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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

Facultad de Comunicación Social

Carrera de Comunicación Social

Nombre: Diego José Rivas Moreno

Tercero D 03/05/2018

Profesor: Francisco Peralta


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1. Introducción

El trabajo presentado en este escrito tiene como objetivo principal encontrar un nexo entre
los autores que van a desarrollarse en él, y los postulados de Víctor Silva Echeto y Villen
Flusser en sus respectivas obras. Logrando así una retroalimentación intelectual, entre ambas
actividades -la lectura comprensiva de los textos y la investigación/aproximación de autores
mencionados y sus teorías- permitiendo el mejor entendimiento y la mejor ejecución de ambas
tareas académicas. Ya que, ninguna de las dos, por separado representaría una estrategia
adecuada, debido a, que, principalmente, en las lecturas de Silva Echeto y Villen Flusser,
contextualizar las posiciones teóricas de los autores que mencionan como claves referenciales
en la inspiración constructiva de los textos.

Sin embargo, el presente trabajo investigativo, muestra claramente las limitaciones


existentes en cuanto al desarrollo y profundización de los postulados y escritos de autores que
proseguirán más adelante. Debido a, razones temporales (escases) y de acceso a obras físicas,
quedará para un proyecto investigativo más especializado en cada uno de ellos, el poder
transcribir una comprensión sintética de nivelas óptimos (o su intento de ello). Pese a lo
mencionado, y siguiendo una estrategia metodológica de: lectura de obras clave, reseñas,
artículos indexados, críticas y traducciones, se buscará dar una aproximación y
esquematización adecuada de cada uno de ellos, con sus principales aportes en diferentes
campos del saber y la enfatización en sus más destacadas obras y teorías. Con una especial
dedicación, a lo referente a campos que se aproximen más a nuestra realidad, tanto académica
como personal, tanto individual como colectiva, dentro de Latinoamérica y Ecuador.

2. Autores

2.1 Slavoj Žižek

Slavoj Žižek (Liubliana, 1949) puede ser considerado en la actualidad uno de los autores
de referencia cuando se trata de comprender, desde una perspectiva crítica, el momento
presente por el que atraviesan nuestras sociedades. (Romo, 2016 p, 1). Sin embargo, en países
de habla hispana, y más concretamente en los del sur (Latinoamérica), su pensamiento ha
penetrado con menor fuerza y con un retraso representativo, a causa del escaso interés por sus
obras e interpretaciones. Lo anterior no impide, en cambio, que Žižek esté presente, de algún
modo, en el ámbito académico y cultural hispanohablante, su presencia es incipiente, pero
cada vez más destacada (Romo, 2016 p2). Así pues, la figura de Žižek, pese a estar en estado
de germinación dentro de nuestra sociedad va cobrando relevancia con el trascurrir del tiempo
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y los cambios de visión, llegando a estar su figura ya hoy en boca de, intelectuales, académicos
y estudiantes universitarios, que deben hacer una parada obligatoria en sus escritos para
acercarse comprensivamente a la realidad y complejidad del mundo contemporáneo en general
y del correspondiente a América Lantina en particular.

Su estilo contra-académico de escritura (que combina “cultura popular” con las más
rigurosas disquisiciones filosóficas), su pensamiento holístico (que entrelaza a la
filosofía con teoría política, crítica cultural, postulados historiográficos, análisis
fílmico, psicoanálisis, crítica de la teología y análisis económico) y sus cualidades de
orador carismático y en gran medida cómico le han merecido el título del Elvis de la
teoría cultural, el filósofo celebridad o el pensador provocateur. (Pérez, 2011, p 385)

Slavoj Žižek, se presenta, por tanto, como una figura un tanto inusual en el ámbito del
pensamiento, logrando su elevada notoriedad gracias a, que, combina dos factores importantes
como son el recurrir a lo popular, a lo cotidiano, a lo cómico etc., pero sin salir nunca de la
seriedad y rigurosidad intelectual, y más aún de la profundidad de sus reflexiones. Todo lo
mencionado, pese a poder ser entendido, a priori, como estrategias alejadas entre sí, en una
simbiosis cooperativa pueden ser un arma perfecta para mostrar textos de cualquier tipo y
ampliar de estar forma el abanico de posibles lectores interesados.

