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Vía Intradérmica

Consiste en la introducción de una cantidad pequeña de solución medicamentosa en la dermis, estos


fármacos se caracterizan por una potente acción que pueden provocar reacciones anafilácticas, de ahí la
necesidad de inyectar en la dermis donde el riego sanguíneo es reducido y la absorción del medicamento es
lenta. El uso está particularmente indicado para pruebas cutáneas.

Vía Subcutánea

Consiste en la introducción de sustancias medicamentosas en el tejido celular subcutáneo. Se usa


principalmente cuando se desea que la medicación se absorba lentamente. La absorción en el tejido
subcutáneo se realiza por simple difusión de acuerdo con la gradiente de concentración entre el sitio de
depósito y el plasma, la velocidad de absorción es mantenida y lenta lo que permite asegurar un efecto
sostenido. La mayoría de los fármacos subcutáneos son líquidos e hidrosolubles, isotónicos y no irritantes de
los tejidos. Debido a que el tejido subcutáneo contiene receptores del dolor, las sustancias irritantes pueden
producir dolor, necrosis y esfacelo del tejido.
Vía Intramuscular

Consiste en la introducción de sustancias medicamentosas en el tejido muscular, usada principalmente en


aquellos casos en que se quiere una mayor rapidez, pero no puede ser administrado por la vía venosa, como
por ejemplo, las sustancias liposolubles. La velocidad de absorción dependerá de factores como, la masa
muscular del sitio de inyección y la irrigación sanguínea. La absorción del medicamento puede sufrir retardo
en el tiempo dependiendo de sus características físico - químicas, como es en niños prematuros, desnutridos
y adultos obesos. Si el principio activo va disuelto en medio oleoso, la absorción es lenta y mantenida.
Zona deltoídea
Zona ventroglútea
Zona vasto externo recto femoral
Zona Dorso Glútea

Vía Endovenosa

La administración endovenosa consiste en la introducción de sustancias medicamentosas directamente al


torrente circulatorio. A través de esta vía, los fármacos alcanzan rápidamente concentraciones altas en la
sangre.

agujas dotadas de aletas venoflex


cateter venoso periférico

Zona deltoídea
Estas zona no es de uso frecuente, debido a que la capa muscular de ella es pequeña, lo que limita la
cantidad de volumen a inyectar. Los nervios radial y cubital, y la arteria braquial pasan por el brazo a lo largo
del húmero, lo que implica un riesgo de lesionarlos si la zona de punción no es bien delimitada. La zona de
punción se delimita tomando como referencia el acromion y a cuatro traveses de dedos de éste hueso se
ubica el músculo deltoide.

Zona ventroglútea

Pertenece al plano superficial de los músculos de la región glútea y abarca el glúteo medio y el menor. Esta
zona posee una masa muscular compacta en la cual hay escasas posibilidades de lesionar nervios o vasos
sanguíneos. Es de uso frecuente en los niños. Para delimitar la zona ventroglútea se ubica la espina ilíaca
antero-superior y la cresta ilíaca; la zona de punción corresponde al ángulo que se forma entre estos dos
puntos.

Zona vasto externo recto femoral

El vasto externo es un músculo bien desarrollado y tiene pocos vasos sanguíneos y nervios importantes. Es
recomendable, en todas las edades y especialmente en los niños.

El recto femoral, dada su accesibilidad, es más usado como zona de auto-inyección. Esta zona se delimita
dividiendo la pierna en su cara anterior en tres porciones. El tercio medio es el área de punción. La parte
externa corresponde al vasto lateral. La parte central corresponde al músculo recto – femoral

Zona Dorso Glútea


Esta zona se usa preferentemente en los adultos, no así en lactantes y niños menores de tres años; existe
mayor riesgo de lesionar el nervio ciático. El músculo no está plenamente desarrollado, éste se desarrolla con
la ejercitación de la marcha. Esta zona se delimita dividiendo el glúteo en dos cuadrantes; para ello se toma
como referencia el pliegue interglúteo, la línea media axilar. Entre estos dos puntos de referencia se traza una
línea horizontal, y sobre ésta, una perpendicular. La punción se puede realizar en todo el cuadrante externo,
excepto en su ángulo interno, que corresponde a la zona por donde pasa el nervio ciático.

