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RELACIÓN TAURO-CÁNCER

Los Cangrejos de Cáncer aman a sus madres, sus hogares, el dinero, los bebés y la comida.
Los Toros de Tauro aman el dinero, sus hogares y sus madres, la comida y los bebés. Ya
ven que estos dos signos solares son inusitadamente parecidos, si se exceptúan unos pocos
cambios menores en el orden de prioridades. Lo que queda en claro inmediatamente
respecto a los Cangrejos y los Toros, si estudian astrología, es que ambos desean que la
gente sea amable con ellos. En verdad necesitan desesperadamente que la gente sea
amable con ellos (aunque es posible que no se den cuenta de ello, a juzgar por la forma en
que estos dos se comportan, a veces). Lo más amable que un Cáncer puede hacer por un
Tauro consiste en guisarle una cena (que ambos disfrutarán), y en sentarse luego en su
compañía para conversar acerca de la forma de ganar dinero (que también disfrutarán
ambos). Lo más amable que un Tauro puede hacer por un Cáncer consiste en comprarse un
almanaque para seguir la pista de las fases de la Luna, y abordar sus cambios de humor en
consecuencia. Los Cáncer son regidos por la Luna, de modo que los afecta su influencia
voluble y fluctuante.
Como los Toros, que son gente práctica, tienen demasiado sentido común para dejarse
manipular por la Luna, esto los induce a apiadarse automáticamente de Cáncer, lo cual
complacerá inmensamente a los Cangrejos. No se trata de que éstos busquen
conscientemente la compasión, sino de que les gusta saber que la gente comprende sus
problemas y no los acusa siempre de exagerar las tragedias cotidianas de la vida. ¿Cómo se
podría exagerar una tragedia, por amor de Dios? Una tragedia es una tragedia, así como
una rosa es una rosa. Y los Cáncer se toman sus tragedias en serio. No sólo son serios
durante casi todo el tiempo, sino que también son cautelosos. Tienen períodos depresivos
de negra melancolía que espantarían de la repisa de la chimenea al propio Cuervo de Edgar
Allan Poe. Después tienen un arrebato de «comicidad», y su delirante humor lunar hace
reír a todo el mundo. ¿Piensan que un comediante de facciones tristes, adustas, es un
contrasentido?
¿Dicen que una esposa y madre compulsiva, llena de temores e inseguridades, siempre
preocupada por su prole, cuya carrera consiste en hacer reír a la gente, es un
contrasentido? A veces, las personas lunares son silenciosas y tímidas, y otras veces hablan
todo lo que quieren. Como he dicho, cambian de humor. A pesar de lo mucho que tienen en
común, al Tauro le resulta difícil entender los estados de ánimo del Cangrejo. Los Toros
piensan que llorar y gemir frente a una situación implica malgastar el ‘tiempo y el sentido
común. Los Tauro raramente lloran o gimen (aunque a veces mugen) y casi nunca están
taciturnos. Sin embargo, cuando los hombres, mujeres o niños Tauro plantan cara y tienen
un acceso de melancolía, por muy esporádico que éste sea, no es broma. Están abatidos en
serio. Cuando a un Toro se le antoja sumirse en una depresión, deben convencerse de que
ésta será auténtica y profunda, y de que durará meses… incluso años. Y no la
interrumpirán ridículos ataques de risa.
Los estados de ánimo de Cáncer, en cambio (¿hay algún Libra presente?), generalmente no
duran más que unas pocas horas, unos pocos días, en el peor de los casos… y abarcan una
vasta gama de emociones, desde el humorismo tierno hasta la crítica mordaz, desde la
conversación inteligente y vivaz hasta la trémula timidez. Saltan de la risa a las lágrimas,
de la fe al cinismo, de la amargura al regocijo… y después te espetan: «¿Por qué dices que
yo soy voluble? Es contigo con quien resulta imposible entenderse». Como los Cáncer son
muy sensibles, captan el talante íntimo de las personas, y por tanto son generalmente
comprensivos. Sin embargo, su comprensión desaparece con la misma rapidez con que
aflora, sobre todo cuando ellos mismos la andan buscando, cosa que ocurre con
frecuencia… y sobre todo si la comprensión implica un préstamo de dinero. Entonces es
mucho más posible que su comprensión se extinga, en lugar de desarrollarse. Los
Cangrejos se lo piensan dos veces antes de sacar el dinero. Éste es otro ámbito en el que los
Tauro y los Cáncer tienen mucho en común. Los Toros no sólo se lo piensan dos veces
también antes de sacar el dinero, sino que se detienen, hacen una pausa, y piensan una vez
más, para mayor seguridad. Sin embargo, ambos signos solares son auténticamente
generosos con los ancianos y niños. Si se trata de llenar el estómago de un niño con un
plato caliente, o de ayudar a un familiar o a un amigo leal a pagar la hipoteca de su casa, el
Cáncer y el Toro desecharán sus preocupaciones financieras… y lo mismo ocurrirá si se han
enamorado. El romance enternece sus corazones y abre sus carteras milagrosamente. Estos
dos no son renuentes a gastar su dinero por avaricia. Lo que ocurre es que piensan en el
futuro. Siempre hay que economizar para cuando llegue la época de las vacas flacas,
¿verdad? (Imagino a los Cangrejos y Toros que leen estas líneas, que asienten con un
movimiento de cabeza, y que preguntan silenciosa, casi desesperadamente: «¿Acaso no es
así?».) Bueno, sí, astrológicamente es cierto. Siempre existe una época de vacas flacas para
la cual conviene ahorrar. Llegará inexorablemente, si se la anhela tanto. Aún no he
conocido a un Tauro o un Cáncer que no haya visto llegar, puntualmente, la época de las
vacas flacas para la que economizó.

Hay un antiguo axioma metafísico que advierte: Reflexiona bien antes de desear (o
imaginar) algo, porque lo obtendrás. No cabe duda de ello. Absolutamente ninguna duda.
Si te consagras a economizar para la época de las vacas flacas, tarde o temprano éstas
llegarán en tropel. ¿Por qué no pensar, en cambio, en el amor y la dicha y la seguridad? La
misma Ley Universal determinará que estos «deseos» y pensamientos se materialicen con
idéntica certeza. Ahora, respecto de la angustia secreta que alimentan todos los Cáncer y
Tauro, o sea, la angustia de terminar un día en el asilo de pobres si no cuidan su
patrimonio…¿Ahora se preocupan por todos los indigentes, y por las familias de los barrios
pobres que no tienen un asilo adonde ir? Válgame el cielo. Si no fuera por los Cáncer,
nunca habría habido instituciones consagradas a repartir paquetes entre los necesitados, ni
orfanatos, ni inclusas, ni sistemas de préstamo y arriendo. Si no fuera por Tauro, nunca
habría habido grandes imperios, ni industrias gigantescas que emplean a miles de
personas, ni compañías de propiedades inmobiliarias (casi todas Tauro), ni bancos (casi
todos Tauro o Cáncer), ni granjas (casi todas Tauro). Hay que confesar que los rasgos de
solicitud, cautela, preocupación y conservadurismo, comunes a Cáncer y Tauro, nos
mantienen a todos sanos y salvos.
Cuando pensamos en todos los Capricornio y Virgo (y algunos Escorpión) que tienen como
colaboradores, sentimos ganas de ir a la iglesia y de prender una vela como testimonio de
gratitud por la forma en que ellos nos protegen a todos los demás de nuestras locuras
temerarias y de nuestro egoísmo. Ya que estamos allí, podríamos aprovechar para prender
otra vela en homenaje al humor de Cáncer y Tauro. El humor, como la pulcritud, está
ciertamente a la par de la divinidad. El humor de un lado, la pulcritud del otro, con la
divinidad en el centro… como si fuera un emparedado espiritual. (Aunque los Cangrejos y
los Toros prefieren los suyos con un agregado de lechuga.) El auténtico humor emana de la
tragedia, y por eso los circunspectos Cangrejos y Toros son a menudo tan hilarantes, sobre
todo cuando forman pareja en los negocios, en el amor, en la amistad… o dentro del círculo
familiar. Durante los entreactos de sus comedias, a veces los Toros se ponen tercos, pero
generalmente los Cáncer tienen mucha paciencia con los enfurruñamientos de Tauro.
Verán, es que los Cangrejos también son muy propensos a esos arrebatos. A estos dos
dignos solares les gusta comer, y a ambos les encanta guisar, así que tal vez les resulte un
poco difícil controlar sus dietas cuando pasen mucho tiempo juntos. Si conocen a una
pareja Tauro-Cáncer, lo mejor que pueden regalarle en Navidad es un libro de dietética. O
un vale para comer en un restaurante dietético, con vigencia por no menos de un año. En
cuanto a la afición a las bebidas fermentadas, Cáncer es considerablemente más proclive
que Tauro a disfrutar de cuando en cuando de un sorbo de vino o de algo más fuerte. El
Cangrejo también está mejor pertrechado (en su condición de signo de Agua) para resistir
los sorbos.
Si el Cáncer induce al Tauro a probar la uva con demasiada frecuencia, tendrán problemas.
El Toro aborrece los excesos, y casi nunca incurre en ellos, sean de la naturaleza que
fueren, pero cuando comete un desliz, lo comete tal como lo hace todo: en gran escala.
Tauro y Cáncer casi siempre se llevan bien. Incluso cuando no se entienden no arman
grandes alborotos, y pocas veces entablan discusiones acaloradas. Normalmente, cuando
los lastiman o los agravian, la reacción de ambos consiste en replegarse para cavilar a
solas. Esto no hace más soportables los malentendidos, pero contribuye a mantener un
relativo sosiego. Por supuesto, no siempre reinará un silencio total durante sus
desacuerdos. De cuando en cuando se oirán algunos murmullos, cuando el Toro se deje
caer en un rincón, como una mole de resentimiento, mascullando entre dientes, mientras
el Cangrejo está acurrucado en el armario de las escobas, empapando en llanto varios
kleenex y emitiendo sollozos ahogados.
Igualmente, el suave rumor de los rezongos coléricos (Tauro) y de los lloriqueos afligidos
(Cáncer) es más apacible que los alaridos que cabe esperar de los signos solares más
explosivos. (Sin contar los casos raros y aterradores que se producen más o menos cada
diez años, cuando los Toros creen que están en un bazar de porcelanas y que alguien agita
un trapo rojo.) El encuentro del Toro y el Cangrejo está a menudo predestinado y tiene un
elemento de compulsión por ambas partes, dado que se trata de una configuración de
signos solares 3-11, con fuertes connotaciones kármicas. Su interés recíproco no es
meramente informal, y los beneficios o las desgracias que emanan de la asociación tienen
generalmente efectos perdurables sobre las vidas de ambos, si continúan viéndose durante
algo más que unos pocos meses. Tauro y Cáncer forman un excelente equipo para
cualquier tipo de empresas comerciales o industriales, agencias de bolsa, bancos, jardines,
guarderías, granjas, actividades políticas o firmas inmobiliarias. El Toro echará los
cimientos cuidadosamente, organizará la empresa sensatamente, y el Cáncer la
administrará con cauta eficiencia, asegurándose de que sus respectivos esfuerzos obtienen
la máxima publicidad. (Es posible que los Cáncer no sean extravertidos, pero se las apañan
sorprendentemente bien para conseguir espacio periodístico y para lograr que sus fotos
aparezcan en la primera plana o en la pantalla de TV.)
Hay excelentes probabilidades de que cualquier sociedad empresarial Cáncer-Tauro
prospere y dé siempre utilidades. Si en sus libros de contabilidad aparecen columnas en
rojo, probablemente serán el producto de la sangre (mezclada con sudor y lágrimas) que
estos dos verterán en cualquier proyecto que estén fanáticamente resueltos a consolidar y a
llevar a buen término. Si el Toro tiene la Luna o el ascendente en un signo de Agua o de
Tierra (exceptuando Capricornio) y si el Cangrejo tiene la Luna o el ascendente en un signo
de Agua o de Tierra (exceptuando Escorpión) —y a veces ni siquiera las posiciones
planetarias colocadas entre paréntesis perjudicarán su compatibilidad mutua para el
éxito— ambos podrán terminar en el Quién es Quién, y también es probable que descubran
que su relación personal es armoniosa y está relativamente despojada de tensiones. Sin
esta ayuda de sus cartas natales, empero, podrían producirse algunos enfurruñamientos,
rezongos, mugidos y lloriqueos, de cuando en cuando. Igualmente, por lo general a ellos les
resultará más fácil llegar a una transacción que a la mayoría de las otras combinaciones de
signos solares. Ambos disfrutan de una cierta dosis de placidez que a menudo genera una
armonía fundada, simplemente, sobre la necesidad y el deseo interiores de paz y sosiego.
Como Tauro es Tierra y Cáncer es Agua, es más probable que el Cangrejo aprenda lenta y
gradualmente a imitar los hábitos fijos del Toro y no que suceda lo contrario… a pesar de
que Tauro está detrás de Cáncer en la rueda kármica de la vida. ¿Por qué? El Agua es
flexible y no se resiste, y en ello reside su sabiduría. Asume la forma del recipiente donde la
vierten. Cuando el recipiente es un Tauro, la forma es generalmente simétrica y agradable.
Dada la sensibilidad de Tauro por la forma, y la de Cáncer por el color, también pueden
pintar algunas bellas figuras sobre la superficie del cántaro. Después le colgarán una
etiqueta con el precio, lo llevarán al mercado, y volverán juntos a casa con una cuantiosa
ganancia.

Mujer TAURO Hombre CÁNCER

El hombre Cáncer desea secretamente que su mujer lo mime como a un bebé. A la mujer
Tauro le encanta malcriar a su hombre. Sumen estos dos datos astrológicos y, ¿cuál es el
resultado? ¿Un amor a primera vista? No, no del todo. El Cangrejo no se compromete
atropelladamente en nada, ni siquiera en el romance. Las arremetidas no sólo van contra la
naturaleza de Cáncer, sino que el Cangrejo no puede avanzar en línea recta. Todos los
Cangrejos tienen ese gracioso andar de soslayo. ¿Alguna vez observaron a uno de ellos?
Primeramente, vira a la derecha, después de lo cual gira a la izquierda. Finalmente, parece
retroceder… hasta que aquello que le apetece intenta evadirse, circunstancia ésta en la cual
se abalanza, lo coge y lo retiene… hasta que pierde una pinza. Pero aunque la pierda le
crecerá otra, razón por la cual a los Cáncer los llaman «tenaces», y ésta es a menudo una
palabra demasiado suave para designarlos. Tampoco la chica Tauro es de las que se arrojan
por la borda para zambullirse en un mar de pasión, gorjeando cantos de amor eterno. Esta
mujer desea que la enamoren, y quiero decir que la enamoren realmente. Antes de
entregarse, pretenderá que su admirador le dé una montaña de pruebas. Así que ya ven
que el «amor a primera vista» no es precisamente lo que se genera cuando un signo de
Tierra como Tauro se encuentra con un signo de Agua como Cáncer. Hace falta tiempo:
generalmente meses o años, pocas veces, días o semanas. Sin embargo, una vez entregada,
la mujer Tauro sabe cómo mantener dulcemente satisfecho a su hombre. Y una vez que el
hombre Cáncer se ha decidido a abalanzarse, se transforma en un amante como no hay
otro, sobre todo desde el punto de vista de su persistencia.
Las versiones que existen acerca de la discreción que el Cangrejo guarda en torno de sus
sentimientos e intenciones durante el período de galanteo, no son exageradas. Guardarán
el secreto por el tiempo que consideren necesario. Este tipo de hombre Cáncer (y
recuerden que el signo de Cáncer simboliza la maternidad, y que la parte del cuerpo que
representa es la de los pechos) alimenta un feroz resentimiento inconsciente porque lo
destetaron. Así que resuelve secretamente su dilema secreto ya sea rechazando fríamente a
su madre… o manteniéndose totalmente atado a ella. Ninguna de estas dos actitudes
genera un clima emocional sano, y la mujer con la que se case experimentará seguramente
algunas repercusiones ocasionales. Si él no ha optado por el rechazo sino por la
dependencia, es posible que esto cree algunos problemas, que pueden poner a prueba la
paciencia de la mujer promedio. Afortunadamente, la chica Tauro no es una mujer
promedio, y la paciencia es uno de sus puntos fuertes. (También lo es su fuerza de carácter
cuando se le agota la paciencia y resuelve plantar cara enérgicamente, reacción ésta que
casi siempre pone al Cangrejo en su lugar y deja las cosas muy claras, con una elocuente
insinuación de que no aguantará más.)
CÁNCER: Pimpollito mío, disculpa que me haya retrasado, pero pasé por la casa de mamá,
y nos pusimos a evocar el pasado y… mira, mamá te envía esta comida. ¿No te parecen
apetitoso?
TAURO: No tengo hambre. Qué te parecen las persianas nuevas?
CÁNCER: Bueno, son bonitas, palomita mía, pero. ..
TAURO: ¿Pero qué?
CÁNCER: Es que mamá dice que las persianas enrollables traen más problemas que
soluciones. Las tablillas se rompen a cada rato, son difíciles de limpiar… y como ella dice,
las cortinas son mucho más hermosas, y más alegres, y todo lo demás. ¿No te parece?
TAURO: No, no me parece. No tengo cerebro. Soy una estúpida. Un robot.
CÁNCER: No te pongas nerviosa, corazoncito. Estás agotada de tanto trabajar. Te mereces
un premio. Esta noche cenaremos fuera, y después iremos al cine.
TAURO: Prefiero quedarme en casa y ver TV. Podemos encargar una pizza.
CÁNCER: Mamá dice que puede dejarte ciego y que causa síntomas de paranoia.
TAURO : ¿Comer pizza?
CÁNCER: Pasar tanto tiempo mirando la televisión en colores.
TAURO: Esta noche tengo ganas de comer pizza.
CÁNCER: Está bien, pero mamá dice que puede obstruirte las arterias.
TAURO: ¿Cómo cree tu madre que la televisión en colores puede perjudicarte las arterias?
Me fascinan sus conocimientos médicos.
CÁNCER: La pizza. Mamá dice que la masa saturada de almidones y las especias calientes
son un veneno, y últimamente hemos comido demasiado de lo uno y de lo otro. Se me
ocurre una idea. Esta noche iremos a cenar con mamá. Está sola, y. está preparando
empanadillas de pollo y…
TAURO: ¿Las empanadillas de pollo no contienen almidón, verdad?
CÁNCER: No, como las prepara mamá. Ella… ¿eh, qué haces?
TAURO: ¿Hablo con el Palacio de la Pizza? Envíeme una pizza pequeña, por favor. No, esta
vez no la necesito grande. Mi marido y yo hemos resuelto separarnos a prueba.
CÁNCER: ¿Qué has dicho? Tesorito, sinceramente creo que…
TAURO (hoscamente): Prepara tus maletas. Y date prisa. Las empanadillas de mamá se
van a enfriar.
La paciencia de Tauro tiene límites. Naturalmente, no todos los Cangrejos están tan
fuertemente atados como éste a las faldas de su madre, pero puede ser escabroso tener que
competir con la imagen de la feminidad perfecta. Igualmente, la chica Tauro también sabe
preparar empanadillas, a menudo confecciona sus propias ropas, es ahorradora, huele bien
(las chicas Toro adoran el jabón perfumado, y todos los accesorios) y es inusitadamente
sensual. Así que ya ven, tiene unas cuantas virtudes que mamá no puede superar. La
relación física entre ellos será ideal… o tan ideal como quieran que sea y como la ayuden a
ser. Ciertamente cuentan con los recursos potenciales para lograr la armonía. La
naturaleza sexual de ella es profundamente afectuosa, tierna y desprovista de
complicaciones. Él también es profundamente afectuoso y tierno… aunque quizás un poco
más complicado. La satisfacción tangible de los sentidos y la realidad terrenal de la pasión
son importantes para la mujer Tauro, en tanto que el desahogo emocional de la unión
sexual lo es para el hombre Cáncer, pero no es forzoso que estas necesidades ligeramente
distintas choquen entre sí.
En la expresión taurina del amor sexual hay un elemento cálidamente protector que parece
responder al clamor silencioso mediante el cual Cáncer pide que lo envuelvan en nubes de
ternura, y que alguien enjuague sus lágrimas… y aleje todos sus temores a quedarse solo,
indeseado. Cuando una mujer Tauro expresa su devoción a través del acto amoroso, no hay
juegos, ni fantasías, ni falsa modestia: sólo una cómoda sensación de entrega. Aunque el
hombre Cáncer tiene un concepto más imaginativo del acto amoroso, ésta es precisamente
la seguridad sexual que anhela secretamente, en el fondo del alma. Dos personas que se
aman no pueden evitar lastimarse la una a la otra, de cuando en cuando, pero en el caso del
Toro y el Cangrejo la lesión puede durar más que en el de otros signos solares. Los dos
deberán comprender que se trata de un derroche de tiempo y de una tensión emocional
innecesarios, porque el menoscabo no fue intencionado. Es posible que en lugar de debatir
el problema, como Géminis o Libra, de desahogarse mediante un estallido de cólera
pasajera, como Aries o Leo o Sagitario, o de remontarse por encima de él, como Acuario y
Piscis, este hombre y esta mujer permitan que la herida eche raíces profundas y se
transmute en una frialdad que puede ser más peligrosa para la relación que el
malentendido inicial. Cuando una mujer Tauro está ofuscada tiende a enfurruñarse, y
después se trueca en una imponente roca de terquedad.
Cuando el Cangrejo ha sido herido, se repliega dentro de su caparazón, para llorar y
compadecerse a solas, y teme tomar una iniciativa, aunque ésta implique disculpar y
disculparse, no sea que le cause más dolores. Ya ven. Una Tauro testaruda, que se niega a
decir «Lo siento», cuando lo siente sinceramente, y que incluso se toma su tiempo para
aceptar una tímida propuesta de paz de su pareja… y el Cangrejo quebrantado, que espía
medrosamente desde debajo de su duro caparazón, trémulo de dolor por dentro, y que a
veces hace chasquear coléricamente sus pinzas para disimular el dolor que le produce el
desamor, aunque éste sólo sea temporal. Esta no es precisamente una atmósfera propicia a
la reconciliación. Quizá sería mejor que lo enfocaran desde otro punto de vista.
Enfurruñarse en silencio es poco práctico. (Ambos aborrecen ser poco prácticos.) No
conduce a ninguna parte, como no sea al túnel oscuro de una mayor soledad. (Ambos
odian los túneles oscuros.) Lo que ella debe hacer es utilizar su hermosa paciencia
inspirada por Venus). Si ella espera el próximo cambio de la Luna (regente de él) le bastará
sonreír y susurrar: «Te amo»… y él saltará de debajo de su caparazón y se le arrojará a los
brazos.
Lo que él debe hacer es utilizar su hermosa percepción propia de Cáncer, inspirada por sus
vibraciones lunares, para entender cuánto más susceptible es esta mujer al afecto físico que
a la elocuencia verbal, y en lugar de firmarle tímidamente sus notas «Adivina quién» y de
meterlas en la caja de detergente con la esperanza de que ella las encuentre mientras lava…
debe limitarse a tomarla fuertemente entre sus brazos, como sólo puede hacerlo un.
Cangrejo, y estamparle un beso rotundo. Entonces ella se acurrucará junto a su corazón,
que es donde debe estar. Y dejen a mamá en su casa tranquila.

