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ORIGINALES Rev. Logop. Audiol., vol. VI, n.º 2 (78-83), 1986

LA AFASIA ÓPTICA
Por Yvan Lebrun y Françoise Devreux
Universidad de Vrije, Bruselas y Centre Hospitalier de St. Ode

INTRODUCCIÓN estos objetos y los reconoce por lo que son. Se trata


aquí de condiciones sine quibus non: solamente se
NTRE los tests verbales más utilizados, tanto en puede hablar de afasia óptica si el paciente percibe

E psicometría como en neuropsicología, se en-


cuentra la prueba de denominación. En esta
prueba se muestran, objetos o imágenes de objetos
distintamente los objetos que tiene que nombrar y si
los identifica correctamente. Por otra parte, el
trastorno es más que un simple defecto de evocación
al sujeto o al paciente, y éste debe dar el nombre. de unas palabras adecuadas.
Si el sujeto lo hace imperfectamente, se concluye que Pueden producirse varios errores. Junto a la ausen-
su vocabulario está insuficientemente desarrollado; si cia de denominación, se pueden tener denominacio-
el paciente puede nombrar solamente algunos obje- nes incorrectas y, entre ellas, parafasias semánticas.
tos o algunas imágenes que se le presentan, o si los El paciente comete una parafasia semántica cuando
nombra mal, se deduce que sufre de anomia (algunos en vez de la palabra esperada, propone una palabra
lo llaman dismnesia verbal). Se entiende entonces que se parece por el sentido. Así en las respuestas del
que la evocación de las palabras es difícil o errónea. enfermo Jules F., descrito por Lhermitte y Beauvois
Puede ocurrir, sin embargo, que esta conclusión sea (1973), se encontraba «crêpe» y «beefsteak» en vez
demasiado general. En efecto, en algunos enfermos de jamón, «saltamontes» en vez de babosa, «panta-
portadores de una lesión cerebral, la denominación lón» en vez de zapatos.
está perturbada solamente cuando los objetos desig- También puede ocurrir que el paciente dé un tér-
nados se perciben visualmente. Cuando estos mismos mino genérico en vez del término específico. En la
objetos se perciben por otra modalidad sensorial (el prueba de denominación visual, Jeanne F., descrita
tacto o el oído) muy a menudo se designan correcta- por Lebrun y Devreux (1983), llamó a un loro «ani-
mente. Tal disociación es típica de la afasia óptica, mal», y, a una cereza, «fruta».
llamada también afasia visual. A veces, la palabra dada a un objeto es la que hu-
biera tenido que dar a un objeto mostrado con ante-
rioridad. Así, Jules, a quien se le pidió que nombrara
AFASIA ÓPTICA sucesivamente una fresa, una bellota, una nuez y un
tomate, dijo: (1) una cereza; (2) una fruta, una bello-
El enfermo que tiene una afasia óptica experimen- ta; (3) una nuez; (4) una fresa.
ta dificultades para nombrar correctamente los obje- Asimismo, el paciente puede llegar a crear una
tos que percibe visualmente, aunque ve muy bien nueva palabra. Así, el enfermo descrito por Michel y

Correspondencia: Prof. Dr. Y. Lebrun, Dienst Neurolinguïstiek, Laarbeeklaan 103, 1090 Brussel, België.