Žižek se abrió hueco en el mapa mundial, con la publicación, en 1989, de The Sublime
Object of Ideology, un compendio de textos sobre filosofía y psicoanálisis, que permiten
establecer un diálogo entre Hegel, Lacan y el pensamiento marxista, ampliamente
surtido de referencias a la cultura popular (cine, dibujos animados, chistes) (Gonzales,
2015, p. 11)

Entre sus libros más conocidos se encuentran, además de los ya citados, ¡Goza tu
síntoma!, Las metástasis del goce, El espinoso sujeto, Repetir Lenin (A propósito de
Lenin, según otra traducción), Bienvenidos al desierto de lo Real, El títere y el enano,
Visión de paralaje, Cómo leer a Lacan, En defensa de causas perdidas, Viviendo en el
final de los tiempos o Menos que nada. Hegel y la sombra del materialismo dialéctico.
(Fernández, 2015, p. 15)

Más allá de datos referenciales bibliográficos, el peso de Slavoj Žižek, se manifiesta en sus
aportes dentro del campo del conocimiento. Su modo de interpretar ha generado un nuevo
horizonte de comprensión tanto de la obra de diversos pensadores como de los más diferentes
temas y sucesos. Esto hace que sus textos sean una suerte de matriz generativa de pensamiento
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crítico. (Ávalos, 2006, p. 250). De esto modo, es posible afirmar, que, la principal contribución
que esta legando Žižek, radica en su capacidad para ofrecer una nueva perspectiva de los puntos
centrales de la problemática y de la realidad social, -resignificarlos si se desea- logrando
incluso, como se menciono anteriormente, ligar ejes alejados entre sí mediante su estilo
cotidiano y anecdotario, capaz de introducir en el plano de las más complejas elaboraciones y
conceptualizaciones, a las más comunes realidades, facilitando así su comprensión inclusive
para alguien que pudiera ser catalogado como “no iniciado”. Trayendo también, en el camino,
nuevas visiones, interpretaciones y críticas de autores universales.

Entrando ya radicalmente en el plano estructural de su obra, y que problemas, por tanto,


aportes, buscan estas plantear, nos encontramos con, que, Sarah Kay citada por Fernández dice:

Nos habla de tres «críticas» dentro de su obra: una de corte sociológico, en donde
encara los conflictos relacionados con las identidades políticas, los estudios culturales
y el multiculturalismo; otra ligada a la deconstrucción y la posmodernidad, con Judith
Butler y especialmente Jacques Derrida como principales adversarios, y finalmente un
tercer grupo sobre la filosofía New Age y formas similares de neopaganismo que se
articulan en nuestra sociedad «posideológica», como la caracteriza el propio Žižek.
(2015, p. 17)

Es posible, añadir otro de los grandes aportes de Slavoj Žižek, el cual se enfoca dentro del
ámbito del cine. Ya que, es considerado como uno de los grandes filósofos en esta rama
artística, proponiendo, que, para comprender la realidad que nos envuelve hoy en día, el cine
es un camino estratégico y único, ya que en él se pueden vislumbrar las representaciones que
aún no podemos encontrar, entender o aceptar dentro de nuestro mundo próximo, de esta forma,
sería el cine un reflejo de lo que somos, pero no creemos ser, pese a mirarlo cotidianamente en
el séptimo arte, es decir, una forma de mirarnos a nosotros mismos, nuestros problemas y
construcciones, es la de mirar críticamente los filmes. Žižek elabora sus principales tesis sobre
cine a partir de las teorías psicoanalíticas de Freud y Lacan - Lo Imaginario, lo Simbólico y
lo Real -. (Fernández, 2015, p. 348)

2.2 Giorgio Agamben

Giorgio Agamben (Roma, 1942) y sus estudios han ido cobrando relevancia en el escenario
actual, realizados en una multidisciplinariedad, que incluye desde la literatura, o la lingüística
a la política (o derecho), dentro del cual se encuentran quizá, sus aportes más destacados y
reconocidos a escala internacional. Las investigaciones de Giorgio Agamben sobre el vínculo
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entre soberanía y biopolítica se apoyan en tres paradigmas, a saber: homo sacer y musulmán,
estado de excepción y campo de concentración. (Ruiz, 2015, p.61)