Hombre TAURO Mujer CÁNCER

Imagine que usted es un peñasco inmenso, plantado en la cima de una montaña. Nada lo
asusta, ni lo mueve. Es tan sólido que las tempestades de miles de años ni siquiera han
arañado su superficie, a pesar de que han desgastado rocas más pequeñas hasta
transformarlas en guijarros inermes. Entonces, un día gélido, una gota de agua
aparentemente inofensiva lo salpica refulgentemente, y se desliza en una profunda grieta
de su parte central, que está allí desde que usted ha nacido, pero que las lluvias y los
vientos han pasado por alto hasta ahora. ¿Qué hará usted? No hará nada. Usted, que ha
resistido durante siglos a torrentes y tornados, no tiene nada que temer de una gotita de
agua. Al día siguiente, la temperatura baja a cero, y la gota de agua se hiela en su centro. La
congelación la dilata, y la dilatación lo hace sufrir. Puesto que antes nunca nada ha
conseguido debilitar su fortaleza, ¿cómo reacciona ante una gota de agua que se está
expandiendo dentro de usted y que amenaza con partirlo en dos? Una sosegada y exigua
meditación como la precedente arrojará mucha luz sobre lo que siente un hombre Tauro,
terrenal e invulnerable, cuando se enamora de una líquida, mansa y a veces lunática
doncella lunar. Ésta puede sacudirlo hasta sus cimientos. Pero ya es demasiado tarde. Ella
ya ha penetrado en el lugar secreto al que nunca nadie había conseguido llegar cabalmente
hasta entonces: su corazón. Puesto que el corazón del Toro es tan fuerte como su voluntad
y su cerviz, probablemente no se partirá en dos. Pero nunca volverá a ser el mismo, una vez
que esta chica lo haya tentado a correr por la playa bajo el cielo de medianoche, siguiendo
la trayectoria zigzagueante del Cangrejo, llorando y riendo… y sintiendo.
Tauro lo sabe todo acerca del tacto, pero sentir es una palabra ligeramente distinta. Ella le
enseñará todas sus acepciones y sinónimos. De cuando en cuando una chica Cáncer
aducirá que no es típica de su signo solar porque: «No me gusta guisar, no quiero tener
hijos y aborrezco quedarme en casa». No deje que lo engañe como se está engañando a sí
misma. Si revolotea con los desplazamientos laterales propios del Cangrejo, ello se debe a
que no ha encontrado al hombre que anhela secretamente, al que la protegerá y la
envolverá en espesos mantos de devoción. Es posible que interiormente le encanten los
niños y la cocina y las faenas domésticas, pero no se plantará frente a un horno caliente ni
mecerá una cuna por cualquier hombre. Hasta que él se materialice, surgiendo de sus
ensueños bañados por la luz de la Luna, encubrirá sus tiernos sentimientos maternales y su
feminidad romántica tras una fachada de ambición: ambición de seguridad económica, de
prosperidad profesional y de imagen pública, repartiendo bromas por todas partes, con
accesos intermitentes de risitas que dicen (o pretenden decir): «¡A mí qué me importa!».
Pero si escuchan las vibraciones ocultas, su risa lunar susurra un mensaje anhelante:
«Estoy sola y asustada y triste… ¿acaso los sueños nunca se convierten en realidad?». Sí, se
convierten. Si crees en ellos. Se convierten en realidad, enfática e irrevocablemente. La
fórmula es tan engañosamente simple que sólo unas poquísimas personas descubren su
veracidad. El Galileo lo expresó en estos términos: «Pidan todo lo que quieran como si ya
lo hubieran recibido, y os será hecho». Realmente es así de sencillo. Si verdaderamente lo
deseas, «ya no es un sueño». Lo que imaginas se materializará sin un ápice de duda, y el
elemento tiempo dependerá únicamente de la intensidad de la imagen. Sin embargo, la
chica Cáncer suele pedir las cosas, no «como si ya las hubiera recibido», sino como si el
destino no tuviera la menor intención de concedérselas nunca. Por tanto, el destino no se
las concede. Se trata sencillamente de trocar en positivas las vibraciones negativas que ella
irradia.
El hombre Tauro no se apresura a iniciar el romance. Aunque tiene una desmesurada
capacidad de amar, ésta no se expresa de la noche a la mañana en un compromiso verbal o
físico. Sin embargo, una vez que florece, florece maravillosamente y, casi siempre,
definitivamente. La estabilidad es algo que la doncella lunar necesita, no obstante su
caprichoso y emocional espíritu errabundo. Al igual que ella, este hombre no se entregará
totalmente hasta que aparezca en escena la mujer apropiada. Se tomará su tiempo para
decidirse, pero su capitulación, cuando se produce, es a menudo instantánea, y su fidelidad
es eterna… si el comportamiento incorregible de su pareja no le agota la paciencia. La
mayoría de los hombres Tauro (no todos, pero sí la mayoría) no experimentan el amor en
su total plenitud sexual y emocional hasta después de pasada la adolescencia (o aun hasta
más tarde), cuando ya hace mucho que sus camaradas han contabilizado decenas de
«conquistas», convivencias y algunos matrimonios. Pero no olviden nunca que el Toro es
muy capaz de compensar el tiempo perdido, y vale la pena esperar la profundidad e
intensidad de su amor.
Ella puede consolarse pensando que, si bien él no se somete fácilmente, tampoco querrá
separarse rápidamente. Este rasgo ciertamente cautivará a la chica Cangrejo, que es lenta
para coger las cosas… y aun más lenta para soltarlas. Esto vale para los chales raídos, los
paraguas rotos, los espejos astillados, las bolsas usadas de comida para el perro, los tubos
vacíos de lápiz de labios, la cinta rosada de su antiguo gorro de bebé, las botellas y los botes
sin tapa, las tapas sin botella y sin bote, las medias barras de las cortinas, los periódicos a
los que se les han recortado todos los recortes, los resguardos con la fecha vencida, los
lápices totalmente gastados a los que sólo les queda una goma de borrar mocha, y los
antiguos amantes (a menos que tenga un ascendente o signo lunar Acuario o Géminis, en
cuyo caso es posible que arroje a la basura objetos realmente valiosos, y después que quede
perpleja porque no los encuentra varias semanas más tarde).
El Toro es posesivo (lo cual no significa estrictamente lo mismo que celoso) y su forma de
amar suele ser consistente, sensata y práctica, casi nunca emocionalmente inestable,
caprichosa o indebidamente entusiasta… ¡pero sí íntima! Aunque los dos tienen muchos
puntos en común, en esto no se parecen. La doncella lunar puede dejar que los celos
infundados la torturen y la suman en una profunda depresión… o peor aún, en una actitud
recelosa, angustiada y monopolizadora que puede enfurecer al Toro. (No le molesta
demasiado que lo monopolicen, pero de lo que puede prescindir es de la desconfianza.) A
veces la imaginación activa de ella la induce a alimentar temores que, si bien se fundan
más sobre la fantasía que sobre la realidad, pueden generar torrentes de lágrimas y una
pizca de histeria. Éste parece ser un caso perdido, pero en realidad no lo es. En verdad,
pocas combinaciones de signos solares encierran tantas promesas de éxito como la de
Tauro y Cáncer, una vez que ambos toman conciencia de quiénes son y a dónde van. Tauro
ya sabe casi todo lo que le concierne. Regido temporalmente por el armonioso y pacífico
planeta Venus, es más propenso que ella a mantener una actitud equilibrada respecto de
sus diferencias. A ella la rige la Luna, que es una reflectora de luz. De modo que la mujer
Cáncer refleja instintivamente los estados de ánimo que la rodean, y en verdad, cada
cambio que se produce en su entorno inmediato se refleja, como si de un espejo se tratara,
en su corazón y su cerebro.
A veces tantos reflejos eclipsan su auténtica personalidad. A la doncella lunar no le resulta
fácil saber quién es ella misma y a dónde va, aunque disfruta de una extraña sensibilidad
para captar los sentimientos e intenciones ajenos. Muchísimas personas le confían sus
secretos, y reciben como compensación por ello una tierna comprensión y sabios consejos.
Sin embargo, es casi imposible arrancarle sus propios secretos. Es posible que el Toro le
diga: «No te comprendo. Juras que me amas, pero pasas todo el tiempo corriendo de un
lado a otro, procreando ideas e hijos, comprando ropas, llevando paquetes de las
sociedades filantrópicas a tus amigas, trabajando para la asociación de padres y maestros y
para organizaciones ecologistas y para el club de jardinería, escuchando música, pintando
cuadros, ingresando dinero en el banco, estudiando francés, visitando el planetario, y
mirando la Luna a solas, en el patio del fondo. No me necesitas. Aquí no soy más que un
estorbo». Ahora bien, es posible que después de escuchar semejante arenga ella
comprenda en qué consiste el problema. El está dolorido porque no le prestan la atención
que necesita, ni le dan las palmaditas en la espalda y los abrazos afectuosos y los besos que
anhela para sentirse seguro de que lo aman.
Sin embargo, como él carece de la sensibilidad lunar de ella, tal vez no entienda hasta qué
punto su compañera necesita todas esas actividades y trajines, así como su mundo de
ensueños, para poder devolverle a la vida el reflejo de todo lo que absorbe al vivirla. Salta a
la vista, entonces, quién ha de tomar la iniciativa de agitar la ramita de olivo. El que mejor
percibe lo que le sucede al otro. O sea, desde luego, ella. Igualmente, los esfuerzos de la
dama lunar para reconciliarse con él pueden parecer un poco vagos y tortuosos al Toro
llano y desprovisto de complicaciones. Primeramente, ella se refugia en el llanto, y después
se arrastra de soslayo hacia él. Esto lo confunde. ¿Cómo ha de interpretar el mensaje
cuando ella le mete una manzana asada bajo la almohada o deja un poema sentimental
bajo su pastilla húmeda de jabón, en la ducha? El jabón se ha pegado al papel,
borroneando las palabras, y él no sabe si ésa es o no una carta de despedida.
Ella debería abordarlo directamente y decirle: «Te necesito y no puedo vivir sin ti, y el
motivo por el cual revoloteo constantemente es…», etcétera, etcétera. Después debería
demostrárselo físicamente… en el único lenguaje que entiende el Tauro. Un lenguaje
sencillo. Claro. Veraz. Concreto. Y sensual. A él no le gusta que lo provoquen. A ningún
Toro le gusta que lo provoquen. Su compatibilidad sexual es generalmente excelente. Es
posible que de cuando en cuando ella desee que él sea un poco menos torpe cuando hace
chistes románticos y un poco más delicado cuando expresa su pasión verbalmente. Pero en
general, el tacto de Tauro es todo lo refinado y delicado que se puede pedir. Su virilidad
masculina puede estimular a esta chica insegura hasta hacerla salir de su caparazón,
prometiéndole las satisfacciones que la mayoría de las mujeres sólo conocen a través de la
lectura de novelas. El Toro le producirá a la doncella lunar la sensación de que la aman
tiernamente, de que la desean tórridamente… y sí, de que la dominan sexualmente (que es
lo que en realidad desea, en el fondo del corazón). No frunzan el ceño, defensores de la
igualdad de derechos. Algunas mujeres, aunque no todas, disfrutan al ser «conquistadas»
por los machos, por lo menos físicamente. Claro que la auténtica igualdad implica que
ninguno de los dos sexos es superior, y que por tanto ninguno debería someterse al otro, o
dominarlo. Pero la relación sexual entre un hombre y una mujer es totalmente distinta de
su intercambio intelectual, o de la magnitud de su éxito. Se trata de un tipo de química
emocional muy personal e individual… no siempre previsible. El hombre Tauro le
dispensará a la mujer Cáncer tanto afecto que disipará los temores que ella acumuló desde
su infancia, o sea, los temores de que nadie la desea o la necesita realmente porque la
mayoría de las personas son más capaces que ella, en todos los contextos. Él, sí. Él la desea,
y la necesita. Y si ella se lo permite, se lo demostrará de manera inequívoca. A esta dama le
resulta difícil resistirse al auténtico amor cuando se lo ofrecen con la sinceridad con que se
ofrece el amor de Tauro. A cambio, ella lo adorará locamente (con énfasis en la locura,
durante la Luna llena) y probablemente no lo abandonará nunca… a menos que él la ponga
de por medio en un altercado con la familia de ella, u insulte a la madre de ella (un pecado
cardinal para el signo cardinal de Cáncer, si se trata de un Cangrejo típico). Entonces es
posible que la pierda por un tiempo. Esta chica es vehementemente leal a su madre, casi
siempre, y a veces a su padre la sigue muy de cerca en el orden de prioridades. Pero volverá
al Toro cuando cambie la Luna (suponiendo que él se disculpe, claro está). Puesto que él es
muy testarudo, es posible que la reconciliación no se produzca nunca si ella no lo entiende
y no lo disculpa antes de que él pida perdón. Él no suplicará nada.
Ella es tan voluble… ¿o acaso es inconstante? Él es tan paciente… ¿o acaso es obstinado?
¿Lo uno o lo otro? La auténtica respuesta depende del criterio con que se lo mire. Mientras
él usa sus anteojos taurinos, no puede ver ninguna verdad, y por eso parece testarudo.
Mientras ella mira su espejo lunar, la verdad queda a veces deformada, y por eso sus
emociones parecen fluctuar de manera poco fiable. Pero cuando la atmósfera esté turbia,
ellos siempre podrán reencontrarse, en medio de la niebla, si meditan acerca de este
antiguo proverbio: Buscad la verdad, y la verdad os hará libres.
Mujer CÁNCER Hombre CÁNCER

Cuando una chica Cangrejo y un chico Cangrejo se sienten tentados a espiar fuera de sus
caparazones protectores durante el tiempo necesario para enamorarse, generalmente
querrán casarse, porque la seguridad emocional es muy importante para ellos. Es posible
que algunos intenten tolerar durante un tiempo un acuerdo de convivencia informal, pero
será por un lapso muy breve. Estos dos prefieren —y necesitan— realmente el calor y la
protección de una relación aprobada por la sociedad y consolidada por la ley. Es muy
dudoso que un Cáncer se sienta cómodo durante mucho tiempo bajo el peso psicológico de
una unión ilícita. (¿Qué pensaría mamá?) Sólo esos raros y solitarios hijos de la Luna que
han sido irremisiblemente apartados del vínculo parental, por una razón u otra,
conseguirán adaptarse con éxito al amor sin matrimonio, e incluso ellos agacharán la
cabeza al cruzarse con los vecinos. La promiscuidad despreocupada de la revolución sexual
de la era de Acuario ha pasado de largo junto al hombre y la mujer Cáncer medios y típicos.
La tradición y la naturaleza sacrosanta de la vida hogareña están tan profundamente
implantadas en el inconsciente lunar, que no se las puede desechar sin una gran turbación
espiritual, y no hagan caso de lo que diga al respecto algún petulante pájaro loco Cáncer,
conocido de ustedes, que intenta parecer «actualizado». Escuchen a las estrellas. Son más
viejas y sabias.

Una vez que la configuración de signos solares 1-1 de Cáncer-Cáncer está plantada y florece
en el chico y la chica Cangrejos que se han convertido en «una carne», éstos seguramente
descubrirán muchas cosas para hacer juntos, fundadas sobre los intereses que tienen en
común. Por ejemplo, hojear los álbumes de fotos familiares, riendo de sus respectivas
imágenes infantiles; coleccionar sellos y monedas antiguos; llorar el uno sobre el hombro
reconfortante del otro; viajar; intercambiar sueños y pesadillas; leer o escribir poesías;
cantar o escuchar música; corretear por la playa recogiendo los maderos que ha traído la
marea; practicar buceo; elevar deseos a la Luna nueva y compartir la locura lunar bajo la
luna llena. Ella puede cocinar para él y él puede ganar dinero para ella. Puesto que Cáncer
es un signo femenino, y puesto que el carisma lunar de los Cangrejos tanto varones como
hembras es como es, él puede cocinar para ella, y ella puede ganar dinero para él. Lo uno o
lo otro. A todos los hombres Cáncer les gusta la buena mesa, y la mayoría de ellos son
excelentes cocineros. A todas las mujeres Cáncer les gustan los ingresos suplementarios, y
la mayoría de ellas son expertas en ganarlos. Y viceversa, cuando se trata de un chico y una
chica Cangrejos. Las crisis emocionales de llanto (y los períodos de enfurruñamiento)
ocuparán el primer lugar en la lista de las posibles áreas de conflicto, y convertirán los
kleenex en un componente importante del presupuesto.

Ambos moquean, sollozan y lloran mucho: durante las películas tristes, por las
desconsideraciones reales o imaginarias del cónyuge, por su infancia perdida, y a veces sin
ninguna razón, como no sea porque sus emociones sufren altibajos sincronizados con las
fases de la Luna. Como he dicho, los alimentos seguirán en orden de importancia, y habrá
acuerdos dichosos o altercados lacrimosos respecto del restaurante al que irán a cenar
(durante el noviazgo) o de la forma de cocinar y servir la comida en casa (después de la
luna de miel). Aquellos raros Cangrejos que se despreocupan informalmente de los
alimentos —del dónde, el cuándo y el cómo comer— tienen la Luna o el ascendente en
Géminis, Acuario, Sagitario o Aries, o fueron seguramente adoptados, y les mintieron
acerca de la fecha precisa de su nacimiento. Los manjares fabulosos —y abundantes— son
un derecho natural de Cáncer. Al Cangrejo típico lo conmueve pensar que alguien pasa
hambre, y lo aterroriza literalmente pensar que él mismo puede pasar hambre. Ambas
posibilidades hacen asomar lágrimas a sus ojos. Algunos de los hombres y mujeres más
sinceros y sensibles entre aquellos que experimentan profundos anhelos de ayudar a las
masas hambrientas (sobre todo a los niños) de los países pobres, son Cáncer (también lo
son algunos de los compradores más frecuentes de balanzas para el cuarto de baño, aunque
comparten este último privilegio con muchos Tauro y Libra).

Después de las pataletas emocionales y los ajetreos por la comida, vienen los hijos: la
formación de una familia. Si uno de ellos tiene posiciones planetarias natales que indican
aversión a la prole, el otro se resentirá y se enfurruñará. Si los dos anhelan tener
querubines, encontrarán justificativos para sus avenencias y desavenencias cuando los
polluelos estén en condiciones de abandonar el nido. Algunas madres Cáncer opinan que el
«nene» no tiene edad suficiente para salir con una chica o para vivir solo en su propio
apartamento hasta que cumple treinta o treinta y cinco años. Algunos padres (y madres)
piensan que su hija no debe casarse hasta que aparezca un pretendiente en ciernes sano,
rico y sabio, que la venere como si fuese una perla rara de perfecta feminidad, que tenga
una reputación intachable… y que gane mucho dinero al año. El lugar siguiente en la lista
de factores que encierran un potencial de armonía y tensión entre dos Cangrejos
enamorados, lo ocupa el dinero. En realidad, el dinero ocupa el primer lugar en el orden de
prioridades de Cáncer, pero a veces la ofuscación del romance determina que al principio
esta pareja se oculte recíprocamente sus traumas económicos, por considerar que implican
upa intromisión impropia y discordante en la sinfonía del amor. Tienen razón. Es así. Sin
embargo, será mejor que afronten desde el principio este conflicto. Cuentas bancarias
independientes. Esto es lo que yo aconsejaría, categóricamente. Cuentas bancarias
independientes, y también independientes las cuentas de ahorros, las carteras de acciones,
las colecciones de sellos y las cuentas de gastos. Así cada uno podrá acumular tantos
billetes verdes como se le antoje, y podrá practicar en secreto, sin que el otro lo sepa, la
poca o mucha tacañería o generosidad que le inculcaron sus experiencias infantiles. Cáncer
es hipersensible, y respecto del dinero más que respecto de cualquier otra cosa. Quizá sea
inútil pretender que oculten sus finanzas individuales, porque estos dos son igualmente
expertos en guardar secretos y en sonsacárselos el uno al otro.

