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“AÑO DEL BUEN SERVICIO AL CIUDADANO”

CHIMBOTE-PERÙ
“2017”
“Hacer lo posible dentro de lo deseable”.
La ética tiene como finalidad ayudarnos a dominar el difícil arte de orientarnos
correctamente en la vida.
La ética tiene que ver con la persona, con lo que, realmente, pensamos, con
nuestros principios. La dirección de una empresa es ética cuando se rige por
unos principios que se llevan a la práctica empresarial.
A lo largo del siglo pasado han proliferado distintas teorías de liderazgo que hacen
hincapié, cada una de ellas, en distintos aspectos: los rasgos de personalidad del líder, el
comportamiento del mismo con sus colaboradores, la situación en que se encuentren,
etc. Sin embargo, en un mundo como el actual, en el que la sociedad ha perdido, en
cierta medida, sus valores, dichas teorías parecen no ser suficientes, siendo esencial
que el concepto de liderazgo sea replanteado por líderes y organizaciones,
incorporando la dimensión ética en su actuar.
Desde que comienza a ejercer su liderazgo, el líder se convierte en un modelo de
conducta a seguir por todos los miembros de la organización. Por ello es esencial
que se trate de un líder ético, que haga lo correcto, de la manera apropiada y
por motivos adecuados, siendo su valor cardinal el respeto a los derechos y a la
dignidad del ser humano.
La primera razón se justifica en que los líderes tienen
que cortejar la buena voluntad de los empleados para
que éstos pongan sus talentos al servicio de los
objetivos de la organización. Los empleados deben
hacer suyas la misión y los valores de la compañía, y por
eso deben ser tratados con respeto.
Muchas más personas trabajan hoy en día en
ambientes cooperativos sirviéndose de sus mentes
más que de sus manos. El valor de las inteligencias de
los empleados, su competencia y su creatividad, o lo
que ahora se viene en llamar “capital humano”.
La segunda razón de por qué
la ética es importante para
desarrollar con éxito un
liderazgo empresarial a la
altura de nuestro tiempo es
por la influencia que la ética
de un líder empresarial ejerce
en la ética de los empleados,
de acuerdo con lo analizado
por el modelo de liderazgo
relacional.
La tercera razón de por qué la ética es crucial en el liderazgo empresarial se
justifica en que, por una parte, en las sociedades post-industriales las personas
ya no respetan a los demás simplemente por su cargo en el trabajo, y por otra,
porque la sociedad en general rechaza el uso coercitivo o manipulador del poder.
Por el contrario, se acepta el poder ejercido con respeto y responsabilidad.
Los líderes tienen que ganarse la confianza y el respeto a través de sus acciones
en la empresa y de su trato con los stakeholders.
La confianza y el respeto son difíciles de instaurar por los líderes en las
organizaciones.
Una vez plasmada la importancia de la ética en las organizaciones es
posible afirmar que actualmente no es suficiente con que el líder
conozca el negocio y ejerza bien su función, sino que es necesario
que sea ético. El problema es que generalmente no resulta tan
sencillo obtener el mayor beneficio posible para el accionista y
actuar de forma ética al mismo tiempo; sin embargo, para que se de
un buen liderazgo, éste deberá ser moralmente bueno –ético- y
técnicamente bueno –eficaz.
Todos sabemos que el liderazgo lo ejerce una persona con un grado alto de
responsabilidad. Hay líderes, también, que no son éticos y que llevan a su
empresa al "éxito", que obtienen buenos resultados.
El liderazgo ético debería estar fundamentado en virtudes, en la propia
condición humana, en el respeto a la persona, centro de toda empresa, en
valores antropológicos, propios del hombre.
Para ello, deberíamos tener “muy a mano” las virtudes
fundamentales que son, como sabemos, siete. Dejaremos de
lado las virtudes teologales y nos centraremos en las otras
cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Las cuatro (de
hecho, las siete) han de guiar el liderazgo ético porque están
fundamentados en la persona (directivo líder y ético) y se dirige a
personas.
Es una reflexión sobre las practicas de negocios en las que se implican, las
normas y valores de los individuos, de las empresas y de la sociedad. Es un
recurso humano renovable, es decir, un conjunto de buenas practicas de gestión
que aplicadas a la consecución de objetivos empresariales, posee capacidad
para crear valor añadido en procesos, productos, servicios y sobre todo, en el
propio capital humano, por ello, representa uno de los activos mas eficientes,
prácticos y operativos que una organización puede esgrimir e implementar en su
acción cotidiana.