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Historia y evolución del gato

1 diciembre 200929.660 lecturas22 ronroneos

El gato doméstico, cuyo nombre científico es Felis silvestris catus, es un pequeño mamífero
carnívoro. El gato mantiene una convivencia cercana al hombre desde hace unos 9500 años,
datación anterior a las estimaciones que situaban su domesticación hace 3500 a 8000 años en el
periodo Neolítico. Los nombres actuales más generalizados en lenguas romances (cat, chat, catto
etc.) derivan del bajo latín cattus, palabra que aludía especialmente a los gatos salvajes en
contraposición a los gatos domésticos que, en latín, eran llamados felis.

Clasificación científica

Reino: Animalia

Filo: Chordata

Clase: Mammalia

Orden: Carnivora

Familia: Felidae

Género: Felis

Especie: F. silvestris

Subespecie: F. s. catus / F. s. domesticus

Basándose en estudios morfológicos, los científicos han llegado a la conclusión de que los gatos
salvajes (Felis silvestris) de la parte oriental del Mediterráneo, fueron los antepasados del gato
doméstico. Reconstruir la historia del gato doméstico es muy difícil porque el esqueleto de éste y
el del gato salvaje son virtualmente indistinguibles. Desde el punto de vista anatómico lo que les
separa, además de una pequeña diferencia de tamaño y la mandíbula, es principalmente el color
del pelaje, pero la piel y el pelo que le acompaña no duran mucho tiempo enterrados y se
degradan como toda materia orgánica. Además, los restos óseos de gatos domésticos, a diferencia
de los animales de ganado como puedan ser las vacas, cerdos, ovejas, cabras, caballos, burros y
otros animales domésticos, son poco abundantes. El gato salvaje es una única especie, pero consta
de cinco subespecies que han proliferado por Europa, África Subsahariana, China, Asia Central y
Oriente Próximo.
distribución subespecies gatos

Hay decenas de razas de gatos, algunas sin pelo o sin cola como resultado de mutaciones
genéticas, y existen pelajes con una amplia variedad de colores. Son expertos depredadores y
pueden cazar más de cien especies diferentes de animales para alimentarse. También son
animales que pueden asimilar algunos conceptos, algunos poseen la capacidad de ser entrenados
para manipular mecanismos simples aunque tienen una capacidad inferior a la de otras mascotas
como un perro por ejemplo, son mucho menos obedientes, más difíciles de amaestrar, pero
aprenden a ser más astutos con la repetición en los juegos y observando cómo actúan los
humanos, entendiendo qué deben hacer para abrir una puerta, maullar para ser alimentados,
beber agua del grifo o mejorar sus habilidades en los juegos de caza.

Se comunican con maullidos, gemidos, silbidos, gruñidos y alrededor de un centenar de diferentes


vocalizaciones, además del lenguaje corporal. Se creía que el gato salvaje africano, Felis silvestris
lybica era su ancestro más cercano, sin embargo el gato doméstico moderno está
filogenéticamente relacionado con gatos silvestres de Oriente Medio en la Creciente Fértil. Como
animal de compañía, es una de las mascotas más populares en todo el mundo. Debido a que su
domesticación es relativamente reciente, no anterior al Neolítico, cuando las sociedades humanas
se volvieron sedentarias al perfeccionar la agricultura y la ganadería, frente al periodo más largo
de la especie humana, el Paleolítico, donde las sociedades eran cazadoras y recolectoras, pueden
vivir en ambientes silvestres formando pequeñas colonias. La asociación del gato con los humanos
lo condujo a figurar prominentemente en la mitología y en leyendas de diferentes culturas,
incluyendo a las civilizaciones egipcia, china, japonesa y escandinava.

