Está en la página 1de 8

América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

ISSN: 1577-3442 / eISSN: 1989-9831

Mª Ángeles Pérez López


Poeta y profesora titular de Litera-
tura Hispanoamericana en la Uni-
versidad de Salamanca. Es autora
del prólogo a Mío Cid Campea-
dor de Vicente Huidobro (UAM,
1997), de Los signos infinitos. Un
estudio de la obra narrativa de
Vicente Huidobro (AEELH, 1998)

ROSABETTY MUÑOZ: y de la introducción a Páginas


en blanco de Nicanor Parra (Sa-
lamanca/Patrimonio Nacional,

ENTRE EL AGUA Y LA FURIA 2001), así como de varios artículos


sobre Óscar Hahn y Gonzalo Ro-
jas, en el ámbito chileno. También
Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ es responsable de varios artículos,
ediciones y monográficos sobre
Universidad de Salamanca, España poesía argentina, venezolana y de
mapl@usal.es género (ss. XX-XXI).

RESUMEN

En el presente artículo se analizan los poemarios Hijos (1991), Ratada (2005) y En nombre de
ninguna (2008) de Rosabetty Muñoz (Ancud, 1960) para señalar los elementos que conforman
el carácter distópico de su obra y la atraviesan como si fuera un cuerpo: el cuerpo físico del país
–la geografía de Chiloé y su cultura depredada–; el cuerpo de la mujer que es sujeto del poema
y en su condición de madre engendra el agua y la furia, pues será convertida por el poema en
archipiélago y dará lugar a una desazonada revisión del mito materno dentro de lo que he lla-
mado poética de la culpa; y por último, el cuerpo del poema como espacio horadado en el que
los tres libros propuestos entran sin temor en las zonas del tabú o lo siniestro y sorprenden y
conmocionan por su violencia verbal.
Palabras clave: Rosabetty Muñoz, poesía chilota, distopía, maternidad.
Cubierta de Baile de Señoritas.
ABSTRACT

This article analyses the collection of poems Hijos (1991), Ratada (2005) and En nombre 1
Con algunos cambios mínimos.
de ninguna (2008) by Rosabetty Muñoz (Ancud, 1960) to highlight the elements that shape Véase el análisis de Marcelo
the dystopic nature of her work, cutting across it as if it were a body, the physical body of a Pellegrini (2006, pp. 147 y ss.).
country – the geography of Chiloe and its devasted culture. The female body, the subject of the
poem in the form of a mother, brings forth water and fury, which is turned into an archipelago
by the poem which creates a distressed revision of the maternity myth which I have called the
poética de la culpa. Finally, the body of the poem becomes a carved out space in which the three
books proposed enter fearlessly into tabu topics or into the sinister or the surprising that shock
by its verbal violence.
Key words: Rosabetty Muñoz, Chilote poetry, dystopia, maternity.

En su conjunto, la poesía de Rosabetty pa en medio de lugares todavía semivírgenes


Muñoz (Ancud, 1960) se inscribe de modo y el topos se recubre de dolor. Dominado
inequívoco en los márgenes que define la geo- por la noción de colectividad (Canto de una
grafía de Chiloé, con una señalada vocación oveja del rebaño, Santiago, Ariel, 1981; Val-
de pertenencia a un espacio físico –el sur de divia, El Kultrún, 19941); por el dolor como
Chile–, cuyo imaginario reescribe en térmi- «único lenguaje/ que traspasará la historia»
nos antiutópicos tal como ha advertido Óscar (En lugar de morir, Santiago, Cambio, 1986);
Galindo (2001, pp. 223-233). La destrucción por el cuidado de la especie (Hijos, Valdivia,
de los anclajes que erigían ese imaginario será El Kultrún, 1991); la configuración simbólica Rosabetty Muñoz:
entre el agua y la furia
particularmente demoledora: la miseria acam- de un espacio cultural (Baile de señoritas, Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

