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ElisabethRoudinesco

LA BATALLA DE
CIEN AÑOS
HISTORIA DEL PSTCOANALISIS ' .

EN FRANCIA. (3) (1925-1985)

seriepsicoanálisis
y psicoterapia
degrupo
TíruJo original: LAbatailledeCe11t
ans.Histoiredela psycbanalyse
en Fra11ce.
Volumen 2 {1940-1985)
© E<!itionsdu Seuil1986. 27 RueJaco b, París. Francia
© Editorul Fundtmeotos, 1993.en lengua española pan el mundo entero.
Caracas, 15. 28010 Madrid. España. Teléfono 3199619. Fax 319 5584.

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ELISABETH RUDINESCO

LA BATALLA DE CIEN AÑOS .


Historia del psicoanálisis en Francia

Traducción de Ana Elena Guyer

COLECCION CIENCIA
SERIE PSICOANALISIS Y PSICOTERAPIA DE GRUPO
Dirigida por Nicolás Caparros
TERCERA PARTE

La Francia freudiana en todos sus estados.

''Las teorías y las escuelas.


como los microbios y los glóbulos ,
se devoran n1utuamente y por su lucha
garantizan la continuación de la vida . .,

MARCELPROUST


CAPÍTU LO l.
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

l. El nuevo paisaje intelectual francés

Hasta el Co loqu io de Bonneva l de 1960, el movim iento psicoanalítico francés se


transforma e n el interio r de sí mismo sin modificar el paisaje intelect ual del país. Pe ro
esta transformación no demora en cavar un surco en el terreno de una nueva Francia
freudiana, donde el psicoanál isis tiende a convertirse en un componente importante de
la cultura naciona l. Con el desarrollo de las ciencias llamadas "humanas", los ideales
de la francesida d parecen definitivamente desterrados en beneficio de un sueño de
cientific idad que afecta a todas las instituciones relacionadas con la salud. La aspiración
a la salud me ntal se conv ierte en un fenómeno cada vez más dom inante. El crecim iento
de los d ispensa rios, de los hosp itales diurnos y de los diversos cen tros médico-ps ico-
pedagógicos ob liga al movimiento psicoanalítico a organiza rse sobre bases
institucio nales más amplias, más "jurídicas", más anónimas y menos elitistas. El
psicoa nálisis es ahora una práctica de masas y las sociedades que traducen esa
expansión están obl igadas a ada ptarse a las nuevas normas. Más o menos, la obra
tre udiana es tolerada , si no admitida, y las nociones de sexo e inconsciente ya no son
objeto de escándalo . Las colecciones, libros y y revistas de psicoaná lisis se multiplican,
lo que permite al freudismo y neofreudismo implantarse por vlas editoriales diversas .
Ta mbién se emp ieza a hablar de nuevo en voz muy alta de "revolución freud iana", como
lo demuestra, desde 1963 , el hermoso libro de Marthe Robert, pub licado en Payo!, en
el que por prime ra vez un escritor francés evoca tal cua l es la situación j udío-vienesa
del psicoanálisis, después de realizar una serie de emisiones radiofónicas. En la
Universidad, los estud iantes leen los textos freudianos y los profesores los citan en
relación a los temas del momento: liberación de la juventud, anticoncepción, información
sexual , etc.
Paradójicamente, los psicoana listas siguen ence rrados en cierto ghetto
corporativista, y es bajo el manto del ideal médico por un lado y la psicolog ía por el otro
como el movimiento oficial se implan ta masivamente . Obligada a recupe rar su atraso
con respecto a las normas organizat ivas de la IPA, la Francia psicoana lítica d~ la
segunda mitad del siglo procu ra dotarse de terapeutas calificados. Por esa razón. las
dos escisiones que se producen con un interval o de diez años y se refieren a problemas
de formación, seña lan el avanc_e de una_evolución modern ista del psicoanálisis:
expansión y anon imato son !~s pnnc 1pales figuras de esta evoluc ión. En el corazón de
este contexto, Lacan es co~s,derado .ª la vez un monumento insoslayab le y un símbolo
de disidencia. No sólo es el un,co teónco 1n1portanteque la Francia psicoana lítica puede

7
La Francia freudiana en todos sus estados

_ mbre tiende a relevar al de F reud como


invocar, sino que, con el paso de_los anos, su n~dación del psicoanál isis por sí mismo.
doble s interna de una res,sten~,a Y de una:ª ~lve a constituir un escándalo teórico en
Con el lacan ismo, el descub_nm,entovienés uy ste escándalo es tanto más valorado
el momento en que el freudismo ya no 10es. e icoanalíticas y a la élite intelectual del
cuanto que permite a las nuevas generac i_onesps orden establecido. Se diría que la
I
pals tomar las armas contra el oscurantismo Y e . brusca reanudación de una
1
ortodox ia barroca de la doctrina lacaniana autoriza ªrrca Batalla ant iimper ia lista
batalla de implantación por vía filosófica, literaria Y po 11 · ·

antipi~:!~~~~ de ~~!i~:s~:~~~ personales , la suerte de los mae~tritos del psicoaná lisis


se mant iene· · bl e segun
vana · las generaciones y los talentos md1v1duales.. Frente· al
monumento Lacan Nacht y Lagache son los grandes perdedores de esta historia, a 1no
tener lugar definid~ en la cultura francesa. La obra escr ita de ambos se le menos Y la
7
huella de su paso en la saga compite con el recuerdo de una memoria colectiva.
Además, en la nueva coyuntura de los años sesen ta , los dos están apartados de ntro
de sus respectivas sociedades, una de las cuales, la APF, está bás1~amente compuesta
por ex lacanianos en ruptura con el jefe, y la otra, la SPP, se organiza como un partido
socialdemócrata en el que se manifiesta un juego de tendenc ias que van desde el
liberal ismo hasta el conservad urismo. De manera genera l, en el mome nto en que Lacan
goza de una posición resplandeciente en el seno de la cultura francesa, las dos
sociedades reconocidas por la IPA se rep liegan en cierto academicismo y se cierran,
al menos hasta 1968, a las preguntas de la juventud intelectual. Ambas van a sufrir crisis
institucionales de gran envergadura, igual que la EFP. Sólo Henri Ey sigue desempe -
ñando, en su ámbito, un papel comparable al de Lacan. Cada uno a su modo , estos dos
hombres, que atravesaron juntos la epopeya surrea lista, dejarán un rastro indeleble en
la historia del saber psiquiátrico de su época . A la muerte de ambos, una espléndida
concepción de la clínica naufragará por completo bajo el peso de la supuesta revolución
fannacológica tras haber sido ampliamente menoscabada por la protesta antipsiquiátrica.
Por su presencia simbólica y su severidad respecto a las actitudes libertarias, habrán
retrasado en Francia la afluencia de los idea les de la neurobiología, forma moderna del
viejo oscurantismo .
El surrealismo había introducido el psicoanálisis mediante la vía literaria en contra
de la germanofobia reinante . El discurso estructural ista de los años 1962-1967 se
apodera del freudismo en un contexto en el cua l la guerra de Arge lia ha hecho que un
gran sector de la íntelligentsiase vuelque en el combate anticolonialista . Aprovechando
una apertura generalizada hacia el tercer mundo , sus revoluciones y sus oprimidos de
todo tipo, el psicoanálisis se presenta a veces como una ciencia de lo universal capaz
de explicar el funcionamiento inconsciente de las soc iedades y a veces como una teoría
del sujeto ''descentrado" asimilable a los valores militantes de un proletariado privado
o "excentrado" de la cultura. Por consiguiente, puede reemplazar el compromiso
sartriano preconizando, contra un humanismo de la conciencia culpab le, la revelaci ón
de una verdad estructural, con efectos universales.
Como esta nueva forma de aprehender el descubrimiento vienés se produce en el
momento en que el lacanismo se constituye él mismo en un movim iento institucional.
la antigua resistencia al freudismo se transforma en una resistencia al lacanis mo por
donde se polarizan los temas contradictorios de una expansión última del psicoaná lisis.
En otras palabras, en la coyuntura francesa del estructuralismo, se hace progresiva-

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La Escuela Freudiana de Parfs: la reconquista

mente imposible hablar de Freud sin refer irse a Lacan. Y cuando los discursos
filosóficos, literarios y psicoanalít icos reinantes soslayan la obra lacaniana, esa
evitación remite a ta presencia permanente del lacanismo en el corazón de la cultura
francesa. En virtud de este principio, ta Escuela Freudiana de París, desde su creación,
está condenada al gigantismo puesto que prueba, por su existencia misma, el progreso
actuante del relevo ortodoxo elabo rado por Lacan. Ahora bien, este progreso tiende a
representar el conjunto de un proceso expansionista que afecta a las otras Soc iedades,
aunque éstas quieran resistirse para preservar su fachada unita.-ia o corporativ ista. De
modo que, desde 1964, la historia del psicoanál isis en Francia depende de la del
lacanismo, como síntoma de una última implantación del freudismo en suelo nacional .
Esto no quiere decir que tas sociedades no lacan ianas no posean su historia espec ífica
e interna; pero esa historia especifica e interna se descifra a través de la del movimiento
lacaniano que ocupa ahora una posición motriz, a partir de la cual están obligados a
definirse los demás movimientos, a veces al precio del silencio .
En pleno proceso expansionista, que llega hasta fines de los años setenta, surge
la protesta estudiant il de mayo de 1968. Anuncia la decadencia del estructuralismo al
mismo tie mpo que favorece la nueva edad de oro de una forma francesa del freudismo
y del antifreudis mo por la vía del fem inismo, de la antipsiquiatría, del freudo-marxismo
y un maoísmo libertario . Esta ola de protesta no impide que el expans ionismo prosiga:
por el contra rio: abre nuevas puertas al psicoanálisis en la Universidad . Pero al
atravesar tanto al movimiento lacaniano como a las demás instituciones psicoanalíticas,
provoca una situac ión de crisis que culmina en la división genera lizada de los reinos
freudianos con redistribución de los territorios de ocupación: disoluc ión y dispersión de
la EFP, conflictos y explosiones defensivas en las otras sociedades .
Durante los cuatro años que precedieron a las barricadas de la calle G~y-Lussac,
el sol de Austerlitz sigue brillando en una Francia freudiana entregada a su triunfo. Pero
durante los doce años que suceden a este acontecim iento se perfila sobre un horizonte
en expansión la triste llanura de un Waterloo del psicoanálisis que la trágica agonía de
Lacan y su escuela hacen más sombría aún.
Expulsada del movimiento psicoanalítico internacional, la obra lacan iana va a
ocupar un lugar central en la aventura francesa del estructural ismo. Diez años después
del momento fecu ndo de su elaboración, el retorno a Freud sale al encuentro de las
preocupaciones de una especie de "filosofía" estructuralista que nace al interrogar a la
lingüística saussuriana y se convierte ella misma en punta de lanza de una rebelión
antifenomenológ ica. La efervescencia doctrinal de los años sesenta, que se concreta
en torno a los trabajos de Louis Althusser, Roland Barthes, Michel Foucault, Jacques
Derrida, y que toma como objeto de estudio la primacía de la lengua, el antihuman ismo,
la descontrucción o la arqueología, se parece en algunos aspectos a la explosión
surrealista de la entreguerra. Pero en vez de situarse de entrada en el marco
vanguardista de las revistas literarias, toma cuerpo en el interior de la instit ución
universitaria, que prepara el terreno para la rebelión estudiantil de mayo de 1968.
El pensamiento estructural ista no tiene verdadera unidad sino que constituye un
movimiento de ideas. En Francia, Lévi-Strauss, Lacan, Benveniste y Dumézil son los
primeros, por la edad y por la fecha de sus publicaciones , en inspirarse en el método
estructural. Aunque se refiere continuamente a la antropolog ía lévi-strauss iana lacan
utiliza la lingüística de manera más directa que Lévi-Strauss que sólo saca de' ella un
modelo. Después de ellos , Foucault, Dernda y Althusser emplean igualmente las

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La Francia fraudiana en todos sus astados

nociones de signo, lengua , sistema y estru ctura, pero de manera muy diferente. Asi que
se puede resu mir la historia del estructura lismo francés a part ir de dos momentos
teóricos fecundos. En una primera etapa, la lingüist ica sirve de ciencia piloto en el
campo del psicoanális is y la etnol og ía, y en una segunda etapa surgen un conju nto de
trabajos muy diferen tes ent re sí pero que tienen en común e l eva luar filosóf icamente,
la condición de las ciencias llamadas humanas y plantear la prima cía del lenguaje sobre
el pensamiento , del sistema sobre lo viv ido, de la forma sob re el contenido , del signo
o la letra sobre el sujeto y la sincron ía inconscien te sobre la diacron ía actuante . Dentro
de esta segunda conf iguración en la que se concreta el fenó meno estructuralista, la
doctrina lacan iana aparece como una apertura cient ífica al descubr imiento freud iano :
"E l punto de ruptura-escr ibe Foucault-q ued6 situado el día en que Lévi-Strauss por
lo q ue se refiere a las sociedades y Lacan al inconsc iente nos mostraron que el 'se ntido'
probab lemente no era más que un efecto de supertic ie, un espejismo, una espuma , y
que lo que nos reco rría por den tro, lo que estaba antes que nosotros , lo que nos
sostenía en el tiempo y el espac io, era el sistema 1:
Ciertamente no es por cas ua li da d si, en e l centro de este alboroto
antifenomeno lógico, el interés prestado a l lacanis mo proviene primero del pensamiento
marxista, representado por Louis Althusser . Filósofo de cultura católica, comienza a
descubr ir la obra freud iana al fina lizar la guer ra, después de cinco años pasados en
cautiverio. En la misma época, se adh iere al Partido Comun ista y conoce a Héléne
Ritmann, una mujer jud ía de origen ruso. Tiene ocho años más que él y se convierte en
su compañera. Viven juntos en la École Normale Supérieure. Él es catedrático pasante ,
ella soció loga.
Héléne part icipó en la res istencia con el apellido Legotien. Por un oscuro asunto de
medias de seda y caprichos de Eisa , Aragon la exp ulsó del Partido. Durante la ocupación ,
en Niza, conoció a Lacan y le contó su vida baj o las palmeras del Paseo de los Ingleses. Él
quiso convencer la de que se hiciera psicoanalista . Ella rechazó la oferta2 . • .
Mientras que en las filas del movimi ento comun ista la campaña antifreud iana está
en su apogeo , Louis Althusser cruza la aventura del psicoanálisis en el espejo de su
locura. A veces sufre depres iones y a veces es presa de una febril exaltación . Para
curarse, acude a Pierre M~le que lo hace internar en Sainte-A nne con un diagnóstico
de demencia precoz. Burlando todas las vigilanc ias, Héléne va a visitarlo : está
acostumbrada a las prácticas clandest inas . Al cabo de algunos dlas , Ajuriaguerra
contradice el discurso de MA!e y habla por primera vez de psicos is maniaco-depresiva.
Althusser sigue un tratamiento de electrochoq ues y luego inicia un narcoanális is que
durará doce años. Durante veinte años deberá enfrentar la saga del gran encierro , de
Sainte:Anne a M~udon, de Saint-Mandé a Épinay, de la Vallée-aux-Loups a Soisy .
Inyecciones, medicamentos y túnicas blancas: rutina o ritornelo3: " En nuestra memoria
filosófica -scribe a propósito de la Jdanovchtchina - ese tiempo permanece como
e! de los intelectuales armados , persiguiendo el error por todos lados , el de los filósofos
sin obras que ~r~mos, pero que hacían política con todas las obras , y que cortaban el
mundo con el unico f1lo, artes, literaturas, filosofías y cienc ias, del despiadado corte de
clases, el tiempo que, como caricatura , aún resume una palabra , alta bandera
flameando en el vacío: 'ciencia burguesa , ciencia proletaria '•.'
Contemporá~eas del proceso de desestal inización abierto por la era kruchevia na,
las ob_rasde Louis_Althusser y sus discípulos se enmarcan en la controversia sino-
soviética Y la d1V1s1ón del movimiento comun ista en dos campos. Según el filósofo,

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La Escuela Freudiana de Parls : la reconquista

alumno de Ba?he lard , la obra de Marx constituye un descub rimiento sin precedentes .
Abre al conocim iento humano un nuevo co ntinente : el contine nte historia . Para captar
el sent ido de este descubrim iento , hay que elaborar una lectura síntoma! de los textos
de Marx que permita extraer el carácter intraducib le o no pensado. La noción de lectura
sintomal se emparenta a la vez con la distanc iación brechtiana y la clínica freud iana.
Opera u_na selec_':'ón d ialéctica dentro de un conj unto estructu ral siemp re incumplido.
Denunc ia la 1lus1on de la esencia , la profund idad o la completud en beneficio de la
realidad del recorte, la ruptura o la madurac ión. Por esta razón , se opone a la lectura
literal que pretende ser inocente o libre de opinió n formada, y a su coro lario, la lec tura
interpretativa o hermenéutica , que pretende desc ubrir la esenc ia escond ida de un texto,
su "subconsc iente·. De modo que Louis A lthusse r se aparta del fetichismo de la letra
y de la magia de la f irma, forma moder na de l culto a la personal idad .
Hay pues una ana log ía eviden te entre e l retomo a Freud que Lacan teorizó en los
años cincuen ta y la lectura alt husser iana de Marx ela borada diez años más tarde . Cada
uno en su reino, estos dos renova dores mantie nen con las nociones de padre simból ico
y texto fundado r una re lación apas io nada. Los dos ocupa n un lugar particular dentro de
un movimien to internac ionalista : un lugar que va de la integrac ión al apartamie nto y de
la soledad a la disidencia . El encuentro entre el paso althuseriano y la avanzada
lacaniana se produce en el momen to en que ésta a lcanza el umbral extremo de su
madurez. Se produce ent re dos maestros y por intermedio de los discípu los y, desde
un punto de vista anecdótic o, pod ría resumirse así : un psiqu iatra envejecido, excluido
y aislad o encuent ra refugio y algu ien nuevo que lo escucha en un filósofo comunista,
que educa detrás de las rejas de la mayor escuela de Francia a la élite intelectual de
la nación. La cues tió n es muy extraña y la singularidad de este cruce de destinos
merece se r co ntada.
Tratando de salir de l vac ío teór ico en el cual se ha encerrado el comunismo
francés, Louis A lthusse r renueva de manera crítica el gesto po litzeriano .
Siguiendo la huella del húngaro, tom a como blanco la "lamentable historia de la
filosofía francesas: pero contra él sitúa el descub rimiento freudiano en el centro del
continente histór ico abie rto por Marx. De ahí ese juicio en pretérito indefinido que se
emparenta exacta mente co n el que Lacan profirió veinte a ños antes: "Esta es la
realidad que tuvimos que aprender a deletrear, y a deletrear completamente solos .
Solos pues no tuvi mos aqu í, en filosofía marxista, verdaderos y grand_es maestro s para
guiar nuest ros pasos. Politze r que hubiera podido ser_uno, s1no hub iera sacrificado ~a
gran obra filosófica que lleva ba en él a tareas económicas más urgentes, no nos hab1a
dejado sino los e rrores geniales d e su Crítica de los fundamentos de la ps,cologfa .
Había muerto ases inado por los nazis. No teníamos maestros6 . " _ _
Algunos años después de la creación de la SF P, Althusser descub re los pnnc1pales
artículos de Lacan en diferentes números de La Psychanalyse . Paralelamente, lee los
textos de los discípulos de Freud y, dur~nte el año 1962-19~3, hace trabaja r a :'u_s
alumnos sobre Los orígenes del pensamiento 1:structuraltsta. El m,smo_habla de Lev,-
Strauss, Foucault y Montesq uieu; Jacques -Alam M1ller de la arqueolog1a _del s~ber en
Descartes, y Pierre Mache rey de los orígenes del leng_ua¡e. Jacques Ranc1ére. Etaenne
Balibar y Jean-C laude Milner participan en este sernmano en el que ya se preve _que
Michel Tort presen te una ponenc ia sobre_Lacan. Parale lamente, M1lle( sigue con M1lner
el seminar io de Roland Barthes en la Ecole Pratique des Hautes El udes en el que
escuchan una conferenc ia de André Green sobre Lacan 7 .

11
La Francia freudiana en todos sus estados

E p·n·ón de Althusser la obra lacaniana ocupa una posición estra tég ica de
primer: ~~~rtanc ia. No sólo permite operar una crít ica_de la visión .~~vlov 1ana a travé~
de la cual el movim iento comunista denunció al freudis mo como c1enc1aburguesa ,
sino que impugna también los ideales adaptativos de la escuela estadounidense._ Ahora
bien, ese dob le combate encaja con el proyecto althusse nano de una reno~ac1ón_del
pensam iento marxista, capaz de tomar en cuenta un_anoción de su Jeto no ps1cológ1co.
Es por ello por lo que, hacia la primave ra de 1963, el filóso fo sigue ~e cerca la evol ución
del movimiento psicoana lítico francés. Está al corriente de las d1f1cultades de Lacan y
piensa seriamente en proponerle traslada r su seminario a una sala de !ª ENS d onde
los jóve nes que preparan los concursos de opos1c1ónpudiera n benef1c1a rse con su
enseñanza. Para prepara r un encuent ro, publica u n artícu lo e n la Revue de
/'enseignement philos ophique, en el que hace un primer elogio de la obra lacan iana:
"Marx basó su teor ía en el rechazo al homooeconomicus, -escr ibe-y Freud basó la
suya en el rechazo al hamo psychologícus. Lacan vióy com prend ió la ruptura liberadora
de Freud. La comprendió en el sentido pleno del término, tomá ndo la al pie de la letra
de su rigor y forzándola a producir, sin tregua ni concesiones, sus propias consecuencias.
Puede equivocarse como cualquiera en cuestiones de detalle, incluso en la elecci ón de
referencias filosóficas: le debemos /o esenciafl."
Esta frase no cae en saco roto. De modo que Su Majestad se apres ura a invitar a
almorzar al "caimán". Lacan lleg a al restaurante con un cigarro entre los labios y
Althusser murmura: "Así que lo arrolló usted9." Los dos hombres se reúnen varias
veces, pero no dicen nada respecto al posible traslad o del semin ario a la ENS. Lacan
no ha sido excluido aún de la S FP y el otro espera el momento oport uno. Sin embargo,
aquel capta las intenciones de éste ; en octubre de 1963, cuando la ruptura con la IPA
se define, le pide que encuentre una solución a su proble ma. Conocemos el resto ...
Desde el principio del año escolar, Althusser pone en el progra ma de su curso la
obra de Lacan y propone a los alu mnos de la ENS ocuparse del tema de los
fundame ntos del psicoaná lisis. Asi, por p rimera vez, los textos lacan ianos son leídos
en una perspecti va filosófica que excede ampliamente el marco de la clínica. Se elige
a Michel Tort para inaugurar est~ serie de conferencias porque ya tiene una formac ión
freud iana. En 1962, siguió con Et ienne Balibar el curso de Laplanche y participó en el
grupo de traducció n animado por André Bourgu ignon. Durante las vacac iones, hizo un
trabajo que le confió Althuse r sobre el primer número de La Psychanalyse.
Tort hab la varias veces ante sus compañeros . Expone los principales conceptos
freud ianos, critica los idea les del psicoaná lisis llamado "estadounidense · y explica las
innovaciones lacanianas 10. Por su parte, Étienne Baliba r hace un estudio del seminario
sobre las psicosis comparando los conceptos freudia nos y lacan ianos. Yves Duroux
estudia las diferentes definiciones de la palabra "estructura " en los textos de Husserl,
Lacan y Merleau-Ponty. Por último, Jean Mosconi dedica su conferenc ia a las
relaciones entre el psicoaná lisis y la antropología. A su vez Louis Althusse r habla en una
prim~r~. oportu nidad de _la concepción lacaniana del deseo y en una segunda de la
cond 1cion de la ps1colog1afrente a la revolución freudiana " .
La ponencia más sinto mática d e esa época teo ricista es la de J acques-Aluin Miller
Más j oven que sus compañe ros, este hijo de un médico judío polaco, tiene entonces
diecinueve años Y no ha leído ni una línea de Lacan : " Lo leí -d irá veinte años más
tarde-por invitac ión de Althusse r. [ ...] No había leído ni una línea de Lacan por aquella
fecha , setiemb re de 1963, y pensaba asistir a ese seminario única mente corno oyente.

12
La EscuBla FrBudíana dB Par(s : la rBconquista

Terminé mi lice~c iatura en filosofía. Louis Althusser me llamó a su despacho para


decirme que sen a buen_o_queleyera a L~can, que seguramente me iba a gustar y que
me preparara p_arapart,c,par en su sem,nano". Miller sigue el consejo. va a la librería
de las PUF Y alli compra todos lo~ _números de La Psychanalyse. Luego se va al campo
para roturar _l~s textos en compan1a de un amigo que prepara el concurso de opos ición
a la cátedra. Me acuerdo muy bien de haber empezado en el primer piso la lectura del
Informe de_Roma Y haber b_?-Jado a la hora de almorzar diciéndole a este amigo, que a
su vez hab1a pasado la ma~ana con Leibniz, que acababa de leer algo asombroso 12. "
De entrada, la expos,c1ón de Jacques-Alain Miller se diferencia de la de los
1
demás ~- Para e~te joven_estudiante que pronto va a ocupar un Jugar determinante en
la hrstona del ps1coanáhs1s,ya no es necesar io leer la obra de Lacan remitiéndo la a la
de Freud. Está construida como una total idad y, por eso, posee su historia propia o su
l~gica interna. El_~~can que Miller lee en 1963 es un Lacan "en presente" , un Lacan
s1mbolo de e1ent1flc1dad , sepa rado de su pasado surreal ista, kojeviano, walloniano , y
hasta francés: el Lacan de Miller es el Lacan estructural ista del Discurso de Roma y La
instancia de la letra, un Lacan cuyo retorno a Freud consiste en una operación formal.
En esa época , como hemos visto , Miller no es el único que lee a Lacan de esa manera .
En el corazón de la explosión estructural ista, toda la intellígentsiadescubre a ese Lacan:
cientifioo, teór ico, antipsicologista , hostil al psicoanális is llamado "estadounidense·.
Pero Miller agrega una nota a esta aprehensión del lacanismo puesto que lee a Lacan
sin Freud para comp render a Freud a partir de un Lacan ya lacaniano.
Esta perspec tiva milleriana cruza la aventura lacan iana en un momento crucia l de
la evolución de ésta y en una situación histórica en la que todo el pensamiento francés
tiende hacia cierto teo ricismo. Cuando los jóvenes alumnos de la ENS descubren a
Lacan por la enseñanza de A lthusser, la nueva configuración estructuralista dota al
psicoanál isis de una condición de cientificidad que nunca antes había podido obtener
En semejant e coyuntura, la teoría freudiana es aprehend ida por sí misma, fuera de las
instituciones psicoanalíticas y como un campo de la ciencia separado de la medicina
y la psicología . El teo ricismo de los años 1960 -1965 renueva pues el carácter
universalista del pensa miento freud iano separándola del oscurantismo, el espiritualismo
y el psicolog ismo. Es por eso por lo que, en un primer momento, este teoricismo es
fructífero aun ten iendo tendenc ia a presen tar a la doctrina freudiana desde un punto de
vista cas i exclusivamente lacaniano .
Para Lacan, el viraj e de los años 1960-1965 concreta un reconoci miento sin
precedentes . Por un lado el maestro puede fundar una escuela con los restos de un
movimiento que acaba de perder a los representantes más_v~hdos y por el otro, p_ara
colmar ese vacío, tiene la posibi lidad de apoyarse en nuevos d1sc1pulos, más doctnn~nos,
que no tuvieron que enfrentar las discord ias inst1tuc1onales del ~r:nb1ente ps1coana hllco.
Además esta reactivación teórica se integra en una batalla pohllca . Con la decadenc ia
del oolo~ialismo francés y el com ienzo de la guerra estad_ounidense en_el Vietna m, los
jóvenes teóricos de esta época encuentran en el lacanismo los medios paro_luchar
filosóf icamente contra un imperialismo detestado -~n todas partes ~or sus 1deoles
adaptativos y su expansionismo. Así, desde la creac,on de la EFP em p'.;za Pª'.ª Lac~n
la historia de su mayor desquite . Obligado a ser disidente Y rod~ado de restos , el v,e¡o
león se convierte en el jefe de una escue la francesa de ps1coanáhs1s,de carácter
universalista, que durante dieciséi_saños va a ocupar el lugar s~premo _gr~c1as a la
movilización de una nueva élíte ,ntelectual. Para el arranque simbólico de esta

13
La Francia freudiana en todos sus estados

movil ización que supera ampliamente e l ma rco de la ENS, Lacan le debe todo a
Althusser. · · d
Mientras que Lacan , a partir de l 15 de ene ro de 1964, torna cona~ncia _eeste
cambio de perspectiva , Louis A lthusser redacta a toda ve loc idad un articulo titu lado
" Freud y Laca n• en el q ue desarrolla sus posic iones . Se muestran las cart as_al empezar
el juego. El autor denuncia a la vez el revisionismo de 1~ escuela estadoun idense, que
sirvió a la exp lotación de que fue objeto el psicoanálls 1s, Y a los sos tened~ res del
jda nov ismo, que resu ltaron víctimas de la ideología que rechazaban al confund ir a ésta
con el descub rimiento fre udiano. Luego evoca la figura de los tres grandes mald itos del
fina l del siglo X IX: Freud, Marx y Nietzsche, con dena?os a la so ledad , la locura o la
miseria por haber inventado de cabo a rabo unas teonas q~e vio laban las normas de
la filiac ión lega l: "Pues cuando quiso [Freud] pensar, es de~1r ~xpresar con la for_ ma de
un sistema riguroso de concep tos abstractos, el descubn m1ento extraord1nano que
encon trab a cada día en la cita con su práctica, por más que buscó precedentes teóri cos,
padres de teoría, prácticamente no encontró. Tuvo que soporta r y acond icionar la
situac ión teó rica siguiente: ser un padre para sí mísmo, constru ir con sus manos de
artesano el espacio teórico en donde situar su descubrim iento, tejer con h ilos que pidió
prestados a diestra y siniestra al tuntún. la gran red e n la que coger , en las profundi-
dades de la exper iencia ciega, el pez redundante del inconscient e, que los hombres
llaman mudo porque habla incluso cuando duer men14." El resto del art ículo está de-
dicado al retorno lacaniano a Freud . A Althusser no le bas ta con mostra r que Lacan es
el único que inauguró una elucidac ión epistemológ ica real de la obra freudiana , sino que
rinde un vibrante homenaj e a su personaje, como si él mismo quisiera identificarse con
la soledad spinoziana de un hombre exclu ido de su co munidad . En vez de estar
'1ascinado " por la seducción de este maestro, er ige un retrato de él en el que la
comprensión de las debilidades y el sufr imi ento del hombre excede a la evaluación de
su "carisma": "De ahí la pasió n contenida -escr ibe- la contención apas ionada del
lenguaje de Lacan, que sólo puede vivir y subs istir en el estado de alerta y prevención:
lenguaje de un hombre sitiado y condenado de antemano por la fue rza aplastante de
las estructuras y las corporaciones a menazadas, a adelantarse a sus golpes , a fingir
al menos devolverlos antes de haberlos recibido , desalentando así al adversario a
aplastar lo bajo los suyos[ ...] Al tener que enseñar la teoría de l inconsciente a méd icos,
analistas o analizados, Lacan les da, en la retórica de su palabra, el equivalente imitado
del lenguaje del inconsc iente que es, como todos sabemos, en su esenc ia última, Wítz,
retruécano, metáfora fallida o lograda ,s:
Sin duda Louis Althusser está más protegido que los demás de los efectos
devastadores de una relación neurót ica con la persona de Lacan. En las diversas
oportunidades en que los dos _hombres se encuentran, el maestro no despliega ante él
su habitual arsenal de adu laciones y demandas. No le propone asist ir a su seminar io,
ni entrar en aná lisis con él, ni cambiar de técn ica terap éutica. Encuentra una especie
de límite a la omnipotencia de su reinado en la alte ridad radical que ofrece a su mirada
un hombre que supo discernir la verdad humana de su persona je.
Para marcar claramente la ruptura con el período jdanov iano, Althusser decide
publicar su artíc ulo en _L~nouvelle critique. Se lo da a Jacques A rnaud que lo acepta.
y el texto aparece en d1c1embrede 1964, un año después de haber sido redactado . En
el momento, no encuentra ningún eco dentro del Partido en la medida en que el
abandono de la Jdanovchtchina se fue haciendo pausadamente desde 1956 y no

14
.
La Escuela Freudiana de París : la reconqu ista

generó ningún mo vimiento crítico , sobre tod o con re lación al ps icoanálisis. El mismo
afio Louis A lthuss er dedica su sem inario de la ENS a realizar una lectura co lectiva de
El Capital eí! la que part icipan sus a lum nos Roger Estab le!, Pier re Macherey, Jacques
Ranc ie re y Etien ne Bali ba r. Con ellos elabor a la noción de lectura síntoma! y separa ,
valiéndose del concepto bach elard iano de corte epistemológico, un Ma rx maduro,
plenamente marx ista , y u n joven Marx aún hegel iano . Este trabajo se publica en 1965
con el títu lo Leer El Capital simul tán eamente, con e l pr imer libro de Althusser , una
selecc ión de a rticu las, t itu lado Pour Marx. Estas dos obras sirven de frontón a la
apertura de la co lección ''Théo rie" en la ed itora de Fran9ois Maspero. Desde entonces
los trabajos althuss e rianos se hacen céleb res y pasan a integrar e l corazón de la
concepc ió n est ructural ista. Así los percibe un amp lio púb lico intelectual que los
relaciona con los de Ro land Ba rthes , Claude Lév i-Strauss, Michel Foucau lt y pronto con
los de Ja cques Lacan .
Ese año , Louis Althusser cambia de método terapéutico. Abandona su tratam iento
por narcoaná lisis y em p ieza una cura con René Diatkine, ex anal izando de Lacan y
representa nte, con Serge Lebovic i, del ps icoaná lisis méd ico . Con esta opc ión, el
filósofo sella una separac ión ent re su cond ición de ana lizado y su compromiso teórico .
Por un lado , critica los ideales adaptat ivos del psicoaná lisis, y por el otro permanece fie l,
igual que en política, a un orden instituc ional reinante .
Desde 1963 , dentro del Part ido las posiciones althusser ianas son objeto de una
viole nta crítica por parte de los filósofos oficiales Guy Besse y Rogar Garaudy. Pero,
con la pub licac ión de los dos libros de la colecc ión ''Théorie ", las cosas se vuelven más
evidentes. El interés que presta Althusser a un lenin ismo clás ico y sobre todo a las tesis
de Mao Zedong refe ridas ala dialéc tica , los comun istas ortodoxos lo sienten j danoviano ,
en un mom ento en que el Partido sufre las consecuencias de la ruptura sino-soviét ica
y se prepara pa ra en la reunión del Comité Centra l de Argenteu il de 1966 parir una carta
que garantice la libertad de exp res ión a los inves tigado res y escri tores . A la vez que se
mantiene ligado a los ideales humanistas de un marxismo soviético , el PCF se orienta
hacia un liberal ismo de tipo prag mático sin intentar realiza r una crít ica "teó rica" al
stalin ismo y el jdanov ismo . Ahora bien, en esta perspect iva, las posic iones althusserianas
parecen tanto más peligrosas cuanto que dan un ava l teór ico al mao ísmo y amenazan
con influir en un sector de la juventud estudiantil.
Hacia 1963- 1964 , va rias cor rientes recorren la Un ión de Estudiantes Comunistas
{UEC), una de las cua les, la tendencia "ital iana •, se inspira en el semanario Rinascita.
Med iante el periódico Clarté, trata de abr irse a los grandes problemas de l momento: la
"liberac ión" sexual , la anticoncepción, los viajes y los nuevos modos de comun icación
entre los jóvenes. Entre los dirigentes de esta tendenc ia figu ran Yves _Buin y Pierre
Kahn, quienes van a estar relacionados con la_aventura freud rana . El pnmero se hará
psiquiatra y escritor y pub licará un hermoso hbr~ sobre ~ . Re1,chy el segundo será
psicoana lista y miembro de la EFP . Fren te a los Italianos , el circulo UEC de la ca lle
de ULM, dirigido por el grupo althusser iano, bajo la ég ida de Robert Lin~art, se opone
a esta apertura "burguesa " y sostiene la pnondad de una formac ión teórica sólida: "La
intervenció n del delegado de Ulm en el V II Co ngreso de la UEC celeb rado en marzo de
1964 -escribe Jacques Ranciere- que señaló la entrada de los althusse rianos en la
batalla política, lo expresó en términos sabiamente _sopesados: la UEC tiene su práctica
propia en el medio estudiantil . No tiene que d rscutrr acerca de la bomba atómica O del
conflicto sino-soviético. Primero tiene que sentar las bases que perm itan discuti r sus

15
La Francia freudiana en todos sus 9Stados

problemas. Ten íamos que apoyar las posiciones del Part_ido, pero n_oteníamos nece-
sidad de basar ese apoyo en análisis apresurados. Primero hab1a que adquirir la
formación teórica.( ...] De ahí el esfuerzo que el círculo hizo dedicar al per iódico Clarté.
La moción que el congreso votó a iniciativa suya exigió que el periódico dedicara
secc iones regulares al comentario de los grandes textos Y a los prob lemas teóricos
actuales . Para eso , Clarté debía recurrir ·a los camaradas competentes en las esferas
especializadas'. Por supuesto , éramos nosotros esos camaradas 16 ." En una primera
etapa pues, el círculo althusser iano de la calle de Ulm apoya a la dirección del Partido
cuando en 1965 se produce inevitab lemente el apartamiento de la tendencia italiana.
Pero un año más tarde, Waldeck Roche! dirige sus ataques cont ra la refundición
althusseriana vinculando el antihuman ismo teó rico con el sectar ismo chino. Impugna
la idea de que el descubrimiento marxista supuestamente tiene un carácter de
cientific idad y se queda con la defin ición tradicional del marxismo filosófico como
ideología humanista , centrada en la noción de persona o suje to pleno 17.
Atacado por el Partido, Althusser empieza a ser c riticado por sus alumnos que le
reprochan su fidelidad política , si no teór ica, a lo que ahora se llama revisionismo. Este
término , que forma parte de la historia del vocabulario marxista , designa la doctrina
elaborada por E. Bernstein después de la muerte de Engels . Ésta toma nota de la
legal izació n del comunismo en las democracias europeas y critica en varios puntos el
marxismo original para desembocar, en mater ia po lítica, en una estrategia reformista.
Refuta do por Lenin, el revisio nismo fue tachado de oportunismo y pragmatismo por su
abandono de los princip ios fundadores y su adaptación a la coyuntura del momento. La
utilización del térm ino que Mao Zedong aplicara a la situación soviética desemboca , en
los años sesenta, en una cr ítica generalizada de los partidos occidentales, acusados
a la vez de comprometerse con la democracia burguesa y quedar subordinados a una
orientación krucheviana, considerada tamb ié n como una revisión del marxismo . Contra
este revisionismo, el maoísmo reivindica no sólo la herencia del marxismo- leninismo
sino también la del stalinismo . En Francia , el maoísmo toma cuerpo a partir de ese
postulado y la palabra "revisionismo" tiende a simbolizar de manera general el
abandono de los principios teóricos en beneficio de una adaptación pragmática a la
realidad del mundo. Ahora bien, para los jóvenes lectores de la obra lacaniana,
fogueados en la enseñanza althusseriana, el freud ismo "estadounidense· y más en
general el psicoanálisis "adaptativo " son comparables a un revis ionismo porque se
apartan del descubrim iento freud iano para asimilarlo a los ideales de la medicina Y la
psicología . Por su parte Lacan empleó la palabra desviación para catalogar las
posiciones doctrinales del neofreudismo. Así que su relevo ortodoxo puede parecer, en
vísperas de la revolución cultural china, un antirrevisionismo rad ical. Y, por consiguiente,
puede empezar a producirse un encuentro ·~eórico", en la coyuntura francesa del
estructuralismo, entre el lacan ismo y los principios del maoísmo , incluso si ese
maoísmo sirve de vehículo, en materia de artes y ciencias humanas, a los ideales
sectarios del antiguo jdanovismo.
Dentro de la vanguard ia teórica se forja pues un consenso antirrev isionista QL•e
entre 1965 y 1966 da como resultado la creación de tres revistas impresas en
multicopiadora en la misma editorial y centradas en torno a la enseñanza de tres
maestros: Charles Bette lhe im en los Études de planification socialiste. Louis Althusser
en Les cahiers marxistes·léninistes y por último Jacques Lacan en los Cahiers pour
ranalyse. Naturalmente , cada una de estas revistas posee su orien tación espec ifica.

16
d

La Escuela Freudíana de París: la reconquísta

pero las tres tienen en común , pese a sus divergencias, un retorno a los principios
fundadores del combate teórico: la econom ía la primera , el marxismo político-filosófíco
la segunda y la ciencia y la lógica la tercera . '
En junio de 1964, la mayor ía de los alumnos de Althusser se adhieren a la Escuela
Freudiana de París para formar allí un cartel sobre "la teoria del discurso" Entre los
miembros más act ivos se encuentran Jacques -Alain Miller , Jean-C laude Milner e Yves
Duroux. Losdemás, ,ausentes de Par ís, partic ipan sin regu laridad y componen un grupo
de ocho personas: Etienne Balibar , Alain Grosrichard, Pierre Macherey , Jean Mathiot,
Jean Mosco ni, Jacques Rancie re, Fran9ois Regnault y Jean-Mar ie Villeg ier. Temiendo
la seducción de Lacan, Michel Tort no ent ra en la EFP e intenta obtene r un diploma bajo
la direcc ión de Lagache. Un día que se reúne con el viejo maest ro para almo rzar le lleva
su tesis, pero olvida dejársela. Anal izado por Granoff, permanecerá sin ser ni verdade -
ramente althusser iano ni verdaderamente lacan iano por rechazo al teoric ismo marxista
y el logicismo lacan iano 18• En diciembre de 1964, en el momen to en que A lthusser
empieza su curso sobre El Capital, Lacan ofrece una conferencia ante el círculo res-
tringido de los alumnos de la calle de Ulm, haciendo notar así la importanc ia que asigna,
fuera de su seminar io público, al trabajo sobre sus textos. Ese día elige comentar la
fórmula cartesiana de l Pienso, luego existo, que reescribe Pienso: luego existo 1s.
En abril de 1966, con el comienzo de la revolución cultural , sobreviene una escis ión
prochina dentro del círculo ulmiano de la UEC, que resulta en la creac ión de la Unión
de las Juven tudes Comunistas Marxistas-leninistas (UJCML) . Esta ruptura dispersa a
los alumnos de Althusser en varias tendencias. Unos eligen la vía maoís ta de un
combate "proletario", otros se quedan en el Partido para proseguir la lucha teórica y por
último hay algunos, que pa rticiparon en la fundación de los Cahiers pour ranalyse, que
no dejan de ser miembros de la UJCML . Muchos de los adherentes de esta agrupación
se encontrarán después de los acontecimientos de 1968 en las filas de la Izquierda
Proletaria.
Los alumnos de Althusser no son los únicos que durante los buenos años
estructuralistas abordaron la obra freud iana desde su refundición lacaniana. Antes que
ellos y por una vía más tercermund ista y menos teoricista, el filósofo Lucien Sebag,
discípulo de Lévi-Strauss, descubre la aventura del inconsciente en los textos publica-
dos en Les Temps Modernesy en La Psychanalyse. Nacido en 1933, pertenece a una
generación anterior a la de los círculos marxistas-len inistas y los Cahíers pourl'analyse.
Antes de la creación de la UEC, parti cipó en el nacimiento de la oposición comunista,
lo expulsaron del Partido y después se vinculó a diferentes movimientos de extrema
izquierda. En 1961, se va a vivir con los guayaki del Paraguay y los ayoreo de Bolivia.
A su regreso, sueña con operar una vasta síntesis teórica ent_re u~a. histor ia _de las
sociedades dirigida por la infraestructura económica y una h,_stona1nd1v1dual regida por
la determinación inconsciente. Soslayando el freudo-marx1smo, en 1964 publica un
libro conmovedor Marxisme et Structuralisme, que empieza con estas palabras: "Sólo
el primer paso es' decisivo: er.tre el discurso o la violencia, entre el caos efectivo n la
razón ¿qué debo elegir? Una vez resuelta esta pregu11tainicia l -y lo está puesto que
es~ribo- lo que se despren~e se deja pen~ar. ciar.amente: para mí no hay ahora
existencia posible sin conformidad con la razon. El libro es!á dedicado a Ju d1th20.
Desde hace algunos años, Sebag se analiza con_Lacan. Este mantiene con el jóven
etnólogo una relación privilegiada. Aprecia sus cualidades intelectuales y cuenta con
él para dar un nuevo hálito a su doctrina. Pero en enero de 1965 se produce el drama:

17
1
La Francia freudíana en todos sus est d
ª os
Sebag se suic ida disparándose una bala de revólver _en la cara. Sobre la mesa , deja una
misiva personal y el número de teléfono de una amiga de larga dat~ que lo albergó en
su casa durante un episod io depres iv?. Conster~ado por la violenc ia de este acto que
no pudo impedir , Jacques Lacan conf1a su aflicción a sus am igos. A u~os les pide que
no cuenten nada y a otros les explica que hizo todo _lo ~os1ble para evitar. ese gesto21_
"Sin él -escribe Lév i-Strauss a propósito de su d1sc1pulo- la etnolog1a no será la
misma22." No sólo la etnología. Si Lucien Sebag hub iera viv ido, el lacanismo sin duda
hubiera tenido un destino diferen te .
Durante este período en el cual la filosofía interroga al psicoaná lisis por un sesgo
estructural , la obra freudiana es igualmente aprehendida fuera de su lectura lacaniana.
En 1965, Jacques Derrida, profesor de la ENS, pero más joven que Louis Althusser,
publica en la revista Critique un artículo que dará lugar a un libro : De /agrammatotogie?J.
El térm ino, que pertenece a Littré, designa el tratado de las letras, el alfabeto, la
silabación, la lectura y la escritura . Derrida lo utiliza para definir el pos ible surgimiento
de una "cienc ia de la letra" cuya verdad habría sido reprimida por el togos occidental,
desde Plató n, a través de la primacía dada a una mística de la palabra plena o la
escritura fonética. En esta perspectiva , existiría un logocentr ismo como "rebajamiento"
de la escritura que, hasta la linguist ica saussur iana, servi ría para oculta r la presencia
de la letra. Ante esta descripción, Derrida propone reemp lazar semiología por
gran1atologfa en el Curso de linguistica general . Esta sustitución permitiría liberar el
proyectosem iológico del reinado de una linguist ica basada en el legos o el fonologismo.
Esta concepción constituye para la histor ia del estructu ral ismo francés, y dentro de
la configuración creada por él, la primera impugnac ión filosóf ica de la utilización de la
linguist ica en las ciencias llamadas humanas: "Cuando me refería a Sa ussure o Lacan
-óestaca Derrida- no criticaba tanto sus textos como el papel que esos textos
desempeñaban en el escenario intelectua l francés24.• Sin embargo, esta crítica se
opera desde la linguistica puesto que Derrida toma el descub rimiento saussuriano
como punto de referenc ia de su rechazo al fono logismo . Por tant o, no hay verdadera
discontinuidad entre lo que enuncia y la totalidad de un dis curso centrado en la alusión
saussuriana. Sin embargo, esta falta de discontin uidad no impide que se produzca un
cambio total de problemática en el corazó n de un consenso segú n el cual el sujeto
queda sometido a la ley de la e structura: significante, letra o sím bolo. El proyecto
derridiano combate la etnología lévi-strauss iana a causa del apego de ésta a una
concepción rousseauls ta del origen del leng uaje . Efect ivamen te, en Rousseau el
lenguaje provie ne del grito o la palabra. Pero Derr ida tamb ién critica implicitamente la
lectura lacaniana de Freud por su adhes ión a una primac ía del significante sentido
como ".t~fos de la palabra plena_".En la segunda parte de su libro, explica largame~te
su pos1c1ónrespecto a los trabajos de Lévi-Strauss, como lo había hecho dos anos
antes a propósito de L'Histoire de la Folie d e Mic hel Foucau lt. A l primero le reprocha
el etnocentr ismo, asimilado a un fonocen trismo, y al segundo le habla criticado una
25
interpretación demasiado restrictiva, incluso demas iado racional, del Cog~o cartesian° ·
Sobre la obra de Lacan, Derrida no dice nada.
Sin embargo, en una nota, objeta la noción de primacía del significante: "La
'primacía' o prio ridad del significante -escr ibe- sería una pos ición insostenible _Y
absu rda de fom,ul~ rs~. ilógicamente en la lógica misma que quiere, legítimamente sui
duda, destru ir. El significante ¡amás precederá lícitamen te al significado, so pena de no
ser más sign ificante y el significante 'significan te' ya no tendrla ningún significado. El

18
La Escuela Freudisna de Psrls : la reconquista

pensamiento que se anuncia en esta fórmu la imposible sin logra r aloj arse en ella debe
pues enunc i~rse ~e -otro m~do : no podrá sin duda hacer lo si no desconf ía de la idea
rnisma de ~igno, signo de que queda rá siemp re ligada a ello aunque aquí se lo
irnpugne26 - En ~sta fecha , Jacq ues Derrida ha leído varias veces La instancia de la
letra, per~ los articu los de ~acan no están reun idos en un libro y el filósofo se abst iene
de polemizar con una teo ri a que ~lteriormente impugna rá. Por lo demás, habrá que
esperar la publicación_ de los Escrttos, y luego los acontec imientos de mayo de 1968,
para qu~ la obra lacan,ana sea a la vez tomada en cuenta y criticada por la total idad del
pensamiento francés._ En este sentido, Althusser habrá sido un pionero.
Consciente de la 1mportanc 1ade l momento est ructuralista, y para abrir la SPP a las
ideas modernas, André Green decide ded icar un sem inario anual a los trabajos de
Michel Serres , René Girard y Jean -Pierre Vernant. Dentro de este plan, invita tambié n
a Jacques Derrida a da r una conferenc ia sobre Freud en la biblioteca del Instituto de
Psicoanálisis. En estas reuniones partic ipan algunos médicos, as í como varias per-
sonalidades externas a l movimiento. Serres hab la de la traducción, Girard del Edipo y
Vernant de las soc iedades antig uas. En cuanto a Derrida, en marzo de 1966 expone
sobre su lectura del descubrimiento freud iano a la luz de la gramatologJa: "Nuestra
ambición es muy limitada -dic e- : reconocer en el texto de Freud algunos puntos de
referencia y a isla r, e n e l umbral de una reflexión organizada , lo que del psicoaná lisis se
dej a contener mal dent ro del cerco logocént rico tal como limita no sólo la histor ia de la
filosofía, sino el movimiento de las 'ciencias humanas ', espeeialmentecierta l[ngulstica.
Si el e nfoque freudiano tiene una origina lidad histórica , no la extrae de la coexistenc ia
pacífica o la complejidad con esta Iingu istica , al menos en su fonologismo congénito2 7 ."
Nunca hasta ese día se había desarrollado en los locales de la SPP un debate teó rico
tan brillante. Phil ippe So llers y Serge Leclaire asisten a la confe rencia y Marguerite
Derrida, esposa del filósofo, está presente . Está haciendo su formación didáctica en el
Instituto y emp ieza a traducir las obras de Mélanie Klein.
En vez de interp reta r el inconscien te con la categor ía de significante , Derrida se
basa en la noción de facilitación para pensar la oposición cons ciente/i nconsc iente en
términos de diferencia y archihue/la borrada. En 1895, en su Esbozo de una psicologla
cientftica26,Freud e mplea e l vocab lo facilitación para designar el lugar de paso de una
neurona a otra cuando la excitación consigue dismin uir la resistencia. Hay "facílitac ión"
en la medida en que la exc itación prefiere seguir la vía trazada y no otra29 • Treinta años
más tarde, en una nota divert ida , Freud se ocupa de una pequeña invención que
anticipa la era de la informática : la pizarra mágica (Wunderblock) . Es un objeto
encartonado compuesto de un table ro de cera recubierto a su vez con una capa de
papel de ce luloide. Sob re esa superfic ie se puede escribir y luego borrar, pero el objeto
mantiene a la vez una permanencia invisib le del trazo Y una virgin idad de la superficie
receptora . Freud compara la pizarra mágica con el aparato ps íquico . En efecto, éste
recibe trazos sin guardarlos y los guarda a la vez q ue los borra. La hoja d_ecelulo ide
representa el sistema preconsc iente y e l tablero de cera el sistema consc ,ente3o.
Partiendo de la facilitación y del Wunderblock, Derrida muestra que la estruct,;ra
del aparato psíquico está representada por una especie de escritura cuyo emp leo
metafórico aclara el sent ido de la huella en genera l. Por cons 1gu1ente, el inconsciente
depende de una escritura jeroglífica , no verbal y no de lenguaje, que devuelve med iante
una diferencia {0 diferancia) una archihuella anterior a 1~ palabra pe~oborrada por lo que
respecta a su origen histórico: "Es con una grafe mát1ca por venir más que con una

19
La Francia freudiana en todos sus estados

rn
1 uística dominada por un viejo fonologismo con lo q~e el psicoaná lisis se ve llamado
g I b ar31 • La posición derridiana se opone aqu1 rad icalmente a la perspectiva
ª co ~ or · t blec·en ·ingunadiferenciaentreunsignificantellamado"fonológico•
1acamana,quenoes a . d
y una letra denominada "arcaica". Para Lacan, la huel la s1em~re es Y~ . e lenguaje en
la medida en que la distinción lengua/palabra se plantea a p_art1r de la d1v1s1ón
del s~jeto
según una concepción heideggeriana de la verdad . En cierto plano, Derrida dirigea
ia versión lacaniana del significante una crítica cercana a la de Lapl.anche, pero que
sobre la precedente tiene la ventaja de abrir la prob lemát ica freud1ana a un nuevo
campo de investigación: el devenir literario de lo literal: "Porque a pesar de algunos
intentos de Freud y algunos de sus sucesores - señ~ la De_rrida-a~n ~~ ha empezado
un psicoaná lisis con la literatura respetuoso de la or1g1nal1dad d~I .s1gn1ftcante
ltterario,
y sin duda no es una casualidad. Hasta ahora se ha hecho.el análisis de los s1gnif1cados
literarios. es decir no literarios. Pero tales asuntos remiten a toda la h1stona de las
formas literarias en sí y de todo lo que en ellas estaba precisamente destinado a
autor izar esta equivocac ión32."
Comparada al relevo ortodoxo inaug urado por Lacan y a la lectura síntoma/que
propone Althusser , la posic ión de Derr ida se def ine como un discurso de la
desconstrucción.Desconstrucción de la filosofía en general y de la teoría freud iana en
particu lar, puesto que procura tanto identificar en ellas las huellas de un supuesto
fono logismo o logocentrismo como limitar las amenazas que éstos represen tan para
ellas. Esta lectura desconst ructiva tiene como objet ivo desplazar el discurso filosófico
hacia el texto literario, a riesgo de borrar sus fronteras recíprocas . Defiende la
duplicidad del sentido , su equívoco o su diseminación en contra del imperialismo del
comentario único.
Para la historia del psicoaná lisis en Francia, el proyecto derridiano viene a renovar
en parte la gesta surreal ista . En efecto, hemos visto que, frente a la institución
psicoanalítica, los surrealistas habían introducido el descubri miento freudiano por una
vía filosófico- literaria en la que se mezclaban, especial mente en Breton, un hegelianismo
secreto y una visión nocturna del inconsc iente. Esta prob lemát ica existe en Derrida
pero de manera distinta , y resurge en una época en la que el surrealismo activo ha
desaparecido del escena rio intelectua l francés . Breton buscaba sus referencias por el
lado de Flournoy apartándose del ideal hereditarista, mie ntras que Derrida parece
encontrar la fuente ginebrina a través de una interpre tac ión del inconsciente freudiano
en términos de "huella.' Sin embargo no ha leído las obras de Flournoy y no bebe de
ninguna fuente surrealis ta. Pero todo ocurre como si su proyecto vin iera a ocupar, en
sus interrogaciones transversales, el lugar que la protesta surreal ista habia dejado
vacante. De ahí esta otra analogía con la posición de Breton, que cons iste en evitar la
vía del junguismo . Efectivamente, en el joven filósofo la concepc ión de un inconsciente
en forma de "cripta· no tiene su origen en un terreno epistemológ ico anterior al
descubrimiento freudiano. Poreí contrario, toma cuerpo en un debate con el pensamiento
de Husserl y Heidegger planteando a la filosofía la pregunta de la literatu ra y, más en
general, de la escritura . Por consiguiente, el inconsciente freudiano enunc iado bajo la
categoría de una mitografía permite sostener la existencia de una filosofía de la huella
sin sujeto o de la escritura sin consc iencia. El discurso de la desconstrucción abre pues
la vía a tres tipos de interrogac iones "posestructuralistas." La primera atraviesa la
institución psicoanalítica para desembocar en una nueva aprehensión del síntoma
hipnótico: de la cripta a la telepatía pasando por las "má rgenes " de la obra freudiana;

20
...
La EscuelaFreudiana de París: la reconquista

la segunda pone de nuevo en el tapete el debate sobre el objeto literario a partir de sus
formas s1gnif1cantes; en cuanto a la terce ra, da como resultado una crítica generalizada
del logocentr ismo con una reivindicación de tipo feminista como apénd ice orientada
contra un "falocentrismo " del pensamiento vienés. '
A propós ito del objeto literario, Jacques Derrida pone el dedo en un problema
crucial de los años estructu ralistas : el del enfoque crítico de los textos. Antes de la
guerra, los escntores Y los poetas se habían apoderado del descubrimiento freudiano
fuerad~I discurso universitar io y por las revistas literarias , mientras que los psicoanalistas
se hab1an acantonado, en tomo a René Laforgue y Marie Bonaparte, en un proyecto
psicobiográfico . Por el lado de la crítica clásica y a excepc ión del artículo de A lbert
Thibaudet, la noción de inconsciente había sido objeto de la misma resistenc ia que en
el ámbito méd ico. Sin embargo, en el período posterior, las tesis freudianas se
implantan progres ivamente y conducen a una nueva aprehensión de los textos. Hacia
los años sesenta, la antigua configuración se encuentra pues modificada. Con el
advenimiento de una inter rogación generalizada sobre el lenguaje , los prácticos del
inconsciente, for mados o no en el lacan ismo, empiezan a impug nar la sacrosanta
psicobiografía heredada de los fu ndadores . Respecto a esto, la obra que más marca
a la tercera generación analítica es el estudio deJean Laplanche sobre HolderlinJJ. Otras
posiciones aparecen por la plun,a de Pontalis, Anzieu , Octave Mannoni, Rosolato y
Green. En cuanto a la crít ica literar ia, se transforma igualmente a medida que el
psicoanálisis va penetrando en la Univers idad. De allí se deriva una situación compleja
en la que coexisten la antigua psicobiografía, la nueva interpretación psicoana lítica de
los textos y otros dos métodos inaugurales: la psicocrítica y el análisis estructural .
Es en 1938 cuando Cha rles Mauron empieza a construir, a partir de una lectura de
Mallam1é, la noción de metáfora obses ionante. Dieciséis años más tarde, a propósito
de Racine , formu la la hipó tesis de un mito personal propio de cada escritor y objetiva-
mente defin ible: la psicocrítica ha nacido . No dejará casi descendencia después de la
muerte de su autor, pero, paradó j icamente, habrá dado a la lectura psicobiográf ica un
impulso nuevo . Este método se dedica al estudio de los textos fuera de toda referenc ia
a la neurosis o a la "psiquis " de l autor. Se separa también de la vía junguiana, ilustrada
por los trabajos de l ginebrino Char les Baudoin, pues no se propone tanto identificar una
mitología co lectiva como aclarar la especificidad de una escritu ra individual 34 . Consiste
en hacer aparecer redes de imágenes cuya combinación resulta en el reconoc imiento
de un mito personal propio de cada autor. Luego se interpreta éste como la expresión
de una persona lidad inconsc iente y se lo confronta, en el fondo, con los datos de la
biografía. vemos pues que , pese a su originalidad, la psicocrítica perpetúa los
principios de la psícobiografía pero "al revés". En un caso se tr_a t a de reconstr uí~,a partir
de la obra, un yo mít ico e inconsciente, y en el otro descubrir en ella un refle¡o de las
representac iones del yo. En este sentido , toda la crítica de inspirac ión psicoanalítica
participa de un proyecto no confesado: constr uir_una estética en la que la figura del
35 .
"doble" hiciera las veces de teor ía de lo 1rnag1nano
Completamente distinta es la perspect iva estructural que desde 1953 inau g•Jra
Roland Barthes con El grado cero de la escritura y que siete años más tarde vuelve a
presentarse en el célebre Sobre Racíne3 6• Aunq ue reconoce su deuda con Mauron.
Barthes utiliza la lengua freudiana en una perspect iva tan ajena a la psicobiogra fía
como a la psicocrí tica. Abandonando una y otra, evita el remitir del homb re a la obra y
de la obra al hombre para situa rse dentro de un "mundo racin iano" mítico, forma l e

21
La Francia freudiana en todos sus estados

histórico: "Lo que he tratado de reconstituir -escribe · es una antropología raciniana a


la vez estructural y analítica : estructura l por lo que respecta a l fondo porque la trag edia
es tratada aq uí como un sistema de unidades (las 'figuras ') Y funciones; analítica por
10 que respecta a la forma porque sólo un lenguaje dispuesto a acoger el miedo del
mundo , como lo es, a mi ju icio, el psicoanál isís, me_pa rec1ó adecua rse al encuentro de
un hombr e encerrado 37.• Al criticar una obra que simboliza por exce lencia los valores
de la francesidad, Barthes provoca una impres ionante tempestad entre los partidarios
de la cr ítica universitar ia clásica. Su Sobre Racine se conv ierte repent inamente en la
principal obra de un estructura lismo a la vez glor ioso y cargado de todas las ta ras de
una modernidad maldita. En 1964 , se desencadena la po lémica Y vuelve la argumentación
antifreudiana de anteguerra en la pluma de Raymo nd Picart : "En cuanto al psicoanálisis
-escribe éste en un art ículo publicado en Le Monde - la aplicac ión que de él hace
Barthes a Racine no es rnuy alentadora : las vestimen tas psicoanalít icas que encajó a
sus tragedias forman un triste carnaval del que eme rge un Rac in e disfrazad()38." Un año
después de este inspirado texto, el mismo Raymond Picart pub lica un panfleto de
singular estupidez titulado Nouvelle Critique o Nou ve/le lmposturl:fl 9 que tiene la ventaja
de impon er, por la negativa , el reinado del estruc turalismo en el escenario intelectual
y universitario fra ncés . Barthes responde enseguida con chispa y aprovecha la ocasión
para situar su relación con la psicob iografía . La recusa pero delimita la ignorancia de
la antig ua crítica respec to al psicoanálisis y mues tra que tiene la cons istencia y
te nacidad de un mito: "No es un rechazo -subraya respecto a esta ignorancia - es una
disposició n, llamada a atravesar impe rturbable mente las edades .· Luego , para poner
el discurso de Picart en su justo lugar , Barthes cita una frase de Julie n Benda: • '¿Es
necesa rio que afi rme la asiduidad con que toda una literatura desde hace cincuenta
años , particularmente en Francia, proc larna la primacía del insti nto, el inconsc iente, la
intuición, la voluntad en el sentido alemán, es deci r po r opos ició n a la intel igencia?' Esto
no fue escrito en 1965 por Raymon d Picart, sino en 1927 po r Julie n Benda 4 º."
Barthes no mant iene con la obra freudiana la mis ma relac ión que Louis Althusser
Y Jacques Derrida. En s u enfoque de los textos litera rios, que es contemporá neo del
relevo laca niano, el disc urso psicoana lítico interviene a t ítu lo de referencia . Barthes lo
hace funciona r como un lengua je más. No se encuen tra en é l teoría del inconsc iente
o crítica de l psicologismo, sino una especie de prese ncia permanente de l vocabulario
freudiano. En 1965, el autor de las Mitologías comprende mejor que nad ie hasta qué
punto la crítica literaria tradic ional per manece atada a los idea les de l "inconsciente a la
francesa 41 ". es decir a ese discurso surgido de las tesis de la heredo -degeneración que
no cesa de oponer la "inte ligencia" cartesia na a la "barbarie" ge rmánica. Así, al
comparar a Picart con Jul ien Beoda, Barthes reactualiza con magnífico talento los
ataques surrealistas contra la supues ta "claridad" francesa . De este modo, por una via
estructural, partic ipa en la gran implantac ión un iversalista de l psicoa nálisis , no sólo
dentro de la crítica literaria, sino en todos los territo rios del pensamie nto fran-:és.

11.lntermezzo

En el primer volumen vimos cómo un día Freud se encontró enredado en un asunto


de "robo de ideas ". A comienzos de siglo, Fliess le reprochó el haberte hurtado la noción
de bisexual idad para transmitírsela a uno de sus pacientes, Swoboda, quien enseguida

22
La Escuela Freudiana de Parfs: la reconquista

confió el "secreto · a Wei~inger. la historia se volvió delirio y casi tennina ante los
tribunales. Pero Fr_eud tenia bastante sentido del humor y no estaba tan loco como para
contundir el plagio , como práct ica deliberada de la imitación fraud ulenta , con el
tantas'.11ªde robo de ideas, como fenónemo derivado de la creenc ia en una sup uesta
posesión de los pensamie~tos .. Como buen sabio material ista, no ignoraba que las
ideas no pertenecen ª. nadie . Sin embargo, en su posic ión de innovador , ese tema lo
obses1onab_a Y se sentia culpable de un deseo inconscie nte de aprop iarse de 10que no
le pertenec1a.
. El Lacan de la madu rez no siente ninguna culpabilidad de esta índole; parece que
tenia más b1~n te~denc1a a to m_arse contin _uamente por el propietario de sus ideas .
S1nt1éndose1nvest1dode una m1s1ón, mantie ne con su propio discurso una relación
ambivalente. Cuanto n1ás demuestra que el sujeto no es amo en su morada más cree
que sus ideas le pertenecen. To n1a presta dos conceptos pertenec ientes a distintos
corpus, siempre sin citar las fuentes, pero brinda su enseñanza en la plaza pública,
arriesgándose así a que otros la utilicen como fuente de inspiración y alimento . Cuando
se interesa en alguien, lo inv ita a su seminario como a una mesa abierta, porque tiene
necesidad de ser mirado y escuchado . Mientras distribuye su palabra a diestra y
siniestra , se muest ra feroz si tiene la impresión de que le hurtan alguna "primicia" . Así,
siembra su obra quer iendo a la vez ponerla en conserva . En realidad , Lacan no es
capaz de afrontar, en la soledad, la inev itable hosti lidad de sus semejantes. Es un ser
frágil que capta gen ialmente el inconsciente de los demás , pero se vive equivocando
respecto a las intenc iones manifiestas . No puede prescindir del reconocimiento público
y, para granjeárse lo, está dispuesto a ejercer todas las seducciones, sin perjuicio de dar
pruebas, si se desengaña, de la más viva mala fe.
Hemos mostrado que en el Coloq uio de Bonneval, celebrado en 1960, j uega la
carta de la unidad de su grupo y evita discutir el contenido de las conferenc ias
presentadas . En cambio , se bate en privado con sus adversar ios de la SPP y no vacila
en emplear el insulto . Descontento con las posiciones de Merleau-Ponty respecto a su
relevo estructu ralista, busca desesperadame nte otro apoyo filosófico. Para eso se
dirige a Pau l Ricoeur, creyendo o fing iendo creer que el trabajo de éste y el suyo
convergen.
Alumno de Dalbiez, este filóso fo es todo lo contra rio de Laca n. Es un univers itario
que no bromea con Dios ni con la religión. Su probidad intelectual se sitúa enteramente
en una obediencia infinita a la ética protestante. Esgrime el espíritu de la Reforma como
Lacan el de la Reconquista . Nac idp en 1913, descubr ió la obra treudiana antes de la
guerra y en el pensamiento de este judío ateo encontró un terreno de elecció n al que
se confonnó durante varios años42. En la época en que emp ieza a redactar su libro
sobre Freud, goza de un gran prestigio . Es uno de los ~ocos profesor~s de la Sorbona
que acepta dirigir tes is sobre Marx y Freud y son conocidas sus pos1c1onesen favor de
la independencia argelina . En 1960, Paul R1~eur es un hombre re:petado por s u
tolerancia, su cora je político y su elevada integndad moral. En el Cotoqu10de B~nnev~I ,
expone su tesis central sobre la obra freudiana que se mantendrá igual cinco anos n1as
tarde cuando se publica su libro De J'interprétatior/4:. . .
Defendiendo la opinión contraria de la de Dalb1ez, R1coeur se mega a separar la
doctrina vienesa del método y cons idera a Freud un pensador de la "sospecha ' como
Marx y Nietzsche . Desde la perspectiva de una "ant ropol ~g!a filosófica: inspirada en
gran parte por la fenomenolog ía poshege liana, propone definir el 1nconsc1entecorno un

23
La Francia freudiana en todos sus estados

objeto constituido por el conju nto de_ posiciones hen:nen~uticas que lo descifran.
Ricoeur asocia pues una tradición cristiana del desciframiento de textos con una
moderna filosofía de la existencia, dando por ~entado qu~_la hermenéu~ica no_es una
"lectura" o un "retorno" a los textos, sino un in_tentode ,nterpretar l~s . Segun esta
postura, el inconsciente no es una real idad que piensa en lugar del yo, s,no un lugar que
pertenece a una interpretación totahzante. Ésta es de naturaleza dual. por una parte
mira hacia nuevos símbo los y por otra hacia el resurgim iento ~e si_mbolos arcaicos. La
dia léctica de estas dos hermenéut icas permite aclarar, segun R1coeur, otro proceso
dialéctico: el de la conciencia y el inconsciente. En apariencia, a c_adauna de estas
entidades le corresponde una hermenéutica, una de las cua les exp lica la parte diurna
del hombre y la otra su parte nocturna . Pero, en real idad , ambas son la misma cosa:
una simbólica del hombre o una semántica del deseo .
El proced imiento de Ricoeur consiste en vincular a Freud Y Hegel sin sumarlos, a
fin de superar , porla hermenéutica , el realismo 1netaps icológ1co y la fenomeno logíade
la consc iencia: "La concienc ia -escribe· de la que el incons ciente es el otro, no es la
presenc ia en sí, la percepción de un contenido, sino la apt itud para rehacer el recorrido
de las figuras del espíritu. La hermenéutica de estas figuras, a través de los símbolos
en las que se originan , se nos aparece como la que enfrenta verdaderamente la
hermenéutica progresiva de la fenomenología del espíritu. El inconsciente se descubre
ahora como otro de su otro, es decir como destino , opuesto a la historia progresiva
orientada hacia la totalidad por venir del espír itu. Lo que queda en duda es la identidad
básica de estas dos hermenéuticas, identidad que nos hace decir : una fenomenología
del espíritu y una arqueología del inconsc iente hab lan no de dos mitades del hombre
sino que cada una lo hace de la totalidad del hombre44 "
En el Coloquio de Bonneval , Ricoeur propone pues una interpretación del in-
consciente freudiano que va en sentido contrar io no sólo al relevo lacaniano , sino al
conjunto de la avanzada estructural ista de los años 1960- 1965. Para el filósofo
hermeneuta, el descubr imiento freudiano pertenece a una fenomenolog ía que no es de
la conc iencia. El inconscien te sigue siendo interpre table como un otro de/otro y no corno
un lugar de extraneza radical. De modo que Ricoeur sólo toma en cuenta a medias la
primacía del descentram iento freudiano. Si bien, para hablar de Freud, emplea el
discurso de una fenomeno logía cristiana, convoca al mismo tie mpo al de la lingüística
estructural a título ilustrativo. De ahí las continuas referencias a las nociones de
"cadena significante", "significante ', "significante para el otro ' o "significan tes claves del
inconsciente ". Con estos términos, Ricoeur evoca una realidad conceptua l que no tiene
nada que ver con e l trabajo de Lacan, Barthes o Foucau lt, pero que evidencia
simplemente un clima intelectua l en el cual se desarrolla la aprehens ión del
estructuralismo en categor ías fenomenológ icas.
En 1960, los filósofos y los psicoanalistas lacan ianos leen los mismos textos de
lingüística para inspirarse en ellos de manera diferente. Pero Lacan es el único que ya
efectuó, para el corpus freudiano, una lectura fecunda e innovadora . En este sentido,
Ricoeur no lee el mismo Freud que Lacan , no le debe nada a su enseñanza y prefiere
leer a Benveniste antes que a Saussure y Jakobson . El proyecto hermenéu tico forma
parte de una superación de la fenomenolog ía y no de un relevo del freudismo.
Sin embargo, en Bonneval, y por razones estratég icas, Lacan tiene la impresión,
o aparenta tenerla , de qu~ la posic ión de Ricoeu r y la suya tienden hacia una m,sm~
reevaluac 1ón del descubnm 1ento freudiano. Como busca un reconoci miento, va ª
24
La Escuela Freudíana de París: la reconquista

encuentro~el filósofo Y le anunc ~a que por fin ha encontrado un discurso que se adecua

a su ensenanza. L~ l~~va Pans en su automóv il, lo invita a cenar y le propone que
asista a su seminario · Ricoeur acepta tanto más encantado cuanto que está prepa-
rando su gran libro sobre Freud Y piensa poder sacar benef icio de esa enseñanza . Sin
leer ~ingún te,xto de Lacan , emp ieza cada semana a ir a escuchar su palabra . Durante
el mismo periodo , _con Yves Berthera t, un psiquiatra católico, alumno de Ey y Lacan,
sigue la presentac ión de enfermos e_nSainte-Anne. Paralelamente, pide a los del otro
bando, Serge Lebov 1c 1Y René D1atkine , que le expliquen la técn ica psicoana lítica. En
una palabra, ~e sumerge por completo en la aventura freudia na. Pese al esfue rzo q ue
hace, no entiende ni u na sola palabra de lo que dice Lacan . Encuentra su habla
"inútilmente difíc il Y perversamente suspensiva4S." Sin emba rgo, con toda la buena
voluntad que lo caracteriza, sigue frecuentando el seminario y pide a sus amigos
cristianos, Alphonse de Waelhens y Antoine Vergote, que también son feno menólogos
pero igualmente lacanianos, que le expliquen el discurso lacaniano . En varias opor-
tunidades, Moustapha Safouan se integra a la partida, pero no hay caso: Ricoeur
permanece cerrado a esta enseñanza que considera hermética .
Por su parte, Lacan despliega su seducción con el filóso fo y cree a pie juntil las en
su entusiasmo. Espera ver figurar su enseñanza en buen lugar en la próxima obra que
a su parecer obtendrá un gran éx ito . Ricoeur es reconocido y Lacan no lo es aún.
Durante los dos o tres años en que se mant iene esta curiosa situación de buscarse
mutuamente sin encontrarse, el malentendido entre los dos hombres es total. Ricoeur
no sabe qué decirle a Lacan y Lacan está persuadido de que Ricoeur le entiende lo que
dice. Pronto, el filósofo asiste al seminario acompañado de su hijo. Jean-Pau l Ricoeur
está haciendo sus estudios de med icina . Desdequeoye a Lacan, reacciona a la inversa
de su padre. Ya empezó a leer a Freud, comprende el mensaje y con bastante rapidez
decide orienta rse hacia un diván lacan iano para comp letar su formación. A la sal ida de
cada seminario, discute con su padre. Sin manifesta r aún desacuerdos precisos,
encuentra en la palabra de Lacan la vía de acceso a una reflex ión personal sobre el
psicoanálisis. Como a todos los de su generación, el relevo estructuralista le apasiona.
Jean-Paul escucha, Paul res iste y Jacques espera ...
En los oídos de los dos protagonistas de esta historia desfilan probablemente
algunos trozos de tres seminarios: La Transferencia, la Angustia y la Identificación. Tres
momentos claves para la elaboración del pensamiento lacan iano . A la vez que asiste
al espectáculo, Ricoeu r continúa trabajando en su libro. Sin duda le cuesta aceptar la
evolución de su hijo, que se interesa cada vez más en la e_nseñanzade Lacan y en un
Freud distinto del suyo. En el otoño de 1961, el padre dicta tres conferenc 1~s e n la
Universidad de Yale con el título de las Terry Lecturas, y en 1962 va a Lova1na para
pronunciar una ser ie de ocho conferencias consagradas a Freud. Parale lamente
prosigue su curso en la Sorbona. Finalmente, en 1964, s~ libro está conc luido. Entrega
el manuscrito a Fran 9ois Wahl que dirige con él,_en las Editions du Seuil, la colección
"L'ordre philosophique". Ese año, Jean-Paul se instala en Mar_sella y prepara su CES
de psiquiatría. cuatro años más tarde emp 1eza~u pnmer a_nális1s con Jenny Aubry , que
acaba de estab lecerse en la región. No tardara en ser miembro de la EFP.
A fines de 1963 Paul Ricoeur se apresta a participar en un cong reso que organ iza
e~ Roma el profeso; Enrice castelli. Al volver de una enésima sesió_nde seminar io, se
dice de una vez que no entiende nada de lo que habla Lacan. En el instante en que se
está haciendo esa reflexión, suena el teléfono y Lacan pregunta:" ¿Qué opina querido

25
La Francia freudiana en todos sus estados

de lo que enuncié hoy?" Ricoeur responde sin vaci lar: "Justamen te estaba pensando
que encuentro impenetrable lo que dice ". Furioso , Lacan cuelga. Se da cue nta de que
se ha equivocado respecto al otro , en el momento en que acaba de sufrir, ante la IPA
su más ruda derrota. Reacciona como una mujer engañada por su amante. '
El co loqu io se celebra entre el 7 y el 12 de ~nero de 1964. El tema es "Técnica y
casuística ". Antes de concurrir, Ricoeur lee porpnmera vez el D,scursode Roma . Lacan
tamb ién ha sido invitado . En un tiempo glacial, vuelve a encontrarse con esta ciudad
extranjera en ta que se siente tan a gusto: la ciudad de Bernini Y la Reconquista. Va al
hote l Hassler. Sin duda no ha preparado nada de tan ocupado que está redactando para
el 15 de enero su famosa ponenc ia sobre la "La excomunión". Le anuncia a Castelli que
no dictará su conferencia sobre "El Trieb de Freud" por miedo a que Ricoeur le "robe
las ideas" Más tarde escr ibirá: "Evitamos entregar allí (en el coloquio] demasiado
pronto a una difusión que no hubiera sido contro lable lo,que articu lamos después sobre
la pulsión en nuestras conferencias dictadas en la Ecole Normale Supé rieure que
comenzaron algunos días más tarde47 ."
De manera que en Roma Lacan no presen ta ninguna ponencia pero interviene en
el debate . Ricoeur quiere saber en qué medida el deseo del ps icoanal ista hace entrar
la técnica psicoana lítica en el mundo de la técn ica. Lacan responde que son dos
ámbitos heterogéneos. Ricoeu r vuelve a la carga interrogando a su inter locutor sobre
la metáfora , la metoni mia, la barra y la distinción entre significado y significante. Luego
habla de la violencia de las operaciones de lenguaje . Lacan rep lica que no son violentas
sino características. El debate se empantana . Ricoeur evoca las relaciones de fuerza
en el lenguaje y Lacan las relaciones de persuas ión . Por último, anuncia que no se
puede invocar lo esotérico de una experiencia, puesto que todo enfoque está relacionado
con una división48. ¿Malente ndido o diálogo significa tivo? En todo caso, los dos
hombres intercamb ian algunas hermosas palabras sobre sus situac iones recíprocas.
Como en el Coloquio de Bonneval, Lacan resume poste riormente sus intervenciones.
t
Al conju nto le pone el nombre de Del Tríeb' de Freud y el deseo del psicoanalista En
Roma, un chiste recor re la sa la de conferenc ias:" ¿Se sabrá alguna vez cuál es el deseo
del psicoana lista?"
Una noche, Lacan le dice a Ricoeur y a su muj er: "Vengan, vamos a divertirnos."
Toman un taxi y se van a ce nar al T rastévere. El lugar es más bien siniestro. Al final de
la velada, Lacan excla ma: " Le toca pagar Ricoeur; ¿no se acuerda que después de
Bonneva l lo invité a ir a un restauran te de 'maricas'?" . Ricoeur está espantado pero
obedece, después de haber pagado el tax i. Otro coche, otra parada: Lacan hace bajar
a la parej a a orillas del Tíber anunciando que él debe ir a visitar a una vieja amiga. El
filósofo y su esposa esperan después de haber pagado otra vez el tax i. Lacan regresa
y dec ide ir a pie hasta el hotel . Al día siguiente, reconoce ante Simone Ricoe ur que se
comportó como un grosero. Y es poco dec ir. ..
En mayo de 1965 se publica De J'interprétation . El libro obtiene ensegu ida un éxito
rotundo. Es a la vez bien rec ibido, porque se trata de la primer obra de ese tipo. Y
fuertemente crit icado ya que la fenomeno log ía está pasada de moda. Tiene quinientas
veintiocho páginas y se divide en tres libros sucesivos: problemát ica. analítica Y
dialéctica . El prime ro está dedicado a la situación de Freud, es dec ir a la definición de
la hermenéutica, el segundo a una lectura más neut ra del corpus freudiano y el tercer~
a una interpretación del freudismo. Todos los temas ya desa rrollados en Bonneva
están presentes sin modificaciones de orden teór ico. La epistemología freudiana es

26 e
La Escuela Freudíana ds París: la reconquista

cara.eterizada como 1~ unidad de una hermenéut ica del sentido y una energética de las
puls1ones. El autor afirma 9~e se trata de un ensayo sobre Freud al que le faltan dos
cosas: la experiencia ana htica Y la consideración de las escuelas posfreud ianas. La
evaluación de la enseñanza de Lacan estará pues ausente de la obra pero Ricoeur no
se priva habl~r de las tes_is lacanianas sobre el lenguaje. '
~ propósito de Func,ó~ Y campo de la palabra y el lenguaje, Ricoeur subraya que
su cnt_1caa las refo~mulac 1ones behav ioristas es muy cercana a las que Lacan ha
enu~c1_ado.Luego afirma que éste "elim ina la ene rgética en beneficio de la lingüíst ica.•
Po: ultimo c ita la Instancia de 1~letra y Acerca de la causalidad psíquica . Más adelante ,
atribuye a Lacan Y los lacarnanos una "concepc ión lingüística del inconscien te ", y
discute en forma bastante extensa el artíc ulo de Benven iste publ icado en el primer
número de La Psychana lyse49 . Es evidente que sabe leer ese artícu lo así como sabe
interpretar as~ manera la ?bra freud iana o las tes is de la Ego Psychology . Pero no capta
bien lo esencia l de la pos1c1ón lacarnana. Si hubiera podido comp rende r la utilización
que hace Lacan de la conceptual idad estructura l, jamás hubiera escrito que éste
"eliminaba la energética en benefic io de la lingüística" o que proponía una "concepción
lingüística del inconsciente·. En cambio , sin compre nderla, puede afirmar perfectamente
que su propia cr ítica del behav ior ismo se acerca a la de Laca n puesto que en efecto una
observac ión así no procede de una lectura seria de los textos, sino del "sentido común"
o la "se nsación ". Por lo que respecta a la utilización de la lingüística, Lacan no hace nada
de lo que anuncia Ricoeu r: em plea ciertos conceptos de la lingüística para operar una
refundic ión del tex to freud iano, pero jamás pone en acto ta menor "concepció n
lingüíst ica del inconsc iente" . En cuan to a la "eliminació n de la energética ·, no fonna
parte del proyec to lacaniano puesto que éste no se ocupa de la energética , ni de la
lingüística como tal, ni de ninguna "eliminación" . Ricoeur no sólo no "roba las ideas· de
Lacan s ino que las "roba" tan poco que las entiende pésimamente. Inventa a un Lacan
que no supo leer y con e l que intenta en vano confronta rse.
Por su parte , Lacan está decepc ionado . Cuando to ma conocimien to del libro entra
en un verdadero estado de furia. Espe raba ser glorificado y es mal comprendido por un
filósofo de renomb re que siguió su sem inario. Ya en Roma le hizo pagar cuentas , ahora
se pondrá od ioso y se quejará con los que lo rodean diciendo ser la victima de un
"plagiario". De resu ltas de esto corre el "rumor": algu nos discípulos crédulos cree n a
pies juntillas que Ricoeur le ha robado las ideas a Lacan: prueba de ello es que lo vieron
en el seminarioso .
La discus ión se enve nena cua ndo Valabrega publ ica de motu propio , en la revis ta
Critique, un articulo en el que sub raya que Ricoeur no da al César 1 ?_que es del c~ ,sar,
cuando como buen cristiano daa Dios lo que es de Dios. Valabrega utiliza ta palabra pla-
gio' para acusar a ciertos ex discípulos de Laca_nde parafrasear el e_stilo de su maestro .
Pero a Ricoeu r le reprocha simp lemente_no dec1rq~e Lacan fue e l prime ro en Franc 1a,;n
introduc ir el estudio de l lenguaje en las 1nvest 1gac1ones treud 1anas.Luego agrega : Al
proceder así el sr. Ricoeurtiaoesuyas muchas ideas que nole pertenece n originalmente .
Hace creer que todas las tesis que desprende de~u lectura son fruto_de su,r: llexión soli-
taria, lo que seria sin luga r a dudas inmenso y admirable. pero no es ciertos .
En vez de hacer notar que existe un parentesco por lo que respecta a la
interrogación entre el discurso de Ricoeury el de_Lacan, Valabregas _upo~e que Ricoeur
se ha nutrido sin decir lo de la ensel"ianza lacarnana 52• No ve que s1el filósofo hubiera
comprendido realmente e l sen tido de la refundició n lacan iana, seguramente no habría

27
La Francia fr9udiana 9n todos sus 6 1
sados

escr ito el mismo libro . Todo este asunto de fantasma de _robo de ideas y de "no plagio'
debe ser interrogado por el revés : es la mala comprens ión de l_ a obra lacaniana en 1
libro de Ricoeur lo que crea el prob lema y no lasupuest~presenc1ade un supuesto rob~
En otros términos, hay que preguntarse por qué la asistenc ia regular al seminario d ·
Lacan no modificó la posición de Ricoeur: ni su_lectura de Freud ya adquirida en 196~
ni su aprehensión del texto lacaniano. Hay r:s,stenc,a Y n~ e1e:11entos prestados.Por
lo tanto se trata de un debate que no atane a la f!losoha sino a lo vivido por los
protagonistas de la histor ia.
Aunque no sea acusado de plagio , Paul Ricoeur se indigna por el artículo de

Valabrega. En una respuesta publicada por Crit!que, petición de Michel Foucault,da
rienda suelta a su cólera . Recalca que es 1ncre1ble que un psicoanalista haga
semejantes declaraciones y luego recuerda que su proyecto de interpretac ión de Freud
estaba terminado antes de leer a Lacan y asistir a su seminario . Sobre esta asistencia
y esta lectura, no dice nada más que lo que ya está consignado en su libro . Termina con
estas palabras : "¡Qué mental idad de prop ietar io! ¿Freud no dice también cosas
import antes sobre tener y devorar, sobre el dinero y los excreme ntos? ¿Acaso las ideas
son cosas definidas que pueden poseerse y ser robadas ? Como si lo importante no
fuera el pensamiento que las aplica y del que nadie puede decir que 'lo tiene'53.'
En el momento en que Ricoeur publica su respuesta en Critique se publica en Les
TempsModernesunlargo artículo de Michel Tort sobre Del'ínterprétatíof154 . Es un ataque
mordaz y pertectame nte documentado, que sitúa la discus ión en el terreno filosófico.
Tort no conoce a Ricoeur . Ignora que éste asist ió al seminario; no sabe nada acerca de
los fantas mas de Lacan y no leyó el artícu lo de Valabregass. Critica el contenido del libro
que juzga oscurantista, reaccionario y clerical. Michel Tort forma parte de aquella
generación "radica l" de los años sesenta que descubrió la obra de Lacan bajo el
estandarte del materialismo . Da el artícu lo a J.-8. Ponta lis, quien no plantea ninguna
dificultad para pub licar lo e incluso se muestra bastante satisfecho . Tort opone lectura
e interpretacióny muestra que la hermenéutica de inspiración cristiana y fenomenológica
no aporta nada a la captación de los textos porque es obso leta. Sin invocar la temática
del "robo de ideas", en la que no piensa, observa la existenc ia de un parentesco entre
el trabajo de Ricoeur y el de Laca n. Luego subraya que Lacan sacó el psicoanálisis de
los pantanos concep tuales en los que lo habían encerrado los psicólogos y los filósofos:
"Así -escri be- cuando Paul Ricoeur declara que se podría extraer del Informede Roma
una crítica muy cercana a la que él desarrolla para situar el lugar y el objeto del
psicoanális is, se queda, hay que decirlo aquí, un poco más acá de la verdad, e incluso
mucho. Pues, él no tendriasin duda ninguna dificultad en admiti rlo, es un acto de justicia
con respecto al psicoaná lisis mismo el observar que todos los conceptos sin excepción,
que le sirven a Ricoeur para def\nir la problemát ica propia del freudismo, de que no hay
nada que repetir , son conceptos elaborados desde ese Informe de J . Lacan. [ ...] Y se
medirá entonces hasta qué punto el carecer de esos puntos de referencia seguros
hubiera comprometido el aná lisis de P. Ricoeur, teniend o en la otra mano un ejemplar
de los capítulos escritos por él en Le Volontaire et f'lnvotontaire (1950) sobre el in-
consciente freudiano . En efecto, no parece que entonces haya estado en condiciones
de sacar de su propio pecu lio con qué dibujar con tanta seguridad como en De
l'interprétation el campo del psicoanális is en relación a la psico logía. puesto que, sin
enredarse en sutilezas, no vaci laba en escribir: 'El inconsc iente significa en mí que no
sólo mi cuerpo sino mi psiquismo se presta a efectuar un tratamiento objetivo: hay una

28
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

siquis objeto como hay un cuerpo objeto. La psiquis ment 1 ,.


pbJ·etopor excelencia de la psicología como cienc ia es el ·1ncªes aqut1i,nevxpugnable. El
O . . onsc 1en e . emos en esta
c1ern_as1ado breve retrospectiva toda la ventaja que una reflexión filosó fica encontró
sustituyendo el aval del inocente Dalb1ez por el de Lacans6 :
En este
· pasa¡e
· d Tort
· se muestra más sutil que Valabrega . No Ie reproc ha a R.1coeur
el apropiarse sin ec 1rlo de los conceptos elaborados por Lacan s·
· · d 1 ·1 ·6 h. tó · , 1no que propone un
análisis
. e a s1
. . uac1 n 1
s nea de su posición · Subraya q ue s1· R'1coeur no hub'1era
tenidoconoc_imiento de los p~ntos de referenc ia lacanianos, su interpretación de Freud
se h~b1era,v 1sto comprometida, ya que en 1950 tomaba al inconsciente por objeto de
la ps1colog1~. En otros términos, _Tort trata de demostrar que la difusión y la existencia
del pe~sam1ento laca n1ano mod 1f1c aron -~I paisaje intelectual francés hasta el punto de
perr~ntlra los_pensadores ya sea modificar sus posiciones, ya sea creer que éstas
pod1anaproximarse a la de Laca n.
La argumentación es interesante, pues trata de explicar de manera teórica la
presencia en _ellibro de R_icoeurde una problemática común a todos los que, en aquella
época, estud ian las relaciones entre el inconsciente y el lenguaje . En este sentido, poco
importa quién leyó qué y en qué fecha, o quién posee la "preem inencia," puesto que la
enseñanza lacaniana ya desde 1953 forma parte del aire que se respira . Podría decirse,
pero Tort no lo dice, que a Ricoeur sin que lo supiera lo marcaron, como a otros, las
interrogaciones lacanianas y que trató de reso lverlas por la ignoranc ia. Estamos pues
muy lejos del absurdo debate interpretativo sobre el "robo de ideas".
Sin embargo, la ex istencia misma de una discusión así apropós ito de un "no plagio"
y de un '1also robo de ideas" es muy alecc ionadora. Hace patente que toda doctrina
siempre es aprehend ida "al lado" de lo que dice. Y esto tanto más cuanto que un autor
se cree poseedor de una verdad "única" de los textos. En este asunto, Lacan se
equivoca creyendo que le hurtan su enseñanza, Ricoeur no está totalmente en lo cierto
cuanclodice que Valabrega lo acusa de plag io y Valabrega no ve que para dar al César
lo que es del César primero hay que saber qu ién es César. Los textos , como las
intenciones, son siempre desconocidos y toda interpretac ión sirve de vehículo a la
historia misma de las pos ibilidades de una lectu ra plural, como síntoma actuante del
progresode un saber. Por lo demás, es digno de hacer notar que la exposic ión de Michel
Tort alimenta la polém ica del "ro bo de ideas· cuand o su autor habla de una cosa
totalmente distinta y no está al tanto de la mencionada polém ica.
En 1969, Pau l Ricoeur es elegido decano de la Facultad de Letras de Nante rre.
Durante este periodo convulsionado, acep ta con coraje asumir una responsabil idad
que otros evaden el cuerpo. En el ejerc icio de sus funciones, se enf renta con ¡óvenes
agitados que se filtraron en las filas de los estudiant~s y que le ponen de somb_rerola
tapa de un cubo de basura. Este acto de violencia hace nacer en. la opinión un
sentimiento de horror y repulsión con respec to_a_la protesta. En esaocas,ón, Jean-Paul
Valabrega envía una carta a Paul Ricoeur p1d1éndole que no considere la polémica
Pasada como signo de algún tipo de aprobación de las vías de hecho de las que acaba
de ser víctima. Mant iene su crítica al hbto, pero desaprueba todas las for mas de ma l
trato y totalitarismos?. . .
Ese día, en Nanterre, entre los tiradores de cubos de basu ra, un i oven piensa
seriamente en la lucha armada. Tiempo después se enco_ntrarácorno muchos otros en
el diván de Lacan que le impedirá der ivar hacia el terrorismo .