La inclusión-exclusión de la nuda vida del homo sacer y del musulmán en los cálculos
del poder jurídico-estatal constituye el acontecimiento decisivo y fundacional de la
biopolítica moderna: la política se convierte en biopolítica: la vida humana, ética y
políticamente cualificada, es sustituida ahora por la mera vida, nuda vida, vida
biológica o vegetativa, despojada de todo atributo político, moral, jurídico; el
ciudadano se confunde entre tanto con el homo sacer, musulmán, no-hombre, a quien
cualquiera puede matar sin cometer homicidio; y la ciudad comienza a parecerse cada
vez más a los campos de concentración, trabajo, tránsito y exterminio en los cuales la
superfluidad de la vida humana ha pasado a convertirse en la regla, la norma, el
estándar, el patrón.

Es así como, en la obra de Agamben, se relaciona directamente la vida con el poder, y se


narra como la ya mencionada existencia, pierde todo su valor en el plano de lo político (y sus
derivados) transformándose así en una especie de no-vida o vida sin valor real, que transcurre
dentro de las sociedades modernas concentradas en grandes urbes, que, a ojos de Agamben,
cada vez tienen más relación con los campos de concentración. De este modo se entra en una
interesante reflexión, ya que, si el poder es capaz de quitarle el valor incluso a la vida, la
existencia del hombre, cada vez se asemejará más a la de una máquina o robot, y su única
función será realizar sus labores, tratando de sobrevivir en el camino, y de no hacerlo, su
perdida ya no sería realmente importante, quizá solo numérica si esta ocurriera a gran escala,
ya que el único interés de la biopolítica radica en el mantenimiento colectivo, no personal.

Es por lo dicho que, a visión personal, se considera este como el más representativo de sus
aportes, puesto que, una reflexión orientada a recuperar los momentos históricos y referenciales
en que la vida humana empezó a perder su valor, y el porqué, se presentan como unos de los
debates principales en manos de los teóricos y pensadores contemporáneos y venideros, que
deberán tratar de revertir esta situación, siendo uno de sus objetivo principales, esto.

Agamben cree que no es labor del filósofo enseñarle a la comunidad qué acciones debe
tomar, por el contrario, es de ella de quien se debe esperar las nuevas formas de
política. Lo que le queda al pensamiento político es la tarea de abrir nuevos caminos
opacados por la era de la biopolítica, de revivir tradiciones ignoradas como el
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mesianismo o de repensar figuras marginadas como el del juego y el valor de uso.


(Suarez, 2013, p.119)

En relación con lo mencionado, otro punto clave en las ideas y aportes de Agamben se
encuentra en su visión referente a la figura de la comunidad, ya que es desde ella, a su criterio,
de donde deben brotar las practicas libertarias que permitan la emancipación del ser humano,
son pues los marginados, es desde debajo de donde puede brotar una nueva visión que clame
por recuperar los derechos perdidos e instaure una nueva y utópica sociedad.

2.3 Gilles Deleuze

Gilles Deleuze, (Paris, 1925-1995), influyente pensador del siglo xx, destacado en los
campos de estudios filosóficos, políticos y artísticos (cine y pintura). Es una máquina. Una
máquina que produce conceptos, y ésta es en su visión de la filosofía, la de la creación o
elaboración de conceptos que acrecientan las posibilidades de vivir. (Raffin, 2008, p. 19) Por
tanto, para Deleuze, de los conceptos, de las ideas, brotaran nuevas formas de pensar, y por
tanto de vivir, mediante la deconstrucción de la yo existente, o dado por valido. Es posible
distinguir dos grandes ejes en la obra de Deleuze: una dedicada a enfatizar en la historia
filosófica y en grandes autores, y una segundo de producción propia, de creación de teorías,
conceptos y representaciones, que representaran sus principales aportaciones a la humanidad.

De esta segunda y más trascendental etapa, son El Anti-Edipo (1972), Kafka, por una
literatura menor (1975), Rizoma (1976) y Mil mesetas (1980) (que, recordemos, junto con El
Anti-Edipo, conforman el proyecto mayor de Capitalismo y esquizofrenia. (Raffin, 2008, p.
19). Cuyos temas centrales se encuentran en una gran riqueza de diversidades, entre las que
destacan la política, el inconsciente, el poder, las lenguas, la filosofía, el deseo etc.