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cols. (1979) llamó a unas pinzas «sujeta tapón», - Bastón: Es un desagüe, un fregadero no, como un
cuando un enfermo de Boudouresques y cols. (1972), fregadero...
dijo «grapa-hojas» en vez de llavero.
Al lado de las parafasias, hay perseveraciones. El Este extracto demuestra además que el enfermo
enfermo persevera cuando, a propósito de un objeto, puede vacilar cuando se le propone la palabra que
utiliza uno o varios términos aplicados ya a un objeto busca (aquí bañera). En ciertos casos, es posible que
anterior. Después de haber llamado «un niño» a una no llegue a reconocerlo, aun cuando se lo digan.
garrafa y «una flor», a una margarit, Jules llamó a A veces también ocurre que el paciente da una res-
un gallo «una cabeza de niño». Se observaron errores puesta que contiene, además de la palabra adecuada,
semejantes en un caso mencionado por Lebrun y De- términos que no son en absoluto apropiados. Así,
vreux (1983). Así, después de haber denominado co- Jules, cuando se le enseñaba la imagen de un
rrectamente una imagen que representaba un piano, caracol, dijo: «Un león con un caracol delante de la
se rogó a Jeanne que nombrara una partitura de mú- nariz».
sica. Dijo: «No es una guitarra, no es un piano», pero Tales reacciones verbales muestran que la afasia
no pudo dar el término adecuado y la examinadora óptica es más que una dificultad para mencionar el
tuvo que decírselo: «Es una partitura de música, una nombre de objetos percibidos e identificados visual-
hoja con pentagramas y notas». Se enseñó entonces a mente.
Jeanne una imagen que representaba un par de guan- Hay una tal perturbación visuo-verbal que, cuando
tes en los que sólo se veían cuatro dedos. La paciente deben nombrarse o describirse unas percepciones vi-
declaró: «Es música, son versículos..., palabras, no suales, el enfermo puede producir una verdadera di-
son palabras, piano, guitarra, una hoja que se solución semántica, al utilizar frases y expresiones
sigue, versículos... tendrían que ser cinco, pero sola- extravagantes. Así, una paciente de Pillon y cols.
mente se ven cuatro». La última parte de esta res- (1981) a la que se le pidió que nombrara una imagen
puesta nos muestra que Jeanne había identificado que representaba una falda dijo: «Un calendario para
claramente los guantes, pero en sus tentativas para que las señoras puedan hacer pequeñas labores». Y
nombrarlos, no podía abstenerse de repetir palabras la enferma descrita por Assal y Regli (1980), llamó a
que ella misma o la examinadora acaban de utilizar. un lápiz rojo «una pinza de plata», a una moneda «un
En el caso de repetición de términos utilizados por su clavo» y a una cuchara «un instrumento para la costu-
interlocutor, se habla de contaminación. En el ejem- ra».
plo que acabamos de mencionar, tanto música como Sin embargo, si en el test de denominación se per-
hoja constituyen contaminaciones en la respuesta del mite que el paciente se auto-corrija y repita, y si no se
enfermo. le impone ningún límite de tiempo, no es extraño
Perseveraciones y parafasias semánticas fueron que, después de vacilaciones, perseveraciones y para-
también observadas en la paciente de Caplan y de fasias acabe produciendo la palabra apropiada. Así,
Hedley-Whyte (1974), como nos lo muestra este ex- Jeanne, con una imagen que representaba un trozo
tracto del test de denominación de imágenes: de gruyere, declaró: «Se parece a carne: cerdo, o cor-
- Bañera: Es para el agua, con ello se mide1 el dero diría... no es una coliflor, coles de Bruselas...
agua, un fregadero, no, lo tiene al lado del frega- me parece que hay pequeños agujeros, debe ser
dero, como un grifo, un desagüe, se llama de otra Gruyère».
manera, ya lo sé. ¿Para qué se usa? Para tomar un Por otra parte, suele existir un gran contraste entre
baño, para lavarse. ¿Es una bañera? Sí, podría la descripción de objetos visualmente percibidos y la
ser, sí. descripción de objetos verbalmente mencionados:
por lo general, la primera es poco precisa o inexacta
pero muy a menudo la segunda es perfectamente
1. La palabra medida había sido utilizada —inadecuadamente apropiada. Así, la paciente de Assal y Regli (1980) a
por otra parte— en las dos respuestas anteriores. la que se enseñaba un tenedor, declaró: «Esto lo co-
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ORIGINALES