29
La Francia fraudíana en todos sus estados

111.El relevo de la lógica


olla la aventura estructu ralista ... en enero
En el preciso momen to e_n que se de:a;ahiers pour ranalyse. El títu lo fue elegido
de 1966 aparece el pnme:, numero i~o~e mes cruciaux "pour' la psychnaly~e y "Pour"
por Miller en referenc ia al pour de de Condillac por una parte y el psicoanálisis
Marx . La palabra "~nálisis" se eligeª c~~~~ círculo de epistemolog ía de la ENS. En el
por la otra. La rev_ 1sta _es publicada ~res de Grosrichard , Míller, Milner y Regnault, que
consejo de redacción figuran los nom cita de Georges Canguilhem da el tono:
adhirieron todos a la EFP. En relie~e¿ ~:~siónycomprensiónde l mismo, generalizar1o
"Trabajar un concepto es hacervan~r !x:epción , exportarlo fuera de su región de origen,
por la 1ncorporae1ónde los rasgos e b carie un mode lo en resumidas cuentas
d I o inversamente us '
tomarlo como mo_ e o t d·1ante transformacio nes reguladas la función de una
conferirle progres,vamen e me . · 1 t d · p
·
formass • F1rmada por .- ·J A M·1
11er , la presentación también anuncia
· a hen enc 1a. t·ó
ara
·
los ex alumnos d e Althusser, reunidos baJ·ola banderadellacanismo,
, . · a
ár ora cues I1 n
· estod
de presentar textos relativos a la lógica, la lingü1_st1ca, el ps1coan 1s1s Y as . as
· · d e anál'1s1
ciencias ·s a fi·n de contribuir a la const 1tuc1ón de. una Teorfa
, del ·discursod. La
epistemología, a nuestro juicio, se_define como _historia y teona de 1 discurso e la
ciencia (su nacimiento justifica el singular). Por discurso entendemos un_proc_eso _de
lenguaje que constriñe la verdad. Por lo que respecta a lo que en nuestra opinión implica
este enfoque, o sea una sutura, lo veremos en los textos que componen este primer
número. Por último, llamamos analítico a todo discurso en la medida en ~~e se reduzca
a colocar unidades que se producen y se repiten cualquie ra sea el pnnc1p10que_as1gne
a las transformaciones que intervienen en su sistema. Anál isis propia mente dicho, la
teoría que trata como tales los conceptos de elemento y combinator ia. Que antes ~ue
nada esta investigación atañe al materialismo dialéctico ?qu ién podr ía dudarlo, s1se
tiene en cuenta el alcance que le ha reconocido Louis Althusser y el estado en el que
se encuentra hasta hoy?( ...] Nada en nuestro proyecto se liga a la part icularidad de una
doctrina, sólo pretendemos formarnos, siguiendo a nuestros maestros, en el rigor del
conceptoss.•
Pese al homenaje rendido a Althusser y Canguilhem, este primer número de los
Cahiers pour l'analyse materia liza calmamente una ruptu ra con la enseñanza de esos
dos maestros. En efecto, el anunc io de una episte mología centrada sobre la supremacía
del discurso de la ciencia en singular tiende a dar validez a un proyecto vincu lado a la
lógica en detrimento de una historia de las ciencias basada en el reconocimiento de una
pluralidad de continentes. Frente a la tradició n de la historia de las ciencias a la manera
de Althusser o a la de Canguilhem, los redactores de los Cahiers proponen que el
discurso analítico sirva de modelo a una teo ría de la cienc ia . Pe ro este viraje afecta
también al enunciado lacaniano, como si tuvie ra que sal ir del estructural ismo cl'sico Y
llegar a una posible reintroducción del sujeto en la cienc ia, por la vía no psico logista de
una lógica del significante.
Después de la reflexión del año 1963-1964 centrada en los fundamen tos del
psicoaná lisis, Lacan dedica su seminario del año siguiente a los Problemas cruciales
para el psicoanálisis.60 Paralelamente, establece las estructuras instituc ionales de su
escuela y sigue buscando reanudar la batalla contra los ideales del neofreudismo
representados en Francia por la SPP y la vía lagachiana. Sintiéndose fuerte por el
apoyo que encontró en la ENS, quiere dotar a su teoría de una formalización que pueda
30
La Escuela Freudiana de París: la reconquis ta

evitar le ser objeto de las revisiones del tipo que sufrío la de Freud. En esta perspectiva
de "cientifizac ión", procede a una refundic ión de su propia doctrina refiriéndose
implícitamente a los traba jos del círculo de epistemolog ía. De modo que invita a Yves
Duroux y Jacques-Alain Millar a presentar una pone ncia cada uno en su seminario
sobre los fu ndamentos de la lógica fregea na. En la misma época , y a pedido de los
alumnos de la ENS, Serge Leclaire dedica un seminar io en la calle de Ulm a la relación
de la exper iencia analítica con su teo rización. Gracias a ese intercamb io, se crean
vincules entre la sala Dussane, el círculo de epistemología y la EFP naciente. Siempre
fiel a su puesto de prime r lacaniano de la historia, Leclaire olvida lentamente su terr ible
derrota para lanzarse con ardor en la nueva orientación teórica. Traba am istad con los
f ilósofos de la ENS que ahora forman parte de la familia lacaniana .
Para entender el viraje que se produce en el pensamiento lacania no entre el
invierno de 1964 y el del año siguiente, y que repercute en la organ ización de la EFP,
hay que cotejar dos conferenc ias de Lacan pronunciadas en el seminario y las
ponencias de Duroux y Miller, también pronunciadas en el seminario . La primera
conferencia de Lacan se refiere a Chomsky y abre el seminario sobre los Problemas
cruciales ; la seg unda se titula "La ciencia y la verdad" y sirve de sesión inaugural al
sem inario de 1965-1966 sobre El objeto del psi coanálisis. En cuanto a las dos po-
nencias de los alumnos , se pronuncian en febrero de 1965 y se reproducen, como "La
ciencia y la verdad ," en el primer número de los Cahiers pour J'analyse5 1•
Contemporáneo de Freud, el matemático y filósofo alemán Gottlob Frege trabaja
so lo durante treinta años antes de que Bertrand Russell lo reconozca como el fundador
de la lógica simbólica moderna. Contrariamente a Leibniz, no procura construir una
lengua que represente el pensamiento sino una escritura que pueda ser la base de la
representac ión . Traza las líneas esenciales de una ideografía, es decir de una lengua
lóg ica independ iente del lenguaje hablado. Propone esta noción en su primer obra, Die
Begriffschift, que pasa casi inadvertidaG2por sus contemporáneos. Luego, con Los
fundamentos de la aritmética , publicados en 1884, critica los prejuicios empiristas y
psicolog istas de los pensadores de su época. En su mente, la construcción de una
lengua simból ica debe permitir basar la aritmética en nociones puramente lógicas,
purificándola de los llamamien tos a la intuición, es decir a un sujeto de la conciencia
inmediata. De ahí esta definición: "Es lógico lo que es pensado o construido fuera de
toda intui ción ; es lógico lo que es gene ral hasta el punto de pertenecer a todo lenguaje
y tal que no se puede concebi r un lenguaje que no lo tenga63.'
Mientras que los aritméticos no habían llevado sus investigaciones más allá del
número ordina l y se hab ían inspirado en la idea intuitiva del número, Frege se propone
def inir el número cardinal más allá de la expe riencia, como extensión de concepto : lo
que equiva le a sustraer el concepto de número de su determinación psicológica . Esta
reducción de lo psicológico se opera en dos etapas. Frege empieza por separar dos
tipos de representac iones. De un lado coloca las representaciones subjetivas y del otro
las que pertenecen a la objetividad. La operación tiene como finalidad bor rar cualql ,ier
referencia a un sujeto y tratar las representac iones objetivas como fenómenos lógicos.
En la segunda etapa, Frege compara el número con una operación de representación
objetiva , es decír con el concepto. La diversidad de las numeraciones se convierte así
en el í~dice de una substitución de los con?eptos sobre los que descansa el número .
Los num~ro~ están referidos a una relación de identidad que permite ordenar de
manera b1un1vocaobJetos o conceptos. Por esta relación de ident'idad , sed eterm1nan ·

31
La Francia freudiana en todos sus 951 ,,
avos

tods las relaciones de identidad o equívafe_ncíadel con?ept_od~ núme~o. y se pueden


identificar los diferentes números. Esta ultima opera~ion si~nihca definir el cero y el
sucesor . El cero se define por el concepto de no 1dé_nt1co ~ s1mismo, es decir por una
contradicción lógica garante ella misma de la no ex1stenc1adel ob¡eto. En cuanto a la
noción de sucesor, Frege la funda mediante un doble ¡ue_g _o de cont rad1cc1ónen el paso
de cero a uno: se da un concepto "igual a cero" y de an, infiere que el objeto al que le
corresponda ese concepto es el objeto cero. Por cons 1gu1ente, uno sigue a cero en la
medida en que uno es atribuido al concepto igual a cero.
una parte de la operación tregeana cons iste pues en excluir al sujeto psicológico
de las operaciones de pensamiento, que pasan a integ rar el ámbito de una lógica formal
o simbólica. A partir de allí, es fácil imaginar cuál es el interés que, en 1965, puede tener
para el psicoanálisis esta "revolución" lógica, que en algunos aspectos recuerda la
operación freudiana de descentramiento tal como la elaboró Lacan en un "electo de
posterioridad" de la segunda tópica .
Contrariamente a los países anglosajones donde la herencia fregeana domina la
escena epistemológica, la Francia de aquella época está atrasada por lo que respecta
a la lógica. En 1965, una intelligentsía marcada por otra tradición en materia de historia
de las ciencias sigue sin conocer bien los trabajos de Frege. Sin embargo, con la
explosión estructuralista se produce una interrogac ión nueva sobre la lógica en la
medida en que el estudio de las estructuras lingüísticas tiende a desembocar en la
aprehensión de los fenómenos generales del pensam iento y el lenguaje. Como
resultado de ello, surge un interés por la lógica. Este interés es a su vez contemporáneo
de una interrogación sobre la herencia saussuriana . En efecto, en el momento en que
el estructuralismo se convierte en un fenómeno dominante en el escenario intelectual,
los lingüistas franceses toman conocimiento de las investigaciones de-Noam Chomsky
leyendo Syntactíc Structures, obra inaugural publicada en 195764
Alumno de Jakobson, en esa época este lingüista estadounidense trabaja en el
M IT en colaborac ión con Morris Halle. Para criticar el estructural ismo clásico, partede
la idea de que la ciencia moderna debe abandonar la clasificación de los hechos en
beneficio de modelos hipotéticos que sean capaces de prever y explicar la creatividad
dellenguaje. En vez de definir ta lengua en términos de signos, Chomsky lo hace a partir
de su sintaxis como un conjunto de frases. Por consiguiente, el objetivo de la lingüística
es elaborar la gramática de una lengua, como modelo explíc ito de esa lengua, sepa·
rando las secuencias llamadas "gramatica les" de las llamadas "agramaticales." Para
poder realizar esta operac ión, hay que reintroducir en la lengua una noción de sujeto
intuitivo allí donde Saussure la había apartado para el lado del habla. Chomsky llama
competencia a las aptitudes innatas de un sujeto hablante y reali zación a la maneraen
que la competenciase se aplica en los actos de habla. A fin de dar cuenta del fenómeno
del lenguaje, fuera de cualquier taxonomía, la nueva lingüística debe construir un
modelo, o gramática de ta competencia, asociado a otro modelo, o gramática de la
realización, el que a su vez comprende dos modelos: el de la emisión (locutor) Y el de
la recepción (auditor). Así puede ser puesto en evidencia. según Chomsky, el aspecto
creador del lenguaje6s. Natura1r11.::nte . Chomsky no asimila la noción de gramaticaltdad
a la de sentido y las distingue valiéndose de dos frases inglesas que expresamen;e
carecen de sentido. La primera es llamada "gramatica l ...y la segunda "agramatical ·
• Colorless green ideas sleep furíously (incoloras ideas verdes duermen
furiosamente);

.,2
d
La Escuela Freudiana de París : la reconquista
66
- Furiously sleep ideas green colorless (furiosamente dorm ir ideas ve,~deincol oro ) •
Si bien la empresa chomskyana represen ta en la histor ia de la lingu 1st1ca e l primer
intento de vincu lar lo gra matical y lo agramatica l a partir de la o pos ición del se nt ido Y
del sinsent ido, corre dos riesgos ser ios. El primero co nsiste en "amo rdaza r" la me táfora
67
y el segundo reav ivar la noción del sujet o psicológ ico por la vía d el innatismo - .
Desde 1959, Ja kobson d irige a Chomsky una crítica bastante d ura . Con relación
al eje mplo de las "incolo ras ideas verdes", muestra que "el verde incoloro" es sinónimo
de "verd e cla ro" y que las ideas de alguien pueden perfectamente estar "emb otadas "
en un "frenesí de sueño." En resumid as cu entas , reproc ha a su alumno olvidar e l poder
metafór ico del le ngu aje y califica Synta ctic Struc tures de prueba por el absurdo d e la
imposibi lidad de constr uir una teoría no semántica de la estructura gram atica l. Frente
a esa posición , propo ne limitarl a noción de agramaticalidad a los casos e n los que hay a
desapa recido tod a posibilidad de infor mación semánticaGS.
En dicie mbre de 1964 , cuando hace él el comentario d el eje mplo chomskyano 69 ,
Lacan hace suya la crítica de Jakobson. Como digno heredero del surrealismo , subraya
que toda fras e gramatica l está obligatoriamente dotada de "cualquier" significac ió n, que
escapa a la con ciencia del sujeto . Asi el eje mplo puede dar acceso a la imagen misma
d el inconsc iente : "Unos pensam ientos cuya verdu ra se ha extenuado duerm en un
sueñ o acompañado de furor. ·
Criticar la posic ión chomsk yana para Lacan equivale a evitar la vía de un recha zo
puro y simple al est ructura lismo. Pero la interrogac ión p lanteada a la n ueva lingüística
de la sintaxis está a su vez inspi rada en una necesidad de reaf irmar la p resencia del
sujeto del inconsciente en la cadena de lenguaje . Lacan opone pues una teor ía formal
del sign ificante a un modelo grama tical. Y al hacer eso reprocha a la formalización
cho mskyana el olvidar el "ser" y la "hendidura " en beneficio de un encer ra miento del
sujeto en la gramát ica. En su ma, contra el riesgo de un retorno al intuicionismo , Lacan
j uega la carta de la lógica fregeanacuy a importancia acaba de descubrir . Gra cias a ésta
va a poder definir una cond ición "excentrada " del sujeto en su relació n ya no con la
conciencia, sino con la ciencia . Este paso de una teoría del significante a la lógica de
éste se opera para él a través de la ponencia de J.-A. Miller.
Duroux y Miller se quemaron juntos las pestañas con Los fundamentos de la arit-
mética en alemán. Ambos percibieron el beneficio que podía sacar de esa obra la teor ia
freudiana y ambos vieron tamb ién oómo la doctrina lacaniana pod ía a su vez utilizar la
para reforza r su lucha antips icologista. Pero, mientras que Duroux se conforma con
exponer las tesis de Frege, Miller piensa de nuevo la teoría lacaniana del significante
a la luz de la lógica fregeana . Antes , hace una declarac ión provocadora respecto a los
oyentes del seminario. Como ferviente fregeano , se coloca, ante los psicoanalistas , en
la posición de sujeto excentrado que osa hablar de "la cosa " sin haber pasado por el
div án. De este modo indirecto , interroga a los discípu los de Lacan sob re la situac ión d e
ellos en el mov imiento: " No tiene derecho a entromet erse en psicoanál isis q uie n no
haya adqu irido, con un aná lisis persona l, esas nociones precisas que sólo éste es
capaz de proporcionar . Del rigor de esta prohibic ión, pronunc iada por Freud e n sus
Nuevas confe rencias sobre p_sicoaná lísís, son ustede s'.s_e ñoras y seño res , sin ningu na
duda, muy respetuosos( ...) S1,transgred iendo las proh1b1c1ones , es de psicoanálisi s de
lo que voy a hablar , escuchando a alguien que ustedes saben es incapaz de present ar
el título que autorizaría su crédito , ¿qué hacen aquf? O bien , si mi tema no es de
psicoanálisis, ustedes que encaminan tan fielmente sus pasos hacia esta sala para

33
La Francia freudiana en todos sus estados

escucharse conversar sobre los prob lemas relativos al campo freudiano, ¿qué hacen
pues aquf?10." .
Después de esta introducc ión, Miller articula la concepción fregeana del cero y sus
suceso res con ta teoría lacaniana del signifi cante. Llama sutura a la relación del sujeto
con ta cadena y ag rega que el suje to fig ura allí en el lugar del cero como ocupando91
lugar de una falta. Al pasar, seña la que ese concepto de sutura no está presente como
tal en la doctrina lacani ana. Pero enseguida afirma que Lacan, como Frege , excluye la
conc iencia de toda def inición de l sujeto. Esta interp retación milleriana de la teoría del
significante conduce a una refundición de l lacanismo que tiene dos consecue ncias
inmedia tas: una teórica y otra polít ica.
En et pla·no teó rico, consiste en hacer de l lacan ismo el mode lo por excelencia de
un freudismo capaz de escapar en sf a los idea les de la psicolog ía: como si, gracias a
los beneficios de la lógica, una teoría cualquie ra pud iera log rar no verse sometida a las
co ntingencias de un medio, una histor ia o un modo de implantación po r el hecho de su
cientificidad comp leta . En el plano político , esta refundición perm ite designar a unos
adve rsarios calificados de desviacionistas con relación a una doctrina que representa
la normalización científ ica en su singularidad omn ipotente . Y por lo demás Miller no
tiene ningún problema en poner en acto la teoría lacaniana correg ida de este modo por
la lógica fregeana. Se refiere cortésmente a un artículo de PieraAulagnie r publicado en
el último número de La Psychanalyse11y le atribuye una "desviación lagachiana del
lacanis mo." Lacan, que hab ía aprobado este texto en el momento de su publicación,
propone entonces a Piara que responda a Mille r en la sesión siguiente. Pero aquella se
abstiene por considerar que la acusación no tiene ningún fundamento dínicq. El ataque
será retirado en la versión de la ponencia sobre la sutura publicada en los Cahierspour
l'analyse.
En el artículo "Freud y Lacan· de 1964, Althussercal ificaba de revisionismola escuela
llamada "americana · y mostraba que la posición lacaniana inauguraba una lectura del
freudismo capaz de sacar el psicoaná lisis de los ideales de la psicolog ía. En ningún
momento se definía ese revisionismo , en la concepción althusseriana de la ciencia,
como un desviacionismo. Para los althusserianos, el teoricismo resu lta en una lucha
antirrevis ionista, pero para los lacanianos de los Cahiers pour r 'analise, ysobre todo
para Millar, tiene tendencia a desembocar en una utilización de la lógica y la ciencia en
términos de antidesviacionismo . Las dos palabras no son idénticas, aunque pertenezcan,
en la coyuntura de los años sesenta, al mismo zócalo . La desviación siempre supone
la existencia de una patología en relación a una norma, mientras que la revisión designa
un proceso siempre presente en el seno de una doctrina sujeta a transformaciones
constantes. Desde la época de su relevo barroco, Lacan escogió preferentemente el
!é~ i~~ d~sviación para ~ituar el neofreudismo frente a su teoría que él llama
c1ent1ftca, creyendo as í evitar que sea "revisada" como lo fue la de Freud. En la techa
de la ponencia de Millar, jamás ha calificado de desviación la manera en la que sus
discípulos aplican s~ doctrina: Más bien les reprocha , igua l que a otros, el utilizar su
ensen_anza.Y es Anika Lemaire, como hemos visto , quien desempeñará el papel de
guardiana del dogma en relación a Laplanche.
En 1965, el discurso de Miller radicaliza el de Lacan. En teoría este discurso
pretend~ ~er ~strictamente_lacaniano, pero en la práctica aporta al lac~nismo el hálito
de un mrlita,:itrsm~ c~mbat,ente. En este sentido existe pues, desde esa techa, ~na
representación miller,ana del lacanismo que no es la simple traducción de la doctnna

34
La Escuela Freudiana de Parfs: la reconquis ta

lacani ana . Mientras que Lacan produce conceptos que pu eden ado~ecer de cierta
"equivoc idad', Millert iene tendencia a aclarar o racionalizar la concep tualldad lacaniana,
para hacer la más uniforme y a veces más coherente. El desliza miento es tanto más
difíci l de capta r cua nto que muy a menudo los dos ho mbres no lo perciben como tal .
Miller sigue afirmando ser el fiel com entador del maestro y Lacan no se da cuenta d~
que a veces toma prestada s de esta último algunas refo rmulaciones elabo radas a partir
de su propia doctri na. Entre el estilo de este joven brillante, deseoso de actuar , Y la
palabra del viejo maest ro, sujeta a múltiples interpretaciones , se produce una ósmos is
tan fuerte que se tiene la impresión de que el primero renuncia a su escritura para
someterse a la verba del segundo , y el segundo repite enunc iados del primero creyendo
que son los suyo s. Con Miller, Lacan halla a ese lector, espejo y adversar io de sí mismo,
que buscó du rante toda su vida: una mezcla de Rodrigo y de Saint-Jusi.
En esos años , el joven normalista piensa en La légende des siec/es.Se identif ica
con e l perso naje de Ayme rillot. La historia es he rmosa . Tie ne valo r de pred icción. Es
así: Carlomagno estaba triste volviendo de Roncesvalles. Había perdido a Rolando y
que ri a conquistar Na rbona. Se dirigió a sus barones , viejos compañeros de lucha , pero
ninguno quería aceptar el desafío. Todos estaban conster nados y no levantaban los
ojos del suelo. Repent iname nte, Aymerillot salió de la fila . Estaba pál ido y déb il : "Vengo
a ped irle lo que nad ie quiere, el hono r de ser, ¡oh rey mío!, si Dios no me abandona, el
homb re del cual se d irá : él es quien tomó Narbona (...). Entraré en Narbona y venceré .
Después castigaré a los burlones, si quedan.' Más radiante que el arcángel , Carlomagno
dice a Ayme rillot: "Serás conde palatino.' Al día sig uiente, el joven tomó la ciudad72_
En efecto , Millar "to mará Narbona' y los barones perderán su reino.
Si Laca n e ncuentra en Miller al hombre de acción que necesita su teor ía, Millar
encuent ra en el lacanismo la teoría de su política. Su interpretación lógica de la doctr ina
lacaniana tiene varias func iones . En primer lugar, sirve de punto de apoyo a la posición
de mando que ocupa Lacan en su escuela . A través de ella, éste t rata de evitar los
errores del neotreudis mo propon iendo un modo de enseñanza en el cual la referencia
a la ciencia corregir ía el prag matismo ins titucional. Ademá s, da cuenta del
descen tram iento del seminario tue ra del medio psiquiatro-psicoana lítico y por lo tanto
de la política expansiva de Lacan . Por último, sitúa el lugar de extraterritorialidad de
Miller que se entroniza é l mismo, por la sutura y trente a los prácticos del inconsciente ,
como sujeto "de afuera del diván", es decir como portavoz en jefe de una verdad
"cient íf ica· del lacanismo. El joven conservará ese lugar durante más de diez años
antes de convert irse, por el diván , en heredero legitimo del gran jete . Ante esta
orientación lógica, los psicoana listas reaccionan igual que PieraAulagn ier. Se compor-
tan como "notables ·, se niegan a debat ir y reciben con fria ldad la entrada en escena de
este "ag itado r" que hace intrusión en el cenáculo de ellos para dictarles la ley del
maestro. Para ellos , el desconocido es un aguafiestas . Están tanto más celosos de él
cuanto que no entienden demasiado el nuevo discurso lógico del que temen el lile y
envid ian el rigor. Ellos son terapeu tas y acusados de ignorancia , él es f ilósofo y
desp reciado por su arroganc ia y su inexpe riencia clínica. Así que se insta la una
desconfianza recíproca en el seminario y la EFP, entre el clan de los nonna lista s sin
diván y la banda de terape_utas bruscamente despoj ados de un maestro y una doct rina .
Una desconfian za pernic iosa para todos, puesto que amenaza con conduc ir a una
separación cada vez más gi:ande en_tr~el teoricismo de unos y el pragma tismo de otros.
Por ahora , Serge Lecla1rees el unrco que acepta la confrontación directa y personal

35
La Francia freudiana en todos sus 8 t
s ados

y establece ayudado por su aura person al un vínculo entre el c írculo de epistemolo ,


y la enseñanza de la clínica . Con el gusto por la avent ura que lo caracte~iza, respoi~:
a M iller sobre ta sut ura. En vez de reprocharle su falta de formac ión chnica, lo ata
· · 1 t 1·
cortésmente en el terreno teór ico. Instala prov1s1ona men e, a J?ven e~ situación de
ca
lógico en el lugar de una función suturante y a esto opone la locahzac 1ónmencontrable
del ana lista cuya pas ión se ría evitar la sutu ra Este ret ruco mues tra que Leclaire ha
compre ndido perfectamente a qué lógica de la desv1_ac1ón y de la verda~ remite el
discurso m illeriano ace rca de las~tura . Frente a ésta , elige como siempr e la linea media
de la negociac ión73.
Si Miller realiza una lectura de la doctr ina lacan iana a la luz de la lógica fregeana
Lacan va a recurrir impl ícitamente a esa lectu ra para re dactar , en nov iembre de 1965:
la ses ión inaugura l de su sem inario sobre El objeto del psicoanálisis. La titula "La ciencia
y la verdad " y ta publica in extenso en Cahiers pour l'analyse. Cie rta mente, leyó Los
fundamentos de la aritmética antes de escuchar a Miller y ya empleó por lo menos una
vez la noción de s utura. Pero el propio Miller hizo notar que la conceptua lización de esta
noción no figura ba en el texto lacan iano. Ahora bien, sin citar la exposición de Miller,
Lacan utiliza de nuevo de mane ra fec unda un verdadero concepto milleriano de sutura
para aprobar una refundic ión lógica de su teoría del significante .
Miller reclamaba que a partir de la lógica míni ma surg ida de Frege se construyera
un concepto de causalidad estructural capaz de dar cuenta de la sutura, es decir de ese
lugar de sujeto que reemplaza una falta : aparece y desa parece en pulsación repetida.
Pero, ¿cómo hacer para que el analista no sea un lógico de la sutura ni un oído imposible
de encontrar? Para evitar el camino de esta contrad icción, que llevaría a escindir la
teoría y la práctica , en la forma de una tende ncia a la separación entre el teoricismo y
el pragmatismo, Lacan opera un relevo lógico del estructura lismo bassándose en el
modelo de su relevo del freud ismo. Sin dejar de lado la referenc ia al estructura lismo,
convoca a su cabecera a Alexandre Koyré y Kurt Godel. Del primero saca la idea de que
la cienc ia moderna -de la que surge el Cog ito- acarreó una dramática desvalorización
del ser y , al segundo le pide prestado nada menos que su segundo teo rema de la
incomp letud sobre el hec ho de que la noción de verdad escapa a la formal ización
integral. Lacan observa que el fracaso de ésta sintomat iza el fracaso en general de la
ciencia siempre en busca de sutura. De esta asombrosa labor en la que Frege y Gódel
quedan confrontados en una especie de banquete metafórico, infiere que ta experiencia
de la duda cartesiana marca al ser del sujeto con una división entre el sabe r y la verdad.
Lacan ya había recurrido a Descartes para construir una noción de sujeto del in -
consciente ajena a la problemática freudiana. Pero el teorema de Godel y los trabajos de
Koyré, arreglados asu manera, le permiten avanzar un poco más. En vez de llamar"sutura·
a la relación del sujeto con la cadena y dar preferencia asu "cierre" sobre su "apertu ra",
rehace el término para anunciar que la ciencia no logra suturar o formalizar íntegralmente
al sujeto. De ello dan prueba, para él, el teorema de Godel y la concepció n chomskyana.
Para Lacan, el sujeto (dividido, hend ido, forc luido, etc.) es el correlato de la c iencia Yese
correlato es llamado sujeto de la ciencia. Si bien el estructural ismo clásico permitió
descentrar ese sujeto , como lo había hecho Freudcon su descubrimiento , corre el riesgo.
sirviendo el ideal de las ciencias humanas, de recons trui r sin saber lo un human ismo del
sujet~ pleno (psicológico, ~te.); y esto tan to más cuanto que descuida ta posición del_in-
consaente. En consecuenaa, sólo la entrada en una lógica puede permitir al psicoanálisis
no quedarse en su condición de ciencia humana. Pero esta lógica , según Lacan , es lógica

36
La Escuela Freudiana de Parls: la reconquista

de incompletud , ciencia del sujeto caído, ciencia del corre lato no suturado; en suma_.es
ciencia del sujeto de la ciencia. Escucha las utura sin suturar , escucha al sujeto paranoico ,
abandonado por la d iv isión cartesiana, y para la oreja ante el sujeto "excentrado" de la
moderna civ ilización científica .
Contra el domin io liso y llano de una lógica lógica, Lacan juega aqu í la paradoja de
una lógica del poder simbólico. Y por esto, en vez de convocar el corte freud iano como
lo había hecho hasta ese momento , reivindica el cientificismo del padre fundador. Este
llamamiento al cientific ismo le perm ite reactualizar un ideal de cientific idad , es decir un
universalismo , que él conv ierte en lógica del significante o en ciencia de la causalidad
estructural. Por consiguien te, el psicoaná lisis tiene por objeto el sujeto de la ciencia ,
efecto él m ismo del sign ificante . Respecto a esto, recusa la magia por una parte Y la
religión por otra. La primera porque incluye al sujeto en el orden natura l excluyéndolo
de la cienc ia, y la seg unda porque obl iga a referir a Dios la causa de su deseo. Ambas
conducen al oscuran tismo .
En nombre de este idea l de cient ificidad , Lacan pretende combatir toda refund ición
psico logista del psicoaná lisis en térm inos de cienc ia humana. Pero reafirma tamb ién su
hostilidad a lo que hemos llamado el sínton1a hipnótico, es decir ese lugar originario
hacia donde puede inclina rse la experiencia del inconsci ente cuando no se articula a
la primac ía de una teo ría74 . En consecuencia, propone la consti tución de un saber
transmis ible, basado en la lógica, y capaz de respetar la d ivisión del sujeto . Ese saber
deberá articularse a un modo de formación que, en vez de calcarse de los modelos
institucionales reinantes , reunirá , en un mismo equilibrio, los modos de enseñanza
surgidos de la cura y los que la ciencia ha construido .
Este texto programático anuncia la gran operac ión "limpieza " a la que va a
dedicarse Lacan. Primero en su escuela, mediante la introducción del pase como
principio "lógico" de una formac ión comple ta. En segundo lugar en su doctr ina,
med iante la entronizac ión de un materna del psicoanál isis capaz de trans mitir un saber
clín ico con lacategor ialeibniziana de una leng ua universal. Vemos aquí de qué manera
Lacan utiliza , al mismo tiempo que los rectifica, los conceptos aportados por los trabajos
del círcu lo de epistemo logía y especialmente por Miller. La noción lacan iana de sujeto
de la ciencia revisa en parte la concepción milleriana de la sutura en el sentido de la
evitación de una lógica integral. Se puede hacerla hipótesis de que esa revisión traduce
una voluntad más o menos consciente de impedir la división de la EF P en una tendencia
teo ricista, representada por epistemólogos sin diván, y una tendencia pragmatista,
transmitida por terapeutas presas de la fascinac ión "oscurantista· de la pura relación
transferencia!. Lacan va a hacer todo lo posible para mantener en torno a él ese
equilibrio dialéctico entre una búsqueda teórica indispensable y una praxis a la que
acecha cont inuamente el peligro de la magia. No lo logrará porque él mismo quedará
atrapado en el quimérico ideal de cientificidad que convocó. Pero la experiencia
aplicada habrá trazado al psicoanál isis la única vía que permite justificar la existencia
de ese combate.

IV. Jacques Lacan, él mismo ...

Unos meses después de la publicación del primer número de Cahiers pour l'analyse,
en el que se han reunido los textos del relevo lógico, Lacan es invitado a ir a Baltimore

37
La Francia freudisna en todos sus estados

para partic ipar en una fiesta estruct uralista . René_Girard, que d~ clases en la prestigiosa
Joh ns Hopkins University, es el iniciador del fest1ncon Eugenio Donato, profesor de la
Universidad de Montrea l y especialis ta en cie ncias humana s. Richard Macksey, que
publicó obras sobre la teo ría de los números y la literatur a fr_ancesay americana , forma
parte junto con otros del Sponso ring Commitee. El simposio _se celebra en octubre de
1966 bajo los auspicios del Centro de Human idades de la_Un1vers 1dad Johns Hopkins.
Para los universitarios estadounidenses , e l acontec1m1ento es importan te. Es la
primera vez que allende el Atlántico se considera el pensa miento estructural ista como
un fenóm eno interdisciplinario. Por eso , los organizado res tratan de comparar los
problemas que incumben a dicho pensam iento y los q ue incumben a otros campos de
estudio . De modo que invitan a representantes de todos las esferas del saber: Jean
Hyppolite para la fenomenologí a, Lucien Goldmann y Georges Poulet para la crítica
literaria sociológica y por último a Roland Barthes, Tzvetan Todorov y Nicolas Ruwet
para el estructuralismo. Jacques Derrida, cuyo traba j o sobre Lév i-Strauss interesa a
Girard , tamb ién es invitado, así como Guy Rosolato por sus artícu los literarios. En este
contexto, Jacques Lacan es invitado a causa de su refund ición estructura l de la obra
freud iana y no como representante de un movim iento psicoanalítico. Por lo demás, en
Estados Unidos , las universidades no se "mezc lan" con las sociedades psicoanalíticas
y la implantación del freudismo , por amplia que sea, no atraviesa los camp us como tal.
Los universitarios del Nuevo Mundo tienen del psicoaná lisis la imagen que éste ha
dado de si en el continente : para ellos , el descubr imiento freudiano pertenece a un
ámb ito médico y terapéutico separado del pensamiento filosófico. Por ello es por lo que
en el simposio de Baltimore, Lacan afronta a un púb lico que no es el suyo en Francia
y al que, encima, la IPA desconoce. Ningún psicoanalista estadoun idense es invitado
al coloq uio y ningún psicoanalista francés participa en calidad de tal. Allá es cuestión
de interroga r el estructuralismo en su relación con la filosofía y la literatura.
Ahora bien, Lacan va por primera vez en su vida a Estados Unidos en un momento
en que, expulsado de la IPA, empieza a ser célebre en Franc ia fuera del ambiente
psicoanalít ico. Este reconocim iento concedido por el exterior repite el que le otorgaron
treinta años antes los surrea listas. El destino del viejo maest ro se parece al de aquel
joven seductor de antaño celebrado por su re lación pas ional con la locura de Aimée.
Pero Baltimore no es Sainte-Anne , ni Roma , y Su Majestad empre nde el viaje
basándose en cierto malentendido. Siempre incómodo en tie rra extranjera, y más aún
en un país tan alejado de la cultura latina , Lacan viaja ese día en una terrib le soledad.
Ni fami lia, ni amante, ni cortesanos: nuestro héroe debe arreglárse las solo en el
corazón de un mundo cuya lengua oral ignora. En Baltimore es impos ible hacer la
jugada del seminario . Sin embargo, piensa en elle. Y en el jet que lo lleva por encima
del océano se acuerda sin duda de la frase conf iaoa por Jung cuya mitología él mismo
difundió. Lamentab lemente, la peste no concurrirá a la cita. En Baltimore, Lacan será
uno de los campeones reconocidos del escenario estructuralista parisino. Es poco Yes
mucho, pero todavía es élemasiado poco. Este maestro adu lado por los suyos
necesitará más para olvidar la humillante de rrota de Estoco lmo o borrar la triste
caminata por un castillo sueco.
En esta fecha, en Francia, la publicación de la obra Les mots y les chosesde Michel
Foucault 75 le acaba de dar un nuevo rostro al estructuralismo. Hasta ese momento, ~I
estructuralismo se definía por su método, pero la evaluación de su sign ificación seguia
siendo cosa de especialistas. Desde abril de 1966, por el contrario, la prensa se adueña

38
d
La Escuela Fraudíana da Par{s: fa reconquista

del fenó meno co mo si se tratara de una moda a la vez temib le y frívola. Para asombro
genera l, Les mots et les choses constituye un best -se/fer. Todos se ponen a diserta r
sobre la muerte de l hombre, el autor y sus pompas, ayudados por la polémica que se
extiende en la Univer sidad de Letras entre los partidarios de Barthes y los adeptos a
Picart . Por un aso mbroso pase mágico ideológico, la revolución cu ltural ch ina tamb ién
se convie rte en objeto de una moda period ística sin gran relación con su cont enido real,
y como res ultado de esto la pre nsa se interesa tanto en el corte bachelardo -althusse riano
como en la interdicc ión de La Religiosa o en el asunto Ben Barka.
En este caso el pelig ro es que el poder de los medios de comunicac ión, más
influyente que antes gracias al desarrollo del sistema audiovisual , interv iene en las
discusionés de l est ructuralismo . Esta entr ada en escena de los medios de co municación
en los dom inios de la t eoría es un fenómeno nuevo para la época , que no sólo firma la
sentencia de muerte del estr ucturalismo "heroico· sino que an uncia una transfor mación
radica l de la condición del pensam iento, que se va a ver progresivamen te ob ligada a
plegarse a las nonn as que impone el gran festiva l de las co municaciones. Pronto , y por
mucho t iempo , los periodistas se creen con derecho a as imilar a los pensadores
estructu ralistas a "estre llas carismáticas" a fin de glorificar o estigmatizar la comp lejid ad
de su lengua ca lificada de todas formas de "esotérica": en una palabra, no apta para la
sacrosanta "comunicac ión". En efecto , vale más compara r a Foucau lt co n un profeta ,
Derrida con un papa , Lacan co n un gu rú, Althusser con un ídolo y Barthes con un brujo
que interrogar el lugar específico que tiene la lengua en la obra hablada o escrita de
ellos. As í se ab re la vía de lo que más tarde se llamará el fenómeno de la nueva fifosoffa,
que consag rará la victoria de la ignorancia de los medios de comunicación sobre el
sabe r unive rsitario . Victor ia obtenida gracias al apoyo que los propios filósofos del
postestructura lismo dará n a la liquidac ión de su pensamiento .
Este paso del estructu ralismo a su triste car icatura explica en parte la importancia
que para Estados Unidos y Francia tiene el simposio de Baltimore. De un lado del
océano, se mira con interés un método ya conocido, pero bruscamen te celebrado como
fenómeno folklórico , y del otro se observa un mundo hasta entonces poco abierto al
pensamiento llamado "continenta l", espe rando establecer contactos y hacer fructificar
los intercamb ios . De esta época data el comienzo de una migración que conducirá a un
número cada vez mayor de filósofos franceses a enseñar en los departamentos de las
univers idades estadounidenses . En ese torneo internacional, Derrida y Aicoeur ten-
drán más éxito que Lacan .
Este último comp rende perfectamen te la mutación interna del estructuralismo que
se produce en Francia. Por lo demás, la conferencia inaugu ral sobre "La ciencia y la
verdad " es tanto el signo precursor como el desfile defensivo. En el momento de partir
rumbo a Baltimore, espera con impacienc ia la publicación de sus Escritos en las Éditions
du Seuil. Furioso por el éxito incuest ionable que obtuvo el libro de Ricoeu r y siempre
presa de su creenc ia en el "robo de ideas ', piensa que la reunión de la mayor parte de
su obra podrá "fijar" su doctrina e impedi r que sufra la revisión de que fue objeto la de
Freud. Esta volun tad de obstaculizar por adelantado las "desviaciones " se hace paten te
en el relevo lógico ya que Lacan convoca un ideal de cientific idad, a la vez por
fascinación con respecto a la historia de las matemáticas , en la que se plant ean
problemas idénticos , y para dar a su movimiento una base unitaria. Pero además, sigue
sufrtendo , y con razón, por no ser lo suficientemen te reconocido como pensador de
gran envergadura: por los maestros que admira y de los que ha tomado elementos

39

La Francia freudiana en todos sus estados

con los que no se entiende . Es imperioso observar que en 81


~;~~~a~~s{ gi~
~!c~~o:~ respetado por los campeones del pensa~ iento modernosin
mente comprendida. Lév1-Strauss le tiene aprecio pero lo
que su obra sea verdaderaraudell o apoya pero no toma pa r1·d ·
I o por su trabaJo,Dumézil
comparaconunc hamán, B ifd ·
se calla igual que Canguilhem, y Jakobson, q~e se ha conve I o en su_amigo, parece
no captar las distorsiones que Lacan hace sufnr a la n:ietáfora y la me)on1m1a. En cuanto
a Foucault, comprendió el sentido de la obra lacaniana pero esquiva la cuestión del
descubrimiento freudiano. Después de mayo de 1968, se declarará a favor de Deleuze
sin hacerlo en contra de Lacan.
Por su parte, Lacan se conduce caprichosamen,)e con los pensadores c?n los que
se cruza. Por cierto que no quiere pertenecer a la canasta estructura llsta tal como
empieza a presentarlo la prensa. No conoce bien los trabaJOSde Barthes, aunque
encuentra excelente la conferencia que éste pronuncia en Balt1more, y trata al íoven
Derrida tan mal como a Ricoeur, sin ver que este nuevo interlocutor le ofrece una
discusión a laq ue el otro se había negado. Si bien desatien~e a los que podrían abrirse
a él, rinde homenaje a los que lo desatienden a él. En resum idas cuent~s, corteJaa todo
el mundo pero no de la misma forma. Admira a los que se mantienen avaros de
ponderaciones para él, y a quienes juzga sus iguales , y no reconoce a los que están
dispuestos a darle, con o sin juramento de fidelidad, una buena parte de ellos mismos.
Él ama a su persona y quiere que su persona sea amada por todos. Curiosa actitudpara
un hombre que no cesa de afirmar que el yo no es el amo del mundo. Pero despuésde
todo, ¿por qué habría de escapar Lacan a ese reinado de lo imaginario del que tan bien
describe las ilusiones engañosas?
1
En el otoño de 1966, Jacques Derrida todavía no ha conocido a Lacan. Sin
embargo, éste ha devorado la Grammatologieno bien apareció en Critique, e hizo saber
al filósofo, por Miller y Frani;ois Wahl, cuánto apreciaba el texto. Sin duda esperaba
verlo llegar al seminario para ocupar allí el lugar que había dejado vacante la disputa
con Ricoeur. Pero Derrida desconfió, temiendo tirarse en los brazos de ese seductor.
Celoso de su independencia, sintió como una amenaza el interés que se le dedicaba.
Así que esperó su momento para abordar a Lacan respecto a las cuestiones filosóficas
esenciales para él: el lugar del sujeto y la condición del inconsciente. Esto no le impidió
publicar en Cahiers pour f'analyse un texto bastante malvado sobre Lévi-Strauss que
le valió ser tratado de "oso" por el etnólogo descontento. En ese texto vuelve a hablar
de fonolog ismo y rebajamiento de la escritura7s. Para el simposio, decidió ser menos
violento y redactó en quince días una conferenci& de su exclusiva invención sobre "La
estructura, el signo Y el juego en el discurso de las ciencias humanas ":."Hay dos
maneras heter~géneas de borrar la diferencia en-,reel significante y el significado: una,
la clásica, consiste en reducir o derivar el significante, es decir finalmente en someter
el signo al pensamiento; la otra, la que dirigimos aquí contra la precedente, consiste en
poner en tela de juicio el sistema en el cual funcionaba la reducción precedenten .. ." Lévi·
Strauss está de nuevo en el banquillo de los acusados, e implícitamente Lacan...
. La_A~érica ad?nde va Derrida no es con la que sueña Lacan. El joven filósofo no
tiene ningu_ndesquite ~ue tomarse con el pasado ni reconquista alguna que efectuar
de un continente hostil. Cuando toma el avión con Barthes, T odorov y Ruwet, está

40
La Escuela Freudiana de Parls: la reconquista

enfermo a causa de las vacunas pero no lo aflige ninguna soledad, nin~ún sentimiento
de rechazo . Entiende inglés y no le tiene miedo a los viajes. Para él, la 1nv1tac16n es un
homenaje tributado a su pensam iento en plena efervescencia . A su llegada , queda muy
asombrado al enterarse por G irard de que Lacan ha pedido que se le reserve una li nda
hab itación en un hote l. Agotado por la diferenc ia de ho rario, deposita las male tas en el
suelo y oye al viejo maestro que le a nuncia: "¡Ah, había que ven ir aquí pa ra po r fi n
encontrarlo !" Al día sigu iente, en lacena ofrecida por los organizadores, Derr ida plan tea
las preguntas que le interesan mucho sobre el sujeto cartesiano, la subs tancia Y el
significa nte . Mientras saborea de pie una ensa lada dulce de repollo, Lacan replica que
el sujeto de él es el mismo que el que su interlocutor opo ne a la teo ría de l suj eto. En sí,
la observac ión no es falsa , pero Lacan se apresura a agrega r: "Usted no soporta que
yo ya haya dicho lo que usted tiene ganas de decir". Ot ra vez la temática de l robo de
ideas , otra vez e l fantasma de la prop iedad de los conceptos, otra vez el na rcisismo de
la primacía . Ya es demasiado . Derrida no entra en el juego y responde sin vacilar: "Ese
no es mi problema ." Laca n quedará pagando. Más tarde en esa velada , se ace rca al
filósofo y le pone amablemente la ma no en el hombro: "¡Ah, Derrida, te nemos que
hab lar, tene mos que hablar!" No hablarán7s...
Un año después de Baltimore se ofrece otra ce na e n París : en casa de Jean Pie l.
Lacan estrecha ca lurosamente entre sus palmas ate rciopeladas la mano de Derrida y
le pregunta en qué está trabajando . Platón , Sócrates , el pharmakon, la letra, el origen,
el logos , el mythos:e l fi lósofo prepara un texto para Te/ Que/. En esta revista en1piezan
a mezc larse, bajo la ta lentosa batuta de Philippe Sollers, los grandes temas del antiguo
estructu ral ismo rev istos y correg idos a la luz de la '1extualidad ' . Derrida acaba de entra r
a la redacción de la revista Critique pub lica ndo su Grammatologie. Lacan es director de
colecc ión en las Éditions du Seu il desde que saliero n sus Escritos. Una -vez más
anunc ia, cosa rara, que él ya ha bló de los mismos temas. Sus alumnos pueden
testificar. Para ev itar la po lém ica, Derrida se dirige al psicoanal ista y le cuenta la
anécdota s igu iente: Una noche, cuando su hijo Pedro empieza ad ormi rse en presencia
de Marga rita, pregun ta a s u pad re por qué lo mira:
"Porque eres bon ito."
Enseguida e l niño reacciona afi rman do que el cu mplido le da ganas de morir .
Algo inqu ieto, Derrida trata de averiguar lo que significa esta historia:
"No me quiero -d ice e l niño- .
- ¿Desde cuá ndo?
- Desde qui~ hablo."
Margarita lo toma en sus brazos :
"No te preocupes , nosotros te quere mos".
Entonces Ped ro larga la ca rcajada :
"No, todo esto no es cierto, soy un gran tra mposo 79. •

Lacan no dij o ni pío. Tiempo más ta rde. Derrida queda estupefacto al encon trar 1a
anécdota en boca de su inter loc utor, en una conferenc ia pronu nciada en diciemb re de
1967 en el Instituto Fra ncés de Nápo les . Lacan la cuenta así: "Soy un gran tramposo
-dice un niño de cuatro af\os acurr ucá ndose en los brazos de su proge nito ra ante su
padre que acaba de responderle: 'Eres bonito' a su preg unta: '¿Po r qué me miras?' y
el padre no reconoce e_nesto (ni siqu iera ~n que el niñ~ en el inte rva lo lo haya engaña do
diciéndole habe r pe rdido el gusto por s, m,smo el d1a en que habló} el impás que él

41
1
La Francia freudiana en todos sus estados

10
mismo juega sobre el Otro mostrando sus cartas . El padre que me dijo sabrá si esto
le incumbe o no8º ."
Un padre que trabaja sobre la metafísica de la palabra plena , un hijo que juega con
la palab ra del padre y la suya , un maestro que se toma por e_l gran Otro Y se vale
anónimamente de una anécdota para acusar a un filósofo recalc itrante de no plegarse
a su just icia imaginar ia: 1qué lio ! En este asunto , Lacan no hace un ~uen pape l Y Derrida
se siente herido. se comprende. Quizá Lacan está_trata ndo aqu1 de aiustar cuentas
inco nscientes con el nombre del padre o más sencillamente con todos los Alfred del
mundo. sea como fuere esta historia pone fin a las relaciones entre los dos hombres.
¡Qué lástima para el historiador!

En Baltimore, la lengua francesa domina el simpos io. Los ame ricanos se alegran
con el sabo r galo de las palabras intercambiadas y los invitados franceses se sienten
orgullosos de estar en primer plano. La fiesta estr uctu ralista sig ue siendo latina: una
disputa continental en forma de pelícu la del oeste , dirá la prensa loca l. Se inventará
incluso, allende el Atlántico, la noción desconocida en Francia de "postestr ucturalismos•·
para des ignar el fenómeno surgido del banq uete . Sin trata r de adap tarse al terreno,
Lacan habla en Balti more como en su seminario, cuando e l públ ico no es al que él está
acostumbrado. Pero a esto agrega una nota descabellada pronunc iando su d is curso en
inglés. Como todos los invita dos hablan francés y él, Lacan no sabe emplear la lengua
inglesa, los organizadores queda n desconcertados. As í que , para af inar su estilo, le
traen a un joven fi lósofo llamado Antony Wilden. El hombre se inte resa en el lacanismo
1 y posteriormente traducirá varios textos&2. Pero por el momen to está literalmente
molido por el ajet reo de este príncipe del Renaci miento a l que debe serv ir de intérprete,
guía , profesor de dicción y cortesano. Desp ués de un incend io inferna l regado con
chistes de sala de guardia y entrecorta do co n varias mesas y cómodas revueltas, la
confe renc ia porfín queda lista. Leyéndo la, es una obr ita de arte , pero escuc hándola es
otro cantar. En primer lugar, lleva un títu lo extravagan te : Of Structure asan /nmixing of
an Otherness Prerequisite to any Subject Whatever, lo que lite ralmente sign ifica: "De
la estr uctur a a lo q ue tiene que ver con el otro como protagónico a cua lquier idea de
sujeto&3...• Se comp rende el gr ito de dolo r de W ilden que se ca lifica a s i mis mo, en pleno
simpos io, de "desdic hado traducto r· . En segundo luga r, el autor dicta esta confe rencia,
que se anuncia más bíen cort a, en una lengua que queda a med io camino entre el
franco -inglés y el ang lo -francés, que hace que al aud ito rio le parezca de una largura
interminable .
Decididamente, cuando Lacan habla gratui tamen te alarga la d uració n de las
sesiones, y cuando se le paga para que escuch e no cesa de acortarlas. i Demonio de
hombre! Conduce sus automóviles en sen tido inve rso a sus discursos y a la misma
velocidad que sus curas: según el pum pum efela interp retación vercfacfera. Aunq ue no
siemp re logre evitar el accicfente, nunca resulta hericfo y salva milag rosamente a 10s
pasajeros. Siempre que puede, se mete a tocia ve loc idad entre el ca mión que aparece
fn:~te a él Y el vehículo al que acaba de pasar, sin preocupa rse por saber si éstos
utilizarán _sus fren_os. Así va para él el tiempo lógico: el prisione ro no bien ha
comprendido el enigma debe decidirse. Toda la vida privada y pública de Laca n esª

42
La Escuela Fraudiana da París : la reconquista

imagen de su doctr ina que no renuncia a nada y arrasa con todo: la rapidez del águi la
unida a la lenta obstinación de la hormiga.
De modo que en Baltimore , Lacan se enunc ia tal como ha llegado a se r. Este
hombre de genio, que dedicó tre inta y cinco años de labor encarn izada en el movim iento
psicoanal ítico , ve llegar el triunfo demasiado tarde . Es cierto que todav ía goza de buena
salud, pero , sobre todo desde Bonneval , siente como una injustic ia el haber esperado
tanto el reconocimiento y segu ir esperándolo. Gastado por los conflictos de laS PP, que
lo afectaron en su madure z, vencido luego en su negociación con la IPA, se recupera
mal de los comba tes y, aunque su escuela le brinde numerosas satisfacciones , tiene
cada vez más tendencia a dejar de lado a los verdaderos fieles y rodearse de
cortesanos . El viejo mona rca es frágil y esa fragilidad se trans luce en sus caprichos a
medida que avanza hacia la gloria , pero también hacia la muerte. En el simposio, los
franceses conocen, al menos por cuentos , las costumbres de l maestro , pero los
americanos , que han leído atentamenta los textos, encuentran muy extraña el habla
lacaniana . La confe rencia dura tanto que Rosolato se ve obligado a pospone r la suya
para el día siguiente. Unico discípulo presente en tierra americana, difíc ilmente puede
afro ntar a su analista en tales circunstanci as.
Dos secuenc ias retienen la atención. A propósito del sujeto, Lacan cuenta que
desde el alba estuvo mirando por la ve ntana las luces de neón y el tránsito que le
hicieron pensar en el Dasein, es decir en ese espectácu lo intermitente y borroso del
"pensamien to que se piensa sin saber". Y de golpe enuncia esta frase surrealista: "La
imagen más sintét ica que puedo darles del inconsciente es Baltimore al amanecer .·
Segundo gran momento: Laca n habla de su próximo seminario sobre La lógica del
fantasma y dice: "Estoy atrasado en todas las cosas que debo desarrollar antes de
desapa recer yo mismo y me cuesta avanzari¾.• ¡Siempre el tiempo!
Con sciente del efecto que produce la palabra de Lacan en esta asamb lea erudita,
Wilden se apresura a socorrer lo. Nota que abordando su doctrina bajo el aspecto de la
noción de desconocimiento, el orador ha sumido a sus oyentes en el desconocimiento .
Pero ens eguida agrega que los amer icanos deberían leer a Freud para comprender que
Lacan no lo desconoce . Después de una interesante discusión en la que intervienen
Goldmann y Poulet , Richard Macksey aborda a Lacan sobre su utilización de la lógica
fregeana . Expresa que le molesta que el teorema de Godel sea interpretado en La cieneia
y la verdad como una simple limitación al poder del simbolismo . Luego agrega que una
posición así corre el riesgo de cond ucir al conferenciante a la vía de un estructuralismo
nomina lista o conceptualista, puesto que, en vez de unir los números entre sí, tiende
a plantear una equiva lencia entre los números y las entidades . Lacan replica de
inmediato que nunca negó el aspecto estructural de los números. En efecto: su relevo
lógico se mant iene estructu ral, aunque se exponga al nominalismo o al logicismo. La
pregunta de Macksey es pertinente , pero lamentab lemente el debate no prosigue.
Lacan nunca habrá tenido un auditorio tan interesado por las interroga ciones "verda-
deras" ...
El viaje estadounidense de 1966 no le perm ite, y con razón, tornarse el desq uite
de la IPA . Pero, paradójicamen te, su discurso es mejor comprend ido en Baltimore que
en París en la med ida en que los universitar ios del coloquio , que no son ni psicoanalistas
ni jóvenes lacanianos , son expertos en debates teóricos y no se dejan fascin ar por el
habla extraña de su invitado. Discuten y critican el contenido de una obra . Sin embargo,
el malentendido persiste, ya que en suelo amer icano el lacanismo es considerado como

43
La Francia freudian a en todos sus 8s
t
lldos

una doctrina estructuralista típ icame nte fran_cesa. S~guir~ siéndolo por mucho tiempo
en ciertas univers idades y para algunas fe minis tas sin rec1b1r real_mente el rótulo de u
mov imiento psicoanalít ico cualqui era. Dic~o de otra forma, el lacanisrno no se implantar;
de l otro lado del Atlá ntico con la categon a de una esc ue la o un relevo del freudism0
No hay Far West para el doctor Lacan : simplemente ca~p~s. Regreso a París... ·
Pese a la presión ejercida por Fran9o is Wahl des_de¡un10_de 1963, Lacan se hace
rogar para aceptar reunír la total idad de su ob ra escrita. Es Cterto que qu iere "fijar' su
doctrina y hacer la existir para un público amplio, pero_le hace ascos a lo que más tarde
llamará la "poubellication". No obstante , la calurosa 1ns1stenc1a de Wahl produce sus
efectos y el éxito recog ido por el libro de Ricoeur provoca la dec isión final. Filósofo de
formac ión, Wahl piensa que la enseñanza de Lacan ocupa e l lugar de lo "real" para la
nueva generación. En su opinión, el maestro debe actuar como el anal ista de la cultura
contemporánea . Cuando le pidió que reuniera sus textos , Lacan propuso a varios de
sus discípu los para que efectua ran el trabajo . Pero no resu ltó nada.
Desde el final del invierno de 1966 , Wahl se pone a trabajar con ahínco y toma un
mes de licenc ia para leer, clasificar y puntuar de nuevo los textos. Cua ndo no entiende
el sentido de algunas frases, almuerza en casa de Calvet con el maestro que responde
a todas sus preguntas y pule su estilo. Gigantesca empresa editorial, notable colaboración.
Wah l no tarda en decidi r la supres ión del texto sobre la fami lia por no encontrarlo
"lacan iano " y Lacan elige poner e n primer lugar el Seminariosobre la cartarobada.Wahl
no está de acuerdo. Lacan insiste y no cede . Fina lmente , el editor pide al autor que
redacte una continuac ión a ese famoso semina rio para exp licar retroactivamente su
función de aperturass. Lacan escribe entonces" Paréntesis de los paréntes is", verdadera
reformu lación lógica de su exposic ión. A cont inuac ión pone un .capitulo titulado ' De
nuest ros antecedentes·, en el que se representa a sí mismo la h istoria de su itinerano.
Habla allí de la acogida que recibió su tesis entre los su rrealistas , reivindica la
en~eñanza de Clérarnba ult olv idando que hab ía vaci lado por Claude, y sitúa ellugar de
L 'Evolution Psychiatriqueporque allí tuvo quie n lo escuchara. No menciona el nombre
de Henri Ey, pero le envía un ejemplar con ded icator ia: "A Renée, a Henri, a esa
juventud que aún nos une." Natural mente no menciona a Wallon ni a Kojeve Y se
presenta como el inventor de la noción de estadio del espejo. Es el momento de la
batalla antips icologista y La can, tan celoso cuando se trata de su derecho a la primacía,
ev ita evoca r a un precu rsor cuyo nombre queda ligado al campo de la psico logía Y a un
filósofo cuya enseñanza hegel iana está fuera de moda en esos años estructuralistas.
Además co menta sus Escritosen futuro perfecto y propone a sus lectores estudiar
su doctr ina corno una totalidad cuya histo ria ser ía interna a si misma. Por lo que
respecta a la representación de su gran obra, sigue pues el sentido de su relevo lógico.
Interpreta la historia pasada de sus textos a la luz de su doct rina actual, y les impone
retroactivamente una concepc ión de la historia que las sobredeterm inan: "Sucede -
escribe- que a nuestros alumnos les sirve de señuelo en nuestros escritos encontrar'Yª
ahí' aque llo a lo que nuest ra enseñanza nos llevó después. Pero, ¿no es suficiente qve
lo que está ahí no haya obstru ido el cam inQ86?"Con esta amb igua f rase, Lacan rei-
vindica el señuelo del ''ya ahí": una obra debe leerse a la luz de su ulterior devenir. En
suma, la presentación de los Escritos incita a l lector de 1966 a leer al Lacan d~
· C/8
anteguerra a la luz del Discursode Roma, y el del Discursode Romaa la luz de Lac,en .
y la verdad. Esta concepción de la historia se adapta a la manera en la que trab1ª
Lacan, pero resultará desastrosa para el mov imiento lacaniano, que basándose en el a,

44
La Escvela Frevdíana de París: la reconquista

tendrá tendencia a olvidar los elementos que Lacan sacó de otros , leer a Freud sin
separarlo jamás de Lacan , y por último imputar a ese mismo Freud una lectura
anticipada de los Escritos por obra y gracia de una linterna mág ica. Además, validará
la entrada en escena en la historia del lacanismo de un impres ionante rebuscam iento
en el lenguaj e: no entre los f ilósofos del circu lo de epistemolog ía cuyos trabajos se
mantendrán orig inales , sino entre los psicoanalistas de las nuevas generaciones,
demasiado ignorantes para segu ir al maestro en /a ciencia y de masiado fanáticos para
evitar segu irlo. Mediante el rebuscam iento en la expresión , se privarán de su esti lo, en
el caso que lo tuvieran, no sólo para imitar la persona de Lacan, sino para fus ionarse
con el estilo de los Escritos por "retroacc ión" hacia el anonimato. En consecuencia ,
tendrán tendencia a comp lacerse en no firmar más sus textos o utilizar seudón imos.
Si bien en esta operac ión editorial Lacan es al principio secundado por Wahl, Miller
toma la posta y se encarga de la redacción de un índice razonado. Se basa en la
conferencia dictada en 1963 en la ENS y confirma la presentación en futuro perfecto que
propone Lacan . Más que situar los conceptos en la historia de su aparición inaugural ,
y luego espec ificar sus transformac iones sucesivas, define el lugar estructural de cada
uno de ellos en su relac ión con el conjunto. Procede así por retroacción a partir del
último estado de la teoría y divide el corpus en cinco órdenes. Por último subraya que
ciertos textos más densos escapan al fraccionam iento, a la vez que expresa que esta
organ izac ión del libro constituye su propia interpretac ión del lacan ismo. Por lo demás ,
Miller lo invoca en nomb re de una mejor comp rensión de los Escritos: "Según el con-
cepto que tenemos de estos Escritos, se gana estudiándo los como si se formaran en
sistema a pesa r de la elipsis del esti lo necesa rio -según Lacan- para la formación de
los anal istas. Por nuestra parte, al no tener que preocuparnos de la eficacia de la teoría
en ese campo, alenta mos al lector adelantando que no tiene fímite externo (es decir que
no produzca el funcionamiento del pensam iento bajo el peso de su estructura) para la
expansión de la fo rmalización en el terreno del discu rso, por el hecho de que no hay
ningún fugar en el que su poder falte de lo que no pueda delimitar los alrededores, y
reduc ir el agujero, camb iando de sintaxis. A riesgo de ver en otra parte fonnarse de
nuevo su negativo. Recurrimos a Boole, Camap y los estudios del Sr. Guérolllt sobre
Berkeleys1. •
Esta interpretación de fa doct rina corresponde a la visión lacaniana de 1966,
aunque la radical iza por la vía de esta formalización integral que Lacan había
rechazado invocando el teorema de Godel. Habla rectificado la noción de sutura en el
sent ido de una menor formalización y Miller a su vez fa reinterpreta en un juego de
báscula en el que separa el campo de la formac ión cli nica del campo del discu rso.

Desde que aparecen los Escritos, en noviemb re, Lacan recibe la consagración
tanto tiempo espe rada. Se convierte ensegu ida en uno de los grandes pensado res de
la era estructural ista justo cuando acaba de inicia r su relevo lógico. El libro arranca bien
y crea un "acontec imiento.• El 30 de noviembre, Le Nouvel Observateuranuncia en un
suelto que el editor está reimprimiendo "a toda veloc idad las novecientas páginas de
los Escritos de Lacan que cuestan cincuen ta francos y de los que se vendieron cinco
mil ejemplares incluso antes de que la prensa hubiera informado acerca de ellos." En
realidad, la obra no constituye un best-seller inmed iato como Les Mots et les Choses
y, durante cierto tiempo, se vende menos que la de Ricoeur . Pero, progresivamente, la
curva se va invirtiendo. Treinta y seis mil seiscientos cuarenta y tres volúmenes serán

45
1
La Francia freudiana en todos sus estados

comprados hasta 1984 Y, d_~s~e :


19
º~,:
0
1
anta de ediciones de bolsillo bat irá todas las
vcuatro mil ejemplares para el pr imer volumen
marcas para una obra ta n difietl. No do88 i.acan ha ganado pues su dura bata lla por un
i'
y sesenta y cinco mil para e_lsegun d nte será el "Freud franc és" y no sólo un autor
reconocimi_ento bien_mereetdo. Ens!r1 ~ás atacado aún . Pero sus Escritos serán ci-
estructurahsta. Al mismo tiempo , . amp liamente comentada fuera del ambiente
tados por todos l_adosY_su _do~tn~areglade o ro de l Instituto de Psicoanál isis puesto
analítico. El silencio seguirá s:n °. f rme de los Escritos y hasta e l no mbre de Lacan
que en la RFPnose harájam s ~~~:;os Sin embargo la nueva generac ión analítica
estará proscrito de los_textdoslP u a~ismo ·no tendr á ningún prob lema en hablar en voz
formada fuera de las lilas e 1ac
alta. Volveremos sotre :r,s:~ vivamente criticado en var ios semanar ios. En Arts , por
. Naturalmente, ª~e escribe estas palabras: "El conj unto es -digá moslo enseguida-
e¡emplo, Jacques Bros·noso e impenetrable. Sin duda el Sr. Lacan quiere seleccionar
abrumador, por 1o esp1 'd d ·
· bl' Es de temer sobre todo que ante una oscun a tan agresiva los
a su pu ICO... . . rt J L é .
· 1 1 et I s snobs que son de natura leza masoqu1stac onv 1e an a . aca n en un x1to
,n e e ua e R bl ··
sin haberlo leído89." En L'Express, Jea n-Fran9ois . eve 1 es 1a. ece _una sepa rac1on
entre ta filosofía y el psicoanálisis: "Puede ser -escribe - que la fl losofla de Lacan sea
muy importante pero me parece discut ible que constituya un retorno a Freud o una
prolongación d¿ Freud90."En cuanto a ~ ndré. Rob i~~t, reedita para Les Nouve lles
Littéraires los viejos sonsonetes del ant1freud1smo: Cuando los ed1!ores de Lacan
hayan publicado una traducción viva de sus reescritos (que fuer on antano leg1blemente
escritos), los recomendaremos a nuestros lectores para que a su vez se pongan a la
escucha del lamentable Freud."
En La Quínzaíne Jittéraire, Didier Anzieu no se queda atrás. No vaci la en tratar a
Lacan de hereje y anunciar el naufragio de los capi tanes dest inados a ser grandes si
no hubieran perdido el rumbo . Compara a su antiguo anat ista con Jung, Ad ler, Reich,
Rank y Karen Horney, para defender una ortodoxia de la que ni él log ra defini r el trazado.
Por último dice que los textos de Lacan no son inéditos para luego tirar una piedra en
el tejado de Miller, calificado de joven filósofo sin experienc ia clínica . En una columna
vecina, Charles Melman defiende a Lacan en un artícu lo dogmático. Decid idamente, el
maestro ha perdido a sus mejores discípulos y éstos no saben crit icarlo como lo hacían
antes en Roma o Bonneval9' .
En Les tettres fran9aises a la izquierda y Je Fígaro littéraire a la derecha Lacan es
saludado e_nsu justa medida por Pierre Daix y Gi lles Lapouge respectiva mente92 . En
dos entrevistas notab les por la claridad e inteligencia de los periodistas, Lacan se
expl ica largamente sobre su concepc ión de la cienc ia y el retorno a Freud. Evocando
la famosa frase pronunciada por Jung, Lapouge no vacila en titular: "Jacques Lacan
quiere que el psicoanális is vuelva a ser la peste." En cuanto O Lacan revoca en fonna
algo _impertinente sus afin idades con el hege lianismo : "Quisiera 'afirmar desde el
pnnc1p10-dice a Da1x-que todo lo que he escrito está enteram0nte d<>term inado por la
obra de Fr_eud.He leíd~ algunas o~raspor supuesto . pero de un; form ; que no se puede
comparar. Hegel por e¡emplo. ¿Como me leye ron a mí para llegar a creer que prestaos
Juramento de fidelidad a su sistema cuando para mí no era sino máquina de contrarrestar
los delirios de la identificac ión93?'
Jean -Paul Sa~re se inquieta por el alboroto que fo rma la prensa en torno al
estnucturahsrno. As1 que a su vez responde a las preguntas de Bernard Pingaud en un

46
Ls Escuela Frsudisna dB París: Is rsconquista

número de L'Arcque es dedicado a él y que aparece unos días después de la entrevista


de Lacan en el Fígaro littéraire. Desordenadamen te, reprocha a Foucault, Althusser Y
Lacan un rechazo concertado de la historia en nombre de la estructu ra, Y una
desestimac ión de l homb re en nombre del descentramiento de l sujeto. Los acusa a
todos de tener al marxismo en la mira y construir la última barrera que la burguesía
pueda constru ir cont ra el autor de El capital. No está totalmente equivocado ya que en
efecto estos tres autores , cada uno a su manera, acaban con el buen ma rxis mo de
antes, izquierd ista o dogmático , que Sartre serv irá valientemente hasta su muert e. Sin
embargo no mete en la bolsa a los "verdaderos" espec ialistas de la estructu ra que a su
juic io son Lév i-Strauss, Benveniste y Saussure. Olvida a Dumézil y reconoc e que Lacan
es un lecto r fiel de Freud: "Arrinconado entre el ello y el superyo -dice- el sujeto del
psicoanal ista está un poco co mo de Gaulle entre la Unión Soviética y los Estados
Unidos . El Ego no tiene existencia en sí, está co nstruido y su papel es pura mente
pasivo94."
A la prensa se le presenta una buena ocasión de oponer a dos "jefes carismáticos.
• Le Fígaro littéraíre se apresura pues en dar vuelta el asunto anunciando en la prime ra
página, con un títu lo rimbomban te "Lacan juzga a Sartre: En una nueva entrevista ,
Lacan recalca lo absu rdo de esas palabras . A Sartre le contesta sobre la historia, y a
la prensa en general sobre el lugar que se le hace ocupa r: "Me cuesta creer que la
operac ión esté destinada a dar de nuevo actualidad a Sartre. En efecto , Sartre sigue
siendo el rep resen tante más popu lar del pensamiento franoés . Pero de ahí a plantear
que lo que no es sart riano se define primero por el hecho de no ser sartriano hay una
diferencia [ . ..]. Querrían que yo fuera una especie de sucesor de Sartre . Déjeme decirle
que es esa una grac iosa idea de lo que puede interesarme . Sartre tuvo una función muy
precisa que se puede 'cubicar', pero que no tiene ninguna relación con los trabajos que
yo realizo. Sartre es más joven que yo y he seguido con mucha simpatía e interés su
ascenso. No me sitúo en abso luto en relación a él." De paso, Lacan recusa la ama lgama
que hizo la prensa entre los "capitanes" del estructural ismo y luego, por única vez en
su vida, rinde un pequeño homenaje al trabajo de Althusser: "Lév i-Strauss a quien
conozco bien no se interesa tanto en el psicoaná lisis. He encontrado a A lthusse r muy
despierto por lo que respecta a mis trabaj os y muy despertador en torno a él. Creo que
puede considerarse defin itivo el recorte que hace del pensamiento de Marx. Pero
¿quién va a creer que nos poníamos de acuerdo? En cua nto a Foucau lt, sigue lo que
hago y me gustan sus trabajos, pero no veo que le interese mucho la posición de Freud .
Entonces, ent re estas cuatro personas, ¿qué víncu lo existe95?"
En el momento en que Lacan sabo rea su consagración, su hij a Judith se casa con
Jacques-A lain Miller. Por este casamiento, la historia del movimiento lacan iano pasa
a ser tamb ién un asunto de famil ia.

v. SI me hubieran contado Versal/es

El acta de fundación que Lacan pronunc ia el día del verano de 196496 se parece
a un verdadero discurso ~el 18 de junio. El tono es maj estuoso , el estilo espléndido y
la legislación impecab le. Lacan habla en prime ra persona, denuncia las "desv iaciones ..
y "componendas• y se presenta como el jefe absoluto del gran mov imiento de
reconquista. Recuperando de golpe su verba barroca, moviliza los signif icantes de su

47
1
La Francia frsudiana sn todos sus astados

cultura y afirma ser el salvador de una Francia freudiana que entró en decadencia N
está solo , por supuesto , pero la evocación de su "soledad" en su relación con la cau o
ps icoanalítica funciona de manera simbólica . Contrariamente a Freud, Lacan acep~ª
ser un maestro que ocupa jurídica y políticamente el lugar de un maestro. ¿Soberanoª
emperador o papa? Diremos más bien legislador o padre fundador . Frente al imperio'
yergue la cabeza para venga r al antepasado y restablecer el poder de la causa
cartaginesa , símbolo de esta situación anibaliana del ps!coanál isis soñada por Freud.
El mando no lo quiso, pero la derrota de 1963 lo obligó a asum irlo : no tiene otra
alternativa .
También , para evitar que en su escuela se produzcan los errores del pasado
intenta lo imposib le . En vez de rechaza r la noción errónea de "jefe carismático", com~
hace la IPA, la desvía e inviste en la categor ía de una reconciliac ión afirmada entre la
func ión de iniciación propia de la enseñanza del psicoaná lisis y la función directriz
prop ia de toda instituc ión. Será a la vez el director de su escue la, el maestro por lo que
atañe a su doctrina y el legislador de un nuevo modo de formación. Por la vía indirecta
de su seminario y la reducc ión de la duración de sus sesiones, será también el analista
de todos.
Apoyándose en las tesis enunciadas en La Psicología de las Masas, actualiza un
modo de poder original basado en la preeminenc ia de la noción de Gran Hombre. La
referenc ia al sistema gaull iano es evide nte, y sin duda Lacan se acuerda, cuando
pronuncia su llamamie nto del 2 1 de ju nio, del horror que le inspiró, un cuarto de siglo
antes, el desastre del ejé rcito francé s Odio visceral al pétainismo, repugnancia
respecto a una democracia que faltó a sus compromisos y, por fin, culto al hombre
prov idencia l: en 1964, Lacan no es un dictador sino más bien una especie de monarca
esclarecido que trata de restau rar los riesgos de una repúbl ica freudia na: la políticadel
inconsc iente y del deseo contra la política instituc ional , el "hombre • contra los "partidos".
Para evita r la constitución de oligarquías, en un primer momento asume todos los
poderes. Él mismo nombra a las élites, integ ra todos los jurados y exige obediencia de
los suyos, como un desquite sobre el pasado. Tres discípu los siguen siendo sus
"preferidos " : Serge Leclaire, a quien sigue amando con pas ión, Moustapha Safouan,a
quien cons idera un magnífico clínico y cuya direcc ión da cada vez que aconseja una
cura a un prój imo y Solange Faladé , que es su conf idente . Un judío, un árabe Y una
afr icana: esta elección ilustra bien el universalis mo lacaniano.
El lugar de Lacan en la EFP es desde un principio muy extraño. Siendo un monarca,
mant iene con cada uno, es decir con su pueblo y sus cortesanos, una relación
privi leg iada que escapa a la jerarquía instituc ional. Por consiguiente, y pese al
funcionamiento autocrático de su poder, también desempeña el papel de un viejo sabio
liberal que todos pueden veni r a consultar en el secreto de su alcoba, para orientarse
hacia un trabajo o una car rrera. Durante cas i todo el tiempo que duró la EF P, la puerta
de la calle de Lille está abierta para cualquiera y sin cita: para los miembros y los no
105
miembros, para los ana lizandos y los "enfe rmos", para los ladrones, los pillos,
ps icót icos y los agitados. Lacan nunca tiene miedo de nada y da consejos inteligenies
a todos. En suma, cualquier persona puede irrumpir en su domici lio para ha~Jar de
cualqu ier cosa . No hay gua rdia pretor iana que proteja al Doctor, no hay servicio d~
orden ni secretaria que separen al monarca de su pueb lo . Sólo Glo ria González, la fie
espal'lola, recibe a los visitantes sin imped irles encontrarse con su intertocutor.

48
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

Así se va establec iendo entre Lacan y sus "súbditos· una espe cie de mo narquía
directa en la que la serv idumbre vol untaria se mezcia con el ejerc icio de las libertades
individuales . Este funcionamiento del pod er tiende a transformar la práctica de Lacan .
Desde el mom ento e n que crea su escuela, no se ejerce ning ún control más sobre la
duración de las sesiones ni sobre el número de sus ana lizando s cuyas h ueste s
aumen_tan a ojos vistas . Los viejos , formados en la SFP, siguen vinie ndo y los j óvenes,
de la cuarta Y sobr e todo de la q uinta generació n, afluyen en masa, de tanto q ue la
aventura del lacanismo respond e a sus aspiraciones a la vez teóricas y antiinstrtuciona les.
Muy pronto Lacan adq uiere la costumbre de no dar cita a una hora fija. No sabe rechaza r
a nadie y todos pueden ir a sus sesiones según su capricho o necesidades . La casa del
Doctor es un inmenso as ilo donde se circula libremente, con todas las puertas abiertas
de la mañ ana a la noche, entre ediciones originales, cuadros de pintores famosos y
cantidades de manusc ritos .
Liberado de las obligac iones institucionales, Lacan durante dieciséis años lleva a
la práctica un verdade ro lab oratorio de psicoaná lisis. Le dedica su vida entera, su
energ ía, su amor , sin jamás ped ir desca nso. Mezcla todos los géne ros y reduce a la
nada todas las nonnas del uso clásico con un gen io de la intervención raramen te
igualado en la histor ia del freud ismo . Como un gran libertino, explora con refinamiento
todas las figuras posib les de la cura, el control, el pase, e l seminario y la presentación
de enfennos, como si sie mpre quisiera saber más sobre los misterios de la relación
transfere ncia!, el aná lisis interminab le, el "paso" o la identificación. Juega con las más
extremas post uras del tiempo , el espacio y el obj eto. Así, por ejemplo, es capaz de
tomar en aná lisis a un pacie nte que sig ue un trabajo de diván con otro terapeuta , u otro
paciente de quien co ntrola la práctica e n relación a un caso cuya práctica tamb ién
supervisa simu ltáneamente. Hace variar hasta el infinito la duración de las sesiones y
su espac iam iento en el tie mpo: de un minuto a una hora o de una sesió n por semana
a diez por d ía . Hay que hace r mover al ana lizando del sillón al diván y luego de una pieza
a la otra camb iando cada vez el cuadro simbólico de su palabra. Se diría que actúa sin
cesar contra su teoría, como para ponerla a prueba de sus fallas . Cuanto más denu ncia
la omnipotenc ia del yo, más afirma en la cura la preeminencia de su ego. Cuanto más
se burla de las utopías filantró picas, más ayuda a todos con sus consejos humanitarios .
De manera gene ral, la duració n de las sesiones tiende a acortarse y, cuando ése
no es el caso , el tiempo depe nde de la relación que se estab lece entre el maestro y el
analizando. Lacan siempre lleva prisa, como si la muerte le pisara los talones . No se
sienta en el sillón , ca mina arriba y abajo, da la espalda al pacie nte, come , bebe y ri a a
la vez q ue presta una fabulosa escucha a ciertos significante s del discurso . No analiza
la transferencia de sus pacientes respect o a él y, aunque intervie ne para darles
direct rices , los deja fabricar sus propias interpretaciones sobre su actitud . En conse -
cuencia , hace jugar permanenteme nte la "lib_ertad" de cada uno para servirlo, recha -
zarlo, quere rlo o proseguir realmente un anális is. A l final de su vida, estando enfermo,
sigue su práctica y se mues tra d esfalle~iente sin ocultar el estado de su cuerpo y de su
espíritu. A lgunos perciben sus ause ncias, otros no ven nada y conservan de él una
imagen flamígera. Otros aún lo acompañan en su agon ía con ternura y vio lencia.
Por lo que respecta al dinero , con el paso de los años Lacan se vuelve cada vez
más goloso. Pero si bien las exigencia~ so_n _amenudo exorbit~nt~s, nadie está obligado
a ceder . Tambíén en eso eie rce e l prmc1p10de la monarqu1a directa, la servidumb re
voluntaria O la experimentac ión. Por lo general Lacan sólo explota a los ricos o a los que

49
La Francia freudiana en todos sus estados

quieren dejarse expl otar . Se muestra diferente con cada paciente, siempre múltiple
siempre diversificado al compás de una escucha nunca 1dént1ca para todos. '
Convertido en jefe de escue la y maestro de l pensam iento, aho~a se enfrenta con
su "personaje ". Numerosos militantes, drogados, delincuent es o su 1c1dasvienen aé l en
busca de un padre o un salvador. No se niega '.3-las demandas de _e Uos y no rechaza
jamás su posición de "gran jefe ". Por el contrario, lo acepta Y perm1t1rá a una tracción
de la j uventud izquierd ista no hundirse en el terrorismo , la m~erte o la locura. Sólo una
vez lo atacarán físicamente. Como Charco! en la Sa lpiHnére y como Freud en la
soc iedad vienesa , a partir de 1969 se convierte en el doctor iconoc lasta de una sociedad
enferma de sus síntomas , sus costumbres y su modernidad, Y asume sus miserias y sus
esp lendo res. No hay duda de que a veces forma rá terapeutas que parecen más
me rcaderes que psicoana listas. Pero de darse el caso, no son numerosos y también
ex isten en las instituciones dirigidas de otra manera. La historia de las sociedades
psicoana líticas no se reduce jamás a la de sus minorías y, miráQdolo bien, la aventura
lacaniana es más interesante para la cultura que las de más experienc ias de la Francia
freudiana . A cont inuación presento algunos testimonios de la práctica de Lacan
posterior a 196497.

Francis Hofstein: "Empecé mi anál isis en 1964. Durante mis estud ios de medicina,
realizados en Estrasburgo, había leído a Freud , y eso me dio ganas de hacerme
analista. Además creía, con algo de ingenu idad , que la psiqu iatría y el psicoanálisis
eran la misma cosa. Cuando llegué a París, llamé por teléfono a la única persona que
conocía para co nseguir la direcc ión de un ana lista. Me dio la de Lacan, sin más
expl icaciones. Así que llamé a Lacan que me propuso una cita para ocho días más
tarde . Como sólo iba a queda rme tres días, le pedí que me recibiera antes. Aceptó y,
durante dos horas, le conté mi vida . Me escuchaba con mucha atención y me aconsejó
que viera tamb ién a otros analistas . Como yo no conocía otros, no hice nada y volví a
Estrasburgo. Cuando volví a París en enero de 1965, llamé de nuevo a Lacan y fui a
verlo , pero nuevamente me dijo que proba ra en otra parte . Me negué. Y como no
entendía por qué no se decidía a tomarme en anális is, insis tí y le pedi explicaciones:
se iba por las ramas y luego tenminó por ceder. Las sesiones duraban entre quince Y
treinta minutos y oon frecuenc ia me parec ían largas. Sólo una vez, al principio, me dejó
olvidado en la biblioteca y, cuando fina lmente fui a go lpear a la puerta de su escritorio,
estaba muy contrar iado y me regañó cas i por no haberme manifestado antes. Terminé
por organizarme yo mismo las citas para no esperar más. Sólo dos veces quiso mezclar
los géneros. Un día , le cuento una pelícu la y me pide que escriba lo que digo. L~ hice,
le entregué el manuscrito pero nunca me lo devolvió. Otra vez me negué , y le d11eque
cuando escribiera lo har ía para mi. Mucho más tarde, iba a ser yo quien le pidiera q~e
verif icara si, en un artícu lo que yo acababa de escribir sobre la música, no habia
empleado al revés alguno de sus conceptos. A la vez que me dice que la música no es
su fuerte, acepta , pero al recupe rar mi texto , compruebo que se equivocó en u~a
corrección . Lo llamo por teléfono , le leo lo que escr ibió y le digo lo que pienso: se ne
Y reconoc~ s_uerror . ?e mane ra general , tuve la impresión de hacer con él un análi~!
corriente. El mterven1a, puntuaba e interpretaba mis sueños . Nunca lo tomó a mal. 1
esfumaba ante mi palab_ray no obstacu lizaba el análisis. Descubrí que estaba e~i8y
momento de la publicación de los Escritos. Todo el mundo se puso a hablar de

50
La Escuela Freudiana de París: la reconquista
.
escuché cosas sobre su práctica que no correspond ían con lo que yo viv ía en el diván.
Le hablaba de eso y un día le conté una histor ia part icularmente venenosa sobre él. ' Eso
no es verdad' , dijo. Saqué ante él la conclusión de que había algo cierto en lo que se
decía. Cuando yo no ced ía sobre ciertas cosas , no insist ía. Era el ana lista quien estaba
presente y no el ¡e' de Lacan. Y se lo pod ía obligar a mantener su lugar de analista
cuando se salía de él. Es algo que aprendí con él. Como una técn ica. Eso y tener una
posición ana lítica distante de sí mismo . Cuando se me ocurría manejar conceptos de
Freud en mi cura, me daba su opinión. Pero jamás me propuso un contro l ni que fuera
a su seminario . Term iné mi análisis en 1972. Estaba menos presente, como si, como
analista, yo lo hubiera gastado. Me dejó part ir sin realmente retenerme •
Gérard Pommier:"Cuando me decid í a pedir le una cita a Jacques Lacan, pensaba
no obstante haber terminado mi anál isis. Ya había cerrado un recorr ido que creía
relativamente completo con Raymonde Bargues, que era miembro de la EFP pero yo
entonces no lo sabía. Estaba terminando mi CES de psiquiatría. Había conseguido los
Escritos, claro está, pero el est ilo de los textos me parecía oscuro . Y luego un día, a
despecho de la ant ipsiquiatrfami litanteque tenía en aquella época, fui ala presentación
de enfe rmos de Sa inte-Anne. La presenc ia de Lacan, su esti lo, me imp resionaron
mucho . Fui a su seminar io y luego le pedí una cita . En aquel momento yo estaba en
control con Piera Au lagn ier, y los problemas que podía encontrar con los pacientes me
hicieron pensa r que debía ins istir en mi prop io análisis .
Cuando lo pienso de nuevo, sigo sorprend ido por la diferenc ia que percib í entre el
hombre público, orado r brillante y algo distante , y el analista, el hombre tan próximo que
se dirigía de manera tan individua lizada, casi violenta al que ven ía a verlo, y descubría,
en la apa rienc ia misma, el punto de apoyo de la transferenc ia: '¿Sabe -me dice en una
de las primeras ent revistas- sabe que se parece al Galo herido?' Esta proximidad era
también lo que permitía hab larle, quiero decir que este compromiso, este apego lo
exponía a él mismo, lo ponía al descub ierto . Por ejemplo, él no estaba a salvo de actos
fallidos como el de dar me en dos oportunidades cita a una hora en la que era notorio
que iba a estar en otra parte, sin perju icio de env iarme un telegra ma a la hora siguiente
o exclamar por teléfono : 'Pero ¡dónde diablos tengo la cabeza!'
Fui así durante varios meses y proseguí esas entrevistas que me parecían muy
largas, de una largura morta l y de una lentitud que contrastó con lo que se produ jo
cuando cornenzó el aná lisis propiamente dicho. Que las sesiones eran cortas es poco
dec ir, eran fu lgurantes, algunas veces no más de un minuto . Recuerdo que n1e suced ió
tener que conta r en tres ses iones un solo sueño, especialmente importante, y que
t rabajé con una intens idad que sin duda no hubiera permitido una ses ión llamada
corriente. Había allí una expe riencia implacable que daba a la tarea analizan te una
extensión que repercutía en toda la existencia. Me enseñó sin duda, para mi prop ia
práctica, que el tiempo es sólo una variable de la transferenc ia, cuya duración por tanto
no puede dec idirse. Y que, por cons iguiente, exige que el analista corra un riesgo
respecto a ella. Lo peo r era quizá que con esa intens idad . ocasionada por la forn1a,ten ía
la sensación de que lo que decía no era escuchado, que hab laba a un sordo n1uy
ocupado en esc ribir, leer o cortar rodajas de pan. Y luego. de repente, a propósito de
un detalle incongruente, murmurado apenas, venían algunas palabras allí donde no las
esperaba en absoluto, palabras que volvían de muy lejos, por ejemplo condensando
una frase pronunciada sin prestarle mucha atención durante las entrevistas prelimina res:
'Es el odio a la mujer maternal' , palab ras que bruscamente se ubicaban en relación a

51
.
La Francia freudiana en lodos sus
estados

un síntoma que aparentemente no tenia nada q~e _ver, Y_quedaba revelado de golpe
En 1974• aprovechando una sesión en ta que tenia 1ntenc1ones
· á t·
de decir que el anál' . ·
IS1s
verdaderamente me alcanzaba para orientarme en m1 pr _c1cay. que no me Podic1
imaginar qué podría agregar un control, Laca~ no me deJó terminar la frase y me
anunció que, por supuesto, el control comen~ana la semana ~1gu1ente. Así fue 061110
comenzó con él ese tipo de trabajo , que deb1adurar hasta ¡uho de 1981. Hacia 1978
pensaba entrar en el procedimiento llamado d_et 'pase', pero lltu~eaba ..Un día, cuand¿
le estaba hablando de otra cosa, de un sueno referido a m1h1¡a nacida hacia poco
describía una secuencia en la que debla pasar una pu_e0ª· Basándose en est~
secuencia, que sólo con posterioridad probó ser pertinente, 1nic1é esa experiencia. Ese
nuevo trabajo duró mucho tiempo, dos años, y puedo afirmar que aporta un materia l
irremplazable para un anatista. El jurado que iba a deliberar sobre mi trabajoteniaque
reunirse el 8 de enero de 1980. La disolución de la Escuela se produjo et 5."

Antoinette Fouque: "Antes de 1968, quería hacer un análisis con Lacan. Eralectora
de Seuil y había leído a Lacan antes que a Freud. Era la pasión por el análisis. Luego
vino Psychanalyserde Serge Leclaire. Allí había técnica, cosas concretas. Finalmente,
Franc;ois Wahl me aconsejó a René Tostain. Era un excelente analista, pero no lo que
yo quería. No encontraba allí mi transferencia con Lacan de modo que a principios de
1969fui a vera Lacan. Por teléfono me dijo: '¿Quién es usted?' Le contesté que notenía
la recomendaciónde nadie y le expliqué cuáles eran mis actividades. 'Venga mañana',
dijo. Estuve doce minutos. Luego seguí yendo durante cinco años, a veces con
regularidad, a veces no. Las sesiones no duraban jamás más de un cuarto de horay
no eran fijas. Desde el momento en que uno se encontraba en el campo de su mirada

o escucha era todo suyo. El lo llevaba, lo sostenía. No reclutaba, sino que impulsaba
a trabajar. Nunca intervino con respecto a mi enfermedad orgánica y no tuve que
presentarle las pruebas, pero sin este análisis hubiera quedado paralitica antes. Lacan
no cedía a ninguna ideología y me permitió no ceder a la ilusión feminista. Me libróde
la idea de que una mujer no puede ser sino un hombre fallado. Permitía criticar a Sartre
y Beauvoir . Le preguntaba sin cesar por qué decía que la que no existía tenia que
volverse histérica y por qué hacía lo real posible en la vida a ta vez que enunciabaque
to real es lo imposible. Le decía también: 'Usted dice que la histérica busca a un hombre
que sepa hacer el amor, pero eso no existe, así que sólo puede ser una mujer', y 'Para
usted el falo hace tropezar. Una vez que se afloja y que usted pierde todo el semen¿qué
es lo que pasa, de eso no está enterado?' Lacan soltaba la risa. A veces aprobabaY
a veces no estaba de acuerdo. Pero estoy segura de que cambió su relación con ta
histeria a partir de la pregunta del MLF. Paralelamente, yo hacia un tramo con Luc:€
lrigaray. Lacan lo sabia. Yo quería hacer la investigación de las parejas fantasmáticas
ligadasa la infancia. Un dfa llegúe muy agresiva a la sesión. con un cuchillito escondido,
Yno dejé mi capa en el perchero como de costumbre. Lacan apenas me vio me atr<1JO
hacia él Yme dijo: 'Nose s:1c61acapa, pasa algo ... ' Me la quitó y fue él mismo a colgarla
Después, le d1¡eque habra escondido el cuchillito. Tomó sobre sí toda la agresividad.
Detuve el análisis en 1975 Se estaba quedando sordo. arrastraba la pierna Y 19
empezaban a interesar sobre todo sus cubos y sus cuerditas. Por mi parte, mt:!costaba
cam~n~ por los adoquines del patio y subir las escaleras. De 1978 a 1982, hice un
análisis ~n Befa Grunberger. No quería terminar mi vida analítica sin probar un diván
no lacamano. En la casa habla olor a albahaca, humor, sabiduría y ortodoxia.

52
La Escuela Freudiana de Parfs : la reconquista

Grunbe rgerera muy misógino y las sesiones cronometradas. Jamás expresó host ilidad
alguna con respecto a Lacan. Me ayudó a desp render me de mi transferenc ia a Lacan
y sin od io me perm itió comprender por dónde corría el lacanismo . Lacan era mi abuelo
que se llamaba Jacques, y Grunberger mi analista freudiano Mi padre se llamaba
Alexis Grugnardi Y era pastor• Cuando leí Las bucólicas, por el bello Alexis se me había
planteado la pregunta acerca de la homosexualidad de mi padre . Fui a ver a Grunberger
Y le dije : 'Mi padre se llamaba Alexis, usted es Bela el bello Alexis , usted es 'Grü n' y usted
es Berger, así que es usted '. Se rió y dijo: 'Yo también soy pastor '."

Rotand Castro: "Empecé mi anál isis con Lacan en 1972 después de la disolución
de Vive fa révolution . Yo era un jefe político y quer ía ver a un jefe. Brassens y Ferré
habían enve jec ido y Pompidou estaba en el poder. Godard estaba afásico y Sartre
había fallado . Estaba fasc inado por mayo del 68 y por lo tanto era ineficaz. En este
ent reve ro, só lo Lacan seguía pensando . Era snob, avaro y mundano, pero pensaba .
'Aguardo pero no espero nada' -había dicho- y : 'La revolución se hace para mantener
el orden. ' El concepto de proletar iado se derrumbaba y Lacan era una verdad que se
mantenía a flo te. A fines de 197 1, el mov imiento declinaba y se radicalizaba. Se
planteaba la cuestión de fo rzar al dest ino, la cuestión del terrorismo. El discurso de
Lacan, que andaba por ah í, me tiró un salvavidas. Era la droga, el diván o el su icidio ;
el cinismo todav ía no. Me precipité sobre el ídolo, y luego fui progres ivamente
laicizando mi relación con el pensam iento de Lacan. Cuando fui a su casa me había
drogado con LSD. En la primera sesión me dijo: 'No llegaremos en una sola vez.' Yo
estaba comp letamente loco. Había dejado la arqu itectura y quería reanudarla. Uno de
los primeros descubrimientos fue que el análisis excluye al artista. El prec io de las
sesiones era astronóm ico. Protesté pero acabé por pagar . Lacan hacía intervenciones
sobre palabras y lo que decía daba como para pasar la noche . No tuve tiempo de hacer
un análisis 'pipí-caca-popó ', pero con Lacan era una clase de filosofía , una vuelta por
un saber que yo me prohibía. Dejé de querer suic idarme todos los días y de sent irme
mal. Tuve la sensación de una esp iral con retorno a la casilla de partida pero en un punto
más alto. Soporté que Lacan anduviera mal, y cuando murió Heidegger le dije que hab ía
perdido a su último interlocuto r. Sabía que lo había llevado a trescientos kilómetros por
hora. Interrumpí porque estaba harto de pagar e hice un tramo más adípico con una
mujer laca niana en el que pude hablar de culo y papá-mamá."

Daniele Arnoux:"Empecé mi análisis con Lacan en octubre de 1968, impulsada por


un feliz encuentro en los 'anfis ' de mayo. Ignorando quién era Lacan, había introducido
en el IMP donde acababa de ser contratada como psicóloga, un equipo entusiasta de
jóvenes p~icoanalistas que querían fundar un hospital diurno. No tardé en descubr ir que
el hálito que los animaba provenía de alguien a quien llamaban entre ellos "Dios padre".
Todos estaban en análisis con ~l. Abandonando entonces una psicoterapi a que •n e
dejaba avergonzada y angustiada, d_~cidía mi vez ir, pensando que vale más dirigirse
a Dios que a sus santos. Lacan se no mucho de e_so.Desde las_pnmeras entrev istas
sentí una gran confianza. Me manifestaba un vivo interés que quitaba toda vergüenza
a mis rarezas . Me decía un diagnóstico , formulaba un pronóst ico, que me perm itía
rápidamente encontrar de nuevo la cuota de narcisismo necesaria para amar. Cuando

'berger (N. de la T.)

53
1
La Francia freudiana en todos sus est
ados

al cabo de algunas sesiones me anunc ió un precio exorbitante -todo lo qu~ yoteníapara


vivir durante un mes- me deshice en lágrimas . Entonces me preguntó cu~nto pensaba
poder dar y fij ó un precio por sesión más elevado que el_q_ue yo proponi~. Yo estaba
dispuesta a hacer lo imposible. ¿Fue para eni ugar el déficit la ps1coterap1a por lo que
me dejó ca ra a cara hasta enero y un día, en el umbral de la puerta, me dijo
enigmáticamente : ' ¿Está usted en el umbra l?' .. . Ahora me da _risa . Tuve la sensación
e!
de que las sesiones eran má~ cortas , u~a vez ~n diván, Y ~1empre sorprendida del
momento en que las suspend1a con un: Eso es, o Mu_ylindo, o con un gran suspiro:
'Es asi '. Allí toda la constr ucción se derrumbaba y me invitaba a pasar a otra cosa. 0
bien: 'Excelente', 0 si no repet ia una palab ra que yo acababa de decir y que de pronto
se ponía a espejear en otros contextos inadvertidos. Una muy sutil observación de su
parte desencadenaba un trabajo de elaborac ión propu lsado en todos los sentidos.
Salia maravillada, perplej a, asombrada, riendo , llorando , hablando sola en voz alta. A
veces me cruzaba en la calle de Lille con otros analizandos e intercamb iábamos
palabras amables , fragmentos de cura, en una frate rnidad ambigua . Desde 1970, los
síntomas que me habían llevado hasta él habían desaparecido y pedí ser miembro de
su escuela. A parJir de 1977, iba a casa de Lacan todo s los días. Con frecuencia me
hacía repetir lo que yo decía. Yo repetía de otra manera y me parecia que mi confianza
ya no iba a Lacan sino al análisis. ¿Se estaba quedando sordo? 'Habla usted tan
suavemente ', decía. Luego, en una sesión que tuvo lugar en 1978, me pidió el número
de teléfono de mi marido. Muy sorprendida, le dije: '¿Qué ma rido? ' Entonces Lacan
pronunció el nombre de otra perso na. Le dije mi nombre apáticamente . Furiosa y
deso rientada, en la sesión siguiente lo interrogué con violenc ia. Había caído de su
pedestal y me arrastraba en su caída . Se excusó cortésmente con un: 'No sé por qué',
que me ponía ante un Lacan falible, sometido al inconsciente. ¡Felix culpa! Yo sopor-
taba el no estar ya ante Dios padre pero sabia que la transferencia aún nos unía. El 30
de octubre de 1979 , yo estaba bien y ya no te nia razón de ir. Se lo dije. 'En ese caso,
no venga más' dijo. Me entristec ía deja rlo y se lo dije . 'En ese caso, vuelva mañana' dijo.
Cuando le estaba diciendo que no, recibí una bofetada mag istral. Sabía que no volvería
nunca más . ¿No había encontrado más que eso para hacerme ir? Exper imentaba un
extraño sentimiento de respeto, un peso de la rea lidad que me hacía hacer el duelo de
su persona. Después empecé a trabajar en sus textos ."

