Está en la página 1de 7

El Cadejo negro La leyenda del Cadejo es

sobre un perro que se aparece a la media


noche, en cualquier parte de El Salvador y sin
importar sea hombre o mujer. Se relata que
el Cadejo es un espíritu en forma de perro
que se aparece a las personas que caminan
de noche; sin embargo suele aparecer en
forma de dos espíritus, un Cadejo blanco que
es un espíritu bueno y un Cadejo negro que es un espíritu malo. Ahora
conoceremos sobre la leyenda del Cadejo negro. Cuentan nuestros antepasados
que el Cadejo negro deambula por las noches, éste carga un collar blanco. Es un
espíritu malo que ataca y mata a los caminantes nocturnos, “es el enemigo del
trasnochador”. Cuando éste encuentra en su camino a un individuo, se abalanza
sobre él, lo derriba, lo golpea, lo deja mal herido y sin sentido, aunque no lo
muerde. El sujeto agredido queda tonto, tartamudo, con mucha fiebre y
posteriormente muere. Si el Cadejo blanco encuentra al Cadejo negro en el
camino se genera entre ambos una tremenda y sangrienta lucha, hasta que cae
vencido el negro. El blanco se asegura de que el sujeto que acompañaba el
negro esté a salvo. Se dice que el Cadejo negro es normalmente ahuyentando
de las viviendas con el humo del incienso que en El Salvador se conoce como
Sahumerio.

El Duende

El Duende es un espíritu enamorado que siempre


busca a las mujeres jóvenes y bonitas, a las cuales no
deja en paz hasta que hacen algo desagradable para
él, como no bañarse o hacer cosas antihigiénicas. No deja tranquila a la
muchacha bonita que escoge, por medio de ruidos por las noches, brisas y
aromas, hasta causar que se quede solterona. La forma más afectiva de librarse
del duende es comer en el baño, pues las jóvenes sucias le desagradan y por eso
se va. Pero, hay algo aun más terrible, que el duende nunca se vaya por más que
trates de hacer todo lo que dicen las historias, pues existe un relato de una
joven muy hermosa que creía tener a un duende enamorado de ella y que no la
dejaba en paz. Dicen que una noche la joven no estaba en su cama y fue
encontrada en la costuraría del colegio donde estudiaba, ella tenia incrustados
más de 50 alfileres en todo su cuerpo, y la joven solo lloraba, le decían, “dile que
se vaya”, le echaban agua bendita, pero el duende nunca se fue, y un día la
muchacha desapareció. También cuentan otras historias que estos extraños
seres son hombrecitos muy pequeños y de orejas puntiagudas, les gusta vestir
ropas muy lujosas y de colores brillantes; y son guardianes de enormes ollas
llenas de monedas de oro, y hablan un idioma que solo ellos entienden. En
nuestro medio se cree que son espíritus en pena y llegan a la casa donde los
niños tienen un comportamiento incorregible, para llévaselos; es por eso que
nuestros abuelos nos cantaban a la hora de dormir “Si no te duermes va a venir
el duende y te va a llevar”.

