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Cicatrices

Cuando la vida sigue fluyendo tranquilamente y sin contratiempos es fácil caer en la


autocomplacencia y la mediocridad, en momentos así es importante recordar tus cicatrices. los
dolores de una herida física, se materializan en tu cuerpo a través de estas marcas, de la misma
forma los dolores profundos de tus perdidas y derrotas dejan cicatrices imborrables en tu alma. A
veces es necesario mirar nuestras cicatrices y recordar el dolor que las origino para recuperar
nuestro camino.

En nuestra sociedad hedonista tendemos a despreciar el dolor como si fuese el peor de los
males, sin embargo el dolor está a la base de todo tipo de entrenamiento físico: un artista marcial,
deportista, bailarin, actor o cualquiera que trabaje con su cuerpo sabe que cualquier avance
sustancial conlleva dolor, el dolor es un parámetro que les permite evaluar su avance, el avance
dependerá del tipo de disciplina: fuerza, resistencia, elongación, postura etecetera, todas estos
atributos se adquieren o se mejoran a través del dolor, éste es para ellos un compañero
irremplazable en sus vidas, un amigo entrañable que les ayuda a progresar en su arte o disciplina.

No deberíamos pues temer al dolor, aun mas vivir sin dolor es peligroso, porque nos hace
olvidar el esfuerzo que permitió nuestra felicidad actual, así como el dolor de otros que impulsó
nuestras luchas políticas por una sociedad más justa y fraternal. El dolor del pasado cristalizado en
nuestras cicatrices puede regresarnos a nuestra ruta cuando estamos algo desorientados. Por eso
hoy agradezco a los dioses que pueda haber por permitirme recordar mis propias cicatrices para
espabilar y seguir adelante