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Clases 4º

Concepto de literatura

Presentación: ficha de datos de los alumnos. Papeles de colores donde deben colocar el nombre de un libro
o autor. Realización de afiche o cartulina en forma de libro donde pegaremos un stiker con esta orientación
de lectura.

1. Ideas, representaciones y concepciones previas acerca de qué es la literatura, originadas en sus


experiencias culturales dentro y fuera de la escuela. ofrecer un conjunto de textos literarios que
realicen un trabajo diferenciado con la lengua. Se podrían incluir, entre otros, un soneto del Siglo de
Oro, un capítulo de Moby Dick donde se utilice vocabulario científico, un capítulo de alguna novela
de Manuel Puig que trabaje la lengua oral, un poema de Nicanor Parra que trabaje con préstamos de
los discursos político, publicitario y cotidiano, una poesía concreta. A partir de este corpus, los
alumnos reconocerán –cuando corresponda– cuáles son los discursos sociales presentes en la
producción de esos textos y discutirán acerca de las "marcas" a partir de las cuales ellos creen que
esos textos pueden ser reconocidos como literarios.

Mesa de libros:
Clasificar. determinar el criterio de clasificación.
Anticipar los ejes de la materia: héroes, mitos, tragedia.
Realismo, realismo mágico, fantástico, ciencia ficción. Buscar
en manuales las definiciones. Copiarlas en hojas canson. Pegarlas en afiches. Extraer de los textos
aportados citas que reflejen esos conceptos.
Realizar el fichaje.
Traer textos de sus hogares o la biblioteca para realizar la misma actividad. Fichar dichos libros y
colocarlos en el panel de lectura (libro)

Explorar Los distintos formatos (libro, diario, revista, entre otros) que toma el texto escrito utilizan
distintos y variados paratextos (índices, volantas, títulos, contra t a p a s, primera plana, datos de
autor/es, de edición,etc.) que se interrelacionan con los modos de lectura que se deben desplegar
para cada uno de ellos. Instructivo o guía de lectura, anticipar el carácter de la información y la
modalidad que esta asumirá en el texto.

Definir la función textual y las operaciones cognitivas: anticipación del tema del texto y de la
función textual (informar, apelar al destinatario, obligarlo a algo, contactar, etc.), búsqueda en la
memoria y selección de la información que tiene el lector y que se relaciona con la que supone que
le va a aportar el texto, puesta en relación de ambos tipos de informaciones (la del lector y la del
texto).

Definir géneros. Hacer afiche para ir colocando los textos leídos allí como registro de lectura.
Armar panel alusivo a la lectura: ej. Árbol de géneros literarios, casitas amarillas con puertas
abiertas a la literatura.

Las definiciones de teóricos, críticos y escritores. Ofrecemos algunos ejemplos que podrán
enriquecerse con otros:
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• Se comprende bajo el nombre de "literatura" la reunión de obras en prosa y verso. Esta palabra
significaba primitivamente el alfabeto y el arte de dibujar las letras. Se aplicó también a la
gramática propiamente dicha y después a los conocimientos literarios en general. Finalmente, y por
excelencia, a las obras literarias de las que debe honrarse una nación.
• Obra literaria es una ordenada serie de pensamientos, expresados por medio del lenguaje, y
dirigida a un fin, que en último resultado nunca debe ser otro que el bien de la especie humana.
• La literatura se define esencialmente en términos de lo que alguna clase social y algunas
instituciones (las escuelas, las universidades, los libros de texto, los críticos, etc.) llamen y decidan
usar como literatura.
• Literatura es todo lo que se lee como tal.

1. Armado de un corpus de reseñas críticas de distintos medios gráficos referidas a un mismo libro,
para comparar las valoraciones que se realizan sobre el texto reseñado y en base a qué concepto de
literatura lo hacen.

2. Reflexiones sobre la literatura: Respiración artificial, Ricardo Piglia.

3. Fuente metatextual. Los reportajes a escritores. Biografía. Perfil lector. Tomo 6 de Capítulo.
Historia de la literatura argentina, del Centro Editor de América Latina. En el mismo sentido, sería
interesante que los alumnos entrevisten a escritores de la zona, a partir de la producción de un
cuestionario que oriente la entrevista hacia la discusión sobre el concepto de literatura.

