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HISTORIA DE LA EDAD MEDIA A LA PREMODERNIDAD

UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA DOCENTE: ARAGON CONCHA. CARLOS


FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO CURSO: HISTORIA

UNIVERSIDAD PRIVADA DE TACNA

FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO

HISTORIA DE LA EDAD MEDIA A LA


PREMODERNIDAD

“ARTE ROCOCO.”

 Docente: ARAGON CONCHA. Carlos


 Alumna: ACOSTA SALAZAR. Claudia
ASPILLAGA TICONA. Adriana

CARRASCO HUAYTA. Duanne

CRUZ. Ariana

FLORES EZQUERRA. Evelyn

NINA. Maria Fernanda

YUCRA VELASQUEZ. Angel


 Ciclo académico: III CICLO

Tacna – Perú

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FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO CURSO: HISTORIA

Arte Rococó
INTRODUCCIÓN:

El Rococó es un estilo que surge hacia 1730 en Francia y se desarrolla durante


los reinados de Luis XV y Luis XVI. Se difunde de forma irregular ya que, si bien
tuvo un amplio desarrollo por Centroeuropa y sobre todo por Alemania, fue
menos frecuentado en España, por ejemplo. Su duración fue mayor en esas
zonas llegando hasta finales del S. XVIII, solapándose con el naciente
neoclasicismo y corresponde a un tipo de arte propio de la última época de la
nobleza y alta burguesía antes de la revolución liberal-burguesa.

Ha sido considerado como la culminación del Barroco, sin embargo, es un estilo


independiente que surge como reacción al barroco clásico impuesto por la corte
de Luis XIV.

Es el momento en que el artista comienza a independizarse de los mecenas y


comitentes y establece una nueva relación con el marchante que lo pone en
contacto con los coleccionistas.

Son habituales las posturas que defienden que el Rococó es al Barroco lo que el
Manierismo al Renacimiento.

El rococó a diferencia del barroco, se caracteriza por la opulencia, la elegancia y


por el empleo de colores vivos, que contrastan con el pesimismo y la oscuridad
del barroco.

Es un estilo aristocrático, revela el gusto por lo elegante, lo refinado, lo íntimo y


lo delicado. Armoniza con la vida despreocupada y agradable que la sociedad
ansía y se desentiende de cuestiones religiosas, volviendo a cambiar.

Es un arte mundano, sin conexión con la religión, que trata temas de la vida
diaria, no simboliza nada social ni espiritual, sólo superficialidad. Por todo esto
se considera al Rococó un arte frívolo, exclusivo de la aristocracia.

Se difundió rápidamente por otros países europeos, sobre todo en Alemania y


Austria y se seguirá desarrollando hasta la llegada del Neoclasicismo.

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HISTORIA DE LA PALABRA
Según Étienne-Jean Delécluze, el término «rococó» fue inventado en torno al
año 1797 como una broma por Pierre-Maurice Quays, alumno de Jacques-
Louis David. Supuestamente se trataría de una asociación de las palabras
francesas "rocaille" y "baroque" (barroco), la primera de las cuales designa una
ornamentación que imita piedras naturales y ciertas formas curvadas de
conchas de moluscos. El término rococó tuvo durante mucho tiempo un sentido
peyorativo, antes de ser aceptado a mediados del siglo XIX como un término
propio de la historia del arte.

CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL


Su precedente se sitúa en los inicios del siglo XVIII coincidiendo con la
regencia de Felipe de Orleans, cuando empezaron los tímidos cambios que
anunciaban el final del estilo tardo barroco y su evolución hacia la expresión de
un gusto más contemporáneo, independiente y hedonista, contrapuesto al arte
oficial, inflexible y ostentoso del reinado de Luis XIV. La transición del Rococó,
también conocido como el «estilo Luis XV», a nuevas formas y expresiones
artísticas empezó hacia 1720. Algunos historiadores del arte como Fiske
Kimball establecen la génesis del rococó en diversos decoradores franceses,
como Claude Audran III, Pierre Lepautre y Gilles-Marie Oppenordt.1

Este estilo, llamado en su tiempo «del gusto moderno», fue despreciado por
sus críticos y detractores neoclasicistas con la palabra rococó, que es una
composición de «rocaille» (piedra) y «coquille» (concha marina), puesto que en
los primeros diseños del nuevo estilo aparecían formas irregulares inspiradas
en rocas marinas, algas y conchas. Otras versiones buscan el origen
en rocaille, un tipo de ornamentación de los decoradores de grutas de los
jardines barrocos y que se distinguía por su profuso ensortijamiento. Aunque el
Rococó haya sido un arte convencionalista y cortesano, es un ejemplo de cómo
el arte es expresión de la vida social y de cómo un estilo puede estar dirigido a
individuos dentro de dicha sociedad y no a sus monarcas o dioses.

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El estilo se expresa sobre todo en la pintura, la decoración, el mobiliario,


la moda y en el diseño y producción de objetos. Su presencia en
la arquitectura y la escultura es menor, puesto que su ámbito fundamental son
los interiores y, en menor grado, las composiciones monumentales.

Las excavaciones entre 1738 y 1748 de Pompeya y Herculano y su divulgación


despertaron una verdadera fascinación por el «gusto a la griega», embrión del
que, una vez consolidado, conoceríamos como Neoclasicismo y que coincide
con el reinado de Luis XVI. Durante este periodo el Rococó mantuvo una gran
hegemonía sobre los demás estilos.

HISTORIA
1) Del Barroco al Rococó

Durante el reinado de Luis XV, la vida de la corte se desarrolla en el palacio de


Versalles, extendiendo el cambio artístico del palacio real y permitiendo su
difusión a toda la alta sociedad francesa. La delicadeza y la alegría de los
motivos rococó han sido vistos a menudo como una reacción a los excesos del
régimen de Luis XIV.