Es un animal instintivamente cazador, tan hábiles como los mustélidos. Los gatos de granja o de
campo viven de forma semisalvaje, cazan pequeños roedores que de proliferar se comerían
importantes cantidades de grano almacenado de las cosechas. Los gatos domésticos tratan de
capturar insectos, ratones y pequeños pájaros instintivamente, aunque generalmente no los
consumen ya que están acostumbrados a comer pienso y sobras de comida de los humanos. Sin
embargo, suelen llevar las presas capturadas hasta sus familiares humanos y presentarlos como
botín a modo de agradecimiento.

gatos

Los ancestros de los actuales gatos domésticos comenzaron a separarse de las líneas salvajes hace
más de 10.000 años. Los ancestros directos de los gatos domésticos habrían abandonando
gradualmente la vida silvestre para convivir con la especie humana atraídos por los roedores que
parasitaban a las comunidades humanas, cazándolos e indirectamente ayudando a los humanos a
conservar la producción agrícola. A diferencia de los perros, aunque dentro de los gatos actuales
hay variedad de razas que se mantienen por crianza selectiva, no hay un intervalo muy grande en
peso y estatura, los gatos difieren entre razas más por características como las orejas, el pelaje
(colores, longitud y forma del pelo), la forma de la cabeza, hocico chato y ojos saltones, pero no
hay una diferencia tan grande de pesos y tamaño como entre un perro chihuahua y un perro San
Bernardo o Gran Danés. Entre un gato munchkin o un gato europeo y la raza gatuna más grande
como el Maine Coon no hay tanta diferencia de tamaño, sino de pelaje.

En el antiguo Egipto la primera manifestación documentada donde se representan gatos


domesticados parece haber sido durante el llamado período del Nuevo Reino (1550 aC – 1069 aC).
Aparecen en las pinturas murales e incluso se han encontrado gatos momificados que habían sido
enterrados junto a sus dueños. Los gatos representados en las pinturas murales tienen un cierto
parecido a los gatos salvajes con tonalidades atigradas y moteadas, similares a la raza moderna
Mau egipcio. Para los egipcios que vivieron durante las dinastías faraónicas y bajo el mandato de
Tutmosis III, los gatos eran animales sagrados y, como tales, el castigo por matar a uno de éstos
era la pena de muerte. Eran objeto de adoración y tratados como pequeñas divinidades. Narra una
leyenda que guerreros egipcios se rendían ante los persas y sumerios cuando éstos sostenían
gatos frente a sus escudos, ya que los persas sabían que los gatos eran considerados casi como
dioses. Los egipcios eran capaces de rendirse antes de lastimar a alguno. Se cuenta que fue uno de
los motivos de la pérdida de la ciudad de Pelusio (actual Puerto Said).

Es curiosa la historia de Bastet, la diosa gata. La diosa Bastet era representada con cabeza de gato,
igual que la forma felina de Ra en oposición a la serpiente Apofis, que acecha las orillas del Nilo. La
mitología cuenta que Ra, dios del sol, cansado de la rebelión de los hombres, envió a su hija que
tomó el aspecto de una leona, Sekhmet, furiosa y sanguinaria, que tomó iniciativa propia y
comenzó a aniquilar a los hombres. Entonces Ra, tuvo que enviar a un guerrero, Onuris, que
amansó a Sekhnet, convirtiéndola en Bastet, una diosa maternal con aspecto de gata doméstica
que se hizo muy popular en el pueblo egipcio. Bastet se convirtió así en la diosa de la música, de la
danza, de la alegría y de la maternidad. Muchos historiadores creen que es el antecedente pagano
a la adoración a la Virgen María. Era representada como una mujer con cabeza de gata o a
menudo como un gato sentado, de cuello estilizado. De todas las razas de gatos actuales, el
abisinio sería el más parecido a esa representación egipcia.