En el Anti-Edipo, Deleuze y Guattari arremeten contra el totalitarismo del


psicoanálisis para pensar el deseo y para ubicarlo en el centro de cualquier “máquina”
constructora de lo social. Esa “máquina deseante” que es el ser humano tiene que ser
capaz de irradiar la multiplicidad en el mundo a fin de desechar las reglas que, en
cualquier orden y de cualquier índole, han limitado históricamente la creación, la
vitalidad, la auto creación. (Raffin, 2008, p. 19)

Partiendo desde aquí, es posible acercarse a uno de los aportes más trascendentales, a modo
de crítica, de Deleuze (junto a Guattari), quien arremete contra lo que llama el totalitarismo
del psicoanálisis. Así en sus postulados, el deseo no se presentaría como una eterna
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representación y apego a lo deseado, si no como una posibilidad infinita de construcción de


posibilidades, donde el deseo no se centrara en un único aspecto canalizador y de fetiche, como
lo es el dinero, hoy en día, dentro de la esfera capitalista, -quien tiene bajo su uso y disfrute, el
totalitarismo, antes citado-. Si no, en una multidisciplinariedad, desde la cual germinaran las
posibilidades mencionadas con anterioridad. La panoplia de Capitalismo y esquizofrenia se
completa con el conjunto de textos de Mil mesetas, que se encuentra en un lugar plano o en un
no lugar, sembrado de “mesetas” sin conexidad ni relación de continuidad alguna. (Raffin,
2008, p. 24) Donde cada meseta es un concepto y cada concepto una crítica -al sistema actual,
entre otros-, y as u vez una posibilidad de resignificar lo conceptuado.

2.4 Jacques Rancière

Jacques Rancière (Argelia, 1940) se presenta como uno de los autores de gran impacto en
Latinoamérica, dentro del estudio crítico de la posmodernidad. La filosofía de Jacques
Rancière acuerda un lugar importante a la estética. Esta última se redefine desde un punto de
vista político y ético, no como disciplina, sino como régimen de lo sensible. (Arcos, 2009, p.
139). Por lo tanto, el eje conductor en la lectura del presente autor radicará en la relación que
Rancière encuentra entre lo estético, político y ético.

La estética no es una disciplina filosófica en sí sino un “régimen de identificación


específico del arte”; es decir, un conjunto de reglas y normas que hacen posible la
visibilidad de lo irrepresentable y su recepción, así como la tensión que de ella se
desprende al situarse en lo social mediante lo político. (Arcos, 2009, p. 141)

Como se puede observar, en el pensamiento de Rancière, hay un llamado hacia la necesidad


de representar a la estética, o lo es que lo mismo, redefinirla dentro del orden social y político.

Trae consigo una nueva manera de ver el mundo del arte y una reelaboración de las
geografías del poder, donde el sensorium ya no sería exclusividad ni privilegio de unos
pocos sino una extensión de la esfera humana y por ende de todos los sectores sociales.
En este sentido, las distancia entre varias esferas de la cultura –la de élite, por ejemplo,
y la de masas o popular– queda superada. (Arcos, 2009, p. 150)

Se puede entender entonces, una especie de llamada a una revolución del arte, donde a través
de lo estético, se puede formar una comunidad que sienta y se involucre mediante esta
sensibilidad, y por tanto que no se muestre como una simple espectadora, de lo estético que
seria aquí representado por lo político, y al salir de su papel pasivo, y gracias a la instrucción
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o apego natural hacia la estética, la lectura de los procesos sociales serían posibles y saldrían
de las manos acaparadoras de élites, que hasta ahora, eran las únicas capaces de leer y captar
la escena ya que respondían a su construcción ideológica. Dicho de otra forma, mediante la
estética, y su representación a gran escala, es posible terminar con las inequidades existentes
en las sociedades, que se encuentran elevadas y maquilladas por dicho nivel estético, hasta hoy
casi incomprensible, para las grandes mayorías poblacionales, por haber caído en una especie
de estética incuestionable, comercial de lo político.

