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El Legado de Westminster

Episodio 2 - La Necesidad de la Escritura

by

Marcelo Sánchez

Marcelo Sánchez
marcelosanchez81@live.com
Lunes 23 de abril de 2018
INTRODUCCIÓN

Bienvenidos a El Legado de Westminster. Únanse al pastor


Marcelo Sánchez en un breve estudio diario de los
documentos teológicos producidos por la Asamblea de
Westminster.
TEXTO

Hola hermanos, soy el pastor Marcelo Sánchez y le doy la


bienvenida al segundo episodio de mi podcast “El legado
de Westminster”. Hoy es lunes 23 de abril y en este
episodio vamos a hablar del primer párrafo de Capítulo 1
de la Confesión de Fe de Westminster.

Antes de comenzar quisiera recomendarles que tengan a


mano una copia de la Confesión. Pueden comprarla como
libro o también pueden bajar una versión en pdf. Les
recomiendo la edición publicada por Clir. Pueden
encontrarla en el sitio www.clir.net.

Vamos ahora a una pequeña introducción sobre este


capítulo:

La Confesión de Fe de Westminster comienza con el


capítulo sobre las Sagradas Escrituras. Benjamin B.
Warfield dijo sobre este capítulo que:

ciertamente no existe en toda la masa de literatura


confesional ninguna afirmación doctrinal más
noblemente escrita o hábilmente trabajada que el
capítulo “De la Sagrada Escritura”, que los
teólogos de Westminster ubicaron encabezando su
Confesión y colocaron como el fundamento de su
sistema de doctrina. 1

Y llama la atención que este tan rico capítulo sea


colocado antes que aquellos que hablan de doctrinas que
algunos podrían considerar anteriores, como por ejemplo,
la doctrina de Dios. ¿Por qué hablar antes de la
Escritura que de Dios? La respuesta es que la Escritura
es el fundamento de toda doctrina que podemos conocer.
Podemos saber que Dios existe sólo porque Dios mismo se
reveló a nosotros. Podemos conocer a Dios y lo que Él nos
enseña solamente por medio de la Escritura. Por eso
debemos entender primero qué es esta Escritura. Derek
Thomas nos alerta diciendo que “toda visión defectuosa de
las Escrituras lleva a una teología defectuosa.”2

¿Por qué es necesaria la Escritura

Pasemos ahora, de forma más específica, al primer párrafo


de este capítulo. Éste comienza afirmando que la
Escritura es necesaria y mostrando las causas por las que
lo es. Este párrafo dice así:

1Warfield, B. B. (2008). The Works of Benjamin B. Warfield, Volume 6: The Westminster Assembly
and Its Work. "Prefatory note" signed : Ethelbert D. Warfield, William Park Armstrong, Caspar
Wistar Hodge, committee. (155). Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc.
2 Derek THOMAS, ‘A Visão Puritana Das Escrituras’ (Os Puritanos, 1998), p. 12.
Aunque la luz de la naturaleza, las obras de la
creación y providencia manifiestan la bondad, la
sabiduría y el poder de Dios de tal manera que
los seres humanos no tienen excusa delante de
Dios; sin embargo, éstas no son suficientes para
dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad
que es necesario para la salvación. Por lo tanto,
agradó al Señor, en diferentes épocas y de
diversas maneras, revelarse a sí mismo y declarar
su voluntad a su iglesia. Luego, para la mejor
preservación y propagación de la verdad, y para
el establecimiento y consuelo más seguros de la
iglesia contra la corrupción de la carne, la
malicia de Satanás y del mundo, le agradó también
poner por escrito dicha revelación, en forma
completa. Ello hace que las Santas Escrituras
sean de lo más necesarias, puesto que ahora han
cesado ya aquellos modos anteriores por los
cuales Dios reveló su voluntad a su pueblo.

La Escritura es necesaria, en primer lugar, porque aunque


la revelación general manifiesta la bondad, sabiduría y
el poder de Dios no es suficiente para darnos un
conocimiento salvífico de Dios y su voluntad.

Cuando la Confesión nos habla de la “luz de la


naturaleza” nos habla de aquel conocimiento innato que
todos los hombres tienen acerca de Dios. Las obras de
creación son aquello que Dios hizo en los seis primeros
días y las de la providencia son el como Dios “sostiene,
dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas, las
acciones y las cosas” (CFW V.1). Todo esto revela que
Dios existe y también revela algunos de sus atributos. Y
todo esto está al alcance de toda la humanidad. No existe
nadie que pueda decir que no conocía a Dios.

Esta primera parte del párrafo hace eco a las palabras de


Pablo en Romanos 1:18-25 donde el apóstol dice que todo
hombre detiene la verdad (verdad que él conoce acerca de
Dios) con su injusticia. Y que habiendo conocido a Dios
el hombre no lo glorifica naturalmente. Por esto, el
hombre es responsable delante de Dios.

Pero como esta revelación no nos da el conocimiento


salvífico de Dios y de su voluntad ella no es suficiente.
Para que el hombre pudiera ser salvo Dios quiso revelarse
de otra forma: lo que llamamos revelación especial.

Esta revelación si tiene un mensaje salvífico y fue


entregada por medio de apariciones divinas, sueños,
profecías. “Luego”, afirma la Confesión, “para la mejor
preservación y propagación de la verdad, y para el
establecimiento y consuelo más seguros de la iglesia
contra la corrupción de la carne, la malicia de Satanás y
del mundo, le agradó también poner por escrito dicha
revelación, en forma completa.”
Debió quedar escrita porque esas antiguas formas de
entregar su revelación ya no serían usadas más. La
profecía cesó. Hoy tenemos la Escritura para que podamos
conocer la voluntad de Dios. Profetas, profecías y
lenguas, entonces, no son aceptadas por la Confesión ni,
por lo tanto, por nuestra iglesia.

Las causas, entonces, son la insuficiencia de la


revelación general y la cesación de las antiguas formas
de revelación especial. Toda esta enseñanza es resumida
en la respuesta a la pregunta 2 del Catecismo Mayor que
afirma: “La misma luz de la naturaleza que hay en el
hombre y las obras de Dios, manifiestan con claridad que
hay un Dios; pero solamente su Palabra y Espíritu revelan
a Dios suficiente y eficazmente a los hombres para su
salvación.”

Muchas gracias por escuchar este episodio y desde ya


quedan invitados a seguir escuchando nuestro podcast.
Mañana vamos a hablar del segundo párrafo, que habla de
la Inspiración de la Escritura.

“El legado de Westminster” llega a ustedes gracias a la


Iglesia Presbiteriana en Chile. Búsquenos
www.presbiterianareformada.cl y en nuestros perfiles en
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Hasta mañana.