mo cada mañana y cada tarde». Pero cuando se le Por lo general, la designación de colores designa-
preguntó para qué servía una llave, contestó: «La lla- dos por el examinador, sin ser correcta, está menos
ve sirve para abrir o cerrar una puerta». Y cuando se perturbada que la denominación. Por otra parte, el
le preguntó qué forma tenía una taza dijo: «Es redon- emparejamiento silencioso de colores está bien eje-
deada y hay una base que permite ponerla sobre la cutado. Hay otras tareas que pueden, o no, ejecutar-
mesa». se correctamente como, por ejemplo, entre varios
Es importante destacar que la perturbación visuo- dibujos coloreados de modo diferente escoger el
verbal característica de la afasia óptica es bidireccio- objeto que corresponda a la realidad (el limón
nal, dado que los enfermos también cometen errores amarillo), o colorear de una manera apropiada el
cuando deben designar objetos nombrados por el dibujo de un objeto que tiene un color típico (por
examinador. Sin embargo, la designación suele estar ejemplo, un plátano) o bien designar entre una
menos afectada que la denominación. selección de colores aquél que corresponde a un
Mientras que en el test de denominación más de la objeto mencionado por el examinador. Así Jules se
mitad de las respuestas eran incorrectas, en la prueba equivocaba bastante cuando tenía que colorear di-
de designación Jeanne cometía entre un 10 y un 20 % bujos, mientras que por lo general Jeanne cumplía
de errores. bien esta misma tarea. Estas diferencias interindivi-
En cuanto a Jules, se equivocaba solamente en el duales probablemente están ligadas a la estrategia
test de designación, cuando el examinador menciona- que utiliza el paciente para llevar a cabo la tarea que
ba objetos que no estaban presentes en el cuarto. En se le ha propuesto. Si hace intervenir el lenguaje, los
tal caso el enfermo, en vez de abstenerse de toda de- riesgos de error aumentan bastante. Así, Jeanne,
signación prefería mostrar un objeto (por ejemplo, coloreaba bien unos dibujos con rasgos familiares, y
una pipa) que pertenecía a la misma categoría con- se equivocaba a veces cuando, en una serie de
ceptual que el objeto que acababa de ser nombrado colores, tenía que enseñar el que correspondía a un
(un cigarrillo). objeto mencionado verbalmente por el examinador.
Aun cuando el enfermo se equivoca en la denomi- Pero tenía tendencia a nombrar el color antes de
nación y en la descripción verbal de los objetos, el designarlo. Muy a menudo, el nombre del color que
enfermo muy a menudo es capaz de mostrar cómo pronunciaba era apropiado, pero su designación era
han de utilizarse tales objetos. Sin embargo, cuando equivocada. Por ejemplo, cuando se le preguntó el
imita el uso de un objeto al mismo tiempo que nom- color de una hoja de árbol, Jeanne dijo «verde» pero
bra este objeto o describe su empleo, los errores de designó sucesivamente los colores naranja, marrón,
lenguaje pueden conllevar errores en los gestos. Por azul, rojo y amarillo.
esto, cuando Jules tenía que dibujar de memoria el
objeto que había nombrado mal, a veces en la repro-
ducción, se dejaba influir por la parafasia cometida. PATOGENIA
Por ejemplo, después de llamar «una hoja» al dibujo
de un árbol, reprodujo el dibujo reemplazando el Las varias perturbaciones que acabamos de descri-
tronco por el tallo de una hoja. bir indican que a los afásicos ópticos les cuesta
asociar apropiadamente lenguaje y percepciones vi-
suales: las palabras que utilizan no corresponden
AFASIA DE LOS COLORES siempre a lo que ven o a la elección visual que
efectúan. Sin embargo, cuando la tarea se mantiene
Puesto que al enfermo aquejado de afasia óptica le exclusivamente en la esfera verbal o exclusivamente
resulta difícil designar correctamente sus percepcio- en la esfera visual, sus resultados son normales o casi
nes visuales, no es de extrañar que se equivoque normales. Esto ha sido muy bien demostrado por
también cuando se le pide que designe los colores Beauvois (1982) en un caso de afasia óptica limitada
que se le presentan. a los colores (=afasia de los colores). La enferma
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M. P. podía responder sin equivocarse a preguntas Muy a menudo lograba describir, entre tres palabras
tales como: «¿Qué dice la gente cuando se le escritas, la que correspondía a una categoría semánti-
pregunta de qué color es la nieve?». Pero cometía ca o a una definición dada. Pero en la mayoría de los
errores, cuando el examinador hacía la pregunta de casos era incapaz de pronunciar la palabra que había