Especificidad literaria:

literatura algo esencial, un valor intrínseco, que perdura en el tiempo y que permite afirmar, por ejemplo,
que determinado texto es una "bella obra literaria" o que es un clásico;

la literatura a partir de algunas "marcas" formales (estructurales, léxicas, temáticas, etc.) que darían cuenta
de su especificidad.

mirada sociológica, interesa rescatar la noción de "institución literaria".La universidad, los editores, la
crítica literaria académica y periodística, los suplementos culturales de los diarios y las revistas literarias
son instituciones especializadas que cumplen una función central en las decisiones sobre qué es y qué no es
literatura

Biblioteca, recursos de estudio, trabajo colaborativo.LOS PARATEXTOS COMO GUÍA DE LECTURA


. El trabajo con el mismo texto en sus diferentes ediciones

Clasificación

1 • Desde un punto de vista perceptivo, distinguimos entre: paratexto icónico ( i l u s t ra c i o n e s,


esquemas, fotografí a s, variaciones tipográficas, diagramación, etc.);

paratexto verbal (título, prólogo, índice, referencias bibliográficas, notas al pie, etc.).

2 • Desde el punto de vista de la emisión, diferenciamos entre:


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paratextos a cargo del autor (en muchas ocasiones es él quien redacta el prólogo, las notas aclaratorias,
los índices, los títulos y subtítulos, la dedicatoria, la bibliografía, los glosarios y los apéndices);

paratextos a cargo del editor (solapas, tapas, contratapas, las que constituyen lugares estratégicos de
influencia sobre el público, ilustraciones);

paratextos a cargo de un tercero (en algunos casos, los prólogos son escritos por personalidades
reconocidas, en ciertos libros aparecen comentarios, glosas, notas al pie hechas por especialistas con el
propósito de explicar o aclarar algunos aspectos, con el propósito de facilitar la comprensión).

Analizar Algunos paratextos, como el título del libro y el prólogo, pueden ser el resultado de
"negociaciones" entre el editor y el autor.

La contratapa : su función primordial es influir sobre los posibles compradores. Sin embargo, aporta
algunos datos sobre el contenido, el autor y su obra. Lo hace con el objetivo de persuadir

El prólogo o prefacio es un discurso que el autor, u otra persona en quien él –o el editor– delega esta
tarea, produce a propósito del texto. Los prólogos, en general, tienen la función de informar sobre el
contenido y objetivos del texto, presentar una posible interpretación, ofrecer datos sobre el origen de la
obra y la "cocina" de su producción. Como es obvio, también tienen la finalidad de capturar la atención
del lector y retenerlo.

Vale la pena recordar que los principales argumentos de valorización del libro suelen ser la
importancia del tema, su originalidad y novedad.

El índice, que es una tabla de contenidos o de materias, está conformado por un listado de los títulos
según su orden de aparición, cada uno con la indicación de la página correspondiente. Este paratexto
refleja la estructura lógica del texto, por lo que cumple una función organizadora de la lectura: si el
lector quiere realizar la lectura completa del libro, puede prever los temas con los que se enfrentará; si,
por el contrario, busca una información específica como parte de un proceso de investigación, se
dirigirá directamente hacia aquellas secciones (partes, capítulos, parágrafos) sobre las que tenga
especial interés

Lectura con hipótesis. Antes de comenzar la lectura de cada uno de los libros del año, usted les puede
pedir a los alumnos que anticipen el contenido. Algunos acudirán a ciertos paratextos, otros fijarán la
atención solo en el título y habrá quienes no estén muy seguros de "lo que tienen que hacer". Durante la
puesta en común, es importante pedirles que justifiquen sus conjeturas señalando qué marcas (gráficas
o lingüísticas) les sirvieron como indicio.

Al finalizar la lectura del libro, podrán confrontar esa primera conjetura y también re f l e x i o n a r
acerca de sus aciertos y desaciertos: ¿el problema fue que la contratapa exagera sobre los aspectos
interesantes de la obra?, ¿será que el índice es demasiado escueto y finalmente no aporta información?,
etc.

Ficción de librería. Se ubica sobre las mesas del aula una variedad de libros aportados por los alumnos,
por el docente o pedidos a la biblioteca. La consigna es que elijan uno de ellos. Nuevamente, usted
podrá advertir diferencias con respecto a lo que los alumnos "creen que tienen que hacer": muchos solo
fijarán su atención en los paratextos icónicos (ilustraciones de tapa e interiores, diseño de tapa, colores)
mientras que otros se detendrán en los paratextos verbales como contratapa, índice, prólogo, etc.