Jean-Michel Ribettes: "Desde 1968, a la edad de diecisiete años, militaba en la


ultraizquie rda. Había empezado a leer a Lacan en el liceo a causa de un profesor
maoista , miembro del PCMLF. Formé parte de la primera generación de los grupos
autónomos, cuya orientación se situaba en la onda situacion ista: radicalismo , estatismo,
provocación, activismo suicida ... Nos habíamos fijado como cons ignas el tomar en
cuenta el deseo en la vida cotidiana, compartir el lujo con las masas , vivir intensamente,
imp~ner la_guerrilla urbana, romper todo ... Por ejemplo, hacíamos degenerar las
mamfest~aones en robo de armerías. Con arrogancia y fanatismo decíamos ser la
van~uardia del mundo nuevo. Nuestros enemigos directos eran los ·policías de
izquierda', co~unistas stalinistas, maoístas , trotskistas, y especialmente los agentes
del orde_n.Aspirábamos a la clandestinidad revo lucionaria e induso habíamos esconciido
unos ~,embros de la Fracción Ejército Rojo. Pero como en Francia el terrorismo no
prendió, algunos de los que me rodeaban pronto derivaron hacia los delitos comunes.
robos con agravantes, ataques a mano armada. En realidad, mi única línea política era

54
La Escuela Freudiana de París: fa reconquista

el estat ismo de la provocac ión: lo que me d ivertía era encontrarme al día sigu iente en
la primera página de los d iarios, con una fotografía de nuestra última 'acci.ón'. En 1973,
sufrí un grave accidente de automóvi l. No podía cam inar y yo sab I a que no iba a soportar
esa discapacítac ión. Desde entonces no pensaba más que en el suicidio , cuando se
impuso la idea de que Lacan era la única persona con la que pod ía hablar. Tenía que
hablar con un persona je histórico que respo ndiera a la dimens ió n histérica del
izquierd ismo. El poder simbólico de este hombre ·contrarrestaba el carácter mortífe ro
del izquierd ismo. le escrib í una larga carta : ten ía que escucharme, era vita l. Lacan me
recibió inmediatamen te, sin de mora . La primera vez que fui a verlo, todavía no podía
mantenerme en pie. Le comun iqué la idea que ya tenía de hacerme analista. Durante
una hora habló poco, pero hizo notar una fobia q ue yo tenía, dicie ndo: 'Es un hecho: los
animales • que llevan su nombre no le hacen gracia.' Me interrogaba haciéndo me
repetir deliberadamente mis frases varias veces. Durante algunas semanas, me hizo
litera lmente gritar mi pedido de análisis, como si tuv iera q ue encontrar allí mi tono de
las AG izquierdistas . Es cierto que Lacan nunca me hizo paga r sumas exorbitantes : me
hacía dar voz y poco dinero. Por supuesto, progresivamente me dejó ir recupe rando el
tono de confidencia . 1ba dos o tres veces por semana a su casa, a la hora que yo elegía
el día mismo. De hech o , había tomado la costumbre de ir tarde en la noche y, durante
varios años , fui e l último paciente del día . Las sesiones duraban entre un minuto y una
hora, co n un promed io de diez minutos. Podía habla r sentado o incluso de pie . Cuando
estaba en su escr itorio, Lacan me daba la espalda y leía, escribía, cos ía fajos de billetes
con grapas o hacía nud os borromeanos. Era capaz de cambia r bruscamente de marco
simbó lico. Por ejem plo, hablába mos de un problema editorial o universi tario. Luego,
con una palabra , pasaba a la sesió n: 'Ahora, voy a escucharlo.' Le hab laba de mis
am igos : suic idados , psicóticos o presos comunes, resultado de nuestra fascinac ión por
el terrorismo. Al permitirme elevar mi actividad política al rango de mater ial analí tico y
por lo tanto def inirla en tér minos de patología, me alentó mucho a cortar muy rápido los
lazos co n ese cap ítulo. Hay que d ecir, de manera más general, q ue la impacie ncia de
Lacan y la violencia de sus sesio nes cortas favorec ían el progreso del discu rso . Lacan
no vac ilaba e n suspe nde r definitiva mente la narració n de un sueño en un sign if icante,
disc utir una asoc ia ción 'libre', rectificar una falta de gramática -por ser esta exigenc ia
de 'deci r bien ' q ue se deduce de una ética del psicoanál isis tan est imulante como la
pasión por la verdad que induce esta concepción de la cura-. Lacan tampoco vac ilaba
en hablar conm igo cuando nos encon trábamos en alguna velada o en casa de a migos.
As í como no t ibubeó en asist ir -sin avisar- a la defensa de mi tes is dirigida por Julia
Kristeva. Lo que había sido tanto más inesperado cuanto que la defensa se prod ucía
en un momento en que él por lo general recibía muchos pacientes. Cuando le dije que
su presencia me había co mplacido mucho, me respond ió : '¡ Por eso fue que lo hice! '
Sie mpre pensé que , en mi caso , esos encuentros fuera del marco ana lítico eran muy
positivos para mi aná lisis. Mi ruptura oon el izq uierdismo se real izó en tres etapas:
primero el sentimiento de haber me salvado por un pelo, luego el aná lisis de su resorte
neurótico , y por último la puesta en evidenc ia del fantasma en base al cual se había
sostenido mi act ivismo. En cuanto a las sesiones cortas, puedo distingu ir tres moda-
lidades. La primera, cuyo obje tivo es la verdad del síntoma, hace un corte interpret~tivo
prop iamente dicho . La segunda regulada basándose en el goce (el objeto fuera del

• bétes, se pronuncia igual que el final del apellido Ribettes (N. de la T .}

SS
.
La Francía freudiana en todos sus est
ªdos

. ·i·c te) decepciona el discurso facilitando un acceso a la causa del dese


signi I an , ·1· t ente 1
(Durante los últimos años, Lacan conceb1amani ies am . a cura como una expe:
°
riencia límite tendente a hacer entrar en el marco_de la sesión lo rea!, lo imposiblede
significar, lo fuera de sentido, de ahí un tipo de sesiones más cortas aun, en las queera
menos importante interpretar el significante que de hacer surgir el obJeto q~e 'ex-siste'
al significante.) La tercera, a cargo del analizando, que e~ cuanto a m1sefiala un
resultado positivo: varios meses de anáhs1s que yo recog,a en una sola frase, un
enunciado fulgurante'.

Colette Soler: "Siempre me interesaron los testin1onios de los analizandos. Esun


hecho que les gusta hablar de su analista, si no de su análi_si s, Y siempre resulta muy
instructivo. Pero a la larga me di cuenta de que eso nunca dice nada de la prácticaque
está en juego, a menos que se esté ya informado por otra parte. H~y una razónde
estructura: sucedeque el testimonio ·Y más aún cuando no es espontaneo-testimonia
únicamente de aquel a quien se dirige el que habla. Quiérase o no, no se sale del
registro apologético, que siempre es autoapología, especialmente cuando va a la
contraapología. Si se trata de dar una idea de la práctica de Jacques Lacan a lo quese
llama el público, el testimonio no es la vía correcta y es por eso por lo que le neguéel
mío En vez de eso, si usted acepta, le propongo dos observaciones. Está el hechode
que esta práctica de Lacan ha dado que hablar La honorabilidad finge alterarse, pero
¿es de extrafiar? Hay que tomar las cosas de atrás para adelante. Un psicoanálisisse
emplea para transformar, mediante la palabra, a un sujeto que lo solicita, en general
porqueestá sufriendo. Que tenga éxito implica que se escuche hablar de ello. Cuando
una práctica analítica no levanta polvareda, como se dice, el silencio refrenda, no lo
serio, sino los límites del efecto. Y de hecho, sobre Freud sí se hablaba. Sobre Mélanie
Klein también. Está bien claro que la IPA empezó a impugnar a Lacan cuandose
enteraron de lo que se decía acerca de los efectos de transferencias inéditas. Ahora
bien, sin esos efectos no hay psicoanálisis. ¿Adónde apunta esto, me dirá usted?A lo
que es notorio sin los secretosdel diván: nadie como Lacan ha formado tantosanalistas,
y tan diversos,tan poco conformes a un modelo. Su libro lo hará saber, supongo. Por
todos los sitios por donde pasó Lacan -especialmente en Francia- hay un lugar al que
puederecurrire_lsujetoque padece por su particularidad, ese sujeto que una civilización
hecha de c1enc1aanula cada ~ez más. Este hecho si habla de la práctica de Jacques
Lacan. ~ero se qu1e~esaber como hacía.Y bueno que lo lean, allí está todo; no respecto
a su penc1a,_qu~ es intransmisible,sino a los principios de su acción. co mo en la fábula
de La Fontame, adentrose esconde un tesoro'. Sólo que, también es este caso,no hay
forma de apropiárselo sin poner algo de empeño·.

La república freudianafundada por Lacan se parece a la s:ociedad vienesaoriginal.


pero_se aseme¡a sobre todo a una gran mezcla de monarquía directa y democracic1
at_e~iense. s, bien el monarca detenta todos los poderes, se rodea de un círculo ele
iniciados para definir un programa de salvamento y reconquista: el rey Arturo y 10s
caballeros ~e 1~ M_esaRedonda. Sin embargo, Lacan no es judio, ni el fundador cJel
pSicoanáhsis,ni el Jefe de una sociedad reducida a algunos miembros. Reúne en torno
suyo centenares de pers_onas Y.ªtal efecto moviliza menos el espíritu de ghetto que105
recuerdos de una trad1c1ón antigua, católica y surrealista. Antigua, porque la palabra

56
La [:scuela Freudiana de París: la reconquista

"escueta• remite a la filosofía aristotélica , y catól ica porque la EFP está organizada
como un monaster io, surrealista en la medida en que el grupo deb e agitar ideas nuevas.
En todos los nive les de j erarqu ía, los sujetos lacanianos están llamados, por una
transferencia de trabaío,a elevars e hacia la cima del ps icoanál isis puro. Cada miembro
de la EFP es militante de una caus a y representante de una política f reud iana del
inconsciente . Puede también encontrar en su grupo los significantes de su historia y de
su identidad Los cristianos encuentran al!Junas prácticas de ejerc icios espiritua les, los
marxistas la estruc tura ce lular de un partido y la obediencia a una doctrina, los médicos
una reva lorización de la clínica, los ateos una cienc ia, los jud íos una diáspora o una
tradición talmúd ica de l estud io de los textos, los extranjeros un antie tnocent rismo , los
franceses una francesidad gaulliana y los libertar ios el hálito de una protesta . En este
sent ido , la EFP es una escuela de su época: respon de a todas las ambic iones de
identidad de l escenario intelectua l de los años sesenta -setenta.
Lacan escr ibió el acta de fundac ión antes de l discurso del 21 de j unio, con Lecla ire,
pero es durante el verano cuando organ iza las estructuras de la EFP. Muy rápidament e
redacta una Nota Adjunta en la que define la noción de psicoanális is didáctico , y un
Preámbulo en el que anuncia que ha guardado reserva sobre el nombre del nuevo
grupo. La EFP conserva su sigla, pero en vez de llamarse Escuela Francesa de
Psicoaná lisis, to ma el nombre de Escuela Freudiana de París: "Pasemos el lugar -
escr ibe Lacan - del que recoge mos no sin razón de hacerlo, con el escudo de origen ,
el desafío que lo lleva, ya saludado por Freud: la Escuela se afirma primero freudiana
porque -si hay una ve rdad que sin duda se soporta con una presenc ia paciente en
reiterarla , pe ro que por este efecto se conv irtió en conciencia corno del área francesa -
el mensa je freudiano supera de lejos, en su radica lidad, el uso que de él hacen los
prácticos de obedienc ia anglófona9s.'
El primer titulo era inadecuado y encerra ba demasiadas similitudes con la difunta
Sociedad Francesa de Psicoaná lisis. Hemos visto que la sigla SFP había sido escog ida
más o menos conscientemente con la finalidad de favorecer a la provincia contra París
y la identidad "nacional ' contra la internacional. Sabemos también que una sociedad
perteneciente a la IPA no se :lamó jamás "escuela" y nunca osó reivind icar el nombre
de Freud puesto que la IPA misma es una creación del padre fundador. Pero los
térm inos "sociedad" o "asociac ión" son térm inos tipo que remiten menos a una doctrina
que a un orden inst ituciona l y convienen más a grupos de notables que a un modo de
formación psicoana lítica.
Así pues, al inventar el nombre de Escuela Freudiana de París, Lacan expresa en
u:1adenominación ju rídica su ruptura doctrinal con ta IPA. No sólo osa titular'1reud iana"
una soc iedad que se convierte en "escue la", ratificando asi el principio de su relevo
barroco , sino que retoma -una go londrina no hace verano- a los orígenes de la historia
francesa del ps icoaná lisis. No juega exactamente París contra la provincia, sino el exil io
centralizador contra la frances idad fede rativa: 1926 contra 1953. El primer grupo
francés que Freud reconoc ió había reivind icado Paris como lugar originario de su
existencia legal. Fundado por un alsac iano de lengua alemana, aquel grupo era muy
poco "francés": judíos emigrados, suizos , una princesa de Grecia y un mau rrasiano tan
"francés" que fue vencido por esta misma francesidad. Conocemos el destino de esa
palabra en el destino '1rancés" del psicoanál isis. El París de 1964 que Lacan reivindica
es el Paris de 1926, el lugar de los pioneros, la ciudad de los surrea listas , el asilo de
la novela de juventud. En la calle de Lille, Lacan organiza una nueva diáspora: la EFP

57
La Francia treudiana en todos sus estados

. . dora como la primera sociedad vienesa,


es cosmopolita como la pnmera SPP , innov~·a Por su deno n1inac ión de "freudiana ' ,
1
"ex ilada" como todos los grupos de vanguar . te ue no tiene patria ni f rontera, pero
1
reactiva el carácte_runiver~alista del inct:i :; ia:1avanzadas de la modern idad . Así,
pertenece a una ciudad , _s,mbolo ella;.\! Mitteleuropa trente al imper io angloamerica -
el París de Lacan es la Viena de Freu ·éf del relevo contra el pragmatismo de la
no, la diáspora en la frances1dad, la ,ca
superación. Lacan redacta unos estatu tos muy simples,
Después de lo~ textos ane:~!~iones regidas por la ley de 1901 Son los más
conformes al pnnetpio de las aso del psicoanál isis: una sola categoría de miembros,
democrát icos de lah 1stona franc~sa d h de voto idéntico para cada uno . De
. . d I CA r sufragio universal, erec o
~:~~º:e
q
! 1"rey~~e entrada se arriesga a ser destit~ id? por su pueblo. Un miembro
- lo d·ferente del de su vecino pero, JUnd1camente , cada uno tiene el
Puede tener un 1I1u 1 ' d 1 · 1·1 · · p 1
· d
mismo derecho e ,sea z ,· 1·
1 ac·i
ó n por elección sobre la rnarcha
. e
. · a 1
ns I uc1on. ara e
él
rimer año, Lacan nombra un Consejo de Adm inistrac1~n presidido por Y compuesto
por ersonalidades no analistas: Jean Piel, Héléne Grat,ot-Alphand~ryy la Sra: Dreyfus
fex ~sposa de Claude Lévi-Strauss). El Consejo debe desempenar la _gest,?n de la
Escuela hasta la reunión de la asamblea genera l que tend rá luga r un ano m~s tarde.
El 25 de setiembre, Lacan deposita los estatutos en la Prefectu ra de Pans. habrá
necesitado tres meses para culminar su obra de legislador. .
Desde fines del mes de agosto, envía a Henri Ey sus textos fundado re_sY le pide
que se adhiera a la EFP para apoyar su programa de reconquista. Este toma
conocimiento de los documentos y redacta una larga carta en la q ue rechaza la
Y.
propuesta de adhesión, rinde homenaje al coraje de su viejo camarada profetiza el
futuro de la empresa, poco conforme con su propio proyecto de renovac,on del saber
médico: "Aplaudo esta fundació n -escribe- sensible como soy al inmenso esfue rzo Yal
gran coraje intelectual de los que eres ejemp lo. Pero no aplaudo sin reservas, pues me
pregunto -como lo hago en voz alta ante tí- si por no romper radica lmente con la
aventura del psicoanálisis laico, no vas a meterte en un avispero. Temo que no puedas,
en el estado actual de las cosas y la gente, garantizar la libertad de pensam iento, de
práctica y de crítica a un psicoanálisis que, para escapar al feudo médico, no puede
encontrar otra solución que constituir otro . En mi opin ión habría que cortar el nudo
gordiano con el que Freud acollaró su obra y que la ha asfixiado . El psicoaná lisis no
puede entenderse sino por lo que ha sido originariamente y lo que es en el fondo: un
método de psicoterapia para liberar al hombre encadenado a l discuro del otro . Todo el
asunto consiste en saber cómo pueden y deben integrarse la formación y el arte del
psicoanalista a las normas de la medicina; de la medicina siempre y cuando ésta no
consista solamente en la intervención quirúrgica o la prescripción de med icame ntos. S1
hubieras pedido mi consejo antes de decidirte a funda r esta escuela, el afecto que te
profeso te habría disuadido de-hacer lo, pues en la medida que una escue la es un
maestro, la Uen.es y no pr~~isas _nada más. ¿Qué vas a ganar con fundar una escuela
sobre bases 1und 1co-adm1nistrat1vas fatalmente precarias, cuando tu escuela existe en
su más radiante realidad? Una escuela se constituye cuando un maestro enseña
libremente a alumnos libres. Una escuela no es una institución; no se funda sobre su
oficialidad sino sobre el prestigio de su maestro[ ... ]. En cuanto a la colaboración que
me has solicitado, la forma, el marco, la organizac ión de lo que intentas estab lecer.
apenas me permiten ver claro respecto al lugar que yo podría ocupar. Sólo podría

58
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

enca rar la cosa e n el caso de q ue enca ráramos j untos la cons titución de un organismo
de reflexió n de to dos los prob le mas p lanteados por el psicoaná lisis, lo suf iciente mente
heterogéneo com o para que pueda e ntablarse una verdade ra discus ión."
Leye ndo e sta carta , el histor iador no puede evita r pensar que la comis ión T urquet
hubiera tenido que inte rrogar a Henri Ey para sabe r de qué se compone la pos ición de
maest ro .
Lacan no tiene en cuenta la adve rten .ia de su amigo. Buscando apoyos por todas
partes, se dirige hac ia la SPP y so licita a Bela Grunberger, alto dignata rio ortodoxo , q ue
particip: en la creació n de su esc uela . J udío húngaro de origen, éste abandonó
Trans ílvania en 19 18 cuando ésta fue anex ionada a Rumanía, luego huyó del nazismo
a t ravés de Suiza antes de llegar en 1939 a Francia, donde recibió su fo rmación en el
diván de Nacht. Du rante la ocupación, vivió en Lyon con documen tos fa lsos y pasó a
menudo por de lante del f uerte de Monluc, tristemen te célebre. Cuando Lacan le pide
que se una a él, Grunberger está en conflicto con Nacht a quien le repro cha el
autor ita ris mo. Pero pese a ésto , no tiene muc has ganas de participar en esta aven tura
y rechaza la propuesta i oo. Por lo demá s , Lacan no cons igue obte ner el menor apoyo
por ese lado . En 1964, su enseña nza es reconocida por nume rosos miembros de la
SPP, pero su escue la no atrae a ninguno de los dignata rios que, para segu irlo, se verían
obligados a irse de la IPA. Así que el maestro está solo con sus compañe ros de camino
y los rec ién llegados de c uarta generación. Por ello es por lo que cuenta mucho con los
no ana listas q ue nunca tuvieron que afrontar las cr isis de las sociedades.
Para romper con la j erarquía habitua l de las instituciones psicoanalíticas, Lacan
redactó un reglamento interno que define prolijamente los grados y modos de perte-
nencia. Quedan sup rimidas las catego rías de afiliados, asoc iados, titulares y cursillistas,
así como las diversas comis iones, en beneficio de una estructura compleja de tres
nive les que ref lej a las aspi racio nes culturales del movimiento y remite al carácter
ternar io de la doctrina. El simple miem ,,rc-de la EFP, o ME, es el equivalente del alumno
para las demás socieda des . Puede ser analista o analizando, pero también puede no
ser lo uno ni lo otro . Esta es l.¼primera innovació n de la EFP en la que son admitidos
como miembro s con pleno d ·recho los alumnos o personas ajenas a la corporació n.
Para ser miembro, hay que hacer una visita a Lacan y pasar ante una comisión de
enlace llamada •car do" (en lati n, clav ija de articulación). Si el candidato es aceptado ,
en ningún caso se lo reconooe como anal ista, cualquiera sea su actividad profesional.
Pero tiene derecho de voto y se compromete por un contrato de tra bajo con la Escuela
participando en un cartel. Este térmi no designa la célula de base de la EFP. Compre nde
tres m iembros como m inimo y cinco como máximo y se agrega un más uno encarga do
de dirigir los deba tes y seleccionar los temas de !rabajo. .
Al lado de la simple calidad de ME, hay dos t1tulos reservados a los miembros de
la EFP reconocidos como analistas : analista miembro de la Escuela o AM E, y analista
de la Escuela , o AE . Aqu í Lacan opera una segunda ruptura con la organizac ión
tradicional. Anula lisa y llanamen te la distinción entre el análisis llamado "didácti co· y
el anális is llamado "terapéutico·, salvando así la noción de análisis personal. En efecto ,
la obtención de los títulos de AE y AME no se deriva, como en las otras sociedades , de
un paso obligado ante una comisión de preselección . Cada miembro tiene derec ho a
iniciar una cura con el analista que prefiera y ninguna comisión tiene por qué conoce r
ese contrato que se mantiene privado. En la EFP, no existe ninguna "lista• d e titulares
que se enca rguen de la orientación preselectiva . El miembro que quiera obtener el tftulo

59
1
La Francia freudiana en todos sus estados

de AME , que otorga el reconoc imiento de su competenc ia profesi~nal , lo solicita por sí


m ismo . Cualquiera sea el grado de su analista , puede _obtener 81t itulo prese ntando su
81 nd1
candidatura ante un jurado de recepción.An!e dicho ¡urado, _cª dato su~; nbe un
. n la Escuelaq uet1eneporob ¡etosohc 1tarunacura referida
nuevo con t ra t o d e t ra b c\lºco . .
a un tercero · (control). Esta implica que el su¡eto autonza en _ ese momentoYsólo enese
. das personas elegidas por él estudien en secreto su situación
momento que d et ermma . . · d d · ·
Elige tres miembros de los cinco que van a const 1tu1 r su ¡ura o e recepción, al que
automá ticamen te se agrega n el director de la EFP (L~can) Y el anall_S t a. En caso de ser
·b t't de AME Después de un numero no definido de controles el
acep t a d o, rec1 e e I I u Io ·. . . . ¡ •
AME tiene derecho a solicitar su t1tulandad , es dec ir su_acceso a 1t _tu 1o de AE. En ese
caso, las personas que hayan participado en su formac ión se cons~1tuyen en jurado de
aceptación bajo la presidencia de Lacan y le otorgan o no el titu lo reclamado. Al
convertirse en AE, el AME se incorporaa la Escuela. . . .
Si bien el cardo y los jurados constituyen las estruc tur as 1nst 1tuc1onales de la EFP,
ésta está dirigida por Lacan que mantiene con cada miemb ro una relación personal y
privilegiada. Es asistido por un directorioelegido por él entre l_osAE . En principio, a los
jurados los elige la asamblea genera l, pero como ésta no ses ionó en el momento de la
fundación de la Escuela, todos los miembros de los ju rados son designados por el
director que nombra igualmente a un secretar io para que se ocupe de la administración.
Como al principio los jurados aún no han sido e legidos, los primeros nombramientos
para el título de ME, AME y AE los efectuó Lacan y su directorio . Vemos pues cómo se
ejerce en la EFP de 1964 el poderdesu fundador. Lacan está instalado al frente de una
escuela perfectamente democrát ica, de la que es a la vez el maest ro del pensar, el
director y el legis lador. Forma parte de todos los jurados y todos los nombramientos
dependen de su palabra.
A Lacan no le basta ese poder exorbitante. Tamb ién admi nistra con dos colabo-
radores diferentes las tres secciones de la enseñanza que son el reflejo de los tres
niveles de la je rarq uía de la Escuela. La primera sección , o sección de psicoanálisis
puro, se ocupa de los prob lemas de la didáctica gracias a una confron tación perma·
nente entre los AE y los AME . Los temas de estudio propuestos se resumen en una sola
cosa: la doctr ina de Lacan. O más exactamente , como é l mismo lo dice : "Los rasgos por
los que rompo con las normas afirmadas en la práct ica didáctica así como los efectos
que se imp utan a mí enseñanza sobre el curso de mis aná lisis cuando se da el caso de
que con el titulo de alumnos mis ana lizados asisten a ellos. Se incluirá , si es necesario,
los únicos callejones sin salida que deben retenerse de mi pos ición en una Escuela así,
a sa~er la que la inducción misma a la que apunta mi enseñanza, engend raría en su
tr~~a¡o101 . • Esta sección comprende tres subsecciones: doctrina del psicoanális is puro,
cnt1ca _interna de su práct ica como formación y control de los psícoanal ista_sen
formación. La segunda sección toma el nombre de sección de psicoanálisis aphca~o
Y se encarga de los proble mas ligados a la te rapéutica y a la clínica médica. Tambien
compre nde tres subsecciones , a través de las cua les se estudia la teoría lacaniana
~entro d~ la categoría de una doctrina de la cura y sus var iac iones , con casuística e
tfor~ación psiquiátrica. En cuanto a la tercera sección , llamada de censo del cam~o
reud,an~'.- pone e~ el centro de sus preocupaciones la posible "cienc ia" de una praxi~
contra 10 mefable de ella. Toma como punto de referencia la doc trina de Lacan ba¡
al ángulo de su relevo estructuralista . También comprende tres subsecciones que
recuerdan el gran proyecto cultural freudiano: comentario continuo del movimiento

60
....
La Escuela FrBudiana de París : la reconquista

psicoana lítico, articulación con las ciencias afines, ética del psicoanál isis como praxis
de su teo ría.
En la cima de esta inmensa pirámide, simbolizada por la cifra tres, Lacan dispone
de todos los poderes . Anuncia el cariz desde el acta de fundación , sin tener en cuenta
a su futuro directorio: "Al princip io la admisión será dec idida por mí sin tener en cuenta
las posiciones tomadas en el pasado por quienqu iera que sea con respecto a mi
persona , seguro como estoy de que con los que me abandonaron, no soy yo que quien
está enojado, son ellos los que estarán cada vez más enojados conmigo de no poder
liberarse 102: Lacan no sólo hace fusionar aquí su doctrina y su persona , sino que habla
como un padre abandonado por sus hijos a los que lanza , en fonna denegativa , un
terrib le anatema.
Pese a este programa que Freud nunca hubie ra osado pergeña r, el autocratismo
de Lacan en su escue la es contrarrestado de entrada por el hecho mismo de sus
excesos. Atr ibuyéndose un poder tan absoluto , el maest ro se condena a no ejercerlo
y uno puede preguntarse paradój icame nte si no lo habrá hecho a propós ito. Los
verdaderos dictadores son los que oprimen al pueb lo mediante una policía y un ejérc ito.
Pero Lacan no actúa así. Temiendo la rebelión de la que resultó víctima en la SFP,
transforma a los marqueses en cortesa nos y a los notab les en lacayos . Pero como es
un monarca moderno, que supo retener la lección de Maquiave lo o de Gaulle , sabe que
un verdadero príncipe no es nada sin el pueblo al que gobierna. Por ello es por lo que,
en su esc uela, no es un "dictador · sino para los cortesanos que qu ieren serv irle: nunca
para los otros.
As í pues , en la EFP, desde el origen, el poder de los barones queda reducido
mientras que el poder del pueblo es reval orizado. Este pueblo es rep resentado por la
masa de los miembros simp les. Aunque a estos miembros los elija Lacan desp ués de
una entrevista, en el transcurso de una cu ra o a causa de un trabajo cualquiera,
administ ran sus carteles como lo desean nombrando ellos mismos su más-uno.No tienen
cuentas que rendir a nadie, pueden eleg ir libremente un analista o no hacerse un
análisis. Además, tienen derecho a ser ana listas sin ve rse ob ligados a reclamarle a la
Escuela una garantía sobre su práctica . Son reconoc idos como miembros sólo por un
trabajo querido por ellos . De ese modo, goza n de una gran libertad, a la vez que
disponen como mínimo de una pertenencia. En las demás sociedades psicoanalí ticas,
la noción de simp le miemb ro no existe puesto que sólo se avala una práctica analítica.
Por eso, el alumno cursillista no es nada y se ve obligado, para ser alguien, a entrar en
la compe tencia. En la EFP, por el contrario, el simple miemb ro es todo a condición de
renunciar a las formas instituidas de promoción. Si quiere títu los, corre el riesgo de
ocupar una función de lacayo o cortesano , pero si acep ta permanecer como miembro
con pleno derecho, sigue siendo simplemente un sujeto compro metido con la aven tura
del lacan ismo . Por tanto, la EFP tiene la ventaja sobre las demás sociedades de
preservar la total libertad de cada uno , a la vez que traba los diversos intentos de
constituir jefaturas. En este sentido, es la única instituc ión fundada sobre una verdadera
politica freudiana del inconsciente, el deseo y la libertad. La contrad icción entre la
tempestad autocrát ica que sopla en las alturas y el viento libertario que se extiende en
la base refleja la situación histórica de la EFP. Ésta ha nacido, en efecto , del encuentro
de un viejo maestro con la juventud intelectua l de su país. Excluido por algunos alumnos
convertidos en notables, Lacan luega contra sus propios cortesanos la carta de su
nuevo pueblo: esta es la significación profunda de su acta de fundación.

61
La Francia freudiana en todos sus estados

Si bien en la teo ría Lacan organ iza la EFP de esta manera, en la prácti?a las cos as
son diferentes . La realidad no se pliega jamás al deseo de un maest ro. Asi que, desde
su fundac ión, la EFP es un lugar de conflictos. En vísperas d~ su di~olución, la SF P
comp rendía ciento ochenta y dos miembros, sin distinción de ¡erarqu ias . Desp_ués de
la esc isión, veintisé is fueron a dar a la APF, seguidos por sus alumnos, treinta se
dispersaron en la naturaleza y un centenar siguió a Lacan. Al f unda rse, l_a EFP no es
pues , por su compos ición, una sociedad nueva . Comprende ciento treinta Y cuatro
miembros , solamente un tercio de los cuales nunca frecuentaron las ! 1la s de la SFP.
Entre los nuevos, además del grupo de la ENS, encontramos un numero bastante
considerable de sacerdotes y pasto res, filósof os, psiquiatras y psicólogos. Unos son
analistas otros no. Anotemos -en desorden los nomb res de los que ultenormente
desemp~ñaron un papel importante en la histo ria por su obra o su situac ión: Fran~o!s
Roustang , Michel de Certeau , Catherine Backés-C lément, Cornéhus Castonad 1s, Félix
Guattari, Yves Bertherat, Luce lrigaray, Michéle Montrelay , Paul Math 1s. Sa lvo este
último, todos son simples miembros.
Por su herencia sociológica, la EFP se ve motivada a mantener la rutina y las
costumbres antiguas. Así, Lacan nombra a los A E y los AME no en func ión del nuevo
reglamento interno, sino según su voluntad y partiendo de la j erarquía anter ior. Todos
los antiguos titulares de la SFP reciben automáticame nte el títu lo de AE 103 . La mayo ría
de los antiguos asociados son promovi dos igualmente a la catego ría A E (B. T his, O. y
M. Mannoni, X. Audouard, P. Aulagnier, J . Clavr eul y G. Rosolato) así como varios
cursillistas (Paul Duquenne, René Bargues, Lucien Israe l, Louis Beirnaert , Jacq ues
Schotte y J.-P. Valabrega}. A esta promoc ión se agregan los nombres de dos
analizandas de Lacan, devotas de su persona: Solange Faladé e Irene Roublef , la ex
mujer de Perrier. Eran alumnas de la SFP. Son los únicos alumnos que se conv irtieron
directamente en AE. Ambas son médicas. Por el lado de los AME, los nombramientos
toman idéntico giro. En general, se mantienen los tltulos de la SF P. Entre los AME
designados por Lacanf iguran hombres y mujere s de la cuarta gene ración psicoana lítica
francesa, que van a desempeñar , con los nuevos miembros, un pape l que en la SFP
desempeñó la tercera. Entre los más notorios están : Charles Melman , Resine Lefort ,
Claude Dumézil (el hijo de Georges), Claude Conté y Christian Simatos.
Esta distribución muestra que los AE y los AME, que son los "cuadro s· de ta EFP,
en su mayoría recibieron la formación según los criterios vigentes en la SFP . Además ,
mientras que la Escuela tiende a valorizar el principio del psicoaná lisis laico, con la
cre~~ión de 1~ ~acción d_ e psico~nálisis puro, la gestión materia l no acompai'la las
dec1 10nespohllcas. De ciento treinta y cuat ro miembros , sólo cuarenta y nueve no son
7
méd!cos. Es una buena proporción, pero no se nota ningún progreso de los laicos en
las filas de los AE y AME. De manera general, la EFP está en con tradicc ión con la
organ ización de su enseñanza: reactual iza lo q ue se propone combat ir. Por eso es por
lo que, dura nte más dq un año, los j urados no ven llegar ningún cand idato el direct orio
juega a la rebelión y los ~iemb ros simples no buscan ninguna pr~moción . Se
acanton~n en sus ~arteles: all1, no tienen qu~ afrontar un poder instituciona l del que no
captan bien el func1onam1ento y que no refle¡a la realidad de la Escue la. Si los simples
mi~mbros no quieren ha_cerme AME, los_~ME no tratan de alcanzar la titu laridad : en
setiembre de 1966 se registró una sola sohc1tudde const itución de jurado de aceptaci ón.
En _cuanto a la afluencia masiya de nuevos miembros, es contemporáneo del relevo
lógico y la publicación de los Esa,tos:entresetiemb re de 1966 y enero de 1967, la EFP

62
La i;scv9/a Fr9vdiana d9 Parls: la r9conqvis ta

acepta en sus filas ochen ta nuevos adhe rentes. En esta fecha, se su pera la barre ra de
los doscientos miembros, sin que se registre un aumento nota ble del número de los AE
y los AME. La Escuela empieza entonces su avance hacia el giga ntism o a partir de una
"base· cada vez más inflada y una "cúp ula" cada vez más inmóvi1104. Estas cifras
prueban que una parte mayo ritaria de la cuarta generació n psicoa nalítica fra ncesa se
une a la Escuela de Lacan sin adhe rir a la sociedad de sus barones. Frente a la tercera
y en parte contra la fracc ión de la cuarta sit uada e n e l poder, va a poblar las filas de un
movimiento que, en su o pinión, representa el freud ismo auté ntico . No encuentr a allí el
autocratismo de un maestro, sino el eno rme imp ulso de una avent ura cultural. En ene ro
de 1967, el desq uite de Laca n es confirma do, de hecho, por la leva en masa de la
juventud psicoana lítica fr ancesa.
La cuarta gene ració n psi coanalítica francesa, sin dist inción d e ten dencias, es
mucho más difici l de d elimitar que la tercera. Nacida entre 1930 y 1940, se topa
directamente con la cuest ión d e la d escolonización, atraviesa la crisis del mov imiento
comunista y participa en el aug e del lacan ismo. Para ella, los asunt os de la SFP, y má s
aún los que ata ñen a la primera escis ión, pertenecen al pasado . Para esta generación,
Lacan es un padre fundador o un teór ico de gran envergadu ra, a la vez cercano por lo
que respecta a su persona y mejor conocido por lo que respecta a su doctr ina. Si bien
su práctica sigue siendo criticada , ya no está somet ida a los mismos riesgos que antes.
Se la puede rechazar sin que el conjunto de una enseñanza sufra las consecuenc ias .
La nueva generaci ó n se preocupa menos de la IPA, reivindica más su marginalidad y
no se avergü enza de su aislamiento francés . Es de todas maneras cosmopo lita y
abierta a las doctr inas extranj eras. Ya sea que se dirija hacia la SP P, símbolo de
tradición, o hacia la EFP, es internacio nalista por amor a los viajes, protestad ora por
obra de las barricadas y "lacan iana " por la fuerza de las cosas : Lacan para ella se ha
convert ido en un monumento .
Dado el gigantismo q ue afecta al conjunto de la comu nidad psicoana lít ica frances a
después de 1965, esta cuarta generación se define primero por su anon imato. Con su
adveni miento, el psicoaná lisis se convierte real mente en una práctica de masas y ya
no es asunto de u na red de persona lidades notorias. En esta nueva saga , el historiador
ya no se ocupa más de una minoría , cogida en el gran movimiento de una lucha de
ideas , sino que toma en cuenta las dispu tas instituciona les, j urídicas y esta tutari~s
nacidas de la expans ión masiva del psicoanálisis . Progres iva mente, éstas van
recubriendo los temas teóricos o los d isimulan para hacer1os aparecer con nuevas
formas. Durante estos años, a las tres sociedades existentes no les es fácil resolver los
problemas de sus luchas internas y su organización. Pese a algunas buenas producciones
teóricas, se hunden en confl ictos administrativos que son consecuencia directa de la
expansión. Experimentan las mismas dificultades, vinculadas a la selección , la formación
y la organizac ión de un movimiento de masas donde predom ina el anonima to.
En la EFP, surgen varias orientaciones dentro de la cuarta generac ión. En prin1er
lugar está la fracción de los que hicieron cursos en el GEP y partic iparon en la esc isió n .
Cursillistas o invitados de la SFP, van convirt iéndose progresivam ente en los cuadros
de la nueva escuela al alcanzar con mucha rapidez la condició n de AME y con menos
la de AE. Entre ellos se recluta la "guard ia personal " de Lacan , nombrada por él e n todos
los cargos importantes a medida que se van retirando los protestado res de la tercera
generación. Por su edad , están bastante próxi~os a ella, aunque la consideren mayo r.
Al no haber estado al frente de la batalla por la integración al imperio, miran la derr ota

63
La Francia freudiana en todos sus estados

de los viejos como una victoria de Lacan. De modo que cargan a ".'errier Y Lecl_aire ~on
toda la responsabilidad , olvida ndo que Lacan no sólo apoyó la poli_t1ca de la tro ika,_smo
que fue el principal iniciador. Al mismo tiempo , se representan la historia del lacamsmo
bajo el aspecto de una hagiografía, y transforman al maestro en ~éroe 1ncorrupt 1ble,
víctima de una horrible traición. Además , para favo recer su poht1ca de expansió n,
Lacan deja sobrevolar la duda respecto a su real papel en la batalla pasada . Le gusta
dar la impresión de un hombre intransigente que no aceptó nunca la más_mínima
negociación. Adula a sus nuevos cortesanos desaprobando con frecuencia a sus
verdaderos fieles . Y como los cortesanos no quieren saber nada de la derrota del
maestro, se sienten investidos contra los viejos de una gran misión de reco nquista.
De manera·general, esta fracción de la cuarta generación se caracteriza por un
sectarismo que va a repercutir mucho en el futuro de la EFP. La mayoría de sus
representantes son anónimos en todos los sentidos del témino. No tienen ninguna obra
escrita, ningún pensamiento original y oscilan entre la desgracia de la serv idumbre
voluntar ia y la omnipotencia que les confieren sus nuevas funciones. Apoyan las
decisiones del maestro sin discutirlas e imitan sus modales y estilo. Es llamativo el
comprobar que la casi totalidad de los libros publicados en la colección del "Cha mp
freudien", abierta en Seuil antes de la publicación de los Escrítos, emana, no de esta
amplia fracción de la cuarta generación, sino de la tercera y la segunda . La mayoría de
los nombres que encontramos alli son los de quienes fueron persona lidades destacadas
de la SFP: Fran9oise Dolto, Octave y Maud Mannoni, Moustapha Safouan, Serge
Leclaire, Jean Clavreul, Ginette Raimbault, etc.
Así pues, esta fracción es sacrif icada por ade lantado a la política de expansión. Si
bien entre 1967 y 1977 sus miembros ocupan los mejores lugares, tamb íén·son las
primeras victimas de aquel a quien sirven. En efecto, al final Lacan los desaprobará
para apoyar el avance de una quinta generación, nacida después de la guerra . ésta
encontrará su senda, en parte, a través de la reconquista de la EFP que efectuó
Jacques-Alain Millar desde la Universidad de Vincennes .
.Charles Melman_essin duda el representante más brillante y más auténtico de esta
corriente, en la medida en que acepta de entrada encarna r los ideales teóricos del
dogmatismo. Por esta opción, lleva a la práctica en la EFP un programa de ensefíanza
colectiva que_d_esembocaráen un intento abortado de elaborar un d iccionario lacanlano
<;leps1coanáhs1scapaz de hacer frente al de Laplanche y Pontalls.
Su padre, Max Melma~, ~ra un ebanista ju_dío que había tenido que huir de Polonia
en 1_929 a caus~ de su actw1dad revolucionaria. Refugiado en Francia y miembro del
Partido Comunista, part1c1p6en la construcción de la 1 ·oven r , bl' · d' d 1
s· b"d' · epu ,ca JU 1a e
,ro I Janorganizando la partida hacía ese territorio de numerosas familias venidas de
todos los rincones del mundo . Vivió y trabajó en Moscú y luego host' I I t 1· ·
vol ·6 a F · á d • , 1 a s a ,nismo,
v1 . rancia n~g n ose a 1a vez a publicar sus recuerdos de viaje Ya había decid ido
combat
. ir .el hrtlerismo y no quería
. dar prendas al ant·,comunismo.
· · Integrante de la
resistenc ia en Lyon donde residía su familia abandonó el p rt'd
soviéticos entraron en Budapest Más t d ' . a I o cuando los tanques
L T · ar e• emigró a Israel donde se encontró con
eopold repper que era su amigo de la infancia . Si uió si · .
educado a su hijo según una tradición laica. g endo soaahsta tras haber
El joven Charles comienza sus estudios de medicina n ·
la guerra de Arge lia. Prepara e l internado con Jean L 1e 1948 Y es co~unista hasta
diván de Lacan . Permanece con él durant . ap anche que lo orienta hacia el
e vanos afíos Y no efectúa ningún control. Lee

64
La Escuela Fraudiana da París: la reconquista

íntegramente la obra freudiana , partic ipa en e l GEP y traba am istad con Conté, Dumézi l
y Simatos , a quien llaman "la cinta de Moebius · . En la EFP, es nombrado AMEy luego
muy rápidamente AE , por una decisión de Lacan : "No me sitúo como dogmático -dice-
pero no estoy en contra. He representado esa corr iente para mostrar que los conceptos
lacanianos deben ser tomados en serioios :
Al fin de cuentas , los representantes de esta corriente no son peo res clín icos que
sus colegas de las otras sociedades . Médicos o psicólogos, están apegados a sus
títu los, sus diplomas y sus prer rogativas . Pract ican el anális is como los no lacanianos
salvo que no ace ptan la durac ión de la sesión crono metra da en cuarenta y cinco
minutos. Así que deshacen el trato con la c liente la y la formación haciéndose enem igos
por todos lados . Sus sesiones duran entre d iez y veintic inco m inutos y sus prec ios son
menos elevados. De modo que tienen una mayor libertad de elección para el abanico
soc iológico de sus ana lizandos . Respecto a esto, la EFP abre sus puertas, no a las
clases desfavorec idas, q ue se con forman con las instituc iones , s ino a una clase med ia
en el seno de la cua l se reclutan los terapeutas del mañana. Dirigida por un monarca,
la repúbl ica freudia na de Lacan tie ne pues tendencia a ser más popu lar que las otras
dos sociedades. Pero en lo demás, los rituales se parecen. Una vez desaparecidos los
pioneros, los psicoana listas se vuelven hombres de corporación, con los códigos, tics
y costumbres prop ias de todas las sociedades anón imas . Como en todas las otras
profes iones liberales, están los buenos y los mejores, las excepc iones y los peores: en
la EFP o en otras partes. Sin embargo, los cuadros dogmá ticos de la EFP, cuarta
generación, están presos de una terrib le contrad icc ión. Como sus vec inos, const ituyen
en torno a ellos pequeños c lanes. Pero como, para obedecer al maes tro , no cesan de
ridicul izar a las figuras de la jefat ura, está n condenados a reírse de aquello en lo que
se han conve rtido ellos mismos. De ahí la apa rición progresiva de cierto número de ritos
particula res del lacan ismo secta rio: sesiones crono metradas en diez min utos, similares
en simetría inversa a las de la SPP , silencio rayano en el mutismo, la costumbre de no
dar los vueltos en nombre de una interpretac ión, o de exigir el pago de la tota lidad de
las ses iones perdidas, etc.
Por e l lado de las normas de la ét ica, estos lacanianos se parecen a sus hermanos.
Con la extensión del anoni mato y la normalización de las durac iones , los nuevos notables
ya no actúan como los viejos de la segunda y la tercera generación . Tienden a ser más
respe tuosos con las normas de abstinenc ia, mezc lan menos la cama y el diván y tratan de
evitar analizar a sus amantes , o a los m iemb ros de una mis ma fa milia . Pero como no
siempre lo logran y la repres ión en este ámbito no tiene ningún sentido , el resultado a veces
es med iocre. A larg o plazo, la buena marcha de una soc iedad depende más de la
reactivación de l debate teór ico quede la vigilancia de sus m iemb ros. En este sent ido, la
EFP en expansión es una sociedad más libre, más mode rna y más interesante que sus
vecinas. Al no conceder a sus miembros ninguna garantí a por ade lantado, dejándoles a la
vez la libre elección de una práctica, enfrenta las desv iaciones y transgresiones de manera
directa, en vez de esqu ivarlas con normas inef icaces . Así que acepta en su sen o a los te-
rapeutas psicó ticos y a veces homosexua les a los que las otras cierran sus puertas. Pero
no por eso les extiende siempre el título . Pero , al concede rles un derecho de escuc ha pri-
vilegiado de la locura , corre el riesgo de dar validez inst itucional a una verdadera práctica
no psiquiátrica de la psicos is o la "patolog ía", confo rme, hay que deci rlo, a la trayec toria
lacaniana. Por esta razón, es la única de la corporac ión psicoanalítica que escucha el
mensaje de Foucault y más tarde el de la antips iquiatría.

65
La Francia treudiana en todos sus estados

Desde 1966, la política de refundición por la base, institu ida por Lacan , da frutos
y desemboca en una crisis que acarreará la partida de una part~ de los ex compañeros
de la tercera generación. Pero al mismo tiempo , otra onentac1on se abre paso con la
entrada en escena de una nueva tendencia, más joven, de la cuarta generación. Está
está for mada por la masa en expansión de los simples miemb ro~ Y ~arios AME.
Contrariamente a los dogmáticos, estos miembros no ocupan ningun cargo de
dirección y no obtendrán jamás en la EFP la más mínima pa rcela de poder: excepto por
la fuerza anónima de sus trabajos y la vitalidad de sus carte les. De mane'.a general ,
cumplen su formación en la Escuela, frecuentemente por tra mos suces ivos y con
múltiples controles colectivos o individuales . Invocan a Lacan, Dolto_.Lecla1re o Aubry,
la psicosis, el psicoanálisis de niños y las instituciones de los hospita les. Al no haber
conocido nada de las luchas anteriores y al no tener nada que esperar de las funciones
honoríficas que desdeñan, son la punta de lanza del lacanismo anónimo , sus más
destacados exponentes, su escuela más notable, su más incuestionab le triunfo.
Apasionados por el freudismo, ardientes terapeutas de inst ituciones, grandes
devoradores de diván, abrazan por la mitad de l cuerpo la epopeya entera del
psicoanálisis y se muestran capaces de entusiasmarse, ser honestos , autónomos y
auténticos. Dan a su escuela su mejor imagen porque saben darle lo mejor de ellos
mismos. De Marsella a París y de Estrasburgo a Montpellier, son hoy en día, en la
disidencia o el exilio interior, los verdaderos herederos de la historia del lacan ismo. Son
los más heroico que ha producido esa historia. Heridos por el pase, rechazados por
todos los títulos, atravesados por las barricadas, sens ibles a todas las formas de
rebelión y generosidad, vivirán la decadencia de Lacan y la disolución de su movimiento
como una tragedia personal. Asi, realizada la desunión, se dispersarán sin saber
adónde dirigir sus miradas de niños abandonados. A esta tendencia anón ima, muy
amplia y mayoritaria durante varios años, están vincu lados el gnupo fundador de
L 'Ordinaire du psychanafyste así como una parte muy importante de los miembros de
la quinta generación.
A esta separación en dos tendencias expansivas que se da en la EFP se agrega
la que se crea por la existencia de los Cahíers pour f'anafyse, que representan la co-
rriente lógica, teoricista y extra-analítica. Con el paso de los años, grac ias a la política
de Miller y el apoyo que te brinda Lacan, también la revista cobra amplitud . Ésta
implanta sus act1v1dadesen el corazón de la Escueta y funciona durante la crisis de
1967-1969 como revelador.delas_luchasinternas. Prosiguiendo su batallaantipsicologista
y pregonando el relevo lógico, M1llerda a los Cahiers un hermoso vuelo teórico. Durante
tres años, diez entregas sucesivas salen de la prensa, y en ellas se ven reunidas las
pre~tigiosas firmas de los grandes pensadores contemporáneos : Georges cangui them,
Lou1sAlthusser, JaCX;lues Derrida, Georges Dumézil y por supues to Jacques Lacan. A
es!o se agregan art1culos ~u_yinteresantes así como debates y algunos textos de
psicoanalistas . Por esta act1v1dad, Jacques-Atain Miller, secundado por Judith y un
equipo ampliado, se revela_como un editor excelente . Después del décimo número y
sin avisar a tos lectores, interrumpe la publicación para lanza rse en ta aventura
clandestina de la Izquierda Proletaria, en la que no ocupa ningún lugar dirigente .
Volverá públicamenteª. la labor de edición, a la EFP y a la política freudiana a partir de
1974, preparando la salida de una nueva revista, Ornicar? , en la que los psicoanalist as
de la cuarta y la quinta generación tend rán un lugar mayor.
Mientras que Leclaire se interesa por los jóvenes teóricos de la ENS, Piera

66
La Escuela Freudiana de Parfs : la reconqui sta

Aulagnier no se que da inactiva en el ámbito de la ed ición. Con Jean Clav reul, en las
PUF, publica una revista titulada L'lnconscient . Por su maq ueta y su esti lo, es la
continuación de La Psychanalyse . El primer número sale a la calle en el invierno de
1967 con un tema de actualidad: la tran sgres ión. Decididos a mantener el espíritu
pluralista que reinaba en la SFP, los redact ores pidieron a Conrad Stein que formara
parte del consejo edit orial, con Lucio Covell o en la secretaría. Así que la S PP está
representada en la revista, que publicará artículos de André Green, Francis Pasche,
Michel Neyraut, Robert Barande, Jean-Luc Donnet, Dominique Geahchan, Joyce Mac
Dougall, Serge Vider man y Michel de M'Uzan . La mayor parte de estos auto res, tercera
o cuarta generac ión, forman parte de la corriente "liberal" de la SPP: fre nte a la política
de Lebovici, tratan de reformar las estructu ras del instituto para adecuarlo a un
funcionamiento democrático. Por otra parte, si bien critican la práctica de Lacan, no son
hostiles a su doctrina y quieren estab lecer contactos con una escuela que tiende a
volverse mayoritaria en el país.
Se publican ocho números de L'lnconscientsobre temas ded icados a la clínica, la
perversión, la identificación , la paternidad y la enseñanza del psicoanálisis. Pero, al
cabo de un año , la cris is que se prod uce en la EFP por el pase interrumpe este trabajo
pluralista. En octub re de 1968, la revista cesa sus actividades debido a la discordia que
surge entre Piera Aulagn ier y Jean Clavreul. Al mismo tiempo, los liberales de la SPP
se ven privados de un lugar de publicación exterior al movimiento donde podían
codearse con sus colegas de l otro grupo. La interrupción de L'lnconscientdeja pues la
vía abierta a nuevas iniciativas que no dejarán de producirse, con la crisis institucional
genera lizada de los años setenta.

El primer directorio nombrado por Lacan está compuesto por los elementos más
brillantes de la SFP , tercera generac ión . En él figuran dos ex integrantes de la troika ,
Leclaire y Perríer, así como Valabrega, Aulagnier, Rosolato y Clavreul. Desde las
primeras reuniones , estallan conflictos y empiezan las críticas. Leclaire casi no se
interesa en las reuniones y pasa a dedicarse a otras aventuras. Perrier impugna la
autoridad del maestro , Rosolato y Valabrega encuentran "dictatoriales" sus decisiones
y Piera Aulagn ier tiende más bien a calmar los ánimos. En cuanto a Clavreul, está
abrumado de trabajo. Sobre este episodio del primer directorio, los testimon ios
divergen según las orientaciones de cada uno. A veces invitado al banquete, Charles
Melman manifiesta su impresión : "Estaba aterrado , pues las reuniones se desarrolla-
ban en una atmósfera de sarcasmos y hostilidad respecto a Lacan. Me daba la
sensación de estar entre galopines que peleaban con el profesor. Salía de ahí
aplastado. Había una especie de sublevación espontánea 106 •-
Lo cierto es que Lacan quiere imponer sin discusión las promociones a los títulos
de AE y AME que elevan a ia notoriedad a los miembros de su guardia personal. De ::ihí
la confusión que traba el funciona miento de la EFP. En efecto, cuanto más es uno solo
el que concede los nombramientos , menos influencia tiene el directorio. Pero, por otra
parte, cuanto más fuerte es el directorio como organismo, menos posibilidades de
funcionar tienen los jurados puesto que ellos son quienes deben ocuparse del ascenso
de los candidatos . Sea cual sea el resultado, el funcionamiento de la EFP está
bloqueado en todos los niveles, salvo ~n la base. Para evitar esta situación , hubiera sido

67
La Francia frevdiana en todos svs estados

necesario que , desde la fundación, se hubiera respetado el reglament_o intern_o, d'.cho


de otro modo que todos los miembros acep taran parti r de cero s,n_n,ngun titu lo
adjud icado por anticipado . Pero una cosa así era imposible ya que ninguno de los
titulares de la SFP estaba disp uesto a perder el benefic io de una pro_moc1ónadqumda
antes. Por lo demás, no se planteó la cuestión y no se convocó ninguna asamb lea
general para tomar ese tipo de decisión . . .
Los miembros del director io no se contentan con protestar o adm ,n,strar la Escuela.
Desde el principio , se dedican a desarrollar un vasto prog rama de enseñanza y
publicac ión. En el tra nscurso del año 1965- 1966 , Valabrega, Rosolato , Clavreul,
Aulagnier y Perrier intentan hace r una expe rienc ia de traba jo colectivo. Ante el públ ico
de la EFP , ponen en discus ión, por turno, sus más recientes trabajos que se refieren
al tema general de la perversión . Después de cada ponencia, uno de los confe rencia ntes
comenta el texto de su vecino y así suces ivamente . Los oyentes partic ipan amp liamente
en el debate. Rosolato habla de las pervers iones sexuales a partir del fet ichismo ,
Au lagnier de la feminidad, clavreu l de la pareja perversa , Perrier de la eroto manía y
Valabrega del fantasma . El conjunto es de un elevado nivel clínico, sin impene trabil i-
dad , y evidencia sob re todo las cua lidades personales de cada uno de los autores. Esta
serie de conferenc ias y este modo origina l de enseñanza obtienen un inmenso éxito en
la EFP. Reunidos en un libro, los art ículos constituyen la segunda obra que publicará
las éditions du Seuil en la colecció n del "Champ Freudien 107."
Naturalmen te las tende ncias y diferencias que dividen la EFP no sie mpre son
vividas como tales por sus miembros. Su realidad efectiva no les impide mantene r entre
ellos relaciones afectuosas. Dura nte varios años , hasta cerca de 1973, la Escue la sig ue
siendo una gran familia, incluso una espec ie de forta leza. Frente a las demás
soc iedades , los lacanianos defienden duramente su identidad y presentan al adversario
un rostro más bien unifica do. La unidad está garantizada por los coloquios, las jornadas
de estudio, los congresos y las amistades persona les que no ref lejan las diferencias
teóricas. El sem inario de Lacan es el que sobre todo da cohesión al reino . Allí se reúnen
todos para escuc har la voz del maestro y después comentarla o digerirla ante un
almuerzo rápido. El clima general es más proclive a la conv ivenc ia más que a la
desconf ianza . Pero desde que Lacan ya no esté en condiciones de contro lar la marcha
de los asuntos , las divisiones aparecerán a la luz del día y llevarán a la disoluc ión del
grupo .
Dos años después de su creación, la EFP exper imenta su primera crisis pública:
°
el 1 de diciembre de 1966, Fran9ois Perrier dim ite del directorio invocando el hecho de
que los jurados no func ionan y que el título de AE perpetúa la noc ión de titu laridad: "Los
modelos de organización de los grupos analíticos -dirá más tarde- volvieron a introducirse
como el caballo de Troya en la Escu~la atestada de futuros ana listas 100: Lacan acepta
la dim isión , conversa largamente con Perrier sobre la situación de la Escuela , y luego
propone a otros miembros del directorio que elaboren un proyecto de modificación de
las estructuras . No consiguen entenderse . Una semana después de la dimisión de
Perrier, se env ía una circular a todos los mie mbros , en la que se definen los diferent es
títulos . Pero no es precis_amenteuna_reforma lo que con ésta se persigue. Co mpleta los
párrafos del reglamento interno publicados en el anuario de 1965, reduc iendo a la nada
el pape l del Cardo y atribuyendo a la secretaría una func ión de jurado de admis ión . De
modo que refuerza aún más el poder de Lacan ya que hace depender la adhesión a la
Escuela del director y su secretario (Jean Clavreu l) en vez de dejarla en manos de un

68
La Escuela Freudiana de Parfs: la reconquista ,
organismo colectivo . El procedimiento es el siguiente : "El ca ndidato presen ta al directo r
una solicitud de adhesió n con cop ia para la secretari a. Esta gest ión no implica ninguna
09
participación particular en una experiencia psicoanalítica, pero tampoco la excluye 1 . •
La circular anu ncia ademá s la cr eación de un nuevo tít ulo, analista prácti co o AP, que
estipula que el simple miembro puede, si lo solicita, inscribirse en una lista en la que se
indique su activida d de psic oanalista . Naturalmente, la pertenenc ia a esa lista no
significa que la Escue la otorgue a los AP alguna garan tía: les da el derecho a declararse
prácticos o más bien los autoriza a autorizarse ellos mismos a ser psicoanal istas. Esta
fórmula aún no se emp lea , pero está impl ícita y Lacan la introduc irá diez meses más
tarde.
Este nuevo título y la su presión evidente de la func ión del Cardo t ienen como
consecuenc ia inmediata menoscab ar aún más el poder de los cuadros y los jurados .
No sólo la adhesión depende aho ra únicamente de Lacan y su abnegado secretar io,
sino que a la noción de ME (miembro simple} se le agrega una distinción que la hace
contradictoria con el proyecto inicial. Al princip io, Lacan quería que la Escue la estuviera
compuesta por dos categor ías de individuos : los analistas y los no ana listas. Sin el t itulo
de AP , esta divis ión era respetada y sólo los analistas reconoc idos por la EFP eran
objeto de una jera rquización (AME -A E}. Por su_parte , fueran o no ana listas , entre los
ME no existían diferencias. Por el contrario, con el títu lo de AP, estos miembros simples
tienen derecho a hacer valer su práct ica y autoconcede rse un titu lo suplementa rio que
"antic ipa• el de AME y corroe de hecho el poder de los jurados . A causa de esto , los no
analistas quedan marginados y la condición de ME se rompe desde adentro. 41ventaja
de esta innovac ión es que la noción de AP vuelve a introducir la competenc ia en las fi las
de los ME que no desean quedarse en la base. Pasan a ser algo así como "af iliados".
Pero el inconven iente es que tiende, como en las demás sociedades, a hace r inclinar
hacia la didáct ica el principio del análisis personal. Antes éste estaba preservado por
la indistinc ión de los ME, aho ra corre el riesgo de que se lo adm ita por ade lantado como
didáctico , puesto que la clave está en la autoat ribución de un títu lo. La introducc ión de
la categoría AP es pues la primera respuesta que da Lacan a la crisis que afecta a su
escuela: una respuesta pragmática y no teórica. Instaura una ''falsa· garantía que
func iona como un ''verdadero• autorreconocimiento y confirma la idea de una autori-
zación por sí misma de la práctica analítica. Esta react ivación de la competencia, en la
base, va a dar sus frutos: con el transcurso de los ai'ios, todos los ME analistas se
anotarán en la lista de los AP tanto para obtener una ''falsa" garantía, o un titulo
"verdadero ", como para diferenc iarse de los no analistas .
Durante todo el mes de diciembre , la Escue la está en ebullición. Prepara para el
inicio del ai'io siguiente su primera asamblea genera l que debe ratificar la nueva
organ ización. Se fija la fecha del 13 de enero para su celebración. Pero entre tanto,
también Jean - Paul Valabrega dimite del directorio criticando el carácter "dictator ial" de
las decis iones de Lacan : "El directorio -escr ibirá más tarde- es una ficción. Su historia
muestra que es elegido o modificado con la intención de que ninguna voz discordante
se haga oir. Está en estado de crisis permanente y sus miembros no tienen otra
posibilidad que la de partir uno tras otro. El organ ismo de estudio llamado ' cartel devenir
analist se ha convertido en un objeto de burla y de risa entre los miembros de la
Escuela t 10 ."
La asamblea general que se reúne el 13 de enero hace patente el apoyo absoluto
que la base brinda a las decisiones de Lacan. Hay que decir que esta asamblea general

69
La Francia freudiana en todos sus estados

desempeña un curioso papel. Al no haber sido jamás "cons tituyente ', no puede
rechazar las propuestas que se le someten puesto que no t iene nada que proponer.
Está allí para aprobar, y Lacan gana. Como la masa de los nuevos ME se adh irió durante
el año 1966 para apoyar la aventura lacaniana , y como los barones tampoco tie nen
nada que proponer, no hay motivos para que la AG se oponga a decis iones que le
parecen conformes a las razones de su participación en la Escue la. De momento, la
discordia se juega "en las alturas', entre los miembros del directorio, tercera genera-
ción , el director y su guard ia persona l. De modo que la asamb lea va a votar todas las
modificaciones estructura les decididas por el maestro.
El conse jo de admin istrac ión cuenta ahora con dos AE más, Jean Clavreul y
So lange Faladé, que son respectivamen te secretar io y tesorera de la asociación . En lo
suces ivo , este CA será elegido en la AG , basándose en una lista propuesta por el
director y compuesta por diferentes categorías de miembros {AE, AME, AP , ME). Su
función consiste en crear departamentos de investigaciones o estudios cuyos res-
ponsables son nombrados por el director. Además de la secretaría , los departamentos
son cinco: enseñanza es atribuido a Piera Au lagnier, coordinación de los trabajos e
investigaciones a Serge Leclaire, boletfn y publicaciones a Claude Conté y finanzas a
So lange Faladé. El departamento de formación de analistas no se asigna a nadie
puesto que hay que esperar, para designar un equipo de responsables , que una nueva
asamblea pueda tomar una resoluc ión ace rca de un nuevo reglamento interno . A estos
efectos, el CA {es dec ir Lacan) crea u na comisión para estudiar el problema. En cuanto
al segundo directo rio, integ rado mayoritar iamente por la guardia nueva, tiene ahora la
función de definir las orientaciones de cada departamento. El director lo convoca cada
tres meses y es obligatorio que participen el secretario y los responsab les de cada
departamento: Conté , Faladé, Clavreul , Aulagnier, Lecla ire y Simatos como secretario
adjunto. Además Lacan tiene derecho a convocar a las reuniones de su directorio a los
miembros de la Escuela cuya presenc ia juzga necesaria para examinar los asuntos
anotados en el orden del día. De este modo, obtiene todos los poderes según el
principio de la monarqu ia directa: puede pasar a su antojo por la "base' para reducir
todas las formas de jefatu ra. Por lo demás éstas son reducidas de facto por la dimisión
de Perrier, luego la partida de Valabrega, y la entrada en el CA y el directorio de
miembros totalmente adictos a la persona del maestro . Rosolato se alejó, Leclaire y
Aulagnier conservan funciones honorificas y Clavreul se va separando progresivamente
de sus amigos del grupo de perversiones para llevar a la práctica la nueva política
institucional.
Además, Lacan propone que se estudie a corto plazo un cambio de categoría
juridica que permita obtener el reconocimiento de utilidad pública. La EFP ahora tiene
derecho a solicitarlo en la medida en que reúne las cuatro condiciones necesarias : más
de tres años de existencia , más de doscientos miembros, capacidad de constitu ir una
dotación, realizaciones apreciables en los ámbitos que le son específicos 111. Por eso
es por lo que pide a Solange Faladé que redacte los nuevos estatutos, destinado s a
obtener ese reconocimiento. Tras numerosas gest iones, éste será negado.
Así , la asamblea general del 13 de enero de 1967 anuncia la muerte de la Escuela
freudiana, luga r de la victoria y paraíso de los amores conflictivos. Queda aún por
elaborar un modo de formación de los analistas que no repita los criterios de la IPA Y
sea capaz de hacer frente al ascenso del gigantismo : es la propuesta del pase ... En una
carta dirigida al cártel sobre el devenir analista, Octave Mannoni da cuenta de la situa·

70
La EscUBla Freudiana de París: la reconquista

ción al filo del año nuevo: "Ant igua mente , se pon ía tal vez la carreta de lante de los
bueyes: antes de dec idir si un anál isis iba a ser o no didáctico, se procedía silenciosament e
a consultar el Orden de l Mundo . Actualmente, por suerte hemos p uesto los bu eyes en
su sitio ... El hecho de que se consulte e l o rden de l mund o al f inal en vez d e consu ltar
al princ ipio aporta un cambio apreciable , per o también nuevos problemas 112."

VI. El pase: una escisión al revés

La crisis institucional que afec ta a la Escue la desde su fundación y se agudiza con


la primera asamblea general es cont empor ánea del relevo lógico que opera Lacan . Si
bien no es su reflejo fiel y si bien ese relevo no está tampoco directa mente vinculado
a la crisis , existe no obstante una relación entre este momento fecundo de ta historia
de la doctr ina lacaniana y la so lución inst ituc iona l q ue se encontrará para resolver la
crisis. En un primer momento , el mae stro está abrumado por la pequeña insubord inaci ón
de sus discípulos, y éstos só lo se agitan porque con1prueban con cierta amargu ra que
su Escuela no funciona de acue rdo a sus expectativas . Atribuyen la culpa unas vece s
a Lacan , que en opinión de ellos reina como un dictador , y otras a la inercia de una
institución q ue no ofrece ninguna soluc ión nueva , según perc iben, al eterno problema
de los criter ios de for mación. Todos los compañeros de armas por lo menos están de
acuerdo en un punto: no quieren man tener el tipo de e nseñanza y de jerarquía vigen te
en las sociedades ipistas. Rechazan el principio de la comisión de estudios, la
preselección de los cand idatos , la sepa ración "por ant icipado" de la cura persona l y el
anális is didáct ico, los co ntroles obligados y vigilados , las "listas ", las garant ías y las
sesiones "normal izadas ". En resumidas cuentas , recusan una forma burocrat izada de
la formación psicoanalítica que juzgan contrar ia a la eclosión y manifestac ión de un real
deseo de ser anal ista. Todos quieren instaurar una república freud iana que no se
parezca a una asoc iación de notab les y funcionar ios. Pero no saben bien cómo pasar
de una organización de la que conocen los cebos y engranajes , a otra que estaría
confor me con la verdade ra enseñanza freudiana . Ahora bien, en este punto , Lacan no
está más adelantado . Es cierto que demostró ser un admirable legis lador ; abo lió lo que
todo e l mundo deseaba abolir, pero no supo evitar que la nueva atribuc ion de títulos se
hicie ra aproximadamente como antes. Por otra parte , hizo fus iona r su posición de
maestro del pensa r con su lugar de directo r de escue la, haciendo así imposib le e l
ejercicio "democrático " del poder presente en los estatutos . Hostil a la const itución de
jefaturas, las apartó con medidas draconianas y por esto dest ituyó a sus antiguos fie les
y prefirió tener una cohorte de epígonos adictos a su persona . Al filo del año nuevo , la
EFP no realizó pues más que media revoluc ión. Tuvo su noche del 4 de agosto, te falta
el cañoneo de Va lmy. Laca n lo comprende y va a reclutar en la base sus so ldados del
Año 1,a la vez que opera a part ir de su relevo lógico una refund ición teó rica y ya no
pragmática de los principios de la fom1ación .
Dos meses después de la circular que anuncia tas dec isiones votadas po, la
asamblea general , Fran9ois Perrier invita a los AE a reun irse en su dom icil io para
discutir los problemas de la Escuela y tratar de darles una sol ución. Adjunt a a ta
convocator ia un largo proyecto de reforma y pide que lo critiquen. La reun ión se celebra
el 22 de abril. Perrier emp ieza por relatar las dificultades que surgieron en et seno del
directorio , luego recusa la idea de crear un colegio de titu lares dist intos de la EFP . En

71
La Francia freudiana en todos sus estados

su opinión , crear eso conduci ría a repetir los antiguos errores y hace r que la Escuela
se parezca a la SPP con un inst ituto de for mación autónomo. Pero ensegu ida propone
de todos modos que se cree un co leg io dest inado a la formac ión y que tenga sus leyes
de funcionam iento propias. Este organismo tend ría la clínica como vocac ión113.
Esta propuesta es inte resante pues muestra la fa lta de imaginación de que adolece
su autor. Perrier se conforma con querer mejorar el sistema vige nte en las sociedades
rec onocidas por la IPA . Si bien rechaza la noción de instituto autónomo, mantiene los
princ ipios de la jerarquía clásica y la cooptac ión porlos pares. En efecto, la creación del
colegio tend ría por objetivo dar a los AE la plenitud de ese poder oligárquico que Lacan
les niega. Por esto, llevaría a poner de nuevo en funcionam iento el orden antiguo. El
hecho mismo de reservar la reunión del 12 de abril para los AE es muestra de esta
voluntad pasista.
En vistas de la crisis y ante la incapac idad de los hombres de la tercera generación
de reflex ionar acerca de las condiciones "reales" de un nuevo modo de formac ión,
Lacan pone manos a la obra . Durante el verano, elabora un fabu loso proyecto de
renovac ión cuyo contenido da a conocer en un discu rso que pronuncia el 9 de octubre
de 1967 : "Lo que hay que hacer -esc ribe- es funda r en un estatuto lo bastante durable
como para que sea somet ido a la expe riencia, las garantías con las que nuestra Escuela
podrá autor izar la formación de un psicoanalista, y desde entonces responder de ella.
Para introducir mis propuestas , ya está mi acta de fundación y el preámbulo del anuario.
La autonomía de la inic iativa del psicoaná lisis está planteada allí en un principio que
entre nosotros no debe sufrir retroceso114 :
El texto de la propuesta se compone de dos partes desiguales. En la primera, muy
larga, Lacan sitúa su proyecto dentro de una histor ia que va desde la fundació n de la
IPA hasta la ex istencia de los campos de concentrac ión, y en la segunda, más corta,
expone el principio de un nuevo reglamento interno para la EFP. El conjunto es de una
belleza singu lar y demuestra una vez más el talento de su auto r. Invocando la mirada
de la ciencia, Lacan reafirma las grandes líneas de su relevo lógico . Pero en vez de
apoyarse únicamente en Frege, toma del positiv ismo lógico los térm inos intensión y
extensión para aplicarlos al psicoanál isis. Distingue así el psicoanálisis en intensión del
psicoanálisis en extensión . El primer término designa la experienc ia psicoanalítica
misma en su función conceptual, lo que traduce el enunciado lógico : todas las man-
zanas son rojas, y el segundo toma nota del va lor cuantitat ivo del mov imiento, remi-
tiendo al enunciado: una manzana, más una manzana, más una manzana ... Por estas
formulaciones, Lacan articula lo conceptual a lo empírico, intentando dar a la relación
de lo uno con lo otro un rostro inverso al que se le atribuyó trad icionalmente . En efecto,
las sociedades psicoana líticas tienen, desde siempre, la costu mbre de responder a la
pregunta de su expansión por medios pragmát iCJS o socio lógicos. De ese modo, se
calcan de los modelos existentes sin tratar de construir un tipo de sociedad más
conforme a la enseñanza freudiana. Ahora bien, Lacan invierte el proceso. En vez de
ahogar toda experiencia conceptual en una soc iología cuantitat iva , hace depender el
psicoanálisis en extensión del psicoanális is en Intensión. En otras palabras, piensa de
nuevo el orden institucional en función de una primacía acordada al orden teórico. Y
deduce ese orden teórico de la experienc ia de la cura en la medida en que ésta es paso
por la castración y por el mito edípico: "Partimos de que la raíz de la experiencia del
campo del psicoanálisis planteado en su extensión, única base pos ible para motivar
una escuela, debe encontrarse en la experiencia psicoanalít ica misma, queremos decir

72
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

tomada en intensión: sola razón justa que puede formularse de la neces idad de un
psicoanálisis introductivo para operar en este campo . En lo que, pues , estamos de
acuerdo de hecho con la condición adm itida por todas partes del psicoanál isis llamado
didáctico 115 ."
Lacan reivind ica pues la noc ión ultraortodoxa de psicoanálisis didáctico . Pero emp lea
el término en un sentido inédito. Más que introduc ir de nuevo la idea de una
prese lección, con lista, garantía y titularidad , define el psicoaná lisis d idáct ico a part ir de
una vis ión teorizada del aná lisis personal. Uno y otro se articulan en torno a la
trans ferencia y ambos tienen un princip io y un fin. Pero la cura didáct ica pone en el paso
del psicoana lisando a l psicoanal ista, y éste es el paso que Lacan se propone aislar para
convertirlo en el mo mento fecundo y teor izable de una pos ible terminación de la
formación didáctica . Freud y sus sucesores se habían inter rogado a menudo sobre ese
paso sin proponer una ve rdadera conceptualizacion del proceso y sin tratar de elaborar
un procedimiento capaz de t raducir lo instituciona lmente. Pero Lacan intenta darte un
contenido teórico. ¿Cómo dar cuenta del paso por una prueba que sea capaz de
autentificar una posición de didáctico a part ir de una cura persona l? Esa es la pregunta
planteada en octubre de 1967 11 6. Para responde r a esto, Lacan se basa en su ense-
ñanza. Recue rda que en 1956 él mismo criticó los mode los je rárqu icos vigentes en la
IPA. En efecto, en esa fecha se había entretenido en componer, en estilo surreal ista,
una sátira feroz de las sociedades psicoanalít icas . Había atribuido a sus miembros
cuatro pos iciones jerá rquicas denom inadas de esta form a : las Su ficiencias, los Zapatitos,
los Muy Necesar ios y las Beatitudes 117 . Pero once años más tarde ya no es hora de
burlas y Lacan camb ia de tono. Compa rando la cura a un tratado de ajedrez y su
term inación a un "final del partido", redistribuye sus propios conceptos en la situación
contemporánea del psicoaná lisis . El paso partic ipa de una pos ición depresiva, a través
de la que el analista es situado por el ana lizando del lado de un deserpara ser colocado
él mismo en situac ión de destituc ión subjetiva. El terapeuta es progres ivamente situado
como un resto o como una especie de part icipio pasivo a medida que la cura hace su
evo lución dialéctica. Es esa caída del sujeto que se supone que sabe lo que Laca n
opo ne a la noción de liquidación de la trans ferencia . En la perspect iva en efecto en la
que el término de yo es rechazado con el de identificación con el "yo fuerte" del ana lista,
no se responde nunca nada en la cura , se "pasa", como suj eto, de una posición a otra,
sin supe ración, anulación o liquidac ión.
Lacan no se contenta con teorizar esta noción de paso, sino que reinteg ra su
teorización en la histor ia del mov imiento psicoanalítico, mostrando as í que su relevo .
lógico funciona como el espejo del psicoanál isis en extensió n.
Hay tres puntos de referencia, d istruibuidos en los tres reg istros de lo simból ico,
lo imaginario y lo real, que permiten da r cuerpo a esta histor ia en su "desconstrucc ión"
critica. En el primer plano se sitúa el mito edípico, único lugar fundad or de las
sociedades modernas. Su papel en la economía del pensamiento psicoanalít ico es el
de evita rle hundirse en un delírio estilo Schreber. Luego viene la función freudiana de
la ident ificación, tal como queda énunc iada en Aná lisis de/yo y Psicología de las masas .
Plantea la cuestión del límite que Freud qu iso dar a su mensaje al constituir las
sociedades psicoanalit icas siguiendo el mode lo del ejército y la Iglesia . Por último, en
este siglo se produce el advenim iento del sujeto de ta ciencia, fenómeno fundamen tal,
según Lacan , del cual el nazismo mostró la irrupción: "El ascenso-escribe- de un mundo
organizado basándose en todas las formas de seg regac ión, es a lo que el psicoanálisis

73
La Francia freudiana en todos sus estados

se mostró aún más sensible, no dejando ni a uno de sus miembr os reconocidos en los
campos de exterminio. Pero ello es en virtud de la segregació n pa rticular en la que aquel
mismo se sostiene, en la medida en que la IPA se prese nta en esa extrate rritorialidad
cientlfíca que nosotros hemos acentuado y que es bien diferente a la de las asociaciones
análogas de otras profes iones. Más exactamente la adquisición de una garantía de
encont rar una acog ida, una solidaridad contra la amenaza de los campos que se
extendía a uno de sus secto res [ ...] . La solidar idad de las tres principales fu ncion es que
acabamos de trazar enc uent ra su punto de confluenc ia en la existenc ia de los judíos.
Lo que no es de asombrar cuando se conoce la importancia de su presenc ia en todo
su movimiento. Es imposib le saldar la segregación const itut iva de esta etnia con las
cons ide raciones de Marx , y menos con las de Sartre. Por ello es por lo que,
especia lmente por lo que, la religión de judíos deber ser debatida en nuestro seno11s.•
Aunque Lacan en su razonam iento no tome en cuenta la situación alemana del
psicoanálisis entre 1933 y 1945, la visión que propone de la historia del movimiento
mantiene una exactitud ejempla r. Se sitúa en la línea recta de l Moisés y renueva su
ademán. Hemos visto, en efecto , que ese hermoso texto en forma de testa men to tenía
por objetivo poner al descubierto las raíces inconscientes del antisem itismo por una
crítica de la noción de pueblo elegido. Const ituía para aquella época una respuesta
teórica a la cuestión de la judeidad que atravesaba la histor ia de la IPA desde su
creación. Si bien Freud y Jones no lograron preservar el movimiento psicoana lítico
alemán de una colaboración efectiva con el nazismo, la existencia de la IPA permitió
sin embargo a cas i todos los grandes pione ros de la Mitteleuropa escapar a los campos
de extermin io. Y se puede dec ir incluso que la ausenc ia de colaboracionismo , entre los
psicoanalistas franceses, fue la consecuencia del triunfo en la SPP de la corriente
ortodoxa contra la línea patriotera. Hemos mostrado aquí de qué manera funcionó la
noción de jude idad en la histor ia de l movimiento francés e inte rnacional para dar la
razón a Lacan en este punto: la IPA siempre constituyó para la comunidad psicoana lítica
una considerab le garantía contra la amenaza de los campos y más en genera l contra
la de la segregación. Si fueran necesarias las pruebas de esto, recordemos la difícil
acogida y no obstante esplénd ida que brindó América a todos los perseguidos de la
vieja Europa 119 . Pero esta protección tuvo por consecuencia solidificar el movimiento
según el principio de una normal ización o una asimilación a ultranza, de la que fue
víctima el lacanismo durante los diez af'ios de la SFP. Salvando al movim iento , por
migraciones sucesivas, esa rigidización no obstante lo tomó conforme a ciertos ideales
que quería combatir.
De fortaleza sitiada, la IPA se convirtió en un imperio segregac ionista: Aníbal
perdió la batalla y Cartago quedó subordinada a un nuevo imperio romano. El
movimiento convirt ió la persecución de la que había sido víctima en una "persecución "
de otro tipo: la norma lización, la exclusión de los locos , los marginales y los no
conformistas. La libre diáspora devoró a los suyos para constituirse en sinagoga según
el modelo estadounidense de la adaptación.
En 1963, en el momento en que Lacan actúa su "exc omun ión ", compara a la
comunidad neofreudiana con una Iglesia. Seis meses más tarde , llama freudiana a su
escuela e intenta la aventura de un nuevo universalismo que denomina Reconqu ista.
Por último, en 1967, contra el poder segregador de la ciencia que permitió al genocidio
tomar semejante amplitud, y contra los ideales de la normalización, en la que se hundió
Cartago, Juega la carta de una "ciencia' conforme a la universalidad "lógica" del

74
La Escu9/a Fr9udiana de Parfs: la reconquista

inconsciente. De modo que su propuesta de revoluc ión de las estructuras internas de


su escuela no puede separarse de un análisis de la situación histór ica del psicoanál isis
en todos sus estados. Se sitúa en una trayector ia a través de la cual el lacan ismo, como
movimiento constituido, real iza su ruptura definitiva con un imperio que se ha vuelto
segregador. Que un no jud ío, en vísperas de las barricadas de mayo, pueda consumar
semejante ruptura, con el riesgo de crear un nuevo imper io, es buen motivo para que
Freud se revuelva en su tumba, él que se pasó la vida que riendo desjudaizar su
descubrimiento en nombre de la tradición de las luces .
Después de este larg o rodeo histórico, Lacan enuncia su propuesta propiamente
dicha: "Nuestra pobre escuela -escribe - puede ser el inicio de una renovac ión de la
experiencia 120." Propone mantener sin modificaciones el títu lo de AME y dejar al
directorio y el jurado de recepc ión en funciones cas i idénticas. Lo mismo respecto a los
miembros simples y los AP. La modificación esencial atañe al ju rado de aceptación y
el nombramiento de los AE. Este título ya no tiene nada que ver con ninguna
titularización . Por lo que respecta al jurado de aceptación, no depende de ninguna
definición en términos de comis ión de enseñanza. Está compuesto por siete miembros:
el direct?r , tres AE elegidos por sorteo, y tres miembros simples también elegidos por
sorteo. Estos están obligatoriamente en cura con AE que los designan para integrar el
jurado en el momen to en que afrontan el "paso". Estos miembros son llamados
pasadoresy su func ión cons iste en recoger el testimonio de cand idatos ME, AP o AME ,
llamados pasandos porque postulan al título de AE realizando una prueba llamada
pase. Ésta, para el pasante , cons iste en hablar con dos pasadores de su formac ión y
de la terminación de su análisis. Los pasadores transmiten entonces el testimon io sobre
el paso a los AE del jurado de aceptación , que toman una decisión negativa o posit iva
respecto a la obtenc ión del título de AE. El testi monio así transm itido tiene por objeto
hacer oir el acto específico que transfo rma a un psicoana lizando en psicoanalista. El
jurado no ju zga la exper ienc ia clínica del cand idato, que atañe al título de AME, sino un
"además": la capac idad de teoriza r la enseñanza didáct ica transmitida por el diván. En
este sentido, no se introduce ninguna jerarquía entre el titu lo de AME y el de AE. Un
AME puede ser un exce lente clínico sin por eso haber interrogado el paso, e
inversamente , un ME puede no tener ninguna exper iencia terapéutica y mostra rse, en
la prueba, capaz de teorizar la cuestión de la didáctica : será AE sin ser AME. Por lo
tanto , cualquier miembro de la EFP puede presenta rse al pase, pero no cualquier
miembro puede ser pasador , puesto que la designac ión de los pasadores está
reservada a los AE . La decis ión del jurado se toma en base a dos de los tres AE y la
opinión del director y los pasadores sólo tiene carácter consultivo . Si un pasando recibe
el título de AE, su ana lista es automáticamente nombrado AE cuando es AME y AME
cuando es AP o ME.
Cierto tiempo después de haber pronunciado este discurso , Lacan redacta una
segunda versión de su propuesta. En lo esencial, conserva el contenido de la origina l,
pero da a sus giros sintáxicos un aire algo oscu ro que hace más dificil la comprens ión
de un texto al principio luminoso . Agrega dos elementos. Por una parte recuerda que
la formación psicoanalítica no se deriva de ninguna garantía previa y a esos efectos
pronuncia una fórmu la que hará correr mucha tinta : "El psicoanalista sólo es autorizado
por si mismo 121 ." Luego distingue la noción de grado de la de jerarquía. La primera afecta
a la elucidación del yo y el ser del analista, mientras que la segunda se refiere a un
modelo institucional o una profesión. Aquí Lacan encuentra de nuevo lo que desde su

75
La Fra.ncíatreudiana en todos sus estados

legislación de 1949 siempre ha afirmado: el orden psicoana lítico deber ser diferente al
orden instituc ional. Pero va aún más lejos: aparta todo principio jerárquico del ámb ito
de la didáctica , para preferir un título que provenga exclusivamente de la formac ión, es
decir del paso . En cuanto a la fórmu la: "El psicoanalista sólo es autor izado por sí
mismo · , es la traducc ión de la abolición de la preselección ya estipulada en el acta de
fundación. No significa que cualquiera puede ser un analista autorizado, sino simplemente
que, para ser un analista autorizado no se necesita ninguna cooptación por parte de sus
pares . La fórmula "es autor izado por sí mismo" es la consecuencia lógica de la
sup resión de la jerarqu ía en beneficio del grado . Respeta el aná lisis personal aboliendo
a la vez e l régimen de la autorización previa. Tras haber borrado , en un primer tiempo ,
la falsa sepa ración entre la cura llamada "terapéutica " o personal y la formació n llamada
"didáct ica" , Lacan opera, en un seg undo tiempo, un relevo ortodoxo del psicoanálisis
didáctico . A éste lo llama psicoanálisis puro y lo sanciona con la prueba del pase. Hay
as í una cohe renc ia notab le entre dos momentos de una doctrina. Hacia 1950, el relevo
barroco va con traco rriente del revisionismo neofreudia no; diecis iete años más tarde, la
introducción del proced imiento del pase restituye e n todo su esp lendor una perspectiva
didáctica desgastada por la rutina administrat iva. Pero devolver el valor a esta
"ortod ox ia" pasa primero por abolir la separación artificial entre la cura "terapéutica · y
la cura "profes ional". La didáct ica, tal como la concibe Lacan en este relevo, ya no tiene
nada que ver con lo que se enuncia bajo ese nombre en las sociedades ipistas .
La propuesta de octubre constituye sin duda uno de los actos más innovador es de
la historia del psicoaná lisis en materia de formación. Con ella se procura separar la
didáctica de los modelos de enseñanza que siempre recubrieron el famo so proceso del
paso propio de la cura. Lacan quiere así volver a introducir lo que enseña o transmite
el diván como único principio de acceso a una func ión que hasta entonces tend ía a no
tener más nada en común con la especificidad del psicoaná lisis. Respe cto a esto, el
proc edimiento permite poner en acto otro lugar del anális is, que no sea ni el control ni
el diván. Aunque Lacan no emp lee este término, se trata en el fondo de instituc ionalizar
un tercer lugar del psicoanál isis que no dep ende de un examen en el sentido univer-
sitario ni de un doctorado o cualquier otro diploma, si no de una poi itica específicamente
freudiana de la formación. Después de las barricadas, Lacan dirá que hizo en su
escuela un mayo de 1968 por anticipado 122.
Con respecto a esto, no es impos ible que el autor del proced imiento se haya
inspirado en parte en un acontecimiento ajeno a la historia del freudismo : la revo lución
cultural china. En el momento en que Lacan intenta dar una respuesta psicoana lítica
a la crisis institucional que afecta a su escue la, los efectos de esta revo lución empiezan
a hacerse sentir en el escenario inte lectual parisino y espec ialmente entre los alumnos
de la ENS . Ahora bien, éstos desempeñan un papel de "referente simból ico" en la cris is:
los psicoanalistas tienden a acusarlos de constituir una "red· alrededo r de Lacan, una
red "ajena" ala profesión. Y hemos vistos que la idea de introduc ir en la EFP a mie mbros
no psicoanalis tas había sido, si no rech azada, al men os viv ida con dificu ltad por t 111
número considerab le de terapeutas . Por supuesto que Lacan no es maoísta, ni
marxista, ni lenin ista, ni libertar io, y sin duda no piensa siquiera en China cuando
elabora su propuesta. Pero hay cierta analogía entre los principios que enuncia Mao
Zedong y los que articula Lacan. En ambos casos, la cuestión es provocar, en la base,
una revolución que organizará la cúpu la bajo la égida doctrinal de un gran timone l. La
operación tiene como finalidad romper las rutinas y obligar a los cuadros a hacerse una

76
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

autocr ítica y un examen de su función. En este sentido , l aca n tendrá razón al decir que
su procedim iento prefiguraba las barricadas , pero siem pre y cuando se agregue que el
mismo no tiene ningún carácter libertar io . Se trata efec tiva mente de produc ir una
movilización general e n la base, pero la ope rac ión no se orig ina en el espontaneísmo,
dado que la organ iza el propio maestro. También se puede pensar que Lacan ha sacado
las conc lusiones de la experiencia de la comis ión Tu rquet. En efecto , es med iante
testimon ios como la mencionada comis ión pudoo ir, por primera vez en la histor ia, cierto
proceso de paso . Ante los ingleses, que func ionaban a la vez como pasado res y como
jurado, alg unos terapeutas durante su formac ión realizaron una inte rrogac ión sobre el
fin del aná lisis que transfo rmó sus curas . Y ta l vez Lacan captó, en esa oportun idad, el
punto de partida de una reflexión sobre el paso .
Por fuerte que sea la propuesta , con tiene alg unas incoherencias. En efecto , no
queda claro por qué el hecho de q ue un pasando obtenga el titu lo de AE deba acarrea r
automát icamente e l nombram iento de su analista a un grado s uperior. Si bien los títulos
de AE y AME corresponden a func iones heterogéneas hasta e l punto de soporta r un
cúmu lo, no hay ninguna razón para mezcla rlos nombrando , por ejemplo, AME a un AP
cuyo pasando se co nv irtiera en AE. Por otra parte, si los miembros son libres de
presentarse al pase, hay una incohe renc ia en querer que los pasadores sean obliga-
to riamente des ignados por los AE . Se ría prefer ible que la condició n de los pasadores
se asimilara a la de los pasandos y que ta mbién ello s fueran libres de presenta rse a esa
función, cualquie ra sea el titulo de su anal ista . Por último, se mantie ne una ambigüedad ,
en el texto de Lacan, respecto al concepto de pase. Si el paso o el momento del pase
existe en toda cu ra, desde e l momen to en que se plantea el problema de llegar a ser
anal ista, ¿cómo hacer para q ue el proced imie nto que se refiere al paso no conduzca
a ocultarlo, por una es pec ie de redob lamie nto? El pase es una cosa.y for ma parte de
la cura, pero el procedimiento del pasees ot ra: es la traducció n institucio nalizada de una
experienc ia concre ta y, por esta razón, corre el riesgo de anu larla. De ahí que algunos
propongan la idea de no otorgar un título al pasa ndo aceptado , para que el proced imiento
se ajuste mejor al pase original . Jacques -Alain Miller será el primero que, en un art ículo
escrito en 1977, hará nota r la existenc ia de esta proble mática no analizada por Lacan.
Sin impugnar el pr incipio de la atr ibución del título, llamará doble pase a l conjun to que
constituyen el pase por un lado y el procedim iento por el otro 123_
No bien se enunc ia, la propues ta produce el efecto de una bomba. Como Lacan teme
la oposic ión de los miembros de su primer directo rio y como quie re tantear a los cuadros de
su escuela, pide a cada uno que dé s u opinió n. Luego prom ueve una votación de sondeo
reservada a los AE y AME. Propone tres fonnas de expresarse : Plaoet, non Placet et plaoet
juxtamodum. La última opción d ebe permit ir indica r las modificacio nes que pueden pre-
verse según las reservas exp resadas. Las urnas dan ala propuesta una confortab le ma-
yoría: de setenta votantes, cuare nta y uno están a favor sin discusión , cinco se abs tienen,
catorce presentan reservas y cinco están radica lmente en contra . La oposición est á re-
presentada por Fran9ois Pe rrier , Natha lie Zaltzman -Perrier, Piara Aulagn ier. Guy
Rosolatoy Jean -Pau l Va!abrega. Las modificacio nes son solicitadas por Louis Beirnaert,
Jean Clavreul, Luce lriga ray, Lucien Israe l, Andrée Lehmann, Moustap ha Safouan ,
Bernard This y algunos otros 124 • Pese a esta mayor ía y aunque sepa que la asamblea
general le será favorable, Lacan decide aplazar el sometimiento a votac ión de su proyecto .
Quiere conservar en su escuela a los oposi tores y vac ilantes que son, junto con algunos
nuevos, sus antiguos compal'\eros de la SF P.