tal manera que inducía una visualización de la nieve identificado correctamente. Si se insistía para que lo
mezclando las esferas verbal y visual: «Es el invierno. hiciese, producía a menudo una paralexia
Imagine un bello paisaje todo nevado. Hay montañas (=discordancia entre la palabra que tenía que leer y
y vemos esquiadores que bajan por las pendientes. la palabra pronunciada). Así, entre tres palabras
Bien. Ahora, dígame de qué color es la nieve». La escritas, elegía correctamente la palabra cigarrillos
pregunta así formulada conllevaba una respuesta que correspondía a la imagen de un paquete de
errónea porque combinaba lo verbal y lo visual. cigarrillos que se le presentaba. Pero, obligada a
Tales observaciones permiten comprender por qué pronunciar la palabra elegida, decía: «Pescado,
Jules no se equivocaba casi nunca cuando se le pesca».
presentaba el dibujo con un objeto al que se fe daba el Se observó una disociación parecida en la paciente
nombre, y se le preguntaba el color típico de este anglófona de Caplan y Hedley-Whyte (1974), men-
objeto. Pero aparecían errores si después se le pedía cionada más arriba, Esta enferma ordenaba bien las
que coloreara el dibujo. Es probable que en la letras del alfabeto pero se equivocaba al nombrarlas.
primera parte de la prueba Jules se mantuviera en la Casi siempre podía completar palabras escritas en las
esfera verbal, como M. P. cuando contestaba a que faltaban letras, o bien suprimir las letras super-
preguntas tales como «¿Qué dice la gente cuando se fluas de una palabra, pero se equivocaba al leer en
le pregunta de qué color es la nieve?». Pero en la voz alta las palabras que había corregido correcta-
segunda parte de la prueba, Jules tenía que asociar mente. Por ejemplo, confrontada con la secuencia
obligatoriamente el campo verbal (el nom- CATAT, suprimió las dos últimas letras para obtener
bre del objeto y el nombre de su color) con el campo la palabra cat (= gato), pero dijo boy (= niño), cuan-
visual (el dibujo que había que colorear y el lápiz de do se le pidió que leyera en voz alta la palabra que
color que había que utilizar). En este momento, los había formado.
errores eran inevitables. Así como la designación de objetos o de imágenes
Puesto que estos enfermos de afasia óptica realizan de objetos nombrados por el examinador está menos
mal la asociación visuo-verbal, suelen ser incapaces perturbada que la denominación de estos mismos
de leer en voz alta, ya que leer en voz alta es, de objetos o imágenes (véase lo dicho antes), así tam-
hecho, nombrar palabras escritas que se perciben bién la designación de letras o de palabras nombra-
visualmente. das por el examinador es mejor que la lectura en voz
La lectura silenciosa de palabras aisladas y de alta de estas mismas palabras. La afasia óptica apare-
frases cortas está a menudo menos perturbada que la ce, pues, como un trastorno de la denominación vi-
lectura en voz alta, sin duda porque en la lectura sual; o como una desconexión visuo-verbal, tomando
silenciosa de mensajes simples no se utiliza el la expresión propuesta por Lhermitte y Beauvois
vocabulario de manera activa. Por ejemplo, Jeanne (1973).
cometía el 50 % de errores cuando tenía que
nombrar unas letras que se le presentaban, y su
lectura en voz alta de palabras monosilábicas era AGNOSIA VISUAL
laboriosa y muy a menudo inexacta.
La lectura de palabras polisilábicas era casi siem- El hecho de poder individualizar la afasia óptica no
pre equivocada e imposible la lectura de frases. Esto significa, naturalmente, que se manifieste siempre, ni
no impedía que la enferma pudiera indicar, entre tres siquiera muy a menudo, de una manera pura. Al con-
palabras escritas, cuál correspondía a una imagen trario, la mayoría de enfermos aquejados de afasia
dada o a una palabra pronunciada por el examinador. óptica presentan además algunos trastornos de per-
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cepción y/o de identificación visual. Así en Jules, la objeto, por otro lado claramente identificado (= afa-
percepción visual de las formas estaba discretamente sia óptica)? En su artículo, Lhermitte y Beauvois
alterada por momentos. (1973) se inclinan por la primera hipótesis: habría
Jeanne presentaba, al parecer, un cierto grado de aquí un trastorno del reconocimiento. Pero en un ar-
agnosia visual, es decir, una dificultad ocasional para tículo publicado nueve años más tarde, Beauvois
identificar correctamente las percepciones visuales. (1982) se volvió atrás de lo que había dicho anterior-
Un día en que se le enseñó una pinza dijo: «Un ta- mente y se decantó por la segunda hipótesis: el pa-
