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CAPÍTULO I: LOS DERECHOS HUMANOS

1. NOCIÓN DE DERECHOS HUMANOS

, Juan Álvarez Vita, “si pretendiéramos analizar la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano;
a la sola luz de la evolución que se ha producido en el mundo en ese indetenible proceso tendríamos que
afirmar que ha devenido en obsoleta y que ha sido superada, tanto teóricamente como doctrinariamente,
pero no menos cierto es que sin aquel proceso revolucionario, esa evolución que hoy con toda satisfacción
apreciamos no habría tenido posibilidad de realizarse en la dimensión universal que hoy tiene la doctrina de
los derechos humanos”.1

Antonio Pérez Luño, tres tipos de definiciones:

a) Tautológicas. - No aportan ningún elemento nuevo que permita caracterizar tales derechos. Una
definición tautológica muy repetida en la doctrina es la que afirma que -los derechos del hombre son
los que le corresponden al hombre por el hecho de ser hombre.

b) Formales. - No especifican el contenido de los derechos. Limitándose a alguna indicación sobre su


estatuto deseado o propuesto. Una definición formal es la que afirma que dos derechos del hombre son
aquellos que pertenecen o deben pertenecer a todos los hombres, y de los que ningún hombre puede
ser privado.

e) Teleológicas. - En ellas se apela a ciertos valores últimos. Susceptibles de diversas interpretaciones.


Una definición teleológica es la que dice que -los derechos del hombre son aquellos que son
imprescindibles para el perfecc1onamiento de la persona humana, para el progreso social. o para el
desarrollo de la civilización.

Pérez Luño:“Un conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concretan las
exigencias de la dignidad. la libertad y la igualdad humanas. las cuales deben ser reconocidas positivamente
por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional”.2

2. HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS

El mundo evoluciona y vamos hacia un ideal de la vida plena, la libertad, la fraternidad y para alcanzar este
mundo, es nuestro deber como seres humanos, imponernos la tarea de vigilar, preservar y practicar los
Derechos Humanos, en todas las instancias y en todos los niveles. Estos derechos están relacionados con la
seguridad individual y la familia, de la sociedad en su conjunto, significa pensar y actuar en relación con la
Defensa Nacional.

Para poder explicar la historia de los Derechos Humanos, hace falta solo recorrer los anales de la historia de
la Humanidad para poder observar que los avances sociales coinciden con el desarrollo en la toma de
conciencia de los pueblos sobre las situaciones sociales de injusticia en los que se ven involucrados. Esta
toma de conciencia tiene totalmente una relación directa con los padecimientos y entendimiento que un
derecho a merecer una vida mejor y de calidad.

1
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 47
2
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 48-49

1
Es decir, el reconocimiento de los derechos fundamentales que engloban a la persona humana y su
manifestación declarativa de aspecto político-jurídico han ido concretándose a lo largo de la historia hasta
llegar a lo que hoy conocemos como Derechos Humanos y que nos permite desarrollar una sociedad en un
clima de tranquilidad y paz para forjar el desarrollo social y económico del país, respetando los Derechos
Humanos de nuestros conciudadanos forjaremos una patria unida, fuerte, responsable y capaz para
defender nuestro patrimonio, soberanía e integridad territorial.

Remontándonos al periodo de la edad antiguo, Máximo Pacheco nos manifiesta que “los filósofos griegos
Platón y Aristóteles no formularon el principio de los Derechos Humanos con dimensión universal, pues
sostuvieron que existían algunos hombres que no tenían derechos: los esclavos”.3 De acorde a ello, si
Aristóteles aporta al reconocimiento de la naturaleza del esclavo es desprenderse de una ley natural que
pertenece a sí mismo, y que está contra la idea de que un hombre pertenezca a otro, que es la naturaleza
del esclavo.

De tal forma, podemos explicar históricamente el Derecho en el Perú hasta consagrarse en los Derechos
Humanos. Así en el Perú Antiguo o Prehispánico, se atendió las necesidades básicas y respeto de derechos y
obligaciones a través de los ayllus. El derecho incaico, tenía una base moral a través de “Ama Sua, Ama llulIa
y Ama kella” haciendo referencia a los términos: no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas perezoso,
respectivamente. Los delitos eran severamente castigados bajo el control de los jefes de ayllus o las
autoridades imperiales.

Contemporáneamente, el aporte del pensamiento jurídico de Roma resultó fundamental en relación con el
reconocimiento de la libertad como valor inherente al ser humano. Esto desde la incipiente
conceptualización de la separación entre el estado y sus súbditos, los cuales posen cada uno distintos
derechos y deberes.

Si bien los aportes referidos han sido más que importantes en la evolución de la conciencia de los derechos
humanos. es incuestionable que el advenimiento del cristianismo y su posterior difusión constituye un salto
cualitativo y conceptual de consecuencias determinantes en la historia de la humanidad.

La doctrina cristiana afirma que todos los hombres tienen una misma dignidad esencial. dignidad derivada
por el sólo hecho de ser hijos de un mismo Dios que los iguala como hermanos asignándoles por esto los
mismos derechos sin distinción alguna. Pero fueron los castellanos, leoneses y aragoneses de los siglos XI y
XII que reglamentaron ciertas garantías individuales.

El conjunto de leyes aprobadas en León, 1188, denominado a Carta Magna Leonesa, estableció garantías
procesales de la libertad personal, el derecho de propiedad y la inviolabilidad del domicilio para los hombres
libres del territorio del reino.

Durante los siglos XVI y XVII teólogos y juristas de la Escuela Española realizaron un esfuerzo de adaptación
creativo del iusnaturalismo medieval a los problemas de la modernidad y prestaron una contribución
decisiva a la afinación de los Derechos Humanos; entre ellos cabe destacar a Francisco Suárez. Francisco de
Vittoria, Bartolomé de las Casas, Fernando Vásquez de Menchaca y otros.

En Inglaterra en 1215, los barones y el clero inglés impusieron al monarca Juan Sin Tierra el reconocimiento
de un conjunto de garantías individuales que se conocen con el nombre de Carta Magna.

En Estados Unidos de América. El 4 de julio de 1776, el Congreso de Filadelfia proclamó la independencia y


en el acta correspondiente. se estableció que todos los hombres han sido creados iguales, que a todos
confiere su creador ciertos derechos individuales entre los cuales están la vida. la libertad y la búsqueda de
la felicidad; que, para garantizar esos derechos, los hombres instituyen gobiernos que derivan sus justos

3
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 40

2
poderes del consentimiento de los gobernados, que siempre que una forma de gobierno tiende a destruir
esos fines, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, a instruir un nuevo gobierno que se funde en
tales principios.

En 1787 se promulgó la Constitución de los Estados Unidos de América y en 1789 ella fue complementada
con las diez primeras enmiendas. que consagran la libertad religiosa; las libertades de palabra. prensa y
reunión; la inviolabilidad del hogar; la seguridad personal; el derecho de propiedad y algunas garantías
judiciales.

