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UNIDAD 5 : Las Ciudades:

Raúl Francisco (2013)

Características de la sociedad altomedieval (período posterior al año 1000)

a) Expansión exterior: Avance de Europa hacia:

- El norte: hay una evangelización de la Península Escandinava. El Rey Olaf convierte los territorios de
esta península, al cristianismo.

- El sur: se conquistan territorios musulmanes en la península ibérica y en la península itálica. Sicilia se


incorpora al escenario europeo después de la conquista normanda.

- El este: colonización germana de Europa incorporando todo el territorio fértil desde el Báltico hasta el
Mar Negro.

- El oeste: conquista normanda de las islas Británicas.

b) Expansión interior: está caracterizada por la incorporación de nuevas tierras al cultivo, por la
ampliación del marco de las roturaciones, se avanza sobre los pantanos y se desmonta
progresivamente los bosques para conseguir más áreas de roturación. Esto último va a romper el
delicado equilibrio que existía entre el ager y el saltus.

c) Avances económicos: hay un despegue comercial, las rutas comerciales se activan, la


circulación del metálico se activa cada vez más y en ese despegue comercial va a haber dos grandes
avanzadas, por un lado la avanzada de las ciudades italianas, del mundo urbano italiano, de los
mercaderes italianos que poco a poco van a transformar el Mediterráneo en un autentico lago italiano,
Génova, Venecia, Siena, Pisa, todas estas ciudades que van a empezar a controlar las rutas comerciales
del Mediterráneo y lo van a hacer durante siglos hasta que después van a caer ante el embate de otros
comerciantes un poco mas hábiles que ellos que son los catalanes, estos últimos le quitan a los
italianos el control del comercio en el Mediterráneo. Esto va a ser en el S XIII en adelante. Y junto con
los italianos en el Mediterráneo está el aporte de los mercaderes germanos en el norte, es decir el
Mediterráneo se transforma en un lago italiano, el Mar del Norte y el Báltico se transforman en un lago
germano.

En este contexto hay que ver como aparece el mundo urbano, la ciudad. Concretamente el que inicia
los estudios sobre el mundo urbano en el mundo medieval va a ser el historiador belga, Henry
Pirenne. Pirenne desarrolla una teoría según la cual ese supuesto renacimiento urbano del siglo XI o XII
está directamente atado al renacimiento comercial europeo. Para él concretamente las ciudades
reaparecen en Europa, considera que este re despertar de las ciudades medievales, está vinculado al re
florecimiento urbano en la medida en que fueron los mercaderes medievales quienes activaron al
mundo urbano a través de sus viajes, llevando productos de un lado para otro. Estos mercaderes a la
hora de hacer sus tratos, sus negocios, sus acuerdos, solían en general, dice Pirenne, colocarse al pie de
las murallas de un castillo, de algún campo señorial, de alguna abadía importante como medida de
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protección. Allí estos mercaderes realizaban sus tratos en estos asentamientos que en un comienzo
eran de carácter estacional, pero que con el tiempo terminaron de ser permanentes. Con esta
permanencia surge un asentamiento urbano que va a tener como eje ese castillo y que, con el tiempo,
sostiene Pirenne, se va a construir una muralla de protección, siendo esto un hecho urbano novedoso.
Es decir, los señores rápidamente advierten las ventajas de estos núcleos poblacionales de mercaderes
junto a sus construcciones y empiezan a ampararlos bajo su protección y en muchos casos, dice
Pirenne, favorece a la construcción de una segunda muralla albergando a esa población ahora radicada
definitivamente alrededor del castillo señorial.

