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Uno de los temas que fluye o refluye, dependiendo de las situaciones y dinámicas que definen las realidades sociales,

es el Estado
como servidor público, organismos internacionales de la ONU como la UNESCO y la FAO, sectores de la intelectualidad, o los
mismos movimientos sociales organizados, la han asumido como punta de lanza del debate, aunándolo a la educación. Si se
realiza una lectura histórica del Estado, se comprende que una de sus funciones ha sido ejercer el control a través de lineamientos
e instancias jerárquicas en la educación, haciendo de ésta una de sus instituciones fundamentales.

Sin embargo, la responsabilidad del Estado con lo público, teniendo como instancia privilegiada a la educación, no se
expresa de manera tan lineal o mecánica. Ello obedece a que las políticas dependen, entre otras situaciones, de los gobernantes,
los partidos políticos, las tendencias que concurren en sus órganos, las políticas que traza o le trazan organismos internacionales,
políticas que contribuyen a la defensa de la soberanía nacional, o, por el contrario, la sojuzgan y enajenan.

Las políticas neoliberales impuestas por el capitalismo globalizado, constituyen una clara demostración del poder hegemónico que
ejerció y aún ejerce en la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños, el gobierno central de los EEUU de Norteamérica, a
través de sus organismos internacionales (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio,
entre otros), afectando el compromiso del Estado-nación con respecto a una educación que debe ser un bien público, por tanto,
gratuita, obligatoria y continua, o colocando de su lado a segmentos de la intelectualidad, para que defiendan la idea de la
educación privada como servidora de lo público, porque a través de sus instituciones atiende a un grueso sector de la población
estudiantil, cuando realmente su actividad constituye el costo social que paga por mantener y reproducir sus intereses
mercantilistas.

La Universidad Politécnica constituye un desafío para las políticas neoliberales porque, ciertamente, se inscribe en la
responsabilidad que tiene el Estado venezolano, de crear instituciones que sirvan para la formación de sectores desasistidos
socialmente y/o que requieren de una formación científico-tecnológica, ética, política que contribuya con el desarrollo social
endógeno integral, ello, con el firme propósito de afianzar la autodeterminación de los pueblos y favorecer la soberanía
alimentaria.

Educación para la soberanía alimentaria

La pobreza crítica que presentan grandes sectores de la población venezolana, plantea un desafío a quienes dirigen los asuntos del
Estado, impulsando la idea de la educación como una de las armas fundamentales que puede ser esgrimida para combatirla. En
este marco, no ajeno a serios desafíos, emerge el concepto de soberanía alimentaria que entendemos, como:

el derecho de los pueblos a definir sus políticas agropecuarias, de producción y distribución de alimentos, organizándose para
satisfacer las necesidades de las comunidades regionales y comunales, otorgando prioridad a la producción y al consumo interno,
incluyendo el derecho de proteger la producción agrícola, piscícola y ganadera, evitando que sean obstaculizadas por la
intervención de las grandes transnacionales. (Comisión de Asesoría Académica Misión Alma Mater)

Este concepto expresa la aspiración de los movimientos sociales campesinos que priorizan el interés colectivo, sobre el interés
privado; las revoluciones sobre las reformas tímidas; los movimientos populares por encima de los movimientos de las élites; las
pequeñas y medianas empresas de producción social en vez de los grandes negocios monopólicos. La aspiración de los
movimientos sociales que impulsan la creación de instituciones educativas para enfrentar al capitalismo neoliberal y sus
pretensiones de derrumbar los esfuerzos por alcanzar la soberanía alimentaria y demás efectos perversos que accionan contra la
existencia de la vida humana y del mismo planeta.

