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AURORA ESTRADA Y AYALA

RAMÍREZ

POETA.- Nació en la casa de la hacienda "Juana de Oro" vecina al pueblo de San


Juan, Cantón Puebloviejo, Provincia de los Ríos, el 17 de Noviembre de 1.901. Hija
legítima de Rodolfo Estrada Ampuero, Corredor de bienes raíces y de Natalia Ayala de la
Guerra, tierna y bondadosa dama, ambos guayaquileños. La zona era por esos años un
grandioso emporio de riqueza: un millón de árboles de cacao "de arriba, que era el mejor-
miles de cafetos, frutales y enormes potreros que reflejaban su potente vida vegetal en el

Tuvo una vida plena y “Cuesta trabajo comprender cómo pudo tener tanta fuerza y pasión
democrática y tanta voluntad de servir. Cómo se dio tiempo para luchar donde fuere
necesario defender a los golpeados por la injusticia. Benjamín Camón ha dicho "Hay en
su poesía una honda preocupación por las fuerzas esenciales del hombre y de la especie
y al mismo tiempo una ternura cálida y fecunda, que le ha dado la mano y le ha enseñado
los caminos de la revolución, a la que ha ido primeramente sentimental, femenina,
maternal, para luego enardecer el tono del campo proletario y darle médula de lucha y
sonar de batalla."

En "Yo soy" escribió"// Soy fina y pequeña tu mismo lo dijiste/ -ella es pequeña y fina
como una ala en tensión-/y son mis ojos suaves, bajo mi frente triste,/ a mis labios
ardientes, una contradicción.//

Eminentemente religiosa aunque sin practicar religión alguna canela, sensible, espiritual,
dulce, femenina, y delicada. Pelo negro, ojos melados y boca fina; sin embargo, vivía
como en guardia, pues se sentí a débil y profundamente pesimista. Se la conoce más
eximo poetisa que como mujer de pensamiento y acción, de avanzada social, y fue ambas
cosas al mismo tiempo, por eso Ezequiel González Más opinó de ella Pocas veces hemos
visto su rostro en las veladas multicolores del arte, en la exhibiciones sonambúlicas del
verso; mujer humilde y apartadiza, desdeñó la publicidad sonora del Guacamayo y los
contoneos absurdos del mandril, pero ilustró la condición latente del poeta: testigo de
cargo, defensor de oficio, error de la naturaleza y apunte supremo de la humanidad futura.

AURORA ESTRADA Y AYALA


RAMÍREZ
POESÍA

UN HOMBRE QUE PASA


Es como un joven dios de la selva fragante,
este hombre hermoso y rudo que va por el sendero;
en su carne morena se adivina pujante
de fuerza y alegría, un mágico venero.

Por entre los andrajos su recio pecho miro:


tiene labios hambrientos y brazos musculosos
y mientras extasiada su bello cuerpo admiro,
todo el campo se llena de trinos armoniosos.

Yo, tan pálida y débil sobre el musgo tendida,


he sentido al mirarlo una eclosión de vida
y mi anémica sangre parece que va a ahogarme.

Formaríamos el tronco de inextinguible casa,


si a mi raza caduca se juntara su raza,
pero el hombre se aleja sin siquiera mirarme
AURORA ESTRADA Y AYALA
RAMÍREZ
POESÍA

LLUVIA
No me siento la cara,
Ni las manos,
Ni el alma.
Solo la angustia
Y el violìn vertebral que desgarra una bruja.
Nada saben los que de mí nacieron,
Planetas girando en sus propias órbitas
Y yo, quemándome en un mundo de hielo.
Llevo en los brazos mi propia pena
Como a un niño dormido.
Y la aprieto para nunca olvidarla,
Sin dejar que mi fuego la convierta en ceniza.
Si alguien me toca,
Pensaré en una ánfora,
Quemándose sobre arenas soleadas,
Pero tengo frío…
¿Omar Khayyam, bebiste todo el vino?
Tengo sed. Tengo sed.
Y no hay viento de bosques
Ni rumor cristalino.
Por cada poro una garganta abrasada
Y las nubes lejanas.
No me siento la cara
Sòlo dos pozos locos,
Gritando: ¡Lluvia! ¡Lluvia!

AURORA ESTRADA Y AYALA


RAMÍREZ
POESÍA

MI RUEGO
¡Señor! Llévate todos los dones que me diste:
mi juventud enferma, mi sonora alegría,
las alas de mis sueños, mi primavera triste
y, si también lo quieres, mi cáliz de Poesía.

Marchita mis rosales, mancha mi blanca veste,


manda los buitres negros de la desolación
a que se nutran, ávidos, en la carne celeste
del ruiseñor que canta dentro de mi corazón.

Haz duro el pan que coma, más negra la negrura


de mi incierto destino; dame el vasto dolor
que soporta la Tierra. Toda la desventura
recibiré serena si me dejas mi amor.
AURORA
ESTRADA Y
AYALA
RAMÍREZ
}
JUSTINO
CORNEJO
VIZCAÍNO
JUSTINO CORNEJO VIZCAÍNO

ESCRITOR.- Nació en Puebloviejo, Provincia de Los Rios, el 9 de


Agosto de 1.904. Hijo de Alberto Victoriano Cornejo, pintor, escultor,
mecánico y músico guayaquileño afincado en esa población (Hijo a su vez
del Coronel Pastor Cornejo y nieto del General José Maria Cornejo Maruri) y
de Ninfa Vizcaíno Viteri, hija del Escribano de Puebloviejo.

Le enseñó las primeras letras el Preceptor Guillermo R. Medina en su lugar


natal, después ingresó a la Academia Municipal ‘Miguel S. Seminario’ que
dirigía Agustín Emiliano León

De estatura más que regular, tez blanca, calvicie pronunciada, pelo negro y
crespo por su herencia afroamericana, carácter vehemente y extrovertido,
temperamento nervioso y apasionado, autodidacta y amante de "su" verdad.
Vocación innata por la Lingüistica, Gramática y Estilística, iniciador e
impulsor de los estudios del negrismo en nuestro país. En ese aspecto,
como en otros muchos, fue un desbrozador de caminos para las siguientes
generaciones. Maestro erudito y exigente. Humanista. De prosa que tuvo
resonancias poéticas y rigor de investigación y crítica.

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