A esta fortaleza tradicionalmente se la conocía con el nombre de burgus. La primera acepción que tuvo
la palabra burgus en la edad media, provenía de burgu, que era sinónimo de castrum, de fortaleza (y
esto es un problema para los medievalistas, porque deben develar si tras la palabra burgus se
encuentra una fortaleza militar o una ciudad propiamente dicha). Así, dice Pirenne, estas ciudades
empiezan a crecer cada vez más albergando núcleos urbanos cada vez mayores, a estas parcelas que
estaban alrededor de la muralla señorial, las fuentes comienzan a llamarlas foris burgus, es decir, lo
que está fuera del castillo. Y luego si había buenas perspectivas, estaban en un enclave comercial
significativo, etc. podía pasar que venía más gente y nos encontramos con una ciudad, con una segunda
muralla, una tercera, una cuarta, etc. con lo cual entonces dice Pirenne, renacimiento y comercio son
dos cosas que están indisociablemente ligados, y este seria el patrón de renacimiento de la sociedad
medieval. Con Pirenne pasó exactamente lo mismo que con la teoría mutacionista; él hace su análisis
para la zona de los Países Bajos, la zona de Flandes, la zona Flamenca, después intentó ser aplicada en
otros contextos regionales y ahí empezaron los problemas. Empezaron los problemas porque en otros
espacios de Europa medieval no tenemos este modelo de ciudad, tenemos ciudades que no nacieron
por los mercaderes sino por iniciativas de los señores laicos o eclesiásticos, ciudades que nacieron por
iniciativa del rey. Entonces, lo primero que habría que preguntarse es que pasó con la ciudad desde la
crisis del imperio romano hasta este supuesto renacimiento del siglo XI. La tesis de Pirenne presuponía
entonces que en la alta edad media, o sea a partir de la crisis del imperio romano, la sociedad medieval
había, en unos casos, desaparecido totalmente, y en otros se había reducido.

En la actualidad se ha demostrado que la tesis de Pirenne no está del todo equivocada, sino que el
problema era la extrapolación que se hacía a otras zonas de Europa.

Pirenne creía que este nuevo molde urbano, supone que, en la Alta Edad Media como tal, no hubo
ciudades (en los términos que Pirenne entiende la ciudad, el considera que las ciudades existentes en
la Alta Edad Media eran meros resabios de la antigüedad clásica). Él dice que la ciudad medieval como
algo original, reaparece como tal en el siglo XI, y la Alta Edad Media sería entonces, un mundo más bien
rural, en donde las pocas ciudades que existían eran resabios de los tiempos romanos.

Este punto en particular (la idea de una Alta Edad Media no urbanizada) es puesta en duda por Jacques
Heers (La ciudad en la Edad Media occidental, paisajes, poderes y conflictos, París, 1990).

Heers da un montón de indicios para demostrar que no solo muchas ciudades romanas siguieron
existiendo, sino que también en la Alta Edad Media se fundaron ciudades, se reorganizaron antiguas
ciudades, por lo tanto no podemos sostener esta idea del mundo ruralizado alto medieval y el mundo
urbanizado bajo medieval.
2
Heers sostiene, en contra de las visiones tradicionales, que no existió un debilitamiento general del
hecho urbano en la Alta Edad Media. Heers dice que algunas tesis invocan como orígenes de estos
debilitamientos, la o las “crisis” de la economía y de la sociedad de los últimos siglos del Imperio
Romano que habrían precedido a las invasiones germanas, a través del empobrecimiento y
desplazamiento de las actividades comerciales, del debilitamiento de las instituciones municipales y
por lo tanto de los controles; otras tesis dicen que las ciudades fueron abandonadas, que desde el siglo
III , la concentración de población era menos densa. Heers va a decir que esta tesis de una decadencia
precoz no se verifica en todas partes (como por ej. en Provenza donde no se comprueba ninguna
decadencia de las actividades económicas y del hábitat), que no en todas partes, el recinto medieval se
amurallaba ni se achicaba. Se comprobó que muchas ciudades, tras la crisis del siglo III, si bien se
amurallaban, esto no implicaba necesariamente una reducción. La prueba estaba que numerosas
ciudades situadas en zonas muy expuestas a las inmigraciones de los germanos nunca se amurallaron,
y si lo hicieron, esto no tenía que ver con las invasiones.

Entonces Heers va a decir que si no hubo una desaparición del mundo urbano (cuestiona la tesis de
Pirenne) en la Alta Edad media, entonces tampoco se puede decir que hubo un renacimiento de la
ciudad a partir del siglo XI.

