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Introducción.

En física representamos a los sistemas y sus estados energéticos con gráficas


de energía potencial. En dichas gráficas representamos el sistema y su
energía, y la energía que necesita para realizar algún fenómeno. Veamos la
siguiente figura:

En esta gráfica tenemos:

 Las partículas se mueven en el eje X. Una partícula se podría mover


hacia la derecha o hacia la izquierda.
 En el eje vertical representamos la energía a la que esta partícula está
sometida en su movimiento que tiene la forma de una energía
potencial V(x).

Vemos como en la mayor parte del eje X la energía potencial es 0, pero hay
un determinado intervalo en el que toma un valor Vo. Eso es una barrera de
potencial.

Si por el contrario, la partícula tiene una energía menor que Vo pues estará
condenada a rebotar contra la barrera de potencial cuando se encuentre con
ella.

Cuando describimos una partícula cuántica que se encuentra con una barrera
de potencial y resolvemos el problema encontramos que aunque dicha
partícula no tenga la energía suficiente como para “saltar” la barrera hay una
pequeña probabilidad de que pase al otro lado. El secreto está en que
cuando la partícula descrita por la función de onda se encuentra con la
barrera de potencial, la función de onda inicial se parte en dos
contribuciones: Parte reflejada + Parte transmitida.

Y si hacemos un estudio de la solución a este problema encontramos que la


transmisión tiene este perfil:

Aquí es importante notar lo siguiente:

 La partícula descrita por la función de onda tiene una energía menor


que la barrera de potencial. Pero es capaz de transmitirse por la
barrera.
 En la transmisión vemos como la amplitud de la onda disminuye y que
la parte transmitida tiene una amplitud menor. La amplitud está
relacionada con el cuadrado de la función de onda. Y eso es la
probabilidad de encontrar la partícula en una determinada posición.
Por lo tanto, como se ve en la figura, la probabilidad de encontrar a la
partícula que ha superado la barrera es muy pequeña.
Fenómeno de Tunelaje.

Trata acerca de un fenómeno nanoscópico, en el cual una partícula vence los


límites de la mecánica clásica, penetrando una barrera de potencial o
impedancia con una energía cinética mayor que la de la partícula. En pocas
palabras, el efecto túnel permite que un electrón (o partícula cuántica)
penetre en y atraviese una zona que, en principio, estaría prohibida. Cuando
decimos que la zona está prohibida para el electrón, nos referimos a que el
electrón no tiene suficiente energía cinética (la que tiene debido a su
velocidad, por hacer un análogo clásico) para atravesar esa zona, porque hay
un potencial eléctrico, por ejemplo, que debería impedir su paso por ahí.

De acuerdo a la mecánica clásica, la partícula no puede atravesar la barrera


de potencial pues ello significaría que su energía cinética seria negativa. Sin
embargo de acuerdo al principio de incertidumbre las energías cinética y
potencial no pueden ser determinadas simultáneamente con precisión, la
energía cinética depende del impulso y la potencial de las coordenadas. Por
eso si una partícula se encuentra en un pozo bajo una barrera de potencial,
su energía cinética no podrá ser determinada con certeza y no podrá decirse
que ella es negativa, esto indica que la probabilidad de encontrar la partícula
en el interior de la barrera puede ser diferente de cero, es decir, la partícula
puede “infiltrarse” en la barrera y atravesarla como por un túnel.

El efecto túnel no se produce siempre: como en todos los efectos cuánticos,


estamos trabajando con probabilidades, por lo tanto, podremos calcular la
probabilidad de que el electrón atraviese el vacío, pero no ocurrirá con todos
los electrones que pasen por el cable, así que no se llegaría a encender la
bombilla de forma continua.

Por otro lado, este efecto depende de manera crítica de la distancia que
tiene que atravesar el electrón, del ancho de esa distancia prohibida. La
dependencia es exponencial decreciente con la distancia, esto es, que en
cuanto aumenta la distancia la probabilidad de que ocurra disminuye
exponencialmente. Matemáticamente (y que nadie se asuste con la fórmula)
se puede poner como e−2𝑘𝑠 donde k esta relacionado con el momento del
electrón (algo así como su velocidad) y S es la distancia que tiene que
atravesar, es decir, el tamaño del espacio “prohibido” que debe superar.

¿Quien lo descubrió?

Es una consecuencia de la ecuación de Schrödinger, y el primero que lo


predijo fue Richard Feynman. Esta ecuación es la más básica que uno puede
encontrar para predecir el comportamiento de un electrón, y su solución nos
proporciona una fórmula para determinar la probabilidad de que una
partícula se encuentre en un lugar determinado. Cuando uno la resuelve para
el caso en el que hay una barrera de potencial, o zona prohibida para el
electrón, entre dos zonas permitidas (el ejemplo del cable cortado),
obtenemos una probabilidad distinta de cero de que atraviese de uno a otro.
Es decir, el efecto túnel.

Aplicaciones.

Diodo túnel. El diodo túnel es un dispositivo semiconductor que se compone


de dos regiones cargadas opuestamente y separadas por una región neutra
muy estrecha. La corriente eléctrica, o tasa puede controlarse sobre un
subtítulo del patrón amplio intervalo variando el voltaje de polarización, lo
cual cambia la energía de los electrones del tutelaje.

Decaimiento alfa. Una forma de decaimiento radiactivo es la emisión de la


partícula alfa (los núcleos de los átomos de helio) por medio de núcleos
pesados e inestables. Para escapar del nucleo, una partícula debe penetrar
una barrera varias veces mayor que su energía. La barrera se debe a una
combinación de la fuerza nuclear atractiva y de la repulsión de Coulomb
entre la partícula alfa y el resto de los núcleos. Ocasionalmente, una partícula
alfa realiza tunelaje a través de la barrera, lo cual explica el mecanismo
básico de este tipo de decaimiento y las grandes variaciones en los tiempos
de la vida media de diversos núcleos radiactivos.
Conclusiones: El Efecto Túnel nos habla de que cualquier suceso por muy
irreal que parezca, posee una probabilidad de que suceda, como el hecho de
que al lanzar una pelota contra una pared esta pueda traspasarla. Aunque la
probabilidad de que esto sucediese seria infinitamente pequeña, podría
ocurrir perfectamente.