Lectura por barrido. Antes de emprender la lectura minuciosa de cualquier texto, se les pide a los
alumnos que recorran la superficie del texto recogiendo aquella información que salte a la vista, y que
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señalen cuál es el tema y qué es lo que, a grandes rasgos, se dice sobre ese tema. Esta actividad implica
la lectura de paratextos como título y subtítulo, tipografías (negritas, cursivas, tamaños de letras) y
también fotos, dibujos o esquemas si los hubiera.

Contratapas y "contratapas". Videos y libros, libros de diferentes ediciones. Razones de esas


semejanzas y diferencias, tanto en relación con la estructura como en relación con el estilo.

Leer para escribir paratextos. La escritura de una contratapa, un prólogo u otros paratextos presupone la
lectura previa de contratapas, prólogos u otros paratextos. De esta manera, los alumnos podrán abstraer,
por un lado, la estructura básica del paratexto correspondiente, y por otro, las funciones dominantes de
estos géneros (por ejemplo, persuasiva para la contratapa y persuasiva e informativa para el prólogo).

Formular distintos títulos para algún texto leído. Se puede pedir a los alumnos que piensen títulos
ambiguos que, aunque se relacionen con el tema, confundan al futuro lector. Por ejemplo, se les puede
pedir que, para un texto sobre computación, piensen títulos que connoten campos diferentes, como el
cuidado de la salud, la música, la economía, una profesión determinada…

Escribir la contratapa de un libro no leído, a partir de la tapa.

Completar la contratapa de un libro que sí leyeron, poniendo como relevantes aspectos que no figuren
en la contratapa real.

Reformular una contratapa, de manera que se dirijan a un público específico (jóvenes, padres, personas
con un trabajo determinado).

Escribir la "contratapa" del video de una película ya vista.

Elaborar un prólogo para un libro leído. Se trata de una tarea de cierta complejidad, por lo que, además
de la lectura de otros prólogos, se puede plantear entre todos una estructura canónica que contenga, por
ejemplo: referencias al autor y su obra, contexto histórico en que fue producido el texto, en lo posible
una referencia a la recepción del texto. Si se seleccionan textos de edición reciente o reeditados, se
pueden rastrear reseñas críticas de diarios o revistas especializadas, para tener una idea de las críticas
que se le han hecho.

A partir de una imagen, diseñar y escribir tapa y contratapa de un libro.

NOTAS DE LECTOR intercambio de notas de a dos compañeros o con la lectura en pequeños


grupos. Las notas de lector sean compartidas: algunas pueden ser leídas en voz alta a toda la clase, lo
que dará pie para la confrontación con las propias y para la discusión y el intercambio de puntos de
vista y opiniones.

LA LECTURA DE TEXTOS ARGUMENTATIVOS. En el trabajo con los textos argumentativos


es fundamental abordar con los alumnos la situación
de comunicación en que esos textos circularon originalmente.
Marcas que en él deja su proceso de enunciación.
Destinatario, emplea diversas formas de aludir a él: preguntas retóricas, apelaciones, presupone una
ideología, unos conocimientos y unos intereses comunes. Por último, en la medida que todo
discurso argumentativo tiene como base la defensa de una posición, el enunciador muchas veces
presenta a su antagonista (que puede ser un individuo real, un punto de vista, una actitud), al que
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nombra y califica; en otras ocasiones, el antagonista no aparece y es el lector quien tiene la tarea de
reconstruirlo.

Consignas como:
• Organizar en un cuadro los sustantivos comunes, los adjetivos y otras expresiones que se utilicen
para nombrar al emisor y al antagonista.
• Rastrear en el texto los sustantivos comunes y adjetivos que se refieren a los receptores.
• Observar si el enunciador utiliza el pronombre "nosotros". Indicar quiénes constituyen el referente
de ese pronombre.
• ¿Hay citas en el texto trabajado? ¿A quién o a quiénes se cita? ¿Cuáles son citas de autoridad?
¿Cuáles son las citas con las que el emisor no está de acuerdo?