Lo que es cierto, dice Heers, es que la introducción (antes de las invasiones) del cristianismo y del culto
de los santos mártires provocó, naturalmente, un reordenamiento del tejido urbano y la aparición de
nuevos paisajes. A partir del siglo V se produce una reorganización de la vida interna de las ciudades,
cambia el formato de la antigua ciudad romana y se producen grandes reorganizaciones de la planta
urbana. Si se toma el modelo de la ciudad romana, el centro, el eje de organización de la misma es el
foro, alrededor del cual estaban todos los edificios públicos, las instituciones romanas, pero a esta
nueva institución que es la iglesia no le va a interesar ese centro de la ciudad romana sino que la
comunidades religiosas empiezan a asentase junto a las tumbas de los personajes venerables, de los
mártires de la iglesia primitiva (primer modelo de santidad medieval). Estos mártires eran enterrados
siguiendo las tradiciones clásicas de enterramiento, es decir, fuera de la ciudad. Entonces esas
comunidades empiezan a asentarse junto a esas tumbas donde construyen un martiria, pequeña
construcción donde se encontraba la tumba, y luego a medida que se iba desarrollando el culto, se iba
haciendo una construcción mayor (basílica). Alrededor de estas construcciones se va a instalar una
determinada comunidad eclesiástica, un grupo humano, que al ir creciendo va fusionándose con el
antiguo núcleo romano. Entonces vamos a tener un nuevo centro de concentración en torno a esta
basílica, produciéndose un fenómeno de descentralización urbana; la ciudad se descentra por
completo.

Si bien la iglesia no pretendió esto, sino que fue un suceso relativamente espontáneo, lo cierto es que
las nuevas ciudades, que habían sido fundadas por los romanos, ahora están descentradas respecto a
su pasado. Las ciudades completamente nuevas nacen a partir de las basílicas. A medida que la ciudad
crezca, se va a ir expandiendo y en algunos casos se van a construir cinturones defensivos. (Paris es un
caso clásico de descentralización)

Siguiendo a Heers, este dice que, respecto a las invasiones bárbaras, todos los autores coinciden en la
actualidad, en subrayar que aún en los peores momentos, algunas ciudades (las menos expuestas), no

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solo pudieron sobrevivir sino que mantuvieron sus cuadros sociales, sus actividades, sus monumentos
y sus paisajes. Hay coincidencia en que las segundas invasiones bárbaras (época carolingia), las de los
normandos, eslavos, húngaros y sarracenos, sin llevar a cabo verdaderos establecimientos, ellas se
limitaban al pillaje, la piratería, las destrucciones mediante el fuego y capturas de botín. Esto fue lo que
hizo huir a los pobladores de los monasterios y de ciudades enteras hacia los refugios 1, sembrando el
miedo, la incertidumbre.

Por ejemplo, los vikingos (noruegos y daneses) invadieron regularmente las Islas Británicas, penetrando
en profundidad en el continente, hacia el 840-880, saqueando ciudades, incendiando, masacrando
obispos, capturando esclavos. En el sur de la Galia y en Italia, las incursiones de los sarracenos pusieron
a sangre y fuego las ciudades hasta entonces preservadas o en plena reconstrucción: Niza (en 813) o
Marsella. Los piratas musulmanes saquearon Roma en 826. Los húngaros lanzaron sus cabalgadas hasta
Borgoña y Lombardía. Saquearon, pillaron, incendiaron, arrebataron sus riquezas y una parte de sus
habitantes, a ciudades tan grandes como Estrasburgo y Pavía. Los eslavos, por su lado, alcanzaron, a
través de los Balcanes, las orillas del Adriático.

Durante mucho tiempo existió la tendencia a decir que durante la Alta Edad Media el sur de Europa era
un espacio urbanizado, en contraste con el norte de Europa que era un espacio sin ciudades. Esto es
más una impresión que una certeza, porque en términos comparativos, si bien es lógico que allí donde
los romanos no llegaron hay menos ciudades, pero no todas las ciudades romanas del sur
sobrevivieron, no todas se conservaron como tal y no todas las ciudades del norte son enteramente
medievales. Hubo desaparición y aparición de ciudades por igual tanto en el sur de Europa como en el
norte de Europa, lo que pasa es que hay una proporción diferencial, obviamente hay más ciudades en
el sur porque había más fundaciones desde tiempos inmemoriales que en el norte, pero la crisis del
siglo III no implicó que todas las ciudades del norte de Europa, las pocas que había, desaparecieran,
hay muchas que siguieron existiendo sin ningún problema, y en el sur ocurrió lo mismo. 2

1
Según Heers, a menudo, las poblaciones amenazadas huían frente a la llegada de los invasores. Esto ocurría, sobre todo,
cuando los normandos, húngaros o sarracenos llevaban a cabo grandes masacres o suplicios, creando un clima de terror y
espanto. Estos bárbaros querían capturar esclavos y el miedo a ser llevados muy lejos y vendidos en los mercados del norte
de África, incitaba a los habitantes a buscar refugio al amparo de las murallas o en sitios naturalmente protegidos-de difícil
acceso- o, mejor aún, en lo profundo de la región. Estas migraciones modificaban las estructuras y los paisajes de las
ciudades de recepción.

