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HIPERTENSIÓN

La hipertensión

arterial es una

patología crónica

que consiste en el

aumento de la

presión arterial.

Una de las

características de

esta enfermedad es que no presenta unos síntomas claros y que estos no se

manifiestan durante mucho tiempo.

En la actualidad, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de

mortalidad en España. Sin embargo, la hipertensión es una patología tratable.

Si no se siguen las recomendaciones del médico, se pueden desencadenar

complicaciones graves, como por ejemplo, un infarto de miocardio, una

hemorragia o trombosis cerebral, lo que se puede evitar si se controla

adecuadamente.

Las primeras consecuencias de la hipertensión las sufren las arterias, que se

endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua,

se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre a través de

ellas. Esto se conoce con el nombre de arterioesclerosis.

Signos y Síntomas

La mayor parte del tiempo, no hay síntomas. En la mayoría de las personas,

la presión arterial alta se detecta cuando van al médico o se la hacen medir en

otra parte.
Se trata de una enfermedad que al principio no presenta unos síntomas

propios. Entre ellos podemos destacar:

 Dolor de cabeza

 Sudoraciones

 Pulso rápido

 Respiración corta

 Mareo

 Alteraciones visuales

 Sonido de zumbido en los oídos

 Rubor facial

 Manchas en los ojos como objetos oscuros volantes.

Fisiopatologías

Diversos factores están implicados en la fisiopatología de la hipertensión

arterial esencial. El elemento básico es la disfunción endotelial y la ruptura

del equilibrio entre los factores vasoconstrictores y los vasodilatadores.

Contribuyen a lo anterior, de modo importante, diversos factores hormonales,

como el sistema captación y descarboxilación de los precursores de grupos

amino (APUD) digestivo y el síndrome anémico.

El conocimiento de naturaleza etiológica de la HTA se basa

fundamentalmente en los fenómenos fisiológicos que explican la regulación de

la presión arterial, lo cual a su vez puede considerarse como el producto

de volumen sistólico por la resistencia periférica, a esto se puede añadir

la elasticidad de la pared arterial, todo ello condicionado por influencias

múltiples y exquisitas de regulación.


El volumen sistólico, es decir, la cantidad de sangre que el corazón puede

lanzar cada sístole, está influenciado por 3 factores:

*El retorno venoso.

*Fuerza de contracción cardiaca.

*La frecuencia(ritmo).

Pero es la resistencia periférica a la que estamos obligados a

prestar atención preferente. Esta resistencia está determinada por el tono

arterial, el cual desde el punto de vista de la luz arterial, nos obliga a

considerar varias causas:

*La calidad de la sangre(viscosidad)

*El calibre de la luz.

*La velocidad de la sangre circulando.

El principal factor etiológico radica en el tono de la pared. Se conocen

importantes factores que influyen en dicho tema, en el sentido de aumentarlo,

originando una vasodilatación. Señalamos en cuanto a esto la inervación

vasomotora, es decir, el simpático y el parasimpático(Sistemas adrenérgicos y

colinérgicos). Como efecto la vasoconstricción, la noradrenalina y la

vasodilatación de la Acetilcolina. Toda esta inervación vasomotora se

supervisa fundamentalmente a la acción del centro vasomotor(en el bulbo), el

cual, al mismo tiempo recibe influencias diversas: la del centro respiratorio, la

del seno carotídeo, la de los nervios aórticos y otros estímulos quimio y

presorreceptores arteriales y venosos. Asimismo influye la tensión de

anhídrico carbónico circulante. También se le da importancia a la acción de

centros corticales superiores y del diencéfalo para una buena regulación del

centro vasomotor.
Tratamiento

Tratamiento no farmacológico de la hipertensión

Los tres pilares sobre los que debe asentar tanto la prevención como el

tratamiento inicial de la hipertensión (HTA) son la dieta, el ejercicio y

el abandono del tabaco. Así:

 La dieta mediterránea se considera la opción más saludable para este

fin. En todos los hipertensos se recomienda una restricción moderada

de sal, especialmente en individuos ancianos y de raza negra, que

responden mejor a la disminución de sal. Por tanto, el consumo de sal

no debe superar los 3-4 g/día, considerando también los alimentos con

“sal oculta”, no sólo la que incorporamos en su elaboración.

Igualmente, la reducción de peso si este fuera excesivo también es un

aspecto fundamental, si bien una reducción de 5-10%, al menos como

planteamiento inicial, puede ser un objetivo mucho más asequible que

intentar conseguir el peso ideal.

 El ejercicio moderado y ajustado a cada individuo debe ser la

herramienta para combatir el sedentarismo y la obesidad, con una

media de 30 minutos de actividad aeróbicadiaria (andar a paso ligero,

nadar, correr, montar en bicicleta…).