En Francia en 1789. la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la Declaración de los derechos del hombre
y del ciudadano,

En el siglo XX se hace efectivo un movimiento para obtener el reconocimiento y protección internacional de


los Derechos Humanos, entre los antecedentes de este movimiento tenemos los siguientes:

- El Proyecto de reconocimiento internacional de los derechos del individuo presentado en 1917 por
el internacionalista chileno Alejandro Álvarez al Instituto Americano de Derecho Internacional;

- El mensaje presentado el 6 de enero de 1941 al Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica


por el presidente Franklin Délano Roosevelt;

- La Carta del Atlántico suscripta por Franklin Délano Roosevelt y Winston Churchil en 1941;

- La Declaración formulada por 45 Estados en 1942;

- La Declaración sobre Seguridad Colectiva firmada en 1943 por Estados Unidos. Gran Bretaña. la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviética y la República Popular China;

- Los Acuerdos de la Conferencia de Dumbarton Oaks de 1944, y la Conferencia de Chapultepec, de


1945.

Así sostiene Máximo Pacheco, citado por Santagati, que “todo este movimiento culminó en tres importantes
declaraciones, que dieron origen a otros tantos sistemas de protección internacional de los Derechos
Humanos. La Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre (1948); la Declaración Universal de
Derechos Humanos (1948). Y la Convención Europea de los Derechos del Hombre y de las libertades
fundamentales (1950)”.4

3. LAS GENERACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS

A raíz de esto y por la supremacía de las necesidades a lo largo del tiempo es que los Derecho Humanos, en
una propuesta efectuada por Karel Vasak, en 1979, se clasifican según las nociones centrales de las tres
frases que fueron la divisa de la revolución francesa: Libertad, igualdad, fraternidad. Los capítulos de la Carta
de los derechos fundamentales de la Unión Europea reflejan en parte este esquema. Esta clasificación
metodológica no implica un desconocimiento a la relación existencial, es decir su primacía o sustitución de
unos frente a otros.

3.1. PRIMERA GENERACIÓN

Los derechos de primera generación, que comprende los Derechos individuales y políticos, surgieron como
respuesta a los reclamos que motivaron los principales movimientos revolucionarios de finales del siglo XVIII
en occidente. Imponen al Estado el deber de abstenerse de interferir en el ejercicio y pleno goce de estos

4
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 43

3
derechos por parte del ser humano. Debe limitarse a garantizar el libre goce de estos derechos, organizando
la fuerza pública y creando mecanismos judiciales que los protejan.

Santagati C. define a los Derechos de primera generación como aquellos “derechos que se atribuyen a las
personas, bien en cuanto personas en sí mismas consideradas, bien en cuanto que ciudadanos pertenecientes
a un determinado Estado, y que suponen una serie de barreras y de exigencias frente al poder del Estado en
cuanto que ámbitos de exclusión o autonomía respecto del poder del mismo”.5

Sin embargo, no existe acuerdo en la doctrina respecto al problema de la ubicación y clasificación de los
derechos civiles y políticos. No obstante, una clasificación que puede ser aceptada por un sector amplio de
la doctrina puede ser la que se establece, según el profesor Aldo Atilio Alessio:

A) Derechos civiles: Basados en la igualdad ante la ley, los derechos son: A la libertad individual, a la
seguridad, a la libertad de pensamiento y conciencia, a la libertad de expresión, a la libertad de reunión y
asociación

B) Derechos políticos: Se refieren a las regulaciones que permiten al hombre la participación del ejercicio en
el poder político: A la libertad de asociación política y al Voto.

3.2. SEGUNDA GENERACIÓN

Los derechos económicos, sociales y culturales son aquel conjunto de derechos-prestación, incorporados en
la Declaración de 1948, que consisten en especificar aquellas pretensiones de las personas y de los pueblos
consistentes en la obtención de prestaciones de cosas o de actividades, dentro del ámbito económico-social,
frente a las personas y grupos que detentan el poder del Estado y frente a los grupos sociales dominantes,
entrando a un Estado Social de Derecho.

De ahí el surgimiento del constitucionalismo social que enfrenta la exigencia de que los derechos sociales y
económicos, descritos en las normas constitucionales, sean realmente accesibles y disfrutables. Se demanda
un Estado de Bienestar que implemente acciones, programas y estrategias, a fin de lograr que las personas
los gocen de manera efectiva, y son:

- Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos
económicos, sociales y culturales.
- Toda persona tiene derecho al trabajo en condiciones equitativas y satisfactorias.
- Toda persona tiene derecho a formar sindicatos para la defensa de sus intereses (libertad sindical).
- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella y a su familia la salud,
alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y los servicios sociales necesarios.
- Toda persona tiene derecho a la salud física y mental.
- Durante la maternidad y la infancia toda persona tiene derecho a cuidados y asistencia especiales.
- Toda persona tiene derecho a la educación en sus diversas modalidades.
- La educación primaria y secundaria es obligatoria y gratuita.

3.3. TERCERA GENERACIÓN

Por otra parte, la tercera generación de derechos, surgida en la doctrina en los años 1980, se vincula con la
solidaridad, así Santagati hace mención que “con esta denominación se hace referencia a la existencia en los
últimos años, junto a la constatación y reivindicación de los tradicionales derechos (civiles y políticos y

5
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 65

4
económicos sociales y culturales) de unos nuevos derechos humanos, surgidos como consecuencia de la
especificidad de las circunstancias históricas actuales y que responden ante todo al valor solidaridad”. 6

Es decir, unifica su incidencia en la vida de todos, a escala universal, por lo que precisan para su realización
una serie de esfuerzos y cooperaciones en un nivel planetario. Normalmente se incluyen en ella derechos
heterogéneos como el derecho a la paz, a la calidad de vida o las garantías frente a la manipulación genética,
aunque diferentes juristas asocian estos derechos a otras generaciones, por ejemplo, mientras que para
Vallespín Pérez la protección contra la manipulación genética sería un derecho de cuarta generación, para
Roberto González Álvarez es una manifestación, ante nuevas amenazas, de derechos de primera generación
como el derecho a la vida, la libertad y la integridad física. Este grupo fue promovido a partir de los ochenta
para incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de todos los pueblos. Entre otros, destacan los
relacionados con:

- El uso de los avances de las ciencias y la tecnología.


- La solución de los problemas alimenticios, demográficos, educativos y ecológicos.
- El medio ambiente.
- Los derechos del consumidor.
- El desarrollo que permita una vida digna.
- El libre desarrollo de la personalidad.

DERECHOS
ÉPOCA DE TIPO DE VALOR QUE FUNCIÓN
DE Primera EJEMPLOS
ACEPTACIÓN DERECHOS DEFIENDEN PRINCIPAL
GENERACIÓN

Derechos Civiles:
Limitar la
Derecho a la vida, a la
acción del
libertad, a la seguridad,
poder.
Civiles y a la propiedad…
S. XVIII y XIX LIBERTAD Garantizar la
políticos Derechos Políticos:
participación
Derecho al voto, a la
política de los
asociación, a la
ciudadanos.
huelga…

Derecho a la
Garantizar
salud, a la
Económicos, unas
educación, al
Segunda S. XIX y XX Sociales y IGUALDAD condiciones
trabajo, a una
Culturales de vida dignas
vivienda
para todos
digna…

Derecho a un
Promover medio
Justicia, paz y relaciones ambiente
Tercera S. XX y XXI SOLIDARIDAD
solidaridad pacíficas y limpio, a la
constructivas paz, al
desarrollo…

6
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 72

5
4. PRINCIPIOS DE LOS DERECHOS HUMANOS

Lo primero que hay que hacer para llegar a tener una noción clara de los principios, es deslindar el concepto
de Derechos Humanos de los problemas que surgen alrededor del concepto mismo de este y de su ejercicio
y efectividad.