77
La Francía freudíana en todos sus estados

Pronto las bocas se abren mediante textos escri tos . Al día siguien te de la reunión
Fran~ is Perrier envía una carta abierta a Lacan para protestar contr a las lagunas que

presentan los estatutos de la EF P. De nuncia la carencia de un aparato de formación y
propone una nueva redacción 12s. Esta carta que está dirigida a " Mi querido Maestro",
no se ajusta a la situac ión actual. Perrier no discu te la propuesta de octubre·y no aporta
ninguna solución positiva a la crisis de la Escuela . Jea n-Paul Va labrega , por el
contrario , redacta un largo manifiesto en el qu e se opone al procedimiento criticando
a la vez la est ructura monocrática de la EFP y el poder dictatorial de su pres idente.
Califica d e ''ficción" al directorio, y recusa punto por p unto la argum entación de Lacan.
Según él, con el pase se corre el riesgo de introducir a no analistas en el centro de la
práct ica y en la dirección de la Escuela. En cuanto a la fórm ula "es autorizado por sí
mis mo ", según él conduce a auto rizar a cua lquiera a ser analista. Vala brega rechaza
ade más el principio del sorteo que trata de "igualitarismo falacioso", y luego impugna
la idea del paso directo a la condición de AE para subrayar que el cont ro l es la única
mane ra de hablar del análisis de uno: "Es impos ible hablar del aná lisis d e uno a alg uien
que está des ignado para esa función. Por otra parte , es por eso por lo que las
comis iones de estud ios siempre fracasa ron fatalmente en esa tarea que se convirtió en
una pura ficc ión o una broma en otro lenguaj e. La única manera de hab lar del análisis
de uno , es en relación a un tercer objeto. Y la situación totalmente indicada para oir algo
sobre eso ex.iste: es el control.· Valabrega también acusa a Lacan de mantener con la
calle de Ulm una "red " cuya actividad demostró ser pelig rosa para la Escue la . Por último
propone como solución a la crisis democ ratizar la EFP creando un coleg io de A E: "Creo
por lo tanto que todo proyecto sob re la formación deber ía estar respa ldado si no por
unanimidad, cosa imposib le, al menos por una amp lia mayor ía que debe definirse, y
estar además exe nto de cua lquier objeción importa nte12s. •
Por su parte , Guy Rosolato no expresa op inión y dimite de la EFP en noviembre
de 1967 sin haber participado en ninguna discusión sob re la natu raleza del pase. Se
conforma con criticar, por su acto, el carácter "dictatorial" de las decis iones de Lacan121.
En enero de 1968, se une a las filas de la AP F donde queda integrado como miembro
titu lar, y espe ra crear, con su partida, un movimiento de dimisión co lectiva. Se equivoca
de escis ión y de época: nadie lo seguirá .
En cuanto a Piera Aulagn ier, no redacta ningún texto crítico, pero dimite del
directorio el 4 de diciembre para marcar su oposició n al procedim iento 128.Enseguida
la reemplazan en el cargo Irene Roublef y Charles Melman. El segundo d irectorio se
convierte realmente en una ficción , ya que lo compone exclusiva mente la guardia de
Lacan. Aunque está a favor del pase, Leclaire no tarda en dimitir también de ese
organismo inco loro. Ultimo representante de la tercera generación , Jean Clavreul se
sigue manteniendo en su puesto. Contrar iamente a Perrier, Va labrega y Au lagnier,
apoya el proyecto después de haber elegido votar con reservas. Para expresar su
pos ición , env ía un largo infonme a los miembros de la EFP, donde hace una historia
completa de la cris is, proporcionándo le así al historiador futuro un texto apasionante
sobre los acontecimientos de la época . Clavreul encuentr a inaplicab le el proyecto de
octubre y propone, sin dar plazo, prolongar la duración de l mandato de los miembros
del j urado de aceptación. Adamás , crit ica la noción de pasador, pero no propone ningún
remedio al mal que denuncia l29_
A~te _los crití~~nes y los vacilantes , Lacan sigue sin querer que la asamblea general
lo pleb1sc1te. Movilizará a la base aprovechando los acontecimientos de mayo , pero por

78
.
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

et momento responde a los con testatar ios en un discurso pronunc iado en la EFP el 6
de diciembre de 1967 . A todas luces , está molesto y su conferenci a, que Solange
Faladé transcribirá y luego él escribirá de nuevo, testimo nia a la vez su decep ción y su
fastid io. El discurso es oscuro e inútilmente agresivo. Para responde r a Valabrega,
Lacan llama a su "red" "un trozo de ulm" y anuncia que ninguno de sus miembros se halla
en su diván . Luego, con tono insultante , evoca el pasado para tratar a Pierre Turquet
de "puerco • y ensegu ida de "pav o". En la versión escrita, dejará el segundo calificativo :
pavo en inglés se dice turkey. De golpe sus epígonos olvidarán el origen angev ino de
este ex mayor que Lacan llamaba "mi amigo " y creerán a pies junt illas que este homb re,
en el seno de la com isión , no fue nunc a el defensor de la política francesa. Nueva
manera con que el maest ro deja que se cierna una duda respecto a su partic ipac ión en
1~negociación con Leclaire. Sin embargo, anunc ia dos cosas: la publicac ión en las
Editions du Seu il de una revista interna de la Escueta y la decis ión de no imponer el
procedimiento del pase a fin de prosegu ir los debates1,o_
En feb rero de 1968 , se estab lecen las instituc iones de confor midad con el antiguo
reglamento interno. El nuevo ju rado de aceptac ión es elegido por sorteo y Lacan
recupera allí una voz preponderante. Se designan cuatro miembros : Clavreu l, Hesnard,
Aubry y Roso lato. Como éste último hace dos meses que dimitió, es reemp lazado de
inmediato por Octave Mannoni. Por otra parte, el director io se modifica por la dimis ión
de Leclaire. Clavreu l anunc ia su intenc ión de irse para no acumu lar tres funciones, pero ,
a petición de Lacan, se queda a la vez en el jurado de aceptación, en el cmrecepc ión
y en el director io. En consecuenc ia, este tercer directorio de la EFP pasa a estar bajo
el contro l abso luto de Lacan que gobierna con su guardia: Clav reul, Si matos, Roub lef,
Faladé, Melman y Conté. Solamente Solange Fatadé se anima a criticar al maestro en
privado. Es lo que sue len hacer las mujeres de la Escuela. El carácte r difícil de Melman,
su intoleranc ia con respecto a los demás y su estilo hacen más comp licada aún la
gestión de l directo rio. Sin embargo Lacan lo aprec ia y to defiende cuando sus colegas
se quejan de él. La compos ición del jurado de recepción es netamente más matizada .
Ade más de Clavreu l, encontramos a Dolto y algunos representantes de la tercera
generación: Beimaert y Safouan 131.
Lacan le pide a cada uno que exp rese su opinión y vuelve a surgir la crisis: "Si et
jurado de aceptación -escribe Piera Aulagn ier- debe consistir pura y simplemente en
pronunc iar un sí o un no, te confieso que no podría menos que negarme a integrarlo :
en efecto, de cinco nomb res salidos por sorteo y a menos que a este último se le ocurra
hacer una de sus jugarretas siempre posibles pero raras, es seguro que habrá al menos
dos colegas para los cuales la opinión de usted será la referencia única y exhaustiva .
En ese caso, el papel del jurado se toma puramente forma l y no le veo ninguna
utilidad1,2_• Para remed iar esa situación, Piera propone tres soluciones: en primer
lugar, el postulante al titulo de AE deberá ya ser AME ; en segundo lugar tendrá que
presentar ante el jurado textos publicados o inéditos, y por último aceptará una
entrevista personal con un miembro del jurado . Piera agrega que estas cláusu las
deberán ser sometidas , por votación, a la aprobación de los AE.
Las soluciones preconizadas en esta carta van en el mismo sentido que las de
Valabrega y Perrier: crítica del poder personal, revalorización de la jerarqu ía contra el
grado, contro l de la EFP por los AE "titulares " y sobre todo opos ición a una "base "
resentida por considerarla carente de calificaciones clínicas y peligrosa para et futuro
en la medida en que podria tener acceso directo a un titu lo supremo. Piara no es la única

79
La Francia freudiana en todos sus estados

desconfiada, puesto que Clavreul también prop one que el candidato al pase ya sea
AME. Quiere además que el último AE nombrado pase a se r automática mente miembro
del j urado de aceptación 133. Por su parte, Moustapha Safo uan inte nta definir la condi-
ción de AM E, que sufre una transformación al introducirse el pase. Subraya con razón
que el acceso al titu lo de A ME no depende del pase, pero enseguida agrega que debe
reservarse para los que completaron la formación con un A E o un AME . Esta cláusula
no figura en el antiguo regla mento que, recordémoslo, perm ite a todo s los miembros,
sea cual sea el diván , recibir el título de AM E. Para lo demás, Safouan no exige ninguna
modificación notable. En caso qu e no se adopte el procedimiento del pase, propone
restaura r los métodos de formación vigentes en la IPA de anteguerra: "En consecue ncia
1
-dice- todo AME que haya formado a otro AME se conv ierte en AE 34."
Pese a las posiciones dive rgentes de cada uno respecto al pase, las criticas van
todas en el mismo sentido. No sólo están atrás respecto a los principios de 1964, sino
que manifiestan la vo luntad de los "seniors· de recuperar el poder que Lacan les ha
quitado. El monarca ha puesto en marcha una insurrecc ión psicoanalít ica y los
príncipes le oponen una reforma que los convert iría en los verdaderos dirigentes de la
Escuela . Si bien el pase es un proyecto genial, por lo que atañe a la formación, las
cond iciones que rigen su instauración no permiten que funcione se renamen te. Piera
Au lagn ier t iene razón al subrayar que , pese al sorteo, la mayor ía de los miembros del
jurado de acep tación siempre está a favor de la op inión de Lacan , aunque no sea más
que por el advenimiento de la cuarta generac ión transf ormó totalmente la situac ión de
la Escue la. Lacan lo sabe tan bien que propuso que su op inión en las deliberaciones
sólo sea consu lt iva . Pero como hizo fund ir su posición de maest ro del pensar con su
lugar de directo r de la esc uela, no puede evitar que su presenc ia en el jurado de
aceptac ión impida a éste func ionar normalmente. Para que el jurad o de aceptación
pueda oir los testi monios de pase en caso de adoptarse el procedimiento , sería
necesa rio com o mlnimo que Lacan no lo integ rara obligatoriamente . Y esto tanto más
cuanto que son sus jóvenes anal izandos los que se ofrecerán mayoritariamente a pasar
la prueba . Sin embargo , atrapado en su prop ia leg islación , Lacan se conduce en este
asunto según la posición multidimens ional que él mismo se asignó . Cuando es
monarca, psicoanalista, legislador y didáctico, se arroga ta mbién el derecho a compartir
la suerte de sus notables, y se r un AE "como todo el mundo", con el privilegio de librarse
del sorteo . Esta actitud es contrar ia a la famosa monar quía directa que rige la Escuela
y permite al soberano mantener con cada sú bdito una relación privilegiada . La
contradicc ión se plantea asi: o Lacan es un monarca , un inic iador , un psicoanalista Y
un didáctico , y debe renunciar a integra r el jurado para conservar su posición de
maestro , o es simplemente AE y debe se r elegido por so rteo, pese a su lugar de director.
Ahora bien, Lacan escoge una extraña vía media que le perm ite a la vez librarse de la
posición de AE común y no tener op inión preponderante . En resum idas cuentas , se
condena a aparentar que no dec ide nada, manteniendo a la vez hasta el infinito la
pemamencia de una mirada decis iva. Con semej ante sistema, el pase no puede
funcionar según un proceso psicoanalí tico .
Frente a tal estado de cosas , los opositores al pase no logran llevar a la práctica
u~ proyecto constructivo . En opinión de ellos, para salir de la crisis habría que operar
primero una transformación democrática de la EFP, que permitiera luego exa minar las
nuevas modalidades de un reglamento interno. En el invierno de 1968, la situación pues
está bloqueada por todos lados : Lacan quie re a los que se resisten pero no puede

80
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

soportar sus críticas , y los que lo critican no están en condiciones de hacerlo de m


positiva. Las barnca· das dec1'd'1rá n... anera
Las discus io~es toman un nuevo g!rocon los _acontecimientosde mayo. Hasta ese
momento,_la_hostilidad al pase proven1a de los dignatarios de la EFP que se oponían
a una 1nic1a1tva que amenazaba con hacerles perder sus privilegios. La masa de los
miembros simples (ME y AP), es decir los elementos más jóvenes de la cuarta
generación , no tiene aún derecho a voz. Ahora bien , para estos miembros , la propuesta
de Lacan no carece de relación con la protesta que gana la Universidad. El procedim ien-
to del pase aporta en efecto una crítica radica l de las relaciones entre docentes y
alumnos, dentro de los modos tradic ionales de formación de los analistas. Es por ello
por lo que , desde finales del mes de abr il de 1968 , la base de la EFP empieza a moverse
y reflexionar a la vez en el movimiento estudianti l y la "revo lución de octubre · . Por su
parte, los notab les son interpe lados por los estud iantes durante diferentes debates .
Una agitada discusión se produce en la Facu ltad de Medicina ante un numeroso público
y los miembros de la EFP organ izan otra en el anfiteatro Magnan: esa noche, los
psicoanalistas conocen a Daniel Cohn-Bendit y algunos de sus am igos del movimiento
del 22 de ma rzo .
La iniciativa proviene de Anne-Lise Stern que tuvo la idea de proponer a Michéle
Bargues el encuent ro. Ésta forma parte del mov imiento desde su creación efectuada
en Nanterre . Su padre , René Bargues, un brillante discípulo de Lacan, había sido
nombrado AE, antes de su muerte, desde la fundación de la Escuela, y su madre,
Raymonde, trabaja en el hosp ital de los Enfants-Ma lades en el servicio de pediatría,
que dirige desde enero de 1963 Jenny Aubry tras la exper iencia de las maternidades
de la policlínica del bulevar Ney . Allí, Jenny creó una consulta de psicoanálisis , la
primera de Francia en llevar ese nombre, a la que acuden principalmente jóvenes
psicoanalistas lacan ianos. Miché le Bargues visita a Lacan, al que le parece excelente
la idea del encuentro. La reunión tiene lugar al día sigu iente de la gran manifestación
unitaria del 13 de mayo .
Daniel Cohn-Bendit y sus amigos procuran dar a conocer la política y los objetivos
de su movimiento mientras que los psicoanalistas quieren oir a los contestatarios. En
realidad, las dos partes no tienen nada que decirse y Serge Leclaire es el único que hace
una pregunta interesante que sus interlocu tores no comprenderán en el momento:
''¿Qué harán ustedes con los ex combatientes?" Algo sorprendido, Dany se apresura
a expl icar que los soldados son distintos según las guerras y que los republicanos
españoles no pueden compararse con los soldados franceses que pelearon en Verdún.
Tras intercambiar opin iones sobre la política de l Partido Comunista, los psicoanalistas
ofrecen su ayuda a los militantes: éstos hacen una colecta y van a cenar a La Coupole
donde, por casua lidad, se encuentran a algunos de los donantes, asombrados de
comprobar que el dinero del diván sirve para llenar la panza de los alegres jefes de la
comuna estudiant if135.
Esa noche, Lacan no dice ni una palabra, pero al día siguiente interrumpe su
seminario sobre El acto psicoanalítico para seguir la consigna de huelga lanzada por
el sindicato nacional de la enseñanza superior y comenta a su manera la reunión de la
víspera. Rindiendo homenaje a Cohn-Bendit, ataca a sus discípu los: "Me estoy
matando para decir que los psicoanalistas deberían esperar algo de la insurrección; hay
quienes replican: ¿Ouéquerrfaesperarde nosotros la insurrecc ión? La insurrección les
6
responde: Lo que esperamos de ustedes es la ocasión de ayudarnos a tirar piedras'~ -•

81
La Francia freudiana en todos sus estado:

Luego Lacan anuncia que la piedra y la bomba lacrimógena cumplen la función de


objeto a. Por último, sitúa la discusión en un plano teór ico y critica las ideas reichianas.
Si los dignatar ios de la EFP no saben qué hace r con esta insu rrección que
atraviesa la historia del psicoan álisis, la masa en expansión no espera al mes de
octubre para pesca r la ocas ión de expresarse que se les ofrece . Muy rápidamente, los
simples miembros toman la palabra. Representan alrededor de cien personas la
mayor ía de las cuales se adh irieron a la EFP entre 1966 y 1968 . Se forman g rupos en
los que se encuentran los seniors y los juniors. El núcleo más activo está constitu ido por
los amigos de Pierre Fiszlewicz y Robert Lander . Estos dos hombres son judíos,
psiquiatras y excelentes clinicos. Ambos morirán muy pronto, víctimas del destino y la
enfermedad, tras haber dado lo mejor de sí mismos al movimiento lacan i ano. Analizando
de Solange Faladé , Fiszlewicz es el mayor de la banda . Por su edad pertenece a la
tercera generac ión, pero su formación lo vinc ula con la cuarta . Privado de sus piernas
por una poliom ielitis, se desplaza en un sillón de ruedas . Desde su adhes ión a la EFP,
reúne en torno a é l a j óvenes terape utas para hablar libremente del psicoaná lisis de
niños, la epilepsia y las psicosis. Sabe escuchar, aconsejar y mostrar una rigurosa
toleranc ia respecto a la palabra de los demás . En cuanto a Robert Lande r, formado muy
jov en en el diván de Lecla ire, es hijo de un period ista célebre de quien no lleva el
apellido. Estela, proustiano y homosexual , habita en un n1agnílico aparta mento del
bulevar Malesherbes , amueblado por su hermano que es ant icuario, en el que recibe
a sus amigos todas las semanas . En un principio, el grupo se const ituyó para llevar a
la práctica una concepción de la locura capaz de oponerse a la de la psiquiatría y en
especial la corriente de la psicoterapia instituc iona l, representada en la EFP por Jean
Oury . Para estos muchachos revoltosos del lacan ismo, que parecen salir de una novela
de Oueneau o una película de Jean -Luc Godard , el objet ivo princ ipal es hacer pasar el
soplo de la aventura freudianaa las instituciones "corr ientes" . La mayoría de ellos están
en anál isis con Lacan o Leclaire y forman parte del equ ipo de hosp ital de Jen ny Aubry,
a quien llaman "la MéreAube" (Doña Amanecer). Son judíos y ateos , a veces apátridas,
y siempre marcados por un pasado de desv ío, extrañeza o sufr imiento: los campos de
concentración , la marginalidad, el exilio, la segregación , el viaje. Se llaman Lucien
Mé lése, Radmilla Zygouris, Fraricis Hofstein, Huguette Friedman -Lawrence , Pierre
Alien, Renaude Gosset. Anne-lise Stern forma parte de la pandilla. Con dos de ellos,
en 1972 fundará un Laboratorio de Psicoaná lisis, destinado a pacientes sin recursos,
financiado gracias al dinero que Alemania le pasa a su madre por ser viuda de un
médico perjudicado por los nazis.
Gracias a las barricadas, el salón de Robert Lander se abre a todas las corrientes.
A la vez que siguen hablando de psicos is y psicoanális is de niños, los amigos de la
pandilla discu!en también acerca de la calle y el pase. Para ellos , el proyecto de Lacan
da un nuevo 1mpetu a esa aventura del psicoanálisis a la que tienen tanto aprecio.
Rompe con las tradiciones dt:r :as demás sociedades y representa el f reudismo de los
tiempos modernos. En el apartamento de Lande r, en medio de val iosos objetos de
adorno, circulan seres ~nónimos venidos de la Escuela y de otras partes . La atmósfe ra
es acalorada y febril. Sin censura alguna, se ponen en tela de juic io las estructura s de
la E~P y los notabl~s d~slilan unos tras otros para tomar la tempe ratu ra de esta base
que irrumpe en la h1stonadel lacanismo. Lacan comprende muy pronto que el futuro de
su propuesta Y su enseflanza se encuentra ahora en las manos de una nueva
generación: la cuarta en su conjunto y la qu inta en ciernes. Con Chartes Merman,

82
La éscuala Fraudiana da Parfs: la raconquista

convoca una reun ión en casa de Paul y Gennie _Lemoine, una pareja a su disposición,
en la que no_pasa nada . Luego , desde el comienzo de las clases , impulsa al grupo
Lander a em1t1 r una_contrapr o puesta destinada a hacer pasar la suya . Está decidido a
abando nar a los diside ntes y apoyarse en la turbu lenta juventu d para poner en marcha,
cueste lo _qu_ecu este, su reforma in~tit_uciona L Ya pre~e, antes que nadie , los efectos
de posteno ndad de mayo en el mov1m1ento ps1coanalitico: el retorno de los ideales de
la herencia, el _ascenso del rac is':'?· el llamado a la segregación y a la restau ración, por
la farmaco log1a, de todo s los v1e1 o s conservadurismos. Juega pues la carta de una
"revo lución en o rden· . Ante e l espíritu libertario que amenaza con arrastrar a la
comunidad psicoana lítica hacia el naufragio, y ante los arcaísmos que trajeron su
desnatura lizació n, q uiere imponer una estructura d e formación que sea capaz de
mantene r lo esenc ial del mensaj e freudiano en el próximo decenio.
Así , en el otoñ o de 1968, el debate sobre el pase es reactivado por lo alto desde
la base . Reun ido el 19 de diciembre con el directorio y el jurado de recepción, Lacan
redact a e l texto del nuevo reglamento interno que va a someter a la asamblea general
de la EF P en sus sesiones de los días 11, 12, 25 y 26 de e nero de 1969 . Introd uce
algunas modificac iones importantes a su proyecto inicial. Visiblemente tuvo en cuenta
las objec iones de Piera Aulagn ier sobre el sorteo , pero no integró las de Safou an y
Clavreul. El primero quería que el título de AME se reserva ra a los candidatos formados
por un AE o AME , y e l segu ndo que los pasandos ya fueran A ME. Para no democratizar
demasiado el proced imiento y con forma r a la vez a los barones y a la base, Lacan
suprime del ju rado de aceptación a los pasadores y a la vez permite a sus mie mbros
presentarse libremente a la elección en AG. Esos miembros ahora son seis y el director
es el séptimo . La cláusula absurda que perm itía al analista de un pasando aceptado
para obtener el títu lo de AE queda supr imida, pero se la reemplaza con otra igualmente
absurda : los AME elegidos para el jurado de aceptación pasan automáticamente a ser
AE. Esta cláusula con tradice el principio del proced imiento, puesto que el pase tiene
como obj eto, no el hacer sub ir a un individuo en la jerarquia, sino dar testimonio de un
paso especif ico al convert irse en analista. En estas condiciones, no se consigue
entender por qué un AME tendr ía que "pasar· a AE con el simp le pretexto de haber sido
elegido para integrar el jura do de aceptación. O el pase es una verdadera exper iencia
format iva o no lo es. Como los elegidos para el jurado siempre serán, en un futuro, AE,
esta cláusula ridícu la nunca será aplicada.
En el nuevo reglamento, e l jurado es elegido por la AG para tres años y es
renovab le por terc ios, lo que , en un futuro , permitirá que los pasandos nombrados lo
integren y reemplacen así a los miembros que nunca hicieron el p_ase. Por lo demás ,
Lacan mant iene la designación de los pasadores por los AE Y d1st1ngue radicalmente
el titulo de AME del de AE . La atribuc ión del primero se hace sin la intervenc ión del
candidato basándose en la op inión de sus controladores y su ana lista , cualesqu iera
sean sus títulos . La cond ición de AME es de natura le:z:asocial: estipula el reconocimiento
profesiona l de una competenc ia clínica para afuera de la EFP. Por el contrari_ o , el de AE
es específicamente interno a la comunidad y de orden d1dáct1co. La sepa rac1on de estos
dos tltulos permite a la ve:z:acumu larlos y no acumularlos . Un miembro , si es "recibido"
en el pase , podrá ser AE sin haber sido nunca AME Y viceve rsa un miembro podrá
acumular los dos títu los. Sobre este punto , el nuevo reglamento es pertecta rnent e
coherente con la lógica del psicoaná lisis en extensión e intens ión: hay "bo rdes " y
fronteras , pero también una "cinta de Moebius " con continuidad en exterior idad

83
La Francia freudíana en todos sus estados

interna137.Lacan conserva su presencia en la total idad de los órganos dirigentes de la


EFP: es presidente del Consejo de Ad minist ración y del Directorio e integra a la vez el
jurado de recepción y en el de aceptación . Si bien la condición del pasante queda
perfecta mente claro y el modo de elecc ión del jurado de aceptac ión es satisfactorio, la
condición de los pasado res, en cambio, está mal definida. A la larga , estos últimos
corren el riesgo de constitu ir una casta dirigida por un verdade ro colegio de los AE.
Se les advierte a los miembros de la Escuela que al comienzo del año tendrán que
votar , pero aún no saben qué. Completamente decidido a aba ndona r a los barones
recalcitrantes , Lacan empu ja a la base a discut ir su proyecto. Le llegan cartas de todas
las opiniones, asi como pedidos de modificaciones . Una de las primeras proviene de
una AE de la tercera generac ión: Maud Mannoni. Ésta se apresta a crear la Escuela
Expe riman tal de Bonneuil apoyándose en ciertas tesis de la antipsiquiatr ia.
Ard ientemen te izqu ierdista , se contenta con denunciar el "carácter reaccionario" del
procedim iento. Pero para probar su f idelidad a un maestro, cuyo proyecto rechaza,
envía con anticipación una papeleta de votación favorable a la prop uesta que acaba de
recusa r138.De manera general, las nuevas petic iones de modif icaciones son mucho
más inte resantes que las ante riores. Su contenido mues tra que la noción de pase
empieza a ser comprendida por el grupo y que la insur rección de la primavera ha dado
sus frutos . Jean Oury envía una misiva sin relación con el pase, en la que expone los
beneficios de la psicote rapia instituc ional. Como Maud Mannoni, lleva el agua para su
molino, pero plantea un problema fundamental que aún no había surgido con esta
forma , aunque esté en el centro del procedim iento que Lacan quiere implantar: "¿Puede
ser psicoanalista un loco? -dice - Actualmente nada nos preserva de eso. Y no creo que
unas simples medidas democráticas nos garanticen protección contra semejante
peligro139."
Todas las demás propuestas exigen de una forma u otra la cración de comisiones
especializadas dest inadas a poner a prueba, durante cuatro años, la doctr ina del pase.
Thémouraz Abdoucheli, un AME formado por Lacan, envía al Directorio un proyecto
que tiene ese objetivo . Pero toma la precaución de agregar en el sobre una carta, en
la que estab lece que su propuesta no debe competir con la de Lacan. Debe servir, en
su opinión, de sustituto en caso de que la Asamb lea General rechace el proyecto del
19 de diciembre. Dicho de otro modo, Abdoucheli, como la mayoría de los que
intervienen, apoya la experiencia del pase y exige simplemente algunas modificacio-
nes. Por su parte, Pierre Benoit. un AP, hace notar que las contradicciones que gravitan
sobre la Escue la vienen de la posición fusiona! que ocupa Lacan: es el único que dice
en voz alta lo que todos piensan en voz baja 140_
Los amigos de Robert Lander son los que proponen las modificac iones más
interesantes. Habiendo reflexionado durante muchos meses, comprendieron que el
pase era el único proced imiento capaz de saca r a la Escue la de su crisis institucional.
Pero también notaron las incoherencias que contenía el proyecto y la crítica que le
hacen se refiere esencialmente a la condición de los pasadores. Proponen dos
modificaciones: los pasadores deben tener un lugar equivalente a la de los pasandos
y poder designarse a si mismos, lo que reduciría el poder de los AE y permitiría a todos
los miembros de la EFP oír testimonios de pase. El grupo Lander exige además que el
jurado de aceptación sea constituido, en ocasión de cada pase, por los propio~
51
pasadores. Así, el procedimiento se ajustaría a los principios del "se autoriza ~r
mismo·, a la vez que se mantiene conforme al espíri tu antiburocrático tal como quiere

84
La Escuela Freudiana de Parfs : la reconquista

Lacan. El texto de esta modificación es redactado por Pierre Alien, un analizando de


Lacan, no miembro de la EFP , y f irmado porFranc is Hofste in, RadmillaZygouris, Lucien
Mélése, Robert Lander, Renaude Gosset, Anne -Lise Stem, Huguette Friedman-
Lawrence, y tamb ién Jos ephAttié , Claude Th is, Jeanine Mouchonnat, ClaudeJeangirard
y Pierre Benoit. Rep resen ta una especie de radica lizac ión "ultra lacaniana" del proyecto
inicial, en la medida en que trata de hacerlo a la vez más revolucionario y más
democrático. Como el de Abdoucheli, el proyecto A lien-Lan der, de acuerdo a la
voluntad de sus signa tar ios , no está destinado a competir con el texto de l 19 de
diciembre 141 .
Las discusiones duran alrededor de tres se manas y permiten a Lacan comprender
que su proyecto es masiva mente aceptado. Demas iado apresurado en ensayar una
exper ienc ia de la que qu iere recoger los frutos ráp idamente, y de masiado preocupado
por la unidad de su escue la para cede r a un ultralacanismo que reduciría a la nada el
poder de los notab les , procede a una hábil maniobra instituciona l. En las sesiones del
25 y 26 de enero, dec ide someter a la votac ión de la AG tres propuestas: la suya sin
modificac iones (proyec to A), y otras dos, la del grupo Lander (proyecto B) y la del
Abdouche li (proyecto C). Así, contra la opinión de los interesados, pone en competenc ia
unos textos que estaban destinados , no a oponerse al suyo, sino a modificarlo o servir
de sust ituto en caso de negoc iación ob ligada con los ve rdade ros adversarios del pase.
La votac ión tiene lugar en una sala de l hotel Lutétia ante una asamb lea agitada .
Mientras que los opositores: Au lagnier, Valabrega y Perrie r, ya han enviado su carta de
dimisión , los signatar ios de los "proyectos " By C están fur iosos con la maniobra que se
les ha impuesto. Deseando acabar de una vez , Lacan amenaza a Alien y le dice: "Elija:
usted o yo 14 2 . • Las bocas se cierran , el maestro ha ganado. En su discurso , el jurado
de aceptac ión endurece el tono y trata de "falsa " y "falaz ' la representación del pase que
se transm itió en los primeros debates . Luego Clavreul lee un texto de Lacan en el que
éste califica de "valabregadas ' las op iniones de los contestatar ios143. Por último, la
adopc ión de un modo de escrut inio llamado "preferenc ial" turba aún más los ánimos:
"Basándose en la opinión del director, la asamblea votará introduciendo en la urna una
papeleta donde se alinean de izquie rda a derecha , en orden de asentim iento decreciente,
cada uno de los tres proyectos que se le proponen : sea A el del j urado de aceptac ión,
Bel de la lista que Pierre Alien encabeza por orden alfabét ico, C el de Abdoucheli. Esa
forma de votar llamada preferenc ial es un test en el sent ido en que permite someterse
(en un 9% de los casos para un grupo de votantes tan numeroso como el nuestro) al
efecto Condorcet. Es sabido que este efecto des igna el resu ltado inconsistente, en el
que la opción que domina a otra y ésta a una tercera, la tercera domina sin embargo
a la primera, lo que excluye no sacar nada en limpio. A_quf seri~ temib_le_mente
significante de una carencia de lo que hemos llamado el espíritu del ps1coanáhs1s . K.J.
Arrow, para referirse a otro orden , el de la determinación lógica de l interés general,
demostró que fuera de la unan imidad, éste no puede dete rminarse más que por la
opinión de uno solo 144."
Incluso antes del escrut inio, Perr ier, Valabrega y Au lagnierenv ian a Lacan ~u carta
de dimisión de la EFP, provocando as í la tercera esc isión de la histor ia del mov1mrento
psicoanalítico francés: una escisión al revés. Por primera vez , Lacan n_oes expu_lsado
de un reino sino abandonado por haber construido un reino. Y, también por primera
vez, es des~rtado , sin negociación , por los mismos que ~e habían neg~do a ceder;
la imposición de un imperio. Para la cuarta y quinta gene ración ps1coanalit1cade la EF ,

85
La Francia freudiana en todos sus es tados

la partida de Perrier re presenta un desastre . A_~uncia el cre púscu lo d e cierta idea del
lacanismo. Con la dimisión de ese turb ulento rimo gra nde desapa rece del movimiento
un romanticismo de los orígenes q ue será recubierto para siempre por e l ava nce del
dogmat ismo: "El giro qu~ han tomado_las re uniones de la Escuela y la o rga~ización que
de ellas se deriva -escrib en los d1m1s1on a nos- por e l voto de un pr~ced 1m1 ento que
condenamos, acaba ron por instau rar aparato s Y mod os de des1gnac1ón y pron1oción
analíticos que juzga mos inco mpatibles con las gara ntías neces ar ias para una actividad
psicoanal ítica rigurosa ( ...] . No son necesarias largas fra ses pa ra expresa rle la tristeza
que sentimos al tomar esta decisió n 145." _ _ _
Desde el punto de vista de Lacan , la elecció n de un modo de escrut inio preferencial
tiene como objetivo poner en evidencia una coherencia de_las preferencias individua-
les, no reductible a una coherencia colectiva, tal co mo va implicada en el voto mayo-
ritario. En otras palabras, si el proyecto A hubiera sido p uesto a votación según una
modal idad clásica (sí-no-abstención), hubiera sido ado ptado por una aplastante
mayoría y sin más impugnación que la de algunos dimisionario s. Se ve pues que Lacan
quiso hacer aparece r las opiniones minoritarias : de ahí la idea de l voto preferencial y
la trans formación de las "críticas" en propues tas. Pero empleando esos métodos,
favorece una división en la Escuela y señala por ade lantado una indecisión: el pase
pod rá ser un fracaso, un triunfo o las dos cosas a la vez. En cuanto a la oposición, es
susc itada por el voto y expresada en abstenciones que no se cuent an.
Para la reunión del hotel Lutétia, se desplaza ron para votar a lrede dor de doscientos
miembros de un tota l de aproximadamen te doscien tos tre inta. Ahora bien, de esos
doscientos miembros , sólo ciento diecisiete participan en la votac ión: los descontentos
de todas las posiciones se abstienen . Con ciento d iecisiete votantes , el proyecto A es
preferido ciento noventa y ocho veces , el B ciento siete y el e cua renta y seis. Si se
convierten estas cifras en térm inos de voto por mayo ría, se percibe que el texto del 19
de d iciembre es adoptado por una mayor ía de noventa y tres votantes sobre ciento
diecis iete con alrededor de ochenta abste nciones, lo que quiere dec ir que los oposi-
tores y los abstencionistas son casi tan numerosos co mo los que lo apoyan 146 . En el
mo mento en que se adopta el proyecto A, la mitad de los miembros de la EFP lo rechaza
abiertamente o le pone reparos , y la otra mitad no sabe muy bien si ha votado por Lacan
o por el pase. Lacan impone su procedimiento gracias a una curiosa arbitrariedad que
salva a la Escuela de una muerte lenta, a la vez que favorece su división. Sin este gran
cañoneo inverna l, la EFP se habría hundido en conflictos institucionales parecidos a los
de las sociedades ipistas. Hubiese parecido que existía , probab lemente nunca habría
sido disue lta, y no habría innovado nada en materia de for mación ana lítica . Pero las
con? iciones en las que el pase se lleva a la práctica ponen en evidencia el riesgo de su
posib le fracaso: queda por saber si no se gastó pólvora en salvas .
Desde el 9 de febrero, el jurado de aceptac ión dirige a los miembros de la Escuela
una_c_,~cu lar que ha recibido la sanc ión del Directo rio. En ella se estab lece la absoluta
flex1b1hda?. c?n la que se ha adoptado el proced imiento . Se agrega n tres cláusulas que
pueden difici lmente anexarse a los textos estatu tarios pue sto q ue no fueron votadas en
la ~samblea General . En primer lugar , el AE puede no preven ir al pasador de su
designación Yen consecuencia éste puede declina r el ofrecimiento que se le hace. Aclo
seguido , el pasando debe tener la auto rización de su ana lista. y por últi mo, vuelve ª
plantearse la idea de que un analista cuyo pasando es nombrado se convierte
automáticamente en AE. Esta propuesta absurda había sido reti rada del texto de

86
La Escuela Freud iana de París : la reconquista

diciembre de 19 69. Estas cláusulas no son reglamentarias, pero como ningún miembro
de la Escuela, incluidos los del jurado de aceptación, conoce el ten or exacto de los
textos legales, dura nte diez años nadie sabrá j amás có mo funciona el pase. De modo
que el jurado siem pre titubea rá para determinar si el analista de un pasando aceptado
debe convertirse en A E. Igual mente, nunca sabrá a ciencia cierta si el pase está o no
reservado a los miembros de la Escuela y no resolverá el asunto de selecc ionar los
candidatos para la prueba. T ampoco dirá si los pasandos deben estar en el pase en el
momento de la cand idatura o si por el contrar io pueden presentarse después. Nadie
sabrá espec ificar cuá l es la situación de los segundos tramos en el proceso de l pase.
Por consiguiente, el jurado acepta rá cualquier candidatura, desde las más estrambót icas
hasta las más serias . Se comprende entonces por qué nombrará a tan poca gente.
De las decenas de ejemplos que hemos encontrado , todos igualmente incoherentes ,
t?memos. Un di ade 1971, Laurence Bataille 148discute sobre teoría con Jacques Lacan .
Este le aconseja hacer el pase. Sorprend ida, aquella responde que no sabe cómo
hacerlo. Sin embargo, aconsej ada por él, pide cita con Clavreul para presentar su
candidatura. En aque lla época , aún no es miembro de la Escuela. Un poco molesto,
Clavreul se muest ra interesado en saber cuál será el título del analista de la cand idata
si éste resulta nomb rada. ¿Conrad Ste in podrá convert irse en AE siendo titular de la
SPP? Sobre este punto los textos legales son claros, pero la confus ión que introduce
la circula r de febre ro es tal que ni un miembro del j urado sabe a qué atenerse . Clavreul
le propone entonces a Laurence afiliarse a la EFP, sin decir le con precisión si una
persona ajena a la Escue la puede o no hacer el pase. Ignora que Laurence es la hijastra
de Lacan y le dice que va a pedirle información al jurado , de l cual él mismo forma parte ,
para saber si la ca ndida tura puede ser acep tada. Laurence no se siente madura para
ent rar en la Escue la. Pero la secretaria le envia su afiliación. Aquella la rechaza y
comunica a Simatos que prefiere reflexionar duran te un tiempo. En el umbral de la
puerta, éste le aconsej a que se apres ure pues el próximo anuario está por salir.
Finalmen te, Laurence hace el pase sin habe r toma do una decisión. No la aceptan . Pooo
después , se siente preparada para afiliarse a la Escuela, pero le hacen saber que
espe ró demas iado . Acabará por ser miembro. Mucho tiempo después , en el transcurso
de un segundo tramo realizado con un miembro del jurado, es designada pasadora y
se encuentra ante una cand idata no miembro de la Escuela que desea sencillamente
ingresar en la comunidad de los AE. Desconcertada, Laurence igual oye el testimonio
y lo trans mite. El jurado rechaza a la paciente sin preguntarse si tendría qu e haberse
hecho una se lección para impedir que se presenten ese tipo de cand idaturas que to rna
ridículo el propio procedi miento . Por lo demás, no se ve oómo hubiera podido
efectua rse esa se lecc ión , bajo la égida de un j urado pendiente de las dec isiones de
Lacan e incapaz de aplicar textos legales .

Vil. Anonimato y Cuarto Grupo


En marzo de 1969, la EFP cambia pues de situac ión y se convierte en vna
asociación a la vez más moderna, más anón ima, más fraccionada y más específ icamente
analítica. El nuevo regla mento interno ratifica el procedimiento del pase como medio de
acceso al título de AE, y al mismo tiempo da validez a un medio de atribución más
clásico del t itulo AME. La Escue la sigue comprendiendo una sola categoría de

87
l

La Francia freudiana en todos sus es tados

. bros y cuatro catego rías de títulos: los ME (no ana listas o no analiza dos ), los AP
m1em
los AME y los AE. con la evolució n de la Escue Ia h ac1 ·a e 1g1
·ga nt·1s~o , e 1numero
• de ME'
tiende a reduc irse mientras que las filas de los AP engrosan a o¡os vistas . La EFP solicita
su reconocimiento de utilidad pública, tan anhe lada por Lacan , que tiene el peligro de
colocarla bajo el control de los poderes públicos, p~ro que puede P:rm itirle recibir
legados y donaciones . Se amplía el Conseio de.Adm1n1strac1ón y, do~ anos despu és de
la crisis del pase, la EFP es capaz. no sólo .de rivali zar con la SPP , sino de convertirse
en punto de partida de una nueva 1nte~nac1onal. No va n a tarda r e n cre~ rse pequeños
grupos de obediencia lacaniana en pa1sesd~ cul tura latina: Italia, Espana y Argentina.
Lacan ha ganado su batalla de la imp lantación francesa . Sin emba rgo, le queda por
tomarse un desquite : la reconquis ta del mundo a~gloa merica~o. Tiene setenta años y
la tarea es demasiado difícil: una segunda traves1a del At lántico re alizada en 1975 no
produc irá efectos respecto a ese punto. En j ulio de 1971, la EFP se muda a un
verdadero local , pequeño pero agradab le, situado en la planta baja d e un lujoso edificio
situa do en la calle Claude-Bernard. Fue adquirido grac ias al dine ro de los miembros
más acaudalados de la Escuela, con importantes contribuciones de Melma n, Lacan y
Dolto. Con el número de miemb ros duplicado (doscientos seten ta y siete), la Escuela
brilla con todo su esplendor en el escenar io intelectual paris ino y provinc ial donde
celebra sus congresos . Tras pasar cinco años en el hospital des Enfan ts-Malades,
Jenny Aubry se instaló en Aix-en-Provence , y así forma en la región muchos terapeutas
lacanianos. En Estrasburgo , siguen siendo Lucien Israel y Moustapha Safouan los que
mantiene n la presencia del lacanismo en las fronteras con Aleman ia, mientras que en
Montpellier Jean Faure y Pierre hacen lo propio.
Pese a esta excelente implantación y pese a la fachada de unidad , la EFP se ha
convertido en una institución fragmentada deb ido a su expansión , al contrago lpe de
mayo y a las modalidades de instauración del pase. Con el transcu rso de los años, los
pasadores , designados siempre por los AE, sienten un malestar constante ante el
j urado de aceptación , que juzga candidaturas cada vez más importan tes , a través del
testimon io de quienes ha designado y que con frec uencia llegan a ser pasandos . La
mayoría de los pasandos. nombrados provienen del divá n de Lacan, quien toma en
anális is cada vez más miembros de su escuela . De los cinco primeros candidatos
aceptados , tres son analizados del maestro y los otros dos al menos sus controlados .
A medida que se desarrollan los crecientes pases anónimos, los nombram ientos se
hacen basándose en un modelo idéntico: un jurado prácticamente mudo bajo la mirada
omn ipresente de Lacan que asiente con la cabeza o suelta una interpretac ión, que
permite a los demás formar~e una opinión . La gran mayo rla de los candidatos
aceptados sale de,la calle de L1lle, lo que no quiere decir que todos los analizandos de
Lacan reaban el !1tulo. Muy por el contrario, también son suspendidos mas ivamente.
Al cabo de ocho anos d.efuncionam iento constante, habrá habido en la EF P más de cien
pases y más de dosc,entos pasadores en actividad para solamente nueve nombra-
m1ent?s. Después de 1?77, y una crisis grave , con el suicidio de una pasante habrá
toda~1a ocho nombra mientos antes de la disolución de 19SO, sobre un total de casi
doscientos pases en trece años. Con estas cifras la EFP á la
asociación más selectiva de Francia por 10 ue res' se man!~ndr c?mo
especia lista en la didáctica del psicoanál isis q . pecta a la obtenc1on del titulo de

las demás sociedades éstos son cons·d


¡
lo que atañe al derecho de voto concedido ~ ~ mismo tier:iipo la más def!1ocrát1capor
d
0
simp les miembr os . Efectivamente, en
1 era os alumnos y no tienen ninguna influencia

88
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

sobre la marchad~ la ins tituc ión 14 9. Democ rática, selectiva, fragmen tada, monárquica,
anón ima Y libertaria: tal es el aspect o contradictorio de esta escuela fuera de lo común
en el apog eo de su histor ia.
Estas cifras Y e l ejerc icio del pase demu estran que lo que éste significa , con e l
trancurso del tiempo Y lo sepan o no sus protagon istas, es la puesta a prueba de esa famosa
práctica fo rma t iva de Lél:can, que fue e l luga r central de todos los con flictos dela historia
francesa del psicoanálisis. Por lo demá s, p0demos preguntamos si Lacan no inventó este
proced imiento par a da rse a sí mismo el esp<;etáculo de los límites de su poder didáctico . En
caso af1rmat 1vo, habrá te~1_do a l menos el coraje de interro garse , mejo r que todas lasco -
m1s1on~s, sobre la autent1c1dadde su ser analista, y de la misma forma intentar dilucida r el
gran_emgmade la tr? nsmisión y el pase. Pero es demasiado pronto para saber1o, pues los
a~c~1vo~ del pase aun son secretos y la pregunta sigue abierta . Sin emba rgo, si un día esta
h1potes 1sde mostrara ser exacta, se comprenderá mejor porq ué, en trece años de fun-
ciona miento , el jurado de aceptación nomb ró tan pocos candidatos y se mostró incapaz de
dar cuenta ante la Escue la de los criterios espec íficamente psicoanal íticos que presidieron
el rechazo y la aceptación de los can didatos1so.
Desde 1970, e l pr ime r informe del jurado de aceptac ión expuesto por René Tosta in
en el Congreso de París es testimonio del malestar que crea la aplicación del
procedim iento. El autor empieza anunc iando que el j urado "no es un tr ibunal supremo
parapetado detrás de lo incomunicab le de su exper iencia" y enseguida dec lara que un
verdadero ana lista, según el pase , es un sujeto que soporta ser "nadie, cua lquiera o
incluso una másca ra o un pronombre indefinido 15 1." Fantástica denegación para un
desastroso balance provisiona l. En esta perspect iva, el pase no otra cosa, en opinión
del jurado , que la aceptación por cada cand idato de su caída en el anonimato , la cual
no tiene nada que ver con la destituc ión subj etiva, la reducció n del yo o la puesta en tela
de juicio del sujeto que cree saber. Pero si el jurado se hace del pase semejante
representación , eso sign ifica que é l mismo func iona con la modalidad de un anonimato
a part ir del cual só lo Lacan tiene derecho a tene r un nombre . Operando bajo la mirada
multidimensional de un maestro que de hecho sigue siendo e l analista de todos y cada
uno, los miembros del jurado rio pueden ni oír en el postulante un "paso" que la func ión
de ellos les impide dilucidar ri negarse a oír el mencionado "paso" que se les ofrece y
los remite a la situación de sujeto no identificado . En tales condiciones es imposible
captar e l sentido de la term inación de una cura_o reso lver acerca de e~? famoso des-
ser. El funcionamiento del pase en la EFP tiene como efecto rem1t1ra todos los
protagonistas de la gran escena lacan iana a la relación imag_ inaria que cada uno
mantiene con un padre fundador. En consecuenc ia, los nom~r~m1_entos no se basan en
ninguno de los criterios definidos por el proced1m1ento, q_ue m s1qu1era los responsab les
aplican correctamente , actuando como apre~d1_ces de bru¡o. Pero guardan una constancia
ejemplar en el tiempo, como si el jura?º s1nt1erala n,e~es1dad, en el trancu '.so de los
al\os, de renovar el número de AE segun una cuota m1mma; cuatro nombramientos por
publicación de anuario, diecisiete en trece años para un _numero de miembros qu~ en
1980 llegará a seiscientos nueve, entre los cuales hay treinta y ~.choAE y ~1ento trein ta
y siete AME no AE . En total , ciento setenta y cinco _analistas con título . Con e~tas
cifras, la EFP seguirá siendo la asociación más select iva a la vez que más democrat1ca
de la historia francesa del psicoanál 1s1s. . .
En cuanto a los rechazos, tan poco motivados como las a_ce~~ac,one~, se vuelven
cada vez más masivos a medida que crece la EFP y la promoción normal de los AM E.

89
La Francia fraudiana an todos sus astados

Es de creer que los miembros del jurado de aceptac ión se consideran, tras la máscara
de su anonimato, los únicos poseedores del títu lo de AE, cuando la mayor ía de ellos,
fanáticos partidarios del proced imiento, no se arr iesgan jamás a someterse a él, por
haber obten ido el títu lo antes de su instaurac ión. Inventado por Lacan, el pase no puede
tuncionar sin él, pero con él no puede 1uncionar: esta es la prirl'lera lección que hay que
extraer de la marcha del proced imie nto que habrá perm1t1do a toda la Escuela
reflexionar, con o sin jurado , acerca de las cond iciones inst ituc iona les reales de un
verdadero hacerse ana lista. En este sentido, este proced imiento "1allido" hab rá tenido
efectos a la vez regeneradores y desastrosos sobre el movimie nto lacaniano. Un
balance de 1racaso puede ser así el testimo nio por la negati va de un triunfo .
La posición de anonimato tiene alguna relación con el procedimiento del pase.
Pero en lugar de reivindicar el valor psicoanalítico de una especie de "despersona lización",
como hace Tostain en 1970 , es más intere sante mostrar cómo el significa nte de la
destitución subjetiva, es decir del pase, circula en la institución fracc ionada en que se
ha convert ido la Escuela freudiana en expans ión. El anonimato bajo todas sus formas
atraviesa en gran parte todas las empresas edito riales elaboradas colect ivamente por
los miembros de la EFP . Entre ellas, podemos señalart res : la revista Sci/icet, cuyo primer
número aparece en el otoño de 1968, el proyecto de un Diccionario que se concreta
hac ia 1970y por último la revista L'Ordinaire du psychana/yste , cuya edición se propone
después de la cris is y que saldrá a luz en 1973. Estas tres empresas osc ilan entre una
sum isión dogmática al anonimato , que roza la despersonal ización colect iva, y una
reivind icación de la no firma que tiende a devolverle el valor a la función creadora de
la escritu ra plural.
Lacan preparó la publicac ión de Scilicet en las Édit ions du Seu il durante un año:
"Puedes saber -escribe en la presentac ión- ése es el sent ido de este título . Puedes
saber ahora que fracasé en una enseñanza que durante doce ai'los sólo se dirigió a los
psicoana listas y que, debido a ellos, desde hace cuatro años, encontró aquello a lo que,
en diciembre de 1967 en la ENS donde hablo, rend í homenaje. En uno y otro de estos
períodos no logré romper el malvado encanto del orden vigente que se ejerce en las
sociedades psicoanalíticas existentes y en su producción teórica, solidarias ambas 152."
Scilicet aparece con una confesión de fracaso tras los acontecimientos de mayo
y en la víspera de aquella escisión al revés de enero de 1969. Se dirige a un público de
"bachilleres", es decir a "alumnos" de todas las opiniones. Para Lacan, el bache/ora la
inglesa simboliza al que aún no se ha casado con ninguna sociedad psicoanalítica y que
se siente atraído por la EFP. Pero la revista hace patente la relación especifica que se
ha establecido en la Escuela entre el maestro y su pueblo. Reve la en particu lar la
progres iva desaprobación de Lacan respecto a los viejos de la SFP, a la vez que
concreta la entrada en el movim iento de una base recor rida por var ias corrientes.
Inspirada en el espíritu "Bourbaki", Scilicetfunc iona de hecho co mo la radiogra fía ideal
de la EFP para los ai'los setenta: sólo Lacan tiene derecho a una escr itura frente a los
anónimos cuyo único deber, para recibir el consentimiento del soberano ~s comentar
su doctrina . Para exhibir su soledad , Lacan decidió que los artícu los n~ se firmara n,
salvo si emanaban de su propia pluma. Al princip io , se plantearon varias ideas. Lacan
subraya que un ~rabajoteó rico no procede de un autor , sino de una enseñanza. Por otra
parte: quiere estimu lar la publicación de casos sin atentar cont ra el secreto de las curas.
Por ultimo, desea que ciertos analistas procedentes de otras sociedades puedan
asociarse a la empresa. La argumentación es interesante, pero los artículos no serán

90
'
La Escuela Freudiana de Parfs: la reconquista

"clfnicos" y los autores sólo pertenecerán al feudo lacaniano. Por eso los textos tendrán
el aspecto de es_quelassin identificac ió~ . Laca n quería además que la revista no fuese
real'.'1ent~anó~1ma y, en el segundo numero, publie;a,una lista de colaboradores para
dar md1c1os. Sin embargo, despu és del segundo numero, deja el traba jo a cargo de
Charles Melman y desde entonces la famosa lista desaparece del suma rio.
. "Scilicet no está cerrada a nadie -escr ib~ Lacan en el prime r número- pero
quienquieraque no haya figurado en ella n >podna ser reconocidocomo alumnom/o.1s3
·con esta declaración liminar, Lacan no :,8 contenta con imponer el anonimato a sus
discípulos, sino que quiere establecer el catálogo de sus fie les. Pero como en esa techa
el número de miembros de la EFP asc iende a dosc ientos treinta aproximadamente, y
como todos se cons ideran alumnos del gran hombre , es materialmente imposible que
todos figuren en la revista. Por consiguiente , la Escuela está condenada, detrás de una
tachada de unidad, a una división perma nente entre , por un lado, la primacía de un
discurso dogmát ico y, por el otro , una reiv indicac ión de tipo "libertario", a través de la
cual la doctrina lacan iana ya no es la "única" referencia. Lo es tanto menos para unos
cuanto que el dogmatis mo de los otros se hace más opresivo . Esta frag mentación de
la EFP en dos grandes tende ncias antagó nicas, que se produce después de la crisis
del pase, es favorec ida por la protesta que viene de atue ra . A partir de 1970, los
terapeutas lacan ianos de la cuarta generació n empiezan a descubrir, oon un tiempo de
retraso respecto a las demás soc iedades, ta existencia de doctrinas a las que hasta
entonces habían permanecido insens ibles: la obra de D.W. Winnicott, por ejemplo,
traducida en Francia en esa época , aporta una representació n de la olíni ca que puede
servir de contrapeso al lacanismo dogmático, en el preciso momento en que una
apert ura generalizada hacia e l pluralismo dom ina el escena rio psicoanalítico francés.
Ante este estado de cosas , Sci/icetinsta la durante ocho años, en el corazón de la EFP,
una situac ión de anon imato permanente que sirve de reve lador al fracaso del pase y
al avance del dogma tismo en las filas dAI mov imiento. Con et transcurso de los años,
la revista se convierte en e l símbolo de este "laca nismo en lenguaje rebuscado " que
será el haz merreír de toda un 3. inteflígentsiacada vez más host il a su mensaje orig inal.
El proyecto de un Diccíc iario razonado y crítico del psicoanálisis proviene direc-
tamente de ese dogmatis mo anónimo y espontáneo que Scilicet indujo en el momento
en que la exper iencia del pase empieza a hace r circular en la EFP un comple jo
genera lizado de destitución subjetiva . Al principio, la idea es excelente. Emana de
Fran~ is Wah l que hizo publ icar en Se uil, bajo la dirección de Oswa ld Ducrot y Tzvetan
Todorov un dicc ionario de las cie ncias del lenguaje así como una exce lente obra
' .
colectiva sobre el estructural ismo 154. El proyecto es confiado a Melman y apoyado por
Lacan. Inspirándose en Scilicet, Melman también quie re dirigirse a l bachelor, es decir
hacer leíble, para un amplio públ ico, la doctnna _lacamana . Pero tamb ién d_eseahacer
trabajar j untos a los miemb ros de la Escue la, a fin de _mantenerlos en la unidad de una
causa común. De hecho, se quiere opo ner al D1cc1onanode L<!-ptanchey Pontalls.
juzgado "ecléc tico· , una "lect ura lacaniana" de la obra treudiana . E~ta debe demostra'.
que el punto de vista lacaniano es interno al texto de Freud . Ahora bien, una lectura as,
de Freud a la luz de un lacanismo ya const ituido, es dogmática por exce lenc ia. pu€'sto
que tiend~ a anular la historia progresiva del relevo operado por Lacan, para sust ituirla
con una ilusión según la cua l Freud ya sería lacan iano por la magia de un teléfo no rojo
transcultural. La lectura propuesta , por muy honesta que sea, no es más que un intento
de anular la diferencia entre los dos corpus .

91
La Francia freudiana en todos sus estados

Melman se rodea de varios fieles entre los que f iguran Re né Bailly, Claude Conté
Claude Dumé zil y Thérése Parisot. Moustapha S~fouan participa tamb ién en 1~
empresa . Se elabora un plan en siete partes y se lo env1a a.los miembros de la EFP junto
con una sol icitud para que redacten a rtículos y se inscnba~ en uno de los registros
def inidos. Este plan no propone nada menos que evaluar la totali dad de los conocimientos
humanos desde el descubrimiento freudi~no El di?cionar io debe ~sí empezar por
descr ibir el estado de la ciencia, la ideo log1a y la pol1t1ca a fines de l sig lo XIX y seguir
con un "Libro compañero de Freud" que inc luya un recuen to de los principales artículos
delfundador , para culminar porf in con una historia mundial del 1nov imiento psicoanalítico
desde el primer círculo vienés . A esto se añaden tres ámbitos de exploración: un "Libro
compañero de Lacan", un léxico genera l de los conceptos psicoana líticos (según una
"lectura lacaniana ") y una evaluación de las "fronteras · que co mprendería estudios
profundos de filosofía , lingüística , matemá ticas, histor ia, crítica literaria y religión. Si se
mira de cerca este plan maravilloso , se comprende por qué el lacan ismo dogmático no
logra construir el edificio capaz de garantizar su unidad. Ni los faraones hub ieran osado
desaf iar a los d ioses con semej antes sueños. Pues para hacer existir semejante
mausoleo la EFP hubiera necesitado tener cien años de existenc ia y sus miembros una
product ividad casi del irante. Así que tanto ruido está condenado a produc ir pocas
nueces, pero las nueces encie rran una mina de informac iones sobre la manera en la
que la corriente dogmática encara las relaciones del freud ismo con el lacan ismo en los
años setenta1ss.
El capítu lo "Léxico " se divide en tres partes. La primera, titulada "El significante (la
estructura)" tiene por objeto la cienc ia de los sueños , la psicopato logía de la vida
cot idiana y tos chistes . La segunda , bajo la rúbrica de "El sujeto (clínica )" define trece
nociones sacadas unas del corpus freudiano y otras del corpus lacan iano . Por último,
la tercera trata de "La práctica · y también mezcla los dos corpus . En la parte sobre "El
significante" se encuentran casi todos los conceptos freudianos relat ivos a la ciencia de
los sueños. Pero en vez de ser rem itidos a su luga r de origen y luego examinados según
el efecto de posterior idad de una lectura lacaniana , éstos son def inidos de entrada
como si el corpus freudiano jamás hubiera ex istido. Por ejemp lo, la "otra escena ' recibe
la definición siguiente: "Luga r en el que el significante ejerce su func ión en la producción
de las signif icaciones que permanecen no conquistadas por el sujeto y de las que éste
demuest ra estar separado por una barrera de resis tencia" . Todos los de más conceptos
freudianos que se esca lonan en el léxico están igualmente marcadas por ese sello
lacaniano de rebuscamiento , que anu la la diferenc ia ent re los dos co rpus.
En vez de favorece r la unidad de la EF P, el proyecto diccionario reve la su división.
No sólo no conduce a nada el trabajo realmente producido , sino que los discípulos se
pelean entre ellos, ante una base que no entiende bien el papel que se espe ra de ella.
Por su parte , Jacques-Alain Miller , que en esa época sioue militando en la Izquierda
Proletaria y ~e sitú_aen.una relativa lejan ía con respecto a la EFP, encuentra que el
proyecto es 1mpos1ble: Las bases me parecían falsas ; mi d iferencia con Melman se
remonta a esa fecha. Propuse un libro compañero de Freud y él aoregó un libro
compal\ero de Lacan 1 ss: ~
Para comprender la continuación de la historia y las razones por las que el proyecto
no puede más que resultar un fracaso , hay que comparar este dogmatismo espontá·
neo,Interno de_la EFP. con la lectura miler iana de la doctrina lacaniana de la que hemos
hablado anteriormente . Hemos visto que esta lectura aportaba al lacanismo una

92
La EscuelaFraudiana da París: la reconquista

radicalización y un ~acionalismo que con frecuencia le eran ajenos . En su presenta .


6
de los Escfltos , as , com? en su artícu lo sobre la sutura, Miller distingue la doci\n;
misma de la interpretación que él le da, y cuando hace funcionar la noción de
retroactividad en la evaluación de los concep tos lacanianos , ésta queda igual que la
representación que el mismo Lacan se hace de su propia productividad .
En el momento en que se ce lebran las reuniones del hotel Lutétia, un médico de
la marina, Jean -Pau l More igne, env ía a Jean Clavreu l una carta acompañada de un
contraproyecto que mod ifica aprec iablemente el de Lacan a la vez que conserva el
principio del pase . De hecho , esta propuesta es la única que se presentó en la EFP
como verdadero contraproyecto . El autor deseaba que se la sometiera a votación frente
a la del jurado de aceptación. Ahora bien, la carta de Moreigne es enviada a los
miembros de la EFP a igual titulo que los demás textos , pero el contraproyecto es
guardado en el armar io. Sin embargo, es distinto a las propuestas B y e y hubie ra
merecido que la AG se pro nunciara respecto a él. La situac ión es confusa puesto que
la votación se efectúa res pecto a textos que no son proyectos , cuando el único proyecto
presentado como tal no es distribuido .
Analizado por Fran9ois Perrier, Jean-Pau l Moreigne pasó dos años en Dakar
donde participó en exper imentos de psiquiatría transcultural en el centro asistencia l de
Fann fundado por Henri Collomb. Allí, trabajó en alternancia con Edmond y Marie-
Cécile Ortig ues, también ellos miembros de la EFP desde 1964, que estud iaron el
Oedipe africain desde un punto de vista etnopsicoanalitico distinto del de Georges
Devereux 16 1 . Cuando Moreigne vuelve a Francia, en el otoño de 1968, llega en plena
crisis del pase y tiene la imp resión de que la EFP es una institución patógena. No
redacta completamente su contrap royecto, sino que corrige la propuesta A en varios
puntos, y luego escr ibe una nueva versión. Las modificaciones aportadas tienden a
suprimir la teoría del pase como aute ntificación del paso, para sust ituirla por una noción
más clásica de cooptación . Desde esta perspec tiva, los AE se reúnen en un colegio que
coopta a los pasandos tras una prueba que se parece más a un diálogo intergrupo que
a una autentificac ión del se r analista. Además, el térm ino título, que para Lacan
pertenece al registr o del nombram iento, es reemplazado en el contraproyecto por una
noción más socio lógica de función o calificaci ón. Moreigne no sólo no tiene en cuenta
la distinción entre jera rquía y grado, sino que transfo rma la condición de tos pasadores:
en la prueba , sólo uno de ellos es sorteado, mient ras que el segu ndo es elegido entre
los miembros, tras habe r diluci dado la co mprensión de su papel con un AE que sale de
garantí a. Por otra parte , More igne considera al A ME un psic oanali sta reconocido y, por
esa razón, tiene derecho ipso fact o a hace r la cura de futuros analistas.
A part ir de este contraproyecto, que emana de u_n representante de la cuarta
generación, toma cuerpo la idea de un Cuarto Grupo. Este conserva una parte de la
herencia Jacaniana, pero la "corrige• con un enfoque socio lógico. En vez de títulos
encontramos funciones, papeles.,o calificaciones; en lugar de un nombramiento s,m-
bólico se prefiere una circu lación imaginaria de las situaciones; y a guisa de _µrueba.de
paso adquiere valo r el hecho de que el grupo se haga cargo del d;venir analltic_ode los
individuos. Mediante estos principios, el Cuarto Grupo será la unica inst1tuc1on_de la
Francia freudiana que pond rá en acto, en sus estructuras mismas, una ensenanza
originada en la psicología soc ial y en cierta tradición cu1turalista 162 - , .
En enero de 1969, Moreigne y otros miembros, que en su mayona son mu¡e~esY
analizantes de Serge Leclaire, siguen a los tres dimisionarios: Aulagnier, Perner Y

93
La Francia freudiana en todos sus est d
~ os

Valabrega . Entre ellas se encuentr an la hermana y la ~egunda mujer de Pern


Antoinette Logier -Mitchell y Nathalie Zaltzman , asi como Evelyne-Anne Gasquere: r,
Gabrielle Dorey. Asimismo André Missenard, formado ta mbién por Leclaire, forrny
parte de los disidentes con Charles Zygel y Paulette Dubuisson. Una "escuela d ª
muj eres" y una ''tiliación" Leclaire : esa es la ma rca original de esta nueva sociedad qu:
dirigen tr es ex del diván de Lacan. El Cuarto Grupo conserva la huella de las
modalidades de su disidencia: rechaza la monarquia directa Y privilegia la tolerancia al
servic io de una oligarqu ía.
A l principio, la noción de Cua rto G rupo provien e de una evidenc ia: el grupo
disidente es el cuarto en crearse en Francia despu és de tres escisio nes. Pero como
nace de una ruptura en la que no juega ningún papel la afiliación al imperio, tiene el
aspecto, frente a sus compe tidores, de otro escena rio en el que no aparecen ni la
pertenenc ia a la IPA ni la ortodoxia lacan iana. De ahí su carácter '11exible", abierto a
todas las cor rientes y sociologist a. Pronto , el rótulo de "cuarto · no basta. No lleva la
palabra "psicoanál isis" y se cor re el peligro de que no tenga ninguna signif icación para
el exterior. Por ello es por lo que los once fundado res deciden añad irte, como subtítulo,
la sigla O PLF (Organización Psicoanalít ica de Lengua Francesa ). Por medio de ésta,
pueden dist inguirse de los vocablos vigentes en la historia f rancesa del psicoanálisis.
Una organización no es ni una sociedad , ni una asoc iació n, ni una escuela y la
referencia a la lengua francesa permite a la vez substitui r un nacionalismo por una
cu ltura y distanc iarse de un internacional ismo vivido co mo pertenenc ia a una zona
ang loamericana . Por otra parte, frente a la EFP, de la que prov iene, la OPLF rehúsa
deci rse "freudiana ". Así seña la la existenc ia de una pluralidad de referencias a través
de las cua les ningún grupo tiene derecho a reivindicar la exclusiv idad de una herencia.
De modo que el Cua rto Grupo es plura l, ante las dive rsas formas de ortodoxia, y
femen ino por su composic ión sociológica y por el pape l simbólico que recae en sus
principales represen tantes. En este sentido, refleja las principales aspi raciones de la
intelligentsia francesa de postmayo: liberac ión de las mujeres , espe ranza de un nuevo
tipo de convivencia, primacía del grupo sobre el individuo, plural ismo, etc.
Rechazando tanto la monarqu ía de uno solo como la jefatura de todos, es decir el
seguidismo transferencíal, la OPLF dice ser coleg iada. Los princip ios que la guían son
elaborados colectivamente sin que sea posible conceder pri macía a alguno de los once
fundadores. Sin embargo, son Jean-Paul Moreigne y Jean-Paul Valabrega los que
teorizan acerca de las principales nociones a partir de las cuales va a funcionar el grupo.
Por su parte, Piera Aulagnier se encarga de crea r en las Presses Universita ires de
Franca una nueva revista llamada Topique,que toma la posta de L 'lnconscíent.El pñmer
número sale en el otoño de 1969, con una serie de art ículos dedicados a la fundación
del Cuarto Grupo y más en general a la formac ión del psicoanalis ta. Se encuentran alll
algunos textos de los tres ex AE de la EFP, así como un artícu lo de Guy Benoit sobre
la psiqu iatría y un estud io de Robert Castel. Éste es un soc iólogo, cuyo trabajo enca¡a
perfectamente bien en el enfoque del grupo. Cuatro años más tarde, publicará una obra
que tendrá éxito, Le Psychanalysme163,para denunciar el carácter sectario y religioso
de las sociedades psicoana líticas de la zona francesa. En cuanto a la elección del
1
término ''tópico ", no es anodino puesto que remite a los dife rentes lugares d~ . ª
metapsicologla freudiana y por lo tanto a una representación "plural " del psicoanáhSIS-
La creación de la OPLF se produce en tres etapas que corresponden a tres
momentos fecundos de su historia, a la vez que señalan el aspecto evo lutivo de una

94
d
La Escuela Freudiana de Par Is: la reconquista

ruptura tranqu ila co n la EFP. Desde e l mes de febrero de 1969, durante una sesión en
el Pabellón de Ermenonv1lle, se toma la decisión de fundar una cuarta organ ización. El
17 de marzo, se depositan los esta tutos e¡, la Prefectu ra de París con los nombres de
Perrier para la presidencia, Aulagn ier para la secretaría, Gasque;es para la secre tar ía
científica, Moreigne para la admin istración y Dorey para la tesoreria . Al mismo tiempo ,
se el_abora un r~glamen to inte rno pa~a la formac ión , la gestión y las relaciones
exteriores. La sociedad com prende dos tipos de miembros, los titulares y los adherentes
así como una estructura instituc _ional repart ida en tres lugares de poder: un consejo d~
adm1rnstrac1ón, u~a Junta e¡ecut1va y asa m bleas generales ordinarias y extraordinarias.
Sólo los titulares tienen derecho a voto y gozan de todas las prerrogativas instituc ionales ,
fre nte a los adherentes cuya cond ición sigue siendo desdib ujada. Son miembros no
reconocidos como anal istas pero deben , para obtener el titulo , invocar un diván . En
consecuencia, son "observadores • en situación de "solicitante · . Por lo que respecta a
los princip ios de la formac ión, los fundadores (es decir los titul ares) preconizan un
sistema flex ible: ni pase, ni comis ión, ni prese lección , sino una noció n de psicoanálisis
pturirreterenciat. La cura permanece secreta y no la j uzga ningún j urado, el didáct ico es
mantenido al margen de todas las deliberaciones y el postulante a titular puede provenir
de un diván ajeno a la soc iedad: será habilitado con apoyo en el control : "El térm ino de
análisis plurirreferenc ial puede conven ir- subraya Perrier- para descr ibir una de las
situaciones claves del proceso de formación, una vez que éste no se reduce al
academicismo de un currícu lum. En efecto , desde que un cand idato llega a tomar un
primer paciente , ya no es sólo el contrato didáctico, sino tambié n la clin ica, con sus
incógnitas , lo que rige la relación del sujeto con el inconsciente. El paciente, del que sólo
se habla en difer ido, rem ite entonces a tres analistas a lo parcial (en sus dos sentidos )
de su saber: está el neófito que ensaya una maestría , pero tamb ién está el control y el
didáctico( ... ]. Ya no es cuestión de un solo sillón posib le para dos deseos , o de un solo
deseo a la vez entre dos suj etos confrontados en espej o a una misma posición. Hay tres
sillones y un inconsciente cuarto , cuyo lenguaje no se expresa totalmente en los
dialec tos conoc idos . El paso de la 'cura' a la 'dialéct ica' ya no se ejecuta a dúo, es
obertura sobre la polifonía de las est ructuras clin icas 164 . .. •
A partir de esta polifon fa, en la que prima el principio del control "continuo ", el
postulante es llevado a suma rse al grupo como adherente. Durante su recorrido de
formación , redacta una tesis y discute "en grupito· con los titu lares. El "grupito' está
compuesto por los controladores y un conseíero de estudios, elegido también entre los
titulares . Después de la sesiones psicoanalíticas y la redacción definitiva de una tes is,
el adherente puede pasar a ser titu lar por cooptac ión, luego de una votación de la AG.
En 1969, el Cuarto Grupo procede a realizar una amalgama entre un modelo ipista,
una referencia culturaJista y una herencia lacaniana. Torna de las sociedades tradicionales
la jerarquia, el programa de estudios y la coopta? ión; de la psicolog ía soc ial extra~ la
temática de las minorías actuantes ; y del lacan1smo saca la idea de una formac ión
continua en térm inos de cinta de Moebius . Si Lacan inventa, con e l pase, un "tercer
lugar" del psicoanálisis, los fundado res de la OP LF subs tituyen este tercer lugar por un
"cuarto lugar" que corresponde a la posición histórica del g~upo, pero tam bién a la
primacía concedida a la psicologia "creadora" del grupo. Alh donde la EFP toma en
cuenta la cifra tres y la trilogía adíp ica, la OPLF hac_ee~tallar esta estructura y pasa de
la "famil ia" al grupo: ya no más padre fundador rn cifra impar, sino un grupo de traba Jo
basado en el mode lo del cártel ampliado . As í, el Cuarto Grupo es llevar al acto una

95
La Francia freudiana en todos sus astados

contraescu elª ,, 'rr>udiana


., que sólo puede exist ir después de una ruptura fecunda con la
sociedad madre. . .
L OPLF tal como es concebida en marzo de 1969 no func iona rá ¡amás y se puede
blªecerla hipótesis de que sus fundadores habrán neces itado un traba jo de duelo
est ta es etapas para sal ir del punto muert o d e una en·1·1ca pura y s1
.m p 1e a 1a "P ropuesta
~; ~ctubre · y para elaborar un modelo ins_titucio nal que no sea ni la copia fiel de las
sociedades ipistas ni la 1mpugnac1ón estén! del lacani s~o. . .
En el reglamento inicial, las nociones de cuarto fugar e ,nconsc,ente cuarto no reciben
ninguna definición rigurosa . Pero entre abril y j un!o de 1969, Pe rrier, Va labrega y
Aulagnier redactan unos artículos sobre la for mac 1on, que va a servir de base a una
refundición del Cuarto Grupo, que será ratificada por la Asamblea Genera l de diciembre
de 1970. Jean-Pau l Valabrega es quien esenc ialmente, plantea las bases teóricas de
la nueva orientación en un artículo titulado "Les voies de la format ion du psychana lyste 1ss.•
Valabrega critica el seguidismo transferencia/ y rechaza el proyec to laca niano de la
didáctica pura a la que llama psicoanálisis cátaro : "El sistema de formació n elaborado
por Lacan -escr ibe- e institucional izado a principios de 1969, es un sistema
productor de analistas -e l propio Lacan los llama sus 'alumnos'- que dan de su
maestro una imagen rayana en la caricat ura. Esta imagen se traduce especia lmente por
un mimetismo, un seguid ismo verba l sin preéeden tes. Planteemos simpleme nte esta
pregunta con toda serenidad: ¿quién pretenderá sostener que la identificación con el
analista, operada, fijada, ratificada hasta en su lenguaje, pueda no tener alcance , no
digamos formador por supuesto, sino muy deformador por lo que respecta a la esencia
del campo analítico 166?"
Para evitar los efectos deformado res de esta identificación dentro de un curso,
Valabrega propone que el analista no tenga ningún poder de hab ilitación sobre sus
analizandos en la institución. Luego, en el lugar del inconsciente cuartoo del cuarto lugar,
da, por primera vez, una definición coherente de la noción de análisis cuarto, que pone
en escena a un paciente en análisis, un candidato que es el analista de ese paciente,
el analista del candidato y otro analista (cuarto): "El análisis cuarto -que es, como
vemos, una cosa completamente distinta al 'control clásico'-, podría llamarse formador
en la medida exacta en que, ejerciéndose simultáneamen te sobre los c uatro puntos de
referencia , concediera necesariamente un privi legio al análisis de las zonas de sordera,
a las inflexiones tendenc iosas y lograra por ello marcar y situar las transferenc ias
inconscientes que circulan entre los cuatro referentes. Así pues, la palabra plurirreferencial
tampoco queda desplazada 167. •
E? la asamble_a_genera l de diciembre de 1970 , dos años después de la escisión,
la noción de anáfls,s cuarto elaborada por Valabrega se convierte en la principal
referencia de la OPLF para el proceso de habilitación de los candidatos 168. Al mismo
tiempo, se modifica la terminología. Para evitar las nomencla turas tradic ionales . los
fundadores deciden_llamar cotízant~s a los titulares y contribuyentes a los adherentes .
De .esa forma se 1n!enta metafonzar el papel que dssempeña el dinero en las
socredades ps1coanalit1cas,hasta el punto que los miembros de las diferentes categor ías
s,e~pre se distinguen unos de .otros por la cuota que pagan a sus respectivas
sociedades. En la OPLF, a partir de 1970, los cotizantes son los que asumen la
per~n_rndadde la insti)ución, mientras que los contribuyentes son usuarios que
p~rt1_c1pan en _sustraba1os. La termino logía en forma de particip io activo reviste una
s1grnf1cac1ónimportante en la medida en que el grupo afirma ser móvil y activo:

96
Ls Escuela Freudíana de Psrfs : la reconqu ista

"constituyente" o "instituyente' y no "constitu ido" o "instituido ". Naturalmente la c d' -


. d · b d · , 6n
on 1c1
de los dos t,pos e m,em ros que. a igual, puesto que sólo los cotizantes tienen derecho
a ~oto. Los cont nbuyentes no figuran co mo miembros, por la misma razón que los
afiliados o los. adherent.es de la SPP o la APF . No son ni alum nos ni prácticos, sino
"part1c1pa~tes . Sus op iniones son consu ltivas y tomadas en cuenta en las deliberaciones
de los cot,zantes . Además , pagan su cuota con "posterioridad". En este sentido la
OPLF no es una socied.ad ver?aderamente democrática, como la EFP, sino que
resuelve la cuest ión de la ¡erarqu 1apor un pase mágico que garantiza el reinado de una
minoría activa sobre una may oría no menos activa, en términos de convivencía. Hay
que decir también que con el transcurso de los años no todos los contr ibuyentes son
analistas en formación . Entre ellos fig uran miembros de otras sociedades que no
aspiran al titu lo de cotizante , sino que pagan una cuota para segu ir los trabajos del
grupo . Respecto a eso, la OPLF func iona, desde la segunda etapa de su creación , como
un lugar abierto . Ocupa en el pueblo destru ido del postmayo, luego en el período de
crepúsculo , un lugar comparable al que tomó Confrontation entre 1976 y 1980169. Por
lo demás, será la primera en utilizar este término para designar algunas de sus
reuniones. Durante muchos años, y aún hoy, absorbe , en una circulación plurirreferencial
y permanente, a los descontentos de todas las tendencias, que rechazan los dogmatismos
y las ortodox ias de las sociedades menos "flexibles".
Por lo que respecta a la formac ión de los terapeutas, el grupo funciona , desde su
origen, en una suerte de a puertas cerradas intimista, con un número restring ido de
miembros "reales" {los cot izantes) que no tra nsforman sus disputas en escisiones.
Éstas jamás se refieren a la formación y por esa razón no desembocan en un proceso
escisionista. Las nociones de anális ís cuarto y de señas plurirreferenc ía/es son lo
bastante neutras y a la vez lo bastante só lidas como para garantizar una relativa
cohesión a este grupito . Y si bien en la OPLF existen dos corrientes, una más "libertaria"
y la otra más "se lectiva ", éstas llegan a respetarse . Las pocas dimisiones que se
producen suelen estar motivadas en problemas de rivalidades personales o desacuerdos
puntuales. Respecto a esto, es sign ificativa la ida de Perrier. Mientras que su dimisión
de la EFP ocurr ida en 1969 había sido vivida como una tragedia por un gran número
de jóvenes lacanianos , su sa lida del Cuarto Grupo , producida a fines de la década del
70, adopta un aire cóm ico. Después de habe r sido fundador y presidente de la OPLF,
este gran clinico de la histeria durante diez años sigue considerándose jefe en una
sociedad sin maestros en la que las mujeres ocupan lugares de barones. De modo que
se siente destronado a la vez por el grupo, que le impugna el derecho a tom~.rse por lo
que no es, y por toda una población femenina que él tacha vulgarmente de s1nd1cato
de los ovarios'. Veamos cómo cuenta su salida en un libro de recuerdos poco !table por
lo que respecta a la exact itud de los hechos: "Señoras enemi~as y a~ igas se
apoderaron entonces de l cuarto Grupo. El grupo y sv revista Top,quepusieron se-
gunda y aminoraron . Se instaló el ronronear de las sesiones huecas __Y v~cias .
Finalmente, según lo que he sab ido , se llegó a presentar una solicitud de af1hac1on<'-la
internacional. Mi nombre fue cuidadosamente silenciado. Las pocas 1nterve nc1ones
que intenté hacer encontraron en el auditorio host ilidad y desconf ianza( ...]. Piera, toda
una mujer, no me perdonaba~ ¡ fr,qnqueza. Mi a~ igo Va)abrega, ~griado y solitari_o.con
más frecuencia tenía ánimo de criticar que esp1rrtu critico . Lo un,co que pose1an en
común era el origen ita liano. En cuan to a mí, fuerte por mi notoriedad, creía que ya no
iría a arriesgar gran cosa . Así que dimití de Topique,y luego del Cuarto Grupo 170."

97
La Francia freudiana en todos sus estados

Naturalmente, la OP LF no solicitó afil iars e a la IPA y la afirma ción de Perrier prooed


de uno de esos rumores fabulosos de los que el med io psicoana lítico par isino siempr:
tuvo el secreto.
En quince años de funcionamiento , y pese a esta dimisión espect acular, la OPLF
no atraviesa ninguna crisis grav e. Hasta el día de hoy es una sociedad fraternal
marcada por la primac ía de una espec ie de tr anscult uralismo. Contrariamente a su;
competido ras de la IPA, no posee instituto de fonmación , y a diferenc ia de la EFP
siempre rechazó el princip io de las ses iones de du ración variab le. No obsta nte, si bien
los fundadores se atienen rigurosamente a los cua renta o cincuenta minutos
cronometrados , los jóvenes se muestran más flex ibles. Por otra parte , igual que la EFP,
el Cuarto Grupo siempre hizo públicos sus arch ivos y los docu mentos recto res de su
historia. El aumen to de la ca ntidad de cotizantes se mantiene mínima con un nom-
bramie nto anua l de esa misma magnitud . El de los contribuyentes es más importante:
ciento cincuenta en 1985, para veint icinco cotizantes de los cuales quince son mujeres
y diez hombres. Con esta cifra, la OPL F es la única sociedad de la Francia freudiana
en la que las mujeres son mayor ía. Ellas son qu ienes fomentan el seguidismo
transferencia !, que Valabrega denunciaba al princip io, y debía evitarse . Fundado como
consecuencia de un desacuerdo preciso con Lacan, el Cuarto Grupo no tuvo que hacer
una elección dramática entre un maestro y un imperio . De modo que los fundadores no
abandona ron un maestro para gana r un reino. Y por eso aceptaron, mej or que los viejos
lacanianos de la APF , fundirse en una sociedad en la que la noción misma de jefe ha
desaparec ido del proceso de habilitación , para renacer en las amistades de las señoras
y sus epigónos. Siendo completamente autóno ma, entre 1969 y 1979 la OPLF parece
a la vez esos grupos separados de la EFP y el del Ordinaire , por ejemp lo, en el que la
creación colect iva y la apertura hacia el plura lismo le ganan terreno al dogmatismo,
excepto el anonimato . Y por todos lados se puede encon trar el rastro de esa
pertenencia al lacanismo en los artículos o textos que emanan de los miembros del
grupo.
Da fe, por lo que respecta a la formación , una ponenc ia que Valabrega presenta
en la j ornada cient ífica del 12 de diciembre de 1976 y que se titula "Le fondement
théorique de l'analyse quatriéme· . Siete años después de la primera fonmulación de la
noción, el autor va más lejos en el sentido de una formalizac ión que no es ajena a la de
Lacan. Sin citar el artículo sobre La ciencia y la verdad, y sin habla r del matema171,
Valabrega se refiere a él implícitamente y desplaza el punto de vista lacan iano. Recusa
la mathésis universa/is, sitúa al sujeto en posición de cero y pone al análisis cuarto
centrado en el relíquat.: "El análisis cuarto es la ocasión, la experiencia de levantar el
sello puesto sobre la transferenc ia residual, que se vuelve ostensible y captable bajo
las fonmas y tipos de la contratransferencia [ ...). El anál isis cuarto empieza en cuanto
se toma en cuenta la transferenc ia residua 1112.•
Teorizada en varias etapas y en una extraña proxim idad con la evolución de la
ensel'\anza lacaniana , la noción de análisis cuarto sirve de punto de soldadura a 'ª
unidad de la OP LF. En 1983, Aulagnier, Zaltzman y Valab rega redactan colectivamente
una refundición de los principios de la formación. ésta cons tituye el tercer momento
histórico de la existencia institucional del Cuarto Grupo . En esta fecha , el proceso de
habilitación queda especificado de manera menos borrosa . Para ser cotizante, el
candidato debe invocar como mlnimo dos análisis cuartos, uno de los cuales por 10
menos tiene que haber sido con un cotizante del Cuarto Grupo, y de dos a tres sesiones

98
d
.
La Escuela Freudiana de París: la reconquista

. interanaliticas. Se preserva el análisis personal, as! como el pluralismo doctrinal: "As!


detallado y actualizado --escr iben los autores- nuestro modelo de la formación
analítica no tiene pretensiones de perennidad ni perfección. Ya sería hermoso si
pudiéramos aplicarle la frase de Churchill sobre la democracia : 'El peor de los
regímenes a excepción de todos los demás'173."
Cinco años después de la disolución de la EFP, la OPLF realiza una nueva reforma
terminológica. En junio de 1985, las designaciones de cotízantesy contribuyentesson
reemplazadas por las de analistas miembros del CG y participantes en las actividades
del CG. Lá condición de los miembros no cambia pero, con esta nueva denominación,
el grupo opera un retorno simból ico a los orígenes de su ruptura. Contra el antiguo título
de AE, reivindica una noción de AME en términos casi idénticos a los que enunció
Lacan: el analista es reconocido, a part ir del contro l, por una competencia. Después de
haber llevado a la práctica una especie de contraescuela freudiana, que duró tanto
como la EFP, el Cuarto Grupo se convierte realmente en una sociedad del postlacanismo,
como sus competidoras surg idas de la difunta EFP. Así, habrá tenid o su "cuarto"
moll]en to histór ico .

99
CAP ÍTULO 11
Sunset Bou/evard: miserias y esp lendores
del mov imiento de pro testa

l. El gran ocaso de la pslquiatrfa dinámica

Dos corr ientes de pensam iento atrav iesan la rebe lión de mayo para desarrollarse
e~ el corazón del .proc_esode rea¡ust~ que sucede a este acontecimiento paradójico. La
~nmera, matenahsta, invoca el marxismo, versión izquierdista u ortodoxa, y la segunda,
libertaria, se appoy~- en _diversas fuentes que van del surrealismo al anarquismo
pasando por el esp1ntuahsmo. Esta segunda corriente acentúa la temática de una
posible liberación de lo imaginario, del deseo y del goce, mientras que la primera se
queda más próxima a una concepción de la revoluc ión en términos de lucha de ciases.
Ya sea que uno se vuelva hacia un lado o hacia el otro, el espíritu de mayo está jalonado
por un volunta rismo de la igualdad o de la diferencia , que pregona la rebelión contra los
grandes aparatos de la ideología do minante: la familia, la salud, la Iglesia, el Ejército,
o más sencillamen te, el Estado . Se impugnan las normas, ya sea en beneficio de otras
normas, ya sea para favorecer una abol ición de la noción misma de norma. Pero tras
el frágil telón de esta auténtica ruptura, ya aparece una readaptación del pensamiento
moderno en un espacio pragmático, en el que la civilización del libro y la escritura se
ve subvertida por los ideales de una transparencia comunicativa. La prioridad dada a
lo vivido y lo no verbal va a imponerse de una manera tan potente que el movimiento
será devorado por los mismos que fueron sus artesanos.
Cuando se producen las barricadas de la calle Gay- Lussac, el ·movimiento·
estructuralista, en sus dive rsas or ientaciones, se encuentra en el apogeo de su fama .
Al mismo tiempo, brilla con sus últimos fu lgores, de tan equívoca que se vuelve su
situación. En efecto, jamás propuso un modelo inspirado en el Ideal de la liberación,
puesto que, por el contrario, continúa defendiendo la pree~inencia de la función
simbólica sobre el reinado de lo imaginario. Sin embargo, es indudab le que tamb ién
toma como blanco, y desde tiempo atrás, los aparatos de la ideología dominante. 1 Así
que se produce un verdadero encuen tro entre la temática del movimiento de protesta
Y la de un estructuralismo que ya funciona en el registro _de u~a su?versión . Dicho
encuentro atraviesa el movimiento de las mujeres y las revistas líteranas llamadas de
"vanguardia". Se perfila un "frente rojo" que tiende a defini r una nueva condición de la
&scrituraa part ir de la refundición estructralista: escrito "sexuado" para el MLF, escritura
llamadaiextual" para los escritores y poetas de la revista Te/ Que/. El Partido Co-

101
La Francia freudíana en todos su
s estados

munista Francés tamb ién es atravesado por la gra~ marea roja, en la medida en u
con el congreso de Argenteuil de 1966, la cu~s.t1on_ de la libertad de invetigaci¿ne,
creación se convierte en punto ~lave de u_napolit1ca liberal que desembo a, en 19
7 ,¿
en la firma de un programa comun de gobierno. _Elpro blema de l ps1coaná hsis está •
1
orden del día y se impone una "revi~ión" a medida que numerosos psiquiatras en~
a formar parte de l Partido. Se despliegan dos vías de 1mplantac1ón: una es !iteran
toma cuerpo a partir de los lazos que se establ ecen ent re la vanguardia intelee1ual; {
fortaleza obrera; la otra es "politzer iana· y se ce ntra en la disputa acerca del humanisma
Las doctr inas surgidas antes de mayo guardan, pues , durante cierto tiempo, todo 8 °·
prestigio, mientras que la nueva izqu ierda surgida de_la calle .no logra encontrar s~
unidad ni traducir sus aspi raciones a t ravés de_unmov1m1entopolit1co. En consecuencia,
el escenario inte lecua l francés no tarda en inclinarse hac ia una restauración de los
valores que fueron más criticados. A partir de 1975, el frente rojo se divide despuésde
haber tomado los caminos de un maoísmo a la francesa , mientras que el Partido
Comunista evoluciona hacia un rebrote de sectarismo . Reina un nuevo orden interno
en la Universidad donde se imp lanta el psicoaná lisis, a través del laca nismo por una
parte y de la psico logía por la otra.
Durante los diez años que siguen a la revuel ta de mayo el lacanismo , como forma
francesa de la aventu ra freudiana , domina el escenario con un brillo que no recobrará
más. Pero la restaurac ión de los viejos valores ya empieza a producir efectos
desastrosos. En el umbra l de los años ochenta reaparece , por primera vez desde
Auschwitz, la vieja cantilena de la heredo -degeneración y el desigua litarismo. Se
desarrolla en un terreno político minado por el racismo y en un campo ideológico
marcado por el retorno triunfante del biologismo , el oscurantismo y el ideal religioso.
Siempre adelantado respecto a su época, Lacan pronuncia , desde 1974, este enuncia-
do profético: "Si con eso Dios recupera fuerzas va acabar por ex-sistir, y eso no presagia
nada mejor que un retorno de su pasado funesto2."
En diez años, la situación sociológica de l psicoanálisis se mod ifica completamente.
Pese a la aventura lacaniana, que da a la juventud, du rante cierto tiempo, el gustode
un auténtico freudismo, la llegada masiva de la cuarta y la quinta generación finmael
acta de defunción de la última época heroica del psicoaná lisis, una época en laque éste
tenia todavía un carácter elitista, si no confidencial. Los hombres de las tres primeras
. generaciones eran marginales, aventureros , autodidactas o burgueses cultos. Incluso
si, para ellos, el oficio de psicoanalista se emparentaba, en la escala social, oon las
demás profesiones liberales, hasta 1960 elegir esa vía era aún dar pruebas de no
conformismo, originalidad, cultura, o, en todo caso, singularidad. Hasta la tercera
generación, y pese a la violencia de los conflictos , los miembros de la comunidad se
conocían Y frecuentaban. Tenían una historia con.ún, vinculada a la batalla ipista Yse
sustentaban en un mismo saber psicoanalítico. Pertenecían a un mismo mundo. Ante
la adve~idad,_podían, cuando la ocasión se prese,,taba , favorecer alianzas o repartirs:
una nutrida d1entela. Más allá de las divergencias doctrinales, estab lecían entre ello
relaciones personales.
Por el contrario, las dos nuevas generaciones, que alcanzan la madurez después
de mayo de 1968, afrontan un peligroso anonimato, ligado tanto a la expansión de la
profesión como al tabicado de las sociedades. La cuarta generación analítica Yla ~ui~:
pertenecen a una época en que el psicoanálisis y su ensenanza se han democratiza
Los hombres Y mujeres que las integran ya no tienen las mismas aspiraciones quesus

102
sunset Bov/11vard:miserias Y 11sp
l11ndor11s
da/ movimi ento da protesta

maestros directos o sus · ante


s cesores.
· So n menos eruditos , más cons um·d I ores, menos
heroicos y m á s sectanos . us ideales son los de una burguesia media p ól.d
• 1· bl , oco s I a en
sus compromisos, no ~a e en sus. opciones Y capaz de múltiples fluctuac iones
intelectuales. La expansión de las soc iedades psicoana liticas y la competencia que se
desarrolla s~ponen , además , que cada _una de ellas se encierre en sí misma . As!, el
alumno adm1t1do e_nuna ~oc1edad : a partir de 1965, ya no tiene tantos contactos con su
vecino de una sociedad nval. Adhiere a una causa, una doctrina, un jefe O sistema que
está condenado a ha~er car rera dentro de las paredes de su institución. De ahí el
fanatismo, el enro lar~uento, el arr i~ismo, la inco municab ilidad , la falta de cultura, y,
sobre todo, la ausenc ia de referencias comunes de una instituc ión a otra. En resumidas
cuentas, los terapeutas de las nuevas generac iones ya no son los personajes
novelescos de una edad de oro del psicoaná lisis, sino los súbditos de un aparato
ideológico que lleva una sig la o una etiqueta .
Desde entonces, las crisis institucionales asolan las sociedades psicoanalíticas, en el
preciso momento en que se deshace la gran a lianza entre la psiquiatría dinámica y el psi-
coanálisis, que pennit ió al freudismo implantarse en Francia. La comunidad psicoanalítica
se atomiza en reinos escindidos. Impugnadas en su interior por las nuevas generaciones ,
las tres sociedades principales buscan sal idas, tanto en la Universidad como en "con-
frontaciones" varias que penniten a sus miembros salir de un aislamiento nefasto. La EF P
es laprimera que intenta resolver su crisis interna con la instauración del procedímiento del
pase, mientras que laSPPy laA PF emp lean métodos conformes a sus reglas juríd icas .
Una ~voluciona hacia una lenta esclerosis, en la que las luchas fratricidas ganan terreno a
la pacificación, y la otra, por el contrar io, logra hacer que reine una "entente cordia l e" al
preciode renunciar a cualquier poi ítica de expansión.
A partir de 1968, los últimos sobrev ivientes de la primera generación desaparecen
uno tras otro. En 1969, Louis Angelo Marie Hesnard muere en su lecho . El único
fundador de la SPP que jamás pasó por un divá n, es también quien más cambió de
orientación según las circunstanc ias histór icas: desde su primera adhes ión a los
principios de la francesidad hasta su lacanismo ocasional. Eugbne Minkowski abando-
na la escena después de él, llevándose a la tumba el último destello de los dias de gloria.
Luego, le llega el turno a Rudolph Loewenste in, del otro lado del Atlántico ...
Paralelamente, también para la segunda generac ión empieza la hecatombe. El
primero que desaparece es Danie l Lagache, en 1972, vencido por la enfermedad y
olvidado por la mayoría de sus alu mnos. La prensa no le rinde el homenaje que su
posición merece. Su obra ya no se lee fuera de los círcu los especializ~dos. Cuatro años
más tarde, la muerte vuelve a golpear unas cuantas veces: Pierre Male, Marc
Schlumberger, Georges Daumézon y Sacha Nach~..Solitario Y.aislado, est_e maestro
afronta su dest ino en el sufrimiento: cáncer y senilidad. Por ultimo, Henn Ey se va
apagando lentamente en Banyu ls, cerca de su pino de Alep. Cuando se entera de la
muerte de su viejo camar ad~. Jacques Lacan redacta a prisa estas p.:3labras para
Renée:"Me acabo de enterar de que Henri ha muerto. Estoy consternado 3 • Tiene miedo
por él mismo . Sólo le quedan cuatro a/los por vivir y ya siente que su hermosa vitalidad
lo abandona. se va quedando sordo, se obstina ante unos cubos y unos cu_e_rditas ,
buscando, a la manera de un lógico errante, el orden formal que le perm1t1eraal
PSicoanálisisno hundirse jamás en el fango del ocultismo: último combate del fundador .
Mirael pasado con amargura, despcecia cada vez más a los qu_elo rodean y confia el
destino de su doctrina a su circulo familiar. Tiene horror de la ve¡ez y teme a la muerte.

103
La Francia freudiana en todos sus estad
Os

Todo lo contra rio de Freud : "Gané sin duda -esc ribe en 19i'.6, para el prefacio de un
número de orn ica(? sobre la escisión de 1953- pues~o que h!ce 0 1r lo que pensaba del
inconscie nte, princip io de la práctica. No voy a decirlo aqu 1. Porque todo 1~ que se
publica aquí, especia lmente de m1pluma, me hor roriza Hasta e l p unto que cre1haberto
olvidado , de lo cual atestigua rá quien me edita . N~ quere .r pens ar más en ello no es
olvidar, lamentab lemen te. El imbéci l sometido al ps1coanáhs1s siem pre se convierte en
un canalla . Que se sepa 4 .'
Para la histor ia f rancesa del psicoaná lisis , las barricadas de mayo desempe ñan el
pape l del advenim iento del cine hab lado en el gran escenario hollywoodense : Sunset
Boulevard ...

Por el lado del saber psiquiátrico , la rebelión estudiant il tiene como efecto
inmed iato no só lo imponer las reformas que la corporación reclamaba desde 1965, sino
derrotar , por una especie de aceleración histórica, toda una tradición representada por
Ey en lo que atañe al dinamis mo y Daumézon a la psicote rapia inst itucional. La
progresiva derro ta sigue a la victo ria apa rente a med ida que se van implantando en
Francia los temas de la anti psiquiatría por una parte y de un reichismo difuso por la otra.
En un primer momen to , la introducción de esta dob le p roblemática no modifica la
organización del saber psiquiá trico , pero la referenc ia a la figura m ítica de Reich,
psicoanal ista perseguido y encima loco , sirve de punto nodal a una impugnac ión global
del movimiento psiquiatro-psicoanalitico . A través del "esquizo" de los ant ipsiquiatras,
el g ran delirio reich ino es reivindicado como símbo lo poderoso de una revolución
recobrada.
No es casualidad si la revista Arguments es la pr imer a, en la Francia de postguerra,
en hab lar del treudo-marxismo y la disidenc ia re ichiana, treinta años después de la
pub licac ión en las ESI del famoso tex to expurgados . Creada en 1956 por KostasAxe los,
Edgar Morin, Roland Bart hes, Frarn,ois Fejto, Pierre Fougeyro llas y algunos otros, esta
publicación aparece en el momen to en que se efectúa el proceso de desestalin ización
que señala, para el PCF, el fin de la cruzada jdanov iana contra el psicoanálisis y las
ciencias llamadas "bu rguesas ". Aho ra bien , los fundado res de la revista, y especial·
mente Edgar Morin, integran sus trabajos en un vasto movimiento de revisión del
marxismo en un sentido humanista . De ahí una nueva interrogación de los saberes
constituidos, en un modo a la vez libertario y antropo logista . Entre 1956 y 1962, la
revis ta hace conocer en Francia el pensamiento de Heidegger, Marcuse y Jakobson,
y a la vez abre el camino a una reflexión sobre la dis idencia, diferente a la de Temps
modernes. Los temas planteados atravesarán la ·evuelta de mayo. La revista deja de
salir, P?r falta de suficiente. éxito , c~_ando ~n el horizonte se perfila un movimiento
contr~no en ~I que se anuncia una critica radica l del humanismo y el rev isionismo cuya
!emática se ¡u~tará tamb!én con la r~vuelta de mayo. En 1983, Edgar Mo~n uarna
nuev~ he.lada inte lectual a la explosión estructuralista que, según él, puso t1na una
expen~nc1a de la que lo menos que se puede decir es que no es ajena a la menc ionada
explosión, aunque más no sea por la publicación de las obras de Jakobson: "Lo que rne
!lama la atención ~oy en día .-dice- es la brutalidad y la rapidez de la nueva helada
1~telectual producid~ al comienzo de los atios sesenta. Todas las grandes interroga-
c iones de las que fuimos portado res fueron barridas. El marxismo se reconst ituyó en

104
...
Sunset Bou/evard: miserias Y esplend ores del movimiento de protesta

una de sus formas más rlgidas , más autoritarias, la forma althusser iana ¡...) El siglo
entraba en u~ nuevo tunel oscurantista hasta la explosión de mayo de 1968."6 IA cada
uno sus barncadas !
En un número de Arguments de 1960 dedicado al Homme problema y que como
subtitulo llevaba Anthropologie, marxisme et psychanalyse, encontramos un artículo
~e Kostas Axelo_s sobre el "Males.tare n la civilización', otro de Joseph Gabel sobre la
Cns1s d_elma rx1~f!lº en su relación con la _psicología" y otro más sobre "Reich y la
econom1asexua l . En estos tres artículos se intenta recapitular el sentido de la doctrina
reichia~a-más que la histor ia de la do_bleexclusión de la que su autor fue victima. Y es
a una visión antropolog1sta del freud ismo a lo que apela la revista en su crítica de un
marxismo staliniano y _deuna ortodoxia psicoana lítica. un cuarto artículo firmado por
Herbert Marcuse contiene lo,stemas que el autor desarrolló en un seminario que se
realizó el año anterior en la Ecole Pratique des Hautes Études1.
Contrariamente a Reich , Marcuse no es un clínico y su obra no pertenece a la
historia interna del movimiento psicoana lítico. No obstante, la trayectoria geográfica del
hombre participa de la misma migración de este a oeste que condujo a los terapeutas
europeos a instalarse en los territorios del Nuevo Mundo. Judío alemán, Marcuse
colaboró en los trabajos de la Escuela de Francfort antes de huir del nazismo en 1933.
En los Estados Unidos, se integ ró a las Universidades de Columbia, Harvard y San
Diego. Si bien Marcuse no es reichiano en sentido estricto, su reivindicación de la
herencia treudo -marxista lo conduce a una crítica radical de ese revisionismo que en
la misma época Lacan sienta en el banquillo de los acusados. Pero Marcuse no opera
ningún relevo ortodoxo del freudismo: por el contrario, propone una nueva "revis ión" de
la doctrina vienesa que , en simetría inversa, sea capaz de oponerse al antiguo
revisionismo, tachado de adaptativo . Para esto , se ataca sobre todo el cultural ismo en
un libro inaugural publicado en 1955 y titulado Eros y Civílización. Igual que Reich, pone
en tela de juicio la noción de pulsión de muerte, reprocha a Freud su pesimismo y abre
el camino para los años setenta a toda una temática libertaria centrada en la
preeminencia de lo imaginario. En 1964, Eros y Civilización es traducido al francés .
Cuatro años más tarde aparece igualmente El hombre unidimensional, escrito en el
momento en que se traduce el libro anter ior8. Las dos obras cosechan un éxito con-
siderable, y permite a la Francia intelectua l descubrir, con cuarenta años de atraso,
la epopeya antigua del treudo-marxismo: en pocos añ~s las p~incipales obras ~e
Wilhelm Reich son no solo traducidas sino comentadas e 1ntroduc1das,fuera de la v1a
abierta antaño por Víctor F ay y al margen del psicoanálisis "ofic ial:, lacaniano u
ortodoxo. La efervescenc ia será seguida muy pronto por un nuevo entierro .