El Cipitío

El Cipitillo es el hijo de La Siguanava o Sihuet que era la Diosa


Luna. El Cipitilo es un personaje muy conocido en el folklore y
leyendas de El Salvador. Él es un niño de piel blanca y estomago
muy grande y usa sobre su cabeza un sombrero muy grande.
Cuando se aparece en las noches se comporta como un espiritu
sarcastico, se rie felizmente, y baila alrededor de sus victimas y
siempre deja huellas de sus pequeñas pisadas por los caminos y lugares que el transita. El
Cipitío o Cipitillo, originalmente era llamado Cipit. Proviene de una historia religiosa de la
época precolombina, narrando su árbol genealógico y los motivos por los cuales fue
castigado junto a su madre. Tiene vestimenta y costumbres sumamente peculiares;
tambien se le atribuye una diversidad de habilidades, facultades y poderes sobrenaturales
que, sin perjuicio de nadie, usa para divertirse. La Siguanava y El Cipitillo son personajes
importantes de la cultura salvadoreña, tomando lugar como icono de los vestigios
ancestrales del país. Algunos autores y guionistas han retomado esas figuras en sus obras;
además, han inspirado a algunos productores para el rodaje de una serie televisiva “Las
Aventuras del Cipitío” que trata problemas culturales y sociales Salvadoreños desde la
perspectiva de la leyenda del Cipitío que nació de la relación que tuvo su madre Ziguet
(Sihuet: diosa Luna) con el dios Lucero de la Mañana, y asi traicionando infielmente al dios
Sol su esposo. Después de la infidelidad, Sihuet paso a llamarse Sihuehuet como una
forma despectiva. Es por eso que el dios de dioses, Teotl o Tlaloc, al enterarse dejó caer
una maldición sobre hijo y madre. A la madre la degradó de su categoría de diosa Luna a
espiritu errante y al niño le condenó a nunca crecer, y conservarse por siempre en la edad
de diez años. Durante siglos, Cipit fue el dios de las relaciones prohibidas y adulteras. Y en
la actualidad eEl Cipitillo es un icono de la cultura Salvadoreña el cual es representado
como un niño alegre y que vaga errante. El Cipitío es un ser autoctono de la cultura y
folklore Salvadoreño. Su leyenda ha evolucionado de generación en generación,
adaptando muchos de los elementos de la misma e incorporarlos en el presente para que
asi no pierda su esencia; aunque en el fondo, aun conserva una verdad ancestral. El
nombre Cipit viene de la lengua nahuatl, que significa niño, y de ahi se deforma la palabra
“Cipote” utilizada para nombrar a los infantes en El Salvador. Cipit es hijo de dioses, pero
su aspecto es el de un niño de bajas condiciones sociales y económicas. Se puede ver
manifiesta su condición de niño, con una enorme barriga y con el poder de
teletransportarse. Viste ropa de manta, caites y un sombrero de palma puntiagudo y de
grandes alas. Por otro lado, el Cipitío tiene una deformación en los pies, teniéndolos al
revés y causando confusiones por las sendas donde camina. Los campesinos intentan
seguir sus huellas, perdiéndose puesto que, dada la deformación física, estos siguen el
camino de manera errónea, yendo al lado contrario al correcto. Se dice que que frecuenta
los trapiches de las moliendas de caña, le gusta comer y bañarse con cenizas, también
gusta de frecuentar ríos y es un eterno enamorado de las muchachas a las que
constantemente les espía, silba, o arroja piedrecitas y flores. Su alimentación está basada
en cenizas y guineos. Además la Mitología Cuscatleca lo ubica en la región de San Vicente,
aunque puede teletransportarse con facilidad. Aunque no es ofensivo, es muy molesto.
Generalmente, eEl Cipitilo hace bromas con las cuales se burla de las personas,
carcajeándose estruendosamente. De igual manera, se ha escuchado mencionar en las
supersticiones Salvadoreñas que cuando una chica es objeto de su hostigamiento, la
solución para alejarlo es comer en el baño, frente a la taza de un inodoro; esto debido
a que se supone que él siente asco fácilmente con los malos hábitos de las
personas; por lo que se supone que ésta esla solución más efectiva cuando una
mujer está siendo objeto de sus hostigamientos.

