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Teoría Social

Moreno Bueno Klever

Fragmentación e historicismo: consolidación de la teoría social y la historia.

La historia como disciplina científica, logró posicionarse en la academia en la primera mitad


del siglo XIX. En este periodos se consolidaron como los primeros historiadores científicos:
Guillermo Von Humboldt y Leopoldo Von Ranke, los mismo que dotaron a hasta rama de las
Ciencias Sociales de un objeto de estudio y un método especifico de conocer la realidad;
ganando de esta forma un carácter cientificista y objetivo en el ámbito académico de aquel
entonces. El objeto de estudio de esta nueva ciencia fueron los documentos oficiales del
Estado que se almacenaban en los archivos, en los cuales se sustentaron para “mostrar lo que
verdaderamente ocurrió” (Corcuera 1997, 124); con el objetivo de apartarse de creaciones
mágicas, inventadas y creativas de escribir los sucesos históricos, presuponiendo para esto
una neutralidad del historiador. Pero esta forma de entender la historia se centró en los
acontecimientos políticos (alrededor de momentos fundacionales, leyes y gobernantes) de un
Estado, lo cual marginó otro tipo de racionalización del pensamiento histórico como el que se
centraba en lo social, lo económico, lo cotidiano entre otros; creando diferencias entre estas
maneras opuestas de contar el pasado en un sociedad.

Siguiendo esta idea, la historiografía alemana del siglo XIX centro su atención a la
descripción de lo sucedido; basándose para esto en un método que se focalizó en la reunión de
fuentes y la selección de las mismas (Corcuera 1997, 126). Con esto Von Ranke buscó una
neutralidad de la historia y no considero las generalidades o acontecimientos sociales como
relevantes en la formación de un Estado. Para esta forma neutral de contar la historia
cientificista Von Ranke buscó reafirmar “el pensamiento histórico frente a su enemigo más
próximo, la filosofía, y en especial frente al método «a priori» de la filosofía de la historia
hegeliana” (Casanova 1991,12); lo cual separó a la historia de la teoría social. Con esto se
favoreció a que la historia este acorde con un principio político de creación de pasados
comunes y sustentó nacionalistas e instituciones estatales como lo correcto y armonioso.

Esta funcionalización de la historia académica se difundió tanto en las universidades como en


escuelas de enseñanza primera y media; destinada a fortalecer un imaginario de Estado-nación
en Alemania, pero detrás de esta supuesta homogenización de centrar a la historia solo en los
sucesos no fue del todo cierto; ya que al mismo tiempo se desarrollaron, en Alemania como
en otros países de Europa, maneras diversas de escudriñar en el pasado; encauzando su interés
en el desarrollo social, económico, mercantil y otros objetos que determinaron otras
resonancias en el quehacer científico histórico.

Las llamadas cuestiones sociales que desarrollaron disciplinas como: la Sociología, Ciencias
Política, Economía y Antropología; buscaron en la historia hechos materializados para definir
y ejemplificar las particularidades de sus puntos de vista; colocando de relieve a los procesos,
más allá del suceso, que habían llevado a una situación determinada a desplegarse y
presentarse en el presente. Con estos, las Ciencias Sociales crearon generalizaciones de la
sociedad y presuntas leyes de las cuales los historiadores del siglo XIX no estaban de acuerdo,
y ocasionó una separación, aparente, de estos campos de conocimiento. Pero tanto la teoría
como el historicismo del siglo XIX se valieron el uno del otro para desarrollar sus
investigaciones y combinaron estas áreas con el interés de tener una mirada más global de lo
que había pasado y de lo que estaba aconteciendo.

Con esta unión de una historia localizada más allá de los grandes acontecimientos de Estado
y una teoría social enriquecida de diferentes puntos de vista; el incremento de las ciencias
sociales se vieron favorecidos a tener herramientas que legitimaban sus estudios; o por lo
menos lo volvieron más creíbles a sustentarse en documentación y metodologías específicas
de analizar la realidad.

Para finalizar, me gustaría enfatizar en que tanto la teoría social como la historia al momento
de converger en momentos específicos de una investigación se benefician mutuamente, ya que
los dos al apuntalarse las unas a las otras crean, proponen, racionalizan y legitiman el estudio
de la realidad social; lo cual permite tener un horizonte más amplio de los hechos y sucesos de
la contemporaneidad.

Bibliografía:
Burke, Peter. 2007. Historia y teoría social. Buenos Aires: Amorrortu.

Casanova, Julián. 1991. La Historia Social y los historiadores. Barcelona: Ed Crítica.

Corcuera, Sonia. 1997. Voces y silencios de la Historia. México: FCE.