INYECCIÓN ENDOVENOSA
INYECCIÓN ENDOVENOSA

1. DEFINICIÓN:

Procedimiento utilizado para aplicar un medicamento o líquido dotado de propiedades terapéuticas


directamente al torrente circulatorio a través de una vena periférica.

Existen dos formas de inyección por vía endovenosa:

• INYECCIÓN ENDOVENOSA: Cuando se administran pequeños volúmenes de líquido.

• VENOCLISIS O INFUSIÓN E.V: Cuando se administran grandes cantidades de líquido (500 mL o


más). Esto generalmente se hace a goteo lento. Si el líquido administrado fuera sangre se
denomina TRANSFUSIÓN.
2. VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA VIA ENDOVENOSA:

2.1 VENTAJAS DE LA VIA E.V:

- Se obvia el proceso de absorción pues el líquido es inyectado directamente a la vena, alcanzando


directamente la concentración deseada en sangre. Por esto:

- Constituye el método más rápido para introducir líquidos al organismo, por lo que los efectos son
inmediatos.

- Pueden aplicarse medicamentos que son irritantes o ineficaces por otra vía.

- La vía endovenosa admite grandes volúmenes de líquido, por lo cual se usa para reponer los
líquidos y sales que han sido perdidos por el organismo (por ejemplo: en diarreas o en grandes
quemaduras.)

2. DESVENTAJAS DE LA VIA E.V:

- Mayor dificultad en la técnica.

- No pueden aplicarse sustancias oleosas (peligro de embolia).

- Mayor riesgo de reacciones adversas.

- Peligro de extravasación del medicamento.

3. ZONAS PARA LA INYECCIÓN ENDOVENOSA:

La inyección endovenosa puede aplicarse en cualquier vena accesible del cuerpo, pero por lo
general se eligen las venas del pliegue del codo, en especial las venas mediana, mediana-basílica
y mediana-cefálica. También puede hacerse en las venas cubital, radial y en las del dorso de la
mano, pero, para evitar una posible lesión de los nervios sensitivos superficiales de la zona, es
aconsejable aplicar la inyección EV en las venas del lado externo del pliegue del codo.

Zonas para inyección endovenosa


4. EQUIPO Y MATERIALES:

a. Estéril:

- Jeringa de 5, 10 ó 20 mL , preferentemente de pico excéntrico.

- Aguja nº 20, 21 ó 22; de 1 ó 1 y ½ pulgadas (bisel corto) .

- Medicamento o solución a inyectar.

b. Limpio:

- Ligadura de goma.

- Algodón.

- Sierrita.

- Bandeja.

- Bolsita sanitaria.

c. Solución Antiséptica:

- Alcohol puro o alcohol yodado.

5. PROCEDIMIENTO PARA LA INYECCIÓN E.V:

Se elegirá de preferencia una de las venas del pliegue del codo :


1º Seguir los pasos 1º al 5º de las “TECNICAS GENERALES”.

Se colocará al paciente acostado boca arriba o sentado, con el antebrazo separado del cuerpo
apoyado sobre una superficie plana y con la palma de la mano hacia arriba.

6º Seleccionar la vena palpándola con el dedo índice para reconocer su dirección, profundidad y
grosor.

7º Usar la ligadura para hacer un torniquete alrededor del brazo, a unos 5 cm por encima del punto
de punción. Al mismo tiempo, pedir al paciente que abra y cierre la mano varias veces , y que luego
la mantenga cerrada (haciendo puño). Estas medidas distienden la vena y la hacen más accesible
a la punción.

8º Realizar la asepsia del sitio de punción friccionándolo con un trozo de algodón humedecido en
alcohol.