113
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

2 Valdivia, El Kultrún, 1994; La Santa. His- también de pérdidas: la topografía que recorre
Se trata de la edición revisada
y comercial, pues hay una edi- toria de su elevación, Santiago, Lom, 1998; Hijos presenta al yo poético como puente y
ción artesanal de 2005 a cargo Sombras en el Rosselot, Santiago, Lom, 2002); canal –así en el bellísimo «Caucahué», que
de Ricardo Mendoza, de cinco
ejemplares hechos a mano con
la podredumbre y la violencia que corporei- recuerda el sentido etimológico del término
gasa quirúrgica para adherir zan las ratas (Ratada, Santiago, LOM, 2005) («lugar de gaviotas grandes»4) cuando dice:
el poema a la página, que he «Cada clavo es bello en el orden final./ La
podido consultar por cortesía
o el desamparo que engendra el aborto (En
de la autora. Cito por la edición nombre de ninguna, Valdivia, El Kultrún, suma de todo te devolverá a mis brazos/ como
de 2008. 20082), presenta un carácter distópico que la gaviota que se posa sobre la catedral/ cada
3 atraviesa los diversos estratos del territorio tarde»– y la madre como el único anclaje po-
Cito por la edición digital de como si fuera un cuerpo: el de la mujer que es sible («hijos buscando una madre que cuelgue
los poemas en el Proyecto Pa-
trimonio, en http://www.letras.
sujeto del poema y en su condición de madre el sol/ del que será su puerto para siempre»).
s5.com/archivorosabetty.htm engendra el agua y la furia; el cuerpo físico Mientras, el padre es «un callejón de casas al-
(fecha de consulta: 1 de julio tas/ y ventanas oscuras» cuya búsqueda tiene
de 2011).
del país –ese sur del sur abierto a todas las
significaciones– y por último, el cuerpo del resonancias históricas y míticas:
4 poema como espacio horadado.
Así lo recuerda el escritor Fran-
cisco Coloane en «El Chiloé del Conocerás a tu padre.
niño», El Mercurio, 9 de noviem- Cuerpo y territorio: el poemario Hijos Él es un callejón de casas altas
bre de 2001.
y ventanas oscuras.
5 El primer poema de Hijos propone una De estas que hay en las islas.
En el poema «Bucaneros», p. 19. En la última ventana, una luz.
traslación metafórica que convierte el cuerpo
en territorio y a su vez, éste en cuerpo. Co- Y uno recorre toda la calle
mo si hubiese que marcar los accidentes del y todas las piezas
terreno, la descripción espacial se adueña del buscando esa luz.
poema y transforma el yo lírico en isla, o me- («Tranqui»)
jor, en archipiélago, fragmentando el cuerpo
del texto que, como el lugar descrito, expulsa Por otro lado, se intensifica la relación
de sí cualquier idealización: arriba apuntada entre género y territorio,
porque aunque las marcas de género no están
«Travesía» presentes en todos los poemas, en aquellos en
que sí aparecen delimitan un campo extraor-
La geografía de mis interiores dinariamente fecundo, el de la mujer-madre
a tu disposición que es también archipiélago con todos sus
tripulante amado. vástagos disgregados (desmembrados de ella
Para que vayas bordeando los puertos y de sí):
de las gastadas vísceras
donde almaceno residuos de vidas anteriores. Crezco desproporcionada.
El de crecidos ojos Como piedrecitas se disgregan los vástagos
recolecta brújulas, mascarones de proa en los caminos
revisa los velámenes que ya son surcos
y emprende el viaje. que son líneas,
Para adormecerlo repito nombres que se pierden...
de islas mancornadas, lluviosas («Añihué)
resplandecientes de estrellas y abandonadas.
Así, el archipiélago va quedando señalado Si en Baile de señoritas el archipiéla-
por viajeros intrépidos que revelan los misterios go tendrá «maternal consistencia»5, aquí la
de una tierra tan poco parecida al paraíso3. madre-isla es soberana de un territorio de
náufragos, de mapas invadidos por lo ajeno,
Bajo el signo de la distopía, el cuerpo (en por la depredación:
sus gastadas vísceras) y la tierra (tan poco pa-
recida al paraíso) aproximan sus límites en un (…) No me cansaré de cruzar el canal
esfuerzo metafórico muy notable que recorre para palparte y mirarte
el libro. Los poemas llevan por título islas, aunque me vaya confundiendo
islotes y canales de Chiloé: Chacao, Lacao, con tanto náufrago
Rosabetty Muñoz:
entre el agua y la furia Doña Sebastiana, Quinchao, Aulín y un largo que huye de los invasores.
Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ etcétera, en una geografía que es amorosa y («Mechuque»)

114
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

Que la hablante se mida a sí y a los otros sociologicista, como la presencia de lo mili-