Por último, pero ciertamente no porque sea menos importante, tenemos el área del sexo.
Ojalá intenten comprender las peculiaridades de su símbolo astrológico común, el
Cangrejo. Como he señalado antes, todos los cangrejos de la Naturaleza, machos y
hembras, tienen el hábito de alcanzar el objetivo deseado desplazándose primeramente
hacia atrás o de costado, con aparente indiferencia, para después arremeter súbitamente
hacia adelante. Si ambos se fijan en la memoria esta tendencia intrínseca, ella será menos
proclive a deshacerse en lágrimas de rechazo y abandono cuando él le anuncie
despreocupadamente una noche que se irá a dormir en el sofá para presenciar el eclipse de
Luna desde el ventanal de la sala. En cambio sonreirá para sus adentros, segura de que el
verdadero propósito de él consiste en seguirla muy pronto a la cama, excitado por sus
anhelos lunares después de que ella le haya dado un beso de despedida en el sofá, dejando
una estela de perfume y luciendo el camisón favorito de él. Y él será menos propenso a
sufrir un impasse impotente de temores masculinos cuando en su aniversario ella le vuelva
fríamente la espalda y murmure: «Buenas noches, cariño, no te olvides de poner el
despertador en hora», después de haberlo invitado durante toda la tarde, con la mirada, a
practicar una emocionante repetición de su noche de bodas. En cambio, él podrá sonreír y
esperar que ella le transmita sus verdaderos deseos, para lo cual deslizará lentamente sus
pies fríos hasta tocar los pies calientes de él, o utilizará alguna sutileza análoga.
Ambos son propensos a jugar a las adivinanzas sexuales, ocultando su pasión porque
tienen miedo de ser rechazados o de descubrir que la necesidad de unión no es recíproca, y
por eso a menudo, cada uno se vale de artimañas para que sea el otro quien tome la
iniciativa. Si se exceptúa este hábito de jugar al escondite por la noche, encontrarán una
rara satisfacción en las manifestaciones físicas de su amor. Ninguno de ellos busca, ni
desea afrontar, una pasión sexual exigente. Aunque ambos son inmensamente receptivos a
la sensualidad, y capaces de responder profundamente a ella, en el acto amoroso necesitan
más afecto que erotismo. El Cangrejo varón o hembra puede sentirse abrumado si su
pareja no crea el clima apropiado para el sexo, con zalamerias preliminares y tiernas
caricias, o si, peor aún, omite ratificar afectuosamente su cariño, después de la
consumación. El romance es una parte integral de la excitación y la sofisticación sexuales
de Cáncer. El chico o la chica Cangrejo que no se sienta amado durante el día, reaccionará
violentamente contra los escarceos nocturnos de su pareja, y después se replegará dentro
de un caparazón solitario de frigidez, con la esperanza de que lo induzcan a salir y a
reencontrarse con el deseo mediante frecuentes disculpas y palabras tranquilizadoras. Es
posible que cuando estos dos se encuentren por primera vez, sus reacciones sexuales
iniciales estén teñidas por la timidez y la cautela. Entonces, súbitamente, bajo la luna llena,
que puede obrar sobre Cáncer como un extraño afrodisíaco místico, avanzarán (como el
cangrejo simbólico de la naturaleza) para hacer lo que se les ocurre espontáneamente, y la
suerte decidirá quién seduce a quién. La poesía y la música nunca dejan de acelerar las
pulsaciones sexuales de los amantes Cáncer, pero a éstos les resultará difícil, si no
imposible, expresar su amor cuando estén preocupados por asuntos económicos. Una
racha de pobreza puede interrumpir temporalmente sus vidas sexuales, y el hecho de no
sentirse estimados también puede enfriar considerablemente su pasión.

Cuando su relación física decae, no necesitan concurrir a una clínica de terapia sexual ni
consumir una bolsita de galletas de ginseng. Lo que necesitan es mucho dinero, mucho
afecto, mucha comprensión… Generalmente, este hombre y esta mujer serán fieles. La
infidelidad es rara entre los Cáncer. Si se produjera, es más probable que el espíritu
posesivo lunar genere una tenaz determinación de esperar la salida del rival y no un
despliegue de celos. La reserva es una característica que deberán reprimir en el comienzo
de su relación. Aunque a los Cangrejos de uno y otro sexo les gusta guardar secretos, a
ninguno de los dos le agrada que le oculten secretos a él, o a ella. Si se esfuerzan por ser
más francos y expansivos, menos sutiles y esquivos, se evitarán muchos disgustos. Es
posible que él piense que ella le oculta un amante, cuando en realidad está tan callada y
preocupada porque su madre no le contestó la última carta, o porque él no elogió su
comida, y ni siquiera se fijó en su nuevo camisón. Y es posible que ella sospeche que él se
va con otra mujer, cuando su verdadero secreto consiste en que está preocupado porque no
sabe si podrá pagar la próxima cuota del auto, o porque ella olvidó decirle «gracias por
amarme» durante tres semanas íntegras a la hora de despertar. En cualquiera de estos
casos, una confesión sincera volverá a ponerlo todo en su lugar, y trocará las lágrimas en
risas… porque ambos poseen la virtud salvadora del humor, que también es el antídoto
más seguro y eficaz cuando se toman a sí mismos demasiado en serio.

Más que en el caso de cualesquiera otros amantes de la configuración de signos solares 1-1,
el grado de compatibilidad entre la doncella lunar y su manso Cangrejo dependerá de sus
signos lunares individuales, y del aspecto formado entre sus lunas natales. Si éste es
armonioso, su compenetración superará con creces su acritud. Si no lo es, este hombre y
esta mujer tendrán muchas probabilidades de enriquecerse juntos… y también es probable
que se traten recíprocamente con mucha más ternura y cariño que los que cualquiera de
ellos podría encontrar o recibir en compañía de otra persona. Es posible que se agredan
bajo la luna menguante, pero cuando ésta crezca, los dos navegarán por un mar de
imaginación hasta un mundo encantador de azulado delirio y plateado hechizo,
ligeramente perfumado con talco para bebés. La luz de la Luna les sienta… a ambos.

La relación CÁNCER-LEO

La doncella lunar y el León. El Cangrejo y la Leona. Cáncer y Leo. ¿Es así como se llaman?
Cometen un grave error. Corrijámoslo y empecemos bien. No se imaginan cuánto ayudará.
El León y la doncella lunar. La Leona y el Cangrejo. Leo y Cáncer. Un poco de respeto
protocolario rendirá grandes beneficios en esta asociación, y no se preocupen por la
natural secuencia astrológica de los signos solares en la rueda kármica. Ya he mencionado,
más de una vez, los peligros latentes que acechan a dos individuos nacidos en los
elementos Fuego y Agua, cuando combinan sus personalidades en la oficina, la escuela o el
hogar, pero cuando se habla de Leo y Cáncer, es importante volver a recordarlos, por si
pasaron por alto las advertencias. Si estos dos lo desean, pueden intercambiar tanta
tolerancia y enseñanzas en su asociación como cualquier otras dos personas de la
configuración de signos solares 2-12. Pero si no lo desean, cada uno de ellos posee, en el
Fuego de Leo y en el Agua de Cáncer, el poder necesario para destruir al otro, y pueden
utilizarlo sin siquiera darse cuenta de ello hasta que sea tarde y el daño ya haya sido
causado a uno o al otro (o a ambos). Por razones que sólo conocen los planetas, la relación
2-12, cuando abarca a Cáncer y Leo, produce un efecto distinto del que tiene sobre otros
signos solares de esta configuración vibratoria, y como consecuencia de ello Leo no es tan
tolerante con la personalidad del Cangrejo como se podría suponer dado que Cáncer
representa ante Leo la duodécima casa del pasado kármico. El Cangrejo tampoco está
normalmente tan ansioso como otros signos solares que forman la mitad de las diversas
configuraciones 2-12 por aprender las lecciones que le dictará el signo solar siguiente, Leo
(aunque hay que admitir que probablemente Leo estará más ansioso por dictarlas). Sin
embargo, dispuesto o no a aprender, Cáncer sabe secretamente (aunque tal vez el Cangrejo
no lo confiese nunca) que la sabiduría solar de Leo encierra lecciones que es posible
aprender, y cuanto más difiera Cáncer lo inevitable, tanto más difíciles de asimilar serán
dichas lecciones.
Imagino que a esta altura todos los Leones y Leonas sonríen y hacen ademanes de
asentimiento con la cabeza, mientras todos los Cangrejos fruncen malhumoradamente el
ceño o gimotean. Es cierto, criatura lunar. Tienes mucho que aprender de los grandes
gatos, y si inconscientemente has estado tratando de enseñar y subyugar, en lugar de
proceder a la inversa, has interferido tu propio destino kármico, y también el de Leo, lo
cual no es muy sensato ni seguro, y ya sabes cómo te jactas de ser sensato y estar
asegurado. No haces más que forjar una tétrica cadena de obligaciones kármicas para
futuras reencarnaciones. Ahora los Leo pueden dejar de sonreír y de acariciar su vanidad
porque la astrología también tiene una advertencia para ellos. ¿Han sido menos tolerantes
y comprensivos con los rasgos lunares (por mucho que éstos los puedan fastidiar) de sus
amigos, parientes o consortes Cáncer, de lo que se encuentran capacitados para ser, puesto
que su alma eterna experimentó a su vez la esencia canceriana? ¿Se han enfurruñado, en
lugar de ser protectores y comprensivos? ¿Se han convertido en gatitos tímidos y han
permitido que el Cangrejo les enseñara a ustedes, cuando debería haber sido a la inversa?
Dejen que los Cangrejos les enseñen cautela al signo situado detrás de ellos, Géminis: ¡los
Gemelos la necesitan! Ya conocen inconscientemente la necesidad de lluvia que
experimenta el alma (los cambios de humor de Cáncer) y ahora están aquí para enseñar a
los Cangrejos el valor que encierra el brillo del Sol para el corazón humano. ¿Han
permitido que un Cáncer extinguiera los rayos de fuego del Sol que los rige, que aplastara
el espíritu orgulloso de su derecho de nacimiento con un pesimismo acuoso o con una
afable desaprobación… que es, a pesar de todo, desaprobación? ¿Es esto lo que han hecho?
¡Qué vergüenza! ¿Dónde está su rugido? Sacude tu melena (si eres un León) o entrecierra
tus sesgados ojos felinos (si eres una Leona) y compórtate como tu destino Solar quiso que
te comportaras cuando respiraste por primera vez en esta tierra.
No es necesario que exageres y deshidrates por completo con tus llamas los elementos de
agua de tu amigo, pariente o amante Cáncer. Es útil tener cerca a los Cangrejos cuando
necesitas que te sosieguen y te acunen y te alimenten con sopa de pollo… y ningún otro te
relatará jamás sueños tan fascinantes ni te contará historias más graciosas, pero nunca
permitas que estos seres ahoguen tu entusiasmo ni te extraigan tu adrenalina. Sé tú
mismo. Tú también, Cáncer. Sé tú mismo y serás mucho más feliz. «Sé fiel a la esencia de
tu signo solar» es la regla astrológica más sabia. Hay, lamentablemente, algunas
asociaciones Cáncer-Leo en que los Cangrejos y los Leones (o Leonas) invierten sus
papeles. Los Cáncer son almas afectuosas, sensibles, pero a veces ocurre que el goteo
sistemático del elemento agua a lo largo de los años extingue literalmente el fuego de Leo…
y su confianza. Esto puede empezar con un Leo del tipo gatito tímido, que quizá no es
suficientemente tolerante con la idiosincrasia y los objetivos de Cáncer, marcadamente
distintos, y que permite que su fastidio por el hecho de no ser suficientemente respetado y
adorado se trueque en letargo, hasta el punto en que el carisma de Leo queda totalmente
sumergido. O la culpa puede recaer sobre el Cangrejo
Nunca se podrá repetir con suficiente insistencia que Cáncer es un SIGNO CARDINAL DE
LIDERAZGO, no obstante su mansedumbre superficial y su aparente reticencia lunar. Un
Cangrejo cuyos Sol y Marte tienen un aspecto poderoso en su horóscopo, puede utilizar
toda la paciencia, tenacidad, persistencia y perseverancia de Cáncer para degradar
eventualmente a un signo de Fuego como Leo hasta una especie de fatiga espiritual, lo cual
es muy triste y grave. Un largo asedio mediante la estrategia sutil pero tenaz de un
Cangrejo inusitadamente obstinado, puede mitigar considerablemente incluso la
naturaleza altiva de Leo. Es difícil saber en cuál de los dos signos solares se inicia esta
inversión de papeles, pero generalmente ninguno de los dos individuos se da cuenta, en el
plano consciente, de lo que está sucediendo. Casi nunca está motivada por la malicia o la
crueldad deliberada de una u otra parte, sino por la falta de esa vigilancia permanente que
es necesaria cuando uno mezcla el Fuego y el Agua durante un largo período. Nada es más
penoso que un León o una Leona despojado de su orgullo y dignidad, como no sea un
Cáncer al que lo obligan gradualmente a asumir una especie de autosuficiencia agresiva
completamente ajena a la ternura y sensibilidad del Cangrejo.
Esto también puede funcionar en sentido inverso. Leo puede abrasar toda la belleza de las
emociones profundas y normalmente serenas de Cáncer. Un Cáncer sometido a las
exigencias arrogantes de un Leo autoritario sufre mucho en silencio, y unas veces se
repliega en la introversión (en los casos graves, en un estado casi psicótico), y otras veces
se vuelve agresivo e irritable, pero casi siempre se evade en el último rollo. (Los Cáncer son
expertos en el arte de la fuga.) Si el Sol y la Luna de sus cartas se encuentran «mal
aspectados», Cáncer y Leo pueden herirse profundamente el uno al otro, aunque sin
quererlo. Pero si estas luminarias de sus respectivos horóscopos se encuentran «bien
aspectadas», los dos pueden convertirse en una pareja creativa, imaginativa, capaz de
ampararse mutuamente. El León o la Leona protegerá las emociones sensibles de la
persona lunar de los golpes que le asesta un mundo cruel, y como recompensa Cáncer
mimará afectuosamente a Leo. Al fin y al cabo, el Sol y la Luna son sus regentes, y ellos se
las apañan para coexistir pacífica y armónicamente en los cielos. En razón de sus
influencias solar (paternal) y lunar (maternal) combinadas, Leo y Cáncer son a menudo
padres excelentes, independientemente de sus conflictos o tensiones personales. Ambos
deben recordar que el Cáncer cardinal nació para mandar, aunque silenciosa y
discretamente, y Leo debe permitirlo (siempre que el nombre de Leo figure primero en la
puerta). Como Leo es el organizador fijo, el Cangrejo debe permitir que Leo organice su
vida, cosa que hace en la forma más admirable. Esto permitirá que Leo sea la persona
resplandeciente que está destinada a ser, y hará aflorar, a la vez, toda la encantadora
ternura lunar de Cáncer. Esto también estimulará el humor delicioso, insuperado, del
Cangrejo, todo lo cual, sumado, genera una confortable cuna de compatibilidad, mientras
Cáncer arrulla a Leo con cariño y risas, y el corazón generoso de Leo hace asomar el Sol
después de la lluvia, al comprender y disculpar los humores cambiantes de Cáncer. Los dos
están condenados a chocar, periódicamente, por cuestiones de dinero. Cáncer pensará
interiormente que Leo es un poco alocado y derrochador. Es posible que Leo piense
públicamente que el Cangrejo es innecesariamente frugal. «Quien no despilfarra no pasa
necesidades», espeta el cauteloso y económico Cangrejo. «¡Si no colocas alfombras nuevas
en esta casa, me iré!», ruge Leo.
La realeza pretende la mejor calidad como corresponde a su derecho natural, y los grandes
gatos se sienten muy deprimidos o muy coléricos cuando deben adaptarse a la sordidez o a
la supresión de lo que Leo considera una necesidad (que es a menudo lo que los otros
consideran un lujo). Hay, no dejemos de aclararlo, unos pocos (muy pocos) Leo que gastan
con prudencia, incluso con verdadera tacañería, y estos escasos gatitos se entenderán
«como reyes» con los Cangrejos, si me disculpan el juego de palabras. Pero la gran mayoría
de los Leo, ya sean hombres o mujeres, niños o adultos, no pueden resistir la tentación de
agasajarse a sí mismos (y a los demás, porque Leo es generoso) con aquellas cosas que
compra el dinero. Tienen todo el derecho del mundo a gastar lo que ganaron con su talento
impresionante y su mente organizada. El conflicto empieza cuando Leo empieza a gastar,
en los negocios o en la relación conyugal, lo que ha ganado Cáncer. Normalmente el
Cangrejo típico se aferra tenazmente a todo: fotos viejas, viejos amores, antiguas pelotas y
pantaloncitos de tenis, antiguos recuerdos, antiguas pesadillas, antiguas enemistades,
antiguos temores, antiguos llaveros, antiguos televisores, antiguas facturas canceladas…
pero no es selectivo cuando se trata del dinero. Ya sea viejo o nuevo, Cáncer considera que
vale la pena guardarlo. Estas personas pueden ser conmovedoramente generosas con sus
familias e hijos, y un Cáncer casi nunca le negará ayuda a un amigo necesitado. Pero les
disgusta dilapidar o jugar con frivolidad sus reservas monetarias. Cosa curiosa, no son
frugales en el comer. A veces un Cangrejo se transforma en el derrochador prototípico
cuando está en un restaurante, y asombra a todos con su inesperada prodigalidad. A todos
menos al camarero. La propina será suficiente, pero no justificará un festejo. No es
probable que el camarero le escriba a su madre para comentarle el episodio. Si el otro
comensal ha sido un Leo, es posible que el León (o la Leona) le pase sigilosamente al
mesonero un billete adicional. Y ojalá sea sigilosamente, porque no es una buena idea
humillar al Cangrejo en público.
Una característica muy extraña de Leo y Cáncer consiste en que estos dos signos solares
suelen gustar de la fotografía. Por supuesto, no todos los Cangrejos, Leones y Leonas del
mundo tienen una cámara, pero aproximadamente el noventa por ciento de ellos sí la
tienen. Probablemente la de Leo será costosa, y es mejor que admitamos que la afición del
gran gato por la fotografía posiblemente estará asentada, en algunos casos, sobre el hecho
de que a los Leo les encanta sencillamente que los retraten. Si tienen una Nikon a mano,
siempre podrán pedirles a sus amigos que los fotografíen, mientras posan teatralmente.
Quizás el Cangrejo sólo tenga una cámara económica, aunque también puede tratarse de
un modelo alemán con una lente de alta calidad, porque a Cáncer no le molesta invertir
dinero en algo sensato y práctico. Desde el punto de vista de la personalidad lunar, la
cámara es sin duda una compra sensata y práctica, porque capta el hoy, para poder
atesorarlo mañana, cuando se haya convertido en el ayer. Para los Cáncer —cuyas mentes
son como una película sensible que registra toda impresión con vívida nitidez— la cámara
plasma el recuerdo en un molde perdurable. Cuando se produce una fricción entre estos
dos signos solares, es posible que el León o la Leona se sienta estimulado a realizar hazañas
cada vez más descomunales, sólo para probar su superioridad sobre el cauteloso Cangrejo.
Cuando existe entre ambos una compatibilidad creativa, los instintos inequívocos y la
tenacidad del Cangrejo guiarán al León para ayudarlo a emprender con éxito sus planes
grandiosos, y a la Leona para ayudarla a materializar sus gloriosos sueños. En uno u otro
caso, Leo podrá escribir luego a Cáncer una nota de agradecimiento: «Querido Cangrejo:
Tú me has convertido en lo que soy actualmente, pero igual te estimo.»

Mujer CÁNCER Hombre LEO

No fue para recibir su agradecimiento, empero, que ella flotó allí en el cielo; ni siquiera fue
para verlo entrar en el nido; fue para ver qué hacía con sus huevos, los de ella. A la doncella
lunar y al León que se han enamorado les aguardan tres posibilidades, siempre que
pretendan convertir su amor en una relación permanente: 1) Al cabo de pocos años, la
dominará arrogantemente y ella estará sometida, trémula y lacrimosa, a sus caprichos
soberanos, en razón de lo cual será aún más melancólica que cuando se conocieron. 2) Al
cabo de pocos años, ella pulverizará la confianza de él con su afable pero perseverante
hostigamiento, obligándolo a replegarse en silencios tristes y huraños. 3) Al cabo de pocos
años, harán ajustes, transigirán en sus diferencias, y vivirán eternamente felices…
amándose y riendo y llorando y aprendiendo. Convertir la tercera posibilidad en realidad
no será una cosa de coser y cantar, ni tampoco será una tarea para los pusilánimes o los
egoístas. La operación exige una conciencia sensible de las precauciones que es
indispensable tomar cuando se combinan el Fuego y el Agua. Él tendrá que soportar la
desconcertante melancolía de ella, y deberá tratar de descubrir la causa original de sus
reflejos posesivos. Ella tendrá que pasar por alto las actitudes egocéntricas de él, sin
perpetuarse en la autocompasión cuando él se desentienda desconsideradamente, alguna
que otra vez, de sus sentimientos. Él deberá comprender que la mitad del espíritu posesivo
de ella desaparecerá cuando tenga hijos a los cuales acunar y arropar, y que la otra mitad
desaparecerá cuando él se tome el tiempo necesario para apaciguar sus temores y reforzar
su seguridad emocional.

