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CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN: LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA

CONSTITUCIÓN

El prestigio de la monarquía de Carlos IV estaba muy debilitado; en su reinado, la crisis


económica, social y política se agravó, y comenzaron a extenderse las ideas liberales que
en Estados Unidos y en Francia estaban al rojo vivo; esto provocó el declive del Antiguo
Régimen (AR) y la entrada de España en la historia contemporánea.

Entre esas nuevas ideas, destacan la soberanía nacional, la división de poderes, la


declaración de los derechos humanos, la igualdad jurídica y la creación de un estado laico;
así, en 1789, con la Revolución Francesa, se abolieron, entre otros, el absolutismo, la
sociedad estamental y los privilegios; es decir, los elementos que conformaban el AR.

La Revolución Francesa influyó de forma directa en el norte de Euskal Herria; allí, pronto
establecieron todas las medidas revolucionarias liberales y abolieron los Fueros, ya que
al proclamar la igualdad jurídica, no aceptaban un sistema foral diferente; por lo tanto,
Nafarroa Behera, Lapurdi y Zuberoa pasaron a formar parte del departamento de los Bajos
Pirineos.

Saul IV ordenó que se cortara el paso a la nueva ideología, cerrando las fronteras,
prohibiendo libros sospechosos…; los grupos privilegiados miraban con miedo al nuevo
liberalismo; los intelectuales y los burgueses ilustrados, por el contrario, no. En este
sentido, Manuel Godoy desempeñó un papel fundamental. Al guillotinar al rey de
Francia, España le declaró la guerra, aunque al final firmaron un tratado de paz; tras esto,
el juego de alianzas cambió: Francia y España se unieron contra Gran Bretaña, pues la
implacable armada de esta última bloqueaba las rutas marítimas de América. (Hay que
mencionar la batalla de Trafalgar, en la que la marina española fue derrotada).

En este contexto, la mala economía española empeoró y la deuda de hacienda creció


enormemente como consecuencia de las guerras coloniales y el bloqueo comercial.
Godoy, siguiendo la línea del Despotismo Ilustrado (todo para el pueblo pero sin el
pueblo), puso en marcha una política reformista, pero debido a que no eran reformas
estructurales, no consiguió resolver los problemas. Cada vez eran más los que se oponían
a Godoy y Carlos IV, sobre todo tras la firma de un nuevo tratado que le permitió a la
armada francesa entrar en España, con el supuesto objetivo de conquistar Portugal y así
aislar a Gran Bretaña.
La guerra de la Independencia comenzó en 1808, cuando Napoleón entró en España; fue
una reacción contra la decisión de los franceses de elegir a un nuevo rey (José Bonaparte)
y muchos la consideraron como una guerra para liberarse de cualquier vínculo con el
extranjero; fue una guerra nacional y popular, pero no revolucionaria, puesto que la
mayoría estaba a favor de una sociedad tradicional (defensa de la religión, monarquía…).

Duró hasta 1813 y, en ese intervalo, comenzó la revolución liberal en España, así como
la primera experiencia constitucional, con el fin de romper con el AR. Había una gran
contradicción, ya que mientras en la península luchaban contra las ideas revolucionarias
de Napoleón, en Cádiz se estaba instaurando el liberalismo; podemos decir que se
admiran las ideas francesas, pero no se acepta su control.

Los ciudadanos estaban cada vez más enfadados con la armada napoleónica y con Godoy;
era un enfado impulsado por el clero y la alta aristocracia, quienes reivindicaban que
había que alejarse de la Francia revolucionaria y del laicismo.

El motín de Aranjuez contra Godoy obligó al rey a abdicar en su hijo Fernando VII; sin
embargo, Napoleón, aprovechándose de la situación de disputa que estaba teniendo lugar,
convocó a padre e hijo en Bayona y les obligó a abdicar. Así, nombró rey a su hermano
José Bonaparte.

El motín popular contra las fuerzas de ocupación francesas comenzó el 2 de mayo de


1808 y la armada de Napoleón lo oprimió con fuerza (Goya refleja este suceso en su
cuadro Fusilamientos del 3 de mayo).