en términos espaciales y geométricos («El tar con su carga autoritaria y represiva en el
perímetro de mi vida/ llenándote el globo del contexto dictatorial chileno, sino ensancharlo
ojo»), atempera la parte emotiva y desgarrada hasta incluir también la fractura de aquellos
del poemario, porque la madre va nombrando elementos del imaginario cultural por los que
el mundo para los hijos y buscando las pala- la mujer debe ser una «suficientemente buena
bras que cartografían la realidad chilota: lo madre»8. Veremos agudizado este aspecto en
pobre, lo miserable, la ausencia, la pedrada, el su último libro, pero ya Hijos articula una
goce dolorido. Como dueña de las palabras, desazonada revisión del mito materno al
la madre enseña también lo terrible, el peso sugerir, con Simone de Beauvoir, Adrienne
innoble de la vida, y cuida de sus débiles crías Rich y Julia Kristeva, que el deseo femeni-
Cubierta de Ratada.
hasta que éstas se vuelvan «jueces implaca- no es ambiguo en lugar de ser maternal o
bles» (del poema «Cheniao») pues es tremen- anti-maternal, de modo que la ambivalencia
da la presión que ejerce el hijo desde el útero6. sería la característica de la maternidad9. Así,
Al tiempo, la imbricación con el territorio el dolor muñociano no es solo histórico sino
6
es tan fuerte que constituye, vertebralmente, que también se vincula al género y alcanza lo Leemos en «Llingua»: «Tremendo
la masa de la psique: cuando en el impactante ontológico y lo existencial. es sentirte/ presionando desde
la oscuridad./ Habré de verte,
poema final «No se crían hijos para verlos inevitable/ doblando las calles/
morir», dice la poeta: «La ansiedad es un arre- Ratada: discrepancia y género las mismas esquinas/ donde tu
padre y yo nos guarecíamos/ de
cife/ donde acerados corales/ hieren los cuer- lloviznas interminables».
pos amados», reconfigura distópicamente un El epígrafe que abre Ratada sitúa el libro
imaginario que ella misma ha subrayado por como una relación oscura transitada por el 7
El capítulo dedicado a la poeta
su relevancia. En una larga entrevista concedi- miedo y la pena: «Mi madre dice que cuando lleva por título «Rosabetty Mu-
da a Yanko González Cangas, afirmaba Mu- uno tiene una pena muy grande o mucho mie- ñoz: Condenada a los cantos
lastimeros» y en él analiza hasta
ñoz: «percibo mi trabajo como un proyecto do, se le llena la cabeza de piojos. Ella lo ha Baile de señoritas inclusive.
circular en cuyo centro está Chiloé y toda su visto: Todos esos bichos están dentro de uno,
8
carga en una especie de estallido primigenio, eso dice» (Muñoz, 2005). Me refiero al conocido término
como el poderoso inicio del universo. Desde La cartografía poética de Chiloé que había acuñado por Donald Winnicott
ahí, la palabra poética se hace cargo de juntar desarrollado Hijos y después había sido nutri- –«the good enough mother»–
para referirse a la relación entre
algunos fragmentos y va dando cuenta de esta da en sus aspectos más intensos e inquietantes madre e hijo (Winnicott, 1998).
astillada realidad que funde un antes con el por Baile de señoritas, La Santa y Sombras
9
presente y que apuesta por un devenir donde en el Rosselot, va a alcanzar su paroxismo en Véase la panorámica trazada
este procedimiento es esencial» (González Ratada, cuyo título resulta suficientemente por Lorena Saletti Cuesta (2008,
pp.169-183).
Cangas, 1999). expresivo. El territorio se seca, los adjetivos
De un lado, se problematiza el espacio se nublan y oscurecen, el bestiario se puebla
geográfico y cultural, que en una lectura de de gusanos y ratas y por último, la violencia
tipo sociológico ha sido abordado como el asociada a la miseria se infiltra en la totalidad
esfuerzo por «exhibir la tremenda desigual- del libro, que ha sido leído por Iván Carrasco
dad de poder que hay en la pugna entre las como alegoría de la dictadura militar en Chile.
fuerzas de la maternidad y las del capital De ese modo, el libro vendría a ser la «cul-
foráneo continental y su base política que minación de una poesía crítica, contingente e
han irrumpido en una tierra imaginada con intercultural» (Carrasco, 2006, pp. 45-67) que
un pasado de comunión», en palabras de ofrece una visión apocalíptica de la sociedad
Sergio Mansilla (2002)7, quien pone el énfasis chilena de las últimas décadas del XX.
en aquellos significantes cuya connotación es En este sentido, un poema como «(rumor
ideológica. de carnicería)» afila su corte:
De otro, se introduce la noción de distro-
fia en la experiencia misma de la maternidad, Despierta el pueblo
que en lugar de ser el espacio arcádico al que en su gris acostumbrado.
se refiere Iván Carrasco (1991, pp. 7-10) en
su prólogo al libro, resulta, en mi opinión, Rumor de carnicería
severamente problematizado. Al señalar am- y sangre goteando desde las presas.
bos aspectos, propongo no reducir Hijos a
Rosabetty Muñoz:
la presencia de aquellos ideologemas que Tras el vidrio enrojecido, entre el agua y la furia
permitan una lectura de tipo historicista o tras el filo del cuchillo, Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