Así como las soc iedades psicoanalíticas en expansión sufren crisis institucionales
ligadas al aumento de l número de clínicos, el movimiento psiquiátrico francés,_desde
1950 se halla en una situacion de malesta r permanente debido a la espec1ahzac16n
cada.vez más viva de los diversos campos del saber médico. La llegada del chaleco
quimico, el desarrollo progres ivo de las terapéuticas ~omunitarias surgidas de las
experiencias de Bonneval y Saint-Alban, y la extensión ~da vez mayo~ de las
repercusiones del psicoanálisis conducen a una fragmentac16~ en profundidad. del
antiguo edificio dinámico. La historia francesa de esa fragmentación es larga. Empieza

105
La Francia frsud iana sn todos sus •s .._
"'dos
en 1949 con la creación de la ent idad · neurops iquiát rica• y se prolonga en 1969 co
abolición de esa misma ent i~a~. Entre estas _do~fechas, la sect~rizació n llega a:~1

punto culminante y la contrad1cc1óne~tre p~1qu1atrl~, la neu_rol?g ,a y el psicoanálisis
se acentúa a medida qu e una práct ica mstrtuaonal obhga al ps 1qu1atrade oficio, privad
o público, a definir su ident idad. 0
En 1949 , los poderes públicos reclama n por intermedio de la Seg uridad Soeial un
def inición especia lizada de la f unción psiquiátr ica para procede r al reembolso de :
1
atención en ese campo. En respuest a a ese pedido , la corporación , contra la opinión
del grupo de la EP, inventa el térm ino de "neurops iquiatría". A través de él la psiquiatría
que hasta entonces era un campo ma rginal, aunq ue médico , recibe un reconocimient~
oficial. Pero al mismo tiempo se encuen tra su bordinada a esa neurologla de la que se
habla separado en el transcu rso de su largo combate por el reconocim iento de la
autonomí a de las enf ermedades llamadas mentales frente a las llamadas nerviosas.
Éstas a veces pertenecían al ámbito del psicoanális is, y a veces al de la neurología.
Diez años después de la creación de la especia lización neuropsíquiátrica se produce
la reforma del campo de la medicina que unifica la enseñanza universi taria y la clínica
con la creación de centros hospita lo-universitarios (CHU}. En esta reforma , la psiquiatría
como tal es olvidada puesto que queda integ rada en la neurologla. Por lo tanto no es
acreedora a una enseñanza autónoma ni a una especialidad distinta9. Obligada a
defender su autonomía frente a la neuro logía , es además amenazada por la expansión
del psicoanálisis, médico por una parte y laico por otra. Ahora bien , esta amenaza
ocurre en el momento en que los progresos de la farmacología demuestran el vinculo
que une el hecho mental y la organización físico-química , es decir en el instante en que,
por lógica, la psiquiatría deber ía acercarse a la neurolog ía para no confundirse con un
saber psicoanalítico que tiende a separar rigurosamente lo orgánico de lo psíquico. De
ahl esta paradoja: para obtener una posición y un poder institucional, la psiquiatría debe
separarse de un ámbito hacia el cual es atraída pero que la domina, sin poder acercarse
verdaderamente a otro que la pone en peligro. La crisis es inevitable y va a conducir a
la disolución de esa famosa tradición dinámica que sirvió de terreno a la implantación
del psicoanálisis.
El único sitio donde persiste esa tradición es el de la sectorización. Desde la circular
de marzo de 1960, los poderes públicos aplicaron la política de la división geográfica,
que concreta el fin del alienismo y la salida de un universo de segregación. Pero como
se hizo con extrema lentitud y no fue seguida por una reforma de los estudios
psiquiátricos capaz de sacar del Juego la dominante neurológica, produce pocos
efectos. Cuando los produce, hace evolucionar la psiquiatría hacia una nueva forma de
poder seg regador , puesto que tiene como consecuencia promover la extensión de un
sistema médico-administrativo en el cual la locura se convierte. en objeto sistemático de
atención obligatoria a través del diagnóstico precoz o la prevención.
Frente a esta situación de persistente malestar , el grupo de la EP, presidido por
Henri Ey, decide ded icar varias jornadas anuales a una redefinición general del campo
de la psiquiatría En la agenda se inscriben tres grandes temas: la formación de los
psiquiatras , la reforma de la ley de · 1838 y del peritaje, y por último el problema de la
separación de la neurolog ía y la psiquiatr ía con posible redefinición del campode la
psiquiatr ía infantil . Todos los principales personajes del movimiento participan en este
concilio , sin distinción de tendencias: Georges Daumézon, Lucien Bonnafé, Jean
Ayme , Roger Mises , Serge Leclaire, André Green, y muchos más . Se presentan

106
..
Sunsst Boufsvard: missrias y ssp/sndorss ds/ mov·im,sn,o
· , d e protesta

numerosos informes con encuestas y estadístic . .

tres volúmenes10_
J:,
siguiente. En 1967 se celebran las jornadas pa as,t Y la discusión prosigue al año
reúnen todos los documentos en un Livre blanc ex raer _conclusiones. Entonces se
apsych,atne fran9aisepublicado en
Paralelamente, Henri Ey redacta un Plan d'o¡; a · ·
en el que propone una serie de reformas uegr:i:S~t,on ducha"!pde l~p sychiatrie 11
dinamismo, defiende la integración del psicoiná lisis
que uno y otra sean continuamente vi T d
=~ªt
ª.
su doctrina. Fiel al ?r_gano-
medicina con la cond1c1ónde
Enfocada desde este ángulo, la integra~:¿~~::e
en un dogmatismo de escuela y a la med· .
~=~~;r
ª i5u~ relacio~es recíprocas.
a psicoanálisis no naufragar
concepción órgano-d inámica, esta prime~~~~t:; r~~u¿~a~ la con;ición del sujeto . En la
tenimiento de un vínculo entre la psiqu iatría Y la neurologi~ ~e e sepa~arse del man-
la creación de la espec!ali~ad neuropsiq uiátrica, Ey siempr~ af~~t1: ~~º=~~=~~!~~¡~~
de no separar la ps1qu1at~1a_de la neurología. En esta etapa de su reflexión, está pues
atrapado en una c_ontrad1cc1ón entre una posición teó rica que pregona la integración y
un p~nto de vista 1nst1tuc1onal que la rechaza. Por ello es por lo que, en 1966, intenta
por ultima vez salvar la unidad . En nomb re del órgano-dinamismo, propone a la vez
integrar el ps1coanáhs 1s en una medici na renovada - tanto por lo que respecta a la
formac,ó~ de los terape_utas como al saber enseñad~ y mantener el vínculo entre la
ps1qu1atn a y la neu rol~g1a. _Dem~do ~ue plantea el problema de manera epistemológica,
aunqu? sabe que la h1stona 1_nst1tuc1ona l- incluso doctrinal- de esas especialidades
evolucio na hacia e l sepa ratismo. Así están las cosas para él cuando se celebran
durante tres años , las jo rnadas del Livre bfanc . '
En el seno de la EP se exp resan var ias tendenc ias, de las cuales lo menos que se
puede decir es q ue favorece n la reflex ión en torno a lo organizativo en detrimento de
la dilucidación teó rica. Con esta posició n, el grupo muestra que él mismo evolucionó
hacia la perspectiva de la fragmentac ión impuesta por la situación institucional de la
psiquiat ría. Unos preco nizan un separatismo simple y llano, mientras que los otros se
muestran partidarios de un acondicionam iento de la neuropsiquiatría. Otros se conforman
con tomar nota de la división del campo de la psiquiatría sin proponer soluciones. Todos
están de acue rdo en dos puntos: la neces idad de una autonom ía de la psiquiatría, tanto
por lo que respecta a la for mación de los terapeutas como a la conquista de los
bastiones univers itarios , y la supresión de la ley de 1838 a la cual el paso de un
alienismo seg rega dor a una psiq uiatría "abierta" hacía tiempo se había vuelto caduca .
En los deba tes, nad ie se inte resa en el plano teórico por el psicoanál isis, salvo Serge
Leclaire que propone a los psiq uiatras, con algo de humor, reflexionar en una
cientificidad posible de l saber de ellos basá ndose en el modelo que alienta Lacan en
relación a la enseñanza freudiana 12 .
Se comprende por qué , e n el momento en q ue publica su plan, Henri Ey es atacado
por todos los lados. Por los psicoanal istas de la SPP por una parte, que, como Nacht,
Mises o Green, lo acusan de que rer liquidar el psicoanálisis, y por el viejo profesor
Heuyer por la otra, que le reprocha en cambio favorece rlo demasiado 13 . De hecho , es
el edificio entero de l órgano -dinam ismo el que está en quiebra . Cuando aporta su
conclusión a las jornadas del Livre bfanc , Henri Ey da pues marcha atrás y renuncia a
sus proyectos unitarios, que tanto la realidad institucional como la división de las
doctrinas contradicen : "Mis contac tos inter naciona les -de clara- me han mostrado
que una corriente que yo creía irresistib le va hacia la separación práctica de estas dos

107
La Francia freudiana en todos sus estados

discipl inas médicas (psiquiatría y neurolog ía). Ciertamente lo he lamentado en mi fuero


íntimo y lo deploro aún , pues sé bien cuál es el peligro q ue acecha a la psiquiatría
cuando se deja lleva r fuera de su órbita y hasta los horizontes infinitos de una especie
de semántica general de las situaciones y las relac iones humanas , donde, perdiendo
su objeto, corre el riesgo de perder su existenc ia. Pero como todav la no hemos llegado
a eso, a pesar de las amenazas que penden sobre e lla por el exceso mismo de las
interpretaciones que amenaza n con disolver sus conceptos Y su acción, se puede
pensar razonablemente que esta tendenc ia a la evapo ración del hecho psiquiátrico
puede ser también una reacció n contra su mecanizac ión por la asimi lación de las
enfermedades mentales con trasto rnos puramente neurológ icos. Pienso que ha
llegado para mí el momento de reatitTOarquela psiquiatría existey que , existie ndo, tiene
derecho a una autonom ía que es la misma que exigen la mayor ía de los psiquiatras del
mundo entero , inc luso si a veces son lo sufic ientemente impruden tes como para
confund irla con una concepc ión purament e 'antropo lógica', con la cond ición humana
en general y que sólo la quieren independ iente para disolverla 14 ."
El proceso de reforma iniciado por el Livre Blanc se acelera con los aconteci-
mientos de mayo. Gracias a la protesta de la base estudiantil , los psiq uiatras de los
hospitales obtienen las transfotTnaciones deseadas. Se separa la psiquiatría de la
neuro logía y se le asignan cátedras de enseñanza , mientras que se reconoce
ofic ialmente que la ley de 1838 caducó sin que por eso se la modifique. Además se
funda un sindicato nacio nal de psiquiat ras franceses. En cuanto a la sectorización,
queda reforzada por la aplicación de los decretos de marzo de 1972. Éstos materializan
la extens ión del poder de la psiquiatría en el cuerpo socia l: el loco ya no va al manicomio,
pero la división geográfica permite a los psiquiatras detectar la locura incluso antes de
que sus síntomas perturbe n el orden público. La era de la normalización preventiva
sucede así a la era del sujeto alienado . Lacan no se refiere a otra cosa cuando habla
del sujeto de la ciencia . El proceso reformista es pues de dob le efecto. Liberado de la
tutela neurológ ica, el saber psiquiátrico puede alejarse también de la clínica psicoanalítica
para buscar alianzas con otras esferas y dar pruebas de una cientificidad que ya no le
confiere la antigua integrac ión a la neurología. Ahora bien, este proceso de alejamiento
con respecto al psicoanál isis se produce en un momento en que , por un electo contrario
y de corta du ración, los psiquiat ras siguen afluyendo sobre los divanes y logran que las
ciencias humanas encuentren un lugar en su saber . En esta nueva configuración , el
saber psiquiátrico "se evapora', justo cuando acaba de ser afirmada la autonomía
instituciona l de la psiquiatr ía. Por otra parte, el acceso a la autonomla tiene como
corolario inmediato la dislocació n de la unidad de la psiqu iatría . La creación de
diferentes "ramas' dentro de un dominio que ya no tiene homogeneidad ninguna no
hace sino demostrar la liquidación del campo de la psiquiatr ía y la dispersión de su
saber en lugares separados por intereses corporativistas . En octubre de 1972, los
poderes públicos imponen así una opción de "paidopsiquiatr ía" en el CES de psiquiatría.
Todos los sindicatos de psiquiatras y Bonnafé, Ey y Daumézon combaten vivamente
dicha decisión, de la que denunc ian el carácter absurdo . un año más tarde, en el
momento en que abandona la jefatura de la redacción de L 'evolution Psychiatriquepara
dejarle sitio a la nueva generación, Ey entrega su último balance después de veinte
anos de actividad al frente de la empresa. Observa la tendencia gene ral al aislamiento
de los grupos _Yescuelas e~ el seno de la disciplina y la acentuación del corporat ivismo.
Luego anuncia que la revista está perdiendo impulso y que los trabajos se han ido

108
...
sunset Boulevard: miserias Y esp lendores del movim iento de protesta

postergando. Por _último , su~raya que los ps¡~uiatras se van de la EP, precisamente
cuando se h_a dupl!cado su numero en el pa1s: ¿No será el momento oportuno para que
nuestra sociedad intente aclarar y elevar el debate , para que intente hacer que la crisis
actual de la pl_siquia~ría_exprese toda _la fecundidad de la que es portadora y no
evolucione hacia la m1senay el descrédito de la psiquiatria 1s1· La elevación de debate
no se producirá: el movimiento dinámico está al borde de la tumba .
En vísperas de los años ochenta está pues abierta en Francia la puerta para una
orientación, ya pujante en Estados Unidos, que tiende por una parte a acercar la
psiquiatría a la biologia y las "neurociencias ·. para hacerla científica , y por la otra a
liquidar la nosología freudo -bleuleriana para reemplaza rla por una clas ificación
conductista apoyada en la informática y en un enfoque exclusivamente farmacológico.
La liquidación definitiva del solar dinámico , que permitió la implantación del psicoanálisis,
ocurre en 1983 con la traducción al francés del Manuel diagnostique et statistique des
troubles mentaux, más conoc ido con el nombre de DSM 111.Aquel año, en el Congreso
Mundial de Psiquiatría, que se celebra en Viena en julio, se rinde un singular homenaje
a Freud por boca de un terapeuta alemán que anuncia que el papel histórico del
psicoanálisis ahora se tenninó : "El DSM 111-escr ibe Marc Leclarc desp ués del
Congreso- no es un desafío , es una guerra no declarada a Europa y a la invención
extraordinaria que ésta ha hecho por la voz, la pluma y la carne del representante de
uno de sus países de ultura más elevada, el Imperio austro-húngaro, desmantelado en
vida de Freud. Esta invención, el psicoaná lisis, respetuosa en grado máximo del
hombre, de su calidad y su especificidad, siemp re ha sido desvirtuada por Estados
Unidos del cual cabe recordar que Freud no esperaba nada 18. • No se podría decir nada
mejor...
Henri Ey no se equívoca al llamar "libro negro· el famoso Libro blanco y hoy ya
queda lejano el tiempo en que podía escribir: "Lo que la psiquiatria le debe al
psicoanálisis, es el haber recuperado, gracias a Freud, el sentido de su propia
existencia [...) el de l hombre vuelto a su naturaleza imaginaria 11:
Amenazada "desde la derecha" por nuevas alianzas y la atomización, la herencia
dinámica también es sacudida "a la izquierda" por la protesta antipsiquiátrica cuyos
efectos se hacen sentir a partir de la rebelió n de mayo.
Ya en 1961, L'Histoire de la Folie firma la sentencia de muerte de la epopeya
moderna del saber psiqu iátrico denunciando las ilusiones del humanismo de las luces
y la noción de "prog reso": "Este libro ~scribe Foucault- no ha querido hacer la
historia de los locos al lado de la ge nte razonable, frente a ellos, ni la historia de la
oposición a la locura. Se trataba de hacer la historia de su reparto incesante pero
siempre modificado( ...] No es la medic ina laque definió los límites entre razón y locura,
pero, desde el siglo XIX, se enca rgó a los médicos que vigilaran la frontera y montaran
guardia. Marcaron 'enfer medad me ntal', indicación que equivale a interdicción 1S."
Desde la publicación de la obra, Henri Ey oye el mensaje, y durante varios años
medita sobre ese libro al que trata de •·psiquiatricida". No se equivoca: Michel Foucault
declara la guerra a los fundamentos de un saber al que Ey ha ?edicado su vida. Para
él se produce algo terrible . Ey sigue siendo ante todo un_chn~co, un _conductor de
hombres, un organ izador y un jefe de escuela . No es m un ~1stonador,m un teórico en
sentido estricto, y su "tomismo" se traduce por u~a _adhesión al orden natura l de las
cosas. Defiende una concepción demasiado continu1sta de la h1stona, cercana a la de
Ellenberger,y es esa la razón por la cual la posición de Foucau lt choca de fre nte su

109
La Francia freudiana en todos sus estados

representación de la psiquiatría. Para Ey, la historia se piensa en térmi~osde evolución:


no existe ruptura, refundición, relevo o continente de sombra, sino un progreso
constante. En su opinión, la historia de la psiquiatria moderna no empieza con Pinel:
se confunde con la aventura progresiva de un laborioso despe¡o de la enfermedad
mental "natural" sustraída al pensamiento mágico.
con sciente de la importancia de la posición del filósofo, decide dedicar un coloquio
de la EP a la "Concepción ideológica de L'Histoirede la folie". La reunión se celebraen
diciembre de 1969 en Toulouse. Michel Foucault no concurre a la cita; "Se trata en este
caso --<:ledara Henri Ey- de una posición psiquiatricida con tantas consecuencias
para la idea misma del hombreque nos hubiera gustado mucho contar con la presencia
de Michel Foucault entre nosotros. Tanto para rendirle el justo homenaje de nuestra
admiración por los pasos sistemáticosde su pensamiento como para impugnarel que
la 'enfermedadmental' puedaser considerada la maravillosa manifestación de la locura
o más excepcionalmente la chispa misma del genio poético, pues es algo distinto a un
fenómeno cultural. Si algunos de nosotros, incómodos por la vulnerabilidad de sus
propias posiciones o seducidos por las brillantes paradojas del Sr. Foucault hubieran
deseado no afrontar este debate, por lo que a mí respecta, lamento la ausenciade este
'frente a frente', Michel Foucault,a quien me preocupé de invitar, lo lamenta tanto corno
nosotros, según me lo ha escrito, disculpándose por no poder estar en Toulouse estos
dias. Haremos pues como si estuviera aquí. En un debate de ideas poco importala
presencia física de quienes, precisamente, sólo se enfrentan por sus ideas19."
La puesta en tela de juicio de la noción de enfermedad llamada "mental"y la crítica
de una psiquiatría juzgada patógenason también los objetivos de la antipsiquiatríacuya
aventura se inicia hacia 1959 con las experiencias clínicas de Ronald Laing, Aaron
Esterson y David Cooper. Tambiénaquí, como para Freud con el descubrimiento de la
histeria, o para Lacan respecto a la paranoia, una mujer desemper'iael papel que tuvo
Anna O. a fines del siglo pasadoy Aiméedurante los años treinta. Se llama Mary Bames
y es enfenmera.Tiene unoscuarenta arioscuandoconoceal equipo de los antipsiquiatras
ingleses. Gracias a ellos se curará de una esquizofrenia juzgada incurable en los
lugares clásicos de internamiento, escribirá el libro de su ''viaje" y se convertiráen una
pintora reconocida20.
En opinión de los tres psiquiatras rebeldes al orden establecido, la locura tieneuna
historia, porque "es una historia: la historia de un viaje, de un paso, de una situación,
y no de una enfenmedad.La crítica de la noción de enfermedad mental empieza aqui
por un rechazo de la herencia bleuleriana y por tanto por una definición nueva de la
condición de la esquizofrenia. No es casualidad que las experiencias de antipsiquiatrla
se desarrollende manerasdiferentesen el Reino Unidoy California por una parte e Italia
por la otra. En los tres lados, la impugnación de la psiquiatría ocupa el lugar que en
Francia tomó el dinamismo ilustrado de Henri Ey, la psicoterapia institucional Y el
re~uevo l~~aniano_. Los movimientosde antipsiquiatría se asientan en paises donde el
ps1coanáhs1s médico y ortodoxo se ha convertido en la norma admitida y donde la
psiquiatríadinámica evolucionó de manera más estereotipada aún. Los protestadores
están todos marcadospor un itinerarioque va de la lucha anticolonialal transculturalisrllO
pas~ndo por el _compromiso_ politice. Gregory Bateson es antropólogo, David coo~r
nació en Sudá!fica y combatióel apartheidy Franco Basaglia es un militante del partido
comunista Italiano. En cuanto a Ronald Laing, su trayectoria es algo diferente, pero
también marcada por una saga del "viaje". Nacido en Glasgow y analizado par

110
..
sunset Boulovard: misorias Y osplondoros del movimionto de protesta

Winnicott,sehacepsicoanalistahacia 1957. Luego en 1961 entraala T . t kCI ..


· d B ·á · f ' , avis oc 1n1c
En la Soc1eda nt n1ca, orma parte de l famoso grupo de los ·nd d' ·
· · 1 ·6 1 d t d · 1 epen 1entes,
minontano con re ac1 na as os en enaas anna-freud ianay kleinian F . .
'é · b itá · 1 1 d. d G a. ue ps1qutatra
en el EJ.rc1t~ . r . n1co, y a n 1a e andhi constituye en su historia un punto de
referencia pnv1leg1ado.
Gregory ~atesen es el primero en estudiar fam ilias de esquizofrénicos a partir de
una expenenc1a llevada adelante en Nueva Guinea durante los atlos treinta. Había
observado que los 1n_d ígenas utilizaban téc~icas particulares para proteger el equilibrio
interno de su comunidad. Así, para neutra lizar a un rival en materia de amor recurrían
al travestimiento sexual. Pero los misioner os y lo~ blancos trataban de impedir tales
prácticas, de suerte que la cultura autóctona cerna el doble riesgo de ser destruida
desde el exterior y sufri r perjuicios internos . En t 956 , Bateson inventa, a partir de esa
comprobación , la noción de double bínd, o "doble ligadura •, para designar el dilema en
el que se encuentra encerrado un esquizofrénico cuando se ve obligado a dar una
respuesta a dos mensajes contradictor ios que impiden formular un j uicio simbólico o
tener puntos de referencia. En esta perspectiva, la noción de enfermedad mental, tal
como la avala el discurso psiquiátr ico, vuela en mil pedazos en beneficio de una
definición del ser esquizofrénico pensado en términos de situación. Así, la esquizofrenia
ya no es una estructura psicót ica y menos aún una enfermedad, sino una estrategia
inconsciente que se traduce en una respuesta delirante ante una alienación familiar o
socia121.
La palabra •antipsiqu iatría" no la inventó Bateson, sino Cooper, que se inspira,
como Laing, en las tesis sartrianas, y más en genera l en la feno menología existencial
para teorizar su experiencia clínica. En 1962, crea el Pabellón 21 dentro de un vasto
hospital psiquiátrico de l noroeste de Londres y allí lleva a la práctica una aventura que
va a conducirlo a un rechazo radica l de la psiquiatría bleuleriana por una parte y de la
psicoterapia instituciona l por la otra. En efecto , ambas conservan el punto nodal de la
enfermedad mental como estructura psicótica y como expl icación de la locura. Si ésta
no es una enfermedad sino una metanoia , como la llama Laing, es decir un "paso· ¿por
qué curarla en vez de dejarla que se exprese? A través de esta interrogación, Cooper
empieza a pedir al personal del Pabellón 21 que no haga nada. Luego le dice a uno de
sus pacientes: "Le voy a dar esta cosa llamada Largactil para calmarlo un poco, a fin
de que podamos ocuparnos de cosas más apremiantes." Por último, deja que se
acumule basura en los corredores y las piezas del establecimiento. No se lavan más
los platos y las mesas quedan sucias. Progresivamente , los enfermos pueden descender
a los infiernos, experimentar una reg resión, toquetear sus materias, recobrar una
especie de arcaicidad perd ida y después volver a subir al mundo de los ~ivos. Al
principio el personal se resiste e intenta devolver al camino recto a una comunidad que
se ha vuelto loca. Pero pron to, Cooper propone que ex enfermos se pongan a atender
a los otros y que los internados tengan derecho a una vida sexual . Pese a te~ribles
conflictos y fracasos, la experiencia triunfa: se crean hogares fuera d_elhospital; la
antipsiquiatría como negación de la psiquiatr ía ha nacido. Su h1stona será corta:
terminará en 1970, pero los ocho años del escenario inglés _habrá~demost rado una
cosa insólita: en ciertas condiciones particulares , la esquizofrenia puede curarse
cuando siempre fue considerada incu rable, hereditaria, orgánica'. inabor~able~.
Paralelamente a esta experiencia, Cooper redacta con ~a1ng u_nhbro titulado
Raison et Violence en el que se analizan y utilizan las tesis sartrianas _sobre la

111
La Francia freudian a en todos sus es tados

totalízació n, la dial écti ca y la relación con el otro. Los dos a migos envian la obra aJ
filósofo que apoya la empresa y dice estar convencido de que el esfue rzo inglés dará
a la ps iquiatria un ros tro más humano. Así, e n el mo _men to en que el escenario
intelectual francés recusa la fi losofía sartriana en benef 1c10de un estr uctura lismo más
bien anti humanista, el movim iento psiqu iát rico inglés se inspi ra en él para rechazar una
trad ición estructura l que const ituyó la época de oro de la psiqu iatría human ista . Y, para
colmo de la parado ja, no es por un camino sartr iano por donde la an ti psiqu iatría va a
hacerse conocer en Francia en 1967, sino por la vía lacanianazi.
En t 965, Cooper fund a con Laing y Este rson la Philadelph ia Ass oc iation . Finan-
ciada gracias a unos filánt ropos estadounidenses, anuncia un progra ma libertario que
tiene por objetivo emancipar la locu ra, no sólo del manicomio , cosa que se ha hecho,
sino de la ps iquiatría misma y por lo tanto de la enfe rme dad . Para rec ibir la nueva locura
destrabada , deben crearse sitios específicos en todos los rincon es del mundo. Contra
la ps iqu iatria, la antipsiqu iatría no quiere "sectoriza rse ·, s ino perm itir a los locos que
vivan su locura . Ese mismo año, en Londres , abre sus puertas el Kingsley Hall. Situada
en un barrio obrero, esta construcción de ladrillos castaños y dos pisos fue antiguamen-
te un cent ro de investigac iones y actividades sociales . En 193 1 Gandh i vivió allí en el
mom ento en que negociaba la independenc ia de la India con el gob ierno británico.
Treinta y tres años más tarde, Ronald Laing se encuentra allí con sus amigos, para
albergar esquizofrénicos. Pronto Kingsley Hall se conv ierte en el s ímbolo de una
verdade ra revolució n anti psiquiátr ica. Ade más de albergue, la casa es lugar de paso
dond e se celebran difere ntes seminar ios. Se practica tejido , yoga y danzas indias . Se
representan obras de teatr o y se proyectan películas . Muy pron to afluyen visitantes de
todos los pa íses y aprenden a compartir la vida de la com unidad: se inician al mismo
tiempo en el viaje de los esqu izofrén icos24.
Dos años d espués de la creación de Kingsley Hall , los antipsiquiatras organizan
un Congreso inter nacional de dia léctica y liberación , destinado a poner en evidencia la
manera como progresa el infierno en el m und o. El coloquio dura dieciséis días e incluye
el movimiento dentro de la aventura libertar ia. Reúne negros estadoun idenses,
"provocadores · de Amste rdam, estud iantes de Berlín Oeste y representan tes de todos
los movim ientos terce rm undistas. Gregory Bateson , Stoke ley Carmichael y Herbert
Marcuse participan en los debates: así, la locura des trabada ofrece una nueva bandera
a todos los oprimidos de l mundo . Sólo falta agregar a este mov imiento la disidencia
soviética para sacud ir todo el edif icio de la psiquiatr ía clás ica . La unión se produce en
1971, cuando la experienc ia de Kingsley Hall ha finalizado y se pub lica, simultáneamente
en varias leng uas, el libro de Wlad imir Boukovski : Une nouvelle maladie menta/een
URSS: l'opposition2s.
El movimiento anti psiqu iátr ico no se imp lanta como ta l en Francia, sino que cniza
la histor ia de la psiquiatr ía y el psicoanálisis por la vía lacan iana . En 1967, Maud
Mannoni dec ide ded icar unas jornadas de estudios a las psicos is infant iles. Acornpa·
ñada por Ginette Raimbault , que conoce tan bien como ella el ter reno británico , va a ver
a Donald_Winnicott para invitarlo a participar en el Congreso. Lacan tiene gran interés
en la ven1~ade este gran terapeuta inglés, que antaño dirigiera la primera comisión de
1nvest1gac16n enV1adapor la IPA. Las relac iones entre los dos hombres siempre fueron
compli<:adas debido a sus respectivas posiciones en lo atinente a la IPA.
Orientado por Jones en 1923, Winnicott pasa diez años en el diván de James
Strachey antes de proseguir una segunda cura con Joan Aiviére. Durante la entreguerra,

112
..
Sunset Boule verd: miserias y esp lendore s del movimiento de protesta

asiste a la_s _ispu ta~ que oponen a los kle inianos y los anna -freud ianos en el terreno del
psicoanális is de ninos. Negándose a tomar partido, desarrolla marg·inalmente ·
· · 11 · 1
· t d · s u propia
experre~cia c ~ ca , cen ra a en e 1¡uego, el falso Se/f y el objeto transici onal . Ante el
dogmatismo reinante en los d?s grupos , s igue afi rmando u na independencia que le vale
ser .tachado d~ . no con for mista . Y'. como consec uenc ia, queda apartado de toda
pos1c1ón honori fica dentr o de la Bnt 1sh Soci ety. Como en Inglaterra n d
· · · · t w· . o se pro uce
ningun proceso esc1s1on1sa, 1nn 1cott acep ta som eterse "oficia lmente" a las
· ·d · t á . norm as
adm1t1 as m1e~ ras q ue su pr c_ '~ª
1 de las curas no se adecúa a los criterios impuestos .
En Gran Bret ana, una obed 1enc1a 'for ma l" cuenta más que una confesión de insum isió n.
P~reso es por lo que e n 1?53, s in dej ar de c apta r la importanc ia de los trabajos de Dolto ,
Winnico~ represe nta" el Juego d e la_normalización : le reprocha a su interloc utora el
~sp~cto .caris mático de s u p_ers_ona ¡e . Aunq ue desap rueb e "oficial mente· el supuesto
carisma d_elos m aestros , W 1nn1cott , dentro de su propia Sociedad, se convierte en un
verdadero Jefe de e scu ela. Muy pronto, se interes a en la o bra de Laca n, y éste en la
suya :_~n lazo une sus respec t ivos trabajos y se ref iere a la relación objetal: objeto
trans1c1onéiipara el inglés , ob¡eto a para el franc és . Si n embargo, Wi nnicott q ueda
perplejo ante la prosa d e Lacan , cuyo sen tido no comprende. En agosto de 1967 , le
comun ica sus incertidumbres resp e cto a un a rticulo de La Psychana/yse sobre el
simbolismo de Jones . En esa ocasión , lo invita a ir a Londres, pero el viaje se atrasa a
causa del co loquio de Ams terd am sobre la sex ualidad fe menina y el encue ntro de
Bonneval. Tiempo m ás tarde la co misió n T urque t emp ieza sus interrogatorios26.
Cuando Ginette Ra imbault y Maud Manno ni llegan a Londres , la esc isión de 1963
ha produc ido sus desastrosos efectos en las relaciones entre los ipistas y los
lacanianos. Ya viejo y enferm o, W innicott acaba de ser nombrado por primera vez en
su vida presiden te de la British Society. Esta distinción es importante para é l pues
confiere a sus trabajos un reconoc im iento "of icial" no desdeñable. Éstos no tardarán en
ser traducidos al francés y produc ir un efe cto importa nte en las filas de las tres
sociedades: EFP,SP P, AP F. Winn icott recibe pues a las dos mujeres con mucho afecto,
pero dec lina el ofrecim iento que se le hac e y al que , en un primer momento, habla
respondido favorablemen t e. En su posic ión de pres idente, no quiere correr el riesgo de
dar la impresión , por su presenc ia física , de respa ldar un mov imiento rech azado por la
IPA: ¡formalismo obl iga121 No obstante , acepta con mucho gusto entregarles un texto
que podrá ser leído en el coloquio y const ituir un test imonio. Malicios ament e, prop one
a las visitantes tomar contacto con sus jóvenes alumnos de la Socied ad y en espec ial
con Ronald Laing. Así es como Maud Mannon i va a Kingsley Hall y conoce a Mary
Barnes en e l momento en que ésta cubre de excrementos las paredes de su cuarto. Se
acordará durante mucho tiempo de una frase asombrosa de ~aing, que com entaba así
la exposic ión de mierda: "Queda bonito , pero le faltan colores. Maud hizo un control con
Winn icott y va a trabar amistad con Laing 28 .
El coloquio sobre las psicos is infantiles se celebra en octub r_e de 1967 _en Paris .
Winnicott envía el texto prorile t ido sobre la esq~ 1zofrenia y anunc ia por escn!o que se
ha visto obl igado a modif icar su primera dec 1s~ón de esta r pres_ente en las 1nrnad as .
Fran90is Tosquelles, Laing y Cooper son los unicos confe renc iantes que no for~~n
parte de la casa lacan iana, y con los dos últimos se entab la una primera confron tac,on
en la que se oponen el punto de vis to estructura l fr_ancés. y las conoepc1ones
existenciales inglesas. Están representadas todas las cornentes internas al lacan 1smo.
Fran90ise Dolto , Jenny Aubry, Resine Lefort , G1nette Ra,mbault, René Tostain , Anne-

113
La Francia freudiana en todos sus estados

u se Ste rn y Maud Manno ni por lo que conc!erne al ps_icoaná li~i~ de_niñ_os así como
Ginette Michau d y Jean Oury en lo que se refiere a la ps 1coterap1a 1nst1tuc1ona 1surgida
del castillo de La Bord e. Los trabajos so n publ icados con el título Enfan ce alíénée en
dos volúmenes de la revista Recherches. Serán reedit ado s de spués de que se agoten
sucesivas existenc ias .
Si b ien en est a reun ión no partic ipa ningu no de los pe rsonajes importan tes de las
sociedades no lacanianas , aquella logra un éxito considerable entre los jóvenes terapeutas
de todas las tendencias. Descubren en esta oca sión la antipsiqu iatríay exp resan suma-
lestar ante la psiquia tría . Este aco ntecimien to oficia de pre lud io a la protesta de mayo.
Es durante estas jornadas cuando Fran9oise Dolto exp one las doce sesiones de
la te rapia de un niño de catorc e a ños. En una posic ión con traria a la de la cura del
pequeño Hans, analizado por Fre ud a través de la pala bra d e su padre , Fran9oise
transm ite con exact itud las palabr as y las frases de Dom inique. El caso se hará célebre.
El niño es fób ico. T iene miedo de las bicicletas y los tiov ivos. Habla con voz gangosa
o amanerada , nunca ríe delante de los demás e igno ra la masturbación . Su madre,
educada en Africa por monjas, según un es píritu colonial, no conoce la existencia de
esa práctica. Dej ó durante mucho tiempo que su h ij o durmiera en su cama. En cuanto
al pad re, homb re de negoc ios, viaja mucho . Cree que en vez de una psicoterapia sería
preferib le una operación quirúrgica para solucio nar los prob lemas de Dominique.
Apragmático , marcado por un penoso fracaso esco lar, el niño no sabe conta r. Le teme
a las tablar de multiplicar: no puede "contar con nadíe". Cuenta su historia valiéndose
de un fantástico bestiar io en el que se mezclan los perros , las vacas, los bueyes, los
peces y las chivas .
Aunque no utiliza ningún enfoque antipsiqu iátrico, Fran9o ise Dolto le reconoce a
Oominique , desde la primera sesión , el derecho a estar "tocado ". Le dice que desvaría
porque tiene miedo de que lo regañen . Para la fami lia, pronuncia un diagnóstico de
psicos is empleando la palabra locura . La madre queda a liviada . Ningún médico se
había an)mado a usar esa palabra. Se mencionaba un retraso , inc luso debilidad mental.
Le decían que "yase le iba a pasar". Durante un año, ent re la doctora y el niño se entabla
un diálogo fabuloso en el que la sexua lidad, la transferencia , el Edipo y las ident~ieaciones
son simbolizadas en una lengua llena de imágenes. En la cuarta sesión , Oominique
explica que la vaca sueña con ser un buey y que el buey con el que sueña , sueña a ~u
vez con ser una vaca . Frany0ise le pregunta entonces al paciente si conoce la diferencia
entre los bueyes y los toros. Según é l, los toros son "más malos" y la vaca es una •vaca
que se cree un buey sagrado". Y Fran9oise que dice bruscamen te: "Creo que el buey
sagrado o la vaca sagrada, es quizás porque estás enamorado de la Sra. Dolto; quieres
hacerla sagrada ." Dominique se pone colorado hasta las orejas y ag rega: "Sí. .. eso si.'
• .. ~n ,1a_oct~va sesión , el niño empieza a saber contar. F ran9oise le hab la_de mamas,
p1¡as, 'pitos , penes , senos. Progresivamente las narraciones de Dom1rnquese van
haciendo menos delirantes. El niño logra ev~ca r los idea les rac istas de su familia
materna Y luego recuperar su derecho a la agresividad . El retraso esco lar se disipa.
Pe~oa la d~ima primera sesión , el pad re se opone a la continuación del tratamiento
Y sigue quenendo confiar el caso a la cirug ía. Aunque el niño tiene deseos de seguir,
obedece con el acuerdo de Dolto Y anuncia su intención de volver cuando sea grand ª
Y pueda pagar_el tratamien to: "Dominique sólo está curado de su regresión psicót_i~,
sel'iala Fran901se._~stá en curso un~ !laboración tardía de los componentes del Ed1P~
Su sexo es rehabilitado por su naras,smo , su propio cuerpo en su calidad de human

114
suns9 t Bou/9vard: mis9rias Y esplendores del movimiento de protesta

también. u sentido crítico se expresa. Su afectividad está e . .


. n comunicac1 6 n con los
demás. Reco b r6 con f1anza en el futuro . Asu me su deseo de lib .
6
admite conte~por izar-aunqu_e enfadado- en nombre de la aut~~~~dn,:.i~~q~e
Para el cierre de los traba¡os , Lacan pronuncia uno de e d. p . ·
• sos 1scu rsos sublimes
comos 6lo él sa b e h acero.1 Volviendo sobre el tema de su propue t d t b h
·6 1 l'b rt d o . s a e oc u re, abla
delasegregac 1 ny a I e a . e paso, nndeunVibrantehomena· · ·
· E . "P rf d b· ¡e a su vie¡ocamarada
Henn y. 'daradpa1r _edese o ¡eto que está bien centrado-dice-q uisiera hacerles
sent1 11 1
_rsuuni a a pa ir e a gunas frase s que pronuncié hace unos veinte af'los en una
reunión cel~~ra~a en casa de nuestro am igo Henri Ey, que como saben ha sido en el
campo ps1qu1átncofranc és lo que llamamos un civilizador. Planteó la cuestión de Joque
ocurre con la enfermedad menta l ~e una manera que lo que se puede decir al menos
es que des~ertó el cuerpo de la ps1qu1atria en Francia a la pregunta más seria sobre lo
que _ese mismo cuerpo represe ntaba30." l uego, como en relación aJ racismo y la
rehg16n, anuncia la e ntrada de todo un mundo en el universo de Ja segregación.
Volvemos a encontrar allí la temática del "campo· y del "sujeto de Jaciencia".
Se comprende fáci lmente por qué la corriente lacaniana es la única corriente del
psicoanálisis en Francia que se muestra receptiva al mensaj e de los antipsiquiatras sin
por eso comparti r sus conv icc iones . El lacanismo ocupa en este país un lugar de crítica
que lo convierte en un equivalen te ideológico de la antipsiquiatría. Pero, paradójicamente,
su implantac ión sirve a la vez de f iltro y barrera a la antipsiquiatría en la medida en que
no abandona el "orden estructu ral" de la psiquiatría dinámica. Por lo demás, la
confrontación de 1967 muestra que las tesis estructurales y las concepciones
existenciales se cruzan sin j untarse; dicen lo mismo por vías diferentes y confirman la
validez de las posiciones que, un cuarto de siglo antes, sostenía Georges Canguilhem,
a partir del camino trazado por Kurt Goldstein: la enfermedad no es un apartarse con
.respecto a una norma, sino un desplazamie nto de la normatividad. Aporta un orden
nuevo desarreglando una estructu ra, la cual está a su vez en desarreglo permanente .
En este sentido, la anti psiquiatría es el reverso existencial de la psiquiatría dinámica .
Substituye el prestig io de la psiquiatría por el prestigio de la locura y participa así en el
ocaso histórico del d inamismo. Para Lacan, ese ocaso anuncia el advenimiento del
•sujeto de la ciencia" y la reactualización de un proceso segregador. Liberado del
manicomio por la psiqu iatría dinámica, luego de ésta por la antlpsiquiatria, el loco tiene
grandes posibi lidades de volver a estar alienado por un saber médico tanto más
poderoso cuanto que habrá investido de nuevo el ámbito de lo mental en nombre de una
racionalidad bio lógica o conductista. . . . .
Las concepciones de la ant ipsiquiatr ía son ampliame nte d1fund1dasen Francia con
la traducción de las principales obras de Laing,_Cooper: Basaglla_YThomas Szasz. En
1970, Maud Mannon i hace pub licar Psych,atne et Ant,psych,atneen la coleooón del
"Champ Freudien". Será el único libro procede nte de es~ corne~t~ que aparecerá en
una colecc ión de psicoaná lisis. Maud Mannoni e~ también la unica en Francia que
funda una institución de carácter ant ipsiquiátnco inspirada en el mode)o inglés: Su
centro t b d E'cole expér imentale de Bonneu1J-sur-Mame. Esta funciona
orna e I nom re e · rt · t I d
como una asociac ión regida por la ley de 190 1,_fuera de las ms 1_ uc1onescon ro a _as
porJaS ·d dS · 1 p 0 resto tienelacond 1c16ndeescuelapnvada. Tras seis anos
de Iuchegun ª . ocdia ·
a encarniza a y un
d'if'-ici·i autof inanciamiento, Maud Mannoni obtiene el
.
reconocimiento de la DDASS, con el nesgo de. que la escuela se co~v1erta en_una
institución "común'. Al principio, la experiencia funciona gracias al traba¡o honorario de

115
La Francía freudíana en todos sus estados

la n,ayoría del personal. La animan Maud Manno_niy Robe_rtLefort y_recibeel apoyo de


Franyeise Dolto, Jean Ayme , Ros1ne Lefort y Pierre Féd1da, un miembro de la APF
Aunque se parezca a un lugar de anti psiquiatría y absorba una poblac ión expulsada d~
los circuitos sector izados , la escue la no se apoya en las fuentes existenciales
pregonadas por los anglosajones3 1 . Maud Mannoni invoca la experiencia antipsiquiátrica
r
y no sus tes is. Se inspira en una tradición nacida de Makarenko Freineta_laque agrega
la enseñanza de Lacan y la de Mélanie Kle1n.En vez de pnvlleg1ar la relación imaginaria
con el otro , es decir la situación contra la est ructu ra, Maud Mannon i toma en cuenta el
orden simbólico que permite enca rnar la ley, y la noción winnicottia na de crisis que
permite al perso nal y los pensionistas enunc iar su malestar . La escuela de Bonneuil
está dedicada a los niños y adolescentes y no a los adultos. En este sentido, se parece
más a la Orthogenic School de Bruno Bettelhe im que a Kingsley Hall. Además, se
interesa en la psicos is en genera l sin privilegiar la esfera del autismo o la esquizofrenia.
Mientras que la experienc ia ing lesa se detiene en el momento en que el movimiento
antipsiquiátrico se radicali za, la escuela de Bonneu il pros igue sus actividades. En 1975,
se conv ierte en un hosp ital diurno y pierde aquel aspecto innovador que hizo de ella un
sitio único en Francia . Respecto a esto, se puede pensar que la grandeza de este tipo
de expe riencia reside en su carácter efíme ro, como si la frescura de una locura
destrabada no pudiera soporta r los asaltos de la vejez. Para la cuarta generación
psicoanalítica de la EFP, la aventura de Bonneui l hasta 1975 constituye un aconteci-
miento considerab le. Le da al lacanismo uno de sus mejores rostros. Gracias a este
verdade ro combate, Maud Mannoni habrá dejado en la histor ia francesa del psicoaná-
lisis la huella ardiente de su valeroso militantis mo clínico. Esta flamenca con nombre
corso dice ser a la vez leninista sin Lenin, china sin Mao Zedong y feminista sin el
mov imiento de las mujeres. Desde lo alto de su alt ivo rostro, coronado de una
abundante cabellera castaña, sabe, con su voz cantar ina, dirig ir su mundo de manera
eficaz . Tiene oficio, como suele decirse: una síntesis de sufrag ista ordenada y
victor iosa partidar ia de la Comuna.

El conjunto de la temát ica reichiana y antipsiqu iátrica encuentra su más brillante


síntesis francesa en 1972 en un libro que obtiene , desde su publicación, un éxito
considerable: L'Anti -Oedipe32. Hacia el mes de setiembre de 1969, el filósofo GUies
Deleuze, ya conocido por sus trabajos sobre Spinoza, Nietzsche, Proust, Sachar·
Masoch y Bergson, conoce a Félix Guatta ri, un terapeuta proveniente del diván de
Lacan y de la vía comun ista de opos ición, que desde 1953 forma parte del equipo del
castillo de La Borde. El primero tiene la impresión de que el segundo está máS
adelantado que él, y viceversa . Ambos tienen un enorme respeto por la obra Y la
persona de Lacan. Uno ya tiene en la cabeza "máquinas desean tes", mientras que el
otro encuentra el psicoanálisis miserable: "Yo me decía - subraya Deleuze-que esto
iría aún mejo r si se encontraran los conceptos adecuados , en vez de valerse de
nociones que no son siqu iera las de Lacan creador, sino las de una ortodoxia que se
formó en torno a él. Es Lacan qu ien dijo: no me ayudan. Lo iban a ayudar
esquizofrénicamente. Y, ciertamente le debemos a Lacan tanto más cuanto que hemos
renunciado a nociones como las de estructu ra. simbó lica O signi ficante, que so~
redondamente malas y Lacan sí supo siempre dar vuelta para mostrarles el envés33 .

116
svns 9t Bou/9vard: misarías y asp/9ncJores da/ movimi ento de protesta

El filósofo Y el terapeuta decid?n trabajar juntos: leen montañas de libros ,


imtercamb1an cartas Y con~eptos y as1 durante dos años y medio tejen su gran obra.
Paralelamente , De_leuze_dicta un sem inario sobre el Anti-Edipo en una salita del
departamento de_fllosof 1a de la nueva universidad de Vincennes-París VIII. Allí se
amontonan estudiantes _de todas las lineas. Comparten su tiempo entre cursos donde
se estudia el estructurahsmo, los textos de la rev ista Te/ Que/ 0 los artículos de Derrida
y seminarios donde se enseña el retorno lacaniano a Freud. En efecto, serge Leclaire
acaba de fund?r un departament~ ~~ psicoanális is en París VIII y su sitio queda un ido
al de la fllosof1a. En e l m1sm_o .edlf1c10, se va expandie ndo la língüística chomskyana
hasta separarse de la trad 1c1ón estructura l. Cual funámbulo de mirada bulímica,
Deleuze enfrente todas las semanas a un público tan de nso que la salita en donde habla
parece sumida en vapores de baños árabes. Agitado , exaltado y siempre tolerante ,
expresa sus pensam ientos a la manera de un loco que cantara melodías sacadas de
Debussy con libreto de Char les Trenet: una verdadera ópe ra para solista. Embrujados
por este espectácu lo, los estudiantes escuchan con una especie de ternura donde se
mezcla la curiosidad por un discurso nuevo y la atracción por un estilo singular. Después
de cada seminario, Deleuze cede la palabra a los oyentes y responde punto por punto ,
entre serio y alegre, a las preguntas for muladas . éstas son numerosas puesto que por
primera vez e l freudismo y e l lacan ismo son escrutados en los límites mismos de sus
mayores innovaciones . A veces, los maoistas puros y duros del grupo de Alain Badiou ,
un ex de la ENS , irrumpen estilo co mando , para gritar su hostilidad contra el rey de
Tebas, el Anti -Edipo, el capitalis mo y la esquizofrenia: es la hora del frente rojo y los
años violentos34.
Cuando lo publican en 1972, L'Anti-Oedipe es presentado por sus autores como
la primera parte de una obra de conjunto titulada Capitalísme et Schizophrénie . Pro-
meten una segunda parte que debe llevar el nombre de Schizo-anatyse. Nunca saldrá
a luz, pero será reemplazada por otro libro, Mil/e Ptateaux, que se publicará en 1980 35,
en un momento en que la crítica del psicoaná lisis ya no interesa rá a la intelligentsia, ni
a los mismos psicoanal istas, víctim as de las crisis internas de su movimiento. "Desde
este primer tomo, L 'Anti-Oedipe, -€scr ibe Maurice de Gandillac, uno queda sumergido
bajo una ola impres ionan te de lecturas y exper iencias e n las que se_con1ugan la
etnología, la linguíst ica, la econo mía, mient ras que la filoso!ía en el sentido clásico: e
incluso la literatura y las artes plásticas, pese a refe re ncias ocasiona les al Cog1to
cartesiano y la crítica kant iana, a pesar de una prese ncia nietzschea na que aflora en
varias oportun idades en las que se insp ira la invest igación, por muy numerosas_Y
significativas que sean las citas de Beckett, Michaux, Miller o Artaud, pasan de algun
modo a segundo plano36." Este comentario resume bast_ante bien la 1mpres1ón que se
desprende del libro, cuyas tesis esenc iales son de un s1mphsmoaso mbroso. Apoyándose
de manera bufona en L 'Histoíre de la Folie, los autores pretenden pensar de nuevo la
historia universal de las sociedades a partir de un postulado umco· · Y sm · f u ndamento
. . ·· el
capitalismo la tiranía O el despotismo encontrarían sus límites en las maquinas
' . • d · 1 s mallas de una locura no
deseantes de una esquizofren ia "realizada , es ecir en ª . . . Deleuze
trabada en el discurso dom inante llámese alienismo o psiquiatna. Para . Y
' d'f11cación norma1,va,
Guattari, el edipis mo freudiano es la forma más acabada de una co m'liarista Para
en la medida en que reduce la libido plura l de la locura a un encuadre ~:y ~ue substituir
Salirde eso y recobrar la esencia esquizofréni~a d~I deseo ver~ade ro~I sicoanálisis por
tOdaslas teorías estructurales, simbólicas y s1gn1flcantessurgidas d P
117
__J
La Francia freudiana en todos sus estados

una conceptualidad polivalente capaz de traducir la esencia "maquinística • y plural d


1
deseo. Al imperialismo del sign ificante único así como al Edipo totalizante , los doe
comp inches oponen un esquizo-aná lisis basado en una psiquiatría llamada materia~
lista, de la que Reich, contra Freud y Bleuler , sería el primer portavoz se.9uido de cerca
por los antipsiquiatras.
Si nos atenemos a las tes is enunc iadas , L'Anti-Oedipe es una obra llena de oosas
burdas , errores y disparates. De modo que no hay que reduc ir el libro a su contenido
explícito. Pues , actuando así , nos equivocaríamos tanto respecto a éste como un lector
de En busca del tiempo perdido que quis iera transformar la saga proustiana en una
cuestión de besos maternales de novela rosa. L'Anti-Oedipees un gran libro, no por las
ideas que transm ite, sino por la fonna que les da, por e l esti lo, la tonalidad: en una
palabra por esa sintaxis febr il, adonde viene a encallar, trabajosa mente y como un
barco ebrio, el furo r olvidado de una lengua de la ruptu ra o el desp ropósito. Publicado
en un momento en que se concreta el estancamiento del mov imiento estructuralismta,
L'Anti-Oedipe absorbe de manera aná rquica todas las esperanzas de una revolución
abortada. Al mismo tiempo y porque opera una síntesis específicamente francesa de
todos los ideales de la liberación-del treudo-marxismo al terror ismo y de la búsqueda
del paralso perd ido al culto de la droga-, toma como blanco principal el conformismo
psicoanalí tico, designando con estrépito el devenir dogmático del lacanismo . Más allá
de un debate demas iado supertic ial sobre el "imperialismo del significante· y de la
defensa de una figura utóp ica de la esqu izofrenia, se pertila una crítica feroz y auténtica
de todos los "catec ismos· fre udianos. De ah! el bien merecido éxito del libro. De ahí
tamb ién su enorme repercusión sobre una intelligentsiafrágil que cree poder, gracias
a él y con el mín imo esfuerzo, burlarse de los chascos de la doctrina vienesa, afirmando
que la "peste· lacano-freudiana ya no hace temblar a nadie. El inconveniente de este
asunto es que muy pronto habrá un "catecismo" del esquizo-análisis.
Cuanto más innovadoras resultan ser las exper iencias antipsiquiátricas , así como
la de Bonneuil, más tradic ionales siguen siendo las prácticas que invoca L 'Anti-Oedípe.
De leuze y Guattar i se entregan a un impresionante paneglricode los métodos utilizados
por el equipo de Jean Oury en el castillo de La Borde. Pero éstos no pueden compararse
en nada con las innovacio nes venidas de Kingsley Hall, el Pabellón 21 e incluso de la
Orthogenic School. Surgida en 1953 de la aventura de Saint-A lban, la experiencia de
La Borde fonma parte del campo de la psicoterapia instituciona l. Y por esa razón,
conserva los honrosos estigmas: vida comunitaria, ausenc ia de túnicas blancas,
human ización del enfermo, mantenimiento de la nosografía clás ica y pluralidad de
tratamientos: del electrochoque a la psicoterap ia. A esta trad ición se agrega una
concepción lacaniana, en la persona de Jean Oury, di sel pulo más bien dogmático del
maestro y compañero inseparable de Guattari, también lacan iano "libertario" de la
generación siguiente . Hay pues una diferenc ia enorme entre las teor!as liberatorias,
antipsiquiátricas y esquizofí:i::as pregonadas por L'Anti-Oedipe,y la realidad institucional
en las que las mencionadas teorías dicen inspirarse. En esta diferencia reside el
equívoco del libro, que no tardará en ser denunc iado públ icamente por ex cursillistas
o pens ionistas del castillo, exasperados por la publicidad dada a una empresa que
terminó por parecer lo que ja más fue37.
Eso no quita que, en el contexto de los anos setenta, las instituc iones que no
concuerdan con el espíritu de la sectorización -<:orno en el caso de La Borde-sufren
las consecuencias de la nueva organización del campo de la psiquiatría. En abril de

118
sunset Boulevard: miserias y esplendores del movimiento de protesta

1973, la Caja de Seguro de Enfermedad denuncia el convenio firmado d' ñ


• ·
con la cl rnrca de O E · d
ury. n vrsperas e festejar su vigésimo an· reza
. os antes
. . rversarro, ésta se
encuentra pues amenaza d a de ext1nc16npuesto que se corre el pel·g d
. . r ro e no pqder
garantizar el hacerse cargo drrectamente de los enfermos Los mot·,vos· d ·
· rnvoca os son
de lo más sospechosos. Se le reprocha al castillo una orientación izquie d' t
·6 d · d I d I d' · r rs a, una
duracr n emas1a o arga e as esta ras curat ivas y, naturalmente, el elevado costo
de la empresa~ . Esta ame~aza se produce, y no es por casualidad, un mes después
de la publrcacrón de un nume ro espec ial de la revista Reche rches dedicada a
1
homosexualidades y titu lado Trois_Mílliards de Pervers . Se encuentran allí prestigios~!
colaboradores: los nombres de Grlles Deleuze y Félix Guattari se codean con los de
Michel Foucault, Jean Genet, Jea ~-Paul Sartre, Jean-Jacques Lebel, Georges
Lapassade y muchos ot ros más . Allr se cuenta "quienes son nuestros amantes de
Barbería", lo que pasa en los meaderos de las Tullerías, cómo les viene el vicio a los
niños, qué diablos pueden hacer dos mujeres juntas en la cama, cómó curar los culos
lastimados y cómo acabar con la homosexua lidad de papá. Bajo la pluma colectiva de
la redacción, se da el tono: "Sin importanc ia para los sordos; el marica, así como
tampoco el esquizofrénico, no es en sí un revolucionario, el revolucionario de los
tiempos modernos. Decimos simplemente que, entre algunos otros, puede ser, puede
convertirse en el lugar de una ruptu ra libidinal importante en la sociedad, uno de los
puntos de emergencia de la energía revoluc ionaria deseante cuyo militantismo clásico
permanece desconectado. No por eso perdemos de vista que existe una locura de
manicomio infinitamente desgraciada o una homosexualidad edipica infinitamente
vergonzosa y miserable. Y sin embargo, incluso en estos casos extremos de represión
conviene permanecer a la escucha. Mayo de 1968 nos enseñó a leer en los muros, y
después se empezó a descifrar los graffiti en las cárceles, los manicomios y ahora en
los meaderos. Todo un nuevo espíritu científico está para rehace(.l9_ "
El asunto levanta mucha polvareda y el número de Recherches es censurado. En
cuanto a la clínica de La Borde, no se cerrará. Las tres instituciones vinculadas a la
corriente lacaniana, La Borde, Bonneuil y la clínica de Chailles, dirigida por Claude
Jeangirard, un alumno del maestro, tercera generación, en 1985 siguen en pie. Pero su
durabilidad muestra que, contrariamente a las experiencias de antipsiquiatría, se
adaptaron a la situación institucional de su época. Por esta razón, se volvieron más
"comunes". Falta saber lo que pasará cuando los fundadores se retir~n... . ..
En el Congreso de la EF P, celebrado en noviembre de 1973, las teorras antredrprcas
hacen una entrada triunfal en el seno del lacanismo dejando así aún más patente la
división de la escuela en corrientes divergentes. A propósito de eso, se desencadena
una larga polémica entre él equipo de La Borde, representado por Guattarí, _OuryY
Michaud, y Jenny Aubry. Los "labordianos " acusan a Jenny de haber contrrburdoella
misma a la liquidación de su propia experiencia del hospital de los Enfants-Malades Y
de no haber sabido impedir el licenciamiento y la dispersión del personal. Ahora ?'en,
la mencionada experiencia no podía proseguirse p_uestoque _encontraba un hm rte
natural en la jubilación de su principal iniciadora . Srendo médico de los hospitales,
Jenny Aubry no podía evitar que su experiencia se interrumpiera con la llegada ~el
nuevo "patrón" y es cierto que su equipo aceptó con dificultad esta sucesión. n
Montpellier, Je~ny se defiende como puede, J?Sroen el debate pasan iugana;~~!
&nlledlpianos, que están en el apogeo de su triunfo. No obstante, Jean ry Y
Guattari se mantienen más prudentes que sus epígonos4 o.

119
La Francia freudiana en todos sus estados

En 1976 los autores del Anti-Oedipe anunc ian : "Ya no hablamos mucho de psi-
coanálisis, y sin embargo segu imos hablando de ello , y demas iado. Ya nada Pasa
por ah í. Estábamos profundamentecans~dos, pe_ro incapaces de detenemos enseguida.
Los psicoanal istas, y sobre todo los psicoanalizados, nos aburren demasiado . Esta
materia, que nos atrasaba, ten_ia'.11os que precipitar l_apor nuestracuenta-:-sin_ h~cernos
ilusiones sob re el alcance ob¡et1vode esa operación--, teníamos que 1mpnm1rle una
velocidad artific ial capaz de llevarla a la ruptura o a la des inteligencia por nosotros. Se
acabó , ya no hablaremos en absoluto de psicoanális is des pués de este libro. Nadie
sufrirá , ni ellos ni nosotros 41 . • Después de esta magnif ica declarac ión, Félix Guattari va
a cont inuar no obstante practicando el psicoanál isis y ejerciendo sus funciones de
terape uta en el castillo de La Borde.

En el momento en que en Franc ia se desarrolla, antes y después de mayo de 1968,


un movim iento de renovación del marxismo, libertar io, althusseriano y maoista, en la
Unión Soviét ica se desp liega una corr iente opos itora. ésta es conoc ida en Occidente
hacia 1969 y en muy poco tiempo conduce a una transformación de los ideales
revoluciona rios de la izqu ierda marx ista. Ante las revelaciones procedentes del Este,
la intelligentsiafrancesa, ésa que se había proclamado la más protestadora, va a pasar
a reivindicar los princip ios de la "disidencia ".
Hacia 1958, en la Unión soviética, se organiza una literatura paralela con una de
las primeras revistas de samizdat• creada por el escritor Alexandre Guinzbourg. Ocho
aí'\os más tarde la palabra se oficial iza. Sirve para parodiar el término gosizdat o
"Ediciones del Estado" y puede traducirse por la expresión "autoed ición". La samizdat
no tarda en ser denunciada como una actividad promovida por los "agentes del
imper ialismo occidental": la disidencia ha nacido. Pronto setransfonma en una verdadera
resistencia , en ocasión de diferentes parodias de procesos , llevados a cabo entre 1966
y 1968 contra los opositores . En abril de 1968, aparece en Moscú una revista
clandestina, La Crónica de los acontecimientos corrientes, donde se expresan todas las
tendencias opositoras desde el ultrastalinismo hasta la derecha clásica. Se revelan
formas nuevas de repres ión utilizadas desde hace más de diez anos: consisten en
internar a los opositores en hospitales psiquiátricos especiales depend ientes del
Ministerio del Interior y controlados por la KGB.
El caso más espectacular de estos internamientos arbitrarios es el del general
Grigorenko. Nacido en 1906 y diplomado de la Academia Militar Frounzé, en donde
después de la Segunda Guerra es encargado de cursos, Grigorenko tiene el titulo de
general cuando empieza su entrada progresiva en la disidencia . En feb rero de 1964,
es detenido bajo acusación de actividades antisoviéticas y la KGB hace que el Instituto
de Psiquiatría Forense de Moscú lo reconozca "psíquicamente irresponsable de sus
acto~·- Allí penmanece internado durante catorce meses y luego es expulsado del
Partido Comunista y lo degradaron ... Los artículos de ley utilizados por el Instituto
Se~ski de Moscú son los del Código penal de la RSFR. En una primera serie de
art1culos,se establece que toda actividad de agitación, calumnia, oposic ión, difusión de
volantes o comunicados mentirosos en relación al régimen es castigada con privación

• Palabra rusa que significa el conjunto de medios empleados en la unión Soviética para
difundir obras prohibidas por la censura. (N. de la T.}

120
s unset Bou/evard: miserias Y esplendores del movimien to de protesta

de libertad o multas : En resu n:iidas cue_ n tas, eso q uiere decir que la ley prohibe y castiga
toda forma d e opos1c1ón po lítica a l régimen . La segu nda serie de artículos utilizada por
105 expertos correspo~de apr oximada ment e _al artícu lo 64 del Código Pe nal francés y
a la ley de 1838: define la s1tuac1ón d e la irres ponsabi lidad y las modalídades del
internamiento. Estos a rtículos estipulan que un sujeto puede quedar libre de toda
responsabilidad pena l, desde el momento q ue es reconocido irresponsab le de sus
actos a causa de una afecc ión menta l En ese caso , puede ser sometido a un
tratamiento forzoso o voluntario en un ~,ospital psiquiátrico especial. Los primeros
artículos están en flagrante cont radicció n con la constitución soviética, que garantiza
las libertades democrát icas de los ciudadanos .
El peritaje hecho en el Instituto Serbsk i utiliza el procedimiento penal sobre la
irresponsabilida d y formu la en la persona del genera l Grigorenko un doble diagnóstico
de paranoia y arter ioesc leros is de los vasos sangu íneos. En este caso, ya no se puede
condenar al acusado por activ idades ant isoviéticas pero es j uzgado "loco· por razones
a la vez psíquicas y orgán icas. Por lo tanto debe "atenderse". En marzo de 1965,
Grigorenko es examinado de nuevo en un hospital de Leningrado. La comis ión oonfinna
las conclusiones del peritaj e efectuado en Moscú para indicar de inmed iato que el
general está "curado ", no só lo de la esc lerosis de su cerebro, lo cual es insensato si ésta
existiera, sino de su estado "parano ide". Grigorenko es liberado , y luego puesto bajo la
vigilancia de un dispensar io cercano a su dom icilio. Desde que queda en libertad, sigue
redactando, reproduc iendo y d ifundiendo documentos en los que se den igra el régimen
político de su país. Como está "curado " de su paranoia y su esclerosis, vuelve a ser
pasible de los procesos pena les previstos en los artícu los del código . En marzo de 1966,
participa en una manifestación silenciosa contra la rehab ilitación de Stalin. Algunas
semanas más tarde, difunde entre los electores de su circunscr ipción una carta en la
que explica las razones por las cuales no votará por Kossyguin en las próximas
elecciones. En enero de 1968, hace circu lar una petición en la que se exige que el
proceso de Gu inzbourg sea público, de conformidad con la ley. Luego, en noviembre
del mismo año , pronuncia un resonante d iscurso en las exequ ias de Kosterin, un viejo
bolchevique, compañero de Le nin . Por último , en marzo de 1969, distribuye un volante
en el que reclama la retirada de las tropas sov iéticas de Checos lovaquia .
Algunas semanas más tarde, parte para Tashkent a fin de defender a los tártaros
de Crimea. No bien llega , es deten ido por la KGB. En el mes de agosto, es sometido
a un nuevo peritaje en el dispensario psiquiátrico de Tashken. Es entonces cuando
sobreviene lo inesperado: el peritaje dirigido por los médicos de este dispensario
invalida el que pronunciara el Inst ituto Serbsk i. Sin embargo, se confi rma el diagnóst ico
de Leningrado: así que se juzga a Grigo renko plenamente responsable de sus actos.
El peritaje establece que está en perfecta salud física , que no presenta ningún signo de
paranoia y que su empecinamiento en querer hacer triunfa r sus ideas evidenc ia la
firmeza y originalidad de su carácter. Los médicos de Tashken agregan esta frase : "No
se excluye la posibilidad de que Grigorenko , bajo la influencia de la situación psicológica
desagradable en la que se encontró situado en 1964, dados sus orig inales rasgos de
carácter, haya ten ido una reacc ión enferm iza , apreciada en el Instituto Serbsk1como
un desarrollo parano icc42." ..
Reconocido responsable de sus actos , Grigorenko sigue estando en condicio~es
de ser sometido a los tribunales . Por ello es por lo que , en oct~bre de 1969, en el precis~
momento en que el psiquiatra Semion Gluzman hace circu lar sobre su caso u

121
La Francia freud iana en todos sus est ,,
avos

contraper itaje parecido al de Tashken, es tras ladado de nuevo al ~nstituto Serbski. Un


mes más tarde, co mparece ante la com1s16n de ~xpertos ~eb1do a unas "dudas•
referentes a su estado de salud . Este te rcer penta Je invalida el anterior y hace
retroceder el caso al punto de part ida : "Grigorenko -e xpresa-- sufre una enfermedad
psíq uica : un des arrollo paranoico de la perso~alidad sub rayado por la existencia de
ideas de refonnas marcadas por los rasgos ps1copát 1cos de su carácter y la aparición
de fenómenos de arterioesclerosis de los va sos sa nguíneos del ce rebro43. • Con se-
mejante diagnóstico , los exp ertos del Instituto Serbs_ki hubi~ra_n podido enviar al
manicomio a la totalidad de los fundadores de la Unión Sov 1ét1ca, con Lenin a la
cabeza ... Para dar aún más peso a su argumentación psiquiátrica , explican una cosa
insólita: según ellos, los exami nadores de l dispensar io de Tas hken no pudieron
descubrir las modificaciones que se habi an produc ido en el psiquismo de Grigorenko,
po rque la conducta exterior de éste perm aneció norm al. Sus dec laraciones se mantu-
vieron "formalmente lógicas "y su capacidad de conse rvarl os conocimientos adquiridos
no se vio afecta da. Los expertos agregan que esta "normalidad " es caracte rística de un
proceso patológico . Por lo tanto, al cabo de semejante pe ritaje que da planteada eti la
Unión Sov iética la cuestión de la condición de la locura. Natura lmente, los disidentes
ignoran los trabajos de Miche l Foucault, Freud , Lacan y los antipsiqu iatras.
Sin embargo , en el otoño de 1971 , el joven disidente Wladimir Bukovski, víctima
él mismo de los internamientos arbitrarios , plantea la cues tión en un libro titulado Una
nueva enfermedad mental en la URSS: la oposición. La obra es publicada en varios
idiomas . Cuenta varias historias de internamientos y especia lmente la de un ex
comunista , Víctor Feinberg, declarado "esqu izofrén ico" por una comisión de investiga-
ción , después de haber participado en varias actividades de oposición. En una carta
abierta, Bukovski pide a los psiquiatras occidentales que den su opinión sobre los
peritajes de sus colegas sov iéticos : "¿Contienen éstos datos suficientes -escribe- ,
suficientemente fundamentados , no sólo para establecer la existencia de los trastornos
mentales que esos mismos peritajes definen, sino también para concluir la necesidad
de aislar severamente de la sociedad a esas personas? Me haría muy feliz si ustedes
pueden hacer que sus colegas se interesen en este asunto y si juzgan pos ible someterla
a discusión en el próximo Congreso Internacional de Psiquiatría 44."
Con esta carta y esta publicación , Bukovski se dirige pues a la World Psychiatric
Association IY'/PA) cuyo próximo Congreso debe iniciarse el 28 de noviembre de 1971
en México. Como se recordará, esta asociación mundial de psiquiatría fue fundada en
1950 por Henri Ey. Durante los congresos que siguieron al de París y se celebraronron
de Zurich a Madrid pasando por Montreal, Ey se desempetió siempre como secretario
permanente de la organización. ésta fue oficialmente creada en 1961 y tomó el nombre
de WPA. En 1950, el primer Congreso daba la palabra a todas las corrientes dinámicas:
freudianas , no freudianas y neofreudianas. El segundo, organizado por Manfred
Bleuler, quedó marcado, por la emergencia de las tendencias existenciales y junguianas,
con la participación personal de Jung y Binswanger. En cuanto al tercero, tomó una
orientació_n_e~clusivamentepsiquiátrica y estadounidense que ya no se adecuaba al
proyecto 1n1c1al de Ey: el avance de la farmacolog ía y el retorno a un organicismo
estrecho empeza~an a producir sus efectos . Ey presentó pues su dimisión e~ el
Congreso de Madnd de 1966, en el que fue oficialmente integrada la Ali Union-SocielY,
que reunía a los psiquiatras soviéticos . En el momento en que Bukovski env ía su carta
abierta al Occidente , la WPA se ha vuelto un verdadero dinosaurio algo parecido a la

122
svnset Bovlavard: miserias y esplendores del movimiento da protes t.1.

IPA. Los miembros de las sociedades const ituyentes se mues tran más preocupadas
por el turismo que po r los bri llant~s intercambios teó ricos , como fue el caso en 1950 _
Están repres_entada~ . cuatro so?1edades francesas : la évo lution Psych iatrique, la
soc iedad Ps1coana llt1ca de Pans, la Soc iedad médico -psicológ ica y por último la
sociedad Francesa de Psicopatología de la Expresión.
Las revelaciones de Bukovsk i no pueden sino poner en un apr ieto a las sociedades
constituyentes de la WPA. En efecto, los p ffitajes de los psiqu iatras sov iéticos hubieran
podid~ ser redactados palab ra por p~lab,a y ~e la misma manera por sus colegas de
los pa1sesdemocrát icos s1éstos hubieran podido exa minar el caso Grigo renko. EN los
documentos presentados po r Buk'ovski se encuentran una lenguaj e y unas contra-
dicciones que son las de la psiquiatría forense desde que ésta ex iste. Todos los asuntos
criminales siempre fueron , desde hace un siglo, teatro de un combate en el que los
peritajes son tan insensatos como los oontraper itajes . S i se exa mina la historia mundia l
del peritaje psiquiátrico hay que admit ir que el discurso psiqu iátrico es tan abus ivo en
el Oeste como en el Este. Dicho de otro modo , las revelac iones hechas por Bukovsk i
se refieren menos a la pervers ión de l saber psiquiátrico en la Unión Sov ietica que la
condición de un saber que ha permit ido la existenc ia de esa pervers ión.
En las democrac ias occ identa les donde se desarrolló el gran impulso del alienismo ,
y luego del dinamismo , la psiquiatría libra contra la justicia una batalla que cuyo objetivo
es definir las fronteras de la razón y la sinrazón: se intenta , entre otras cosas, proteger
a los locos criminales de la cárcel y la pena de muerte. En Francia, desde 1810, el
artículo 64 perm ite "atende r" a los locos en vez de "castigar los". Pero.al mismo tiempo
deshumaniza al criminal haciéndolo irresponsablede sus actos: "No hay crimen ni delito
cuando el acusado estaba en estado de deme ncia en el momento de la acción o cuando
lo obligó una fuerza a la que no pudo resisti r4S."Aunque haya permitido una real pro-
tección de los criminales, este art ícu lo es absurdo puesto que anula el acto al mismo
tiempo que el delito, y de ahí proviene la noción de irresponsab ilidad.
los artesanos de la refund icié,n dinámica afirmaban que el loco sólo podía
recuperar su lugar en la sociedad si lo reconoc ían como enfermo . Pero con la crisis del
dinamismo, que surge alredE lor de los años 1960- 1965, la cuestió n de la condic ión de
la locura se plantea de otro , nodo : reconocer a un individuo como enfermo, significa
admitir primero que es un sujeto . En este terreno, los análisis estructurales freud ianos
y lacanianos se juntan con las tesis exis tencia les de los antipsiquiat ras: cualquier
persona, loca o no, deber ser reconoc ida como sujeto de derecho. En consecuenc ia,
el artfoulo64 está viciado de absurd idad puesto que no reconoce el crimen como verdad
de la looura4s.
los documentos presentados por Bukovski muestran los lí_mites?e un saber que
ya no es capaz de designar su objeto. En este sentido , la term1nolog1aempleada por
los soviéticos no es dist inta de la que utilizan los expertos occidenta les. En un lado y
en otro, el saber sobre la locura se define por la mane ra como se establece la frontera
incesante entre la razón y la sin1az6n. De la del imitación de esta fro_ntera se ded_uceun
sistema de vigilancia, atención y represión que se basa en las relaaones que la 1_ust1c 1a
mantiene con la psiquiat ría. A partir de los años sesenta , el con¡unto de este sistema
es condenado con vigor en los pa íses democráticos por todos los part idarios de la
loeura destrabada. En su opinión, la cuestión de saber si la psiq uiatría es abus iva ya
no se plantea puesto que la psiqu íatria es en sf un_~buso de p~der. . . ,
Sin embargo, si se estudian los aspectos espec1f1cosde la h1stonade la ps1qu1at na,

123
b
La Francia freudíana en todos sus estados

según sus modos de implan tación diferenciados,_ la cuest ión que plantea Bukovski
rebasa el problema de la def1n1c 1ón de la cond1c1ón_de la l?cura . En los países
democráticos , donde se desar rolló el mov1m1ento d1nám1co, n1ngon tribuna l de expertos
hubiera tenido que decidir sobre el caso _G'.1gorenko. Pues, en esos países , sólo los
actos criminales son sometidos a un peritaie ps 1qu1 átrico, y co mo la oposición no es
considerada una enfermedad_ mental ~i _un crimen, no_puede caber le un peritaje,
excepto si hay terro rismo, V1olenc1af1s1ca o destrucción material. En los países
democráticos, la oposic ión pertenece al mundo de la razón: se expresa a través de
sindicatos, partidos, diversas publícac iones , etc. En la Unión Soviét ica , por el contrario,
el Código Penal reconoce como delitos actos que , en las democrac ias pertenecen al
mundo de la razón. Siendo delitos , esos actos pueden entonces ser objeto de un
peritaje psiquiátrico, al cabo del cual el acusado será pasado de la cárce l al manicomio,
de la "responsabil idad" a la "irresponsab ilidad ".
Si se mira la situación soviética de la psiquiatría , desde la época del triunfo del
"pavlovismo mitchuriano·, se puede comprender cómo pudo desarrollarse un movimiento
que corre en sentido contrar io al del mundo democ rático, a la vez que le devuelve,
especularmente, la imagen de sus propias modalidades segregado ras.
La generalizac ión del emp leo abusivo del peritaje es contemporánea del proceso
de desesta linización y del paso progres ivo de una politica de deportación masiva a una
forma más sutil de rep resión. La hicieron posib le la ex istencia de los hospitales
psiquiátricos especiales y el manten imiento del patrón pavloviano en el centro del saber
psiqu iátrico. Por último, la teori za el profesor Andrei Wladimirov ich Snejnevski , conver-
tido en director del Instituto de Investigac iones Psiquiátricas de la Academia de
Medic ina. Ex combatiente de la batalla pavloviana , este psiquiatra es el fundado r de una
nueva teoría de la esqu izofrenia llamada "tórp ida" o "re mitente · , la cual , en nombre del
organicismo , permite hacer entrar en el registro de la locura todos los síntomas
vinculados a la disidencia. Por lo demás, esta invención es contemporánea del
nacimiento del movimiento disidente: es la respuesta política que aporta la psiquiatría
a la nueva situación. Pero se apoya en una configu ración antigua vinculada a la
existencia del patrón pavloviano . A partir de éste, la locura es definida según una
oscilación permanente entre una referencia orgánica y una referencia social. A veces
el loco debe ser atendido según la ciencia, y a veces debe ser "rehabilitado" según las
normas de la sociedad soviética. En ambos casos se puede recurrir al peritaje, ya que
todos los actos de oposición merecen ser sometidos a la psiquiatrla o los tribunales.
Aunque la ensei'lanza de la psiqíatría en la Unión Soviética esté dominada por esta
concepción de la locura, la mayor ía de los psíquíatras permanece hostil a semejante
percepción de la dísídencia, y esa es la razón por la cual los opositores son sometidos
a tratamientos y peritajes en hospitales especiales. El asunto Gr igorenko demuestra
que, incluso en estos hospitales, los diagnósticos son cont radictorios. La generaliza·
ción del peritaje afecta pues a una ínfima minoría de la población que imparte atención
médica Y que la recibe, pero esta marginalidad traduce una sítuacíón de conjunto de la
psiquiatria .
. Para obstacu lizar toda resistencia por el lado del cuerpo médico, el Presidium del
s~v1et supremo en marzo de 1971 hace aprobar un decreto que define el juramento de
H1pócr~tes del médico soviético y obliga a cada terapeuta a basar sus actos en los
p~1~c1p1os de la mora l comunista. En adelante, el psiqu iatra que no considere la
d1s1denc1a como una locura merecerá él mismo ser sometido a los tribunales Y el

124
sunset Boulevard : miserias y esplendores del movimiento de protesta

peritaje.
El luga r de peritaje para disidentes más conocido es el Instituto Serbski de Moscú.
Desde 19~0,_ este hospital espec ial es dir igido por Dan iil Romanov ich Luntz, un
terapeuta Judio , coronel de la_KGB . En todos los centros, a los internados se los trata
a la vez como a los pres idianos de l siglo pasado y a los locos de la época moderna .
Sufren m~los tratos corporale _s Y se los obl iga a tomar un número impres ionant e de
neurolépticos , ca lmantes Yant1de_pres ivos. Con seme j antes tratamientos pueden pasar
por lo~os tanto en la Unión Sov1ét1ca como en las sociedades democráticas que utilízan
los mismo? med icamentos. Se hace pues difici l para las sociedades constituyentes de
la WPA, victimas ellas m ismas de la invas ión de la farmaco log ía saber si Grigorenko
es más loco que Snejnevski. '
Algunas semanas antes de la salida de l libro de Bukovsk i, Henr i Ey env ía a los
respons_ables de las cuatro soc1~dades francesas afiliadas a la WPA un proyecto de
reso lu_c1ó_nen el que d~nunc1a s imu ltáneamente los peligros de la campaña
ant1ps1qu1átncay la ut 1hzac 1ónabusiva de la psiqu iatr ía para fines políticos. Les pide que
sometan a votación esta moción en el Cong reso de México. Luego envía el texto al
secretario genera l _de la WPA. Ya quebrantado por su enfermedad cardíaca, Ey no
puede hacer e l v 1a¡e. Su moC1ón no alude sólo a la Unión Soviét ica sino a todos los
reglmenes dictatoriales en donde la psiquiatría sirve a los intereses de l poder , entre
ellos Sudáfrica4 7.
Por valiente que sea, esta moc ió n contiene un error muy grave. Sin duda hay que
atribuirla a la exasperación que siente un hombre viejo que ve derrumbarse los valores
por los que luchó. Ey comete el error de poner en el mismo plano la antipsiquiatria y los
abusos observados en los paises de regí menes dictatoriales. Si bien la antipsiquiatría
impugna la noción de enfermedad mental , y por lo ta nto la herencia dinámica, sus
experiencias no son en nada comparab les a los casos polic iales provenientes del Este
o de otras partes. Henri Ey lo sabe bie n, puesto que no vacila en dedicar un número de
L'évolution Psychiatrique a las tesis anglosajonas . Por lo demás, para esta ocasión
invtta a algunos representantes franceses del movimiento , que no se dignarán molestarse.
En el transcurso de las discusiones da muest ras de una gran prudencia y una extrema
tolerancia: critica duramente la ant i psiquiatr ía pero no la "oonde na·. ¿A qué se deb ió
entonces esa moción errónea48?
En México,naturalmente, los miembros de las soc iedades constituyentes no se
plantean este tipo de problemas. Desde hace ya mucho tiempo, la WPA se parece más
a una agencia de turismo que a una asociación c~entífica. _Ningún grupo quiere ser
responsable de que se le nieguen los viajes por terntono soV1ét1co.Este razonam iento
es tanto más rid ículo cuanto que la votación de una condena no impediría los
intercambios científicos, muy al contrario . Los soviético~ no son im~ciles ... Lo cierto
es que la mesa del congreso invoca cláusu las estatutarias para evitar toda d1scus1ón
sobre los abusos. Pese a la oposición de la delegación sov1ét1ca,se crea una comis ión
de ética para elaborar unos principos universales referentes_ a la relación médico-
enfermo y la condición de los tratamientos. No tardará en producir un texto conoc ido con
49
el nombre de Declaración de Hawai.
Los disidentes fundaban grandes esperanzas en una reacción favorable del
Occidente. Antes y después del Congreso gozan de un relativo respiro en su pa ís. Pero
~ actitud contemporizadora de la WP~ ti~ne como _consecuenc~ainm~dí~ta que se
intensifique la represión en la Un ión Soviética. La dec1s1óndtl Méx ico no 1mp1de que se

125
La Fran cia freudiana en todos sus estados

organ icen com ités naciona les en diferentes países : En mayo d~ 1_9 72 se crea un
"Comité de psiquiatras franceses contra la ut1hzac1ónde la ps 1qu 1atría para fines
polfticos· . Reúne representan tes de la EP, ~el s1nd1cato naciona l de psiquiatras
privados, del sind icato de psiqiatras de los hosp itales y del ~el sind icato de psiquiatras
franceses . Entre sus miembros encontramos a Gasten Ferd1ere,Jean Ayme, Jean-Paui
Descombey, Charles Brisset, Cyrille _Koupernik y'Géra rd Bles. De estos cuatro grupos,
la única que es una sociedad constituyente de la WPA es la EP. De modo que en el
f uturo el co mité corre el peligro no sólo de no estar representado en el Congreso sino
de encontrarse en contrad icción fla grante con las posic iones demasiado moderadas de
los demás grupos representados. Tras cuatro años de luchas llevadas adelante junto
con los disidentes , la Liga de los derechos humanos y Amnesty lnternational, el comité
dirige una carta a las cuatro sociedades psicoana líticas francesas . Les exige un apoyo
financiero, moral y político a fin de obtener que el próximo cong reso de la WPA condene
los desvíos abus ivos de la psiquiatría en la Unión Soviét ica y en los demás palses
dictatoria les. Las cuatro sociedades responden favorab leme nte y cada una toma
iniciativas . La EFP privilegia la lucha en el continente latinoamericano donde se
implanta el lacanismo, mientras que la APF organ iza una comisión de ayuda para los
refugiados . Por su parte, la SPP envía un texto al genera l Videla, en el que le pide
cuentas sobre la suerte de los "desaparecidos ". Luego recuerda su hostilidad a los
asilos especiales de la Unión Soviéticaso.
Durante este tiempo, el Royal College of Psychiatrists de Gran Bretatia invita a la
WPA a toma r posición contra los inte rnamientos abusivos que ocurren en la Unión
Soviética ... La sigue de cerca el Royal College of Psychiatrists de Nueva Zelanda, que
propone una moción más amplia referente a todos los países dictatoria les. Por último,
la poderosa American Psychiatric Association so mete a la consideración de la WPAuna
tercera moción que se propone instituir una com isión de investigación sobre la
utilización abusiva de la psiquiatría. Todas estas mociones tienen un carácter estric-
tamente técnico y jamás se abordó la cuestión de la cond ición de la locura en la época
moderna. De hecho, la psiquiatría dinám ica ya no tiene existencia histórica. En cuanto
a la protesta antipsiquiá trica, pasó al olvido. Sin embargo, la batalla perdida que los
disidentes perdieron en México tiene grandes posib ilidades de ser ganada en Honolulu
en agosto de 1977 donde debe ce lebrarse el próximo congreso. En seis anos se
acentuó la represión y nuevos testimonios de violaciones de derechos humanos se
amontonan en los escritorios de todas las asociaciones psiquiátricas afiliadas o no a la
WPA . El combate se ha vuelto político y los disidentes son considerados, con razón,
oposit?res políti~s - Pero este paso de una lucha a otra permite abandonar las
discusiones teóncas sobre la condición de la locura. Las asociaciones de los países
demo_cr~licospu~e_n entonces salir del paso fáci lmente respecto a sus propios abusos
psiqu1átncos esgnm1endocontra el fascismo y el stalin ismo la bandera estrellada de la
libertad. Los disidentes más conocidos emigraron al Oeste. Estarán presentes en el
Congreso a fines del mes de agosto de 1977 y la pres idencia será ejercida por un
francés, el profesor Pierre Pichot, futuro defensor acérrimo del DSM fil.
E~18 de dic!e.mbre de 1~~6, la Unión Soviética y Chile canjean, en el aeródr?(l'l()
de _Zunch, dos pnsioneros pohticos: Wladimir Bukovski y Luis Corvalán. El primero tiene
treinta y cuatro atio~. ~asó más de diez años en campos de concentración y fue vfcttrna
de los tam,osos penta~es. El segundo es un comunista histórico, víctima también él de
una sangrienta represión . Tiene sesenta atios. El canje fue propuesto originalmente peí

126
sun~t Boufavard: misarías y asplandoras da/ movimíanto da protasta

el _g~neralPinochet. Luego lo aprueba Andrei Sajarov y se realiza gracias a los buenos


of1c1os de los Est~dos Unidos. Después de su liberación, Corvalán es recibido en el
Kreml1n po~ Leonid Brezne~. Pero Bukovski se gua rda bien de em igrar a Chile. Sabe
que, po_r pnm_e~avez, la U~~ónSov i~tica reconoce de tacto que los opositores no son
locos s1~0 prisioneros pol1t1cos . As1 que el dis idente comenta el canje con un ácido
humor_d1gno del de Freud ante la Gestapo 51 . Y al mismo tiempo da una espléndida
def1rnaó~ de _la locura e_n la época moderna: "Habría que canjear a Breznev por
Pmochet -dice. Las sociedades constituyentes de la WPA olv idarán esta frase. Unos
meses má~ tarde, Buk?v ski d irige un llamamiento oficial a los participantes del
Congreso: De_la_~os 1c1ón que ustedes tomen en Hono lulú depende la suerte de
centenares de 1nd1v1duos, y tamb ién, e n definitiva, el destino de la psiquiatría soviéti-
cas2:
El miércoles _30 _en Hono lulú, el comité francés toma una posición muy dura
respecto a los sov 1ét1cos por intermedio de las voces de Jean Ayme y Gérard Bles. El
primero, que pasó d iecinueve años en el diván de Lacan y libró un combate cotidiano
en el ámbito de los hospita les por la psicoterapia instituc ional, explica que sólo la
palabra libre es fuente de palabra verdadera . Luego agrega que lo que no se expresa
en lo simbólico reto rna en lo rea l. Después de él, Gérard Bles defiende la independencia
de la profesió n. Por último, el profesor Kammerer recuerda el valor del juramen to de
Hipócrates. El 3 1 de agosto , el profesor Snejnevski , acompañado por su delegación y
apoyado por su ministro , recuerda que def iende la "ciencia psiquiátrica· y que en
nombre de esa ciencia debe ser desterrada la política Luego califica de "show histérico"
las declarac iones hechas por Leon id Pliuchtch dos días antes. Finalmente, Morozov
enuncia que este sabio está afectado de "esquizofrenia" y que su enfermedad consiste
en una personalídad paranoica. De modo que Pliuchtch es para sus compatr iotas un
raro anima l de la cienc ia: a la vez histé rico, esquizofrén ico y paranoico. En cuanto a
Bukovski, que acaba de ser canjeado , se lo acusa simplemente de ser culpable de actos
criminales contra la Unión Soviética. El 31 de agosto , se adopta la moción neozelandesa
pordos votos de diferencia y ociho abstencio nes. La victo ria de los partidarios de la
condena es pues lograda duramente, y esta votació n evidencia la voluntad de las
sociedades constituyentes de salvar a cualqu ier precio la supuesta neutralidad de la
psiquiatría que ya no tiene más que la existencia de su farmacolog la : "Apoyo la
resolución con el corazón opri mido --declara el presidente de la APA- (...¡ Hubiera
preferido decirles a los soviéticos que nuestros senti mientos están con ellos Y que no
condenamos la totalidad de su comunidad psiquiátrica( ...¡ Fue para la asociación un
momento de orgullo y a la vez de tr isteza ( ...] Ninguno de nosotros es infalible [ ...¡
N9?9sitamos tener un consenso y for mu13:rd~finic iones _psiqui~tricas universa les,
válidas para las diferentes cultu ras y no maquinac iones legahstas53 . Estas deflrnc1ones
universales que anhe la la APA no tardarán en abalanzarse sobre la WPA y una de las
respuestas brindadas a los problemas de los abusos será el DSM 111. De_los diez votos
de que disponen los franceses dos apoyan la moción, dos se pronunc ian en contra,
entre ellos el profesor Pichot, y ocho permanecen indecisos . Jean-Marc Alby, delegado
delaSPP , se abstiene en nombre de la "neutra lidad psicoana lítica". Al regresar, Gérard
Blesdeclara al dia rio Le Monde que el voto francés no representa la opinión real de los
psiquiatras de su país y que a Francia le falta una gran asociación m~ nueva por I? que
respecta a sus aspiraciones54. Seis años más tarde , en un amarg~ 1nform? dedic:do
al Congreso de Viena, en el que la adopc ión del DSMIII concreta la normahzaaón de

127
La Francia freudíana en todos sus estados

. d s las sociedade s const ituyentes de la WPA , redacta esta 1rase


las relac iones en 1re 1o a · '6 n d e ,nves
· 11gac1
· ·6 n sobre los
. d k sk·· ... Para cuándo una oom1s1
digna de Freu y 6 u ov .'· (, . . . 55 ?"
abusos de la polít ica con fines ps1qu1átnoos .

11.Hístorías de mujeres
En una ponencia titu lada " La fa se precoz del desarrollo de la sexua lidad femenina •
Y presentada en 1927 en el Cong reso de lnn_sbruck ,_t~rnesttJone~ res u me lofesencial
d debate que divide a la comunidad ps1coana111ca in ernac,ona 1. 8 e re ,ere a la
p!r~~pción de la sex ualidad llamada fe~enina 56 . Desde 1905_1acorriente "vienesa", de
inspiración estrictamente freudiana , sostiene la tes is de un mo~1smosexuli, y u_na ª!e ncía
"masculina• de la libido humana. Está representada por tres mui eres enérgicas y una
princesa: Jeanne Lampl de Groot, Hélene Deuts_ch, Ru~h Mack -Brunsw ick y Marie
Bonaparte57. Esta tesis se deriva de la ob~ei:vac 1ón clín1c~ hecha po r Freud de las
teorías sexuales infanti les. No tiene como ob¡et,vo ni describir la d1ferenaa de los sexos
a partir de la anatom ía ni zanjar la cuest ión de la condición femenina en la historia de
las sociedades. Trata el problema de la sexualidad desde el punto de vista de su
organizac ión psíquica , es decir a partir de sus representaciones inconsc ientes. En la
perspectiva del mon ismo y la libido única, Freud muestra que en el estadio infantil la
niña ignora la existencia de la vagina y hace desempeñar al c lítoris el papel de un
homó logo del pene. Por su parte, el niño reconoce ta mb ién e l pene como el órgano
eréct il por excelencia . De modo que la niña tiene la im presión de ser portadora de un
órgano castrado. En función de esta dis imetría , que evo luciona en torno a un polo único
de representac ión, el complejo de castración no se organ iza de la misma manera para
los dos sexos . El destino de cada uno de ellos es diferente no sólo por la anatomía sino
a causa de las representaciones ligadas a la existenc ia de esa anatom ía . En la
pubertad, la vag ina aparece para los dos sexos: el muchacho ve en la penetración un
fin de su sexualidad y la chica reprime su sexua lidad ctitorid iana. Pero antes , cuando
se da cuenta de que la niña no se parece a él, el varón interpreta la ausenc ia de pene
en aquella como una amenaza de castración para é l mismo. En el momento del Edipo,
se separa de la madre y elige un objeto del m ismo sexo: e l Ed ipo masculino es pues
una formación primaria.
. Al contrario del var?n, la niña no teme ser castrada puesto que percibe que lo es.
Sin embargo, su sexualidad se organiza en torno al falicismo: quiere ser un varón. En
el mome_ntodel E~ipo, desea un hijo del padre, y este nuevo objeto está investido de
valor f~lico. El h1¡0 desea~o es un sustituto de l órgano peniano que no existe.
Contranamente al var?n, la rnñadebe separarse de un objeto del mismo sexo, la madre,
por otr_ode un sexo diferente . No hay pues paralelismo entre el Ed ipo masculino Y el
femenino: un~ es del orden de una formación primaria y el otro de una formaci ón
secundana. Sin embargo, subsiste una simetría , puesto que, para los dos sexos , el
apegoª la madre es el elemento común y primero. Si bienFreud es partidar io de un
monismo ~exual Y un~ teor ía ~e la libido única, considera errónea toda argumentación
¿~e ú~e;ef,era ~ una naturalidad" instintiva de la sexualidad. El deseo de l niño est~
•nJtural~z~g!~izad? en to'.'rlo al falicismo, pero no existe ni "instinto maternal' , ni
raza femenina. La procreación es una cosa, el deseo es otra 58.

