Está en la página 1de 7

UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

UAPA

Escuela de negocios

Carrera administración de empresa

ASIGNATURA

Sociología

Actividades de la unidad

Trabajo final

Facilitador (a)

Luz Brito

Participante:

Yefrinel quezada vergal

Matricula:

17- 8777
TEMA:
Los desafíos de la republica dominica (Manuel Núñez)

INTRODUCCION
Manuel Núñez: una fusión con Haití implicaría un retroceso para la República
Dominicana
El intelectual analiza las consecuencias de la pérdida de la autodeterminación
nacional en su nuevo libro “La autodestrucción, la descomposición de la sociedad
dominicana”
Al iniciar los desarrollos podemos ver como los haitianos azotan la republica
dominica, mientras que las autoridades no dicen nada.
DESARROLLO

SANTO DOMINGO. Manuel Núñez, reconocido intelectual y polemista, pondrá en


circulación este jueves 24 de agosto el libro “La autodestrucción, la
descomposición de la sociedad dominicana”, en el que él se pregunta si la
República Dominicana podrá sobrevivir sin el control de sus fronteras y sin un
proyecto de nación que proteja la autodeterminación.
El libro será puesto en circulación a las 7:30 p.m., en la Biblioteca Nacional Pedro
Henríquez Ureña, en Santo Domingo. El panel de presentación estará integrado
por el exdiputado y exministro Pelegrín Castillo, el contralmirante Homero L. Lajara
Solá, el mayor general Antonio Jáquez López y el economista y profesor
universitario Osvaldo Montalvo Cossío.
A propósito de la publicación de la obra, que de seguro producirá debates, tal
como aconteció con su reconocido libro “El ocaso de la nación dominicana”, Diario
Libre ha entrevistado a Núñez sobre varias de sus tesis.
¿Por qué una generación de gobernantes y políticos, con gran vocación de poder,
no tiene claro un proyecto de nación en defensa del interés dominicano?
Yo creo que estamos ante el abandono de la nación, ante todo lo que son sus
atributos, ante el abandono de todo lo que es su continuidad histórica, en pro de
acomodarse al intervencionismo internacional. Nuestros políticos creen que su
bienestar, que las posibilidades de lograr su permanencia en el poder están
ligadas a complacer intereses extranjeros, y desde luego esos intereses han
fracasado radicalmente en Haití.
Toda la zona guest, todos los organismos internacionales, la MINUSTAH (Misión
de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití), la ONU (Organización de las
Naciones Unidas), la OEA (Organización de Estados Americanos) y la Unión
Europea han fracasado radicalmente en recuperar un estado fallido. Lo que han
hecho es traspasarle esa responsabilidad a la República Dominicana. Nuestros
políticos, en vez de defender el territorio, en vez de defender los atributos del
Estado, que son la población, el territorio, el gobierno y la representación
internacional del país, lo han abandonado creyendo que con ello se preservan
como grupo de poder respecto al futuro.
En una circunstancia como la actual, en que ni los sectores de poder ni los
intelectuales juegan su papel en defensa del interés nacional, ¿dónde estaría el
motor de cambio?
Pudiera haber un cambio. Depende de la reacción del pueblo dominicano.
Estamos ante un proceso en que un país se apropia de otro país. El pueblo
dominicano ha sido suplantado en la agricultura, en la construcción de viviendas,
que son las mayores bolsas de empleo del país. Ha sido suplantado en el empleo
informal y ha sido suplantado en los servicios sociales. Es decir, en la educación y
en la salud. También ha sido suplantado en el registro civil.
Ante ese proceso de suplantación que supone echar por tierra los resultados
históricos de nuestra independencia de Haití, en 1844, la reacción por parte de
aquellos que tienen el mando social, el mando en el empresariado, en la política,
en los medios de comunicación y en lo intelectual, ha sido dimitir de su
responsabilidad de mantener la continuidad histórica de la República Dominicana
como Estado-nación.
Ante eso el pueblo dominicano padece ese proceso de desapoderamiento del
país. Toda la reflexión de este libro apunta hacia una reflexión futura, que es el
pasto del próximo libro, que lo he llamado “El repliegue a las fronteras interiores”.
Es decir, las fronteras con Haití van a estar en el hospital, en la escuela. Van a
estar en los astilleros... Van a estar en el registro civil. Es decir, están obligando a
dos pueblos a competir por el control del territorio, en el terreno de la República
Dominicana.
El hecho mismo de que haya un pueblo derechohabiente tradicional, que es el
dominicano, y otro pueblo que se quiere hacer derechohabiente (el haitiano)
implica desde ya la destrucción de la soberanía nacional, porque es la capacidad
de autodeterminación de los dominicanos la que está siendo puesta en entredicho
contra estas políticas de entreguismo a las ambiciones del intervencionismo
internacional.
Yo decía en la nota preliminar (del libro) que estamos como en esos versos de
Lorca (Federico García Lorca). Es decir, yo ya no soy yo, porque mi yo ha sido
transformado por todo lo que es la invasión demográfica del otro, ni mi casa ya es
mi casa, porque ya no mando yo si no que también mandan aquellos a los cuales
les han transferido la nacionalidad, que no son dominicanos y que van a operar en
comandita con las poblaciones del Estado vecino, con las cuales están
emparentados por vínculos consanguíneos y que son parte de un proceso de
continuidad.
Un país puede perfectamente asimilar a un extranjero. Nosotros lo hemos
demostrado con los extranjeros que han venido al país del Líbano y de otras
partes del mundo. Lo que no podemos es asimilar a otro pueblo y al mismo tiempo
desnacionalizarnos. Eso no es posible. Esa desagregación de poblaciones a lo
único que remite, en términos históricos, es a situaciones parecidas a las que se
produjeron en Los Balcanes, donde Serbia quedó desmantelada por la expansión
de los vecinos.
¿En qué nos beneficiaría a los dominicanos una fusión con Haití y en qué
nos perjudicaría?
En el caso con Haití una fusión siempre sería perjudicial. Si una persona pobre, y
la República Dominicana es un país pobre, se asocia a un miserable no va a nacer
un rico de ahí. Dos pobres no producen un rico, pero un pobre y un miserable
menos. O sea que en términos económicos implicará un retroceso de todos los
progresos que hemos logrado al día de hoy.
Yo pienso que esa es una perspectiva posible, que todo lo que hemos logrado se
pierda y quede sepultado por la expansión demográfica de otra población, que
además crece más rápidamente que la dominicana, porque la dominicana crece al
ritmo de 1,8 por ciento y la haitiana a un ritmo de 3, 2 por ciento.
Pero al mismo tiempo ellos (los haitianos) están, en cierto modo, favorecidos por
una zona de victimismo. Los dominicanos son víctimas de ideologías
seudoprogresistas que nos dicen que la solidaridad debe ejercerse a expensas de
la propia existencia del país, que para ser democráticas, para ser liberales y
progresistas debemos entregarles los empleos, los hospitales, las escuelas y el
registro civil a los haitianos y que si no lo hacemos es porque somos unos
trujillistas.
Eso es un disparate que se oye a menudo, pero cuando nos enfrentemos al hecho
real, lo que veremos es una República Dominicana enfrentada a un hecho
descalabrado, destruido por la expansión de otro pueblo dentro de su territorio.
Eso, evidentemente, no augura nada bueno. No puede ser nada bueno ver el
futuro peor que el presente.
CONCLUSION:
Yo creo que, en pro de la existencia del ser que somos, la República Dominicana merece
el esfuerzo que yo he hecho y mucho más. Yo no creo que sea el único. Yo creo que ha
habido mucha gente, desde (Manuel Arturo) Peña Batlle que ha tenido un pensamiento
nacionalista y que ha entendido que la República Dominicana es un equilibro. Un equilibro
de las culturas, de las poblaciones, de las economías, de las lenguas, porque nacimos
unidos al país del cual nos libertamos. Y naturalmente para mantener la independencia de
1844, que es el acto más importante que hemos producido los dominicanos, porque si no
lo hubiéramos hecho fuéramos como Haití, el país más pobre del continente... No somos
como Haití, porque nos independizamos. Para mantener eso es menester que haya un
deseo de independencia, un deseo de diferenciación. Yo he luchado porque ese deseo de
independencia, de lealtad al esfuerzo de los hombres que nos libertaron después de 12
años de guerra con Haití, se mantenga.