La Siguanaba

La Sihuanaba, llamada comúnmente la


Siguanaba es una leyenda salvadoreña muy
popular en el país, quizás la más conocida de
todas. Aquí conocerás en qué consiste. La
leyenda de la Siguanaba dice que una mujer,
originalmente llamada Sihuehuet (Mujer
Hermosa), tenía un romance con el hijo del
dios Tlaloc, del cual resulto embarazada. Ella
era una mala madre porque dejaba solo a su
hijo, el Cipitío, para estar con su amante. El
niño comía ceniza y estaba muy barrigón de tan descuidado que estaba por su madre.
Cuando Tlaloc descubrió lo que estaba pasando, maldijo a Sihuehuet. Le dijo: “Ahora te
llamarás Sihuanaba (Mujer Horrible)“. Ella sería hermosa a primera vista, pero cuando los
hombres se le acercaran, ella daría vuelta y se convertiría en una mujer muy horrible. La
forzaron a vagar por el campo, apareciéndosele a los hombres que viajan solos por la
noche. Dicen que es vista por la noche en los ríos y quebradas de El Salvador, lavando ropa
y siempre buscando a su hijo, el Cipitio al cual le fue concedida la juventud eterna por el
dios Tlaloc como recompensa de su sufrimiento. Según lo que cuenta la leyenda, todos los
trasnochadores están propensos a encontrarla. Sin embargo, persigue con más insistencia
a los hombres enamorados, a los don juanes que hacen alarde de sus conquistas
amorosas. A estos, la Siguanaba se les aparece en cualquier poza de agua en altas horas
de la noche. La ven bañándose con guacal de oro y peinándose con un peine del mismo
metal, su bello cuerpo se trasluce a través del camisón. El hombre que la mira se vuelve
loco por ella y no puede resistir a acercársele. Entonces, la Siguanaba lo llama, y se lo va
llevando hasta embarrancarlo. Enseña horrible la cara cuando ya se lo ha ganado y lo tiene
cerca. Para no perder su alma, el hombre debe morder una cruz o una medallita y
encomendarse a Dios. Otras personas dicen que para espantarla debe decírsele estas
palabras: “Adios comadre María, patas de gallina seca” y con eso sale corriendo. Otra
forma de librarse del influjo de la Siguanaba, consiste en hacer un esfuerzo supremo y
acercarse a ella lo más posible, tirarse al suelo cara al cielo, estirar la mano hasta tocarle el
pelo, y luego halárselo. Así la Siguanaba se asusta y se tira al barranco. Otras versiones
dicen que debe agarrarse de una mata de escobilla, y así, cuando ella tira de uno, al
agarrase la víctima de la escobilla, ella siente que le halan el pelo. Esta última práctica es
más efectiva, ya que es el antídoto propio que contrarresta el poder maléfico de esta
mujer mágica.

la descarnada, aparecía a diario por las carreteras del país, y son muchas las personas que
afirman haber visto a este ser espectral, la descarnada.

Como escribimos anteriormente la descarnada es muy popular en El Salvador, pero no es


exclusiva del país ya que hay una leyenda por cada país que la conocen y la leyenda de como
existe este ser es la que vamos a leer, pero antes relataremos como se aparecía a los
incautos en la carretera, tal ves te interese leer, La Cuyancúa.

En las calles y carreteras de nuestro país, especialmente aquellas que permanecen desoladas
y con poco o nada de trafico vehicular, solía aparecer una hermosa y curvilínea mujer, con
ropa ajustada y provocativa, con movimientos sensuales y coqueta...siempre pidiendo un
aventon, siempre buscando quien la lleve. En
particular solo buscaba hombres y pobre del
lujurioso y oportunista que se atrevía a llevar a
tan bella mujer, al realizar la parada le
preguntaban hacia donde se dirigía? ella
respondía que unos pocos kilómetros mas
adelante, así no dudaban en subirla esperando
una aventura; la aventura la tendrían pero
aventura fatal al final.

Ya en el vehículo, la bella mujer les miraba con


provocación, realizaba movimientos sensuales y encantadores, obteniendo la atención del
incauto conductor; temible acto de seducción de el depredador a su presa.

Los hombres al ver y sentir toda aquella pasión, detenían el vehículo y empezaban a
acariciarla, tocarla y besarle! Pero en un momento la pasión se volvía asco y terror, la preciosa
mujer mostraba su verdadera identidad.

Tras los besos y caricias el hombre tiene ante si a un especie de cadáver viviente, uno el cual
se le desprende la piel y queda parte sus tendones y piel en los brazos del desdichado
oportunista, de una aventura sexual, el terror lo invade y paraliza! pierde el habla y entra en
estado de terrible shock, sin poder mover un musculo, solo observa como la mujer sigue
botando su piel como el proceso de descomposición de un apestoso cadáver.

Los que han logrado sobrevivir han pasado fiebres, hambres y tormentos a causa del
tremendo susto por querer tener una oportunidad con la bella descarnada; es así como en
esa época de conflicto armado y guerra civil salvadoreña la descarnada aparecía a los
hombres en el camino solitario para darles el susto de sus vidas, o en el peor de los casos el
ultimo susto de sus vidas.

La carreta chillona

Cuentan que hace años vivió un hombre sin fé a quien todos llamaban
"Pedro el Malo".