115
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

un gesto dulce atraviesa la calle «Apuesto ahora más por poner atención a los
y se deshace, mínimo cambios evidentes, dejando claras la crisis y
en la espesura del aire. el desmoronamiento; me parece peligroso e
(Muños, 2005, p. 15) irresponsable contribuir a la imagen de un
Chiloé incontaminado y paradisíaco. Por eso,
Los soldados que desfilan por el libro im- considero que Ratada es un punto alto de mi
pregnan de una enrarecida atmósfera de lujuria escritura, allí se concentra el sedimento de los
el degradado espacio chilote y pervierten cual- males que acechan este tiempo y que trascien-
quier resquicio arcádico del imaginario centra- den ampliamente los cercos geográficos»11.
lino (tanto santiaguino como occidental): En el mismo sentido, me permito indicar
que la autora evita también la imagen de una
Rosabetty Muñoz. (nada les ilumina más) hablante incontaminada y paradisíaca, rom-
piendo con los límites tanto de lo lírico como
Ningún movimiento en el follaje. de lo genérico, aunque el empleo del primer
10
En «se triza el mundo conocido»
Ni pájaros baten alas término viene motivado por la vinculación
de Ratada leemos: «Primero fue ni suena el río en su tajo. genealógica que Muñoz propone con lo lárico
una trizadura/ en el mundo teilleriano, con quien suscribe la definición
conocido./ Y luego, el hueso
expuesto/ la sangre detenida,/ Se diría un cristal enverdecido del poeta con el «guardián del mito»12.
cadáveres sosteniendo/ pocillos esta tarde ardiente. Como ha escrito Naín Nómez, en Ratada
de cloro/ en el hueco de la
mano.» (p. 45). se rastrean «los intersticios del mundo rural
A orillas del mar del sur de Chile, que su imaginario [el de
11
En la entrevista concedida a
soldaditos montan la autora] convierte en una visión ampliada
Ignacio Vidaurrázaga con el tí- a las chicas del pueblo de las situaciones concretas de los seres hu-
tulo «La poesía es un espacio de mientras espían los hijos manos. La borrosa actividad del pueblo casi
resistencia» que se publicó en El
Mostrador el 13 de febrero de de contingentes anteriores. inmutable, con su vida reprimida y detenida,
2006. En el Proyecto Patrimo- Son niños sin barcos empozado en su desgaste rutinario, es sacu-
nio: http://www.letras.s5.com/
archivorosabetty.htm, fecha de cruzándoles las pupilas. dida por la invasión de las ratas. Ellas por un
consulta: 1 de agosto de 2011. Nada les ilumina más lado remueven el hastío y la insatisfacción
12
que el hallazgo de una rata viva de la existencia pueblerina, y por otro, con-
En la ya citada entrevista de a quien sacarle los ojos. vierten su destrucción en un movimiento de
Yanko González Cangas. (Muñoz, 2005, p. 11) intercambio entre ratas y seres humanos que
13 se identifican y se repelen»13.
En el Proyecto Patrimonio, La fusión con el territorio que apuntába- El clímax de la propuesta antiutópica mu-
en la dirección electrónica
http://www.letras.s5.com/ mos en Hijos se hace también expresa, de mo- ñociana puede leerse aquí:
rm2404051.htm (fecha de con- do que el cuerpo de la hablante es el secarral
sulta: 5 de septiembre de 2011).
del odio y del vivir en el que transcurre Rata- (huele a esencias)
14 da: «La ventana se fue incrustando/ musgosa
En Baile de señoritas ya está em- en los bordes./ Y ahora soy cerro/ –cuerpada No esperen una postal amable
pleado por extenso este recurso:
«Mujerío III», «El atisbo». amenazante–/ mi sexo: este río a borbotones.» deste pueblo de mierda.
(en «finos cuchillos», Muñoz, 2005 p. 29).
15
A partir de los estudios de Mar- Es el cuerpo, entonces, lamido y saboreado Aparte del mar encabritado
tin Lienhard sobre la escritura por las ratas –en el poema titulado «flamean además de las ratas
oralizante (aquella en la que
están presentes elementos te-
trapos azules»–, y son éstas las que lamen y      devorándose entre ellas,
máticos, enunciativos y poéticos saborean un territorio acosado por el miedo, aún después de los cadáveres;
atribuibles al discurso oral de el zarpazo y la trizadura10 (término preferido el asunto huele a esencias.
los marginados) y de Mauricio
Ostria sobre la oralidad ficticia de Muñoz, que había iniciado Hijos con el
(aquella que imita la oralidad siguiente epígrafe «Busquemos un lugar/ para Para estar aquí
en escritos de naturaleza litera-
ria), Yenny Ariz Castillo (2005, incluirnos entre los inmortales./ Un nidito/ hace falta estar vencido.
pp.63-82) aborda la poética de en la trizadura del tiempo.»). (Muñoz, 2005, p. 9)
Rosabetty Muñoz y de la tam-
bién chilota Sonia Caicheo.
Justamente la condición de mujer es la
más golpeada por esa experiencia atroz que pues como vemos, la poeta parece escribirnos
supone el libro, lo que establece su discre- una antipostal y al emplear el vulgarismo
pancia con respecto a una visión armónica deste hace suya la voz popular con su carga
Rosabetty Muñoz:
entre el agua y la furia de la vinculación entre género y espacio, expresiva14, empleando el procedimiento de la
Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ tal como ha señalado la propia Rosabetty: oralidad ficticia o «recreación de la oralidad»15.