Para Jacques Rancière, el arte crítico transforma al espectador en un actor, en un


activista que hace de su experiencia estética un medio para actuar y cambiar su
contexto inmediato. Ya no es un agente pasivo que recibe sensaciones estéticas; ahora
se atreve a cuestionarlas. (Arcos, 2009, p. 147)

Por tanto, a lo ya mencionado anteriormente, se debe añadir el termino, crítico, al de arte.


Alejándolo así, del lenguaje que responda al entendimiento de unos pocos privilegiados,
esteticistas, y de la posibilidad de una actitud cuestionadora dentro de él. Dándole al ser
humano, ya no el simple papel de espectador, si no actor o participe en la construcción del
mundo. Cabe añadir, que, el factor crítico no es una cualidad inherente a la de arte y estética,
pero si indispensable, si este debe enfocarse a la visión y transformación de la realidad social
y política.

En cuanto a la vinculación de lo ético, con lo político y estético Rancière nos dirá:

Lo ético vendrá dado por la singularidad con que sea tomada esta relación entre
estética y política, donde la moral queda excluida y donde el derecho –como “lo que
debe ser”– se ve distanciado violentamente, separado por la política. (Ibíd.:147)

La ética, por tanto, se presenta como el vinculo singular y particular que se da entre el arte
y la política, a través de la crítica. Así en forma de conclusión, dentro de este aproximación -
superficial- a Rancière, se ha presentado como su principal aporte, la relación dada y
esquematizada -una vez más superficialmente- entre; ética, política y estética, dado de forma
especial, a que, esta transformación y resignificación, se acercaría a la búsqueda incesante por
revertir el orden hegemónico dado en la actualidad.

2.5 Aby Warburg

Aby Warburg, es un pensador alemán (1866-1929). El interés en torno a su obra ha crecido


considerablemente en los últimos años:
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Los estudios son tan heterogéneos que van desde los que resaltan la importancia de
Warburg para una historia del arte, pero fuera del arte (Didi-Huberman, 2011), hasta
diversos enfoques que amplían su influencia a los estudios culturales, los visuales, la
comunicación, la antropología de la imagen o la arqueología (Belting, 2007; Baitello,
2010; Silva Echeto, 2016; Speranza, 2011; Didi-Huberman, 2010). (Silva Echeto,
2016, p. 217)

Siguiendo esta línea, es previsible que el campo de estudio en relación con las
investigaciones de Warburg sea amplísimo, de ahí que, su método, el warburguiano, sea
inclusive considerado como: el último gran proyecto de síntesis total de la cultura. (Ruvituso,
2014, p. 1). De esta forma, uno de sus aportes más impactantes, que aún hoy crean gran
admiración y revuelo, se encuentra en sus estudios y conceptualizaciones sobre iconología e
historiografía, referente a lo mencionado, Silva Echeto dice que, en ellas se puede encontrar:

La relación entre imagen e historia: las imágenes, desde luego, tienen una historia;
pero lo que ellas son, su movimiento propio, su poder específico, no aparece en la
historia más que como un síntoma –un malestar, una desmentida más o menos violenta,
una suspensión. (2016, p. 131)

Lo encasillado es, desde la visión de Warburg, un síntoma, una superficialidad, así las
imágenes estilizadas y dogmatizadas, no reflejarán nunca una realidad profunda de ninguna
época, ni cultura que se preste. Desde esta perspectiva, los estudios de Warburg, iconográficos
e historiográficos, buscan resaltar la potencia esquizofrénica de las prácticas-teóricas visuales
que se encuentran en los subsuelos de las culturas. (Silva Echeto, 2016, p. 132). Por tanto, es
desde abajo (una vez más), y dentro de las imágenes olvidadas por la historia, desde donde se
puede construir una historiografía, que responda a las complejidades presentes en su respectiva
época, la que podrá ser encontrada en los espacios del entre, donde pocos se asoman a mirar, y
donde la ciencia sin nombre encuentra su sustentación.