Ella deberá comprender que gran parte de la arrogancia de él es producto de una duda
interior en sus aptitudes (que, paradójicamente, aumenta en proporción directa a su éxito)
y que ella no conseguirá nada de él si maltrata su orgullo, y que en cambio casi logrará
hacerlo actuar como un cachorro si valora verbal (y sinceramente) sus virtudes y le
concede por lo menos la opción de tomar la iniciativa en casi todo. Pero ella debe tener la
precaución de conservar al mismo tiempo su propia dignidad e individualidad. Si todo esto
les suena como una guía para la santidad, están en lo cierto: se trata más o menos de eso.
Se necesita mucha serenidad, amor y paciencia de santos para que un Cangrejo y un León
aprendan a confiarse gradualmente el contenido de sus corazones, porque sus sueños son
muy distintos. No se depriman. Existen esquemas astrológicos fiables para convertir esta
relación en un diseño eterno, edificado sobre una sólida base de felicidad, brillantemente
iluminado por las lámparas lunares de ella y provisto de calefacción solar suministrada por
él. He aquí un ejemplo de uno de estos esquemas. Cuando conocí a mi buena amiga
Cáncer, ésta titilaba con su humor de Pájaro Loco. Ella está casada con un Leo, pero no un
gatito tímido ni un rugiente gato de la jungla. Es sencillamente un León. Un monarca. Un
rey. Resulta ser un Leo excepcionalmente bondadoso y generoso, pero es un León. Él es
llamativamente apuesto. Ella es fascinantemente bella. Ella prepara pasteles deliciosos. Él
ronronea. (También gruñe, por supuesto, pero más a menudo ronronea.) «¿Cuál es tu
signo solar?», le pregunte, pocos segundos después de haber intercambiado nuestros
primeros saludos. Entonces me miró con una expresión de fingida pena en sus grandes
ojos de pestañas rutilantes, exhaló un suave suspiro de resignación y respondió: «Soy
Cáncer. Tengo dos hijos de signo de Fuego, un perro Leo, un gato Leo, varios familiares
Leo, un ama de llaves Leo y un marido Leo… y lloro mucho». «Apuesto a que es así»,
contesté con un repentino arranque de compasión. Por supuesto, sabía que bromeaba (al
decir que lloraba: los signos de Fuego eran auténticos). y que no hacía más que desplegar
su humor lunar. Igualmente su comentario indicaba sutilmente que tenía conciencia de los
sacrificios que recaen sobre una doncella lunar cuando ésta vive con Leones y Leonas que
son el orgullo de la jungla.

La mujer Cáncer desempeña apaciblemente su papel con el signo solar de Leo, y asimila
todas las lecciones beneficiosas que está astrológicamente destinada a aprender durante su
actual vida de servidumbre… quiero decir, durante este ciclo vital presente. En serio (sólo
me estaba chanceando), esta chica Cangrejo adora innegablemente a su León. Lo respeta, y
nunca trata de eclipsarlo. A cambio de ello, él le ha permitido lucir la corona deslumbrante
que la identifica como su reina… y que además le sienta muy bien. Pero no se humilla, ha
conservado su independencia como mujer, y no es una esclava. Como toda esposa y madre
Cáncer, cuando sus hijos eran muy pequeños, ella se desvelaba quizás exageradamente por
su cría: la ahogaba en ungüento Vicks y en sopa de pollo, y la sofocaba con su preocupación
y cariño maternales en una casa atestada de termómetros, acuarelas y pasteles de
cumpleaños sentimentalmente perpetuados. Pero después de un tiempo se ciñó
firmemente la corona, se adelantó con paso majestuoso y se asoció con una amiga en un
negocio de mucho éxito. No he dicho más, sino casi tantas. La diferencia es vital.
Sagazmente, nunca permite que su propia carrera afecte la pródiga atención que su gran
gato pretende recibir y recibe. Es una anfitriona de ensueño, aún más bella y juvenil que
cuando se conocieron, y tiene cien temas de conversación para abordar con su Leo, todos
ellos mucho más estimulantes que los que se refieren a los detergentes y la depresión.

Los dos admiran sinceramente sus respectivos intelectos, talentos y logros, y aunque la
dama lunar tiene una agenda muy activa, encuentra tiempo para halagar como
corresponde a su León. Si se concedieran los Premios de la Academia a la Felicidad,
seguramente ella recibiría un Oscar por su papel auxiliar. No hace mucho tiempo, cuando
una amiga suya pasó por una etapa pasajera pero angustiosa de indigencia y tragedia
personal, ella la visitaba frecuentemente, como un ángel de misericordia, con los cestos de
Cáncer rebosantes de frutas, mercancías, dinero… y lealtad. (Pero siempre volvía a casa a
tiempo para preparar la cena y para alimentar a su León y sus cachorros hambrientos.) Ya
tienen un plan de instrucciones para la compatibilidad entre Cangrejos y Leones, damas
lunares y gatitos, Cáncer y Leo. También para Leones y Cangrejos, gatitos y damas lunares,
Leo y Cáncer. Es eficaz con cualquier combinación, pero probablemente dará resultados
más rápidos con las tres últimas. A Leo le gusta ganar todas las batallas. Cáncer prefiere
ganar la guerra. La chica Cáncer recibe la poderosa influencia de la combinación entre su
signo solar femenino y su regente también femenina, la versátil Luna. Por tanto,
personifica el misterio de la mujer, todos los anhelos complejos y el comportamiento
inexplicable de la misma Eva. El hombre Leo recibe asimismo la poderosa influencia de la
combinación entre su signo solar masculino y su regente igualmente masculino, el Sol. Por
tanto, personifica el carisma conquistador del hombre, toda la sabiduría y la fuerza, la
testarudez y el espíritu orgulloso del mismo Adán. Ya ven por qué ella consigue tentarlo al
principio, y por qué él se deja seducir tan fácilmente por los pasteles caseros de ella. Sin
embargo, Cáncer es cardinal, y esto la convierte en una Eva un poco autoritaria. Leo es fijo,
y esto lo convierte en un Adán terco.

Desde el punto de vista emocional, convivirán mejor si ella no trata de competir- con la
personalidad más enérgica de él, y si en cambio deja que ésta saque a relucir todas las
cualidades tiernas y serenas de ella. Es natural que la Luna (Cáncer) absorba los brillantes
rayos solares del Sol (Leo) y que los devuelva reflejados en forma de la iluminación más
suave y plácida de los rayos lunares. La imitación de la Madre Naturaleza nunca descarría
la naturaleza humana, en tanto estos dos no exageren sus papeles solares-lunares y no
caigan en la trampa de poner excesivo énfasis en ellos. Demasiadas parejas Cáncer-Leo se
dejan arrastrar inconscientemente hacia este peligro. Una asociación con connotaciones
sadomasoquistas no tiene nada de «natural». Pero éstos son los casos extremos. La mujer
Cáncer y el hombre Leo deben esforzarse por atemperar sus respectivas personalidades
divergentes mediante un intercambio sutil pero constante, y deben evitar que él sea
excesivamente dominante y ella excesivamente sumisa. Para lograr este equilibrio, será
muy útil que la Luna o el ascendente de uno de ellos, o de los dos, agregue una influencia
de Géminis o Libra. La atracción química que experimentan la chica Cangrejo y el León
cuando se enamoran por primera vez, puede sufrir posteriormente flujos y reflujos. Su
magnetismo físico es poderoso, pero exige una fusión delicada de sus naturalezas. Si él es
impulsivo, exigente y descuidado cuando hace el amor, y ella es demasiado sensible, pasiva
y esquiva en esa misma circunstancia, es posible que la mente de él divague y que las
emociones de ella se refugien en extrañas sombras. Cuando su compenetración física es
buena, es muy buena, porque ella es maravillosamente receptiva, y él es prodigiosamente
tierno y afectuoso. Como la actitud sexual de ella irradia una dulzura y una suavidad que
complementa la vehemencia de él, la pasión intercambiada entre ambos puede ser muy
profunda. Pero ella puede herirlo con su humor cambiante cuando está inquieta y él
interpreta equivocadamente su actitud como una falta de respuesta… y él puede herirla con
su distanciamiento cuando está preocupado y ella interpreta equivocadamente su actitud
como una prueba de indiferencia.

Las lágrimas forman parte, a menudo, de su convivencia, pero éstas pueden ser curativas, y
en el caso de Cáncer y Leo pueden transformarse en lágrimas de regocijo cuando él
apacigua y disipa las pesadillas de ella con su contigüidad familiar y reconfortante. Los
ensueños de ella siempre son más hermosos cuando se duerme rodeada por los brazos de
Leo, porque esto significa que su corazón está nuevamente a salvo, por un tiempo, del
temor infantil a la soledad que recuerda inconscientemente. Es entonces cuando él
comprende cuánto lo necesitan, y llora… pero ella no está despierta, y no lo sabe, y él no se
lo dirá nunca. Ella tiene muchos secretos, pero él tiene sólo uno. Su vulnerabilidad. El
León hechizado por una chica Cangrejo en una noche de verano, siempre se sorprende
cuando la conoce mejor. Ella parecía una criatura tan indefensa, que buscaba la fuerza de
él… suave, o igualmente tímida, con los ojos muy abiertos, con necesidad de que alguien la
guiara. Experimentó un ramalazo de ternura. Más tarde aprendió que ella es más que
femenina: es mujer. La feminidad es una cualidad cautivante. La condición de mujer es
más profunda. Ella es reconfortante y maternal, lo consiente bajo mantas de seguridad
perfumadas con espliego… y es tan intuitiva que adivina sus pensamientos y sentimientos
sin necesidad de que él pronuncie una palabra. Más adelante él descubrirá algo más,
ambiguo, difícil de definir. Esto lo turba, porque precisamente cuando se ha convencido de
que controla la relación, ella lo elude, le hace sentir que al fin y al cabo no es realmente el
amo y señor de esta dama. No totalmente, como antes creyó serlo. Ella nunca lo desafía,
pero él sospecha que tal vez tiene un recoveco secreto en la mente donde se refugia cuando
la ha agraviado, cuando han reñido.

Le gustaría seguirla hasta allí para decirle que está arrepentido, pero no conoce el camino.
-Y por tanto debe esperar que ella vuelva, cuando le plazca, de su recoveco secreto. Es
imposible sacarla de allí con halagos, o azuzarla. Él siempre se regocija cuando ella regresa
y se convierte nuevamente en una mujer de carne y hueso, que ha recuperado su
personalidad normal, divertida, espabilada y alerta… que tararea mientras hornea su pastel
de manzana, que lo excita con el aroma de su cabello mientras le besa la mejilla. Es hora de
sugerir impulsivamente un viaje. A ella se le despierta la fiebre trashumante y exclama:
«¡Vamos!» Y él se hace cargo, confiadamente, de los planes de viaje. ¿Partirán mañana
mismo por la mañana? ¿Por qué no? Cuando viajan juntos a algún lugar se sienten como si
un viento fresco soplara por el amor que flota entre ellos. Entonces ella lo tiene totalmente
a solas, para sí misma, como le gusta, y él puede inculcarle toda clase de nuevas lecciones.
Fueran adonde fueren, él es un experto en las personas, el idioma, las tiendas y la geografía
circundante, Ella, su dulce doncella lunar, escucha… fascinada. Y mientras escucha,
recuerda por qué se enamoró de él. Él sabía mucho acerca de muchas cosas, y le confería a
todo un aire excitante. Tenía tanta confianza, estaba tan seguro de sí mismo, como ella
siempre había anhelado estarlo de sí misma, sin conseguirlo. Pero… en su certidumbre
había algo que la inquietaba, y durante mucho tiempo no había podido determinar de qué
se trataba. Hasta que un día lo comprendió. «Si se siente tan confiado —se dijo—. y sabe
tanto, y está tan seguro de que siempre tiene razón… ¿por qué necesita mi aprobación
constante?» De pronto, lo comprendió. «Sólo finge ser valeroso y fuerte y sabio. Excepto
cuando sabe que yo le creo. Entonces lo cree él también.» Esta revelación le produjo una
aguda pena de amor. Y derramó las mismas lágrimas que derramó Eva cuando ella
aprendió por primera vez el secreto más recóndito de la mujer, gracias al Árbol de la
Sabiduría del Edén.

Hombre CÁNCER Mujer LEO

La Leona cavila. Este hombre Cáncer es… raro. Es un Cangrejo manso, un hombre
sensible, más considerado con ella, como mujer, que cualquier otro que haya conocido. No
es autoritario, y casi siempre que discrepan deja que ella se salga con la suya. Claro que
tiene sus malos humores, pero… se preocupa por ella, y se interesa realmente por sus
sentimientos. La protege cariñosa y afectuosamente de los seres insensibles, rudos,
groseros y vulgares que la ofenden. En verdad, nunca se sintió tan segura y venerada en
toda su vida, excepto cuando era muy pequeña. Por fin ha encontrado un hombre que la
aprecia sinceramente. Sin embargo, la inquieta algo que intuye en su relación. Algo
indefinible. Quién sabe por qué le hace sentir un ligero desasosiego, como una advertencia
susurrada. ¿Pero una advertencia de qué? Este algo que intuye es la influencia de la esencia
cardinal de él. Cáncer es un signo cardinal de liderazgo. Los astrólogos se lo recuerdan una
y otra vez a los signos de Fuego, hasta el cansancio. Esto significa que, detrás de su tierna
galantería y de sus modales corteses, detrás de sus risitas y de su humor jovial, se las apaña
sutilmente para… bueno, para manejar las cosas, incluida la vida de ella. Nunca le grita ni
tiene accesos de cólera violenta durante los cuales le formula exigencias machistas. Esto es
algo que ella podría afrontar. Un desafío franco y directo estimula a la chica Leo, en lugar
de asustarla o azorarla. Pero sabe, de una manera tácita, subliminal, que lo que se espera
de ella es que acepte el apacible liderazgo de él.

El reino que gobiernan, grande o pequeño, será administrado en forma conjunta. Ella
podrá asistir a todas las fiestas que quiera, podrá iniciar todos los alegres festejos que
desee, podrá vestirse regiamente, podrá agregar una o dos gemas a su tiara cuando esté
deprimida y necesite un rubí adicional para animarse, incluso podrá ser la encargada de
dar todas las órdenes al lechero y al cartero y al personal de limpieza del castillo, y de elegir
los monogramas más adecuados para su ropa blanca y su platería. En los días de desfile,
podrá sentarse adelante, sonriendo y saludando, en un trono con su nombre escrito con
rosas. Pero él asumirá las verdaderas responsabilidades entre bambalinas, y quedará
claramente convenido que, si bien en el noventa y ocho por ciento de los casos será
afectuosamente indulgente con los caprichos y fantasías de ella, él ejercerá el poder de veto
en aquellas cuestiones que componen el dos por ciento de las circunstancias en que el
carácter impulsivo de ella choca de frente con la cautela de él. ¿Él es realmente así? Sí. Es
realmente así. Ella esperaba que este hombre personificara las cualidades que, a su juicio,
eran propias del elemento Agua: bondad, comprensión, mansedumbre, sensibilidad, y…
esperen un momento. Él posee todas estas virtudes. Sin excepción. Bueno, sí; pero este
problema del liderazgo es inquietante. ¿Qué pasa con él? Su majestad la Leona, querida
amiga, si quieres un hombre con todas las cualidades del elemento Agua, pero desprovisto
de la vibración de liderazgo, deberás buscar a un Piscis o un Escorpión.

El Pez mutable no intentará gobernarte, ni siquiera con sutileza, pero tampoco es tan fiable
como tu dulce Cangrejo, y aunque también es muy inteligente y sensible, es esquivo en el
plano emocional. El Escorpión tampoco pasará su vida intentando dirigirte. Escorpión es
un signo fijo de Agua. Sólo tratará de organizar las cosas para ti, pero por supuesto no
deberás olvidar el aguijón del Escorpión, en el caso de que pisotees casualmente su orgullo
o lo encolerices. Tu afable Cangrejo no te picará. Es posible que se enfurruñe un poco, y
que se encierre bajo su caparazón por unas horas o unos días, pero no te picará cuando
menos lo esperas. Piénsalo. Con tu hombre Cáncer tienes todas las cualidades positivas y
bellas del elemento Agua, más la seguridad de la promesa astrológica de que nunca te
picará para vengarse, y la convicción de que, en lo emocional, es considerablemente más
fiable que sus hermanos regidos por Neptuno. Sus actos y su conducta son regidos por la
Luna, así que reflejará suavemente sobre ti tu propia luz solar, y seguramente comprendes
el valor de que reflejen tu luz solar. (¿Qué Leo no lo comprendería?) Tú misma has nacido
bajo el signo fijo del organizador, ¿así que por qué no habrías de dejar que él mande, si
tanto le interesa, mientras tú organizas su liderazgo? Él no ocultará tu luz. La refleja,
¿recuerdas? Tú eres el Sol. Él es la Luna. Tú gobiernas el día. Él gobierna la noche. No
quería entrar tan pronto en el aspecto sexual de tu romance, pero aquí está, insinuándose y
espiándonos, así que discutámoslo ahora.

Es interesante esto de que el Sol (Leo) gobierna el día, y la Luna (Cáncer) gobierna la
noche. Podría implicar que a la mujer Leo le complacerá permitir que el hombre Cáncer los
conduzca a los dos a la expresión física del amor durante la noche. Y probablemente esto es
lo que implica. Pero también podría implicar que tal vez el Sol que la rige a ella lo halagará
para hacerle entender la cálida sorpresa, el tipo especial de intimidad que suministra el
contacto físico compartido durante el día, a la luz del Sol. Las influencias solares-lunares
combinadas, generadas por su relación, podrían hacerles disfrutar a ambos la experiencia
regocijante de infringir la ortodoxia, y de cambiar las normas viejas, agotadas y absurdas,
en todas las áreas de la vida. ¿Por qué la noche ha de ser la única circunstancia aceptable —
o prevista— para hacer el amor? Una idea como ésta puede engendrar otras cien
relacionadas con los códigos y costumbres restrictivos que impone la sociedad, y ella lo
incitará a internarse en mundos originales y temerarios con los que él sólo se atrevió a
soñar antes de que el Sol de ella se fusionara con su Luna. Él sólo soñó con viajar, antes de
conocerla. Después de conocerla, y en compañía de ella, se ceñirá alas a los talones y al
corazón, y volarán rumbo a nuevos horizontes, a lugares que él siempre anheló alcanzar
surcando el cielo como una centella. Y esto es bueno. Bueno para él y para ella. Al
mencionar la trasgresión de la ortodoxia no me refería a los nuevos estilos de
promiscuidad sexual: amantes múltiples, experiencias de masaje colectivo, o cualesquiera
de esas vibraciones de Sodoma-y- Gomorra, Decadencia-y-Caída-del-ImperioRomano,
Orgías-Alcohólicas-de-la-Acrópolis-Griega. Ésa es la ruta que lleva al remordimiento y la
auténtica vacuidad del corazón y el cuerpo. Me refería al descubrimiento recíproco de que
la sexualidad entre el hombre y la mujer puede contener novedad y frescura, y no debe
estar dictada necesariamente por insensatos esquemas de hábitos implantados en el
inconsciente.

Lo erótico y lo sensual pueden mezclarse con sentimientos especiales y evocaciones de


graneros poblados de heno aromático, de la mañana de Navidad, del brillo de las estrellas,
de bosques espesos y frescos, de un arroyo plácido en las montañas, de puentes cubiertos
en aletargados caminos rurales, de un amanecer de Pascua, de lirios en el valle, de caballos
y gallinas, de la fogata de un campamento de niños exploradores… incluso de la fragancia
que exhala el periódico cuando se lo recoge en el porche después de un chubasco estival,
como si hubieran derramado ozono sobre el olor especial de la tinta de imprenta, que
anuncia un nuevo día. O quizá del humo de la leña… y de las crías de ardilla. Así es la
sexualidad cuando es apropiada y feliz y especial. La unión física entre un hombre Cáncer y
su mujer Leo pueden implicar una experiencia conmovedora, porque los sentimientos
sexuales de él son poéticos y sensibles, sosegados y profundos… y los de ella están
inflamados por un deseo vehemente, pero a veces son tan serenos y apacibles como un día
de verano. La hondura emocional de él y la calidez emocional de ella pueden convertir su
unión en un trance feliz y reparador para ambos. Pero deberán estar atentos a los peligros
del Fuego y el Agua. Ella puede helarse hasta el punto de frigidez cuando lastiman su
orgullo, y él puede enfurruñarse y llorar —o volverse duro e impasible—cuando lo hacen
sentir rechazado por cualquier razón imaginaria. Los Cangrejos son especialistas en
imaginar ofensas involuntarias. Ella lo es aún más en alimentar su falso orgullo. Ambos
tienen otros talentos que sería más sensato cultivar, en lugar de estos dos. La ternura es
siempre la piedra angular de la intimidad entre Cáncer y Leo. Cuando está ausente,
también faltan el sosiego y la satisfacción de su fusión sexual.