Para explicar este apartado, haremos referencia a los aportes de Máximo Pacheco, Magistrado de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, tomados por Santagati, quien en su trabajo sobre los derechos
fundamentales de la persona humana afirma que los Derechos Humanos están regidos por los siguientes
principios:

A) Universalidad: Comprende a todos los seres humanos.

B) Imprescriptibilidad: Su existencia no ha de extinguirse nunca, en tanto existan seres humanos.

C) Irrenunciabilidad: No es posible renunciar a ser un humano, ni disponer arbitrariamente de ellos.

D) Inviolabilidad: Necesidad de protegerlos y garantizarlos en toda circunstancia y en todo momento.

E) Efectividad: La sociedad debe responder efectivamente a las demandas de sus integrantes.

F) Trascendencia a la norma positiva: No requieren estar reconocidos expresamente por la legislación interna
de un Estado.

G) Su interdependencia y complementariedad: Su real protección demanda además la de los derechos civiles


y políticos, tanto como los económicos, sociales y culturales.

H) La Igualdad en derechos: Protegen en igual medida todo ser humano.

I) La corresponsabilidad: Todos somos responsables en forma Individual y colectivamente frente al sujeto de


estos derechos.

6
CAPÍTULO II: LA UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS

1. ORIGEN DE LA UNIVERSALIDAD EN LA HISTORIA

Nosotros, generalmente, creemos que la pretensión de universalidad de los derechos humanos aparece en
el mundo moderno, desde el humanismo jurídico y el iusnaturalismo racionalista y alcanza su plenitud con
la filosofía humanista de la ilustración. Sin embargo, existen otras teorías del origen de la universalidad.

1.1 LA UNIVERSALIDAD EN LA EDAD ANTIGUA Y MEDIA

Es posible identificar un conjunto de ideas ya desde la antigüedad, esto lo explicamos a través del
cosmopolitismo y en las culturas presentes a lo largo de la historia de la humanidad.

Estas aportaron elementos significativos para la noción moderna de universalidad de los derechos, así, por
ejemplo, impulsaron la idea de hermandad entre los hombres por encima de cualquier condición particular.

De tal forma Gutiérrez Suárez, 2011, señala que “la mayoría de los pensadores griegos, hablaron de la
existencia de un orden humano universal que trasciende la normativa o legalidad de la polis”. 7 Así hace
mención de los Sofistas, Estoicos y Epicúreos, que fueron corrientes de pensamiento con vocación
universalista que proclamaron la igualdad natural de todos los seres humanos pese a vivir en medio de una
sociedad esclavista.

7
Gutiérrez, F. (2011). UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS. Madrid: Instituto de Derechos Humanos “BARTOLOMÉ DE
LAS CASAS”. Pág. 180

7
Para los sofistas, que comparten el criterio de igualdad entre los hombres, las Ideas como que la divinidad
ha creado libres a todos los hombres, la naturaleza no ha hecho a nadie esclavo y que la nobleza es cosa de
poca importancia, serían justificantes para decir que los hombres son todos iguales por naturaleza.

En el caso del estoicismo se reinterpretó los ideales políticos de modo adecuado para el gran estado romano.
De tal forma que Sabine G., citado por Gutiérrez Suárez, hace mención de la nueva interpretación de las
relaciones sociales ofrecida por la ciudad-estado, como “la conciencia del hombre como ser humano, como
miembro de la especie que posee una naturaleza humana más o menos idéntica en todas partes”. 8 Desde
una perspectiva ética, a la idea implícita de universalidad se le añade la semejanza de espíritu, una unión
que hace de la especie humana ser parte de una familia o fraternidad.

Por último, el Epicureísmo, y en general los Hedonistas, plantearon que todos los hombres tenían, querían y
procuraban el placer; por lo que había que crear leyes en la cuales el placer fuera posible para todos, porque
los privilegios eran imaginarios, y todas las aristocracias, entidades imaginarias.

Estas tres posturas señalan efectivamente que el universalismo guarda una estrecha relación con el plano
subjetivo. Ya en la edad media, en el siglo segundo y tercero, llegará la teología cristiana que es tan antigua
como el cristianismo mismo. En este campo el universalismo es también conocido como Apokatastasis, que
no es otra cosa que el adoctrinamiento, sustentado en que la creencia de la salvación es universal, negando
la doctrina bíblica del castigo eterno.

1.2. IDEA DE UNIVERSALIDAD EN LA MODERNIDAD

Gracias a ciertos momentos históricos en el que transcurre de una sociedad Teo centrista a una sociedad
antropocentrista e individual, en donde el hombre es el centro de todo, universal, estos sucesos históricos
fueron el Renacimiento, la Reforma Protestante, el Humanismo y la Ilustración. En esta época, como señala
Pérez Luño citado por Gutiérrez Suárez, se forma la idea de universalidad que “se fundamenta en el
iusnaturalismo racionalista y en el contractualismo. Ambas concepciones, propias de la ilustración, postulan
unas facultades jurídicas básicas y comunes a todos los seres humanos sin exclusión”. 9 Así, se señala que, en
el estadio de la modernidad, la creación de la relación jurídico –político podrá servir de base para la
formulación del concepto de derechos humanos realmente universales.

A tal efecto, antes de la modernidad se podría hablar de derechos humanos como cualidades simplemente
subjetivas, para grupos determinados, pero en la modernidad se habla de derechos morales con facultades
jurídicas, que no son más que la titularidad universal, solo ahí en el que se habla de derechos para todos los
seres humanos.

Con base de las ideas señaladas por el profesor Pérez Luño, haciéndonos mención del iusnaturalismo
racionalista y el contractualismo como fundamentos de la titularidad universal, tenemos al contrato como
fundamento lógico de la relación directa con el Estado y su obligación política, como hicimos mención en la
postura estoica, para la creación de una titularidad universal, lo cual será abarcado por la postura kantiana.

Pues para Kant la teoría del contrato social deberá ser reformula, en el contexto en el que la Ética se
enfrentará a esta relación directa con el Estado, basada en el contractualismo clásico, en donde la conjetura
sería el cómo justificar normas iguales para todos en una sociedad que ya no puede apelar sencillamente a
su tradición cultural o religión homogénea, estableciendo una diferencia tajante entre el orden jurídico-
político y la moralidad.

8
Gutiérrez, F. (2011). UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS. Madrid: Instituto de Derechos Humanos “BARTOLOMÉ DE
LAS CASAS”. Pág. 182
9
Gutiérrez, F. (2011). UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS. Madrid: Instituto de Derechos Humanos “BARTOLOMÉ DE
LAS CASAS”. Pág. 193

8
Aquí es donde aparece Montesquieu con su sentido pragmático basado en su teoría de la separación de
poderes, pues en su concepción “la libertad sólo está asegurada cuando las autoridades se limitan y se
restringen mutua y recíprocamente”.10 Sin embargo, no pudo encontrarse un reconocimiento estatal de los
derechos humanos como tampoco de su inviolabilidad e intangibilidad. De tal modo que la idea de
universalidad sigue sujeta al proceso mismo del poder político.