 Finalmente, el tabaquismo debe abandonarse con firmeza si se quiere

prevenir la enfermedad cardiovascular en general, y la HTA en

particular.

Cuidados de Enfermería

Tratamiento farmacológico de la hipertensión


En la actualidad existen muchas y muy diferentes opciones terapéuticas para

tratar la hiperttensión. No olvidemos que la dieta, el ejercicio y el abandono

del tabaco son las primeras medidas a tomar, pero nunca deben abandonarse

a pesar de iniciar un tratamiento con fármacos.

El beneficio del tratamiento farmacológico es máximo en los pacientes de alto

riesgo, es decir, los que tienen cifras de presión arterial más altas, o los que

presentan otros factores de riesgo asociados, como tabaquismo, diabetes,

colesterol, obesidad.

El médico indicará el tratamiento que considere más apropiado a las

circunstancias concretas del paciente para el control de la presión arterial,

habitualmente con una sola pastilla. Este puede ser el tratamiento a largo

plazo de un hipertenso, aunque en aquellos en los que no se consiga el

objetivo o en los que aparezcan algunas de las complicaciones descritas, se

añadirán otros fármacos.

Asimismo, debe complementarse el tratamiento de la HTA con el de otras

circunstancias que acompañen al afectado, como la diabetes, la

hipercolesterolemia o las enfermedades cardiacas o renales que puedan ir

apareciendo.

El cumplimiento del tratamiento es de vital importancia, pues la reducción del

riesgo de sufrir complicaciones va estrechamente ligada a las cifras de presión

arterial. Y no debemos abandonar el tratamiento una vez conseguidas cifras

normales. En el caso de que se presenten efectos secundarios, estos suelen

ser leves, pero si hay dudas es imprescindible consultar con el médico antes

de modificar o suspender el tratamiento.

Cuidados de Enfermería
Los cuidados de Enfermería son un proceso fundamental, en el cual se puede

dar un mejor servicio en el tratamiento y recuperación del paciente, así como

identificar las diversas complicaciones que pueda tener. A continuación

nombramos los cuidados enfermeros:

Toma de signos vitales (tensión arterial, frecuencia respiratoria, frecuencia

cardiaca y temperatura).

-Mantener en reposo absoluto y con respaldo a 45°.

-Llevar Balance Hídrico y Diuresis.

-Proporcionar dieta hiposódica.

-Restricción de visitas y de ser posible mantenerlo aislado.

-Cuidados higiénicos en cama.

-Administración de medicamentos prescritos.

-Orientar a familiares sobre la patología y su tratamiento.

DIABETES MELLITUS

Concepto

La diabetes mellitus es un

trastorno en el cual la

cantidad de azúcar en la

sangre es más elevada de lo

normal. Se suele utilizar el

término «diabetes mellitus»,

y no sencillamente «diabetes», para designar esta enfermedad con el fin de

distinguirla de la diabetes insípida. La diabetes insípida es un trastorno

relativamente poco frecuente que no afecta a la glucemia, pero que también

origina un mayor volumen de orina (poliuria).


Signos y Síntomas

Los primeros síntomas de la diabetes guardan relación con los efectos directos

de la hiperglucemia (concentración alta de glucosa en sangre), e incluyen:

 Poliuria (aumento de la frecuencia urinaria y de la cantidad)

 Polidipsia (sed exagerada)

 Polifagia (exceso de apetito)

 Infecciones recurrentes (cutáneas, urinarias, etc.)

 Pérdida de peso o aumento de peso

 Prurito

 Sequedad de la boca

 Alteración visual

 Fatiga

Fisiopatología

En la fisiopatología de la DM se conjugan varios defectos para determinar

finalmente la hiperglicemia. El primero de ellos es la insulinorresistencia a

nivel de hígado, músculo liso y tejido adiposo; se habla de resistencia

periférica a la insulina a la que se produce en el músculo estriado, donde

disminuye la captación y metabolismo de la glucosa; y de resistencia central a

la insulina a la que se desarrolla en el hígado, donde aumenta la producción

de glucosa determinando la hiperglicemia de ayuno. Lo anterior estimula la

producción de insulina en las células beta, pero cuando éstas no pueden

producir la cantidad de hormona suficiente para contrarrestar esta

insulinorresistencia aparece la hiperglicemia, que siempre indica a presencia

de una falla, que puede ser relativa, en la secreción de insulina. Otro defecto

que favorece el desarrollo de DM es la disminución del efecto de la incretina


en conjunto con el aumento de la secreción de glucagón en el período

postpandrial, lo que se ha podido comprobar sólo en algunos pacientes,

porque la producción y desaparición de estas sustancias es relativamente

rápida. Cuando la hiperglicemia se mantiene, aunque sea en nivel moderado,

se produce glicolipotoxicidad sobre la célula beta, lo que altera la secreción de

insulina y aumenta la resistencia a esta hormona a nivel hepático y muscular;

por lo tanto la falta de tratamiento apropiado favorece la evolución progresiva

de la diabetes.

