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Retrato de niño.

Francisco Antonio Cano.

Óleo sobre tela.

1916.

La obra tiene como tópico principal invitar al


espectador a la reflexión, el niño, denotando
falta de interés o incluso aburrimiento se
recuesta sobre el libro tratando de transmitir
desinterés y aburrimiento pero a su vez
expectativa hacia el espacio o alguien no
visible, la obra se caracteriza por jugar con
estas dos variables que el artista nos invita a
captar.

Antonio Cano, al ser uno de los mejores retratistas de su época, hace que su técnica y su manejo
de la paleta de colores sea propicia para captar la escena, el nivel de expresividad que muestra el
rostro junto con las tonalidades que se manejan hacen que la composición precise de ese
sentimiento de melancolía, los elementos ahí puestos hacen propicio el instante para que el
espectador se tome su tiempo para poder desglosar la obra, pues incluso a simple vista ya es
llamativa, pese a que la obra es completamente ajena al contexto actual no deja que eso la
delimite pues en si, tanto la obra como su artista, son representantes en su genero.