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Hernández García Daniel Joaf 612 Equipo No.

5 23/02/17

El Calórico.

La teoría del calórico fue un modelo con el cual se explicaron, durante un tiempo
bastante prolongado, las características y comportamientos físicos del calor. La
teoría explica el calor como un fluido hipotético, el calórico, que impregnaría la
materia y sería responsable de su calor.

Para Lavoisier, las moléculas de todos los cuerpos de la


naturaleza están en un estado de equilibrio, entre la
atracción que tiende a aproximarlas, y la acción del
calórico, que tiende a separarlas. Según su mayor o
menor cantidad de calórico, los cuerpos son gas, líquido
o sólido.

El calórico se difunde entre los cuerpos, pasando de uno


a otro por contacto, incluso entre los seres vivos. Las
quemaduras producidas por congelación se explicaban
porque el calórico causaría los mismos daños en la piel,
tanto al entrar en el cuerpo como al salir.

El calórico se haría visible en las llamas, que estarían formadas en su mayor parte
por dicho calórico desprendiéndose de los cuerpos. Las distintas sustancias
presentarían distintas solubilidades para el calórico, lo que explicaría su distinto
calor específico.
La teoría del calórico fue ampliamente aceptada, ya que incluso explicaba los
experimentos de Joule sobre la equivalencia entre calor y energía, interpretando
que, al frotar un cuerpo, se romperían las vesículas microscópicas que contienen el
calórico, liberando calor. Sin embargo, la teoría fue perdiendo adeptos, al no poder
explicar diversos problemas, como la masa nula del calórico, por lo que fue
abandonada a mediados del siglo XIX.

Lavoisier y sus discípulos fueron los defensores de la teoría del calórico.


Propusieron que no había necesidad de un agente hipotético para explicar las
reacciones químicas, así el flogisto que había sido el principio del fuego, la luz, y del
negro del humo, se transformó en hidrógeno mismo; por tanto, para explicar el
fenómeno del aumento del peso de la sustancia cuando se calcinaba, comenzó a
elaborar y a defender la idea de que ese aumento se debía a la fijación de una
porción del aire atmosférico por parte del metal, de modo que se liberaba la materia
del fuego o calórico y se formaba la cal correspondiente.
Entre 1775 y 1777 Lavoisier elaboró una teoría de los gases, en las que introducía
el principio del calórico. En este periodo surgía el concepto de temperatura y
empezaron a construirse termómetros, para medir la frialdad de las cosas. Joseph
Black (1728-1799) utilizó estos termómetros para estudiar el calor, observando
cómo las diferentes sustancias que se encontraban a desiguales temperaturas
tendían a llegar a un equilibrio cuando se les ponía en contacto.

De esta forma, al introducir más calórico en una sustancia, esta se calentaba, hasta
que finalmente el calórico se desbordaba y fluía en todas direcciones. Al poner en
contacto un objeto caliente con otro frío, el calórico fluía desde el primero al
segundo. Mediante la teoría del calórico se explicaban hechos como la dilatación y
la contracción térmica.

Para dar una razón por la cual una sustancia podía estar en los estados sólido,
líquido y gaseoso, esta teoría se basa en la cantidad de calórico. Para una sustancia
gaseosa, por ejemplo, se decía que poseía gran cantidad de calórico porque poseía
un gran volumen específico, mientras que los sólidos y líquidos contenían menos
calórico y por ello ocupaban menos volumen. Cuando un gas se comprimía, el
calórico quedaba almacenado en un volumen más pequeño, lo que ocasionaba un
crecimiento de la densidad y, por tanto, un aumento de temperatura, al expansionar
el gas, la temperatura disminuía.

Los seguidores de la teoría de calórico argumentaron que el calor por fricción podía
explicarse como una pérdida del fluido calórico, es decir, el rozamiento obligaba al
calórico a salir del material. En 1798 se demostró que ésta explicación no era
correcta, mediante la famosa experiencia realizada durante la fabricación de un
arsenal de cañones en Baviera; como es lógico, el cañón y el taladro se calentaban
y había que estar suministrando constantemente agua fría para refrigerarlos.
Rumford vio que el calórico no se desprendía, por la rotura del metal, y que quizá
no procedía siquiera de este.