Para Rousseau, el centro de la universalidad de los derechos se encuentra en la igual libertad, creada y
garantizada por la voluntad general, a la que consideró como valor supremo.

Sin embargo, y no obstante las marcadas diferencias conceptuales, las ideas de Kant, Montesquieu y
Rousseau encontraron encarnación duradera en los fundamentos de las revoluciones Americana y Francesa.
Desde entonces y hasta nuestros días, y una vez institucionalizados en las Cartas Constitucionales, las
garantías a esos Derechos pertenecen a la esencia del Estado Constitucional e irradian su ideología a todas las
Constituciones democráticas y liberales de los siglos actuales.

2. VALIDEZ DE LA UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS

Ante lo anteriormente expuesto, entonces nos preguntamos ¿cómo se puede fundamentar la validez
universal de tales derechos? Y pues creemos que la característica o cualidad de la universalidad es tema casi
exclusivo de la filosofía, mejor dicho, de la filosofía práctica, que enfatiza las relaciones entre el pensamiento,
la acción humana y sus efectos.

Ahora bien, tal cualidad elemental que se direcciona a la universalidad, y que la hace pertenecer a la esfera
de lo filosófico, ocasiona que “los derechos humanos no sean concebidos de forma estricta como derechos
jurídicos, sino más bien, y, sobre todo, como derechos morales, es decir, como derechos a los que corresponde
una determinada obligación y una determinada sanción, pero que no gozan necesariamente del apoyo por
parte del aparato institucional del Estado”.11 Así hablamos de un reconocimiento de los derechos humanos,
en tanto que los derechos morales existen y su cumplimiento es exigible, inclusive desde una perspectiva
política-moral, de tal modo que a pesar de que los Estados y la comunidad internacional no los reconozcan
como normas jurídicas no nos restringen de tener titularidad de derechos humanos, he aquí la universalidad.
Sin embargo, esto ya lo veníamos viendo anteriormente, y para dar respuesta a nuestra pregunta sobre la
fundamentación de la universalidad de los derechos humanos, acudiremos a las perspectivas que propone
Dávila, J, las cuales son la perspectiva RELATAVISTA y a la ABSOLUTA.

2.1. FUNDAMENTACIÓN RELATAVISTA

Sobre la fundamentación relativa podríamos decir que no toma parte de una postura contrapuesta al
universalismo, puesto que a ello le correspondería el particularismo, sino que es una forma de apreciación
individual sobre la universalidad, es decir que un relativismo comprometido con la validez universal de los
derechos humanos se limita a afirmar solamente que no existe una fundamentación única, sin proponer un
modelo determinado de fundamentación, en ese orden de idea se señala que admite diferentes modelos,
como los analizamos en su historia.

2.2. FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA

Contrapuesta a la perspectiva relativa tenemos a la perspectiva absoluta, el cual abarca dos modelos: La
fundamentación absoluta religiosa y fundamentación absoluta contractualista.

10
Montesquieu, (1984). Del espíritu de las leyes. Madrid: ORBIS. Pág. 38
11
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 36

9
2.2.1 FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA RELIGIOSA

Sencillamente indicaremos que la fundamentación absoluta religiosa tendrá como campo de contexto al que
fundamenta la validez universal de los derechos humanos que se basan únicamente en la creencia de que
los dogmas de la religión en cuestión son los verdaderos y únicos, y fundada también en el convencimiento
pleno de que todos los seres humanos deben abrazar esa religión.

Sin embargo, se debe precisar que la base fundamental de esta perspectiva es que existen posiciones o
interpretaciones dentro de esas religiones fundamentales que apuntan a un reconocimiento universal de
derechos humanos, puesto que es contraproducente indicar que existen religiones que en sí mismas buscan
fundamentar la universalidad de manera absoluta.

Dávila Johnny hace mención que, en enero de 1947, antes de aprobarse la Declaración Universal de los
Derechos Humanos en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, la Conferencia del Bienestar
Católico de los Estados Unidos dio a conocer la Declaración de Derechos Humanos. Declaración
recientemente delineada por un comité nombrado por la Conferencia Nacional del Bienestar Católico,
también denominada Declaración de los Católicos Americanos sobre los Derechos Humanos. El preámbulo
de esta declaración dice expresamente: “La dignidad del ser humano, quien fue creado a imagen de Dios, lo
obliga a vivir de acuerdo con la ley impuesta por Dios. En consecuencia, ha sido dotado, como individuo y
como miembro de la sociedad, con derechos que son inalienables”.12 Así se reafirma su postura, pues su
fundamento último es el que todos, sin excepción, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, asentando
la validez universal de los derechos humanos.

A manera de resumen podemos decir que los seres humanos son titulares de derechos humanos que gozan
de validez universal porque fueron creados a imagen y semejanza de Dios, eso sería lo que postula esta
fundamentación absoluta.

Por otro lado, según Dávila Johnny Antonio, citando al teólogo luterano Eberhard Jüngel, sostiene que “los
derechos humanos en sí no son parte del Evangelio, puesto que el evangelio no ofrece normas para la vida
civil, aunque, según Eberhard, existen cuatro aspectos en el cristianismo que harían posible fundamentar su
validez universal:

a) haber sido creados a imagen y semejanza de Dios,


b) el que todos pertenecemos a una comunidad divina en Cristo y con Cristo en la que no existen
diferencias,
c) la unión de la naturaleza humana y divina en Cristo y
d) el presupuesto soteriológico de que todos los seres humanos son salvados por la gracia de Dios.

De estos cuatro aspectos, el segundo parece ser decisivo para Jüngel”.13

Rescatando este aporte, se afirma que la participación de todos los seres humanos debe ser en razón y a
través de la persona de Jesucristo.

Según esta afirmación de Jüngel, el argumento de la universalidad de los Derechos Humanos sería válido
siempre y cuando se sea seguidor de los postulados de Cristo, siendo fundamental ese requisito para la

12
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 38
13
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 39 - 40

10
validez universal. Es un enraizamiento a la doctrina de Cristo, como guía secular, y que de tal forma pueden
y deben ser válidos en cualquier contexto de la vida humana.

INSUFICIENCIA DE FUNDAMENTACIÓN

Volver a las posturas de la edad media sería contraproducente, pese a que la argumentación religiosa
absoluta no es patrimonio exclusivo de la tradición judeocristiana y que dentro del Islam también se ve el
intento de fundamentar la universalidad de los derechos humanos desde la visión de esta religión, porque
este intento de fundamentar la universalidad se basan sobre argumentos o creencias compartidas por todos
los seres humanos, y ello tiende a debilitar de manera seria la validez universal de los derechos humanos, en
virtud de que esa universalidad se cimenta sobre un punto de apoyo que tiene un campo de validez muy
limitado y que abraza sólo a quienes creen, siendo solo aplicable para un gru8po selecto con una cualidad
en particular, dejando al resto en exclusión, lo cual es todo lo contrario a lo que debe significar una
universalidad.

2.2.2. FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA CONTRACTUALISTA

De tal modo que la interpretación anteriormente de Pérez Luño, se conoce generalmente que la doctrina
contractualista, encuentra sus orígenes en el pensamiento de John Locke, como doctrina que fundamenta
los derechos humanos. Históricamente esta corriente tuvo como fin principal desarrollar una justificación
político-filosófica que le garantizara a los seres humanos su protección frente a la monarquía absolutista y a
la arbitrariedad que ejerce este sistema de gobierno.