2
Según Heers, aún en las regiones menos romanizadas, el mapa no testimonia de manera clara una grave desaparición del
fenómeno urbano y un deslizamiento hacia sociedades exclusivamente rurales.

Los destinos de la civilización urbana en Inglaterra fueron mucho más complejos de lo que se ha escrito y las defensas
fueron reforzadas de inmediato tras los ataques bárbaros de 367. En algunos casos, las ciudades conocieron graves
dificultades, una evidente decadencia de sus actividades. Pero muchas ciudades permanecieron en su lugar, en su sitio
original, ya sea como centros reales o eclesiásticos (Rochester, Winchester) o bien como lugares de comercio, paso o
intercambios (Londres, York).

Es en el mundo mediterráneo -aquél de la romanidad por excelencia- donde se encuentra el mayor número de
desapariciones y una grave reestructuración de la herencia romana. Ello ciertamente no ocurrió en la Galia del sud, donde
muchas ciudades no se eclipsaron más que por un tiempo. El proceso se dio, en cambio, en la península ibérica,
principalmente en las provincias mejor provistas de' centros urbanos y diócesis: Cartagena y la Bética. La invasión de los
visigodos provocó, sin dudas, importantes éxodos y las ciudades se despoblaron de una manera dramática.
4
El problema una vez más es que esas desapariciones pudieron responder a las causas más variadas que
podamos imaginar. Por ejemplo:

a) El cambio de rutas comerciales, es lo primero que lleva a que una ciudad desaparezca y que
aparezca otra, eso pasa siempre hasta el día de hoy.

b) El problema de las fronteras políticas, antes teníamos un único imperio: Roma, éste distribuía
ciudades de acuerdo a sus necesidades, y ese único imperio a partir del siglo V se fragmentó en
un montón de pequeños estados, y esos pequeños estados van a hacer lo mismo, que aparezcan
y desaparezcan ciudades, hay ciudades las cuales ya nos les interesa tener, en cambio, los reyes
germánicos construyen ciudades en zonas que les interesa defender, o sea que ahí tienen un
problema de geopolítica.

c) Desastres naturales.

d) Aparición de nuevos elementos de comercio, como por ej. Venecia, que en sus orígenes era una
aldea de pescadores y que van a explotar un valioso recurso que posee, la sal, recurso que hace
nacer a Venecia.

e) Construcción de nuevas ciudades por parte de los reyes germánicos, aunque a ellos no les guste
residir en ellas porque prefieren la vida rural. Sin embargo construyen gran cantidad de ciudades
como Aquisgrán y crean el concepto de ciudad capital. Lo que sí hicieron estos reyes germanos es
que a la hora de establecer centros organizativos de sus reinos, concretamente capitales, nunca
elegían asentarse en ciudades de primera línea en tiempos romanos (en esas ciudades había
mucha aristocracia señorial romana y podían llegar a ocasionar conflictos inmediatos, o podían
llegar a impugnar su poder inmediatamente), la tónica era o hacer algo nuevo o bien
establezcamos capital en donde había ciudades romanas o antiguas ciudades griegas pero de
segunda categoría, donde se pudiera instalar mucha población germana que compensara la
población romana. En París, Lutecia, es una ciudad de segunda para los romanos, por no decir de
tercera, está allá en el norte, en una zona muy conflictiva, y los francos la eligen, precisamente
como capital, no eligen una ciudad romana de excelencia.

