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Nombre: Ramona Guzman Javier.

Matricula: 17-0571

Facilitadora: Johanna Estévez.

Materia: Psicología Social y Comunitaria.

Actividad: 6
Tema: 6
II. Elaboración de un Diario de doble entrada, en la primera columna
exponga textualmente las ideas de los autores, en la segunda columna,
realice un comentario crítico sobre esas ideas.

El amor es un concepto universal relativo a la


afinidad entre seres, definido de
diversas formas según las diferentes
ideologías y puntos de vista
(científico, filosófico, religioso,
artístico). Habitualmente, y
fundamentalmente en Occidente, se
interpreta como un sentimiento
relacionado con el afecto y el apego, y
resultante y productor de una serie de
emociones, experiencias y actitudes.
En el contexto filosófico, el amor es
una virtud que representa toda la
bondad, compasión y afecto del ser
humano. También puede describirse
como acciones dirigidas hacia otros y
basadas en la compasión,[1] o bien
como acciones dirigidas hacia otros (o
hacia uno mismo) y basadas en el
afecto.
La simpatía La simpatía es un amor puramente
afectivo, que hace sintonizar
sensiblemente con otra persona,
predisponiendo el corazón a captar en
ella ciertos valores reales o
supuestos. Nace a veces la simpatía
de una cierta homogeneidad de
caracteres, o de heterogeneidades
complementarias, o incluso de formas
apenas comprensible -cuando se da,
por ejemplo, hacia un sinvergüenza-.
Como comprenderéis, la simpatía, si
sólo cuenta con sus propias fuerzas,
establece un vínculo interpersonal
bastante débil, a causa de su falta de
objetividad.

La atracción El atractivo está en el origen del amor.


Viene a ser un amor naciente, ya en
alguna medida amor, aunque
imperfecto. En él se implican varios
elementos:

-Conocer. Sin conocimiento, no hay


amor. No puede amarse lo que no se
conoce, ni puede amarse mucho lo
que se conoce poco. Si una hermanita
vuestra os dice que está locamente
enamorada de un muchacho con el
que todos los días se cruza en la calle
al ir a la escuela, vosotros os reís y
pensáis

conoce personalmente, ni sabe su


nombre, ni su modo de ser ni nada,
como no sea su figura corporal?

-Querer. El atractivo implica el querer


de la voluntad. Nadie puede atraernos
(=traernos hacia sí) sin el querer, o el
consentimiento al menos, de nuestra
voluntad.

-Sentir. La esfera de la afectividad, el


juego de los sentimientos, tiene parte
muy importante en este amor
naciente. Por la afectividad, más que
conocer a una persona, la sentimos.
Incluso una persona puede atraernos
sin que sepamos bien por qué: tiene
un no sé qué que nos atrae.

Pues bien, daos buena cuenta de


esto: es una persona la que resulta
atrayente. Una persona. Podrá
atraernos sobre todo por su belleza,
su cultura, su bondad, o aquello que
nosotros más valoremos en ella,
según nuestro modo de ser. Pero, al
menos, no podría hablarse de amor si
la atracción se produjera haciendo
abstracción de la persona.