Actualmente los gatos domésticos se encuentran agrupados en diversos clades (o grupos


genéticos), encontrándose en el rastreo del ADNm cinco hembras ancestrales para todas las
subespecies gatunas, los mismos rastreos genéticos señalan una filiación directa de los gatos
domésticos actuales con los gatos salvajes de Oriente Medio, no encontrándose la misma
proximidad ni con los gatos salvajes africanos (Felis silvestris lybica), ni con los gatos salvajes
europeos (Felis silvestris silvestris). El ancestro común a todos ellos es una especie de gato salvaje
que vivió en Oriente Próximo. Eran gatos silvestres que vivían alrededor de Mesopotamia, entre
los ríos Tigris y Eufrates, en la zona que parte del Golfo Pérsico y bordea el Mediterráneo oriental
por Siria, Fenicia (actual Líbano), Palestina, hasta el delta del Nilo, pasando por el sur de Turquía,
un arco territorial que se eleva sobre el Mar Rojo y fue determinante durante el Neolítico: la
Creciente Fértil. La humanidad empezó a ser sedentaria y a cultivar la tierra hace 10.000 años
precisamente en Oriente Medio, aunque la agricultura se desarrolló de forma independiente en
distintos lugares del mundo, sin préstamo cultural, en América central y en China. Los científicos
creen que la domesticación del gato salvaje ocurrió en diferentes periodos en las civilizaciones de
las culturas fluviales separadas por el Mar Rojo, con ensayos y fracasos de simbiosis artificial para
atraer a los gatos silvestres de modo que colaboraran como control de plagas y protegieran los
graneros, donde las sociedades humanas no llegaron a lograr una domesticación definitiva de un
solo intento, pues el proceso de domesticación del gato tuvo ramificaciones cerradas en su deriva
milenaria, porque los estudios de biología molecular encontraron cinco linajes distintos de ADN
mitocondrial en los gatos modernos.

Creciente Fértil
La prueba histórica más antigua de la domesticación del gato viene dada por determinadas piezas
de arte egipcio del segundo milenio antes de nuestra Era. Y las prueba arqueológica más antiguas
que revelan esta domesticación, encontradas en el año 2001 en la isla de Chipre, consiste en un
esqueleto de gato que fue enterrado con un humano hace 9500 años (Science, 9 de abril del 2004,
página 189). Las evidencias arqueológicas indicarían que uno de los primeros lugares de
domesticación de los gatos fue la isla de Chipre hace unos 9500 años y que poco tiempo después
estos felinos eran comunes entre las culturas de la Creciente Fértil, posteriormente, hace quizá
unos 3500 años, y probablemente a través de comerciantes marítimos fenicios, el gato era
introducido en Europa continental desde el Antiguo Egipto lo cual es respaldado por las esculturas
y bienes culturales encontrados así como referencias mitológicas y la historiografía helénica.

Otro artículo de investigación de la revista Science, publicado el 27 de julio de 2007, volumen 317,
tema 5837, páginas 519-523, titulado The Near Eastern Origin of Cat Domestication (El origen de la
domesticación del gato en Oriente Próximo), de un equipo científico de Maryland dirigido por
Carlos A. Driscoll, incide en que Felis silvestris lybica, gato salvaje de Oriente Próximo, tiene la
mayor compatibilidad de ADN con los gatos domésticos actuales, entre las cinco subespecies de
gatos salvajes en el mundo.

El ADN más cercano al de los gatos domésticos ha sido hallado en 15 ejemplares de gato salvaje
capturados en Palestina, Emiratos Árabes, Bahrein y Arabia Saudí. Siguiendo el rastro del ADN y
teniendo en cuenta que los primeros restos arqueológicos con gatos enterrados datan de hace
unos 9.500 años en Chipre y sobre todo en la Creciente Fértil que forma un arco sobre el Mar Rojo
y atraviesa los territorios palestinos, los científicos concluyen que los primeros gatos domesticados
vivieron al inicio del Neolítico en esta región, donde se asentaron los primeros grupos humanos
que consiguieron cultivar la tierra, pasando de cazadores y recolectores de vida nómada, a
ganaderos y agricultores de vida sedentaria. Por tanto, los gatos no fueron originalmente
domesticados en el antiguo Egipto como era opinión establecida, sino que llegaron hasta el delta
el Nilo desde la península Arábiga, donde se asentaron milenios antes de la escritura jeroglífica. Lo
que sí es atribuible al Egipto faraónico es que históricamente desarrollaron un culto hacia los gatos
que de la simpatía alcanzó la adoración.