f) El comercio, si bien se redujo nunca se paralizó, sobretodo el comercio de lujo. Por ejemplo en
Flandes (zona de paso entre las islas británicas y el continente) se benefició con esa ubicación
estratégica. El comercio dio lugar a un tipo particular de ciudad que los historiadores llaman
“ciudades champiñones” por el hecho que aparecían y desaparecían con la misma rapidez que los
champiñones después de la lluvia.
Este fenómeno, adquiere mayor amplitud en la propia Italia: no solamente en el sur tras las invasiones, las guerras de
reconquista bizantina y los ataques de los lombardos o de los sarracenos: un verdadero cementerio de ciudades y
desapariciones de sedes episcopales. Haciendo un análisis de los acontecimientos en todas las regiones de Italia, vemos un
número notable de ruinas y abandonos definitivos, desplazamiento o contracción de las rutas de intercambios, papel
determinante y catastrófico de las desgracias naturales. La ciudad antigua no se apagó completamente de un solo golpe
sino que se eclipsó de manera gradual, tras una larga serie de resistencias y sobresaltos. Los obispos continuaron
reclamando sus ruinas y se mantuvo una vida semi-ciudadana, a veces alrededor de un santuario. En suma, en todas las
regiones de Italia, la red urbana lleva la marca de importantes instalaciones y no es el calco perfecto de la antigua.
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g) Hay apariciones de ciudades, además, por nuevas implicancias ideológicas, el problema religioso,
el problema de la Iglesia, porque así como la Iglesia llevó a la descentralización de ciudades
existentes, también fue la que en la Alta Edad Media originó nuevos núcleos urbanos, porque a
veces los reyes encontraban una tumba, había una pequeña instalación y a partir de ahí con el
paso del tiempo nació una ciudad que no tenía antecedentes romanos, que nace directamente
vinculada al culto religioso, esto es un fenómeno que pasó muchísimo. (Leovigildo, fundó una
capital nueva para los visigodos, la famosa Recópolis que pone ahí en honor a su hijo, a su
primogénito)

Otra característica de los germanos, la construcción de ciudades militares, no capitales, asentamientos


sobre todo en zonas de frontera en donde instalaban guarniciones que en el futuro se van a convertir
en núcleos urbanos de importancia. Esto se ve por ejemplo mucho en la Narbona, el reino visigodo
tenía una entrada al norte de los Pirineos, es una zona muy conflictiva, muy cercana a los francos,
donde la nobleza se les levantaba cada dos por tres. En la Narbona la carcazon por ejemplo es una
construcción que nace como asentamiento militar visigodo, un núcleo militar que con el tiempo se
convierte en una ciudad.

Otro modelo de esta época (Alta Edad Media, antes del año 1000) son las ciudades mercantiles, que es
una ciudad muy atada a las rutas comerciales, por eso, en general, historiográficamente, se las conoce
como champiñones.

En resumen entonces, para la Alta Edad Media, no hay desaparición abrupta del modelo urbano, en
consecuencia tampoco hay renacimiento a partir del año 1000, sino más bien, hay una adecuación, una
pervivencia del factor ciudad a lo largo de esta época y una reorganización, una adecuación a los
nuevos tiempos.3

Anne Lombard-Jourdan en “Del problema de la continuidad: ¿hay una protohistoria urbana en


Francia?” va a analizar una región muy específica: la Galia del sur, la Galia Cisalpina, la Galia más
próxima al área mediterránea. Concretamente lo que trata de demostrar una vez más es la
inaplicabilidad de las famosas tesis de Pirenne con respecto a la creación de la ciudad medieval (el
problema de la tesis de Pirenne, no es que sea errónea, es que la extrapolación a otros contextos
regionales la convirtió en algo incorrecto, pero no es que sea absolutamente descartable como tal). En
el caso particular de la Galia, Lombard-Jourdan parte de un principio, y esa es la hipótesis fundamental
de su trabajo, según el cual la ciudad medieval de esta región, no es heredera de la ciudad romana . Así
como la zona mediterránea, en la península ibérica, en la península itálica tenemos una continuidad

3
Según Heers, la imagen de un mundo occidental exclusiva o casi enteramente rural, donde las ciudades empobrecidas,
desmanteladas, no presentaban más que paisajes anárquicos o arruinados, se esfuma de manera inexorable. Es necesario
tener en cuenta el carácter de las destrucciones y de los esfuerzos fructuosos por reconstruir lo más rápido posible y, en
diversas regiones, de crear ciudades nuevas. En todo caso, la civilización urbana se perpetuó.

