Está en la página 1de 5

Besancon, Alain (2003). La imagen prohibida. Una historia intelectual de la iconoclasia.

Madrid:
Siruela.

Capítulo 3. La querella de las imágenes

I. La producción de las imágenes cristianas

Eres el más hermoso de los hijos del hombre  “Se trata de defender la idea de una belleza
espiritual capaz de traslucir bajo una fealdad externa, o bien de afirmar la compatibilidad de esta
belleza con la noción antigua de belleza, que recibe de ella un esplendor añadido” (143)

“la arquitectura del domo y la cúpula afirma su simbolismo sagrado frente a la arquitectura en
franja plana, serena y terrestre, del clasicismo grecorromano. A la sencillez de la decoración
antigua se superponen la ornamentación exuberante, los efectos pictóricos que, con la técnica del
taladro, llegan incluso a la escultura. La antigua antítesis entre el cosmos y el caos, el orden y el
desorden, deriva hacia una antítesis de la luz y las tinieblas, neoplatónica, bíblica y zoroastriana a
la vez. Al mismo tiempo, la noción de alma se enriquece. Ya no está encerrada en su relación con
el cuerpo, puede abrirse a las influencias divinas. El hombre tiene cuerpo, puede vivir según las
exigencias de su alma, pero ésta puede recibir al Espíritu, el soplo pneumático que lo convierte en
hombre nuevo, para emplear las palabras de san Pablo, que con esta idea responde a una
preocupación común de la filosofía y del movimiento religioso universal” (144)

II. El ícono y la imagen

Los iconoclastas afirmaban que pintar un ícono de Cristo significaba circunscribir (abarcar) la
inasequible divinidad de Cristo. A lo cual los iconódulos respondían que de hecho el Verbo, al
hacerse carne, se había circunscrito a sí mismo en una forma comprensible y visible a nuestros
ojos humanos. (148)

¿Cómo una persona, en su singularidad, puede ser la imagen perfecta de otra persona?

Hipóstasis dibuja el contorno de la realidad que la noción común de sustancia o de naturaleza deja
en la imprecisión.

“La hipóstasis se distingue de la naturaleza común por todo lo que la descripción de una persona
incluye, los rasgos característicos que hay que mencionar para no confundirla con otra persona.
Aquí, característica hace referencia a la idea de sello, de retrato grabado, de marca impresa, de
carácter en el sentido más estricto de la palabra. (149)

“Por lo tanto, lo propio de cada hipóstasis es su modo de relacionarse con las demás. Lo propio de
las hipóstasis divinas es manifestarse unas en otras, puesto que una es expresión de otra” (149)

“Por eso la hipóstasis del Hijo lleva a ser la forma y el rostro del conocimiento perfecto del Padre, y
la hipóstasis del Padre se conoce perfectamente en la forma del Hijo, aunque para poder distinguir
claramente las hipóstasis se conserven las particularidades que consideramos en ellos” (150)

en su forma de siervo. un icono de la carne mortal del Logos sólo supondría un obstáculo” (152) “En el hombre. ¿sigue siendo el Verbo la imagen perfecta. monofisismo y monotelismo  “Hay una tendencia evidente a entender la Encarnación como una primacía natural de lo divino sobre lo humano. sino que se ha convertido en hombre” (152) Monoenergismo. haciéndola salir del cuerpo y permitiéndole alcanzar el verdadero conocimiento de Dios. ofrece a la contemplación: ahí está lo divino. Pero necesitamos un lugar donde esta imagen del Dios invisible deje de ser invisible. la prisión de la carne” (152) “La carne no es un ropaje ajeno.Veneramos. El icono. fue Máximo quien confesó la fe ortodoxa. es posible una transposición. y por lo tanto al Padre? ¿En qué medida el retrato de Cristo encarnado es un retrato de Dios. Si representarla resulta insensato. semejante al nuestro. y reflejando en su superficie toda la profundidad del mundo. Porque Máximo. 154) En las regiones donde se mueve el artista. pero quienquiera que cobrase apego a esta imagen corporal se convertiría en idólatra. ¡cuánto más no lo será representar a Dios! El cuerpo de Cristo es el templo del Logos. porque habrá alcanzado la realidad. la unión hipostática del cuerpo y del alma no suprime la naturaleza propia de cada una de las dos partes” “Cristo es Dios y hombre.” (151) “La humanidad no queda liberada de la muerte: al contrario. en suma. una imagen divina?” (150) “El cuerpo de Cristo es un medio pedagógico semejante a un músico que manifiesta su sabiduría a través de la lira. recomienda ver lo trascendente en lo inmanente. y afirma que no hay que buscar ni más arriba ni a mayor profundidad que lo que el rostro de Cristo. a la persona (la hipóstasis) representada: lo cual. ¿Es la Encarnación ese lugar? En su degradación. En ese momento. o bien la forma de siervo oculta al Verbo. es la solución a las objeciones iconoclastas. en la Trinidad. en el icono. imagen sensible de la carne temporal y pedagógicamente asumida por el Verbo. mientras que los ídolos lo son de los demonios: es su única dignidad.“Queda establecido que. el método maximiniano” (155) Horos de 787: 4. sólo el alma es a imagen de Dios. y lo seguirá siendo siempre. según Eusebio. dotadas de más realidad de lo que la vulgaridad discierne en ellas. No hombre en general. sino en la segunda de las Personas divinas” (154) “de abismo en abismo conduce de sí mismo a sí mismo” (Maximo. El logos no ha habitado en el hombre. nos encierra en aquello de lo que ha venido a liberarnos. el alma no tiene ni forma ni figura. la muerte es lo que libera el alma. El alma puede conocer lo inteligible. sigue. Ahora bien. En el hombre. sino la propia carne del Verbo. como veremos. es decir. pero la carne sólo conoce la carne. sino ese hombre individualizado con relación a todos los demás y cuyo icono representa sus rasgos personales: sólo que el origen de la existencia de ese rostro no se halla en otra existencia humana. un instrumento capaz de conducir al hombre a una gnosis superior en la que ya no necesitará el instrumento (la lira). Cristo es un solo y mismo ser. en la kenosis. Cuando el artista busca en las cosas las cosas mismas. el Hijo es la imagen perfecta del Padre. En el camino que lleva a esta gnosis verdadera. . por haberse inclinado hacia lo sensible. en su terreno.