Los cambios de humor de él, a medida que la Luna discurre en lo alto por sus fases, y se
desplaza al mismo tiempo por su mente y sus emociones, la preocuparán unas veces, y
otras la fastidiarán y encolerizarán. Pero su corazón de Leo es grande y generoso, perdona
rápidamente cuando ama, y ella no es una mujer rencorosa. A menos que ella tenga a su
vez la Luna o el ascendente en Cáncer, en cuyo caso serán muy compatibles como amantes,
y ambos alimentarán rencores, pero generalmente no recíprocos, sino contra las personas
situadas fuera de su círculo de amor, lo cual podría ser duro para sus amigos y parientes.
Igualmente, la madre de él nunca será el blanco del rencor, ni aun del mínimo menoscabo.
Su madre era, es y será siempre una santa, esté o no formalmente canonizada. Será
prudente que la Leona lo recuerde siempre. En tanto que normalmente Leo no se aferra a
antiguos agravios, infortunadamente Cáncer sí tiende a aferrarse a ellos con tenacidad,
tanto si se han registrado hace pocas horas como si se remontan a varios años atrás. Si el
Cangrejo emulara el espíritu magnánimo de su mujer Leo, sería un hombre más dichoso, y
ésta es una de las cosas a las que se refiere la astrología cuando decreta que Cáncer debe
asimilar lecciones de Leo. Cuando estos dos se casan —y es probable que se casen, porque
los Cáncer trazan proyectos con carácter definitivo, y la Leona sólo se presta al papel de
reina-esposa, y nunca de amante o de amiguita desechada— el Cangrejo debe saber lo
siguiente acerca de su radiante y encantadora consorte: ésta debe gobernar algo. O
intentará gobernar a alguien. Concretamente, a él. (Y a los hijos, por supuesto, ¿pero qué
ocurrirá después de que éstos se vayan del hogar? Es posible que engendren una legión de
jóvenes Sagitario, y que algunos de ellos dejen precozmente el hogar, entre los diez y los
doce años.)

El hombre Cáncer que ame sinceramente a su Leona —y todos saben que los Cáncer nunca
aman de otra manera, sino sólo sinceramente, porque todos son muy sinceros— la alentará
a seguir una carrera digna de sus talentos (no ha nacido la mujer Leo que no posea uno o
más talentos descollantes) o la autorizará a ser la monarca absoluta, aunque benévola, de
su hogar. Lo uno o lo otro. De lo contrario será tremendamente desdichada, y él será un
Hombre-en-la-Luna muy desgraciado, frecuentemente chamuscado por el Sol regente de
ella. Es posible que entonces deba recurrir a la bebida, o a otras evasiones líquidas, como la
de nadar a medianoche durante un eclipse, en torno de los arrecifes de la playa… quizá
flotando más allá de las rocas hasta la ciudad siguiente, donde tal vez permanecerá hasta
que ella acceda a disculparse. Si se computa que Leo tiene mucha alergia a las disculpas, el
asedio podría ser muy prolongado. ¿Qué clase de vida será ésta, en la cual él se instalará en
una sórdida habitación alquilada, circundado de pilas de toallas baratas, con una caja de
jabón que compró en una liquidación, y con una botella de vino para ahogar sus penas…
mientras ella trata de ocultar valerosamente su angustia paseándose sola por el vasto,
confortable, lujoso y elegante castillo que decoró para él? A ello se suma el problema del
reparto de bienes. ¿Quién recibirá en custodia los artículos de él: el mullido edredón que le
regaló mamá, su colección de autógrafos, su colección de antiguos distintivos electorales,
su caña de pescar… y los artículos de ella: su secador de cabello, su tiara de rubíes, sus
alfombras orientales, sus plumas de pavo real y su trono, con su nombre escrito con rosas
marchitas… y los artículos de ambos: los perros y los gatos y el acuario, la computadora, el
auto familiar y la casa y el pequeño amuleto de oro semejante a una Luna nueva que él le
regaló a ella? (Estos dos hacen regalos distintos. Los de ella son más voluminosos, y han
salido pródigamente de su corazón generoso. Los de él son un poco más pequeños, pero
han salido cariñosamente de su corazón afectuoso.)

En último lugar, pero no porque sea menos importante, ¿qué pasará con sus cuentas
corrientes y de ahorros, sus pólizas de seguros, sus rentas y sus propiedades inmuebles?
¡Que Dios nos ampare en ese día de reparto! A ella le resultaría mucho más fácil tragarse
ese enorme bloque de falso orgullo, y a él salir arrastrándose de su caparazón
autoprotector. El Cangrejo y la Leona no están cómodos en el océano, donde ella se siente
fuera de lugar, ni en la jungla, donde a él le ocurre lo mismo. Sólo están cómodos juntos,
en el cielo, en el plano astral, donde sus espíritus pueden comunicarse… o el uno en brazos
del otro, donde el Fuego y el Agua desafían la ley de los elementos y se fusionan… en ese
tipo de comunión que nunca ha reconocido otra ley que no sea la suya propia.
La relación CÁNCER-LIBRA

Cáncer y Libra forman la configuración de signos solares 4-10 en cuadratura, mediante los
elementos de Agua y Aire, y como todas las vibraciones 4-10, la suya es la asociación más
interesante y estimulante. También es la más difícil de armonizar, pero esto es
precisamente lo que la hace tan interesante y estimulante, en razón de las grandes
recompensas que esperan el momento de agraciar a estos dos cuando logran una victoria
conmovedora sobre sus innegables diferencias que son, sinceramente, enormes. La
relación entre Libra y el Cangrejo es prototípica de la vida, porque los obliga a aprender, en
las condiciones más difíciles, cómo se transige. Quien asimile esta lección tiene
garantizado un nivel de felicidad mucho más sublime que el que jamás podría alcanzar
mediante la elección de un camino más fácil. El hecho de que estos dos signos solares
triunfen en la batalla del conocimiento mutuo ya es de por sí un objetivo meritorio. De
cuando en cuando, su relación será un poco escabrosa y complicada, por cierto, pero el
tiempo suaviza las aristas cuando ambas partes ponen empeño en ello, y al final uno tiene
la dulce satisfacción de saber que ha logrado controlar su propia naturaleza muy humana,
y la del prójimo, y que en el interín se ha aproximado un poco más a los ángeles. No
garantizo las alas ni nada parecido, pero sí quizás un par de halos (que no son más que dos
auras, las cuales refulgen con los bellos colores de la compatibilidad). El halo (o aura) no es
algo que estos dos verán inmediatamente en sus respectivas cabezas. Es más probable que
vean cuernos imaginarios y un par de tridentes. Esto les sucede porque no se esfuerzan.
Ceden a la naturaleza humana, y la clave de esta particular experiencia kármica consiste en
tratar de imitar a los ángeles, ¿recuerdan? La primera lección que deben aprender Cáncer y
Libra es la que enseñó tan diligentemente Francesco Giovanni de Bernardone de Asís (al
que si se lo conoce por el nombre de San Francisco no es porque él, muy humilde, así lo
haya querido).

Bastará con que ambos dejen de desesperarse por hacerse entender, y empiecen a poner un
poco más de empeño en entender a los demás. Los dos. Ésta es la única llave que abrirá la
misteriosa reja que los separa, detrás de la cual los aguardan Pax et Bonum (Paz y Bien).
Los Cáncer no pueden hablar del tema, así que naturalmente están melancólicos, y
tampoco pueden dejar de llorar presas de un temor y una depresión indefinibles cuando la
Luna gravita periódicamente sobre sus emociones y ellos se sienten tan impotentes como
las mareas del océano lo son para controlar la atracción magnética lunar. Unas veces los
Cangrejos están silenciosos y meditabundos, y otras encubren sus preocupaciones con un
delirante humor lunar maravillosamente contagioso, que a menudo los aparta con engaños
de sus temores, y que ciertamente regocija a todos quienes tienen la suerte de estar cerca
de ellos cuando se sienten de buen talante. Cuando se encuentran una criatura lunar y un o
una Libra, la escena puede ser durante un tiempo melodiosa. A los Libra les encanta reír, y
el humor lunar de Cáncer se convierte en una canción rítmica al son de la dulce música de
la esencia venusina de Libra, suave y reposada a ratos, pero complementada también con
unos pocos acordes estridentes y notas chirriantes, y entrecortada por una especie de rock
and roll. Es un entretenimiento puro, y los espectadores inocentes que rondan por el hogar
o la oficina animados por los dúos musicales que interpreta este conjunto cuando está bien
avenido, pueden considerarse en verdad dichosos y afortunados. (Los espectadores
inocentes deberán disfrutarlo mientras dure.) Hablo del hogar o la oficina porque el
destino sitúa con frecuencia a las combinaciones 4-10 en una situación vital estrechamente
relacionada con el hogar y la carrera profesional. Parecen armonizar mejor en el círculo
familiar como parientes, como socios, o en el aula, que como amigos, amantes o consortes.
(Pero en este último contexto, no olviden aquel estímulo, y sus valiosas recompensas.)
En realidad, la empatía básica de la que disfrutan el Cangrejo y el Libra y que los ayudará a
superar sus dificultades es mayor que la de las otras configuraciones 4-10, porque, si bien
sus personalidades chocan a menudo, sus planetas regentes —la Luna y Venus,
respectivamente— se entienden. Puesto que el Sol rige la personalidad y la Luna rige las
emociones, estos dos pueden comunicarse más fácilmente el uno con el otro mediante las
emociones que mediante los recursos más obvios y externos. El problema consiste en que
nunca es sencillo atravesar el caparazón del Cangrejo para llegar a la auténtica naturaleza
emocional de la criatura lunar. Ésta se halla bien protegida de los malos tratos, y hay que
halagarla muy cuidadosamente. Libra es tolerante y tiene muchas probabilidades de
conmover las emociones de la criatura lunar con una actitud afable… y con paciencia. Pero
lamentablemente es posible que no baste la naturaleza esencialmente dulce y tolerante de
Libra. Porque el hombre o la mujer (o el niño) regido por la Luna puede ser increíblemente
sensible. No obstante su innata bondad, Libra, por el hecho de ser un signo de Aire, hace a
menudo excesivo hincapié en la lógica, y descuida la sensibilidad del Cangrejo o de quien
sea. Los Libra son excelentes abogados y jueces muy sabios, pero con pocas excepciones, a
pesar de su gran probidad, son malos psicólogos. A Libra no le interesa el significado-que-
se-oculta tras-el-significado, sino sólo el juego fascinante de la acción y la reacción
humanas, en el nivel superficial. Este tipo de actitud nunca traspasará el duro caparazón
del Cangrejo. En su relación con Cáncer, Libra deberá practicar una compasión más
penetrante, si desea entender por qué el Cangrejo se arrastra simbólicamente en dirección
oblicua, en lugar de avanzar rectamente y de ir al grano.

Una de las diferencias capitales entre sus respectivas naturalezas consiste en que Libra se
orienta «hacia los demás» y Cáncer se orienta «hacia sí mismo». Si esto suena como si la
astrología dijera que Cáncer es más egoísta que Libra, así es como debe sonar, porque esto
es precisamente lo que quiere decir. Es demostrable que el Libra medio se preocupa más
por los problemas de sus amigos, de una determinada empresa o del mundo en general que
por los suyos propios. Estos últimos parecen resbalar sobre la espalda del Libra con un
encogimiento de hombros y con la lógica deducción de que lo que ha tocado fondo no tiene
más remedio que volver a subir. Estos hombres y mujeres son extrovertidos expansivos, en
tanto que las criaturas lunares son más introvertidas… y ponen más empeño en proteger al
Número Uno. Es verdad que muchos Cáncer son individuos afables, imaginativos y
sensibles, a menudo muy cariñosos y afectuosos. Sin embargo, el mayor énfasis lo ponen
en sí mismos. Puesto que el énfasis en la propia persona es una actitud emocional malsana
que nunca deja de producir finalmente un cierto deterioro de la salud, los cangrejos se
enferman con más frecuencia que la habitual. Generalmente las enfermedades de Libra son
producto de la vida permisiva, de los excesos, de las tendencias gregarias, de la afición a las
fiestas, del comer y el beber y el trabajar exageradamente. Este comportamiento fastidia y
preocupa al Cangrejo, y lo induce a advertir a Libra que está quemando la vela por las dos
puntas. (De qué otra manera podría quemar Libra una vela, sin dejar de ser equitativo con
ésta?) Generalmente, estos dos también sustentan criterios opuestos en el área económica.
Los Libra no son desmedidamente pródigos ni derrochadores, pero para ellos el dinero no
es tan importante como para Cáncer. Para los Cangrejos, la seguridad económica y la
seguridad emocional tienen idéntica trascendencia vital. Cuando disfrutan de una de ellas
y no de la otra, pueden sentirse muy alterados y desdichados.

Cuando carecen de las dos se vuelven tan agresivos e insoportables que ni siquiera sus
madres podrían quererlos, y para Cáncer ésta es una experiencia rara y dolorosa. Pero
cuando Cáncer disfruta de ambos tipos de seguridad, la criatura lunar se trasfigura
mágicamente en uno de los seres humanos más dóciles, queridos y tiernos que cualquiera
podría pedir, incluido Libra, que a veces exige demasiado de los demás, pues pretende que
los pros y los contras del carácter y la personalidad de todo el mundo estén perfectamente
equilibrados, sin que el fiel de la balanza se desvíe un micrómetro del centro. Aunque
Cáncer parezca enfermizo y débil, estos individuos son, en última instancia, mucho más
resistentes que Libra en el arte de sobrevivir mental, física y emocionalmente. Una vez
barajado el mazo, Libra es el más propenso a ceder a la presión mental y a sufrir un
colapso nervioso, a dejarse abatir por los desengaños emocionales, o a sucumbir a una
enfermedad grave cuando la Balanza está desequilibrada. Cuando Cáncer está enfermo, su
dolencia puede durar mucho, es cierto, pero sólo porque el Cangrejo se aferra tenazmente a
todo, y lamentablemente casi nunca distingue lo positivo de lo negativo. El Cangrejo estira
la pinza casi a ciegas, sujeta lo que encuentra, y lo retiene como si en ello le fuera la vida. A
veces Libra debe intervenir afablemente para devolver la cordura a la criatura lunar, y para
hacerle entender que lo que más le conviene es soltar aquello que sujeta ferozmente. A
Cáncer no le resulta fácil soltar nada, y Libra tendrá algunas experiencias desalentadoras
cuando intente abrir por la fuerza las pinzas con que el Cangrejo se aferra a malos hábitos,
ideas equivocadas y temores infundados.

A la larga, este tironeo desgasta invisiblemente el delicado equilibrio del sistema nervioso
de Libra, y puede crear una especie de agotamiento espiritual que, a la vez, desemboca en
el letargo y en profundos remansos de desdicha, para no hablar del considerable
embotamiento que produce en la naturaleza normalmente alegre, afectuosa y optimista de
Libra. En la naturaleza, como en las personas, el exceso de agua puede generar una
atmósfera saturada y pegajosa, así como la cantidad justa de agua puede generar una
atmósfera húmeda, fresca y regocijante. Libra derrocha su tiempo cuando intenta ocultarle
un secreto a Cáncer. Los Cangrejos se valdrán de todas las astucias imaginables para
sonsacarle a una persona lo que desean saber. Cáncer pregunta: «¿Qué opina de mí fulano
de tal, sinceramente?» Libra responde: «No creo que yo deba tomar partido». Cáncer dice:
«Eso no es justo. ¿Acaso yo no te he suministrado información que tú necesitabas con
urgencia, muchísimas veces?», Libra vacila, suspira, capitula, y le informa al Cangrejo lo
que éste desea saber, cuidando de enumerar todas las cosas buenas que ha oído, junto con
las malas. Es posible que después de oír la respuesta deseada, el Cangrejo exclame: «Es lo
que pensaba. Nunca volveré a hablarle a esa persona», y que salga apresuradamente de la
habitación. Además, Libra quedará al borde de las lágrimas porque lo han obligado a
desempeñar el papel de agitador, cuando todas las fibras de su ser están condicionadas
para una función pacificadora. Los Cangrejos son superultrahipersensibles a la más ligera
crítica, y son muy taimados para sonsacar la verdad íntegra, después de lo cual llorarán
ofendidos o harán chasquear sus pinzas coléricamente por la mitad de dicha verdad… y ya
saben que el énfasis en la mitad de las cosas pone frenético a Libra.

El mejor sistema para que Libra y Cáncer interpreten juntos una dulce melodía consiste en
que cada uno de ellos se concentre casi constantemente en las virtudes muy concretas del
otro, aunque estos rasgos puedan ser netamente distintos en el uno y en el otro. Libra debe
recordar que los sueños imaginativos de Cáncer, combinados con la tenacidad increíble del
Cangrejo, fueron los que permitieron que la doncella lunar Helen Keller triunfara tan
gloriosamente sobre la desgracia de haber quedado sorda y ciega a los diecinueve meses. Se
graduó cum laude en el Radcliffe College, aprendió a tejer, a hacer ganchillo, a usar una
máquina de escribir, a nadar, a remar y a montar en bicicleta. Viajó alrededor del mundo,
pronunciando conferencias alentadoras (cuando ella sólo había oído durante tan poco
tiempo el sonido de la voz humana) y escribió muchos libros y artículos para estimular la fe
de los demás. Asimismo, la sensibilidad, la clarividencia y la perseverancia de Cáncer
permitieron que el Cangrejo Nikola Tesla utilizara su excepcional memoria y su genio
inventivo para concebir milagros electrónicos con los que se adelantó a su tiempo, para ser
el primero que puso en ejecución el uso práctico de la corriente alterna, para patentar
ciento cuarenta inventos que resultaron muy útiles a los terráqueos, inventos entre los que
hubo uno que hizo posible la emisión radial y los circuitos receptores que se emplean
actualmente… y para aferrarse a sus ensueños y visiones lunares, a pesar de las burlas, de
la indiferencia, y de la forma en que le burlaron las recompensas que le correspondían por
el trabajo de su vida, hasta después de muerto. Toda criatura lunar está hecha del mismo
material que estaban hechos Helen Keler y Nikola Tesla.

A su vez, Cáncer puede reflexionar acerca de lo que sería la vida hoy si no fuera por el ansia
de justicia y la necesidad de expresión creativa de Libra… si el mundo no hubiera sido
agraciado por la adaptabilidad y los talentos pacificadores de algunos Libra, sin sus
aptitudes venusianas para componer música para el alma, para ser conciliadores justos que
sin embargo nunca comprometían los valores morales, tal vez todavía estaríamos
implicados en guerras. Fue el Mahatma Gandhi, el pacificador Libra, quien combinó las
enseñanzas del hinduismo con el «Sermón de la Montaña» del Nazareno… en perfecta
armonía. Cuando Cáncer y Libra han aprendido a valorarse auténticamente el uno al otro,
el resultado puede ser mágico. Cáncer y Libra deberían meditar durante mucho, mucho
tiempo acerca de estas palabras. Contienen un mensaje portentoso. Para ambos. Por igual.

Mujer CÁNCER Hombre LIBRA

De algún modo, el amor trasforma a la mujer Cangrejo melancólica, reservada y a veces


malhumorada, en una encantadora, solícita, tierna y afable doncella lunar. Si por
casualidad estuviera enamorada de un hombre Libra, empezará a preocuparse por él
inmediatamente. Trabaja demasiado, juega demasiado, come todo lo que no debería
comer, bebe excesivamente, no descansa bastante, deja que los demás se aprovechen de su
bondad, es demasiado flemático, se resfriará si no desiste de correr bajo la lluvia sin sus
zandalias de goma, y deberá dejar de perder sus paraguas porque éstos cuestan dinero y
con el dinero invertido sólo en los que extravió el año pasado se podría comprar una nueva
licuadora eléctrica con la que ella le prepararía jugos vegetales para diluir el efecto de las
sustancias nocivas que él insiste en comer y beber. Cáncer se preocupa. La doncella lunar
le regalará para su cumpleaños una manta eléctrica, porque se preocupa por su
comodidad. En realidad, es una forma de insinuar que la mejor manera de conservar los
pies calientes cuando hace frío consistiría en tenerla a ella acurrucada a su lado. Como
Libra es un signo solar masculino, pondrá inmediatamente en claro su decisión de no
dejarse dominar ni regañar. Pero también lo rige el planeta femenino Venus, que
armonizará muy bien con los fluctuantes humores lunares de ella, generados por su Luna
regente, y la hará sentir emocionalmente segura. Esto, a su vez, hará aflorar todas las
valiosas cualidades de la doncella lunar: lealtad, paciencia y devoción. Durante un tiempo,
todo será paz y sosiego.

