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El Ministerio de Salud y la comida chatarra

¿Por qué el MINSA ha participado en el reciente debate público sobre “establecer un impuesto a la
comida chatarra”? Como se ha aclarado, este es un debate preliminar y aún queda mucho pan por
rebanar. Pero ha sido importante entrar al debate público por dos razones:

Primero, porque estamos frente a una epidemia grave de sobrepeso y obesidad con serias
consecuencias en la salud y economía de las personas. Esa epidemia toca a uno de cada cinco niños
(20%) y a uno de cada dos adultos (50%) y está cada vez más presente en los hogares de modestos
y bajos recursos (Figura 1). Y es bueno recordar que las personas con sobrepeso, comparadas a
quienes tienen peso normal, tienen hasta 6 veces más riesgo de desarrollar enfermedades
cardiovasculares, diabetes, enfermedad biliar y varios cánceres.

FIGURA No 01
Desnutrición crónica, sobrepeso y
porcentaje obesidad en Perú

INS, 2011 Años

La segunda razón, para entrar al debate público en cuestión, consiste en poner en el tapete un
asunto de fondo: el Estado debe ejercer un rol regulador cuando hace frente a problemas de salud
o solamente debe educar. Hoy en día, es consenso mundial que ambos recursos son legítimos. Otras
epidemias, como las de tabaquismo, alcohol e inclusive las muertes en las pistas, han generado tanto
acciones reguladoras (incluidos impuestos) como de educación simultáneas.
La epidemia de obesidad no es un caso diferente, más aún cuando comprobamos que el ambiente
obesogénico que nos rodea afecta seriamente a nuestros niños, quienes tienen menos protección.

La buena noticia es que la obesidad y las enfermedades asociadas son prevenibles. Una buena
alimentación y actividad física regular son centrales. En lo que respecta a la alimentación, las
recomendaciones más importantes y que promociona la Organización Mundial de la Salud (OMS)1,2,
son las siguientes:

• Aumentar el consumo de una amplia variedad de productos vegetales, incluyendo frutas,


hortalizas, granos integrales, legumbres y frutos secos. En el caso de las verduras y frutas
recomienda el consumo de al menos 400 gramos diarios.
• Limitar el consumo de alimentos procesados con alto contenido de azúcar, grasas y sal.
• Limitar el consumo de grasas saturadas y favorecer el consumo de grasas poli insaturadas y mono
insaturadas. Eliminar las llamadas grasas trans (o grasas hidrogenadas), sobre todo aquellas en
alimentos procesados.
• Moderar el consumo total de energía a fin de mantener un peso saludable.

El Ministerio de Salud en el marco de sus funciones de promoción de la salud y prevención de las


enfermedades, tiene la misión de educar, comunicar y proponer acciones de política pública, que
ayuden a la gente a adoptar hábitos de vida saludable.

La “comida chatarra”

Si bien el término comida chatarra es coloquial, se denomina así a los alimentos que aportan
principalmente calorías, tienen pocos nutrientes y pueden contener sustancias nocivas para la salud,
pues generalmente se les agrega, industrialmente, una elevada cantidad de azúcar, sal y/o grasas
trans y/o grasas saturadas; además de un sin número de aditivos químicos, colorantes y saborizantes
artificiales.

Por ejemplo, en las Figuras 2 y 3 pueden verse la cantidad de gaseosas y bebidas dulces que se
venden y consumen en el Perú en litros.

La reciente Consulta de Expertos de la OPS sobre la promoción y publicidad de alimentos y bebidas


no alcohólicas dirigida a los niños en la Región de las Américas, sugiere en una de sus trece
recomendaciones como definir los alimentos inadecuados para los niños y que aquí llamamos
“comida chatarra” (ver recuadro al final del texto).

Un ejemplo útil sería: Mientras el pollo a la brasa es un producto que contiene pollo con un aderezo
de especies y sal; uno de los tantos “chicken nuggets” que se venden en el mercado de Lima

1 http://www.who.int/dietphysicalactivity/strategy/eb11344/strategy_spanish_web.pdf
2 http://whqlibdoc.who.int/trs/WHO_TRS_916_spa.pdf
contienen: pollo marinado en una solución de agua, almidón de trigo, mantequilla líquida, grasa de
pollo, manteca vegetal, aceite de ajonjolí, dióxido de silicona, extracto de bonito, hidrocloruro de
tiamina, sal, fosfatos de sodio, harina refinada de trigo harina de maíz amarillo, almidón modificado
de maíz, sal levadura, fosfato de aluminio, fosfato mono cálcico, lactato de calcio, especies, el cual
es frito en aceite de soya y de maíz, butilhidroquinona terciaria, ácido cítrico y dimetilpolisiloxano.

