Franco Cuadros Collantes

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EL SISTEMA NO PENITENCIARIO
Se le hace un lado. El sistema penitenciario adolece de muchos problemas y uno de los
principales es la indiferencia de la población. Actualmente existen 66 establecimientos
penitenciarios en todo el territorio nacional, quince menos de los que existían hace diez
años. A qué se debe esta reducción, si contrariamente la cantidad de nuevos reos es
mayor a la de deliberados.
Según el centro de estadísticas del INPE aproximadamente cinco mil nuevos reos
ingresan al sistema anualmente, esto significaría que se deberían construir al menos
dos grandes cárceles por año, lo cual, económicamente no es tan viable.
El índice de victimización en el Perú entre la población mayor de quince años es de
32.5%, casi un tercio de los peruanos, quienes han sufrido algún robo entre los meses
de octubre y marzo del 2015. Una gran cantidad que busca cierta justicia y observó con
interés la propuesta de ciertos candidatos presidenciales que optaron en su plan de
gobierno por mandar a los presos a lugares inaccesibles, cortando todo tipo de
reinserción y sumiéndolos en el más profundo rencor, lo cual, hubiese sido lo más
sencillo.
En mayo Pedro pablo Kuczynski señaló que se deben «buscar campos en lugares
lejanos pero también accesibles porque las parejas y los hijos de los presos también
quieren ir a visitarlos»
La labor del presidente y del INPE propiamente debe escapar de la estrategia simplona
de creación de más cárceles con talleres como lo proponía una candidata naranja. Debe
tener presente el factor humano, y la repercusión psicológica, y, a su vez, aprovechar el
potencial que implica tener gran cantidad de personas en un lugar, con los trabajos que
hay en construcción, por ejemplo. No deberán ser forzados, pero el reo deberá pagar el
costo que implica él para el Estado, de esta forma, la población ya no verá al reo como
un mantenido.
Lo que se pretende en el presente escrito no es la mera construcción de nuevos
establecimientos penitenciarios, como ya el lector se habrá percatado, sino la
elaboración de un plan de comunicación integral, que abarque tanto a reos como a no
reos. Sin dejar de lado la necesidad urgente de nuevas cárceles debido a la
sobrepoblación que llega al 124% en el 2016.
El error está en que los talleres y pequeños cursos que se dictan dentro de los penales
no surgen los efectos esperados ya que la población no está preparada, en su mayoría
exigen crueldad contra los avezados delincuentes, recuerdan algún robo de celular o
automóvil talvez. Es por ello, que resulta tan importante que la población vea el esfuerzo
de los reos, acompañado de una campaña mediática.
Un grandioso ejemplo es el salón de belleza abierto por internas del penal Santa Mónica,
en chorrillos, que alejadas del contrabando y los correteos, decidieron emprender esta
idea para percibir ingresos y no esperar simplemente cumplir su periodo manteniendo
su comportamiento decadente.

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