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Informe de lectura “Modelo del mundo de los griegos”

Comienza diciéndonos que un maestro experto en los griegos le expresó su extrañeza porque
éstos últimos penetraron el mundo con una profundidad investigativa enorme, pero, aparte de
esto, había algo invisible y misterioso que no los dejaba –no nos dejaba- avanzar, tropezándose
con una pared. Para mencionar una prueba de esto el autor menciona el sentido de lo infinito en
la manera de configuración del cosmos. En su configuración se atienen a “lo finito, visible,
concluso y toman muy poco en consideración lo que pueda haber afuera”.

Su visión hacía la Naturaleza era más que todo contemplativa, sin embargo conocieron el
experimento pero no hicieron mucho uso de este, este que desde el renacimiento determina
nuestra actual explotación de la Naturaleza. A pesar de poseer los medios para un desarrollo de la
organización configurada como actualmente se observa, es decir, con la división del trabajo y la
especialización. Añádase a esto que la esclavitud hubiera ofrecido la posibilidad para ello. Así, de la
técnica de los griegos no surgió ninguna industria en el sentido moderno. Ahora bien, también
parece haber dominado un peculiar tabú en el hecho de que los griegos no pusieron atención a
muchos inventos técnicos que se le insinuaban a ellos mismos, en este punto el autor da un
ejemplo, el de sus anillos de sellos y su braceaje disponían ya el principio de la impresión, pero
ellos no inventaron la imprenta; el autor concluye que se podrían multiplicar los ejemplos.

Cabe entonces preguntarse por qué a pesar del impulso vehemente de avanzar en los griegos, hay
tal detenimiento, y la respuesta yace en la esencia de la peculiaridad griega, en la esencia de la
consideración particularmente griega del hombre y del mundo. Lo positivo para los griegos es el
límite (perás) y la medida (métron), para lo visible, lo dado, frente a lo inasible, lograble solo por
extrapolación.

Werner Jaeger ha llamado a los griegos Anthropoplastas1, y el autor dice complementariamente


que en relación a la totalidad de la vida y del mundo fueron Cosmoplastas. “Y en su Cosmoplástica
como en su Antropoplástica trabajaron, probaron e hicieron con la máxima penetración al
hombre, la vida y el mundo en su breve existencia terrenal. Sin embargo, en la elaboración de su
imagen del mundo y del hombre tendieron siempre a una totalidad, finitud, visibilidad a lo que se
puede abracar con la vista, a lo que se centra en sí mismo”.

Justo es decir que Cosmos originalmente significo orden, tanto de los ejércitos como de la ciudad,
y se convirtió en el proyecto ordenador de la totalidad del mundo, “orden en cuanto a orden
visible, vivo, bello, santo”. Pues lo ordenado les valía a ellos ya como bello, y el secreto reinar de la
Physis, Naturaleza, este permanente producir configurador y re-configurador de forma por forma
en nuestro derredor y en nosotros, era santo para ellos, este motivo fue el que les impidió aplicar
en su investigación de la Naturaleza lo que restringe a la Naturaleza, es decir, el experimento que
la somete a un planteamiento aislado y delimitado. Pero lo bello y lo ordenado exigía a su vez
delimitación, exigía medida, tal como lo dijo Aristóteles: algo súper grande no puede considerarse
bello, así como tampoco lo minúsculo. En conclusión, “el contemplar era para los griegos
únicamente el mero percibir de lo que está ahí inmediatamente. Contemplar consistía para ellos

1
"Hombre que se puede modelar a sí mismo" (concepto griego); lo relacionamos con edudaxato.
en el puro y seguro captar el fenómeno visible con el sentido corporal de los ojos, pero de manera
tal que, al mismo tiempo, el ojo espiritual, Nus2, perciba la estructura de las relaciones y
referencias interiores, que construye y constituye la cosa.

Este sentido vivazmente contemplativo del orden impidió a los griegos ocuparse demasiado con la
finitud de la vida y del mundo; el autor dice que tal vez se pueda definir la totalidad ni más ni
menos en el sentido de los griegos como la vislumbre de lo universal en lo finito.

La idea del autor es mostrar la configuración del mundo griego como un modelo que da unidad a
los diversos conocimientos de los griegos. Lo característico de este modelo, es la duplicidad, es
decir, ilustraba simple asiblemente las verdaderas relaciones internas de las cosas, sin la
pretensión de agotarlas realmente en su verdad entera. Importa observar en estos momentos que
la noción de modelo es bastante griega. “Lo que llamamos modelo en el primer sentido indicado,
lo llamaron los griegos Parádeigma. La otra significación, según la cual el modelo no reproduce
exhaustivamente lo verdadero, pero mantiene la apariencia de lo verdadero de tal manera que en
él se puedan exponer justamente ciertas relaciones fundamentales y referencias, habla del griego
de imagen, Eikón. Correspondientemente a lo provisional del modelo propiamente tal, esta
<imagen> es más débil, incompleta, limitada frente a la verdad entera, inagotable, pero conserva
ahí la respectiva referencia adecuada del hombre a lo verdadero. (…) Bien entendido, lo
paradigmático de los griegos significa primeramente el sentido de los griegos para el configurar y
el seguir modelos en la significación doble ya indicada, y fue la filosofía de Platón la que dio al
modelo, el carácter de un arquetipo espiritual, que muy condicionalmente puede lograrse en la
reproducción terrenal”.

Llegado a este punto, el autor nos informa que va a esbozar a grandes rasgos el carácter modelo
de la consideración griega del mundo y del hombre, y toma solamente tres campos entre todos: a)
la imagen del mundo cósmica; b) La imagen del hombre griega (que incluye la imagen del estado);
c) La noción de dios griega.

a) Imagen cósmica del mundo:

2
Es un algo que no se puede ser representado, ese algo es TODO como ALMA del mundo. El Nus es entonces
la mente del universo, LA MENTE RECTORA DEL COSMOS; El NUS que gobierna todo.