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Presupuesto público, la sangre de la patria.

Alfonso Ortega Cárdenas afirma que:” el presupuesto público debemos entenderlo como una

previsión de ingresos y gastos para el futuro, ese decir, el presupuesto es un cálculo prospectivo

y en consecuencia no puede ser comparado o confundido con una simple cuenta o un balance

contable, el cual es un cálculo retrospectivo que permite comparar los gastos efectuados con los

ingresos percibidos” (Cardenas, 2010).

El presupuesto se puede definir de manera técnica como las provisiones que junta una

entidad para efectuar los gastos proyectados para un periodo. Su importancia yace en la habilidad

para emplear este para llevar a cabo el manejo de los ingresos y gastos, no solo en lo público,

sino también en lo privado; dado que el tema que se ocupa tiene relación con lo público,

entonces, se puede decir que el papel del presupuesto tiene que ver con la asignación de recursos

para el cubrimiento de los díferentes gastos proyectados en el tiempo y esto quiere decir, que si

una sociedad decide gastar más en un fin como la educación, la defensa u otros, esto tiene que

ver con la planeación y ejecución del presupuesto, desde luego toda esta planeación ejecución

obedece a decisiones y acciones políticas llevadas a cabo por los díferentes funcionarios de

gobierno, algunos delegados y legitimados por las diferentes esferas del poder público y otros,

los principales directamente por la población a través de los mecanismos democráticos. Algunos

autores tienen otras maneras para definir el significado de la palabra presupuesto, pero siempre

es relacionado con los ingresos y gastos públicos: Delgado y Muñiz señalan en su Libro

Cuadernos de Hacienda Pública: Teoría de los Impuestos que: “ el presuspuesto es el principal

instrumento del Sector público respecto a su actividad financiera e intervención en un sistema

economico” (Muñiz, 2005).


Juan Camilo Resptrepo en su libro Hacienda Pública afirma: “El presupuesto, es en primer

lugar, un estimativo de los ingresos fiscales” (Restrepo, 2012).

Para Enrique Romero Romero. “El presupuesto público es una herramienta de carácter

financiero, económico y social, que permite a la autoridad estatal planear, programar y proyectar

los ingresos y gastos públicos en un período fiscal, a fin de que lo programado o proyectado en

materia presupuestal sea lo más cercano a la ejecución” (Romero, 2010).

Analizando las definiciones anteriores, coinciden en que el presupuesto público es una

herramienta de previsión y de proyección, desde el punto de vista de la previsión podemos

entender que el presupuesto está planificado y calculado para cubrir los gastos de todas las

dimensiones de la inversión del estado mientras que la proyección nos permite entender cual es

la orientación a futuro para un mejor desarrollo del estado, estas dos condiciones se llevan a cabo

para cumplir con el fin de lograr la búsqueda de mejores resultados en la asignación del

presupuesto. El presupuesto genera un bagage de conocimientos y de aportes para el sistema

contable y financiero incluyendo en su interior diversos planes estratégicos, operativos y

proyecciones financieras que intervienen dentro de la administración de recursos contables del

presupuesto y que seguramente nos dará un reflejo organizado y justificado del resultado de cada

uno de los planes estratégicos que permitirán al estado ejecutar de manera programada los

objetivos para lograr las metas proyectadas en el tiempo.

Es importante que el presupuesto se realice adecuadamente ya que este no solo nos permite

cuantificar o cualificar los logros y desarrollo de un estado, sino que además nos ayuda a

minimizar los riesgos de inversión en áreas que no influirán de manera activa en el desarrollo de

la nación y de una manera autónoma permite y busca coordinar los resultados planeados para la
ejecución y de esta manera relacionar las actividades de ingresos y egresos dentro de cada plan

estratégico en todos los niveles de desarrollo del estado.

Es necesario distinguir entre instituciones y organizaciones que conforman el estado con el fin

de determinar las prioridades del gasto público, así mismo proyectar el desarrollo de cada una de

las cosas que sean competencia de esas instituciones y organizaciones, estas se constituyen en

grupos de individuos vinculados por objetivos o intereses comunes y pueden clasificarse como

políticas (partidos, cuerpos legislativos, agencias reguladoras), económicas (hogares, empresas,

cooperativas, gremios, sindicatos), sociales (iglesias, clubes deportivos) y educativas (escuelas,

universidades, centros de capacitación), entre otros ejemplos que se podrían mencionar como las

fuerzas armadas y de policía que también desempeñan una función muy importante dentro de la

planeación estratégica del estado.

