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"¿Y quiénes volverán?

"
Los ejércitos
EVELIO JOSÉ ROSERO
Editorial Tusquets
Bogotá, 2007, 203 págs.

Aunque el conflicto armado en Colombia es un tema tratado


por muchos novelistas, Evelio José Rosero, escritor
colombiano nacido en Bogotá en 1958, lo aborda desde un
punto de vista diferente en su novela Los ejércitos. Evelio
Rosero estudió comunicación social en la Universidad
Externado de Colombia y pese a que ha escrito cuentos,
poesía, ensayo y novela, durante los últimos años se ha
dedicado por completo al género de la narrativa. Commented [In1]: Según entiendo, se presenta primero al
autor, luego el texto que del que se quiere hablar, no al revés.

Los ejércitos, novela galardonada con el II Premio Tusquets Commented [In2]: ¿Ésta última qué? Entiendo lo que se quiso
hacer, pero me parece que debe redactarse de forma más clara.
editores de Novela el 28 de noviembre de 2006 y publicada
en 2007 por la misma editorial, se desarrolla en San José, un
pueblo ficticio que en realidad podría ser cualquier pueblo
colombiano, en donde la violencia ha azotado y dejado huella
en la vida de sus habitantes. Commented [In3]: Yo diría: Los ejércitos FUE una novela (...)
cuya trama se desarrollaba en (...) donde la violencia AZOTÓ y DEJO
huella (...)
Lo que llevó a escribir Los ejércitos a su autor fue la turbación
y conmoción que las noticias de secuestro, desplazamiento En vez de decir CUYA TRAMA (...) podrías decir: (...) misma editorial.
La/Su trama-La historia se desarrolla (....)
forzoso y hechos violentos cometidos en el país le
despertaban. Evelio Rosero pensó en la violencia en
Colombia como un "infierno del que había que sacudirse de
una forma veraz y objetiva", por eso su propósito con Los
ejércitos fue recrear un espejo de la realidad en la que se ve
inmerso un pueblo en medio del conflicto armado en
Colombia. Para ello utiliza como personaje principal a Ismael
Pasos, un profesor jubilado que vive con su esposa Otilia
desde hace 40 años y con la que mantiene una relación
resquebrajada y moldeada por la costumbre debido al paso
de los años. Así como En el lejero, su novela anterior, Rosero
utiliza una figura que refleja sabiduría y reflexión como
protagonista, por eso describe a Ismael como "la esperanza
del país; el abuelo que se niega a abandonar la esperanza"
refiriéndose a que es una de las últimas personas que
quedan en el pueblo, ya tragado por el silencio y olvido del
mundo, y a que cuando Otilia desaparece se niega a aceptar
la idea de que su ausencia es real. Entonces, a pesar de la
desolación y el sentimiento de abandono y desconcierto que
en general invade a las gentes cobijadas por la guerra, Ismael
siempre busca a Otilia y a medida que se desarrolla la historia
el lector también queda expectante, contagiado de
esperanza, aguardando que llegue ese momento en el que al
fin la encuentra.

Lo que a mi parecer hace diferente a esta novela, es la forma


en la que el autor no toma partido ni apunta hacia algún
culpable; simplemente expone cómo la guerra en sí afecta a
la sociedad, sea culpa de quien sea, lo que se reitera en la
novela una y otra vez, como en los siguientes fragmentos:

"No demoran en volver, eso lo sabemos, ¿y quiénes


volverán?, no importa, volverán" (pág. 160)

"...sus padres habían muerto cuando ocurrió el


último ataque, a nuestro pueblo de no se sabe
todavía qué ejército -si los paramilitares, si la
guerrilla-…" (pág. 12)

Evelio Rosero expone imágenes perturbadoras basadas en


hechos de la vida real que leyó en periódicos y vio en
noticieros. Hacer posible para el lector sentir una escena en
la que un oficial del ejército entra en shock y comienza a
disparar a civiles, o en la que al tendero le envían los dedos
de su esposa e hija secuestradas, o en donde el protagonista
se finge muerto entre el montón de cuerpos que hay en el
suelo para que los ejércitos no lo vean y lo maten, muestra el
poder descriptivo de Rosero. Éstas imágenes son la razón por
la que tanto en la novela como en la vida real es claro que la
guerra acribilla la fe:

"¿Milagroso?"-dice Ismael refiriéndose al San


Antonio de madera que encabeza la cama de Otilia y
de él-"Pues aquí se le olvidaron los milagros". (pág.
134)

Estoy segura de que este libro cumplió su cometido; la


historia que narra se siente tan familiar y coloquial que logra
llevar al lector a una realidad conmovedora y supremamente
amedrentadora, aún si quien la lee, como fue mi caso, nunca
ha vivido en carne propia la inmensidad y frivolidad de la
guerra causada por ejércitos de quién sabe dónde.

Andrea Antíbar