutorial.

La evaluación del proyecto institucional de tutorías


Una cuestión a acordar institucionalmente es cómo y con qué criterios se evaluará el proyecto de
tutorías. ¿Cuáles han sido sus resultados? ¿Qué aportó al acompañamiento de las trayectorias?
¿Fue un aporte para pensar la escuela desde una lógica más atenta a las necesidades de los
estudiantes? ¿Qué estrategias funcionaron y cuáles es necesario revisar?: son algunas de las
preguntas a debatir con el conjunto de los docentes, contando con la opinión de los estudiantes y
sobre la base de información cuali y cuantitativa. En la Caja de recursos encontrarán, a modo de
ejemplo, un posible instrumento de evaluación del proyecto institucional de tutorías.

Actividades

Actividad obligatoria
Hemos visto que las tutorías son una estrategia para la inclusión, que adquiere su cabal sentido
en cada institución en particular.

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1. Los invitamos a que se pregunten: ¿por qué son importantes las tutorías en la escuela en la que
ustedes se desempeñan?, ¿se inscriben en el proyecto institucional?, ¿cómo?

2. Planifiquen una actividad con el objetivo de promover esta reflexión en el equipo docente de la
escuela (expliciten consignas, recursos didácticos, ideas que les interesaría desarrollar, tiempos
previstos para el trabajo, entre otras cuestiones).

Redacten ambas actividades y compártanlas en el foro, luego envíenlas al tutor para su corrección
y posterior devolución.

Material de lectura
 DINIECE (2015). Las tutorías en la educación secundaria en el marco del Plan de Mejora
Institucional. Estudio en tres jurisdicciones. Marco Teórico y Conclusiones generales. Buenos
Aires: Ministerio de Educación. http://portales.educacion.gov.ar/diniece/wp-
content/blogs.dir/37/files/2015/11/TUTORIAS-Secundaria-2015-version-digital-24-11.pdf

Créditos
Autor/es: Ana Campelo
Cómo citar este texto:
Campelo, Ana (2017). Clase Nro: 5 Hacia un proyecto Institucional de tutorías. La función tutorial y
el acompañamiento a las trayectorias. Buenos Aires: Ministerio de Educación y Deportes de la
Nación.

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