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Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo, la letra Gtuvo

una fuerte discusión con las letras E e I. Tan fuerte fue la


discusión que, después, la pobre Gnunca volvió a ser la misma.

Cada vez que estaba al lado de la E o de la I, su sonido cambiaba.


Dejaba de ser suave como el pelaje de un gato, como una gota de
miel o como un guante de gamuza, para volverse áspero, casi
tanto como el sonido de la J en el papel de lija.

La U, siempre preocupada por mantener la amistad y la buena


onda entre todas las letras del abecedario, habló con la G para ver
cómo podía hacer para ayudar. Finalmente, entre las dos
resolvieron que la U se colocaría siempre entre la G y la E, o entre
la G y la I, y que se quedaría muda, con la condición de que
la G mantuviera su sonido suave como la gamuza.

Así fue que, gracias a la intervención de U, las palabras que usan


la G con la E o con la Irecuperaron la suavidad de sus sonidos.
La guitarra y el guepardo se mostraron agradecidos.

Pero en eso apareció el pingüino quejándose a voz en cuello.

-¿Cómo es eso de que la U se va a volver muda cuando esté entre


la G y la I? ¿Y yo en qué me voy a transformar? ¿Un “pinguino”?

-No te preocupes -lo tranquilizó la U-. Yo ya pensé en eso.

Y claro que lo había hecho. Cuando la U debiera mantener su


sonido entre la G y la E, o entre la G y la I, se pondría dos
puntitos por encima, y ese simple truco le devolvería su sonido
natural. Resulta que esos puntitos, llamados diéresis, se usan
bastante en otros idiomas (como el francés, por ejemplo) para
ponerlos encima de las vocales y cambiarles el sonido. Entonces
la U decidió adoptarlos para volver su sonido a la normalidad en
situaciones especiales.

El tiempo pasó, y las discusiones y enojos entre las letras


quedaron en el olvido. Pero la costumbre de la U de quedarse
muda entre la G y la E, y entre la G y la I, quedó para siempre,
igual que la costumbre de ponerse la diéresis cuando debiera
recobrar su sonido, ya sea para que el pingüino sea feliz o,
simplemente, para evitar ambigüedades.