La DM tiene las siguientes características:

 Insulinorresistencia y déficit relativo de secreción de insulina frente al

estímulo con glucosa. Los niveles de insulina de una persona con DM

pueden ser normales, pero son insuficientes para contrarrestar la

hiperglicemia y la insulinorresistencia.

 La DM se presenta en pacientes obesos o con aumento de grasa

abdominal, que puede ser intraabdominal o intravisceral.

 Existe una evolución subclínica en la mayoría de los casos.

 Estos pacientes son metabólicamente estables, pero pueden debutar

con complicaciones o con síndrome hipermolar nociotóxico (SHONC), y

excepcionalmente con cetoacidosis.

 Los pacientes no requieren insulina para sobrevivir.

 Actualmente están apareciendo casos de DM en niños y adolescentes

obesos.

Tratamiento

El tratamiento de la diabetes mellitus se basa en tres pilares: dieta, ejercicio

físico y medicación. Tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa en


sangre dentro de la normalidad para minimizar el riesgo de complicaciones

asociadas a la enfermedad.

Fármacos hipoglucemiantes orales: Se prescriben a personas con diabetes

tipo 2 que no consiguen descender la glucemia a través de la dieta y la

actividad física, pero no son eficaces en personas con diabetes tipo 1.

Tratamiento con insulina: En pacientes con diabetes tipo 1 es necesario la

administración exógena de insulina ya que el páncreas es incapaz de producir

esta hormona. También es requerida en diabetes tipo 2 si la dieta, el ejercicio

y la medicación oral no consiguen controlar los niveles de glucosa en sangre.

La insulina se administra a través de inyecciones en la grasa existente debajo

de la piel del brazo, ya que si se tomase por vía oral sería destruida en

aparato digestivo antes de pasar al flujo sanguíneo. Las necesidades de

insulina varían en función de los alimentos que se ingieren y de la actividad

física que se realiza.

La insulina puede inyectarse a través de distintos dispositivos:

 Jeringuillas tradicionales: Son de un solo uso, graduadas en unidades

internacionales (de 0 a 40).

 Plumas para inyección de insulina: Son aparatos con forma de pluma

que tienen en su interior un cartucho que contiene la insulina. El

cartucho se cambia cuando la insulina se acaba, pero la pluma se sigue

utilizando.

 Jeringas precargadas: Son dispositivos similares a las plumas, pero

previamente cargados de insulina. Una vez que se acaba la insulina se

tira toda la jeringa. El nivel de glucosa en sangre depende de la zona del

cuerpo en que se inyecta la insulina.


Cuidados de Enfermería

Situaciones especiales dentro de la enfermedad:

Existen determinadas situaciones que van a afectar a la glucemia de nuestro

organismo, por lo cual van a afectar a esta enfermedad. Casi todas las

enfermedades van a hacer que aumente la glucemia por lo que es importante

llevar a cabo controles a menudo para ir adaptando el aporte de insulina y

evitar la cetoacidosis diabética.

 Náuseas y vómitos: En este caso se deben administrar poco a poco

líquidos para que sean tolerados. Además se debe tomar alimentos que

tengan algo de azúcar. Las soluciones de rehidratación oral son una

buena opción. Si se sigue vomitando sin tolerar los líquidos es

importante acudir al servicio de urgencias.

 Fiebre: Cuando se tiene fiebre las necesidades de insulina aumentan,

debido a un aumento de las hormonas que tienen un efecto contrario a

la insulina.

 Gastroenteritis: Debido a que la retención de nutrientes se ve mermada,

se tenderá hacia una hipoglucemia, dando lugar esta situación a una

disminución de las necesidades de insulina.

Complicaciones agudas de la diabetes:

Entre ellas podemos encontrarnos:

 Cetoacidosis diabética: Los cuerpos cetónicos son los deshechos de

las grasas. Aparecen cuando el organismo utiliza las grasas en lugar del

azúcar para producir energía. Puede deberse:

 Mal tratamiento o una situación de estrés.

 Enfermedades o infecciones.
Su tratamiento será la reposición de líquidos, administración de insulina,

mantener reposo y realizar controles cada poco tiempo.

 Hipoglucemia: La glucemia se encuentra <50 mg/dl. Los pacientes se

encuentran confundidos, a veces con pérdida de conciencia, con

cefaleas, irritabilidad. Su tratamiento debe ser la administración de

glucagón o glucosa oral si es posible.

 Coma hiperglucémico hiperosmolar no cetósico: Se trata de una

situación de hiperglucemia grave que da lugar a un estado mental

alterado y deshidratación. Su tratamiento es urgente reposición de

líquidos, insulina y potasio.