De ahí que los estudios de agroecología constituyen una defensa para la población campesina y urbana, al mismo tiempo que una
herramienta intelectual contra la penetración neoliberal, porque ellos contienen los conocimientos científicos, técnicos, ético-
políticos, culturales en virtud de los cuales se logra saber qué sembrar, cómo sembrar, para comer mejor, como señalan algunos
dirigentes campesinos. De ahí, también, que contribuya a asegurar la soberanía alimentaria formando en áreas de conocimiento
que posibiliten la planificación y el establecimiento de estrategias dirigidas a organizar la población campesina, rural, urbana y
suburbana sobre la base de una formación científico-técnica y humanística con profundo contenido ético-político de orientación
socialista.
Las Universidades Politécnicas pretenden llenar esas expectativas al ponerse al servicio de estudiantes, que proceden de distintas
regiones de la República, con el fin de impulsar el desarrollo endógeno y contribuir al establecimiento pleno de los derechos
humanos de nuestros pueblos.

Educación para la equidad en el acceso

Las transformaciones generadas por el Estado venezolano con sus nuevas políticas, cuyos alcances se manifiestan en todas las
dimensiones de la vida social, han ido acompañadas de nuevos desafíos y problemas a los cuales es necesario responder, más aun,
cuando uno de los fundamentos ético-políticos, con fuerza constitucional, es profundizar el ejercicio mismo de la democracia
participativa dentro de su territorio y más allá de sus fronteras.

LINEAMIENTOS CURRICULARES

El proyecto curricular se inscribe en las políticas del Ministerio del Poder Popular para Educación Superior, y en las
transformaciones que ocurren en la sociedad venezolana vinculadas con la construcción de un nuevo socialismo, el socialismo del
siglo XXI. En consecuencia el curriculum se concibe como un espacio educativo para impulsar una nueva cultura ético-política-
ecológica con contenido profundamente social y humano, dirigido a la formación de profesionales integrales. De allí la
importancia del diseño y desarrollo curricular, que constituye la columna vertebral de los procesos formativos, los cuales deben
estar en sintonía con la misión, visión, principios y políticas de cada institución. Por ello la orientación del currículo y la concepción
pedagógica que se asume, propician cambios sustanciales en la forma como se realiza el proceso de enseñanza y aprendizaje, la
organización de los contenidos y las acciones pedagógicas.

El currículo debe integrar las tres funciones universitarias: docencia, investigación y extensión, que en nuestro caso se conciben
como formación, investigación formativa e interacción socioeducativa, e incorpora ejes de formación que viabilizan valores,
prácticas, experiencias, vivencias y conocimientos fundamentados en la imaginación y la sensibilidad, configurando de esta
manera el proceso integral de formación. De ahí que los procesos pedagógicos colocan el acento en los conocimientos plurales,
evitando de esta manera, el ejercicio de una racionalidad tecnocrática y pragmática, incapaz de responder a las transformaciones
que demandan nuestros pueblos. El desarrollo del pensamiento crítico, la reflexión, el análisis y la solución de problemas,
mediante el trabajo colectivo en proyectos transversales, completan el espacio curricular.

Modelo didáctico

Aprendizaje por proyectos

El aprendizaje por proyectos se puede decir que es un modelo de instrucción con el cual los estudiantes pueden planificar y
evaluar proyectos que se aplican en el mundo real. Se recomienda realizar actividades de enseñanza de largo plazo y centrales
para los estudiantes.

Uno de los más importantes beneficios del aprendizaje por proyectos es, que prepara al estudiante para las oportunidades y
puestos de trabajos que se le presenten, ya que el mismo, se enfrenta a una variedad de habilidades, destrezas y competencias en
el campo laboral.

El aprendizaje por proyectos se basa en análisis y resolución de problemas, siendo esto una caracteristica, asi como tambien lo es
el lograr una integración entre los estudiantes.

Un proyecto implica la puesta en marcha de las acciones por lo cual facilita el despliegue de los estudiantes hacia el mundo real.
El apendizaje basado en problemas, se caracteriza por formar objetivos de problemas empleados. siendo de esta manera una
ventaja que permite desarrollar ambitos de realización comunicativa, para fomentar un sistema de aplicaiones tanto al trabajo de
la realidad como al trabajo en proyectos de competencias.