9º Coger la jeringa de igual forma que para la inyección intradérmica, de modo que el bisel de la
aguja quede hacia arriba.

10º Con el pulgar de la mano izquierda se FIJA la vena, estirando la piel adyacente en sentido
opuesto al que se introducirá la aguja. Esto evitará que la vena se desplace al momento de la
punción.

11º Introducir la aguja en la piel en un ángulo de 45º, con el bisel hacia arriba y aproximadamente a
1 cm por debajo del sitio donde se piensa punzar la vena.

12º Luego de punzar la piel, bajar el ángulo de penetración, e ir introduciendo la aguja hasta
penetrar en la vena.

13º Soltar la piel y tirar suavemente del émbolo para comprobar que la aguja está dentro de la vena
pues, de ser así, deberá entrar sangre en la jeringa.

14º En cuanto aparezca sangre en la jeringa haga que la aguja continúe ingresando lentamente,
siguiendo la dirección de la vena (“canalizar”). Durante esta maniobra se mantendrá la aguja casi
paralela a la piel para evitar perforar la pared posterior de la vena.

15º Desatar la ligadura y pedir al paciente que deje de hacer puño.

16º Inyectar lentamente el medicamento.

17º Terminada la aplicación, coloque un torunda de algodón humedecido en alcohol sobre el sitio
de punción y retire la aguja lentamente, siguiendo siempre la dirección de la vena.

18º Presione con el algodón sobre el sitio de punción (sin masajear) durante 1 a 3 minutos ( el
tiempo necesario para que se detenga el sangrado).

19º Dejar el equipo limpio y en orden, o descartar según corresponda.

6. COMPLICACIONES DE LA INYECCIÓN ENDOVENOSA:

➢ Extravasación: ocurre cuando por descuido se inyecta el medicamento al tejido perivascular,


pudiendo producirse inflamación o necrosis a ese nivel.

➢ Sufuciones Hemorrágicas : ocurre cuando se perfora toda la vena (pared anterior y posterior).
De modo que la sangre escapa al tejido perivascular, formándose un hematoma que suele
desaparecer espontáneamente.

➢ Flebitis: es la inflamación de las paredes de la vena, originada por la acción local del
medicamento (generalmente se trata de un fármaco irritante, por ejemplo: cloruro de calcio)

➢ Shock De Velocidad: puede aparecer luego de una inyección E.V. rápida. Se manifiesta por una
caída brusca de la presión arterial, con mareos, pérdida del conocimiento, náuseas, vómitos e
incluso muerte en pocos minutos. Su tratamiento es igual al de la anafilaxia.

➢ Embolia Gaseosa: ocurre al inyectar aire a la circulación.

➢ Fiebre: puede ocurrir luego de 1 a 3 horas de aplicar una inyección E.V, sobre todo si es de gran
volumen. Suele manifestarse por una hipertermia de hasta 40ºC, a veces acompañado de
escalofríos. Es un fenómeno muy raro que cede espontáneamente.

➢ Transmisión de infecciones ( hepatitis b, sida, etc.): ocurre cuando se utiliza equipo rehusable
mal esterilizado. Luego de inyectar a un sujeto infectado el equipo queda contaminado y, si éste no
es bien esterilizado existe el riesgo de transmitir la infección a otra persona a quien se inyecta con
el mismo equipo.

Precauciones y Complicaciones de

medicamentos vía endovenosa


medico moderno 2:00:00 p. m. Alergias, Farmacologia,
Las precauciones a tomar son:

-Confirmar que el medicamento, sus dosis y su


dilución son los correctos. Comprobar fecha de
caducidad. Comprobar que no hay alergia
conocida al compuesto.

-Confirmar la situación intravenosa del


dispositivo antes de proceder a inyectarlo.

-Administrar el medicamento a la velocidad de


infusión correcta para ese compuesto.

-Anotar: nombre del medicamento, dosis, forma


de ponerlo, responsable y hora en una hoja de
tratamientos.