En la lectura de textos argumentativos, un punto fundamental es establecer esos razonamientos, es


decir, explicitar las relaciones de causa y consecuencia. Cuadros o redes, los que, a su vez, pueden
funcionar como planes de escritura para resúmenes de los textos argumentativos. Buscar los
implícitos que en ellos circulan. Muchas veces, esos implícitos son, justamente, de orden
discriminatorio, como bien observan los analistas del discurso

TALLER DE ESCRITURA:
TEXTOS ARGUMENTATIVOS
La escritura de textos argumentativos requiere de distintas operaciones:
1 • Búsqueda de información, es decir, lectura de textos (no necesariamente argumentativos) sobre
el tema. Sin este paso, el texto producido no sobrepasa, habitualmente, la mera opinión infundada o
el sentido común. En términos de Tomás Albaladejo: "Como es sabido, para que la dispositio pueda
darse es absolutamente necesaria la actuación de la inventio, pues sin los materiales proporcionados
por ésta no puede aquélla producir construcción textual alguna".
2 • Debate oral para enunciar y analizar argumentos a favor y en contra sobre el tema en cuestión.
Este debate puede organizarse dividiendo al curso en dos grupos, o puede ser el profesor quien
discuta con la clase. El resultado de este intercambio son dos series de argumentos, que se pue-
den listar en el pizarrón.
3 • Planificación del texto, en la que se puede seguir la estructura de la dispositio planteada antes.
Habitualmente, se empieza por la narración, se sigue con la exposición de los argumentos y la
refutación. La introducción se planifica al final, al igual que la conclusión.
4 • Redacción de un borrador, corrección y elaboración de una nueva versión. Los sucesivos ajustes
de la redacción surgen del intercambio de los alumnos con el docente y también de nuevas
consultas a los textos que se usaron como fuentes: diccionarios comunes y de sinónimos,
normativas, gramáticas…

TALLER DE ESCRITURA: DIARIO DE VIAJERO


registro de siete jornadas en un lugar extraño o exótico. El viajero es un personaje real –un
naturalista o un navegante– de quien se proporcionan a los alumnos unos pocos datos que permitan
iniciar la investigación e imaginar la historia. Se trata de que el relato sea verosímil, por lo que se
solicita a los alumnos-escritores que busquen información sobre la época en la que vivió el viajero,
así como acerca de los lugares que recorrió. También se intentará incluir en la investigación
aspectos discursivos referidos tanto al género como a las diferencias entre el diario del naturalista y
el del navegante.
a • Etapa de investigación para la construcción del verosímil
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En un segundo momento, los alumnos podrán recurrir a un mapa y reconstruir el itinerario del
viajero, familiarizarse con los nombres de las ciudades y/o con las características de las regiones
recorridas, para poder elegir el escenario de la acción que registrarán en el diario. En este momento
se vuelve a interactuar con las otras áreas.

En un tercer momento, la investigación se orientará hacia la reconstrucción de la época en la que


vivió el viajero y hacia los acontecimientos que enmarcaron su viaje (qué ocurría en esa parte del
mundo, en qué contexto se produce el viaje). El profesor de Lengua puede leer con los alumnos
capítulos de Apostillas a El nombre de la rosa, de Umberto Eco, o dárselos a leer, con el objeto de
reflexionar sobre la importancia que tiene el conocimiento histórico en la construcción de una
ficción verosímil del pasado.
b • Etapa de la escritura
• Descripción del lugar
• Retrato:

Fragmento del diario de viaje: el diario es un género que tiene determinadas características: desde el
punto de vista de la temporalidad, el diario selecciona un acontecer temporal muy pequeño (lo
ocurrido en un día o en parte de un día): una anécdota, una observación, una impresión o la
combinación de éstas, un recuerdo, un proyecto, un descubrimiento, una curiosidad, una reflexión,
etc. La división del diario en jornadas da cuenta de esa temporalidad; desde el punto de vista de la
enunciación, es uno de los géneros del yo, es decir escrito en primera persona, que se combinan con
los deícticos espacio-temporales del aquí y el ahora. Suponen un destinatario (nadie escribe solo
para sí mismo), y ese futuro lector será quien reciba y aprecie el testimonio del yo.