116
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

El poema concluye con la noción de derrota, católica, los misterios gozosos, dolorosos, 16
Cito por el Proyecto Patrimo-
que acompaña a la de culpa sobre la que vol- gloriosos y luminosos. En nombre de ninguna nio, en la dirección electró-
veré más adelante; a partir de ambas Muñoz hace referencia a los misterios gozosos y do- nica http://letras.s5.com/
rm140511.html (fecha de
construye ese sur del sur arrasado por la vio- lorosos del devocionario y reescribe diversas consulta: 20 de septiembre de
lencia y la depredación: sociohistórica, como letanías para incidir sobre un aspecto crucial: 2011).
señala Carrasco, pero también vinculada a la poética de la culpa17. Dentro del paradigma 17
la reflexión metapoética, porque el discurso de lo religioso, el poema que da título al libro Aunque voy a centrarme en este
es altamente precario (ya en su primer libro se expresa en los siguientes términos: aspecto dentro del libro En nom-
bre de ninguna, resulta intere-
afirmaba el yo lírico: «espero más de lo que sante tener en cuenta que ya en
puedo decir»16), aunque la hablante esté, a Se suceden en procesión Baile de señoritas se expresa lo
siguiente: «La visión no es clara/
pesar de todo, dispuesta a seguir nombran- hacia el altar de la sangre pero supone un pueblo hundido/
do mientras su cuerpo siga sosteniendo el estas jovencitas por el peso de la culpa» (del
mundo: «la palabra dispuesta a retener/ este con sus crías en bolsas negras. poema «Pisadas en la arena»,
p. 36) o en «Perspectiva» del
mundo en descalabro» –del poema «se triza Hay otras debajo de las tablas del piso mismo libro: «La culpa es un
del mundo conocido» (Muñoz, 2005 p. 45). y enterradas con las flores del jardín cuervo sobrevolando/ la cegue-
dad» (p. 25). Y en el poema «La
Como leemos en el penúltimo poema, «tal vez culpa» de La Santa leemos: «La
otras ciudades»: En pecado mortal culpa. La culpa./ Nos enseñan a
hervir en su caldo./ Nos oprime
están las hijas de la patria. el pecho» (p. 27).
La gracia ha de caer en llamaradas
sobre las ruinas 18
Actúan ellas en nombre de ninguna (Muñoz, 1998)18. En la edición artesanal de 2005,
sobre cada árbol, cerro, hendedura. el poema concluía con los si-
Un santo oficio sobre la naturaleza. Ni en el nombre de María ni en el nombre guientes versos: «Fue un año
de exterminio./ Cisnes de cue-
del padre, cuya ley es transgredida en uno de llo negro/ caían en bandada;/
Y tal vez mi cuerpo sus más importantes mandatos: No matarás. muertas ya las frágiles raíces/
los nenúfares sostenían a duras
     con sus grietas y copas Por eso el libro se escribe en el nombre de penas/ sus hojas flotantes», que
    se levantará otra vez. ninguna: el anonimato provee de gravedad lo ahora han pasado a formar par-
Armaríamos entonces, otras ciudades: te del inicio del poema «Vuelo y
acontecido, cuya mancha parece extenderse caída». En ningún caso indico la
éstas tan frágiles hicimos. e impregnarlo todo como aceite funeral. La página porque el libro no está
(Muñoz, 2005, p. 71) orfandad vallejiana (recordada cuando en numerado sino adornado, en
el pie de página, por pequeños
«Lejos del buen lugar» se nombran los «hú- angelitos que remiten al lenguaje
En este sentido, ha afirmado Mansilla que meros confundidos») es atravesada por la iro- religioso del texto y facilitan
la identificación entre niños y
Rosabetty Muñoz continúa pronunciando nía con la que se cita a «las hijas de la patria» ángeles.
con una voluntad de «exorcismo de esa zona y el lenguaje se vuelve denso y grave como
oscura del yo lírico en la que habitan los de- 19
la gravedad de su caída (del poema «Vuelo y Igualmente titulado que otro poe-
monios, miedos y obsesiones más pertinaces: caída»19). Al respecto, ha afirmado Mansilla ma de Baile de señoritas donde
el sentirse culpable de ser y de pensar el ser, (2002) que Muñoz «desarrolla una escritura se lee: «La honda se estira./
Basta una piedra certera./ Caer
el temor existencial a la soledad, el terror a la que evidencia marcas de un sujeto femenino replegadas de alas/ ojos abati-
nada y a la ausencia, la angustia desgarradora católico» y cuya poesía «está centrada en el dos.// La profunda indefensión/
de las vivientes que expusimos el
por la irrupción de la modernidad secular que tema de la orfandad, de la soledad mortal de pecho.» (p. 24).
carcome la cultura heredada de los mayores, ser ‘otro’ en un mundo hecho a la mala».
la negación de sí misma y el consiguiente rol 20
Siguiendo ese lenguaje cristológico, en También en La Santa hallamos
de víctima que la mujer asume —hablo de la el que cada muchachita violada que aborta tres partes o estaciones, solo
mujer en la poesía de Muñoz— en el marco sostiene su pesada cruz al hombro, el libro de que en ese libro corresponden
a las etapas de la elevación a
de relaciones de poder profunda y sosteni- Muñoz recorre varias estaciones del calvario: los altares. Véase el artículo de
damente opresivas para el sujeto femenino» la de las muñecas rotas, perdidas o aborta- Amelia Moreno (2006).
(Mansilla, 2002). das (ellas también), como transfiguraciones
monstruosas de los hijos; la de los fetos aban-
Maternidad y distopía: En nombre de nin- donados en los basureros y la de los niños
guna muertos como angelitos descoloridos que
apenas si dejan «una cicatriz/ esta línea finísi-
¿En nombre de quién se describe la do- ma en el útero»20.
liente relación con el hijo que se alberga y al En la primera estación del calvario, las
que se quiere expulsar? No, desde luego, en muñecas conforman un «Álbum familiar» en Rosabetty Muñoz:
el nombre de María, encarnación del mito el que cada poema es una estampa degradada entre el agua y la furia
materno y a quien se dedican, en la liturgia por el paso del tiempo. Su ámbito es campesi- Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