El conjunto de reglas formales e informales configura el marco institucional en que se

desenvuelven los individuos y las organizaciones para el logro de sus díferentes objetivos que

desde luego van orientados hacia el logro de cada una de las metas en materia de inversión

propuestas por el estado. La especificidad del marco institucional dentro de cada institución y la

mayor velocidad de los cambios formales respecto de las costumbres marcan en buena medida su

senda de cambio histórico y la medida de su contribución para los díferentes fines del estado.

Para considerar la institucionalidad se puede tomar como ejemplo el desempeño de cada una

de las ramas del poder público en nuestro país; para el poder ejecutivo las políticas fiscales y

tributarias pueden ser principalmente un asunto de “estabilización macroeconómica” o

“regulación” del capitalismo, pero en el poder legislativo el resultado del presupuesto es la

columna vertebral para el desarrollo social. En las modernas sociedades occidentales esta

desestabilizadora lucha de clases es atenuada y orientada por sólidas y legítimas instituciones


políticas democráticas además de ideas compartidas de justicia social que han sido forjadas

dentro de una cultura de participación y de cambios profundos dados durante todo su proceso

histórico, un presupuesto público debería verse como un contrato proyectado en el tiempo

mediante el cual la nación entrega su soberanía tributaria al congreso. Como mandato subsidiario

o subcontrato el congreso se convierte en el principal director del presupuesto, imponiendo

tributos y determinando su destino a la vez que autoriza al ejecutivo para su cobro y ejecución.

El gobierno a su vez delega en las díferentes instituciones dichas actividades. El contrato fiscal

tiene como característica en los estados democráticos que la demanda de bienes y servicios de la

población está mediada por el sistema político, es decir quienes deciden qué demandas se

atienden, cuándo y cómo a través del gasto público son los agentes políticos ubicados en los

poderes legislativo y ejecutivo. Es por ello que las deciciones tomadas a través del voto son tan

determinantes y hoy por hoy se satisface el interés burocrático y no el interés democrático y hoy

por hoy se puede notar que los intereses de los agentes políticos coinciden con los de la

población; el despilfarro de los dineros públicos, el elevado costo del sostenimiento de algunas

instituciones del estado y la corrupción, son problemas que son evidentes en nuestro país y han

de ser necesarias tres reglas básicas para poder avanzar en la búsqueda del progreso:

Disciplina fiscal y macroeconómica. El paquete presupuestal debe respetar las restricciones y

los equilibrios macroeconómicos, cada uno de los ingresos y gastos proyectados, el tamaño y

financiación del déficit así como sus impactos sobre los grandes agregados y variables

importantes (deuda pública, producto interno bruto (PIB), tasas de interés, tasas de cambio) que

son son la materia influyente. Normalmente, el Ejecutivo tiene la mayor responsabilidad en el

tamaño global del presupuesto.


Asignación de recursos a prioridades sociales. Tiene que ver con la composición del presupuesto

y la jerarquización de demandas sociales que en el caso de nuestro estado, normalmente exceden

el tamaño posible del paquete fiscal. El poder legislativo, como representante de los intereses de

cada uno de los votantes, es quien debe trabajar para la satisfacción de las díferentes necesidades

en materia social.

Disciplina microeconómica. La correcta ejecución de los recursos está comandada por las

organizaciones e instituciones que dependen el ejecutivo, estas instituciones deberán efectuar la

mayor optimización de estos recursos en pro de llevar a cabo la mayor cantidad de proyectos

sociales posibles con bajos costos, de manera que se genere una sostenibilidad financiera para el

estado, acción que desde luego deberá ejecutarse con la mayor transparencia y con el mayor

compromiso.

Si estas tres reglas se ejecutaran de manera estricta y de manera concienzuda por parte de sus

responsables, nuestro país sería un lugar mejor, cada elemento que influye dentro del desarrollo

debe ser administrado con el mejor talento humano y que disponga de todos los argumentos

éticos para asumir sus responsabilidades en pro del desarrollo de nuestro país.