La muralla fortificada anuncia de lejos la ciudad y, para el observador de la época, la define. No se podría imaginar la ciudad
sin sus murallas reforzadas de torres macizas, agujereada sólo por algunas puertas, severamente custodiadas.
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entre la ciudad medieval y la ciudad romana, en el caso de la Galia, ella no encuentra esa continuidad,
y concretamente plantea que cuando se desmorona el imperio romano lo que vamos a ver en esta
región es un refortalecimiento de antiguas tradiciones indígenas (celtas), y este refortalecimiento de
esas tradiciones indígenas va a llevar a la formulación de un nuevo modelo urbano . ¿En qué sentido
tenemos que hablar de refortalecimiento de tradiciones indígenas? Nosotros sabemos que antes de la
llegada de los romanos en la Galia como en otras tantísimas regiones del imperio había una gran
población aborigen, una gran población autóctona agrupada (ver Tácito en la Germania) en pequeños
núcleos, en estos famosos oppida (opidum en singular)4 estos pequeños aglomerados de pueblos
germanos, en este caso de pueblos galos, que servían al mismo tiempo como lugares de culto y lugares
de reunión, esto antes de la llegada de los romanos, o sea va mucho más atrás de Roma en su análisis.
Se produce la conquista romana y, ¿Qué pasa con estos oppida, que pasa con estos lugares de culto,
con estos lugares de reunión? En realidad a Roma, como todo pueblo politeísta que era, esta
supervivencia de estos oppida no le preocupa demasiado, no tiene particular vocación por destruir
estos centros, éstos hábitat de culto y reunión, muy por el contrario Roma crea sus ciudades, sus
kiwitates, alejadas, próximas, pero no superpuestas a estos antiguos lugares de cultos galos; entonces
si viéramos un mapa en época de la expansión romana tenemos una kiwitas romana y relativamente
próxima a uno de estos opidum, uno de estos enclaves de tradición romana, de hecho son recintos que
quedan fuera de la muralla romana, fuera de la urbe romana. Por lo tanto en la Galia como en otras
tantas regiones los pueblos aborígenes siguieron conservando esos lugares de culto, esos lugares de
reunión sin mayor problema y con total beneplácito y complacencia de las autoridades romanas. 5

El problema viene cuando se desintegra el imperio romano, y ahí una vez más vemos el ingreso de ese
factor tan particular para la evolución del mundo urbano medieval que es la Iglesia. Porque la Iglesia,
obviamente tiene que llevar a cabo la tarea de cristianización, la tarea de conversión de los pueblos
como tal, y de hecho a la Iglesia le fue mucho más sencillo desarrollar esa conversión en ámbito urbano
que en ámbito rural. Las antiguas ciudades romanas fueron fácilmente de convertir, fue mucho más
dificultoso en el ámbito rural; en la misma esencia del término paganus, deriva de pagus, de campo,
justamente ahí era donde había mayor supervivencia de cultos ancestrales como tal. 6
4
A.L.J. nos dice que los oppida o urbes, en la Galia, eran plazas fuertes cuya población fija se agrupaba en un lugar bien
defendido natural y artificialmente, a menudo sobre una altura. Allí se implantaron las necrópolis y se encontraban los
lugares de culto, de reunión y de mercado que necesitaban de grandes espacios para el despliegue y acampamento de las
multitudes galas con sus carros. La población de los oppida aumentaba de manera brusca y momentánea en caso de guerra,
cuando servían de refugio a los campesinos que llegaban allí con su ganado desde el campo circundante. En fechas fijas y
desde santuarios vecinos, venían campesinos que llegaban para adorar las divinidades, tratar asuntos públicos, juzgar a los
culpables, pero también cambiar sus productos, informarse, distraerse algunos días antes de volver a sus residencias
alejadas. Las ciudades principales eran, a partir del año 1000, lugares de reunión pasajeros para la plegaria, los negocios o la
guerra.

5
A.L.J. nos dice que bajo la administración romana, las viejas aglomeraciones galas se adaptaron a una nueva vida pacífica.
Villae y jardines se levantaron en la periferia de las ciudades construidas alrededor de un fórum monumental. Luego, en el
Bajo Imperio, las invasiones bárbaras forzaron a las ciudades a retraer su perímetro para defenderse mejor: en el interior de
sus muros desde fines del siglo III o desde el siglo IV, se reencontraron de manera general, el sitio y la superficie de las
fortalezas galas. Los antiguos lugares indígenas de reunión quedaron en el exterior de la nueva muralla. En ese medio, ahora
suburbano, se extendieron el cristianismo y la renovación económica.