117
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

21 no y los juguetes que aparecen están también A fines de ese año empezó a llenar el vestido y la
Leemos en el poema «Aguas»,
incorporado a la edición de degradados por el «olor nauseabundo» que confinaron en la pieza con una sola ventana que daba
2008: «No se habla de los ríos convierte cada muñeca rota en feto roto: al gallinero. Casi al mismo tiempo, en la cancagua
ocultos./ No se nombran sus
aguas/ ni se intenta oír el curso
empezó a crecer una flor buscando aire por la aber-
de cristal./ Permanece ahí/ re- Esta, la de la foto, es la misma que jugaba con su tura del caño. Tenía aspecto pavoroso y un olor nau-
serva y fondo de otro paisaje./ muñeca todo el día y en la noche la arropaba para que seabundo, por eso su madre le regó agua hirviente.
La palabra y el agua tienen ese
pacto secreto/ celo de decir/ no sienta frío ni miedo. Se resistió a tirarla cuando
que cubre la desnuda trans- perdió un ojo. Siguió negándose cuando cayó sobre En este poema extraordinario, que solo
parencia./ Celo de borboteo
imposible». la estufa y se quemó el brazo de goma. Y cuando se desvela parte de su materia narrativa y pertur-
le apelmazó el pelo. Y cuando quedó con una sola ba terriblemente al cuestionar la integridad e
pierna. identidad tanto moral como física y psíquica
Es la misma. Sin señales de pena, posa con los restos de sus dos protagonistas, hallamos una de
del recién nacido sobre los trapos con los que limpió las situaciones que según Freud hace surgir
el piso. en nosotros el sentimiento de lo ominoso:
dudamos de si el ser animado está vivo y su
El álbum resulta, en mi opinión, de ex- inversa. La muchachita con su vestido amplio
traordinaria relevancia porque se produce el de colores brillantes parece una preciosa (y
deslizamiento de lo familiar a lo monstruoso. terrible) muñeca inanimada. Al ser confinada
Las muñecas se vuelven monstruosas. Apa- a una pieza como si fuese un sepulcro, se ra-
rentemente familiares y en realidad siniestras. tifica su condición inanimada y se acentúa la
Leemos más adelante: dimensión mortuoria del poema, mientras la
piedra de cancagua cobra vida que su madre se
Ocupando toda la mirada: un primer plano del rostro encarga –también­– de sofocar. El empleo del
y torso de la abuela. Se ha colgado cuanta bisutería adjetivo pavoroso nos introduce en ese mismo
guardaba en el baúl de madera ; el chal que lleva sobre ámbito de lo ominoso o siniestro (Umhei-
los hombros se lo trajo de Italia una hija monja. mlich), que en la propuesta freudiana procede
Sostiene algo envarada, una guagua famélica de justamente de lo que es familiar (Heimlich) y
rodillas y codos como agujas. Se ve que trata de arrastra la percepción de lo secreto, lo oculto,
mantener erguida la cabeza enorme, se ve que carga aquello que no debiera manifestarse y sin
con una comprensión demasiado intensa para su embargo, se manifiesta21. Consciente de la
tamaño, como si pidiera disculpas por su esmirriada transgresión de ese tabú, en dos poemas repite
materia carnal. la hablante de Rosabetty Muñoz que «no es
tiempo de amarrar la lengua». Sus protago-
Justamente su cercanía con lo aparen- nistas se amarrarán el cuerpo para malograr
temente inocente es lo que permite el des- el embarazo, pero ella no podrá dejar de pro-
lizamiento hacia lo siniestro tal como fue nunciar esta verdad temible y oscura:
formulado por Freud (1979): las muñecas del
libro rompen con las reglas de armonía y pro- «Boca de río»
porción e introducen el desconcierto, el terror
y la angustia. La negatividad de las emociones Ay del cuerpo abierto en canal
desencadenadas tiñe el libro en su totalidad despojado de su niño
porque el movimiento es doble y siempre en operación de urgencia
cruel: las muñecas del álbum son los hijos       (sobre la mesa de la cocina).
clausurados por el aborto y a su vez, las que Ay de la que se entierra un palillo
habrían sido madres también son muñequitas o un tallo de apio o una rama de espino.
destruidas, figuraciones de lo siniestro en su Ay de la que se toma una taza de cloro.
turbación más potente: Ay de la que se acuesta boca abajo
mientras su amiga le salta encima.
Pidió por semanas el crujiente vestido a cuadros de Ay de la boca de río que la contiene
brillantes colores y muy amplio. Con él puesto, se y de esa agua ya para siempre turbia.
sentaba frente a la casa sobre una estufa de cancagua
rota que tapaba estirando el ruedo de la falda. Así, Aquel cuyo espanto le obliga a volver la vista
tiesa y orgullosa, como heroína de novela, esperaba habrá de inclinarse y anegar sus ojos
Rosabetty Muñoz:
entre el agua y la furia horas y horas probando gestos recatados y las manos ante la niña de vientre hinchado.
Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ ordenadas en el regazo. Habrá de dolerse.

