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Las jarchas

A la llegada de los musulmanes muchos hispanos permanecieron en sus territorios,


sometidos a los nuevos invasores. Los autores árabes llamaban mozárabes (“el que se hace
semejante a los árabes”) a estos cristianos sometidos y a su lengua, aljamía (“lengua de los
extranjeros”). El árabe llegó a ser la lengua de cultura en que se escribían las obras
científicas y a él fueron vertidas obras como la Biblia y el Fuero Juzgo. Con todo, el
romance permaneció durante toda la dominación musulmana.
Los mozárabes, como es lógico, tenían su lengua latina, bastante evolucionada (por
lo que podemos calificarla de lengua romance). El romance que hablaban los mozárabes,
en tan vastos territorios de la Península, no era homogéneo. Por eso, más que de una
lengua de los mozárabes, conviene hablar de dialectos mozárabes, aunque todos ellos
participaban de una serie de rasgos comunes que les concedían unidad y fisonomía propia.
Entre las notas más salientes de los dialectos mozárabes conviene señalar su
carácter conservador y su arabismo. En efecto, el tratarse de una variedad lingüística
supeditada a otra lengua, en una situación de contacto, hizo que estos hablares románicos
quedasen constreñidos, limitados en su uso, e incluso relegados a las situaciones familiares
de comunicación.
Las informaciones que tenemos sobre los dialectos mozárabes son escasas. No
existen documentos escritos en este romance. Sólo disponíamos de noticias fragmentarias,
como citas de escritores musulmanes, glosarios latino-árabes escritos por botánicos o
médicos. La situación cambió en parte en 1948, cuando Stern descubrió las jarchas,
escritas en mozárabe.
En el siglo IX, cuando los árabes se habían establecidos sólidamente en la
península, comenzó a florecer dos formas poéticas: una era de tipo de elegía, la casida, en
que se cultivaba una poesía amorosa; la otra, de tipo popular, que se manifestaba en dos
formas: los zéjeles y las muwassahas. El zéjel es un tipo de poema de tema ligero, con un
número limitado de estrofas. La muwassaha, en cambio, es un tipo de poema más serio,
con temas tradicionales de la poesía árabe, y parte de sus estrofas están escritas en árabe
literario. Consta de 5 o 6 estrofas. El verso final, que servía de base para todo el poema y
que estaba escrito en romance mozárabe, se llama jarcha. Estas canciones florecieron en
al-Andalus (España musulmana) a partir del siglo X.

Breve comentario de cinco jarchas

De Yehudá Ha-Leví (ca. 1075 – ca.1170)

1. Des cuand mio Cidiello viénid Cuando mío Cidiello viene,


¡tan buona albischara! ¡qué buenas albricias!,
com rayo de sol éxid como un rayo de sol sale
en Wadalachyara. en Guadalajara.

2. Garid, vos, ay yermaniellas, Decid, vosotras, oh hermanillas,


¡com’ contener a mieu mali! ¿cómo contendré mi pesar?
sin el habib non vivréyu, sin el amado yo no viviré
advolarei demandari. [y] volaré a buscarlo.

3. Filyoul alyeno Hijito ajeno,


non mas adormes a mieu senu. no te duermes más en mi seno.

De Yosef ben Saddiq ( + 1149)

4 ¿Qué faré, mama? ¿Qué haré, madre?


mio al-habib est’ ad yana. Mi amigo está a la puerta.

De Todros de Abulafia ( + 1285)

5. ¿Qué fareyo au qué serad de mibi? ¿Qué haré? o ¿qué será de mí?
¡habibi, non te tuelgas de mibi! ¡Amigo, no te separes de mí!
Características del mozárabe a través de estas cinco jarchas

1. Presencia de arabismos:

Cidiello (1), diminutivo de la palabra árabe Cid, “señor”.


albischara (1), “la buena noticia”, de donde el español albricias.
Wadalachyara (1), actual Guadalajara, topónimo que significa “río de las piedras”,
en el que aparece el sustantivo árabe Wadi, “río”, presente también en Guadalquivir,
“río grande”, Guadalén, “río de la fuente”, etc.
habib (2, 4 y 5), “amigo”, arabismo que no ha persistido en español.

2. Presencia de arcaísmos:

éxid (1), del lat. exit, del verbo exire, sustituido en español por el verbo salire.
yana (4), “puerta”, del lat. janua, sustituido en español por porta > puerta.
Además, se conserva la t final de la tercera persona singular de los verbos latinos,
sonorizada en d: lat. venit > viénid (1); lat. exit > éxid (1), así como la d de la
preposición latina ad (4).

3. Rasgos no castellanos:

La lengua de las jarchas, esto es, el mozárabe, no participa de los rasgos


típicamente castellanos, y así, por ejemplo:

a) conserva la f inicial latina: filyoul (3); faré (4), fareyo (5) del verbo latino
facere > hacer,

b) conserva la g inicial latina antes de e átona: yermaniellas (2),

c) conserva el grupo de ly y no llega a j como en castellano: filyoul (3), alyeno 3).

Además, es interesante observar que:

- el artículo mozárabe el se confundió con el artículo árabe al: al-habib (4),


albischara (1) y ha subsistido en los mozarabismos: alcornoque, almíbar, alhaja.

- el pronombre mibi (5) es una forma antigua del dativo mi (lat. mihi), sin duda por
analogía con el dativo latino de segunda persona tibi y de tercera sibi.

Los hablares mozárabes fueron desapareciendo gradualmente a medida que


avanzaba la Reconquista. Los reinos del norte, junto con extender sus territorios, imponían
sus usos lingüísticos a los hablantes de las tierras recuperadas. Hay que suponer, entonces,
que los dialectos mozárabes actuaron como lenguas de sustrato en relación con los
romances norteños. Sólo que muy poco se ha estudiado todavía de qué modo influyeron.
Tenemos, pues, que suponer que, de no mediar la Reconquista, los rasgos más
relevantes de nuestra lengua coincidirían con los de los conservadores dialectos mozárabes.
El castellano, dialecto del nortes impuesto por la Reconquista, representa un verdadero
aluvión innovador que se precipitó hacia el sur de España y se impuso definitivamente.

(Literatura viva: 224- 229)


Cuestionario

1. ¿Quiénes son los mozárabes y cuál es su lengua?

R: mozárabes (“el que se hace semejante a los árabes y a su lengua, aljamía (“lengua de
los extranjeros”).

2. Notas más salientes de los dialectos mozárabes.

R: Entre las notas más salientes de los dialectos mozárabes conviene señalar su carácter
conservador y su arabismo.

3. Dé ejemplos de estas características basadas en las jarchas.

R:

4. ¿Qué son las jarchas y en qué tipo de textos aparecen?

R: Es el verso final, que servía de base para todo el poema y que estaba escrito en romance
mozárabe, se llama jarcha.
Aparecían en la poesía de tipo popular, que se manifestaba en dos formas: los zéjeles y las
muwassahas.

5. ¿En qué sentido los dialectos mozárabes actuaron de sustrato?

R: En relación con los romances norteños los dialectos mozárabes actuaron como sustratos
debido a la desaparición gradual de los hablares mozárabes a medida del avance de la
Reconquista, en donde los reinos del Norte extendieron sus territorios e imponían sus usos
lingüísticos a los hablantes de las tierras recuperadas.