Ricardo Piglia, en su artículo "Tesis sobre el cuento", también reflexiona sobre el tema de la
causalidad en los relatos. El escritor parte de un argumento de A. Chéjov: "En Montecarlo. Un
hombre va al casino. Juega. Gana un millón. Vuelve a su casa. Se suicida". Como dentro de
nuestros esquemas socioculturales el suicidio no es compatible con ganar un millón en el casino,
haría falta una explicitación de causas para vincular los dos hechos. En principio, lo que aparece
son dos historias desenganchadas: la historia del juego y la del suicidio. Piglia propone, como
primera tesis, que todo cuento narra dos historias: una visible y otra secreta, y luego aclara que la
historia secreta no es una historia oculta que hay que descubrir a través de la interpretación, sino
simplemente una historia que se cuenta de manera enigmática. Cada una de esas dos historias
responde a una causalidad diferente y los mismos elementos participan de ambas, funcionan en una
y otra historia; a veces, esa relación depende de la capacidad del lector para realizar inferencias.

Consigna1
Primera parte: completar las siguientes secuencias. Identificar la acción previsible y el lugar común
como primera opción, y luego ofrecer otra que los transgreda.
1 • Un joven que circula en su auto por una ciudad desconocida pierde la memoria. Aparece un
anciano…
2 • X desea la muerte de Z. Lo invita a comer…
3 • Alguien está por ser condenado a muerte. Aparece un testimonio de la defensa…
4 • Alguien está muy nervioso en su casa. Se corta la luz…
5 • Un personaje anuncia que va a salir de viaje. Prepara el equipaje y se despide.
6 • Un guerrero funda un gran imperio. Sus enemigos lo sitian…
7 • Alguien anota en su agenda absolutamente todo lo que tiene que hacer. La pierde…
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8 • Alguien encuentra una agenda telefónica y quiere devolverla. El único dato del dueño es su
nombre…
9 • Un mandarín está enamorado de una cortesana. Como prueba de amor, ella le pide que la espere
sentado en un banco cien noches bajo su ventana…
Segunda parte: elegir una de las secuencias y escribir el argumento para un relato.

TALLER DE ESCRITURA:
CONSIGNAS SURREALISTAS

Propuesta
Las siguientes son técnicas de escritura que pro p u s i e ron y utilizaron dadaístas (movimiento de
vanguardia previo al surrealismo) y también surrealistas. Se trata de consignas de escritura
individual y grupal para animarse a inventar, sacarse de encima ciertas ataduras y experimentar con
el lenguaje.
Es muy posible que los textos resultantes no reúnan los requisitos de coherencia propios de otras
clases de texto; advertir estas diferencias es, justamente, uno de los objetivos de la tarea .

Poemas-collage
"Para hacer un poema dadaísta
Tome un periódico.
Tome unas tijeras.
Elija en ese periódico un artículo que tenga la extensión que usted quiere dar a su poema.
Corte el artículo.
Corte enseguida con cuidado cada una de las palabras que constituyen ese artículo y póngalas en
una bolsa.
Agite suavemente.
Extraiga luego cada trozo uno tras otro en el orden en que salen de la bolsa.
Copie concienzudamente.
El poema será la viva imagen de usted.
Y usted será ‘un escritor infinitamente original y de una exquisita sensibilidad, aunque el vulgo no
lo comprenda’."

Tristán Tzara en: Siete manifiestos Dadá, 1924. Citado por Yaki Setton en: La revuelta surrealista.
Libros del Quirquincho, Buenos Aires, 1990.

Escritura automática

"Pidan que les traigan con qué escribir, tras haberse instalado en un lugar que sea lo más favorable posible
para la concentración del espíritu sobre sí mismo. Entren en el estado más pasivo o receptivo que puedan.
Prescindan de su genio, de su talento y del genio y el talento de los demás. Digan hasta empaparse que la
literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes. Escriban rápido, sin tema
preconcebido, escriban lo suficientemente rápido para no tener que frenarse y no tener la tentación de leer
lo escrito. La primera frase se les ocurrirá por sí misma ya que en cada segundo que pasa hay una frase, que
desea salir… Sigan todo el tiempo que quieran."

André Breton en: Manifiesto del surrealismo, 1924.


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Cadáver exquisito

Se forman grupos de seis o siete participantes que se sientan alrededor de una mesa. El primero escribe una
frase en un papel y, al terminar, lo dobla dejando que se vea sólo la última palabra. A partir de ésta, el
segundo participante escribe otra frase y así sucesivamente. El juego se puede repetir varias veces, cuantas
se quiera. Al finalizar, se desdobla el papel y se lee el resultado.