Para John Locke, citado por Dávila J., existe una etapa en el desarrollo de la vida social llamada sociedad civil,
la cual “conlleva la superación del estado natural y del estado de guerra, y que se establece por medio de un
contrato o pacto original que cada ser humano aprobaría”. 14 Esta sociedad civil tendría como objetivo
proteger a la propiedad, lo que no se limitaría a la posesión material, sino incluso al concepto de vida y
libertad.

En una comprensión más amplia sobre este pensamiento político y jurídico de Locke, resalta la creencia en
la que el autointerés de los seres humanos determinaría la vida social, es decir, el móvil de la humanidad
sería el deseo de vivir, de ser libre y de adquirir y mantener sus posesiones, lo que motivaría a la existencia
del contrato, generando derechos que deberán ser respetados en el estado de la sociedad civil. Sin embargo,
esto parecer ser una renuncia a la igualdad, a la libertad y al poder ejecutivo del Estado, poniendo todo a
disposición de la sociedad civil.

De tal modo, si bien sabemos que Locke rescata en su teoría a su predecesor Thomas Hobbes, esta última
señala que los seres humanos son totalmente auto interesados y sólo les preocupa su propia conservación.
Es decir que este acentuado autointerés, así como la necesidad de protegerse frente al peligro que
representa el autointerés de los otros, es el motivo para llevar a cabo un contrato.

INSUFICIENCIA DEL CONTRACTUALISMO

El contractualismo, como ya explicamos, la argumentación que debería de servir de fundamento contractual


de la universalidad de los derechos humanos sigue una suerte de ser una experiencia constatable. Siendo
objetivos, dentro del contractualismo se manifiesta un grado de plausibilidad y por ellos son catalogados
como empíricos.

Recordemos que, según esta línea de pensamiento, el contrato tiene como fuerza motivadora la defensa y
supremacía del autointerés dirigida por la capacidad deliberativa perteneciente a todos los seres humanos.

14
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 44

11
En un primer punto, Dávila J. hace mención que “para la persona que da su consentimiento al contrato y
para ello parte de su autointerés, no es necesario tomar en cuenta el valor del otro como ser humano, sino
su valor sólo en tanto y en cuanto le es útil”.15

Si tal enunciado fuese cierto, el contrato tendría como motivación a razones prudenciales, es decir, el valor
netamente instrumental del ser humano, dejando de lado su dignidad o valor intrínseco. Esto sería
contradictorio al objeto que tiene de los derechos humanos, que es nada más que el valor en sí mismo de la
persona humana, su valor intrínseco. Con esto no se está negando que los derechos humanos tengan un
valor instrumental, ya que ellos nos ayudan a la satisfacción de nuestras necesidades, sin embargo,
determinar el valor intrínseco de cada uno es un tema aparte.

El segundo y último punto hace referencia al reductivo ad absurdum, el cual según Dávila sería la causa del
absurdo de celebrar un contrato, celebrar contratos sólo con quienes me convienen, no habría una
motivación en hacer contratos con aquellas personas que no reportan una ventaja o peor aún con quienes
representan una carga.

Hacemos referencia a una reductio ad absurdum por ser la consecuencia lógica de producir una
contradicción al intentar al mismo tiempo de defender dicha postura, de tal forma se puede decir: “En aras
de defender la validez universal de los derechos humanos por medio del recurso al autointerés, se termina
eliminando dicha validez universal, ya que cada persona, luego de haber aclarado cuáles serían sus propios
intereses, seguro que contratará con quien le convenga, y no con todos los seres humanos”.16

De tal forma solo podemos afirmar que los derechos humanos han sido producto de la resistencia ante el
despotismo, la opresión y la humillación. Incluso en nuestros días somos testigos que nosotros mismos
proclamamos que no se respeten los derechos humanos, pues ante tantas personas victimizadas pedimos
que los culpables sean sometidos a torturas, a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Entonces
podemos decir que la defensa de los derechos humanos se nutre de la indignación de los humillados por la
violación de su dignidad humana.

3. EJECUCIÓN DE LA UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS

Antes de empezar, es necesario dar un paso analítico que consiste en distinguir entre universalidad e
internacionalización de los derechos humanos, puesto que la ejecución de los derechos humanos de forma
certera y parcial será única y exclusivamente gracias a la internacionalización.

“Internacionalización se refiere al proceso que inician los Estados miembros de la comunidad internacional,
luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, con la intención de hacer efectiva la aplicación de los
derechos humanos”17, por medio de normas jurídicas positivas que obligan a los Estados.

La internacionalización se ha llevado a cabo ante todo en dos niveles, en el nivel amplísimo que comprende
las actividades de la Organización de las Naciones Unidas y en un nivel menos amplio, como lo es el de los
sistemas regionales.

A) A nivel universal

A nivel universal la Carta Internacional de Derechos Humanos, está conformada por:

15
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 47
16
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 48
17
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 35

12
- La Carta de las Naciones Unidas (ONU)
- La declaración Universal de Derechos Humanos y
- Los dos Pactos Internacionales más el Protocolo Facultativo.

B) A nivel regional

- A nivel interamericano, la Convención Americana Sobre Derechos Humanos.


- A nivel europeo, la Convención Europea para la Protección de los Derechos Humanos y libertades
fundamentales.
- A nivel africano, la Carta Africana de Derechos Humanos y de los pueblos.

De modo que el sistema universal es complementado por los desarrollos en el ámbito regional, con las
ventajas que trae el poder intercambiar información y siempre y cuando se evite el doble juzgamiento de un
mismo hecho.18

Según lo explicado, la palabra Internacionalismo sería más idónea para hacer referencia al esfuerzo de la
posición y rol que desempeñan los Estados y el preponderante carácter jurídico de este proceso. La
universalidad de los derechos humanos, por su parte, apunta a algo más sustancial. En cambio, en este
contexto se trata de los aspectos esenciales constitutivos de los derechos humanos, sin que la existencia de
las correspondientes normas de derecho internacional o regional tenga mayor trascendencia.

Pero universalidad e internacionalización no deben ser vistas como algo absolutamente separado, ya que de
hecho existe entre ambas una relación, así nos señala Dávila al indicar que “la internacionalización es un
indicio de la universalidad de los derechos humanos, aunque no constituye la fundamentación de dicha
universalidad”.19

Así, la universalidad frente al derecho positivo, como ya hemos revisado en el apartado anterior y en la
historia, cómo los antecedentes remotos de la idea de universalidad vienen de la antigüedad y cómo se
consolida esta idea en el tránsito a la modernidad, hasta llegar a constituirse en un concepto central de la
noción actual de derechos humanos.

Apartado de todo ello, de las declaraciones, los tratados, debemos enfatizar que la pretensión universalista
no sólo continúa presente, sino que se fortalece y consolida a través de ellos.

18
Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas. Pág. 81
19
Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN CRÍTICA. Medellín:
ANALECTA POLÍTICA. Pág. 36

13
CAPÍTULO III: CUMPLIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS

1. EL CUMPLIMIENTO DE LOS DERECHOS HUMANOS

Pese a los diversos intentos de los Estados para hacer efectivos y verdaderamente universales el alcance de
los Derechos Humanos, basta simplemente con leerlos y mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de
que la realidad que nos rodea no siempre corresponde al objetivo o esencia natural de los derechos
humanos, es decir, mejorar la vida de las personas.