estatua gato

Los gatos salvajes encontraron en los asentamientos de los agricultores tanto los roedores que
abundaban en los primitivos graneros de los primeros cultivadores y cierta protección de sus
depredadores. Los agricultores toleraron a los felinos porque acababan con los roedores que
diezmaban las cosechas, con lo cual se estableció una relación simbiótica entre humanos y gatos.
Por su parte, los gatos se acostumbraron a los humanos y paulatinamente los toleraron, pero no
fueron domesticados a la fuerza siguiendo el proceso gradual de otros animales que componían
los rebaños, los gatos definitivamente no eran como el ganado. De ahí deducen los investigadores
la sempiterna acritud de los gatos silvestres. “Los gatos se adaptaron a un nuevo entorno, así que
el impulso desencadenante para la domesticación germinó en los gatos, no provino de los
humanos”, manifestó Driscoll.

El gato doméstico fue denominado Felis catus por Carolus Linnaeus en su obra Systema Naturae,
de 1798. Johann Christian Daniel von Schreber llamó Felis silvestris al gato salvaje en el año 1775.
Es considerado, actualmente, una de las subespecies del gato salvaje: por las estrictas reglas de
prioridad del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, el nombre de las especies debería
ser F.catus desde la primera publicación de Linnaeus. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los
biólogos utilizan F.silvestris para las especies salvajes y F.catus sólo para las formas domesticadas.

En el artículo número 2027, publicado el 31 de marzo de 2003 en el volumen 60 del Bulletin of


Zoological Nomenclature, la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica confirmó la
utilización de F.silvestris para denominar al gato salvaje y F.silvestris catus para las subespecies
domesticadas. F.catus sigue siendo válido si la forma domesticada es considerada una especie
separada. Johann Christian Polycarp Erxleben llamó Felis domesticus al gato doméstico en su obra
Anfangsgründe der Naturlehre, Systema regni animalis, de 1777. Esta denominación y sus
variantes Felis catus domesticus y Felis silvestris domesticus son reconocidos a menudo, pero no
son nombres científicos válidos bajo las reglas del Código Internacional de Nomenclatura
Zoológica.

Durante la Edad Media fueron menos afortunados, eran perseguidos de forma totalmente errónea
por considerarse aliados de causas diabólicas y portadores de enfermedades. Aunque esta idea
fue perdiendo fuerza cuando empezó a valorarse su rol en la lucha contra las ratas, que trasmitían
enfermedades como la peste. Se pensaba que los gatos eran mascotas de las brujas o personas
perversas que realizaban experimentos y cultos mistéricos con su conocimiento de la naturaleza y
los frutos de propiedades psicotrópicas. A veces se los quemaba vivos o se los tiraba desde la
cumbre de edificios altos durante las festividades rurales, como las repugnantes celebraciones
donde se lanza un animal desde el campanario de una iglesia. En el mundo occidental es común la
creencia de asociar al gato negro con la mala suerte (aunque hay excepciones, por ejemplo, en el
Reino Unido). Para las personas supersticiosas, cruzarse con un gato negro de forma súbita, es
augurio de infortunios. Se criminalizó a los gatos, culpándoles de transmitir la peste bubónica, por
lo que fueron exterminados masivamente en pueblos y ciudades, algo totalmente erróneo ya que
contribuyeron a que se multiplicara la población de ratas, auténticos propagadores de la plaga,
cuando se dieron cuenta de las habilidades de los gatos como cazadores de roedores, las ratas
fueron diezmadas por los felinos.

En tiempos más modernos, la Iglesia Católica ha declarado también como santos patrones de los
gatos a San Antonio de Abad, San Francisco de Asís y San Martín de Porres incluyendo a este felino
con los demás animales domésticos, similar a los antiguos egipcios, sin importar la raza y el color.
Es uno de los doce animales del ciclo de 12 años del zodiaco vietnamita, relacionado con el
calendario chino (en este último, el signo zodiacal es el conejo o también el gato).