Si lo Barroco estaba al servicio del poder absolutista, el Rococó está al servicio


de la aristocracia y la burguesía. El artista pasa a trabajar con más libertad y se
expande el mercado del arte. El Rococó se presenta como un arte al servicio
de la comodidad, el lujo y la fiesta. Las escenas de su pintura recogen este
nuevo estilo de vida.

Con respecto a la vertiente social, se inicia un cambio en el papel de la mujer,


que se convierte en organizadora de reuniones para hablar de literatura,
política, juegos de ingenio o para bailar. Este entorno de alta actividad social
dentro de la alta burguesía es el lugar adecuado para que los artistas se
promocionen y hagan clientes. Los motivos del Rococó buscan reproducir el
sentimiento típico de la vida aristocrática, libre de preocupaciones, o de novela
ligera, más que batallas heroicas o figuras religiosas.

2) Desarrollo y extensión

En el desarrollo y extensión del nuevo estilo dentro de la sociedad francesa,


jugó un papel clave la influencia de Jeanne Antoinette Poisson, marquesa de

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Pompadour y amante del rey. Su interés por el arte que, como aficionada,
practicaba asesorada por François Boucher o Quentin de La Tour, se transmitió
a las clases acomodadas de París. La década de 1730 fue el periodo de mayor
vitalidad y desarrollo del Rococó en Francia. El estilo se inició en la arquitectura
y llegó al mobiliario, la escultura y la pintura (entre los trabajos más
significativos, encontramos los de los artistas Jean-Antoine Watteau y François
Boucher). El estilo rococó se difunde sobre todo gracias a los artistas franceses
y a las publicaciones de la época.

Fue rápidamente acogido en la zona católica de Alemania, Bohemia y Austria,


donde se fusiona con el Barroco germánico. En particular al sur, el Rococó
germánico fue aplicado con entusiasmo en la construcción de casas y palacios;
los arquitectos a menudo adornan los interiores con «nubes» de estuco blanco.

En Italia, el estilo tardobarroco de Francesco Borromini y Guarino


Guarini evoluciona hacia el Rococó en Turín, Venecia, Nápoles y Sicilia,
mientras que el arte en la Toscana y en Roma se mantiene todavía fuertemente
ligado al Barroco, pero con sus características básicas muy marcadas.

En Inglaterra, el nuevo estilo fue considerado como «el gusto francés por el
arte». Los arquitectos ingleses no seguirían el ejemplo de sus colegas
continentales, a pesar de que la platería, la porcelana y las sedas sí estuvieron
fuertemente influenciadas por el Rococó. Thomas Chippendale transformó el
diseño del mobiliario inglés mediante el estudio y la adaptación del nuevo
estilo. William Hogarth contribuyó a crear una teoría sobre la belleza del
Rococó; sin referirse intencionadamente al nuevo estilo, afirmaba en su
obra Análisis de la belleza (1753) que la curva en S presente en el Rococó era
la base de la belleza y de la gracia presente en el arte y en la naturaleza.

3) Declive

El fin del Rococó se inicia en torno a 1760, cuando personajes


como Voltaire y Jacques-François Blondel extienden la crítica sobre la
superficialidad y la degeneración del arte. Blondel, en particular, se lamentó de
la «increíble mezcla de conchas, dragones, cañas, palmas y plantas» del arte
contemporáneo. En 1780 el Rococó deja de estar de moda en Francia y es

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reemplazado por el orden y la seriedad del estilo neoclásico impulsado


por Jacques-Louis David.

El Rococó se mantuvo popular fuera de las grandes capitales y en Italia hasta


la segunda fase del Neoclásico, cuando el llamado estilo Imperio se impone
gracias al impulso del gobierno napoleónico.

Un renovado interés por el Rococó aparece entre 1820 y 1870. Inglaterra es la


primera en revalorar el estilo Luis XIV, que es como se denominaba
erróneamente al comienzo. Con esta moda, se llegaron a pagar cifras
importantes por objetos rococó de segunda mano que se podían encontrar
en París. En Francia, sólo artistas importantes como Delacroix y mecenas
como la emperatriz Eugenia dan valor nuevamente al estilo.

EL ROCOCÓ APLICADO AL ARTE

Mobiliario y objetos decorativos durante el periodo Rococó

Diván de estilo rococó.

La temática ligera pero intrincada del diseño rococó se adecúa mejor a los
objetos de talla reducida que a la arquitectura y a la escultura. No sorprende
por lo tanto que el Rococó francés fuera utilizado sobre todo en el interior de
las casas. Figuras de porcelana, platería y, ante todo, el mobiliario incorpora la
estética del Rococó cuando la alta sociedad francesa quiere adecuar sus casas
al nuevo estilo.

El Rococó aprecia el carácter exótico del arte chino y, en Francia, se imita este
estilo en la producción de porcelana y vajilla de mesa.

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Los diseñadores franceses, como François de Cuvilliés y Nicolas Pineau,


exportan el estilo a Múnich y San Petersburgo, mientras el alemán Juste-Aurèle
Meissonier se trasladó a París, si bien hace falta considerar a Simon-Philippe
Poirier como el precursor del Rococó en París. El Rococó inglés tiende a ser
más moderado. El diseñador de muebles Thomas Chippendale mantiene la
línea curva pero menos ampulosa que la del mueble francés. El mayor
exponente del Rococó inglés fue, probablemente, Thomas Johnson, un escultor
y proyectista de muebles ubicado en Londres a mediados de 1700.