Quizás una causa del no cumplimiento de los derechos humanos sea la propia existencia de la
internacionalización, puesto que su propósito se basa en impartir a todos los seres humanos el concepto de
justicia bajo Derechos Humanos, y que su universalidad consiga llegar a los lugares más recónditos.

Es aquí en donde surge nuestra problemática, en un conflicto entre tradiciones, costumbres y derechos
humanos, puesto que hablar de derechos humanos es una cuestión compleja, es entrar en discusiones
pragmáticas, es contraponer ideologías, costumbres y tradiciones, unas contra otras.

Abordar el tema desde una mirada filosófica sería volver a repasar todos los debates interminables al
establecer derechos humanos universales sin someter una cultura bajo la ideología de la otra. Pero, por otro
lado, desde una perspectiva menos filosófica y más práctica, según la Unesco, “los derechos humanos son
una protección de manera institucionalizada de los derechos de la persona humana contra los excesos del
poder cometidos por los órganos del Estado y de promover paralelamente el establecimiento de condiciones
humanas de vida”.

El incumplimiento de estos derechos se encuentra en todos los círculos y niveles, no obstante, la corrupción
e impunidad que existen en algunas áreas son factores clave que no permiten implementar mecanismos de
justicia y protección. En nuestro país, por ejemplo, las principales violaciones a los derechos humanos que
se cometieron giraron en torno a ejecuciones extrajudiciales, maltrato físico, tortura y desapariciones, todo
esto durante diferentes gobiernos.

Por tal razón debemos ser conscientes de que el interés de los derechos humanos no está tanto en su aspecto
teórico, como en su aspecto funcional, sino más bien en su efectividad y en sus discordancias al respetar
diferentes culturas y tradiciones, conectándonos directamente con las culturas contractualistas.

Para ello surge un proceso de implementación de las normas jurídicas que desarrollan derechos
fundamentales, que son analizadas desde dos perspectivas diferenciadas.

Desde una perspectiva jurista formalista, los problemas de eficacia de las normas se han reducido a saber si
ellas se aplican o no, diferenciando si se aplican voluntariamente o si se han de aplicar coactivamente por
los órganos jurídico-estatales.

En segundo lugar, desde la perspectiva socio-jurídica, en la cual el análisis sobre la eficacia de las normas
legales consisten en averiguar los resultados u objetivos sociales conseguidos con la aplicación de aquellas,
basándose en si esos resultados coinciden o no, total o parcialmente, con los objetivos propuestos por el
legislador, o si, por el contrario, aparecen efectos perversos o maleados no queridos inicialmente por aquél,
o en todo caso efectos no previstos pero que debieron preverse o, inclusive, efectos no confesados por el
legislador

14
1.1. IMPORTANCIA DE RECONOCER LOS DERECHOS HUMANOS

Valdivia en su tesis menciona que la lucha por la defensa de los derechos humanos de las personas
campesinas debe ser globalizada. La importancia de ese esfuerzo radica en que nos enfrentamos a una
realidad en la que sus derechos no sólo son vulnerados, sino que ni siquiera son reconocidos como tales por
parte de sectores muy poderosos (sector privado, inversionistas, algunos estados, las ciudades mismas). No
debemos olvidar que, si en algo se ha caracterizado el lado oscuro de la historia humana, ha sido en utilizar,
precisamente, como preámbulo del exterminio o la dominación, la negación de los derechos de importantes
franjas poblacionales. En ese sentido, el campesinado que se mantiene en su tierra, que produce para sí
mismo, que no se deja seducir por empresas y terratenientes para hacer parte de nuevas relaciones de
servidumbre, que gobierna según sus propios criterios la tierra que aprovecha, y que gestiona de manera
autónoma los bienes naturales a los que accede y cuida, es un sector social muy peligroso para el gran capital.
Un gran capital que ha visto en la tierra, el agua, las semillas, los bienes naturales y los conocimientos de las
poblaciones rurales, una matriz atractiva de acumulación y despojo.20

1.2. LAS COMUNIDADES CAMPESINAS EN LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL PERÚ

En nuestra Constitución Política del Perú, en su artículo 89 de las Comunidades Campesinas y Nativas, nos
expresa que:

“Las Comunidades Campesinas y las Nativas tienen existencia legal y son personas jurídicas. Son
autónomas en su organización, en el trabajo comunal y en el uso y la libre disposición de sus tierras,
así como en lo económico y administrativo, dentro del marco que la ley establece. La propiedad de
sus tierras es imprescriptible, salvo en el caso de abandono previsto en el artículo anterior. El Estado
respeta la identidad cultural de las Comunidades Campesinas y Nativas”.

Como nos podemos dar cuenta este articulo no solo habla de las comunidades campesinas sino también
hace referencia a las comunidades nativas las cuales forman parte de nuestra historia ya que se podría decir
que fueron los primeros en poblar el territorio peruano. La diferencia entre una y otra se basa en costumbres
y sobre todo en el territorio. Las comunidades campesinas se ubican en la zona rural de los Andes del Perú
y las comunidades nativas están ubicadas en la zona rural de la Amazonia.

La existencia legal de las comunidades campesinas fue reconocida por la Constitución de 1920 así como por
la Constitución de 1933, que declaró sus tierras inalienables, imprescriptibles e inembargables, y su
autonomía en el trabajo comunal y uso de la tierra. No obstante, continuaron sufriendo la agresión física,
sicológica y legal de los grupos oligárquicos. La Constitución de 1979, a la vez que reiteraba el reconocimiento
de la personalidad jurídica de las comunidades campesinas, consagraba su autonomía en cuanto a su
organización, trabajo comunal y uso de la tierra, así como en lo económico y administrativo, declarando
asimismo la imprescriptibilidad e inembargabilidad de sus tierras. Adicionalmente, ensaya un tímido retorno
al intento de extinción de las comunidades, sistema anterior, matizando la inalienabilidad absoluta de sus
tierras permitiendo su enajenación con la aceptación de una mayoría calificada de los dos tercios de los
comuneros y aprobada por ley fundada en el interés de la comunidad. Esta modificación reviste una gran
importancia teórica, pues marca el inicio del retorno al exacerbado liberalismo de mediados del siglo XIX.

2. RONDAS CAMPESINAS

Según Basan (2008) hace mención que las rondas campesinas surgieron como organizaciones de
autodefensa en las zonas andinas donde no existían dichas comunidades, con funciones básicas del cuidado
de bienes y del control del abigeato, ante la ausencia de las autoridades estatales o por su poca capacidad y
legitimidad para resolver los conflictos sociales, a medida de la década de 70 del siglo pasado en las

20
Valdivia L. (2010). TESIS: Las rondas campesinas, violación del derecho humano y el conflicto con la justicia formal del Perú.
Lima: UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS. Pág. 386.

15
provincias de Chota y Bambamarca (Cuyumalca), del departamento de Cajamarca, al Norte de Perú,
extendiéndose en la década siguiente década hacia otras importantes zonas del Perú.21

Basan, presenta la Ley de reconocimiento N°27908 - “Ley de rondas campesinas año 2003”, esencialmente
en los territorios de incremento del reconocimiento de los derechos para las organizaciones sociales. Esta
ley de las rondas campesinas fue reglamentada el 30 de diciembre del 2003.