Rumford finalmente se convenció de que el calor no era un fluido, sino una forma
de movimiento. A medida que el taladro rozaba contra el metal, su movimiento se
convertía en rápidos y pequeñísimos movimientos de las partículas que constituían
el bronce. Igual daba que el taladro cortara o no el metal; el calor provenía de esos
pequeñísimos y rápidos movimientos de las partículas, y, como es natural, seguía
produciéndose mientras girara el taladro. La producción de calor no tenía nada que
ver con ningún calórico que pudiera haber o dejar de haber en el metal.

La consolidación de la teoría del calórico, especialmente debido a los resultados


concluyentes que se obtuvieron al colocar en contacto cuerpos a diferentes
temperaturas (Black 1728-1799) concluyeron en la ley de la conservación del calor
(o del calórico): «El calor ni se crea ni se destruye, pero sí puede ser transferido de
un cuerpo a otro.»

En términos formales: AQ, + AQ, = O con donde A y B son dos cuerpos, por ejemplo,
un bloque caliente de metal y una cierta cantidad de agua fría. La ecuación anterior
significa que el calor perdido por A es igual al calor ganado por B, y se cumple
siempre y cuando el sistema formado por los dos cuerpos esté aislado y no haya
cambios químicos ni de estado físico. Obsérvese que el hecho de suponer que Q
es proporcional a T sugiere, como de hecho lo asumieron erróneamente los
seguidores de la teoría del calórico, que el calor es poseído por los cuerpos (Q es
proporcional a T). Formalmente, si escribimos AQ=M,Ce(T, - Ti), entonces, se
puede asumir falsamente QpM,CeT, y Qi = MCeTi como una propiedad del cuerpo.
Black introdujo los términos caloría, capacidad calorífica, calor latente (o calor de
fusión) y calor sensible. La conservación del calórico fue sometida a pruebas
experimentales, entre otros científicos, por Benjamín Thompson, conde de
Rumford (1753- 18 14).

La teoría del calórico sobre el calor continuó siendo prestigiosa incluso cuarenta
años después de realizado el trabajo de Thompson, pero fue gradualmente cayendo
en desuso a medida que eran observados más ejemplos de la no conservación del
calor. Hasta 1840 no floreció la teoría mecánica moderna. Desde su punto de vista,
el calor es otra forma de energía, intercambiable con las diversas formas de energía
mecánica ya discutidas.

A partir de los experimentos realizados durante los siglos XVII y XVIII se fueron
asignando propiedades al calórico:

 Las partículas de calórico, al contrario de la materia ordinaria, se repelen


entre sí.
 Las partículas de calórico son atraidas por las de la materia ordinaria.
 La cantidad de calórico permanece constante en todos los procesos térmicos

Los experimentos de Rumford

Estos experimentos (indagación concerniente al origen del calor generado por


fricción (1796) y el artículo publicado por el London Philosophical Transaction (1799
se pueden clasificar en dos grupos. Uno de ellos demostró la imponderabilidad del
calórico y el otro su no enseñanza de las ciencias. En uno de los experimentos de
este último grupo (realizado por Thompson, en Munich, cuando fue comisionado por
el gobierno de Baviera para dirigir una fábrica de cañones), con el fin de evitar el
calentamiento excesivo, el taladro del cañón se mantenía lleno de agua, y como
ésta hervía durante el proceso de taladrado, el depósito tenía que llenarse
continuamente.

Rumford llegó con este y otros experimentos a la misma conclusión de Galileo y


Newton, que sostenían (sin comprobación experimental) que el calor era una
manifestación del movimiento molecular atómico.

Bibliografía

● Camelo, F., Rodríguez, J. (2008). Una revisión histórica del concepto de calor:
algunas implicaciones para su aprendizaje. Obtenida el 20 de febrero de 2017,
Tecné, Episteme y Didaxis, página web
http://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/TED/article/view/149/94

● Cordero, S., Mordeglia, C. (2007). Concepciones sobre energía de estudiantes de


carreras universitarias no físicas. Obtenida el 20 de febrero de 2017, Universidad
Nacional de La Plata, página web
http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/16205/Documento_completo__.pd
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● Machado, J., Martínez, A. (1994). El concepto de energía en los libros de texto:


de las concepciones previas a la propuesta de un nuevo sublenguaje. Obtenida el
20 de febrero de 2017, Universidad Central de Venezuela, página web
https://www.researchgate.net/profile/Jose_Michinel/publication/39077102