ARQUITECTURA

Palacio Solitude (Stuttgart), un exponente de la arquitectura rococó en la


Alemania meridional.

Una de las características del estilo rococó será la marca de diferencia entre
exteriores e interiores. El interior será un lugar de fantasía y colorido muy
recargado, mientras la fachada se caracterizará por la sencillez y la simplicidad.
Se abandonan los órdenes clásicos, y las fachadas de los edificios se
distinguirán por ser lisas, teniendo, como mucho, unas molduras para separar
plantas o enmarcar puertas y ventanas. La forma dominante en las
edificaciones rococó era la circular. Un pabellón central, generalmente entre
dos alas bajas y curvas y, siempre que era posible, rodeado de un jardín o
inmerso en un parque natural. Otras edificaciones podían tomar la forma de

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pabellones encadenados, en contra del típico edificio «bloque», propio de la


etapa anterior.

En este momento la ventana aumenta progresivamente de medida, hasta


la puertaventana o «ventana francesa», obteniendo una interrelación entre
interior y exterior que consigue la ideal fusión con la naturaleza, con el paisaje y
el entorno. Se descartan los marcos en ángulo recto, demasiado rígidos, y se
adoptan ventanas arqueadas. Se elimina o reduce el uso de esculturas
monumentales, limitándolas a la ornamentación de los jardines.

En cualquier caso, el aspecto más destacable de los interiores rococós es la


distribución interna. Los edificios tienen estancias especializadas para cada
función y una distribución muy sencilla. Las habitaciones se diseñan como un
conjunto que, con una marcada funcionalidad, combina ornamentación, colores
y mobiliario.

Por su misma naturaleza, estas tendencias arquitectónicas tuvieron muy poco


reflejo en las construcciones oficiales, fueran laicas o eclesiásticas. En cambio,
el nuevo estilo fue perfecto para las residencias de la nobleza y la alta
burguesía, las clases más ansiosas de cambiar según los nuevos cánones y
las más dotadas de medios económicos para conseguirlo.

Palacio de Sanssouci, Potsdam.

En Alemania, especialmente en Baviera, el Rococó entra con mucha fuerza y


supera las fórmulas barrocas. Destaca, a diferencia de Francia, la capacidad de
adecuar el estilo a construcciones religiosas que consiguió el Rococó alemán.
Entre los autores de las obras más destacadas encontramos a artistas
franceses y alemanes como François de Cuvilliés, Johann Balthasar

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Neumann y Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff, que realizaron la preparación


de Amalienburg cerca de Múnich, la residencia de
Wurzburgo, Sanssouci en Potsdam, Charlottenburg en Berlín, los Palacios de
Augustusburg y Falkenlust en Brühl, Bruchsal, el Palacio
Solitude de Stuttgart y Schönbrunn en Viena.

PINTURA

Peregrinación a Cythera de Jean-Antoine Watteau (1721, Louvre).

A pesar de que el Rococó debe su origen puramente a las artes decorativas, el


estilo mostró su influencia también en la pintura, llegando a su máximo
esplendor en la década de 1730. Esta pintura debe llamarse propiamente como
Pintura Galante y no como Pintura Rococó, pues este término engloba el
contexto estético en que se encontraba. Los pintores usaron colores claros y
delicados y las formas curvilíneas, decoran las telas con querubines y mitos de
amor. Sus paisajes con fiestas galantes y pastorales a menudo recogían
comidas sobre la hierba de personajes aristocráticos y aventuras amorosas y
cortesanas. Se recuperaron personajes mitológicos que se entremezclan en las
escenas, dotándolas de sensualidad, alegría y frescura.

El retrato también fue popular entre los pintores rococós, en el que los
personajes son representados con mucha elegancia, basada en la artificialidad
de la vida de palacio y de los ambientes cortesanos, reflejando una imagen
amable de la sociedad en transformación.

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Jean-Antoine Watteau (1684–1721) es considerado el más importante pintor


rococó, creador de un nuevo género pictórico: las fêtes galantes (fiestas
galantes), con escenas impregnadas con un erotismo lírico. Watteau, a pesar
de morir a los 37 años, tuvo una gran influencia en sus sucesores,
incluidos François Boucher (1703–1770) y Jean-Honoré Fragonard (1732–
1806), dos maestros del periodo tardío. También el toque delicado y la
sensibilidad de Thomas Gainsborough (1727–1788) reflejan el espíritu rococó.

ESCULTURA

Cupido de Edmé Bouchardon(1750).

La escultura es otra área en la cual intervinieron los artistas del


rococó. Étienne-Maurice Falconet (1716–1791) es considerado uno de los
mejores representantes del Rococó francés. En general, este estilo fue
expresado mejor mediante la delicada escultura de porcelana, más que con
estatuas marmóreas e imponentes. El mismo Falconet era director de una
famosa fábrica de porcelana en Sèvres. Los motivos amorosos y alegres son

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representados en la escultura, así como la naturaleza y la línea curva y


asimétrica.

El diseñador Edmé Bouchardon representó a Cupido tallando sus dardos de


amor con el garrote de Hércules, un símbolo excelente del estilo rococó. El
semidiós es transformado en un niño tierno, el garrote que rompe huesos se
transforma en flechas que golpean el corazón, en el momento en que
el mármol es sustituido por el estuco. En este periodo podemos mencionar a
los escultores franceses Jean-Baptiste Lemoyne, Robert le Lorrain, Michel
Clodion y Pigalle.