2.6 Homi Bhabha

Homi Bhabha. (1949, India) centra su aportación teórica e intelectual, en la búsqueda de


fomentar la reflexión en relación con aquello que hemos encontrado representado como verdad
absoluta. Pero, que, es un vestigio heredado, típicamente colonial. Así, en contraposición a lo
escrito, Bhabha dice: en la figura del testigo de una modernidad poscolonial tenemos otra
sabiduría: viene de quienes han visto la pesadilla del racismo y la opresión bajo la banal luz
diurna de lo cotidiano. (Bhabha, 1994, p. 305) Apelando también, y en sincronización con los
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autores antes mencionados, a una nueva forma de lectura de los acontecimientos, un nuevo
planteamiento teórico e intelectual, una sublevación contra lo ya dicho y enunciado.

Representan una idea de acción y agencia más compleja que el nihilismo de 'la
desesperación o la Utopía del progreso. Hablan de la realidad de la supervivencia y la
negociación que constituyen el momento de la resistencia, su pena y su salvación, pero
raramente se pronuncia en los heroísmos o los horrores de la historia. (Bhabha, 1994,
p. 305)

Homi Bhabha, propone que, se lea la posmodernidad desde aquellos que han nacido, vivido
y luchado frente al mundo al servicio del progreso -progresismo- y la perdida generalizada de
todo tipo de ética, apelando a su resistencia y como ellos se han erguido entre medias de la
problemática que el discurso heredado ha creado al segmentar radicalmente a la población,
tomando así del discurso existen, alguna de sus armas de construcción, pero resignificándolas
y adecuándolas. Debemos no sólo cambiar las narrativas de nuestras historias, sino
transformar nuestro sentido de lo que significa vivir, ser, en otros tiempos y en espacios
diferentes, tanto humanos como históricos. (Bhabha, 1994, p. 305).

Otro de los apuntes centrales de Bhabha, gira en torno al concepto de nación, el cual en un
parafraseo interpretativo, muestra en su obra que, ni el poder masivo de la internacionalización
presente, que nos lleva, quizá, a un proceso de hibridez. Ha podido desmantelar la idea que de
esta concepción se tiene, ni restarle fuerza

Esta imagen de la nación –o de la narración– podría parecer romántica en extremo y


metafórica por demás, pero es precisamente de esas tradiciones del pensamiento
político y el lenguaje literario de donde surge la idea de nación como una idea histórica
poderosa en Occidente. (Bhabha, 2010, p. 11)

Entonces, es desde la narración efectuado en el trascurrir del tiempo, de los imaginarias


creados y fortificados con el pasar de los días, de donde se origina la fortaleza del termino
nación, que se presenta ya, como un mito en si mismo, y tras el cual se edifican decenas,
centenas, si no, miles de construcciones imaginadas dentro de una sola palabra. Que busca
luchar, pero sin llegar a lograrlo, maquillar y ocultar, la heterogeneidad existente dentro de
cualquier nacionalidad, marcando radicalmente las pautas de que puesto ocupará dentro de esta
construcción narrativa -nación- cada fragmento poblacional -dominantes y dominados-.
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2.7 Siegfried Kracauer

Siegfried Kracauer (Alemania, 1889, 1966) es un teórico del cine, relacionado directamente
con el pensamiento de la Escuela de Frankfurt. Es pues, su principal contribución intelectual,
el ligar la filosofía con la imagen, a través del estudio de la estética, desde donde es posible
representar las particularidades del mundo sensible. Lo cual ha quedado plasmado para la
posteridad, en quizá su obra mas trascendental, Teoría del Cine.

Yo era aún un niño cuando vi mi primera película. Tuvo que causarme una impresión
embriagadora, porque de inmediato resolví poner la experiencia por escrito. Por lo
que puedo recordar fue ése mi primer proyecto literario. No sé si alguna vez llegó a
materializarse, pero lo que no he olvidado es su pomposo título, que apunté en una hoja
tan pronto volví a casa: “El cine como descubrimiento de las maravillas de la vida
cotidiana” Siegfried Kracauer

Así, Kracauer presenta a través de una vivencia personal, como se encontró frente a un
aparato capaz de hacer ver más allá de la impresión a primera, y es desde esta capacidad de
elevación mental y liberación, desde donde se centrará su teorización.

El concepto de vida tendrá una relevancia específica en las reflexiones de Kracauer


sobre el cine en un triple sentido: en primer lugar, en la medida en que los comienzos
del siglo xx son caracterizados por un “hambre de vida” que será en buena medida
satisfecha por el cinematógrafo. (Espinosa ,2011, p. 47)

De esta forma, según el autor, es mediante el cine, como el ser humano desprovisto de vida
por el avance progresista del mundo, puede de alguna u otra manera recuperarla, en otras
palabras, el cine ocupa el lugar de los sueños, como representación a modo de imagen de
aquello que la vida representa en si misma, y que no poseen.