No obstante las diferencias bastante marcadas de sus idiosincrasias y personalidades. si él


es un hombre Libra típico no dejará que transcurra mucho tiempo desde que se enamore
hasta que lo tiente la idea de casarse. Cuando un hombre regido por Venus siente la fuerte
tentación de hacer algo con una mujer —valga la redundancia— tan tentadora como ésta, lo
rumiará y encontrará mil motivos racionales para hacerlo, y finalmente resolverá que la
única forma de librarse de la tentación consiste en ceder a ella. (Éste es un ejemplo de la
lógica de Libra cuando la distorsionan el deseo romántico y los apetitos carnales.) Si se
trata de un Libra evolucionado, y si el aspecto entre sus luminarias es favorable (el Sol de él
en conjunción sextil o trígono con la Luna de ella o viceversa, o bienaventuradamente, lo
uno y lo otro), él ha tomado una sabia decisión al proponerle matrimonio a esta criatura
suave, de ojos húmedos y duro caparazón, a esta frágil (ja!), sensible y sagaz (es cierto)
doncella lunar que demuestra una preocupación tan halagüeña por su bienestar. y que
aviva en él emociones tan profundas. (Pensándolo bien, no pueden culparlo por haber
cedido a la tentación.) Si el susodicho aspecto Sol-Luna entre sus horóscopos está en
cuadratura o en oposición, tal vez igualmente habrá tomado una sabia decisión por el bien
de su alma eterna, pero podrá ser un poco escabrosa para su mente, su cuerpo y sus
emociones. Sin embargo, debemos recordar lo que señalamos en la primera parte de este
capítulo: si pueden concordar lo discordante, conocerán el amor del que disfrutan los
ángeles y esto vale algo más que un pequeño esfuerzo.

A la doncella lunar y el Libra: Escuchen, tengo para ustedes, astrológicamente, algunas


malas noticias y algunas buenas noticias. ¿Cuáles prefieren escuchar antes, las buenas o las
malas? LIBRA: Empieza por las buenas noticias. CÁNCER: Empieza por las malas noticias.
Supongo que deberé empezar por las malas noticias, porque sus respuestas son un fiel
reflejo de ellas, o sea, del enfoque radicalmente distinto que estos dos adoptan respecto de
cualquier situación que se plantee fuera de ellos o entre ellos. Ningún otro signo solar es
por naturaleza más involuntaria pero tenazmente pesimista que Cáncer (a menos que se
trate de Tauro, Virgo o Capricornio, pero cuando se suman los puntos el Cangrejo les gana
a todos). Y ningún otro signo solar es por naturaleza más jubilosa, interminablemente (y a
veces enloquecedoramente) optimista que Libra (a menos que sea Aries o Sagitario, pero
Libra puede ganarles a los dos cuando se trata de correr en pos del arco iris). Si miramos el
lado positivo de las cosas, podemos decir que cuando el optimismo de él y el pesimismo de
ella brotan día tras día (y noche tras noche) de la misma tetera, ella influirá para que el
optimismo de él sea gradualmente menos crédulo y más sensato, y él influirá para que el
pesimismo de ella sea menos deprimente y un poco más esperanzado. Si miramos el lado
negativo de las cosas, debemos confesar que, por la misma naturaleza de la definición que
da el diccionario, el optimismo no puede tornarse menos crédulo ni más sensato, porque
entonces ya no sería optimismo. Igualmente, por la misma naturaleza de la definición que
da el diccionario, el pesimismo no puede tornarse menos deprimente, porque lo
deprimente es lo deprimente, y los matices no cuentan… y ciertamente no puede tornarse
esperanzado, porque entonces dejaría de ser pesimismo. Es obvio que nuestros esfuerzos
por ayudarlos se están enredando en la semántica.

No querríamos que resuelvan el problema intercambiando estos rasgos intrínsecos, porque


un Libra pesimista sería un hombre tremendamente desdichado, y una mujer Cáncer
totalmente optimista, desprovista de toda cautela, no sería leal consigo misma. Quizás
unos anagramas no nos vendrían mal. La palabra inglesa «optimism», o sea optimismo,
contiene la palabra inglesa «mist», o sea bruma. La palabra inglesa «pessimism», o sea
pesimismo, contiene la palabra inglesa «miss», o sea perder. Convendría que ella le
advierta a él (beneficiosamente, además) que un EXCESO (ésta es la palabra clave) de
optimismo podría tender un manto de bruma sobre la realidad, el cual a su vez podría
difuminar sus sueños, que ella desea desesperadamente que se materialicen, porque lo
ama. Y convendría que él le advierta, por su parte, que un EXCESO (nuevamente la palabra
clave) de pesimismo le hará perder innecesariamente por el camino una gran felicidad que
podrían haber compartido, tragedia ésta que él desea ahorrarle porque la ama mucho. La
solución consiste en el equilibrio de Libra. Ahora que hemos resuelto el problema
planteado entre ellos, pasemos a la mala noticia siguiente, y reservemos las buenas noticias
para el final, donde tendrán más poderes para cancelar las complicaciones. Ella es
emocionalmente posesiva y él está emocionalmente enamorado de la libertad. Éste parece
un conflicto insoluble, pero la situación no es ni remotamente tan complicada como cada
uno de ellos puede autoconvencerse de que lo es. No, si se aman de veras. Para él: Ella no
es posesiva porque desee asfixiarlo. Sólo se trata de que vuelven a obsesionarla sus
antiguos temores de las pesadillas infantiles. Tiene miedo de que el amor que usted le
demuestra no sea más que un espejismo y se disipe un día, dejándola sola, desprovista de
cariño y desamparada. Seguramente usted puede ser lo bastante justo como para
comprender que estos temores muy concretos aumentan, naturalmente, cuando lo pierde
de vista, porque cuando era pequeña la asustaron con la falacia: «ojos que no ven corazón
que no siente».

Para ella: Él no busca períodos de libertad porque desee urdir planes para abandonarla, o
porque se haya enamorado de otra. Él nació en el elemento Aire, y cuando el Aire está
encerrado se pone rancio. Olvide la falsa advertencia acerca de lo que ocurre cuando el
hombre amado se pierde de vista, y comprenda que se ha demostrado un millón de veces
que «la distancia refuerza el amor». Ésta es una ley universal que no se puede modificar.
Sólo si él no la ama corre el riesgo de perderlo cuando está lejos… y si no la ama, lo perderá
de todos modos, y en buena hora, porque así podrá entrar en su vida su verdadero amor. Si
la ama, cuando estén separados la extrañará más de lo que usted supone, y muchísimo más
de lo que le confesará en toda su vida si usted continúa haciéndole pensar que no se fía de
él. El hombre Libra que ama y comprende realmente a la doncella lunar que le cautiva el
corazón la invitará a acompañarlo, aunque se trate de un viaje de negocios que a juicio de
él terminará antes y mejor si lo emprende solo, y será sincero cuando la invite, recordando
que las personas se enamoran para estar juntas, y que las cosas que las mantienen
separadas, y que las privan de la excitación constante de descubrir el mundo juntas, son
enemigas de su felicidad, independientemente de las reglas sociales. ¿Cómo podrán
compartir los descubrimientos excitantes si sólo se ven en casa, y lo único excitante que
descubren es el nuevo diente del bebé o la gotera del techo? Si él la invita a viajar con él,
sincera e impulsivamente, siempre que ello sea posible, recibirá una sorpresa
conmovedora. Al saber que él realmente quiere tenerla cerca, ella perderá hasta el último
vestigio de su espíritu posesivo, y le dirá que no se preocupe, que tiene mucho que hacer
durante su ausencia, y que bastará con que regrese pronto. Y lo dirá en serio, porque el
hecho de que él desee llevarla consigo habrá eliminado todos sus temores lunares.

Es posible que entonces él empiece a preocuparse y a preguntarse por qué no acepta su


invitación. Estos dos deberán aprender a desistir mientras están a tiempo. Los enamorados
son unos terráqueos muy raros. Muy contradictorios. Son muy pocas las relaciones Cáncer-
Libra rotas que no se pueden reparar y volver a soldar como nuevas si estos dos ven juntos
y tomados de la mano una película romántica. Si no se aman, deberán optar por una
separación rápida e indolora. El siguiente concierne al dinero, y en este caso me niego a
servir de árbitro, como no sea para decirle sucintamente a él: Permita que ella tenga una
cuenta de ahorros y un par de títulos de capitalización anual, pagos para dejarla contenta…
y a ella: No siga haciéndole sentir que está al borde de la bancarrota y no siga pensando en
la pobreza o terminará por convertirla en realidad, y cuando tenga dinero, DESPRÉNDASE
DE ÉSTE, obsequie grandes sumas a los desconocidos en la calle, sí, he dicho a los
desconocidos en la calle y no se desmaye… y verá que lo recupera, triplicado, mucho antes
de lo que creyó posible. Con toda su cautela típica de Cáncer, no conseguirá cambiar la ley
universal de la generosidad. ¿Cómo podrá probar que no me equivoco si no lo intenta?
El aspecto sexual de esta relación también puede comenzar como un don de los ángeles,
pero puede terminar con sus corazones tan vacíos como antes se sentían colmados. Esta
tragedia hay que prevenirla antes de que se levante el telón, en el primer acto. Es posible
que las sospechas aparentemente interminables de ella despierten en él un sentimiento de
frustración que puede ser el preludio de la impotencia, así como la falta de clarividencia en
virtud de la cual él no capta la profunda necesidad de afecto constante y seguridad
romántica que experimenta ella, puede inducirla a encerrarse en su caparazón de
protección emocional que, cuando se endurece, se troca en frigidez. Cuando evitan la causa
de este efecto de soledad recíproca, respetando la ley de causa y efecto de Newton, y
pensando realmente en ella, su amor físico puede convertirse en una bella experiencia de
mansa pasión, en ese tipo de intimidad que los hace estremecer con sólo preverla al
mirarse a los ojos, y que les otorga una nueva dosis de paz y satisfacción cada vez que se
redescubren a sí mismos mediante su antigua alquimia. La unión sexual entre un hombre y
una mujer que se aman es como una melodía recordada de inefable añoranza y silenciosa
realización que puede ser maravillosamente terapéutica. A diferencia de muchas otras
parejas, estos dos pueden emplear la poesía como lenguaje de su amor. La típica mujer
regida por la Luna y el típico hombre regido por Venus no se avergüenzan de expresar sus
sentimientos en esta forma, y a veces la música también intensificará la magnitud
emocional de su acto amoroso. Hay muchas maneras de decir lo siento… no quise
lastimarte. La próxima vez que él deba dejarla por unos pocos días, podría regalarle un
frasco de perfume y un diccionario francés-castellano para que aprenda que je reviens
significa volveré… o quizás una muñeca de paño, para demostrarle que sabe lo que ella
siente por dentro, cómo atesora el ayer porque le parece más auténtico y seguro que el hoy
o el mañana. Ella ha necesitado a alguien que comprenda este rasgo de su personalidad
desde que era una niña que entonaba una dulce canción de cuna a su muñeca.

Entonces ella le obsequiará algo que tiene un valor incalculable: su confianza total. Y
ahora, las buenas noticias. Los dos son sentimentales. Los dos son maravillosamente
imaginativos y creen en los sueños. Ella tiene un magnífico sentido del humor, él tiene una
sonrisa encantadora. Ambos están sujetos a cambios de talante, pero también los
conmueve la ternura. En último lugar, pero no porque sea menos importante, los ángeles
son sus aliados, porque en razón de haber estado donde ahora están ellos, conocen muy
bien la abnegación que se necesita para escalar la empinada cuesta a la felicidad que
impone la vibración 4-10, y sin embargo están siempre dispuestos a prometer que el
espectáculo que se divisa desde la cima es portentoso… y no se aparta un milímetro del
centro de la belleza.
Hombre CÁNCER Mujer LIBRA

Las mujeres Libra desbordan tanto amor y belleza, que cuando uno está en su presencia,
tiene realmente la impresión de que repican campanitas. Las campanitas tintinean
también alrededor de la mayoría de las chicas Géminis y Virgo, pero con un sonido más
delicado. Las de Libra tienen un timbre más profundo, y se parecen más a lo tañidos que
oímos en la madrugada del Domingo de Pascua. Todo forma parte de la música de Venus, y
pueden imaginar el efecto que surte sobre el corazón sentimental y la conciencia sensible,
muy bien sintonizada, del hombre Cáncer regido por la Luna. Suena como un coro. Para
reforzar la naturaleza dramática de la experiencia, la chica Libra que lo ha fascinado se
parece muchísimo a un ángel. Venus nunca omite conceder a sus criaturas una belleza
facial cautivante… o por lo menos, una sonrisa capaz de alegrar el alma más abatida. A
veces la mujer Libra tiene la fortuna de haber recibido en la cuna estos dos dones de
Venus, y en tal caso, al Cangrejo no le queda escapatoria. Encandilado por tanta belleza,
ablandado por esa sonrisa rutilante, y puesto a escuchar tantos repiques al mismo tiempo…
este hombre de humores cambiantes puede experimentar algo más que un acceso de locura
lunar. Los Cangrejos tienen un estupendo sentido del humor, de modo que lo primero que
hará él, poco después de haberla conocido, será contarle una historia divertida. Entonces
ella reirá… no con una risa común, sino con una muy parecida a la que, según le contó
Peter Pan a Wendy, se quiebra en mil fragmentos y engendra las hadas… y él volverá a oír
las campanadas. No sólo su risa es musical, sino que su sonrisa es una sinfonía, y tiene el
buen gusto de valorar su humor.

Poco tiempo después, él se enterará de que, además de ser bella e ingeniosa, suavemente
fragante y femenina, y además de desbordar el misterio aterciopelado de la mujer, también
es desmedidamente inteligente y puede competir con la sagacidad de él en todo lo que va
del ajedrez a las cartas. Puede ser su socia, sorprendentemente centrada y creativa, en todo
tipo de negocios, y quizás incluso su socia en igualdad de condiciones. Ciertamente es más
lista que todas esas majaderas con las que estaba acostumbrado a tratar, que no se reían de
sus chistes y que necesitaban que les explicaran una docena de veces la manera de ejecutar
las faenas más sencillas. Ella se siente tan fascinada como él. Puesto que es aficionada a las
fiestas y a la sociabilidad, ha conocido a muchos hombres a lo largo de los años, pero todos
la han aburrido hasta hacerla llorar. Eran insensibles, desconsiderados y exigentes. Nunca
le pedían consejo acerca de sus negocios, empleos o carreras, porque pensaban que «no era
más que una mujer», y por tanto ¿qué podía saber sobre esas cosas? Esto siempre enfurece
a la chica Libra, para la cual la igualdad entre los sexos es casi una religión. No es necesario
que participe en los desfiles en favor de la ley de igualdad de derechos (aunque es muy
posible que lo haga), pero para Libra la equidad es la equidad, y la justicia es la justicia.

Ahora, he aquí a un hombre encantador, cuyos ojos irradian inteligencia y humor, cuyos
modales son muy cálidos y afectuosos, que es muy reflexivo y sensible. La hace sentir
femenina, y sin embargo admira, e incluso estimula su intelecto. Le hace sentir que la
necesita realmente, y quién sabe por qué… ella se siente muy protegida y segura con él,
como si supiera que nunca va a permitir que algo desagradable o chocante o inquietante
turbe el nuevo sosiego que han hallado. Él tiene un aire un poco anticuado y galante, que le
levanta el espíritu de una manera extraña, y la hace sentirse agradablemente amparada. Él
entiende la oscilación de su balanza de la soledad a la belleza, de la alegría al
aborrecimiento, porque él también es versátil, y esto le hace comprender los cambios de
talante de ella. Sobre todo, es muy sereno y paciente, y estas cualidades siempre atraen a
Libra, que busca paz y consuelo. ¿Por qué no casarse? (Es posible que esta idea se le ocurra
primeramente a ella.) Quizás él vacile. A lo mejor la madre de él no la aprueba, o tal vez él
no está seguro de que ella pueda sustituir a su madre en el papel de La-Mujer-Que-Lo-
Adora-Por-Encima-DeTodo-En-El-Mundo-Aunque-A-Veces-No-Lo Demuestre- Si -Bien-
Habitualmente-LoDemuestra. Quizás él piense que debería dedicarse exclusivamente a su
carrera o su negocio hasta afianzarse económicamente para poder mantener una esposa e
hijos.

El hombre Cáncer siempre mira antes de saltar, y rara vez se precipita. (Para la mujer
Cangrejo que busca protección emocional y económica, el matrimonio es la solución ideal,
pero el hombre Cangrejo tiende a buscar el afecto y la seguridad emocional que necesita
con no menos desesperación estirando una relación amorosa hasta el límite antes de
acceder a pensar en el compromiso.) Las responsabilidades del matrimonio lo preocupan.
El problema no consiste en saber si la ama o no. Claro que la ama, pero… Es posible que la
primera reacción de ella frente a las vacilaciones propias del Cangrejo, y a su marcha atrás,
consista en rechazar fríamente sus requerimientos físicos, o en torturarlo fingiendo interés
por otros hombres, con la esperanza de que los celos, el temor a perderla, o la falta de
pasión física, lo induzcan a arrojar la prudencia por la borda. Espera convencerlo de la
veracidad del aserto según el cual: «es posible que el matrimonio implique muchos
sinsabores, pero el celibato no implica ningún placer». Si el Sol y la Luna de sus
natividades tienen un aspecto armonioso, es posible que esta estrategia dé buenos
resultados. De lo contrario, sólo servirá para ponerlo agresivo y de mal talante, o para
hacerlo refugiarse en su caparazón de enfurruñamiento. Ella ha asistido a una miríada de
estados de ánimo del Cangrejo, pero posiblemente ésta es una faceta que nunca ha visto.
La ofuscará, aunque procurará disimularlo.

Entonces sacará a relucir nuevamente el encanto de Venus, y empezará a manipularlo


amablemente con su voz suave y sus sonrisas aureoladas de hoyuelos, e intentará
reconquistado con una rara combinación de lógica y técnicas fortuitas. Pero él intuirá lo
que está haciendo, con su aguda percepción, y quizá se resistirá, aferrándose con más
tenacidad aún a su cautela. Una vez su madre le dijo que es mejor prevenir que curar, y que
en este mundo cruel y frío la astucia vale más que la ternura. Así que siempre ha procurado
prevenirse y ser prudente y astuto. Ahora he aquí a esta mujer bella e inteligente que
intenta convertirlo en un hombre imprudente e impulsivo… y libre. Esto lo desconcierta y
lo hace aún más desconfiado. Él se sentirá interiormente alarmado por la personalidad
extravagante de ella, y a ella la fastidiará que él desconfíe injustamente de sus amistades
inocentes con otros hombres (pero quizá no será lo bastante equitativa como para
comprender que ella estimuló deliberadamente sus sospechas. Ella le dirá que le está
sofocando el alma y se negará a contestar sus llamadas. Pero lo echa de menos, lo necesita,
así que intentará situarse en el lugar de él una vez, y otra, y otra. Él se asustará un poco
cuando hayan reñido, porque, apenas se separan, el aire de alegre optimismo de ella, y el
encanto que tenía la vida cuando reían y se amaban juntos…lo obsesionan. Eso se parecía
tanto a lo que experimentaba en la infancia cuando la vida era dulce… y sencilla. ¿Volverá a
encontrar tanta belleza con alguna otra? Teme que no. En verdad, secretamente está
seguro de ello, y éste es el tenebroso enemigo de su amor: su afición al secreto, su
renuencia a expresarle franca y descarnadamente a ella sus sentimientos y pensamientos.
Si los expresara, si pudiera expresarlos, tal vez ella podría ayudarlo a entender esta extraña
magia lunar que han descubierto, tal vez podría ayudarlo a encontrar la forma de creer en
sus virtudes.

Pero él se complace, perversamente, en obligarla a adivinar lo que piensa realmente. A


Cáncer nunca le resulta fácil ser tan sincero y franco como Libra. Mientras se estén
haciendo el amor, se dirán silenciosamente el uno al otro: «No pensemos, limitémonos a
sentir». Y por eso su intimidad física disipa, por un tiempo, sus problemas. Cuando un
hombre Cáncer se somete a la emoción y el sentimiento en estado puro, despliega su
verdadera personalidad, libre de los frenos que le imponen sus temores y preocupaciones.
Como amante, le suministra a ella esa forma especial de paz y satisfacción que emana de
las aguas profundas de su naturaleza emocional. A veces, cuando experimentan
físicamente el amor, la chica Libra evoca la imagen de un fresco arroyo, en el que ella flota
como una hoja. La ternura y la imaginación que ella aporta a su unión ejerce sobre él el
mismo efecto sedante, y el Cangrejo se relaja, dejando que el amor invada todo su ser,
hasta que sólo queda espacio para el júbilo. Lo que él experimenta en estos momentos es
algo que nunca querrá perder. Pero la pasión viene y se va, y después siempre hay
problemas. Puesto que ésta es la difícil configuración de signos solares 4-10, sus conflictos
y tensiones, su impasse respecto de la naturaleza permanente de la relación, y sus criterios
divergentes, no son fáciles de superar. Pero si él despliega la tenacidad de Cáncer y pone
más empeño en conciliar sus diferencias, en lugar de ponerlo en despedazar su amor… y si
ella despliega la equidad de Libra para comprender la cautela del Cangrejo con más
compasión por los sentimientos de él y menos preocupación por los de ella, quizá podrán
volver a intentarlo, y a lo mejor esta vez harán rimar su poema y aprenderán de alguna
manera a entonar su canción al unísono.