a prosternarse ante ellos como hacía en otra época ante los ídolos paganos. acostumbrado a besar a los iconos. Iconoclasia como purificación de la Iglesia. El concilio adopta la distinción de san Juan Damasceno entre adoración (latria) y proskinesis (proternación. la distinción entre el culto de dulia y el culto de latria (la adoración propiamente dicha) no siempre estaba demasiado clara.  convicción de los emperadores que se tomaban en serio su título de “igual a los apóstoles” Horos del sínodo iconoclasta de 754 declara que el diablo: “bajo la apariencia del cristianismo. La prohibición bíblica no deja lugar a dudas. La iconoclasia: pro et contra Los argumentos iconoclastas 726 – destrucción del Cristo de la Chalke = exposición de las tesis de Lutero en el portal de la iglesia de Wittenberg. Para el pueblo. hay que huir hacia la belleza de la que son reflejo” (160) . nada más. la iconoclasia se ve apoyada por un fervor belicoso. hay un contraste que el arte profano puede mantener. y para los cristianos era una vergüenza que los judíos y los musulmanes tuvieran que recordársela. regreso a la verdadera tradición. pero que en el arte sagrado se vuelve insoportable” (159) “Ninguna imagen hecha a mano puede ser consustancial (homoousios) a Dios. Valor de una reforma. y para que consideraran Dios a esa obra nombrada con el nombre de Cristo (el icono)” (158) “Pero el culto a los iconos era aún más inadmisible que la existencia de éstos. Para la iconoclasia. ni a ningún ser vivo” (159) “El mundo material no puede reflejar la gloria del mundo inteligible” (160) Plotino: “si vemos bellezas corpóreas. III. Pero el icono de un santo o de Cristo sólo es un reflejo material y muerto. No forjarás imagen alguna. junto con la Cruz. huellas y sombras. y el gripo de reunión es de lo más natural: abajo los ídolos. corrompida por la iconolatría. los Evangelios. ha convencido con sus sofismas a los que alzaban los ojos hacia él para que no se apartaran de la criatura e incluso la venerasen y la adorasen.5. Aquí. al fuego con las imágenes” (158) “el culto a la materia muerta e inanimada se opone al culto en espíritu y verdad. ha llevado subrepticiamente a la humanidad hacia la idolatría. los vasos. Como cualquier movimiento de reforma. el tema evangélico se mezcla con el tema helenístico del desprecio hacia lo material. veneración): el culto exterior que se rinde al icono es el mismo que el de la veneración debida a los objetos sagrados.El icono pertenece al mundo de las cosas sagradas. sino saber que se trata de imágenes. no hay que correr hacia ellas. la imagen debe ser el reflejo exacto del original. Entre la grandeza del modelo y la bajeza de los medios de representación.