Los franceses querían instaurar por la fuerza un sistema político basado en los principios
del liberalismo. Concretaron ese sistema en el Estatuto de Bayona, que constituía un paso
para abolir el AR; sin embargo, ratificaba la autoridad del rey y la fuerza del catolicismo.
José I tenía un grupo pequeño de ayudantes a su lado: afrancesados, pensadores
reformistas, ilustrados, intelectuales… que eran partidarios de llevar a cabo reformas en
educación, legislación, religión…; los ciudadanos los consideraban traidores y, al
terminar la guerra, muchos tuvieron que exiliarse.

Gracias a la guerra de guerrillas, los franceses no lograron el control absoluto del campo;
además, para organizar la resistencia contra ellos, se crearon varias Juntas que, ante la
superioridad de los franceses, se trasladaron a Cádiz, territorio protegido por la flota
británica y al que los franceses no lograron entrar.
En plena guerra francesa, la Junta Suprema convocó a las Cortes para decidir cómo dirigir
el país mientras el rey (Fernando VII) estaba cautivo. Cádiz era una ciudad liberal, pues
allí se juntaron la burguesía comercial, comerciantes extranjeros, reformistas ilustrados…

Los objetivos principales de las Cortes fueron dos:

- Hacer una reforma de la estructura política, económica y judicial.


- Redactar una constitución.

Esta va a ser, por tanto, la primera revolución burguesa en España.

En Cádiz había ciudadanos de clase media, intelectuales, nobles, algunos representantes


del clero, diputados absolutistas, reformistas, liberales…, pero se impusieron las ideas
liberales. Establecieron las bases para acabar con el AR como, por ejemplo, la igualdad
jurídica ante la ley, el fin de la Inquisición y de la censura… Sin embargo, la nobleza y el
clero lograron que algunas cosas siguiesen igual: el nuevo estado siguió siendo
confesional, la única religión era la católica y declararon las propiedades de los grupos
privilegiados; no hay que olvidar que la mayoría de los ciudadanos seguían siendo
monárquicos y defendían el catolicismo fervientemente, al tiempo que despreciaban el
anticlericalismo de los franceses.

Los diputados que participaron en la redacción de la constitución pertenecían a diversos


grupos sociales, lo que puso de manifiesto la compleja situación social. Las bases de la
constitución, conocida como «La Pepa», fueron las que siguen:

- La soberanía nacional, representada en las Cortes.


- La división de poderes (el rey el ejecutivo, las Cortes el legislativo y los juzgados
el judicial).
- La declaración de derechos.
- Unidad territorial (incluidas las colonias transoceánicas) y centralización política
(una única fiscalidad, ausencia de aduanas interiores…).
- Los Fueros no se mencionaban, pero en la práctica suponía un cambio de raíz, ya
que las ideas liberales y el sistema foral eran opuestos.
- Fernando VII es rey, pero no absoluto, sino constitucional (mediante reformas,
querían crear un nuevo sistema político, monarquía liberal y constitucional).

A causa de la situación bélica, era muy difícil ponerla en práctica y apenas se aplicó. Esta
guerra trajo varias consecuencias:
- Pérdidas materiales y humanas que destruyeron la economía.
- Se comienza a perder el imperio de las Indias (proceso de emancipación).
- Entre los españoles se creó un sentimiento nacional contra los extranjeros.
- A nivel internacional, España se convirtió en una potencia de segundo nivel.
- A nivel político, comenzó la transición de la monarquía absoluta al estado liberal.

Cuando Napoleón perdió la guerra, el reinado de España pasó a manos de Fernando VII
«El Deseado»; no obstante, esto supuso la restauración del absolutismo, excepto entre
1820-1823, cuando, gracias a la segunda experiencia revolucionaria, la legislación de
Cádiz entró en vigor. Hasta 1833 el rey abolió todas las leyes liberales de nuevo.

EN CONCLUSIÓN, puede decirse que la historia contemporánea española comenzó en


1808, cuando las tropas de Napoleón entraron y se alzó un motín contra ellas; el pueblo
llano comenzó a participar en política y surgió la esperanza de una nueva época. Al mismo
tiempo, la constitución de 1812 se convirtió en un referente fundamental de la historia
contemporánea y mostró dos puntos de vista diferentes para entender el estado:

- El punto de vista tradicionalista, partidario del sistema foral.


- El punto de vista liberal, partidario de la constitución y de la igualdad jurídica.

Esta lucha aparecerá a lo largo del siglo XIX, y al final se impondrá el liberalismo.