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) my DoOUlSGs eee Jean-Georges Noverre de Cartas sobre la danza y sobre los Ballets Carta! La Poesia, la Pintura y la Danza no son, sefior, 0 no deben ser otra cosa que una copia fiel de la bella naturaleza: por la veracidad de esta imitacién han pasado a la posteridad las obras de Comeille y Racine, de Rafael y Miguel Angel, luego de haber obtenido (lo que es bastante raro) las alabanzas de su siglo. jLastima no poder unir a los nombres de estos grandes hombres aquellos de los maitres de ballet’ mas céiebres de su época! Pero apenas se los conoce, aunque no por culpa del Arte, Un ballet es un cuadro, la escena es la tela, los movimientos mecénicos de los que figuran en él son los colores; su rostro, me atrevo a expresarlo asi, es el pincel; el conjunto y Ia animacion de tas fescenas, la eleccién de la miisica, la decoracién y al vestuario constituyen et colorido; en resumen, el compositor es el pintor. Si la naturaleza le ha'dotaco con ese fuego y ese entusiasmo que constituyen el alma de todas las artes imitativas, la inmortalidad no le esta igualmente asegurada?Porqué los nombres de los maitres' de ballet nos son desconocidos? Es porque esta clase de obras dura solo por un momento y luego es olvidada tan rapide como las impresiones que han provocado; por, to tanto no permanece ringin vestigio de las producciones mas sublimes de Bathyllus y Pylades.* Solo ha sido preservado un palido reficjo de aquellas célebres pantomimas de la época de Augusto® Si estos grandes compositores, incapaces de trasmitr a la posteridad sus cuadros fugitives, nos hubieran al menos legado sus ideas y los principios de su arte, si hubieran explicitado las leyes de! estilo que habian creado, sus nombres y escritos hubieran atravesado la inmensidad de los tiempos y no hubieran sacrificado sus trabajos y su reposo en una gloria pasajera. Aquellos que los sucedieron hubieran tenido algiin principio que los quiara y, el arte de la pantomima y el gesto, que alguna vez habian aicanzado un estado que atin hoy deja aténita a la imaginacién, no habria perecido Desde la pérdida de este arte, nadie habia pensado en su recuperacién o, por asi decir, crearlo por segunda vez. Atemorizados por las difcultades, sin duda, mis predecesores han abandonado la empresa, sin hacer el més minimo intento, permitiendo un’ divorcio que pareciera ser etemo: el que existe entre la danza pura y la pantomima Mas audaz que ellos, quizés con menos talento, he profundizado en el arte'de disefiar ballets con accién; re-unificar fa acci6n con la danza para brindarles alguna expresién y propésito. He osado abrir caminos nuevos; la indulgencia del piblico me animé, me sostuvo en las crisis capaces de vencer e! amor propio y mis éxitos parecen autorizarme a satisfacer vuestra curiosidad sobre un arte que amdis, yal cual he consagrado todos mis momentos. Desde el reino de Augusto hasta nuestros dias, los balléts no han sido otra cosa que débiles ‘esbozos de lo que podrén ser algin dia. Este arte, nacido del buen gusto y del genio, puede transformarse en bello y variar hasta un grado infinito. La Historia, la Fabuia, la Poesia, la Pintura, todas las artes pueden unirse y sacar a esta arte hermana de la oscuridad en que esta sepuitada, y causa asomibro, con raz6n, que los maitres de ballet desdefien tan poderosa ayuda. Los programas de los ballats que han sido representacos en las diversas cortes europeas, hace * Coma regia general, cada vez que Novere uz el témino maitre de ballet, lo emplea en el aniguo uso. Mezre de ballet ers la persona que componia las danzas en los iveriscement o nl ballet, Hoy en dia a esa persone se ls lama chorégraphe, tmisntras qua el termine maitre de bale so aplca at icviduo responsable del erirenamserio de los baiannes y de! ‘manterimiento de su tgeniea en ol nivel ée ofeiencia necesario. (Las nolas de este articulo fueron traducidas al ings por e! {Faductor, Cyril Beaumont, 1930.24.) Bails y Pylades fueron dos célebres mimas que vvieron an al aho 22 a-C. Bathylus de Aljandsia, hombre rey favorto ce Mecenas, junto con Pylades de Siclla y su alumno Hylas, Ievarcn a un allo grado de perfeccon, durante el reino dé ‘August, la anza imtalva lamada Pantomimus hasta fa cafda 8 Imperio Romane. Bathylus se destacd en le representacion { escenas comicas, mientras que Pylaéas era insuperable en la represeniacién de tomas wrégieas. En un principio, os dos factores oftecian performances comuines a ambos, luego, por celosos de la fama entre ells, se separaron y fundaronteatros independiontes y rWvalos, Cada uno de ole creb una escuela y lenian gran cantdad ce seguicores cuya rvalidad feroz proveed michas peloas, algunas de elas sangrentas. Agunos relatos sobre estos acores puoden hallarse on CastiSlaze. La Danse ef lee Ballots, 1852, Cap.| Para una descripcién de sus actuacones, consulta Smith (W.). A Dictionary of Greek and ‘Roman Aniqulies. 