Está en la página 1de 2

Resumen.

El calor de neutralización es el calor producido cuando un equivalente de ácido es


neutralizado por una base. El calor de disolución es el calor generado o absorbido cuando
cierta cantidad de soluto se disuelve en cierta cantidad de disolvente. Se determinó la cantidad
de calor liberado al neutralizar hidróxido de sodio con ácido sulfúrico, ácido clorhídrico y
ácido fosfórico; donde se utilizó un sistema calorimétrico adiabático provocando un aumento
de temperatura del sistema. Se determinó la cantidad de calor absorbido al disolver cloruro
de amonio, sulfato de magnesio y yoduro de potasio en agua destilada en el mismo sistema.

Palabras claves: calor de neutralización, calor de disolución, sistema calorimétrico

Introducción

Casi todas las reacciones químicas vienen acompañadas por un cambio de energía, que en general
se manifiesta como absorción o liberación de calor. Por otro lado, la mayoría de las reacciones
químicas se llevan a cabo a presión constante (P), por lo que el calor absorbido (qP), será la
variación de entalpía (∆H) que acompaña al proceso [1].

Se explica cómo calor de reacción al reordenamiento de los enlaces que unen a las moléculas que
van a reaccionar. Esta energía puede ser liberada o absorbida y si los productos de la reacción tienen
un contenido energético mayor que el de los reactivos se necesitara proporcionar energía para que
se lleve a cabo la reacción. Si por el contrario los productos tienen menos energía que los reactivos
se liberara energía [2].

Si la reacción química se lleva a cabo en un recipiente aislado térmicamente del exterior


(adiabático), una reacción exotérmica provoca un aumento de temperatura del sistema, mientras que
una endotérmica conduce a una disminución de la temperatura. De esta manera, se puede
determinar experimentalmente ∆H de reacción midiendo a P constante la variación de temperatura
que la reacción produce cuando se lleva a cabo en un recipiente adiabático. Este procedimiento se
denomina calorimetría y el aparato utilizado para determinar los cambios de temperatura es un
calorímetro. El calorímetro que se utilizará en esta práctica es muy sencillo: consta de un vaso
Dewar, un termómetro y un agitador. Las paredes externas de un vaso Dewar son adiabáticas (es
decir, no hay intercambio de calor con el exterior), por lo que todo el calor transferido en la
reacción química se absorbe dentro del calorímetro. El valor de la capacidad calórica de cada parte
depende del material y del tamaño, para efectos prácticos se utiliza la capacidad calórica global.

Para que las medidas sean correctas, la temperatura inicial de todo el sistema debe ser uniforme. La
relación entre el calor absorbido o cedido por un cuerpo de masa m y la variación de temperatura,
∆T, viene dada por la siguiente ecuación:
q= C*m *∆T

El calor de neutralización de ácidos fuertes con bases fuertes en disolución diluida es constante
cuando en la reacción se forma 1 mol de agua, esto porque se encuentran totalmente disociados en
sus respectivos iones cuando se encuentran en una disolución acuosa diluida [3]

En el proceso de disolución de una sustancia en un líquido, éste suministrará el calor necesario para
que se produzca la disolución y con ello se enfría, este calor se denomina calor de disolución [4].
Sin embargo, esta magnitud no es constante sino que depende de la cantidad de disolvente y, por lo
tanto, de la concentración de la disolución. Al disolver gradualmente una masa de sustancia en una
cantidad de disolvente dada, la composición de la disolución varía desde la del disolvente puro
hasta la de la disolución final [5].

Referencias Bibliograficas

[1] Aulton, M. 2004. Farmacia, 2da edición; Editorial Elsevier; Madrid, , España: 18.

[2] Costa, J. 2005. Diccionario de química física. Primera edición. España: 202.
[3] Hougen, O. Watson, K. Ragatz, R. 2006. Principio de los Procesos Químicos, Editorial
Reverté; Barcelona, España: 329.

[5] Hopp, V. 2005. Fundamentos de Tecnología Química, Editorial Reverté, España: 208.

[5] Barrow, G. 2006. Química física para la ciencia de la vida. Editorial Reverté, España:
212.