Preliminarmente, se puede decir o afirmar, por un lado que la ley de las rondas campesinas constituye un
significativo avance en cuanto al reconocimiento de la personalidad jurídica y derechos de las
organizaciones rondas; y, por otro lado respecto al rol y funciones se serias deficiencias en su consistencia
interna, por la existencia de disociaciones contradictorias, regulación que al ser interpreta y aplicada a casos
concretos es sumamente probable que debilite la constitucionalidad de las rondas campesinas.22

Artículo 1°, Personalidad jurídica

Reconoce que “la personalidad jurídica a las Rondas Campesinas, como forma autónoma y democrática de
organización comunal, pueden establecer interlocución con el Estado, apoyan el ejercicio de funciones
jurisdiccionales de las Comunidades Campesinas y Nativas, colaboran en la solución de conflictos y realizan
funciones de conciliación extrajudicial conforme a la Constitución y a la Ley, así como funciones relativas a
la seguridad y a la paz comunal dentro de su ámbito territorial. Los derechos reconocidos a los pueblos
indígenas y comunidades campesinas y nativas se aplican a las Rondas Campesinas en lo que les corresponda
y favorezca”.

Artículo 2°, Rondas al interior de la comunidad campesina

Hace mención que, en los lugares donde existan Comunidades Campesinas y Nativas, las Rondas Campesinas
o Rondas Comunales, se forman y sostienen a iniciativa exclusiva de la propia Comunidad y se sujetan al
Estatuto y a lo que acuerden los Órganos de Gobierno de la Comunidad a los que la Ronda Campesina está
subordinada.

Artículo 3°, Derechos y deberes de los miembros de las Rondas Campesinas

Menciona que, las Rondas Campesinas están integradas por personas naturales denominadas Ronderos y
Ronderas, que se encuentren debidamente acreditadas. Tienen los derechos y deberes que la presente Ley
y demás normas establezcan.

Las Rondas Campesinas promueven el ejercicio de los derechos y participación de la mujer en todo nivel.
Igualmente, tienen consideración especial a los derechos del niño y del adolescente, las personas
discapacitadas y de los adultos mayores.

Artículo 5°, Inscripción de las Rondas

Las Rondas Campesinas elaboran su Estatuto y se inscriben en los Registros Públicos. Asimismo, procederá
su inscripción en la municipalidad de su jurisdicción a fin de establecer relaciones de coordinación. No podrá
existir más de una Ronda Campesina en el mismo ámbito comunal.

Artículo 6. Derecho de participación, control y fiscalización

Las Rondas Campesinas tienen derecho de participación, control y fiscalización de los programas y proyectos
de desarrollo que se implementen en su jurisdicción comunal de acuerdo con la ley.

21
Bazán J. (2008). Estado de Arte Derecho Consuetudinario, el caso de Perú. Cajamarca. Pág. 49.
22
Bazán J. (2008). Estado de Arte Derecho Consuetudinario, el caso de Perú. Cajamarca. Pág. 58.

16
2.1. CONCEPTO DE RONDAS CAMPESINAS

Valdivia (2010) en su tesis denominada “las rondas campesinas, violación de los derechos humanos y
conflicto con la justicia formal del Perú” lo define Las rondas campesinas como.

Constituyen una forma de organización campesina e indígena en algunas partes del país, las que responden
a demandas de seguridad, justicia, gobierno local, interlocución con el Estado, entre otras. Una de las
características centrales de las rondas campesinas del Perú es que administran justicia de acuerdo con sus
propias normas y procedimientos, o su derecho consuetudinario, constituyendo una de las expresiones del
pluralismo jurídico en el país.23

2.2. TIPOS DE RONDAS CAMPESINAS

Ponencia: CARLOS RUIZ MOLLEDA, en su ponencia, “las rondas campesinas” menciona que las rondas
campesinas son AUTODEFENSAS COMUNALES, en las cuales son grupos de las comunidades campesinas que
forman parte de la organización y de la estructura de la comunidad campesina. Se les ubica principalmente
en la sierra sur andina y en algunas comunidades de la sierra norte. Adquirieron mayor importancia a partir
de la segunda mitad de la década del 80 y responden a una experiencia comunal autónoma. Surgen para
enfrentar el abigeato y los conflictos internos de la comunidad campesina.

A diferencia de las rondas campesinas de Cajamarca, (las autodefensas comunales son un comité
especializado de la comunidad campesina, y en ese sentido se benefician de la autonomía que la ley y la
Constitución le asignan a toda comunidad campesina. La diferencia sustancial que encontramos entre la
ronda campesina y la autodefensa comunal es la matriz comunal, es decir, que la autodefensa comunal se
encuentra inserta dentro de una comunidad campesina, y en consecuencia dentro de un conjunto de
relaciones y de un marco normativo (Ley General de Comunidades Campesinas, Reglamento y estatutos
comunales).

Estas dos organizaciones son muy diferentes de los Comités de Autodefensa o Comités de Defensa Civil, que
surgen en Ayacucho en contextos de intensa violencia política, como un instrumento para enfrentar la
subversión. Son grupos de pobladores fundamentalmente rurales, incluso campesinos, asesorados,
organizados y entrenados por las Fuerzas Armadas. Dependen en su organización y funcionamiento de la
región militar. Surgen para enfrentar el terrorismo, el narcotráfico y en menor medida, la delincuencia. Según
su propia normatividad, son dependientes de las fuerzas armadas. Estos comités tienen armas y son de
naturaleza transitoria.

Para la especialista RAQUEL YRIGOYEN FAJARDO, menciona que hay tres fenómenos sociales que se
autodenominan Rondas Campesinas autónomas:

1) En estancias o caseríos donde no hay comunidades campesinas así reconocidas, las Rondas
campesinas constituyen la autoridad comunal para el gobierno local, la administración de justicia, el
desarrollo local, la representación y la interlocución con el Estado (funciones que cumplen las
comunidades campesinas).

2) Donde hay comunidades campesinas o nativas, las Rondas campesinas son el órgano de seguridad
y justicia de estas (existiendo comunidades campesinas y Nativas que no tienen rondas).

En el nivel zonal, distrital o provincial, las Rondas Campesinas son instancias u organizaciones supra-
comunales para atender problemas de justicia y organización. No estoy incluyendo los Comités de

23
Valdivia L. (2010). TESIS: Las rondas campesinas, violación del derecho humano y el conflicto con la justicia formal del Perú.
Lima: UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS. Pág. 349

17
Autodefensa en tanto sus objetivos eran más bien de carácter transitorio, vinculado a la estrategia
contrainsurgente y dependientes del Ejército.