A Cáncer y Libra, les resulta difícil llegar a un acuerdo, pero es posible que la necesidad
que él experimenta de volver a oír esos tañidos del amanecer del Domingo de Pascua lo
induzca a ensayar de nuevo… y es posible que la necesidad que ella experimenta de ser
amada por un hombre que la venera y la respeta vuelva a arrojarla en sus brazos para oír
nuevamente cuán bella es. Mientras ella está ausente, es curiosa la forma en que él siente
de cuando en cuando la cabeza de la chica Libra apoyada contra su hombro, en sueños… y
anoche tuvo la certeza de que la oyó hablar, pero con voz triste. Le pareció oír que le decía,
suavemente, con su corazón más sabio (porque Libra está delante de Cáncer en la rueda
kármica de la vida): «Tienes tanto que aprender, cariño… y espero que nunca lo aprendas.
porque eso te hará sufrir, como siempre hace sufrir el conocimiento, y no puedo soportar
que sufras más. Por eso debí partir». Cuando él se despertó, tenía lágrimas en los ojos,
porque su presencia había sido muy concreta, y casi había oído la música que nunca
terminará de olvidar. La Luna ha arrojado sobre Cáncer la maldición y la bendición de una
buena memoria. cuya nitidez es, a veces, casi fotográfica. Estos dos pueden hallar el
camino del reencuentro si su necesidad y su paciencia son suficientemente poderosas. Pero
si no, incluso después de que la canción que compartían haya concluido, la memoria lunar
de él le devolverá… fragmentos obsesionantes de la letra. Entonces lamentará no haber
dicho determinadas cosas cuando ella estaba cerca… así que se limitará a pensarlas a veces
cuando esté solo… con la esperanza de que ella las oiga, donde se encuentre… …tal como
me dijiste una vez si nunca volvíamos a vernos nada cambiaría no dijiste que no importaría
dijiste… que nada cambiaría ¿y sabías que yo entendería el matiz? Fue hace mucho
tiempo… ¿pero lo sabías?
LA RELACIÓN CÁNCER-ACUARIO

Como sobre el Cangrejo y el Aguador influye la vibración de signos solares 6-8. Acuario
siente que Cáncer lo ayuda, de alguna manera, y Cáncer siente que Acuario lo desconcierta,
de alguna manera. Por supuesto, Cáncer no es el único que piensa así. Acuario
desconcierta a todo el mundo. Sólo se trata de que Acuario desconcierta a Cáncer más que
al resto de la gente, porque representa, para él, la octava casa astrológica. Esto significa
que los Cangrejos ven a los Aguadores más o menos como los Aries ven a los Escorpión,
como los Tauro ven a los Sagitario, y como los Géminis ven a los Capricornio, y así
sucesivamente. Todo es relativo. A primera vista, puede parecer que estos dos no
comparten absolutamente nada, de modo que les resulta difícil relacionarse entre sí. Pero
piensen un poco mejor. Tomen, por ejemplo, a la Madre Gansa de los cuentos infantiles
(Cáncer) y al Sombrerero Loco de Lewis Carroll (Acuario). ¿Les parece que pueden tener
algo en común? Indudablemente comparten la cualidad de… su naturaleza extraña. Lo
abstracto. Sin embargo, Acuario es extraño en una forma súbita, chocante y nada
convencional, y Cáncer es extraño en una forma caprichosa y soñadora. Aunque es
innegable que los Cangrejos son exteriormente muy prácticos, tienen esta esencia esquiva
de versatilidad e imprevisibilidad. Esto también lo comparten con Acuario, pero lo que
cuenta es la forma diferente en que se manifiesta la cualidad. La versatilidad de los
Cangrejos está sincronizada con las fases de la Luna. Es así de simple. De modo que resulta
un poco más fácil llevar la contabilidad diaria de sus cambios de humor. Basta asentarlos
pulcramente en un libro mayor, como saben, bajo los encabezamientos Luna llena
(extravagante y lloroso), Luna nueva (inquieto e imaginativo), cuarto de Luna (nostálgico y
añorante), tres cuartos de Luna (gracioso y simpático), períodos menguantes
(malhumorado y colérico), períodos crecientes (agresivo y hambriento), o eclipses
(enfurruñado y retraído).

El problema consiste en que a veces los Cáncer mezclan sus estados de ánimo, y entonces
uno debe observar que es en la luna llena cuando se muestran graciosos y simpáticos, en
tanto que la luna nueva genera nostalgia, o que saltan fuera del sótano durante los tres
cuartos y se vuelven agresivos durante un eclipse. Hace falta un libro mayor con varias
columnas, quizá también un bolígrafo azul y otro rojo para los cambios, e incluso así, se
necesita mucha concentración para mantener las columnas en orden, si se les antoja
aferrarse a la cólera y el mal humor durante los períodos menguantes, pero virar a la
extravagancia y los lloriqueos durante el cuarto de luna. A pesar de todo esto, los humores
y los cambios del Cangrejo son bastante más fáciles de pronosticar que los del Aguador
típico. Verán, la versatilidad y el comportamiento imprevisible de los Acuario están
sincronizados con los rayos de Urano, y realmente no sé de nadie, incluidos Tom Edison,
Ben Franklin y Nikola Tesla, que haya encontrado la forma de predecir los rayos con
suficiente precisión como para asentarlos en un libro de contabilidad. En determinado
momento el cielo parece un vaso de leche de color azul claro, y una fracción de segundo
después un fuego amarillo, zigzagueante y ramificado, corta las nubes, seguido por una
tremenda resonancia que culmina en el súbito estampido de un trueno. Por consiguiente,
aunque la contabilidad lunar sea muy intrincada, la de los rayos de Urano es sencillamente
imposible de organizar correctamente. En realidad, pienso que lo menos traumático será
que el Cangrejo y el Aguador toquen de oído. A esta altura, probablemente habrán
comprendido que si bien esta asociación puede ser, por cierto, desconcertante para ambos
protagonistas, es muy difícil que le resulte aburrida a cualquiera de los dos.
Quizá como los Cangrejos reaccionan vehementemente, y están dotados de necesidades
emocionales capaces de remontarse a grandes alturas y de hundirse a grandes
profundidades, los Acuario piensan que es divertido hacerles pequeñas jugarretas,
sorprenderlos cuando menos lo esperan. Es posible que los Aguadores les den estos
chascos a los Cáncer a cualquier edad, y que empiecen muy jóvenes, a veces incluso antes
de haber nacido, aunque, con un comportamiento típico de Urano, casi siempre deslizan
una sutil insinuación de la treta en cierne, insinuación que el Cangrejo casi nunca capta
pero que tranquiliza la conciencia de los Acuario, porque, al fin y al cabo, intentaron alertar
a su víctima, y ésta no les hizo caso. (Los Acuario aborrecen comportarse en forma
deshonesta o hipócrita.) Por ejemplo, una chica cáncer se disponía a dar a luz por primera
vez en marzo de 1978, así que pueden imaginar muy bien que esperaba con entusiasmo el
acontecimiento, porque Cáncer es el signo de la maternidad, y si engendrar hijos es por
naturaleza algo tan maravilloso para las mujeres, lo es aún más para las chicas Cangrejo. El
obstetra les informó a ella y a su esposo, que la criatura nacería el 28 de marzo. Las madres
siempre les creen a sus obstetras (las madres Cáncer aún más porque tienden a ser tímidas
y renuentes a discutir), aunque me pregunto por qué son tan crédulas, puesto que los
médicos sólo calculan correctamente la fecha del nacimiento más o menos por debajo del
dos por ciento de las veces y su promedio de aciertos es incluso menor con los
primogénitos. Así que ahí estaban, los pobres esperando a un bebé ariano, lo cual
implicaba, por supuesto, prepararse para más reclamos aullantes de pañales y teteros
tibios a horas inusitadas de la noche, porque si bien todos los críos son exigentes, hasta
cierto punto, los pequeños arianos son increíblemente egoístas y no les importa que sus
padres duerman o no con tal de que satisfagan sus estridentes pretensiones.

Estos regalos del Cielo que llegan por la vía de Marte son muy exuberantes, pero no por
ello menos irresistibles. El problema consistió en que el médico y los padres se
equivocaron de signo solar. Sólo la criatura sabía que era Acuario. Intentó prevenirlos
antes de darles la sorpresa, pero no, no le hicieron caso, e insistieron en encaminar sus
consultas hacia el médico y los calendarios y cosas parecidas, en lugar de orientarlas hacia
la Biblioteca Pública, donde los aguardaba la verdad. Ahora bien, tal vez les parezca que la
biblioteca pública es un lugar muy extraño para ir a averiguar la fecha de nacimiento de un
niño, pero para un Acuario es muy lógico. El Aguador no llegó el 28 de marzo sino,
ciñéndose puntualmente a su propio programa de Urano, el 3 de febrero de 1978, casi con
dos meses de anticipación, y con un peso de dos kilos y medio… y no, el pequeño no era un
niño prematuro. Era un chico perfectamente sano y bien formado (aunque diminuto),
nacido en cuentas, que no tenía el propósito de acomodar su entrada en este mundo a los
cálculos equivocados de los demás, privándose así de su signo solar Acuario. Pero como he
dicho, el Acuario intentó prevenir a su madre Cáncer. Al salir apresuradamente de la casa,
rumbo al hospital —cuando se hizo evidente que con calendario o sin él, con médico o sin
él, llegaba inevitablemente— La chica pasó junto a la mesa del recibidor, sobre la cual
descansaba un libro de la biblioteca, con la tapa abierta. ¿Pero acaso lo vio? No. Sólo
cuando volvió a casa con su bebé en brazos echó una mirada a la advertencia. Sobre la
tarjeta del libro se hallaba estampado en grandes letras purpúreas el telegrama de Urano,
que no podía ser más nítido y terminante. FECHA DE VENCIMIENTO: 3 de febrero de
1978.

Cualquiera que sea la relación entre Cáncer y Acuario, ya se trate de parientes, amigos,
socios, amantes o consortes, y tanto si el Aguador es mujer, hombre o de cualquier otro
sexo, el Acuario le hará de cuando en cuando estas pequeñas jugarretas a la criatura lunar,
sólo para contemplar su reacción. Las facciones de Cáncer son tan elásticas, que observar
las expresiones que cruzan por ellas es como contemplar una película de la vida: alegría,
aflicción, risa, recelo, reserva, miedo, cólera, ternura, esperanza, desesperación,
expectativa… toda la gama de las emociones humanas. Lágrimas; y después risitas. Risas, y
después sollozos. Mal humor, y después dulce ternura. Afabilidad, y después agresiones de
cangrejo. Los Aguadores disfrutan inmensamente de todo esto. Pero hay un estado de
ánimo de Cáncer que no los regocijará. El sentimiento a veces exagerado de intimidad
personal, propio del Cangrejo. Los Acuario no tienen nada que ocultar, y no pueden
comprender por qué los Cangrejos son tan innecesariamente desconfiados y
autoprotectores. Es posible que estos dos necesiten tomarse unas breves vacaciones, el uno
del otro, cada vez que sus respectivas excentricidades empiecen a erizarles los nervios. Un
hombre Cáncer y un hombre Aguador que conozco, y que habían sido amigos muy íntimos,
resolvieron compartir una casa durante unos meses en, mientras el Acuario investigaba
una universidad para verificar si ésta era digna de que él la honrara con su inscripción. Su
camarada Cáncer tenía la costumbre de echarle llave a su habitación cuando salía de la
casa. Al proceder así no ponía en tela de juicio la honestidad de su amigo regido por Urano:
sólo se trataba de que a veces los Cangrejos tienen esta obsesión ligeramente neurótica de
la reserva. El Acuario se limitaba a encogerse de hombros.

La idiosincrasia de sus amigos nunca preocupa ni sorprende a los Aguadores. Su lema es


«vive y deja vivir». Sin embargo, una noche el Cangrejo cometió el error de dejar
encerradas en su habitación la guitarra y la raqueta de tenis de Acuario, antes de irse al
cine. Cuando Acuario volvió a casa y quiso practicar algunas canciones, para jugar después
un partido de tenis, descubrió que su equipo había quedado guardado bajo llave. La cólera
de Urano se descargó como un rayo, y forzó una ventana y entró a recuperar sus
pertenencias. El Cangrejo se indignó al descubrir que habían entrado por la fuerza en su
habitación, y llamó a la policía. Este episodio casi destruyó la amistad que los unía, pero
afortunadamente discutieron lo que había sucedido y se separaron con un apretón de
manos… aunque el Acuario se mudó prudentemente al día siguiente, antes de que el
período de enfurruñamiento de Cáncer por el incidente le hicieran decir cosas que le
habrían producido a la criatura lunar heridas demasiado profundas e inolvidables. Algún
día retomarán su amistad en el punto donde la dejaron. Pero la moraleja de la historia
consiste en que estos dos signos solares no deben molestarse demasiado el uno al otro.
Será útil que periódicamente se separen durante un tiempo, para darse un descanso. A
Cáncer le disgustan muchísimo la curiosidad y contundencia de Acuario. A Acuario le
disgustan muchísimo la reticencia de Cáncer y su proclividad a enfurruñarse. Sin embargo,
el mismo Aguador se enfadará cuando el Cangrejo se muestre cambiante, excéntrico e
imprevisible. Entonces el Cangrejo podría muy bien responder, justificadamente: «¡Mira
quién protesta contra los cambios de humor, la excentricidad y la conducta imprevisible!».
Lamentablemente, los Acuario nunca se ven a sí mismos, en ningún sentido, como seres
extraños. Todo el mundo está loco, y todos sus habitantes lo están, pero ellos son lo más
normal que se puede ser. Acuario es un signo fijo, no lo olviden. Cáncer es cardinal. En
consecuencia, Cáncer hará todo lo posible por «mandar» a Acuario, en tanto que Acuario
hará todo lo posible por no dejarse mandar. Esto es lo que se entiende por cardinal y lo que
se entiende por fijo. El resultado final es… bueno, no me gusta ser redundante, pero es
imprevisible.

El error que se comete con más frecuencia en la asociación entre el regido por la Luna y el
regido por Urano proviene de la tendencia del Cangrejo a ensayar todas las maniobras
estratégicas (la mayoría de ellas taimadas y secretas) para acercar al Aguador al punto de
vista de Cáncer. Se necesita tiempo para aprender que el diablo y cuarenta jinetes no
podrían persuadir a una criatura de Urano de que debe hacer lo que no desea. Si les place,
que sean el diablo y noventa jinetes. Agreguen todo el cuerpo de Infantería de Marina. Si el
Aguador sustenta otras ideas, el Cangrejo casi siempre derrochará su tiempo, y los Cáncer
deberían tomar nota de esto, porque son tan poco aficionados a derrochar el tiempo como
a derrochar el dinero. Igualmente, siempre puede haber casos inesperados,
«imprevisibles», en que el Acuario se deja halagar o engatusar o reducir mansamente a la
sumisión, y los raros ejemplos de este fenómeno se deberán invariablemente a la tenacidad
realmente asombrosa del Cangrejo. Cuando un Cangrejo aferra algo o a alguien con esa
pinza de perseverancia, no es fácil zafarse. Los hábitos gastronómicos de estos dos son, a
menudo, muy distintos. A muchos Acuario les gustan cosas tales como los plátanos
congelados mezclados con hígado picado, los tomates rellenos con frijoles… y los dientes
de león asados. Los Cáncer prefieren platos más sustanciosos como los que mamá
acostumbraba a guisar. La fórmula que Acuario debe recordar si desea mantener satisfecho
al Cangrejo es: mucho amor, mucha comida, mucho dinero y sencillamente la mar de
atención comprensiva.

Si los Cangrejos quieren saber cuál es el secreto del éxito cuando se trata de lograr la
armonía con los Aguadores, helo aquí (pero no se lo cuenten a nadie… ¡shhh!). No se
metan en lo que no les importa, no chismorreen, no los regañen, no les formulen
preguntas, y estén preparados para recordarles de tiempo en tiempo cómo se llaman y
dónde viven, cuando olviden distraídamente dichas menudencias. Si ambos ponen en
práctica estas fórmulas, se llevarán bien. Cuando el Cangrejo se sienta solo y alunado (con
un sentimiento muy parecido a la nostalgia por el terruño, pero más intenso), el Aguador
deberá exclamar jovialmente: «¡Eh! ¿Quieres jugar a las metras, pero usando caramelos de
goma?». Esto bastará para hacer sonreír al más triste de los pájaros locos: la mención de
algo para mascar. Y el recuerdo de la diversión que experimentaban durante el recreo, en
los «buenos tiempos de antes», muy, muy lejanos, cuando la vida era hermosa y segura e
invulnerable y cómoda… cuando mamá los arropaba por la noche, y siempre tenía a mano
un pañuelo para secar las lágrimas que derramaban por sus temores lunares.

Mujer CÁNCER Hombre ACUARIO

El hombre Acuario siente tanto anhelo de afecto como el que más, pero se resistirá
violentamente a que lo bañen en un océano de afecto, como si fuera una rosquilla. Ya sé lo
que piensan. Piensan que la gente no baña rosquillas en el océano. Acuario, sí. Pero no las
come después de bañarlas. Sólo efectúa un experimento para saber cuánto tarda el agua
salada en empaparlas, comparada con la miel que le echa a su té. Pero lo importante es que
él, personalmente, se siente incómodo cuando está empapado. Un exceso de posesión
saturante lo sofoca, cuando él necesita el aire fresco de la libertad de expresión. Al Aguador
típico le disgustará que le pregunten si usa sus zapatos de goma, cuánto come y qué hizo
con el dinero que tenía ayer en el bolsillo. Ciertamente valorará la dedicación halagadora
que le dispensa la doncella lunar, pero cuando esta dedicación amenace con coartar su
exploración independiente del mundo y de casi todos los que lo habitan, se empecinará… o
se encerrará en sí mismo y se alejará a la deriva. Es bastante inútil decirle a este hombre a
qué hora debe estar de regreso en casa. Necesita volar libremente, y está de más que el
pesimismo de Saturno empañe su vuelo. Es posible que su extraña conducta desconcierte a
la chica Cáncer hasta hacerla llorar. Él se comportará a menudo como si ni siquiera supiese
que ella está allí, y menos aún que está llorando… y entonces, si no la encuentra en el
preciso instante en que desea un postre helado, o en que ha extraviado un cordón de
zapato y la necesita para que se lo busque, se sentirá más que un poco ofuscado. Ella tiene
la culpa. Ella es la que lo acostumbró a los postres helados y las verduras hervidas, y
también lo malcrió en el contexto de los cordones de zapato. Ella también se altera cuando
él trata de husmear sus secretos. Aunque no los tenga. A veces ella está callada sin ningún
motivo, mientras sus pensamientos hacen carreras con la Luna, y él trata de correr a su
lado. Pero realmente ella preferiría estar sola durante estos vuelos de su imaginación, o por
lo menos necesita que su compañero le coja la mano con silenciosa comprensión, y que no
la sobresalte con preguntas que restallan como palomitas de maíz… reventando en su oído
interno mientras está parcialmente sumida en sus ensueños.

Ya ven que cada uno prefiere que el otro (o la otra) no se entrometa en sus hábitos de
vuelo. Sumarse está bien, pero no entrometerse. Si ella consigue aprender a no empeñarse
en coartar los anhelos de él por mezclarse con las masas y merodear por sí solo de cuando
en cuando, y si él consigue aprender a espiar más delicadamente en el escondite secreto
donde ella guarda sus sueños, superarán por lo menos la mitad de sus problemas. La dama
lunar experimenta casi la compulsión de ser «maternal» con el hombre que ama. Este
hombre pensará que es formidable recibir un trato maternal, a cualquier edad cronológica,
pero habrá que advertirle a ella que el hombre Acuario necesita que le dispensen ese trato
durante las veinticuatro horas del día… a cualquier edad. Quizás ambos son alumnos del
bachillerato o de la universidad. En este caso, he aquí algunos consejos. Un joven Acuario
que conozco, resolvió ser, durante un par de años razonablemente próximos: oceanógrafo,
después músico, después ingeniero, después submarinista, después astronauta, después
pastor luterano (durante un breve lapso), y más recientemente espera el momento de
hablar con un biólogo Leo, por el que siente respeto, para que éste lo ayude a decidir si
deberá optar por la carrera de biólogo marino. La espera lo pone un poco nervioso, porque
el asesor biológico reside temporalmente en Hawai. Aproximadamente durante el mismo
período, este Aguador extravió cuatro pares de lentes, tres pares de lentes de contacto, se
sometió a una apendicetomía de emergencia, desapareció de su hogar durante ocho
semanas para trabajar en una pizzería, se dedicó a tocar la guitarra durante los servicios
religiosos de una iglesia, usó el cabello largo, se lo hizo cortar, pintó de negro el cielo raso
de su habitación… y se enamoró de un pez de sexo femenino.