MÚSICA
El estilo galante fue el equivalente del Rococó en la historia de la música,
situado entre la música barroca y la música clásica, y no es fácil definir este
concepto con palabras. La música rococó se desarrolló al margen de la música
barroca, particularmente en Francia. Puede ser considerada como una música
muy intimista realizada de forma extremadamente refinada. Entre los máximos
exponentes de esta corriente se puede citar a Jean Philippe Rameau, Georg
Philipp Telemann, Carl Philipp Emanuel Bach y Johann Christian Bach.

ARTISTAS MAS DESTACADOS:

Watteau, Jean-Antoine (1684-1721), pintor


francés considerado uno de los principales
artistas del periodo rococó y precursor del
impresionismo del siglo XIX.

Watteau nació en Valenciennes (hoy en Francia)


el 10 de octubre de 1684. A la edad de 14 años
comenzó a estudiar en su ciudad natal de la
mano de un humilde pintor de temas religiosos.
En 1702 viajó a París, donde vivió como pintor
gracias a las copias y amanerados cuadros

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devocionales que le compraba un marchante. Más tarde estudió con el


grabador y escenógrafo Claude Gillot, que le hizo interesarse por los tipos y las
formas de la commedia dell'arte italiana tan en boga entonces.

Hacia el año 1708 comienza a trabajar con el artista decorativo Claude Audran,
conservador de las colecciones del palacio de Luxemburgo. Gracias a ello, tuvo
la oportunidad de estudiar el ciclo de cuadros barrocos de Petrus Paulus
Rubens sobre La vida de Maria de Medici. En 1709 ganó el segundo premio del
codiciado concurso Prix de Rome, y recibió después importantes encargos. En
1717 es elegido miembro de la Academia Francesa en París. Watteau, de frágil
constitución y carácter enfermizo, murió de tuberculosis el 18 de julio de 1721
en Nogent-sur-Marne.

Sus lienzos reflejan la influencia de los grandes pintores flamencos,


especialmente de Rubens y de la escuela veneciana. Su estilo, sin embargo,
puso de manifiesto una sensibilidad en el tratamiento de la luz y el color, una
sensualidad, una delicadeza y un lirismo hasta entonces desconocidos. El
estilo de Watteau fue imitado por otros pintores rococós, pero ninguno logró
alcanzar las cualidades de su pintura. Con la llegada del neoclasicismo al arte
francés, su reputación entró en declive, aunque, tras la Revolución Francesa y,
sobre todo, durante el romanticismo, volvió a aumentar.

Entre los temas favoritos de Watteau destacan las reuniones galantes al aire
libre, conocidas como 'escenas galantes' (fêtes galantes), en las que elegantes
cortesanas y caballeros pasan el tiempo en placenteras fiestas rodeados de
árboles. Su obra maestra de este tipo de escenas fue Embarque para la isla de
Citerea (1717, Louvre, París). También destacan Capitulaciones de boda y
baile campestre y Fiesta en el parque, ambas en el Museo del Prado, Madrid.
Otro tema muy utilizado por Watteau fueron las representaciones de payasos,
arlequines y otras figuras de la commedia dell'arte, como Arlequín y Colombina
(1715, Colección Wallace, Londres) y Los cómicos italianos (hacia 1720,
National Gallery of Art, Washington). La muestra de Gersaint (1720, Staatliche
Museen, Berlín), pintada para la tienda de un marchante de arte amigo de
Watteau, es una obra maestra del género realista tanto por su composición
como por su dibujo.

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Fragonard, Jean-Honoré (1732-1806), pintor


francés del periodo rococó, uno de los artistas
favoritos de la corte de Luis XV y Luis XVI por sus
escenas amorosas de delicados colores, situadas a
menudo en jardines.

Nació en Grasse el 5 de abril de 1732. Comenzó a


estudiar pintura a los 18 años en París con Jean
Baptiste Simeon Chardin, pero su estilo se formó
principalmente a partir de la obra de su maestro
posterior, François Boucher. En 1752 ganó el gran premio de Roma; después
de ser discípulo durante tres años del pintor francés Carle Van Loo, Fragonard
estudió y pintó durante seis años en Italia, donde recibió la influencia del
maestro veneciano Giovanni Battista Tiepolo. Al principio Fragonard desarrolló
un estilo acorde con la temática religiosa e histórica. Sin embargo, después de
1765 siguió el estilo rococó, que entonces estaba de moda en Francia. Las
obras de esta última época, que son las más conocidas, reflejan la alegría,
frivolidad y voluptuosidad del periodo. Se caracterizan por la fluidez de líneas,
las vaporosas flores en medio de un suave follaje y las figuras con poses llenas
de gracia y elegancia, normalmente de damas con sus amantes o de
campesinas con sus hijos. La Revolución Francesa le llevó a la ruina
económica al perder su posición la nobleza de la que recibía encargos. Aunque
contó con la ayuda de Jacques-Louis David, el pintor más importante de la
nueva escuela neoclásica francesa, Fragonard no llegó a adaptarse nunca al
nuevo estilo y murió en la pobreza el 22 de agosto de 1806 en París.

Las tablas que le encargó Marie-Jeanne Barry, amante de Luis XV, para
decorar su palacio de Louveciennes constituyen su obra más importante. En
dicha serie, conocida como Los progresos del amor, se encuentran La

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persecución y El amante coronado (ambos de 1771-1773, Colección Frick,


Nueva York). En el Louvre de París se conservan cinco obras suyas, entre ellas
Las bañistas (c. 1760) y El estudio (1769); otras obras notables son El columpio
(c. 1766, Colección Wallace, Londres) y La carta de amor (c. 1769-1770,
Museo Metropolitano de Arte, Nueva York).

EL ROCOCÓ EN FRANCIA

Madame de Pompadour
Francia es la cuna del estilo y desde aquí se expande al resto de Europa,
especialmente a los países de lengua germánica, donde adquiere una fuerza
extraordinaria debido a las fuertes relaciones de Federico II de Prusia con
la corona de Francia.