-Establecer los controles necesarios si el


medicamento es de acción inmediata y efectos
secundarios importantes. Advertir al paciente de
estos.
-Estar siempre preparados, con el material
adecuado, por si se produce una anafilaxia

Las complicaciones son:


-Reacción anafiláctica por alergia al compuesto.

-Flebitis secundaria a la vía venosa.

-Infecciones de la piel adyacente.

Terapia intravenosa
Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en
una publicación acreditada.
Este aviso fue puesto el 22 de diciembre de 2010.
Acceso a una vena de la manoizquierda por una enfermera previo a instalación de una terapia
intravenosa.

La terapia intravenosa o terapia I.V. es la administración de sustancias líquidas directamente


en una vena a través de una aguja o tubo (catéter) que se inserta en la vena, permitiendo el
acceso inmediato al torrente sanguíneo para suministrar líquidos y medicamentos. Puede ser
intermitente o continua; la administración continua es denominada goteo intravenoso o vía
intravenosa. El término "intravenoso" a secas, significa "dentro de una vena", pero es más
común que se use para referirse a la terapia IV.
Comparada con otras vías de administración, la vía intravenosa es el medio más rápido para
transportar soluciones (líquidos) y fármacos por el cuerpo. Algunos fármacos, al igual que
las transfusiones de sangre y las inyecciones letales, sólo pueden darse por esta vía.

Índice
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 1Historia

o 1.1Antecedentes

o 1.2Maduración de la técnica

o 1.3Desarrollo ulterior

 2Administración

o 2.1Infusión

o 2.2Forma directa

o 2.3Goteo

 3Tipos de vías venosas


o 3.1Acceso central

o 3.2Acceso periférico

 4Técnica aséptica de inserción de catéteres

 5Medidas de prevención para evitar complicaciones por la terapia endovenosa

 6Véase también

 7Bibliografía

 8Referencias

 9Enlaces externos

Historia[editar]
Antecedentes[editar]

Christopher Wren.

En el siglo XVII se describió la inyección intravenosa como nuevo procedimiento para la


admininistración de fármacos. Las primeras inyecciones de sustancias por esta vía, realizadas
con fines experimentales y no terapéuticos, se deben a Christopher Wren (1632-1723), el
célebre arquitecto, que inyectó en 1656 vino y cerveza en las venas de un perro. Estos
ensayos fueron continuados por Robert Boyle y Robert Hooke, que
inyectaron opio y azafrán también en perros, observando sus resultados.
La introducción de la inyección endovenosa en el hombre y su posterior aplicación a
la terapéutica se debe fundamentalmente a médicos alemanes como Johann Daniel Major
(1634-1693), quien llamó la atención sobre el método en su Chirurgia Infusoria de 1664; y
Johann Sigismund Elsholtz (1623-1688), que en su Clysmatica Nova de 1667 (aunque
aparecida dos años antes en alemán) dio a conocer sus experimentos en cadáveres y en
seres vivos. Con estos trabajos la nueva técnica demostró su eficacia y se difundió
rápidamente.
Maduración de la técnica[editar]
En 1843, George Bernard logró introducir soluciones de azúcar en animales. Pero fue sólo en
la última parte del siglo XIX y a lo largo del siglo XX cuando se desarrolló la terapia
intravenosa basada en nociones idóneas de microbiología y asepsia. En 1853, Alexander
Wood sería el primero en utilizar la aguja hipodérmica en una técnica de administración de
drogas intravenosas. No obstante, quien verdaderamente popularizó el método fue el
médico francés Charles Gabriel Pravaz (1791-1855), quien diseñó una jeringa, precursora de
las actuales. En 1870, Pierre Cyprien Ore describió el uso de hidrato de cloral intravenoso
para dar analgesia durante la cirugía, estableciendo de esta manera la técnica de
administración de drogas intravenosas. En cuanto la nutrición parenteral, cuando Rudolf Kraus
y Artur Biedl marcaron un hito en 1896, cuando administraron por primera vez glucosa a un
hombre.
Desarrollo ulterior[editar]
La introducción del tiopental, en 1930, proporcionó una técnica más eficaz en la inducción de
la anestesia al utilizar la vía intravenosa; la facilidad de contar con un barbitúrico de acción tan
corta como el tiopental hizo pensar que se podría usar tanto para la inducción como para el
mantenimiento de la anestesia. En 1944, Pico presentó la administración de una técnica
intravenosa continua con tiopental al 1 % usado en infusión continua.
Durante la segunda guerra mundial la mezcla de glucosa y aminoácidos que se venía
administrando para nutrición intravenosa, se mostró insuficiente frente las necesidades de los
soldados traumatizados. Este problema sólo podía ser resuelto si se lograba aumentar
el volumen o la concentración de la infusión. Sin embargo, esto no era viable ya que las venas
utilizadas eran de pequeño calibre.
En 1952, se superó ese escollo al difundirse la punción de las venas de grueso calibre. Esta
técnica, descripta por Aubaniac tras probarla en heridos de guerra, permitió el uso de
concentraciones mayores de glucosa y aminoácidos en la mezcla. En 1959, Francis Moore
describió el uso de la vena cava superior para la infusión de altas concentraciones de glucosa.
En la actualidad, la administración de opiáceos e hipnóticos forma parte de las técnicas de
anestesia balanceada.