Nestorianismo: Solo han circunscrito la naturaleza humana. no mancillado por ninguna desproporcionada ambición de representación” (160) Prosopon o hipóstasis de Cristo es inseparable de las dos naturalezas. a lo que vemos. No dejaré de venerar la materia gracias a la cual he ganado la salvación” (161) “El Damasceno (Juan) justifica el icono por sus virtudes hierúrgica y teófora. una impronta tallada en una materia. resignado a dejar de representar el cielo. lo invisible se hace visible. Lo que vemos en el icono es su persona misma. por consiguiente. La materia nos conduce al Dios inmaterial. dogmatizando sobre esta impotencia. y por lo tanto se volvió sensible no solo al oído. Por eso los iconoclastas oponen al culto de las imágenes el de la cruz. ni siquiera una semejanza. símbolo puro. termina por desalentar cualquier representación. en Cristo. lo llamamos Cristo” (166) . la divina. Ésta es la clave del problema del icono. Desde entonces. “una de las dos naturalezas. La Encarnación no forjó al hombre genérico. “La idea iconoclasta es que lo divino está demasiado alto y demasiado lejos para que la representación traduzca en lo más mínimo una presencia. Pero. es imposible pinar el prosopon de Cristo. Dios tiene un carácter visible. sino a un hombre concreto. ¿Qué representa un icono? A alguien. Prosopon propio. Lo llamaríamos madera. sino al creador de la materia que se hizo materia por mí y que se dignó habitar en la materia y ganar mi salvación mediante la materia. plata o cualquier otra cosa entre las distintas materias. Al considerar lo que debería ser idealmente una imagen. Como si. ni siquiera imagen de Cristo. el artista renuncia. incluso de un hombre o de un ser vivo. Y cuando se considera la naturaleza del icono. Admiten que han circunscrito el verbo con la carne.” (163) Teodoro Studita resppnde que. nos hace remontar la corriente descendente por la que pasó la energía divina. que es indivisa. decoraciones. Pero hay identidad en cuanto a la denominación. colores. Así pues. tuviera que resignarse a dejar de representar la tierra” (161) Las repuestas ortodoxas Rechazar los iconos es también rechazar la Encarnación “La prohibición del Horeb dejó de tener sentido en el momento en que Dios se manifestó en la carne. 2. es incircunscrita. el hombre de Nazaret” (165) “Una cosa es Cristo y otra el icono de Cristo. oro. Han confundido las dos naturalezas. sino a la vista. Monofisismo: Mantienen la unidad de Cristo.“la imagen es lo que hay que superar. (165) “El icono pinta lo específico de tal individuo. Pero cuando contemplamos la semejanza con el arquetipo representado. no llamaríamos Cristo. Compone decorados. no puede dibujarse. Dicho de otro modo. considerados según la naturaleza. su carne” (161) “No venero la materia. Hacen de Cristo una simple criatura y lo separan del Verbo divino. su hipóstasis y no su naturaleza. lconódulos pueden elegir entre dos herejías: 1.

pues es en sí mismo un medio eficaz de salvación […] desde que la carne de Cristo y. La idea icónica de la luz desciende casi directamente del seudo Dionisio. relevado más tarde por el hesicasmo y el palamismo” (172) Iconos del arte religioso ruso: “El icono es más que arte.” (175) “El iconógrafo. El icono es una ventana. De hecho. es la abrumadora idea de la trascendencia divina. “La luz no sirve para modelar el contorno y los relieves.” “Lo divino no se avergüenza de circunscribirse en la humanidad. Tras la crisis iconoclasta.“Si la contemplación según el intelecto (según la teoría) fuera suficiente por sí misma. Traduce la energía divina -cuya visión es la luz increada del Tabor. Sin embargo. pinta siguiendo el motivo. revela una presencia que actúa sobre el que la acoge pasivamente. el ojo del orante contemplativo” (175) “el icono trasciende la oposición entre el arte figurativo y el no figurativo para crear un arte transfigurativo” (175) . Pero no para que el espectador contemple un espectáculo: al contrario. Irradia desde la imagen misma hacia el espectador. como el pintor impresionista.que sostiene a los seres distintos y los dirige hacia la deificación. se hizo carne. habría bastado que el Verbo viniera a nosotros únicamente de tal manera. pero el motivo es trascendente: se trata del mundo transfigurado. Es una visión congelada. A través del icono podemos participar de antemano en la vida trinitaria. El icono Las pretensiones del icono La luz es el alma del icono. con ella. Es irradiación. Por eso es conveniente una perspectiva invertida que dirija las fuerzas a la diana. la criatura es capaz de alcanzar en Cristo la semejanza divina y perfeccionarla” (174) “El icono abre una vía de acceso a Dios. al igual que no debemos avergonzarnos de circunscribirlo en el icono: Si Cristo se hizo pobre por nosotros. ¿cómo no iban a hallarse en él las marcas de la pobreza. en el seno de una Virgen. la materia. Los cuerpos del icono no están bañados por una iluminación de origen exterior. por las cuales y en las cuales se dejó circunscribir?” (167) IV. Esta luz refleja las ideas eternas que subyacen a esos cuerpos. ya se cristiana o judía. La raíz de la iconoclasia. en el umbral. tales como el color. el oro se extiende generosamente. Tienen una luz propia que emana de ellos. el tacto. no se encarga de sugerir la ilusión. luz activa. elevadas a la participación en la vida divina gracias a la Ascensión. fueron transfiguradas en la Resurrección. el cuerpo. Estamos mucho más allá del arte. estamos a las puertas del Reino. El oro no es un color. de quien desciende la energía deificadora.