En el Tibet se les considera desde tiempos inmemoriales guardianes de reliquias y templos,


posiblemente por la robustez ostensible e inteligencia atribuida a los gatos que viven en la cima
del mundo, como a la raza criada en el antiguo reino de Siam. Animal sagrado, venerado y a veces
mimado excesivamente, en el seno del budismo tibetano se le considera acompañante en el
tránsito obituario, y, en los sueños lúcidos, el subconsciente del que sueña (o viaja cual
psiconauta) es representado por un gato gigante, obeso, mudo y bonachón, un poco parecido al
pokémon Snorlax.

En la actualidad, el gato es una de las mascotas más queridas y presentes en los hogares, dado que
son apreciados aunque, como animales de compañía, rara vez realicen aportaciones como cazar
roedores por la casa. Los gatos caseros no necesitan muchas horas de cuidado diario ni salir a
pasear, aunque requieren pienso de calidad, un lugar cómodo y calentito para descansar, así como
mimos para ronronear. Al contrario de lo que la mala prensa dice sobre que los gatos son ariscos y
poco fieles, los felinos domésticos forman fuertes vínculos con las personas que los cuidan,
buscándolos para ser atendidos, ronroneando y frotándose como parte de un ritual afectivo y
territorial.

Melinda Zeder, investigadora del Departamento de Antropología del Museo Nacional de Historia
Natural de Estados Unidos, asegura que los gatos “están casi completamente domesticados”. No
obstante, comenta que han mantenido muchas características de sus ancestros, los gatos salvajes,
los cuales eran animales solitarios y más territoriales todavía.

“Lo que causa confusión en la gente sobre la domesticación del gato es que se trata más bien de
una asociación donde ambas partes obtienen beneficios, como una simbiosis artificial. Pero los
gatos salvajes siempre fueron solitarios, incluso esquivos frente a los humanos, como la mayoría
de los animales indómitos en su hábitat natural cuando las poblaciones humanas empiezan a
acechar su territorio. Tienen un bajo nivel de sociabilidad si no son criados desde la lactancia por
humanos, lo que ha perdurado en los gatos silvestres de hoy que viven en colonias, frente a los
gatos caseros que son totalmente dependientes de los humanos”.

Prehistoria felina

El animal que conocemos actualmente como "gato" se desarrolló en el curso de una evolución de
unos cuarenta millones de años. Numerosos fósiles permiten reconstituir el origen de los félidos
salvajes, de los que el gato forma parte. Los félidos salvajes constituyen una familia muy
homogénea. Hembras y machos son similares, los machos son solamente más grandes y más
pesados, únicamente en el caso del león se marca una diferencia con su melena. Son los
carnívoros por excelencia y los animales mejor adaptados a la captura de presas vivas.
Cosmopolitas, sólo están ausentes de la Antártida, Australia, Madagascar, las Antillas y algunas
otras islas.

La familia de los félidos (Felinae) comprende tres subfamilias:

1- Nimravinae, actualmente extinta

2- Acynonichinae, que incluye al guepardo

3- Felinae, con dos grupos de especies:

a) Grandes felinos (género Panthera)

b) Pequeños felinos (género Felis), de los que proviene el gato doméstico.

Hace 65 millones de años, la desaparición de los dinosaurios dió comienzo a la Era Cenozoica. En
aquella época existió una criatura del tipo musaraña de unas 7 u 8 pulgadas de largo con una
enorme capacidad de supervivencia que dió lugar al Miacis.