118
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

Ahora no es tiempo de amarrar la lengua. breves que unifica la voz de la hablante («a mi
vientre/ amarro una culebra/ en la garganta/
Las otras dos estaciones del calvario a las el pesado colmillo/ toda la noche/ guijarros
que me refería antes, bajo el título general de de niño macerando»23), Muñoz convoca una
«La sombra de la hija», apuntan entonces en comunidad de hablantes a las que hace par-
esa dirección opresiva e inciden en la que he tícipes, en el ámbito rural en la que se sitúa
llamado poética de la culpa, cuyos tintes son su libro, de esa poética de la culpa que evita
escatológicos –en su doble sentido (tanto por visiones maniqueas y donde cada víctima es
lo que el libro tiene de desecho del cuerpo también victimario.
Rosabetty Muñoz.
como de final de mundo)–: No en el nombre de Santa María, Santa
Madre de Dios, Santa Virgen de las vírgenes,
Mi madre borda en el extremo de la mesa pro- Madre purísima, Madre castísima, Madre vir-
nunciando frases apocalípticas. Señala con aguja ginal, Virgen prudentísima, Virgen digna de
22
acusadora, todo lo que se nos viene encima. A dos alabanza, Virgen poderosa, Virgen clemente, En la entrevista concedida varios
manos protejo mis oídos pero los letreros luminosos Reina de la familia o Reina de la paz, sino en años antes a Yanko González
Cangas, había afirmado: «Me
zumban instalándose en el pueblo, el estruendo de nombre de ninguna. interesa una palabra que une
las risotadas en la televisión, la basura acumulada en a su propia substancia, la de
otros. No soy yo la que habla,
los caminos vecinales, vísceras de animales cuelgan El cuerpo violentado del poema cuando menos no soy solamente
de los cercos. yo, sino varios y ampliando esta
Mi madre ahora mueve la cabeza lado a lado repro- Como un cuerpo vivo y en crecimiento, la capacidad, soy capaz de conte-
nerlos. Reconozco señas de esto
bando. Dice que nos encaminamos al fin. obra de Rosabetty Muñoz va abriendo líneas que te digo: he asumido perso-
muy notables24 que los siguientes poemarios najes como oveja (despojada de
identidad, una más del rebaño),
Lo más relevante, sin embargo, es que la exploran de modo detenido. Así ocurre con bailarina, señoritas en estado de
poética de la culpa es vertebral en el libro, es su primer libro, Canto de una oveja del desaparición, etc.». (González
Cangas, 1999).
decir, no está fuera del yo que enuncia, sino rebaño, que establecía la vinculación con lo
que éste participa, íntima y terriblemente, de tribal y una fuerte noción de arraigo y per- 23
su conformación. Uno de los elementos no- tenencia luego explorada en Hijos a partir de El subrayado es mío.

tables de la producción de Rosabetty Muñoz, la cartografía poética de Chiloé. Este libro, a 24


y en especial de En nombre de ninguna, es la su vez, abre para la autora la experiencia de Conviene anotar varios de los re-
conocimientos y distinciones ob-
polifonía de voces22: enuncia el discurso tanto la maternidad en el lenguaje que engendrará tenidos por la autora: Mención
la muchacha que es recriminada por la madre sus siguientes libros: Ratada y En nombre de Honor en el Premio Municipal
de Poesía de Santiago (1992-
–en el poema que acabamos de leer–, como la de ninguna. En todos ellos, se hace expresa 1999); Mención de Honor del
madre que ejerce su poder cruel y omnímodo: una violencia que es también verbal y que va Premio Pablo Neruda (1996);
agudizándose de manera inflexible hasta secar Premio Pablo Neruda por el
conjunto de su trabajo (2000);
Todavía estás ahí, agazapada con el dedo en la boca cualquier margen de respiro. Beca Fundación Andes (2000);
(ahora, de adulta, llama la atención ese pulgar pálido Los libros aquí analizados muestran los Premio del Consejo Nacional del
Libro por Sombras en El Rosselot
y delgado). Obligada por la circunstancia, escondí a principales recursos con los que la autora como mejor obra inédita (2002)
la Yoya en agosto y te ayudé incluso a buscarla por logra esa violencia verbal: el empleo del poe- y nominada al Premio Altazor
(2009) por el libro En nombre
cada rincón de la casa. Entre lágrimas dormiste tanto ma breve; la resolución de finales a menudo de ninguna.
tiempo. Tal vez por eso, cuando apareció bajo el ár- abruptos, a modo de filos agudos y cortantes;
bol de navidad con ropa nueva y recién pintados los el empleo de la elipsis por una hablante que 25
En los términos de Yenny Ariz
ojos, la miraste sin tocarla e iniciaste desesperada el asume diversas posibilidades polifónicas25; (2005, pp. 69-70), se trata de
rito incansable del dedo. el uso frecuente de la sangría para dar aire y un «sujeto múltiple» ya que
«puede adoptar el rol de santa,
(Ya había experimentado con dejar objetos ocultos. relevancia a algunos versos en particular; la esposa, madre, viuda, amante,
Objetos que me causan placer. Hacía un esfuerzo por presencia de metáforas degradantes y un bes- prostituta, ciudadana. Además
es un sujeto situado en un sector
olvidarlos para hallarlos de pronto, inesperadamente. tiario de lo monstruoso; el carácter precario marginal».
Ejercitaba el perder y recuperar pero trampeaba con del discurso poético; la presencia de lo esca-
los tiempos, escamoteaba la posibilidad de la pérdida tológico en su doble dimensión de lo abyecto
total, definitiva). y lo apocalíptico; la construcción distópica de
un espacio-cuerpo que deconstruye de modo
Ahí radica, en mi opinión, la intensidad de inclemente tanto las imágenes arcádicas del
la propuesta muñociana. A diferencia de Ha- sur de Chile como del cuerpo de la mujer en
go la muerte (1987), magnífico libro de la ve- tanto espacio inocente y feraz, y por último,
Rosabetty Muñoz:
nezolana Maritza Jiménez, quien exploró sin la construcción orgánica de cada libro como entre el agua y la furia
concesiones el territorio del aborto en poemas un proyecto coherente, pleno y cerrado que Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