128
Sunset Boulevard: miserias Y esplendores del movimiento de protesta

La existencia de una libido única no excluye la de la bisexualidad. En la perspectiva


freudiana, ningún individuo posee una especific idad mascul ina o femenina "pura". Si
bien la libido es fálica Y el monis mo sexua l prevalece en las represe ntaciones
inconscientes, la bisexualidad, que es el corolario, afecta a ambos sexos . No sólo la
atracciónde un sexo por el otro no pertenece a un orden de complementaridades, sino
que la bisexualidad disuelve la idea misma de tal orden: ambos sexos padecen un
·desorden". Éste puede llevar a la niña a quedar fijada a la madre y hacer pues una
elección homosexual , o arrastra r al varón hacia una vía idéntica por negación de la
castración materna.
Esta novela moderna de la sexualidad f ue elaborada por Freud entre 1905 y 1932 .
Muestra cómo un sabio casto, buen burgués y a veces misógino, logra arrancar el
contínentede la sexua lidad femenina de todos los ideales de la raza, el desigualitarismo
y el naturalismo. Respecto a esto, la teo ría ''fálica· de la sexualidad femen ina forma
parte del cuadro genera l de una nueva concepción de la sexualidad humana cuya
epopeya describi mos en el volumen anterior. Con esta teor ía, Freud abre el camino a
un debate innovador sobre la cuestión de la diferencia de los sexos. Ya no sanciona su
existencia la biología, ni la gob ierna el instinto, ni la determ ina la raza. Se organiza
desde el punto de vista del inconscien te, en torno al deseo y sus representaciones. Sí
bien la anatomía es un destino , no todo el destino es la anatomía. Del mismo modo, el
hombre y la mujer no son las entidades comp lementar ias de un orden natural de las
cosas.
Debido a su novedad radical, esta teoría de la sexualidad plantea algunos
problemas. En primer lugar, sigue pagando un elevado tributo a una representación
masculina de los problemas de la femin idad . Era inevitable: para que aparecieran otros
ideales "femeninos · primero se necesitaba que las muj eres pudieran decirlos y por lo
tanto que pudieran hab lar de una teor ía de la sexualidad. Y para eso, era preciso que
antes un hombre como Freud les hubiera dado la posibilidad. Notable círculo vicioso.
luego, la clínica contradice esta teo ría, lo que no olvidan objetar los adversarios de
Freud. En efecto , hay que tener un tremendo poder imaginativo para atreverse a decir,
contra toda evidenc ia, que el sent imiento de la vagina no existe en la niña: cada
observación prueba lo contrar io. Por último, esta teor ía, por su anclaje aún biológico,
privilegia incuestionablemente un carácte r demasiado positivo del Edipo masculino.
Freud se da cuenta de ello puesto que , en su última conferencia sobre el tema, reconoce
que su doctrina deja que desea r y remite a sus oyentes a la poesla o al futuro de la
ciencia.
Es digno de señalar que la lenta elaboración de la teoría freudiana de la sexual idad
coincide en el tiempo con el ampl io desp liegue del movimiento feminista, que conduce,
víasufragismo , a la emanc ipació~ política y juríd ica de las mujeres 59 . Este movimiento
impugna la temát ica de la raza y la desigua ldad en la medida en que ha contribuido ,
durante todo el siglo X IX, a teorizar la legitimidad de la opres ión de la muj er, en la
categorla de una supuesta superioridad biológica de un sexo respecto al otro. Ahora
bien, Freud, con su doctrina, también combate esas ideologlas. sin embargo, la
construcción que propone queda ajena al debate sobre la liberación de las mujeres .
Todoocurre como si, para edificar su doctr ina, Freud se hubiera visto obligado a
abstraerse,y rechazar incluso las aspiraciones igualitarias expresadas en las luchas
feministas. Este distanciamiento se explica por el hecho de que el psicoanálisis no
opone un "igualitarismo" a un "desiguali tarismo". Construye una teoria de la sexualidad

129
La Francia freudiana en todos sus estad~

·bera al hombre de l peso de sus instinto, no lo libra de las cadena


que, a 1a vez que l 1 , d 1 1-b
1og1 ·6 . · s
rina treudiana no es una te o a e a I erac1 n, sena más bien
de su d ese o. La doct . '6 · ' · s·
la prueba de las trabas que la humana cond1c1 n se ~mpone a s 1misma : . 1n embargo,
. modo de libertad basado en el reconoc 1m1ento de lo proh 1b1do. En este
def 1ne un . · d t d I b
sentido, sigue siendo uno de los lu_g~resprinc1pa 1es e o os os c:om ates por la
liberación de los oprimidos. Las cond1c1ones históricas de su 1mpla~tac 16n en cada país
d nde encontró refugio son prueba de ello . En todos lados se introdujo contra los
id~ales dominantes, pero nunca logró desa rrollarse ni formar un movim iento en los
sitios donde desapa recía la libertad de pensamiento.
A la corriente vienesa, que sostiene la tes is del monismo y la libido única, se opone
la escuela llamada inglesa, representada esencialmente por Jones, Mélanie Klein y
Josine Müller. Sus partidarios no impugnan la teoria vienesa en su totalidad sino que
interrogan sus callejones sin salida y sus inverosimilitudes . Sin dejar de conservar la
primacía de una organizac ión inconsc iente de la sexualidad, sost ienen la existencia de
una libido especif icamente femenina y por lo tanto de una "naturaleza innata• de la
bisexualidad. En esta perspect iva, el sentimiento de la vagina existe efectivamente en
la niña en un estad io precoz: la dinica lo certifica. La envid ia del pene es secundaria
y la declinación de la fase fálica es el momento en que se revela una feminidad
reprimida . Basándose en los trabajos de Mélanie Klein, Jones vuelve a colocar la
anatomia en un lugar centra l para subrayar su carácter instint ivo. Según él, existe una
verdadera complementaridad del polo femen ino y el polo mascu lino, de conformidad
con el orden natural de las cosas. En cuanto a la amenaza de castración, es idéntica
en los dos sexos y se traduce por un miedo a la desapar ición de la sexualidad (.afanisis).
Jones señala además que las teorias psicoanalíticas sirven menos para dilucidar la
cuestión que para penmitir a los prácticos de ambos sexos sexualizar el problema: los
hombres subestiman los órganos femeninos y las mujeres exponen su preferencia por
el aparato peniano.
A esta escuela Inglesa se vincula la posición de Karen Horney, que es la primera
en intervenir en el gran debate de la entreguerra , mucho antes de partir hacia Chicago
y romper con la IPA. Va más lejos que Jones en su critica de la teor ía freudiana. Desde
1926, psicologiza la cuestión, lo cual es una manera de anularla. En su opinión, el
psicoanálisis es obra del genio masculino , sus ideas fue ron desarrolladas por hombres
y los hombres comprenden la psicolog ía viril mejor que la sexualidad femenina. Karen
Homey no se contenta con estas verdades de Perogrullo. Igual que Jones , afirma que
la fase_fálica es secundaria, que la supuesta ignorancia de la vagina es fruto de una
represión y que el apego al clítoris sirve para fines defensivos.
Si ~os atenemos a la evidencia, las tesis de a escuela inglesa tienen un aire de
m~~m1dad al lado del_cual el falocentr ismo freudiano parece un polvoriento retrato
famihar. En efecto, segun el orden del mundo no es posible impugnar la existencia de
la plena Y entera feminidad de la mujer, ya sea madre , prostituta, cortesana o virg~n-
La_anatomía lo prueba, la biología lo demuestra , el sentido común lo proc lama: la mu1er
~xiste, n~ es un hombre Y la vagina no es un pene . El punto de vista freudiano tiene el
'.nconvernente de ser demasiado contrario a la realidad de los hechos . La escuela
inglesa, por el contrario, tiene el mérito de mostrar que la clinica resiste a la doctrina.

• Personaje de la novela de Flaubert Madama Bovary que personifica la f>Stupidez


burguesa . (N. de T.) '

130
sunset Boulevard: miserias y esplendores del movimiento de protesta

Su critica de Freud se just ifica tanto más cuanto que la ent rada en escena d
lo · , por 1a v1a
arcaico · kle1n1ana,
· · prue b a la preeminencia de una serie dee 1o materna
ó l
Y 'd t·d d · -d I en menos
vinculados a 1a I en I a que 1nva1I an el dogma de l fa licismo primario. El p bl
·d · • . . ro emaen
este asunto es que 1a ev, enc 1ac11nrcatodav1a se parece a Monsieur Hom · • s·
81S • 1 1a
·
cienci_ase atuvter~ a e ª·.
JI ·,
segu 1rra pensando que la Tierra es el centro del mundo y la
histeria una cuest ión de utero.
La fuerza de la teoría freud iana res ide en su renunc ia a las aparienc ias. Construye
un sistema general de_la sexual idad ~~ el q ~e el polo feme nino y el polo masculino se
oponen en una re laetón a la vez d 1s1métrrca y articu lada lógicamente. Pese a su
falocentrismo, que se debe a que Freud no podía no emplear un vocabu lario marcado
por el ideal patema lista, esta teoría es mucho más innovadora que la de la escuela
inglesa. Pero como toda novedad supone una pérd ida: tie ne el defecto de descu idar
demasiado el valor de realidad que va ligado a los mitos de la femin idad.
Hay que seña lar pese a todo que el devenir histórico del movim iento femin ista da
más bien la razón a Freud. En efecto , desde el momento en que las mujeres adquieren
derechos que las convierten en las iguales de los hombres, ponen de manifiesto el
prodigioso fal icismo del que están rep letas. Como resultado de esto, queda liberada la
feminidad de los varones. En 1938 , Lacan llamaba a este fenómeno "decadencia de ras
imagos paternas•. Se podrá segu ir objetando que este falicismo es cultura l y que la
protesta "vir il" de las mujeres atestiguas u ident ificación con los ideales de una sociedad
masculina. Es así, y no por eso es me nos cierto que este falicismo autoriza a las mujeres
a exigir la igualdad. F reud no era pues tan misógino como parecía y tal vez era necesaria
cierta dosis de misogin ia para elaborar una doctrina de la sexualidad femen ina que,
evitando las apariencias, aportara a las mujeres una de las armas más importantes para
su libertad.
Ante la afirmada primac ía del fal icismo, la doctrina llamada inglesa tiene el defecto
de sus cualidades. Como se atiene a la evidencia clínica, aporta la puaba, via la relación
precoz con la madre, de que el sentim iento de la vagina no está tan ausente como cree
Freud. Paras u demostrac ión, Jones hace refere ncia acasos de homosexualidad en los
que la fijación infan til a la madre desempeña un papel preponderante. Todo lleva a creer
que Freud se equivocó sobre este punto. En_su posic ión d_e padre f~ndador y
escuchador de la histeria , privileg ió el carácter fálico de la sexualtdad femenina. Por lo
demás, está rodeado de mujeres más aptas para llevar su blasón que p~ra interroga rse
sobre los misterios de su sentim iento vaginal. La terrible cura de Mane Bonaparte lo
prueba. Las tesis que ésta elaboró durante s~ larga relación pasional con Freud y las
operaciones quirúrgicas que se hizo pract,car-60tr8:2an una eslle<:1e de reverso
caricaturesco del fracaso de Freud en pensar la cuestión de la sexuahdad f_emenrna.
¿Cómo no pudo impedir que Mar ia fuera _a buscar.en las profund idades del b1010.g1smo
la respuesta a esa idea mít ica de la feminidad segun la cual la capacidad orgásm,ca del
clítoris podría transmitirse a la vagina? Si Freud no pudo hacer nada, tal vez fuera
porque su teoría no era satisfactoria: por lo demás, tuvo la honestidad de decirlo.
Pero la 1· · 1 co es todopoderosa. De manera que, cuando la escuela
c 1nrca ampo .. · t -t · t
inglesa se opone a la doctrina vienesa, no escapa a un pre¡u,ao na ura 1is_a qu~ cons,s e
en meter de nuevo la sexualidad femenina en el canasto de las m1tolog1~s de la
feminidad. En la perspectiva jonesiana, la muj~r es mu¡er desde toda l_aeternidad. Se
le ha asignado un pape l ancestral de diosa realizada, y no se puede decir que ese papel

131
La Francia freudiana en todos sus estados

sea particularmente prop icio a los ideales iguali ta rios que parecen serv irle de funda-
mento s1.
El asunto es tanto más complicado cuanto qu e el de bate sobre el tema se
desarrolla en la IPA en una época en que se impon e la dominación de la zona
angloame ricana sob re el viejo mundo de la Mitteleuro p~, de l Occ iden.te vencedor sobre
el Or iente vencido. Ahora bien, los ideales que atraVJesan las tesis inglesas deben
ponerse en relación con el magnífico triunfo _de_l mov imiento femin ista en un país
puritano de tradición victoriana . En Gran _Bretan a igua l qu e ?n los Estados Unidos las
mujeres se emanc ipan mucho más rápido que en los pa1ses latinos _Y de manera
diferente. Las inglesas obti enen el derecho al voto desde 1918 y diez anos más tarde
se convierten en electoras plenas. En cuanto a las estadoun idenses, su movimiento
está ligado al antiesclavis mo, y también cons igu ieron el derecho al voto después de la
Primera Guerra Mundial. En otras palabras, la valori zación de la omn ipotenc ia de la
feminidad en las tesis jones ianas no es sólo fruto de un debate interno de la IPA sobre
la cuestión kleiniana de la precocidad vaginal. Traduce asimismo una situación
ideo lógica en la que se vincula el falicismo de las mujeres a las apa riencias de lo eterno
femen ino. Un mecanis mo idéntico funciona en la manera en la que las tes is de Karen
Horney encuent ran un terreno de imp lantac ión favorable en el cont inente americano.
En Francia, las cosas ocu rren de manera dife rente . No sólo el sufragis mo de la
entreguerra es una pálida copia del angloame ricano y no promueve un debate sobre
la naturaleza de la sexua lidad femenina, sino que el movimiento psicoanalít ico, debido
a su atraso específíco , desconoce la discusión que tiene lugar entre Viena y Londres.
Entre 1927 y 1939, no se traduce en la RFPninguno de los grandes textos de la época.
Además, la discus ión no puede surg ir de modo sereno, ya que Marie Bonaparte
funciona como la única poseedora de una verdad freudiana completamente encubierta.
El falicismo que ostenta toma el aspecto de un delirio y no de una teoría. Frente a ella,
Édouard Pichon encarna valores igualmente extravagantes . Aunque haya percibídoel
falicismo que opera en el movimiento fem inista, tratándolo de "homb rista •, defiende los
ideales maurrass ianos del matrimonio, la familia , la virginidad y el patriarcado , de una
manera absolutamente rid ícula. Así que la SPP sírve de fortaleza a unas ordalías que
oponen un general de faldas a un inquisido r salido del fondo de la histor ia. Como la
generala dice ser freudiana y el inquis idor defiende , contra Viena , los principios de la
francesidad , nadie tiene oportunidad, en el corazón de esta cruzada, de comprender el
sentido del debate angloaustríaco. Por lo tanto , no es casual si, en las columnas de la
RFP, la cuestión de la sexualidad femen ina es abordada unas veces a partir de estudios
clínicos sobre la homosexualidad y otras en ocas ión de artículos criminológicos. De
hecho, los fundadores de la SPP captan mejor la fem inidad por el lado de sus
"desbordes · que por el de su "normal idad ". De este modo indirecto participan en la
edificación de es~ figura exacerbada de la feminidad que según vimos era preponderante
tanto en los pnmeros textos de Lacan como en la literatura de Jouve o de los
surrealistas . La discus ión sobre la sexualidad femenina no está pues completamente
ausente del suelo francés de entreguerra, pero se desarrolla en un terreno delimitado
por las condiciones específicas de la implantación del discu rso freud iano en este país.
E~ semejant~ context?, el prim~r libro coherente que tomara como objet?. la
sexualidad femenina no pod 1aser escrito por un miembro de la comunidad psicoanahtica
francesa: es obra de una mujer, novelista y filósofa. Cuando Simone de seauvoir
publica El Segundo Sexo, en junio de 1949, anuncia de entrada que el feminismo es

132
suns6t Boul6vard : mis 6rias Y 6spfendores d6/ movimi6nto de protesta

asunto conclu ido. ¿Qu izás ~o se equ i~oca a l cer rar así el debate? Pues, para poder
hablar de sexualidad femenina , 1nrned1atame nte después de una guerra que perm itió
ª.las muieres fran~e~as obtener ~I derec~o al voto, seguramente hab ía que torna r
d1stanc1ade un movimien to que casi no hab 1acontribuido a d ilucida r el misterio . Simone
de Beauvo ir t~I vez no sa?e que actúa como Freud, que quiso desc onoce r una realidad
paradescubnr otr a. Pero 1g_nora más aún que su libro va a estar en e l orige n, en Estados
Unidos pnmero Y en Fra ncia despué s, de una transformación radical de los ideales del
!emi~ismo. Ha~ta ~al punto lo ig~ora que en 1968 se sub irá al t ren para defender ese
'femin ismo radical de l que ha b1a s ido, con El Segundo Sexo, la prim era insp iradora.
No b1~n se publica ,_la _ob ra produce un escándalo al m ismo tiempo que obtiene un
prod1~1oso éxito ed 1tona l Bea uvo 1r rec ibe sartas de inj urias dignas de las que se
prof1neron contra Fre ud du rante los años ve inte: osa reve lar los m iste rios del fa moso
sentimiento vag inal Y por esa razón es tratada de "fríg ida" "ninfómana• "lesbi ana " o
"mal follada ". ¡Qué país! ' '
Durante toda la primera mit ad del s iglo, el movimiento de mujeres como tal se
quedó al margen de las inter rogaciones freudianas sobre la sexual idad femenina .
Recíprocamente , la comu nidad psicoana lítica se m antuvo a distancia de los grandes
temas de la emancipac ión. Sin emba rgo, como hemos visto, esta falta de lazos
concertados no prueba que los dos terrenos se hayan mante nido imper meables uno
respecto al otro. Respecto a esto , y para Fra nc ia, Simone de Beauvo ir es la primera en
vincular la cuest ión sexua l a la de la emanc ipac ión. Po r el lo es por lo que toma en c uenta
las disputas internas del mov imiento ps icoanal ítico. Se muestra además tan interesada
en el prob lema que un año antes de publicar su libro llama por teléf ono a Ja cques Lacan
para pedir le consejos. Halagado , éste anunc ia que se neces itar ían cinco o se is meses
de entrevistas para desentrañar la cosa . Si mone no tie ne ganas de ded icar tanto tie mpo
a escuchar a Lacan, , para una obra ya sól idame nte documentada . Le propone pues
cuatro entrevistas . El no aceptas2.
Afirmando la existencia de un "segundo sexo ", Beauvoir toma el partido de la
escuela inglesa. Le reprocha a Freud el calca r el destino femenino del mascu lino
apenas modificado. Pero se separa ta mb ién del punto de v ista britán ico pues se apoya
en el existencialis mo sartriano para denunc iar el prejuicio natura lista: "Muje r uno no
nace, se hace ". Beauvoir aplica pues a la dilucidac ión de la sexual idad femenina un
enfoque no estructural, que será el que ut ilicen los antipsiqu iatras con relación a la
locura . As í como para Sartre , el ant isemitismo no es un problema¡udío, para Beauvo ir
la cuestión femen ina es un asunto de hombres pues to que las muieres son cultu ralme nte
las esclavas de los idea les masculinos. Esta argumentac ión evidentemente no aporta
ninguna solución n i a la cuestión ju día ni a la de la fem inidad, pero Simo ne de Beauvo ir
hace conocer por primera vez en Francia el debate de anteguer ra. Sos laya el_punto de
vista vienés y la posic ión inglesa y v ierte de nu~vo toda la problem_át1ca_de la 1dent 1dad
sexual en el terreno cultural : "sexualiza" el fem 1mn1smo .. Para la s1t_uac1ón de los años
cincuenta, hay pues tres pos iciones sobre la mesa: elf al1c1smo freud iano, el natu ralismo
jones iano y el cultu ralismo beauvoiriano ¿Dónde se encuent ra la espec 1f1c1dad de la
identidad sexual femen ina?
Durante diez años , la comun idad psicoana lítica francesa permanece ta n sorda al
beauvoirismo como al debate anglovienés de anteguer ra. En 1_958, Jacques Lacan es
el primero en romper el silencio, en oportunid~_d de un sem1nan? anual de la SFP
dedicado al examen de las teorías psicoanal1t1cas de la sexualidad femenina. La

133
La Francia freudiana en todos sus 8 srados

decisión de poner esta cuestión en el orden del día fue tomada colectivame nte, de tan
que se hace sentir entre los psicoana listas la neces idad de hablar por fin de la fam to
cont rovers ia. Hay que decir que con la ex pansión del mov imiento el número de mujeosa
terapeutas está en constante aumento . Y así como Janes en 1927 introducía un fa~es
diferencia l en la aprehens ión del fen óme no •. en Franc~a, en los años sesenta, :
crecim iento de l número de mujeres en la profesión no es a¡ena a la nueva 1nterrogació
de la ident idad sexua l femen ina. En los divanes , las señoras en formación hablan dn
su sexual idad de manera distinta a las simp les "clientas•: no sólo hace_nteoría, sinoqu:
no pueden dejar de enco ntrar raro el dogma freud 1an~ de_la ausencia de sentimiento
vaginal. Asi que el terreno está maduro para la actualizac ión de un debate en el que
una vez más, la clínica está reñid a con la doctrina. Por otra parte, el temperament~
persona l de los principales representantes de la SFP desempeña un papel en esta
actua lizac ión. La mayoría de los hombres del movim iento mantienen con las mujeres
y con la propia fem inidad de ellos una relac ión tota lme nte particu lar que se debe al lugar
maternal que Lacan ocupa respecto a sus disc ípulos va rones . Con los hombres el
maestro se comporta como una madre abusona y con las mujeres como un don Juan
o un padre protector. Con todos , exhibe su feminidad . La enseñanza que Franr;:o ise
Dello difunde con respecto de la sexua lidad infantil promueve igualmente una nueva
interrogación de lo arca ico en el ámbito de la ident idad sexua l. En otras palabras, en
la forma en que la co rriente lacan iana mira la sexua lidad femen ina, interviene una
problemática parec ida a la que antaño había hecho posible el debate entre Londres y
Viena.
En las filas de la SFP se va perfilando entonces el proyecto de organizar. fuera de
los órganos de la IPA, un coloqu io internacional sobre la sex ualidad femenina. Se
establecen contactos entre el grupo francés y los holandeses con el objetivo de lograr
la participación de algunos liberales de l imperio, entre ellos Franz Alexander, que
entonces tiene ochenta años . El encuentro se produce en setiembre de 1960 en
Amsterdam . Cuando Lacan vuelve a ver a aquel cuyas tesis tanto criticó diez años
antes, exdama delante de Granoff: "El que está alumbrado por una verdadera llama,
no envejece63."
Dos años antes de esa fecha, los principa les persona jes del movim iento empiezan
a disertar sobre la sexua lidad femenina. Lacan ofrece un bosquejo indicando sus
Propos directifs pour un congres sur la sexualité féminine:"Tal vez usted sabe-escribe
a Winnicott- que este año celeb ramos un pequef\o congreso en Amsterdam sobre la
sexualidad femenina. Otro tema descu idado desde Jones que cre i tener que traer de
nuevo al orden del día. Me abstengo esta vez de presentar un informe . Abriré el
Congreso y me preocuparé menos en intervenir que en ve r lo que darán de sí los que
he formad 0 64 .' Por su parte, Lagache redacta también sus directr ices antes de escnbir
un articu lo de cinco páginas titulado "Dialectique phallocent rique et sexualité féminine·,
cuya versión dactllografiada se perderá. En cuanto a Granoff y Perrier, trabajan junios
en un texto sobre la perversión femenina, mientras que Franc,oise Dolto se enca'.g~ de
elaborar un informe a partir de su exper iencia de la sexua lidad infant il. Por ultir'.1°·
Camille Laurin, un psicoanalista de Ouebec , se ocupa de hacer la presentación
histór ica del debatess.
En la manera francesa de situar la cuestión femen ina. puede verse cómo s;
actualiza, con atraso y desplazam iento , el gran debate de la entreguerra. En u
escenano de la SFP, Lacan ocupa el lugar de un Freud que hubiera integrado a 5

134
svnset Bovlevard : miserias y esplendores del mo vimiento de prot esta

doctrina la enseña_nza de la escue la inglesa sin establece r complementaridad entre los


olos contradictorios de las dos cor rientes. Laca n construy e un edilicio e 1
P · t· · · b 1 • t • . n e que 1as
diferencias 1enen pnmac1a so re as s1me nas, de¡ando así abiertos los dos mod d
percepción del_pro~lema . _J am_ás corrige '.ºs atollad eros de la t eoría con las respu~:,a:
de la clínica, ni las 1nsut1c1en_c1as de la cl 1n1ca por la coher encia de la teoría. Más bien
demuestra que l~s dos ám bitos son .heterogéneos y cohab itan deb ido a su incompa-
tibilidad. Mante rnendo el carácte r primero del falic1smo, propone a la vez introduc ir la
relación preco z con la madre, en la cat egoría de un deseo maternal, y retirar de la
terminología f reud 1ana s~ eq uívoco paternocen trista. De manera que presenta su
habitual relevo ortodoxo , sin rech azar-una golondr ina no hace veran o-l as revisiones
de que ha sido objeto el freudismo. Pero éstas son así mismo reactua lizadas a la luz
del triángulo lacan iana de lo simbólico, lo imaginario y lo real. Lacan hace del Falo el
objeto central de la econo mía libidina l, a condición no obstan te de librarlo de sus
connivencias con el órgan o pen iano . El falo se conv ierte así en una insignia, es decir
el significante puro de una fuerz a vital, que anima por igual a los dos sexos . Si el falo
no es el órgano de nad ie, ninguna libido mascu lina domina la cond ición femen ina. La
fuerza fálica ya no queda art iculada a la a,notomía sino al deseo , que estructura la
identidad sexual sin privilegiar a un géne ro.
En esta perspect iva, la teoría freudiana por una parte, y las tesis inglesas por la
otra, se traducen en una misma álgebra ternaria. En la relación primordial con la madre,
el niño es deseo del deseo materno . Puede identif icarse con la madre, con el falo , con
la madre como portadora del fa lo, o incluso presenta rse a sí mismo como provisto del
falo. Con el Edipo, se entra en un orden diferente: el padre interviene como el que priva
al niño del objeto de su deseo y como el que priva a la madre de su ot3jeto fálico .
Finalmente, en una terce ra etapa , que corresponde a la declinación del Edipo, el padre
interviene para que se lo prefiera a la mad re, que encarna para el nit'\o el significante
fálico. El varón sale del Edipo por la castrac ión en la medida en que ésta no es real sino
significada por el talo, mientras que la niña entra por la misma vía renunciando a llevar
el falo para recibirlo como sign ificante .
Si esta relectura de l falocentrism o freu diano hecha desde el punto de vista del
lenguaje consiste en no estab lece r comple mentar idad entre el discurso de la clínica y
el decir de la teoría, el trabajo de Fran9o ise Dolto ocupa en el escena rio de la SFP un
lugar muy diferente. Fran9o ise no busca solución a un enigma. Hace teoría espontá-
neamente a partir de la clínica . De modo que su posición se parece a la de una ~élan ie
Klein que hub iera admitido el carácter primar io del falicismo sin por eso renunc iar a los
ideales jonesianos de la fem inidad . Dolto articula la sexualidad femenina a señales
anatómicas mostrando que la constitución del ser muje r se basa en la aceptac ión por
la nif\a de la especificidad de su sexo. Si bien la niña reacc iona con un desen~af\o
narcisista ante el descubrimiento de su sexo, tambié n puede aceptar su identidad
sexual a poco que esté segura de haber sido deseada por su pad re, a imagen de su
madre.
Frente a la pareja Lacan/ Dolto, los dos juniors de la SFP abordan la cuestión de
la sexualidad femenina por la senda t ransversal de su desbordam iento perverso. El
informe que presentan en Amsterdam Granoff y Perrier es sencillamente deslumbr~nte .
Rodea,para Interpretarlos, los lugares comunes propios de la mitología d~ la feminidad .
Sin dejar de invocar un falicismo revisado y corregido según la perspectíva lacarnana,
. · neisano
ambos autores se oponen tanto al anatomismo de Dolto como al natura l1smoJO ·
135
,.
La Francía freud iana en todos sus estad~

que su escr itura parece abrazar los contornos dees


10
Y sin duda es por esa raz6n ~: del cual Lacan subraya después de Freud que e
inefable _goce vagina l, ~':nto de ta feminidad. Este suplemento descansa en el pr:
const1tut1va dde_ ~n suP e no se encadena a un complemento mascu lino. En suma los
cip1o de una 1s1me1r 1a. dio clínico de la pervers1 · aporta 1a prueba
·6n f emenina ' de
autores muestran que el estu t ·d d
la existencia de un taticísmode ta disimetríay una_supIemen ar! a no naturalde la
feminidad. La perversión en el sentido estncto no ex iste en las_':1u¡teres, puesto que sus
les y especialmen te el fet1ch1s mo, no se man 111es an. 8 in embargo, la
f ormas ·sexuª ,
d fenómeno no excluye la hipótes is . de una pervers1·6n espec 1
'f'1ca que hace
ausencia eI . ¡ · L d' '6
que la propia mujer pueda convert,'.rseen fet iche par~ s m1sm~- a 1mens 1 n de éste
se aclara con la relación madre-mno, que puede inclinarse hacia el P?lo e~tremo de la
erotomanía: un "soy todo para él" que surge en el lugar de la subhmac 16n. En esta
perspectiva y a partir de la pervers ión, el falocent~ism? es necesari~ para la explicación
genérica del deseo humano sin bastar a la eluc1dac16nde su reahda? concreta.
La mayoría de las ponencias francesas presentadas en el Coloquio de Amsterdam
se publican cuatro años más tarde en el penúlt imo número de La Psychanatyse .
Además, y por primera vez, se t raducen los textos de l gran debate histórico . Irene
Roublef se encarga de transcri bir el artícu lo de Hélene Deutsch sobre la psicologla de
la mujer, así como el de Jones sobre el desarrollo precoz . Por su parte, Victor Smimoff
traduce otros dos textos, uno de Jones y otro de Joan Riviere .
Cuando el número de La Psychanalysesale de máquinas, la SFP ya se dividió y
Lacan prosigue su semina rio en la ENS. Ahora bien , en esa misma fecha, en la SPP,
algunas muj eres empiezan a interrogarse obre la famosa controversia. Pero como los
dos grupos casi no tienen contacto, los terapeutas de la SPP ignoran por completo los
trabajos presentados en el Coloquio de Amsterdam. Si bien sus interrogaciones no son
las mismas que las de los lacanianos, las razones por las cuales emerge la cuestión
suelen ser las mismas. En la SPP, igua l que en la S FP, el número de mujeres en
formación está en constante aumento . Además, con la muerte de la princesa y el
debilitamiento de la autoridad nachtiana las imagos "viri les" de la honorable sociedad
ipista envejecen seriamente.
Un primer artículo publicado en junio de 1959 en la RFP da cuenta del debate
histórico a partir del estudio del masoquismo femenino66. Pero en febrero de 1964 es
cuando el asunto se define en ocasión de un infonne que presenta Janine Chasseguet·
Sm1rgel, una anahzante de Grunberger, sobre la culpabilidad femenina y algunos
aspectos del Edipo femenino . Cuatro meses más tarde, la SPP organiza un coloquio
que escoge por tema la homosexualidad femenina . Joyce Mac Dougall, una alumna de
Schlumberger, de origen neozelandés , hace una expos ición brillante que es seguida
por un debate como la de Chasseguet-Smirgel67.
_Después de estas. dos reuniones, Janine e nasseguet -Smirgel decide hacer
publicar en Payot un con¡unto titulado NouvellesRecherches sur ta SexuatitéFémimne
con artlculos de Bela Grunberger , Christian David, J. Mac Dougall, Maria Torok y C.·
J. Luquet-Par~t. Incluye su ~ropia ponencia y redacta un excelente prefac io en el que
resenta la d1_sputaangloV1enesa. Naturalmente, no sabe nada de l Coloquio de
msterdam e ignora que el número de La Psychanalyse, publicado en enero , está
dedicado al m1s~o tema. Sin embargo, ha dec idido interesarse en la historia de la
sexu~hdad femenina por dos razones esencia les una de las cuales no es ajena al relevo
lacan1ano. Ya desde hace tie mpo, comprueba que los pacientes se deprimen leyendo

136
svnset Bovlevard: mise rias y esplendores del mo vimiento de prote sta

tos artículos de Marie Bona parte. ~ero por otra pa rte tambié n piensa que sus colegas
"influidos· por e l laca n 1smo, Ste1n y Green , adopta n posiciones falocentristas y
conservadoras respect o a la fe minidad . Así q ue cree que ha llegado et momento de
combatir el catec ismo vienés y hablar de otra mane ra de ta sexu alidad femenina se.
Las Nouv elles Recherches p~oduc i~as por ta SPP cump len sus p romesas. Todos
tos textos po~en ~n eV1denc 1a las 1nsuf1c1enc1as de ta doctri na vienesa para corregir las
con tos traba¡os ingleses . Los autores cons ervan el fatocentrismo freud iano especi fi-
cando que hay q_ue _d_ese mbar azarlo de toda refe rencia a l ó rgano peniano . Para ellos
el falo no es un s1gn1f1cante sino el lugar de designación de los idea les q ue se vinculan
a él y re~iten al lugar ocup~do por el ó rgano mascu lino. As í que las hipótesis inglesas
sobre lo innato de la fem ine idad son apartadas de a teo ría sin eliminarlas de la clínica.
Por ello es por lo que los auto res de las Nouvelles Recherches proponen una operac ión
absolutamente contraria a l relevo tacaniano que no conocen . Más que dejar abierta ta
contradicción entre las dos escue las e introducir un suplementario sobre to femen ino,
intentan superar simultánea mente a Viena y Londres para hacer complementarias las
dos hipótes is: una sería la verdad clínica a la que todo terapeuta debe referirse y la otra
es una necesidad teór ica con la que conv iene no dogmatiza r la enseñanza . La adopc ión
de esta actitud se adecua a la evo lución del movimiento psicoana lítico internac ional
puesto que los ipistas se reparten et imperio con los kteinianos por un lado y tos anna-
freudianos por el otro. Conc reta pues para ta SPP de tos años sesenta la entrada en
escena de ta clín ica anglosajo na sobre un terreno que antaño ocupaban tas tesis de
Nacht, Bouvet y Marie Bonapa rte. La introducc ión de esta clínica aparece tamb ién
como ta respuesta espontánea q ue ta SPP da a un lacanismo triunfante y a las antiguas
tesis francesas caídas en desuso .
Las Nouvelles Recherchesob tienen un magnífico éxito editorial. Ell ibroes traducido
en los Estados Unidos e Inglaterra , donde primero lo publica un editor fem inista. En
Francia, encien de una polémica en la revista de Planificación Familiar, en ta que
Geneviéve Texier lo acusa de serv ir de vehículo a una posic ión hostil a las feministas .
Janine Chasseguet -Sm irge t contes ta con mucho sentido común: "Si se piensa que la
situación de la mujer en el mundo y los conflictos _entre lo~ sex~s tienen ralees en ~I
inconsciente, ¿cómo minimizar , en esta perspect iva, las 1nvest1gac1ones de los psi-
coanalistas como Jones que, tachando resuelta mente de falsas ciertas opiniones de
Freud, concluyen , como resultado de observac iones clí nicas y reflexiones teóricas muy
elaboradas que la mujer no es un homb re frustrado , Y muestran cómo Y por qué los
conflictos p~ofundos de los dos sexos pueden hacer tan predomi nante cierta visión de
la muja~?" . .
Desde la revuelta de mayo, et feminismo ! rancé_sse rad1cahz_a_y se vuelve
mayoritariamente beauvoir iano , cuando no se hab1a nutndo d~I beauvo,ns mo como_su
colega estadounidense el women 's Lib. Así es como se efect ua una unión, favorec ida
par las barricadas entre la lucha por ta liberación sexual, que era el ob¡et1vo del
Segundo sexo, y ' un co mbate político más marxist~ que antes en favor de . un
igualitarismo completo. Simone de Beauvoir se convierte entonces _e~ la _principal
referenciadel feminismo francés, tanto por su persona como por su pos1c1on simbóli ca.
Por su parte, se integra en una luch_a militante q ue antes no había sido suya . _El
feminismo "radical" del postmayo se d1st1ng_ue pues del t en:11nismo reformista ante rior
en la medida en que se apoya, sin d1st1nc1ó n de ten dencias, en una doctnna de la
sexualidad femenina y ya no sólo en los principios políticos del igual itar ismo. Por lo

137
La Francia frt1udíana t1n todos sus
1
9 sados

demás , uno de los temas principales de este fe minismo contempo ráneo gira en to
al "cuerpo · de las mujeres: derecho al aborto , anticoncepc ión y separac ión d: ~o
sexual idad y la procreac ión. A través ~e este combate, toda l_ a cuestión suscitada po~
El Segundo Sexo en 1949 y por el ps1coanálls1sdesde comienzos de siglo vuelve
emerger "espontáneamente ' en el discurso público de las mujeres. Y en consecuenciaª
el falocentrismo fre udiano e~ vil ipendi_adode la manar~ más violenta sin que se aborde~
los debates internos del ps1coanális1sque ya lo hab 1an pues~o en tela de j uicio. En
adelante se designa ese fal?centns mo con el término falocrat,smo . Por esto, los psi-
coanalistas rechazan el feminismo exagerado que no hace sino react uallzar, desdeun
ángulo negativista, una temática de la sexualidad ya debatida en la historia del
freudismo. Si las feministas radicales son beauvo irianas cuando afirman que uno "se
hace mujer", son tamb ién jonesianas cuando sostienen el carácter innato de una
segunda libido . Vemos pues que, más allá de sus divergencias teóricas y políticas, el
femin ismo del postmayo def iende una teoría de la sexualidad que oscila entre un
culturalismo beauvoir iano y un natura lismo jo nes iano. Esto dem uestra que,
innegablemente , la historia del fem inismo y la de las doctrinas psicoanalíticas en
materia de sexualidad están muy entretejidas. En su percepción del problema, las
mujeres en lucha no están más adelantadas que los prácticos del inconsciente, aunque
afirmen lo contrario . Y sin embargo, durante diez años , la existencia del movimientode
mujeres va a servir para imp lantar masivamente las doctrinas de la sexualidad
femen ina nacidas del descubrimiento freudiano.
Hacia 1970, los medios de comunicación popu larizan la sigla MLF para designar
el movimiento de liberación de las mujeres surgido de la revuelta de mayo. El aíio
anterior, el 8 de marzo se había convertido ofic ialmente en Día Internacional de la Mujer.
Entre esa fecha, en la que emergen los grandes temas de la lucha antisexista, y el
mo mento en que Simone Veil hace votar en el Parlamento la ley que autoriza la
interrupción voluntaria del embarazo, transcurren se is años de combate durante los
cuales el MLF se divide en múltiples tendencias , tan violentas unas respecto a las otras
como los grupúsculos izqu ierdistas. Luego, a partir de 1975, una temática de reflexión
toma la delantera a la acción extremista justo cuando se celebra el Año Internacional
de la Mujer. Desde entonces, el feminismo se pone a reflexionar sobre su historia, ala
vez que encuentra en el beauvoirismo la forma más acabada de una modernidad
reconquistada. Se publican muchís imos libros que dan cuenta tanto de la lucha pasada
y presente como de las teo rias sexuales que las atraviesan.
Si bien el beauvoirismo domina el escenario francés del postmayo , es al mismo
tiempo criticado dentro del movimiento de mujeres. En todo caso no es la única vía por
la cual progresa el debate sobre la sexualidad femenina. En el corazón de la
luminosidad primavera l se despliega una corriente minoritaria hostil a la palabra
feminismo. Ese ténnino parece ligado al Women 's Lib y a una actitud de idealización
negativa del sexo mase,ulino. Al principio, esta corriente dice no ser feminista en
abso luto: rechaza la palabra y toma el nombre de "Movimiento de Liberación de tas
Mujeres•, de donde provienen los ulteriores conflictos por la atribución de 'a sigla.
Contra el existencia lismo beauvoir iano, juzgado superfic ial, prefreudiano y pasatista,
este movimiento se apoya en la conf iguración estructural ista de los aíios sesenta Yen
un marxismo libertario . Desde 1968, es fundado por tres mujeres: Antoinette fouque,
Monique Wittig y Josiane Chanel. Muy pronto surgen oposiciones en ta medida en que
Wittig es ma rcusiana , mientras que Antoinette Fouque dice ser lacaniana.

138 ..
sunset Bou/evard : miserias y esplendores d8 1 . .
mov,m,ento de protesta

En el plano político , el movim iento es


Politique, que funciona basándose en :iepre~entado por el grupo Psychana lyse et
discusión, característicos del fenómeno de t mo delo de esos lug~res informa les de
hacen es reunir mujeres en los barrios a fin doma e la palabra surgido de mayo. Lo que
de la articu lación de su pos ición de suj eto de ¡ue hablen tanto d~ su sexualidad como
1
hecho, el grupo está compuesto po r múltip le se ncons~iente Y sui eto de la historia . De
toda Francia. Éstos están encargados de dif dgru~os divi_didosen varios subgrupos por
obreras e intelectuales . En los subgru un ir in ormacio~esyreun iralasestudia ntes,
terminología psicoana lítica está a la orde~ºIe inJ se practica ninguna cura, pero la
1
ª
salvaje. El discurso freudiano desempeña el a en forma de_vocabu lario exaltado y
1
la vez que está penetrado de una te át· P_pe de referencia cultural dominante, a
. m 1care1ch1ana y libertaria
Nacida en 1937 en uno de los barrios más · -
Grugnardi es hija de un sind ica lista popula res de Marsella , Anto1nette
. . corso comprometido en la lucha com unista desde
laesc 1s1ónde
· Tou rs.
d Muy pronto ' escuchalosd iscursosd e Th orez y se in1c · · 1
·a en la saga
de 1os
R insurrectos
éF el ma
· r Negro . Luego • se orienta hac·1a u n a carrera d ocente se casa
con en ouque Y _se intere~a como él en la cultura latina y la literatura italian~. Juntos
colaboran_en la rev ista _Cah,ers du Sud. Montaigne es el autor favorito de esta ·oven
cosmopolita, de voz cálida, que ha~la un francés meridional de pura cepa, en el q~e se
me_zclan el aroma de l bosque _de~livos y la ordina riez de un dialecto portuario. Se diría
salida de un diálogo entre Ra1mu y Marguer ite Moreno . En la edad adulta, Antoinette
sabe que padece _una enfermedad co ngénita e incurab le que la va privando día a día
del u~o de sus piernas. Pero en vez de resigna rse a la triste suerte de un destino
mórbido, saca de su do lencia un gusto por los viajes y una fuerza intelectual que le
permiten e~tende r la natu raleza mis ma de todas las diferenc ias. Mujer por la historia
Y la anato_m,a, está modelada en la jerga de los isleños, los pastores, los marinos o las
1n~end1anas.. , pero ha bla la lengua noble de los libert inos del siglo de las luces. Así,
afirma la homosexua lidad nativa de las mujeres sin disimular su hostilidad a los
'1ravestis" de l fem inismo: " Enfer medad infan til del MLF, masculino-menos y machismo-
menos70.• Pues pa ra ella, pensar el co ntinente de la femin idad es desplazar la cuestión
al terreno de un sexo homose xuado de las muje res, definido como segu nda libido e
inferido a part ir de una relac ión con la mad re. Antoi nette reprocha a Beauvoir el haber
pronunciado la estu pidez más grande del siglo. Para ella uno no se hace mujer, uno es
mujer. Pero además uno se descub re mujer su perando el estad io fálico, o feminista, de
una sexual idad hecha a imagen del fa lo paterno. Se entra entonces en una estad io
genital de encuentro con la "homosexuac ión" . Esta doctrina es estructural: se basa en
la noción lacan iana de sup lemento y la derridiana de diferencia. Beauvoir es corregida
por Freud, Freud por Lacan y La~an por el ava nce de un postfalicis_mo que adopta el
aspecto de una simból ica homosexuada frente a la lengua del continente masculino.
En forma intuit iva, An toinette no está demasiado alejada de las tesis de Dolto o de
la doctrina inglesa, sa lvo por que vierte de nuevo el prejuicio naturalista _en el terreno
de una primacía afirma da de la homosexuali dad nativa . Fundadora y dingen te, esta
mujer es una rebelde sin escritura: carece de obra libresca . Ni tratad o, ni ensayo, ni
novela, ni teoría, ni artícul os reun idos en una biblia sagrada. De ahí que para el

• nombre con que se conocía a Jules Muraire, un acto r có mico fra ncés (N.de T.)
•• n~mbre dado a unas mujeres que, según se dice, durante la Comuna de 187 1 hablan
vertido petróleo sobre algunos ed ificios para apresu rar los ince ndios . (N. de la T.)
139
1

La Francia freud iana en todos sus 8 ,._


s«<dos

histor iador sea difícil evalua r la primacía real de ese discu rso oral y captar su verdad
repercus ión en el escenar io intelectual del post mayo. Pues todo el arte del MLF era
promueve Antoinette reside _enuna manar~ particular de hace~ vibrar los ~ignifica~~:
del estructura lismo, el freud ismo y el lacan1smo, de hace r surg ir una 1nscnpción plu al
de la lengua dentro de una multit ud de vo lantes , c_onsignas, carte les, boletin~s
multicop iados de todo tipo. En una palabra, ~ste mov1m1ento p~ne en ~cto, para la
conf iguración de los años setenta, una nueva m1tologla de la fem inidad articulada aun
doctrina de la sexua ~idad. No se pr~pone solam~nte luchar por l_ a emancip_aciónO reun~
los archivos del continente negro, s1noque tamb ién intenta esc nb1r, traducir e interpretar
la historia de la-sexua lidad de las muj eres a partir de una escritura marcada tambiéncon
el sello de la diferencia de los sexos . Y es para hacer surg ir la huella de esa segunda
libido, inscrita en el órgano uterino, por lo que Antoinette Y su grupo crean en 1974las
Éditions des Femmes. Están dest inadas a publicar libros capaces de testimoniar81
surgi miento de esta escr itura sexuada . En cuanto a la empresa, es financiada al
principio por una heredera de la familia Schlumberger. Esta referencia quizás no
carezca de importancia puesto que este apellido ya está inscrito en la historia ooi
psicoaná lisis como significante de un lugar particular concedido a las mujeres, En
efecto, Marc Schlumberger afirmaba que el futuro del psicoaná lisis se apoyaba sobre
los hombros de las mujeres.
Este surg imiento de una concepc ión sexuada de la escritura no podía producirse
sin una ruptura con el existencia lismo beauvoiriano y sin una reactua lización del debate
freudiano. Ahora bien , esta reactualización y esta ruptura se hicieron posibles antesde
mayo por el relevo lacaniano por un lado y la desconstrucc ión derrid iana por el otro.
Vemos cómo vuelven a insertarse , en la historia del movim iento de las mujeres, las
batallas filosóficas internas de,l estructura lismo. Entre 1965 y 1969, Antoinette Fouque
es lectora de italiano en las Editions du Seuil. Por Frarn;:ois Wahl , que la empuja a
trabajar , lee a Lacan sin conocer a Freud y se inicia en las tareas de la revista Te/Que/.
Planea incluso elaborar una tesis sobre el tema y en 1967 descubre L 'écriture et la
Différence. Paralelamente, redacta artículos para La Quínzaine littéraíre y frecuentaa
Blanche Reverchon y Pierre -Jean Jouve . Después de la publicación de los Escritos,
piensa en emprender una cura, vacila entre Leclaire y Lacan , y f inalmente va a parar
al diván de este último, cuyo seminario sigue desde 1969. Al mismo tiempo, entra en
análisis con Luce lrigaray, quien a su vez es analizada por Lecla ire y está marcadapor
la ensel'ianza de Derrida11.
La doctrina de la sexualidad femenina en la que se apoyan las acciones Y
reflexiones del grupo Psychanalyse et Politique es pues elabo rada colectivamente,
durante varios años , con el impulso de una mujer "conqu istada" por el psicoanálisis.La
corriente que representa es, por lo demás , la única que interroga realmente el dis~rso
freudiano sin rechazar1o de entrada poniéndo le la etiqueta de un puro Y simple
1
falocratismo. Por ello es por lo que, más que otras, traba lazos privilegiad~s con ~
comunidad psicoanalítica y en especial con los lacanianos. No sólo las mu¡eresde
grupo van a los divanes, sino que las psicoanalistas son interrogadas por un discurso
que las remite a su propia posición en la historia de su comunidad ... Cuando no se
vuelven sencillamente fem imistas, proclaman el surgimiento de una palabra O una
escritura específicamente femeninas. Esto da como resultado un sinf ín de reuniones.

·En español fue traducida con el titulo "El arrebato de Lo/ V. Steín ". ( N. de T)

140
sv nset Bovlevard: miser ias y esplendo res del mov1m1ent
. . o de pro testa

conflictos, amores homosexu ales y publicacion 10 0 .


con el vocabu lario de la feminida d co mo du rant ees de ~ tipo. Nunca se copuló tanto
t
por fin se legal izan las medidas igualitarias q eS ei periodo de 1970 a 1975, en el que
Es en el centro de este clima teórico r:::r recamaba el antiguo feminismo12.
estructuralismo por el lado de las rev ist as litera .cado por la vuelta de. los temas del
produce una react ivación del debate h'stó . nas Y los grupos de muieres donde se
Analizada por Leclaire Y controla~a r~~oDdo~n tro de la corriente lacaniana .
Lacan una verda dera relación de P to, Michéle Montrelay mant iene con
. . . amo r caba lleresco. Es hermosa, rica simpática e
inteligente y no pue de sino d esag rada r a los envidiosos , Ianto más cuanto' que goza de
1os favOres del mae st ro. Para ganarse la vida fue grafólo d é ·
le apasiona la astro log ía y además d I d . ~ay e.spu s modelo. También
. e o o es una chnica sena. Una magnífica figura
de la gran
· haventura
ch lacaniana . j unio de 1965 • aborda la cue s1·6
• . En I n femeni·na, en una

arguen·1e ouras, Le
ponencia e t da en 1 minario de Lacan sobre la novela de M
· L ¡ev se
s · • .
Rav,ssemen e o . te,n, publicada un año antes73.
Este libro obtiene un gran éxito entre los psicoanalistas y en especial los
lacan1~nos. C~ando .Marguente Duras lo escribe, ignora que se va a convertir en una
especie de o.b¡eto fetiche . N~ sabe tampoco que toda su obra va a ser entendida desde
el punto de Vista~e un fem 1~1sm.oliterar io, como emblema de una ·escritura• del cuerpo
de l~s mu¡eres . Lol V. Ste1n -di.ce en 1979- es alguien que pide que se hable por ella
continuamente puesto que no tiene voz. Es de ella de quien hablé y es a ella a q uien
conozco menos. Cuando Lol V. Stein gritó, me di cuenta de que era yo la que gritaba,
Sólo puedo mostra r a Lol V. Ste in escond ida, como un perro muerto en la playa7•."
No es de extrañar que en el discurso del feminismo literario del postmayo se
reactualice la temática duras iana ya que la autora es mujer y los personajes femeninos
ocupan en su obra un luga r particular. Sumergidas en el corazón de un ocio infernal,
las heroinas duras iana s son conde nadas, locas o malditas. Son siempre captadas en
el instante de una crisis que evi dencia su universo de campo de concentración .
Además, por lo general son judias y esa judeidad les confiere una identidad desgra-
ciada que se expresa en el horror, el vacío o la nada. Por eso, se convierten en
portadoras "nega tivas· de un siglo de opres ión, verdaderos símbolos incompletos del
goce y la muerte . Los personajes mascul inos de las novelas durasianas son confrontados
a este circuito huec o de la feminidad75. Por ello es por lo que la mitología femenina
surgida de la obra de Duras pue de o ponerse a la figura beauvo iriana de un feminismo
militante triunfal y fálico: por un lado et "suplemento· , vivido en la locura o el
arrobamiento , y por el otro la liberación igualitarista con su cortejo de p rejuicios
culturalistas o natu ralistas.
El ravissementcuenta la histor ia de una mujer judía, Lola Valérie Stein, y se sitúa
en un país de sueño y pesa dilla. La noche del baile en que se celebr~ su novi.azgo. Lola
es abandonada por otra muje r, Anne-Mane Stretter. Su novio, M1chael R1chardson ,
baila con ésta. Lola mira a la pareja . No q uiere más a M1chael desde que percibe a la
otra mujer. Al día siguiente de esta escena, ~e hun de en la postración y se v~elve loca.
Se atribuye entonces el nombre de Lol V. Stein como para 1nd1car la amputac ión sufrida .
Luego se casa y se va de s. T ahla, su ciudad natal. La h1sto~1a del abandono cae en el
olvido. Pero, die z años más tarde, Lol regresa a S.Ta hla. AIII se encuentra con Tat1ana
KarJ,una amiga de la infancia , que se había quedado con ella la noche del baile. Se
encuentra también con Jacques Hold, el narrador , que se hace amante de Tatiana.
Acostada en un campo de centeno , observa el abrazo de la pareja en el hotel des Bois.

141
La Francia freud iana en todos sus 851
ados

Mira pero no ve. No obstante , el episod io de la noche de l baile vue lve a _s _u memoria.
Recuerda , habla y revive la crisis. Hace el amor con Jacques Hold en el s1t10 donde se
había celebrado el baile. El dolor desaparece. Pero cuando el amante retorna al hotel
des Bois a reunirse con Tatiana, Lol yase encuentra en el ~mpo ..de cent~no, dormida
y fatigada por el viaje. Durm iendo está encantada, loca quizás Y ~uerta . El relato no
dice nada más . Está escrito con frases cortas , ~ la _manera de u_nsue_no c_omolos lugares
de los que habla . No contiene ninguna descripc ión clln1ca n1explicación psicológica:
abarca los contornos con una circulac ión de la mirada.
En 1965, Michéle Montrelay no habla aún de una esc~itura que se parezca al goce
o al cuerpo de una mujer. Pero señala que Lol es la imagen de una deca dencia
escond ida en la so mbra, que es una parte sin la cual el inconsciente no puede existir:
"Ahora -escribe- para que los amantes se amen, será prec iso que la cosa Lol, mezclada
con el centeno , les clave la mirada de pupilas muy ab iertas 76 ."
Una narrac ión as í no podía no interesa r a Lacan. Sin ser la histor ia de un caso
clínico co mo la Nadja de Breton, restituye, por el lado de la nada, del horror, o de la
"página en blanco", esa dimensión de la locura femen ina que opera en la historia de
A imée . Pero, a diferencia de los surreal istas, Marguerite Duras no se inspira en ninguna
fuente freud iana o psiquiátr ica. Desconoce rad icalmente los discursos "clínicos· sobre
la locura, y tal vez sea por esta razón por lo que los ps icoanal istas de los años sesenta
quedan "arrobados" con este relato y por la extraña proxim idad de un decir que habla
de la locura hecha mujer sin la menor alusión a algun a nosología.
Miché le Montrelay le da a leer el libro a Lacan , que se cae de espaldas. Siempre
obnubi lado po r sí mismo, cree encontrar allí su enseñanza. Como Marguer ite Duras no
es filósofa y no hay ningún peligro de que haya "robado las ideas de Su Majestad',
Lacan se precipita a su teléfono y convoca a la señora a una cita de medianoche en el
subsuelo de un café de la ca lle Bernard-Pal issy. Durant e dos horas le habla de Lol de
una manera inolvidab le, y trata de saber más sobre ella. Hab rá perdido el tiempo.
Marguerite Duras le responde que no sabe de dónde le viene Lol. Tendría que haberlo
sospechado, él que supo observar magist ralmente que las mujeres no saben decir nada
de su goce. Sin embargo, cuatro mes es más tarde , publ ica un "Homena je hecho a
Marguerite Duras del 'Ravissement de Lol V. Stein' •_El artículo no es de lo mejor: Lacan
se conforma con enunciar grandes trivia lidades . Primero recuerda que los artistas
precedieron a Freud en el descubr imiento del inconsciente y que po r lo tanto Duras
precedió a Lacanen los asuntos de Lola . Luego subraya que el número tres desempeña
un papel importante en la historia para afirmar por último que Lola no es una mirona:
mira sin ver, y así es "realizada" por el circuito de la mirada . El texto de Lacan está
aderezado con un sinnúmero de reverencias y adulac iones inútiles .n
Aunque le parecieron inolvidables las palabras nocturnas del maestro, Duras le
responde dieciséis años más tarde de manera "feminista": "No me interesa -le expresa
a Suzanne Lamy- cuando Lacan dice : 'Ella sabe, esa mujer sa be .. .' No sé cuál es su
frase ... Es una palabra de hombre, de maestro ... Es de todas man eras una palabra de
ho~bre de poder, es evidente. La referenc ia es él. 'Lo que yo enseño, ella, esta pobre
mu¡erc1ta,lo sabe . Es un homenaje enorme, pe ro es un homenaje que rebota sobre él.
Podría decirlo que se enseña en general , ella lo sabe de entrada, pero es lo que enseño
yo lo que cuenta7S."
En 1967, Mont relay encuent ra deslumbrante el inform e que Granoff y Perríer
presentan siete años antes en Amsterdam. Y cuando lee las Nouvelles RechercheS,

142
..
suns 8 t Bou/Bvard: mísBrias y Bsplendores del rñov,m,ent
. . o de protes ta

decide puntualizar a su vez la cuestión fernenin .


1argoartículo. Cuando está real izando su traba ·oª : prop_ósito de ese l!bro. Redacta un
automóvil que le hace perder la vista de un .~ • s vi ctima de un ternb le accidente de
0 1
siendo ~ermosa , tal vez más por ser más vuln~r!bl: d;rs f igura. A pesar de eso seguirá
y lo env1a a Temps modernes. Ponta lis la cita d · ata de que le publiquen su t exto
I
de nuevo. Finalme nte, le dice que no pued e ª una clase Y le pide que escriba todo
azufre . Lacan aconse ja entonces a Miché le ~e~~epta_rlo porque huele demasiado a
ª
no corresponde a sus est rateg ias del mome~to P di~tJa Sollers que lo rechaza pues
0
para Critique.Apar ece en 1970. Montrelay ex li~a ~~:~mo, Jacques Dernda lo acepta
en evidencia los ato llade ros de l fa loce t . P q . s auto res de la SPP ponen bien
,. . n nsmo freud ,ano e intenta n corregir los con la
ayuda de la 'd critdica ang
· losa ¡ona. . Luego
. reanuda t o do eI de bate sobre la no
comp . 1ementari
, a a part ir de las pos 1c1ones lacanianas . Fra n901 ·s p erne· r comentará su
articulo, as, corno Moustapha Safouan que en 1976 ofrece un a 1- d 1
situación del
M d problema - , sin dist inción de tendenc ias?s· En Ia pos,a mp_ioóresumen eª
n que adopta
ontreIay, . esempen~n un pape l cent ral la lectura de la obra de Duras y la actualizac ión
de la temática de una escritura femenina". La auto ra no se contenta con responde r a
lacuest!ó.n de l;a locentnsmo fre~d 1ano con el relevo freudiano, sino que desemboca en
un_"fem1n1smo hterano ~ue cons iste en hacer de l goce femen ino una escritura. Aparece
all1~~es un punt o de vista que desbo rda la perspect iva lacaniana . A través de él, la
femm1~ad es def1~1da como una SOrT)bra , como lo femenino primario, lo inefable,
reprimido p~r.el ps1coanáhs1s. En la busqueda de su feminidad, el hombre y la mujer
deben inscribir el nomb re de esa somb ra. Montrelay aporta así un elemento nuevo al
edificio lacaniano.
En la presentac ión del segundo número de Seiticet, Lacan le rinde homenaje re-
cordando con nostal gia el Congreso de Amsterdam: "Lo que se medirá con el partido
que sacó Michéle Montrelay , analista de la Escuela (nueva fórm ula), de una obra
lograda basándose en una fo rmación totalmente distinta. Que se aprecie lo que de
original se dispensa 'a propósito '. A propósito de la ob ra de la que esta crítica se honra
[...] No es camino indigno da r pruebas del deshielo que un trabajo especificado de
nuestra formac ión apo rta al problema de la sexua lidad femen ina: bloqueado desde que
Jones se opusiera a Freud. La queja que siempre insistomachaco que aparten de mi
más a menudo de lo que me la presen tan, queda aquí desarmada. No sin que me vuelva
el eco nostálgico de que cie rto Cong reso de Amsterda m para el cual habla propuesto
80
este tema, haya preferido seguir la corriente de un lamentable retorno al redil ."
No bien se publica el art ículo de Critique, Antoinette Fouque aguza las orejas. Leyó
las NouvettesRecherchesy , sin rechazar el descubrimiento freudiano. no tiene ningún
empacho en estigmatizar el fa locen trismo a lo largo de toda su cura con Lacan. No
demora en encontrarse con Miché le Montrelay para almorzar. Entablan una relación
que desemboca en la publicac ión de un diálogo en_La Q_uinzaíne tittéraire.Antoinette
Fouquereivindica la libido seounda y la homosexuac,ón mientras que M1chéle Montrelay
le pregunta cómo ocur re "l.i cosa" entre las mujeres ya que el pene está ausente.
Antoinette no responde a esta pregun ta esencial y Michéle desplaza el debate al
terreno más fiable del deseo de las mujeres entre ellas. Su interlocutora evoca ento nces
los "cuerpos numerosos , con perfumes , tactos , gustos densos •. profu_nd os, voluminosos
Y fluidos, rugosos , fragmentados , flex ibles, separad~_ s por fin d~flrnt_ 1vamente de su
?"99n censurado censuran tasi •. Suficiente para regoc11a r a los partid anos de la escuela
inglesa Y estremecer a los adeptos del ·c1an vienés .
143
La Francia freudiana en todo s sus estados

Durante este tiempo, Lacan es presa de la hoguera femenina: Desde 1970 anuncia
que la identificación sexual no consiste en creerse hombre o mu¡er, que la muier es la
verdad del hombre, que no hay relaci_ón sexu~I puesto que la relación es la palabra
. , . que "la muier· no existe. Al ano s1gu1ente,como parte de su segundo
misma y por u111mo ·ó d t 1972
relevo lógico, elabora unas fórmulas de la sexuac1 n'.luego uran e -1973, dedica
todo su seminario a la reanudación del debate. Lo titula Otra vez, recalcando así que
está siempre presente, él, el maestro, y que las mu¡eres siempre quieren m~s: "No
tienen más que ir a Roma a ver la estatua de Bern1ni para comprender enseguida que
Santa Teresa goza, de eso no hay duda. ¿Y de qué goza? Es claro que el testimonio
esencial de los místicos es justamente decir que lo experimentan pero que no saben
nadas2: Este seminario es abracadabrante. Es sintomático del último retorno, en el
escenario francés, del gran Lacan barroco de la madurez romana y de la visita frustrada
al Papa. Pero también es un homenaje _al Bataill~ de Madame Edwarda, ,ª_la figura
absoluta del odio y el amor a Dios. iHab1aque animarse a pensar en la m1st1caen el
momentoen que las mujeres claman por su liberación y habla que saber enunciarlo sin
ninguna beatería!
Enel plano teórico, Lacan no renuncia a ningún punto de su doctrina anterior.Pero
el tono de su discurso es diferente. Ha escuchado el mensaje de Antoinette y, si bien
no adopta ninguna de sus afirmaciones, se muestra sensible a la nueva retórica de la
escritura femenina. Reafirma la primacía del falocentrismo, define una vez más la
suplementaridady denuncia el error del prejuicio naturalista: la mujer sólo existe si se
tacha el "la". En otras palabras, hay mujeres y un goce específicamente femenino del
cual la mística revela lo imposible de decir. Pero la mujer no existe , puesto que su
naturalezano es su término genérico, ni la anatomía su destino. Del mismo modo, la
relación sexual no es una relación sino la no relación entre dos monólogos. No hay pues
relación sexual. Ambas fórmulas harán correr mucha tinta y Lacan cuenta cómo, en
Italia, el carácter equívoco de su palabra provocó un malentendido: "(...] había dado
este título absolutamente loco a una conferencia que dicté para los milaneses, que
nuncaoyeron hablar de esto, El psicoanálisis en su referencia a la relación sexual. Son
muy inteligentes. Tan bien entendieron que enseguida, esa noche misma, en el diario,
decía: 'Para el doctor Lacan, las damas, le donne, no existen.' Es cierto, qué quieren,
si la relación sexual no existe, no hay damas. Había [...] una dama del MLF de allá.
Estaba realmente... Le dije: 'Venga mañana por la mañana y le explicaré de qué se
trata83."
En 1974, Luce lrigaray publica un libro titulado Speculum , de /'autre temme queva
a_levantar mu<:~ªpolvareda84 ·?pera una unión entre la temática igualitaria d~Itemi-
nis~? beauvoinanoy la de la hbera<; ión de una escritura llamada femenina. Estaes
definidacomo específica: es capaz, según la autora, de subvertir el lenguaje opresivo
de l~s varones. La obra de _lrigara~está atravesada de parte a parte por el resplandor
surgido del MLF. Per?, a d1feren~1ade Antoinette, en la que se inspira directamente,
Lu~ ~echazalaensenanzalacamanapara criticarla a partir de una posición derridiana.
~s1m1lael fa_loc;1ntrismofreudiano a un logocentrismo y propone una lectura
desconstruct1va ~el continentenegro: al emerger lo que tiene reprimido, la mujerpasa
a_seruna y pareas1su alteridadradical: "Lo que está en juego en este momento en que
v1v1mos -dedara Luce- es el lenguaje negado a nuestro cuerpo de mujeres•
L . Un af\oémástarde, HéleneCixousY Catherine Clément publican una ob;a bicéfala,
a ¡eune n e, que va en el mismo sentido y obtiene un gran éxito. Una opone una

144
suns 9 t Boulevard: miserias y esplendores del movimiento
. . de protesta

escritura del ser mujer a un lenguaje llamad "f .


a la bruja, la histérica y los diferentes cuad~o alocé~trico· , mientras que la otra evoca
Toda esta efervescencia desemboca :nfreud,an?s d~ la seducción86.
Catherine Clément, de dos números es e . la pubhca?1ón, bajo la dirección de
1
cuales está dedicado a Jacques Lacans7py c,~ es de la revista L'Arc el primero de los
nd
bien, el volumen que rinde homenaje a L~ e segu º·ªs, mone de Beauvoirsa. Ahora
st
"La idea de este núme ro -escribe CatherinC:~~ á escnto exclusivamente por mujeres:
también podría decirse acontec imiento a t' ment- se debe a lo que se llama el azar;
encuentro. Es anunciar su función de ; re:(ng_ -out, _enel desarrollo de un análisis,
1
'puntos radicales en lo real' de los que habla L ' s, es aerto que ~os encuentros son los
-¿y si hiciéramos un número sob re Lacan a~an en el seminario XI. Primero fantasma
luego como mot ivo de broma.[ ...] El princi ion~e~ más que con mujeres?- descartado
st
modificaciones cultura les bastante import~nt~s º rf r que Lacan_produceete~tos_de
de la escritura de las mujeresas: paraª ectar la cond1c16nde pubhcac1ón
Naturalmente, a Lacan la idea le gusta mucho e nd · ·
proyecto se pone a reir No sólo
. , ·
· ua º
Cathenne le anuncia el
va a ser alabado por mujeres sino que algo más
importante para él, será el primer maestro francés del ps· . ár · '
prestigiosa galería de retratos de una de las más prestigi~~:!nre~~~a~u~~~~!~;r:~
mtelectu_altran~s- Antes que él Freud fue el primer psicoanalista que recibiera el
homena¡e de L 'Are Y, des~ués que Freud, Lacan llega a integrar a su vez el cuerpo de
hombres ilustres. se convierte en el 1g_ualde Bataille, Sartre, Merteau-Ponty, Qeleuze,
etc. Ahora ha logrado la_consagración en territorio filosófico y literario. Después,
Winnicott, Grod_decky Re1ch serán celebrados por la revista; luego Franc,oiseDolto...
Sabroso desquite para unos "e xcomulgados·.
. El número de L'Ar~ reúne contribuciones de muje res que en su mayoría son
miembros de la EFP. AIII encontramos los nombres de Maud Mannoni, Luce lrigaray,
M1chéle M?ntrelay, etc. A esto se agrega un artículo de Jacqueline Rousseau-Dujardin,
d1m1s1onana de la SPP, y otro de Soshana Felman: "La escritura de Lacan -expresa
ésta- que se parece tanto a la de Mallarmé, asume su irreductible parte literaria, la de
una ceguera que informa unos instantes fulgurantes de saber y clarividencia90.• El
homenaje se abre con un texto titulado "Aimée". A petición de Catherine Clément, que
se interesa desde hace tiempo en la paranoia femeni na, Lacan acepta publicar de
nuevo el fragmento de su tesis que se refiere al atentado etectuadq contra la actriz
Huguette Dutlos y a la anamnesis del caso . Un año más tarde, las Editions du Seuil
reeditan la tesis. Pero ya el número de L'Arc actua liza a un Lacan de juventud, no
estructuralista y completamente desconocido para el público de los años setenta. Si
bien el número se abre con la evocación de esa figura de la paranoia femenina, que
hiciera correr antaño todas las tintas del surrealismo, revela hasta lo ridículo las
ilusiones propias del movimiento de mujeres. Pues no surge ninguna escritura hembra
de este conmovedor homenaje a Su Majestad falocentrista. Las mujeres invitadas a
escribir hablan de sus asuntos con el mismo estilo que sus colegas masculinos. Y cada
uno de sus textos demuestra que la escritura no entra jamás en las redes de ninguna
sexuación, diferencia l, igualitaria O suplementaria. ¿Será pues fálica la cosa escrita o
su libido es segunda? Para tratar de penetrar ese misterio que no lo es pero que hizo
fortuna, el lector erudito puede tomar en Viena el Orient-Express con dirección a
Londres. Esperando el resultado de la nueva investigación, Lacan debe trotarse las
manos en su tumba: ha encontrado a la Teresade Bernini.

145
La Franc ía freudi ana en todos sus esta-'
vos

_Frente Rojo y años candent es


111
Hemos visto cómo la implantac ión progresiva de la_stes i~ófreuditanas den tro de la
.. . . n· ersi·t aria había modif icado 1a con 11gu rac1 n an eno r a 1os afios
critica hterana u iv Is R · d R 1
sesenta. La polémica que se desencadena e n tornlo a ur _dacd1ne. e o ª11~d Barthes
. s enseguida en la mane ra co mo a comurn a ps1coana t1caaborda
tuvo reperlctus 1onoes
as'1como e~ el papel que dese mpeñan las revistas en su percepción
los textos I eran . .
. ál' ·s A su vez éstas se ponen a reflexionar sob re el estructura lismo. y en
de1ps1coan 1s1 . - 1· t ·
consecuencia, los escritores "moder nos' , como antano 1os sur rea 1s as , se apropian de
las tesis freudianas para intentar redefinir, a través de ellas , _una nueva teoría de la
escritura. Creada en 1960 por algunos estetas_burgu~.ses, 1~rev ista Te.!Que/va a ocupar
un lugar centra l en el surgimiento de la noción de práctica textua l . Hasta 1962, se
ocupa sobre todo de la nueva novela. Luego se produce una trans formación , a impulsos
de Philippe Sollers, con la entrada en el grupo de Marcelin Pl:ynet , De~is Roche y Jean-
Louis Baudry. Es cuest ión entonces de defender la escritu ra _poética que la nueva
novela descuidó. La interrogación sobre la condic ión de la escritura surge debido a la
importanc ia que toman las ciencias humanas en el campo de la crítica literaria:
especialmente la lingüíst ica y el psicoanál isis. Pero tamb ién prov iene de la escritura
misma y de su estado de crisis penna nente. En 1964 , Te/ Que/ se define como una
revista de vangua rdia . Hace conoce r por primera vez en Francia, en un traducción de
Todo rov, algunos de los grandes textos de los forma listas rusos91.
Para diferenciarse de l antepasado surrealista , la revista busca sus modelos por el
lado de los dis identes: Bataille y Artaud son reiv indicados como las figuras de primera
línea de un antisurrealismo radica l. Uno a causa de su nietzschismo, su ate ísmo místico
y su culto al erotismo y el otro por su exper iencia de una escritura monumental de la
locura. Más allá de esta referencia, Dante, Lautréamont, Sade y Mallarmé aparecen
también como los profetas de una revolución permanente inscrita en el corazón de la
escritura occidenta l92-
.En 1963, la revista rinde un vibrante homena je a Georges Bataille, y un año más
tarde Michel de M'Uzan , un psicoanalista de la SPP y alumno de Bouvet , publica un
primer texto sobre "Freud y la creac ión litera riaw: Pero muy pronto se abandona el
terreno clásico del objeto litera rio en benef icio de las tesis de Barthes, Lacan, Derrida
Y Benveniste. Son tomadas en cuenta para la definición de una t9orfa revolucionariade
la textualidad occidental. Philippe Sollers y Marce lin Pleynet son los artlf ices de este
pr?grama de li~pieza de los establos literarios. Uno es prosis ta y el otro poeta. El
primero es u~ hiJo de la burgues ía, educado por los jesuitas , y el segundo un hijo del
pueblo autodidacta . No se parecen en nada , pero se entienden a las mil maravillas en
su voluntad de hacer la guerrilla a las instituciones y seducir a algunos maestros del
pe~samien_tod~ su época. En m~yo d~ 1?66, una joven búlgara, Ju lia Kris teva ingresa
al can Y le 1'.11pnmesu lmpe tu un1vers1tano . Lingüista y políglota hab ía llegado un año
ante,s a Paris, con un~ beca de estudios : "Vine a Francia graci~ al sueño gaumano de
~n~t E~ropa del Atlánt icÉ ~ 1?s Urales ' -escribe - y tuve la impresión de encontrar , en eSte
der~ ono:ue ib_a~e las d1t1ons du Seu il a la EPHE, un cosmopolitismo que trascendla
e a reg n soaaJ1staYeuropea Yconstitu ia ese continente de pensamiento, especulación

146
sunsst Boulsvard: miserias y esplendores del . .
mov1m1entode protesta

y escritura que bien corresponde a los m ·


de París94 . • Julia Kristeva prepara su tes ise~or~smori:entos de la leyenda universitaria
el seminario de Roland Barthes. se encue~tr:~~ cicl~ con Lucien Goldmann y sigue
Todorov _que la preced ió en el viaje hacia el Pans con su compatriota Tzvetan
O st
intermedio de Gérard Genette, y luego se h e ~· Pront? conoce a Sollers por
primavera de 1967, el diar io Minute la califi~c: amig~ de Em1le Benveniste. En la
trifulca. Tiene como escenario las Éditions du Se espia soviética. Se arma la gran
intelectual dentro del PCF y como refere ncia el etuil, com_o baza la toma del poder
-r / Q ¡ . es ructurahsmo
En 1966, , e ue publica la ponenc ia de Ja . :,
la escritura.• En la perspec tiva de un surg imienf¿~es D:rnda, _Freud y la escena de
despierta también un vivo interés y en es ecial la t e}ª huella '. el relevo lacaniano
ella los escr itores telque lianos pueden h~cerse
Lacan, a Lacan baj o el estandarte de Derrid
1r:º~
!ª 11
de la d v s16ndel sujeto. Con
u anos. lee~ a Freud a la luz de
nd
guerrilla de la letra. Poco importa que las pª~;i!o~eer ª segun una _estrategiade
. . . . s sean antagónicas siempre
parecen h bl 1
PhT a sar e mismo 1d1oma:el significante , el texto , la mscnpc1
· · '6n '
11ppe o11 ers se encuentra con Lacan por primera vez en 1965 ·A través de él
busca la s~mbra de GeorJeS Bataille . Los dos hombres almuerzan j unt~s en compañ ¡~
de Fran901s Wahl. E~e d1a, La~an 1;s!á particularmente exaltado. Le anuncia a Sollers
que acaba de conquista r ~ su ¡auna. de normalistas y poner en práctica su programa
renovador. Sollers ya asiste al seminario y Lacan lo toma por un universitario Le
pregunta cuá~es el tema de su tesis . Pronto le propone hablar ante su cenáculo y lu.ego
pasar unos d1as en Vene~ 1a. Sollers no acepta: no tiene ganas de entrar en vasallaje.
En 1966, el maestro le env1a sus Escr,toscon dedicator ia: "A P.S., no estamos tan solos
después de todo 95 ." Lacan está fasci nado con este joven escritor lleno de talento
jugador y libertino. Pero muy rápidamente comprende que éste no está buscand~
maestro, y que sus intereses son literar ios o estratégicos, pero nunca psicoanalíticos.
Ahora bien, a Lacan no le inte resan ni la literatu ra como tal ni los escritores, a los que
querría converti r en adeptos suyos . Se co nsidera filósofo, lógico y jefe de escuela, y si
bien su pluma es la de un escr ior, siempre utiliza las obras literarias para ilustrar el
fundamento de una doctrina . Lacan ja más encuentra en la literatura un lugar de placer.
La usa como adorno . En este sentido, las criticas que le hacen Duras por un lado o
Derrida por el otro son justificadas. Los que rodean al maestro imitan esta actitud.
Contrariamente a los psicoanalistas del otro bando, como M'Uzan, Pontalis o Anzieu,
los lacanianos son incapaces de produc ir sobre la literatura otra cosa que la confirmación
de sus posiciones doctrinales. La mayo ría habla de ella con fascinación para encontrar
lo ya conocido . Pese a ello, Lacan sigue siendo un productor de literatura. Sus textos
están escr itos como ficciones, nove las o parábolas. Pero su relación con los escritores
se ve pe~udicada.
Por su parte, Sollers es un gran profesional de la literatura, un adepto al principio
del placer. Sabe que la obra de Lacan mantiene con las noc1one_s de letra y significante
una relación esencial para la "práctica textual" . Sumari:ente 1ntehgente, fa_stuosoen sus
gastos, sensible a todas las formas de feminidad, cultiva a las mil maravillas el arte de
haoerse amar u odiar, perdiéndose a veces en el de~eo del adversario. Dot~d_o_de una
magnífica capacidad de escucha r el inconsciente, disfruta del otro_hasta el 1nfm1to, con
el oído siempre flexible al momento concreto . Pero su culto del éxito lo lleva a menudo
a elaborar estrategias planetarias a las que sólo él concede fundamento. Lacan lo
P&rcibe muy bien. No le disgustaría reinar sobre la armada telquehana, pero no le

147
La Francia frsudiana sn todos sus
1
8 sados

gustan mucho. los repartos de te~rit orio; desconfía . Sabe que la revista concede tant
importanc ia, s1no más , a las tesis de Barthes y Derrida como a las .suyas. a
Por lo demás, el artículo que Jean-Lo u1sBaudry publica en el 1nv1emode 196a
. 96" n .d . h con
el títu lo de " Freud y la creac ión !iteran~ pone e ev 1 enc 1a asta qué punto la
desconstrucció n der ridiana es más nutritiva. para cierto~ escritores del grupo que el
relevo lacaniano . En este texto, el autor explica las _posiciones de Freud con respecto
a la lite ratura basándose exclus ivamente en la ensena n za de Dernda. Emplea sin ces
las nociones de huella, facilitac ión y f ractura y no cita ni una sola vez el nombre :
Lacan. El inte rés que Te/ Que/pone en el lacanis ~_oes sin d~da imp?rta nte, pero varí!
según la situació n política de l momento. A l pnnc1p10, las tesis dernd1anas dominanlos
traba jos telque lianos, y además Derrida pub lica una parte de su obra en la revista y en
las Éditions du Seuil. Sollers mantiene con él una verdadera relación de amistad. Pero
atrapado en sus estrategias, juega entre Lacan y De rrida un d ifícil partido que terminará
en un fracaso magis tral con uno y una ruptura con el otro. En esta historia, las pasiones
personales se mezclan con los asuntos conceptuales.
El desplazamiento de la configurac ión estructu ralista en el escenario de la
vanguardia literaria emp ieza en el otoño de 1967 con la pub licacion en Te/ Que/deun
llameante manifi esto de terrorismo intelectual. Se titula "Progra ma· y lo redactó Philippe
Sollers. En este texto encontramos un arte de la hinchazón verba l parecido al de
Proletkulty caracter ístico de la época q ue antecede a la explos ión de mayo. Los temas
abordados son idénticos a los que dan origen al fem inismo literario . Sollers fabrica una
amalgama erudita va liéndose de los conceptos elaborados por la refundición
estructuralista. De Foucault saca la pareja razón/locu ra para hacer de ella el lugarde
surgimiento de una "ruptura textua l". De Derrida la idea de una "archihuella' para
transformarla en una posible escritura "reprimida ". De Lacan extrae esencialmente una
manera de integrar el discurso freudia no al conjunto del proyecto . Por último, por el lado
de Althusser confecciona la noc ión bache lardiana de corte epistemológico, que le
permite situar la histor ia de la tex tualidad en el mater ialismo dialéctico . A partir de esta
mezcla que dice ser explos iva, la historia de la literatura es pensada como una serie de
rupturas textuales sucesivas, captables en las obras de Sade , Bataille, Artaud, etc.
Éstas definen una discontinuidad de la práctica textual , de la que la noción de autores
barrida por "burguesa· y "sacra lizante" para ser reemp lazada por la de "ciencia del
sujeto ". La escritura no es un objeto de estudio puesto que la teoría que la piensa es
ya una escritura. Toda revolución pasa pues por un camb io tota l de la escritura, es decir
por una "teoría de conjunto· elaborada como una práctica de escritura . Gracias a ella,
el telquelismo puede pensarse como el movimiento mismo de una vanguardia del
proletariado. As í, durante algunos años va a imponer una lectura particular del
estructura lismo del que ha nac ido, y arrastrará en su estela no sólo a los teóricos a los
que recurre sino a un número considerable de univers itarios en busca de una nueva
"cientificidad" para abordar los textos . Después d~ mayo, se creará una UER de
ciencias de los textos y documentos en la que Ju lia Kristeva difundirá su enseñanza
Para la histor ia conjugada de la literatura y el psicoanálisis , la aventura telquehan~
5
no tiene ni la fuerza innovado ra ni el efecto del surrea lismo de cuya medalla dice ~3
el _rever~o. En s~ versión convu lsa de los años candentes , no mantiene co~ca
ps1qu1atnadinámica la misma relación que el surrealismo. Se desp liega en una ép 'ó/l
en la que el di~~mismo está en el ocaso, en la que e l terreno que permitió la_implantacian
del ps1coanáhs1sse encuentra en plena disolución. Los escritores surrealistas 0stab

148
sun~t Boulevard: miserias Y esplendores del movimiento de protesta

tanmarca_dos por el dinamismo Y eran tan eruditos en mater ia de clínica como ajenos
a esa tradición s~ mantuvo el_te lquehsmo. Los surrealistas fabricaban poemas, ficción
y collages a p_artirde una clínica . El te lquelismo busca una cientificidad desprovista de
toda referencia a una nos?logia. Por esta r~ón, los escritores del grupo no producen
ninguna ~bra que _esté directamente 1nsp1rad a en el descub rimie nto freudiano. Su
aprehensión del psicoanális is no pasa de ser puramente teoricista. Se hace mediante
comentar~osintele?'uales ~obre la cond ición de la esc ritura y no desemboca jamás en
una Cfeac1ónlíterana O poética Además, todo ocurre como si la refundición estructuralista
ya hubiera ocupado , en Francia, el lugar de un nuevo surrealismo . En consecuencia,
la experiencia telqueliana se pres enta con carácter de imitación: repite la saga de un
relevo que ya se produjo. Así , pare un frente rojo formalista, en el que se revela, en
forma de carnaval repetitivo, la mitología de las grandes noches y el fervor desteñido
de los días qu e suceden a la revo luc ión. Cuando los surrealistas se adhieren al Partido
Comunista en los años treinta, sueñan con un bolchevismo que ya no existe. Piensan
en Lenin, en la toma del Palacio de Invierno o en una nueva conspiración en la plaza
Roja y tienen ante ellos las locuras de l stalin ismo. Todos se van retirando entonces en
silencio, con \'::-lenc ia, en su icidio. Pero cuando los escritores telquelistas se acercan
al mismo partido , cuarenta años más tard e, las apuestas están hechas por partida
doble. No só lo está sepultado Octubre , sino que con él toda la saga de las vanguardias.
El surrealismo pon ía en escena un sueño, el telque lismo pr;cipita a la tumba 1~puesta
en escena del sueño . De ahí el vira je exa ltado hacia el mao1smo,como t1gura ultima de
una revolución desaparecida y luego la readaptación a los ideales cristianos de una
Europa anticuada: "Cuando la revo lución marxista latinoameric_anaestá a las puertas
de los Estados Unidos -escribe Ju lia Kristeva en 1983- me siento más cerca de la
verdad y la libertad cuando traba jo en el espac io de ese gigante impugnado que tal vez
está a punto de convert irse en un David trente al Gohat creciente de_ l Tercer Mundo.
Sueño con que nuestros hijos vayan más bien a unirse con ese David, sus errores Y
callejones sin salida , armados con nuestras divagac iones ligados a la idea, al Logos,
a la Forma· en suma a la viej a Europa 97 ."
El telq~el ismo s~ca pues su fue rza ideo lógica de tres lados. Por una parte, cruza
momento de particular efervescencia,
la historia del PCF y sus revistas cu ltura les e~ u~ic ión estructura lista, Barthes, Derrida
por otra se apoy~ en tres mae st ros de r: ~~a reactual ización de la discusión de las
ª 1

y Foucault, y por ultimo sirve de plataform~ ·t ·al ligado a la implantación del grupo en
vanguardias. A esto se agrega un poder e I ori
las Éditions du Seuil. . . freudia no las tesis surrealistas eran pro-
En su relación con el descubri miento de TeÍ Que/no lo son. Aunque el grupo
I
ductoras de creación literaria, mientras qufe asan tan·o el de Breton en su imitación de
.. ls'ón" que uera . .
recupera un arte de la convu ! • Éstas provienen de escritores que , a titulo
la histeria, no da origen a obras importan tes. partir las opciones de la revista o, por el
individual pueden, en un momen~o dado, ~º~a ues atravesado por la situación más
contrario, rechazarlas. El te lque_h smo se e !es1rrolla durante veinte años, entre 19~0
general de la modern idad literaria , que ~ ·tas una temática presente en la teona
rteranas escn -
Y 1980, y hace surgir en las ob ras 1. d esta temática, a través del estructura 11smo,
lacaniana. Que Lacan se haya nutri~o e ·mporta poco con respecto al fenómeno
s 1
oquela modernidad se nutra de ell~ ,n sabe~~ ~ste período transmite una inscripción
en si. Más allá del telquelismo, la hteratu~a bjeto y de lo "real impos ible" del que la
del sujeto dividido, del goce, del deseo, eI 0
149
..

La Francia freudiana en todos sus estados

doct rina lacaniana da una espec ie de vertiente conceptua l. Y s in duda Laca n_teníaque
ser ciego a esta modernida~. como Freud al s urreahs mo, para que se r~ahzara esta
fusión a distancia entre el meior momento de una avanzada teó rica.Y e l meior momento
de una modernidad literaria atravesada por ella. Co n referencia a esto, hay que
distinguir la historia política e ideo lóg1c_a de la aventura telque hana en su relación
específica con el psicoanál isis, de la _h 1stona de_la~ obras prod~c1das durante ese
período y de las que la aventura telqueha~a no seria sino la expresión 1m1tada o lúdica.
Algunos grandes libros dan test1momo de la apanc1ón de una temát ica lacaniana
en la literatura entre 1962 y 1981: La Vedle, de Roge r Laporte, en el que el narrador
después de Maurice Blanchot, to ma como objeto de su_relato la esc'.itura imposible:
compact, de Maurice Roche, que expresa en bruto la d1v1s1ón de un su¡eto desmayado
en seis reparticiones entremezc ladas; L 'Hom me qui dort de Georges Pérec , en el que
el autor se dirige en segunda pe;so na a un héroe ausente de sí mismo, durmiendo su
vida, como en una cura; Éden, Eden, Éden , de Pierre Guyotat , principa l exponente de
una lengua del sexo; Louve basse, de Den is Roche , que describe e l cadáver de un
narrador reduc ido a disfrutar de sus desechos infant iles; Paradis, por último, de Philippe
Sollers, texto interminable y sin puntuación , const ruido como el soliloquio de una
escritura cuyas asoc iaciones significantes sólo pueden surgir de una lectura oral. Entre
el desarrollo de estas producc iones lite rarias y el impacto teórico que firma su posible
surgimiento , se desp liega el contrago lpe francés del descubrimiento freud iano, revisado
y corregido por Lacan, a través de la rejilla de un estructural ismo desbordado a su vez
por todos lados por sus efectos significantes98.

Desde 1956 y después de la publ icación del articu lo de Lou is Althusser , la actitud
de los intelectuales comun istas respecto al psicoanális is se fue modificando sin dar
origen a una crítica profunda de las divagac iones del pasado. El aumento del número
de los psiquiatras comprometidos en el Partido, su adhesión a la corriente dinámicaY
al serv icio público , así como la polít ica de alianzas practicada por Henri Ey por medio
de su amistad sin desmayos con Lucien Bonnafé, perm iten borrar los recuerdos
desastrosos del período jdanoviano. Los jóvenes terapeutas comunistas concurren
cada vez más a los divanes , sin saber nada del pasado. Se adhie ren a un partido
"nuevo" y descubren un psicoaná lisis freudiano contemporáneo de sus interrogantes.
En 1964, el artícu lo de Althusser no recibe ningún eco inmediato y el althusserismo es
criticado a causa de su antihuman ismo teórico. Pero progresivamente, este texto
señero se convierte en el punto de partida de una ref lexión parcia l sobre el pasado,Y
espe~ial~~nte sobre la psicología concreta. Althusser muestra que el relevo lacaniano
permite criticar a la vez las revis iones estadounidenses y la ideolog ía jdanoviana . Ahora
bien, desde 1953, Laca~ había previsto que su doctrina podía ser entendida en las filas
del. Partido. No se equivocaba. En var ias oportunidades había rendido hornenaJe ª
Pohtzer Y su presenc ia en la ENS había aportado un hálito nuevo a las discusiones
0
sobre el marxismo .. Naturalmente, Lacan no entra jamás en ninguna batalla políUCS
electoral, Y su medio fam1harestá más bien marcado por una hostilidad de izqu1erd ª
respec to al PCF . En contra de la línea comunista, Laurence participó en las redes de
ayuda _alFLN. En cu_antoa Jacques-A lain y Judith, se integran en 1968 en las masde
la Izquierda Proletaria, que preconiza la lucha a muerte contra el revisionismo. En esta
9
coyuntura, Lacan no siente más simpatla por las formas izquierdistas de la 1uc/1

150
sunset Boulevard: miserias y esplendores del movimiento de protesta

militante que por el aparato del Partido. No obstante, el PCF es una institución poderosa
st
y el viejo maestro pre a mucha atención a las transformac iones que experimenta y a
la manera en que rea be su doctnna. Su sever idad con respecto al modelo estadounidense
! 0
y su simpatía .por. s "errores• de. Politzer le hacen escribir en 1964: "Por tanto,
consideramo~ Justificada la pre~ención que el psicoaná lisis encuentra en el Este. A él
99
le correspondia no merecerla · Después del Congreso de Argenteuil de 1966, queda
abierta la senda para reahzar una nueva evaluac ión crítica de las tesis politzerianas así
como para proceder a un rechazo más comp leto del jdanov ismo. Esta apertura se
despliega d~ var ias mane ras e~ las filas d.el Partido en donde la captac ión de la doctrina
1acan1anasirve para redescubri r un freud ismo auténtico. Los "literarios• no se interesan
en el mismo Freud y en el mismo Lacan que los filósofos y los psiquiatras. En los
primeros, las tesis lacanianas son entendidas a partir de un debate en torno a la
lingüística y a la condición de la esc ritura. En consecuenc ia, las relaciones que se
establecen en nov iembre de 1967 entre la revista Te/ Que/ y La Nouvel/e Crivque
desempeñan un papel motor. Por el lado de los filósofos, las tesis lacanianas son objeto
de otro tipo de discusión, en la medida en que se implantan por la vía del antihumanismo
althusseriano . Así que ocupan un lugar importa nte dentro de una coyuntura en la que
se reivindica el althusser ismo como un medio de criticar las díferentes ramas de la
psicología. En esta época, un alumn o de Alt husser, el f ilósofo Michel Pécheux, to~a la
decisión de dar la batalla con tra la psico logía en el interior mismo de sus bastiones
universitarios y comunistas. a partir de una posición althussero-lacaniana, capaz. de
integrar los trabajos de Cangui lhe m y de la lingüística moderna. Pubhca en los Cah,ers
pour l'analyse var ios artícu los en este sentido, con el seudónimo de Thon:ias Herbert.
Pécheux arrastra en su estela a alguno s am igos, y en especial a dos 1~~e t1gadores del
CNRS Paul Henry y Miche l Pion. A uno le interesa la lógica y la hngu1st1c 7 a y al otro la
políli~ y la teo ría de los j uegos. Lacan les escrib irá cartas o les propondrá hablar en
su seminariotoo. .. · · d
Sin emba rgo dent ro del Part ido el althusse rismo es criticado.por lo~ part1danos _e
'
una corriente humanista que se apoya, por e1contrario ' en la la ps1colog1a y de
publicación la herencia
la obra
l'tz . S b I d'scusión
1 en este terreno con
po I enana. e a re a · . Théorie de la personnalité, que será tra-
monumental de Luc1en Séve, Ma~x,sme et . . t as leen otro Lacan, oscilando
101
ducida a quince idiomas .. Por ultimo •. los Pi~~ ~~~umanismoteórico . Acomienzos
también ellos entre un humanismo ~ohtzen~n~ire d'Ét udes et de Recherches Marxistas
del ano 1967, se reúnen en el ámb~to del e t aba'ar colectivamente sobre el tema
(CERM) con algunos filósofos~ ps!cólogos Pi:ªa~teslen el debate no son lacanianos,
general "Marx ismo y psicoanáhs is · Los part ~ encia constante en sus discusiones
pero la doctrina lacaniana sirve de ,punto dr re ~r que acepta entusiastamente hablar
SObreel freudismo. Una confrontaaón c~n !~fn~s de 1968. Dos años más tarde, los
en el CERM, cierra el ciclo ~e confe ren~iaso cuadernos impresos en mutticopiadora
textos son reunidos y pubhcados en a~c encuentran varios artículos, dos de los
titulados Marxisme et Psychanalyse . Alli se . de descentramiento del su¡eto en la
6
cuales están enteramente dedicados a la noci nrtaun hálito nuevo a la evaluación del
obra lacaniana. se trata de most rar que éSt a apo el tema del lenguaje es el efecto de
problema de la personalidad humana. Para ~no;~ su historia; para otros, es articulable
un proceso en el cual el hombre es descen tra Jean Ayme participa en los debates con
a una antropología fundada en el marx ismo. 1 El conju nto es de un excelente nivel
unaponencia sobre la psicoterapia inSt ituciona ·
151
'
La Francia freudíana en todos sus estad
Os

' 102 .
t e Óneo ál. · 1 • •
Para la historia de la implan tación del psicoan 1s1sen e mov1m1ento comunista
después de 1956 , el filósofo Lucien Séve ocupa un lugar comparable al de Lagach~
para la comunidad psicoanalít ica . Nacido en 1926 , alumno de la ENS después de la
guerra, se presenta al concurso de_opos 1c1ón a una cátedr~ en 1949 y se a~hiere al
Partido al año siguiente . Decepcionado por la ps1colog1a qu~ se ense na en la
Universidad , se interroga sobre las noc iones d,e persona Y personalidad_leyendo la obra
de Politzer : "Con lo que Politzer destru ía, as, como con lo que anunciaba, estaba de
acuerdo. Respecto a eso el psicoanál isis, pese a que p_arecíacontene r un fuerte núcleo
de verdad, me interesaba menos que la obra malquerida de Janet que, a pesar de sus
numerosos límites , me entusiasmaba por su sent ido de la act ividad psicológ ica y del
carácter histórico-socia l de la personal idad 103 ."
En 1952, Luc ien Séve seña la púb licamente su desacuerdo con la utilización que
se hace del pavlovismo en La Raison. Y, en esta perspectiva , prosigue sus investi-
gaciones sobre la noc ión de personalidad , que debe serv ir de base a la reanudac ión del
proyecto politze riano . Así, cuando la pub licación de las obras de Althusser hace
aparecer una crít ica a las tesis politzer ianas que cor re en sent ido inverso de su posición,
Séve opone al antihuma nis mo teór ico una psicolog ía concreta de ins piración marxista
que espera sea capaz de exponer la esencia de la persona lidad humana. A través de
Politzer, vuelve a e legir a Jan et contra Freud , la "pe rsona • contra el "sujeto". El debate
sobre el freudis mo que se desarro lla en el Pa rtido toma entonces e l aspecto de una
disputa en torno al humanis mo y la psicolog ía. Para la co rriente seviana, la psicología
concreta de la persona debe ser articu lada al materia lismo histó rico en el marco de un
programa liberal de socia lismo científico, mient ras que , en la perspectiva althusseriana,
el relevo del ma rxismo pasa por una lucha rad ical contra todas las for mas de psicología
y por lo tanto por una eva luación lacaniana del freud ismo. La opos ición que se despliega
entre las dos tendencias transpone a te rreno comunista algunas div isiones que ya
operan en la situación francesa del psicoanális is. Respecto a esto , la diferencia
existente entre las posiciones sev ianas y las tesis a lth usserianas reactua liza, en la
categoría de un patrón politzeriano, la oposic ión entre la vía lagachiana y la linea
lacan iana .
Tanto de un lado como del otro, el debate sobre las re laciones entre e l marxismo
y el psicoanál isis se reanuda sin orig inar un treudo -marx ismo, ya que ese ámbito está
investido por el movimiento izquierdista y actua lizado por e l Anti-Oedipe.Tampoco
desemboca en una crítica de la psiquiatría soviética . En cuanto a las líneas de
demarcación que trazan las fronteras ent re las dos corrientes dentro del Partido, rara
vez son evidentes y la masa de intelectuales comunistas no las vive como tales. son
muchos los que se muestran a la vez sevianos, althusserianos lacanianos , telquelistas
Y feministas según las alianzas del momento o los intere ses .edi toria les en juego. La
efervesce,ncia que se vive en el PCF, entre e l Cong reso de A rgenteuil y la elección de
G1scard ~ Esta1ng en 1974 a la presidencia de la Repúb lica, es tan loca que las mezclas
son tan import~nte~ como las diferencias o las hostilidades recíprocas . Todos los
m1htantesde la 1ntelhgents1acom unistapub lican sus artículos en los órganos de prensa
del_'.art1do, desde Les LettresFranqaiseshasta L 'Humanité pasando por La Nouvell~
Cnt,que,FranceN~uvelleo La Pensée.Todos se reúnen en setiembre para la fiesta 0
el p~r~ue panorámico de La Co~rneu~e y en marzo en la Semana del Libro Marx1
Participan en numerosos coloquios, diversas reun iones O comisiones en las que tod
s:~
152
d
sunset Boufevard: míserias y esplendores del . .
mov1m1entode protesta

sueñan con cambiar el mundo con la ay d


Pese a que las diferencias tienden iba de la gran fortaleza obrera.
. .. orrarse en el
enfrentan dos l ,neas po 11t1cas. La de Alth ' centro del debate cultural se
- h. usser lleva a n . .
desemboca en e 1sueno c ino de una revolución .. u a crisis de revisionismo y
Lucien Seve se adapta n a la nueva alianz leninista, mientras que las tesis de
programa común de gobierno, que apoyaª (ue se preconizó en 1972 con la firma del
personas y del yo indiv idua l en el seno de ~a~~oyecto de un desarrollo posible de las
En esta coyuntu ra , Catherine Clémer emocracia avanzada".
Partido en el otoño de 1968. Catedrática ' que es _miembro de la EFP, se adhiere al
desde hace tiempo y part icipó en el auge di :~ r~a h
1
ª·st
sigue el seminario de Lacan
la aventura de La Nouvel/e Crítique, está encar a~h,~rs pour '.'analyse.Embarcada en
sobre el tema "Psychana lyse et politique• Egtá a . e organizar debates y reuniones
movir:iiento de muje res, telquelismo, lacan is;,,o s t vi~culada a todas las corrientes:
ve asiduamente con psicoana listas de todas 1Js fi~~ de _la personalidad. Además se
mesa redonda que reúne a Serge Leclaire And ré G encias. En_1970, organiza una
104
Casanova, el redactor resp onsab le de la NC Y Bern r~e~ Y Luc,en Seve . Antoine
1
comunista hostil al lacanismo, participan en ~I debatearHa u dw~r1,.un ps1cotarapeuta
1
período jdanoviano y a la vez tener en cuenta los co~oci~ i~~~os~t~~=~xtumas 1 d~I
0
que respecta a. la evaluación. . del freudis
. mo · La confrontac·ión t . mo por
errrnna en 1a confusión
tota.1 e1orno
f ar
· d ,ente pohtzenano,. Luc,en Seve pide a los ps·1coana1·sta
1 s que reconozcan
que e reud1smo está paras 1tado por el sociologismo y el biologismo. Por su parte
André Gre~n recue rda a los comu nistas su pasado vergonzoso y explica que eÍ
p~1coanáhs1ssupo_imponer contra ellos su duro núcleo de verdad. Luego lanza una
piedra_sobre ~l te¡ad~ .ª' af irmar que _la biografía de Marx podría ser objeto de un
trata~1ento ps1coanaht1co,con casam iento, Edipo familiar y paternidad complicada.
:ºr ultimo, Serge Leclaire intenta hab lar del placer y el goce. En cuanto a los demás
mtertocutores,desempeña cada uno su -)ape len la conversación. El tono es humorístico
Y familiar, pero el conjunto es de un ni•1el :eórico francamente mediocre10s.
Esta discusión mues tra ql'e los ir ,electua les comunistas de los años setenta son
tan ignorantes de su prop ia his' , ria r.0 ,110 los psicoanalistas . Sin embargo, unos y otros
esgrimen el famoso artículo df 1949 sobre la "ideología reaccionaria' sin poder situarlo
de nuevo en la aventura compleja de las relaciones pasadas entre el PCF y el
movimiento psicoanalítico . En resumidas cuentas , hacen funcionar ese texto como
espantajo imag inario, unos para afirmar que el Partido cambió de rostro sin que se sepa
por qué ni cómo, y los otros para olvidar que el artículo fue el resultado de una
transaeción conflictiva entre los signatarios y la dirección y que , como tal, es mucho
menos "jdanoviano " de lo que parece. De hecho , Louis Althusser es el primer intelectual
comunista que abre, en 1964, el deba te sobre ese pasado_doloroso ~ue el Partido .ha
preferido olvidar cuidadosamente , al carecer de las herramientas teóricas y los medios
políticos para comprenderlo a partir del marxismo st~linian_o. Ahora bien, Althusser
muestra que el relevo lacaniano permite a la vez criticar y ¡uslllicar el contenido del
articulo de 1949. De ese modo , no se conduce como historiador sino como filósofo
Píeocupado por las interpretaciones teóricas: le da la r~ón a Freud con~'.ª Po~1tzer.
. Cuando se produce en La Nouvelle Critique la reunión_sobre el tema Marxismo y
l>SICOanálisis" , los diferentes interlocutores están menos interesados en evaluar de
nuevo un pasado que en esquivarlo para hablar del presente. Por el lado de los
l>Sk:oanalistas la discusión permite la apertu ra hacia nuevas redes de clientela e

153
La Francia fraudiana an todos sus est
ados

influencia , y para los representantes de la línea _oficial del PCF , autor iza la continuaCión
del combate sobre el terr eno del psicoanálisis , contra un althussensmo que no
adecúa a la 1inea de alianza con la socialdemocrac ia . En consec uencia , la lucha OOnt~!
el antihumanismo teórico se revela más importan te , en los debates, que la evaluació
real de las relaciones entre el m~rxis mo y el psicoanálisis . Para que el lacanis_mo PUed~
dar un rostro aceptable del freudismo en el marco de un renac1m 1ento ~ohtzeriano, tiene
que liberarse de todos sus lazos con el althussensmo y ~I ant 1human!smo teórico. Así
que las discus iones de los años setenta sobr~ el marxismo y el psicoanális is están
conden adas a ser víct imas de cierto malen tend ido, ya que el ob¡et 1vo de éstas es borrar
un pasado jdanov iano incomprendido y neutralizar la repres entación althusserianadel
freudismo. Sin embargo, como un acontecimiento no queda jamás oc ulto en cuantose
conv ierte en elemento crucial de una lucha de implantac ión, estas disc usio nes también
perm iten a los comun istas y psicoana listas tene r acceso, de ma nera defomiada, a la
histor ia de un pasado común. El fa moso debate sobre psicoaná lisis y marxismo queno
se había producido alrededor de los años treinta , y luego de los cincue nta, ocurre pues
con retraso durante los años sesenta y cinco a setenta y cinco, en circunstancias
políticas prec isas . No se desarro lla como en la Unión Soviética bajo el estandarte de
un patrón pavloviano, sino bajo el de un patrón politzeriano. Esto no tiene nada de raro
cuando sabe mos el papel que desempeñó la obra y la persona de Politzer en la historia
conjugada de la s ituación fran cesa del psicoaná lisis y el movi miento comunista. El
prime r Politzer es el artíf ice de una psicologia concreta, el segundo es el feroz
adversario de un "psicoanál isis francés " y el tercero se conv ierte en el furioso artífice
de un marx ismo antifre udiano. A través de las tres modalidades de este patrón politzeriano
se enunc ian tres vías pos ibles de implantac ión del psicoanálisis en el movimiento
comunista francés. La primera toma el aspecto de un pavlovismo ciego a si mismo, la
segunda el de una psicología concreta revisada y correg ida por la antropo logia marxista
y la tercera el de un antihumanismo teórico hostil a todas las fo rmas de integración
psicológica. Cada una de estas vías puede volverse dominante según la situación
histór ica del momento. Por su antipsicologismo, la te rcera vía es evidentemente la más
favorable al relevo lacaniano . Así se exp lica la existencia de la configuración althussero-
lacaniana en la histo ria contemporánea del marxismo y el psicoanálisis .
Dos años después del debate de La Nouvelle Critique y gracias a la firma del
programa común, Lucien Seve, que se ha convertido en e l director de las Éditions
Sociales, decide publicar un libro colectivo sobre el tema y ofic ializar as! las investi-
gaciones surgidas de los trabajos comun istas . Para esta emp resa editoria l, solicita la
colaboración de Catherine Clément y Pierre Bruno, un psicólogo de Toulouse en
~ormac1óncon Maud Mannoni. El libro colectivo es pues redactado por dos autores ~ue
invocan el relevo lacaniano y por Lucían Seve que lleva a cabo una evaluaetón
globalmente positiva de la herencia politzeriana. La obra lleva un titu lo increible: pour
une critiqu~ marxíste de la théorie psychanalytique1os. Catherine abre la obra con un
larg~ estudi_o,muy erudito, sobre la hi~toria del psicoaná lisis, desde el descu~nrnien:~
del inconsciente hasta el relevo lacaniano. Pierre Bruno se dedica a la cuestión de a
antropología Y la teoría del sujeto y toma partido netamente contra Althusser en un
1
nota s~bilina referente al artículo de 1964. En cuanto a Lucien seve, utiliza ª:i
expresion~s althuss~rianas para convertirlas en lo contrario y justificar, co~tra 5
antlhumanismo, la ps1cologla cona-eta del prime r Politzer Así recusa sin expllcarfO·
los "de 11 . " antifreudianos del último Politzer y los errores
nos . ' texto de 1949·· ·ASI
del

154
sunset Bou/evard:miserias y esplendores del movímiento de protesta

enmendada---:subraya- la posición politzeriana respecto al psicoanár ,


1
Seguirsiendo inatacable en cuanto a lo esencial. El error fundam t sis nos parece
·
mayoríade los ps1coana ¡·1stas que 1o s1.gu1e en a1dde Freud y la
. ron, en la concepción general
. e 1os hechos
humanosque presuponen , es e fect1vamente como Politzer lo descubrió d .
mente hace más de cuarenta años, el de creer' que se puede explicar la h' at m1 . rable-
, 1 · 1091a' por 1a h'1stona. y esto porque se ocupan de1sona por la
Psicolog1ay no .a ps1co
. [ ]P un aspecto
especificode1ps1qu1smo... ore 11o es por lo que parece sumamentediscutibleh
un paralelo entre Marx y f'.reud por haber disipado ambos la ilusióndel sujeto hum=~~r
el primeropor su concepción ?xcentrada de l_ a historia y el segundopor una concepció~
107
excentrada del_ps1qu1smo . La obra colectiva de las ÉditionsSociales se beneficiade
un lanzamiento en masa, con lo que se la considera "doctrina oficial". Es rápidamente
traducida en la mayoría de los países socialistas siempre con el agregado de un
prefaciocircunstanciado.