Fósil de Miacis
En un entorno a 35 o 40 millones de años el Miacis se da a conocer. Este pequeño carnívoro es el
antepasado de numerosas especies carniceras como el lobo, el oso , la hiena, el mapache y todos
los gatos, pequeños y grandes. Estos animalitos, además de incisivos, caninos, molares y
premolares, tenían un nuevo invento que la Naturaleza ensayó en ellos: los dientes carnasiales,
que cortaban la carne a la manera de unas tijeras. Los actuales perros y gatos tienen carnasiales,
no así los humanos. Esta nueva arma les daba ventajas sobre otros animales rivales, tanto en el
momento de la lucha como en el aprovechamiento de las presas, lo que ayudó a su ulterior
desarrollo y evolución. El Miacis fué una criatura de poca duración y evolucionó rápidamente a
distintos Miácidos, cada uno de los cuales, en su momento, evolucionó a distintos carnívoros.
Entre ellos estaba el Profelis, antecesor de todos los felinos.
Hoplophoneus y Dinictis

El Profelis, a su vez, evoluciona en dos líneas: el Hoplophoneus y el Dinictis. Las diferencias


primarias entre ellos estaban en la estructura de sus mandíbulas. En los Hoplophoneus , los
caninos superiores aumentaron drásticamente en longitud, con los correspondientes cambios en
la articulación mandibular, que les permitía abrir desmesuradamente la boca. En el Dinictis, los
caninos superiores e inferiores eran más balanceados y la articulación mandibular era más
musculosa. El Dinictis, que ya tenía membrana nictitática o tercer párpado.Ambos eran
plantígrados, es decir, caminaban con las plantas de sus pies, a diferencia de sus descendientes
que son digitígrados, es decir, que caminan en sus dedos. Este animal, que vivió en el mioceno, es
el origen de una descendencia hoy desaparecida, la de los grandes gatos-tigres de dientes de sable
como el Smilodón.
Smilodón

Hace 25 millones de años, los Hoplophoneus dieron lugar al Smilodón, los famosos Tigres Dientes
de Sable, que ya eran digitígrados y que sobrevivieron hasta hace unos 12 mil años, cerrando esa
línea de desarrollo. Eran temibles depredadores armados de increíbles caninos, pero con un
cerebro poco desarrollado, y se extinguieron al mismo tiempo que sus presas favoritas, los
mamuts.

Hace 18 millones de años aparece el más antiguo género de los felinos: el Acinonyx , del que la
Cheetah es la única especie sobreviviente. Hace 12 millones de años apareció el género Felis o de
los modernos gatos y sólo hace 3 millones apareció el género Panthera, al que pertenecen los
modernos leones, tigres, leopardos, etc. Las panteras que habitaban entonces por todo el planeta
han resistido mejor.
Felis Manul

Respecto a los gatos salvajes actuales, se cree que aparecieron en torno a uno y medio millón de
años, mientras que el primer gato domestico conocido data del antiguo Egipto. Siguiendo la línea
del género Felis , podemos decir que el Felis lunensis o Gato de Martelli y el Felis manul o Gato de
Pallas fueron dos de los primeros gatos modernos en aparecer, con grandes cerebros. El Gato de
Martelli está extinto en la actualidad, pero el Gato de Pallas prolifera en el Asia Central, siendo la
especie más antigua del género Felis.
Felis Silvestris

En algún momento entre la Primera y Segunda Glaciación, hace entre 600 y 900 mil años, apareció
un gato muy especial, el Felis sylvestris, que todavía vive entre nosotros como Gato Salvaje
Europeo. Durante la Segunda Edad de Hielo, los glaciales y el frío lo empujaron al sur y como los
mares Mediterráneo y Negro estaban reducidos en tamaño, muchos brazos de tierra les
permitieron emigrar al norte de África o por la base de los Urales al Asia. Al retirarse el frío,
quedaron aislados unos de los otros por desiertos, mares y montañas, en verdaderos nichos
ecológicos y que con el decursar del tiempo dieron lugar al Gato de las Arenas, el Gato de las
Forestas, el Gato de Pies Negros, el Gato Salvaje Africano y otras más; la versión asiática dió lugar
al Gato de los Desiertos Chinos. Uno de los descendientes del Felis sylvestris lo fué el Felis lybica o
Gato Salvaje Africano, que es considerado como el antecesor primario e inmediato de nuestros
gatos domésticos.