¡Come rico, como sano, come peruano!

En realidad, el ejemplo anterior es una muestra que para comer bien hay que tener presente una
regla sencilla: Evite alimentos procesados o ultra-procesados, entre ellos las bebidas azucaradas.
Uno de los problemas serios de estas es que nuestro organismo no reconoce las calorías que
consumimos en forma líquida y entonces comemos demás y terminamos con 300 a 500 calorías de
más por día. Las figuras 2 y 3 nos muestran el gran crecimiento del consumo de bebidas azucaradas
en varios países de América, donde notablemente los países con más obesidad –EE. UU y México—
son los que consumen más bebidas dulces. Además de las razones mencionadas, lo preocupante
del aumento de consumo de gaseosas y bebidas azucaradas es el reemplazo de la leche como se ve
en la gráfica 3.

dulces

Prefiera alimentos naturales y las comidas que con ellos se preparan. En este último caso, que mejor
que seguir nuestra valiosa cultura culinaria. En el contexto del boom de la cocina y comida peruanas,
es importante aclarar que, si bien puede haber alimentos de nuestra cocina que son elevados en
grasas como los chicharrones, los tamales o el pollo a la brasa, lo cierto es que ellos son alimentos
naturales que la costumbre y el buen criterio nos aconsejan no consumirlos a diario. Pero, ¡son
naturales!
La comida casera, la comida criolla, la comida andina, de la selva, de la costa o de las diferentes
regiones del país deben ser promocionadas, así como el consumo frecuente de productos del mar.
No olvides: ¡Come rico, come sano, come peruano!

El Ministerio de Salud recomienda limitar el consumo de dulces, gaseosas, golosinas y postres,


debido a que el azúcar por sí misma es un alimento que afecta al metabolismo y tiene como
consecuencias el sobrepeso y la obesidad cuando es consumido en cantidades inadecuadas. Por ello
es importante tener en cuenta no solo la cantidad de productos que vamos a consumir, sino también
la calidad y variedad de los mismos; animando a la ciudadanía a consumir alimentos de nuestra
biodiversidad en cada localidad y región del país.
Recomendaciones de la Consulta de Expertos de la OPS sobre la
promoción y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida
a los niños en la Región de las Américas, 2011

Recomendación 10

Recomendamos que la definición de “alimentos” especifique las diferencias entre aquellos


alimentos que pueden promocionarse a los niños y aquellos que deben prohibirse. Los que
pueden promocionarse a los niños son principalmente los “alimentos integrales”. De
conformidad con esta recomendación, proponemos la siguiente definición; toda adaptación
debe concordar con las directrices y metas internacionales, regionales o nacionales:

1. Los alimentos que forman parte de una alimentación saludable son “alimentos enteros”
o naturales y pueden promocionarse a los niños sin restricción alguna. Los alimentos
integrales son aquellos que pertenecen a los siguientes grupos alimentarios que no
contienen edulcorantes, azúcar, sal ni grasa agregados: frutas, verduras, granos
integrales, productos lácteos con poca grasa o magros, pescado carne, aves de corral,
huevos, nueces y semillas, y leguminosas. En el caso de las bebidas, la recomendación es
agua potable.

2. Pueden promocionarse otros alimentos a los niños en la medida en que cumplan con los
siguientes dos criterios:
a) proporcionar al menos 50% en peso de uno de los grupos alimentarios enumerados
en el punto 1, y
b) no exceder las siguientes cantidades de azúcares, grasas saturadas, ácidos grasos
trans (AGT) y sal:
• cantidad total de azúcares: <5,0 g/100 g de alimento sólido o <2,5 g/100 ml de
bebida;
• grasas aturadas: <1,5 g/100g de alimento sólido o >0,75 g/100 ml de bebida;
• ácidos grasos trans (producidos industrialmente): 0,0 100 g de alimento sólido o
100 ml de bebida;
• sal <300 mg/100 g de alimento sólido o 100 ml de bebida.

Otros dos criterios complementan el esquema anterior. En primer lugar, los nutrientes
naturales como el azúcar y las grasas saturadas contenidos en los productos lácteos no se
consideran en los límites fijados en el punto 2b; y, en segundo lugar, las bebidas que
contienen edulcorantes no calóricos no pueden anunciarse a los niños.