Administración[editar]
Infusión[editar]
Una infusión intravenosa (IV) o endovenosa (EV) es una disolución cuyo objetivo clínico
próximo consiste en ser inyectada en el torrente circulatorio venoso, ya sea en forma directa o
por goteo.
Ordinariamente las infusiones son disoluciones acuosas de algún soluto, es decir, el resultado
de diluir un soluto en agua pero sin que ésta contenga soluto sobrenadando, depositado en el
fondo del recipiente o flotando en algún punto de la masa de disolvente. El soluto será
siempre la sustancia que va a ser disuelta en el diluyente.
Forma directa[editar]

El procedimiento más directo es la administración del medicamento como bolo, ya sea solo o
diluido (normalmente en una jeringa de 10 ml, con la sustancia a inyectar y solución
fisiológica). Por lo general, su uso no es de elección debido a ciertas complicaciones a las que
puede dar lugar ya que, en la mayoría de los casos, los fármacos necesitan un tiempo de
infusión más prolongado...
Goteo[editar]
El goteo intravenoso consiste en la canalización de una vía venosa. Es la forma de tratamiento
empleada ante determinadas situaciones clínicas como crisis asmática y cólico nefrítico, o
bien para preparar la derivación hospitalaria en condiciones adecuadas.
Un anestesiólogo puede, por ejemplo, prescribir un fármaco por goteo intravenoso para
controlar el dolor.
Los diferentes accesos vasculares dependen del propósito del goteo. Así, nos encontraremos
con vías arteriales y venosas, de acceso central o periférico.
La composición del catéter utilizado debe ser lo más biocompatible posible para evitar
complicaciones en el paciente (existen en el mercado multitud de polímeros diferentes con
este fin). Los calibres del catéter se expresan en relación a su diámetro externo, y la elección
de los diferentes tamaños se llevará a cabo en función de las necesidades.

Tipos de vías venosas[editar]


Acceso central[editar]
La canalización central se refiere a aquel catéter que conecta directamente con la aurícula
derecha del corazón. Las vías centrales permiten la administración de mayor cantidad de flujo
(por el ancho calibre de los vasos), de elevada osmolaridad, y de varios fármacos a la vez, con
lo que son de elección en tratamientos prolongados, nutrición parenteral y otras perfusiones
de elevada concentración proteica que dañarían los vasos de menor calibre (produciendo
extravasaciones y flebitis).
Constituyen este tipo de accesos la vena femoral, la vena subclavia y la vena yugular interna.
La canalización de estos catéteres se lleva a cabo bajo condiciones de estricta asepsia y por
personal entrenado y cualificado, puesto que una técnica incorrecta podría llevar a
complicaciones que pusieran en riesgo la vida del paciente (neumotórax, hemotórax,
perforación pulmonar, etc) El uso de catéteres venosos y centrales puede conllevar a
complicaciones diversas, las cuales se pueden presentar en cualquier momento por lo tanto
se pueden definir como: Conjunto de complicaciones objetivas y subjetivas durante la
instalación uso o retiro de dispositivos intravasculares. Se clasifican según:
Tiempo

 Inmediatas (que es desde la instalación hasta 72 h. después de esta)

 Mediatas (a partir de las 72 h.)