Dosaños antes de que comenzara el debate sobre el marxismo y el psicoanálisis,


la vía telqueliana da del freudismo y el lacanismo una imagen literaria que va a cruzar,
según las circunstancias, la de la corriente seviana o althusseriana, para apartarse
luegodefinitivamente de la vía comunista. La mezcla de ingredientes propiosde ese
frente rojo se va volviendo explosiva a medida que se tejen las ilusionesy renegaciones
surgidasde los acontecimientos de mayo.
Ennoviembre de 1967 se produce un primer encuentroentre Te/Que/yLa Nouvelle
Critique.Miembrodel Partidoy cofundadorde la revistaPromesse,Jean-LouisHoudebine
es el iniciador. En esa fecha, Sollers está más cerca del maoísmoque del PCF, y es
MarcelinPleynet quien tuerce la linea telqueliana en dirección a la fortalezaobrera.Por
otra parte, Sollers es apoyado por Aragon que ha elogiado, al mismo_tiempo que
Mauriac,su primer novela. Se celebran var:as entrevistas entre algunos 1~telectuales
del Partido, Christine Buci-Glucksmann, Houdebine, Casanovay A~dréG1sselbrecht,
porun parte,y algunos escritores de la revista Te/Que/,entrelos quefiguranJean-_L~uis
Baudry,Marcelin Pleynet, Philippe Sollers y Jean-Pierre Faye, por la otra. Éste ultimo
prontova a abandonar el grupo para fundar en el veranode 1968su propia re".1sta que
tomaráel nombre de Change. También ésta reunirá a escritores de vanguardia, ?Dmo
porejemploJacques Roubaud, Philippe Boyer,Jean-C\audde
lingüistachomskyana Mitsou Ronat. La lucha entre es as os
M~;i:Í=~~~;~
en ella se jugará la conquista imaginaria de la fortalez~ ob~~~unista la cienciade la
Paralos telquelianos comprometidos en eSta ~~en.i~~ica en mat~riade creación
escrituradebe permitir que se defina una lfnea pr~ ~ ª'~lismo el reconocimiento de la
literaria.Ahora bien, para los adversario~ de ese e q~ciónde,/fneaúnicase ntidacomo
1
piuraJi~addelas formas estéticas predomina so:~: ;oétique entraen la pelea.Creada
idanov1ana. En setiembre de 1968, la re~i~t~A r Henri Deluy y reúne esencialmente
en Marsellaen los años cincuenta, es dirigida P~ p·erre Lartigue,Paul-Louis Rossi, o
a ~tas. entre los que figura Jacques Rou~au ' b:e los problemasde traducción,por

MaunceRegnaut. Se distingue po~sus traba1os las obrasde los trovadoresy por una
unarelecturaoriginal del patrimonio medieval Y ed. Inmediatamentedespuésde los
reflexión general sobre la cuestión d~ las vanguar ias.misma me encargo de publicar
IContecimientosde mayo, entra M1ts_o~ ~;npa~r~:;ue respectaa esta revista, no hay
lextossobre la literatura y el psicoanálisis ·
155
La Francía fraudiana an todos sus 8 s.,.dos
,.

"ciencia de la textual idad " posible, y hay que des~artar _toda idea de "linea única· en
mater ia de literatura. Según las circunstanc ias, sete1enallanzastáct 1cascontra Te/Que¡
entre Change y Action Poétique. .. .
En la primave ra de 1968, La Nouvelle_Cr1t1queorga_n1zaun coloq_ uio sobre la
lingüíst ica en la abadía de Cluny al que son 1nv1tadoslos escritores de la revista Te/Que/
la secc ión lingüística del CERM y el Grupo de Estud ios e lnves tigac ione'
lnterdiscip linarias Vaugirard. Los debates son apas ionados Y el lenguaje oscuro s
gusto . Julia Kristeva habla del análisis est ructura l de los textos, Philip~ Sollers de 10:
"metap lasmas ·, Jean- Louis Baudry de ·la estructuración de la escritura y Marcelin
Pleynet de la estructura y la signif icación en la obra de Borges. Al final del ciclo 81
alcalde de Cluny hace el elogio de su municipalidad: "Esta ciudad, como ustedes sa~n
fue grande. Grande por su influenc ia religiosa, intelectual, artlstica y en definitiv~
humana, hasta el punto de merecer el apodo de segunda Roma 109,"
Dos meses más tarde , con el titul o "La revo lución aqu i Y ahora•, Sollers anuncia
la creación de un "Grupo de Estudios Teór icos· que funciona una vez por semana en
un local de la calle de Rennes, situado frente a la iglesia Saint-Germain-des -Prés. Es
cuestión de construi r una teoría de conjunto a partir del psicoaná lisis, la lingüística,la
serniologia y el marxismo-leninismo110. Durante un año el grupo atrae a las masas.
Toda la intelligentsía parisina se apiña en medio de los estudiantes para oír contarla
ciencia del inconsc iente, la "diferanc ia•, la muerte del autor y la revolución por la
escritura. Barthes , Derrida , Klossowski y muchos otros participan en estas reuniones
teat rales. Lacan hace una aparición algo titubeante en el borde de una sala repleta.
Regoc ijándose del éxito cosechado por sus operaciones, Sollers prepara la salida
de un manua l colectivo titulado Théoríed'ensemble, que ilustra la historia de Te/Que/
a través de los textos de sus principales colaborado res. Foucault, que ya publicó
artículos en la revista, da su ava l a esta alegre emp resa de agitación y propaganda
sacando a luz un texto en homenaje a Sollers. Barthes da un trabajo ya aparecidoen
Critiquecuyo tema central es Drame. En cuanto a Derrida, se hace presente mediante
una conferenc ia, "La différance·, pronunciada unos meses antes en la Sociedad
Francesa de Filosofía.
Durante el invierno de 1969, una muy viva polémica opone Te/ Que/a Jean-Pierre
Faye en las columnas de L'Human ité . Entre las líneas de un artículo titulado "Camarade
Mallarmé•. Faye ataca las tes is de Derrida sobre el rebajamiento de la escritura Y las
compara con el lenguaje de la extrema derecha alemana. En una puntualización que
exige el diario, Faye aclara su pensamiento 11, y su relación con las tesis de Derrida.
Éste evita participar en la polém ica. No obstante, percibe las amalgamas que haoeTel
Que/a propósito de sus trabajos y no dice nada. Por esta razón , decide no avanzar más
d
sobre el campo de batalla del Partido en esas condiciones. No participará en el seguo o
8
Coloquio de Cluny celebrado en la primave ra de 1970 sobre el tema "Literaturas
ideolog ías·.

. ·s'
Mientras tanto, ocurre un hecho que vaa hacer trastabillar las alianzas "planeta~ª
dentro del frente rojo telqueliano. En marzo de 1969 Lacan recibe de Robert Flaoeliér&,
director de la ENS, una carta en la que le anuncia que le retiran la sala oussane Y no
9518
podrá dictar su seminario allí el afio siguiente. Flaceliére no da ningún motivo para

156
Sunset Bou/evard: miserias y esplendores del movimien to de protesta

expulsió_n, pero invoca la reo rganizac ión de los estudios en la ENS y la reci ente ley de
orientación de Edgar Faure . Este es pecialista d e la pa·idof·iii·a el m · .
· d L " Y a or griego piensa
que el discurs o e ac an es mt1nd a~ o· Y no se ade cua a las buenas cost umbres de la
umversi~ad. ~de más, se q ue¡a de oi r hab lar sin ce sar de falo, a la vez que se irrita por
el excesivo numer o de hermoso s a utomó viles estacionados en la ace ra de su escu ela
a la hora del almue rzo .
La~an ~uarda laca rtade_ex clus ión Ye spe ra el 26 de junio, fecha de la última ses ión
del s_em1nano, para hac e rla public a . Ese día la lee delan te de su aud itorio y luego la hace
d1stnbu1ren num erosos e¡e mp la res. Aco mpaña la lectura con comenta rios capciosos
en los que se burla d e l nomb re d el d irector . Éste es tratado de "Flatulenc iera·
"franciscan~ " Y"n~ se la aga rren dem asiado con la flaceliere 112". En rea lidad Lacan esté
loco de ~ab1a, hen do, ave rgonzado Y humillado , porque atribuye gran importancia al
reconoc1m1ento de la Un iversidad. La e ntr ada en la ENS produc ida e n 1964 represent ó
para él un enorme desquite , y, durante se is años , la conquista de ese bastión dio a su
enseñanza la oportun idad de renace : y a él la de hacerse célebre . y de repe nte , por una
carta 1mbéc1 l, rev ive las horas sombnas de su "excomun ión". De nuevo es tratado como
una oveja negra y expulsado de una poderosa instituc ión en la que consigu ió hacer oir
su palabra. Con esta expu lsión se pa rece a una especie de Sócrates acusado de
pervertir a la juventud de l país en el preciso momento en que se efectúa, en la
Universidad , el proceso de norma lización . Respec to a eso , la op inión común no le es
favorable. El año anterior , Flace liere ya hab ía querido expulsarlo, pero hab ía tenido que
renunciar a su decisión deb ido a la presión que sob re él eje rcieron Althusser y Derrida.
En enero de 1969, el lingü ista Georges Mounin echó leña al fuego publicando un
artículo contra é l en la NRF: "[Su ] est ilo no prepara la curiosidad sanamen te o rientada
por la lingü ística: respecto a esto, es de dep lorar que la école Norma le, en donde por
prioridad hubiera debido produc irse un agg iornamento ling üístico de alta ca lidad, haya
perdido en parte a causa de Lacan unos diez o quince años difíciles de recupe rar
hoy113."
No bien Lacan termina de leer la carta de expuls ión , la muchedu mbre del seminario
se pone de p ie y decide ocupar el escr itorio de Robert Flacel iere. Entre los primeros en
llegar figuran Jean-Jacques Lebe l, Antoinette Fouque , Laurence Bataille, Philipp~
Sollers, Julia Kristeva y muchos otros más. Durante dos horas permanecen all ,
tranquilamente antes de ser evacuados por la guardia móvil. La prensa se apode ra del
asunto y se muestra moderada respecto a Lacan. No obsta_nte, numerosos i.ntelectua les
finnan una petición en su favo r. e uando F ran9ois Wah l le pide a c.1au_de Lévi -Stauss que
agregue su nombre, éste se niega, y reca lca que una pers_ona invitada a un salón no
debe armarlío. Por su parte, Pie rre Daix va a la calle de_L1llepara lleva rle a Lacan el
testimonio de solidaridad de A ragon y de Lettres Franga,ses. Interrogada por el diario
Le Monde la "dirección " de la ENS responde que el seminario de Lacan es mundano
YPococie~tífico. Al día sigu iente , bajo la presión ~e Derrida y Althusser que amenazan
contomar posic ión públicamente, Flaceliere califica de provocac ión la opinión de la
"dirección". Luego agrega: "S i bien esa dec la ración es totalmente falsa, lo que en
C8mbio es cierto es que los oyentes del Sr. Lacan , que el miérco les ocupa ron m1

• P&labra
rusa, que designa una casa de campo situada en los alrededo res de una gran
Ciudad.
(N. de la T.)
157
La Francia freudiana en todos sus estados

escritor io, se comportaron como discípu l?s poco d ignos de tal maes tro puesto que
escr ibieron all í gratt itis obscenos y cometie ro n depredac iones y vanos robos 114:
Esa semana , abre sus puertas el Salón de la Pintu raJove~ . El vis),tantepuede Ver
allí un inmenso cuadro realista cuya leyenda no da lugar a equ ivocas : Lou1sAlthusser
vac ilando en entrar en la datcha* de Claude Lév i-St rauss donde están reu_nidos Jacques
Lacan , Miche l Foucault y Roland Barthes, en el mo mento en que ~arad io anuncia que
los estud iantes decid ieron abandonar a legremente su pasado . En e l catá logo, la
datchaes cal ificada de "residencia sec undaria y pe rmanen te, en la que , con un marco
particu larmente rebuscado , la ple nitu d de una naturaleza excepciona l favorece la
creación de las estruc tur as."
Lacan se siente muy solo. Está convencido de que se ha fo rmado un "complot>
contra él y da a entende r a Sollers que Derrida y Althusser no imp id ie ron que Flaceliére
actuara. Sabe que la dec isión es irrevocab le. Todos los días se e ncue ntra con Sollers
para hacer un balance de la situación, y trata por todos los medios de que se hable de
él. En el d iario L'Express, almuerza en compañia de Fran9oise Giroud el escritor y
Antonella Guara ldi, una joven fi lósofa italiana , muy bella, que lo acompaña a todas
partes. Le pide a Giroud que escriba un artícu lo sobre su expulsión. Ella lo redacta y
recoge el val iente tes timonio de Gilles Deleuz e: "E l doc tor Lacan -dec lara éste-es
uno de los maes tros del pensamiento actual. Sería sumamente lamentabl e e inquietan-
te que se lo prive de un lugar de enseñanza pública 115." Después del almuerzo en
L'Express, Lacan declara a So llers: "A la Univers idad, usted sabe, no hay queseguir1e
el juego 11s:
Sin embargo, sigue . A su mane ra ... Después de varias gestiones obtiene un
anfiteatro en la Facultad de Derecho, cerca del Panteón, para prosegu ir su seminario
en el ámb ito de la EPHE . El luga r es inmenso y desde el primer día la multitud se
aglomera, más densa que en la ENS. Por lo demás , e l seminar io de este primer año de
emig ración está ded icado a L'envers de la psychanalyse, es dec ir al lugar que ocupa
el discu rso univers itario entre el psicoanál is is, el maest ro y la histérica: en total, cuatro
discursos esca lonados en maternas. Desde la sesión inaugu ral, Lacan anuncia su
intención de aparecerse en la Universidad de Vincennes para representar allí cuatro
improvisaciones: lo inv itó la UER de filosofía. Una vez más, ha transformado una
derrota en victor ia, insta lando a sus oyentes en un espacio mucho más amplio Y
proponiendo llevar la lucha al corazón del bastión universitario más contestatar io de
Francia.
El segundo Coloqu io de Cluny se celebra en la pr imavera de 1970. Durante tres
días entre los muros de la abadia y en med io de un gran número de universitar ios, que
concurrieron simplemente para hablar de literatura, la polém ica entre Te/ Que/y sus
adversarios llega a su apogeo. Una sola ponencia, la de Catherine Clément, se
concentra realmente e~ una lectura de Freud y Lacan en la perspectiva marxista: Por
lo _demás, los enfrentam;entos se producen entre las revistas Te/Que/y Action Poét1que.
Mitsou Ronat impugna la utilización que Julia Kristeva hace de la lingüística, mientras
que Henri Delu~ ataca el revo lucionar ismo telqueliano y vanguard ista. Por último, yo
misma ataco vivamente las tesis de Derr ida. La finalidad es demostrar que e5táfl
vinculadas a una vis ión heidegger iana de la arca icidad y son incompat ibles con 1as de
Lacan111.
El ~egun~ dí~, bajo la pres ión de Sollers, que amenaza con retirar sus tropas d~
1
Co oquio, la direcx:ión de la NCdec1de censurar a Mitsou Ronat por polemizar en forfTl

158
sunSet Boulevard: miserias y esplendores del movi·m,en
· to de protesta

demasiadoviolenta con Ju lia Kristeva . Será separado . .


rnento1a dirección de la NCestá dec idida a ab d de la publicación, pero desde ese
~~ revista Action Poétíqueentab lan negociac ion:~ e~:ar Te/ Que/. A nto1ne Casanova
y des las noches y las comidas en la cant· se sent ido. Lo cierto es que las
tar , ,na se desenvue lven e ¡- f ·
veceslas amistades se rompen bajo los efectos del vino de M.'.1 n un c ,ma ebnl. A
·cas de cada uno . Entre bastidores ce . con ode las d1vagac 1ones
te6n . . . • me en la tnbuna , los actores del frente rojo
tienen· la 1mpres1ón1de t ·destruir
d f y des pués recons tru·i
· r el mundo gracias . al avance
victonoso de un pro e ana O antasma. Naturalme nte, el pueblo de las fábricas no está
resente. El terronsmo
. verbal
_ y la pedantería
. dominan las ce nversac1o . nes mientras
.
P
que 1os telquel 1anos ya sue nan con un onente más escarlata '
El efecto del Colo quio fue provocar una doble ruptura enti e el PCF y Te/ Que/ por
una parte y entre Te/ Que/y Dernda_por otra. Gracias a la expulsión de junio de 1969 ,
Sollers se _acercó mucho a Lacan ._Este le dio un texto para la revista y después , por
1rnpac1enc1a, lo retiró. Sollers s1nti~.ª Lacan muy solitario en medio de una familia
dispersadapor los comp rom isos poht,cos . Sigue esperando arrastrarlo a la aventura de
su revolución. Por otra parte , a Derrida lo requ iere la revista Promesse para que res-
ponda a los ata ques de Cluny. Acepta. Jean- Louis Houdebine y Guy Scarpetta se
encargan de hacer la entrev ista, que tiene lugar el 17 de junio de 197 1. Durante el
verano se intarcambian algunas cartas y Derrida dec ide agregar a la entrevista una
larga nota en la que, por primera vez, ajusta las cuentas a la obra de Lacan, como
antaño a las de Foucault y Lévi-Strauss. Hace tres reproches esenc iales al relevo
lacaniano: el adhe rir a un te/os de la palabra plena, identificada ella misma con la
verdad, el recurrir masivamente a la conceptua lidad hegeliana , y el invocar con mucha
ligereza la autoridad saussuriana . De paso , confirma que hizo todo lo que estaba a su
alcance para que la enseñanza de Lacan en la ENS no fuera interrumpida, 1a.
Seis meses después de esa entrev ista, en una conferencia dictada en la Universidad
Johns Hopkins, Jacques Derrida ajusta más cuentas aún a la obra de Lacan, atacando
el Seminariosobre la carta robada. Publica la expos ición en Francia, en 1975, con el
título "Le facteur de la vér ité119."Con respecto a ese seminario tan importante que abre
los Escritosy caracte riza la esencia misma del relevo lacan iano de la madurez, Derrida
realiza un trabajo de benedictino virtuoso: produce un verdadero análisis textua l de la
escritura lacaniana y por eso su critica se conv ierte en un homenaje , no a la doctrina
de un maestro, la cual es objeto de un severo juic io filosóf ico, sino a su arte particular
de interpretar una ficc ión para situarse en la histor ia. Derrida hace notar que Lacan se
vale de la literatura para ilustrar la ve rdad de su doctrina, es _decir una verd_adexter ior
al texto literario. Al actuar así , se acerca a la práctica del ps1coanálls1saplicado en el
precisomomento en que lo condena . Además de esa contradi_cción , Derrida también
subraya que Lacan ha leído perfectamente bien el comentano de Mane Bonaparte
s?breel cuento de Poe y que aparenta descartarlo tratando a la princesa d~ "coc inera·
sin mencionar su nombre. S in embargo , Lacan se apoya en la de~ostrac1ón de _ésta.
Enefecto, Marie es la primera en notar que la carta robada por el minist ro fue deslizada
enun portacartas, colgado a su vez "de un botonc ito de cobre s1t~~do debaJo del _medio
de la chimenea·. Proponiendo esta lectura , la princesa re,ctlf1ca la traducción de
Beaudelaire que escribió sobre. Luego compara la carta a un s I mbolo del pe~e materno
COigado sobre una cloaca representada por el hogar de la chimenea. A partir del cote10
delos dos comentarios Derrida sitúala posición que Lacan intenta ocupar contra Mane
Bonaparte en su relación con Freud. Para Lacan -<lice- la princesa se parece al

159
La Francia fraudiana en todos sus estados

ministro del cuento de Poe: fue ~a legatar ia francesa de la autoridad freud iana, y gracias
a esa posición desv ió la ensenanza de aque l, robó .,su carta. Fren!e a ~lla, Lacan se
considera el rep resentan te de la verdadera o de la recta doctrina . Se identifica con
Dupin: "Quiere -e scribe Derrida- con la ex plosión pasiona l cuyos signos hemo
señalad o, encontrar de nuevo el rumbo,. rectific ar, endere~ar, pone~ _denuevo en e~
camino recto, lo que no ha sido recla mado , es decir la co mun idad anal1t1ca en la medida
en que se organiza como una "lista de cor reos que guarda sellada e l poder amenazante
de una here ncia 120:
Derrida hub iera podido agregar, pero no lo hace, que Lacan , diez años después
de la publicac ión de ese famoso seminario , tendrá la ilusión de poder evitar que su
propia doctrina esté sometida a des.viacio nes . Si bien el maestro se cons idera el único
poseedor de la "ve rdadera· verdad freud iana, no está a cubierto de las alteraciones que
padece su escritura. Al fin al de l relato, el caba llero Augusto Dupin cuenta al narrador
cómo le hizo una mala pasada a l Ministro. En el lugar de la carta recuperada y devuelta
a la reina, deslizó otra en la cua l copió de su puño y letra unos versos sacados del Atreo
de Créb illon padre: "(...) des ignio tan funesto / Si no es digno de Atreo / es digno de
Tiestes ". Como el Ministro conoce la letra de Dupin , sabrá descubrir quién es el autor
del pase mágico. El caballe ro firma así su fechor ía, pone su marca a su "designio". En
suma , traza un nombre sobre la resolución del enigma. Ahora bien, Derrida observa
que, al redactar , Lacan emp lea dos de cada tres veces la palabra destino en vez de
designio 121. Probablemente se trate de una errata: en la primera versión publicada en
La Psychanalyse, Lacan escribe una vez designio y una vez destino. Luego este error
es copiado en los Escritos . Pero en la versión pronunc iada oralmente por Lacan y
transcrita dos años después de la publicac ión del " Facteu r de la vérité", Jacqu~s-Alain
Millar escribe designio y no destino. En esta conferencia Lacan no evoca más que una
sola vez la cita de Crébillon 1 zi. Para afirmar que Lacan "fue rza dos de cada tres veces
el designio en destino·, Derrida se basa en el prefac io de la edición de bolsillo de los
Escritos, en la que el autor vuelve sobre la carta robada y habla de un "destino tan
funesto", cometiendo esta vez una alterac ión que no puede ser una errata 123• De ahí
deduce Derrida que Lacan transforma el cuento de Poe para imponerle una verdad
exterior según la cual una carta siempre llega a dest ino. En otras palabras, muestraque
en la escritura misma de Lacan se urde u na operación de ficción en la que el autor se
reexpide a sí mismo la indivis ibilidad de la carta (letra) , es decir el "todo" o el · uno' de
su doctrina.
Vemos aquí cómo funciona el procedimiento de la desconstrucción. Derrida hace
aparecer en el texto mismo fallas y desplazamientos. Sobre todo pone el acento en un
punto esencial de la enseñanza lacaniana que va a resultar ser determinante para la
continuación de la historia y que afecta al destino del conjunto del seminario : ¿se trata
de un "todo", de un "no todo", de una herencia, de una carta que ya llegó al destinatano,
de una pala~ra '.'voladora" o _deuna transmisión íntegra!? En 1975 el artículo de Dernd:
no suscita mngun comentano de parte de los lacanianos. Pero , dos años más tarde,5
reanuda el debate , en el marco de Confrontat ion, después de la pub licac ión del librode
Fran901sRoustang, Un destin sí tuneste 124. El mismo año, en los Estados Unidos, sirve
de punto de referenciá a una discusión sobre el ps icoanális is y la literatura en 1 ª
Universidad de Ya1e1:25. ·
_Enel momento ~n que los escritores de la revista Promesse se entreviStan :~
Derrida, están ellos mismos embarcados en la ruptura de Te!Que/con el Partido. De

160
svnset Bovlevsrd: miserias y esplendores del mo v,m,ento
. . de pro testa

la batalla de Cluny queda claro que La Nou1-1 ..


materia de literatura . Por esta razó n las amb·elle Critique rechaza la linea úníca en
parecenjdanovianas y poco com patibles co n ~~'ºt es _hegemó~icas del telquelismo le
Argenteuil. Por su parte, Sollers evol uciona haci: ~rahs'.11°def1n1do ~n el Congreso de
a 10smiembros de la revista Prom&sse e mao,smo. En ¡uniode 1971 arrastra
Partido. Te/ Que/ publica entonces un ma'n~i~eson C<?m~ ~1stªs, a una r_upturacon el
0 st
PCF. El Partído es metido en la misma bolsa q~~ :~ ll al d_ogmát1co-rev1sionísmo· del
1
de nueva antorcha para el sueñ o de un orie t _urgues,a, mientras que Freud sirve
Timonel. La revolución imag inaria se traslada~ e (º lº dominado por la figura del Gran
del Medio: "Nunca creím os y nunca aparen t
8
ª plaza del Colonel-Fabien al imperio
Freud en el desar rollo de la ci encia marxista ª'.11;s ~ reer que se podía prescindir de
freudiana. Esta división traza y transfo rma to'd~ d'e arx_zn el ~esarrollo de la ciencia
los su¡·etos que participa en ella no puad isp~s,c, n pohtica. Y la econom!a de
e no ser también la del a ál' · A ál'1 1 ·
del cual se sabe qu e ¡·amás es gratis 12s·• En est a perspectiva. haynque ,sis.
art· 1 s 1acerca
n s ·
del inconsciente a un marxismo de inspirac ión maoísta L d icu ar e su¡eto
· d t . . · a esconstrucc1ón dernd1ana
p1er'de en Ionces
b erreno
· · en benef1c10 de un su¡·eta lacan·1ano de 1a ciencia.
• • Ahora bien•

Dern a aca a de criticar


- a Lacan
. en relación al significante Y de aceptar en el mismo · ' •
mament o una reuni 6 n con Anto 1ne Casanova a fin de disipar las brum d CI L
ruptura con Te/ Que/ es pues inev itable. Después de que aparece la :~treevist~ny~b l~
cada en Promesse los puentes se rompen definitivamente. P
Un man_ifiesto_colectivo ~edicado al surrealismo anuncia antes del viraje de 1971
la n~eva ?nentac16n telquehana 127 . All í, el movimiento de Breton es acusado de
~nnivenc1a con el oscurantismo , el trotskismo y el junguismo. En un artículo titulado
Méconna,ssa~ce de la psychanalyse dans le discours surréaliste", Jean-Louis
Houdeb1ne se ¡uega a Lacan contra Breton condenando las "desviaciones• propias del
s~rrealismo. Tira en el mismo cubo de basura a Janet, Myers, Floumoy y Breton para
afirmar que el surrea lismo no ha sido más que el lugar de una desviación junguiana.
Frente a ésta, Houdeb ine reivind ica en bloque todo el lacanismo, desde la tesis de 1932
hasta los Escritos. Hace de Lacan un contraveneno materialista y cientifico a la
aventura de Breton eliminando no sólo los lazos del joven Lacan con el surrealismo, sino
la acogida que dieron Creve l y Dalí al caso Aimée . Lo únicoqueseevocaelogiosamente
es el artículo de Nizan.
Después de la ruptu ra con Derrida y el rechazo del "dogmático-revisionismo•, el
frente rojo telquel iano se desp laza hacia la situación italiana del psicoanálisis, en la que
se producen modificaciones deb ido a un comienzo de implantación del lacanismo en
los países de cultura latina y religión cató lica.
Desde 1967 , algunos intelectuales italianos empiezan a conocer la obra de Lacan
Y van a hacerse el análisis en su diván. Es el caso de Giacomo Contri y Armando
Verdiglione entre otros. En 1972, Contr i crea un grupo autónomo, "la Scuola Freudiana·,
que un año más tarde se conv ierte en una asociación con fines de formación . Traduce
una parte de los Escritos. Parale lamente , Verdiglione participa en un grupo que toma
el nombre de "Semiot ica e psicana lisi", de la que llega a ser secretario en 1973. En 1974
nace una "Cosa Freudiana ": cosa en francés (chose) fonéticamente evoca la causa
(cause}. Los estatutos de esta asociación son parecidos a los de la EFP, pero la
r
pre~idencia es coleg iada y el pase es efectuado por psicoanalistas no por un ju_rado.
El directorio está compuesto por dos milaneses, Verd1ghone y Contri , y un palerm1tano,
Gluseppe Musotto. Lacan da directrices para que sus alumnos italianos formen un

161
La Francia freudiana en todos sus
8 sados
1

pode " y Muriel Drazien se instala en Roma para represendt~r al maestro. f'.ero Pronto
.all an las disputas. Los fundadores se echan en cara sus 1ve_rgenc 1as y_nvalidades.
. ) Musotto y contri pasan a se r miembros de la_EFP,con s~ ,rg10F1nz 1y Virginia Finzi-
'· que animan en Milán un grupo de tendencia marxista,_ la Pratica Freudianai2.a _.
::::atolicismo y marx ismo son los dos ingred1e_ntes a pa rtir de los cua les se creaun
,so lacanismo ital iano, folk lórico o sectario, implantado en los márgenes de un
·dad psicoanalít ica oficia l en crisis Este la~anis~o se desplieg_a en un rnar~
,ógico dominado desde hace liempo por el ¡ungu 1smo Y la Iglesia romana. Los
.-,ntes n1ovimientos anti psiquiátricos lo impugnan y toda la comunidad intelectual
rna lo vive como algo "par isino".
Afortunada mente , Armando Verdigl ione no es el único rep resentante del rnoVi-
-,nto lacan iano en Italia. Pero es su figura más sombr ia y la más paradójicamente
trisina. Nacido en 1940, este extraño professore es de origen ca labrés. Educado por
,s ¡esuitas, luego estudi ante en la Universidad del Padre Gemell i, hac ia 1968 se hace
niaoísta ", entre dos sesiones en el diván de Lacan. El hombre es una combinación de
1estigo de Jehová y padrino de opereta. Se toma por Dante, sueña con funda r un nuevo
esperanto freudiano y persigue con sus furiosas imprecaciones a los dos "demonios'
que según él perturban el mundo moderno: el junguismo y el marxismo. Así que ve por
todos lados agentes de la KGB y esp ías del Opus Dei. Verd iglione habla una especie
de lengua funda mental en la que se mezclan la glosolalia de los verdaderos locos
literarios y la pomposa verborragia de las sectas esotéricas. Durante los diez años de
un reinado que se extiende de 1973 a 1983, construye en Italia un fabuloso imperio
editor ial compuesto de múlti ples grupos y rev istas. Atrae en torno suyo a los grandes
nombres de la literatura, la filosofía y el psicoaná lisis me diante suntuosos coloquios,
con todos los gastos pagos, de Nueva York a Tok io y de Milán a París. Verdiglione
qu iere llevar la peste al unive rso . Naturalmente, las celebr idades transportadas a sus
co loquios igno ran de donde viene el dinero. No es asunto de ellos. Y después
Verdiglione traduce sus libros, publica las ponencias, paga las facturas según una
rigurosa j erarquía del "toma y daca ", a cambio de una buena pizca de publicidad en la
prensa parisina.
La res istible ascensión de Armando Verdigl ione empieza en Milán, en un coloquio
celebrado en diciembre de 1973 sobre el tema "Psicoanálisis y politica·, en el que se
reúnen el grupo Te/ Ouel, con Sollers y Kristeva, los representantes de L'Anti -Oed1p~,
con Guattari y Oury, Serge Leclaire y varios italianos entre los que figuran Sergio Finzi,
Elvio Fachinelli y Gian Franco Minguzz i. En este encuentro también participa unajoven
terapeuta francesa , Marie-Claire Boons, alumna de la SPP . Pertenece a la corriente
llamada "Yenan" 129 , que conduce Alain Badiou. Dicha corr iente recusa a la vez el
lacanismo , el deleuzismo y el telquelismo. Octave y Maud Mannon i no se tomare~la
molestia de ir, pero enviaron una contribución escrita . En cuanto a Lacan, anuncio ~u
ida pero desiste en el último momento: no quiere ni desaprobar ni apoyar esta operacion
dudosa en la que_se enfrentan los hijos de Marx, Mao y Su Majestad. Así que decid:
quedarse en Pans. Siempre adoptará esta actitud de no desaprobación y no apoy '
ta~to respecto a Verdiglione, que será violentamente expulsado de la EFP sin jamás ser
miembro de ella, como respecto a las empresas telque lianas o maoístas .
. En Milán, los deba!es son cómicos, ininte ligibles, delirantes o sectarios. _Cada un;
defiende su mer~adena creyendo reconstruir el mundo y an iquilar el st~llmsrn°~
fasasmo y el totalitarismo. Sollers se reve la como el mejo r acto r de esta s1n1estrafa 8

162
.
sunsetBcvfevard: miserias Y esplendores del movimiento de protesta

L claire su espectador más ácido. Uno se divie rte y el otro se .


Y tprirnero. Félix Guattari gr ita imprecac iones sobre la "mic ro~e1~.e las payasadas
die tiga al nazismo Y el neomarxismo pa ra anunc iar q ue las armaºsidt1cacdel deseo, Y
us . d f . t M . e astro Mao y
otski cristalizan un eseo asc 1s a. ane -Clai re Boons den unc·1 1 .. •
Tr · d 11 can ·smo
recuperac1gn;~ ~ a I i e ·s Pº!' 1 · · •
~ r~;v1_
• ª as melosas
~10~1s:no . ~n cuant o a Verdiglione, habla de
•ceroficac1 n e cua qu_1 _r ó1 mso'11 e c1 ra o , de no semiot izable' Y de "fuera del
decir' . Antes de su expos1_c1 n, o ers ve un_cuadro que represe nta a Sansó n Y Dalila,
•cabeza cortada , falo -mu ier con espada, mirada en tre las pie rnas todo eso I e t 1
d d y · . . 'd b ' r ne a
busto de Leond ar o a d1n~1eng 1 ~ stoí re unas banqu etas para canó nigos en congre-
so.' corno la enunc ia e a ps 1qu1a r a sov1ét1cano at rae suf icientemen te la atención
de la sala, pasa al acto Y le pone a Leonardo un sombrero y unos lentes. El público
encuentra la cosa de ma l gusto y lo trata de s invergüenza. En todos los restaura ntes
de la vecinda~ los part icipantes en e l co loq uio sigu en achurándose sobre la antipsiquiatría,
la experiencia de La Borde, el deseo deseante y el s ujeto del lenguaje . Están
embarcados por una decena de años en la tor menta del ca lab rés 130.
oe regreso a París, Sollers prosigue su marcha hacia el oriente rojo . Siempre muy
profesional en sus altanzas de l mo men to, prepara acti vame nte el viaje a China de
algunos autores de Seu il: Roland Barthes, Ju lia Kristeva , Marce lin Pleynet y Fran9ois
wahl. La idea emana de Maria An ton ietta Macciocch i, que acaba de publicar su libro
sobre el asunto . Lacan está entus iasmado: encuentra "asomb rosa' a esa selíora y
decide enseg uida vo lver a to mar lecciones de ch ino . Sollers se ocupa de las formal i-
dades. Espera tirar una pied ra en el tejado de l PCF : según él, si Lacan va a China, "la
alianza objetiva del lacan ismo y el revisionismo " quedará por fi n rota. Lacan no pide
tanto. Su principa l preocu pación es conseguir un pasaporte para su querida amiga.
También quiere saber si los chinos tie nen in consc iente y tal vez quiera hablar de ello
personalmente con Mao Zedong, como antes con el Papa. Los ch inos pronto rechaza n
la presencia de Macc iocchi. En cuanto a Sollers, se ocupa de su revoluc ión mundia l con
sus amigos de la embajada . Desde su oficina de la calle Jacob, dirige una ardiente
campaña contra el pensamiento de Confucio: en Pek ín se desarrolla la misma. Una
mal\ana, una delegación de la e mbajada se aparece en el dom icilio de Lacan con
automóvil oficial y bande rita. Trae el pasaporte sol icitado agregando el respetuoso
saludo del Gran Timonel. A camb io, Lacan les entrega un ejemp lar de los Escritos con
dedicatoria, que será depos itado en e l Instituto de Cienc ias de Pek in 131• Sollers cree
haber triu nfado en su empresa " Lacan en casa de Mao · , un t ítulo soñado esperando
saber si los ch in os tienen inconscien te . Tres días más tarde , Su Majestad va a la
embajada y cancela el viaj e : su querida amiga no ha querido ir. No habrá oriente rojo
para el docto r Lacan: "Iba a ven ir con nosotros a China -anunc ia Te/ Ouel en un co-
municado- : lá stima que, como se disculpó é l mismo , no haya ten i_do tiempo para
repasar, antes de su partida, sufic iente ch ino como para eso. Nos_hubiera ~ustado ve r
aLa~n discutir de im proviso con la población. La experiencia hub1;ras1do interesante.
Es cierto que Lacan se habla empezado a inquie tar por la campana _contra Confu<;1?Y
porque éste sea presentado como el ideólogo de l esclavismo en China . Pero la crtt ica
~e 1~ '_voluntad del cielo '. dei 'conocimient~ i~nato ', de la {'m,oderación para vo lv;~ ~~!
nd
ritos .:.Puedechocar a un ps icoana lista instituido? Ou1zás132 - Al regreso, Rola
80
YFran9ois Wahl casi no harán los elogios del imperio chino: nueva derrota ~ara !lers:
81
. El periplo chino ina ugura para Julia Kris teva un violento regreso hacia psioo~
náhsis 0 fi1 . S p P. "Lacan cuyo semi nano
aa 1. Por consigu iente, inicia un curso en la · •
163
La Francia freud íana en tOdos sus esta
dos

seguía hasta 1974 y cuyo genio,barroco me conmueve cada _vez _comouna verdadera
sesión de psicoanálísis, no hab1a s_a b1do liberarse de las obligaciones que le imponia
su medio para acompañarnos a China co'?1 o habla deseado. Desde a~uel período, rne
pareció descubrir en él los signos de la ve¡ez y en su escuela los de la impostura. Evité
pues seguirlo en su penoso fin133 ." . . . . .
Mientras que Lacan decide anular su Vla¡e a China, Verd1ghoneprosigue, con el
apoyo de Te/ Que/, su febril movilización de la intelligentsia parisina. Cada año los
coloquios son más vastos, más suntuosos y más delirantes. Sexo y lenguaje, cultura
e inconsciente, alucinaciones, locuras, arte, peste Y apariencia: el emperadorno resiste
a nada y nada se le resiste. Viaja por el mundo entero, telefoneando sin cesar a sus
diferentesoficinas milanesas y soportando con dificultad el extrañamiento y la privación
de spaghettis. Una día decide adelgazar, se interna en una clínica y resurgetotalmente
nuevo con treinta kilos menos. Luego, siempre apoyado por Sollers, vuelve a recobrar
el peso y la actividad. Hacia 1980, planta en París una rama de su imperio, despuésde
un coloquio abracadabrante dedicado a "La Verdad". En abril de 1981, se paga una
página entera del diario Le Monde en la que publica noticias cortas sobre su obray su
persona. Las redactan una pléyade de psicoanalistas, escritores y celebridadesdel
momento. Entre ellos figuran Philippe Sollers, Franc;oisPerrier, Octave Mannoni, Jean
Oury, Philippe Nemo, Marek Halter y Alain de Benoist. Todos alaban sus méritos134 .
Pero, para hacerse propaganda, éste utilizó cartas personales o fragmentosde criticas
que reprodujo en la página de Le Monde sin avisar a los interesados. Así que empieza
a tener algunos procesos encima por abuso de escrituras y apellidos.
Eso no le impide hacerse accionista del diario La Quinzaine Littéraire , queandacon
las finanzas desequilibradas. Embriagado de poder, enseguida quiere obligar a los
redactores a publicar de favor artículos dedicados a su persona y sus empresas. Como
éstos se niegan rotundamente, Verdiglione amenaza con hundir el periódico liquidando
sus acciones. Finalmente, la Quinzaine es salvada de la derrota mediante una gran
suscripción: el profeta aparece entonces tal cual es. La intelligentsia parisinalo des-
aprueba, Sollers lo abandona, sus amigos se apartan de él. Tras doce años de intenso
tole tole el imperio se derrumba de veras. En julio de 1985, la prensa italianacuentala
epopeya tragicómica de este mafioso de la cultura. Su fundación es sometidaa una
investigación judicial por captación abusiva de fondos. un esquizofrénico, en análisis
con un colaboradordel professore, pagó a la FundaciónVerdiglionedoscientosmillones
de liras, en varios cheques, algunos de los cuales, sin fondos, fueron devueltos a la
familia del signatario. Ésta presentó una demanda y el fiscal hizo verificar las cuentas
de Verdiglioney requisar su domicilio. Luego, el asunto pasó a ser penal a medida que
se multiplicaron las demandas135 . En su congreso de julio, Verdiglione hace un ve_ r·
dadero happening. Ya no se toma por Dante sino por el capitán Dreyius y acus~a ltal:
enterade habersevuelto raasta . La prensafrancesa no informa sobreel acontec1m1~ 1;
Los espías del asunto Greenpeace ocupan las mentes. El trente rojo y los ~n~o
can~entes hace tiempo que han sido olvidados. Dos meses más tarde, en un artic~a
publicado en El Express, firmado por Jacques Derogy y Jean-Marie Pontaut,se d
cuenta de que el agente de la DGSE Dominique Prieur lee en su celda en Aucklan
Les flls
· de Freud sont tatigués, de Catherine
' Clément. Esta ·tona
• vez, se trata de una his
planetaria y de un verdadero espía1Js.

164
CAPÍTULO 111.
Reinos divididos

t. Psicoanállsis en ta Universidad .

. A ~artir de octubre d~ _1968 , las vías de implantación del psicoanálisis en la


universidad vuelven a mod1f1carse.Se producen dos experiencias Una se sit' 1
. d. "d"d d D . . ua en e
corazónde Ia herenc ,a 1v1 1 a e an 1el Lagache , en el marco de la Universidad de
ParísV!I, ~ la ?Ira,_complet~mente nueva , hace penetrar el psicoanálisis en el campo
univers1tanosin etiqueta ps1cológ1caalguna. Es Serge Leclaire quien promueve esta
experienciaque abre al lacanismo y al freudismo una salida original, en la Universidad
. .
de París VIII cuyo edificio se instala, a toda velocidad, durante el verano de 1968 en
el bosque de Vincennes en un terreno militar que el Ministerio de Defensa restituyó a
laCiudad de París. Esta Universidad "ex perimenta l" acoge a los no bachilleres y crea
unaenseñanza para las artes, el teatro, el urbanismo, las ciencias de la educación y las
ciencias humanas. El espíritu de innovac ión que la anima ofrece una vía particular de
Implantación al estructuralismo, tanto en el ámb ito del psicoanálisis como en el de la
filosofía. Por lo que respecta a la lingüística, le permite una apertura hacia el
chomskysmo. Cuatro años después de la creación de París VIII se firmará un convenio
retroactivo, por un período de diez años , al término del cual la Universidad se verá
1
obligada a devolver su recinto a la Ciudad y mudarse a Saint-Denis . , _ . .
Antes de 1968 las Facultades eran administradas por un Decano. Este era as1sttdo
porun Secretario General, que desempeñaba las responsabilidades administraUv~s,
y unConsejo que reun fa a los profesores titulares. Los demás docentes ..que co_nst1tu1an
la mayoría, no tenían ni voz ni voto, al igual que el personal adm1nistrat1voY los
estudiantes.
La ley de orientación del 12 de noviembre de 1968, apl_icad~por Edgar Faure,
destruyeeste edificio y fi¡·a nuevas bases a las instituciones un1vers1tanas.Disuelve las
t que son invitados a reunirse en
antiguas estructuras y sólo c~nserva a los .~oc_ene~ ei nement et de Recherche"
tomoa un proyecto pedagógico y a formar _Un1t_ésd Ens fen existen las UER son
(UER)_ (Unidades de Enseñanza e Inve stigac ión) . Noo~vert irse en 'un iversidades .
ilstltuidas por el Ministerio de Tutela para federa~tedy ~da academ ia, gozan de una
O
Lasnuevas Universidades así creadas, e~ el á~bi 8 e pluridisciplinarias y se basan
autonomía administrativa, pedagógica Y fina~ciera. ~~stión. En este sistema son los
1
:: principio de la participación de los u~~ano~ en q~ienes eligen los Consejos de las
, .....~~s, los alumnos y el personal a~m 1~1stra ivo ta ley, la "democra cia" hace su
-•v11HSidades a través de una inters1nd1cal. Por es
16S
l
La Francía freudiana en todos sus
estades

entrada a un terreno antaño dom inado por el· reinado· d


de los mandamas es. Naturalrn
d · ente
no impide en nada que tos manda rinesds1g~n s 1en o man annes y que reinen corn~
antes sobre sus asistentes , alumnos Y 1sc 1pu1o~. .
Para los contestatarios de mayo, la ley de onentac 1ón es la res puesta "reformista·
que da el gaullismo a la indignación _general de la calle Gay -Lussac. Pero para la
izquierda progres ista, desde los soc ialistas hast~ los comunis _tas , aque lla abre la víaa
un real proceso de democ ratizac ión de la ensena_nza. !',partir del ot?ño de 196S, las
UER se federan en Universidades. las cua les son 1dentlf 1cadas con numeres: de Par·
1 a París VII para las antiguas Facultades parisinas Y de París VII I a París XIII para1~s
barr ios suburbanos . Dentro _de las Universidad~s intra mu:-os,.París VII es la rn~
pluridisciplinaria, lo que explica que sea más abierta a las_c1enc1as humanas y a una
redefinición de la psicología clín_ica. En ~I gabinete de Maunce Couve_~e Murvilley bajo
la dirección de Edgar Faure , M1chel All 1ot asume l?da _l a responsab ilidad de la ley de
orientación, desde su concepción hasta su aplicac ión . Espec,ahsta del derecho
africano , será el primer presidente de París V II. Por otra parte , el Ministerio nombraa
Didie r Anzieu encargado de misión con vistas a elabo rar un estatuto del psicólogo.El
Sind icato Nacional de Psicólogos Prácticos Diplomados se conv ierte en un Sindicato
Nacional de Psicoanal istas y con su apoyo redacta Anz ieu un proyecto que será
discu tido en toda Francia . La dimis ión de de Gaulle ocu rrida en 1969 pone fin al
proyecto pe ro el asunto volverá a plantearse diez años más tarde.
Entre 1945 y 1968, el psicoaná lisis está presente en la Univers idad en la vía que
abriera Lagache. Se enseña bajo el rótulo de la psico logía y según una tradición más
janetiana que freud iana. En ese marco , los alumnos unive rsita rios de Lagache ya
ocupan el frente del escenario, en un momento en que la unidad de la psicología sigue
siendo pura ficción . Los experi mental istas y los partidarios de la psico logía social libran
una batalla encarn izada contra la psicolog ía clínica , que sigue sin existi r. Este conflicto
se refleja en violentas luchas instituciona les .
En 1955, un año antes de que se publique el famoso artículo de Georges
Canguilhe m. Lagache asume func iones en la cátedra de psico logía patológica quecreó
en la Sorbona. Ju liette Favez-Boutonier toma entonces su lugar y ocupa la cátedrade
psicologla general. Pero piensa salir de ese ámbito, que juzga anquilosado, para dar
cuerpo a una verdade ra psicología clfnica a la que se le sigue sin encontrar la condición.
Da de ese ámbito una definición ligeramen te diferente de la que da Lagache. Hostilal
examenpsicológico, que juzga demasiado méd ico, hace hincapié en la evolucióndela
personal idad . En otras palabras, el clínico no debe conformarse con examinar al
enfermo, debe seguirlo en el transcurso de los meses y los años. A diferencia del
psicoanalista , no opera ni con la trans ferencia ni con el diván y se atiene a un terreno
1
institucional: CMPP . IMP. etc. Lagache, en contra de la medicina, aspi raba a log~~ ª
unidad de la psico log ía; Boutonier combate la medicina favoreciendo una chnica
1
psicológica sin la etique ta de la unidad. En ambos casos, el psicoaná lisis P8.:ª. ª
sótano, en calidad de doctrina autónoma, cuando los artesanos de la psicologla clinica
95
recibieron una formación psicoanal ítica y ejercen la profesión en sus sociedad ·
Desde_el punto de vista freud iano, semejante posición es insos tenib le. . e,
Mientras Favez-Bouton,erbusca la condición de la psicolog ía clínica , Paul fra iss
5
un experimentalista, ex maestro de confe renc ias en las Universidades católi~ de
Lyon, prepara su tes is de doctorado. Situado en la onda de la democracia crist1
forma parte del lote que Emmanuel Mounier ganó, antes de la guerra , para la causa
an;
166
..
Reinosdivididos

revista Esprit. En 1939, fundóuna librerfapers .


'ª d 1 -
ruegopasó a ser uno e os proconsules activos del ru
onahsta en r II .
a ca e Mons,eur-le-Prince,
un papel centra l2 . En 1957 lo nombran profes g popara desempeñar enseguida
sorbOna y cuatro años más tarde sucede a La or ~e psicología experimental en la
psicología. Una vez en ese cargo, combate ai~c e en la dirección del Instituto de
propio Laborato rio de ps icología soc ial compa radivamente a los clínicos, creando su
eoutonier esperaba recuperar. Por más que mo~=:~ nos locaresqueJuliette Favez-
Étienne Sour iau nada más_que una buha rdilla llena de c~f ra, no obtiene _del decano
1ogra instalar un Laboratono de psico logía clínica. Así P ornas, donde sin embargo
tenga a bien mudarse pa ra trabajar en un espac io más que debe esperar que Fra,sse
la creación de un cargo de profesor asistente en psic:i~r~da~!e: Desde 1958, e~ige
puestoque esa disc ipl ina no ex iste . De manera que debe ;,ªn~ mica, que se le niega
de psicología y punto. armarse con un puesto
Pero, por_su parte , Pau l Fraisse sigue combatiendo audazmente a ros alumnos de
Lagache_.Hacia 1963, D1d1erAnz 1eu plantea su candidatura para un segundo puesto de
ps1colog1a genera l, en la Sorbona , reclamado por Juliette en razón del número cada vez
más _elevado de estu_d1antes. Para dejar de lado a Anzieu, Fraisse propone la
candidatura de otro ps icó logo , ex de la ENS y especialista en psicología animal. éste
es nombrado en 1964 y Anzieu emigra a la Facuitad de Nanterre para impartir allí una
enseñanza de inspi rac ión más psicoanalítica. En octubre de 1967, Lagache hace su
última aparición públ ica en Ia Sorbona tras haber intentado en vano ser elegido para la
Academia Francesa . Se niega a adm inistrar su sucesión según una perspectiva
psicoanalítica y se las arregla para que su cargo pase a Henri Faure, un janetiano hostil
al freudismo. Ahora ese bast ión ya no puede ser tomado por Jean Laplanche quien, una
vez que defend iera su tes is, hubiera tenido que hacer su entrada por la puerta principal
de la Sorbona.
Mientras tanto Juliette abandona la cátedra de psicología general para crear un
·certificado optativ~ de ps ico log ía clín ica• como parte de la licenciatura de psicología.
En 1966, insta la su laborato rio en cens ier, fuera de la casa madre, en los l~cales que
sirven de anexo a la Sorbo na. La ad ministración la recibe con los brazos abiertos_pero
el certifícaado de psicol ogía clínica sigue siendo una ficción, puesto que es!a disciplina
sólo existe en la cabeza de sus partidarios: o la cllrnc_a es ~s,cológ,c: ~ ~=b:
desaparecer o es médica y debe estar vinculada a la medicina. Asi es que s 1 éd. ~
1
un puesto a Anne -Marie Rocheblave, una analizada df Lairªsº~=·~~: .~ºa~ir:ime ~t~.
Furiosa, Juliette va a visitar al prof_esor Delay para aº~: a inciuso que fa Orden de
éstese niega a otorgar su avala seme¡ante proyect~ Ye;ad~s si se enseña una clínica
~ Médicos segu ramente entablará un ple itoª los ,nJe~liette que se pone a inscribir
sin amparo médico. La amenaza no det iene :uatro asistentes: Claude Prévost,
8StUdiantes. En esa época, está rodeada d~ heblave. El primero es un docente
Jacques Gagey , Pierre Fédida Y Anne-Mane dº~all l República. Ese l únícoquet1ene
muy~impátíco, perteneciente a la gran tradic ión :i no psicólogo clinico según la óptica
una Situación límpida ya que no es ps,coanah sta flóso fo. Recibió su formación en
deJanet. Los otros tres son psicoanalistas. Gage¿ee~~orgesFavez y de las filas de la
laSPP.En cuanto a Fédida, proviene del diván
APF3. d Lagache se encuentran pues en
En vísperas de las barricadas, los herederos á~sis bajo el rótulo de la psicología
una situación paradójica. La vía ab ierta al ps,coan
167
1

La Francia freudiana en todos sus


estados

se convierte en la vía de una implanta ción de la ps icología clinica, en la cu 1


81
sicoaná lisis ocupa una posición secundar ia . Como. la ps ico log .ía c ll nica no t?1ene
P
ninguna ex istencia teóri_cadesde q~e Jan et se ex t rav 16 en ese ata¡o, el freudismo de¡
que igual pretende insp irarse tamb ién se par~_ce a una ficc ión. _
Es la protesta estud ianti l lo que va a perm1t1rle imp lantarse por f1nen la Universid
como saber enseñable , no ya como teoria: , "M.. d b J G
11 ea -su raya acq ues agey- era q
ad
la psicolog ía es ta psico log ía c línica y nada más, con el psicoaná lisis detrás [...] ~:
clín ica ps icopato lógica e,sun lug~ r ~e rac ionalidad . Era p_ercept 1bte an)es de mayo que
ta unidad de ta psicolog1a no ex1st1a y que lo que ensenaba .no se~ 1a de nada a los
estud iantes que engrosaban el mercado de la terap ia. La ps 1co log 1a iba a saltar, era
para nosotros la cátedra o la va lija. Tamb ién me daba la sensación de que las
soc iedades ps icoana líticas ya no podía n reso lver el problema de l aumento d el número
de terapeutas. Había que sa lir de las sociedades psicoanalít icas y adm inistrar el
ps icoanál isis, a través de la ps ico log ía clínica, en el ma rco de la soc iedad contempa-
ránea4."
Respecto a esto, la imp lantación del psicoaná lisis en la Univers idad , que se
produce en el marco de la ley de orientac ión , no es de igual na turaleza al modo de
penetración anterior . Entra s í en un molde antiguo pe ro no responde a los mismos retos.
Inmediatamente después de la guerra el ps icoaná lisis debe conquistar una posición
med iante su prop io mov imiento institucio nal, mientras que en 1968, por el co ntrario, es
cuestión de que los psicoana listas escapen a las soc iedades presas del gigantismo, et
dogmatismo o la anqui losis .
En mayo, aprovechando la agitación , var ios centenares de estudiantes se mani-
fiestan para ob tener una reforma de los estudios de psicología. Ju liette Favez-
Bouton ier, Pie rre Fédida y Jaoques Gagey se va len de la efervescencia para exigir la
formación de una UER de psico logía clinica. Prévost propone reemp lazar la palabra
psico logía por la de antropo logías . Final men te env ían el proyecto a Edgar Faure. Pero
cuando éste lo recibe tiene entre manos ot ro pedido proveniente de un grupo de
tendencia más bien rodgeriana, representada por Paul Arbousse-Bastide, André Lévy
y Ophélia Avron, una terapeuta de la SPP. Este grupo reclama la constit ución de una
UER de psicolog ía soc ial clínica. Como no conoce bien las d iferen tes orientaciones de
los psicólogos, el Min istro junta todo y fabr ica una UER de cienc ias hu manas clínicas
cuyos datos se publ ican en dic iembre de 1968 en e l Diario Oficial . Tras algunas va-
cilac iones, la UER op ta por depender de Par ís V II. La palabra "psicoaná lisis" no figura
en su programa pero se preve una enseñanza de la clinica freudiana bajo el estandarte
de la famosa psico logía clínica. Muy pronto surgen conflictos entre los dos grupos,
primero por el reparto de los cargos , luego con Pa .í s v donde se crean dos UER ~n~
de las cua les toma la denom inac ión de "Instituto de :,sicología" y la otra de "psico109 ª·
1
La primera se ocupa esencialmente de formación práctica y acoge estudia ntes ya
titulares de una maestr ía. Fundada po r G ratiot-Alphandéry, Roger Doron Y Daniel
Widlocher , difunde una enseñanza de psicología de l trabajo , ergono m ía y patología. La
segunda es creada por Paul Fraisse, secundado por Co lette Ch iland, una terapeuta de
laSPP . De inspiración experimentalista, esta UER no d ifunde ninguna enseí'lanzaser:a
en materia de psicoanálisis . Es el resultado de una transacc ión entre una tendencia
9
ultramédicade la SPP y una orientación experimenta lista. Por su parte, Jean Lap1anch
Intenta part icipar, con el lingüista Anta ine Cul ioli, en la creación de una Universidad co~
vocación experimental que tomaría el nombrg de "Matemáticas y ciencí as humanas ·

168
d
Reinosdivididos

El proyecto no se rea liza y Lap lanche en ma


uER de ciencias_humanas cllnieéjss. rzo de 19 69 se une a la experiencia de a
pese a las d1f1cultades , la UER logra ex· t· .
· L · · IS iry d1fundi -
de estudiantes. os psicoanalistas se vinculan al Ed' r su ensenanza a centenares
la psicología social se ocupan de las ''func iones · T ipo mientras que los partidarios de
sintarea·y los otros , "grupos con tarea ". Paul Arb.ou~~~s forn:iangrupos: unos, "grupos
8
de la UER, reemplazado luego por Laplanche ª
.• st1de es el primer presidente
Jacques Gagey quien será pres idente duran teq~e: imite meses después. Le sigue
O
interesado en la psicolog ía clínica, Laplanche es c años a _partir de 1971. Poco
1
la palabra "psicoaná lisis " en esta exper iencia cr:a p~imeroen 1ntro~ucir oficialmente
°
Laboratorio de psicoanálisis y psicopatolog ia ~uyo n durante el_~no 1969-1970 un
de investigaciones : psicopato logía ps icoanalítica programa _s~ divide en cuatro ejes
psicoanálisis, histor ia de l psicoaná lisis y de la prácti!ti':: u~~áhsis aplicado, teor!a del
consiste en leer y comentar la obra treud iana en 81sent'd 1 dana. Su propiaensenanza
'd d · · ¡ E . 0 e un poner sobre la mesa
suconceptua l.I a ong F 1
na. stetraba¡odebened
. . ictinoespan·ent e d.1rectodel o,cc,onano
. . .
Hasta que Ju l 1ette avez - 8 outonierseret 1ra, laps icologíacl ínicacoh b't b. ·
· ál · · d é a I ama I que 1en
cone1ps1coan 1s1s, pero _ espu s surgen nuevos conflictos entreJean Laplanchey sus
colegas, que te rminan ahándose con él. El Laboratorio sirve de emblema freudiano al
coniunto de la expe rienc ia.
Al morir Lagache , Lap lanche as ume en las PUF la dirección de la colección
"Bibliotheque de psychanalyse" . En esa misma editorial, hará publicar sus obras
completas en cuatro volúmenes bajo el titulo Problématiques. En 1975, crea la revista
Psychanalyse al'Universíté, muy bien bautizada, en la que publica su seminario y unos
artículos de sus colaboradores cercanos . El grupo está compuesto de universitarios y
miembros de la APF . El diseño de tapa es la reproducción de un cuadro del pintor
Valerio Adam i, real izado a partir de una fotografía de Freud. Larevistasale cuatro veces
al año. En el transcu rso de l tiempo , va publicando textos inéditos de Tausk, Freud o
Mélanie Klein, así como algunos art ícu los de Fédida, Rosolato, Anzieu, Widlocher, etc.
Deacuerdo al deseo de su f undado r, la rev ista debe permitir a cada uno apropiarse de
su propia UER. De hecho fu nciona como un anexo de Censier y de la APF. .
En aquella fecha, Ja cohabitac ión de l psicoanál isis y la p_sico logía clínica es aun
dificil. Por un lado, únicamente el Laborat orio represe nta el ps c,oanáhsis, _Ypor ?1otro,
1
losdocentes de psico logía clínica difun den el freudis mo por la v1a de la p_sicologia. Los
conflictos se abren paso cuando se establecen los diplomas de estudios ampliados
(DEA,diplomes d'études approfondies ). En 1974, Laplanch? _crea 5~ ~ropiofDErtA
• . . . • d I d.18ndo una poht1cade nuc1eo ue e Y

ps1copatología clínica y ps icoanálisis , e en . . . r ·dad· "El psicoanálisis-
d~scentramiento de l psicoanálísis dent ro de la pluíl discipóin!r~apl~nc he sostiene una
dice- no tiene que estar en el centro de una forrnaci n~ basa en la noción de la
posición idéntica en la Un ivers idad Y en la A_PF,_que ~ análisis personal debe ser
st1
extraterritoríafldad del psicoanálisis. ~n la 1n tució;d!ct icas y en la Universidad la
preservado de toda idea de preselección con miras ~ bitos· 1~ contrario de la opción
80Sel\anza del freudismo debe ser exte rior a los otros m ·
de los psicólogosclínicos. . s sicoana líticas se opus ieron al DEA.
En un primer momento todas las soc iedade, P la segunda habilitación y toma el
luego,seisaños más tarde, cuand?. se efec_tu~e médica y conservadora de la SPP
llOmbrede "doctorado de psicoanálisis , la cornen_d nte en ejercicio de esta soaedad
VUelvea impugnarlo. En octubre de 1980, el pres i e
169
La Francia freudiana an todos sus est
lldos

escr ibe a Lapla nche para participar le su inquietud respecto al empleo del térrni
"doctorado". Según él, se presta a confusión . A lo que Laplanche responde con t~º
razón que la palabra "doctorado" remite a la inves tig~ció~ te órica Y.no a la medicina~
a cualquier ca lificación de médico : "Fuera de la_penpec,a -e scribe-- "¿cuál es no
obstante el fondo? El fo ndo es que esta hab,hta CJ ó n de un doctorado de psicoanális'
. , á IS
viene a culminar algo perfectame nt~ nuevo e_nF rancia y qu1z s en el mundo: la
presencia en la Universidad de un equipo de analist as, que hab lan como tales- no bajo
el manto de otra disciplina, psicología, let ras o filosofía- del análisis , de manera
autorizada , en la Universidad7 ."
El DEA de psicoaná lisis se define de la manera siguiente: se prepara en un afio
no tiene ningún valor profes ional y constituye la primera etapa del doctorado de terce;
ciclo en psicoanális is. Éste no es tampoco un diploma profes ional y no confiere pues
ninguna capac idad para el ejercicio de la profes ión de psicó logo o psicoanalista. Sólo
se puede hacer valer el título de doctor de tercer ciclo para postu lar a una carrera de
doc encia o investigación. Dicho de ot ro modo, los estudiantes que quieren ser
psicólogos clínicos son encam inados al diploma de estudios super iores especializados
(DESS , diplome d'études supérieures spécialisées } para poder tener acceso a los
establec imientos de at ención sanitaria , mientras que los que prefieren el psicoanálisis
son orientados preferente mente hacia los divanes . Para el año 1983- 1984, la UER de
ciencias humanas clínicas imparte su enseñanza a alrededor de dos mil quinientos
estud iantes. Comp rende ciento sesenta encargados de cursos , trece asistentes,
diecisiete profesores asistentes , nueve profesores y profesores de conferencias)' dos
profesores honorarios. Para estas cuat ro últimas categor ias , só lo cuatro docentes no
pasaron nunca por un divánª .Desde entonces , el Laborator io tomó el nombre de
"Centro de Investigaciones para el psicoaná lisis y la psicopato logia".
En 1979, Laplanche suma otro piso a su reino editoria l creando en las PUF una
colección , "Voies nouvel les pour la psychanalyse •. En ella publica tesis dirigidas por él
o libros de sus alumnos. Por último , hoy en día le corresponde a él junto con André
Bourguignon y Pierre Cottet la tarea de unificar los conceptos freudianos en franoés
para la tan esperada publicación de las obras completas: una magn ífica carrera para
un alumno que no se ha dejado mandar por sus maestros.

La experiencia de Vincennes -París VIII no se parece en nada a la de Censier. Para


la historia contemporánea de la Francia freudiana , es mucho más rica en acontecimientos,
proezas e innovaciones. Además , instala por primera vez en terreno universitario un~
enseñanza psicoana lítica libre de toda subord inac ión a la medicina y la psicologia. As1
como las UER de París VII y París V congregan docentes que provienen en su mayoría
de la APF y la SPP, el departemento de Vincennes no reúne sino lacanianos. Respecto
a esto , la Universidad del postmayo sirve de terreno de implantación a las tres
p~indpales cor ~ientes de la historia francesa del psicoanálisis: la vía lagachia~a
d1v1d!da , en Pans ~11baJoel estandarte de la psicología clínica , la vía médica en ~ans
V baJo el del expenmentalis mo o una psico log ía llamada "cien tífica", y la vía lacan1ana
en París VIII.
~a ex periencia se hace posible gracias a los esfuerzos desplegados por S~~ge
Lecla,re que lucha contra viento y marea para imponerla. Desde julio de 1968. participa
en varias reuniones con el decano de la Sorbona , Raymond Las vergnas, al que Edgaí

170
RBinos
divididos

faure acaba de confiar la tarea de crear el cent .


erto esta difíc il empresa, el decano pide coro e~penmental. Para llevar a buen
pu 1 . ·1· nse¡o a su a .
especialista en engua y c1~11zaci6n inglesas igual ue é . miga Héléne Cixous,
oerrida,que apoya la cand idatura de Lec laire. El gr~ i~Í Esta le prese~ta a Jacques
0
a fines del verano , con el nombramiento de G P onmalse convierte en oficial
recomienda a Leclaire insistiendo en su calidad deeo~ges Ca~gu1lhem, y Derrida le
9
enla empresa por f ilosofía . La idea de lec laire es cr m dico . Michel Foucault participa
a los prácticos del inconsc iente, que esté 10 más a7e~ r ~n lug~r universitario reservado
elloes por lo que el departamento de psicoanálisis ~~ s: posibl_ede la psicología. Por
st
se vincula a la UER de f ilosofía en la que enseñan Gille ~n •tuye en UER sino que
1
y muchosotros. Leclaire pide a sus am igos Aulagnier Va~ab~euzePFr~nc;oisChatelet
en esta aventura , pero no aceptan. Miller, que da clas'es en Begay erner que lo sigan
1 · F 1 · esan9on, es 1nv1tadoa la
ve~poráL_ecaire y ouctau t da uni rse a la experienc ia. Elige ir al departamento de
ps,coan 11s1scuyos pues os, e todas maneras, dependen de filosofía E 1 •
. 1 1 · d p . . n a primavera
de 1969, se adh ,ere a a zqu 1er a roletana cuyos objetivos teóricos son "dest · 1
'd d" E t 1 • .d . ru1r a
Unive'.s1 ~ . ~ o no e 1mp'. e segu ir enseñando. No es hostil como Lacan a la
experiencia de V_1ncenn~ _s. En Juho,_se plantea la cuestión de su cargo y, habida cuenta
de su comprom iso poht1co, Lecla 1re le sohc1ta que emigre a filosofía. Le escribe a
Foucaultuna carta en este sent ido . Miller prefiere entonces quedarse en psicoanáli·
sisto.
Naturalmente, la IP, grupo clandest ino, no posee más armas que su terrorismo
verbal. En cuanto a sus fundadores , son de alguna manera los últimos kojevianos de
estesiglo, convenc idos de habe r encontrado en el maoísmo una solución al final de la
historia... Terminada la aventura, harán carrera en el periodismo, la política, la filosofía,
la edición o la Universidad. Cuatro lacanianos adhieren al movimiento: Jean-Claude
Milner,y los tres Miller: Judith, Jacques -Alain y Gérard, hermano de éste. Tres de ellos
provienende Cahiers pour l'ana/yse. . .
Más allá de l act ivismo de cada uno, se puede intentar hacer una interpretación
teórica global de l compromiso de los lacanianos con la IP. En el fondo, éstos
"abandonan· provisiona lmente a un maestro por otro. Ahora bien, Mao Zedong es un
fundador tanto más fascinante cuanto que es, como Lacan, un soberano rebelde. El
timonelenuncia el carácter reaccionario, es decir "totalitario", de todo pensam,ent%~
reducelos suyos a un librito de recetas . En esta perspect iva, sólo el p~ole;a~;~;o del
1
emblema significante de la lucha de clases, permite \~ diso uc~unen~e- destruir el
1
pensamiento en la acción . Ahora bien , el prog'.ama de la es~ siso~edad secreta y
"todo"del pensamiento por el "todo' de la acción, con anoni~-~u~~rdel maoísmo a la
mitología kojeviana del final de la historia. E_ ste carác~~r P:s~cialmente aJean-Paul
francesafascina a los maestros de la generación anten '~iaje oficial a Pekín, a ambos
Sart'.ey Michel Foucault. Si bien no sueñan con hacer-~~a en el corazón de su desafío
1?s llene cogidos esa interrogación de la GP ~ue los :d~ también de manera diferente.
1
hlosót1co humanista o nietzscheano. Lacan e,; ,nt:e. como 10muestra el relevo lógico,
Siempresostuvo que el pensam iento er~ ~n no t :s· Cahiers. Pero el no todo sólo es
1
nacidode una confrontación con el log1c1smo de. en la ciencia el discurso freudiano.
P<>sible en s_uopinión a part ir de la falla q~e ,ntrodUJO En consecuencia, la en!rada en el
su1etod1v1d1do, objeto caído, falla, pérdida_o falta. los Cahiers una signihcac1ón es·
maoísmo proletario rev iste para los lacanian?s de teoricismo , en el "no todo" del
I
P8cifica: eómo disolver el "todo" de l pensamiento, e
171
La Francia freudiana en todos sus
estados

discurso psicoanalítico. Mao Zedo_ng aporta u~a respuesta a esta preguntafilosófi


Sin embargo, con el nuevo orden interno surgido del post:mayo, habrá que admiu~·
. cabo que la disolución del "todo" no encuentra solución sino en la aceptació al
f in y a1 d I IP "d. lt • . llde1
"no todo". Así que los lacanianos saldrán e a . 1sueª., ª!
grac1_as "no lodo•
enunciado por Lacan: v_ olv~rán mas1vame~ r
te a la reahdad social universitaria. J.-c.
Milner regresará a la hngulst1c~, J.-A. M1ller se hará _ps1coanah_stay luego jefe de
escuela, transcribiendo la doctnna del maestro, y Jud1thse ded~cará al periodisrno
Mientras tanto, Lacan mismo habrá efectuado un relevo matemático de su doctrilla,ei
tercero, respecto a la cual veremos que intenta aportar una respuesta a la cuestiónde
la escuela y de lo enseñable: por ésta habrá mod1f1cado su 1u1c10 sob~e la implantació n
del psicoanálisis en la Universidad, pero también habrá_renunc1ado_a 1r a China.Así que
no habrá visto ni la revolución que desaprueba, n1a su llmonel a quien tal vez le hubiera
gustado conocer. . . . . ,
A fines de diciembre de 1968, el Centro Universitario de V1ncennes-Pans VIII abre
sus puertas en medio de un inmenso barullo. Las asambleas generales de estudiantes
dominadas por los izquierdistas, rechazan el proceso electoral que deben instalar 1~
instituciones Pronto es ocupada la Universidad y, el 31 de enero de 1969, Raymond
Las Vergnas dimite. El inspector general Seité lo reemplaza sin poder impedir quela
agitación continúe. El departamento de psicoanálisis empieza pues a funcionaren
medio de los disturbios. Según el sistema vigente, distribuye unidades de valor: nose
les impone ningún curso a los estudiantes, que pueden escoger sus UV en cualquie r
orden. Para obtener una licencia están obligados a tener en total treinta UV, veintede
las cuales elaboradas dentro de una disciplina llamada dominante. En general, diezuv
se eligen dentro de una disciplina llamada subdominante o en categoría libre. El de-
partamento forma parte de la dominante filosofía y, por esa razón, distribuyeunidades
en subdominante u opción libre. A diferencia de la UER de Censier, el departamento
de Vincennes no otorga diplomas ni formación clínica que puedan ser utilizadosenel
mercado de trabajo. Es una enseñanza teórica, incluida en una formación filosóficao
literaria. Se despeja así todo equívoco respecto del curso de psicoanálisis puestoque
en ningún caso pueden los estudiantes graduarse como psicoanalistas basándoseen
esa enseñanza. No obstante, el interés que ésta despierte puede encaminara los
divanes a cierto número de estudiantes, como sucede en Censier. Para el primeraño,
el departamento entrega diez unidades de valor a las que corresponden dieciséis
seminarios atendidos, entre otros, por Michéle Montrelay, Serge Leclaire, Frany01s
Baudry, René Tostain, Jacques Nassif, Jean Clavreul, Claude Rabant, Luce lrigaray,
Claude Dumézil, Michel de Certeau y Jacques-Alain Miller: algunos no son psicoana·
listas pero todos son miembros de la EFP. Se abordan varios temas, que giranentorno
a la historia, el discurso psicoanalítico, la lógica del inconsciente o la clínica.
En las reuniones de la EFP, donde estalla la escisión que va a conducir ªª
1
formación del CuartoGrupo, la experiencia de Vincennes es condenada unánimemen te
por los que no participan en ella. Todos critican la noción de unidad de valor hacie ~ nd
0st111
malos retruécanos o imitando las consignas izquierdistas. Pese a su evidente h ·
dad, Lacan guarda silencio. Desde marzo de 1969 , sabe que va a ser expulsadodela
ENS Y progresivamente va decidiendo torpedear la experiencia de Leclaire,ya con
ca~ma. ya con violencia: Entre_estos dos hombres ligados uno a otro desde _ha~
ve1nt1cincoaños el conflicto es ineluctable. Siempre ávido de aventuras, Leac1aire
ahoga entre las paredes de la casa lacaniana. Sin rechazar el procedimientodelpase,

172
Reinos divididos

se va desinteresan do a medida que éste va d


procura abrir nuevos hor izont es a un laca _ernoSt rando ser desastroso. Desde 1968 ,
confinado en la anquilosis y el dogmatis~ iim~ que corr~ el riesgo de encontrarse
privilegiado de un descentrarniento posib le dei ~ su o~inión, Vincennes es el sit io
1as UV permite la creación de un campo plu ridis ps;?oanáhsis puesto que el sistema de
con otra cosa. cip inar Y la confrontac ión del freudismo
Frente a la posición de su disc ípulo Lac .
Aunque desea implantar su relevo en nu~vos bant~igue una trayecto ria paradójica.
Vincennes pues quiere ser el único po as iones, no tolera la experiencia de
' • r su persona en op d .
hacia el exter ior por medio de su seminario P • erar un escentram1ento
Vincennes puede reve larse llena de pro ... ero sabe también_que la experiencia de
. mesas para la expansión del lacanismo De
modo que va camb iando de estrateg ia según la evolución · t d ·
situación pol it ica de la Franc ia de postmayo . in erna e su escuela o la
La aventura de Par ís V III cobra auge en el momento en que la EFP t ·
· · · t't · 1 1 a rav1esa su
gran cns1s ,ns I uc1ona con a creación del Cuarto Grupo y la divis'ión d 1 ·m1en
· to
· · t d · e mov1
l~caniano en van~s en ~nc 1as ..Respecto a esto podemos decir que Vincennes es el
s1~t?made la cns 1s de la 1ns~1tuciónlacan iana, así como Censier sería el síntoma de la
cns1s_de la co rriente lagach ,~na. Los seguidores de Serge Leclaire son los hijos del
lacan,smo d1v1d1do. Con relac ión a ellos , Lacan adopta, durante cinco años, entre 1969
y 1974, tres posiciones diferentes . En un primer momento, asiste como espectador al
desarrollo de la experiencia. Cree que el proced imiento del pase puede aportar una
solución duradera a la crisis de la EFP. Por ello es por lo que privilegia una política de
recentramiento en torno a su escue la desauto rizando Vincennes. Manifiesta su
hostilidad a veces con exab ruptos , a veces con el silencio, a veces enviando emisarios
sobre el terreno . Lacan se siente muy solo. Como ''fabrica· revolución sin ceder a las
ilusiones de la revolución , torpedea la exper iencia de Vincennes absteniéndose de
querer "destru ir la Universidad" . En una palabra, no apoya jamás ni a los izquierdistas
ni a los maoístas ... En una segunda etapa. entre 1970 y 1973, obliga a Lectaire a dimitir
y reina sobre el departamento a través de su guardia. Al mismo timpo, en la ~acuitad
de Derecho , efectúa un relevo matemát ico que va a dar un contenido teó nco a su
reflexión sobre la Escue la. Por último , en una tercera etapa, que parte de 197 4,
emprende una últ ima aventura de conquista , parecida a la que condujo di~zaños antes.
Se apoya en la co rriente milleriana y en la joven generac ión ps1coanalit1casurgida de
las barricadas, pa ra inten tar dar un impulso nuevo a la EFP a partir de V1ncennes No
lo consegu irá. Después de la disolución de la IP, Jacques-Ala1n M1ller'. ap~yado ~or
Lacan, se conv ierte en el artesano de este último empu¡e. La_expenenc 1a pollt1ca
adquirida en la IP y el apoyarse en una concepción lógica del lacanismo , que ya operaba
en 1965, permiten · 1a ex 1s
· t enc 1
·a de esta aventura. d mu' ltiples problemas vinculados
. L · eseveconfronta oa
Hac,a marzo de 1969 , ec 1air . n·vers·1tarias previstas para ¡·unio
. . . t s las elecciones u 1
con e 1control de 10sconoc 1m1en o • . . d I EFP le reprocha "descarriar" el
Y 1~agitación maoista. Mientras que el dire~tono : 0 : el reformismo y participar en el
PSICOanálisis ª.
, los revoltoso~ lo acusan de ,a~se la trampa propone trar,sformar el
auge del revisionismo. Para trata r de sahr ~ón de ,·nvesÍ igación Piensa poder así
tt..r. R ó ma con vocac1 ·
-v"artamento en una UE aut no . óf ayfav orecerl aconfron taciónconotros
separarel psicoanálisisdeladominantefllo~ ~~ Censier y el CNRs11.
sectoresde ensenanza : en especial la UE de Ala in Badiou de ser un agente de la
Un mes más tarde, acusado por el grupo
173
La Francia freudiana en todos sus est _,
avos

contrarrevo lución, hace frente a su~ adve~~arios y les respon de con malicia: "El
verdadero criterio de una empresa ps1coanallt1case encuentra siempre en cierta forrn
de denegación apasionada que la recibe. Hoy en día, ya no se refiere a nuestra práctic:
0
nuestros conceptos sino a nuest ra ex 1stenc1a. ~o por ello es meno: cierto que pasa
lo mismo, en cierta forma , por lo que respecta al pens amiento Justo que los guía por
ahora. Provoca por 10 menos algunas res istencias y no encuen tra más que un auditorio
muy aristocrático . !Mucho mej or ! Es seña l de_que participa de un poco d_everdad y para
el psicoanalista que soy es una razón suf 1c1ente pa ra saber que sigue siendo de
1
ustedes , filósofos, de quienes me siento más cerca 2."
En jun io, las elecciones se producen en circunstancias dramáticas. Los izquierdistas
hostiles a la participación realizan operaciones de comando en el campus, armados con
vergajos y tubos metál icos. Enseguida los participacionistas reaccionan, apoyados por
las fue rzas de choque de la CGT. Los militantes de la IP hacen c~rrer el rumor de que
el Partido Comunista se apresta a tomar por asalto el centro experimental. Se levantan
barricadas y la Universidad no tarda en parecerse a un campo atrincherado .
En vísperas de las vacaciones se elige un nuevo consejo de ad ministración, pero,
desde el com ienzo de las clases, se reanudan los disturbios sin imped ir la continuación
de los cu rsos . A fines de setiembre, el departamento func iona mientras que Lacan se
dispone a anunciar su ida a Vincennes para efectuar cuatro improvisaciones. Declinó
la inv itación hecha po r el departa mento para acepta r un ofrecim iento de la UER de
filosofía . En una circular, Leclaire anunc ia que siguieron los seminarios ochocientos
estudiantes y se distribuye ron doscientas tre inta unidades de va lor. Se tienen que crear
tres nuevos cargos y para el año sigu iente se inscr iben qu inientos ochenta y cinco
estud iantes 13.
Es entonces cuando esta lla el asunto tragicómic o de la pub licación pirata del
sem inario de Leclaire . Una revista titulada La lettre infáme saca a luz, con una tapa
plateada adornada con letras rojas, la transcr ipc ión de l cu rso dictado por Leclaire
durante el año 1969. En él se abordan varios temas: la función de l padre, el incesto, lo
prohibido , el cuerpo erógeno, la articu lación de lo psicoanalít ico a otros campos del
saber . El conjunto es sub rayado po r una presentación de casos clínicos y una nota en
relieve aclara que la transcr ipc ión proviene de grabaciones debidamente revisadas Y
correg idas por el autor 14 . Pero Leclaire no dió su autor ización pa ra realizar esta
publicación pirata que se ampara en su nomb re. Incluso se siente molesto porque se
incluyen análisis de casos de uso reserva do. El asunto no es muy grave. También los
seminarios de Lacan y los artícu los inédi tos de Freud se publican mediante actos de
pirater ía y los usuar ios no se quejan. Pero Lacan no soporta la competenc ia que
involuntar iamente le hace Leclaire. No só lo quiere ser el único en reinar por la palabra,
sino que aprovecha la ocasión_para echar leña al fu ego y desestabilizar la experiencia
de Vincennes. Empujado por él, el director io de la EFP convoca a Leclaire acusándolo
de haber autorizado la publ icación de sus cursos sin pasar por el aparato institucional
de la EFP.
Mientras tanto : do~ acontecim ientos hacen más dif ícil aún la gestión del depar-
tamento: la 1mprov 1sac1ónde Lacan y la publicación en el diar io L'Express de una
entr~v ,sta a Jud ith. A principios del mes de dic iembre, Lacan se apa rece en Vinoennes
prov isto de su 1mpres 1onante poder verbal. Siemp re majestuoso, llega con su corte_en
medio _deun camp_u~desenfrenado donde la dirección del centro puso a su disposición
105
un anfiteatro. El Vle¡o maes tro está en el apogeo de su reinado y aún no padece

174
..
ReínOSdividídos

achaquesde la vejez . Magnífico con su melen bl


la furia rebelde del gran zoco de Vincennes ~ I anca, enfrenta cual un dux veneciano
neno de participantes anónimos que gritan· anfiteatro no está abarrotado pero si
psicoanalistas, y exigen de Lacan una inmedi!~ asco ~or los jefes, los policías y los
un hombre sube al estrado empezando a desves ~utocritica . éste no se altera y, cuando
10
mío-dice- ya ví esto ayer noche; estaba en e~~e , insta a hacer más: ·Mire amigo
esto, pero era más descarado que usted s d pen Theater, hay un tipo que hacía
siga bien, continúe carajo." Luego, Lac~n e esnudaba completamente. Siga, pero
rd
movimiento de mayo suspend iendo su se~~cu_e ª que demost~ó ~u simpatía al
surrealista: "La protesta me hace pensa r en al ano, Y.después re1v1n~1ca su pasado
mefalla mi bueno y difunto amigo Marcel Duch~~ q~.einventó un día s1la memoria no
Tengan cuidado de que el revoltoso no se ha P¡: soltero se hace el chocolate él'.
socarronamente el departamento de psicoaná l~~ t 15
rláocolate él : Por último, critica
nd
Surgen entonces de la sala algunos militantes u .d ºse de las unidades de valor.
enseguida un gran billete en una gorra prevista par~ f~
1
en ~inero a Lacan que deposita
psicoanalistasy firman cheques para la "revoluc ión" m· este ectos. Al punto lo 1m1tanlos
. • b ien rasqueelmaestrodesciende
a 1a arena sin t,tu ear, para patear una grabadora q 1 1
colecta, los espectadores se dispe rsan . ue e mo esta. Después de la
Mientras que el padre desaprueba una experiencia que invoca su enseñanza la
hija acepta conceder una ent revista a Michele Manceaux y Madeleine Chap 1 '
preparan un _libro sobre los profesores . Llevada por su pasión maoísta, e~:~i~~!
revolución china y se burla de la Universidad : "Me dedicaré --<l ice--- a que funcione
cadavez peor. La Univers idad es un aparato de Estado, un trozo de socieda~ capitalista
Ylo que aparece como un oasis de liberalismo no lo es en absoluto. No se puede destruir
como tr~zo del ap~rato del Estado, si no se destruye el conjunto. No creo que se pueda
quebrarmdepend1entemente del conjunto. Todo lo que se puede decires que se lo hará
funcionar lo menos posible.• Luego, a propósito del contenido de su enseñanza, Judith
agregaque Spinoza y Kant por el momento no le sirven para nada y que hace estudiar
a sus alumnos los estudios obreros en Turín, el marxismo-leninismo en su forma
maoísta y la naturaleza de los países social istas 16 .
No plantea nada del otro mundo y cualquier enseñanza politizada de la época
hubiera podido decir Jo mismo. Pero en esas circunstancias excepcionales cualquier
errorde un militante benef icia al adve rsario. Unos meses más tarde, Michéle Manceaux
decide publicar en algún periód ico la entrev ista a Judith. En el momento, ésta no
reacciona, pero cuando se da cuenta de que un periódico no es un libro y que el
contenido de su declaración puede costarle caro, es demasiado tarde: el semanario ya
~tá en imprenta y la entrevista sale tal. cual. ~uando Georges Pomp(dou ~re
ª.
L Expressy lee la declaración, pide enseguida Ohv1erGu1chard que despida a esa
senora•. Éste cump le la orden y suprime la hab1htac1ón nacional de los diplomas de
filosofía de Ja Universidad de Vincennes. Luego manda de nuevo a Judith a la
ensenanza secundaria de la que había sido alejada. Será reinteg~ada a la superior
después de la llegada de la izquierda al poder, en la UER de Cens1er.
A partir de enero de 1970, Serge Leclaire es atacado desd~ _todos los lados.
Algunos miembros del directorio se presentan en el campus para criticarlo en nombre
de la ortOdoxia,mientras que Lacan presion~ al_equ 1po_deV1~cenne~para d~J_arloen
mlnorla. En relación con la institución universitaria Leclaire aphca la m1smél:
poht1caque
ll'nple6 respectoa la IPA durante las buenas épocas de la SFP. Considera que lo

175
La Francia freudiana en todos sus 9
Slados

importante es hacer penetra~ la '_'subvers ión lac aniana" _dentro C:e la Universida
cediendo a exigencias adm1nistrat1vas ¡uzgadas secund arias. Por ello es por lo d
ace pta el principio de la parti cipación y distribuye U V a los estud iantes. Los izquierdi~ue
y la mayoría del grupo de Vincennes, que se somete a la dec isión de Lacan de sabot as
la empres a, condenan su actitud. En vera no, después de una segunda improvisaci~ar
Lacan cons igue cambi_ar la relación de !ue rza a su favor. La situación se hac:
insos ten ible para Lecla1re, que d1m1te y de}a su puesto a Jean Clavreul. Un año más
tarde , es elegid~ para el ju rado de aceptación de la EFP. D_uran!e casi cuatro años, un
equipo va a adm1n1strar el departa mento obed eciendo las d1rectnces de la calle de Lille
Lacan guarda si~encio pero participa en reunio_nes del grupo de Vincennes afirmand~
que la experiencia debe prosegu ir. Ante la d1m1s1ón de Lecla1re, los docentes reaccionan
de manera diferent e según sean univers itarios o miemb ros de la guard ia. Para la
generación joven de los unive rsitarios , el con flicto entre Laca n y Lecla ire aparece como
un ajuste de cuentas interno de la EFP , mientras que, para los otros , el apoyo a la
política lacaniana es una cuest ión de sumis ión 17. Sin embargo, se sigue la "línea•
def inida por Leclaire. El departamento acepta programas que reflejan la situación
dividida de la EFP, con todas sus corr ientes contradicto rias, representadas por
Mont relay , Roustang, Pat rick Guyo mard , etc. Permanece abierto a todas las expresio-
nes del lacanismo: as í, por ejemplo, Anto inette Fouque partic ipa en un seminario sobre
la sexualidad femenina.
Después de su expu lsión de la ENS, Lacan tras lada su sem inar io a la Facultad de
Derecho. All í, frente al Panteón, elabora durante cuatro años una última refundiciónde
su doct rina 1s que le va a permi tir a la vez sa lir de l estructu ralismo, sin superarlo, y pasar
de un rechazo de la enseñanza un iversitaria a su contra rio. El relevo lógico de 1965
nació de l descubrimiento que hiciera Lacan de la obra de Frege y de la confrontación
con las tesis de los Cahiers po ur /'analyse. Giraba en torno de la problemática del sujeto
de la ciencia , la sutura y el teo rema de Gode l. El relevo que se anunc ia a partir de
nov iembre de 1969 es la cont inuación lógica . Y, respecto a esto, la ENS y los Cahiers
siguen desempeñando un pape l importante: reconquista en 1965, dispersión y expulsión
cuatro años más tarde. El último número de los Cahiers sa le de la imprenta cuandoel
grupo ya está disuelto por haber entrado algunos de sus fundado res en las filas de la
IP. T rata sob re la formalizac ión y acentúa el vínculo con el logic ismo. Encontramosalli
un largo estudio de Jacques Bouveresse sobre Ludwig Wittgenstein y la traducciónde
textos de Cantor, Boo le, Godel y Bertrand Russel l. A través de estos artículos, Frege
ya no es la única referenc ia a la lógica y lo que sirve de punto nodal a una reflexión
colectiva conducida por el grupo de Cahierses toda una problemática ligada al empirismo
lógico y a los trabajos del Círculo de Viena. El psicoanális is como tal está ausente_de
este número , salvo en lo que atañe a un texto de Ala in Badiou, que compara la lógica
millero -lacaniana de l signif icante con una metafísica.19
Por lo tanto no es por casua lidad si se vuelve a produci r una ósmos is, en esta fecha,
entre la enseñanza de Lacan y las act ividades de su "pandilla " de normalistas. El pnmer
sem inario que pronuncia Lacan en la Facultad de Derecho lleva como título El reverso
105
del psicoanálisis. Está atravesado enteramente por la lectura fecunda de uno de_
5
principa les libros dedicados a la filosofía del lenguaje , el Tractatuslogico-philosophiCIJ_
de Ludwig Wittgenste in, publ icado en 1921. Sin duda Lacan ~a conoc ía desde h~~~
tiempo el nomb re de este otro ¡udío vienés de comienzos de siglo que desempei'I, ·ca
papel tan importante en el desarrollo del positivismo lógico y la filosofía analilí