6
A.L.J. dice que luego de la conquista romana los cultos oficiales encontraron su lugar en el corazón de la ciudad. Pero los
antiguos santuarios proto-históricos, cerca o a poca distancia de las ciudades galo-romanas no fueron abandonados. Como
7
A la Iglesia entonces sí le va a interesar y mucho, colocarse sobre esos antiguos centros de culto, sobre
esos antiguos centros de reunión que se habían mantenido relativamente estables a lo largo de los
siglos, y establecer allí una comunidad monástica, una comunidad secular que con el tiempo va a ser el
fruto de un nuevo enclave urbano. Es la Iglesia, en esta vocación cristianizadora, esta vocación
evangelizadora la que, ahora sí, va a atacar esos antiguos lugares de culto dando origen a un futuro
asentamiento urbano. Obviamente no en todos los casos en donde había un lugar de culto o de
reunión galo y donde se instaló la Iglesia va a desarrollarse después una ciudad, pero digamos que hay
una muy buena proporción de enclaves en donde pasó exactamente esto. 7

Por lo tanto, la ciudad gala no deriva exclusivamente de la ciudad romana, hay algunas que sí, no cabe
la menor duda, Lion por ejemplo, Lion tiene un molde romano inmediato.

No solo la Iglesia va a intervenir en antiguos lugares de culto pre romanos sino que también va a
intervenir en sitios en donde estas comunidades aborígenes desarrollaban sus intercambios. Esas
ferias, esos pequeños intercambios de mercaderes, que insisto estuvieron presentes en toda la época
de Roma, Roma tenía sus enclaves comerciales en las ciudades, y todos estos pueblos aborígenes
también tenían sus lugares en donde hacían sus transacciones. Estas ferias entonces, que también
servían como lugares de reunión, el clero las va a tomar a su cargo, hasta que después el propio clero,
la propia Iglesia va a ser reemplazada por el señor del lugar, el señor laico o el señor eclesiástico, ahí
hay una especie de reemplazo progresivo de autoridades, con el paso de los años instalación del
sistema feudal mediante, después la Iglesia va a ser reemplazada por el señor y demás. Cuando las
toma en primer lugar la Iglesia, en general lo que hace es ponerla bajo la protección de algún Santo, de
alguna festividad religiosa particular, otorgándole ese barniz cristiano necesario precisamente para la
realidad.8

consecuencia de la fidelidad de las poblaciones a sus antiguos ritos y en razón de la tolerancia indiferente de las
autoridades, continuaron sirviendo para las reuniones periódicas en las cuales se honraban los dioses indígenas. Los dioses
y cultos locales se perpetuaron libremente en la medida en que no atentaban a la lealtad hacia Roma.

7
A.L.J. dice que con las invasiones bárbaras, el poder romano se debilitó, las ciudades fueron abandonadas y los dioses
romanos pronto olvidados en sus templos en ruinas. No fue contra el paganismo oficial o la religión imperial que tuvieron
que luchar los obispos en sus ciudades, sino contra los antiguos cultos proto-históricos muy vivos, a los cuales los recién
llegados bárbaros vinieron a aportar su apoyo. En los mismos lugares, al mismo ritmo, las creencias indígenas se vieron
revivificadas por el aporte de los ritos y de las costumbres muy semejantes de los invasores. Las vidas de santos cuentan
como los primeros evangelizadores iban a lugares de asamblea pagana para enfrentar a los ídolos y predicar a las multitudes
y como mucho de entre ellos sufrieron sobre la plaza el martirio, víctima de su intrepidez.

8
A.L.J.: En la Galia, como en todo el mundo antiguo, las fiestas religiosas celebradas en fechas fijas se acompañaban de
ferias. Estas servían para drenar el exceso de la producción local y ofrecían la ocasión a las mercaderías lejanas de
introducirse en la región: productos de primera necesidad (sal, metales) u otros, considerados como superfluos hasta que su
uso se transforma en una necesidad, como el vino. En la época de su llegada a Galia, los romanos conocían los mercados
urbanos (macella, nundinae) pero no la periodicidad de las ferias. Su liberalismo económico aceptó sin embargo sin
inconveniente que los mercados indígenas continuaran realizándose.