 Tardías (de 6 meses a 1 año)


Mecánicas

 Relacionadas a su naturaleza
Acceso periférico[editar]
La canalización periférica se lleva a cabo en aquellas venas superficiales que pueden soportar
con facilidad la administración de sueros y fármacos iso-osmolares (de una concentración
similar a la sanguínea).
Las venas de elección periféricas son las venas cefálica, basílica y media, en la extremidad
superior, a la altura del codo, las venas del antebrazo y las venas del dorso de la mano;
la vena safena en la extremidad inferior y la pedia, con riesgo de trombosis en infusiones
prolongadas y la vena yugular externa en el cuello (esta última utilizada sólo en casos de
necesidad y para insertar un catéter venoso central). Su canalización suele correr a cargo del
personal de enfermería. La zona de punción debe estar perfectamente limpia, utilizando
un antiséptico local como el alcohol 70º, povidona yodada (Betadine ®) o clorhexidina
(Hibiscrub ®).
Existen diferentes tipos de vía central de acceso periférico, denominado drum (tambor), ya en
desuso, a favor de la utilización de los llamados PICC, catéteres centrales de inserción
periférica. Se escoge una vena periférica de gran calibre (generalmente en el brazo) y se va
introduciendo un catéter que llega hasta la aurícula derecha. Es muy utilizado en unidades de
cuidados intensivos y de reanimación, así como en unidades de larga estancia y de oncología
médica. Actualmente, las técnicas eco-guiadas son las que más éxito en la punción ofrecen.

Técnica aséptica de inserción de catéteres[editar]


Realizar una planificación correcta y una inserción aséptica de catéter son dos factores
determinantes para reducir los riesgos de complicaciones potenciales relacionadas con la
inserción de catéteres intravenosos. Hay ciertos parámetros que intervienen en estos dos
aspectos:

 Conocimientos del personal sanitario

 Selección del catéter

 Sitio de inserción

 Correcta higiene de manos

 Uso de técnica aséptica (uso de guantes y antiséptico cutáneo adecuado)

 Técnica de inserción del catéter

 Tipo de apósito
Selección del catéter
El personal sanitario encargado de la realización de esta técnica tiene que elegir el calibre y
longitud del catéter óptimo en función de diversos factores:

 El tipo de fluido

 Volumen de líquido que se va a administrar

 La velocidad de perfusión

 Grosor de las venas del paciente

 Duración del tratamiento


Siempre se procurará insertar el catéter de menos calibre posible para alcanzar los objetivos
propuestos.
Zona de punción
Es imprescindible una buena elección del sitio donde se va a insertar el catéter, ya que de ello
supone aumentar o disminuir los riesgos de complicaciones derivadas (flebitis, infección,
extravasación, etc.). Antes de proceder, hay que observar y examinar detenidamente las
extremidades superiores de paciente por tal de valorar la región con mayor viabilidad para la
realización de la técnica en dicho paciente. Por ello, se evitará la punción en miembros
superiores afectados por déficit sensitivo, cirugía, edemas, fístulas arteriovenosas (como
fístulas para la diálisis) y otras complicaciones. Igualmente, se tendrá que eludir (en la medida
de lo posible para cada sujeto) las zonas de flexura del miembro (articulaciones móviles), ya
sea el codo o muñeca, ya que eso supondría mayor riesgo de aparición de alguna
complicación. Las venas de elección son la basílica y cefálica, siempre y cuando no estén
"inhabilitadas" o sea contraproducente en cualquier caso. Aun así, es importante resaltar que
las venas de las manos presentan menos riesgos de flebitis en comparación con las de la
muñeca o brazo. Para la selección de la vena más adecuada en la punción, existen diferentes
guías profesionales y escalas clínicas de valoración (Escala VIA). 1
Higiene de manos
Se hace primordial el garantizar la correcta higiene de las manos en cualquier tipo de
inserción o manipulación de la vía (antes y después). Este procedimiento puede realizarse de
dos formas: mediante el lavado higiénico de manos (con agua y jabón) y posteriormente
aplicándose una solución hidro-alcohólica o se puede efectuar por medio del lavado de
manos aséptico con un antiséptco jabonoso y agua.
La técnica aséptica
Hay que tener en cuenta que los riesgos de infección y otras complicaciones derivados de la
inserción y mantenimiento de vías periféricas es muy elevado, ya que se accede directamente
al corrente circulatorio, siendo éste un medio estéril. De este modo, se tienen que tomar
precauciones estériles estrictas para evitar que cualquier microorganismo penetre en la zona
de punción (herida) o directamente en la vena.
En caso de tener que hacer una venopunción para la canalización de una vía intravenosa en
un momento de emergencia (es decir, cuando la vida del paciente requiera rapidez en su
inserción y la falta de tiempo haga imposible la aseptización) se deberán cambiar todos los
catéteres lo antes posible y no después de trancurridas 48 horas.

 Uso de guantes. Preferentemente se utilizarán guantes estériles, siempre y cuando se


realice bajo las condiciones máximas de esterilidad (por ejemplo, si llevando guantes
estériles, las manos se ponen en contacto con cualquier objeto no estéril (frasco de
povidona yodada) estos guantes serán considerados como contaminados, es decir, ya no
serán estériles). Por ello, siempre que sea posible es recomendable solicitar la ayuda de
otra persona que sea la que manipule los objetos no asépticos, por tal de que el sanitario
que está bajo las condiciones de esterilidad evite el contacto con estos. No hay que caer
en el error de obviar el lavado de manos por la utilización de guantes.

 Antiséptico cutáneo. Hasta el momento, la povidona yodada ha sido el antiséptico de


elección para la inserción de vías periféricas, e igualmente para su mantenimiento.
Igualmente, son muchos los sanitarios que prefieren la aseptización de la zona para la
punción con alcohol al 70%. Sin embargo, estudios realizados sobre la incidencia de
infección determinado por la utilización de uno u otro antiséptico cutáneo señalan que la
preparación de sitios de inserción con clorhexidina acuosa al 2% reducía esta
complicación. En última istancia, el personal sanitario a cargo de llevar a cabo la
cateterización es la persona que decide qué antiséptico utilizar, y para ello se deben tener
en cuenta los factores que hacen de un antiséptico el ideal: amplio espectro de acción,
rapidez de acción, efecto residual, nula absorción sistémica percutánea, nula inactivación
por materia orgánica (pus, sangre), no sensibilización cutánea, efectividad a baja
concentración, estabilidad en el tiempo.
Se debe proceder desinfectando la piel limpia con el antiséptico que se considere más
adecuado antes de insertar el catéter (y de igual modo, en el momento de cambiar
los apósitos) con un algodón o gasa estéril en forma de círculos, partiendo desde la zona de
punción hacia el exterior. Dejar que el antiséptico permanezca en esta zona hasta que se
seque (la povidona yodada necesita un mínimo de 2 minutos y la clorhexidina entre 15-30
segundos). Sólo posteriormente se podrá proceder a la inserción de dicho catéter.
Puntos a tener en cuenta, es que todo el sistema de perfusión, incluido el catéter deben
cambiarse cada 72 horas. Las líneas de infusuión deberán ser cambiadas después de la
administración de sangre, productos de la sangre o emulsiones lípidas, y los líquidos de
infusión deberán renovarse cada 24 horas como tiempo máximo.

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