176
Reinos divididos

anglosajona. Pero, ant es de 1969 nunca hab·


1
Tractatus y el apell ido de W itt gensÍe in no 1. ª efectuado una lee1ura rigurosa del
. b . 19uraen los Esct .
brim1ento de esta o ra es esenc ial para que L n os. Ahora bien, el descu-
que se puede ca lificar de relevo matemático. ; 0can elabore su segundo relevo lógico,
El Tractatus experimen ta los límites de la 1- . . .
el único uso correcto del lenguaj e es expresar lo~g~~ Y el logicisrno. Para Wittgenstein,
la filosofía es un ju ego de pa labras que permite "c ch~s del ~ undo. En consecuencia,
de sí misma. Por ello es por lo que los aforisrn~a r filosofla por una nueva práctica
respuesta a la pregun ta : ¿qu é podemos expresar? É~ 1
ttgenstem1anos proponen_una
"Lo que pu ede se r dicho pu ede se r dicho ciar · s a se resume en estos términos:
hablar hay que calla rlo."Ásí , lo que no puede d!~:~~¿d ª¡ _uello de lo que no se puede
resto Wittgenstein incluye el sentido ético y estético des~ middocdornoun resto Y en ese
· 1 · d 'b • igna o entro de la categor ía
de lo inefable o o 1n ec 1 le. Hay dos ámbitos incompat,.bles· lo q d'
. . ue se ice, por un lado
y 10 que se muestra, po r el otro. Con esta 1ncompatilibidad la filosot·a 11 '
· ·6 d 1 ·1 · d , 1 ega a reconocer
la obhg~c1 n e ~1 enc10 Y e una espec ie de "no todo' que escapa a la formalización.
La_1ncompat1ilb1dad entre __ el decir y el mostrar no podía no interesar a Lacan, que
se hab1a b~sad~ en Freg e YG_ode l pa ra elaborar una noción de sujeto de la ciencia que
escapa al todo de la formallzac 1on. Cuando lee el Tractatus por primera vez, inde-
pendientemen te de la herencia de la filosofía analítica, nota que Wittgenstein abandona
la idea del meta lenguaje . Lacan des igna co n elt érmino de canallada ese metalenguaje
en la med ida en que es de finido co mo el "Otro con mayúscula" de alguien. Luego
subraya una vez más que Wittge nstein se niega a salvar la verdad: su operación seria
la exhibición de una detecci ón de la ca nallada filosófica y, gracias a ella, sólo tendría
sentido por el deseo . Por últim o, Lacan co mpara esta actitud con la posición psicótica,
tal como la defi ne Freu d: "No querer sa ber nada del rincón donde es cuestión de la
verdad:21
El asunto plantea do por Lacan a partir de 1969-1970 con El envésdel psicoanálisis
encuentra la prob lemá tica witt genste iniana del resto, lo inefable y el no todo, es decir
de los límites ex trínsec os e intr ínsec os de la formalización.
Desde 1950 , Lacan se refiere al sabe r matemático en su enseñanza. Respecto a
esto, su encuen tro con el mate mático católico Geo rges Th._Gu1lbaud es esencial para
entender la utilizac ión que hace de las figu ras de la topolog,a. Est0s dos hombre~ó·qu de
·
llenen cierto pareci do f1·s1·co mantiene
· n d urant e treinta años una verdadera
. relac, bn . e
1
amistad. En 1951, Lacan, Lév i-Straus s, Guilbaud Y Ben~!n~~t~:~:~~=:~:;:~:u:: r
1
sObrelas estruc turas y est ablece r puente: entre l~s 1cie; c sobre el modo de una ligur~
O
Cada uno uti liza a su mane ra la_ensena nza e r~o se conforma con hablar en el
t~pológica .22A parti r de ese traba¡o co lectivo,~: ~:s . Durante treinta años, con o sin
aire o reflexionar so bre la historia de las m_ate. . s matemáticos . A veces, estando de
Guilbaud, se ded ica diariame nte a hacer e¡ercicio teléfono a su amigo para formularte
viaje,cuando trop ieza con un obstácu lo, llama por más al seminario y su relación con
el problema y resolver1o con él. Gui lbaud ni va !ª ado comparten el mismo gusto por
Lacanes de la índo le de un j ardín secreto . ~ ~~~: dibuj itos. cubos para niños, el arte
ª
el juego matemát ico: corde les, salvav id~s inf Qu~neau. El dominio de la topología
~ trenzary recorta r, ejercic ios de e st ilo ti~aºmás en ennegrecer toneladas de_papel
interesamuch ísimo a Lacan , que no vacila l de su doctrina transcritos en figuras
P8ra enset\ar a su auditor io los eleme ntos
10pológicas.
177
La Francia freudiana en todos sus 8 s tados

La cinta de Moebius , sin derec ho ni revés, da la imagen del sujeto del inconscie
as í como el toro o cámara de aire designa el agujero , la falta o el hiato , es decir un lunte
constituyente que sin embargo no existe. A _estasdos figuras , Lacan agrega el ero~~'.
cap O gorro cruzado , que perm ite cerrar la c,~_tade Moeb1us, y la botella de Klein, que
representa una superf icie cóncava. Lacan ut1hza to~as estas f1gu~asen cada etapa de
la elaboración de su doctrina. Pero durante veinte anos la topolog1a es un elemento d
ilustrac ión de la enseñanza lacaniana que no desemboca en un relevo fecundo de i8
teoría .23 y es la lectura de Wittgens tein, asoc iada ~- esta vieja reflexión sobre ta!
matemát icas , lo que en 197_0 va a l~evar a la _creac,~n de una nueva terminología
destinada a pensar l_ a cond1c1ó_nde l_discurso ps1coanal1~1co en su _relación con otros y
en espec ial con el discurso un1vers1tano . Para pensar dicha cond1c1ón hay que poder
pasar del decir al mostrar, es decir alentar a cada suj eto oyente, y al propio Lacan, a
hacer ejercicios q ue ya no atañen al discurso sino a la demostración.
Si bien Lacan está fascinado por los aforismos del Tractatus , no concluye como
Wittge nstein el necesa rio manten imiento de los inco mpatibles. Por el contrario, intenta
pensar el ámb ito de lo inefab le integrá ndo le el "no todo". Sabe que el discurso
psicoanalí tico sigue estando marcado por sus orígenes hipnóticos y siempre corre el
riesgo de caer en la religión de la transferencia , es decir en la religión a secas. Cuando
el psicoaná lisis se reduce a una terapéu tica o a la tra nsferenc ia, tiende a la magia y lo
no enseñab le: se conv ierte en una práctica relig iosa . Pero cuando evoluciona haciael
dogma también se convierte en una relig ión, una Igles ia o un sabe r universitario; en este
sentido, para Lacan el cristianismo es la "ve rdadera" relig ión, la peor , puesto que la
t rinidad es uno en tres y no hay más que un solo Dios: el cristianis mo dice el todo de
la verdad. Para evitar el aspecto de lo inefab le, la magia o lo religioso, sin caer en el
dogma de la verdad, es necesario que el discu rso psicoana lítico sea capaz de
enseña rse, es dec ir reduc ir al mínimo el ámbito de lo inefable. Con el riesgo, siempre
presente en el lacanismo, de cree r en la ilusión de la "doctrina única ·, no "desviada".Se
puede decir pues que el recurrir a la for malización y el saber matemá tico es para el
lacanis mo el último intento de salvar el psicoa nálisis de su síntoma hipnótico, pero
tamb ién, en e l otro ext remo de la cadena , de la escue la, en una sociedad donde aquella
t iende a reemplaza r a la Iglesia.
Inspirándose en la noción de grupo cuaternario, y a través de la enseñanza de
Guilbaud, de la Edad Media latina, Lacan construye un objeto matemático at que
bautiza cuadrípodos. éstos se originan en dos tipos de inversiones destinadas a
mostra r la organizac ión de lo mismo en lo difere nte, de la mu ltiplicidad en la unidad.
Luego , en su álgebra cotid iana, Lacan define cuat ro términos : la S 1 , o significante
primordial, la S o sabe r inconsc iente , la 6 o sujeto tachado o indec ible y por último la
2
a, objeto, falla. búsqueda, resto o falta. Los cuatro térm inos son colocados sucesiva·
mente en cuatro posiciones: agente o apa riencia, trabajo o goce, verdad, basta de
gozar. En primera posición, un primer cuatr ípodo define el discurso del amo como una
reformu lación de ladia :éctica hegeliana del amo y el esclavo . Lacan le agrega l~lección
marx ista puesto que ese d ;scurso es tamb ién el del capital ismo. S 1 está en posición de
agente, S2 en posic ión de trabajo , 6 en posición de verdad y a en posic ión d& basta de
gozar. Dos inversiones sucesivas de los cuatro términos permite n des ignar el discurso
histérico y el discurso psicoanalftico, en los que cada uno de los términos oc~Pª
entonces la po~ición que era del otro en el discurso anter ior. Para el discurso /Ji sté 11~ ·
2
6 está en pos1c1ónde agente , S 1 en posición de tra bajo, a en el lugar de la verdad Y

178
Reinosdivid idos

en el de·basta de goz ar: el histérico "deduce · d 1


·d f · e amo para
pero le ,mp1 e ~nc ,onar por la verdad de un objet que pueda producir trabaj o
acan sitúa el discurso de la ciencia en el del h. téº.que no comparece, la castración'
L · En cuan t o aI d ,scurso
. ·
ciencia. ps icoanal ítico sedis neo' rec 0 branda as,· su sujeto de la·
nd
el objeto a, puesto en te la de juic io (el des~o ) espre ede l del histérico, puesto que
. , permite la prod -
mientras que e1 sa ber consc iente está en po . . . ucc16n de significantes
. L , s1c1on de ve d d . •
demasiado nuevo. acan ya hab1a expresado en su . r a ·. Hasta aqu1, nada
lugarque ocupaba cada uno de estos discurso; 8 . df ctrma Y sm demostración, el
ª
deduce su cuarto cuatrípodo , no de una inversión ~g~n. regla del grupo cuaternario,
un retomo a la cas illa de partida . El discurso unive e °/discursopsicoanalítico, sino de
amo, por un giro en sentido inve rso: el saber inca::;¡:~º se deduce del discurso del
osiciónde agente , la aen pos ición de traba ¡·o s en pos· t_~ se encuentra entonces en
P . • 1 1c1on de verdad y &€n · ·ó
de basta de gozar . Mo rale¡a: el discurso universitario produc . posiC1n
como"unidades de va lor". Pretende do minar la verdad por laetséu ¡e_tosa los que sedmge
. ·b · · ·d· · . . cnica y concibe el saber
como una d 1stn uc1on p1un 1sc 1pllnana . . Además , actúa en nombre deI saber mismo . y
no de un maestro capaz de producir saber. Esta última afirmación pe ·t La
· t ·é · . rm1e a can
hacer entrar e1sis ema sov1 t1co en el discurso universitario y "salvar· el mao·s 1
situándolo del lado de l discurso del amo . mo
El análisis lacan iano del discurso universitario reflexiona sobre el devenir de la
escuela en una sociedad en plena mutac ión tecnológica, en la que la función del
maestroes reemp lazado por la de un saber sin habla, y, por qué no, de un ordenador.
A su manera, y con diez años de anticipación , Lacan anuncia una transformación
radical de la condic ión del sabe r.24Ahora bien, en un primer momento, esta reflexión
sobre la escuela lo lleva a rechazar radica lmente toda experiencia de "psicoanálisis en
la universidad" y mantener la incompatibilidad entre discurso universitario y los otros.
Sin embargo, un año después de la dimisión de Leclaire, que él mismo provocó,
Lacanempieza a cambiar de direcc ión, elabo rando la noción de matema. Este término
no pertenece al vocabu lario de las mate máticas .2s Es probable que haya sido forjado
a partir del mitema de Claude Lév i-Strauss y de la palabra grie_ga mathéma, que
significa conocimiento. Su relac ión con el campo de la matemática para Lac~n se
deduce de la locura de Canto r: si esta locu ra -o ice en substancia- no :stá motivada
en persecusiones ob¡·euvas tiene que ver con la incompre nsión matemática misma:es
· · · ' · · d ·ncomprensible. Y Lacan no se
decir con la res1sten<:laque susc ita un saber ¡uzga O 1 . .
' ñ la de Cantor· ¿la mcomprens16n
hace ningún prob lema en comparar su ense anza con · d
· 6 transmitir de manera adecua a
de Lacan es un síntoma? Dicho de otr~ modo, <,C mo onder a esta pregunta cuyas
un saber que parece no poder ensena rse? Para r:s:i término matema.Luego, entre
premisasencontró leyendo el Tractatus, Lacan invent d del singular al plural y del plural
1972y 1973, le_davarias defi~iciones, tras haberpas:st~ 10define como la escritura del
a~s1n9u1ar.Articula sus cuatnpodos al materna Y_~a escritura de lo que no se dice pero
significante, del uno, del rasgo, de la letra. es decir do ta la posición contraria a la de
que puede transmitirse. En otros términos, Laca:r:cifn de los incompatibles e intenta
Wittgenstein. Evita sacar como conc lusión la sep íntegramente transmisible. Esta
arrancar el saber a lo inefable para dar le una tor~a na formalización íntegra puesto
forma es el materna, pero el materna no es el lug~:n~e~Definido así, el materna incluye
quesupone un resto que se le escapa cont inua d álgebra 1acaniana que_permiten
I
lllatemases decir el con¡·unto de las fórmulas e a no son incompatibles Y se
ensenaralgo.· Como resultado de esto, 1os
discursos Y
179
La Francia freudiana en todos sus estados

puede entonces enseñar el_ps_icoaná lisis en la Univers idad, corno un materna, sin
reducirlo al discurso univers1tano . .
Paralelamente, Lacan prosigue sus investigac iones matemát icas valiéndose de
un verdadero objeto matemático que le hizo conocer G~orges Gu 1lbaud : el nudo O los
nudos borromeanos. En feb rero de 1972 habla p_or pni:nera vez de este término en
público.26Acaba de descubr ir, en una cena , la ex 1stenc1a del escudo de armas de la
familia Borromeo, cuando desde hace mucho t iempo , en compañía de Guilbaud, trenza
y hace nudos de todos tipos con sumo placer . Pero: esa noche, se produce un clic en
el momento en que Lacan oye la historia de la fam ilia Borrorneo o al menos algunos
fragme ntos de ella. El escudo de armas de _esta dinasUa rnUanesa e~tá constituido por
t res círculos en forma de trébol que simbolizan una trip le alianza . S1uno de los anillos
se retira, los otros dos quedan lib res . Cada círculo represe nta el poder de una de las
tres ramas de la familia. Uno de sus más ilustres represen tantes , san Cartos Borrorneo
fue un héroe de la Contrarreforma . Sobrino de Pío IV, vivió en el siglo XVI y, gracias~
su función en la Curia romana , reformó las costumbres del clero dándoles una mayor
disciplina. Durante la epidemia de peste de 1576, se destacó por su caridad y en el
momento de su muerte el protestant ismo se había alejado del norte de Ital ia. En cuanto
a las famosas Islas Borromeas, situadas en el lago Mayor, fueron conquistadas un siglo
más tarde por un conde Borromeo que les dio el nombre e hizo de ellas uno de los
paisajes más cé lebres de Italia.
Por este encuentro con el escudo de armas de la familia Borromeo, Lacan vuelve
a hallar los principales sign ificantes de su itinerario intelectual: la Iglesia Católica
Romana, la reconqu ista, la lucha contra un psicoaná lisis "bastardead o", asimilado a su
vez a un reformismo y a una zona "protestan te•, la peste al fin ... ¿Por qué, antes de esa
techa, no había establecido ningún vínculo entre la figura matemática del nudo
borrorneano y el escudo de la familia? No sabe mos nada. Lo cierto es que fab ricaba
desde hac ía tiempo esos nudos, en privado, antes de llamar los públicamente
borromeanos y utilizartos de manera fecunda en su doctrina. Contrariamente al
materna, el nudo borromeano no es un térm ino inventado por Lacan . Forma parte de
la historia de la topología desde 1892, con el rótulo de estructura bruniana o nudo
bruniano., según el nombre de su inven tor. Pero el térm ino Borromeen rings se emplea
a menudo para designar una estructura en la cual tres anillos están unidos entre ellos
sin estarto de a dos, de manera que si uno se separa, los otros quedan libres.
Se comprende el interés que Lacan puede tener en el borromean ismo y la teoría
de los nudos en genera l. Su práctica depende primero de una demostración y de la
posibilidad de equivoca rse para poner el dedo en su error y corregirlo. A través de ella,
es manipulable en el espacio una estructu ra, vinculada al lenguaje: a lo que puede ser
dicho y al "no todo" del decir. Además, Lacan vuelve a encontrar aquí su famosa
triangu lación de lo Simbólico, lo Imaginario y lo Real, que se ha convertido en RSI,
verdadero trébol borromeano dominado por el peso de lo Real. El nudo muestra lo que
transmite el materna y desde entonces todo discurso sólo tiene sent ido por otro
discurso, mientras que el "aquello de lo que no se puede habla r· de Wittgenstein se
contunde con la a minúscu la, el resto . El materna se ensena como escritu ra de lo uno,
com~ lo enseñable arrancado de lo inefab le, y el nudo no hace sino demostrar: en este
sentido es también lo contrario del materna, pues no se transcribe. se fabrica a 1 ª
manera en que la obrera teje un encaje. Disuelve hace ver desconstruye los dogmas
0
en un juego infinito de meandros y aberturas. E~ la me táf~ra del hecho de que tod

180 ...
Reinos divididos

procede de lo uno , pero sirve también para


formalización del lengua je es transm isible pr~sentar esa metáfora puesto que ninguna
ª
1972, Lacan llama cfrculos de cordeles a I0en imagen del lenguaje mismo. A partir de
notable destreza en el manejo de cordele ~ nudos borromeanos. Va adquiriendo una
liturgia de la demost ración, en la cual per~ !ªst
Si el materna se sitúa del lado d ~r su P~labra.
el punto do construir una verdadera

psicoa~álisis en la Univers ida d, el nudo ebo~roensenable Y permite hacer entrar el


disolución ... Muestra ala vez que todo pro d dmeano queda del lado de un acto de
10
10uno se ret ira. En el trazado de este nudC: ~a e uno Y que todo se evapora cuando
en la figura del materna , postu la, por el ' c can ~e mira agonizar con su escuela y
casualidad si la des ignación de un "delfín • en ontrano , una herencia. Así que no es
1
a partir del materna y de la t ransc ripción def iersona de J~cques-Alain Miller ocurre
soberano se pronunc ia en un lenguaje borrome eminano, mie~tras que_la muerte del
en un monasterio topo lógico . ano. nada, mutismo, enc1erosilencioso

En 1972, cuando aún es militante de la IP, Jacques-Alain Miller piensa en


transformar
. en libros todos. los sem inarios de Lacan . Sorprend·d 1 o por eI éx1to
· del Ant1-
·
0ed1pe, cuyo texto surg ~ó de _unaenseñanza oral y una escritura dual, quiere mostrar
que la obra de. Lacan aun ex iste y que las críticas que se le han planteado no la han
hecho sucumbir. Los Es?ntos se han convert ido en un clásico pero el público aún no
c?noce el s_em1nano . En ¡un10 de 1972 , en una cena, Miller critica delante de Lacan los
diferentes intentos que hicieron otros de realizar una transcripción. Afirma que los
autores encaran ma l el asun to y Lacan le responde bruscamente: "Pruébelo•. Miller no
necesitaba tanto para recoger el guante. Elige trabajar el seminario del año 1963-1964 ,
Los cuatro conceptos fundamentales, que fue el primero al cual asistió, el que marca
para Lacan la llegada a la ENS. Miller parte para Italia y redacta en un mes una primera
versión del texto a part ir de apuntes taquigráficos . Lacan la aprueba y propone que lleve
la firma de ambos . Miller no acepta y plantea la posibilidad de que otros realicen otras
transcripciones. Lacan dice que no y entonces su yerno acepta un segundo desafío:
"Los haré todos -d ice- y baut izaré el conjunto El Semínarioy lo dividiré en libros
numerados21: El joven acaba de embarcarse en una terrible galera.
Desde siempre , Lacan mantiene con su enseñanza oral una curiosa relación. Para
él, el paso de lo hablado a lo escrito plantea un serio problema. Aparte de su tesis, Lacan
jamás escribió libros . .. y fueron necesar ias la fuerte presión de Fran¡;ois Wahl y la
publicación del libro de Ricoeur para convence rlo de que reuniera sus conferencias en
un volumen de escritos. cuando Lacan redac ta un texto, lo concibe como un resumen
de su seminario. La mayoría del tiempo, no imp rovisa y redacta ant~.slas_confere~cias
que debe pronunciar . Es el caso por ejemplo de la entrev1_statitulada Rad1ophonie. q~e
efectuara Robert Georgin para la radio belga. L? mismo sucede con la em1s1on
Télévision,que filmó Beno it Jacquot, en la que M1ller interroga_a Lacan. Todo está
cuidadosamen te preparado de antemano. La mayoría de los art1culos y confe rencias
estánconcebidos de la misma manera. Hay por lo tanto un~ d1f~renc1aradical entre la
palabrapronunciada en el sem inar ioa, lugar de una 1mprov1~ac1~nno controlada, y la
lenguafijada en una escritura. ya sea a trav és de una publicación, ya sea para una
emJsión
de radio o televisión.
181
La Francia fre udiana en todos sus estados

La palabra del seminario tiene varios modos de rea lizac ión. ~stán en primer lugar
los apuntes manuscr itos de Lacan , a part1r_de los cua les 1_mprov1sa. _Después está e/
origina/constituido por las diferentes grabac iones y las vers iones taqu1gráf1casfruto del
traba jo de los taquígrafos . En la medida en q ue el ma~netófono represen!~ a p_art ir de
los años 1965-1968 el principal instrumento del test1moni?o_ral, tanto para los h1stonadores
como para los oyentes , se puede afirmar que la con_d1c1on de lo escnto en general se
encuentra alterada. En efecto, desde med iados de siglo lo esenio ya no tiene la fuerza
de ley que tenía antaño y el propio tes~imonio ora l se c?nv irtió en el lugar de una
inscripción original. ¿Qué hubiera sido sin la_radio la part1da_de Charles de Gaulle a
Londres y qué hubiera resultado la resistencia sin los mensa Jes cif rados de la BBC?
Respecto a esto, el seminario de Lacan no tiene la misma cond 1c16n que los de
saussure o Kojéve . En la época en que estos dos pensadores enseñaban , las
máquinas no existían y era imp osible conservar un or ig inal. Eran entonces los apuntes
de los oyentes los que tenian valor de origina l: Char les Bally Y Albert Sechehaye con
respecto a Saussure, Queneau a Kojéve . En el caso de Lacan, la inscripción original
existe : en las versiones taqu igráficas a partir de 1953 y en mú ltiples cintas de grabación
después de 1968. En e l momento en que Miller decide tra nscribir e l seminario, varias
personas se dan cuenta de la importanc ia que tendría mostra r a Laca n improvisando.
Philipp e Sollers intenta en vano conven cer a un cineasta de la telev isión de instalar sus
cámaras en la Facultad de Derec ho. Con un punto de vista simila r, los belgas triunfan
donde los franceses fracasa ron. En 1972, la televis ión de aque l país realiza un
exce lente documento, dura nte una conferencia de Lacan d ictada en la Universidad de
Lovaina. Al lí vemos al rnaest ro en libertad, con una blusa camisera tipo Chanel,
enfrentándose con un joven izq uierdista que le espeta dectaraciones insurrecc ionares.
Lacan lo calma con suavidad y continúa hablando sin mirar los apuntes. Es el único
documento que muestra la palabra lacaniana tal como se expresa en el seminario.
Frente a estas d iferentes moda lidades de inscr ipción, Lacan adopta varias
ac1itudes difere ntes según las circunstancias histór icas .
Desde 1953, encarga a una taquígrafa que transcr iba su seminar io. Las versiones
taquigráficas son entregadas a Granoff, que se ocu pa de la biblioteca, y son amplia·
mente accesibles a todos los miemb ros de la SFP . Tres años más tarde , y hasta 1959,
J.-B . Pontalis realiza, con el acuerdo de Lacan, excelentes resú n1enes de La relación
de objeto, Las Formaciones del inconsciente y El deseo y su interpretación, que son
publicados en el Bulletin de psychologie. En la misma fec ha So lange Faladé le ofrece
a Lacan los servicios de su secretar ia para garant izar una mejor taquigr afía . Piensa
además en una grabación en magnetó fono, que se realiz a a part ir de 1962. Por su parte,
Moustapha Safouan se encarga de transcribi r el seminario sobre La ética. El trabajo no
será publicado. Por otra parte, Lacan rega la versiones taqu igráficas a algunos discí-
pulos Y a las mujeres. Comienza así a constituirse un verdadero culto de la palabra
sagrada del maestro . En el mo men to de la escisión , en un gesto de mal humor, él mismo
retira las vers iones taquig ráficas de la biblioteca de la SFP con la intenci ón de privar de
su enseñanza a los discípu los que lo abandonaron . Desde la creación de la EFP,
emp_¡ezaa desconfiar de los "ladrones de ideas". No deja sus versiones taqu igráficas
en ninguna parte, pero son muchas las que circu lan ent re los miembros de la tribu, que
las estudian co~o si fueran versíc~los del Talmud. También apa recen en las librerías
algunos textos pirateados. Lacan piensa cada vez más en hacer transc ribi r de veras su
enseñanza. Le propone el eje rcicio a Michéle Montre lay, quien pronto se percata de que

182
Reinos divididos

pega su for ma de escr ibir sob re la palabra de L


Jacques Nassif tambié n entra en el torneo d acan. Loe n_cuentragr acioso y renuncia.
del'EFPuna versión resumida de Lalógicad ~tmanera oficial, Y publica en las Lettres
de Un Autre al'autre. A Laca n la t ranscripc ión~ ~ntasma. Luego, en 1968, se encarga
29

No se publicará . Ya en 1963, un equipo de LaeB:r~agrad_a profunda_ menteyse enfada.


Ginette Michaud , se dedicó a rea lizar versione t e,_ba¡o la d1recc16n de Jean Oury y
f ueron reproducidas en centenares de ejemp i! aquigráflcas a partir de grabaciones.
se crea la bibl ioteca de la EFP, por una de~=¡~~ en l 9? 1, en_el momento en que
autorizado pa ra depositar los clichés en elloca l Nicoled; I directorio _el equipo queda
cargo de ellos para arch iva rlos con la ayudad~ Gér" a~a~, la b!bllotecana, se hace
llave y se los hace inaccesib les pa ra el p · br
. .
L orne ª1landier: Se guardan con
u . ico. acan teme que la d1fus1ón n1asiva de
sus seminarios fuera de la Escue la permita efectuar trad c · d f
. u c1ones e ectuosas y no
controladas. Todas estas med idas no impiden la proliferac·ión d 1 • d
seminario. e os e¡emp1ares e1
. El traslado de l_a _enseñanzade L~can hacia el Panteón promueveuna transformación
radical de la cond1c16n del sem inario. No só lo es cada vez más numerosa la muche-
dumbre, que supera amp liamente el marco?ª la comunidad psicoanalítica, sino que
decenas de magnetófonos hacen su apanc 1on en el vasto anfiteatro de la Facultad de
Derecho. Lacan empieza res istiéndose a esta tremenda intrusión y a veces aparta con
cólera los oídos mecánicos. Sin ernbargo, pronto los tolera sin lograr dominar la
situación. Una nueva taqu ígrafa , María Pieracos , recibe un salario oficial de la EFP para
transcribir el seminar io según un extraordinario ritual. Lo reproduce en cuatro ejemplares
y los hace llegar a Solange Faladé , que los conserva en su domicilio. Por lo que respecta
a ella, no ent iende ni jota de la prosa oral de Lacan, pero la multitud la trata como a una
reina: "Bastaba que llegara entre el gentío y dij era: 'soy la taquígrafa', y todo el mundo
se apartaba para dejarme pasar. Nadie quería ir. No hay más que unas cincuenta
taquígrafas en París y todo el mundo decía: no se te ocurra ir allí; habla chino[ ...] Mi
papel era pues só lo de máquina. Es como un obrero que trabaja en cadena'. no podía
tener una visión de conjunto de la obra y era una mala e¡ecut~nte. Lacan ¡amás me
dirigió la palabra , sa lvo una vez en un congreso. Hablando u~ d13;, de la taquigrafa di¡o.
29
'la tapeuse··. Por mi parte, yo sólo ten ía que ver con la tesorena • Tal es pues ta galera
del seminario en el momento en que Jacques -Alain Miller recoge el guante. .
Ese desaf ío es contemporáneo de la elaboración que hace Lacan de la noaón de
na res uesta a la cuestión del paso de lo oral a lo
materna. Pero el materna es ya u P

. .6 la herencia y la fijación
escrito. Tiene que ver con la letra (carta), la_transm~s~ surco de una posteridad
"legalizada " de una enseñanza . En otros t~rmino~, :: sigue siendo el vehículo de lo
posible de la doctrina, all í donde la palabra improv isa
inefabl_e. . . ba·o de escritura que elabora a partir del
.. M1llerllama establ~c1m1entode~t~xto al :r~ite~atura sin darse cuenta de que remite
ong,naJ. Saca ese término de la tra.~ición de.ª. nto" al acto por el cual un militante se
1
al maoísmo. En efecto , se llama e stab lec ,'.11~~ablecido ' . Pero el "establecido " en la
8
estableceen una fábrica y pasa a ser un d da en la que el viejo obrero retoca las
fébrica, también es la mesa de traba¡o re:en ª
portezuelas antes que pasen al monta ¡e · . . de Lacan. saca las protuberancias
10
As í pues , en 1972 Millar e~tablec~ el se~in:; rime las redundancias e in~enta de
Y los equívocos, regulariza la ,nscnpaón ~r~ión ts buena: tiene el inconveniente de
P8rtea parte una puntuación. La transcnp
183
La Francia frsudiana en todos sus t
es ados

confiscar una parte de la improvisación y la ventaja de desacral izar la taquigrafí


agregándole una escritura . Tiene de todas maneras el ménto de hacer legible u a
palabra que no lo era pues estaba hecha para ser escuchada Y mirada . Es un texto cuna
autor es Millar y el garante Lacan . Pero , a través de este establecim iento, el autor J'~
seminario yano es del todo Lacan sin ser comp_letamente M1ller. En ~na palabra, el texto
estab lecido expresa el_contenido de_una doctrina que, siendo lacan1ana, lleva la marca
del millerismo, es dec ir de una corriente racionalista de l lacanismo.
El Seminario X/se publica a principios del año 1973 con mú ltiples erratas . El editor
olvidó transmitir las correcciones hechas por Lacan en algunos esquemas . Como
consecuencia, éste es presa de una có lera terr ible que aparece en la dedicatoria que
redacta para su vieja am iga Jenny Aubry: "Leg ue este libro a sus descendientes por el
va lor bibl iofílico que adqu irirá al repres entar la basura verdaderamente excepciona/
que una editorial puede hacer con un manuscrito que fue objeto del cuidado más
vigilante, sin hablar de la competencia de aque l cuyo nombre sucede al mío31."
De manera que Lacan está encantado con el estab lecimiento de su seminario y
furioso con su pub licac ión. Cuando el libro XI aparece , toda la comun idad lacaniana lo
rec ibe sin ch istar. Encue ntra excelen te el trabajo y ni por un instante piensa en emitir
la más mínima protesta pública . Otros tres libros son pub licados, en las mismas
condiciones, en vida de Lacan. Y no es sino después de la muerte de éste, y apropósito
de l libro 111sobre Las psicosis 32, cuando estalla rán las polémicas contra el trabajo del
transcriptor . Algunos discípu los acusarán entonces a Miller de no ser fiel a la versión
taqu igráfica, cosa que por lo demás nunca negó, puesto que su estab lecimiento
cons iste en inventar una esc ritura y no en copiar una vers ión taqu igráfica.
El problema planteado por la transcripción miller iana no es el de la fidelidad a una
palabra o la sacra lizac ión de un en unciado. Es el de la transmis ión por escrito de una
inscripción orig inal.
Respecto a esto, Miller y Lacan no t ienen la misma opin ión sobre a naturaleza del
estab lecim iento de un texto. Sus respec tivas posiciones son for muladas en 1973, en
una "Advertencia final" y una "Nota · que suceden al Seminario XI.
Lacan llama transcripción y no establecimiento al trabajo realizado por su yerno:
"Lo que acabamos de leer[ ...] no es pues un escr ito. Una transc ripción, esa es la palabra
que descubro gracias a la modestia de Jacques-Ala in, Miller de apellido : lo que se lee
pasa a través de la escritura permaneciendo indemne (...] Pero aún le quedo debiendo
al autor de este trabajo el haberme convenc ido - y darme test imo nio de ello durante
su curso- que lo que se lee de lo que digo, no se lee menos por que lo diga33.• .
Lacan no se contenta con designar transcripción lo que Miller llama estab/ec,-
miento, agrega que esta transcripción no es un esc rito. Si no le es, es gracias a la
modestia de Miller que es el autor sin ser el signatar io de la obra. Según Lacan, la
transcripción tiene pues una condic ión perfectamente definida: traduce sin ninguna
pérdida el discurso oral. Permite que la insc ripción original quede indemne a travé: de
a escritura que la transmite . Dicho de otro modo, para Laca n, la transcripción millenana
se parece a un materna: a una transc ripción íntegra capaz de reducir la parte de inefab,10
que contiene la palabra. Podemos deduc ir de esta "Advertenc ia final" que la transcnpcion
miller iana brinda a La can una so lución posible -j a primera en la historia del lacanismt>-
al problema del pasaje de lo oral a lo escrito. En efecto, todas las demás transcripciones
son de otra natura leza. Son la reproducción exacta de una vers ión taquigráfica cuyas
0
inexactitudes hayan sido simp lemente corregidas . De lo contrario son resúmenes

184
d
flBinosdiVídidos

escrituras. Es cierto que Miller resuelve por L


re
de éste: e1"pa sai·e• de una ense ñ anza oral a acan
su t un
d proble
. ma central en la historia
acansale garante del trabajo de su yerno y loco r_aucción escrita. Por esta razón
L '6 P 1 . t· nv1erteen el d . . '
transcripc1 n. ero a mismo 1empo, y tal vez sin dars epos1tario legal de una
corrienteencarg~d~ de representar lo en el futuro. e cuenta, designa también la
Si la transcripción m1llenana ofrece a Lacan 1 .
· d' 1· t d 1 1 ·
unacosa bien is in a, e o cua sin duda éi te no se p ªsoluctón a ese "pasa¡e· • , da a Miller
desu establecimiento , da un paso respect.> a Laca e~cata~nel momento. En la lógica
eloriginal:"Hemos querido aquí no contar para nad; ª
considerar que su trabajo borra
de1aobrahablada de Jacques Lacan, obte nerla tran~scn :een la 'Nota'-y procurar,
1
enel futuro, al original que no ex iste. No se puede en e;~i n quedará fe, Y equivaldrá,
proporcionala taquigrafia, en la que el ma lentend ido pulu~tener por tal la vers1~n que
suplir el gesto y la entonación. Versión sine qua non no obst~n~eenla que nada viene a
enderezado, palabra por pa labra, y el despe rdicio no llega a tre'qsupeáhemo s C:hbrado,
34
·11 · g1nas.
M1er piensa pues que· no·6cuenta · para nada, mientras que Laca n Io hace contar
para. e1t odo d.e una t ranscnpc1 n integra:
. para un materna. El redactor sost·1ene que e1
originalno edx 1ste, cuadndoLacan dice lo contrario mostrando que la transcripción deja
indemne su ec1r me 1an1e u~a escritura que no es un escrito. Ahora bien, para que un
d0C1rse_pueda leer sin pérdida med iante una escritura, primero tiene que haberse
pronunciadouna enseñanza oral. Respecto a esto, Miller formula dos cosas contra-
dictorias: por un lado, afirma pode r enderezar una versión sine quanony, por el otro,
le niega la existencia en nombre de malentendidos taquigráficos. En otras·palabras,
Millarendereza un original para borrar su huella.
Considerándose a sí mismo el comentar ista de Freud y el "rectificador· de una
doctrina supuestamente "descar riada" o "bastardeada", Lacan no podía evitar en-
contrarseun dla en la situación en la qu~ se halla en 1973. Si la existencia histórica del
lacanismo responde a un proyecto dt relevo del freudismo, eso quiere decir que el
lacanismo tropieza también con la cuestión de su propio relevo, su fijación, su
transmisión,su transcripción , ntc. Confiando a su yerno. ya nadie más, la tr8:nscripción
de su seminario, Lacan hace ma opción que tendrá mult1ples consecue_ n~as para la
historia ulterior de l lacanisme,. No borra el original pero encarga al ong1nal~ue se
inscriba por la vía del materna. v, en consecuencia . el ~atema, del qu~ Millar se
convierte en instru mento va a co rregir toda la obra lacamana en _el sentido de una
reducción de lo inefable,' de una definición de la "línea recta'. Asi, la borradura del
1
originales el med io teórico por el cual el millerismo se f?rtaleCE:dentro d; I ~! ~~s;i
comoportador de un lacanism o no "desviado", con el evidente nesgo de og ·

t O años se fue de Vincennes, busca


Enjulio de 197 4, Serge Leclaire, que ha~ cua r te lacaniano como siempre, se
~ nuevo lugar en el psicoanálisis. Tan apaSiona~i9~érmino está en el ambiente-
Oíientahacia una plataforma de confrontac ión Cultural de cerisy- la-Salle: "Se
~gan1zando un debate de diez días en el Centro discurso psicoanalitico con otras
I
entará~scribe en su anteproyectt>-con front~r e lítico entre otros. Contraria-
1armas de discurso: matemático, c~n~ifi_co,~losófic~f~or:::acló~se ordenará a ~a~ir de
Riente a un confuso enfoque interd1sc1phnano,la co e impone ." El acontec1m1ento
laoriginalidad del discurso psicoanalítico Y el trabajo qu
185
La Francia fraudiana an todos s us e ta
s dos

obtiene un éxito sensacional y atrae a psicoanalistas de todas las tendenc·1as e


instituciones
Mientras que Leclaire favorece una división cada vez ma~o_rde lo que llama1
incestocracia psicoanalítica, Miller toma el camino inverso decidiendo reorganizar 8~
departamento de la Universidad de Vincennes sobre nuevas bases3s.
. Desde 1971, dejó su puesto de Besan9on p~ra dar clases regularmente, corno
profesor adjunto, en el departamento de ps1coanáhs1s. Por enero de 197 4, piensaque
la situación se está deteriorando y h~blade eso con dos docentes, ex de la ENS:Patrici\
Guyomard y Fran~ is Baudry. El primero es un analizando de Lacan y el segundo de
Christian Simatos Ningunode los dos fue althusseriano ni marxista. Millerl es comunica
sus temores respecto al porvenir de una experiencia que parece amenazada de
extinción debido al mantenimiento demasiado prolongado de una mentalidad
sesentaiochesca. Algunos profesores psicoanalistas se contentan con escuchar a los
estudiantes en los patios sin preocuparse de la pérdida de cargos, que tiendena ser
recuperados por el sector de la psicología. Como sigue reinando la inercia, Millerdecide
emplear la mano dura para el comienzo de las clases de 1974 . Le propone a Lacan
dirigir una operación de reorganización del departamento, esgrimiendo el motivode
que éste invoca el lacanismo. Lacan acepta y le escribe a Clavreul, que se pone
entonces en contacto con Miller para llevar a cabo, drásticamente, la reestructuración.
Clavreul se compromete a convencer al equipo de Vincennes de que se sometaa las
decisiooes del maestro. Lacan no tiene derecho a dirigir un departamento en la
Universidad, pero su autoridad moral es tal, y su posición de excluido tan injustaque
invocándolo a él Miller puede convertirse oficialmente en su delegado en el plano
administrativo. Siempre y cuando la "base· esté de acuerdo en legitimar la operación
de reconquista. En setiembre, Clavreul redactacon M iller un texto titulado Nuevas basas
para el departament o de psicoanálisis en el que se anuncia la tesis del materna:"Si hay
un materna del psicoanálisis, algo de lo que enseña la experiencia analítica es
efectivamente transmisible en forma íntegra[ ...) Pero el materna es aún problemático .
En ninguna parte tiene forma de manual [...) La tesis del materna implica puesque sólo
la dedicación efectiva a un trabajo original de elaboración en o a partir del campo
freudiano dará en adelante derecho para ejercer un cargo en el departamentcfJ6• •
Para el segundo semestre 1973 -197 4 , fueron propuestas a los estudiantesveinti-
cuatro UV entre las que se distribuyenveintidos profesores. Elcargo de profesorde~ -
ferencias, asignado aLeclaire,y luego "congelado"po rsudi misión, terminóporser asig-
nado a otro sectordebido a la negligencia que reina en el departamento.Cuatro cargosda
profesores adjuntos son ocupados por psicoanalistas que por otra parte ejercensupro-
fesión. Por último, se distribuyen siete cargos de auxiliares psicoanalistas entrealgunos
universitarios que aún no son psicoanalistas pero están formándose en divanes
lacanianos. La mayoría de los demás docents son encargados de cursos, tambiénen
análisis y retribuidosen horas complementarias. Los psicoanalistas colocadosencargos
tienen de hecho funciones de encargados de cursos, pues no pudieron obtener del Mi-3
5
nisterioel título de asociado que les permiteacumular. Entre los docentes encontraJll0
Clau_de Rabant, Fran~is Baudryy PatrickGuyomard. Los cargos de profesoresadjun_ tos-
anahstasson ocupados porClavreul, Dumézil,T ostainy Conté, todos veteranosdeldiván
del m_aestro . To~os estos profesores representan la vieja legitimidad surgidade 1aex~
nenc1ade Lecla1re,y entre ellos y M1ller va a jugarse el gran juego de la toma del pod
Fran9oís Roustang también enseña en el departamento.

186
d
Reinos divididos

En función del materna , los docentes s


· on 1lamados a ·
escritos que den f e d e 1a asunción de la nueva línea e~v1ar a Lacan proyectos
Mientras tanto, todos los docentes quedan sus Y permitan el acceso a las uv.
nd1
supeditada a que La~n ace?te o no sus proyectoie dos Y su reposición queda
Desde que se env1a la circular, se alza una r · .
cuya brusquedad sorprende a todo el mund e~ellón contra los métodos de Lacan
rechacen el discurso un ive rsitario se les exige a~- espués de haberles pedido que
y, asu regreso , piensa que Clavreu l ha trabajad ora que 10 acepten. Miller se va a Italia
podery acelerar el trabajo, pide a Lacan que nomobcontrael proyecto. Para fortalecer su
no pide tanto: siempre fue hosti l a la expe riencía ~eª;,ha rles Melman su auxiliar. Éste
1
reservas a la reorganización. Se constituye un ~- n:ennes Y brinda un apoyo sin
encuentra progresivamente obligado a conva lidar d:i~nvirato en el cual Clavreul se
t riunvirato y el campo de los doce ntes se enf rent an dcisio nes que desaprueba. Entre el
os legitimidade u ·
calle de Lille y co nsiste en hace r fus ionar la persona de Lac s. ~a vi~ne de la
. d h an con su doctnna afirmando
que tiene erec o a gober nar un depa rtamento que invoca s -
· d v· . u ensenanza, y 1a otra
emana de1equipo e 1nce nnes y osc ila entre una voluntad de ayudar a Lacan y un
rechazo a subor dinarse a su persona. El maestro presenta el envío del proyecto como
una demanda de amo r. Por eso, los docen tes están prisioneros de un dilema: 0 se está
con lacan o se está cont ra él. Van a terminar pues por apoyarlo en sus funciones de
maestro del departame nto, con Miller como representante oficial, sín pe1uicio de decir
después que han sido las inocentes víct imas de un abuso de poder.
A principios de octubre, el triunvirato se reúne en la calle de Lille. Lacan propone
confiar a los tres socios la dirección del departamento y no mantener en sus puestos
a los docentes sino desp ués que la dirección apruebe sus proyectos. Además decide
que, al cabo de dos años de funcionamiento, algunas reuniones dedicadas al tema
permitan evaluar la expe riencia. Furioso, Clavreul se rebela y se va. Pero, al día
siguiente, ace pta dar su aval a un proyecto que otorga los plenos poderes a Miller y
Melman. Frente al equipo, va a toma r la defensa de la nueva líneay tratar de "bella alma
impotente y ama rgada"37 las volu ntades liberales de los opositores. Esperará que
lacan esté muerto y enterrado para expone r públicamente las r~zones de su
sometimiento. Segú n él, sin este acto de servilismo, la EFP hubiera sido arr~strada
hacia una esc isión o hacia el antilacanismo: "Si, en aquella época, no reaccioné de
manera más abierta fue sólo porque eso hubiera acarreado una escisión en el seno de
la Escuela y porqu~ los analistas que me hubieran seguido se hubieran encontrado
metidosen un antilacanismo que me habría superado. Así pues, en aquel moment? me
sorne!!· a la razón de Estado porque estaba convenci·do de que la inmensa . mayona de
· · b'1 prendido que ya hab1amosllegado
los miembros d~ la Escuela freud1ana ~o ha ª co~ revoluciones palaciegas entre
al fin de un reinado y que no pod1an haber sino •
rt ara el futuro38 -
co es~nos que procuraba n co loca rse P EFP de la desbandada combatiendo a los
Mientras que Clavreul cree sa lvar a la de Rabant en la que se encuentran
revoltosos, se celebra una reunión en casa de Cla_u su hermano Gérard asistir a los
los opositores. Miller es invitado per? no va, Y
debates cuyo con tenido será transcnt~ Y luego c
d¿:,:do a Lacan. Durante la discusión
o-milleriana". Fran90is Roustang
surgen violentas diatribas contra la "dictadura lacan_ Tostain propone copiar cinco
0
anuncia que no dimitirá por miedo a parecer un, º;a r~ ridiculizarlo. En cuanto a Luce
Páginasde la Guía de teléfonos a guisa de proy1c ~e cursos cuando no entregó ni una
higaray, se unió a los rebeldes como encarga ª
187
La Francia freudiana en todos sus est
ados

uv en el semestre anter ior y no figura ni en los horarios ni en los programas. Subra


que Lacan no tiene ningún derecho a ser un ma ndamás de la Universidad, y desdey!
punto de vista adminis trativo tiene razón. R_abanty Baudry tratan más bien de calmar
los ánimos. Pronto se produce un intercamb io de cartas entre Rabant y M1ller, en el que
se enfrentan las dos legitimidades : . .
"Las cosas ahora son muy senci llas -escribe, M1ller- : o se admite que la
preocupación manifestada por el doctor Lacan es leg 1t1ma Y se acepta la orientación
que ha indicado y que el equipo piensa poner en práctica con cada uno, o se impugna
esa legitimidad y se apela a los órganos de la Facultad [--:lEn ambos casos , el resultado
será el mismo . La iniciativa inspirada por Lacan sa ldrá triunfan te. En el pnmer caso nos
pondremos a trabajar y se piense lo que se piense en las mejores condiciones. En el
segundo , una comis ión de Vincennes, tras haber escuchado las quejas durante una
hora, se negará, como siempre lo ha hecho , a toma r posición en los asuntos internos
de un departamento . Aquellos que hayan creído poder recu rrir a ese mecanismo contra
un teórico al que invocan todos los días en su enseñanza Y su práctica pagarán las
consecuencias. Su descrédito será def initivo ante mucha gente ,universitarios indusive
y la reactivación del depa rtamento no habrá sido retrasada ni un día[ ...] Nos reclutó
'
Serge Leclaire al principio sobre bases sin equívocos: la referencia a Freud y Lacan[ ...]
¿Quién querr ía representar a los Tartu fo y decirle a La can: 'A ustedes, que hablan como
dueños, les toca irse: la casa me corresponde y lo haré saber'. La sorpresa puede
expl icar las vacilac iones . Ahora corresponde a cada uno de nosotros hace r conocerel
proyecto a Clavreul39_"
A partir de mediados de octubre, los asuntos del departamento son dirigidos por
Miller que, con el apoyo de Lacan, se afa na en envia r sin demora los proyectos. A toda
velocidad redacta unos estatutos que los docentes deberán respetar y luego pide a
Tosta in, Dumézi l y Conté que renunc ien a sus cargos de profesores asistentes.
Clavreu l ya firmó su renuncia. Millar puede entonces hacer nombrar en esos puestos
a cuat ro docentes no anal istas favorab les a la nueva línea. Y al mismo tiempo puede
también rechazar el proyecto de cuatro encargados de cursos recalcitrantes para
reemp lazar los por dimisionarios sumisos. El 13 de octubre, Baudry se inquieta por el
giro que toman los acontec imientos y hace circu lar una carta , enviada a Lacan, en la
que se pregunta cuál es la competenc ia de este tr iunvirato impuesto. Tres días más
tarde,recibe una respues ta mordaz del maest ro que le escribe bien claro su promesa
4
de no encomendarse a nadie por lo que respecta al ped ido que dirigió a los docentes ~.
A fin de mes , de treinta y cinco proyectos env iados se aceptan veintidos. se,s
profesores del alío anter ior, todos encargados de cursos, son rechazados y se los
reemplaza por seis nuevos, Cuatro de ellos ocupan los puestos de los dimisionarios.
En consecuencia, Millar cuenta con una confortab le mayor ía.
El Congreso de la EFP abre sus puertas en Roma el 31 de octubre de 1974, ante
ochocientas personas reunidas en una sa la repleta del conserva torio Santa-Cec ilia. En
la conferencia de prensa inaugura l, Lacan recuerda cuánto significa para él esta ciudad
legendaria, desd_e el día en que, veintiún años antes, pronunciaba, en otoño , su famoso
discurso. En setiemb re de 1953 , había redactado apresuradamente su intonne. Dos
decenios más tarde su yerno va más ráp ido aún . Siempre atareado en actuar Y
convencer , el fogoso jo_venescribe en Roma mismo una larga intervención que va,ª
entron izarlo en una pos1c16nde delfín de Su Majestad. Es cierto que no se impone aun
en las filas de la Escuela y en algunos aspectos Lacan desconf ía de él. Por el momento,

188
Reinosdivididos

0
es más que un filósofo de treinta años de ed d
;n universitarios externos ala EFP y en algunos ª. que se apoya casi exclusivamente
además de su eficacia, acaba de anota rse dos ~ i~mb_rosdelaguardiapersonal. Pero,
seminario y la toma de l poder en la Universidad .nos importantes: la transcripción del
Miller juega una partida difícil. Antes que él en .
1
éllohace, de ponerse al serv icio de un maes tro' a ~ Escuela, nadie fue capaz, como
editorialeso políticas que no sean desastrosas. f 1
;a ograr en su nombre operaciones
de Lacan. El diccionario no pasa de ser una ficciise ~s _unfracaso, en parte a causa
publicaciones, fuera de algunas brillantes excepcion~~ dzihcet es una _catástrofe. Las
buenas.Redactadas en lenguaje rebuscado, dan una ima =~lores confirmados, n_oso n
st
Hay que decir tamb ién que la colección "Champ Freudie~" n:esa ros~ del lacan1srno.
dirigidas por miembros de la IPA, con el aporte de textosse dbenFef
1c1ad,
coEmo ot'.as
· d F · w e reu . n vanas
oportunida es , . ran90 1s ah l Y Lacan tratan de publicar trabajos inéditos de Freud
pero ¡amás obtienen respuesta
.. de los respo nsables de los arch·1vos. p or o ra parte'
1
comoLacan tolera con dificultad la autonomía de sus discípulos, Serge Leclaire, 81rná;
viej~ de ellos , ya no tiene ganas de secundarlo . Se va separando de a poco de toda
función en la EFP. Los otros hombres de la terce ra generación adoran a Lacan lo sirven
mal, o se quedan la vida entera en su diván, sin saber hacerle frente. En cu~nto a las
generaciones jóvenes , o se dispersan con ganas de respirar otro aire; o evolucionan
hacia un terrib le sectarismo . En 197 4, Miller es pues por segunda vez el hombre de la
situación. Ha ganado en años y seg uridad. Sin temor a las suciedades del poder, le
propone a Lacan soluc iones conc retas, acepta sus desafíos y logra convencerlo.
Gracias a este joven , Lacan no está descontento con hacer pagar a sus discípulos su
servidumbre vo luntar ia y su deseo abortado de rebeldía . Encima, aquel se ha casado
consu hija prefer ida por la que siente verdadera adoración . A Millar, que tiene el apoyo
del maestro, la comun idad lacaniana no lo soporta pues ve en él a una especie de
Gloucester que ha venido a usurpa r el territorio. Tenninará odiándolo, por no haber
sabido apartar lo del poder.
En su "Discurso de Roma " centrado en el materna, Millar coloca a Lacan en las
cuatro esquinas de los cuat ríp;dos: amo, analista, universitario e histérico. Además,
utiliza a su manera la noción de talangue elaborada por Lacan en 1971. Le d~ un
contenido teórico menos borroso y más radical, confirmando así el aporte del m1llensrno
al lacanismo Lacan había propuesto el térm ino a partir de un juego de pal_abras sobre
el Vocabulai;ede Lalande para designar un sabe r que s~ sa~e sin~~ ~;~;;:;, ~o~~ie~
yse revela por el psicoaná lisis, y luego "es capaz de mue
1
°; 1
1
s ~terna· malentendido y
sos~eneque la doctrina de /a/~ng~e es inseparabl~ ~si~a~a1:1 principio lacaniano de
equivoco por un lado, transm1s1ón i ntegra por el otr 'ón leibniziana de no anfibología:
1
~ no totalización a la vez que la agrega 1~;;~ ntendido, del cual vive, del cual se
Mientras que Jalangue no se basa sino en_e. n sobre los sonidos, el matena, por el
nutre porque los sentidos cruzan _y se mu ltiph~a anfibología ni equivocación', para
contr~rio, puede transmitirse íntegramente h si~ de letras sin significación42." En la
r~t~r los términos de Leibniz, po~que eSt á ~~eºde la concepción lacaniana. Lacan
P0S1ctónmilleriana, el materna ~,tiere leve rneseñab le O 10 inefable podían convertirse
anunciaba a partir de Wittgenstein q_ue10no ~n a retroactiva y política, que le permite
enmaterna Miller saca una conclusión leibniz ian '·dad hosti l· "Si hay un materna del
llaentarsu ·reinado en el corazón de una oo~~~~as puede~ contribuir en los debates
Pllcoanálisis-dice- quienes no sean psicoa
189
La Francia freudíana en todos sus
estados

de la comunidad que apoya la experiencia analítica . Es porque la teo ría del materna
constituye el basamento de la EFP por lo que , desde su ongen, los no analistas ce
·t· • rno
yo, los 'que no están comprometid os en_e 1acto ana l 11cáo _como me echaba en cara uno
de esos que tienen demasiada tendencia a tomar e 1an 11s1spor una renta de situac·ó
" 1 1 I n
los no ana lizandos, tuvieron desde su fundac 1on un ugar en a escue la freudiana. M~
parece que segu irán teniéndolo mientras la escuela freud1anasea fiel a su orientaciór¡4 3•
Luego Miller anuncia que él mismo cont inuará su_enseñan za en Vincennes y, si PUed~,
en la Escue la Freudiana. Está todo dicho : simbólicamente, el yerno ha tomado el Pod
en las barbas de la guardia vieja. A ésta le correspondía_ ahora decid irse. De noch::
después d~ este discurso de Roma, ~acan cena en fam ilia con Fran9ois Wahl. Muy
contento , felicita a M1ller, lo que no le 1mp1de estar , los días subs1gu1entes,absoluta-
mente furioso y dec ir a las personas más allegadas a él que tiene la impres ión de que
acaban de pronunc iar su elogio fúnebre . Espera no obstante qlJ'e la experiencia de
Vincennes estimule el trabajo dentro de la EFP . Por esta época, Miller escoge el diván
de Charles Melman para hacer s u formación . Estos dos hombres , muy disímiles, se
parecen en algunos puntos . Ambos son judíos e hijos de emigrados polacos, ambos
están marcados por la historia del marxismo y de sus disidencias , ambos encaman los
valores de un lacan ismo autor itario, ateo , raciona lista . No diremos más nada. La
histor ia de esta cura, fue ra de lo común, terminará en un terr ible conflicto cuya
s ignificación profu nda perte nece a la odisea íntima de cada uno de los participantes.
Después del Congreso , los aconte cimientos se prec ipitan en el campus de
Vincennes . El 9 de noviembre , Claude Frioux, presidente com unista de la Universidad
y gran espec ialista de la lengua y literatura rusas, le pide a Lacan que dirija un curso:
"Q uiero decirle -escribe- cuán to aprec iaría nuest ra Universidad vuestra presencia
en ella•• ." Lacan está en sus g lorias. Diez años después de una entrada triunfal en la
ENS y c inco años después de una expu lsión infamante, es reintegrado una segunda
vez por la puerta grande, en un bastión univers itar io, g racias al apoyo de un intelectual
comunista . No estaba errado en 1953 al aposta r a la vez a la Iglesia y el PCF. Enseguida
inv ita a Frioux a cenar un memorable manjar de caviar y pan con manteq uilla y después
responde oficia lmente al ofrec imiento para entroniza r a Miller: "Me s iento muy conmovido
por el honor que representa para mí el llamado que me hace -escribe-- . La
conside ración que usted me demuestra no sólo me reconforta, sino que me devuelve
a mi trabajo. A l punto que querría aquí reconocer mi deuda. ¿Puedo rogarle que parlo
que atañe al departamento llamado actua lmente de psicoanálisis en Vincennes se
contente con mi consejo científico? Esto hay que admitir que sólo es posible si Jacques·
Alain Millar garantiza que va a sust ituinne en el consejo administrativo. Todo eso por
dos años . Siento mucho , mucho no dar en París VI II más 'presenc ia', de acuerdoasu
expresión. La que me comprometo a brindar ya me retendrá bastante. No habrá durante
dos años enseñanza cuya compete ncia no tenga que ser cubierta por mi estimaciónde
la práctica de la que proviene4 5 •"El 15 de nov iembre, Claude Frioux comu nica a los
1
docentes del departamento la designación oficial de Miller como responsab le de ª
exper ienc ia. Falta someter a la votac ión de la asamb lea genera l el nuevo programa.
Los docentes declaran ilega l el procedimiento y solicitan una reunió n con fnoux
Y Merlin , e l vicepresidente . Miller obtiene el derecho a asisti r a la entrevista, en la_que
participan Fran9ois Baudry y Claude Morali. Ante todas estas divergenc ias, fnoux
propone una reunión del departamento en su presencia a fin de decidi r cuál es su
verdadero responsab le, ya que los oposito res habían elegido para ese cargo a MoraJi .

190
Reinosdivididos

,,-nerhace saber ensegu ida a Morali y Baudry qu


,v, 1 d , L e no hará co .
LuegoBau ry env_,a a acan una muy larga carta difundí nces1ones de ningún tipo.
que relata las maniobras de M1ller... Para seña la _daen el departamento en la
la nota con que había acompañado su proyectorpsu oposición , pide que se reemplace
no escribió para el 20 de octubre el proyecto de or es~aspalabras: "Fran9ois Baudry
inicia una reflexión sobre las dificultades de su pr:~senanz~, sino una nota en la que
boletín hará una presentación de su enseñanza 4s . ,ca en Vmcennes. Para el próximo
La reunión de la asamblea de docentes se ·cel .
2
domiciliode Miller en presenc ia de Lacan. Después de ~:r~ el 6 de noviembre en el
por teléfono, los profesores ponen la firma al pro ect~i~cusión, y_enalgunoscasos
Clavreul y Guyomard agachan la cabeza cuando seyhabíanacano-m,llenano. ,:ostain,
mente. Luce lrigaray y alg unos otros se niegan a firmar mie ;p uesto a M1llerviolenta-
se abstienen47.La trampa se ha vue lto a cerrar sobre los renraltsque Baudry Y Rabant
· · t , vo osos que suscnb1eron
un proced1m1en
. o que
. pretend1an . rep robar · Jamás func·,onó me¡or
· en 1a comunidad
.
1acamana · el mecanismo
d d. t de la· serv.f.idumbre voluntaria. Jacques Lacanescon f.1rrnadoen
sus funciones e 1rec or c1ent11co y Miller en las de responsable E t
· ·6 · 'f. d . n cuan o a 1a
com1s1n c1ent,_1ca, que a ?ompuesta porlos _dos primeros, Melman y Clavreul. De este
modo, la ensenanza de V1ncennes pasa baJo la dominación total de la línea lacano-
milleriana. Seis de los vein~idós profesores del año anterior son apartados del cargo
para reemplazalos por se,s nuevos: Cathe rine Millot, André Rondepierre, Stuart
Schneidermann, Jean-Jacques Gorog, Betty Milan y Alain Grosrichard. Todos los
opositores universitar ios quedan en su puesto, así como Roustang, Clavreul y Tostain.
Entre los proyectos venidos de l exter ior, seis son aceptados y siete rechazados. No
bien se obtienen las firmas, Miller lleva el acta de la reunión a Claude Frioux, y como
consecuencia Baudry y Mora li anu lan la entrevista prevista con éste. Ya es demasiado
tardepara desaprobar un comprom iso que la mayoría ha suscrito. La operación lacano-
milleriana habrá cons istido en hacer bruscamente lo que otros hacen cotidianamente
y con una apariencia de democ rac ia todos los departamentos de todas las Universi-
dades.
Otro acontecimiento va a perm itir a Miller ~onsolidar aún m~s su pos!~!ón. Desd~
mediadosde nov iembre algunos opos itores empiezan a tratarlo d_e!ascista , péta1ms_ta
Y"nazi". Le reprcchan que utiliza contra sus "víctimas · los proced1m1~ntos de ?epura?ión
empleados por Vichy con respecto a los judíos. Quizá los adversario~ de M1llerolvidan
que éste es judío y sin duda también se equivocan de dictadura. Si bien la toma del
poderen Vincennes tiene mucho que ver con un abuso de poder, no se parece en nóada
.d rtó a campos de concentrac1 n a
ª.un putsch naz i. No se torturó , amenazó ni epo . 0
de su auténtico sustento. Si
ningunavíctima. No murieron hombres Ynad ie fue p~vad batir al adversario: tenían
las~íctimas no estaban contentas, a _ellas_les toca ~ c: ler a Fran9ois Roustang-
mect,osadministrativos para eso: "Me 1_magino -~~c;e edr~ esta tarde por teléfono en
que las palabras excedían su pensamiento cuan. ~ue Lacan utiliza gente que
relación al departamento que todo esto es nazismo Y
emplea métodos nazis48." . n un artículo elogioso con respecto
01
El asunto se compl ica cuando Roge r-P_ .Droit,::n París VIII, el restablecimiento de
alCongreso de Roma, escribe esta frase sibihna. 1' ·to se ha excluido a algunos
la situación se llama depurac ión. Sin motivo exp icc1onsecuencia de este artículo,
"""I · ¡49•como
"'" esores.tde Roma, Vicny? !Qué lastima . . hostil al procedimiento pero mucho
GiUes Deleuze y Félix Guattari adoptan una posición
191
La Francia frBudianaBn todos sus es•-
«<dos

circular hacen notar que el t rato dado a los oposito res ha .


más argumen tada. En Una , . . . ria
más bien pensar, manteniendo las debidas proporc,ones , en un~ ope rac,6n stalinista
los excluidos no manifes taron una gran res1stenc1a,para agreg ·
Luego dest acan qu e . • ,. tá d ., ar
• . la historia del movimiento ps1coana1111co no es exen I a e lavado d
por u11
.
1moque . , d h d" · · u .
. t s" Señalan que Lacan no tiene n1ngun erec o a 1ngir 1a n1versidactso
e
inconsc1en e . CI d F . .6 d 1
para q e la c 0 .1 1 •
De inmediato inician una gestión ante au e noux . u ~ s n e personal
docente tome posición contra el abuso ~e poder lacaniano. Pero M1lle~ a su vez envía
una circular y defiende su proyecto utilizando ~n su provecho un articulo de Robert
Linhart publicado en Libération con una breve mtroduc_c1ón de ?er9e Ju~yy el título
a
"Gauchismes vendre?". El autor acusa a los partid anos de L 'Ant,-Oed1pe, y espe-
cialmente a Félix Guattarí, de venderse al capitalismo para hacer fructificar sus
empresas personaless1. Moraleja: antes de sacar la paja del ojo ajeno es preferible
mirar la viga que tenemos en el propio. Los denostadores de la dictadura lacano-
milleriana hubieran debido acordarse de ese dicho .
Siempre con el viento en popa, Millar decide publicar un boletín de l departamento
para dar a conocer los proyectos e informaciones relativas a la nueva orientación. Con
Jean-Claude Milner y Alain Grosrichard , busca un nomb re para designar la empresa.
Durante las vacaciones.de Navidad, en Guit rancourt, se divierte en fam ilia con el juego
de los retratos. Los participantes deben identificar personajes basándose en definiciones
enigmáticas. Entonces a Miller se le ocurre llevar el j uego a sus límites y utilizar sus
recuerdos de la escuela primaria: "mais ou est done or ni car?•• Hace de Ornicar el
significante puro de un personaje imposible de encontrar que ninguno de los jugadores
logra identificar. Guarda el sintagma, lo transforma en sustantivo y conserva el signo
de interrogac ión. El boletín se llamará Ornicar?52 Con el paso de los años, se convertirá
en una de las mejo res revistas de la literatura psicoanalítica francesa. El primer número
aparece en enero de 1975, con un texto de Lacan que anuncia la orientación del
departamento y la lista de proyectos. En la tapa se reproduce una viñeta de Hogarth que
representa un mono regando inútilmente tres tocones plantados en macetas. El animal
mira a través de una lupa el resultado de su trabajo. Tres inscripciones adornan las
macetas e ilustran el vano intento del mono de hacer revivir lo que está muerto desde
hace lustros . Hogarth se burlaba así de la aberrac ión de los afic iona dos que preferían
por exotismo los viejos cuadros que eran aprec iados por su antigüedad . La viñeta tiene
pues una función paródica. Se burla de la pedagogía . En cuanto al mono, personifica
al ant icuario y usurpa el lugar de la Gramática, fuente de todas las elocuencias Y de
todos los saberes 53 . Dicho de otro modo, Miller manda al chamarileo a los representan-
tes de la ant igua legitimidad . Ornicar? persona je impos ible de encontrar encama al
materna que hace burlas a los viejos mo nos . La rev ista lleva como subtítulo: Bullehn
périodique du Ch~mp freu~ien. Lacan deseaba que el departamento tomara ese
n?mbre para manifestar me¡or_el sent ido de un comprom iso en detrimento de una
simple referenc ia al ps1coanális1s.Pero cambiar de titu lo no es asunto fácil y finalmente
se ma~tend rá la denom inación inventada por Leclaire. El boletín es editado primero por
la Soaété du Graphe Y, cuando se transfo rma en una verdadera revista, la difunde
Seu!I, con Laurence Bataille como directora de publ icación. Ornicar? se integrará

• s~cesión de conjunciones copulativas tal como se las hace memorizar en la escuela-


º~¿~ st , adverbio interrogativo Y tercera persona del verbo etre respectivamente 5~0
pa nrmos de ou Y et. Del francés se escucha "Pero ¿dónde diablos está ornicar?

192
ReinOSdívídidos

ctespués a las éditions Navarin fundadas por Jac u .


rnisrnonombre. Con la creación de esta revista e~· es-A1a1nMiller según la can d 1
alentoseditoriales. Pero sobre todo empieza a ' 1ov_en demuestrauna vez áe e
t b fón · ·t · consolidar s .. m s sus
a partir de un .as I un1vers1ano que representa u pos1c16n fuerade la EFP
casode cns1sde la EFP. 'para el futuro, unacartaen la '·
en 'd d 1 · manga
Lacomun1 a acaniana no se repondrán
y secritica más el método empleado por Lacaunnqca del golpe de Estadode Vincennes
· p d. d · ue el pnncip' d . ·
Universidad. roce 1en o as 1, el maestro pierde 1 . . 'º e su instalaciónen la
apoyadomasivamente para introducir el procedim~~~:f~anzade su baseque lo había
censurada . En cuanto a M1l1er, comete numeroso el paseY queahorase siente
respetopor la democracia. Seguro de su inteli ens_errores,vinc~lados a su falta de
yerno,desprecia demasiado tanto a sus aliado9sp~:: Y d~ su posiciónprivilegiada de
Tienetendenciaa hacer callar a todo el mundo invocan~ae_scomo a sus adversarios .
y duroque no corresponde a las aspiraciones de la co~u~dsmdcdes ar un_lacanismopuro
· t I a e 1oschn1cosAdemás
paraentraren 1a dEscue •
1a, 1n entaapoya rseen el grupo selecto
1 Y nose abre lo·suficiente
.. '
a 1a_base qu~bP I? na sostener o. Pero, salvo Faladé, ese grupolo detestasin animarse
a cnt1carlo pu 1camente , ya s_eapor 1nsuf1c1encia teórica,ya seapor miedoa disgustar
a Lacan, que no _obstante de¡a hablar a todo~ los suyos. Así pues,los dignatariosse
caUan, pero_terminarán por volverse contra el ¡oven. Finalmente,Miller no percibeO no
quiere percibir que, al conv_ert 1rse en una especie de encarnaciónoficialde la palabra
lacamana , rompe el gran pnnc1p10de la mo~arquíadirectainstauradaen 1964.Si el rey
es pnvadoprogresivamente de una relac1oncarnal con su pueblo, por delegaciones
sucesivasde su poder, y si el pueblo es privado del cuerpode su rey por un intérprete,
la EFP ya no puede funcionar. En consecuencia, Miller está condenado a ganaren
influenciaexterior lo que la Escuela pierde en unidad.
Enel Congreso de Roma, Solange Faladé toma concienciade la crisis por la que
atraviesala EFP. Piensa que más vale hacer intervenira Millerdentrodela Escuelaque
dejarloactuar fuera. Más próxima que sus colegas a las aspiracionesde la juventudY
la provincia,pide que se haga una reunión para debatir largamentelos problemasde
la EFP.Pero el directorio se niega. Propone entoncesque se refuerce el Conse¡ode
Administracióncon un cargo de vicepresidente necesariotantoparael reconocim~e nto
deutilidadpública como para la extensión del lacanismopor toda Francia. Se ehgeª
DenisVasse sacerdote y médico que vive en Villeurbanne.Tres personasmá_s entr~n
· • . d d de Estrasburgo PierreBastmpor a
en el Consejo: Jean-Pierre Bauer por 1a ciu ª. rt S~langese afanaentre
región de Lille y Jenny Aubry por el surde Francia.Por s~ pa54e,
losjóvenessin jamás obtener que se celebre una_reunión ~n el apoyodela guardia
En 1976,Miller gana más terreno creando en Vin~n~~=~o Luego al comienzode
1acaniana, un doctorado del tercer ciclo del campo_ rei a 10; psicól;gos.enfermeros
st
las~lases,instaura una formación permanente de 'nad: ParísVIII confirme la validez
Yas1st.~ntes sociales. Por último, h~ce ~ue el Con~:~n título internootorgadopo_r u_na
de un diploma de ciínica ps1coanaht1ca · Se trata b de 1976. Tíenecomoob¡etivo
'secc·ó · · " creada en octu re 11
1 n cl1nica del Campo freudiano na definición 1acaniana de 1a c1·n·ca
. ·
fundaruna enseñanza que púeda respon~er ª u médicosy los titularesde maeSlílaS
Estádestinadaa los psiquiatras en formación, los . de la presentacióndeenfermos 1.
Yestáconstituídapor entrevistas, cursos Y un~ pr~cticaintenta volver a la se ª de ª nd
Conesta innovación la corriente lacano-rnillenanaestá en el ocaso.A travésde ella,
Psiquiatrlaclásica en ~na época en que el dinamismo
193
La Francia freudiana en todos sus es•·
«.dos

y contra la herenc ia de la psicología clín ica, Laca~ elige una vez m~s el asilo y el
recuerdo de los años treinta. Cuando muere Hen~1Ey, Orn,car? le nnde homena·e
publicando un texto inédi to esc rito por él para elogiar a Cléra mbault: hablando de~
lo que se prete nde es pregonar el culto de Lacan que fue el discípulo del maestro d!
la Enfermer ía especia 1ss_
Por supuesto que Lacan apoya la creac ión de la secc ión clínica, deja ndo cada vez
más la gestión de los asuntos de Vincennes en manos de su yerno . E_n octubre, Solange
Faladé le propone a éste trabaJar en la EFP. con los_ps1coanahstas. Le pide que
reflex ione sobre los algoritmos de Lacan, y M1ller prefiere la, palabra "materna". La
reunión tomará el nombre de "Jornadas de los mate rnas·. El mismo hace en esa
oportunidad una brillante expos ición sobre la enseñanza de la presentación de
enfermos , efectuando así una patente intrus ión en un ámbito hasta entonces reservado
a los terapeutas ss. Interpe la duramente a Maud Mannoni por sus posiciones
anti psiqui átricas, y ésta se apresura a responde rle que e l psicoanálisis pronto estará
en pel igro de serv ir de mu leta a una psiquiatr ía liberada de la tutela neurológica . No se
equivoca, pero ya está todo terminado: la antips iquiatría y la psiquiat ría clásica en laque
el psicoaná lisis ya no sirve para nada. El mate rna no aportará ningú n remedio a esa
situación histór ica, aunque se arriesgue a transmiti r íntegramente , en una clínica
. enseñab le, el lenguaje de la locura. Y, mientr as que los jóvenes lacan ianos, formados
en la p ráct ica de las sesiones cortas , se apoderan del mate rna para poner en ecuación
las curas de sus pacientes , Lacan anunc ia que está buscando el materna que fuera
capaz de aportar una solución substitutiva del discurso psiquiátr ico permitiendo al sabio
hab lar el mismo lengua je que el loco.
Desde la Jornada de los maternas, Miller y Faladé proyectan cont inuar trabajando
jun tos en la EFP . Miller propone que se celebre un Congreso sobre la ''tradición· del
psicoaná lisis. Faladé prefiere la palabra ''transmis ión". Somete e l proyecto al directorio,
y Lacan acepta y elige ''transmis ión". Pero los miembros del directorio, furiosos de que
Milla r des~rnpeñe de ese modo funciones en la Escuela , se empeñan en sabotear la
empresa . Este se cansa y se desinte resa de la sit uación y del Congreso , que se celebra
sin él. .. Sin embargo , por sus otras activ idades , no cesa de forta lecer su posición Y
cuando vue lva a estas cuestiones, en 1979, será el primer beneficiario de su trabajo Y
de los fracasos de un director io y de unos jurados que habrán quebrado57. Pero la base
de la EFP no lo aceptará jamás y se verá obligado a apoyarse en tuer zas ajenas al reino.
Al final, incluso con el apoyo de Lacan , term inará por tener la mayoría de la Escuelaen
contra: de ahí lt,s horrores de la disolución.
Hoy en día , el departamento de psicoanálisis está instalado en Saint -Denis. Tiene
menos peso que la U E R de ciencias humanas clínicas, pero no transige con la psicología.
Cuenta con un profesor, tres maestros de conferencias, dos profesores asistentes, tres
asistentes , dos as istentes asociados , siete titulares habilitados como directores de in-
vestigación en el marco del doctorado de psicoanálisis, treinta y siete encargados de
cursos y dieciocho conferenciantes . En función del golpe de Estado de noviembre de 1974,
bo~ró sus or_lg ,enes sin poder camb iar de nombre . Se sigue llamando "departamentod~
ps1coanáhs1s , pero en el folleto que presenta la lista de profesores , se puede leere st0·
"D esde que Lacan lo creó , e l departamento de psicoanálisis de París VIII se dedicóª
transmitir un saber sobre el psicoaná lisis, etc.se• De este modo, los estudiantes ignoranque
Serge Leclaire fue el primer fundado r de la experiencia.

194
R8 ínos divídidos

//. La Socíedad Psicoanalítica de París 0


el avanzado estado de la burocracia

Mientras que la EFP evoluciona hacia el . .


mayouna grave crisis institucional, la SPP dgi~antisrno Y atraviesa desde antesde
especiede eterna estabilidad. Como eligió lasª ~ impresiónde mantenerse en una
a 10spatrones de la IPA, no mantiene con el ;n a del poS!freudismoyla obediencia
épocala misma relación que la comunidad lacaensarniento filosófico y literariode su
del pensamientode gran envergadura se carac:a.na. Como no tiene ningúnmaestro
oligárquicocarente de democracia. A ~ed ida que ;::J 0
ºr un modode funcionamiento
la segundageneración, son sus alumnos de la terce a sapareetendo los maestrosde
I
en conflictos de una extraordinaria violencia Al r o_sque se enfrentan entreellos
. d á · convertirse a su vez en dirigentesde
la Soaeda , producen m s alumnos que se oponena ellosO s d
· d 1965 1b · . e estrozanentreellos
A partir e , con e rote de gigantismo , la SPP pasa a ser el teatro de una lucha·
permanenteque dura hasta hoy. Se enfrentan entre ellos primero los herederosde
Nacht,_Schlum~erger Y Bouvet,~ luego, de rebote, los alumnosde éstos.Losconflictos
se repiten segun un proceso c1chcoque tiene como tema central la cuestión de la
formaciónde los psicoanalistas Y como referencia las filiacionestransterenciales. La
terminologíaempleada no es la misma que la de la comunidadlacaniana. En ta SPP
se llama cursus el análisis didáctico y la formación subsiguiente,supervisiónel controÍ
y especialistaen la didáctica del psicoanálisis el que está autorizadoestatutariamen te
a conducir curas de formación. Además, se tiene tendencia a afrancesarla sigla IPAy
a escribirla API (Asociación Psicoanalítica Internacional},para señalar bien la perte-
nencia. Desde siempre, la SPP es una "sección" francesa de la IPA. De ahí esta
paradoja: se proclama tanto más francesa cuanto que pertenece a un imperio
angloamericano. Su extraña relación con su propia francesidadva a ocasionarle
algunossinsabores institucionales. .
Esdifícilidentificarverdaderascorrientesdentrode laSPP,pueslosmiembrosde esta
Sociedaden general no se reconocen en ningunacorriente.Grossomod~puededec1rs~
queson postfreudianos, neofreudianos y más marcadospo~la escuelal~glesade 5~ f
coanálisisque por la escuela estadounidense. En todo caso,nvocanª Wmmc~~,r~ºd~
MélanieKlein Anna Freud yJonesasi comoa todaslascorrientesquenoseescm 18
• ó· · nucionales
I y nodesembocan en
lacasamadre.Sus conflictos son menoste neosqueins asrelativasa latécnica la
verdaderasdivergencias con el imperio en 10toca~te~s ;:;. 0 devistainstitucional,hay
1
dt.raciónde las sesiones y la marcha de las curas. er:du~iendoel poderde lostitulares,y
"liberales" que tratan de democratizar la S_o cied~d~erla omnipotenciade latitularidad.En
"conservadores•que quieren por el oontranoman e s idealesde la medicina,queno son
I0
estosdos campos, están luego los defensores~~- salas filasdelostitulares.Enambos
1
Obligatoriamente hostiles a la llegadade_los_non:'ó ~e unadespsiquiatrizaciónde mayor
bandoshay partidarios de una desmedicallzaci n Y al no habervividola escisión, han
entidad.Peroestán también, entre los jóvenes, 1~~aq~~~tilidad de sus mayoreshacia el
nd
olvidadosus efectos y les cuesta compre e. d' 5 quenoseoponenforzosamente
lacanismo. Por último, están los j ud fos Ylos ~o¡u ~~a.identidad judíade la SPP· Cuandº
tnlieellospero mantienen relaciones ?omple¡~~~eferencia a la SPP,hayquesaberque
hablamos de tendencias corrientes o ident1da . . no suelenrepresentárselascorno

....
tlhlstonado

rlasreconstruye. Los actores
de la h1stona

195
La Francia freudiana en todos sus estados

Hay una diferenc ia considerab le entre , por un lado la APF y la E'.P, y por el otro
la SPP. La APF y la EFP tienen un mismo origen 1nst1tuc1onal e histór ico. Ambas
tuvieron que hacer una opción: o Lacan o la IPA, un maestro o un grupo. Están por lo

tanto profundamente ancladas en la hist~ria de l lacanismo Y su relevo . • SPP, por 81
contrario , nunca tuvo que efectuar tal eleeetón puesto que unos rebeldes la abandonaron•
en 1953. De ma nera que no mantiene con la histor ia de l lacan ismo la misma relación
que sus compet idoras. .
A part ir de 1969, cuatro grandes co mponentes freud ianas se reparten el territorio
de la comun idad psicoana litica francesa: la APF , la EFP, la OPLF (Cuarto Grupo}y la
SPP Las tres primeras se reparte n tamb ién la historia de l lacan ismo, mientras que la
última es la que queda más ajena a ella. Esto no qu iere decir, por supuesto , que la
historia del lacanismo esté ausente de los conf lictos de la SPP. Pero allí no funciona de
la misma manera que en otros lados por la sencilla razón de que la filiación transferencia!
directa con Lacan se rompió desde 1953. Para la cuarta y quinta generación de la SPP,
for madas ent re la primera escisión y los años setenta, Lacan no está presente como
clínico. Ningún miembro de las jóvenes generac iones sale de su diván y los de la tercera
que hayan sido formados por él son escas ísimos. Así que a las jóvenes generaciones
no les interesa la persona de Lacan aunque a veces sigan su seminar io. Formadas
fue ra del lacanis mo activo, lo consideran una doctrina cualquiera. Y al mismo tiempo
están profundamente ligadas a su propia Soc iedad que les garantiza una competencia
profesional y una identidad. Respecto a esto, sigue exist iendo una impresionante larga
duración del poder burocrático que se opone en todas las épocas a l extraordinario
fulgor de los verdade ros relevos teóricos: la revolución es antes que nada una sesión
corta, incluso si su gestación requiere sig los .
Si no hay ningún maestro del pensam iento que sea el soporte de una doctrina o
política inst ituciona l, cada individuo de la colec tividad puede convertirse en un maestrito,
con mayor o meno r ta lento. Cada uno puede producir obras sin tener que definirse sin
cesar con respect o a una enseñanza omnip resente. La relación con la palabra viva de
un maestro es entonces histor iada, pero no se perfi la nada que pueda entrañar
colect ivamente una aventura psicoana lítica. Los miembros de este tipo de colectividad
freudiana están destinados, en este caso, a produci r alumnos de acuerdo a criterios
inmutables y perfectamen te defin idos . Y por eso están obligados a formar en tomo a
ellos pequeños reinos transferenciales basados no en la relación directa con la persona
de un soberano sino en la pertenencia inst itucional. No se identifican con un maestro
y su causa sino con la instituc ión misma que les garantiza una identidad y administra
sus ambiciones. Esta identificación puede tornarse positiva o negativa según las
relac iones de fuerza o los conflictos del momento . Puede incluso desembocar en una
relación persecuto ria con la cosa institucional cuando la ·casa se niega a otorgar un
verdadero reconocim iento a sus minorías . ··
En la SPP, después de 1953, no es posible que se opere ninguna escisión_rnás
porque la escisión yase produjo , al induc ir por antic ipado una opción entre el lacanisrno
y la IPA. Los miembros de la SPP están pues condenados, para la época contern~o-
ránea, a vivir bajo el mismo techo, es dec ir a destrozarse dentro de una entidad cornun.
Toda ruptura real con la sociedad nut ricia acarrearía ensegu ida la pérdida de una
pertene~cia a una i~entidad supranacional considerada el origen de todo treudismº;
Ahora bien, la h1ston? muestra que, para arriesgarse a sufrir esa pérdida , h~Y que ~ i
no sólo un creador sino un auténtico funda dor: sobe rano, jefe político o le91slad0r-

196
1
Reinosdivididos

na ruptura no desemboca en un acto de fu d .


U n ación te ·
imperio.No se pue d e rompe r con el ya -aquí de un f , rm1na_en un retorno hacia el
nd
de fundar otra cosa : tal es el sentido de l gest a . u _ación histórica sino a condición
mismosu exclusión durante el duro invierno de~ ;:inoz iano por el que Lacan actúa él
3
e l riesgo de ser abandonado a su vez Si se h b. · Por ese gesto y sólo por él asume
· . · u 1era conf d '
0
un perseguido , no hubiera fundado nada Se orrna o con ser un expulsado
ni la SPP pueden soportar una esc isión Pa·ra rceom . pre
nd e entonces por qué ni la APF
. · a1izar una se ·
fundador, y es por no ha?er ~enido un gesto así por necesita hacer un gesto
10
imperio prefiriendo una 1nst1tución a un hombre . Por 1u! la APF regresó al regazo del
volvera la IPA, se queda en la onda de un lacan ism d. nticas razones, la OPLF, sin
O
separó de un prínc ipe pa ra valor izar un gru :~ci~logizado . No fundó nada; se
O
sociedades sin "gran hombre • se manti enen sie! ~een i~rtud de este princ1p10, las
biensometen a su domin io a los verdaderos cread~res q
.
ª asombrosa estab1hdad. O
ue no pretenden transformarse
en fundadores o se toman. su t iempo para hacerlo, O bien toleran a 1os revoltosos que
ante la falta total de doctrina, desempeñan . . pape les de v·ict·imas permanentes. Ese es'
el caso de la S PP. Los creadores, los d1s1dentes,los rebeldes, los antiautoritariostienen
dos opC1ones:o aplacarse y ocuparse de otra cosa que no fuera el poder, 0 conquistar
el poder e 1_nstalaruna nueva leg1t1m1dad. Para elegir uno de los dos caminos se exigen
doscond1c1ones:producir una obra creadora o ser capaz de gobernar. En ambos casos,
siempre hay que saber, llegado el momento, asumir el riesgo del exilio: exilio interior
cuando uno se retira hac ia sus obras y su práctica, exilio político cuando se pierde la
batalla del poder. Por lo que se refiere a esto , la SPP contemporánea está compuesta
por tres categorías de indiv iduos: los hombres de aparato, que actúan en nombre de
la legalidad ipista y que , seguros de ese poder, siempre son los vencedores: los
maestros no reconoc idos, auténticos clín icos o creadores, que siempre terminan por
aceptar la discipl ina del aparato porque saben que no tienen alternativa y los rebeldes
de todo tipo que, si no saben romper a su debido tiempo, o calmarse, quedan
condenados al papel de víctimas permanentes. A causa de su estructura burocrática,
la SPP es pues una sociedad estab le, sin gran relevo doctrinal, que a veces s_e parece
a la sección local de un Komitern y a veces a la sucursal de una transnac1onal. Su
estabilidad es proporcional a sus desgarramientos sec_retos.Por adentro se hbra~
combates fratricidas por interpósitas medio de las fihaC1ones,p~ro por fu~ra s
' . . . la máscara de una tranquilidad 1lusona.
conserva, frente a la ag1tac16 n lacaniana, . d 1967-1968 hay que
Para comprender la crisis que afecta ~ la SPP_ ~:~;~a:a en 1952 ~edificó el
ª
recordar que la creación del Instituto de P?icoanáhsis e le llamar SPP O Instituto es
rostro de la Sociedad Psicoanalítica de P_ans· Lo que s~~~: iones regidas por la ley de
5
en realidad un conjunto bicéfalo cons~1tuidopor 1º:ir~ . La primera tiene una función
1901: la SPP por un lado y el Instituto por e aestadivisión losm iembrosde
administrativa y la segunda un~ función docente . Pe~:ra mayor facilidad llamaremos
una_son automáticament~ miembros de la otr;PP Instituto a la sociedad llamada
Sociedad a la entidad jundica formada por la 'teriza la identidad de la corriente
Instituto de Psicoanálisis y SPP al conjunto que caratedo que ésta puede tener rostros
representada por ambas asociaciones , de1and sen º ª
múltiples . os de miembros: los titulares,
· e de tres 11p · d )
A partirde 1952, la Sociedad se con:ipon ue ertenecen a otras socieda ~s ·
losadherentesy los corresponsales-afthados(q . p y están autorizados a practicar
1:1.. ,_ deliberativa
...,,g los titulares tienen voz plenamente
197
La Francia fraudiana en lodos sus 6 1
-,s ados

curas didáct icas . Su nombram iento se hace po r cooptación en la forma de unae lec .
· ¡· t Clón
en una asamblea de t itulares. Los adheren tes son ps icoana ,~ _ascuya práctica fue
sancionada por la Soc iedad después de redactar una tes is. En d1c1embre de 196 6 p
hace r frente al gigantismo y no seguir engrosando las filas de los alumnos, se to~ ~a
decisión de int roducir la categoría de af~iado además de la de corresponsal. En vi!!
de esta modificación, el afiliado se convierte en un miembr o pleno no bien la comisió
de enseñanza del Instituto declara term inado su cursus . En marzo de 1967 el camb·º
es ratif icado mediante una votac ión, y se eligen de golpe setenta afiliados. Conque~~
esa fecha la S PP está en vías de transformación cua nt1tat1va.
La Sociedad no recibe , como la EFP, miembros simp les o miemb ros no analistas.
No da ningún derecho a los alumnos del Instituto, que pagan por su formac ión y carecen
de estatuto . La administra un colegio administrativo compuesto por titulares y adherentes
elegidos por titulares. Ese colegio elige a tos nuevos adherentes después de ser
escuchados por una com isión de candidaturas ad hoc. También elige todos los años
una jun ta compuesta por cinco tit ulares y tres adherentes que funcionan como
consejeros. En consecuenc ia, a la Sociedad la gobiernan exclusivamente los titulares.
Hasta 1973 , el lnstituo es administrado basándose en el mode lo de la Sociedad por
un Consejo de Administrac ión compuesto por derecho por los titulares de la Sociedad.
Este consejo es constituido por cooptación y somet ido a la aprobac ión de una asamblea
general en la qu e sólo los tit ulares tienen voz de libe rativa . El CA elige una junta
presidida por un director y toma el nombre de comisión de enseñanza. Así, el poder
administrativo se confunde con la función docente. Los miembros de la comisión son
llamados comisarioss9. La función docente está def inida en un reglamento de estudios,
que determina las modalidades del cursus. El candieato al t ítul o de estudiante del
Inst ituto debe formular por escrito una solicitud de inscripción con currículum vitae,
copia de los certificados univers itarios y trabajos efectuados . Se compromete a no
considerarse alumno hasta que la comisión de enseñanza no lo haya liberado de ese
comprom iso . Aquella se info rma sobre la personalidad det candidato y, tras una
deliberación, le hace saber si existe una objeción impo rtante a que sea estudiante del
Instituto. Este proced imiento se llama preselección y conduce a hacer "análisis por
encargo". Si el candidato es preseleccionado, queda autorizado a elegir librementea
su psicoanalista basándose en una lista de titulares, que son los únicos habilitados para
ejercer la formación didáctica. Inicia as i un análisis personal que no queda a salvo del
control administrat ivo. Debe comunicar a la comisión la fecha en que comenzará la cura
y el nombre de su didáctico, que proporciona los mismos datos a la comisión. El
candidato se convierte entonces en estudiante del Instituto. Para elegir a sus
controladores , sigue un procedim iento idéntico. Se necesitan dos controles, uno de
ellos colectivo, con dos titulares que no sean el didáctico : de este modo se completa el
cursus y el estudiante puede pasar las etapas que van de la afi liación a la titularidad.
A fin de proteger el análisis personal , en un sistema en el que todo está controlado de
antemano, Nacht hizo agregar un artículo a las moda lidades del cursus en el que se
estipula que el didáctico no interviene en las de liberaciones de la comisión acerca~e
su alumno y que, rec íprocamente, la comisión no toma posición sobre la duración Y ª
terminación de la cura . En el n1omento en que se crea la nueva categoría de afiliado,
la mayoría de los miembros de la SPP empieza a impugnar seriamente ese modo~:
formación selectivo. Se agrega con respecto al cursus otro artículo además del 8
Nacht , que se propone reducir el "de antemano" del análisis por encargo. Establece qu

198 d
¡¡sínosdiVídídos

unacura person~ I puede convertirse en didáctica


práctica efectiva , con lo que la aceptación d con Posteriorídad en 1
18 I
cornienzo de la fonnación . e a supervisión pu~de :o i~~mento de
En una ponen~ia realiza~a en mayo de
1967 Je cidir con el
ue reina en el Instituto un ano antes de las b .' an Favreaucapta bien 1
q · d . "M arncadas a e malestar
vuelveanticua o. e pregunto-dice-si no sería m , causa de un.sistema que se
a 10scandidatos en l_aqu? se les sugiera to mar canta!~ favorable una notaentregada
experimentados (d1dáct1coscamuflados). Cada con algunos analistas sabios
Y · d b · t - uno de los que f é
el candidato e ena ac uar segun su sent ir El t· u ramos elegidospor
. · · · iempo ganado ·
(!edicado a cam b1arexpenenc1as sob re la técnica d en comisiones sería
unapanacea sino una prepa rac ión a la parte más e! cada uno 1-:·1Esta medida no seria
Catorce años después de haberse ido los fu ednc~a l. el pSicoanálisis personalGO.'
sociedad parisina sigue sin reflexionar sobre los pro; I: ores de la SFP, la honorable
1
condujeron a la primera escisión. Pese a algunas mo: ~ re ativosa la formación que
s~uación que Lagache y Lacan denunc iaban en aquella~ ~~ior;;s, se encue~traen la
0 10 st
los conflictos entre los ."liberales" , hostiles a la preselecPc.iónª· r ,~ueatane ª º·
e
, Y 1os conservadores·
adeptosa1statuquo, exis ten desde la decaden cia del período nachtiano. Perohay u~
esperarla exp losión de mayo para ver surgir dentro de la SPP una verdaderabat~lla
en tomo a ese problema.
Así p~es, en _1965 la SP P es, junto con la EFP, la sociedad freudiana máspoderosa
de Francia. S1 bien no ocupa de manera des lumbrante los grandes bastiones del
pensamiento moderno, está fuertemente implantada en la Universidad, en los centros
médicosy en todos los servicios psiquiát ricos . Cuenta con ochenta y tres miembrosde
loscualestreinta y cinco son titu lares, t reinta y nueve adherentes y nuevecorresponsales -
afiliados(fórmu la antigua). Si se agregan los alumnos, que no están contados entre los
efectivos,se puede deci r que en volu men supe ra un poco a su principal competidora.
Pero no por muc ho tiempo. Hay vein ticinco mujeres que son miembros _plenos,
diecisiete de las cua les son adherentes y cinco titulares: Oeni~e Braunswe1g,C.-J .
Luquet-Parat Joyce Mac Dou gall Janine Chasseguet-Smirgel y Evelyne Kestemberg.
• ' · SP , 1 EFP va
Lastres últimas no son méd icas . A partir de esta fecha, la P, as, como ª . ,
. . · En 1981 cuenta con doscientos
siendo progresivamente afecta da de g1gant1smo. •
noventa y siete miembros, de los cua les sesen ta Y uno son titu:are~,cincue::~s"~~;:
adherentesy ciento setenta y siete son afiliados. 81se agr::~ti~!i ~~:~~de mujeres
seapr_ox1m_ana las de la EFP . En ambas soci~dades el ªi Pero los cargos de influencia
esde1guahmportancia, con una ligera ven ta¡a en la SP :e es se imponen en todos los
~ se distribuyen de la misma manera. En la E_FPlas m~~ ~n la SPP atiborra11las filas
nivelesde la jerarquía (ME, AP, AME, A_E), mie~tras q s numerosas son: un total de
~ los afiliados . Cuanto más alta es la ierarqu 1~ m~:~ entre las que figuran cinco no t
C!en~o cuarenta en 1981 y solamen te diecisiete titu(adad más médica de Francia. ES ª
médicas. En esta techa la SPP sigue siendo la soci~ .6n femenina a cargos de poder,
mecticalizacióntiene efectos en el acceso de_la pob ~ci la mayorla de las mujeres se
lo que explica por qué en los conflic tos inst1tuc1ona les1:neade Marie Bonaparte, son
Situan
· bajo el estandarte ' del conservaduns· rno· En ato1que no son médicas • s1·
tanto más sumisas a los ideales de la med icina ~:;tar a la vanguardia de la c~l! u;:
COnt En el plano editorial, la SPP es poderosa :~av ista oficial. la RevuerFr~:;~ ese
P 81Tlporánea.Sigue sin poseer má~ que un se a algunos intentos rea iza
8'YChanatyse, que no se transformará ¡arnáS pe 199
..

La Francia fraudiana en todos