Para un 15 de mayo, fiesta de San Isidro Labrador, mucha gente llegó al


pueblo para la bendición de carretas. Pedro también llevó su carreta,
pero tenía malas intensiones.
La paró muy cerca de la puerta de la iglesia, lejos de las otras carretas.
Cuando el sacerdote le pidió a Pedro que alineara su carreta con las
demás, este le respondió que no la había llevado para que la bendijera,
pues ya estaba bendecida por el diablo. Y de seguido, hincando a los bueyes sin piedad,
intentó entrar a la iglesia con todo y carreta, pero los bueyes se resistieron a entrar; más
bien lograron zafarse del yugo y la carreta salió calle abajo con todo y Pedro.
El sacerdote le dijo entonces: "Andarás con tu carreta por todo la eternidad"•.
Los bueyes se salvaron de la maldición, porque se negaron a entrar a la iglesia.

Cuenta la leyenda que desde entonces la carreta sin bueyes, va bendecida por el diablo,
anda sola sin bueyes que la conduzcan, causando espanto por donde se oye el "traca, taca,
tarata", que hacen sus ruedas de madera. Los abuelos cuentan que la carreta sin bueyes pasa
por los pueblos de la campiña salvadoreña donde no hay amor ni armonía entre sus
habitantes, siempre después de la media noche.

La leyenda del padre sin cabeza


inicia manera:
Cuenta la leyenda que el padre sin cabeza se muestra ante personas que
andan por las calles a altas horas de la noche se aparece una puerta muy
grande como una iglesia, las personas entran en la iglesia y escuchan la
voz de un padre cantando en latin.

La persona cargada de muchos pecados es atraída a la iglesia pero cuando


la hora de la consagracion llega al dar la cara el padre no tiene cabeza y
sus manos están llenas de sangre.

Las personas mayores cuentan que el padre se


aparece bajo arboles frondosos y asi asustar a
sus victimas a tal grado que estos cambien su
vida por el camino del bien, ya sus vidas no es
la misma luego de esta experiencia que han
tenido con este personaje.

Todos saben que quien anda a altas horas


de la noche en las calles es porque no esta
haciendo nada bueno y es una gran
leccion para esas personas que necesitan
un susto o una guia para volver al camino
del bien y asi poder retomar una vida
sana junto a sus familia y amigos, dicen
que la leyenda del padre sin cabeza data de tiempos muy antiguos y que
todo en ella es cierto.

El Justo Juez dela Noche

De acuerdo a relatos antiguos el justo juez de la


noche es un personaje como fantasma que suele
aparecérsele a quienes acostumbran a caminar
por las zonas rurales a altas horas de la noche.
Quienes lo han visto aseguran que es un hombre
con sombrero, vestido totalmente de negro
montado sobre un caballo de ese mismo color y
en su mano sostiene una rienda o un lazo para
castigar a quienes se encuentre en su camino. Su estatura es bastante alta y
algunos mencionan que no tiene cabeza, que en su lugar se observa solamente
una columna de humo. Es un hombre errante y en los lugares que pasa el viento
mueve violentamente las ramas de los árboles. Las personas que se han visto
sorprendidas con su presencia, afirman regresar advertidos a sus casas, pues el
Justo Juez de la Noche afirma que la noche le pertenece solo a él. Además se
cuenta que en más de alguna ocasión, mostrándose como un vigilante del
orden, ha azotado a cualquier incauto a manera de reprimenda por no haber
caso de sus órdenes de no salir de noche. El Justo Juez de la Noche pertenece al
folklore de El Salvador, y su origen parece remontarse la época de la
colonización española, cuando era necesario mantener la tranquilidad por la
noche y ahuyentar los peligros de la misma. El territorio donde deambulada
haciendo sus abruptas apariciones se limitaba a la entonces pequeña nación
recién independizada de la España, El Salvador; su espíritu se
aparecía solamente a las áreas rurales; el encuentro de los tropiezos de
personas durante las noches, lo describían como un fantasma de pocas
palabras, solamente preguntaba y repreguntaba, si lo consideraba conveniente.
Efectivamente, se trataba de todo un juez, por propio criterio, impartía justicia a
su modo, cuidaba aquellos habitantes decentes y trabajadores honrados, de
perturbaciones de los vagos, haraganes, zánganos, viciosos, delincuentes, en fin
de los apoderados del mal espíritu . Como “juez justo”. impartía a diestra y
siniestra después de analizar la transgresión nocturna, el castigo: propinar
latigazos. Los pobladores se sometían a sus reglas, obligadas a ser obedecidas y
respetadas.

Intereses relacionados