MOBILIARIO
El diseño de muebles es la principal actividad de toda una dinastía
de ebanistas parisienses, alguno de los cuales había nacido en Alemania, que
desarrollan un estilo de línea curva en tres dimensiones, donde las
superficies embarnizadas se completaban con marquetería de bronce. La
factura de estas obras corresponde, mayoritariamente, a Antoine
Gaudreau, Charles Cressent, Jean-Pierre Latz, Françoise Oeben y Bernard van
Risen Burgh.

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En Francia el estilo se mantiene muy sobrio, puesto que los ornamentos,


principalmente de madera, eran menos macizos y se presentaban como
composiciones de motivos florales, escenas, máscaras grotescas, pinturas e
incrustaciones de piedra.

La tapicería fue un capítulo importante para conseguir comodidad en el mueble.


Los asientos llegaron a cotas de comodidad inimaginables pocos años antes.
La tendencia general a favor del lujo y del confort hizo que los cortesanos y los
asiduos asistentes a los salones pudieran ahora sentarse (e incluso reclinarse y
estirarse) en las reuniones, a diferencia de la época anterior, en la que había
sido obligatorio permanecer de pie por cuestiones de protocolo. Este nuevo
concepto de la comodidad y una actitud más despreocupada respecto al
cuerpo humano (al cual se permitía en momentos de intimidad evadirse y
librarse de rígidas posturas), la inquietud por desarrollar actividades
intelectuales y lúdicas en los espacios privados, propicia el desarrollo de
nuevos diseños de muebles.

ARQUITECTURA
Con el alejamiento de la cultura de los palacios de la corte, las construcciones
características de esta época fueron las casas alejadas del centro de ciudad o
en medio del campo: «folies», «bergeries», «bagatelles» o «ermitages». En
residencias urbanas, el «hôtel» o mansión en la ciudad, la planta se divide en
unidades espaciales relativamente pequeñas con lo cual se obtienen ámbitos
especializados, de diferente medida según su función: salón, comedor, cuarto,
antecámara, galería, gabinete.

De esta forma apareció una distribución más práctica que la anterior de


«enfilade», ahora las habitaciones serían independientes y con acceso
individual. Se cortaron oblicuamente las esquinas de las habitaciones para
colocar escaleras secundarias en los espacios ganados y estos se
comunicaron entre sí mediante pasillos, corredores y galerías.

Entre los representantes más destacados encontramos a Jean Courtonne y


a Robert de Cotte, nombrado arquitecto de la corte, y que intervino en la casi
totalidad de las obras importantes que se hicieron en Francia durante 30 años.

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Mesa de la factoría de Sèvres de Martin Carlin. 1772.

ESCULTURA Y OBJETOS DE PORCELANA


Francia ocupó un lugar importante a la producción de porcelana durante el siglo
XVIII. Se fabricó en Ruan, Estrasburgo, Saint-Cloud, Mennecy, Chantilly y en
la Manufactura Real de porcelana de Sèvres.

Después de unos inicios difíciles (1741) en Vincennes, la Manufactura Real se


trasladó a Sèvres en 1756. La porcelana de Sèvres se caracterizaba por sus
dibujos rodeados de ornamentación de rocalla sobre fondo blanco, aunque este
blanco pasó rápidamente a colores de tonos muy vivos como el bleu de
Roi (posterior al Rococó), el amarillo vivo, el azul turquesa, y el rosa
Pompadour (a partir de 1757), de moda durante diez años y que se denominó
así como reconocimiento al interés personal de Madame Pompadour en el
desarrollo de las Manufacturas.

A partir de la década de 1750 se puso de moda la colocación de placas de


Sèvres como decoración de muebles pequeños o accesorios. Bernard van
Risen Burgh fue el primero ebanista conocido que decoró sus obras con placas
de porcelana, una práctica que rápidamente se hizo popular. Fueron muy
utilizados por los ebanistas Martin Carlin y Weisweiler. La arquitecta Alpha
Mariel Polanco ha hecho una gran investigación sobre el Rococó.

EL ROCOCÓ EN ITALIA

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El palacio de Stupinigi.

Las Guerras Italianas tuvieron como resultado la hegemonía del poder español
sobre Italia. Aunque muchos estados, como por ejemplo Venecia, no
pertenecieron a la corona española, Italia dependió de España para recibir
protección de las agresiones externas. El control de España fue reemplazado
con la hegemonía austriaca en el siglo XVIII a excepción de algunos pocos
estados que permanecieron bajo el control español.

También en Italia, siguiendo el ejemplo francés, creó el Rococó una notable


renovación, sobre todo en el sector de la decoración de interiores y en la
pintura. Se dio sobre todo en la región del norte
(Liguria, Piamonte, Lombardía y Véneto), mientras que en la Italia central, por
la influencia de la iglesia, el estilo no se desarrolla de forma sensible.

En cambio en Sicilia se desarrolló una evolución del Barroco de carácter


propio, de gusto más españolizante, muy similar al plateresco.

ARQUITECTURA

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Salón central de Stupinigi.

Los mayores representantes estilo rococó en la arquitectura italiana


son Guarino Guarini, muy activo en el Piamonte y en Mesina, y Filippo
Juvarra que trabaja mucho en Turín como arquitecto de la casa de Saboya.

Las obras más importantes de Guarino Guarini son: la iglesia de San Filippo, la
iglesia de los Padres Somaschi y la casa de los padres teatinos, todas en
Mesina, la capilla del Santo Sudario de Turín y el palacio Carignano también en
Turín.