Este juego se llama "Cadáver exquisito" porque cuando los surrealistas lo hicieron por primera vez, la frase
resultante fue: "El cadáver/exquisito/beberá/el vino nuevo".

Preguntas y respuestas

Para esta actividad se forman parejas. El primer integrante formula una pregunta, que no deja leer a su
compañero. El segundo participante escribe la respuesta, como si tuviera total certeza acerca del
interrogante. Se continúa así alternadamente, cuantas veces se desee. Al finalizar, se lee el texto resultante.
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Respuesta a una carta. Ana María Shua

Un lector me escribe contándome que discutió con su abuela y que o lamenta mucho y que su abuela tenía
razón pero no puede pedirle disculpas porque ya está muerta. Todo está en volver a encontrarse con ella, le
escribo yo, a vuelta de correo: si la abuela murió después de la discusión, será en otro mundo, y si murió
antes, será en otro sueño. Pero el correo no es confiable, mi respuesta tarda demasiado y las personas no
quieren consejos sino perdón.

SHUA, Ana María, en Cazadores de letras, Páginas de espuma, Madrid, 2009.

Respuesta a una carta

Un lector me escribe contándome que discutió con su abuela y que o lamenta mucho y que su abuela tenía
razón pero no puede pedirle disculpas porque ya está muerta. Todo está en volver a encontrarse con ella, le
escribo yo, a vuelta de correo: si la abuela murió después de la discusión, será en otro mundo, y si murió
antes, será en otro sueño. Pero el correo no es confiable, mi respuesta tarda demasiado y las personas no
quieren consejos sino perdón.

SHUA, Ana María, en Cazadores de letras, Páginas de espuma, Madrid, 2009.

Respuesta a una carta

Un lector me escribe contándome que discutió con su abuela y que o lamenta mucho y que su abuela tenía
razón pero no puede pedirle disculpas porque ya está muerta. Todo está en volver a encontrarse con ella, le
escribo yo, a vuelta de correo: si la abuela murió después de la discusión, será en otro mundo, y si murió
antes, será en otro sueño. Pero el correo no es confiable, mi respuesta tarda demasiado y las personas no
quieren consejos sino perdón.

SHUA, Ana María, en Cazadores de letras, Páginas de espuma, Madrid, 2009.

Respuesta a una carta

Un lector me escribe contándome que discutió con su abuela y que o lamenta mucho y que su abuela tenía
razón pero no puede pedirle disculpas porque ya está muerta. Todo está en volver a encontrarse con ella, le
escribo yo, a vuelta de correo: si la abuela murió después de la discusión, será en otro mundo, y si murió
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antes, será en otro sueño. Pero el correo no es confiable, mi respuesta tarda demasiado y las personas no
quieren consejos sino perdón.

SHUA, Ana María, en Cazadores de letras, Páginas de espuma, Madrid, 2009.

Respuesta a una carta

Un lector me escribe contándome que discutió con su abuela y que o lamenta mucho y que su abuela tenía
razón pero no puede pedirle disculpas porque ya está muerta. Todo está en volver a encontrarse con ella, le
escribo yo, a vuelta de correo: si la abuela murió después de la discusión, será en otro mundo, y si murió
antes, será en otro sueño. Pero el correo no es confiable, mi respuesta tarda demasiado y las personas no
quieren consejos sino perdón.

SHUA, Ana María, en Cazadores de letras, Páginas de espuma, Madrid, 2009.

EL RETRATO OVAL . Edgar Allan Poe

El castillo en el cual mi criado se le había ocurrido penetrar a la fuerza en vez de permitirme,


malhadadamente herido como estaba, de pasar una noche al ras, era uno de esos edificios mezcla de
grandeza y de melancolía que durante tanto tiempo levantaron sus altivas frentes en medio de los
Apeninos, tanto en la realidad como en la imaginación de Mistress Radcliffe. Según toda apariencia, el
castillo había sido recientemente abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en una de las
habitaciones más pequeñas y menos suntuosamente amuebladas. Estaba situada en una torre aislada del
resto del edificio. Su decorado era rico, pero antiguo y sumamente deteriorado. Los muros estaban
cubiertos de tapicerías y adornados con numerosos trofeos heráldicos de toda clase, y de ellos pendían un
número verdaderamente prodigioso de pinturas modernas, ricas de estilo, encerradas en sendos marcos
dorados, de gusto arabesco. Me produjeron profundo interés, y quizá mi incipiente delirio fue la causa,
aquellos cuadros colgados no solamente en las paredes principales, sino también en una porción de
rincones que la arquitectura caprichosa del castillo hacía inevitable; hice a Pedro cerrar los pesados
postigos del salón, pues ya era hora avanzada, encender un gran candelabro de muchos brazos colocado al
lado de mi cabecera, y abrir completamente las cortinas de negro terciopelo, guarnecidas de festones, que
rodeaban el lecho. Quíselo así para poder, al menos, si no reconciliaba el sueño, distraerme
alternativamente entre la contemplación de estas pinturas y la lectura de un pequeño volumen que había
encontrado sobre la almohada, en que se criticaban y analizaban.