Yo creo que esa lealtad debe ser la base del desarrollo de los dominicanos. Si la
República Dominicana renuncia a ella podrá ser cualquier cosa, pero no será ya la
República Dominicana.

RECOMENDACIÓN:
Emilia Pereyra
Manuel Núñez
Antonio Jaques López
Osvaldo Montalvo Cossío.
BIBLIOGRAFIA

Manuel Núñez
Núñez Tovar comenzó sus estudios en Caicara y más tarde los continuó
en Maturín, donde se graduó de bachiller a los 16 años. Estudió los primeros dos
años de medicina en el Colegio Federal de Primera Categoría de Barcelona y
terminó la carrera en la Universidad Central de Venezuela en 1895.
Después de graduarse regresó a Monagas donde ejerció su profesión y trabajó
como médico de sanidad en 1908. En 1909, junto a César Flamerich y Rafael
Núñez Isava, formó parte de la Comisión de Higiene Pública del estado Monagas,
y ese mismo año inició sus estudios de entomología (rama de la biología que
estudia los insectos). En esta disciplina estudió la importancia de los insectos en la
transmisión de enfermedades, fue el autor de numerosas monografías e identificó
al Necator americanus como el causante de anemias en pacientes que habían
sufrido de malaria.
Luego de unos veinte años en Monagas, Núñez Tovar vivió temporalmente
en Caracas y La Victoria, radicándose definitivamente en Maracay tras ser
nombrado médico de brigada en la guarnición de la ciudad. Durante esta época
recolectó numerosas especies animales en los Valles de Aragua y los alrededores
del Lago de Valencia. Curiosamente, Núñez nunca salió de Venezuela, pero
diferentes científicos visitaron el país para conocer personalmente al autor de una
copiosa labor científica que incluyó el descubrimiento de varias especies de
mosquito que llevan su nombre.
Por su labor científica, un liceo y el Hospital Universitario de Maturín fueron
bautizados en su honor y su colección entomóloga fue adquirida por el gobierno
de Venezuela. Esta es conservada en la Dirección de Malariología y Saneamiento
Ambiental del Ministerio de Salud de Maracay.