Entre las realizaciones más importantes de Filippo Juvara existen: la cúpula de


la Basílica de San Andrés en Mantua, la cúpula de la catedral de Como, el
campanario de la catedral de Belluno, la basílica de Superga cerca de Turín, el
castillo de Rívoli, el pabellón de caza de Stupinigi, el Palacio Real de Venaria
Reale y el palacio Madama en Turín.

PINTURA

Plaza de San Marcos, Canaletto (1723).

En el campo de la pintura, los mayores intérpretes del Rococó se pueden


considerar los artistas que trabajaron en la República de Venecia, destacando
los grandes paisajes detallistas con representaciones de los principales

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espacios de la ciudad: los canales, la plaza de San Marco y el Palacio Ducal,


siguiendo la corriente llamada veduta.

Entre las figuras más importantes a considerar encontramos: Giovanni Battista


Tiepolo de quien destaca el Retrato de Antonio Riccobono, San
Rocco y Hércules sofoca a Anteo. Tiepolo pasó cuatro años
en Wurzburgo antes de volver a Venecia y finalmente fue a trabajar en Madrid,
a la corte de Carlos III, ciudad en la que murió finalmente. Giovanni Antonio
Canal, conocido como Canaletto, que realizó obras entre otras: Plaza de San
Marcos, San Cristobal, San Miguel y Murano, Los caballos de San Marcos en la
plaza, El campo de Rialto en Venecia y Paseo fluvial con columna y arco de
triunfo. Canaletto también trabajó en Inglaterra pero sin llegar al esplendor de
los paisajes de su ciudad natal. Francesco Guardi, con un estilo al toque,
representa con sus paisajes más difuminados y oscuros la República que se
hunde, realizando cerca de ochocientos sesenta obras entre las cuales
destacan Milagro de un santo dominico, Concierto en el Casino de los
Filarmonici y La Caridad.

ESCULTURA
En el sector de la escultura, el más pobre en este periodo, se
distingue Giacomo Serpotta que, sobre todo en Palermo, realizó obras para
varias iglesias de la ciudad, entre las que podemos citar los oratorios de Ciudad
Santa, de San Lorenzo y del Rosario en San Domenico y la iglesia de San
Francisco de Asís. Se puede considerar que algunos escultores que realizaron
fuentes en Roma y en el palacio de Caserta se inspiraron en el estilo Rococó.

EL ROCOCÓ EN ESPAÑA

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Interior de la basílica pontificia de San Miguel, en Madrid.

En el siglo XVIII, el barroco español camina hacia un estilo mucho más


ornamentado. La escultura, la pintura y la talla se funden con la arquitectura, en
ocasiones para animar los clásicos esquemas arquitectónicos que continúan
vigentes en plantas y alzados. Frente a los exteriores, por lo general austeros,
se crean interiores vibrantes. Este barroco tardío -que emplea con profusión
motivos ornamentales como la hoja de acanto, de raíz clásica- comienza a
impregnarse en la década de 1730 de la influencia del Rococó francés,
ejemplarizada fundamentalmente en la difusión de un nuevo motivo
ornamental: la rocalla (del francés rocaille), consistente en complicados juegos
de "C" y "S" que generan formas asimétricas y que también recuerdan a formas
marinas. La rocalla comenzó a conocerse en España a través de tres vías
fundamentales: su difusión a través de los pattern books o libros de patrones, la
importación de mobiliario y otras artes decorativas de Europa y su directa traída
de mano de arquitectos foráneos, caso del portugués Cayetano de Acosta.

De este modo, para el caso español es difícil hablar de la existencia de un


rococó puro sino, más bien, de un barroco tardío que toma prestados
elementos del rococó francés. La genérica denominación de rococó para el arte
español del siglo XVIII obedece a una trasnochada tendencia de considerar el
rococó como la lógica evolución del barroco. Hay que tener en cuenta que el
estilo nace en Francia, país en el que el arte del siglo precedente, conocido
como el Grand Siécle, fue sustancialmente diverso al caso hispano, por su

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carácter más clasicista. Por tanto, el estilo nace más como reacción que como
evolución del XVII francés. Por otra parte, el rococó es un arte eminentemente
burgués y profano, difícilmente conciliable al arte religioso, el más abundante
del barroco español. A esta tradicional confusión terminológica ha contribuido la
presencia en el XVIII español de arquitectos italianos y soluciones traídas del
barroco italiano (más movido en planta), ajenas al rococó pero confundidas con
éste.

Con todo, al margen de la discutible huella del rococó en el arte religioso


español del siglo XVIII, es posible rastrear algunos ejemplos del rococó en
España, fundamentalmente en las tipologías civiles y, sobre todo, en el ámbito
cortesano, al calor de la nueva dinastía borbónica.

PINTURA
Pueden considerarse pintores de transición, pero ya con una atmósfera y una
delicadeza cromática que anuncia la nueva sensibilidad rococó que estaba
empezando a triunfar en Roma, Nápoles y Venecia, algunas de las obras
de Miguel Jacinto Meléndez (1675-1734) o los jóvenes pintores de
cámara Juan Bautista Peña (1710-1773) y, de forma más acusada, el
aragonés Pablo Pernicharo (1705-1760), quienes, pensionados en Roma y
discípulos de Agostino Masucci, muestran en sus obras de 1740 una simbiosis
entre lo barroco académico y lo rococó.