Leí largo tiempo; contemplé las pinturas religiosas devotamente; las horas huyeron, rápidas y silenciosas, y
llegó la media noche. La posición del candelabro me molestaba, y extendiendo la mano con dificultad para
no turbar el sueño de mi criado, lo coloqué de modo que arrojase la luz de lleno sobre el libro. Pero este
movimiento produjo un efecto completamente inesperado. La luz de sus numerosas bujías dio de pleno en
un nicho del salón que una de las columnas del lecho había hasta entonces cubierto con una sombra
profunda. Vi envuelto en viva luz un cuadro que hasta entonces no advirtiera. Era el retrato de una joven ya
formada, casi mujer. Lo contemplé rápidamente y cerré los ojos. ¿Por qué? No me lo expliqué al principio;
pero, en tanto que mis ojos permanecieron cerrados, analicé rápidamente el motivo que me los hacía cerrar.
Era un movimiento involuntario para ganar tiempo y recapacitar, para asegurarme de que mi vista no me
había engañado, para calmar y preparar mi espíritu a una contemplación más fría y más serena. Al cabo de
algunos momentos, miré de nuevo el lienzo fijamente.
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No era posible dudar, aun cuando lo hubiese querido; porque el primer rayo de luz al caer sobre el lienzo,
había desvanecido el estupor delirante de que mis sentidos se hallaban poseídos, haciéndome volver
repentinamente a la realidad de la vida. El cuadro representaba, como ya he dicho, a una joven. se trataba
sencillamente de un retrato de medio cuerpo, todo en este estilo que se llama, en lenguaje técnico, estilo de
viñeta; había en él mucho de la manera de pintar de Sully en sus cabezas favoritas. Los brazos, el seno y
las puntas de sus radiantes cabellos, pendíanse en la sombra vaga, pero profunda, que servía de fondo a la
imagen. El marco era oval, magníficamente dorado, y de un bello estilo morisco. Tal vez no fuese ni la
ejecución de la obra, ni la excepcional belleza de su fisonomía lo que me impresionó tan repentina y
profundamente. No podía creer que mi imaginación, al salir de su delirio, hubiese tomado la cabeza por la
de una persona viva. Empero, los detalles del dibujo, el estilo de viñeta y el aspecto del marco, no me
permitieron dudar ni un solo instante. Abismado en estas reflexiones, permanecí una hora entera con los
ojos fijos en el retrato. Aquella inexplicable expresión de realidad y vida que al principio me hiciera
estremecer, acabó por subyugarme. Lleno de terror y respeto, volví el candelabro a su primera posición, y
habiendo así apartado de mi vista la causa de mi profunda agitación, me apoderé ansiosamente del volumen
que contenía la historia y descripción de los cuadros. Busqué inmediatamente el número correspondiente al
que marcaba el retrato oval, y leí la extraña y singular historia siguiente:

"Era una joven de peregrina belleza, tan graciosa como amable, que en mal hora amó al pintor y se desposó
con él. Él tenía un carácter apasionado, estudioso y austero, y había puesto en el arte sus amores; ella,
joven, de rarísima belleza, toda luz y sonrisas, con la alegría de un cervatillo, amándolo todo, no odiando
más que el arte, que era su rival, no temiendo más que la paleta, los pinceles y demás instrumentos
importunos que le arrebataban el amor de su adorado. Terrible impresión causó a la dama oír al pintor
hablar del deseo de retratarla. Mas era humilde y sumisa, y sentóse pacientemente, durante largas semanas,
en la sombría y alta habitación de la torre, donde la luz se filtraba sobre el pálido lienzo solamente por el
cielo raso. El artista cifraba su gloria en su obra, que avanzaba de hora en hora, de día en día. Y era un
hombre vehemente, extraño, pensativo y que se perdía en mil ensueños; tanto que no veía que la luz que
penetraba tan lúgubremente en esta torre aislada secaba la salud y los encantos de su mujer, que se
consumía para todos excepto para él. Ella, no obstante, sonreía más y más, porque veía que el pintor, que
disfrutaba de gran fama, experimentaba un vivo y ardiente placer en su tarea, y trabajaba noche y día para
trasladar al lienzo la imagen de la que tanto amaba, la cual de día en día tornábase más débil y
desanimada. Y, en verdad, los que contemplaban el retrato, comentaban en voz baja su semejanza
maravillosa, prueba palpable del genio del pintor, y del profundo amor que su modelo le inspiraba. Pero, al
fin, cuando el trabajo tocaba a su término, no se permitió a nadie entrar en la torre; porque el pintor había
llegado a enloquecer por el ardor con que tomaba su trabajo, y levantaba los ojos rara vez del lienzo, ni aun
para mirar el rostro de su esposa. Y no podía ver que los colores que extendía sobre el lienzo borrábanse de
las mejillas de la que tenía sentada a su lado. Y cuando muchas semanas hubieron transcurrido, y no
restaba por hacer más que una cosa muy pequeña, sólo dar un toque sobre la boca y otro sobre los ojos, el
alma de la dama palpitó aún, como la llama de una lámpara que está próxima a extinguirse. Y entonces el
pintor dio los toques, y durante un instante quedó en éxtasis ante el trabajo que había ejecutado. Pero un
minuto después, estremeciéndose, palideció intensamente herido por el terror, y gritó con voz terrible: "¡En
verdad, esta es la vida misma!" Se volvió bruscamente para mirar a su bien amada: ¡Estaba muerta!"
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MARZO DE 2000 Crónicas Marcianas. Ray Bradbury

El contribuyente

Quería ir a Marte en el cohete. Bajó a la pista en las primeras horas de la mañana y a través de los alambres
les dijo a gritos a los hombres uniformados que quería ir a Marte. Les dijo que pagaba impuestos, que se
llamaba Pritchard y que tenía el derecho de ir a Marte. ¿No había nacido allí mismo en Ohio? ¿No era un
buen ciudadano? Entonces, ¿por qué no podía ir a Marte? Los amenazó con los puños y les dijo que quería
irse de la Tierra; todas las gentes con sentido común querían irse de la Tierra. Antes que pasaran dos años
iba a estallar una gran guerra atómica, y él no quería estar en la Tierra en ese entonces. Él y otros miles
como él, todos los que tuvieran un poco de sentido común, se irían a Marte. Ya lo iban a 32 ver.
Escaparían de las guerras, la censura, el estatismo, el servicio militar, el control gubernamental de esto o
aquello, del arte y de la ciencia. ¡Que se quedaran otros! Les ofrecía la mano derecha, el corazón, la cabeza,
por la oportunidad de ir a Marte. ¿Qué había que hacer, qué había que firmar, a quién había que conocer
para embarcar en un cohete?

Los hombres de uniforme se rieron de él a través de los alambres. No quería ir a Marte, le dijeron. ¿No
sabía que las dos primeras expediciones habían fracasado y que probablemente todos sus hombres habían
muerto?

No podían demostrarlo, no podían estar seguros, dijo Pritchard, agarrándose a los alambres. Era posible
que allá arriba hubiera un país de leche y miel, y que el capitán York y el capitán Williams no hubieran
querido regresar. ¿Le abrirían el portón para dejarlo subir al Tercer Cohete Expedicionario, o lo rompería él
mismo a puntapiés?

Le dijeron que se callara.

Vio a los hombres que iban hacia el cohete.

-¡Espérenme! -les gritó-. ¡No me dejen en este mundo terrible! ¡Quiero irme! ¡Va a haber una guerra
atómica! ¡No me dejen en la Tierra!

Lo sacaron de allí a rastras. Cerraron de un golpe la portezuela del coche policial y se lo llevaron al alba
con la cara pegada a la ventanilla trasera. Poco antes que la sirena del automóvil comenzara a sonar, al
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acercarse una curva, vio el fuego rojo, y oyó el ruido terrible y sintió la trepidación con que el cohete
plateado se elevó abandonándolo en una ordinaria mañana de lunes en el ordinario planeta Tierra.