119
América sin nombre, no 16 (2011) 113-120

aspira a agotar su sentido al entrar sin temor Mansilla, Sergio (2002), El paraíso vedado.
en las zonas del tabú o lo siniestro y sorpren- Ensayos sobre poesía chilena del contra-
de y conmociona por su violencia verbal. golpe 1975-1995, Fucecchio, European
Porque ahora «no es tiempo de amarrar la Press Academic Publishing. Cito por la
lengua», «no es tiempo del zumbido necio/ de edición de Paginadura que está disponi-
la decepción» (Muñoz, 2008). ble en la revista electrónica Katharsis, en
la dirección http://www.revistakatharsis.
Bibliografía org/paraiso.pdf (fecha de consulta: 12 de
junio de 2011).
Ariz Castillo, Yenny (2005), «La loba y la Moreno, Amelia (2006), «El camino hacia la
luciérnaga. La heterogeneidad del discurso Santidad: La Santa. Historia de su eleva-
poético de Rosabetty Muñoz y Sonia Cai- ción de Rosabetty Muñoz», Villaletras.
cheo», Acta literaria 31, pp. 63-82. Reproducido en la página electrónica del
Carrasco, Iván (1991), «La poesía de Rosa- Proyecto Patrimonio, en http://www.le-
betty Muñoz», prólogo de Hijos, Valdivia, tras.s5.com/rm020306.htm (fecha de con-
El Kultrún, pp. 7-10. sulta: 5 de agosto de 2011).
Carrasco, Iván (2006), «Ratada de Rosa- Muñoz, Rosabetty (1981), Canto de una ove-
betty Muñoz: metáforas de un tiem- ja del rebaño, Santiago, Ariel.
po cruel», Revista chilena de lite- – (1986), En lugar de morir, Santiago, Cam-
ratura 69, pp. 45-67. Disponible bio.
electrónicamente en http://www.scielo.cl/ – (1994), Canto de una oveja del rebaño,
scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718- Valdivia, El Kultrun.
22952006000200003&lng=es&nrm=iso – (1991), Hijos, Valdivia, El Kultrún.
(fecha de consulta: 15 de septiembre de – (1994), Baile de señoritas, Valdivia, El Kul-
2011). trún.
Coloane, Francisco (2001), «El Chiloé del – (1998), La Santa. Historia de su elevació,
niño», El Mercurio, 9 de noviembre. Santiago, Lom.
Freud, Sigmund, (1979), Lo siniestro, Barcelo- – (2002), Sombras en el Rosselot, Santiago,
na, José J. de Olañeta. Lom.
Galindo, Óscar (2001), «El imaginario insular – (2005), Ratada, Santiago, Lom.
antiutópico en la poesía chilena reciente», – (2008), En nombre de ninguna, Valdivia,
en Carmen Alemany Bay, Remedios Ma- El Kultrún.
taix, José Carlos Rovira y Pedro Mendiola Pellegrini, Marcelo (2006), Confróntese con
Oñate (eds.), La isla posible. Actas del la sospecha. Ensayos críticos sobre poesía
III Congreso de la Asociación Española chilena de los 90, Santiago, Editorial Uni-
de Estudios Literarios Hispanoamerica- versitaria.
nos, Universidad de Alicante-AEELH, Saletti Cuesta, Lorena (2008), «Propuestas
pp. 223-233. teóricas feministas en relación al concepto
González Cangas, Yanko (1999), Héroes ci- de maternidad», Clepsydra 7 (enero de
viles & Santos Laicos: palabra y periferia: 2008), pp. 169-183.
trece entrevistas a escritores del sur de Chi- Winnicott, Donald W. (1998), Los bebés y sus
le, Valdivia, Barba de Palo Ediciones. Re- madres, Buenos Aires, Paidós.
cogido en el Proyecto Patrimonio: http://
www.letras.s5.com/archivorosabetty.htm Fecha de recepción: 29/07/2011
(fecha de consulta: 10 de julio de 2011). Fecha de aprobación: 24/10/2011

Rosabetty Muñoz:
entre el agua y la furia
Mª ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

120