Gaya Nuño, en un artículo de 1970,2 estimaba que la corriente rococó había


tenido poca aceptación en España a causa del estorbo que le había hecho el
último barroco español, genuina creación nacional a diferencia del importado
rococó. En el, a su entender, escaso rococó español, la pintura se había
desarrollado paradójicamente en pleno reinado de la Academia de Bellas Artes
de San Fernando y se había manifestado de forma reducida y desdibujada en
los cartones para tapices de Goya, de Francisco y Ramón Bayeu o de José del
Castillo, y especialmente en un extraordinario pintor rococó, Luis Paret y
Alcázar. Una década después Jesús Urrea esbozó una Introducción a la pintura
rococó en España y defendía la existencia de tal corriente pictórica y daba
algunas de las líneas de estudio e interpretación de la misma.3

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 Las aportaciones y realizaciones de los pintores españoles formados en


Italia en el ambiente de la renovación barroco académica y rococó (Hipólito
Rovira (1693-1765), José Luzán Martínez (1710-1785) y Antonio González
Velázquez (1723-1793)

 La presencia de grandes pintores italianos en la corte de Madrid mediada la


centuria (Michel-Ange Houasse, Bartolomeo Rusca, Jacopo
Amigoni, Corrado Giaquinto, Giovanni Battista Tiépolo), con sus vastas
realizaciones decorativas y sus enseñanzas en el reinado de Fernando VI y
en la primera etapa del de Carlos III.

Como pintores españoles del siglo XVIII, cercanos al Rococó pero de tendencia
academicista, destacan Luis Meléndez y Luis Paret; también el
italiano Giovanni Battista Tiepolo, que trabajó en España junto a Mengs.

Discípulo de José Luzán y luego de Corrado Giaquinto es el aragonés Juan


Ramírez de Arellano (1725-1782), quien se muestra fuertemente influido por el
último, pero dejó la pintura por la música. Pintor más joven que luego pasaría a
la órbita de Mengs y se formó en el rococó fue el valenciano Mariano Salvador
Maella; dentro de la estética rococó, pero al margen del ambiente creado por
Giaquinto, se mueven en España dos pintores franceses llegados en
momentos distintos; el primero fue Charles-Joseph Flipart (1721-1797), un
pintor y grabador que vino a España en 1748 acompañando a su maestro
Jacopo Amigoni y fue pintor de cámara en 1753; el otro fue Charles-François
de la Traverse(1726-1787), que estuvo en Madrid acompañando al embajador
de Francia marqués de Ossun y decidió quedarse; fue discípulo de Boucher,
había residido en Roma pensionado y fue maestro de Luis Paret.

También cabe destacar la obra pictórica de Antonio Viladomat y de Francesc


Tramulles Roig, discípulo del anterior y menos conocido debido al carácter
efímero de su obra. Francesc Pla, conocido como «el Vigatà», mostró una leve
influencia del Rococó en las pinturas del Palacio Moja de Barcelona, si bien el
resto de su obra hay que ubicarla dentro de un lenguaje barroco. Otros pintores
de esta tendencia fueron los hermanos de Antonio, Luis González
Velázquez (1715-1763) y Alejandro González Velázquez (1719-1772), el
madrileño de ascendencia aragonesa y discípulo de Giaquinto José del

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Castillo (1737-1793); el aragonés Juan Ramírez de Arellano (1725-1782) y el


valenciano José Camarón y Boronat (1731-1803). En Sevilla el rococó se
contagia del influjo murillesco en la obra de Juan de Espinal (1714-1783).4

ARQUITECTURA Y RETABLOS

Fachada del Palacio del marqués de Dos Aguas, en Valencia.

En el ambiente cortesano de Madrid encontramos los más hermosos ejemplos


del Rococó español. En el Palacio Real de Madrid, mandado construir
por Felipe V en 1738, se halla el soberbio Salón de Gasparini y el Salón de
Porcelana. En el mismo palacio encontramos el Salón del Trono, un
impresionante conjunto con muchos ejemplos de mobiliario rococó como los
doce espejos monumentales acompañados de sus correspondientes consolas
y el trono real. En Aranjuez, también en Madrid, encontramos una pieza única
en el Salón de Porcelana del Palacio Real, verdadera joya profusamente
decorada en tiempos de Carlos III con motivos chinescos muy del gusto por lo
orientalizante y exótico del Rococó. También en la capital de España se
encuentran algunos templos que acusan la influencia del Rococó, como
la basílica de San Miguel, trazada por el arquitecto italiano Santiago Bonavia en
1739.

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En Valencia destaca el Palacio del marqués de Dos Aguas (1740–1744), con


fachada diseñada por el pintor y grabador Hipólito Rovira y ejecutada por
Ignacio Vergara y Luis Domingo, sin duda uno de los edificios claves del
Rococó español.

Respecto a la arquitectura de retablos, algunos de los retablistas que se


dejaron seducir por la rocalla fueron Narciso Tomé y Cayetano de Acosta,
siempre trabajando bajo una tipología tan característica del Barroco español
como es el retablo.

ESCULTURA
Partiendo de la escultura posbarroca de inspiración nacional conocida
como churrigueresca por los escultores José Benito Churriguera y sus
hermanos Joaquín y Alberto, hay que mencionar la importancia que la estética
rococó alcanzó en las artes decorativas y en el lujoso y suntuoso mobiliario de
espejos monumentales y salones de porcelana como los que hay en los
Palacios Reales de Madrid y Aranjuez. En cuanto a la talla en madera destaca
el murciano Francisco Salzillo, inspirado en las formas delicadas del Rococó y
famoso por sus belenes italianizantes; también puede incluirse a Francisco
Hurtado Izquierdo, asimismo arquitecto del Churrigueresco. Por otra parte, la
mayor concentración de escultura rococó en España se da en Segovia, en
el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, donde destacan las escenas
mitológicas. También, en Madrid, la fuente de Neptuno y de Cibeles, ambas
fruto de la colaboración de varios talentos.