2 Vols, 1891, Vol 2. $34, Pantomimus. primar Emperadr del Impero Romane. Nacié el 23 do saliembro, del aflo 63 a-C. Murié ol 28 de agosto del 14 &C. 9 VOGUGSGSYL Goes Un siglo mas 0 menos, darian fundamento a la sospecha de que este arte, lejos de progresar, por el contrario, habria decaido cada vez més. Esta clase de tradiciones, es verdad, siempre son muy sospectosas; con los ballets sucede lo mismo que con los entretenimientos, en general: sobre el papel nada es més grandioso ni més elegante, pero con frecuencia nada es més fastidioso y peor realizado al produciros. Yo pienso, sefior, que este arte ha quedado en la infancia sélo porque sus efectos han sido limitados a los de los fuegos artfciales, que simplemente se realizan para recrear la vista. Por més que el ballet participa, junio con los mejores dramas, de la cualidad de interesar, conmover y cautivar al espectador por el encanto de la jlusién mas pérfecta, nadie ha sospechado su poder de hablar al alma ‘Si en general son débiles, monétonos y languidecientes; si estén desposeidos de ese poder de expresién que constituye su alma, la culpa no es tanto del arte, lo repito, como del artista: jlanora Este, acaso, que la danza es un arte de imitacién! Tentado estarla de creetlo, pues la mayoria de los ‘compesitores sacrifican las bellezas de la danza y abandonan las gracias ingonuas del sentimiento para cefirse a la copia servil de cierto numero de figures repetidas ante el publico desde hace un siglo; de modo que los ballets de Phaéton‘ o de cualquier otra Spera antigua, al ser repuestos por un ‘compositor, tienen tan poca diferencia con los que habian sido montados cuando estas éperas eran nuevas, que se podrian imaginar que siempre son los mismos. En efecto, es raro, por no decir imposible, encontrar algo de ingenio en los ballets, algo de elegancia en’las formas, de agilidad en los grupos, de precision y de nitidez en los pasajes que conducen a las J d > ® . s s e s . ® . . ® debe ofrecer un bello desorden y donde el arte del compositor no debe mostrarse més que para embellecer la naturaleza Un maitre de ballet sin inteligencia y sin gusto trataré maquinalmente este fragmento de danza y le privaré de su efecto, al no percibr su espiritu. Colocaré a las ninfas y a los faunos sobre varias lineas baralelas; exigiré escrupulosamente que todas las ninfas adopten actitudes uniformes y que los Faunos tengan los brazos elevados a la misma altura; en su distribucién, se cuidard de disponer cinco ninfas a la derecha y siete a la izquierda, pues seria pecar contra las antiguas regias de la Opera, pero convertira en un ejercicio frio y acompasada Io que es una scéne d'action que debe estar lena de ardor. $ Los criticos malhumorados y que no conocen lo bastante el arte como para saber juzgar sus distintos efectos, dirén que esta escena no debe ofrecer mas que dos cuadros: uno, representado por tl deseo de los faunos, y el otro, por el temor de las ninfas. Pero en este deseo y en este temor, fouantos matices diferentes hay’ para tratar! ;Cuantas pinceladas distintas! {Cudntos contrastes! iCuantas gradaciones y disminuciones se pueden observar para que de estos dos sentimientos resulte una multitud de cuadro, todos a cual mas animadol ‘Al ser iguales las pasiones en todos los hombres, no difieren més que en la medida de sus sensaciones; ellas se imprimen o trabajan con mayor o menor intensidad sobre unos que sobre otros y se manifiestan al exterior con mayor o menor’ vehemencia ¢ impetuosidad, Una vez sentado este principio demostrado ciariamente por la naturaleza, nada seria mas veridico, en consecuencia, que diversificar fas actitudes y poner més matices en la expresién: desde ese momento, la accién pantomimica de cada personaje dejeria de ser monétona. Dar variedad la expresion de las cabezas seria mostrarse tan buen imitador como excelente pintor, imprimiendo ferocidad en algunos faunos, menos arrebatos en otfos, en estos un aite més tiemo, en aquellos, por fin, un cardcter de Voluptuosidad que mantiene en suspenso 0 que divide el temor de las ninfas La composicion de este cuadro determina naturaimente la composicién del otro. Veo entonces a ninfas vacilando entre el placer y el temor, veo a otras que me pintan los diferentes movimientos que agitan su alma, por medio del-contraste entre sus actitudes; estas son més altivas que sus compafieras, aquellas mezclan a su temor un sentimiento de curiosidad que hace més picante el cuadro y esta diversidad es tanto més seductora por ser la imagen de la naturaleza. Convenid conmigo sefior, en que la simetria, hija det arte, serd siempre desterrada de la danza de accion. Yo preguntaria a los que mantienen prejuicios por costumbre si encuentran simetria en un rebafio de ‘ovejas que desea escapar de los dientes mortfferos de los lobos o.en fos campesinos que abandonan sus campos y caserios para evitar el furor del enemigo'que los persigue. Sin duda que no; pero el arte esté en saber disimular el arte. Yo no preconizo el desorden y la confusién, al contrario, Geseo que se encuentre la regularided dentro de la misma iregularidad. Pide grupos ingeniosos, situaciones fuertes pero siempre naturales; una manera de componer que esconda a los ojos el esfuerzo del compositor. En cuanto a las figuras, no podrén complacer sino cuando se las presente con rapidez y dibujadas con tanto buen gusto como elegancia, Vuestro, etc. (1760, Rev. 1803) n