Luego del paso de los bárbaros, las ciudades devastadas cayeron en letargo y las fora fueron abandonadas. Los caminos ya
no fueron cuidados.

El lazo que unía las ferias a prácticas religiosas se mantuvieron a pesar de las invasiones germanas y normandas . A.L.J. dice
que las ferias tienen un origen indiscutiblemente pagano y prerromano y que, a la espera de que la autoridad señorial tome
8
Y la tercera posibilidad, lugares de culto, lugares de intercambio, ferias y demás, son los lugares de
asamblea de estos pueblos aborígenes, de estos pueblos galos en este caso particular. Cuidado, digo
ABORIGENES, porque después esta tesis de Lombart también fue aplicada a otros contextos, y se pudo
comprobar que sí, que efectivamente guarda relación con otras áreas de Europa donde pasó un
proceso relativamente similar. Con las asambleas ocurre exactamente lo mismo, después de la
ocupación romana Roma permitió, mientras no atacara a la autoridad central, que era lo que les
preocupaba, que estos pueblos continuaran celebrando sus asambleas para dirimir en general asuntos
internos, los mismo que les contaba Tácito en el S I, ahí donde iban los jefes y dirimían las cuestiones
inherentes a las luchas internas entre los distintos comitates, etc. esas asambleas en general a veces
coincidían con un lugar de culto, y con un lugar de intercambio, podía haber superposición de esferas,
porque la asamblea se colocaba bajo la autoridad de una divinidad, entonces había superposición de
esferas, en general se hacían en lugares estratégicos, en el cruce de caminos, por ejemplo, en lugares
reservados, o en torno a objetos venerados por la tradición pagana, por la tradición germana, los
robles, una piedra, el nacimiento de un río, etc. todos elementos que posteriormente el cristianismo va
a también a tomar, y dotar de una carga cristiana, porque en algunos casos no se trató, cuidado con
esto, la Iglesia no luchó sistemáticamente por erradicar todas estas prácticas, todos estos elementos
puntuales, lo que hizo y convino mucho más y tuvo muchísimo más éxito, antes que luchar por
erradicar esto, es dotar a esos elementos de un conveniente sentido cristiano, y el famoso árbol
adorado por los germanos, se convierte en el árbol de navidad por ejemplo, la famosa piedra y demás,
o sea, dotan, le otorgan, crean lo que los autores a veces llaman una mitología cristiana, una cantidad
de elementos para en vez de luchar, para encontrarles un sentido dentro del respectivo mensaje
cristiano. Y lo mismo, en estos lugares de asamblea, hay a la hora de llevar a cabo una tarea de
evangelización la Iglesia se instala y con el tiempo se desarrolla entonces una comunidad que puede
dar origen a una ciudad. En suma entonces, lugares de culto, lugares de intercambio, lugares de
asamblea, vemos que todas esas posibilidades luego van a dar origen a una futura ciudad medieval con
la intervención de la Iglesia en los tres casos, y por consiguiente una vez más, se daría por tierra con la
famosa tesis de Pirenne, según la cual recuerden, únicamente el intercambio comercial, el portus,
digamos, el núcleo comercial resultantes de estos mercaderes

el relevo, el clero se ocupó de instalar y de organizar en provecho de todos, una tradición ininterrumpida.

Para asegurar su victoria sobre los cultos paganos y conservar al mismo tiempo los provechos de las ferias, la Iglesia dispone
de un arsenal de medidas como: asegurar la seguridad de los que llegaban, garantizar el valor de los tratos, bendecir los
cementerios y suscitar el temor por la venganza divina. Todo esto era asegurado por un santo patrón que le daba su nombre
a la feria.
9
10
Bibliografía

-ENNEN, Edith, "Les différents types de formation des villes européennes", Le Moyen Age, LXII, 1956
[traducción de cátedra].

-FASOLI, Gina, "Ciudad y feudalidad", en Estructuras feudales y feudalismo...

-FOSSIER, "¿Qué es la ciudad?", en La infancia de Europa. Aspectos económicos y sociales, Barcelona,


Labor, 1984.

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