EL ROCOCÓ EN ALEMANIA
PINTURA
Una de las principales figuras germánicas es Franz Anton Maulbertsch, activo
en una vasta región de Europa Central y Oriental decorando numerosas
iglesias; es uno de los grandes maestros del fresco del siglo XVIII, muchas
veces comparado a Tiepolo por la elevada calidad de su obra. También deben
ser incluidos como maestros importantes del Rococó germánico
monumental Johann Baptist Zimmermann, Antoine Pesne, Joseph Ignaz
Appiani, Franz Anton Zeiller, Paul Troger, Franz Joseph Spiegler, Johann

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Georg Bergmüller, Carlo Carlone, entre muchos otros, que dejaron una marca
en sus obras en palacios e iglesias.

ESCULTURA
Destacan Joseph Anton (1696-1770) y el bávaro Johann Baptist Straub (1704-
1784).

ARQUITECTURA
El rococó francés, al irrumpir en Alemania, se fusiona con el barroco
germánico. Bebía también del barroco recargado y de procedencia italiana.
Arquitectos como Borromini o Guarino Guarini sirvieron como fuente de
inspiración a las pequeñas cortes alemanas que deseaban imitar lo francés y
recurrían con frecuencia a arquitectos de dicha procedencia. Destacan
la basílica de Ottobeuren (Baviera), el Palacio Solitude de Stuttgart, el palacio
Augustusburg en Brühl o el palacio Falkenlust, también en Brühl; también se
deja notar en iglesias y campanarios solos o en pareja, sobre todo en el sur del
país, donde en contadas ocasiones dejaban entrever desde el exterior los
esplendores que albergaban. Ejemplo de ello son la basílica de Ottobeuren, en
Baviera, o la Wieskirche (iglesia del prado), proyectada por Dominikus
Zimermann y situada en las proximidades de Füssen y Oberammergau,
también al sur de Baviera. Fue el arquitecto François de Cuvilliés, el que realizó
las obras más directamente relacionadas con los modelos franceses del
rococó, tal y como hizo en la decoración del palacio de Nymphenburg. Otro
arquitecto de reconocido prestigio fue Johann Balthasar Neumann, quien,
apoyándose en los modelos de Guarino Guarini, levantó estructuras empleando
entonces la decoración característica del rococó. Entre sus proyectos más
destacados se encuentran la residencia del Obispo elector de Würzburgo y las
iglesias de Neresheim y Vierzehnheiligen. En Postdam, Georg Wenzeslaus von
Knobelsdorf realizó para Federico el Grande el palacio de Sanssouci, a imagen
y semejanza del Trianon. En Prusia, Matthaus Daniel Poppelmann (1662-
1736), construye en Dresde el pabellón de fiestas del Zwinger, cuidando que
armonice con el paisaje. Las escaleras con curvas en todos los sentidos dan
alegría tanto al edificio como a los jardines mientras las grutas y fuentes

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albergan todos tipos de personajes mitológicos. El castillo del Belvédère, en


Viena, es otra muestra de éste estilo.

LITERATURA
Se puede incluir en el rococó a Friedrich Hagedorns, Ewald Christian von
Kleist y el suizo Salomon Gessner, famoso por sus Idilios, pero también como
pintor. Hubo un grupo de poetas rococó en la Universidad de Halle que destacó
por sus anacreónticas y pequeños poemas; fueron Johann Peter Uz, Johann
Wilhelm Ludwig Gleim y Johann Nikolaus Götz.

EL ROCOCÓ Y LA IGLESIA CATÓLICA

La basílica de Superga.

Una visión crítica del Rococó en el contexto eclesiástico fue sostenida en


la Enciclopedia católica. Para la iglesia, el estilo Rococó se podía asimilar a
la música profana, contrapuesta a la música sacra. La carencia de simplicidad,
la exterioridad y la frivolidad tenían el efecto de distraer del recogimiento y de la
plegaria.

Con todo, eliminada su exterioridad más explícita, el resultado pudo ser


aceptado como en consonancia con un ambiente dedicado al culto. En el
desarrollo del Rococó, encontramos una decoración compatible con el aspecto
sagrado de las iglesias.

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Capitel rococó en Steinhausen.

Los artistas franceses parecen no haber considerado nunca la belleza de la


composición del objeto principal, mientras que los alemanes hacen de la
potencia de las líneas su característica principal. En el interior de las iglesias, el
Rococó pudo ser tolerado, dado que los objetos eran pequeños como un vaso,
una mesita de un corazón, una luz, una barandilla o una balaustrada y no eran
demasiado evidentes a la vista. Resulta estar más en consonancia en
la sacristía y en ambientes no propiamente de culto, más que en la iglesia
propiamente dicha. El estilo Rococó se adapta muy mal al oficio solemne de la
función religiosa, con el tabernáculo, el altar o el púlpito.

En el caso de grandes objetos, la escultura rococó resulta bella, pero a la vez


se encuentra un parecido con el Barroco. Los elementos fantasiosos de este
estilo no se adaptan a las grandes paredes de las iglesias. En cualquier caso,
todo tiene que ser según la situación local y las circunstancias. Hay piezas del
Rococó auténticamente bellas, mientras que algunas otras no responden a los
cánones e intentan asimilarse a objetos sacros.

Entre los materiales utilizados en el estilo rococó figuran la madera tallada, el


hierro y el bronce, utilizado en la construcción de balaustradas y portales. Un
elemento distintivo es el dorado que cubre los fríos materiales metálicos, más
aceptables para la implantación en ambientes no profanos.

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BIBLIOGRAFÍA

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of the Rococo Decorative Style, 1980).
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originalmente en alemán, 1959).
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Calpe. ISBN 84-239-5267-3.

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