3. RONDAS CAMPESINAS Y JUSTICIA COMUNAL

Las rondas pasaron de ver casos de seguridad a la resolución de todo tipo de conflictos y problemas, teniendo
como trasfondo la lógica de la reciprocidad andina y la búsqueda de la armonía comunal. Casos que eran
ventilados durante años y con mucho gasto de dinero y tiempo por parte los campesinos en las instancias
judiciales, con las rondas los resolvían en horas, en el lugar de los hechos (especialmente si se trata de
problemas de tierras), con todas las partes involucradas y con presencia de la comunidad, garante del
cumplimiento de los acuerdos.

las rondas campesinas han visto problemas y conflictos nunca atendidos por el estado, como robos
menores, demandas por alimentos cuando no hay pruebas formales de filiación, conflicto de familias,
maltrato de mujeres, denuncias por amenazas o daños de brujerías, entre otros. En los problemas de familia,
tierras y otros conflictos tratan de atender los intereses de ambas partes con el objetivo de que las víctimas
reciban alguna forma de reparación o compensación y que los infractores “se reintegren a la comunidad”.
Siempre cierran los arreglos con una “acta de arreglo” o “acta de esclarecimiento del problema” o acuerdo
de algún tipo, en el que estampan su firma o huella digital tanto las personas directamente implicadas como
sus familiares cercanos (como un mecanismo de prevención de conflictos) y las autoridades rondaras
presentes. Cuando el problema es grave e involucra varias estancias también están presentes autoridades
de las mismas que igualmente ponen su firma y sello. Las Rondas campesinas aplican una lógica restituida
en los casos de robo, abigeato o daños obligando a los abigeos o agentes dañinos a devolver lo robado y
reparar el daño castigando a los infractores.

3.1. EJERCICIO DE LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL DE LAS COMUNIDADES CAMPESINA

El artículo 149 de la constitución política del Perú dice lo siguiente:

Las autoridades de las comunidades campesinas y nativas, con el apoyo de las rondas campesinas, pueden
ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su habito territorial de conformidad con el derecho
consuetudinario, siempre que no violen los derechos fundamentales de la persona. La ley establece las
formas de coordinación y dicha jurisdicción especial con los juzgados de paz y con las demás instancias del
Poder Judicial.

La consagración del derecho de las autoridades de las comunidades campesinas y nativas, con el apoyo de
las rondas campesinas, para ejercer funciones jurisdiccionales en su territorio aplicando el derecho
consuetudinario, constituye un reconocimiento a un cierto pluralismo jurídico existente en nuestro medio,
en el que los derechos de las comunidades campesinas constituyen una especie de subsistemas jurídicos.

Existe un derecho oficial, formal, de carácter occidental, de raíces romano-germánicas. No obstante, su


aplicación no es homogénea; al lado o al margen de este derecho, conviven, en diversas zonas del país, otros
“derechos” de distinta naturaleza, compuestos por: normas de origen estatal; estatales recreadas, re
formuladas y necesidades locales; costumbres locales; adoptadas expresamente por el grupo; impuestas
directa o indirectamente por los sectores dominantes; convicciones e ideas vigentes en el entorno; el sentido
común y el criterio de los encargados de resolver los conflictos.

Este derecho no estatal en diversos casos, inclusive, en no solo tolerado o respetado sino también aplicado
por autoridades estatales como los jueces de paz, las autoridades políticas o la policía, quienes hasta
resuelven conflictos de su respectiva jurisdicción para los cuales legalmente no tienen competencia.

Nuestro derecho como dijo Racso es un derecho trasplantado, formado aferentemente, en forma exógena,
resultado de un proceso artificial de adaptación. El estado nacional constituido luego de la independencia se

18
basó en ciertas formas jurídicas demo liberales europeas tomadas prestadas por una clase criolla poco
imaginativa, en vez de establecer la base jurídica para la edificación de una sociedad democrática.

Según Hurtado Pozo todo este proceso se agrava cuando el estado receptor no divulga la ideología y las
concepciones jurídicas consagradas en ese derecho, ni organiza la infraestructura mínima para su aplicación.

De esta manera, tenemos un sistema etnocéntrico que no se corresponde con nuestra realidad pluricultural.
Resultan latentes en la sociedad peruana formas de marginación y tensiones internas que se expresan en el
Derecho y que han derivado en que comunidades andinas y nativas sean discriminadas y, muchas veces,
explotadas, a lo largo de la historia. Frente a ello, el artículo 149 de la constitución al reconocer el derecho
de las comunidades aplica su derecho consuetudinario.

Como observa Figallo las comunidades campesinas fueron sometidas a una clandestinidad jurídica hasta su
reconocimiento recién en 1920; no obstante, ellas pudieron sobrevivir y desarrollar un derecho
consuetudinario, constituyendo una institución sui generis recreada por los pueblos andinos.

Las comunidades campesinas se rigen por su propio derecho por cuanto este obedece una cosmovisión muy
distinta y completamente ajena, y sus normas resultan inaplicables o insuficientes en el contexto local.
Empero, esto no debe tomarse en forma absoluta.

No es pues el derecho campesino necesariamente un derecho aparte y absolutamente independiente. De


hecho, no hay fronteras impenetrables entre el derecho consuetudinario y el estatal, a pesar de sus
diferencias sustantivas, procesales y lógicas; por el contrario, según Wray a lo largo de la historia ha habido
mecanismos de mutua recepción y resistencia.

Las propias comunidades apelan a veces al derecho oficial por cuanto este penetra entre los campesinos con
distinta intensidad, por decisión voluntaria de una o ambas partes en conflicto, por cuanto se trata de
problemas con otras comunidades o individuos foráneos, o cuando las cuestiones son tan graves que las
autoridades locales deciden transferidas a instancias estatales. A ello puede agregarse, en general, todas
aquellas situaciones en que los mecanismos locales no son suficientes. Existe; en estos términos, lo que
Sierra llama una multifuncionalidad de la ley para dar cuenta de un fenómeno en donde “la apropiación legal
de lo positivo funciona para ejecutar, amenazar, legitimar, pero también para sancionar y establecer límites”.
Es de notar que cuando los campesinos tienen cierto conocimiento del derecho oficial, este es manejado
como un recurso y las autoridades comunales apelan a él para respaldar o hacer prevalecer sus atribuciones
y decisiones al interior de la comunidad.

Un dato interesante es que en las comunidades altoandinas se considera que las mismas normas que rigen
entre los hombres rigen en su relación con la naturaleza; por ello cuando se falta a los padres, se está
atentando contra el orden natural y consecuentemente, el castigo de la naturaleza afecta a toda la
comunidad. En esta perspectiva, el adulterio se castiga no solo porque compromete a la sociedad sino a toda
la naturaleza; por eso, se chicotea al adulterio no solo para restablecer el equilibrio social sino también
cósmico.

19
CONCLUSIONES

20
BIBLIOGRAFÍA

Bazán J. (2008). Estado de Arte Derecho Consuetudinario, el caso de Perú. Cajamarca.

Constitución Política del Perú. (1993). Lima: Navarrete.

Dávila, J. (2013). DE LOS DERECHOS HUMANOS Y SU FUNDAMENTACIÓN ABSOLUTA. UNA VISIÓN


CRÍTICA. Medellín: ANALECTA POLÍTICA

Gutiérrez, F. (2011). UNIVERSALIDAD DE LOS DERECHOS HUMANOS. Madrid: Instituto de Derechos


Humanos “BARTOLOMÉ DE LAS CASAS”.

Montesquieu, (1984). Del espíritu de las leyes. Madrid: ORBIS

Santagati, C. (2006). MANUAL DE DERECHOS HUMANOS. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas.

Valdivia L. (2010). TESIS: Las rondas campesinas, violación del derecho humano y el conflicto con la
justicia formal del Perú. Lima: UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS.

21