El mes pasado (en relación con el momento en que escribo estas líneas) resolvió asociarse
con un amigo , para abrir un taller de reparación y fabricación de guitarras, poco después
de lo cual decidió incorporarse a una orquesta ambulante de rock, mientras esperaba el
momento de conversar con el biólogo temporalmente destacado en Hawai sobre delfines y
cosas por el estilo. En algún rincón de su cerebro alimenta el deseo de aprender a hablar en
delfín. No tengo la menor idea de lo que esto significa, ¿y ustedes? Una llamada telefónica
que acabo de completar hace pocos minutos, en la mitad de este párrafo, me pone al
corriente de que ha cambiado de plan: ahora se propone vivir un tiempo en el bosque,
como un ermitaño, para meditar a solas y componer un poco de música. Sin embargo, no
sabe muy bien si quiere acampar en los bosques, porque allí «hay sólo dos tipos de árboles,
dos tipos de flores, dos tipos de rocas», y esto «empieza a aburrirlo». Le gustaría tratar de
tocar la guitarra, dice, y «grabar los ecos». ¿Entienden a qué me refiero? Esto es lo que
deberá enfrentar la doncella lunar, cualquiera que sea la edad cronológica del hombre de
Urano. Oh, es posible que tenga un empleo o carrera más o menos permanente (más
menos que más), y es posible que no haya extraviado los lentes (sólo porque no los usa, en
cuyo caso extraviará otras cosas, como su carnet de conducir o sus tarjetas de crédito, sus
llaves, y diversos objetos de este tipo). Ya sea que este hombre tenga cinco años o
cincuenta, veinte o doscientos, necesita muchos cuidados maternos. Con tal que la doncella
lunar que lo ama no confunda el concepto de «cuidados maternos» con el de «opresión
materna».

La dama de Cáncer que se ha introducido caóticamente en la órbita aural del Aguador debe
resignarse a rozar con él el País de las Maravillas, si no geográficamente, por lo menos
mentalmente. Si no mentalmente, emocionalmente. Si tiene «suerte», en las tres
condiciones. En realidad, cuando se practica un análisis minucioso, poco importa que la
actitud de ella respecto de las idas y venidas del Aguador con sus muchos amigos (que
parecen crecer encima de él, como lapas benévolas) sea estricta o permisiva, puesto que ni
la una ni la otra surtirá mucho efecto. Su familia probablemente ensayó las dos actitudes, y
descubrió, mucho antes de que la doncella lunar lo conociera, que ninguno de esos
métodos servía demasiado para encauzarlo por el sendero recto, sin curvas ni desvíos. Los
Acuario deben zigzaguear, de alguna manera. Esto es producto de su empatía con el rayo
simbólico de Urano. Todos saben que el rayo nunca sigue una línea recta, ¿así que cómo se
puede pretender que un hombre sometido a su influencia la siga? Curiosamente, cuanto
más envejece el hombre Acuario, más fijos se hacen sus hábitos, muy gradualmente, y sin
embargo cuanto más envejece la mujer Cáncer, tanta más avidez siente a menudo por
visitar aquellos lugares remotos de sus ensueños juveniles. Esta situación exige un
compromiso. No quiero desorientar a la doncella lunar. Cuando dije el hombre de Urano
cambia a medida que envejece, no quise crear la impresión de que algún día será tan
normal como sus vecinos. Seguirá siendo un poco chiflado, pero tendrá una pizca mayor de
fijación en su chifladura. Por ejemplo, es posible que no vuelva a cortar el césped del jardín
del fondo vestido con su traje de nacimiento, pero su sentido de lo original y lo singular se
mantendrán relativamente intactos. Aunque sea moderadamente, él seguirá apañándose
para sacar a relucir sorpresas ocasionales con el fin de hacer interesante la vida. Habrá
momentos en que la chica Cangrejo pensará que él linda con lo extravagante, pero
generalmente el Aguador le resultará muy divertido. El sentido del humor es uno de los
rasgos más lunáticos y encantadores de ella, e incluso es posible que sea lo que lo atraiga
inicialmente a él. (Puesto que ella es sensible a lo ridículo, resulta ciertamente lógico que
también lo sea a él.) El adora la forma en que la sonrisa de la Dama Lunar fluctúa como un
plácido arroyuelo, para estallar luego en una cascada de risa alegre y demencial. E,
innegablemente, su reserva femenina lo fascina.

Es posible que sus cambios de humor lo intriguen, e incluso lo enfurezcan, de cuando en


cuando, pero si se esfuerza realmente, él podrá sincronizar su metabolismo con el de ella.
Al fin y al cabo, él pertenece a un signo de Aire mental, y por tanto es más dúctil que
muchas otras personas. Lo que quizá necesitará algunos cambios es la fijeza de su signo.
Puesto que ésta es una configuración de signos solares 6-8, ella representa para él la sexta
casa astrológica de servicio, de modo que siempre existe la posiblidad de que si ella se lo
permite, él adquiera el hábito de pretender que lo sirva de manera sutil, o de que sacrifique
sus propios sueños al carisma cambiante de él. Él representa para ella la vibración de la
octava casa. Por consiguiente le parecerá, en cierta forma, esquivo, y de alguna manera
situado apenas fuera de su alcance… y ella también le encontrará un atractivo físico difícil
de explicar. Entre estos dos existe una innegable atracción sexual. Una química poderosa
los atrae desde el comienzo. Porque él nació bajo un signo masculino, regido por el
también masculino Urano, y ella nació bajo un signo femenino, regido por la también muy
femenina Luna. Poco importan los antiguos rumores acerca del «Hombre de la Luna»: la
Luna inconstante es categóricamente una dama. Lo que la astrología les advierte a los
hombres doblemente masculinos y a las mujeres doblemente femeninas es que se guarden
de la tendencia natural de los «fuertes» a dominar a los presuntamente «débiles», que trae
consigo el peligro de una pizca de sadismo y de masoquismo. Pero en este caso existen más
probabilidades de que los papeles puedan invertirse, porque la influencia «doblemente
femenina» de la doncella lunar también es cardinal. Es posible que parezca un ángel de
docilidad, pero yo, en su lugar, no apostaría quién manda en el gallinero.

Por supuesto, al hombre Acuario sólo se lo puede gobernar durante un tiempo, antes de
que abandone el gallinero. (Volando.) Sin embargo, si ella consigue fusionar sus cualidades
femeninas con las masculinas de él, y viceversa, de modo que cada uno de ellos contenga
una feliz combinación negativo-positiva en su actitud respecto de la vida y de su pareja…
especialmente en su actitud respecto del sexo… disfrutarán inmensamente de su acto
amoroso, porque éste les dispensará una plétora de paz y satisfacción. Son raros las
doncellas lunares y los Aguadores que no valoran su unión sexual como una experiencia
muy especial. Ella hace aflorar en él una profunda ternura cuya existencia él podría no
haber descubierto. Y él despierta en ella una pasión fogosa que había mantenido oculta
hasta la aparición de él, como un toque de despreocupada locura lunar. Urano, el
alquimista, lo ayuda a traducir inesperadamente los estados de ánimo de ella, y él conoce
misteriosamente los ensalmos capaces de trasmutarlos… transportándolos de la reflexión a
la vehemencia… de la aflicción a la serenidad… de la embotada desesperación a
vertiginosas cumbres de renovada esperanza y risa lunar. Él le murmura un mantra mágico
con una sola mirada, como si fuera un rayo. Ella lo oye… tal como la Luna llena oye el ruido
atronador de las olas que se hinchan y se acumulan silenciosamente mucho antes de
estrellarse contra la costa del océano… y le contesta con una mirada análoga. No es extraño
que su unión sexual sea singular e imprevisible, potencialmente muy profunda y
satisfactoria, sobre todo cuando sus luminarias están en relación armónica entre sus cartas
natales.

Estos dos se estimularán continuamente con recursos extraños y embrujados,


inexplicablemente entrelazados con las vibraciones poderosamente magnéticas de la Luna
y Urano… mediante la elocuencia de los mensajes tácitos reflejados en sus ojos. Ninguno
de los dos es renuente a valerse de un hechizo para retener al otro. Él pensará que puede
evadirse, pero la delicada bruma de ella lo sujetará con sus secretos tentadores, mientras
sus ojos parecen entonar el sortilegio de la criatura lunar… Abracadabra, ondulantes
lágrimas de agua… encurtidos de calabaza orejas de mariposas… Vientos del Norte, soplad
sobre sus años… Ella pensará que puede huir de los esporádicos tormentos del amor, pero
él la sujetará con la pura compulsión de su misterio indefinible, y le advertirá
silenciosamente que si parte… Yo dejaré mi huella en ti… como tu propio embrujo…
veteando tu cabello… y acechando en tus ojos plateados…* Entonces él, a su vez, estudiará
la posibilidad de abandonarla, pero ella replicará suavemente… ¡Oh, No! Yo me saldré con
la mía, con mi locura lunar… aunque incontables violinistas te convoquen a un baile de
muñecos de madera.* Y como buena mujer, ella dirá la última palabra. Toda la alquimia de
Urano no bastará para ayudarlo a imaginar una respuesta al definitivo hechizo Cáncer-
cardinal-lunar-femenino de ella cuando lo envuelva tierna pero fuertemente con el
juramento…

Cauterizaré tu palma con una cicatriz eterna para que todas las astutas Casandras susurren

«¡Ah! ¡Allí va uno de los perdidos!

Lo visitó una solitaria deambulante que cantaba una sonata lunar lo engatusó un fuego
fatuo de los brezales nocturnos

lo besó una luciérnaga titilante

lo rozó el toque de un delirante embrujo gitano

oyó el grito de un lunático

…ha sido amado.» .


Nunca es fácil dejar a una dama Cáncer. Sus canciones violetas seguirán al hombre Acuario
a donde vaya, aunque sea muy lejos… e incluso teñirán sus sueños con el color de la
lavanda y con el plateado rielante de la risa de ella. Sus amigos pensarán que está aún más
raro que antes… ¡y esto ya es mucho decir! Pero también es casi maravilloso. Es muy poco
usual estar embrujado por un rayo de Luna… ser un curioso prisionero del mar. Le está
bien empleado por ser un signo de Aire… y confundirla con el símbolo del Aguador. La
astrología diría que se trata de un caso de Justicia Poética.

Hombre CÁNCER Mujer ACUARIO


El primer error que puede cometer una chica Acuario con un hombre Cáncer consiste en
tratar de cercenar alegremente los recuerdos que lo atan a su hogar y su madre, diciéndole,
con la sensatez propia de Acuario, que el ayer pertenece al pasado, que el hoy es trivial… y
que él debe tener la madurez suficiente para comprender que todo lo importante reside en
el futuro, y para no aferrarse emocionalmente a lo que ha desaparecido y nunca podrá
volver con la misma configuración o forma de antes. Ella puede llegar incluso al extremo
de exhortarlo a convertirse en un adulto. (Los Acuario no se destacan por su tacto, y se
parecen mucho a los Arqueros por su tendencia a hablar sin pelos en la lengua.) Al
Cangrejo le disgustará mucho que ella intente inculcarle una actitud emocional madura.
Incluso es posible que reaccione violentamente, y que trepe por el interior de su
confortable árbol de recuerdos y que nunca vuelva a salir… hasta estar seguro de que ella
ya no está allí para acosarlo y lastimarlo y frustrarlo con los electrizantes y centelleantes
rayos de realismo que dispara Urano. Es… bueno, es alarmante. Él se siente muy, muy solo
cuando descubre que la mujer que ama no se apiada de su necesidad nostálgica de-
remontarse periódicamente a los días seguros de su infancia, cuando está especialmente
ofuscado por la agresividad del mundo y por la indiferencia de sus amigos y compañeros.
Nunca sintió auténticos deseos de convertirse en adulto. Como Géminis, todo hombre.
Cáncer, cualquiera que sea su edad o el lugar que ocupa en la escala social, lamenta
secretamente, en el fondo de su ser, no haber podido seguir siendo niño. Cuando lo era,
podía maravillarse de tantos portentos… había tantas cosas que lo hacían llorar y reír. Y le
encanta entregarse a los extremos de la gama emocional. De alguna manera esto parece
agilizar su imaginación, que lo transporta en prodigiosos viajes de fantasía, como una
alfombra mágica personal urdida con ensueños.

«Insulsa —se dirá—. Eso es lo que ella es. Insulsa.» Resuelve que es una mujer desprovista
de imaginación. Piensa y habla como un hombre. También se comporta como un hombre.
Bueno, él no aspira a enamorarse de un realista masculino. Desea enamorarse de un
dechado de perfección encantador, dulce, femenino. Como mamá. Se equivoca, por
supuesto. De lo que menos se puede acusar a esta chica es de ser insulsa. Pero sucede que
ésta es la palabra favorita del Cangrejo (junto a «cruel») para designar a la mujer que se
resiste a llorar con él y reír con él, que se niega a sincronizarse a sus estados de ánimo
fluctuantes. Como he dicho antes, en otros capítulos de este libro dedicados a Acuario, los
regidos por Urano tienen el extraño hábito de llorar cuando están exultantes y de reír como
locos cuando tienen el corazón destrozado. El hombre Cáncer tardará un poco en
comprender este fenómeno, para no hablar de lo difícil que le resultará aprender a lidiar
con las inversiones de personalidad de la Aguadora: de masculina a princesa, de dulce y
lánguida a cortante y brusca. Él se lo merece, en realidad. El mismo Cangrejo es muy
versátil. En compañía de esta mujer, se verá obligado a tomar una ración de su propia
medicina. Ella es muy cambiante, y sus caprichos y fantasías son aún más imprevisibles
que los de él. En verdad se trata de una pareja heterogénea.
La chica Acuario no peca por falta de compasión, pero tiende a diseminarla en dirección a
grandes empresas humanitarias, y a veces olvida reservar la indispensable para sus
relaciones personales. Pero no es cruel y tiene buenos sentimientos. Cuando descubre el
dolor que le está causando al manso hombre Cáncer que ama, hace todo lo posible por
mitigarlo, y por demostrarle que le tiene verdadero afecto. El problema reside en los
medios que elige para probar la cariñosa devoción y la estima que siente por su amigo.
(Todos son sus amigos, incluido su amante o esposo. ¿Acaso existe una diferencia? Si
existe, a ella le resulta difícil trazar la línea divisoria.) Por ejemplo, podría engatusarlo para
que comparta un picnic, con ella y sus otras docenas de amigos, en una casa montada sobre
un árbol. Una mañana podría colgar un racimo de globos sobre la mesa del comedor para
darle una sorpresa a la hora del desayuno… y podría servirle una fuente de frutos secos con
pequeñas orugas de juguete encima, distribuidas en forma de corazón. (No le dirá que no
son verdaderas, las orugas, hasta que él haya palidecido.) O podría manifestarle su afecto
confiándole su deseo íntimo de viajar a la India y decorar el Taj Mahal con pequeñas
calcomanías de nomeolvides y violetas, a medianoche, cuando los guardias están
distraídos. Está convencida de que el emperador sentimental que lo construyó como
monumento a su amor por su esposa se sentiría complacido. «¡Válgame Dios! —exclamará
él—. ¡La ley lo prohíbe!»

Generalmente, los Cangrejos, como las Cabras y los Toros, son muy renuentes a infringir la
ley o la tradición, en tanto que a la mayoría de los Acuario les encanta violar todas las leyes
y bailar sobre la tradición. Incluso los pocos Acuario tímidos sueñan por lo menos con
burlar las reglas. Todos estos gestos de ternura de la Aguadora tal vez le hagan brotar
granitos de pura aprensión nerviosa al hombre lunar. Pero ella hace lo que puede. ¿Es que
él ni siquiera atina a reconocerle el mérito de su buena intención? Sí, atina. Puede hacer un
esfuerzo colosal y reconocerle el mérito de la buena intención a esta dama fascinante
dotada de una excitante arquitectura mental. Pero es posible que tenga que lamentarse si
premia este mérito con determinadas pruebas de confianza. Por ejemplo, con una cuenta
corriente conjunta. La mujer Acuario típica equilibra las entradas y salidas de su cuenta
corriente más o menos con la misma técnica que emplea un payaso para hacer
malabarismos en el circo con bolas de colores: mediante un movimiento rotatorio y
circular. Él se sentirá abatido. En general, los Cáncer son casi neuróticamente melindrosos
cuando se trata de algo relacionado con los desembolsos e ingresos de dinero. Entradas y
salidas. Son lo mismo, para Cáncer. Hay que vigilarlas. Atentamente. Dado lo melindroso
que es él en cuestiones de dinero, ¿qué derecho tiene a llamarla melindrosa a ella?
Ninguno. Ella se enamoró de él en primer lugar porque oyó decir en alguna parte que los
Cáncer son encantadores pájaros locos, y siempre se ha sentido atraída por todo lo que se
complementa con la palabra «loco» o «lunático». (Por todas las cosas y todas las
personas.) En razón de ello es posible que los salve el maravilloso sentido del humor que
tiene él. Durante ciertas fases de la Luna y del movimiento retrógrado de Urano, se
combina deliciosamente con el sentido de lo disparatado y lo ridículo que tiene ella. Y en
esta categoría entra, por ejemplo, el sexo.

Cuando ella trepaba por el trono de Acuario que lleva de la adolescencia a la feminidad, el
sexo le parecía bastante gracioso. Después de convertirse en mujer le pareció hilarante.
Sigue pensando que es bastante raro que un hombre y una mujer expresen, así la necesidad
que sienten el uno por el otro, cuando, al fin y al cabo, podrían demostrarse su amor
recíproco recaudando dinero para levantar una estatua a quien ella considera su s héroes.
También podrían correr descalzos por un campo de flores silvestres (cuidando de no
aplastar los pétalos, lo cual obliga desde luego a correr un par de centímetros por encima
del suelo), o podrían adoptar a todos los niños hambrientos de la India y China. El
aprobará su preocupación por el hambre mundial- y las normas de seguridad de los
automotores, pero no entenderá sus ideas izquierdistas acerca del carril de conducción u
otras cuestiones (aunque es posible que sueñe con levitar una fracción de centímetro por
encima del campo de junquillos). Igualmente, él no permitirá que todo esto asuma
prioridad sobre su intimidad física. Lo único a lo que quizá le concederá prioridad sobre el
afecto y el acto amoroso es al dinero… un día sí y otro no. Ocasionalmente, un día sí y otro
también. Una vez que ella se haya resignado a admitir que el sexo es necesario para la
realización total del hombre y la mujer, lo disfrutará cabalmente, sobre todo con su tierno
Cangrejo. A menos que los aqueje una cuadratura o una oposición mutua entre los
ascendentes y luminarias de sus natividades, tanto este hombre como esta mujer
complacerá a su pareja cuando ésta le pida silenciosamente que introduzca un elemento
nebuloso y extraño en la expresión física de su amor. Ambos están un poco obsesionados
por diversas formas de alucinación y extravagancia, y éste es un vínculo rielante entre ellos
que a menudo centellea con los colores refulgentes del éxtasis y la pasión que sólo conocen
quienes dejan que la imaginación guíe su intimidad. El descubrirá gradualmente que se
equivocó al pensar que ella era insensible. Sólo parecía no entender sus anhelos más
recónditos. En verdad, es posible que ella sea una de las muy pocas personas que alguna
vez han conseguido escudriñar más allá de su caparazón de Cangrejo, de su pose exterior
de respetabilidad y seriedad, para ver el alma fantasiosa y tierna que se oculta detrás de la
fachada escabrosa. Él se asombrará cuando se entere de esto. Ella está llena de sorpresas…
vibra al compás de lo inesperado. Y su misma naturaleza imprevisible la hará finalmente
acreedora al cariño de este hombre, que aborrece tanto como ella la igualdad y la
monotonía. Sus socios nunca lo adivinarán, pero ella no necesitará adivinarlo. Lo sabrá. Su
aire de naftalina y sus modales a menudo pomposos, anticuados, no la engañarán ni por un
momento. La Aguadora sabe que a él le gustaría fugarse con ella… a algún lugar remoto
donde hay cascadas frescas y bosques silenciosos. Esta afición instintiva a la Naturaleza
impregna sus actos amorosos, y convierte a menudo su unión sexual en algo tan
reconfortante como una brisa nocturna de verano. (Hasta que aflora en ella el espíritu
travieso de Puck, y una noche se desliza en la cama junto a él luciendo un collar de antiguas
campanillas de trineo, en las que está grabada la fecha en que se conocieron: el regalo de
cumpleaños con que lo sorprende.)

Los explosivos de su relación estarán rotulados casi siempre cardinal y fijo. Él es cardinal, e
insistirá en mandar, aunque sus modales sean suaves, aunque su personalidad exterior sea
aparente (y engañosamente) pasiva. Ella es fija, y se negará terminantemente a dejarse
dominar o guiar. Cuando le permitan seguir su sendero sinuoso e intrincado, conservará su
ánimo alegre y despreocupado. Pero cada vez que él intente cambiar su rumbo o encauzar
su marcha, ella se mostrará irreductiblemente terca, y se perderá en la indiferencia o
estallará en una tormenta eléctrica de cólera típica de Urano. Sus accesos súbitos de furia
no durarán mucho, siempre que la dejen curar en paz su espíritu lacerado y siempre que el
Cangrejo no la fastidie. Pero si él sigue tratando de coartar su libertad, su comportamiento
se tornará cada vez más irracional. Es inútil empeñarse en encerrar su esencia de Aire en
una forma definida, y cuanto antes él lo aprenda, antes se restablecerá la armonía entre
ellos. Ella, a su vez, deberá recordar que mientras se interna excitada en la extraña y nueva
promesa del mañana, él no puede dejar de quedarse rezagado, mirando por encima del
hombro hacia la familiar garantía del ayer. La única forma en que podrá estimular a su
hombre obsesionado por la Luna, para inducirlo a colocarse a la par de ella, consistirá en
informarle que allende el horizonte se oculta una estrella mucho más brillante que todas
las otras a las que él se atrevió a impetrar sus deseos. Ella también deberá abstenerse de
espiar sus secretos… y no deberá hacer tintinear sus campanillas de trineo mientras él
sueña.

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