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“EL TERCER FAUSTO” DE SALVADOR NOVO…”

Mucho se ha hablado de Salvador Novo, ganador del Premio Nacional de


Literatura, el cual desde sus inicios, demostró su identidad como mexicano y como
homosexual, lo cual se denota en su vida y obra. Muchas personalidades lo definen
como alguien excéntrico, pionero de la libertad gay, alguien que se mofaba de las
instituciones que lo satanizaron y convirtió lo exótico como su firma en la identidad
mexicana, además de ser un escritor de vanguardia, inspiró a los posteriores
escritores mexicanos, a satirizar y exponer de manera libre su forma de pensar.

El título hace referencia directa a los libros “La trágica historia del doctor
Fausto” de Christopher Marlowe o el clásico literario “Fausto”, de Johann Wolfgang
von Goethe, hablando que el protagonista de la obra sería el tercero de una línea
de historias que se basan en la leyenda de Fausto, lamentablemente, para las
personas que desconocen esto por completo, el título no les proporciona nada de
información acerca del contenido de la obra y al momento de leerla, la misma obra
no le da pistas o información relacionada al título. Por lo tanto, para el espectador/
lector común, el título de la obra no le significa nada para su entendimiento o
interés sobre el texto/ obra de teatro.

La historia empieza directamente al inicio del conflicto, sin dar mucha


información, pero realmente no la necesita, solo tenemos que mantenernos
expectantes a lo que va sucediendo. El escritor decidió escribir 2 actos, donde
expone 2 asuntos distintos que van relacionados con el contexto en general. La
obra habla de momentos pasados, pero que no necesitamos conocer con detalle,
ya que el mismo personaje omite mucho esta información y nos quedamos con lo
poco que le dice al personaje del diablo. No obstante es posible decir que la obra
está escrita de forma cronológica sin llegar a un fin en específico o resolución de
un problema, más bien se queda en suspenso, invitando a la reflexión.

El tema es algo polémico, ya que habla sobre el pacto que el personaje principal
hace con el diablo a fin de lograr su deseo y amor platónico, sobre una relación
amorosa caprichosa, imposible y controversial. Critica algunos aspectos básicos
de la sociedad y la religión. El título nos hace parecer que la obra se enfocara en
el tema del pacto con el diablo y sus obvias consecuencias (tomando como
referencia la obra de la leyenda de Fausto en el que también hace un pacto con el
diablo por otras razones), sin embargo, esto queda de lado, con la controversia
generada por el tema del pacto como del sacrificio por un amor prohibido entre
homosexuales ocultos; ya que se enamoran 2 hombres sin saberlo entre ellos
mismos por la pena de expresarlo abiertamente ante el temor de que su imagen
pública se vea afectada socialmente. Por tanto, el protagonista decide arriesgarse
y sacrificar su cuerpo así como el alma para conseguir el amor anhelado a pesar
de que para la mayoría de las personas de esa época significaría un amor
prohibido, lo más triste es que de todos modos el protagonista se enfrenta a la
sorpresa de que su amor era correspondido y por no expresarlo se lleva una gran
decepción ante su decisión y sacrificio errado como los lectores pudieran suponer
pues ya no se aclara si el protagonista confiesa lo que hizo o no.
Se puede suponer que se escribe acerca de lo difícil que es, al menos para esa
época, el amar de manera distinta y que para lograrlo, se tiene que hacer actos
tan radicales, con tal de lograr sus objetivos.

En la obra, encontramos un personaje mitológico que es esencial para que la trama


suceda y este es el personaje de Satanás, que, a pesar de que en los originales
escritos sobre Fausto, el demonio que realiza los contratos es Mephistopheles, en
esta obra en cuestión se le decidió nombrar de manera más coloquial y amena
para los espectadores, llamándolo simplemente como “el diablo”, quien representa
un dador de bienes y milagros, alegando que es mucho más efectivo que su rival
divino, todo con aires de grandeza y una sarcástica melancolía.
Lamentablemente, este diablo solo mantuvo el nombre además de sus
respectivos poderes y careció de cizaña y maldad. No me malinterpreten, es
correcto que aprovecha su estadía en la tierra para blasfemar y tentar al hombre
a pecar y seguir burlándose de los santos, sin embargo, no tiene señales de que
busca salirse con la suya, incluso se niega a las peticiones del protagonista
momentáneamente, le alega y argumenta que su deseo no es necesario, cuando,
se supone que para este personaje, lo más importante es obtener almas y darles
dádivas a los hombres de los cuales después se arrepentirán, pero en este obra,
incluso rechaza el alma del protagonista, careciendo por completo de esa
necesidad demoníaca de poseer almas humanas. Por lo tanto, solo sirve como un
puente para que la historia funcione, y el conflicto, en primera instancia y esto se
supone, se resuelva para el personaje principal.

Por otra parte, el protagonista aparece como un personaje realista al expresar


amor, pasión, ilusión, sentimientos y atracción por personas de su mismo género.

No hay lógica entre el final de la historia con el inicio, puesto que, al hablar al
principio de un trato con el diablo, se puede esperar que al final, el protagonista
sufriere algún tipo de consecuencia directa, pero ni siquiera hay tiempo para
exponerla, porque cuando se plantea un nuevo problema para el protagonista,
porque la obra termina y cito con un “telón ultrarrápido”. El personaje principal no
resuelve su problema, ya que su nueva apariencia y con una bochornosa actitud
solo complicó más su situación, y para su desgracia, en el último diálogo de la
obra, se expone un problema aún mayor, pero como el autor decidió acabar la
obra con un giro de trama, no da oportunidad de que los personajes reaccionen,
incluso se podía esperar la presencia del diablo en este suceso y que pudiere dar
su cizañosa opinión sobre el asunto, incluso él mismo alertó al protagonista de su
inminente presencia en el acto
“...Quedaré pagado con presenciar, si usted lo permite, la escena, sin ser visto...”
Sin embargo, esto no parece suceder, porque ni siquiera aparece en el escrito
para los sucesos del Acto 2, a pesar de que él mismo daba por hecho su presencia.
Esto hace que no haya una consecuencia real para el protagonista, ni siquiera hay
una escena donde se pueda ver al personaje principal lamentar su decisión ante
la cruda verdad que le expresa su amado, por lo tanto, no es un final realmente
bueno.
Aunque cuente con errores en el desarrollo de personajes y nos brinde un
abrupto final, acierta en el contexto de las relaciones conflictivas, de los tabúes de
la sociedad, de lo común que son las creencias religiosas y que siempre tienen
algo controversial por detrás demostrando que cuenta con aspectos creíbles y
lógicos, ya que la misma obra se mofa de estos y los expone inteligentemente, en
cambio, lo del trato con el diablo, puede representar una metáfora de la lucha
moral y psicológica que sufrimos ante una difícil decisión por tomar, y que
pareciera que estuviéramos negociando con alguien, esto puede ser como el mito
de que tenemos un ángel y un diablo en nuestros hombros, cada quien dando sus
argumentos para ayudarnos a tomar una decisión, pero para esta obra, el
personaje principal solo toma la opinión del diablo y busca que le realice un favor,
aun sabiendo el precio, que hasta el mismo demonio, rechaza, satisfaciéndose con
presenciar el desenlace del deseo del protagonista.
Como se puede esperar de un artículo literario, viene con variados diálogos con
su respectivo lenguaje figurado, y al hablar de temas románticos, las
comparaciones con la naturaleza no podían faltar, incluso haciendo referencias a
otros poetas y dramaturgos.