En segundo lugar, el cinematógrafo tiene la capacidad de incorporar a la reproducción


del movimiento el registro del mundo en su infinitud, y al hacer aparecer ante nosotros
ese continuum de la realidad física, muestra su especial afinidad con el concepto de
“flujo de la vida” que “abarca toda la corriente de situaciones materiales y
acontecimientos, con todo lo que ellos suponen en materia de emociones, valores e
ideas” (Espinosa ,2011, p. 48)

La cotidianidad plasmada en acciones naturales efectuadas a pie de calle, su infinitud de


aristas e interpretaciones, representan el flujo de vida, que el cine puede ahora mostrar gracias
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a su registro del movimiento. El cine, puede dar constancia visual de los hechos, y cada imagen
mostrada, tiene tras de si un mundo de sensibilidad, una historia, un relato, que cada individuo
desde su particularidad puede construir, hay pues en él, un abanico de emociones y
sentimientos inmensos, capaz de cambiar, como ya se ha mencionado, la visión misma de la
realidad, o acercarnos a una visión/experiencia fidedigna.

Tercero, En la Teoría del cine hay una constante descripción del fenómeno de la vida
en la medida en que éste es aprehendido por el cinematógrafo, un intento por hacer del
cine una herramienta fenomenológica que pueda devolvernos “a las cosas mismas”,
un recurso que permita explorar y sondear el universo físico, desde los acercamientos
a la naturaleza, hasta el nuevo fenómeno de la vida en la ciudad; en suma, una
fenomenología de la vida moderna. (Espinosa ,2011, p. 48)

Finalmente, se presenta al cine, como el medio por el cual la vida moderna en todas sus
vertientes cobrará sentido y podrá ser construida. Trayendo además a los ojos de todos, a la
ciudad, la esencia de la vida moderna, y logrando a través de representaciones, antes solo dadas
en el imaginario, y ahora mostradas como reales. A modo de síntesis, se puede decir que, el
cine es un modo de expresión, de comunicación, con una fuerza avasalladora, dadas sus
características, capaz de penetrar en lo más profundo de una persona, y una vez dentro, capaz
de transformar la realidad misma del individuo, mediante sus imágenes cargadas de aquello
que sus ojos nebulosos por la oscuridad del mundo físico y como este se nos presenta en una
deformación constante, no pueden ver, pero que el cine permitirá sentir a modo de revelación.

En un momento en el que la posibilidad de la experiencia se ve amenazada, el cine


parece guardar ciertas condiciones para volver al asombro del mundo, a una política
de la imagen, al poder democratizante de la herramienta cinematográfica, así como a
un análisis minucioso de la cultura de masas que esquive los riesgosos juicios en los
que encallan los antagonismos maniqueos. (Espinosa ,2011, p. 74)

3. Conclusiones

Como conclusión y en forma subjetiva de interpretación por quien ha realizado este escrito,
se puede decir que existe una gran relación entre los postulados de los autores referenciados
con los de Silva Echeto y Villen Flusser. Todos en mayor o menos sincronización, llaman a
una liberación del hombre, pero una libertad mucho más allá de las centradas únicamente en
idearios capitalistas. La liberación que aquí se hace presente, es la de la mente, una mente atada
y adormecida, frente a un mundo que ha sido puesto frente al ser humano, un mundo imaginado
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y del cual es preso sin saberlo. Es por ello que un factor común en casi todos los autores, es el
de recurrir a la imagen como un medio capaz de cambiar de perspectiva, por tanto es ahí donde
se centrarán los futuros debates, y es quizá desde allí también desde donde el ser humano,
pueda recuperar su esencia y su realidad, que le ha sido arrebatada, pueda conocerse a si mismo
y a la realidad sensible que le rodea, lo que volviendo al inicio, no podrá acontecer, sin una
liberación de su mente, que esta -en una interpretación muy personal- totalmente dormida y no
hay intención por parte de las elites de poder, que esta gran fuerza despierte.
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