pón, un sacacorchos. Tengo el mismo en el cajón pa- ciente había reconocido perfectamente que se trataba
ra poner sobre las botellas». de un acuario pero no pudo decirlo correctamente.
La última parte de su respuesta parece indicar que El cambio de Beauvois nos muestra qué difíciles de
Jeanne había realmente tomado la pinza por un saca- interpretar pueden ser algunos comportamientos de
corchos. En otros términos, sacacorchos no sería una enfermos: en más de un caso, no se puede determinar
parafasia, como en los ejemplos discutidos más arri- con certeza lo que ha llevado al paciente a actuar de
ba, sino que traduciría una paragnosia, puesto que la esta manera.
enferma había identificado mal el objeto que se le
mostraba. Asimismo, al pedirle que nombrara un te-
nedor colocado delante de ella, dijo: «Una llave, PERSEVERACIÓN VISUAL
cuando se quiere abrir las latas de sardinas». Aquí
también, la segunda parte de la respuesta hace pen- La misma ambigüedad puede existir cuando el en-
sar que la enferma quería realmente utilizar la pa- fermo comete una perseveración. En los ejemplos
labra llave y por tanto había identificado mal el mencionados antes estaba claro que se trataba de
tenedor. perseveraciones verbales. El final de la respuesta da-
Jeanne cometía más errores cuando tenía que da por Jeanne cuando se le enseñó una imagen que
nombrar imágenes, y menos cuando tenía que nom- representaba guantes con sólo cuatro dedos, nos
brar objetos tridimensionales. Esto parece constituir muestra claramente que la paciente había reconocido
una prueba más de que tenía un cierto grado de agno- el objeto representado; si no, no hubiera podido de-
sia visual. En efecto, la agnosia visual suele generar cir que normalmente hubiera habido de haber cinco
más dificultades para identificar representaciones de —dedos, por supuesto—. A partir de aquí podemos
objetos que para los mismos objetos. Jules se equivo- decir que son verbales las perseveraciones que apare-
caba más en la denominación de imágenes que en la cen en la primera parte de su respuesta. Asimismo, el
denominación de objetos. Por consiguiente, es posi- uso del verbo medir por la enferma de Caplan y de
ble que también él tuviera un cierto grado de agnosia Hedley-Whyte cuando se le mostró la imagen de una
visual. Lhermitte y Beauvois sostienen el mismo pa- bañera, es de naturaleza lingüística, este verbo había
recer. sido utilizado en las dos respuestas precedentes, ¿Pe-
En ciertos casos, la presencia simultánea de afasia ro qué hay que pensar del ejemplo siguiente? Un día
óptica y de agnosia visual puede hacer difícil la apre- se mostró a Jeanne una imagen que representaba un
ciación del comportamiento del enfermo. par de tijeras que denominó correctamente. La ima-
Así, Jules, al pedirle que nombrara una imagen gen siguiente representaba un cuchillo. Jeanne dijo:
que representaba un acuario dijo: «Una jaula para «Son también tijeras». En Jules se han observado
pájaros, a menos que sea una maceta, un depósito, reacciones parecidas. Así, después de haber denomi-
un transbordador, los cuatro lados... los lados hechos nado correctamente una imagen que representaba un
de vidrio o de madera... podría ser un acuario si está reloj de pulsera, se le enseñó una imagen que repre-
hecho de vidrio». ¿Nos indica esta respuesta que el sentaba un par de tijeras. Y el paciente declaró:
enfermo no estaba muy seguro de lo que representa- «Otra vez un reloj de pulsera». Los términos también
ba la imagen (= agnosia visual), o, al contrario, que y otra vez, ¿no nos indican que los pacientes pensa-
tenía dificultades para nombrar con precisión un ban que veían dos veces el mismo objeto? En otros
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términos, la perseveración sería aquí visual y no ver- BIBLIOGRAFÍA


bal. Ello quiere decir que la impresión visual que
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hizo nacer la segunda imagen se ha visto modificada et visuo-gestuelle. Aphasie optique et apraxie optique». Re-
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esposa, después de haber mirado la de otra persona, logie, 1972, 44, 297-304.
tenía la impresión que su esposa había tomado pres- CAPLAN L., HEDLEY-WHYTE T.: «Cuing and memory dysfunc-
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Cada vez que el enfermo se equivoca, podemos PILLON B., SIGNORET J.-L., LHERMITTE F.: «Agnosie visuelle as-
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certeza qué es lo que ha generado una denominación
incorrecta. Recibido: octubre de 1985.

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